Wednesday, June 02, 2010

IQ y los 25 años de "The Wake"




HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Ya estamos a mediados del año 2010… y parece mentira que ya estemos en las bodas de plata de uno de los clásicos indiscutibles de la primera hornada neo-progresiva surgida en la escena undergound británica en medio del auge de otras vertientes musicales mejor recibidas por la industria musical como el new wave, el heavy metal, el tecno-pop y el post-punk. Me estoy refiriendo a “The Wake”, segundo larga duración oficial de IQ. Ya en este momento, la banda contaba con un copioso repertorio que iba más allá de este long play y el anterior “Tales From The Lush Attic”, pues también contaban con singles y maxi-singles independientes además de un primer cassette de circulación limitada. Aunque su estilo musical no tiene un hermanazgo genesiano tan pronunciado como MARILLION (la banda más exitosa comercialmente de esta hornada), no faltan razones para señalar a la dupla de “The Wake” y el “Misplaced Childhood” de Fish &a co. como sendos hitos simultáneos para el afianzamiento del progresivo sinfónico post-70s.


“The Wake” fue señalado por GEOFF MANN (prolífico músico y artista visual que fungió como frontman de TWELFTH NIGHT durante sus dos años más gloriosos) como su disco favorito de IQ, y esta opinión fue compartida por muchos conocedores de la banda dentro de su círculo de culto. Con todo, este triunfo artístico se vio prontamente eclipsado por la dramática salida voluntaria del cantante y letrista PETER NICHOLLS de las filas de IQ. El hecho es que desde hacía un año que se generaron tensiones en el seno de IQ, y si bien este ambiente recargado pudo haber sido un motivador inicial para la creación de sólidos climas oscuros en la composición y arreglos del repertorio de “The Wake”, las cosas llegaron hasta el máximo sostenible tres meses después de la edición del disco.

Pasando al disco mismo, se trata de una obra conceptual en torno a las circunstancias emocionales que abruman al alma de un hombre recién fallecido. La secuencia temática se inicia con el momento preciso del fallecimiento del protagonista (‘Outer Limits’), cuya alma pasa revista a su vida terrenal con una mirada llena de remordimientos y añoranzas (‘The Wake’). Una vez que vuelve sus ojos frente a sí, el alma presencia el raro espectáculo luminoso del limbo (‘The Magic Roundabout’), para poco después, sin salir de su aturdimiento ni su sensación de añoranza, deambular por los tortuosos pasadizos del limbo (‘Corners’). Toda esta incertidumbre no es sino un síntoma vívido de que el alma aún no ha aceptado realmente su situación separada de la vida terrenal, e incluso se complace en sentimientos de apego y celos en relación con las personas y cosas que dejó atrás (‘Widow’s Peak’). Pero de pronto el alma recibe una luz de inspiración que le pone en claro la necesidad de aceptar su destino y hacer un balance diferente sobre lo vivido (‘The Thousand Days’), sintiéndose finalmente preparada para atravesar las puertas hacia una nueva vida mas allá de la pasada  (‘Headlong’). Resumiendo, es un retrato del proceso de aceptación en un contexto post-mortem. Justamente una de las últimas líneas de ‘Headlong’ proclama “Spirit, bear me away to the place of birth”: esto puede entenderse como una evocación a una reencarnación en una nueva vida terrenal o como la transición definitiva hacia el Paraíso Celestial, o sea, el nacimiento de la vida terna. Como sea, se trata de un final celebratorio y redentor.
 


Este trabajo destila un aura bastante sombría y misteriosa, congruente con su tema funerario. El tratamiento áspero de muchas partes de guitarra, los fondos y texturas cinematográficas de teclado, los fuertes cimientos creados por la sección rítmica, todos estos elementos están calculados para crear esta densidad emocional, capitalizada además por el peculiar canto de PETER NICHOLLS, que suena a un PETER GABRIEL pasado por el filtro de RICHARD BUTLER. Además, se nota que la secuencia de las canciones está bien armada, yendo con fluidez desde motivos musicales progresivamente épicos hasta otros más pesados y psicodélicos, pasando por ambientes etéreos, y otros que destilan un oscuro romanticismo. Dentro del repertorio destacan las cuatro mini-suites ‘Outer Limits’, ‘The Magic Roundabout’, ‘Widow’s Peak’ y ‘Headlong’. ‘Outer Limits’ es un punto de inicio brutalmente efectivo, desarrollando un punche atractivo a través de la confluencia de estándares de U.K. y CAMEL bajo la pauta enérgica que es marca propia de IQ; por su parte, la segunda se concentra en ambientes etéreos y melancólicos tras un bombástico prólogo instrumental que reitera las alusiones a U.K. La penúltima de estas mini-suites desarrolla las sonoridades más bombásticas del álbum, mientras que la última completa el concepto con aires optimistas un tanto inspirados en lo céltico; de este modo, ambas piezas se encargan sucesivamente de terminar de hilar el esplendor sonoro con el cual el grupo realiza su enfoque musical. No son pocos los conocedores que tienen a ‘Widow’s Peak’ como uno de sus temas favoritos de toda la trayectoria de IQ, y posiblemente el fastuoso sentido orquestal que se destila a través de sus diversas secciones tiene una cualidad imponente y envolvente que parece difícil de negar. De todas maneas, ‘Headlong’ también se destaca por la intensidad emocional única, y además, su estructura multi-temática se alimenta con retomas de breves secciones de canciones precedentes, con lo cula se refuerza la cohesión conceptual del álbum como un todo. Los temas mas breves también tienen sus atractivos: ‘The Wake’, con sus riffs llenos de gancho, nos ofrece uno de los momentos mas cercanos al heavy metal de la banda en toda su trayectoria; ‘Corners’ combina texturas exóticas y secuencias programadas, al modo del PETER GABRIEL de la época 81-84, amén de atractivos toques de sitar eléctrico; por su parte,‘The Thousand Days’ ofrece un homenaje frontal a THE CURE pero con un carácter losuficientemente macizo como para no caer en la trivialidad. Estos dos últimos temas sirven de oportunos alivios momentáneos para el oyente, en medio de la oscura borrasca emocional que envuelve al disco; adicionalmente cabe señalar que la coda de capas de sintetizador de ‘The Thousand Days’ repite las que se utilizaron en el intermedio de ‘Widow’s Peak’. La edición en CD incluye como bonus tracks un par de demos de temas ya mencionados y a ‘Dans le Parc du Chateau Noir’, pieza que queda muy bien debido a su espíritu abiertamente tétrico a pesar de no ser parte original del concepto. De todas maneras, el sello del grupo GEP está preparando una re-edición de 30mo. aniversario muy a lo grande... ya veremos de qué se trata.


En resumen, “The Wake” es una joya definitiva de la nueva ola del rock progresivo británico. La vigencia y creatividad que aún mantiene IQ en lo que va del nuevo milenio es tal vez la mejor prueba de que este disco que acabamos de comentar significó un tremendo impulso para el reforzamiento del rock artístico tras la década de los 70s con miras hacia un horizonte infinito.


Muestras de “The Wake”.-
Widow's Peak:  https://www.youtube.com/watch?v=dswhyK6jotM
The Wake + The magic Roundabout (en vivo):  https://www.youtube.com/watch?v=C8aKokqQDJA

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