Wednesday, June 24, 2009

JARDÍN DE PIEDRA - revelación progresiva peruana del año 2009



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

La vertiente vanguardista dentro de la escena rockera peruana cuenta con un novel gran nombre en JARDÍN DE PIEDRA, cuarteto de reforzadas tendencias progresivas que ha estado llamando la atención de la prensa musical peruana con sus impresionantes presentaciones en vivo y su disco debut “Mapa Universo”. El grupo, originado a mediados de 2003, consiste en: Luis Álvarez (guitarra, teclados y coros), Alex Garrido (bajo, teclados y voz), Daniel Límaco (batería, percusión y coros) y Carlos Vicente (guitarra). Este último vino a reemplazar al cuarto miembro original Julio César Valdizán, tristemente desaparecido de forma prematura, pero cuyo legado aún se hace sentir en la música de JARDÍN DE PIEDRA.

Creando puentes entre la faceta más ambiciosa del fiero grunge a lo SOUNDGARDEN (etapa del “Superunknown” y el “Down On the Upside”) y la reflexividad etérea de RADIOHEAD, el vigor sofisticado de TOOL y los recovecos ensoñadores de la añeja escuela psicodélica (KING CRIMSON, AMON DÜÜL II, el PINK FLOYD pre-“Meddle”), conjugando todo ello bajo un inconfundible ropaje ambiciosamente progresivo, JARDÍN DE PIEDRA vino gestando “Mapa Universo”, obra prima que finalmente vio la luz del día en mayo de 2009. Sin duda, se trata de un disco destinado a marcar un hito dentro de las esferas más vanguardistas del rock peruano.

“Mapa Universo” dura más de 70 minutos, un tiempo bien invertido en constantes transmisiones de intensas ráfagas guitarreras enredadas en torno a incendiarias meditaciones y torturadas ensoñaciones. El disco abre con un cósmico efecto de sintetizador que asienta la atmósfera para el envolvente jam de ‘Nébula’ cuyas alusiones oníricas reciben un giro muy interesante con el manejo de riffs pesados y las constantemente punzantes líneas de bajo. Dicho espíritu se realza en ‘Hora Celeste’, cuya complementación entre polenta languidecida y compás lento ayuda enormemente a la hora de transmitir el furioso existencialismo encapsulado en la letra. ‘Nimbos’ se desarrolla como una semi-balada alternativa cuya fuerza inherente recibe un impulso mayor con la inclusión de ornamentos stoner y pesadamente psicodélicos durante el desarrollo de sus interludios, lo cual repercute favorablemente en la maquinación de una intensa emotividad climática. ‘Piedras que Arrastra el Mar’, por su parte, parece extraerse a partir de una confluencia de ambientes de los dos temas precedentes, resultando así una pieza diseñada para completar el hasta ahora cuadro sonoro general. El relajado dueto de guitarras ‘Canción de Cuna Para un Mundo Enfermo’ sirve como una breve bisagra instrumental que permite al disco virar definitivamente hacia el ahondamiento en las aspiraciones más ambiciosas de JARDÍN DE PIEDRA. ‘Ruidos Mecánicos en la Luna’ es el primer viaje musical explícitamente ampuloso, marcado por flotantes cadencias psicodélicas donde lo enérgico y lo nebuloso se conjugan en su dinámico contraste mutuo. ‘Mandala’ comienza con aires exóticos manifestados a través de tonalidades filudas donde convergen la pesadez patente de las guitarras duales y los vuelos lisérgicos establecidos por el esquema rítmico. Tras la barrera de los 4 ½ minutos, atestiguamos el tránsito desde un breve pasaje agresivo de corte stoner hasta otro más medido que coquetea con el post-rock de tendencia filuda. La manera tan inteligente con la que el grupo sostiene sus pasajes instrumentales le permite afianzar su camino hacia el final. ‘La Desaparición del Reino de la No Razón’ tiene desde sus instantes iniciales una huella clara de tensión contenida: la flotante densidad emanada por su cósmico preludio se extiende en un crescendo efectivo (que no exagerado), que poco antes de llegar al minuto 4, se renueva en otro ejercicio de atmósferas flotantes. El restante despliegue de melancolía redondea la idea con más pasajes otoñales antes de llegar a una coda relajante. El disco cierra con el tema homónimo, el mismo que se hace debido eco de la aureola melancólica del tema precedente y la reelabora con un despliegue más explícito de energía rockera. El empleo ocasional de algunos adornos jazz-rock ayuda a crear efectivas variantes en el complejo swing que emplea el grupo a fin de mantener un atractivo dinamismo por un espacio de 11 minutos.

