Tuesday, November 29, 2016

POLY-MATH: la melancolía como voluntad de poder


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar la nueva obra fonográfica de POLY-MATH, trío británico que cultiva una mezcla de math-rock, prog-metal, psicodelia progresiva y post-metal desde hace varios años, más exactamente, desde su formación en la localidad de Brighton en el año 2013 como una vía para que el baterista Tim Laulik-Walters desarrolle su rol como guitarrista. “Melencolia” es el título del nuevo disco en cuestión, y en realidad se trata de primer long-play tras haber grabado un par de EP y publicarlos en su blog de Bandcamp: este nuevo trabajo fonográfico ha sido publicado por el sello Superstar Destroyer Records a mediados del presente año 2016. Los integrantes de POLY-MATH son el mencionado Tim Laulik-Walters, el bajista Chris Woollison y el baterista Joe Branton.


La pieza homónima que dura 13 ½ minutos es justamente la que se encarga de abrir el álbum. Tras un preludio que suena como una radio antigua que emite un viejo blues emerge la pieza misma como un vendaval de fuerza sonora que se sostiene sobre una cadencia ágil y robusta. Los aires de familia con RUSSIAN CIRCLES y AND SO I WATCH YOU FROM AFAR son fáciles de notar, pero sobre todo, cabe también advertir con cuánta fluidez logra el grupo plasmar su aguerrido vitalismo, el cual se siente oscurantista y vibrante a la vez. Tras un primer interludio sereno que surge alrededor de la frontera del sexto minuto brota otro pasaje pletórico de incendiario vigor: no siendo particularmente largo, logra esclarecer el camino de expresionismo muscular hacia el cual la banda persistentemente enfila la esencia de su voz propia. El pasaje final vira hacia una parsimonia densa sobre un compás lento manejado con cautivadora sofisticación: el crescendo que el trío genera a partir del motif central nos remite a una cruza entre el KING CRIMSON de la etapa 73-74 y el MOGWAI de los primeros álbumes. ‘Ekerot’ es el segundo tema del álbum y comienza focalizándose en la realización de un perfecto híbrido de visceralidades metaleras y grooves refinados, lo cual conlleva el recibir directamente el impacto de la faceta más filuda de la pieza homónima. De paso, también se establece aires de familia con lo que hacían los inolvidables CANVAS SOLARIS en su faceta visceralmente aguerrida. Más adelante, el grupo desarrolla pasajes un poco más mesurados en lo que se refiere a la distribución y el explayamiento del fuego rockero en curso, tendiendo así puentes entre estándares de la vanguardia metalera y el paradigma del post-metal. En la sección de cierre, el grupo vuelve sólidamente a la senda del fragor inmisericorde, incluso dándose el lujo de incorporar algunos trucos de inspiración space-rockera para los instantes finales  


Los últimos 12 ¼ del repertorio están ocupados por ‘Temptation Of The Idler’, tema que empieza en clave math-rockera de una forma casi estricta pero luego va desenvolviéndose en un nuevo ejercicio de constante y tirante eclecticismo con predominio avant-metalero desde el cual el trío se proyecta hacia sus inquietudes más sofisticadas. La segunda mitad está orientada hacia una aureola misteriosa que se asienta sólidamente por las vibraciones tribales que pródigamente aporta el baterista: esto abre campo para que la guitarra engendre ornamentos en clave noise y otros más inclinados a la psicodelia aleatoria. El mismo motivo que sirvió como introducción para Melencolia resurge ahora para los cuatro últimos minutos de ‘Temptation Of The Idler’: no solo se cierra el círculo musical diseñado para el repertorio del disco sino que se indica el arribo del anochecer tras una jornada intensa marcada por un complejas y encarnizado frenesí así como por una incesantes luminosidad furiosa. Todo eso fue “Melencolia” y nos parece que está de rechupete: ojo a este grupo, el cual puede haber comenzado sus días como proyecto alternativo a otras entidades musicales pero que hoy por hoy es una entidad con pisicionamientyo autónomo dentro del gran escenario mundial de la vanguardia rockera progresiva. Muy recomendable lo que nos brindan los POLY-MATH.


