Tuesday, September 30, 2014

LATTE E MIELE: tras la resurrección viene la ascensión de una vieja pasión


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

LATTE E MIELE, una de las leyendas de la primera generación del rock prog-sinfónico italiano y que actualmente está gozando de una fase de entusiasta resurrección, vuelve a la carga con una versión ampliada de su primer disco, el concept-album “Passio Secundum Mattheum” que ahora conquista su expresión definitiva bajo el título de “Passio Secundum Mattheum: The Complete Work”. Este grupo oriundo de Génova comenzó como trío (bajo el molde de EMERSON, LAKE & PALMER y LE ORME) pero desde que se reformó en el nuevo milenio opera como cuarteto de Marcello Giancarlo Dellacasa, Oliviero Lacagnina, Massimo Gori y Alfio Vitanza. Su última maniobra ha sido la de reactivar el concepto de la Pasión del Mesías, el mismo concepto de su álbum debut del 1972 “Passio Secundum Mattheum”. Ya entraremos en más detalles sobre esta maniobra en particular, pero cabe señalar que se trata de una iniciativa que ha estado en la cabeza de los integrantes del grupo desde antes de que se reformara en la segunda mitad de la década pasada.


Empezamos siguiendo la pista del disco original, cuando el grupo constaba de unos jovencísimos Marcello Giancarlo Dellacasa [guitarras acústica, clásica y eléctrica, bajo, violín, primera voz], Oliviero “Oliver” Lacagnina [piano, órgano, mellotrón, clavicémbalo, celesta, sintetizadores Moog y String Ensemble, voz] y Alfio Vitanza [batería, bongoes, tímpanos, campanas, percusiones surtidas, flauta y voz]. ‘Introduzione’ abre el disco con un tono patentemente majestuoso, desarrollado en un ambiente envolvente y ensoñador; los dos siguientes temas, ‘Il Giornio Degli Azzimi’ y ‘Ultima Cena’, alternan pasajes pastorales y otros enérgicos (un poco a lo ELP) bajo el esquema sinfónico que desde ya está férreamente instalado. En el caso de ‘Ultima Cena’, no nos hubiese molestado que se hubiese dado un desarrollo más expansivo pues nos parece que el potencial de fuerza rockera hubiese aportado un clímax realmente interesante y no simplemente una viñeta entre otras que arman una secuencia. ‘Getzemani’ tiene un swing ágil y sencillo en su esquema rítmico, siendo así que las capas de sintetizador y mellotrón aportan un predominante color onírico al asunto: con el ingreso del clavicémbalo y un robustecimiento ligeramente mayor del esquema rítmico, las cosas pasan a una clave un poco más pomposa, no ajena al estilo de EKSEPTION o al de sus coetáneos de PREMIATA FORNERIA MARCONI. ‘Il Proceso’ tiene un aire declarado a lo ópera-rock, sirviendo como un preludio a ‘I Testimoni’. Éste comienza con un tenor sinfónico ceremonioso conservado por las cortinas flotantes de teclado, siendo así que finalmente el trío pasa a un jam de raigambre jazzera cuyo esquema rítmico tiene cierto aura Latin merced a la presencia de bongoes junto a la batería: el jam, marcado por el piano en primer lugar, pasa luego a compartir la primera línea con la guitarra eléctrica. ‘I Testimoni (Parte 2)’, que abría el lado B del LP de vinilo, es una continuación del jam.

  

‘Il Pianto’ tiene un hermoso color pastoral, donde el mellotrón proporciona una densidad amable y otoñal; nada de esto nos hace prever el despliegue de fuerza y contraste entre psicodelia pesada y jazz a la antigua en el breve pero efectista ‘Giuda’. ‘Il Re dei Giudei’ toma las líneas finales de mellotrón de ‘Giuda’ para desarrollar una elegante coda sinfónica. ‘Il Calvario’, con su espacio de 7 minutos, es el tema más extenso del disco. Comenzando con un breve arreglo coral dramático, a continuación el órgano de fuelles asume el protagonismo con su alternancia de colores barrocos y góticos. Una vez que se arma una sección con el trío entero, la cosa pasa a una ambientación tan majestuosa como sombría sobre un compás lento y funerario: la guitarra eléctrica refleja un aire triste, el cual realza el aire de réquiem al que alude la pieza. Una vez que se detiene la batería, emerge un estilizado pasaje de guitarra clásica sobre la cual se enuncian las 7 palabras de Cristo en la cruz. ‘Il Dono Della Vita’ concluye el panorama de solemnidad bajando el tono de lo sombrío en beneficio de una cadencia más etérea, marcada por acentuaciones barrocas (incluyendo algunas citas de alguna fuga de Bach). Todo esto nos da “Passio Secundum Mattheum”, posteriormente editado digitalmente con dos bonus, ‘Mese Di Maggio’ y ‘Tanto Amore’. En todo caso, más vale la pena destacar la entrañable anécdota de que el trío hizo un concierto especial de la “Passio” en un auditorio del vaticano en febrero de 1973, una muestra de cómo el rock sinfónico podía sentirse a gusto dentro de la tradición cultural mientras le insuflaba nuevos modismos, desafiando conscientemente a sus presencias más ortodoxas... ¡y salirse con la suya!


Ahora nos trasladamos al presente año 2014, cuando el grupo cuenta con la formación de cuarteto con la inclusión del bajista-vocalista Massimo Gori. Sabemos que esto puede sonar a una reciente inclusión, así que cabe aclarar que Gori no es para nada un recién iniciado en el mundo musical de LATTE E MIELE; por el contrario, formó parte de la segunda etapa de la banda – entre 1975 y 1977 –, cuando el baterista Vitanza reformó el grupo con tres nuevos integrantes e incluso grabó un tercer LP, “Aquile E Scoliattoli”, bien recibido por la hinchada progresiva que aún existía en Italia. Gori era en ese momento el reemplazante absoluto de Dellacassa mientras que los otros dos nuevos miembros se repartían un nutrido arsenal de teclados, sintetizadores y guitarra eléctrica adicional. Ya en el nuevo milenio, Gori se sumó a la resurrección de LATTE E MIELE con la experiencia del concept-album del 2009 “Marco Polo: Sogni E Viaggi”, por lo que resulta que el actual cuarteto encarna eficazmente lo mejor de sus fases 70eras. Qué bonito disco fue  “Marco Polo: Sogni E Viaggi”, por lo que ahora queda ver si esto que tenemos ahora en nuestras manos es un digno sucesor del mismo.


Viendo la situación de esta nueva versión “Passio Secundum Mattheum: The Complete Work”, advertimos desde el punto de inicio un sonido más lleno y una producción de sonido más meticulosa, atenta a la sensibilidad moderna. Los arreglos corales se sienten más plenos cada vez que emergen. ‘Introduzione’ goza de un dramatismo ceremonioso intenso mientras que ‘Ultima Cena’ incluye un arreglo de capas orquestales más ambicioso que en la versión original. La nueva canción ‘Il Pane E Il Sangue Dell'Alleanza’ hace una buena labor a la hora de enfatizar la solemnidad poderosa y envolvente de  ‘Ultima Cena’. En cuanto a ‘Getzemani’, las variaciones no son muchas: su nueva presencia es el ejemplo perfecto de lo que pretenden los de LATTE E MIELE para este proyecto. ‘I Falsi Testimoni’, con sus 2 ¾ minutos de duración, reemplaza al más extenso tema ‘I Testimoni’: la función de ‘I Falsi Testimoni’ consiste en ahondar en la aureola teatral del álbum, la misma que cumple otra canción nueva, ‘Il Rinnegamento Di Pietro’. ‘Il Prezzo Del Sangue’ sigue por esta línea de magnificencia sinfónica, aunque es justo indicar que hay una vibración rockera más pronunciada, muy conveniente para enfatizar el momento trágico del juicio contra Jesucristo. ‘Toccata Per Organo’ es una composición de Lacagnina para órgano de fuelles, y el registro que aparece en este disco data del año 1972: una gema rescatada del baúl de los recuerdos de la primera generación progresiva italiana. ‘Il Calvario’ dura ahora poco más de la mitad que en su primera versión. Acto seguido y hasta el final tenemos una cadena de nuevas canciones: ‘Aria Della Croce’, ‘La Spartizione Della Tunica’, ‘Dall'Ora Sesta All'Ora Nona’, ‘Il Velo Del Tempio’ y ‘Come Un Ruscello Che...’. La primera está marcada por un dramatismo colorido mientras que la segunda aporta un momento de estilización rockera a lo RICK WAKEMAN, y esto mismo sucederá más adelante en ‘Il Velo Del Tempio’. Entre estas dos canciones se sitúa ‘Dall'Ora Sesta All'Ora Nona’, una breve pieza de guitarra clásica y capas orquestales. ‘Come Un Ruscello Che...’ cierra el álbum; su desarrollo temático incluye amplias citas de la canción que cerraba el álbum original, ‘Il Dono Della Vita’.   


