Wednesday, September 30, 2015

ADVENT: los centinelas del rock sinfónico estadounidense del nuevo milenio


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar al ensamble prog-sinfónico estadounidense ADVENT por motivo de la publicación de su álbum “Silent Sentinel”, publicado muy recientemente… de hecho, en agosto pasado. Se trata del tercer álbum de este grupo, el cual consta de Henry Ptak [teclados, mandolina, percusión, voz y coros], Mark Ptak [teclados, percusión, voz y coros], Alan Benjamin [guitarras, bajo, violín, mandolina, glockenspiel, teclados, percusión y coros], Greg Katona [guitarras, percusión], Joe D’Andrea [batería, percusión, voz y coros] y Brian Mooney [bajo con y sin trastes]. ADVENT nació en Nueva Jersey a fines de los 80’s con la intención de poner su grano de arena en lo que poco después se desarrolló como el revival progresivo dentro de la escena marginal estadounidense, reclamando herencias de la primera generación británica (GENTLE GIANT, GENESIS, JETHRO TULL), además de algunos factores de tenor jazzero y muchas inquietudes de las tradiciones pastorales renacentistas. Fue con su segundo álbum “Cantus Firmus”, del año 2006, que la banda llamó la atención seriamente en las redes progresivas del mundo; ahora, 9 años después, “Silent Sentinel” amenaza con repetir esa misma recepción entusiasta. De la formación que grabó “Cantus Firmus” solo queda ahora el núcleo triádico de los hermanos Ptak y Alan Benjamin. Pues bueno, ahora llega el momento de repasar los detalles del repertorio de “Silent Sentinel”.


Ocupando los primeros 3 ¼ minutos del repertorio, ‘In Illo Tempore’ pone en marcha el reloj de las cosas con una atmósfera cálidamente calmada donde ciertos destellos de tensión disonante se hacen notar en los arreglos nucleares de múltiples teclados. ‘To Dunsinane’ es donde aparecen por primera vez los arreglos corales, muy a lo GENTLE GIANT, con un esquema musical que más bien nos remite al JETHRO TULL del “Songs From The Wood” y al legendario paradigma de HAPPY THE MAN: si la primera pieza estaba signada por la expectativa, ahora esta segunda pieza nos revela el esplendor de algo que ha llegado y se ha instalado con colorida firmeza. Luego sigue la secuencia que se inicia con el primer manifiesto de ‘On The Wings Of An Ant’ – específicamente titulado ‘On The Wings Of An Ant (Verse 1)’ – y que continúa con ‘Voices From California’, ‘The Uncharted Path’ y ‘Reloj De Sol’. El primer ‘On The Wings Of An Ant’ es una etérea balada sinfónica centrada en serenas armonías de piano y un no menos sereno canto, siendo así que las capas de teclado flotan con una amabilidad ensoñadora. ‘Voices From California’ emerge para poner un poco más de punche al contexto sonoro que se está desarrollando hasta el momento: tiene una primera instancia donde vemos que se elabora un estupendo híbrido de GENTLE GIANT y GENESIS, para luego gestar una segunda instancia donde el vigor y el espíritu del esquema melódico nos lleva a terrenos de KANSAS y ECHOLYN. Cuando llega el turno de ‘The Uncharted Path’, el grupo explora a fondo senderos jazz-progresivos (al modo de sus ilustres compatriotas de HOWEVER y HAPPY THE MAN) dentro de un multicolor enclave musical donde se suceden elementos de GENESIS, CAMEL y los infaltables GENTLE GIANT. Definitivamente, tenemos aquí un clímax particular del álbum. ‘Reloj De Sol’, por su parte, enfatiza el aspecto folklórico valiéndose solamente de dos guitarras acústicas: la prestancia mostrada por esta sencilla instrumentación es simplemente increíble. ‘On The Wings Of An Ant (Verse 2)’ reitera la vibración pastoral de la pieza precedente, incluso añadiendo ornamentos de teclado de inspiración renacentista al asunto, pero, básicamente, su misión consiste en preparar el terreno para el surgimiento de la monumental pieza homónima, una genuina maratón progresiva que dura casi 19 ¼ minutos.


En efecto, ‘Silent Sentinel’ se explaya a lo grande. Los primeros minutos se sostienen en cadencias acústicas que arman una atmósfera introspectiva, casi misteriosa, donde se rescata lo mejor de la faceta intimista de los paradigmas de YES y GENESIS, aunque también notamos aires de familia con las ilustres bandas compatriotas GLASS HAMMER y DELUGE GRANDER, tan diferentes entre sí pero bien estudiadas por la gente de ADVENT. Algo del inicial factor misterioso ya se había anticipado en el primer tema del álbum, y aquí se expande generosamente, pero cuando entra en acción la batería y el esquema rítmico refuerza su posición dentro del entramado general, el grupo se anima a elaborar una dimensión fastuosa para que el desarrollo temático vaya preparando el terreno para las venideras variantes. Así las cosas, a poco de superar la barrera del sexto minuto, el grupo incrementa su vigor expresivo aunque sin dejar de lado esa espiritualidad misteriosa que sigue imponiéndose consistentemente. De hecho, hay espacio para que resurjan los momentos etéreos, mientras que los pasajes más extrovertidos funcionan principalmente como peajes en los que el paisaje sonoro muestra parajes de momentáneo interés colateral; de todas maneras, este aspecto extrovertido sale a colación por última vez cerca del final con el propósito de elaborar un cierre climático a la suite. ‘12/12’ es otra oportunidad para un dueto de guitarras acústicas, pero esta vez no hay viajes al Renacimiento sino una evocación de las fuentes del jazz antiguo de salón, la misma que se retuerce un poco con algunos arreglos disonantes propios de la osadía progresiva. Volviendo al hábitat del centinela en torno a quien gira el concepto global del disco surge a continuación ‘Sentinel’s Reprise: The Exit Interview’, pieza donde se refuerza la presencia de la guitarra eléctrica pero que, básicamente, remodela esa ceremoniosidad elegante que inundó a la suite. ‘Second Thoughts’ es un nuevo dueto de guitarras acústicas que nos remonta al paradigma de VILLA-LOBOS, precediendo al reposado colorido señorial ‘On The Wings Of An Ant (Verse 3)’, bien manierista en sus arreglos de teclado, los mismos que se resuelven con una retoma de la suave densidad de la primera pieza, algo que se perpetúa en ‘Full Moon And Empty Hours’. ‘Riptide In Aeternum’ se engarza con la pieza anterior para elaborar una elegante luminosidad musical reminiscente del paradigma de CAMEL (etapa 78-80), siendo también afín al modelo del retro-prog sinfónico de nuestros tiempos.

 

El broche del álbum llega con ‘Romanitas’, tema que dura 12 minutos. Comenzando en clave de contemplativa serenidad en conexión con el paradigma Genesiano, el grupo vuelve a dar rienda suelta a sus enfoques eclécticos para delicadas armazones melódicas, recurriendo así a la adición de los modelos de ANTHONY PHILLIPS, THE ENID y GENTLE GIANT para centralizar el ingenio musical en curso. Los trucos propios del renacimiento y el manierismo están a la orden del día. Hay un momento donde emerge un breve solo de guitarra que es cuando la instrumentación se vuelve más robusta, y así se realiza un giro temático sobre un groove que capitaliza la estilizada jovialidad que se ha venido desarrollando. Un muy bien cierre, la verdad que sí. Y esto fue todo con “Silent Sentinel”, un disco de estupenda factura que contiene un despliegue formidable de lirismo sofisticado y versátil al más puro estilo de la tradición sinfónica que siempre se añora en los círculos virtuales de apreciación del rock progresivo. La gente de ADVENT merece todas las recomendaciones del caso, no nos cabe duda alguna de ello.

Muestras de “Silent Sentinel”.-


Sunday, September 27, 2015

Una nueva idea de la mente progresiva de APOGEE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Centramos en esta ocasión nuestra atención en lo que se cocina actualmente en la escena progresiva alemana y nos topamos con “The Art Of Mind”, el nuevo trabajo de APOGEE, que es ya el octavo que nos brinda este proyecto forjado por el multi-instrumentista y compositor Arne Schäfer (integrante de VERSUS X). Con la concisa alineación de Schäfer [guitarras eléctricas y acústicas, teclados, bajos con y sin trastes, voz y coros] y Eberhard Graef [batería y percusión], el repertorio del disco fue gestado bajo la ilación conceptual del estatus del espíritu como cultivador de la personalidad individual y lleno de paradojas irresueltas en sus tentativas de conexión con el mundo y con otros espíritus encarnados. Schäfer exhibe sus reflexiones y preocupaciones existencialistas sobre estos temas con convicción, apoyado además por un momentum de inspiración musical que ha rendido estupendos frutos en este disco que tenemos en las manos. “The Art Of Mind” fue publicado por el sello Progressive Promotion Records a fines de mayo pasado: pasamos ahora a revisar los detalles de su repertorio.

