Friday, October 28, 2016

Acción afirmativa y razón derrocadora del KING CRIMSON heptagonal


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

KING CRIMSON se hace presente con toda gala en nuestras renovadas colecciones musicales con “Radical Action (To Unseat The Hold Of Monkey Mind)”, un box set de 3 CD y Blu-ray (también hay una edición superdeluxe que añade un doble DVD al combo) con el que se registra actuaciones que la banda realizó en su gira mundial del año 2015: específicamente hablando, los temas de este lanzamiento proceden de actuaciones en escenarios europeos, canadienses y japoneses durante la gira que tuvo lugar entre el 31 de agosto y el 21 de diciembre del 2015. Para ser más específicos aún, la mayoría del documento fílmico procede del penúltimo concierto de la gira (19 de diciembre en Takamatsu) pero se ha añadido unas cuantas performances de otros conciertos para completar casi 3 horas de deleite carmesí.La encarnación heptagonal de esta venerable y dantesca bestia carmesí que aparece en este ítem fono-videográfico está conformada por Robert Fripp [guitarra, soundscapes y teclado], Mel Collins [saxofones y flauta], Tony Levin [bajos, Chapman Stick, contrabajo eléctrico y coros], Pat Mastelotto [batería, percusiones acústica y electrónica], Gavin Harrison [batería y percusión electrónica], Jakko Jakszyk [guitarra, voz y flauta] y Bill Rieflin [batería, percusión electrónica y teclados]. Hoy por hoy, el septeto sigue organizando giras medidas con Jeremy Stacey reemplazando a Rieflin, pero bueno, concentrémonos en lo que tenemos ahora en nuestras manos: un KING CRIMSON remodelado que mira hacia las piedras del camino que va pisando en el presente como a las colinas y laderas de sus diversas etapas pretéritas con iguales dosis e orgullo. De hecho, la presencia de Collins cual hijo dichosamente pródigo y la de un Jakko que venera a rabiar las fases más antiguas del legado Crimsoniano hacen que muchas piezas clásicas de los siete primeros álbumes resurjan en el repertorio de la banda, armonizándose con temas procedentes de la segunda fase con Belew y primera con Mastelotto. Dicho se da paso, el corazón Crimosniano de Jakko se muestra desnudamente en el dibujo del hombre esquizoide con que etá pintada su guitarra. ¡Y cómo no reconocer esa mancha amarilla con rayas azules que inunda el bajo de Levin! Por supuesto que se trata de un homenaje al clásico de los 80s “Three Of A Perfect Pair”. Los temas más antiguos preservan su espíritu original a la par que adquieren, por lo usual, una renovada robustez: seguramente esto último se debe al modo en que fungieron como focos performativos para la 21ST CENTURY SCHIZOID BAND. Parece mentira ver a Fripp bendecir este tipo de nostalgia… pero sí, nuestros ojos no nos engañan, allí le vemos en medio de esta vorágine celebrando composiciones a las cuales había dado la espalda desde los 80s.


La presencia de tres bateristas también resulta – como no puede ser de otra  manera – sumamente relevante para el tipo de remodelación sónica que este KING CRIMSON se plantea como leitmotiv. El que esta presencia se traduzca visualmente en poner a las tres baterías al frente del bloque instrumental añade un cariz rotundamente marcial al asunto. Éste es el modus operandi utilizado para la gira iniciada en setiembre y terminada en diciembre del 2015. Las palabras que publicó Fripp en su diario virtual durante el proceso de mezcla de sonido para “Radical Action (To Unseat The Hold Of Monkey Mind)” fueron muy elocuentes: “This is King Crimson… re-imagined!”. Centramos, pues, esta reseña en lo que vamos apreciando en el Blu-ray en lo que es la manifestación visual de esta acción afirmativamente radical de estos nuevos KING CRIMSON: su cuerpo central es el penúltimo concierto de la gira (en la ciudad japonesa de Takamatsu). Antes de iniciarse el evento del concierto se nos brinda imágenes de los entretelones con unos músicos centrados en una mini-liturgia diseñada para darse ímpetu rockero. Entre ovaciones ingresan los músicos para hacer brotar un mágico ‘Threshold Soundscape’ antes de que la tríada percusiva inicie la ejecución de ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part One’. El prólogo multi-percusivo entra en acción apenas termina la llamada de 1-2-3, 2-2-3: la reconocemos, es la llamada con la cual concluía el último álbum de la era Sinfield “Islands”, ahora sampleada. Las vibraciones señoriales que impone ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part One’  - tema que firmó el inicio de la que para nosotros es mejor etapa del legado viviente y persistente de KING CRIMSON – adquieren una fuerza nueva con este septeto. Collins reemplaza en varios pasajes al violín destacado en la versión original con su flauta mientras Jakko y Fripp se reparten la responsabilidad de las florituras en las complejas armonías y rabiosos solos. Tras el esplendoroso pasaje final emerge ‘Pictures Of A City’, una pieza que nos remonta a los mismos inicios de la banda (aunque la versión de estudio tardó en registrarse hasta el segundo disco “In The Wake Of Poseidon”). El ensamble está asentando a la perfección el rigor incendiario de su esencial vigor rockero: Collins sabe sacar el jugo a sus momentos protagónicos en medio de la robusta ingeniería de las dos guitarras. Jakko se revela como un idóneo sucesor simultáneo de Greg Lake y John Wetton al canto, pero parece que las piezas cantadas de las dos etapas con Adrian Belew están condenadas al relegamiento: solamente algunos instrumentales (y ninguno de los 80s) tienen cabida en el modus operandi de este septeto. 



Tras una bella versión de ‘Peace’ con un Jakko que se luce en solitario surge la ilación de ‘Radical Action (To Unseat Th
e Hold Of Monkey Mind)’, ‘Meltdown’ y ‘Radical Action II’: 
el primero y el último son sendos instrumentales compuestos por Fripp, y en general, este retablo tripartito recupera de forma muy inspirada los paradigmas establecidos en los instrumentales que daban título a los álbumes “Red” y “Discipline”, respectivamente. De hecho, con el fragor arquitectónico de ‘Meltdown’, el cuadro se completa de tal modo que el vitalismo del ensamble solo puede ir en camino ascendente y expansivo. Así las cosas, los efluvios infernalmente densos de ‘Level Five’ están prestos a perpetuar este momentum: los colores añadidos de saxofón le dan un cariz renovado a esta monumental herencia de la época del “The Power To Believe”. ‘Epitaph’, esa inolvidable balada pacifista llena de ansiedad y pesimismo que cerraba el lado A del primer disco de la banda, cumple con la misión de devolvernos a la dimensión introvertida del paradigma Crimsoniano. Tiene un encanto único disfrutar de esta canción cuando está ejecutada por una misión Crimsoniana en la que Fripp funge como director de la misma, pero, por otra parte, el tratamiento percusivo que se le ha dado resulta un tanto débil para nuestros oídos. Una canción tan dramáticamente distópica como ésta se benefició largamente del manejo sistemático de un compás funerario y las ornamentaciones de tímpanos en la versión original. ¿Por qué no se aprovechó eso con la sección rítmica tan abundante con la que cuenta ahora KING CRIMSON? Las primeras estrofas no cuentan con el apoyo de recursos percusivo alguno, quedando reducida la canción momentáneamente a una balada folk con mellotrón encima, y cuando ya está la dupla Mastelotto-Harrison en marcha, la sacudida funeraria no está tan cabalmente explotada como para completar el escenario pesimista que Jakko canta con imponente majestuosidad. A diferencia de todo esto, la secuencia que más tarde une ‘Interlude’, ‘The Letters’ y ‘Sailor’s Tale’ sí dignifica e incluso agiganta el legado con la intensidad debida. En efecto, el interludio nos lleva al campo de la cámara vanguardista (casi al modo del chamber-rock) con un misterioso dueto de flautas a cargo de Collins y Jacko mientras el soundscape de Fripp crea una dócil sutileza y el contrabajo de Levin añade elegantes colores extra. Todo esto no dura mucho pero impregna la atmósfera de una efectiva aureola de nostalgia que resulta idónea para el surgimiento de la bella melodía inicial de ‘The Letters’. La transición desde la furia desesperada hasta el arrebato tanático que se expone en el cuerpo free-jazzero permite a Collins erigirse en protagonista especial de la tormenta sónica que se retroalimenta con irascible efectividad. A contrapelo del orden original que aparecía en “Islands”, se engarza a continuación ‘Sailor’s Tale’, donde el grupo exhibe una perfecta combinación de grooves diversos y robusto punche rockero. Levin es todo un emperador al bajo mientras Rieflin, primero, y la dupla Mastelotto-Harrison, después, solidifican adecuadamente la ingeniería rítmica a través de sus oscilaciones entre lo extrovertido y lo expectante. Un cénit absoluto del concierto, sin duda. 


