Wednesday, December 02, 2015

MAXOPHONE – 40 años de un bello microcosmos progresivo italiano


MAXOPHONE fue una de tantas bandas italianas que hicieron su aparición en el mercado discográfico con un excelente disco y luego desaparecieron prácticamente sin dejar huella, o casi: en realidad, lanzaron a la venta un single y la versión inglesa de su LP, antes de llegar a su ya mencionada disolución. Es una tremenda lástima, pues el resultado final de su único disco homónimo es un prodigio repleto de composiciones inspiradas, ejecutadas de forma brillante por los músicos, quienes aparte de encontrar espacios de lucimiento personal, saben entrar en un diálogo mutuo constante y fluido. De hecho, los arreglos instrumentales exhiben una exuberancia que es ocasionalmente realzada por la presencia de una sección de cuerdas, pero dicha exuberancia nunca se desborda, sino que siempre permanece comedida dentro de los parámetros melódicos de cada canción. Su disco homónimo y único, que este año ha cumplido la cuarentena, lleva los estándares del sinfonismo clásico italiano promovido por PREMIATA FORNERIA MARCONI y BANCO DEL MUTUO SOCCORSO hacia niveles magníficos de estilización y musicalidad que el grupo convierte en su propia “marca registrada”. Cualquier influencia de la escena anglosajona que se filtre por allí aparece de manera muy tenue (tal vez algo de GENTLE GIANT o GENESIS). El estilo progresivo de MAXOPHONE se apoya en una amalgama bien armada de academicismo barroco y manierista, jazz-rock de inspiración Cantebury, jazz de vieja escuela, elementos acústicos de tendencia pastoral, y también algunos elementos de blues-rock. Este eclecticismo que se lee tan complicado en el papel resulta muy fluido y bien amalgamado en la realidad sonora. Es que el grupo se formó en el 1973 bajo la iniciativa del bajista-guitarrista Alberto Ravasini, el guitarrista-pianista Roberto Giuliani y el baterista-percusionista Sandro Lorenzetti, gente que provenía de academias y talleres de jazz. Sabiendo que sus ambiciones musicales les obligaban a enriquecer su sonido más allá de lo que podían crear como un simple trío, al poco tiempo logró el grupo duplicar su alineación con los ingresos sucesivos de Sergio Lattuada [pianos, órgano, sintetizador ARP y espineta], Leonardo Schiavone [flauta, saxos y clarinete] y Maurizio Bianchini [trompeta, corno y vibráfono], todos ellos músicos de conservatorio de cámara. Esta amalgama de dos tríos de músicos de dos diferentes vertientes funcionó a las mil maravillas y las ideas no tardaron en fluir a la hora de crear su propio repertorio: los Sres. Giuliani y Lattuada se erigieron como los principales compositores de la música.  Los pasajes vocales, sin estorbar al protagonismo de los pasajes instrumentales, también juegan un rol destacado en el repertorio, en especial la voz ronca y emotiva del bajista Ravisini.


“Maxophone”, que consta de seis temas, se grabó entre los meses de febrero y abril del 1975, siendo publicado a mediados del mismo año por el sello Produttori Associatti. El grupo, que de por sí ya tenía la riqueza y el poder sónico propios de una pequeña orquesta (era más una orquesta de rock que un grupo de rock) contó con colaboradores ocasionales al violín, el cello y el arpa en algunos temas del disco, todo ello en nombre del esplendoroso preciosismo que el sexteto se propuso como meta musical. Para describir de forma resumida el estilo particular que aportó el ensamble de MAXOPHONE a la escena progresiva de su país, se nos ocurre decir que fueron el eslabón perdido entre QUELLA VECCHIA LOCANDA y LOCANDA DELLE FATE pues ostentaban una sensibilidad académica similar a la de los primeros y una conmovedora elegancia arquitectónica similar a la de los segundos. El tema de apertura C’é Un Paese Al Mondo’ se inicia con una solemne y enérgica introducción de piano, tras el cual los demás instrumentos se van sumando hasta conectarse en torno a la melodía principal. La breve sección intermedia tipo dixieland, con el solo de clarinete, es particularmente deliciosa. A continuación sigue el instrumental Fase’, que en un primer momento se sostiene sobre un riff de guitarra eléctrica que marca la dirección de los demás instrumentos: el tono de este tema es primordialmente jazzero, y el solo de vibráfono protagónico durante el pasaje intermedio ayuda a incluir un tono de sutileza en el conjunto. De todas maneras, el primer cuerpo no se demora mucho en reinstalarse y abre campo a algunos lucimientos solistas cuyo propósito global es ornamentar la arquitectura sónica en curso. Al Mancato Cumpleanno Di Una Farfalla’ sigue por una onda más reposada, con una primera sección pastoral de corte barroco que se arma en torno a la triangulación de guitarra acústica, espineta y maderas; luego, la segunda sección se muestra más centrada en el paradigma del jazz-fusión mientras mantiene un sentido sinfónico de la melodía. La decisión colectiva de seguir adelante con esta sección hasta el fade-out definitivo debe obedecer a la necesidad de reflejar un esplendor decisivo frente al cual no hay marcha atrás.