Durando casi 20 minutos, la suite homónima abre a lo grande el repertorio del disco: incluye 5 secciones que portan sucesivamente los subtítulos de ‘Psychocosmic Order’, ‘Across The Border’, ‘The Dividing Point’, ‘The Ultimate Perception’ y ‘Footprints’. Con un esquema rítmico ceremoniosamente lento pero un vigor expresivo innegable, la suite pone en claro sus intenciones de desplegar una musicalidad majestuosa desde el punto de partida. Poniendo en funcionamiento la fusión de las influencias de YES, ELOY, CAMEL y TRIUMVIRAT, el grupo maneja con buen nervio el tránsito de una sección a otra, lo cual significa que el oyente empático prácticamente no nota el desarrollo del puente hacia los primeros momentos de filo rockero, pero claro está, dado que están desplegándose liberalmente ante nuestros oídos, es obvio que ha habido uno. Schäfer, principalmente un guitarrista, sabe cómo lucirse con las cuerdas de acero mientras deja ver que las claves de su destreza personal se inspiran en JEFF BECK, HOWE y LATIMER. Un pasaje más sereno permite a Schäfer retomar su canto simultáneamente melancólico y airado, pero las cosas vuelven pronto a ponerse frenéticas con una nueva sección en la que el dúo pone toda la carne sinfónica en el asador. Bien instalada sobre la contundente armazón provista por Graef, las capas, orquestaciones y solos de teclado arman el escenario idóneo para una genuina celebración de la estilización melódica y armónica propia del género progresivo desde su primera escuela. ‘Inside The Wheel’ tiene la “peligrosa” misión de suceder a la suite, pero supera todos los entuertos estéticos posibles luciendo sus propios méritos en cuanto a desarrollo melódico y fuerza expresiva. De hecho, esta pieza que grita a voz en cuello la influencia del PINK FLOYD del “Wish You Were Here” y del ELOY de fines de los 70’s es lo bastante llamativa como para convencernos de haber logrado sintetizar eficazmente los recursos de emotividad apasionada que ya habían hecho acto de presencia en la suite homónima.

‘The Games You Play’ es la más extensa de las “piezas cortas” del disco, durando 9 ½ minutos. Su espíritu general es de vitalidad y extroversión, poniendo énfasis en el factor Yessiano mientras establece empatías con el retro-prog contemporáneo de entidades tales como KARMACANIC, BRIGHTEYE BRISON y VERSUS X (la banda madre, como es natural). ‘The Price To Pay’, por su parte, empieza orientándose hacia una espiritualidad más reposada, Genesiana si se quiere (al modo de la época 76-77), pero no tardan mucho en arribar esos pasajes en los que la guitarra despliega su refinada electricidad sobre la base de un esquema rítmico sofisticadamente intenso. Eso sí, los desarrollos armónicos y orquestaciones de los teclados se mantienen fieles al factor Genesiano prácticamente a lo largo de toda la pieza, salvo en un momento en que las cosas viran hacia el paradigma de GENTLE GIANT (o algo así). ‘Sea Of Dreams’ cierra el repertorio como un imponente broche de oro. Insertando algunos acentos hard-rockeros en la labor guitarrera mientras que los teclados nos remiten a lo mejor del legado de la primera generación neo-prog, APOGEE organizan una ágil recapitulación de los predominantes recursos musicales de los cuales han venido haciendo gala hasta ahora, llevándolos hacia un nivel refrescante de incandescencia sonora y, cómo no, gestando ingeniosas ilaciones entre los diversos motivos que ocupan sus respectivos turnos de exposición. En algunos pasajes – especialmente, el de cierre – el carácter general de ‘Sea Of Dreams’ nos hace recordar a ese efímero grupo compatriota que fue SCYTHE, y cómo no… también a VERSUS X, una vez más.   

Todo esto fue “The Art Of Mind”, un disco muy bonito y de refinada factura en la que el encuentro entre la vieja tradición del rock sinfónico y la cosecha de dos décadas del paradigma retro-progresivo europeo continental gesta un repertorio muy eficiente en sus musicalidades. APOGEE realmente se han lucido a lo grande aquí.


Friday, September 25, 2015

FLOR DE LOTO: memorias y negativos de la primera llegada, 10 años ha


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

FLOR DE LOTO vuelven al candelero de la vanguardia rockera peruana con la publicación de su primer DVD registrado a partir de su mini-gira argentina del 2014 – algo de lo cual hablaremos en otro momento – y con la reedición de su álbum homónimo, con el cual debutaron en la industria fonográfica a inicios de aquel lejano año 2005. En efecto, para celebrar el 10mo aniversario de este evento crucial en la historia del grupo, ahora bajo la iniciativa del sello local POSTUNDER (sucursal del sello argentino Icarus), la entidad de FLOR DE LOTO nos recuerda cuál era el contexto del inicio de su evolución musical y cuál era el paisaje donde ellos dibujaban sus primeros bosques y valles de experimentación progresiva ecléctica. ¿Cómo olvidar esa primera presentación que hicieron en el local del barrio limeño de Miraflores llamado Irish Pub en la fría noche del 7 de mayo? Recordamos que tuvimos una grata impresión por un estilo variopinto y elaborado, penetrado por una actitud genuinamente progresiva que se desplegaba liberalmente en la energía y la firme fluidez invertidas en las interacciones de los instrumentistas. Salvo el breve instrumental pastoral titulado al igual que el grupo, las piezas gozaban de buenas expansiones sonoras diseñadas para estimular la imaginación del público: entonces se trataba de un ensamble estrictamente instrumental conformado por Alonso Herrera [guitarras eléctricas y acústicas], Alejandor Jarrín [bajo], Rafael Valderrama [flautas traversa y dulce] y Jorge Puccini [batería y percusión].

   

Un año y varios recitales después de esa noche fría de mayo, llegó la propuesta de contrato de grabación a cargo del sello chileno Mylodon Records, y así, el grupo comenzó la grabación del disco homónimo con la alineación que conocíamos, pero antes de terminar las últimas sesiones de grabación e iniciar la etapa de post-producción, Valderrama se fue para ser reemplazado por Johnny Pérez, quien además de la flauta aportaba algo de vientos andinos en los delineamientos finales del repertorio grabado. Pérez se habrá de quedar hasta mediados del año 2007, cuando el segundo álbum del grupo “Madre Tierra” ya era una realidad. Pero bueno, centrándonos en “Flor De Loto”, este disco publicado a inicios del año 2005 ofrecía una propuesta progresiva de gran calibre, producto de la confluencia bien amalgamada de diversas fuentes musicales: la psicodelia de herencia Floydiana/Crimsoniana, la gracia peculiar de JETHRO TULL, algo de la cadencia densa y distante del post-rock, la furia explosiva del rock pesado, el jazz-fusión, todo ello ampliamente sazonado con colores y matices de los folklores andino y céltico. El rol de la flauta (u adicionalmente, el de otros vientos autóctonos) es crucial dentro del sonido global del ensamble, incluso a pesar que la guitarra casi siempre sale al frente para hacerse notar de forma contundente: en todo caso, no es tanto el desafío como la complementación lo que predomina en los duelos y alternancias entre ambos instrumentos. Mientras tanto, la sección rítmica se porta de manera solida y bien afiatada, extendiendo las ramificaciones de su labor fundante a fin de que los jams se expandan oportunamente, sin perder un ápice de precisión. En más de una ocasión, el bajo es utilizado para ayudar en la labor melódica, ya sea en conjunción con la guitarra o la flauta. En líneas generales se nota que esta banda ha trabajado su repertorio con detenida minuciosidad, pues el nivel de complementación entre los cuatro músicos en todas las piezas del repertorio es simplemente bárbaro.


