Sunday, September 06, 2015

FINCH: gloria y pasión de un importante legado del rock progresivo holandés


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy evocamos el legado de una banda importante dentro de la escena progresiva holandesa: FINCH. Una de las bandas holandesas más espectaculares y carismáticas de los 70s, solo opacada comercialmente por otra gran banda que era la internacionalizada FOCUS, pero en buena medida convergiendo con estos ilustres compatriotas en lo que se refiere a una concepción energética de la musicalidad progresiva. La línea de trabajo de FINCH incorpora recurrentemente recursos de agresividad rockera y motivos jazzísticos con generoso punche, haciendo todo esto con un sentido muy estilizado de la melodía y un bien armado equilibrio sónico entre los instrumentos actuantes. Por lo general, en los dos primeros discos de este grupo, los momentos reposados e introspectivos, que no están exentos de toques sinfónicos, se orientan por los caminos de la melancolía bluesera, mientras que los jams donde se suceden los lucimientos de guitarra y teclados son abundantes, mas éstos no llegan al extremo de generar un caos autoindulgente, sino que saben someterse adecuadamente a los elaborados parámetros melódicos de los temas, sostenidos firmemente por una sólida base rítmica. Nunca se pierden en frías exhibiciones de destreza por el puro gusto de hacerlo, sino que saben hacer un uso creativo de su destreza para transmitir emociones a través de sus ejecuciones; simultáneamente, los profusos cambios de ritmo son manejados muy fluidamente.


Los orígenes de FINCH se remontan hacia ese momento del año 1973 en que el bajista Peter Vink y el baterista Beer Klaasse decidieron unir fuerzas con miras a la creación de rock progresivo; al unírseles al poco tiempo el guitarrista Joop van Nimwegen y el teclista Paul Vink, la idea se concretó con mucho vigor. Justamente el bautizo del grupo FINCH proviene del hecho de que ésa es la traducción inglesa de “vink”, palabra que apellida a dos integrantes. Originalmente frustrados por la falta de un cantante solvente para el grupo naciente, finalmente decidieron que también les podría resultar bien el operar como un ensamble exclusivamente instrumental. A pesar de que al poco tiempo de empezar a organizar su primer repertorio – compuesto íntegramente por Van Nimwegen – Peter Vink decidió abandonar la banda, el grupo se recompletó a los pocos días con e ingreso de Cleem Determeijer, por entonces un aplicado y avanzado alumno de la Academia de Música de Rotterdam. Contando con un nutrido arsenal de pianos de cola, vertical y eléctrico, órgano Hammond, sintetizadores Solina String y ARP Pro-Soloist, mellotrón y clavinet, Determeijer estaba más que listo para entrar con los demás al estudio de grabación como pieza fundamental del sonido de FINCH.


Los cuatro temas que conforman el disco debut “Glory Of The Inner Force”, publicado en 1975 (con su correspondiente edición estadounidense a cargo de ATCO/Atlantic) son bastante extensos, durando entre 9 y 13 minutos. Guardan un nivel muy parejo en lo referente al despliegue de musicalidad llamativa. Abriendo con el poderoso ‘Register Magister’, el álbum demuestra con sus primeros 9 ½ minutos que el cuarteto es merecedor de un grado de maestría en el arte de hacer música progresiva rotunda y pulcra donde lo explosivo se reviste de exquisita elegancia. Con el arribo de ‘Paradoxical Moods’ revela un acrecentamiento de la expresividad rockera, destacándose especialmente un solo de Hammond muy incendiario de parte de Determeijer y la que tal vez sea la labor más ostentosa del baterista Klaasse: definitivamente nos recuerda al FOCUS de la época del “Focus III” con algunos matices Yessianos y ciertas coincidencias con DEEP PURPLE en lo referente a la musculatura sónica. Ya con los primeros instantes de ‘Pisces’ advertimos que la segunda mitad del álbum no sirve para suavizar precisamente las cosas. Se sostiene en jams bien focalizados donde los solos de guitarra y teclado ornamentan inteligente los temas nucleares; también incluye un momento de lucimiento del bajo de Vink. Tal vez la coda de tenor sinfónico emerge de forma un tanto abrupta, cortando la naturalidad del flujo general de las ideas, pero para nada es una pieza despreciable. ‘A Bridge To Alice’ es el tema más largo del álbum, cerrándolo con un aura de perfección sonora. A través de la armazón de sus motivos sucesivos, late un talante a medio camino entre lo reflexivo y lo sombrío, talante manejado con bombástico vigor. En algún lugar del medio se realza un sereno solo de guitarra acústica, el cual es seguido por una sección espacial que enfatiza el ambiente de misteriosa espiritualidad en la que momentáneamente se mete el grupo. De estas jornadas de grabación también data el registro del tema “Colosus”, para el cual no había espacio dentro del vinilo: ante esta eventualidad, el productor les propuso dividirlo en dos partes para que ocuparan los sendos lados de un single. Su ambientación general tiene aires de familia innegables con las de ‘Paradoxical Moods’ y ‘Register Magister’. Las actuales ediciones digitales de este primer disco de FINCH incluyen a las dos partes de ‘Colosus’: dicho sea de paso, el grupo tocaba esta pieza en conciertos como una unidad de 7 minutos, tal como dictaba su concepción original.