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Volviendo a la secuencia del Blu-ray, después de la inmortal balada ‘Epitaph’ surge ‘The Hell Hounds Of Krim’, que es una exultante excursión multi-percusiva de claro talante tribal diseñada para orientar con fluidez la irrupción de ‘The ConstruKction Of Light’. Este instrumental que combinaba estándares de avant-metal y jazz-rock en los inicios del periodo de cuarteto de KING CRIMSON post-“Thrak” cuenta aquí con un dinamismo ligeramente renovado en el cual el segundo de estos factores mencionados está priorizado. Las intervenciones de Collins son medidas pero su peso dentro del entramado sonoro global es muy relevante a la hora de concretar lo que acabamos de mencionar. Los diálogos que entabla Jakko simultáneamente con Fripp y Levin hacen que esta actuación suya sea una de las más lucidas de su parte en todo el evento: se ha metido en la piel de Belew en sus propios términos a pesar de no abordar ninguna de las piezas cantadas de sus dos períodos. De todos modos, él también tiene sus propios recursos creativos que aportan algo importante a este nuevo KING CRIMSON, y claro está, los ítems que más se ajustan a esta labranza residen en el repertorio de “A Scarcity Of Miracles”, el disco del trío de Jakszyk, Fripp y Collins que se ofertó al público en el 2008 como un “King Crimson Projekt”. Pues bueno, la balada homónima es la siguiente canción del lote y sirve para perfilar y trajinar la faceta más introspectiva de la banda, una faceta que había quedado un tanto relegada en los dos últimos discos de estudio de la banda. A falta de ‘Matte Kudasai’ o de ‘Walking On Air’, viene bien ‘A Scarcity Of Miracles’, especialmente si saca a la luz la riqueza jazz-progresiva en la que Levin y Collins son particularmente expertos. Aunque en su momento el álbum no nos pareció tremendamente impresionante en su conjunto, siempre nos hemos dejado seducir por el volátil encanto de esta balada. Otra gran favorita de este disco es la canción que lo cierra, ‘The Light Of Day’, y nos sentimos totalmente complacidos de que también se haga presente en el concierto. El hecho de que aparezca después del frenesí épico de ‘Sailor’s Tale’ significa que su señorío atmosférico y su claridad melódica pueden resaltarse de forma especial. Las orquestaciones de teclado y los sublimes solos alternantes de Fripp y Collins completan el cuadro sonoro con impoluta grandeza. 

Tras ‘A Scarcity Of Miracles’ emerge otro clásico instrumental del KING CRIMSON de los 70s: ‘Red’. Este tema tan explosivo y misterioso, dueño de un gancho muy particular, cuenta con la peculiaridad de que el trío percusivo ha decidió modificar seriamente el groove básico para darle una movilidad mecanicista al modo en que antes se ha hecho en álbumes como “The ConstruKction Of Light” y “ProjeKct Three”. No estamos totalmente convencidos de que nos guste este enfoque, pero sí es de valorar que se la haya dado este nuevo dinamismo y que, de alguna manera, funcione. ‘Backstage Adventures Of The Crimson Kind’ es una serie de mini-entrevistas a Fripp, Levin, Mastelotto, Rieflin y Harrison que se superponen al fondo que es la coda de ‘VROOOM’, ese imponente y marchoso instrumental que signó el inicio de la cuarta fase del grupo a mediados de los 90s. Es curioso ver a Mastelotto exhibir algunos de sus implementos percusivos y electrónicos dispuestos para replicar algunos de los aportes de Jamie Muir al legado 70ero del grupo. Levin pone la cuota de humor diciendo cuán importante es comer alguna chuchería para concentrarse y Rieflin hace lo propio al explicar la vehiculización de los errores performativos dentro del gran cuadro grupal. Cuando se nos vuelve a mostrar el escenario, el grupo se pone a tocar justamente ‘VROOOM’ pero omite la coda, algo un poco frustrante para nosotros pues desde siempre nos habíamos acostumbrado a la dinámica completa de la pieza que incluía a esa coda parsimoniosamente enérgica. Pero, por otro lado, es de apreciar el que entre a tallar la flauta para complementar los recortados fraseos del contrabajo durante el segundo intermedio. En fin, las cosas siguen adelante con el pasaje ‘Banshee Legs Bell Hassle’, una armazón de percusiones tonales realizada con implementos percusivos electrónicos por el trío de Mastelotto, Reflin y Harrison. La cuestión suena muy emparentada con el prólogo de ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part One’, pero ante todo, se trata de un exorcismo de los espíritus traviesos para que el ensamble en bloque pueda organizar las fuerzas expresivas de todos los involucrados en el turno de la emblemática pieza ‘Easy Money’. Para el caso específico de ‘Easy Money’ se destaca el carácter sólidamente envolvente del entorno que permite al ampliado solo de Fripp agigantarse a su manera. El despliegue de refinada neurosis en esta poderosa exhibición sónica inicia el antes mencionado clímax centrado en la ilación de ‘The Letters’ y ‘Sailor’s Tale’. La dupla de ‘The Talking Drum’ y ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part Two’ completa a lo grande el repaso de aquel álbum clásico de 1973, aunque como detalle secundario debemos señalar que nos incomoda que ‘The Talking Drum’ no haya gozado de un arreglo tan expansivo ni electrizante como el original. En todo caso, la gloriosa ostentación de brío y tensión de ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part Two’ se beneficia de la frescura que le da el septeto. Entre Jakko y Collins se reparten los arreglos originales de violín… y el resultado final es pletórico de gloria rockera.

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La primera despedida del grupo llega tras ‘Starless’, que es la canción favorita de muchos seguidores de la banda... incluyéndonos a nosotros mismos en primera fila. Esta bella canción ve respetada su arquitectura definitiva tal como quedó plasmada en la gloriosa instancia final de “Red” (para nosotros, la obra cumbre de toda la obra de KING CRIMSON a través de todas sus encarnaciones y etapas). El hecho de que Mel Collins fuese invitado en esa ocasión para brindarnos las hermosas líneas de saxo soprano que engalanan las melodías vocales vertidas por John Wetton hace que su presencia actual en el ensamble Crimsoniano adquiera un significado especial. Jakko se porta a las mil maravillas recreando el canto original valiéndose de su propio lirismo refinado esencial a su estilo vocal, mientras las majestuosas capas de teclado y las flotantes líneas de la guitarra solista completan la catedral sonora que se exhibe imponentemente ante nuestros oídos. El único problema es la pena que nos da ver a Harrison relegado a mero observador, atrapado como está por la ausencia de recursos que quedan para él una vez que Mastelotto cumple con su rol individual de baterista. Más aún, durante el interludio en 13/8, Harrison todavía ocupa un rol nulo en el diseño de ornamentos percusivos sutiles y solo entra a tallar cuando dicho interludio empieza a desplegar su potencial de furia con miras a la perentoriedad del pasaje instrumental más rabioso de la canción. Solamente aquí hasta el bello reprise final encuentra su sitio activo este gran baterista… para nosotros, mucho más robusto en su estilo que el también eficiente Mastelotto. Pero bueno, el lucimiento de él y sus dos compañeros de batería vuelve a hacerse presente en las primeras instancias del encore, justamente con otro trío tribal de baterías (aunque con un tenor jazzero más pronunciado que en el caso de ‘The Hell Hounds Of Krim’). La adustez suave con que termina este trío anuncia el surgimiento de la emblemática ‘The Court Of The Crimson King’, sí, esa misma canción que motivó el bautizo del grupo y cerraba con broche de oro ese relevante disco debut de 1969. Este epílogo no puede culminarse apropiadamente sin la joya remanente del primer álbum: ‘21st Century Schizoid Man’. Este emblema de plenitud rockera carmesí es manejado con los niveles de furia y rigor que se espera de este divino aquelarre de demiurgos musicales. Simplemente… ¡¡impresionante!!