‘Elzeviro’ es tal vez el tema de orientación más agresiva del disco, pero siempre mantiene el espíritu de amplia diversidad temática que domina en el disco. De hecho, aunque ya a estas alturas del disco disponemos de pautas seguras para racionalizar la oferta artística de MAXOPHONE, la cosa es que el grupo se da mañana para sorprendernos de una forma espectacular y rotunda: la ilación de los diversos motivos nos lleva por desarrollos que parecen insospechados en una primera instancia, pero que a la luz de la realización completa de su ingeniería musical revelan una inteligencia impecable. A propósito, qué bella es la guía melódica del corno para el fade-out de ‘Elzeviro’. Intensidad es tal vez la palabra sinónima de MAXOPHONE, pero ésta baja un poco de dosis en el caso de la reposada balada sinfónica ‘Mercanti Di Pazzie’, una canción arropada por una lánguida y envolvente belleza, la misma que expande su potencial de luminosidad en la emergencia de ciertos delicados pasajes barrocos. La aureola de contemplativa melancolía que se impone en los momentos finales es simplemente irresistible. El cierre de “Maxophone” viene con otra canción particularmente sofisticada, ‘Antiche Conclusioni Negre’, la cual recibe sendos legados del vitalismo exquisito de ‘Elzeviro’ y la mágica robustez de ‘Fase’. El colorido de la fanfarria inicial y el groove del pasaje intermedio son nuevos ejemplos del ingenio inmenso que hace de este disco un clásico indiscutible de la primera generación progresiva italiana. La sección final consiste en un etéreo juego coral desplegado sobre un nebuloso y épico fondo de órgano.

  

Existe una edición en CD que incluye los dos temas de su sencillo publicado a inicios de 1977: ‘Il Fischio Del Vapore’, una canción alegre en tiempo de vals que ostenta un claro talante folk-progresivo, y ‘Cono Di Gelato’, una melancólica balada con un notorio tono jazzero que nos puede recordar a los PREMIATA FORNERIA MARCONI del periodo del “Chocolate Kings”, y tal vez un poco a BANCO DEL MUTUO SOCCORSO en su faceta más intimista. Parece ser que para la gestación y los arreglos de estas dos canciones, el grupo decidió apostar por un aligeramiento de sus instintos manieristas a favor de una agilidad más directamente llamativa: eso sí, el nivel de refinamiento en las amalgamas instrumentales ostentan la grácil inteligencia de siempre. También existe otra edición que incluye la versión en inglés íntegra, junto con algunas de las versiones originales italianas: se hizo por vía de Mellow Records en 1993, reeditada en el 2008 por la asociación de AMS y BTF. Como es natural, ésta no es tan recomendable como la original en italiano, pero queda como un testimonio del intento que hicieron los MAXOPHONE por emular las estrategias de internacionalización de sus compatriotas de PFM, BANCO y LE ORME. También existe la edición de CD+DVD “From Cocoon To Butterfly”, publicada en el 2005 por el sello Vinyl Magic en asociación con BTF. El DVD incluye actuaciones en la RAI, entrevistas y una actuación de reunión. Por su parte, el CD incluye, además del disco original y el sencillo de 1977 que antes mencionamos, cuatro maquetas hasta entonces inéditas que muestran a unos MAXOPHONE continuamente creativos, a pesar de que el apoyo discográfico para la realización de un segundo LP nunca se llegó a concretar. Las piezas en cuestión son ‘Kaleidophonia’, ‘L’Isola’, ‘Il Lago Delle Ninfee’ y ‘Dadaidà’: en ‘Kaleidophonia’ tenemos un ambicioso instrumental que explora la confluencia de motivaciones jazzeras, blues-rockeras y manieristas dentro de una sólida visión prog-sinfónica, y ‘Dadaidà’ es una maravilla sónica que oscila entre lo fastuoso y lo delicado con asombrosa fluidez, dando especial prioridad al factor jazzero (a lo Canterbury).


En suma, la gente de MAXOPHONE nos ha brindado un legado musical rebosante de excelsa belleza que se erige como uno de los más brillantes tesoros perdidos del progresivo sinfónico italiano: 40 años después, la belleza y poder evocativo de su disco homónimo se mantienen incólumes, y es de apreciar enormemente que se haya podido rescatar algo más de su labor por el ideal del rock artístico.


Muestras de “Maxophone”.-
Antiche Conclusioni Negre: https://www.youtube.com/watch?v=VmSvuDj7HD8


[Esta reseña contiene información originalmente publicada en el enlace de Manticornio http://www.manticornio.com/rock-progresivo/M/MAXOPHONE/maxophone-album.php]


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