Muestra de “Melencolia”.-
Melencolia: http://superstardestroyer.co.uk/track/melencolia

Saturday, November 26, 2016

Una nueva tierra y una nueva luz para THE WORLD HERITAGE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El año 2016 nos trae una nueva muestra de grandeza musical de parte de uno de los ensambles más señoriales de la vanguardia progresiva japonesa: THE WORLD HERITAGE. Este quinteto conformado por los guitarristas Yamamoto Seiichi y Kido Natsuki, el violinista Katsui Yuji, el bajista Nasunu Mitsuru y el baterista (mitad sobrehumano, mitad alienígena) Tatsuya Yoshida ha publicado por vía del sello fonográfico Magaibutsu – creado y dirigido por el mismo Tatsuya – el extenso ítem “The Land Of Light” en el pasado mes de agosto. Este disco, que es el sexto en el currículum de la banda, recoge una grabación de improvisaciones colectivas dinámicas que tuvieron lugar 3 años atrás en Akihabara Goodman, un club de Tokio (más exactamente, el 18 de octubre del 2013): bueno, más vale tarde que nunca para dar a conocer al mundo una labor como ésta. Yoshida y Natsuki son socios regulares en las filas del power-trío KOREKYOJINN, además de haber sido cada uno de ellos la figura líder de RUINS y BONDAGE FRUIT, respectivamente. Yuji también tiene un pasado activo en BONDAGE FRUIT mientras que Seiichi formó parte de THE BOREDOMS y Mitsuru estuvo en ALTERED STATES así como en DAIMONJI. Amigos de siempre, los integrantes de THE WORLD HERITAGE siempre hacen huecos en sus agendas individuales para llenarlos con momentos de interacción musical bajo pautas libres donde confluyen los modelos del avant-jazz, la psicodelia progresiva con cercanía a la tradición stoner, el rock-in-opposition, el space-rock y el jazz-rock. ahora pasemos a los detalles del repertorio contenido en “The Land Of Light”.  

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Ocupando un espacio de casi 10 ¼ minutos, ‘Kekova’ abre el catálogcon un garbo grácil e imponente que tiene bastante de jazz-rock y también de psicodelia pesada, aunque es preciso señalar que las dosis de ambos factores se van matizando mientras las combinaciones varían a lo largo del camino. Definitivamente es una muy buena vía de entrada para apreciar el modo en que las dos guitarras van alternando sus respectivos momentos de protagonismo mientras el violín incesantemente tantea espacios donde lucir su propia voz individual dentro de la dinámica grupal. ‘Cyaneai’ sigue a continuación para meterse en el área del space-rock con una dinamismo propio de la edad de oro de HAWKWIND pero con una exquisitez filuda que se emparenta más con los legados de GURU GURU y de ASH RA TEMPEL: es en este sentido que el modelo progresivo otrora desarrollado por BONDAGE FRUIT sale a relucir de forma especial dentro del entramado sonoro global. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto, el quinteto se adentra gallardamente en terrenos sonoros que coquetean con el caos, pero tal vez se trata realmente de un momento en el que la fuerza reinante se vuelca sobre sí misma para replantearse una nueva dirección para el jam en curso. Con el arribo de ‘Pinara’, el ensamble se dispone inicialmente a explorar una especie de versión lisérgica del canon blues-rockero... algo así como un jam lento iniciado en una típica excursión de THE GRATEFUL DEAD en su fase madura que posteriormente fue sometido a una radical cirugía psicodélica de parte de un combo de músicos de GURU GURU y HIGH TIDE. Tal como sucedió con el tema inmediatamente anterior, el paradigma de BONDAGE FRUIT sigue afianzando su fuerte huella en los dinamismos sónicos que el personal de THE WORLD HERITAGE traza para su propia ingeniería de musculares improvisaciones: de este modo, casi sin darnos cuenta, nos vemos enredados por un dinamismo agresivo cuya fiereza está revestida de inquebrantable elegancia. ‘Sidyma’ es jolgorio puro, casi coqueteando con el paradigma del math-rock en varios pasajes debido a la mecánica rítmica tan alevosamente compleja que se crea para la ocasión. En esta pieza tenemos al violín en uno de sus momentos de más llamativo protagonismo.