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El Blu-ray contiene dos extras, un tema de reciente composición y un clásico del “Red”: ‘Suitable Grounds For The Blues’ y ‘One More Red Nightmare’. El primero de ellos tiene base de blues pero en él el motif central se retuerce y remodela de tal manera que el tempo y la atmósfera recurrente quedan volcados contra la tradición bluesera. Es, al fin y al cabo, un blues Crimsoniano: toma algo de la neurosis socarrona de ‘ProzaKc Blues’ pero más nos recuerda al refinamiento conquistado en los tiempos del “The Power To Believe”. En cuanto al segundo tema, pues no hay mucho que decir salvo que está ejecutado con el oficio y el músculo que la pieza requiere: las amalgamas de las dos guitarras y las florituras del saxo son fabulosas. La nutrida sección rítmica se luce a placer también (siempre brillante Levin), aunque tal vez porque hay tres bateristas en escena tenía sentido alargar un poco más el tema para ver hasta dónde podía seguir agitándose la llama rockera de la canción. También es verdad que no vale la pena, en esta situación, soñar con una réplica del inolvidable groove que el maestro Bill Bruford proveyó para esta canción en su momento, ya hace 42 años: el trío de bateristas está centrado en seguir explorando la línea de trabajo iniciada en 1994, tal vez sea ésta su misión permanente dentro del entramado de este KING CRIMSON resucitado. Viendo por encima a cada uno de los CD porta su propio título autónomo: el volumen 1 se llama “Mostly Metal”, el 2 se llama “Easy Money Shots” y el último, “Crimson Classics”. Por el título del primer ítem se nota su intencionalidad referente a los pasajes más pesados del repertorio (como ‘The ConstruKction Of Light’ y ‘Level Five’), aunque la presencia de ‘The Light Of Day’ se siente un poco rara bajo este concepto: en todo caso, funciona como agente preparatorio para la secuencia de ‘The ConstruKction Of Light’, ‘The Talking Drum’ y ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part Two’. El rubro de “Crimson Classics” está centrado en las tres canciones extraídas del primer álbum y dos del “Red”, dejándose otros clásicos 70eros para la mayor parte del segundo volumen. Como cierre de esta reseña mencionamos lo entrañable que es ver a Fripp sonreír cándidamente con el fin de cada pieza, y sobre todo, verle besar su guitarra en la despedida final del público tras la conclusión de ‘21st Century Schizoid Man’. Es imperdible. Bueno, este ítem completo es en sí mismo imperdible pues afirma la vida renovada de KING CRIMSON y derroca todas nuestras posibles inhibiciones contemplativas: “Radical Action (To Unseat The Hold Of Monkey Mind)” debe ser anotado en nuestras agendas de compras progresivas para lo que queda del año 2016, y, en general, para lo que queda de nuestras vidas.


Muestras de “Radical Action To Unseat The Hold Of Monkey Mind”.-
Starless: https://www.youtube.com/watch?v=FhKJgqxNDD8

Tuesday, October 25, 2016

ANTOINE FAFARD: en las altas esferas del jazz-fusion contemporáneo


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nativo de Canadá y residente en Londres desde inicios de la segunda década del presente milenio, ANTOINE FAFARD es un virtuoso bajista. Lo que nos trae aquí en esta ocasión es su disco “Sphère”, publicado a inicios de setiembre pasado por vía del sello Timeless Momentum. Se trata de su cuarto trabajo de estudio, sucediendo al muy celebrado ‘Ad Perpetuum’ por dos años. Pues bueno, ‘Sphère’ también ha estado cosechando una buena cantidad de entusiastas elogios en las redes especializadas en jazz prácticamente desde el primer momento. Acompañan  a FAFARD en esta aventura de “Sphère” el guitarrista Jerry De Villiers Jr. y (nada más ni nada menos que) el baterista-teclista Gary Husband. El lugar de la magia fue en los Eastcote Studios de Londres. Antes de debutar con su primer álbum solista “Solus Operandi” (del año 2011), FAFARD tenía su labor central como integrante de la estupenda banda jazz-progresiva canadiense SPACED OUT. Fue con su renovado interés por la guitarra clásica (su primer amor musical) que decidió darle un viraje especial a su permanente esencia jazz-rockera, y para ello tuvo que crear su propio espacio individual dentro de la escena progresiva. El disco que FAFARD nos brinda para este año sigue fiel a la senda trazada desde entonces, siempre apegándose a desarrollos melódicos bien trazados desde las cuales se puede generar juegos improvisados de manera natural.


El repertorio de “Sphère” empieza con ‘Reminiscence’, tema dueño de una vitalidad elegante sustentada sobre un groove moderadamente complejo que, a través de su inherente sofisticación, se explaya en una arquitectura férrea. Las referencias al PAT METHENY GROUP y la faceta más relejada de TRIBAL TECH son fáciles de notar mientras el motif central se expande de manera irresistiblemente cautivadora. Con ‘Renaissance Man’, el ensamble se pone a explorar atmósferas sobrias de tenor introspectivo, sacando buen provecho al bello motivo nuclear. Dándole un aire más extrovertido al colorido evocativo expuesto en el anterior tema mientras lo preserva, ‘Facta Non Verba’ se orienta hacia recursos de sofisticación en los arreglos que determinan el desarrollo temático. A veces se ponen en plan genuinamente progresivo, y sin duda, el maestro Allan Holdsworth ha sido la motivación esencial para esta labor de De Villiers. ‘Fur & Axes – Part II’ sigue a continuación para regresar a la calidez evocativa que había rotulado al segundo tema del álbum, pero con el detalle particular de que ahora el esquema rítmico maneja cadencias próximas al estándar fusionesco del WEATHER REPORT de la época con Pastorius. Por su parte, la guitarra prosigue con los ecos de ALLAN HOLDSWORTH con toda la confianza del mundo. A propósito del título, él indica que esta pieza es una continuación de otro tema titulado ‘Fur & Axes’ que apareció en el segundo disco de FAFARD “Occultus Tramitis”. Durando 8 minutos – o casi – ‘Still Invictus’ resulta la pieza más extensa del álbum. Aprovechando el espíritu de convivencia plena que el trío arma para el desarrollo del sereno motivo en torno al cual gira la armazón instrumental, FAFARD aprovecha para abrirse paso con un sólido solo de bajo que no remite un poco al modelo de Michael Manring. También gozamos de labores musculares de parte de sus socios, con lo cual tenemos una exhibición de los factores más fastuosos del álbum.  

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‘Cherishing’ ostenta un lirismo primaveral que se caracteriza por una bien delineada diafanidad: marcada por una vehemencia inteligentemente soterrada, esta pieza puede muy bien ser descrita como la contraparte plácida de ‘Still Invictus’. ‘No-Brainer’, por su parte, vuelve a exponer las aristas más extrovertidas del ideario musical en curso, y de hecho, es válido señalar que aquí tenemos una de las performances más feroces de Husband desde su asiento de baterista. No es que el tema de por sí sea demasiado aguerrido, y de hecho, su esquema melódico es muy sencillo, pero el groove se convierte en el núcleo temático mismo y es desde allí que la dupla rítmica se dispone a asumir el rol protagónico. Cómo no, FAFARD aprovecha la situación para regalarnos otro fabuloso solo de bajo. Los últimos 12 minutos y pico del disco están ocupados por la secuencia de ‘Celestial Roots’ y ‘Bubonic Groove’. El primero exhibe una vitalidad sobria que nos hace recordar a las piezas primera y tercera, y de hecho, hay un alucinante solo de batería en el intermedio que permite explicitar un poco de tensión para el bloque instrumental. Algo así como estar a medio camino entre la ELECTRIK BAND de CHICK COREA y TRIBAL TECH. El segundo porta un aura amable y sobria que saca réditos finales al aspecto más decididamente lírico del álbum: aunque hay una innegable aura luminosa en esta pieza de cierre, el esquema sonoro es manejado con gentil circunspección, un poco al modo de los WEATHER REPORT de fines de los 70s. Todo esto fue “Sphère”, un disco hermoso y refinado que permite a ANTOINE FAFARD mantenerse firme en las altas esferas de la escena mundial del jazz-fusion; si en el primer párrafo de la presente reseña señalamos que “Sphère” ya cuenta con varias reseñas muy favorables, confirmamos en este último párrafo que nos unimos a este dictamen positivo.   