Lo que vemos aquí, a diferencia del caso del remake de “The Snow Goose” de parte de CAMEL bajo la guía de un recuperado Andy Latimer, es una combinación de recuperación de ideas viejas con desarrollo de algunas ideas nuevas. Respecto a las primeras, se trata de una justa venganza del destino; respecto a las segundas, cabe resaltar que, lejos de hacer redundantes las atmósferas de turno o tentar a los fantasmas del sopor, se integran muy bien dentro del concepto inicial. También es digno de mencionarse explícitamente la presencia de enormes invitados en las instrumentaciones, cantos y narraciones, figuras que representan parte de lo mejor del prog italiano de ayer y hoy: Alvaro Fella (JUMBO), Lino Vairetti (OSANNA), Giorgio D'Adamo (NEW TROLLS), Aldo de Scalzi y Paolo Griguolo (PICCHIO DAL POZZO), Elisa Montaldo (IL TEMPIO DELLE CLESSIDRE), además del coro CLASSE MISTA y los músicos de GNU QUARTET, y un largo etcétera. En conclusión, ahora tenemos la sensación de que esta nueva mirada prog-sinfónica a la narrativa de la Pasión de Jesucristo se sienta ya como una obra musical genuinamente completa. Un brindis en honor a los LATTE E MIELE por haber logrado cerrar un círculo de creatividad esplendorosa a través del pasado y el presente del sinfonismo italiano: ojalá nos vengan en un futuro próximo con más muestras del estado de gracia con el que abordan esta nueva etapa de pasión y resurrección, llevando a su primera obra a una etapa de definitiva ascensión.

Muestras de “Passio Secundum Mattheum”.-
Temas 2-5 del disco del 1972:  https://www.youtube.com/watch?v=VNcLdryChZs
Getzemani según la nueva versión (en vivo en Tokio, abril del 2011): https://www.youtube.com/watch?v=0KaMY52bzpo   



[Este texto contiene fragmentos de una reseña originalmente publicada en La Caja de Música: http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/latteemiele_passiosecundummattheum.html]

Saturday, September 27, 2014

CHICK COREA y la vigilia de nueva música


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos en nuestras manos “The Vigil”, el más reciente trabajo del eterno maestro de las vanguardias jazzeras de los últimos 40 años: CHICK COREA, el fundador del legendario ensamble explorador RETURN TO FOREVER que impulsó a lo grande la avanzada jazz-rock-fusión estadounidense de los 70s, líder de sus propias AKOUSTIC BAND y ELEKTRIC BAND, y cómo no, incansable gestor de grandes discos de estudio y en vivo tanto desde un rol solista como en diversas asociaciones. “The Vigil” fue publicado en agosto del 2013 por vía del sello Concord, y fue bien recibido tanto por la crítica especializada como por el público jazzero. Acompañado en el estudio por el guitarrista Charles Altura, el baterista Marcus Gilmore, el bajista Hadrien Feraud y el saxofonista-clarinetista-flautista Tim Garland – más apariciones de grandes invitados ocasionales que mencionaremos luego –, COREA se da su gusto organizando jams y estándares a partir de ideas musicales bien perfiladas. La verdad que la portada del disco es muy reveladora, mezclando el fondo celestial al estilo del “Hymn Of The Seventh Galaxy” y un caballero andante que nos recuerda al “Romantic Warrior”: en buena parte del repertorio de “The Vigil” se nota la fuerte reminiscencia de aquellos tiempos de vigencia y gloria de RETURN TO FOREVER, lo cual puede muy bien deberse a la reciente gira de reunión en dos partes que tuvo lugar hace unos años. A lo largo del año 2014, CHICK COREA ha estado haciendo una gira mundial con una banda de apoyo que ha llamado justamente THE VIGIL: Gilmore, Garland y Altura forman parte de él, pero hay otros músicos en las percusiones y el bajo y contrabajo, respectivamente. Ahora que hemos presentado el estado de la cuestión y algunos datos ulteriores, vayamos ahora al repertorio concreto de este disco “The Vigil”.


‘Galaxy 32 Star 4’ abre el disco con efluvios alegres y coloridos donde las coquetas cadencias marcadas por la dupla percusiva y el bajo se encargan de que la luminosidad intrínseca al cuerpo central se maneje con elegante sobriedad. Corea hace lo que quiere con el piano eléctrico en su solo que emerge temprano (bueno, no es exactamente un piano eléctrico sino el sintetizador Yamaha Motif XF8). Con los siguientes momentos reservados para los lucimientos del bajo y la guitarra respectivamente, el ensamble afianza su fuerza expresiva para así cimentar lo que está diseñado para funcionar como un punto de arranque imperantemente llamativo. Los aires de familia con el RETURN TO FOREVER de la época de “Where Have I Known You Before” son evidentes, y también lo son más adelante en ‘Portals To Forever’ y ‘Bridge For Peace’ – justamente en este último es el maestro Stanley Clarke quien se encarga del bajo desde su rol de invitado especial – en un despliegue de tremendísimo fuego musical a la vieja usanza de la vanguardia fusionesca de los 70s. ‘Portals To Forever’ – qué título tan significativo, ¿verdad? – traslada la vitalista extroversión tan magníficamente impulsada en la pieza de inicio hacia una dimensión un poco más serena, aunque el groove es vitalista, dueño de una espiritualidad tremendamente motivadora. Durando como dura 16 minutos, el grupo sabe sacar provecho al campo de expansión del que goza, y eso incluye la elaboración de un clímax sonoro muy efectivo a mitad de camino: los matices añadidos de dinámica tensión en la armazón rítmica y el cuidado del teclado, la guitarra y el saxo por articular sus diálogos complotan eficazmente para armar un momento particularmente excitante. Por su parte, ‘Pledge For Peace’ – tema registrado en vivo y que está inspirado en el legado de JOHN COLTRANE – se funda primordialmente sobre la dupla de COREA y su amigo de siempre STANLEY CLARKE, todo un héroe del bajo en el jazz de los últimos 45 años. Otro gigante que funge de invitado especial aquí es el saxofonista RAVI COLTRANE, hijo de JOHN. Durando 17 ½ minutos, se erige en la pieza más extensa del álbum, y realmente merece la pena darle todo este espacio debido a la cautivadora magia envolvente que se genera a partir de las atmósferas centrales que se elaboran y reelaboran a partir del motivo central. Podemos decir, sin sentidos figurados, que ese encanto cautivador de ‘Pledge For Peace’ es genuinamente místico. ‘Legacy’ dura casi 10 minutos y se hace cargo de cerrar el álbum: el ímpetu exquisito en los diálogos entre los instrumentistas y el manejo ingenioso de métricas complejas también nos transportan al estándar de RETURN TO FOREVER. El optimismo inherente a las buenas vibraciones de esta pieza casi se pueda tocar mientras las notas van flotando en el aire… especialmente esas notas del Moog Voyager.



Pero no todo es un retorno a la eternidad jazz-rockera que marcó de forma perenne el sitial de COREA dentro del jazz moderno. Tenemos en la segunda pieza ‘Planet Chia’ una exhibición de fusión con predominio del piano acústico donde los elementos Latin y aflamencados se hacen notar en las diversas evoluciones hacia las que se proyecta el motif central. Lo que hace Garland con su saxo soprano es simplemente sublime, y también cabe destacarse específicamente la luminosa sensibilidad con la que Altura elabora su refinado solo de guitarra acústica. ‘Royalty’ – compuesto en honor al músico Roy Haynes, a quien COREA considera uno de sus mentores – ostenta un aura reflexiva a través de su swing moderadamente juguetón: el piano saca a relucir sus colores y cadencias más majestuosas cuando se ubica en el centro de la instrumentación, pero también hay espacios para que Garland forje solos de saxo tenor con la mágica maestría de siempre. ‘Outside Of Space’ nos remonta un poco al RETURN TO FOREVER primigenio de los tiempos de Airton Moreira y Flora Purim: el evocativo canto de la invitada Gayle Moran (esposa de COREA) y la ambientación ensoñadora general del tema confirman esta impresión, centrada principalmente en el dinamismo equitativamente espiritual y exótico que empapa íntegramente a su ingeniería musical.