La dupla de ‘Xanthoos’ y ‘Letoon’ está diseñada para seguir ahondando en el factor extrovertido de la banda. En efecto, ‘Xanthos’ comienza centrándose en un groove jazz-rockero de talante claramente vitalista y colorido que parece una cruza entre el lado más incendiario de MAHAVISHNU ORCHESTRA y el fragor sistemático de unos THERHYTHMISODD. Más adelante, las vibraciones se trastocan un poco para pasarse a la esfera del space-rock, no con el fin de negar la luminosidad precedente sino para impulsarla hacia una versión más neurótica del jolgorio reinante. El pasaje final es un delirio en 5/4 donde confluyen el mencionado paradigma Mahavihnuense y el de MASSACRE, lo cual hace que la neurosis evolucione hacia una especie de retorcido misticismo. Por su parte, ‘Letoon’ se estructura bajo la guisa de country-rock psicodélico arropado de inocultados esplendores inspirados en el krautrock guitarra-céntrico. Nos vamos acercando al final del repertorio cuando emerge ‘Patara’, tema que claramente se revela como un animal de una fauna diferente de las de las dos piezas precedentes. Su cuerpo central se instala sobre una inmisericorde ingeniería de desasosiego deconstructivo: la consigna parece ser la de remodelar parte del legado del rock-in-opposition británico de los 70s a través de un híbrido filtro de free-jazz y noise-rock. Durando poco más de 7 minutos, ‘Ucagiz’ cierra el disco. En algún momento se instala un ceremonioso groove en clave stoner pero su función básica es de la asentar algo más o menos bien definido para que luego vuelva a diluirse en una informe osadía. Es en esta instancia que se presenta la ocasión idónea para que un nuevo pasaje se centre en un jam electrizante que transita desde un contundente centelleo hasta una majestuosa llamarada. Durando poco más de 7 minutos, ‘Ucagiz’ cierra el disco con una apremiante exhibición de versatilidad: el asunto comienza con tintes blues-rockeros absortos bajo un aura de expectativa y en un segundo momento vira hacia un compás salvaje que transmite aires de vehemente jovialidad. La musculatura que imprime el grupo a esta atmósfera particular parece oscurantista al oído poco atento pero es en realidad vivacidad en estado químicamente puro lo que se manifiesta aquí.


MGC-50B

Fue poco menos de una hora y cuarto de música rotunda y categórica la que nos brindaron los cinco héroes que se congregan en este aquelarre avant-progresivo que es THE WORLD HERITAGE. El fulgor que inunda este catálogo de formidables piezas musicales se contrapone a la reserva de los propios músicos quienes no aparecen en ninguna de las fotos de la funda del disco: solo hay fotos de monumentos y restos arqueológicos diversos, fotos tomadas por Yoshida y que no están nada mal. Pero bueno, lo importante es que los omniscientes niveles de ingenio y vigor de este quinteto han quedado oportunamente evidenciados en sus anteriores ítems fonográficos y “The Land Of Light” no ha sido la excepción.  


Muestra de “The Land Of Light”.-
Kokovo: https://soundcloud.com/magaibutsu/the-world-heritage-kekova

Wednesday, November 23, 2016

El contraataque de CORIMA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos muy buenas noticias desde el rincón estadounidense de la escena progresiva mundial: CORIMA, uno de los más vivaces y creativos que existen en las últimas generaciones de música progresiva de inspiración Zeuhl, vuelve a la palestra con un nuevo disco titulado “Amaterasu”, un genial catálogo de bizarra musicalidad que se prolonga por casi 49 minutos. El grupo asentado en Los Ángeles, California, está conformado por Andrea Calderón [violín y canto], Paco Casanova [órgano, teclados, sintetizadores y canto], Patrick Shiroishi [saxofones, guitarra, glockenspiel y canto], Ryan Kamiyamazaki [bajo] y Sergio Sanchez Ravelo [batería]. “Amaterasu” ha sido publicado a inicios de noviembre por el sello Soleil Zeuhl y ha contado con labores de masterización del incansable propulsor de música progresiva experimental Udi Koomran. Adelantamos que es un disco que nos fascina tanto como el precedente “Quetzalcoatl” (del año 2012), pero cabe matizar que en “Amaterasu” hallamos un espacio más amplio para la exploración de pasajes sutiles y ensimismados que, a fin de cuentas, redundan en un seductor realce de los momentos más frenéticos y neuróticos. Vayamos a los detalles del repertorio de una vez, ¿vale? 