Muestras de “Sphère”.-

Saturday, October 22, 2016

DEEP LIMBIC SYSTEM: evolucionando más allá de lo embrionario para ascender hasta las estrellas


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el momento de presentar a la joven y talentosa banda progresiva mexicana DEEP LIMBIC SYSTEM, formado a fines del 2012 y asentado en Ciudad Juárez. El grupo, cuya meta es la de sustentar un enfoque ecléctico más allá de etiquetas determinadas, está conformado por Sergio Sunga [voz y guitarras], Efraín Fraire [guitarras], Carlos Bárcenas [teclados], Ángel Daniel [bajo] y Pepe Armengol [batería y percusión]. El eclecticismo al cual se proyecta el personal de DEEP LIMBIC SYSTEM se traduce en una continua inquietud por fusionar elementos de la psicodelia contemporánea, el art-rock pesado inspirado en los paradigmas de PORCUPINE TREE y ANATHEMA, más algunos matices heredados de la tradición progresivo-sinfónica, todo ello dentro de un entramado sonoro también permeable a las formas más ambiciosas del pop-rock de vanguardia (RADIOHEAD, MUSE). Para la grabación de este álbum que tenemsos en nuestras manos, el quinteto contó además con las importantes actuaciones ocasionales del saxofonista Beto Valtierra. Casi todos los temas del repertorio fueron grabados en abril del año 2014, pero los dos últimos se registraron en mayo del año siguiente: el hecho es que esta edición completada en el presente año 2016 es realmente una expansión del EP homónimo que el grupo publicó hace un par de años, pero ahora se le ha añadido los dos temas que conformaban un single publicado virtualmente en julio del año pasado. “The Embryo (Extended Version)” es el título completo de este ítem ampliado, el cual es difundido por el sello Azafrán Media. Todo el material contiene letras en idioma inglés, y pasamos ahora a revisar sus detalles.




‘Amniotic’ es un prólogo de poco menos de dos minutos de duración que se centra en los efluvios de saxo que se explayan sobre etéreas capas de sintetizador para elaborar una musicalidad embrujadora, siendo así que su misión central es la de preparar el terreno para la inminente emergencia de ‘Dysania’. He aquí la primera pieza con identidad plenamente definida y autónoma del álbum, la cual se caracteriza por ostentar un dramatismo razonablemente denso. La consistencia de dicho dramatismo expresivo es un recurso muy útil a la hora de emparejar el flujo de los diversos motivos que se van sucediendo. ‘Orison’ se extiende hasta cerca de los 9 ½ minutos de duración, lo cual la convierte en la pieza más extensa del disco. Comenzando con una actitud un poco menos filuda que la canción precedente, el grupo se apresta a instaurar una ambientación épica. Con una revitalización modernizada de los paradigmas del GENESIS de fines de los 70s y el PORCUPINE TREE de inicios del nuevo milenio, el grupo se da buena maña para explotar a fondo el sombrío atractivo de las ideas melódicas en curso. El epílogo instrumental destila un imponente esplendor sinfónico, aterrizando finalmente en una flotante miniatura de piano. ‘Owls’ elabora un espíritu introspectivo y relajado donde la sobria amalgama de las guitarras y el refinado groove de talante latino se integran dentro de un retrato sonoro que irradia una cálida languidez. Es una pena que esta canción no dure más de 3 ¼ minutos porque en realidad nos parece muy atractiva, pero lo cierto es que acto seguido llega el turno de ‘Farewell’ para proseguir con esta estrategia de testimonios introspectivos y darles un matiz mayor de vigor rockero. Enlazándose equitativamente con los modelos de RADIOHEAD y THE PINEAPPLE THIEF, el quinteto crea una balada elocuente, que no efusiva.


Los últimos 15 ½ minutos del álbum están ocupados por la secuencia de ‘A Ceiling Of Stars’ y ‘Alicia’s Ghost’. Lo que aporta principalmente ‘A Ceiling Of Stars’ es una eficaz recapitulación del existencialismo épico que ya se había mostrado liberalmente en ‘Orison’, aunque esta vez el asunto no iguala las dosis de esplendor musical que se habían concretado en el mencionado antecedente. Nada de esto implica que haya un bajón en ‘A Ceiling Of Stars’, pues su combinación de prístinos desarrollos melódicos y estilizada emotividad honra plenamente el ideal histórico del rock progresivo a la par que se conecta con varias de las iniciativas más celebradas del rock artístico contemporáneo. Retazos del PINK FLOYD de mediados de los 70s, la faceta contemplativa de ANATHEMA y la exaltación existencialista de THE PINEAPPLE THIEF se fusionan en una atractiva estrategia sonora. Por su parte, ‘Alicia’s Ghost’ se nos muestra como la más imperiosa de las baladas del álbum. Enfatizando el dinamismo introspectivo de RADIOHEAD (2003-7) a través de obedientes ojos Floydianos, la banda logra enseñorearse del sencillo motif básico y revestirlo de una aureola de poética distinción. De este modo termina el repertorio de “The Embryo”… o “The Embryo (Extended Version)”, como se prefiera llamarlo. La cuestión de fondo es que la gente de DEEP LIMBIC SYSTEM nos ha brindado una propuesta musical placentera e intensa que, a través de sus influencias, gesta una voz sólidamente propia dentro de la vanguardia rockera hispanoamericana. ¡A prestarles atención!


Muestras de “The Embryo”.-
Alicia’s Ghost: https://deeplimbicsystem.bandcamp.com/track/alicias-ghost-2

Wednesday, October 19, 2016

HOMÍNIDO: alas nuevas para proyectar un vuelo diferente


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión tenemos el enorme gusto de presentar el nuevo trabajo fonográfico del grupo chileno de rock-fusión-progresivo HOMÍNIDO, el cual se llama “Alados” y sucede al disco de debut “Estirpe Lítica” (original del año 2014). El mismo título del álbum refleja su estructura conceptual: cada tipo de ave que titula a las canciones exhibe una personalidad arquetípica que va en paralelo con alguna de las características que se integran en la diversa naturaleza humana. Hoy por hoy, el personal de HOMÍNIDO consta de Pablo Cárcamo [guitarras y teclados], Natán Ide [Touch guitar], Rodrigo González Mera [batería y percusiones], Javier Briceño [voz] y Cristopher Hernández [trompeta, corno francés y duduk], aunque en los créditos de este nuevo disco también aparece el violinista Benjamín Ruz. Este nuevo repertorio de 11 piezas que ocupan un espacio total de más de una hora nos muestra una evolución ascendente en cuanto a la elaboración de robustez rockera en el núcleo exigentemente ecléctico de la propuesta de la banda. Por supuesto, también notamos la diferencia en el aspecto de los desarrollos líricos de que un varón reemplaza a una mujer en el canto (Eliana Valenzuela); también contamos con el hecho de que Ide haya reemplazado al bajista Francisco Martín en la labor de socio directo de González en las armazones rítmicas, lo cual implica que la banda quería contar con un recurso sonoro renovador al poner a la Touch guitar en lugar del bajo. El disco fue oficialmente presentado en un concierto en el Teatro Lord Cochrane de la ciudad de Valdivia que tuvo lugar el día 24 de setiembre pasado, y por ahora, la banda sigue lista para hacer más presentaciones. Como señalamos hace un rato, el incremento de la robustez es la estrategia central a la hora de dejar crecer el sonido esencial de HOMÍNIDO para esta segunda exposición fonográfica: veamos ahora los detalles del repertorio, ¿vale?