Mientras tanto, podemos ir familiarizándonos con su propuesta musical visitando los siguientes enlaces:
- Myspace: www.myspace.com/jardindepiedra
- Purevolume: www.purevolume.com/jardindepiedra

Sirva este comentario como bienvenida oficial de parte de los melómanos progresivos de todo el mundo para las mentes creativas que conforman JARDÍN DE PIEDRA.

Tuesday, June 09, 2009

Nono Belvis celebra con los ángeles


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.
Una vieja gloria del progresivo y el free jazz se ha ido a otra dimensión: me refiero al guitarrista argentino NONO BELVIS. Él fue famoso principalmente por su participación en ese poblado y genial ensamble argentino que fue M.I.A., cuyos discos “Transparencias”, “Mágicos Juegos del Tiempo” y “Cornostipicum” conforman sendos clásicos del progresivo sudamericano y aún hoy en día reciben ampliamente favorables reseñas entre coleccionistas y reseñadores en la red. También cabe destacar su dúo con el baterista/percusionista KIKE SANZOL, con quien grabó “¿Qué Están Celebrando los Hombres?” – este disco es todo un prodigio de desafiante eclecticismo donde conviven la fusión, el free jazz, la psicodelia pesada y la vanguardia deconstructivista.

Desde inicios de los 80s, Belvis concentró su creatividad en el área del jazz, con una prolífica trayectoria que incluyó a formación de El Umbral, cuarteto rosarino que formó con los hermanos Luis y Mariano Suárez y Fernando de la Riestra, con un currículo de cuatro discos y varias giras nacionales e internacionales. La causa de su muerte fue un accidente cerebrovascular fulminante que sucedió a algunos otros que sufrió en el pasado reciente.
Ahora, a modo de homenaje póstumo de mi parte, transcribo mi vieja reseña (publicada originalmente en La Caja de Música) sobre el disco “¿Qué Están Celebrando los Hombres?”, tremenda obra del dúo de NONO BELVIS y KIKE SANZOL.

NONO BELVIS / KIKE SANZOL “Qué Están Celebrando los Hombres” (1982)

Durante los últimos años de existencia del excelso colectivo musical argentino M.I.A., las cosas iban intensificándose más y más en lo que respecta a la experimentación sonora, pero los fractales que se fueron formando hicieron que el mismo colectivo se disolviera por el peso de las circunstancias. El dúo conformado por el guitarrista Nono Belvis y el baterista-percusionista Kike Sanzol conformaba uno de tales fractales, generando una oferta musical bastante aventurera y dando varios conciertos que incluían a veces performances de danza moderna. “Qué Están Celebrando los Hombres”, editado en 1982, es el único testimonio en vinilo de su música – el sello Viajero Inmóvil lo ha reeditado con la adición de dos temas bonus.

A pesar del reducido formato cuantitativo de dúo al cual se limitan Belvis y Sanzol, la diversidad de colores vertida en sus ideas y la infinita diversidad en los arreglos de los que se valen para reciclar tales ideas les permite crear paisajes sónicos constantemente desafiantes e impredecibles. Bajo la influencia del jazz de vanguardia, la psicodelia, el folklore latinoamericano, la cámara contemporánea y el RIO, el dúo se pasea por una foresta de sonoridades en un alucinado viaje que parece no tener reglas ni dirección, pero que con una escucha atenta y sensible, devela una lógica diferente y una arquitectura inteligente dentro de las cuales se encuadran oportunamente los recovecos musicales que los músicos utilizan para enriquecer sobre el camino las ideas básicas y, en simultáneo, estimularse mutuamente en un clima de explosivo desafío.