Las composiciones que completan este repertorio no suelen ser muy entreveradas: la complejidad se plasma mayormente en los osados arreglos, que se apoyan primordialmente en la capacidad del cuarteto para dejarse llevar por extensos meandros sonoros. Es en estos meandros donde las ideas melódicas hacen extienden sus elaboradas ramificaciones. En cuanto al nivel musical del repertorio en sí, es en verdad muy parejo, por lo cual elegir un favorito resulta muy difícil en términos objetivos. Lo que si podemos señalar es que hay ciertos temas que resultan especialmente emblemáticos del sonido más esencial de Flor de Loto: tal es el caso común en la dupla de ‘La Llegada’ y ‘Libélula’, así como en ‘Ayahuaska’ y ‘Ritual’ (los dos de en medio son algunos de nuestros favoritos absolutos de este disco). Estas cuatro piezas reflejan fielmente la densidad psicodélica empapada de colores telúricos andinos que FLOR DE LOTO maneja de forma eficaz y consistente. ‘La Llegada’ se inicia con un aura de expectativa que finalmente se enrumba hacia recursos de contundente expresividad, intercalando con buen pulso momentos de vigor ostentoso con otros de auto-contención. Por su parte, ‘Libélula’ explora un punche más filudo, haciendo que el ensamble en conjunto refleje un espíritu de permanente tensión, aunque también hay algunos pasajes llenos de delicada gracilidad que entran a tallar para motivar algo de efectiva diversidad al asunto. ‘Ritual’ hereda algo del espíritu de ‘La Llegada’ mientras que ‘Ayahuaska’ se impone como una lúcida visión de “lo que debe ser” la fusión progresiva con base andina. Dicho sea de paso, el multi-instrumentista Tavo Castillo (uno de los héroes de la legendaria banda FRÁGIL) colabora a la mandolina. ‘Negativos De Una Memoria Inexistente’ tiene dos secciones bien diferenciadas: la primera muestra las aristas rockeras mas afiladas del disco, mientras que la segunda cambia drásticamente al sortilegio brumoso, casi distante, de una danza ritual india, brindando así un contraste nebuloso tras el furioso despliegue de fuego que le precedió. Esta pieza tan vitalista y colorida emerge pertinentemente tras la aureola de etérea inquietud con que culmina ‘Libélula’.

El breve soundscape ‘Y’ sirve como un lisérgico puente entre ‘El Niño y el Puerco’ y ‘Ritual’. ‘El Niño y el Puerco’ contiene varios de los momentos más excitantes del disco, merced a su base jazz-rockera, y su intrépido interludio de corte jazz-fusión: !brillante! Por su parte, ‘El Errante’ combina la cadencia del blues-rock y el color del barroco con bastante prestancia, un entramado sonoro que también se beneficia del añadido de algunos matices andinos en el motivo central. Un sereno interludio sustentado sobre un bello solo de guitarra acústica evoca la idea de reposo antes de que la coda nos lleve a un paisaje sobriamente reflexivo que combina lo Tulliano con lo Floydiano. La breve pieza acústica que se titula al igual que el nombre del cuarteto (no llega a los tres minutos de duración) es una bella muestra de serenidad bucólica, la cual funciona como un oasis de relax en medio de tanto despliegue frontal de energía. Este despliegue se retoma en el variopinto tema rockero ‘Suculentas Frutas’ (sección reggae incluida, y algo de blues-rock también), el cual cierra el álbum no sin que antes cada uno de los músicos aproveche la ocasión para lucirse alternadamente en su respectivo solo. Terminando así el repertorio oficial del álbum, el oyente se queda con una impresión final de pletórico entusiasmo. Pero en esta reedición tan generosamente expandida contamos con dos bonus tracks, siendo el primero de ellos una nueva versión de estudio de ‘Ayahuaska’, ejecutada por la alineación de Herrera, Jarrín, el vientista Junior Pacora y el baterista Carlos Llontop: esta versión data del año 2012 y ya la disfrutamos en el disco “Volver A Nacer”. El otro bonus es una versión en vivo de ‘El Errante’, una versión realmente majestuosa que procede de un concierto que tuvo lugar en Lima en el año 2014: la formación de entonces constaba de Herrera, Jarrín, Pacora, el también guitarrista Ignacio Flórez, el teclista Daniel López Gutiérrez y el baterista Álvaro Escobar (el mismo personal del álbum “Nuevo Mesías”).


Dado que éste es un disco realmente fabuloso, lleno de imaginación, entusiasmo, y ejecuciones expansivas y bien realizadas, se merecía una première oficial electrizante… y así fue. En la calurosa noche del 26 de enero del 2005, La Noche de Barranco abría sus puertas a FLOR DE LOTO para organizar la presentación de “Flor De Loto” con plaza llena. Contando con el productor Lalo Williams, Laura Robles y Tavo Catillo como invitados ocasionales sobre el escenario, el grupo honró debidamente la buena fama de grupo electrizante y mágico que se había labrado en un creciente público de culto en el underground local. Innumerables momentos de lúdica fiereza, derroches de solos y jams expansivos, diestras ejecuciones de parte de músicos que saben compenetrarse a las mil maravillas: estas referencias sónicas quedan perennemente grabadas en nuestra memoria. Si esa noche fue la ocasión esencial para fortalecer de manera definitiva el momento del empuje para FLOR DE LOTO, volver al disco homónimo significa ahora una oportunidad de oro para racionalizar la valorización del desarrollo musical que hemos presenciado en el ahora quinteto (y alguna vez sexteto) en estos últimos 12 años.


Muestras de “Flor De Loto”.-
La Llegada [en vivo en La Noche de Barranco, 2005]: https://www.youtube.com/watch?v=R5yS7EMgDuM


[Esta reseña incluye información originalmente publicada en La Caja De Música, en el enlace http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM//Discos/flordeloto_flordeloto.html]


Tuesday, September 22, 2015

ELDBERG vuelve a la carga y lo hace a lo grande


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de prestar atención a los islandeses de ELDBERG so pretexto de su segundo disco “Þar Er Heimur Hugans”: publicado en marzo pasado, este nuevo trabajo cosecha la siembra retro-progresiva bien afinada del primer álbum – titulado al igual que la banda y que data del año 2011 – para llevarla a una dimensión sonora un poco más contundente. La alineación de Ásmundur Svavar Sigurðsson [bajo y Moog Etherwave Theremin], Eyþór Ingi Gunnlaugsson [canto], Heimir Klemenzson [órgano Hammond M3, piano de cola, pianos eléctricos Wurlitzer y Fender Rhodes, sintetizador], Jakob Gretar Siigurðsson [batería, sintetizador] y Reynir Hauksson [guitarras] ha gestado un repertorio de dos suites, idóneas para llenar cada una un lado de un vinilo a la antigua usanza, y de hecho, hay edición en vinilo de este ítem, además de la edición en CD (a cargo del sello chileno Mylodon Records). La primera suite consta de cinco secciones, mientras que la segunda consta de siete. El quinteto ha contado con las ocasionales colaboraciones de los músicos Pétur Björnsson (al violín), Pétur Hjaltested (al sintetizador) y Þórður Helgi Guðjónsson (al clarinete) para completar la paleta sonora diseñada para el repertorio de “Þar Er Heimur Hugans”: repasemos ahora los detalles del mismo, ¿vale?    


El instrumental ‘Miklivellur’ da inicio a la primera suite con una expresividad bastante robusta que, pudiendo ser abrumadoramente densa, resulta, por el contrario, envolventemente cautivadora. Claro que hay densidad a rebosar en las orquestaciones de los teclados y en el solemne encuadre armado por la dupla rítmica, pero el carácter evocativo del desarrollo melódico es el que impera en el colorido sonoro global. El violinista Pétur Björnsson colabora con un pertinente colorido sobrio para realzar elegantemente un pasaje particularmente ágil. Para cuando surge ‘Skynjun’, escuchamos por primera vez el canto de Gunnlaugsson, y el contexto consiste en una atmósfera reflexiva bien delineada; el interludio y el final instrumentales, por el contrario, son muy vivaces, permitiendo a la guitarra desarrollar unos fraseos propios del estilo de PETER BANKS mientras que los sucesivos solos de órgano y piano se proyectan hacia los paradigmas de CRESSIDA y el YES pre-Wakeman. Con ‘Skýjaborgin’ gozamos de una intensificación emocional que se explaya desde el centro del corazón, dejando solo un pequeño espacio para el arribo de alguna luz exterior. Recibiendo los impactos sucesivos de las dos secciones precedentes, ‘Heimar Hugans’ se orienta hacia musicalidades más sofisticadas y variadas, alternando pasajes serenos y extrovertidos con una fluidez impecable. Los solos de guitarra y teclado son manejados con buen gusto, generando una vivacidad que nunca rompe con el espíritu general del bloque instrumental: eso sí… una mención especial debe ir para el segundo solo de Hammond, que es una maravilla muy particular. La primera suite se cierra con ‘Hinn Viti Borni Maður’, sección que cumple con la misión de seguir cosechando la siembra de sobria vitalidad derivada de la inmediatamente anterior, incluso añadiendo algún matiz Floydiano, más específicamente, el aspecto lírico de sus primeros disco. La coda instrumental ya había sido anticipada en un momento intermedio de ‘Miklivellur’.