Abre el repertorio ‘Tenca’, pieza de 8 minutos de duración cuya dinámica consiste en explayarse en un vigor elegante, convincente en su expresividad pero sobrio en los arreglos instrumentales. La misma miniatura minimalista de la introducción anticipa el gobierno de una atmósfera así. Para la segunda canción, que se titula ‘Cachudito’, el grupo se abre a un rigor rockero más rotundo: el groove de la batería se siente más lleno mientras que los guitarreos se revelan más filudos. Con el arribo de ‘Queltehue’, la banda se apresta a instaurar el primer cénit prístino del álbum, y lo hace mezclando la espiritualidad reflexiva de la primera canción y la fuerza rockera de la segunda, llegando incluso a hacerse esta última una fuente de genuina neurosis musical. Gestando una cruza entre los paradigmas de KING CRIMSON y los de sus bandas coterráneas MAR DE ROBLES y FULANO, el sexteto se prodiga a sus anchas en este magnético ejercicio de exquisita explosividad; de hecho, la sección final gesta un clímax inapelable. Mayor contraste ante esta declaración de furia sonora que la pieza que sigue a continuación no puede haber: en efecto, ‘Cherchan’ nos remite a una vitalidad de aires jazz-pop con sólidas bases de fusión latina. Aquí es el lirismo del motif central lo que se impone, siendo así que la dualidad de voz y trompeta cumple el rol de dirigir la expresión de la idea central de esta canción que ahora nos ocupa. ‘Fio Fio’ sigue ahondando en este recurso de serenidad que ha abierto el grupo para explorar las facetas más propiamente introspectivas de su propuesta musical, reforzando para este fin el talante evocativo del factor fusionesco. Los fraseos de la guitarra emiten precisas pinceladas mientras la trompeta y el violín plasman coloridos ocres y grisáceos con perfecto pulso.

  

Con la dupla de ‘Vari’ y ‘Pequen’, la gente de HOMÍNIDO regresa al sistema de virajes de péndulo que marca su faceta extrovertida. En efecto, ‘Vari’ exhibe un frontal gancho rockero donde la guitarra sabe asumir el protagonismo en el entramado instrumental, aunque sin romper con el equilibrio exigido por el inteligente esquema multi-temático de la pieza; mientras tanto, ‘Pequen’ instaura un marco contenido de carácter fusionesco para que sea esta vez la batería la que se sitúe en el centro destacado de la instrumentación, haciendo que su alternancia  de juegos de síncopas y grooves angulares determine los niveles de vitalismo a ser expuestos por los demás instrumentos. Es una pena que el fade-out llegue tan pronto porque el asunto parecía capitalizar su magia sonora nuclear con resoluta firmeza hacia una extroversión heroica. Con estos dos antecedentes inmediatos, ‘Loica’ tiene dónde asentar sus raíces para exhibir un retorno decisivo del dinamismo y el vigor que ya se habían plasmado en ‘Quetelhue’, igualando su maximización épica en el urgente vigor que se va acrecentando mientras se aproxima el pasaje final. En esta secuencia que va desde ‘Vari’ hasta ‘Loica’, el grupo ha conquistado una cima inapelable del álbum al haber armado sensaciones melódicas tan convincentes y grooves tan hechiceros. Cuando llega el turno de ‘Traro’, el grupo se siente preparado para volver a planear robustamente con el impacto de una electrizante extroversión que se sostiene sobre el encuadre de la batería, la guitarra y las percusiones étnicas. Regresan a nuestra estrategia hermenéutica los paralelos con MAR DE ROBLES, pero también hay algo del legado del rock-fusión de primera generación (LOS JAIVAS, ARCO IRIS) en esta magia tan especial con la que los músicos arropan el vivaz despliegue de brío expresionista sobre el cual se sostiene el motif central de la pieza.



Ocupando entre las dos un tiempo de casi 13 minutos, las piezas ‘Chuncho’ y ‘Garza’ cumplen con la función conjunta de 
reforzar eficazmente las coordenadas estilísticas e insuflarles renovadas reverberaciones a fin de darle una conclusión mágica al repertorio. ‘Chuncho’ comienza evocando una etérea introspección que, lejos de lo lánguido, se sitúa en un contexto de reposada reciedumbre. Cuando el tema está a punto de llegar a la frontera del tercer minuto, sospechamos que hay cerca un fuego que espera ser encendido, y en efecto, los destellos rojos de su llama empiezan a hacerse evidentes desde el cuarto minuto y todo se centra en un gran apogeo por un buen rato. El talante introspectivo regresa para redondear la faena. Tras este último pináculo, ‘Garza’ cierra el repertorio reforzando el factor etéreo con persuasiva elegancia: el esquema melódico de turno es manejado con oportuna sobriedad y un delineamiento decisivamente claro. Todo esto fue “Alados”, un repertorio que plasma el revuelo interior por el que ha pasado el esquema de trabajo de HOMÍNIDO desde los tiempos del primer álbum para llegar a una nueva altitud con esta nueva fase de su proyección musical. “Alados” es, pues algo más que un disco, es también un vuelo diferente a través del mismo cielo que el grupo observaba desde los inicios de su carrera musical dibujó para fraguar esta nueva ascensión hacia las alturas de la vanguardia rockera chilena: ¡recomendado al 100%!



Muestras de “Alados”.-
Chuncho: https://hominido.bandcamp.com/track/chuncho



Monday, October 17, 2016

SINAGOGA ZEN: presencia de sangre joven en las venas del rock progresivo brasileño

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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la ocasión de presentar al grupo brasileño SINAGOGA ZEN y a su homónimo disco de debut, publicado en el año 2014. Este grupo asentado en la localidad de Beto Gonçalves (Rio Grande do Sul) se originó en el 2001 con la meta de que sus diversos integrantes originales trajeran consigo sus bagajes y experiencias individuales en el jazz el barroco, la cámara modernista, la fusión folclórica, y cómo no, el rock. Diseñado para hacer, al fin y al cabo, rock progresivo, el ensamble de SINAGOGA ZEN se empapó de influencias de la vieja escuela mientras recibía el impacto de propuestas  contemporáneas mientras maduraba la ingeniería esencial de su estilo propio. A través de los años, la alineación aumentaba y variaba, llegando incluso a contar en algún momento a contar con tres vocalistas, dos bateristas y dos guitarristas… ¡qué tremenda ocurrencia! La alineación ya estable que se encargó de grabar “Sinagoga Zen” consta de Alison Seben [batería, percusiones], Felipe C. Taborda [guitarras eléctrica, acústicas de 6 y 12 cuerdas, bajo ocasional], Giulia F. Dall’oglio [canto], Rafael Vignatti [teclados, piano] y Wilian M. Baldasso [bajo, guitarras acústica y eléctrica ocasional, violín]. Con el patrocinio del Fundo Municipal de Cultura de Beto Gonçalves y el apoyo dl Conselho Municipal de Política Cultural, el grupo logró completar fehacientemente la producción y edición finales de este disco en el año 2014, y ahora nos toca repasar el repertorio contenido en él.


El repertorio se inicia con la extensa suite ‘Mudança Dos Tempos’, la cual se extiende más allá de los 20 minutos de duración: una manera muy osada de dar inicio al repertorio, sin duda. El prólogo consiste en una armazón de densas capas de sintetizador que emulan a un mellotrón, preparando el terreno para que el primer cuerpo instrumental irrumpa con un vigor rotundo. La fastuosidad inherente a las diversas ideas melódicas que se van hilando a lo largo del camino y la meticulosa estilización con que se registran los múltiples arreglos instrumentales establecen nexos claros con la vitalista añoranza sinfónica bajo la que se encuadran bandas compatriotas como QUATERNA RÉQUIEM y TEMPUS FUGIT, y también con otras bandas foráneas como IL TEMPIO DELLE CLESSIDRE y THIEVES’ KITCHEN. La alusión a este último punto de referencia cobra especial sentido en relación con el empleo de algunos grooves jazz-rockeros por parte de la dupla rítmica. La sección dominada por el violín es notable por su empleo tan exquisito de la vitalidad rockera en curso – un poco a lo CURVED AIR –, con lo cual completa el espíritu iniciado por el solo de piano precedente. En algún momento después de superada la barrera de los 14 ½ minutos emerge un interesante interludio polícromo a lo GENTLE GIANT: ¡qué pena que sea tan breve! El último pasaje cantado de ‘Mudança Dos Tempos’ nos lleva al muy popular terreno del paradigma Genesiano con elementos de la inmortal tradición sudamericana: lirismo en estado puro alimentado por una magnificencia renovadora. Tras esta maratón progresiva de tan ambiciosa envergadura, ‘2014’ emerge para articular y desarrollar una juguetona gracilidad rockera que nos remite por partes iguales a los paradigmas de BACAMARTE y al modelo del CAMEL de la etapa 74-76. Las capas de guitarras acústicas que complementan a las bases y las florituras de los teclados construyen con la colorida base rítmica el swing adecuado para la ocasión.