Los primeros 20 minutos del álbum están ocupados por la sucesión de tres partes de ‘Tsukutomi’. ‘Tsukutomi I’ comienza con una atmósfera expectante centrada en una amalgama sutil de piano y arreglo coral que se prolonga por más de dos minutos; ya cuando arriba el ensamble íntegro, el grupo explora una compleja cadencia llenada con coloridos delineamientos de violín y vientos, y es en este momento que la vitalidad oscurantista del paradigma de MAGMA se torna fehacientemente relevante para lo que hace la banda. Los sonidos punzantes de los tambores de la batería ayudan bastante a puntualizar el elegante delirio que se está desarrollando. ‘Tsukutomi II’, con sus más de 10 ½ minutos de duración, se convierte en el centro neurálgico del concepto en curso y pone especial énfasis en el factor jazz-rockero tanto en las vibraciones rítmicas como en los desarrollos melódicos, los cuales se sienten cómodamente instalados en la comedida extroversión del ambiente general. Los explayamientos del primer solo de saxofón emanan una belleza tan rara como irresistible mientras el piano eléctrico dirige el tipo de vitalidad a ser implantado por la dupla rítmica; por su parte, el violín realza el tornasol del foco melódico. Eso sí, no faltan los momentos machacantes que crean una neurosis épica que va acrecentando su propia intensidad esencial mientras la sección final va evolucionando. El engarce con la tercera y última parte significa que el clímax expansivo está siendo perpetuado con pulso de hierro, añadiéndose algunos ornamentos sincopados ejecutados con iguales dosis de precisión matemática y pasión metafísica. Muy a lo UNIVERS ZERO este clímax conclusivo. Esta suite ha funcionado a las mil maravillas como perfecta vía de entrada para el repertorio del álbum, claro que sí.


Tras la conclusión del concepto de ‘Tsukutomi’ es el turno para que emerja el entramado hexapartito que titula al disco. Con los 7 ½ minutos que se reparten las dos primeras secciones de ‘Amaterasu’ nos exponemos desde el punto de partida a un viaje musical de insignes aspiraciones a elevaciones estratosféricas. La primera parte es una pieza solista de piano que continuamente oscila en torno a su propia luminosidad dionisíaca, ostentando una tensión donde fluidamente se combinan ondas de fuego y ramalazos de viento salvaje. La transición a la segunda parte nos lleva hacia una parsimonia misteriosa y sobriamente amenazante en base al ceremonioso dueto de piano eléctrico y violín, un dueto que instaura sólidamente un magnífico ejercicio de vigilante misticismo que, cerca del final, es alimentado por un breve cántico expectante. Con este doble preludio está preparado el terreno para que el concepto de ‘Amaterasu’ exponga sus aspectos más filudos desde la irrupción de su tercera parte. Los aires de familia con el paradigma de HAPPY FAMILY y las afinidades con la nueva generación francófona encarnada por bandas como NEOM y SETNA son explorados con alucinado regodeo, llegando a ratos a explotar en una embriaguez lunática donde el alma suelta indicios inequívocos de la imparable hoguera de su psique. ¿Serán las influencias niponas de RUINS y ALTERED STATES? Vaya usted a saber… Habiendo llegado a este punto de fatídica efervescencia, ‘Amaterasu IV’ sigue adelante con el clímax expresivo recién conquistado mientras le da un giro particularmente exquisito. El matrimonio de violín y saxofón se hace presente como socio incólume de la dupla rítmica mientras la batería sustenta la dimensión agresiva del complejo entramado sonoro que tiene lugar.

  

‘Amaterasu V’ varía el groove para sustentar una dimensionalidad un poco más etérea para la almenara musical, siendo así que esta vez son el violín y el canto de Calderón asumen un rol momentáneamente protagónico en el bloque grupal. El compás es ciertamente más veloz pero el foco musical está principalmente centrado en lo atmosférico que con lo belicoso: una aguda confluencia entre GUAPO y el estándar Magmiano de la época 1974-4. Pero algo pasa en las últimas instancias de ‘Amaterasu V’ que las cosas se ponen en plan incendiario sin ápice alguno de misericordia, y es ahora que se prepara la emergencia de ‘Amaterasu VI’, el cual completa la suite y pone broche de oro al disco. En efecto, aquí sí se explaya una aureola armígera. La fluidez que maneja el grupo al elaborar la retorcida arquitectura de la pieza es simplemente impresionante. El fragor reinante impone su aura como si esta última dupla de secciones de ‘Amaterasu’ tuviese un rol relativamente autónomo dentro de la ilación integral de la suite: el arreglo coral final es el cierre consumado para esta perfecta tormenta sónica. En fin, todo esto fue “Amaterasu”, una muestra más de la genialidad exultante y exaltada que el personal de CORIMA tiene para ofrecer en la actual escena avant-progresiva internacional. Definitivamente, ellos encarnan una de las expresiones más excelsas dentro de las nuevas generaciones del zeuhl: su propuesta articula un robusto contraataque musical contra lo convencional.      