  

Todo esto fue “The Vigil”, una celebración sonora de cuán perenne es la vitalidad creativa de CHICK COREA. El flujo de sus ideas y su inteligente manejo del virtuosismo y pericia que le caracterizan, en los interacciones con sus compañeros de turno, es toda una vigilia para la preservación del genio y la exquisitez en el lenguaje del jazz de nuestros tiempos.


Muestras de “The Vigil”.-

Thursday, September 25, 2014

La supernova rockera de GALÁPAGOS


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos focalizamos en el grupo argentino GALÁPAGOS, otrora trío y ahora cuarteto. En efecto, en algún momento entre la publicación de disco precedente “Desierto Avant Garde” (2010) y las sesiones de grabación para “Supernova” (2012), el grupo consistió en Lionel Fortunato [batería], Patricio Claisse [bajo y coros], Sebastián Antola [guitarras y voz] y Lionel Andrés Raffo [teclados], siendo este último el integrante con membrecía más reciente. “Supernova” es justamente el disco que traemos a colación aquí, publicado a fines del 2012. El estilo de GALÁPAGOS se define principalmente por rescatar y reverdecer los paradigmas inolvidables de nombres relevantes para la historia del rock argentino de los 70s como INVISIBLE y PESCADO RABIOSO, y en general, la faceta más filuda del ideario musical de LUIS ALBERTO SPINETTA, eso sí, con sus buenas dosis de psicodelia progresiva y/o jazz-rock en aquellos momentos donde el grupo se deja llevar por sus afanes más exploratorios. GALÁPAGOS es un grupo que gusta de hacer canciones de rock, ante todo, muchas veces coqueteando con el punche del hard rock melódico, otras veces explorando climas lentos y reflexivos, pero dentro del bloque general de sus arreglos instrumentales se nota claramente su constante deseo de evitar formulismos facilistas, focalizando así sus energías en un talante preciosista que beneficia el resultado final de las melodías creadas para cada ocasión.


‘Al Borde’ abre el disco con un fragor directo y punzante, sin avisar, por asalto, pero no por ello carente de un sentido de la sofisticación a la hora de manejar los quiebres rítmicos en algunos pasajes determinados. ‘Bienvenido’ sigue a continuación para aportar aires de blues-rock bajo un intenso ropaje psicodélico, muy a tono con el legado de PESCADO RABIOSO, que poco a poco deriva hacia unas expansiones etéreas propias del arquetipo primigenio de PINK FLOYD y, de algún modo, también de los reyes del krautrock AGITATION FREE. ‘Mañana’ retoma esta última atmósfera y le proporciona una mayor dosis de musculatura por un espacio poco mayor de 2 minutos, mientras que ‘Hijo Dime’, una canción aún más corta, se focaliza en dejar que se suelten las vibraciones rockeras del momento sobre un compás de medio tiempo. ‘Corderoy Convoy’ es un estupendo viaje instrumental donde la banda explora dinamismos jazzeros dentro de su recurrente esencia en base a una inusual arquitectura rítmica; no solo tiene valor por sí mismo por su atrapante musicalidad, sino que también opera como preludio a la languidez introspectiva de la siguiente canción, ‘Joven Invisible’, la cual nos remite al legado de INVISIBLE. Como ya estamos familiarizados con el espíritu inquieto del grupo, no nos sorprende que la siguiente dupla de canciones sea tan marchosa y puntillosa: ‘En La Nebulosa’ se encuadra en un esquema de rock duro melódico mientras que ‘Remolinos’ se enfila hacia un blues-rock furioso donde el estándar del stoner y el rock sureño a lo ALLMAN BROTHERS se hermanan fluidamente.

Con la aureola jazzera en clave funky de ‘Lo Único Que Hay’, los GALÁPAGOS vuelven a explorar su faceta más relajada y reflexiva con buen pulso, aferrándose a su esencial expresividad pero manteniéndose coherente al espíritu que en el momento se impone. El décimo tema es el mismo que da título al álbum, y su duración de casi 6’20” implica un espacio de meticuloso ingenio para desarrollar su proyección instrumental. Su enfoque consiste en tomar el impacto de la pieza precedente y enriquecerlo con etéreos dinamismos típicamente progresivos que poco a poco van dejando espacio a recursos de psicodelia pesada, logrando así crear una ambientación fastuosa para los momentos finales. Este clímax decisivo del disco se culmina con el minúsculo instrumental aleatorio ‘L.A.’, el cual, a su vez, prepara el terreno para la última travesura del álbum: ‘Hasta Que Tengamos Que Volver’. Constando de dos partes separadas entre sí por un margen de silencio, la primera tiene forma de canción cálidamente intimista acorde con el legado de INVISIBLE, mientras que la segunda consiste en un vibrante jam de tenor jazz-progresivo donde la guitarra y el piano crean espacios de comunión a través de sus expansiones individuales.  
 
   

Hemos disfrutado en “Supernova” de poco menos de tres cuartos de hora de rock artístico y ecléctico donde las ideas melódicas de turno se muestran bien perfiladas y los instrumentos arman bloques homogéneos al servicio de metas sónicas comunes. GALÁPAGOS se revela, ante todo, como un ensamble compactamente afiatado y con perpetuas ganas de manifestar su energía interior.


Muestras de “Supernova”.-

Sunday, September 21, 2014

JETHRO TULL: 40mo. aniversario de una osada pasión progresiva


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Echemos un vistazo al estado de la cuestión de la ebullición creativa que tenía lugar en los cuarteles de los JETHRO TULL en 1973. ¿Y a qué se deberá este acto de nostalgia? Pues a que por motivo del 40mo. aniversario del concept-album “A Passion Play”, posiblemente el disco Tulliano que despierta más polarizaciones de opiniones entre fans, melómanos y expertos de la prensa musical, Steven Wilson ha hecho una exhaustiva reedición del susodicho disco (aunque como salió al mercado en julio pasado, cumpliendo más bien su 41er. aniversario, pero bueno...). Lo que tenemos ahora a nuestra disposición es un ““A Passion Play: An Extended Performance” que contiene 2 CDs y 2 DVDs, el cual nos devuelve a ese momentum de musicalidad ambiciosa, teatralidad y reformulaciones progresivas en las cuales se concentraban los inquietos e inquietantes esfuerzos del frontman extraordinaire Ian Anderson [voz, flauta, guitarras acústicas, saxos soprano y sopranino], Martin Barre [guitarras eléctricas], Jeffrey Hammond-Hammond [bajo y voz adicional], John Evan [piano, órgano Hammond, sintetizador Moog y voz adicional] y Barriemore Barlow [batería y percusión]. A diferencia del brillante y exitoso “Thick As A Brick”, que se concibió como una parodia de la noción de álbum conceptual, “A Passion Play” lo era aposta: una genuina suite progresiva que suponía una nueva escala dentro de la imparable evolución musical de JETHRO TULL. En el transcurso del disco se narra la travesía post-mortem de un joven caballero llamado Ronnie Pilgrim que, tras un fatal accidente de tráfico, transita durante tres días de una sala de proyección situada en una suerte de Limbo, donde le muestran el seguimiento de los aciertos y errores de su corta vida, al Paraíso, y de allí al Infierno, hasta finalmente volver resucitado a la vida mundana. Lo que está en juego a lo largo de esta temática es la autoafirmación de la propia individualidad como clave del libre albedrío, y por tanto, la valía de la vida: el buen Ronnie busca afianzarse en su individualidad sin necesidad de sujetarse a reglas del Bien o del Mal que les vengan impuestas desde “una legalidad superior y ajena”.