  

Sin tomarnos muchos segundos de descanso tras el finiquito de la primera suite, la segunda se enrumba raudamente con su primera sección, titulada ‘Hulinn Heimur’; ésta consiste en una recitación sombría sobre un trasfondo de minimalistas notas de pianos acústico y eléctrico. ‘Sólhvörf’ nos muestra un vigor llamativo al modo de una cruza entre el URIAH HEEP 71-73 y el TRETTIOÅRIGA KRIGET del ‘Krigssång”. El breve instrumental ‘Tómarúm’ es un alucinante viaje cósmico al modo de un híbrido entre el PINK FLOYD pre-1973 y el TANGERINE DREAM de la época 72-75: la amalgama de sintetizadores, efectos de guitarra y Theremin funciona muy bien a la hora de crear un clima lisérgicamente sórdido. ‘Næturljoð’, por contraste, instaura una clima calmado, penetrado por una dulce introspección: entre las cadencias jazzeras de la batería y los sencillos fraseos blueseros de la guitarra, las armazones manieristas del órgano se asientan cómodamente para generar un paisaje sonoro rectamente adaptado al canto del momento. La dupla de ‘Hughvörf’ y ‘Handan Misturs Mána’ perpetúa esta introspectiva ceremoniosidad: en la primera de estas canciones tenemos un viaje al modelo del GENESIS de la época del “Tresspass” remodelado con algunos matices del PROCOL HARUM pre-1970, mientras que la segunda nos lleva más bien por el modelo de URIAH HEEP. De hecho, algunos quiebres melódicos de esta última nos recuerdan a esa clásica balada épica que es ‘ Circle Of Hands’ (del álbum “Demons And Wizards”), lo cual revela un interés por parte de la banda de trabajar una fastuosidad para esta última sección cantada, aunque el grupo se mantiene coherentemente en la línea de no llevar el elemento fastuoso hasta niveles absorbentes. El epílogo de la segunda suite y del álbum, titulado ‘Heljarhrun’, consiste en un collage de efectos acelerados en reversa de algunos de los motivos que conformaron esta segunda suite: es la idea de dejarse cautivar por la imagen de un anillo de momentos pasados que gira sin parar y penetra en nuestras conciencias hasta el fin de nuestros días.
  
 

En nuestro balance final sobre “Þar Er Heimur Hugans” lo primero que debemos resaltar es que se trata de un álbum muy bello y elaborado con refinada artesanía musical. La gente de ELDBERG ha superado con creces las expectativas que nos hicimos sobre él tras la experiencia de su estupendo álbum debut: en el momento actual, “Þar Er Heimur Hugans” queda como un muy buen testimonio de la creatividad que aporta la escena escandinava al escenario mundial del rock progresivo.


Muestras de “Þar Er Heimur Hugans”.-


Saturday, September 19, 2015

CASTLE CANYON: la reactivación de un viejo criterio progresivo estadounidense


HOLA, AMIGO DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy contamos la historia de una resurrección, la de CASTLE CANYON, un trío de rock prog-sinfónico estadounidense formado en 1973 en la localidad de Portland (Oregon) y que solo duró tres años debido a que las oportunidades de grabar un disco no llegaban, y eso llevó a una impaciencia sin solución. Dado que en el año 2009 se editó una selección de sus viejos temas en nuevas grabaciones bajo el título de “Gods Of 1973”, ahora nos sentimos más compenetrados con este pedazo de historia oculta de la escena progresiva estadounidense, y de paso, motivados para degustar su nuevo trabajo fonográfico, el cual se titula “Criteria Obsession” y fue publicado en marzo pasado, a través del sello independiente Bottomfeeder Records. Solo queda el teclista Erik Ian Walker de la formación original; los demás integrantes del ensamble son el guitarrista Like Schwarz, el bajista Bill Noertker y el baterista Paul Elias. El grupo cuenta con el apoyo ocasional del saxofonista Jack Chandler, pero básicamente se nota que Walker es la voz cantante de CASTLE CANYON, pues parte del repertorio de este álbum consiste en viñetas sonoras donde él se pone a investigar en atmósferas cósmicas de sus sintetizadores. Bueno, veamos a continuación los detalles de este disco.


‘Wiggy Beets’ abre el álbum con un aura de jolgorio contagioso y llamativo, al modo de una cruza entre DIXIE DREGS y EMERSON, LAKE & PALMER, más algunos resabios del DEEP PURPLE pre-Gillan. Muchas de las bases armónicas elaboradas en el órgano Hammond están basadas en una composición de Beethoven: su sonata para piano no. 1 en Fa menor. Sin duda, hace honor a su título cuando nos muestra toda esta vitalidad tan extravagante y cautivadora. Luego nos topamos con la composición más extensa del álbum ‘Criteria Obsession / The Mushroom Song’, que se extiende por 14 ½ minutos. Su tenor progresivo es muy obediente de estándares y atmósferas propias de la escena británica fundacional (YES, ELP, incluso algo de BEGGAR’S OPERA), aunque también hay pasajes particularmente extrovertidos donde el esplendor del rock pesado clásico (DEEP PURPLE, URIAH HEEP) deja sentir su fuerte huella en el ideario artístico de la banda. En todo caso, el hecho de que el grupo decida dar rienda suelta a los desarrollos temáticos instrumentales resulta crucial a la hora de instaurar y reforzar un aura épica que no tiene nada de timidez y sí mucho de robustez. Poco antes de llegar a la barrera del octavo minuto, la pieza vira hacia un clima cósmico minimalista centrado en capas flotantes y sutiles de sintetizador, las mismas que sobriamente abren caminos para el meticuloso armado de la bucólica sección cantada con la cual termina la pieza: en efecto, se trata de ‘The Mushroom Song’, que suena como una balada del estilo de BREAD envuelta en una atmósfera inspirada en el modelo del space-rock melódico de inspiración Floydiana. ‘My Lady Carey’ nos sorprende con una nueva modalidad de música progresiva al mostrarnos a un grupo muy entretenido con llenar espacios sónicos con sintetizadores, incluyendo al esquema rítmico de la pieza, esquema que coquetea con el reggae en clave rockera: es casi como un homenaje simultáneo a NOVALIS y CLUSTER pero con JEFF BECK a cargo de la guitarra. De verdad… ¡qué electrizantes son los dos solos de guitarra con que Schwartz engalana nuestros oídos en medio de toda esta fantasía cuasi-krautrockera!

‘Pope’s Cabin’ es un muestrario de atmósferas y esquemas armónicos de sintetizadores que dura poco menos de 3 minutos; lo que hace Walker aquí es más una fanfarria sinfónica reconstruida con intencionalidad modernista que otra aventura krautrockera, y en realidad, su misión principal es la de prepararnos para la experiencia de ‘Disaster’, el segundo tema más extenso del disco con sus 13 minutos de duración. ‘Disaster’ empieza con una hermosa sección de piano solo… pero cuando menos lo esperamos, poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto, el ensamble entero entra en acción con un ímpetu glorioso, presto a elaborar un cuerpo temático que suena a un híbrido de YES (tanto de la época del “Close To The Edge” como la del “Relayer”), U.K. y WEATHER REPORT, además de ciertas extravagancias temáticas a lo FRANK ZAPPA. El saxo de Chandler entra a tallar sintiéndose muy a sus anchas en medio del filo elegante de los guitarreos y la pomposidad imparable de los teclados (órgano y sintetizadores). La última sección de este tema vira hacia una suave exhibición de jazz-fusión, portando un groove lento de patente cariz reflexivo: las sobrias florituras de piano y la exquisita armazón del dúo rítmico asientan el paisaje perfecto para los fraseos solistas del saxo, muy destacados en el bloque global. En esta pieza, el encargado del bajo es el invitado especial Fred Chalenor, quien fuera integrante del trío original. La dupla de ‘Exit Strategy’ y ‘Zig Zag River’ se encarga de cerrar el álbum: se trata del pretexto final para que Walker experimente con su arsenal de sintetizadores análogos, buscando algo sutilmente lúgubre en ‘Exit Strategy’ y algo fastuoso a lo RICK WAKEMAN-con-VANGELIS en ‘Zig Zag River’.


Todo esto fue “Criteria Obsession”, un disco que más que un disco en sí es una labor de rescate y reinstauración de una propuesta progresiva que se ha negado a morir en el olvido. Es bueno prestar atención a CASTLE CANYON por un motivo como éste y disponer de una ocasión peculiar para apreciar este pedazo de historia del género progresivo de los Estados Unidos.