Las tres primeras piezas están elaboradas en un formato acústico. ‘Lazos Reales’ es principalmente un flujo mágico de acordes de guitarra y retazos inquietos de vibráfono, guardando una cadencia lúdica de principio a fin. ‘Blanca Presencia’ es más reposada, con la guitarra a cargo de la creación de climas sonoros reflexivos, casi coqueteando con la melancolía. Lo lúdico regresa en todo su esplendor con ‘Al Acecho’, una pieza donde la guitarra y las congas asumen el control de una celebración de la soltura y la simple alegría, llegando incluso al delirio en los momentos en que Belvis enarbola los fraseos más exaltados. El dúo logra reformular los colores del folklore afro-brasileño a través de la fusión experimental con un implacable nervio que se mantiene constante hasta el abrupto clímax. La segunda mitad del repertorio oficial es la más abiertamente experimental. ‘Una Especie de Hueco’ es una sutil aventura onírica iniciada por un sobrio juego de acordes emanados por la guitarra eléctrica, los mismos que el vibráfono complementa dejando algunos espacios vacíos bastante efectivos. La segunda mitad se enfoca en un solo de guitarra sutil, espartano, como evocando una introspección que se hunde en su propio misterio para refugiarse en un rincón apartado del alma. El tenor misterioso adquiere ribetes de tenebrismo con la nebulosa secuencia de adornos percusivos vertida en ‘Lengua de Gato’, la cual se despliega en una estepa aleatoria de platillos, persianas y gongs en comunión con los quejidos inescrutables de cornetas. El tremendo solo de batería que conforma ‘Cucú’ sirve de puente entre la niebla solipsista de ‘Lengua de Gato’ y la llama exorbitante que se desata en la imponente explosión psicodélica del tema homónimo. La guitarra de Belvis se divide entre el frenesí hipnótico hendrixiano y la neurosis inapelable de Fripp, mientras que la batería y las percusiones de Sanzol completan con infinita soltura los efluvios caóticos que van tanteando y demoliendo su propio orden interno sobre el camino. Este final climático aterriza en un contundente final marcado por golpes finales de tambor y emisiones de cornetas.

El material extra tiene una mayor afinidad con la primera mitad del disco. ‘Mínimo de Quietud’ nos devuelve al dueto de guitarra acústica y vibráfono manejando una base melódica y armónica que nos muestra la faceta más cálida y ensoñadora del ensamble. Por su parte, ‘Rumbe Rumbé’ juega con cadencias propias de la bosanova y el folklore tropical con un sentido lúdico honesto y sobrio: el formato instrumental es ahora de guitarra eléctrica y vibráfono. De esta manera concluye nuestra escucha de “Qué Están Celebrando los Hombres”: se trata de toda una joya recomendada a los acérrimos amantes de la música de libre expresión y múltiples recursos.


¡¡Descanse en paz, Maestro Belvis!! ¡¡Gracias por la música!!

Enlace de la reseña original: http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/mia_cornonstipicum.html

Monday, June 08, 2009

Descanse en paz, HUGH HOPPER

HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Con la presente tengo que compartir la tristísima noticia de la partida de este mundo terrenal de HUGH HOPPER, quien fuera una incuestionable figura del Canterbury desde sus días en SOFT MACHINE y a través de una posterior carrera solista, intermitente aunque seriamente prolífica, que alternó dinámicamente con su participación ocasional en bandas como GILGAMESH, IN CAHOOTS e ISOTOPE. Además, colaboró muy asertivamente en discos solistas de LINDSAY COOPER, STOMU YAMASH’TA, y esa joya incuestionable que es “Rock Bottom”, el primer disco post-accidente de ROBERT WYATT (viejo compinche de SOFT MACHINE).

El domingo 7 de junio de 2009 se anunció su muerte, sucumbiendo a su lucha de un año contra la leucemia, a casi dos meses de cumplir la edad de 64 años. Su trayectoria musical estuvo bastante activa hasta hace poco, siendo así que unas de sus últimas participaciones más notorias fueron como miembro del SOFT MACHINE LEGACY y del trío experimental BRAINVILLE3, junto a sus viejos amigos DAEVID ALLEN y CHRIS CUTLER. El concierto a beneficio programado en Le Triton de París para el 27 de junio seguirá adelante, ahora convertido en concierto de homenaje póstumo.

A continuación, transcribo viejas reseñas mías sobre los discos “Third” y “Fourth” de SOFT MACHINE, a modo de tributo al Maestro HOPPER en una de sus etapas cumbre.