Siendo bien recibido por la crítica y logrando aumentar el público de culto que FINCH cultivaba desde sus primeros días, “Glory Of The Inner Force” funcionó como la carta de presentación perfecta de la banda dentro de la maquinaria del mainstream holandés. Incluso les permitió hacer mini-giras y participar en festivales. Sin mayor novedad en el frente, el grupo se dispuso a grabar su segundo álbum “Beyond Expression”, el mismo que se publicó en 1976. Si con este disco se afianza las virtudes que caracterizaron a su primer álbum, se puede destacar en él, para empezar, una producción de sonido más fina y cuidada, y si seguimos prestando atención al material, notamos también un nivel de inventiva composicional que se siente más inspirado y maduro. Tanto la camaradería artística de los integrantes como las musas de Van Nimwegen estaban en plena forma. Esto se hace evidente en la excelente suite de veinte minutos de duración titulada ‘A Passion Condensed’, la cual es todo un prodigio de energía rockera, complejidad jazzistica, interminable variedad rítmica y riqueza melódica. Entre el motivo inicial y su reprise final, hay varias ideas musicales que tienen un gancho particular, y en varias ocasiones, resultan realmente muy emotivas. Poco antes de la frontera del octavo minuto y medio disfrutamos de una sección ensoñadora envuelta en un paisaje etéreo donde la sencillez temática en curso nos invita a visitar la placidez de la dimensión contemplativa del ego; el siguiente pasaje se mete en el terreno del blues-rock, apropiadamente estilizado con manierismos progresivos. Imaginando mentalmente un híbrido de FOCUS, JEFF BECK, YES, CAMEL y la dimensión lírica de MAHAVISHNU ORCHESTRA nos hacemos una buena idea de la generosa masividad sonora que nos regala ‘A Passion Condensed’. Los otros dos temas, ‘Scars Of The Ego’ y ‘Beyond The Bizarre’, aunque no son tan extensos, contienen altos niveles de complejidad musical. Es muy posible que una de las principales causas de la expansión creativa del grupo se deba a la mayor presencia del mellotrón y de los sintetizadores, lo que impulsaba a la ingeniería grupal a capitalizar su sempiterna tendencia bombástica. Por lo demás, el trabajo del guitarrista sigue resultando impecable, vital para el delineamiento de la mayor parte de las bases melódicas de las composiciones, y también se luce la dupla rítmica a la hora se sustentar los incesantes destellos de fuerza expresiva. En el caso de ‘Scars Of The Ego’, tenemos que la banda hace uso predominante de la constricción en su vigor esencial, ya sea expandiendo un desarrollo temático sobre la base un medio tiempo, ya elaborando un plácido motivo lento; eso sí, el motivo de entrada y clausura es salvajemente vigoroso, con nada que envidiar a FOCUS o ELP en sus momentos más exaltados. ‘Beyond The Bizarre’ se explaya solventemente en un expresionismo extrovertido sanamente ecléctico, no exento de momentos juguetones, fiel a su habilidad para alternar diversos ambientes dentro de un todo cohesivo que se concluye con un pasaje ceremonioso de connotaciones épicas.


A contrapunto con el paisaje idílico que aparentemente nos dibuja la genialidad musical expuesta en el repertorio de “Beyond Expression”, el grupo hizo su gira de promoción con un nuevo teclista pues tras la grabación del susodicho disco, Determeijer prefirió seguir adelante con sus estudios académicos de piano, y prefería no enlentecer el ritmo de su currículo de estudios al tener que alternar su agenda académica con la otra como integrante de FINCH. Su reemplazante Ad Wammes habrá de quedarse en el grupo hasta el fin de sus días, pero no podemos decir lo mismo del baterista Beer Klaasse, quien dejó la banda tras la conclusión de la primera mitad de la nueva gira con el propósito de dedicarse a tiempo completo al diseño de ropa y adornos de cuero. Su sitio fue ocupado por Hans Bosboom. De esta manera, el grupo no solo pudo salir prontamente al paso de los problemas que supone que alguien deje la alineación sino que ya tenía preparada la formación con la cual habrá de grabar su tercer álbum de estudio “Galleons Of Passion”, a la sazón, el último. Este disco marca una nueva etapa en la historia de FINCH, una donde lo sinfónico da prioridad a desarrollos melódicos predominantemente serenos y el factor jazz-rockero baja el tono de fiereza expresiva a favor de la autoridad de recursos sonoros más “dóciles”: sin duda, el ingreso de Wammes fue vital para esta ligera transformación del paradigma de FINCH en busca de nuevos retos artísticos.