Muestras de “Criteria Obsession”.-

Wednesday, September 16, 2015

FEAT. ESSERELÀ o la música jazz-progresiva hecha incendiaria vitalidad


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar al trío instrumental italiano FEAT. ESSERELÀ, fundado en la localidad de Boloña hace unos cuantos años y que en febrero del 2015 publicó su álbum debut, titulado “TUORL”, por vía del sello Joe Frassino Records. El trío está conformado por el teclista Francesco Clampolini, el guitarrista Renato Minguzzi y el baterista Lorenzo Muggia, y se dedica a cultivar una propuesta híbrida de rock progresivo, jazz-rock, fusión y funk de vieja escuela, con algunos tintes de hard rock clásico que provienen de la guitarra, y además, algunas incursiones ocasionales en atmósferas psicodélicas. El catálogo de “TUORL” es vibrante, electrizantemente expresivo, sabiendo crear y encauzar variantes de ambientes y ritmos dentro de unas pautas coherentemente definidas de principio a fin. La sensación de jolgorio es la más recurrente en la secuencia de las 11 piezas contenidas en el álbum, pero como repetimos, el ingenio para generar trucos y recursos de diversidad a lo largo del camino es innegable e inapelable. Vayamos ahora a los detalles del repertorio en cuestión, ¿vale?


‘Don’t Leave Your Dinosauri At Home’ abre el álbum con una atmósfera fabulosamente extrovertida que parece diseñada para mostrar al oyente que los músicos no se andan con remilgos ni juegan a las escondidas: los grooves complejos de base jazz-funky y las estilizaciones propias del estándar del rock progresivo son los dos esquemas sonoros con los que el grupo construye su amalgama musical particular. Luego sigue ‘Anche Cottoleta’, pieza que cumple con la doble misión de perpetuar el momentum explosivo del primer tema y explorar recursos de sofisticación que permitan que el júbilo reinante se alimente de apropiadas dosis de densidad musical. Bajo el simpático título de ‘Il Nostro Batterista Ha Un Buco Nella Gamba’ se revela lo que parece ser un tributo simultáneo al JEFF BECK de mediados de los 70’s y al modelo del jazz-rock-progresivo británico (IF, CATAPILLA); teniendo en cuenta su gancho, es una pena que tan solo dure 2 ¾ minutos, pero igualmente agradecemos al grupo que nos haya brindado algo tan ameno y electrizante. ‘Canguros De La Ventana’ es la cuarta pieza del álbum y… sí, porta un título en nuestro idioma: su estrategia consiste principalmente en regresar al groove dominante de ‘Don’t Leave Your Dinosauri At Home’ mientras conserva algo del buen humor de ‘Il Nostro Batterista Ha Un Buco Nella Gamba’. ‘S.r.l.à.’ cambia totalmente de registro, llevándonos primero por una ingeniería cósmicamente surrealista a través de un largo preludio en clave de free-form, para terminar aterrizando en un motivo sinfónico bastante poderoso donde los guitarreos proporcionan una vitalidad rotunda. La coda de piano, tan breve como es, ostenta una cálida belleza inolvidable. ‘No ()’ es el tema más extenso del álbum con sus poco menos 8 ½ minutos de duración, y de hecho, conforma un cénit definitivo del mismo. Es como si ‘S.r.l.à.’ hubiese sido un esbozo preparatorio para ‘No ()’, pues lo que hace esta pieza es ahondar más sistemáticamente en el aspecto del prog enérgico y robusto, además de elaborar complejidades temáticas que rebosan de imparable ingenio. Claro está, el grupo también da rienda suelta a las vibraciones jazz-rockeras que forman una parte tan esencial de sus horizontes estéticos. Los aires de familia con HAPPY THE MAN y NATIONAL HEALTH pueden notarse sin que ello signifique clonación ni nada por el estilo.


Dado que el grupo es dado a crear títulos raros para su repertorio, pues ya no nos sorprende que el séptimo tema del disco se titule ‘/*\ \*/ /*\ \*/ /*\ \*/’. Algún parentesco hay con otras entidades jazz-progresivas compatriotas (por ejemplo, LITAI), pero siempre está esa fiereza refinada a lo NIACIN presente en situaciones como la que plantea la atmósfera general de esta pieza en particular. ‘What A (Tetra) Pack’ aumenta las dosis de vigor y extravagancia sorpresiva en el desarrollo temático y los arreglos rítmicos creados para la ocasión. ‘Un Duettrè Qqua’ instala otro cénit del disco. En un primer momento, marca un protagonismo especial del piano dentro de un cuerpo en el que el swing crepuscularmente sereno sobre el cual se apoya inicialmente el trío parece evocar al ambiente de un pub. Pero no pasa mucho tiempo antes de que el grupo vuelva a explayarse en su vitalismo sofisticado de siempre para la segunda sección, ubicada sobre un compás de 6/8: en esta instancia, el bloque temático se sostiene en bases sintetizadas mientras la guitarra exhibe su voracidad incendiaria de siempre. La parte final sirve para que el grupo redondee con un vigor renovado algunos matices que ya se hicieron presentes en el pasaje desde donde se había construido la segunda sección. Ocupando un generoso espacio de 5 ½ minutos, ‘Stichituffelpa Rampa Esserela Turn Peruglia’ vuelve al modelo de NIACIN en un ejercicio de extroversión pura y liberalidad amena. ‘Loop O’ Pool’ es un jubiloso jam en 5/4 donde el espíritu de alegría celebra su propia existencia sin mayores redundancias, simplemente la dicha de existir. La pieza en sí dura poco menos de 4 minutos, pero hay un silencio de largos minutos que transcurre hasta que suena un humorístico simulacro de anuncio comercial radial con arreglos corales que el mismo ZAPPA hubiese estado feliz de componer. 




Todo esto fue “TUORL”, una estupenda revelación que se nos muestra desde algún recóndito rincón de la vanguardia jazz-progresiva italiana de parte de FEAT, ESSERELÀ, un trío que ya puede dar mucho que hablar en las redes progresivas alrededor del mundo y que podrá seguir dando que hablar mientras siga gestando nuevos discos en el futuro cercano. Por lo pronto, nos sentimos muy optimistas con “TUORL”: ¡¡recomendado!!


Muestras de “TUORL”.-

Saturday, September 12, 2015

HANDS: viaje en trineo para una nueva fantástica aventura progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

HANDS es más que un grupo, es toda una institución dentro de la tradición del movimiento progresivo estadounidense, y al igual que muchas otras instituciones hermanas – HAPPY THE MAN, HOWEVER, YEZDA URFA, CATHEDRAL, etc. – ha estado ocultada detrás del telón de la indiferencia y la negligencia del mainstream musical de su país. Pues bueno, es verdad que los coleccionistas más acuciosos y meticulosos del género progresivo conocen a esta banda originaria de Dallas y saben valorar su legado como se debe, pero una verdad más hermosa es que este ensamble ha vuelto a poner manos a la obra para gestar un disco de retorno titulado “Caviar Bobsled”. Es cierto lo que lee, estimado/a coleccionista, HANDS renace de la mano de varios integrantes históricos y otros de más reciente membrecía en el presente año 2015. Con la nutrida alineación de Ernie Myers [guitarras, efectos y voz], Steve Powell [bajo, teclados adicionales, coros y efectos], Mark Cook [Warr Guitar y bajo], Martin McCall [batería y percusión], John Rousseau [batería], Skip Durbin [vientos], Rex Bozarth [Chapman Stick, bajo, cello y coros] y Shannon Day [teclados vintage y contemporáneos], el ensamble que ahora nos ocupa ha completado un repertorio de más de 72 minutos. En comparación con otros trabajos anteriores del grupo, “Caviar Bobsled” da una cierta prioridad a las sonoridades acústicas es los esquemas compositivos y arreglos de la mayor parte del repertorio: hay muchas veces nos topamos con que la guitarra acústica se instala en el centro neurálgico de la instrumentación, y eso hace que lo pastoral y lo folklórico se conviertan en los factores que dirigen los caminos de este trayecto progresivo que nos regalan HANDS. Así las cosas, se puede establecer un cierto paralelo entre este nuevo disco y “Twenty Five Winters” (trabajo que data del año 2002). Con todo esto, la presencia de los teclados resulta, por lo general, menos relevante a la hora de potencializar varios desarrollos temáticos. Repasemos ahora estos y otros detalles del disco al contemplar la ilación de su repertorio, ¿vale?