SOFT MACHINE “Third” (1970)

El tercer disco de Soft Machine significó no solo un importante paso en la evolución artística de la banda, sino que marco uno de los hitos definitivos e inapelables del movimiento así llamado Canterbury. De hecho, llamo particularmente la atención de la critica y entusiasmo a un numero cada vez mayor de conversos aficionados a la vanguardia rockera que intensamente se venia desarrollando por aquel entonces en los círculos underground de Gran Bretaña: recordemos que por aquel entonces, Pink Floyd estaba pavimentando su camino hacia el estrellato, King Crimson había tomado por asalto y sorpresa la escena rock, The Nice estaba gozando de sus últimos días de gloria comercial, y mientras tanto, Yes estaba entrando con su incipiente pero ya promisoria propuesta musical. Sin haber llegado a ser precisamente un superventas, ‘Third’ tiene bien ganado un sitial histórico muy importante dentro del parnaso de los discos mas influyentes e inventivos del genero progresivo. Mucho mas que en sus dos trabajos precedentes, Soft Machine logra plasmar en el acetato su agresividad sonora, así como su eficacia instrumental a la hora de jugar y expandirse con ideas musicales ambiciosas: claro esta, la participación de varios colaboradores (incluyendo el ingreso del saxofonista Elton Dean como miembro oficial del combo) funciona como un complemento invalorable a la hora de crear un colorido adecuado a las exigencias de los cuatro mega-temas que se repartían cada uno un lado del doble vinilo.



Los temas primero y cuarto son los que mas decididamente muestran las aristas vanguardistas que ya inundaban el sonido de Soft Machine, con un despliegue de potente volumen, motivos musicales densas e inquietantes, y exploraciones intensas. “Facelift” fue editado a partir de la fusión de dos ejecuciones en vivo realizadas en sendos recitales de Enero de 1970. “Slightly All the Time” está demarcado por una pauta mas obediente al tipico swing jazzero propio de la vanguardia de Miles Davies (et al.) en 6/4, con un alternado protagonismo del saxo soprano, el bajo y el piano electrico: me parece el menos destacado del repertorio de ‘Third’, pues se me hace un poco excesivo en su extension, pero ciertamente el despliegue de virtuosismo de los musicos (incluyendo el paso inmensamente preciso de Wyatt en la bateria) no tiene un segundo de pierde. Ahora que mencionamos a Wyatt, el unico tema cantado del disco, “Moon in June”, es de su autoria. El susodicho número consta de dos partes bien definidas: la primera, que es cantada, mantiene un aire coqueto y humorístico que no llega a ser tan notorio como en el disco anterior (‘Soft Machine, Vol. 2’), pero que esta ahí, funcionando con el mismo desparpajo; cuando pasamos a la parte exclusivamente instrumental, el sonido grupal se vuelve mas agresivo y explosivo, concluyendo con una densa y oscura cortina de órgano sobre la cual se explaya un alucinado solo de violín - un final ciertamente esplendido.


¿Qué más puedo decir que otros no hayan dicho ya en otros lugares, y mucho mejor que quien escribe?... Solo puedo dictaminar que ‘Third’ es un tesoro indiscutible dentro de la tradición progresiva de vertiente jazzera, un testimonio del SM tradicional en su mejor momento creativo como ensamble bien integrado. A fin de cuentas, un diamante especial que brilla con luz propia en cualquier buena discoteca de música popular contemporánea.


SOFT MACHINE “Fourth” (1971)

Este habría de ser el ultimo disco de Soft Machine con Wyatt en sus filas; el hecho de que no haya ninguna pieza escrita por el en el repertorio, y que ni siquiera haya una sección cantada por él en ningún tema, es simplemente la manifestación de un descontento mutuo entre Wyatt y el resto de la banda. A pesar de las tensiones que esto conlleva necesariamente, nada de ello impide que ‘Fourth’ resulte otro trabajo brillante de SM. En buena medida, este disco retoma el sendero iniciado por “Third”, aunque bajando un poco la intensidad, y midiendo la mayor parte de las veces el alcance de los vuelos instrumentales que tienen lugar. Ya estamos en una etapa en la que SM se define como una banda de jazz vanguardista de manera plena.