‘Unspoken Is The Word’ abre “Galleons Of Passion” con una cálida gracilidad que nos remite tanto a CAMEL como al modelo de los escandinavos FINNFOREST, algo idóneo para que el sintetizador elabore un ágil y colorido solo. La segunda sección es lenta, casi romántica, dispuesta para dar campo a un solo extenso de guitarra donde lo emotivo explota de una forma conmovedora. Luego sigue la dupla de ‘Remembering The Future’ y ‘As One’, siendo ambas piezas muy cortas para los estándares habituales – una de ellas no alcanza a los cuatro minutos y medio de duración, mientras que la otra los supera por pocos segundos. ‘Remembering The Future’ comienza con un talante Floydiano, un preludio marcado por una languidez impresionista envuelta en climas cósmicos, siendo así que el cuerpo central vira hacia un enérgico jam rockero sazonado con percusiones que añaden un controlado matiz Santanesco al asunto… pero es el bajo el instrumento protagónico dentro del groove colectivo. Por su parte, ‘As One’ vuelve de lleno y en exclusiva al estándar Cameliano  para focalizar de una forma bien determinada el hermoso motivo central dibujado por la guitarra. ‘With Love As The Motive’ tiene tres secciones bautizadas autónomamente: ‘Impulse’, ‘Reaching’ y ‘Sinful Delight?’, respectivamente. A través de los bien cuidados cambios de motivos y ritmos, el cuarteto utiliza un pulso impecable con miras a mantener una cohesión sólida en el lirismo y atmósferas reflexivas diseñadas para esta mini-suite. El disco se cierra con ‘Reconciling’, un tema que establece puentes entre el nuevo enfoque de la banda y su punche vitalista tan explícito en los dos primeros álbumes, aunque la balanza se inclina un poco más por el primero de estos ítems mencionados: de hecho, la ingeniería rítmica no da demasiado campo para el explayamiento de pasajes frenéticos, aunque hay que señalar que hay recursos de notorio vigor en la sección penúltima del tema.


Al igual que lo que sucedió con el caso de “Beyond Expression”, en los cuarteles de FINCH se dio una deserción apenas terminadas las sesiones de grabación para “Galleons Of Passion”. Por motivos estrictamente personales, el baterista Bosboom dejó la banda para ser reemplazado por Fred van Vloten: aunque el grupo ya había lidiado con situaciones así antes, ahora el grupo acusaba un agotamiento debido a tantos cambios de integrantes y también debido al decreciente apoyo de su nuevo sello discográfico, el mismo que iba en paralelo con el aminoramiento de atención de parte de la prensa musical profesional. Joop van Nimwegen decidió dejar la banda a mediados del 1978, lo cual prácticamente equivalía a disolverla sin punto de retorno. Este punto de retorno supuso, sin duda, un momento de triste duelo para la escena del rock progresivo holandés tal como estaba en aquel momento.


Ya en la era digital, además de las ediciones de los tres discos de estudio de FINCH, tenemos el doble ítem “The Making Of... Galleons Of Passion / Stage‘76”, publicación hecha en el año 1999 por el sello holandés Pseudonym Records. El CD 1 recoge demos de las sesiones de grabación del “Galleons Of Passion”, incluyendo piezas descartadas; el CD 2 recoge una actuación en vivo que data de diciembre del 1976, con el recién ingresado teclista Wammes y el baterista Klaasse aún en la banda. Dentro del repertorio del concierto se incluye un extenso tema titulado ‘Necronomicon’ que nunca tuvo su respectiva versión de estudio. Este tema sigue fielmente el espíritu de los dos primeros discos, por lo que se puede afirmar con base segura que la edad dorada de FINCH aún seguía vigente por aquel entonces: 17 ¾ minutos de vuelos jazz-progresivos sometidos a un punche electrizante, con amplios espacios para solos de guitarra, sintetizador y bajo, así como la inclusión de algunos recursos psicodélicos para capitalizar ciertos pasajes particularmente filudos. Pero eso no es todo en lo referente a las reediciones póstumas del legado fonográfico de FINCH. Resulta que en el año 2013, la misma gente de Pseudonym Records publicó un triple CD titulado “Mythology” con todo el material de los tres discos de estudio, los demos del “Galleons Of Passion”, ‘Necronomicon’ en vivo y dos temas registrados en vivo de un concierto de diciembre del 1975 (o sea, con Determeijer a cargo de los teclados) que hasta ahora habían permanecido inéditos. Se le puede reprochar a este recopilatorio que no respete íntegramente el orden de los temas de los discos de estudio (por ejemplo, los dos temas del lado B del “Beyond Expression” cierra en el volumen 1 mientras que la suite que ocupaba todo el lado A se coloca al inicio del volumen 2), pero sin duda completa muchas perspectivas interesantes a la hora de valorar en su justa medida la grandeza de este gigante del prog holandés que fue FINCH.


Muestras de FINCH.-



[Esta reseña incluye información originalmente publicada en los siguientes enlaces de La Caja De Música: http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/finch_gloryoftheinnerforce.html + http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/finch_beyondexpression.html]

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