El título del tema de apertura irónicamente se titula ‘The Last Song’, y se trata de una pieza que exhibe un genuino punche rockero con dosis inteligentemente suministradas, mientras algunos pasajes elaboran una extraña mezcla de country-rock y manierismo. Cuando las bases armónicas de la guitarra y los diversos solos de órgano y sintetizador salen al frente, llega la hora de reflejar el aura general de vitalismo profundo del ensamble global. Luego sigue la dupla de ‘Heavy Lifting’ y ‘Discourse On Method’, diseñada para seguir ahondando en el colorido sanamente ecléctico del ensamble. El primero de estos temas, con un título ingenieril, ostenta una delicadeza peculiar y bien cuidada durante el desarrollo del cuerpo central, el mismo que se centra en un esquema sinfónico con ribetes pastorales. Las variantes de ambientes y ritmos están a la orden del día. Por su parte, el segundo, que ostenta un título tan flagrantemente cartesiano, exhibe una alegría grácil y elegante: con fuerte presencia de la guitarra acústica y el bajo sin trastes dentro de la columna vertebral de la instrumentación general, la canción sabe adornar su sencillez con ingenio. ‘Drum Roe’ es un solo de batería acompañado de efectos de guitarra, un preludio para ‘Halfway To Salem’, pieza que dura poco más de 7 ½ minutos y que se explaya en clave de semi-balada folk-progresiva. Notamos algunos aires a lo JETHRO TULL (etapa 77-78) y otros a lo GENESIS (etapa 70-71). ‘Still Life’ se mete en un terreno más fastuoso, subiendo de forma moderada los niveles de intensidad en la musicalidad exigida por el momento. El groove de la dupla rítmica se ajusta impecablemente a la compleja arquitectura de las cadencias construidas para la ocasión, mientras que los sucesivos solos de órgano y guitarra garantizan la persistencia de un punche llamativo: es en estos momentos donde hallamos aires de familia con sus compatriotas de HAPPY THE MAN. ‘Talking Points’ vuelve a lo pastoral con una prestancia impecable; el armado del cuerpo central resulta emotivo y refinado.

 


‘Like Me’ reincide en el aspecto bucólico que tiene tanto campo de expansión en el repertorio de “Caviar Bobsled”, pero esta vez se sazona con ciertos quiebres extravagantes que nos remiten, hasta cierto punto, al paradigma de GENTLE GIANT. De todas maneras, el asunto se queda bien instalado en el terreno de la serenidad reflexiva, en líneas generales. ‘Into The Night’ es una miniatura de dos cellos superpuestos en la que se nos muestra un retrato sonoro propio de ambientes otoñales de anochecer, al modo de un misterio que parece tener algo de perturbador pero que en realidad no llega a ser diabólico ni devastador. La luz irrumpe sin mayor demora cuando la cálida alegría de ‘Shards’ nos muestra otro ejercicio de talante folklórico dentro del discurso progresivo: el lado pastoral de YES y el lirismo de CROSBY, STILLS & NASH se hermanan en una fluidez impoluta, y cuando el cello vuelve a hacer acto de presencia, lo hace ahora para anunciar la cercanía del mediodía. ‘Alis Volat Propiis’ encarna una evocativa hibridación de KING CRIMSON y GORDIAN KNOT dentro de un gentil esquema jazz-progresivo prístinamente enraizado en pautas nu-jazzeras. ‘This And That’, por su parte, vuelve a la reflexividad bucólica de inspiración country-rock, contando con una inteligente base jazzera para su ingeniería rítmica. La canción que cierra el álbum es también la más extensa del mismo: se titula ‘Busy Signal’ y dura 11 ½ minutos. Esta larga composición empieza en clave abiertamente pastoral dentro de un encuadre inconfundiblemente sinfónico: este decisivo factor está principalmente apoyado en la labor de los teclados así como en los arreglos de violonchelo y flauta. No tarda mucho en instaurarse una compleja sección instrumental donde el grupo regresa a sus adorables fantasmas Gentil-Gigantescos con algunos retoques iniciales a lo FRANK ZAPPA; tras este pasaje, el grupo regresa a la inicial aureola de estilizada reflexividad, pero siempre con esos manierismos propios del paradigma sinfónico cuando quiere celebrar el impulso de lo melódico hacia su máxima expresión, y de allí, se prepara el reprise de la parte cantada y el cierre, creado con efectos flotantes de notas sostenidas de guitarra y aleves capas de sintetizador. Un final muy raro donde se combina la sencillez pastoral y el minimalismo cósmico, pero funciona como aventurero broche para un estupendo repertorio.

 

Todo esto fue “Caviar Bobsled”, un disco que nos deja con un buen sabor de boca y ecos de placer en nuestros oídos. La gente de HANDS conduce de nuevo el trineo del rock progresivo sin haber perdido nada de ese toque de refinada artesanía y colorido ingenioso con el que ha venido cultivando y movilizando su propuesta progresiva ecléctica a lo largo de varias décadas. Si la publicación de su material ha sido dificultosa e inconstante, la solidez de su visión musical va en dirección contraria para convertirla en una banda esencial para entender la cima del rock progresivo estadounidense de ayer y de hoy: HANDS están muy bien instalados en el hoy.


Muestra de “Caviar Bobsled”.-


Wednesday, September 09, 2015

PANDORA SNAIL: tácticas y estrategias de la nueva generación progresiva rusa


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca el turno de presentar al quinteto ruso PANDORA SNAIL por motivo de la reciente publicación de su primer disco “War And Peace”; el título en ruso se escribe “Война и мир”, y de hecho, circulan ejemplares del disco con ambos títulos en la portada. El grupo que grabó este disco que tenemos en las manos por Ulyana Gor [teclados], Oleg Gorgadze [guitarras], Kirill Klyushin [bajo y contrabajo], Artem Gareev [violín] e Igor Cheridnik [batería y percusión]: actualmente, desde la segunda mitad del año 2014, el baterista-percusionista del grupo es Vsevolod Shuvalov. El grupo se originó a fines de la primera década del nuevo milenio en la ciudad de San Petersburgo, siendo su proceso de asentamiento y estabilidad un poco largo, pero con paciencia y una labor inspirada entre los años 2011 y 2013, en base a composiciones de Gor y Gorgadze, el grupo fue completando un razonablemente amplio catálogo propio con la inspiración de sus héroes clásicos del rock progresivo y el jazz-rock. Grabado en el año 2014, el repertorio de “War And Peace” finalmente vio la luz del día a mediados de marzo pasado, a través del sello independiente Art Beat. Mientras repasamos los detalles de este disco, escribiremos los títulos de sus piezas en inglés (el grupo también utiliza títulos en su propio idioma en la edición de lengua rusa).


Durando casi 6 minutos, ‘Dilemma’ abre el repertorio con una dinámica vitalista que está bien soportada por los lineamientos melódicos del violín y el vigoroso groove de la dupla rítmica. Definitivamente tenemos aquí una inspirada muestra de equilibradas presencias de aires folklóricos y fastuosidad sinfónica, además de algunos coqueteos muy sutiles con el rock duro en ciertos riffs guitarreros. ‘By The Mountain River’ sigue a continuación para explorar caminos líricos marcados por una aureola de envolvente melancolía. Algunos matices novedosos emergen cuando el piano dirige unos breves interludios en clave jazz-rockera, pero aquí se cumple regla general del grupo según la cual el violín ocupa un rol protagónico (que no absorbente) a la hora de desarrollar los arreglos de los motivos centrales. Algo renovador tiene lugar cuando llega el turno de ‘To Catch The Wind’, pieza que cumple con la misión de desplegar una agilidad rockera bastante llamativa, permitiéndose así que la guitarra asuma un rol más prominente dentro del bloque instrumental global; por su parte, ‘Submarine’ se mete de lleno en la típica sofisticación melódica del sinfonismo, empezando en clave relajada y serena para luego virar hacia una expresividad vibrantemente extrovertida. Ya estamos metidos en más de 19 minutos de la propuesta musical de PANDORA SNAIL y nos hacemos una buena idea del enfoque artístico que el grupo exhibe ante el público, y es por eso que el momento es idóneo para explayarse en una larga composición de más de 16 ½ minutos: nos referimos a ‘James Pont’.


Una suite ubicada como quinta pieza del álbum: el mensaje es indudablemente claro respecto a la intención de la banda de ubicarla como ítem central del repertorio. ‘James Pont’ comienza con un groove muy marchoso que se sitúa a medio camino entre los modelos de U.K. y de JEAN-LUC PONTY (la época entre el ‘75 y el ‘77), siendo así que los guitarreos se ponen bastante fieros en algunos pasajes: este último factor ayuda al grupo a asentar aires de familia con el jazz-prog de coqueteos prog-metaleros que es tan recurrente en algunas laderas progresivas del nuevo milenio. A poco de pasada la barrera del octavo minuto y medio, una breve sonata de piano pone la cuota de expresividad manierista antes de que una nueva sección llena de punche rockero se desarrolle en un ejercicio de neta sofisticación al más puro estilo progresivo: elementos de YES, KING CRIMSON y DREAM THEATER, además de PONTY (nuevamente), salen a colación en la ilación multi-temática que se explaya luminosamente ante nuestros oídos. Es así como el quinteto arma y refuerza unos vericuetos musicales impresionantes dentro de una lógica multicolor poderosa: el aire etéreo de la minúscula coda sirve para refrescar la mente tras este hermoso asalto melómano al cual fue sometida.


