Saturday, January 02, 2016

QUERCUNIAN CAMERATA: en busca de una nueva mitología para el rock sinfónico español


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Desde Sevilla viene emergiendo este proyecto de música progresiva para los tiempos contemporáneos que se llama QUERCUNIAN CAMERATA, cuyo primer trabajo ha sido publicado en su propio blog de Bandcamp en el 1 de enero de 2015 bajo el título de “Prometeia” [enlace: https://prometeia.bandcamp.com/album/prometeia]. El ensamble español está compuesto por Juan Sulis (guitarras eléctrica y acústica), Alejandro Suárez (canto y vibráfono), Rafo (teclados), Ana Fernández (bajo), Cristian Suárez (batería) y Kiaran Gutiérrez (flautas). Con las colaboraciones adicionales de Pablo Esteban López a la guitarra, Mónica Pajares Holguín a las narraciones y Héctor Arroyo Solís al apoyo electrónico, los QUERCUNIAN CAMERATA cuentan con todas las piezas de este ajedrez progresivo conceptual, inspirado en el mito de Prometeo pero con añadidas alusiones al relato del Génesis, la alquimia y el desarrollo de la ciencia. El modus operandi del grupo es netamente retro-progresivo, reactivando la nostalgia por las tradiciones del rock sinfónico y del folk-rock de los 70’s, además de incorporar algunas influencias ocasionales de GENTLE GIANT: nótese colateralmente el aire de familia con la línea de trabajo de AMAROK, y por qué no, también las confluencias estilísticas con los WHITE WILLOW de los primero discos.

El disco se abre con ‘Praeludium’, un cálido prólogo de corte pastoral que nos remite al estándar de meticulosa estilización académica propia de un ANTHONY PHILLIPS, y con él se abre el camino para la instauración de ‘Seasons Change’, una hermosa pieza de moderadamente ambiciosa expansión – dura 7 ½ minutos – en la que el grupo empieza a mostrar buena parte de los ases progresivos bajo su manga. Enlazando el paradigma del primer GENESIS (70-71) y el del JETHRO TULL pastoral, ‘Seasons Change’ nos revela un núcleo temático sumamente refinado desde donde se rescata y revitaliza la espiritualidad reflexiva que resultó tan vital dentro del amplio espectro de la vieja escuela del rock sinfónico. ‘Runaway’ sigue ahondando en la senda trazada por ‘Seasons Change’, añadiendo atmósferas inspiradas en la faceta de cantautor del genio Ian Anderson para la dimensión introspectiva del JETHRO TULL clásico, y lo mismo vale para ‘Winter Will Be Long’, canción signada por una envolvente aura meditabunda. ‘Ethon’ es la primera instancia para la elaboración de recursos de ostentosa expresividad rockera merced a la gravitante presencia de la guitarra eléctrica: aunque el compás es ostensiblemente lento, el vigor impuesto por las florituras de la primera guitarra y la robustez de la dupla rítmica en ciertos pasajes estratégicos sirven para instaurar una polenta genuina. ‘Interludium’ crea un intermedio sereno y etéreo, un poco al modo del MIKE OLDFIELD del “QE2” y THE ENID. Acto seguido, ‘Ascent’ retoma el camino señalado por ‘Ethon’ para instaurar un dinamismo robusto sobre una arquitectura rítmica tan grácil como sofisticada, aunque nos parece que su gancho es tal que pudo haber gozado de un mayor tiempo de desarrollo en su núcleo temático. Su impacto es recogido convenientemente por ‘Matribus’, pieza que sí nos lleva de una forma completamente redonda por variantes y recovecos de talante masivamente ecléctico. La estrategia progresiva de estos dos temas alterna fluidamente los signos de JETHRO TULL (etapa del “Minstrel In The Gallery”), GENTLE GIANT (etapa del “The Power And The Glory”) y GENESIS con una vitalidad cautivadora: ‘Matribus’ supone un cénit decisivo del álbum junto a ‘Seasons Change’.


Con la seguidilla de ‘Cooking Potion’ y las dos partes de ‘Expiatio’ se avanza por los pasajes finales del álbum. ‘Cooking Potion’ es un ejercicio de academicismos modernistas con la percusión tonal ejerciendo un protagonismo casi absoluto, mientras que ‘Expiatio Part I’ nos lleva de nuevo a la cálida placidez de lo pastoral en base a una bellísima armazón de dos guitarras acústicas sobre la que se proyecta un canto melancólico, y poco después, unas gráciles líneas de flauta. ‘Expiatio Part II’ cambia totalmente de registro para crear algo de densidad y excitación al modo de un matrimonio entre el barroquismo pomposo de YES y las polifonías osadas de GENTLE GIANT: el esquema general de los arreglos de guitarra eléctrica nos recuerda un poco a ‘Ascent’ y ‘Matribus’, y una vez más sentimos que el segundo ‘Expiato’ pudo beneficiarse de un desarrollo más extendido, pero, en líneas generales, no hay mucho que reprochar a esta pieza tan llamativa. ‘Epilogus’ ocupa los últimos 105 segundos del álbum como no podía ser de otra manera: en clave acústica pastoral, una vez más siguiendo el patrón de ANTHONY PHILLIPS. De este modo concluye la experiencia de “Prometeia”, una estupenda carta de presentación de parte de QUERCUNIAN CAMERATA, una entidad progresiva de nuestros tiempos a la cual vale la pena prestar atención y seguir la pista. 


Muestras de “Prometeia”.-

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