Con ‘Presença’ llegamos al ecuador del repertorio y con ello se nos brinda una óptica más jazzera dentro de la variopinta visión progresiva del grupo. Ya desde la introducción notamos un cierto apego a los paradigmas de HATFIELD & THE NORTH y de CARAVAN, aunque de hecho también hay intensos antecedentes de amistad con los estándares del jazz en la misma tradición progresiva brasileña (TERRENO BALDIO y SOM NOSSO DE CADA DIA). Recapitulando y capitalizando los aspectos más rotundos de la canción precedente, ‘Presença’ genuinamente llega a instaurar un cénit decisivo del álbum. La vitalidad de esta pieza es de claro talante primaveral, mientras que la que resuena en la siguiente canción, ‘Abdu Pensante’, se expresa dentro de un esquema de trabajo más sofisticado, elaborando fluidos contrastes entre pasajes reposados y extrovertidos: mientras tanto, queda claro que el grupo se dedica a  preservar el aspecto jazzero de ‘Presença’ y a seguir ahondando en la claridad melódica que sistemáticamente ha estado guiando y desplegando la continua inspiración melódica, y así gozamos de la sensación de un cénit musical que se va perpetuando con solvencia y frescura. Durando poco menos de 10 ¾ minutos, ‘Instante De Velejar’ cierra el disco con una disposición para retomar la estrategia de discursos polivalentes y caleidoscópicos que tan buenos resultados había dado en la suite inicial, con una convincente prestancia para cosechar una siembra igual de disfrutable. Pero ante todo, ‘Instante De Velejar’ luce sus propias características peculiares, como es el hecho de que el aspecto fusionesco aparezca de forma más pronunciada en medio de toda la versatilidad melódica en el desarrollo de la pieza. También es de notar que hay más espacio para el explayamiento de momentos melancólicos y lánguidos: es en algunos de estos momentos que los sobrios fraseos solistas de la guitarra suenan bien Floydianas, mientras que en otros el asunto se orienta hacia el candor pastoral de inspiración folklórica (especialmente como el GENESIS de la etapa 70-71). El epílogo traduce todo esto a una ceremoniosidad envolvente que recoge el aspecto épico de la esencia del prog sinfónico latinoamericano (y también el italiano): eso sí, creemos que su efectivo dramatismo pudo ser más explotado de haber tenido una duración mayor... pero como sea, el cierre ostenta una innegable belleza.


  

Todo esto fue “Sinagoga Zen”, un disco enérgico y bello que pone a su quinteto gestor en un lugar altivo y señorial dentro de las ligas de las más brillantes promesas de la nueva generación del rock progresivo sudamericano. No sabemos qué nos depara el destino pero los horizontes artísticos hacia los que se proyectan los SINAGOGA ZEN portan una presencia muy luminosa: por lo pronto, esta carta de presentación nos ha dejado muy impresionados. ¡Recomendado al 100%!


Muestras de “Sinagoga Zen”.-


Friday, October 14, 2016

EVELINE'S DUST y la dialéctica placer-dolor en clave progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar al grupo italiano EVELINE’S DUST, formado en la ciudad de Pisa en el año 2012 y conformado por Lorenzo Gherarducci [guitarras eléctricas y acústica], Nicola Pedreschi [teclados y canto], Marco Carloni [bajo] y Angelo Carmignani [batería]. Su disco de debut se titula “The Painkeeper” y fue publicado a inicios del presente año 2016, mostrando las influencias propias de encuadres sonoros tan diversos en su espectro temporal como son la primera escuela del rock sinfónico, la escena neo-progresiva renovada de los 90s, el escenario retro-prog del nuevo milenio italiano, el jazz-rock y el vitalismo pesado que se desprende tanto de la última época de PORCUPINE TREE como el estándar prog-metalero. Se trata de una estrategia convincente y sólidamente ecléctica que se termina plasmando en “The Painkeeper”, álbum conceptual de temática introspectiva relativa a la lucha que entabla el yo contra un ser misterioso que pretende destrozar los sueños que dan sentido a la vida y creatividad al espíritu: la mirada que echa el yo a su propia prestancia interior en esta lucha se traduce en sonoridades poderosas y resolutas en manos de estos cuatro músicos que integran EVELINE’S DUST. En alguna ocasión aparece como invitado Federico Avella al saxo soprano, y lo mismo hace la cantante Carolina Paolicchi. Bueno, ya es hora de revisar los detalles de “The Painkeeper”.



El breve prólogo ‘Awake’ – no llega a los dos minutos de duración– dainicio al repertorio con una aureola de robusta rotundidad. El terreno está preparado para que entre a tallar la canción homónima, la misma que dura casi 8 ¼ minutos. El primer motivo es ceremonioso, bien centrado en su propio lirismo a través del uso contenido de expresividad rockera que el grupo maneja con muy buen pulso. En la segunda mitad, la pieza evoluciona hacia una atmósfera densa y con razonables dosis de tenebrismo; para la sección final, la polenta se endurece y se torna un tanto opresiva, aunque sin exagerar, al modo de un campo intermedio entre sus paisanos de CAMERA CHIARA y el paradigma de ANEKDOTEN. Luego sigue ‘NREM’, un instrumental centrado en atmósferas sobrias donde se el esquema grupal parece insertarse en terreno neo-progresivo: tras un arreglo que sigue el modelo de los SPOCK’S BEARD clásicos cuando emulan los contrapuntos vocales de GENTLE GIANT, el bloque instrumental se instala con una refinada afabilidad que tiene mucho del CAMEL de los 80s. Además, el color aportado por el saxo soprano ayuda bastante a enriquecer el esquema melódico en curso. Cuando emerge ‘Clouds’, el grupo reinstaura las aristas más sofisticadas de su esquema musical, y lo hace a lo grande: estableciendo vasos comunicantes con sus compatriotas de UNREAL CITY y NOT A GOOD SIGN, además de ARENA, el grupo desarrolla transiciones ambiciosas desde lo aguerrido hasta lo sereno con una bien lograda fluidez. El momento del solo de piano expone un gran recurso de elegancia melódica con sutiles resabios jazzeros, y lo que sigue a continuación, que es la coda, es un breve despliegue de vitalidad rockera en la que curiosamente confluyen estándares de GENESIS y DREAM THEATER, retomándose el motif inicial.


La segunda canción más larga del disco es ‘Joseph’ (la más extensa es la homónima) con sus poco más de 8 minutos de duración. Comienza con un lirismo cuasi-pastoral que nos remite al paradigma del SPOCK’S BEARD de los primeros cuatro álbumes, pero pronto se nos revela que esta primera sección es en realidad la antesala al motif que se desarrolla allende la frontera del tercer minuto. Con este motif, la banda elabora un dinamismo vigoroso donde se alternan pasajes liderados por una guitarra pesada y otros en los que un piano de talante gótico dirige el entramado instrumental; es justamente a partir de este último que se ha de gestar el clímax conclusivo de la pieza. Al instante en que se evaporan los sonidos de la última nota de teclado de ‘Joseph’ emerge la vitalista pieza ‘A Tender Spark Of Unknown’, la cual se caracteriza por establecer un bien focalizado eclecticismo bajo las inspiraciones simultáneas de ECHOLYN, LA MASCHERA DI CERA y YES. En sus 4 ¼ minutos de duración, esta canción nos obsequia un estupendo equilibrio de gancho y sofisticación, por lo que su rol puede interpretarse como el de capitalizar la riqueza musical que tan ostentosamente se había cimentado en ‘Joseph’ bajo una óptica más luminosa. Cuando llega el turno de ‘Vulnerable’, el grupo se explaya en su faceta romántica y nos obsequia un momento de cándido lirismo. El sorpresivo viraje temático que se da en la coda exhibe un intenso y complejo ejercicio de dinamismo musical al estilo de los momentos más filudos del estándar Genesiano. Los últimos 10 ¼ minutos del disco están ocupados por la ilación de ‘HCKT’ y ‘We Won’t Regret’. En el caso de ‘HCKT’ disfrutamos de una imponente reactivación del modus operandi expuesto antes en ‘Joseph’, incluso con una elegancia mejor perfilada en los arreglos musicales. Se trata del último cénit de la faceta furiosa de la banda antes de que la bella semi-balada en 5/4 ‘We Won’t Regret’ nos brinde un mágico momento plenamente sinfónico donde el paradigma Genesiano es sazonado con calculadas dosis de vigor inspiradas en la plataforma sonora que STEVEN WILSON desarrolla en los momentos épicos de su discografía solista.