Antes de revisar esta nueva edición, recordemos el ítem original, con ese misterioso inicio de pulsaciones cardíacas generadas desde el sintetizador que marca gradualmente el compás en 6/8 el ahora icónico preludio donde se engarzan maravillosamente el colorido saltarín del folk y la gracilidad estilizada de la música académica para ballet. La primera parte cantada – ‘Silver Cord’ – refleja directamente sentimientos de confusión y nostalgia, con un protagonismo especial del piano de Evan a la hora de afianzar la solemnidad del momento. Tras un entusiasta quiebre danzarín en 11/8 (maravillosa la armazón de la dupla rítmica que sustenta el viaje del primer solo de saxo del disco), volvemos al primer motivo cantado para desarrollar un tema desde donde se cree un puente hasta el primer momento genuinamente rockero del disco: ‘Memory Bank’. Allí disfrutamos de un excelso despliegue de vigor y dinámicas complejidades rítmicas – ¡cuánta razón tenía el buen John Bonham al designar a Barlow como el mejor baterista de Gran Bretaña! – que incluyen un retorno a lo grande de ese pasaje danzarín en 11/8, esta vez con dos solos simultáneos de flauta que se mezclan e interactúan para concretizar sonoridades orgiásticamente frenéticas. ‘Best Friends’ es un llamativo pero breve motivo rockero cuya principal misión es la de clausurar el ambiente generado por ‘Memory Bank’. La mayor dosis de explosividad rockera surge en ‘Critique Oblique’ – incluyendo un breve reprise del cuerpo central de ‘Memory Bank’ – so pretexto del momento de tensión emocional que abruma al buen Ronnie mientras le muestran la exposición “voyeurística” de los detalles de su vida. Tras aprobarse su admisión al Paraíso, comienza una danza alegre que opera como preludio al cuento mágico ‘The Story Of The Hare Who Lost His Spectacles’, un intermedio entre las dos partes de la suite “A Passion Play”. Esta suerte de fábula infantil llena de animales antropomorfos relata los esfuerzos de varios personajes por explicarse cómo la liebre perdió sus gafas y qué se puede hacer para ayudarle al respecto, sin percatarse de que la liebre no está desvalida sino que tiene a su disposición unas gafas de repuesto. En el libro de la reedición, Hammond-Hammond revela que en el personaje hay una alusión semi-velada a Hare Krishna, y además, se nos hace evidente a los oyentes que esta fábula tiene un correlato argumentativo con la suite en tanto que celebra la autodeterminación del sujeto individual y el desdén por las arbitrarias convenciones morales. Por la puerta y por la ventana se van todas esas conjeturas desviadas que ven a este interludio solamente como un ejercicio momentáneo de abandono humorístico o como una parte innecesaria del álbum: puede gustar o no, pero es parte integral del concepto de este álbum.   

 

Después del final feliz de la fábula y la danza de cierre, la banda vuelve en pleno con la sección ‘The Foot Of Our Stairs’, la cual recoge en buena parte la espiritualidad grisácea de ‘Silver Cord’ pero con la persistencia de los ecos de sofisticada garra rockera que se generaron en las secciones ‘Memory Bank’ y ‘Best Friends’. Hay algunas citas minúsculas pero notorias a algunos famosos riffs del “Thick As A Brick” en ciertos pasajes del interludio instrumental de ‘The Foot Of Our Stairs’: sin duda, esto nos facilita la apreciación de ambos discos como dos momentos integrados dentro de una fase específica de la evolución de JETHRO TULL, independientemente del hecho de que cada uno de ellos haya sido concebido y trabajado con sus motivaciones peculiares y con concepciones mutuamente distintas. La situación amerita esta polaridad entre desconcierto y ansiedad, pues el buen Ronnie se siente desencantado por la aburrida languidez que inunda el Paraíso, por lo que él desea cambiar de aires y ver si puede gozar de una vitalidad más plena como habitante del Infierno. ‘Overseer Overture’ es el retrato general de ese Infierno que parece ser inicialmente una buena opción: su ágil musicalidad, impregnada de una buena onda humorística, se basa en esquemas rítmicos pastorales y ricos matices de órgano y sintetizador que se enfilan hacia una atmósfera orquestal, llegando a su punto final con un sobrio solo de saxo soprano que se limita a replicar el motivo central. Un interludio que ostensiblemente parodia climas usuales de escenas dramáticas de una película de horror “B” anuncia el arribo de ‘Flight From Lucifer’, una sección ligeramente menos intensa que la anterior aunque igualmente contaminada de joviales cadencias pastorales dentro de su esquema rockero. Es el momento de la última desazón del protagonista, la comprensión rápida de que el ambiente lúgubre y tiránico del Infierno no es la alternativa vitalista y creativa al Paraíso. La letra que escribe Anderson para esta escena pone un énfasis rotundo en el espíritu de autodeterminación y el “carpe diem” innegociable que el Sr. Pilgrim convierte en dogma de su vida y sus decisiones. De este modo, se anticipa su decisión de tomar el tren del trasmundo para regresar a la vida terrena, valorando la persistencia de su propia existencia individual por encima de los esquemas deterministas que los respectivos Reyes del Bien y del Mal pretenden imponer a sus feligreses: si solamente tiene sentido la vida cuando hay libertad de acción, y si en el Paraíso no hay campo de acción mientras que el Infierno no da campo a la libertad, la única vida posible tras la muerte es la reencarnación. La etérea calidez de las guitarras acústicas duales que surge tras la conclusión de ‘Flight From Lucifer’ abren la puerta al poderoso riff de Barre con que comienza ‘Magus Perdé’: un guitarreo fuerte que nos remite a los tiempos del “Benefit” y “Aqualung” sobre un ritmo de giga-rock, no ajeno a ciertos quiebres típicamente progresivos en la sección intermedia. Nunca se puede reiterar lo suficiente cuán genial que es Barlow en la arquitectura de esquemas rítmicos para JETHRO TULL. El epílogo anuncia el exitoso retorno del alma de Ronnie Pilgrim mientras los latidos de su corazón vuelven a resonar al unísono del frenético ritmo del mundo de los hombres – “Steve! Caroline!”  

 

Concentrémonos ahora en lo que motiva nuestro recuento de este álbum de 1973: la reedición por su cuadragésimo aniversario. Básicamente, lo que encontramos de novedades relevantes en esta mezcla nueva a manos de Steven Wilson está en estos factores: a) eliminación de un par de overdubs de saxo, nada que afecte realmente la importancia de su presencia dentro del gran bloque del disco; b) recuperación de dos estrofas de la sección ‘The Foot Of Our Stairs’, algo que es muy de agradecer pues su inserción ayuda a acentuar los recursos específicos de expresividad que salían a colación; c) un realce de los sonidos del piano en aquellos pasajes donde solía estar más “escondidos” bajo el órgano Hammond y el sintetizador Moog; d) eliminación de un pasaje de sintetizador que apoyaba al órgano para dejar que éste “se defienda solo”; e) una definición más prístina de algunos solos y fraseos de la guitarra de Barre en medio de las marañas de vientos y teclados, cuya predominancia no se discute como parte del disfrute (o falta de disfrute) del disco. Ian Anderson, hasta el día de hoy, lamenta haber usado tanto el saxo en este disco, por lo que dejó a Steven Wilson la opción de omitir todas las partes de saxo que quisiera, ¡cuantas más mejor! Steven, pensando como el fan incondicional de JETHRO TULL que es, solo omitió un par de fraseos breves en toda la labor de remezcla, pues él se siente mayormente complacido con esta etapa de Anderson como vientista, donde se proyecta más allá de su perenne flauta traversa. Barriemore Barlow expresa claramente su disgusto respecto a la presencia de ese instrumento en el arsenal del grupo (“deseo grandemente que Ian reemplace con la flauta a todas esas partes de saxo”). Ian reflexiona respecto a su coqueteo de 3 años con el saxo que, de por sí, no le resultaba difícil aprenderlo y manejarlo, siguiendo la misma lógica que utilizó para aprender empíricamente la flauta, pero se sentía incómodo con la forma de su boquilla, sintiendo que le dañaba su labio al tocarlo tantas veces en las giras: resultado de no tener hábito y práctica de años con el dichoso instrumento.* Con todo, la joya más deseable para los fans y coleccionistas en esta reedición de “A Passion Play” no está tanto en el disco en sí sino en el proyecto que le precedió, o sea, el conjunto de demos que el grupo grabó durante su corto periplo francés en los Strawberry Studios (comúnmente denominado Château D’Hérouville), y que ya conocemos en el primer volumen de “Nightcap: The Unreleased Masters 1973-1991”, un doble recopilatorio de desechos de discos varios de JETHRO TULL que se publicó en 1993.