‘Mother’s Tears’ cumple con la función de devolver a la banda hacia el territorio del lirismo sereno, y esto se concreta con una sobria mezcla de sencillas melodías de corte sinfónico con amables grooves de motivación fusionesca. La situación es que el grupo parece abrirse sin tapujos al influjo de los geniales japoneses KBB. La siguiente pieza, ‘Red Rivers’, que no llega a los 2 ¼ minutos de duración, nos muestra una explosión de vitalista alegría a modo de preparación para el momento en que emerge ‘Stones’ Names’ para desarrollar este mismo espíritu alegre y lo arrope bajo un esquema sonoro exquisito. Encapsulado en una sobria ingeniería donde se alternan lo sinfónico y lo jazzero, el colorido patente del desarrollo melódica se centra en tonalidades no muy exuberantes. Una mención especial debe ir para el hermoso – aunque demasiado breve – solo de guitarra acústica que entra a tallar en un momento estratégico. ‘Dance Under The Bullets’ sí se encamina convincentemente por los senderos del jazz-rock con claros matices progresivos. Una vez más, el modelo de KBB se hace aparente como importante punto de referencia. Nos acercamos al final del álbum cuando llega el turno de ‘After The War’: el grupo aprovecha el momentum de extroversión colorida creado por la secuencia de las dos piezas anteriores y capitaliza esta nueva idea, y mientras perpetúa esta atmósfera particular, la capitaliza con recursos propios de la psicodelia progresiva en varios pasajes.

  

Finalmente, los últimos 8 minutos del álbum están ocupados por ‘Satori’, pieza que instala un lugar idóneo para que el grupo se explaye con soltura en todas las intencionalidades más estilizadas de su propuesta, alternando momentos marcados por una inteligente arquitectura sinfónica y otros donde el groove jazz-rockero se impone con luminosa gracilidad, además de insertar algunos pasajes focalizados en las cadencias pesadas de la columna vertebral de guitarra-bajo-batería. Como casi siempre, el violín es el protagonista más recurrente a lo largo de la ilación multi-temática, pero también hallamos pasajes en los que los ornamentos percusivos ostentan sus vibraciones celebratorias; también hay un interludio dirigido por el piano – a lo RICK WAKEMAN – en el cual se organiza la gestación de un pasaje sinfónico de talante renacentista. Ahora que hemos repasado íntegramente este disco que tenemos en las manos, reiteramos que PANDORA SNAIL ha sido un muy agradable descubrimiento de parte nuestra… más que agradable, en realidad: este disco “War And Peace” nos muestra una nueva luz en el mediodía presente de la escena progresiva rusa, instaurando un recurso de vigencia para el ideal del rock artístico a nivel mundial. Vale la pena descubrir a este grupo y seguirle el rastro en el futuro próximo.


Muestra de “War And Peace”.-

Sunday, September 06, 2015

FINCH: gloria y pasión de un importante legado del rock progresivo holandés


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy evocamos el legado de una banda importante dentro de la escena progresiva holandesa: FINCH. Una de las bandas holandesas más espectaculares y carismáticas de los 70s, solo opacada comercialmente por otra gran banda que era la internacionalizada FOCUS, pero en buena medida convergiendo con estos ilustres compatriotas en lo que se refiere a una concepción energética de la musicalidad progresiva. La línea de trabajo de FINCH incorpora recurrentemente recursos de agresividad rockera y motivos jazzísticos con generoso punche, haciendo todo esto con un sentido muy estilizado de la melodía y un bien armado equilibrio sónico entre los instrumentos actuantes. Por lo general, en los dos primeros discos de este grupo, los momentos reposados e introspectivos, que no están exentos de toques sinfónicos, se orientan por los caminos de la melancolía bluesera, mientras que los jams donde se suceden los lucimientos de guitarra y teclados son abundantes, mas éstos no llegan al extremo de generar un caos autoindulgente, sino que saben someterse adecuadamente a los elaborados parámetros melódicos de los temas, sostenidos firmemente por una sólida base rítmica. Nunca se pierden en frías exhibiciones de destreza por el puro gusto de hacerlo, sino que saben hacer un uso creativo de su destreza para transmitir emociones a través de sus ejecuciones; simultáneamente, los profusos cambios de ritmo son manejados muy fluidamente.


Los orígenes de FINCH se remontan hacia ese momento del año 1973 en que el bajista Peter Vink y el baterista Beer Klaasse decidieron unir fuerzas con miras a la creación de rock progresivo; al unírseles al poco tiempo el guitarrista Joop van Nimwegen y el teclista Paul Vink, la idea se concretó con mucho vigor. Justamente el bautizo del grupo FINCH proviene del hecho de que ésa es la traducción inglesa de “vink”, palabra que apellida a dos integrantes. Originalmente frustrados por la falta de un cantante solvente para el grupo naciente, finalmente decidieron que también les podría resultar bien el operar como un ensamble exclusivamente instrumental. A pesar de que al poco tiempo de empezar a organizar su primer repertorio – compuesto íntegramente por Van Nimwegen – Peter Vink decidió abandonar la banda, el grupo se recompletó a los pocos días con e ingreso de Cleem Determeijer, por entonces un aplicado y avanzado alumno de la Academia de Música de Rotterdam. Contando con un nutrido arsenal de pianos de cola, vertical y eléctrico, órgano Hammond, sintetizadores Solina String y ARP Pro-Soloist, mellotrón y clavinet, Determeijer estaba más que listo para entrar con los demás al estudio de grabación como pieza fundamental del sonido de FINCH.


Los cuatro temas que conforman el disco debut “Glory Of The Inner Force”, publicado en 1975 (con su correspondiente edición estadounidense a cargo de ATCO/Atlantic) son bastante extensos, durando entre 9 y 13 minutos. Guardan un nivel muy parejo en lo referente al despliegue de musicalidad llamativa. Abriendo con el poderoso ‘Register Magister’, el álbum demuestra con sus primeros 9 ½ minutos que el cuarteto es merecedor de un grado de maestría en el arte de hacer música progresiva rotunda y pulcra donde lo explosivo se reviste de exquisita elegancia. Con el arribo de ‘Paradoxical Moods’ revela un acrecentamiento de la expresividad rockera, destacándose especialmente un solo de Hammond muy incendiario de parte de Determeijer y la que tal vez sea la labor más ostentosa del baterista Klaasse: definitivamente nos recuerda al FOCUS de la época del “Focus III” con algunos matices Yessianos y ciertas coincidencias con DEEP PURPLE en lo referente a la musculatura sónica. Ya con los primeros instantes de ‘Pisces’ advertimos que la segunda mitad del álbum no sirve para suavizar precisamente las cosas. Se sostiene en jams bien focalizados donde los solos de guitarra y teclado ornamentan inteligente los temas nucleares; también incluye un momento de lucimiento del bajo de Vink. Tal vez la coda de tenor sinfónico emerge de forma un tanto abrupta, cortando la naturalidad del flujo general de las ideas, pero para nada es una pieza despreciable. ‘A Bridge To Alice’ es el tema más largo del álbum, cerrándolo con un aura de perfección sonora. A través de la armazón de sus motivos sucesivos, late un talante a medio camino entre lo reflexivo y lo sombrío, talante manejado con bombástico vigor. En algún lugar del medio se realza un sereno solo de guitarra acústica, el cual es seguido por una sección espacial que enfatiza el ambiente de misteriosa espiritualidad en la que momentáneamente se mete el grupo. De estas jornadas de grabación también data el registro del tema “Colosus”, para el cual no había espacio dentro del vinilo: ante esta eventualidad, el productor les propuso dividirlo en dos partes para que ocuparan los sendos lados de un single. Su ambientación general tiene aires de familia innegables con las de ‘Paradoxical Moods’ y ‘Register Magister’. Las actuales ediciones digitales de este primer disco de FINCH incluyen a las dos partes de ‘Colosus’: dicho sea de paso, el grupo tocaba esta pieza en conciertos como una unidad de 7 minutos, tal como dictaba su concepción original.


