Friday, June 29, 2012

Ábranse todas las puertas y ventanas... ¡ECHOLYN está de vuelta!



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

ECHOLYN ha vuelto al ruedo  progresivo contemporáneo y es un enorme placer nuestro traerlo a colación ahora… ¡porque este grupo ha vuelto con todo! 7 años después de “The End Of Beautiful” y a 12 años del fin de su receso post-“As The World”, el quinteto entra con su nuevo repertorio por las puertas y ventanas de nuestras mentes para estimularlas con sonidos majestuosos perfectamente hilados y vitalistamente ejecutados según las coordenadas esenciales de la banda a la vez que suena fresco y fulguroso como un nuevo día. El nombre de este disco es justamente como el del grupo, repitiendo así el título de su disco debut de 1991, y posiblemente el nuevo uso de esta denominación epónima signifique el afianzamiento de la personalidad artística que ECHOLYN ha venido proyectando rotundamente desde que resurgió de sus cenizas en los albores del nuevo milenio: en muchos aspectos, este disco encapsula un dinámico híbrido entre el swing extrovertido predominante de “Cowboy Poems Free”, el lirismo acentuadamente épico de su ambicioso master opus “Mei” y el colorido virilmente magnético de “The End Is Beautiful” (no somos los primeros en señalar esto). Han sido cuatro años de labor compositiva y coordinación de las sesiones de grabación y post-producción para llegar a la concreción de este disco (también llamado extraoficialmente como “The Window Album” debido a la aparición de una ventana dibujada en el centro de la carátula), aunque ECHOLYN no ha estado realmente ausente del mercado fonográfico por causa de las re-ediciones de discos previos. La formación del grupo sigue estando conformada por Brett Kull (guitarras, voz y coros), Paul Ramsey (batería, percusión y coros),  Ray Weston (voz y coros), Tom Hyatt (bajos y coros) y Chris Buzby (teclados y coros). Para esta nueva aventura, ellos recibieron las colaboraciones de Nina Beate  (violín), Kaveh Saidi (violín), Lori Saidi (viola), Rajli Bicolli (cello), Mark Gallagher (saxofón barítono) y Jacque Varsalona (coros). Bueno, pasemos ahora a repasar este disco en cuestión.    


Durando 16 minutos y pico,‘Island’ abre el disco con prestancia, carácter y fineza: prueba de ello es el bloque instrumental inicial, un estupendo retablo progresivo químicamente puro que dura más de tres minutos, gestado con una ágil muscularidad heredada de“The End Is Beautiful” y ornamentada con el colorido esplendoroso plasmado en esa dorada dupla de “Suffocating The Bloom” y “As The World”. El momento en que entra el canto de Ray Weston está preparado para que el grupo dé rienda suelta a sus prístinos instintos líricos, enfocándose en una armazón melódica llevadera, sumamente elegante, con una robustez principalmente sostenida sobre los hombros de los riffs guitarreros y la muscular dupla rítmica. Una secuencia de dos secciones más reposadas emerge poco antes de la barrera de los 7’30”, la cual nos hace evocar los tiempos de“Cowboy Poems Free” y “Mei”: la presencia de un interludio enérgicamente rockero ayuda a mantener viva la llama de la extroversión en el desarrollo de estos estupendos retablos melódicos, los cuales concluyen con un mayestático motivo final que deriva en un conmovedor fade-out. ¡Grandioso!, ¡¡grandioso!! Después de este climático inicio de álbum siguen dos piezas más breves:‘Headright’, un tema popero que tiene algo de THE BEE GEES en clave Motown, pero con un añadido dejo del lado más ligero del estándar del FLEETWOOD MAC 76-79;‘Locust To Bethlehem’, una canción inundada por un espíritu contemplativo que nos remite a los momentos más calmados de “Cowboy Poems Free”... y con una tremenda potencia emotiva en los arreglos vocales. ‘Some Memorial’ nos lleva parcialmente de regreso hacia las coordenadas más épicas del álbum. Haciéndose eco de la vibración contemplativa de la canción precedente pero llevándola hacia un nivel más rotundo de sofisticación musical, nos dejamos llevar de la mano por esas elegantes armazones de piano y múltiples guitarras hacia los tiempos de “Suffocating The Bloom”. Los aires de híbrido entre GENESIS y GENTLE GIANT que emergen desde el momento en que el bloque sónico se hace más filudo en aras de crear un clímax moderadamente denso permiten a la estructura compositiva del tema remontarse hacia una fastuosidad atrapante y magnética, la cual es finalmente clausurada con una coda lánguida donde la progresión armónica central es llevada hacia una faceta un tanto minimalista. ¡El retorno del espíritu de “Mei”!





La segunda mitad del disco comienza con ‘Past Gravity’, una estupenda balada blues-rockera cuyo esencial arreglo progresivo nos lleva a terrenos del estándar de KANSAS, y también un poco al área del post-rock en cuanto al manejo cósmico de algunos ornamentos flotantes de guitarra. Es una canción plácida y serena, pero para nada complaciente: se nota una tensión emocional inteligentemente “escondida” a lo largo del muy medido y básico desarrollo temático. ‘When Sunday Spills’ recibe la carga emocional de ‘Past Gravity’ bajo pautas muy similares, aunque el desarrollo armónico es más meticuloso y se incorporan interesantes variaciones de ambiente que, merced a la pulcritud de ensamble, portan una fluidez inconmensurablemente compacta (en estricta afinidad con ‘Some Memorial’). También cabe notar que la actitud emocional porta un crepuscularmente agradable tono melancólico al modo de una reflexión positiva respecto a las huellas dejadas por un momento especialmente hermoso, una huella perpetua de luz en medio de la niebla presente, la cual revela sus matices más oscuros en el etéreo clímax conclusivo. ‘Speaking In Lampblack’ prosigue por esta cadena de expresiones detenidamente reflexivas, ahondando en los rincones más abandonados del centro neurálgico del ego. La pieza muestra desde el mismo punto de partida un lirismo grisáceo y vulnerable que nos remite a los pasajes más misteriosos de “Mei”. La intensa espiritualidad motivada y alimentada por la preciosa armazón melódica de la pieza adquiere un candor especial a partir de la barrera del séptimo minuto, que es el punto donde el grupo y el ensamble de cuerdas de apoyo generan una sonoridad que llena espacios de manera imponente y delicada a la vez. Una vez más, ECHOLYN hace gala de su espeluznante maestría para explotar una dinámica consistente hasta el punto que implosiona sin perder su orden inherente, más bien, capitalizando la potencialidad de la ingeniería sónica en torno a la cual gira el desarrollo temático. ‘The Cardinal And I’ ocupa los últimos 8 ½ minutos del disco, aunque en realidad, la canción en sí dura 7 ¼ minutos.        



ECHOLYN ha hecho un reforzamiento de su individual esencia progresiva a través de una mirada creativa y recreativa hacia su propio legado con entusiasmo e ingenio, un ingenio cuya luz de creatividad parece nunca apagarse independientemente del nivel de regularidad que ha habido de disco a disco. “Echolyn” también aparece en edición limitada de doble vinilo, aparte del obligatorio formato digital… pero bueno, cualquier formato viene bien cuando de dejarse fascinar por la genialidad de los señores Kull, Weston, Hyatt, Buzby y Ramsey se trata. ¡Ítem obligatorio en todo Top 10 progresivo del año! 
 

Muestras de “Echolyn”.-
Island:  http://www.youtube.com/watch?v=LoyegXZm9g8
When Sunday Spills: http://echolyn.bandcamp.com/track/06-when-sunday-spills

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