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Todo esto fue “The Painkeeper”, la carta de presentación perfecta para que los EVELINE’S DUST se aseguren de dar una más que buena primera impresión al oyente progresivo promedio. Vale la pena seguir la pista a este grupo en sus posibles próximos proyectos.


Muestras de “The Painkeeper”.-
A Tender Spark Of Unknown [en vivo en Lumière, Pisa]: https://www.youtube.com/watch?v=y1NaJZRihr8





Tuesday, October 11, 2016

Explorando la infinita expansión del espacio psicodélico-progresivo con JAY TAUSIG


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El prolífico multi-instrumentalista JAY TAUSIG vuelve a la carga en el año 2016 con más y más discos: esta vez nos ocupamos del que se titula “Of Infinite Space” (“Crystalline”, “Excess Refraction” y “HERE” son los títulos de los otros discos de este año). Haciéndose cargo de un generoso surtido de sintetizadores y artefactos análogos, guitarras eléctricas, bajo, batería y saxofón, TAUSIG.El prolífico multi-instrumentalista estadounidense JAY TAUSIG vuelve a la carga en el año 2016 con más y más discos: esta vez nos ocupamos del que se titula “Of Infinite Space” (“Crystalline”, el disco de versiones del maestro PETER HAMMILL “Excess Refraction” y “HERE” son los títulos de los otros discos de este año). Haciéndose cargo de un generoso surtido de sintetizadores y artefactos análogos, guitarras eléctricas, bajo, batería y saxofón, TAUSIG sigue adelante a paso firme con su misión de revitalizar la tradición del sueño progresivo desde su castillo musical situado en algún lugar de California. Pasemos de una buena vez a revisar y degustar los detalles de “Of Infinite Space”, ¿vale?

La pieza homónima es toda una suite que se explaya por más de media hora de duración, de hecho, casi 31 ½ minutos. De entrada, se nos brinda un ejercicio de pulsátil y estilizada musculatura space-rockera donde confluyen vívidamente los paradigmas de HAWKWIND (etapa del “Doremi Fasol Latido”), el primer GONG y THE COSMIC JOKERS (los dos primeros álbumes), pero con el refinamiento de unos AGITATION FREE. Las capas de sintetizador siguen las pautas de matices pluralistas que fácilmente podemos apreciar en los trabajos más importantes de KLAUS SCHULZE mientras que las equilibradas florituras de los múltiples guitarreos superpuestos se encargan de perpetuar recursos de electrizante vitalidad. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto, el groove vira hacia un dinamismo un poco menos frenético a fin de que el fuego aguerrido imperante extienda unas llamas más cadenciosas, aunque no por ello menos incendiarias. La cosa vira ahora hacia una mezcla del GUGU GURU del “Känguru” y el STEVE HILLAGE de los tres primeros discos. Aunque esta instancia es (lamentablemente) breve, tiene la crucial utilidad de preparar el terreno para una tercera sección más lenta, la cual sirve para traducir el elemento stoner-psicodélico a un esquema de raigambre Floydiana: mientras el guitarreo asume algunos matices de inspiración blues-rockera y el compás se ralentiza con el propósito de dejar que la amalgama de teclados y guitarras se centre en crear una atmósfera lisérgica, los efectos cósmicos de cuerda y teclado que circundan vigorosamente asientan un aura de intensa inquietud. ¿Nos han arrojado a un universo paralelo en el que un combo de músicos de KING CRIMSON de los 70s y los 90s han sido secuestrados para mostrarnos una versión deconstructiva del clásico Floydiano ‘Echoes’? Tal vez esto es lo que ha sucedido, pero no pasa mucho tiempo hasta que nos devuelven a nuestro universo habitual para que disfrutemos de un groove tremendamente llamativo a partir de la frontera del decimocuarto minuto. Si esta vez volvemos a lo Hillageano mientras se persiste en el elemento Crimsoniano en su expresión más fiera, la estrategia ahora consiste en alternar estos momentos de extrovertida explosividad cósmica con otros en los que predomina la densidad lisérgica Floydiana y aquellos más tirados a un híbrido de krautrock y stoner; es en esta última estrategia que se coquetea sugerentemente con lo caótico, usando el caos como una modalidad diferente de articulación rockera. Nada aburrida esta pieza, toda una suite en verdad.

‘The Vortex’ es la segunda pieza de este álbum y goza de una no desdeñable duración de casi 15 minutos. En comparación el maratónico tema de entrada, su esquema ecléctico no es tan vertiginoso pero igualmente se proyecta hacia una ingeniería de variantes sólidamente entrelazadas. La primera mitad transita entre una psicodelia robusta explayada sobre un groove de raigambre jazz-rockera y focalizaciones de tenor acid-folk oportunamente arropados por una parafernalia psicodélica signada por un fragor volcánico. Para la segunda mitad, el castillo de roca se disuelve para transformarse en polvo lumínico de aurora borealis que se encuadra dentro de un colorido ritualístico emanado de una paleta diseñada por una remodelación free-jazzera del discurso del krautrock. Los últimos cuatro minutos sirven para que el bloque instrumental se plantee la misión de fusionar todas las libres expansiones que ahora se desatan, y lo hace dándole una mayor musculatura al factor free-jazzero que había entrado a tallar para no irse. Teniendo en cuenta la atmósfera de ensueño bajo el cual se encuadra esta última sección, los agentes del caso sonoro se cuidan de hundirse en la anarquía. Una pieza electrizante y compleja, la verdad que sí. Un minuto más breve es ‘Extensions Of Infinity’, tema cuyo prólogo se centra en una espiritualidad contemplativa de inspiración Floydiana, aunque el tenor tan vibrante del solo de guitarra nos recuerda no tanto a DAVID GILMOUR como a MANUEL GÖTTSCHING: este detalle resulta de gran interés descriptivo, pues cuando la instrumentación global llega a instaurar el bloque temático central de la pieza, el asunto suena muy emparentado con el paradigma de ASH RA TEMPEL (más algunos recursos también focalizados en los legados del krautrock guitarra-céntrico de GURU GURU y AMON DÜÜL II). No faltan tampoco los momentos gruesamente vibrantes abiertamente inspirados en HAWKWIND, y justamente es con este esquema de trabajo que este tema se enrumba hacia su climático final. Con esta dupla de ‘The Vortex’ y ‘Extensions Of Infinity’ tenemos las instanciaciones de focalización que hacían falta para el pletórico cosmos sónico que se había desplegado en ‘Of Infinite Space’.

Los últimos 16 ¼ minutos del repertorio de “Of Infinite Space” están ocupados por ‘Expansion’, tema que se distancia explícitamente de las estrategias y esquemas rutilantes de la suite inicial para focalizarse exclusivamente en las facetas más sofisticadas del fragor psicodélico que dibuja, cual monarca ilustradamente despótico, los delineamientos estéticos de este disco. Con un cimiento rítmico bastante tirado hacia el free-jazz (al modo del GURU GURU del primer disco y también de los geniales DZYAN) durante los nueve primeros minutos, los vuelos de la guitarra y los excelsos acicalamientos de los sintetizadores nos remiten simultáneamente a los paradigmas de STEVE HILLAGE, CLUSTER y ASH RA TEMPEL. En un segundo momento, el esquema se deconstruye mientras replantea su musculatura esencial a fin de cosechar cabalmente la siembra de la labor precedente: lo amorfo es aquí un signo del instante sónico que se regodea en su propio solipsismo, quedando claro desde poco antes de llegar a la frontera del decimoprimer minuto y medio que ha llegado el momento de proyectarse hacia un nuevo motif de tenor jazz-rock-psicodélico. En este contexto donde las cosas se vuelven a encauzar, la instancia precedente de energías libres se transforma en empuje para el hermanamiento entre el esquema rítmico y la primera guitarra: el terreno está preparado para el imparable clímax conclusivo. Tras este repaso del repertorio de “Of Infinite Space” solo nos queda dictaminar un diagnóstico sumamente positivo sobre lo que nos ha brindado JAY TAUSIG en este estado de gracia de su inspiración musical: este disco provee de bocados de sibarita al banquete mundial de la psicodelia progresiva.