Los demos recogidos de ese periplo francés se rebautizaron como “The Chateau D’Isaster Tapes” porque la experiencia francesa resultó terrible en todos los sentidos para Ian Anderson & co. Impredeciblemente, el aspecto técnico de la logística en torno a las sesiones de composición, ensayo y registro del material nuevo que iba surgiendo – con miras a crear un conjunto de canciones individuales para llenar un doble vinilo – fue todo un desastre, y eso que los estudios tenían la reputación de haber sido el lugar de gestación de discos de PINK FLOYD, ELTON JOHN (con su exitoso larga duración “Honky Château”) y CAT STEVENS. Todo salió mal en todos los aspectos de esa estancia francesa – incluyendo otros diferentes a los estrictamente musicales – y por eso, “A Passion Play” se creó en muy pocas semanas, casi empezando de cero, tomando solo un par de ideas musicales de esas fallidas sesiones en tierras galas, con un Anderson que iba hilando en su cabeza un concepto temático, no tanto para hacer gala de erudición para la escena art-rock de entonces sino para ayudarse a componer material suficiente para llenar un disco, que ya no sería doble. Bueno, lo que recibimos entonces en “The Chateau D’Isaster Tapes” fue un muestrario de un periodo de intensa e incesante creatividad que pudo haber llegado a muy buen puerto de no haber sido por esas circunstancias adversas que mencionamos antes. También es verdad que no nos llegaron “en estado puro”, pues Ian Anderson grabó overdubs de flauta allí donde faltaba una línea vocal que se pretendía crear para la ocasión o allí donde él sentía que venía bien para añadirse a un riff de guitarra o una base armónica de teclado. Pues bien, Steven Wilson, actuando como ingeniero escrupuloso y pensando como fan inescrupuloso, sugirió a Ian Anderson que la mejor opción para esta reedición era la de trabajar con los demos tal como estaban originalmente, sin los añadidos del 1993. Y… ¡aún mejor que eso!... también logró convencerle de que era importante rescatar todos los demos y no la mayoría, como sucedió en 1993. Eso quiere decir que ahora disponemos de todos los documentos existentes de esas sesiones, sin nada que falte, todos los sobrantes que Anderson admite que le hacen avergonzar, todos esos sobrantes que los fans y seguidores de toda la vida valoramos con una sensibilidad que solo nosotros podemos comprender.

 

En las declaraciones de Hammond-Hammond y Barlow publicadas en el libro de la reedición, la actitud hacia la publicación íntegra de estos demos es más positiva: ambos declaran sentirse orgullosos no solo de las altas dosis de nervio, creatividad e inteligencia musical que se vertieron en la versión final de “A Passion Play” sino también en las que se dieron en su tortuoso periplo francés. Barlow llega a expresar un elogio particular hacia John Evan: “he actually was the real musician in the band” [“él realmente era el verdadero músico del grupo”]. En efecto, cuando escuchamos sus intervenciones en estos demos, realmente nos damos cuenta de la cualidad tan gravitante de sus aportes en la gestación – y no solo arreglos – del material que creaba JETHRO TULL en el tiempo desde el “Aqualung” hasta el “A Passion Play”. Las manieristas líneas y cósmicos ornamentos del Moog en ‘The Big Top’ son simplemente una delicia monumental, y lo mismo vale para la acentuación de las amalgamas de órgano y piano en ‘Audition’. Pero sobre todo, el brillo performativo de Evan se luce particularmente en las dos partes de ‘Law Of The Bungle’, usando escalas muy ingeniosas al piano y el clavecín en la primera y focalizando el esplendor expresionista hacia el cual se enfila la segunda, culminando con un clímax solemne y envolvente. Por el lado de la faceta cantautora de Anderson, resulta muy revelador notar cuán acabadas estaban las concepciones de ‘Skating Away’ y ‘Only Solitaire’, canciones que esperaron hasta 1974 para pertenecer al repertorio oficial del “War Child”. ‘Sailor’ es una canción simplemente hermosa, no carente de ácido humor en su lacónica letra. En cuanto a las dos partes de ‘Critique Oblique’, pues tenemos una espléndida mini-suite “perdida” del legado Tulliano donde la rotundidad del rock duro y la pomposidad típicamente progresiva se conjugan con total magnificencia en torno a unos motivos centrales que posteriormente será retocados y repartidos en ciertas secciones de la primera mitad del “A Passion Play”. También hay un par de ideas que no fueron utilizadas, pero que al estar marcadas por temas disonantes, encajan muy bien dentro de la ingeniería musical en curso. ‘Left Right’, por su parte, muestra un nervio rockero elegante en un medio tiempo: esto no hubiera estado fuera de lugar si se rescataba para “Minstrel In The Gallery”, o si se utilizaba como extensión de la sección ‘Best Friends’ del “A Passion Play”, dado que tienen grooves casi idénticos. Por otro lado, las dos partes de ‘Animelee’ son celebraciones de la exquisitez hecha sonido: la primera parte se inicia con un anuncio de saxo, continúa  con algunas exploraciones de guitarra acústica, para que se abra campo a un delicioso viaje de rock barroco donde la dupla de piano y clavicordio lleva la batuta de la instrumentación general; la segunda parte es un esbozo primigenio de lo que luego será el preludio de “A Passion Play”. Todo esto conforma, por lo menos, el 75% del disco inexistente entre los dos ambiciosos álbumes oficiales que fácticamente existieron en 1972 y 1973: y vamos, el material es fabuloso para ser algo aún en proceso de desarrollo, hubiera sido un gran disco.


También era de esperar que apareciera en el DVD el pequeño filme de la fábula ‘The Story Of The Hare Who Lost His Spectacles’, el cual se proyectaba en los conciertos de la gira promocional del disco. Ya había aparecido este archivo de vídeo en alguna edición anterior, pero siempre es bienvenida la ocasión de ver al buen Hammond-Hammond lucirse como quiere en su rol de bufonesco narrador, así como ver a la bailarina Jane Colthorpe – emblema de la portada y contraportada del disco – lucir sus dotes y dirigir todas las coreografías utilizadas por ella, otra bailarina y demás figurantes (los cinco integrantes de JETHRO TULL incluidos). También aparece el vídeo introductorio de los conciertos con la bailarina muerta que eventualmente se levanta y atraviesa un espejo, así como el vídeo final donde ella regresa hacia fuera desde el espejo. En cuanto al extenso libro en el que se centra esta edición, pues qué más se puede concluir cuando decimos que tiene 80 páginas: abundante información, especialmente centrada en las opiniones de 4/5 de la banda y los horribles desórdenes de las sesiones de grabación en el Strawberry Studio. Una información curiosa es que los latidos sintetizados del inicio del álbum fueron ejecutados al sintetizador Synthi AKS, no por John Evan, sino por el ingeniero de sonido Chris Amson. Él ha trabajado para las presentaciones en vivo de JETHRO TULL entre 1972 y 1981, y eso incluía aportar efectos ambientales psicodélicos en la fase previa de cada show del “A Passion Play”, mientras se emitía la película de inicio. La entrevista que le hacen ocupa varias páginas, e incluye recuerdos de su uso de vestimenta de hombre-rana para un gag en la gira del “Thick As A Brick”.