Tal como señalé antes, Wyatt estaba sintiéndose relegado por la afiliación tan abrumadoramente jazzera del grupo, siendo así que las inclinaciones creativas de Wyatt apuntaban a una combinación del jazz vanguardista con elementos de psicodelia, cantos y ambientes de humor absurdo, y disonancias sistemáticas (cosa testimoniada en su primer disco solista, producido justamente casi en simultáneo a ‘Fourth’). Pero con todo, sus aportes siguen siendo relevantes como músico, a pesar de que aquí no hay ningún tema de su autoria y no se incluye ninguno de sus distintivos pasajes vocales. Por otra parte, se nota que Dean se ha acomodado bastante bien dentro de esta maquinaria, siendo así que desde su rol de miembro oficial ha pasado a convertirse en el nuevo protagonista del grupo. Sus partes de saxo y saxello dominan el espectro sonoro de SM, mientras que Ratledge opta por ocupar un puesto mas discreto en comparación con los discos anteriores, al darle particular relevancia a las sutilezas de su piano electrico, jugando con acordes, texturas y vacíos. Quien si encuentra espacio mas que suficiente para la manifestación de sus ideas es Hopper, quien no solo aporta el envolvente ‘Kings and Queens’, sino también la suite cuatripartita ‘Virtually’, que con sus 20 minutos de exquisitez pura ha quedado para la posteridad (con toda justicia) como uno de los clásicos definitivos de la historia de SM.

Tal como señale antes, ‘Fourth’ sigue por el camino de investigación que se abrió en su brillante antecesor, el doble ‘Third’, aunque con un nivel un poco menor de intensidad y ebullición. Con todo, la dosis de efervescencia que se expande a través de cada molécula de los solos respectivos de Dean y Ratledge en ‘Teeth’ es apremiante, contando además con un ensamble de metales que añade mayor consistencia al asunto: se nota que la influencia del Miles de fines de los 60s sigue siendo una fuente crucial de influencia para SM. A continuación viene una pieza compuesta por Hopper, ‘Kings and Queens’, una notable muestra de creatividad reflexiva, que posteriormente se engarza con el alucinante ejercicio de caos titulado ‘Fletcher’s Blemish’ (primer aporte de Dean como autor para el repertorio del grupo), el cual calienta el ambiente como un cúmulo de llamas desaforadas de free jazz. ‘Virtually’ es la magnifica cereza que corona el disco. La Parte 1 instara un motivo de acordes simple sobre el cual Dean explaya sus toques de saxo, mientras es acompañado por Skidmore, Hastings y Evans; mientras tanto, Ratledge, Hopper y Wyatt afianzan la cadencia rítmica con mucha clase, contando con la complicidad de Bobbington, quien extrae elementos casi etéreos de su contrabajo. La Parte 2 nos muestra inicialmente a Ratledge estableciendo un dialogo desafiante con Dean, mientras que Wyatt y Hopper salen “por su cuenta” para crear un cierto ambiente de tensión en un lugar aparte, antes de retomar el motivo de la Parte 1, lo cual es aprovechado por la sección de metales para salir al frente de manera mas notoria. Tras la abrupta conclusión de la Parte 2, la Parte 3 comienza con una secuencia retorcida de cintas al revés y otros efectos que distorsionan los golpes de platillo y cortinas de órgano, espacio que aprovecha Hopper para lucir su bajo con un fuzz contundente, mientras que en simultaneo Dean arroja unos tenues retazos de saxello. Los últimos segundos de esta sección funcionan como un preludio para la Parte 4, la cual retoma los acordes básicos de la Parte 1, haciendo que ‘Virtually’ concluya en un cierto clima de misterio introspectivo.


Es un consenso muy amplio el que señala que la grandeza de ‘Third’ no llego a ser igualada por ninguno de los discos de SM que vinieron después, y yo en lo personal estoy de acuerdo con esta visión de las cosas. Pero si algo ha de quedar claro tras una escucha atenta de ‘Fourth’, es que la capacidad creativa y exquisitez interpretativa de la banda siguen intactas, y tan brillantes como siempre.


¡Gracias por toda la música, Maestro! ¡Descanse en paz!