Siendo bien recibido por la crítica y logrando aumentar el público de culto que FINCH cultivaba desde sus primeros días, “Glory Of The Inner Force” funcionó como la carta de presentación perfecta de la banda dentro de la maquinaria del mainstream holandés. Incluso les permitió hacer mini-giras y participar en festivales. Sin mayor novedad en el frente, el grupo se dispuso a grabar su segundo álbum “Beyond Expression”, el mismo que se publicó en 1976. Si con este disco se afianza las virtudes que caracterizaron a su primer álbum, se puede destacar en él, para empezar, una producción de sonido más fina y cuidada, y si seguimos prestando atención al material, notamos también un nivel de inventiva composicional que se siente más inspirado y maduro. Tanto la camaradería artística de los integrantes como las musas de Van Nimwegen estaban en plena forma. Esto se hace evidente en la excelente suite de veinte minutos de duración titulada ‘A Passion Condensed’, la cual es todo un prodigio de energía rockera, complejidad jazzistica, interminable variedad rítmica y riqueza melódica. Entre el motivo inicial y su reprise final, hay varias ideas musicales que tienen un gancho particular, y en varias ocasiones, resultan realmente muy emotivas. Poco antes de la frontera del octavo minuto y medio disfrutamos de una sección ensoñadora envuelta en un paisaje etéreo donde la sencillez temática en curso nos invita a visitar la placidez de la dimensión contemplativa del ego; el siguiente pasaje se mete en el terreno del blues-rock, apropiadamente estilizado con manierismos progresivos. Imaginando mentalmente un híbrido de FOCUS, JEFF BECK, YES, CAMEL y la dimensión lírica de MAHAVISHNU ORCHESTRA nos hacemos una buena idea de la generosa masividad sonora que nos regala ‘A Passion Condensed’. Los otros dos temas, ‘Scars Of The Ego’ y ‘Beyond The Bizarre’, aunque no son tan extensos, contienen altos niveles de complejidad musical. Es muy posible que una de las principales causas de la expansión creativa del grupo se deba a la mayor presencia del mellotrón y de los sintetizadores, lo que impulsaba a la ingeniería grupal a capitalizar su sempiterna tendencia bombástica. Por lo demás, el trabajo del guitarrista sigue resultando impecable, vital para el delineamiento de la mayor parte de las bases melódicas de las composiciones, y también se luce la dupla rítmica a la hora se sustentar los incesantes destellos de fuerza expresiva. En el caso de ‘Scars Of The Ego’, tenemos que la banda hace uso predominante de la constricción en su vigor esencial, ya sea expandiendo un desarrollo temático sobre la base un medio tiempo, ya elaborando un plácido motivo lento; eso sí, el motivo de entrada y clausura es salvajemente vigoroso, con nada que envidiar a FOCUS o ELP en sus momentos más exaltados. ‘Beyond The Bizarre’ se explaya solventemente en un expresionismo extrovertido sanamente ecléctico, no exento de momentos juguetones, fiel a su habilidad para alternar diversos ambientes dentro de un todo cohesivo que se concluye con un pasaje ceremonioso de connotaciones épicas.


A contrapunto con el paisaje idílico que aparentemente nos dibuja la genialidad musical expuesta en el repertorio de “Beyond Expression”, el grupo hizo su gira de promoción con un nuevo teclista pues tras la grabación del susodicho disco, Determeijer prefirió seguir adelante con sus estudios académicos de piano, y prefería no enlentecer el ritmo de su currículo de estudios al tener que alternar su agenda académica con la otra como integrante de FINCH. Su reemplazante Ad Wammes habrá de quedarse en el grupo hasta el fin de sus días, pero no podemos decir lo mismo del baterista Beer Klaasse, quien dejó la banda tras la conclusión de la primera mitad de la nueva gira con el propósito de dedicarse a tiempo completo al diseño de ropa y adornos de cuero. Su sitio fue ocupado por Hans Bosboom. De esta manera, el grupo no solo pudo salir prontamente al paso de los problemas que supone que alguien deje la alineación sino que ya tenía preparada la formación con la cual habrá de grabar su tercer álbum de estudio “Galleons Of Passion”, a la sazón, el último. Este disco marca una nueva etapa en la historia de FINCH, una donde lo sinfónico da prioridad a desarrollos melódicos predominantemente serenos y el factor jazz-rockero baja el tono de fiereza expresiva a favor de la autoridad de recursos sonoros más “dóciles”: sin duda, el ingreso de Wammes fue vital para esta ligera transformación del paradigma de FINCH en busca de nuevos retos artísticos.


‘Unspoken Is The Word’ abre “Galleons Of Passion” con una cálida gracilidad que nos remite tanto a CAMEL como al modelo de los escandinavos FINNFOREST, algo idóneo para que el sintetizador elabore un ágil y colorido solo. La segunda sección es lenta, casi romántica, dispuesta para dar campo a un solo extenso de guitarra donde lo emotivo explota de una forma conmovedora. Luego sigue la dupla de ‘Remembering The Future’ y ‘As One’, siendo ambas piezas muy cortas para los estándares habituales – una de ellas no alcanza a los cuatro minutos y medio de duración, mientras que la otra los supera por pocos segundos. ‘Remembering The Future’ comienza con un talante Floydiano, un preludio marcado por una languidez impresionista envuelta en climas cósmicos, siendo así que el cuerpo central vira hacia un enérgico jam rockero sazonado con percusiones que añaden un controlado matiz Santanesco al asunto… pero es el bajo el instrumento protagónico dentro del groove colectivo. Por su parte, ‘As One’ vuelve de lleno y en exclusiva al estándar Cameliano  para focalizar de una forma bien determinada el hermoso motivo central dibujado por la guitarra. ‘With Love As The Motive’ tiene tres secciones bautizadas autónomamente: ‘Impulse’, ‘Reaching’ y ‘Sinful Delight?’, respectivamente. A través de los bien cuidados cambios de motivos y ritmos, el cuarteto utiliza un pulso impecable con miras a mantener una cohesión sólida en el lirismo y atmósferas reflexivas diseñadas para esta mini-suite. El disco se cierra con ‘Reconciling’, un tema que establece puentes entre el nuevo enfoque de la banda y su punche vitalista tan explícito en los dos primeros álbumes, aunque la balanza se inclina un poco más por el primero de estos ítems mencionados: de hecho, la ingeniería rítmica no da demasiado campo para el explayamiento de pasajes frenéticos, aunque hay que señalar que hay recursos de notorio vigor en la sección penúltima del tema.


Al igual que lo que sucedió con el caso de “Beyond Expression”, en los cuarteles de FINCH se dio una deserción apenas terminadas las sesiones de grabación para “Galleons Of Passion”. Por motivos estrictamente personales, el baterista Bosboom dejó la banda para ser reemplazado por Fred van Vloten: aunque el grupo ya había lidiado con situaciones así antes, ahora el grupo acusaba un agotamiento debido a tantos cambios de integrantes y también debido al decreciente apoyo de su nuevo sello discográfico, el mismo que iba en paralelo con el aminoramiento de atención de parte de la prensa musical profesional. Joop van Nimwegen decidió dejar la banda a mediados del 1978, lo cual prácticamente equivalía a disolverla sin punto de retorno. Este punto de retorno supuso, sin duda, un momento de triste duelo para la escena del rock progresivo holandés tal como estaba en aquel momento.


Ya en la era digital, además de las ediciones de los tres discos de estudio de FINCH, tenemos el doble ítem “The Making Of... Galleons Of Passion / Stage‘76”, publicación hecha en el año 1999 por el sello holandés Pseudonym Records. El CD 1 recoge demos de las sesiones de grabación del “Galleons Of Passion”, incluyendo piezas descartadas; el CD 2 recoge una actuación en vivo que data de diciembre del 1976, con el recién ingresado teclista Wammes y el baterista Klaasse aún en la banda. Dentro del repertorio del concierto se incluye un extenso tema titulado ‘Necronomicon’ que nunca tuvo su respectiva versión de estudio. Este tema sigue fielmente el espíritu de los dos primeros discos, por lo que se puede afirmar con base segura que la edad dorada de FINCH aún seguía vigente por aquel entonces: 17 ¾ minutos de vuelos jazz-progresivos sometidos a un punche electrizante, con amplios espacios para solos de guitarra, sintetizador y bajo, así como la inclusión de algunos recursos psicodélicos para capitalizar ciertos pasajes particularmente filudos. Pero eso no es todo en lo referente a las reediciones póstumas del legado fonográfico de FINCH. Resulta que en el año 2013, la misma gente de Pseudonym Records publicó un triple CD titulado “Mythology” con todo el material de los tres discos de estudio, los demos del “Galleons Of Passion”, ‘Necronomicon’ en vivo y dos temas registrados en vivo de un concierto de diciembre del 1975 (o sea, con Determeijer a cargo de los teclados) que hasta ahora habían permanecido inéditos. Se le puede reprochar a este recopilatorio que no respete íntegramente el orden de los temas de los discos de estudio (por ejemplo, los dos temas del lado B del “Beyond Expression” cierra en el volumen 1 mientras que la suite que ocupaba todo el lado A se coloca al inicio del volumen 2), pero sin duda completa muchas perspectivas interesantes a la hora de valorar en su justa medida la grandeza de este gigante del prog holandés que fue FINCH.


Muestras de FINCH.-



[Esta reseña incluye información originalmente publicada en los siguientes enlaces de La Caja De Música: http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/finch_gloryoftheinnerforce.html + http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/finch_beyondexpression.html]