 

¡Cuán criticado fue este disco por la prensa británica y la estadounidense! Particularmente controvertida fue la ácidamente negativa crítica que publicó Chris Welch en ‘Melody Maker’ sobre el primer concierto, que tuvo lugar antes de la publicación del álbum en sí: alguien que había celebrado cada cosa que hacía JETHRO TULL ahora deploraba el nivel de sombría complejidad que adquiría la música de Ian Anderson y sus secuaces. Hasta el día de hoy, Barre tiene en poca estima al disco al tenerlo como innecesariamente abstruso, y aunque hubo un tiempo en que Anderson lo consideró como la obra más importante que había escrito jamás, en los últimos 30 años también pasó a subestimarlo, llegando incluso a considerar a los fans admiradores del disco como “sociópatas dignos de ser encerrados de por vida en un manicomio”.** Pero, por otra parte, Barlow y Hammond-Hammond se muestran orgullosos de los logros artísticos de “A Passion Play”. Es una pena que en para esta reedición no se haya podido contar con las apreciaciones de John Evan, el más heroico de los socios musicales de Anderson en esta época, pero a fin de cuentas, los cuatro músicos entrevistados rescatan inequívocamente el ethos de camaradería y creatividad conjunta que brotaba a raudales en este periodo, no solo entre la gestación de “Thick As A Brick” y la de “A Passion Play”, sino hasta toda la duración de esta alineación. Sea como sea, independientemente del lugar que el fan Tulliano de turno le ponga a este disco en su ranking personal, el hecho es que “A Passion Play: An Extended Performance” es la reedición progresiva más importante del año.


Muestras de JETHRO TULL.-
Los primeros 9 minutos del “A Passion Play” original: http://www.youtube.com/watch?v=Izgb_kxhLdA
El vídeo de ‘The Story Of The Hare Who Lost His Spectacles’: http://www.youtube.com/watch?v=q-wT6fkDg8k
Sailor [edición del 2014]: http://www.youtube.com/watch?v=MNUD3v4yQC0


* Recuerdo que en una entrevista publicada a inicios de los 90s en la prensa musical limeña, so pretexto de la primera venida de JETHRO TULL a escenarios peruanos, que Ian Anderson admitió que aún conserva un saxo soprano en su estudio, y que de vez en cuando se pone a practicar para recordar cómo se toca, pero al poco rato recuerda cuánto odia ese instrumento y lo vuelve a guardar. 

** ¡Incluso llega a manifestar que ojalá no hubiera compuesto el disco! El buen Ian se permite esa pequeña osadía en las reflexiones finales de la entrevista que le hacen... bueno, se la perdonamos, ¿vale?  

Thursday, September 18, 2014

MARBIN: testimonios directos de la música en la carretera


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos en nuestras manos el disco en vivo de MARBIN titulado “The Third Set”. Después de tres trabajos de estudio – siendo así que el más reciente de ellos, “Last Chapter Of Dreaming”, se erigió como uno de los más bellos ítems de todo el catálogo de MoonJune Records – ya era hora de meternos a conocer más a fondo lo esencial del ideario estético de MARBIN… y lo más idóneo para hacer eso es disponer de un registro en vivo. Lo que nos muestra el cuarteto de Dani Rabin [guitarra], Danny Markovitch [saxofones], Justyn Lawrence [batería] y Jae Gentile [bajo] es un conjunto de 10 temas tomados de varios conciertos entre marzo y abril del 2013 durante una de sus muchas exhaustivas giras nacionales. O sea, lo que tenemos aquí es una documentación razonablemente minuciosa de lo que es la vida del músico en la carretera: temas de varios conciertos en varios lugares, algunos de ellos lugares donde la gente de MARBIN tenía que tocar dos y hasta tres veces – de ahí viene el título, “The Third Set”. Y encima, tengamos en cuenta los datos fríos y duros: más de 1000 conciertos en tres años y medio: por sí solo, estos datos retratan una vida intensa y finalmente agotadora que te lleva a través de diversos ambientes donde el calor del momento y el flujo aleatorio de la adrenalina imponen las reglas de juego a la hora de interpretar y extender los temas que conforman el repertorio en cada ocasión. Es un ritmo laboral que la banda ya ha dejado atrás (según palabras del guitarrista en una entrevista reciente), pues ahora está proyectándose hacia un ritmo más calculado y sosegado, y es por eso que la valoración principal que tenemos que hacer sobre “The Third Set” es de testimonio de una época donde Rabin, Markovitch y sus compañeros de viaje se erigían en jóvenes veteranos y bien curtidos del jazz-progresivo. Bueno, es verdad que, ante todas las cosas, hay que apreciar a “The Third Set” por lo que es en su realidad más concreta: un fabuloso disco en vivo. Vayamos ahora a los detalles del mismo, ¿vale?


La dupla de ‘Special Olympics’ y ‘The Depot’ pone a rodar el repertorio del disco: el primer tema se anuncia con un robusto riff de base que exige al saxo poner todo su fuego a arder en la hoguera sónica instalada por los otros tres instrumentos, la cual suena a un híbrido de JEFF BECK y JIMI HENDRIX en un acto de celebración de la pasión de vivir; el segundo tema baja un poco los deibeles de expansión sonora pero sigue mostrando fehacientemente los niveles de garra y nervio que el cuarteto es capaz de sacar de sí mientras da vueltas a un motivo sencillo compuesto en base a un estándar rocanrolero. Así las cosas, ‘Crystal Bells’ – pieza original del homónimo primer disco de estudio de la banda – emerge como un recurso de lírica introspección que, lejos de instaurar una fuente musical opuesta a la que se manifestaba en los dos primeros temas, le da nuevas aguas donde lo reflexivo es su color específico. ‘Redline’ es el primer tema del disco “Last Chapter Of Dreaming” que aparece aquí, y claro está, lo hace aportando una vibración sólida y juguetona, logrando así darle un aire refrescante al imponente vigor del momento. Lawrence se luce magníficamente en esta ocasión donde se le exige de manera especial. En este momento nos parece prácticamente imposible que la experiencia de “The Third Set” vaya a decaer en lo que resta del álbum, por lo que nos entregamos a la escucha de ‘Culture’ disfrutando de los recovecos judíos que Markovitch crea con su saxo en el inicio, y luego el ingreso del ensamble entero desarrollando un agradable jam en 6/8 con una actitud de vitalidad contenida a fin de dejar que el motivo central brille por sí mismo. ‘Vanthrax’ nos devuelve a las referencias al mejor BECK de sus aventuras jazz-rockeras, con algo de la exquisita rudeza de la última época del quinteto fundante de MAHAVISHNU ORCHESTRA.

  

Dentro de un repertorio tan homogéneo y bien perfilado como el que se contiene en este disco, nos parece que ‘Rabak’ y ‘Splaw’ merecen elogios especiales. En el caso de ‘Rabak’ tenemos un groove jazz-rockero que nos recuerda parcialmente al WEATHER REPORT de la etapa con Jaco Pastorius, pero con ese dinamismo enérgico que MARBIN ensalza como voz propia de su manera de concebir el lenguaje del jazz-rock como orgullosa extroversión. Una vez más, tenemos a un Lawrence que se crece monstruosamente detrás de sus tambores y platillos, gestando incluso un electrizante solo cerca del final, muy breve, pero orgánicamente integrado en el flujo sonoro creado por el ensamble. Por su parte, ‘Splaw’ continúa por esta senda de expresividad aguerrida y juguetona con un amplio espacio para desarrollar cadencias en clave bluesera. Cuando llega el turno de ‘Northern Odyssey’, nos metemos en un momento reflexivo donde la calidez del motivo central se impone con cándida precisión, abriendo así la puerta a ‘Volta’ – otro tema del “Last Chapter Of Dreaming” –, pieza a cargo de cerrar el repertorio y que es una de las composiciones más cercanas al legado de MAHAVISHNU ORCHESTRA que los MARBIN hayan hecho jamás.  


Si ya fue todo un deleite descubrir a esta banda a fines del 2012 con su grandioso disco “Last Chapter Of Dreaming”, lo que nos ofrece MARBIN ahora con “The Third Set” es un testimonio cabal del nivel de vitalidad con el que despliega y desarrolla sus creaciones y talentos performativos: hay que gritar tres hurras por los Sres. Rabin, Markovitch, Lawrence y Gentile.