Muestras de “Of Infinite Space”.-





Saturday, October 08, 2016

La marcha trifónica de PABLO EL ENTERRADOR


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la muy placentera ocasión de presentar esta joya del rock progresivo-sinfónico titulada “Threephonic”, nada más y nada menos que la obra que completa la trilogía de PABLO EL ENTERRADOR, grupo rosarino que siempre ha sido apreciada como una figura señera y decisiva de la historia y el presente del movimiento progresivo argentino. Desde los tiempos de su homónimo disco de debut que fue grabado a fines de los 70s pero publicado recién a inicios de la década siguiente, las letras de PABLO EL ENTERRADOR quedaron escritas con oro sempiterno. Con el trío histórico de Jorge Antún [sintetizadores Oberheim OBX6, Korg T3, Yamaha CD1X y Ensoniq SD1, piano Yamaha CP70, órgano Hammond, bajos y coros], José María Blanc [Guitarras PRS, Gibson Les Paul, Ibanez JEM7V y Epiphone 335] y Marcelo Salí [Batería ZZ, percusión, bajo y máquina de ritmo Alesis], el material recogido en “Threephonic” contiene las últimas grabaciones caseras realizadas con la participación del maestro Antún (apodado entrañablemente “El Turco”) en el año 2004. A mediados de setiembre último es que este disco pudo ver la luz del día a través del siempre atareado sello argentino Viajero Inmóvil Records, y desde ya se deja sentir como uno de los discos progresivo sudamericanos más notables del año. Un dato curioso es que entre estos 9 temas del álbum hay dos versiones de sendos temas instrumentales que datan de la primera fase histórica del grupo. Como músicos invitados hacen ocasional presencia el bajista Nahuel Antuña y el guitarrista  Pablo López, además de que hay en algún lugar efectos de risas provistos por Bautista Campisciano. Bueno, vayamos ahora a los detalles específicos de los 50 minutos y pico de gloria progresiva que nos brinda “Threephonic”.


‘La Marcha Del Regreso’ abre el repertorio del álbum con una grandilocuencia inapelable: el esplendor innato de su ambicioso esquema melódico y el carácter urgente que late continuamente en los arreglos utilizados para su desarrollo nos remiten a las aristas más electrizantes del paradigma prog-sinfónico de todos los tiempos (GENESIS, YES). Definitivamente, las bien nutridas orquestaciones de teclados llevan la batuta en todo el proceso mientras la guitarra se centra en completar el colorido inherente al desarrollo melódico, todo ello mientras la batería se hace cargo de sustentar toda esta magnificencia con magnífico pulso. La segunda pieza se titula ‘Pasión’ y es el primer ítem cantado del álbum; armado como balada sinfónica y con una letra frontalmente contestataria, aunque con la poesía de siempre (recordemos los casos de ‘Elefantes De Papel’ y ‘La Ciudad Eterna’ de discos precedentes). Esta vez la guitarra ocupa un rol más protagónico, armando un solo que se hace eco de la furia vertida antes en el canto, y por su parte, los demás instrumentos construyen una armazón que se siente tan intimista como cósmica. Atención a ese arreglo sofisticado cerca del final pues realza muy bien la reinante tensión emocional. ‘Caída Libre’, el tercer tema, está cargo de volver a explotar los explayamientos instrumentales que a la banda siempre se le han dado tan bien. Estableciendo una mágica arquitectura donde las transiciones entre diversos motivos y el empleo de inusuales compases son las normas impasibles, el grupo gesta una magnífica joya sonora; con el empleo del mismo motif al inicio y al final como coda, se asegura la coherencia de todo este sinuoso trayecto. Aquí se expresa a cabalidad el perfecto equilibrio entre el aprendizaje de las tradiciones sinfónicas primigenias (británicos, aunque algo de lo italiano también se puede sospechar desde los paradigmas de LE ORME y BANCO DEL MUTUO SOCCORSO) y el patrón esencial particular del grupo.


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Al emerger ‘Entre El Bien Y El Mal’, el trío varía de registro para elaborar una etérea mezcla de psicodelia electrónica moderna y el paradigma del GENESIS de los primeros 80s. El cuerpo central mantiene una cadencia flotante sobre una base rítmica electrónica y bajo la guía de las abundantes armonías de los teclados, pero en la frontera del cuarto minuto y medio vira hacia otra cadencia que la banda aprovecha para motivar un mayor grosor sónico. Así las cosas, el brío expresivo de la canción conquista una renovadora sofisticación, lo cual redunda en un buen efecto dramático que se preserva hasta el instante final de la canción. ‘Páginas De Cristal’ da inicio a la segunda mitad del repertorio heredando buena parte del ideario estructural de ‘Entre El Bien Y El Mal’ en lo referente a brindar una versión modernizada del fragor melodioso esencial del rock sinfónico, pero esta vez la ambientación emocional que se muestra es más extrovertida. Además, el empleo del compás de 7/8 le da una gracilidad muy particular al asunto, y eso se traduce en que el expresionismo polícromo en curso se alimenta de una exquisitez soberbia en lo referente al brío rockero. Los siguientes 12 ½ minutos están ocupados por la ilación de ‘Encontraré Un Lugar’ y ‘Los Cielos De Irak’. ‘Encontraré Un Lugar’ es una canción que explota el aura romántica de su esquema melódico con arreglos muy vitalistas de los teclados mientras el esquema rítmico hace gala de un nervio particularmente vigoroso. Tal vez pueda disfrutarse como la contraparte luminosa a la melancolía crepuscular de ‘Pasión’. Por su lado, ‘Los Cielos De Irak’ desarrolla un nuevo ejemplo de mezcla de sinfonismo moderno y electrónica: algunos recursos exóticos que emanan del compás programado y ciertos ornamentos de sintetizador se hacen eco de la letra. Mientras nos acercamos al final del disco, ‘Solo Y Desafinado’ nos muestra unos aires de sofisticado rock-funky que, naturalmente, es sazonado y remodelado a partir de la paradigmática estilización de la banda. A propósito, el solo de guitarra que emerge antes de la última parte cantada ostenta un colorido soberbio… pero qué pena que tenga que ser tan breve y que sea retomado en las instancias finales con otra duración efímera. Así son las cosas de la vida, pero bien que deja una huella fuerte en nuestra memoria esa vibración de la guitarra.




‘Clave De Sol’ ocupa los últimos 3 ¾ minutos del disco: se trata de una semi-balada amable armada con un desarrollo melódico preciso. Si pudiésemos imaginar un híbrido entre los CAMEL de la primera mitad de los 80s y el SPINETTA-JADE de los dos últimos álbumes en un universo paralelo y le damos la sazón del PABLO EL ENTERRADOR del segundo disco en este universo nuestro, pues podemos hacernos una idea certera del esquema sonoro que se emplea para esta canción tan sencilla como poderosa. Un decir adiós mirando hacia atrás para no dejar morir nunca lo que está ya tras nuestra espalda. 
Todo esto fue el contenido de “Threephonic”, el documento testamentario de PABLO EL ENTERRADOR como entidad musical, la cual siempre habrá de permanecer viva mientras sigamos escuchando los discos que ha logrado poner en la oferta fonográfica desde su provincia argentina. Estos héroes progresivos de Rosario. El guitarrista-vocalista José María Blanc pone muy en claro la noción de que “más allá de un estilo de música, esta banda era una bandera, por lo que los nuevos shows que da el ensamble aunado en torno a él bajo el nombre de LA HERENCIA DE PABLO responde a la necesidad de cumplir con su historia [enlace de una entrevista: http://www.lacapital.com.ar/pablo-el-enterrador-presenta-manana-su-nuevo-material-la-herencia-pablo-n1134967.html].
En sí mismo, “Threephonic” es la marcha triunfal de PABLO EL ENTERRADOR en el Olimpo de las páginas musicales escritas con rayos de sol y que se escribieron para no borrarse jamás.  


Muestras de “Threephonic”.-
Páginas De Cristal: https://viajeroinmovilrecords.bandcamp.com/track/p-ginas-de-cristal