Tuesday, March 01, 2011

PALLAS y el retorno del centinela progresivo con "XXV"











HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión tratamos con PALLAS, una de las leyendas vivientes de la nueva ola de rock progresivo británico de los primeros 80s (neo-prog para los amigos y enemigos), y el motivo es el reciente lanzamiento al mercado de “XXV”, su sexto larga duración en una larga trayectoria iniciada durante la segunda mitad de los 70s, comenzando con una buena cantidad de maxi-singles y casetes antes del debut oficial con “The Sentinel” (1984), además de un hiato entre 1988 y el tercer disco de estudio “Beat The Drum” (1998, ya en la era digital). “XXV” perpetúa parcialmente el aura magnífica y pomposa desarrollada en sus dos discos previos “The Cross & The Crucible” y “The Dreams Of Men”, aunque también se notan alusiones claras hacia el sonido 80ero cultivado en “The Sentinel”. Esto tiene sentido en tanto que el nuevo disco es un disco conceptual en el que PALLAS desarrolla una secuela de su también conceptual disco debut “The Sentinel”, el cual reformulaba en clave de ciencia-ficción el mito de la Atlántida con miras a un mensaje pacifista en medio de la entonces existente Guerra Fría. Otra modalidad nueva es que este PALLAS explora más fehacientemente que nunca antes su aprecio consistente por el hard rock melódico, y ciertamente se puede decir que en ningún otro disco de PALLAS se ha dado tanto campo de expansión para guitarreos poderosos. Esta fuerza contrasta con los aires de incertidumbre y caos que acaecieron sobre la banda durante la etapa de preparación del disco: Alan Reed, el vocalista desde 1985, fue despedido a inicios de 2010 por sus compañeros arguyendo que él no mostraba indicios de compromiso real con el futuro nuevo disco de la banda. Este conflicto causó revuelo entre los fans en su momento, pero ahora es un hecho que la banda se siente cómoda y bien instalada con la formación actual: los miembros originales Niall Matthewson (guitarras y guitarra sintetizada), Graeme Murray (bajos, pedales bajos y coros) y Ronnie Brown (teclados y coros), más el baterista desde los tiempos de “Beat The Drum” Colin Fraser y el nuevo vocalista Paul Mackie.

‘Falling Down’ abre el disco con un breve momento de emisiones radiofónicas donde se escucha a reporteros anunciar que algo extraño emerge de los mares, mientras que unas cortas líneas de sintetizador preparan el camino para la poderosa entrada del ensamble instrumental íntegro: a partir de aquí y a través del cuerpo central que se desarrolla principalmente en un tempo de 7/8, estamos con la sensación de estar escuchando a un híbrido de THRESHOLD, VANDEN PLAS y el ARENA post-“The Visitor”, pero claro, con el sello de PALLAS. Se nota que Mackie le da un reforzado carácter al departamento vocal, haciendo que los coros en registro alto de Murray no se sientan tan intrusivos como en las épocas de Alan Reed o Euan Lowson. Si ‘Falling Down’ instalaba un inicio poderoso para el disco, ‘Crash And Burn’ lleva el asunto a niveles incendiarios, haciendo que la fastuosidad reinante se alimente de una impetuosidad bárbara a la par que conserva un sano sentido de la sofisticación típicamente progresiva. Realmente se extrañaba esos tiempos de la primera mitad de los 80s cuando PALLAS se destacaba entre todos los exponentes de la escena neo-progresiva por ostentar una cercanía especial con las sonoridades del rock duro y el metal: bien, ¡esos tiempos han regresado! ‘Something In The Deep’ entra a tallar para aportar un momento de calma contemplativa, centrada en torno a las solemnes capas de sintetizador. En casi toda su estructura porta una atmósfera cósmica y reflexiva, hasta que la coda revela un giro hacia una sobria orquestación de corte neoclásico – un momento clave en los aportes especiales que Ronnie Brown siempre da al sonido de PALLAS. ‘Monster’ y ‘The Alien Messiah’ cumplen con su misión de refrescar el ambiente: el primero tiene un esquema rítmico a medio tiempo y una base compositiva moderadamente pomposa (propio de los tres discos precedentes), mientras que el segundo adopta un aire estilizadamente siniestro en aras de capitalizar el aura pomposa del tema precedente. Particularmente en ‘The Alien Messiah’ se nota lo bien que funciona la dupla vocal de Mackie y Murray, y una vez más, la vibración bombástica que tuvo tanta presencia en “The Dreams Of Men” (el hito definitivo de la era Reed).

La primera parte de ‘XXV’, subtitulada ‘Twenty Five Good Honest Men’: su base rítmica y clima contundente la convierten en una suerte de confluencia entre los espíritus de ‘Monster’ y ‘The Alien Messiah’, con un aura menos oscura que esta última. Cuando emerge ‘Young God’, los recursos de afinidad con varios estándares del prog-metal regresan de una sola vez, aunque el grupo se dispone a no borrar un ápice de su esencia sinfónica, y sobre todo, a no abandonar el tono amenazante que ya ha inundado a las tres canciones precedentes. Se nota que la historia desarrollada en este disco no apunta a una esperanza de redención sino a un conflicto entre lo que la humanidad ve en sí misma y lo que necesita nuestro planeta para persistir. Como nota curiosa, hay una pequeña cita de un fraseo de guitarra contenido en el cántico pacifista de ‘Atlantis’. ‘Sacrifice’ anima las cosas por el momento a partir de un acento más rockero en buena parte de los guitarreos y la incorporación de tonos AOR en el motivo central. La dupla de ‘Blackwood’ y ‘Violet Sky’ resulta muy bien lograda: ‘Blackwood’ es un esbozo etéreo adornado con flotantes colores célticos, el cual nos introduce fluidamente hacia la melancolía grisácea que desde ‘Violet Sky’ proyecta un lamento por un género humano que ha perdido su derecho a seguir regulando el mundo. Los arpegios de la guitarra clásica fluyen como un continuum de contenida densidad emocional, mientras que el solo de piano final evoca imágenes de una serena tristeza: la idea general de esta dupla es efectivamente conmovedora sin necesidad de hacerse ostentosa. El disco cierra con la segunda parte de ‘XXV’, subtitulada ‘The Unmakers Awake’: aquí se cierra el concepto del álbum con un destino apocalíptico para la humanidad que, a su vez, conlleva la esperanza de un Planeta Tierra mejor equilibrado en un futuro post-humano. El lamentoso canto final de Mackey, el intenso solo de guitarra de Matthewson y los coros angelicales sintetizados del cierre son suficientemente expresivos en torno al tono elegíaco de este clímax final, emparentado con el de ‘Rise & Fall’.

“XXV” implica como obra musical el renacimiento del mito del Centinela de la Atlántida así como la remodelación del poder creativo de PALLAS. Esta banda sabe cómo hacer buen uso de su veteranía para mantener su vitalidad artística intacta y con la llama a plena luz.

Muestras de “XXV”.-
XXV (Part 1: Twenty Five Good Honest Men): http://www.youtube.com/watch?v=yP2DjjGweiM
Monster: http://www.youtube.com/watch?v=EyynGhu3HXk
Young God: http://www.myspace.com/pallasofficial/music/songs/1-06-l06-young-god-mp3-73497925

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