Muestras de “The Third Set”.-

Monday, September 15, 2014

LIVING STILTS surcan las agitadas aguas de la música prog-sinfónica


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos a LIVING STILTS, un proyecto italiano de música progresiva fundado y liderado por el teclista y compositor Luca Mavilia. El disco debut de este proyecto es “Shipwreck”, un trabajo conceptual que se ubica en la dramática situación de una nave condenada al naufragio en medio de una terrible tormenta marítima; las canciones se centran en las circunstancias, temores y pasados de los personajes que saben que están a punto de encarar el momento final de sus vidas. En el departamento instrumental, el baterista-percusionista Alfredo Cassotta es el colaborador constante de Mavilia de modo que resulta integrante oficial de LIVING STILTS, mientras que [guitarras] y [bajo] aparecen como invitados especiales. Antonio Bella y Maria Tomassello se hacen cargo del canto y Ben McGuire hace lo propio con las recitaciones. La línea de trabajo de LIVING STILTS es de orientación prog-sinfónica, enfocada en un lirismo prístino dentro de una arquitectura musical bien definida, clasicista y sin sobresaltos, dejando que la melodía de turno se imponga con serenidad: algunas incursiones en climas pastorales ayudan a mantener la coherencia de dicha arquitectura. Esta iniciativa productora del sello mexicano Azafrán Media es un bue npretexto para seguir abriendo nuestros oídos al sinfonismo italiano actual.

‘Introducing The Storm’ nos introduce al repertorio del disco al modo de un preludio sinfónico dramáticamente manierista para que se instale sobre suelo firme la emergencia de ‘Shipwreck At Dawn’, la primera canción cabal del álbum. ‘Shipwreck At Dawn’ es una pieza ceremoniosa y moderadamente lánguida que se apoya consistentemente en un compás de blues: el resultado final suena a una cruza entre PINK FLOYD y LE ORME a través del filtro de XII ALFONSO. ‘A Woman Part I’ se desdobla en una sección introductoria instrumental y la canción central, la cual revela una calidez ensoñadora bajo un bloque instrumental que emula a una cajita musical. ‘Facing The Winds Of Doom’ porta un aire bucólico muy al estilo de los ambientes pastorales de inspiración mediterránea: las armazones de guitarras acústicas conforman el centro neurálgico de la instrumentación global mientras los vocalistas adoptan una actitud serena al concretar su labor. La idea de ‘Vertical Memories’ también se desdobla en un preludio instrumental y la canción central. El preludio en cuestión se adentra frontalmente en corrientes Floydianas marcadas por la suave marea sónica creada desde las capas y bases armónicas de los teclados, y luego afianzadas por vía de los punteos de la guitarra eléctrica, muy a lo Dave Gilmour. Cuando llega el momento de la canción central, nos encaramos con una envolvente balada sinfónica que va creando caminos de expansión expresiva mientras su desarrollo melódico va progresando: algunas secciones de los riffs guitarreros se sienten muy cercanas a los estándares del rock duro. La segunda parte de ‘A Woman’ retoma el motivo original con un sereno arreglo de piano.

Con ‘A Dicer’s Oath’ tenemos el primer momento de esplendor extrovertido de LIVING STILTS: apelando al gancho sofisticado del mejor THE ALAN PARSONS PROJECT y con ciertos sutiles aires Yessianos que también entran a tallar, la presente canción exhibe una dinámica atractiva y bien perfilada, siempre con ese preciosismo meticuloso que es marca de la casa. ‘A Journey Into The Light’ se divide en dos secciones tituladas ‘The Light Enters’ y ‘A Journey Into The Light’: la canción consiste en un dueto de recitación y órgano gótico, siendo así que en la primera parte la voz asume una actitud santurrona, mientras que en la segunda adopta una entonación dramática. La tercera y última parte de ‘A Woman’ recupera el enfoque orquestal de la primera con una estilización acentuada. Con la secuencia de ‘The Traveller’, ‘Sirens’ y ‘Death And The Merciful Gods’ se arma la trilogía final del concepto. Durando casi 8 ¾ minutos, ‘The Traveller’ es la canción más larga del disco: técnicamente hablando, se trata de otra balada sinfónica sustentada en un sencilla base melódica, pero sin duda, el entramado musical se siente ambicioso en los arreglos corales mientras la instrumentación se focaliza en un encuentro entre CAMEL y PINK FLOYD. ‘Sirens’, por su parte, es una pieza donde la guitarra acústica y los etéreos arreglos de los teclados retoman el talante pastoral que ya encontramos antes en ‘Facing The Winds Of Doom’, aunque ahora se expresa con una ambientación más grisácea. En fin, ‘Death And The Merciful Gods’ – la segunda canción más larga del disco con sus poco menos de 8 ½ minutos de duración – establece el toque final de ceremoniosidad teatral con una sonoridad fastuosa que nos remite a algún punto intermedio entre XII ALFONSO y el estereotipo de LE ORME.


Todo esto fue lo que nos brindó el ensamble de LIVING STILS a través de “Shipwreck”, un concept-album muy estilizado que se instala coherentemente en el perpetuo escenario del rock sinfónico italiano. La verdad que este grupo mantiene una imagen muy pero que muy reservada, tanto así que no ostenta fotos de los dos músicos de base siquiera ni en su perfil de Facebook ni en su página web (la cual es de por sí un tanto lacónica). Como sea, con la música revelada en este CD tenemos ya bastante para conocer y apreciar su magia dentro del gran escenario prog-sinfónico de nuestros tiempos.


Muestra de “Shipwreck”.-


Friday, September 12, 2014

El exquisito delirio prog-psicodélico de JAY TAUSIG


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es un buen día para abordar la obra del estadounidense JAY TAUSIG, más específicamente, en uno de sus últimos discos, “Delirium”. No es de extrañar que un mismo año él acumule más de un disco en su currículum vitae (todos ellos publicados virtualmente en su blog de Bandcamp: http://www.jaytausig.com/), y de hecho, en este año 2014 se ha hecho notar con varios discos grabados a lo largo de los últimos años, los cuales van desde el space-rock hasta la electrónica progresiva, pasando por algunas incursiones eclécticas donde se conjugan la clásica escuela sinfónica y la psicodelia pesada. Todo ello mientras hace mini-giras con su banda de apoyo y goza de una membrecía en el grupo PARADOX DRIVE como baterista-vocalista, formando parte del colectivo space-rockero SPIRITS BURNING, participando además en varios discos tributo (a GENESIS, PINK FLOYD, VAN DER GRAAF GENERATOR, etc.), y produciendo desde el 2012 una serie de 12 discos sobre cada signo del Zodíaco… ¡Vaya por Dios! Además de increíblemente prolífico, TAUSIG es todo un veterano que desde los 80s hasta el nuevo milenio ha mantenido una consistente y marginal agenda progresiva como integrante de bandas como E MOTIVE, SOLID SPACE, D’ARCANA, etc. Pero bueno, concentrándonos en “Delirium”, tenemos aquí un disco de música progresiva space-rockera con altas dosis de sensibilidad melódica. Además de cantar y tocar las guitarras eléctricas y acústicas de 6 y 12 cuerdas, los teclados y el bajo, TAUSIG se encarga también de la batería, el saxofón y el cello… Vamos, parece que no necesita de colaboradores en el estudio de grabación ni para que le abran la puerta.


El material de este disco fue compuesto y grabado en el 2010 como un concept-album sobre la perspectiva holística la vida terrenal del ser humano y su conexión con el orden del universo. El carácter épico de esta idea temática se plasma muy bien en los ambiciosos y estilizados desarrollos musicales que tienen lugar en cada una de las cuatro piezas: éstas son tituladas como si fueran partes de integradas dentro del susodicho concepto. La primera parte se titula ‘Breathe It In’ y dura 12 ½ minutos. Empieza relajada y mística, regodeándose en una placidez cálida antes de intensificar su groove más adelante, aunque lo que sucede literalmente es que hay un esquema sonoro más rico y versátil donde los momentos serenos y los extrovertidos se alternan con una fluidez muy bien articulada. Las partes rockeras ostentan un aire a lo HAWKWIND pero con un talante domesticado que le permite ajustarse a las exigencias de las ilaciones temáticas que tienen lugar. ‘It’s Only Temporary’ es el título de la segunda parte del disco, y desde el arranque se siente que el punche rockero está llamado a ser más trabajado. De hecho, la pieza adopta una aureola más épica que la primera parte, remitiéndonos a referencias a los estándares de PINK FLOYD (etapa 73-75) y YES (etapa del “Tales”). También se nota una labor más ambiciosa en el desarrollo melódico de varias secciones, lo cual repercute positivamente en el reforzamiento del aire casi orquestal que ostenta la instrumentación global: un buen ejemplo de ello se plasma en una sección donde el saxofón ocupa el lugar protagónico y añade flotantes texturas signadas por una tensión  comedida mientras el piano y las capas de sintetizador arman la base armónica. La sección final se centra en atmósferas a lo TANGERINE DREAM (etapa 77-79) siguiendo la pista del aspecto solemne de la psicodelia progresiva electrónica. La tercera parte se titula ‘Everything Is Nothing’, y es aquí donde se muestra más fehacientemente la faceta explosiva de la visión musical de JAY TAUSIG. La fuerza de las guitarras eléctricas y el punche de la batería se revelan de manera bien armonizada. La cuarta y última parte se titula ‘The Living Proof’, la cual se puede muy describir como una vibrante síntesis de las atmósferas centrales de las dos primeras partes; es como si todo el fuego que quedaba desde ‘It’s Only Temporary’ se empleara ahora para llenar las ráfagas de éter psicodélico de ‘Everything Is Nothing’, y ahora le quedara a TAUSIG explorar los matices de los otros tres elementos. En algunos pasajes breves, la instrumentación explora recursos de plácido caos, al modo de deconstructivos interludios entre un motivo y el siguiente: sorpresas así ayudan a aportar alguna sobria dosis de tensión a este tema, mayoritariamente relajado.


Todo esto fue “Delirium”, nuestro punto de partida en la exploración del inagotablemente nutrido mundo musical de JAY TAUSIG. Es de agradecer que este señor sea tan prolífico pues eso quiere decir que todavía hay en diversas partes del mundo músicos y compositores que ven en el ideal del rock progresivo una motivación inspiradora para hacer música rock artísticamente ambiciosa. Ésta ha sido una buena vía de entrada por lo que solo nos queda concluir que vale la pena seguir familiarizándose con la discografía de TAUSIG mientras ésta se va ampliando a la velocidad del sonido.

Muestra de “Delirium”.- 
It’s Only Temporary: http://jaytausig.bandcamp.com/track/part-2-its-only-temporary

Monday, September 08, 2014

Las nuevas oleadas jazz-progresivas de MORAINE


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

MORAINE vuelve a la carga bajo la permanente guía del genial guitarrista Dennis Rea, elaborando un nuevo disco excelente titulado “Groundswell”. Rea, quien además aporta intervenciones al mellotrón y efectos varios dentro del esquema sonoro de la remodelada alineación grupal, está acompañado por Alicia DeJoie [violín eléctrico], James DeJoie [saxo barítono, flauta, efectos], Kevin Millard [stick bass] y Tom Zgonc [batería]. Fiel a sus raíces jazz-progresivas de siempre mientras se mantiene al tanto de las vanguardias sonoras del momento, MORAINE es absolutamente capaz de generar implosiones de renovadora frescura dentro de una consistente esencia desde donde se enfoca la creatividad que tiene lugar. Así, “Groundswell” resulta un nuevo catálogo de exquisitas aventuras sónicas que dignifican enormemente a la escena progresiva contemporánea. El disco fue grabado en noviembre del 2013 en Seattle, lugar muy prolífico musicalmente de los EE.UU., y también sede residencial de los integrantes de MORAINE. El grupo se ha mantenido en un nivel intenso de actividad en los dos últimos años: además de grabar “Groundswell”, ha participado en varios festivales de vanguardia y de rock progresivo en diversas ciudades estadounidenses, además de la edición 2014 del Baja Prog en México. Para empezar, vaya nuestro agradecimiento a la gente de MoonJune Records por volver a producir y difundir la obra de este gran grupo, y ahora… concentrémonos en los detalles del repertorio de este disco, ¿vale?


Los primeros tres minutos y pico del álbum están ocupados por ‘Mustardseed’, un tema imponente que se caracteriza por una aureola de parsimoniosa densidad, sin duda, estableciendo abiertos coqueteos con el paradigma Crimsoniano 73-74. Luego, emergen sucesivamente ‘Skein’ y ‘Fountain Of Euthanasia’: el primero de estos temas, que se conecta con la línea de bandas como LED BIB y los siempre añorados BOUD DEUN, ostenta una agilidad sofisticada cuyas expansiones sonoras se sienten milimétricamente cuidadas; el segundo se caracteriza por un esquema de trabajo orquestal donde el núcleo temático se desarrolla delicadamente a través de sus variantes de ambiente, muy fiel al modelo preciosista del género progresivo en sí. ‘Gnashville’ es una pieza muy marchosa que rescata algo de la gracilidad de ‘Skein’ pero con un manejo más crudo de la extroversión que se va explayando: se trata de una manifestación “retorcida” de country-rock. Hay un momento de incandescente lucimiento del violín eléctrico, el cual propaga tensas llamas sonoras antes de que la guitarra disponga de su propia ocasión para el momentáneo protagonismo, pero sin duda, es el violín a cargo de sustentar el núcleo melódico del presente tema. Si es posible que exista algo así como un DIXIE DREGS Crimsonizado, pues la alquimia de MORAINE lo ha creado. ‘In That Distant Place’ se desplaza a territorios grisáceos arropados de una misteriosa aureola de calma espiritual en su mayor parte. El groove armado por la dupla rítmica es lo suficientemente sofisticada como para mantener el interés llamativo de este explayamiento reflexivo, y sobre todo, para impulsar finalmente un pasaje exultante cuya contundente musicalidad aporta un quiebre fenomenal para el clímax final. ‘Synecdoche’ es una nueva aventura de filuda extroversión con un cuerpo central en 7/8 y un intermedio electrizante que nos vuelve a recordar al estereotipo de unos BOUD DEUN, pero esta vez con un nervio psicodélico más notoriamente pronunciado. Con ‘The Earth Is An Atom’ gozamos de una idea melódica más cálida en el motivo central, pero igualmente el grupo se apoya en los ecos de la electrizante energía derrochada en la pieza precedente. Para este tema, es el saxo quien ocupa el rol protagónico en algunos pasajes donde predomina la intensidad expresionista, mientras que el violín se encarga de trazar el sendero de los momentos más contenidos. Y por supuesto, se puede contar con un fabuloso solo de Rea.


Las tres últimas piezas del disco son también las más extensas del mismo, durando cada una más de 7 minutos. ‘Waylaid’ se complace nuevamente en explorar sonoridades equitativamente fluidas y enérgicas a través de métricas inusuales y recursos experimentales inesperados. En un inicio, se puede definir como un híbrido de ‘Skein’ y ‘The Earth Is An Atom’, pero más adelante, bajo la pauta del violín, el grupo se pone a investigar en ambientes cósmicos deconstructivos que nos toman por sorpresa y nos llevan hacia estándares del krautrock sintetizado y el ruidismo. Para cuando vuelve a armarse un encuadre rítmico definido, las cosas no pueden ser las mismas; la sensación de tensión permanece pero ahora se transforma en arquitectura después de haber mostrado su faceta de etéreo flujo. ‘Spiritual Gatecrasher’, por su parte, establece un aura más relajada en base al esquema de trabajo cadencioso que instala la dupla rítmica; los efluvios sucesivos de la flauta y el violín ayudan enormemente a completar lo que parece ser un meticuloso retrato sonoro de un extraño ensueño otoñal. Los aires de familia con la sección mayoritaria de ‘In That Distant Place’ son evidentes, mas cabe hacer la acotación que en el caso de ‘Spiritual Gatecrasher’ disfrutamos de un lirismo más perfilado y una vibración melancólica más enfática. Finalmente, ‘The Okanogan Lobe’ ostenta una fastuosidad ceremoniosa donde Rea y sus socios elaboran climas envolventes con un inteligente manejo de la garra esencial del ensamble, cuya forma tan pulcramente integradora de actuar se centra en la esencia más “pura” del género progresivo. Aquellos parajes de incrementada intensidad operan eficazmente como motivadores del cuerpo central; y cómo no, la guitarra de Rea vuelve a lucirse en algún magnífico solo, insertado oportunamente para dejar que se expanda la ebullición climática de cierre.



Todo esto fue “Groundswell”, una auténtica oleada de aventuras musicales encapsuladas en un repertorio impresionante y sugerente, repleto de ingeniosos matices que se revelan y remodelan al oído del oyente con cada nueva escucha. MORAINE sigue afirmándose como una figura señera de la escena jazz-progresiva estadounidense: por tanto, merece ser mencionado en cualquier lista de lo mejor de la música progresiva del 2014.


Muestras de “Groundswell”.-