Muestras de “Amaterasu”.-


Sunday, November 20, 2016

DELTA RED - fluidas inclusiones progresivas en el regreso desde el vacío


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El genial y aguerrido grupo mexicano DELTA RED vuelve a la carga desde Querétaro con su nueva placa fonográfica titulada “Horror Vacui”. El trío de Juan Gándara [guitarras y electrónica], Martín Corro [batería y electrónica] y Roberto Petriciolet [bajo] vuelve en pleno al esquema musical originario tras pasar un tiempo al formato de cuarteto durante la época de “Luz En El Sótano”, que en algún momento del año 2013 dejó como legado un ítem doble de CD+DVD. Lo que nos brindan los DELTA RED es una estupenda y electrizante propuesta de música progresiva donde el vigor y el verdor crean máscaras y arquitecturas sonoras tan distinguidas como arrebatadoras. La psicodelia, el jazz-rock y el space-rock se unen en esta propuesta que nunca deja de mostrarse fresca e hidalga. El material de “Horror Vacui” fue grabado en las temporadas de otoño e invierno del año 2015 en el estudio Casa Del Sol Naciente, siendo publicado por Luna Negra y distribuido a dos bandas por Azafrán Media y Musea Records en el presente año 2016. Veamos los detalles del disco en seguida.   



El repertorio del disco se divide en las secciones ‘Horror Vacui 1’ y ‘Horror Vacui 2’, dando la apariencia de que el repertorio se delinea bajo una configuración musical integral. Los primeros 9 ½ minutos de ‘Horror vacui 1’ están ocupados por la dupla de ‘Repulsión’ e ‘Inclusiones Fluidas’. El primero de estos temas es un ejercicio de complejidades rockeras alimentadas por un fuego cibernético sobre una métrica inusual; es como un híbrido entre el KING CRIMSON de los 90s y DJAM KARET en su faceta ambient. Sin llegar a ser ciertamente minimalista, el grupo mantiene el sencillo motif central con una persistencia precisa. En ‘Inclusiones Fluidas’, el trío vira hacia un ágil y extrovertido despliegue de cadencias jazz-rockeras que se arropan grácilmente bajo un manto prog-psicodélico. Por ahora, nada de repulsión pues todo va fluyendo a las mil maravillas, y es por eso que en estas instancias se da el momento idóneo para el arribo de ‘Colapso’. Esta pieza que dura casi 7 ½ minutos está a cargo de concretar una suerte de síntesis de los espíritus predominantes en las dos piezas precedentes, capitalizando particularmente los recursos de sofisticada musicalidad que ya se habían desarrollado fehacientemente en el segundo tema. Tenemos aquí un cénit impetuoso y decisivo del disco, aunque cabe precisar su vigor aguerrido no es exagerado sino que se alimenta oportunamente del groove típico del jazz. Los solos de guitarra están tremendamente bien dibujados, y la coda – a medio camino entre BLACK SABBATH y KING CRIMSON – instaura un cierre sólido para la pieza. Esta sección del disco se completa con ‘Ataraxia’, pieza un poco menos extensa que ‘Colapso’ cuyo groove central comienza con un tenor lento y parsimonioso, continuando así por cinco minutos. Después, el desarrollo temático vira por tránsitos que marcan senderos sonoros desde lo pesado (al modo de LED ZEPPELIN) hasta lo jazz-rockero en un clímax convincentemente rotundo. ‘Ataraxia’ ha logrado completar solventemente el momentum originado por el tema precedente.

El sector de ‘Horror Vacui 2’ empieza con ‘Vacío’, pieza que tiene mucho del talante Crimsoniano que se instauró en la fase 80era, un factor que el grupo traduce a su propia musculatura esencial mientras incorpora también otros elementos inspirados en el tradicional discurso del stoner. Ocupando un espacio de casi 5 minutos, esta pieza tan rica en eclecticismos bien integrados concentra muchos de los aspectos más épicos de ‘Colapso’, lo cual indica inconfundiblemente que esta segunda sección del álbum está diseñada para arrancar con impetuosa magnificencia. Cuando emerge ‘La Mosca’, el trío se dispone a trabajar con una cadencia más sutil pero no a bajar las dosis de fuerza expresiva, sino para proveer a ésta de una luminosidad más ágil. El groove utilizado para el primer pasaje es jazz-rockero con sutiles matices funky, mientras que los guitarreos se mueven igualmente por los territorios de STEVE HILLAGE y de JEFF BECK. Para la parte siguiente, la extroversión rockera reinante se despliega con acrecentada soltura sobre un compás razonablemente complejo. Esto no dura mucho pues pronto emerge una tercera parte en la que el grupo crea una ambientación más sigilosa, como si se tratara de un “versión encubierta” de la segunda. El momento final vuelve a la soltura rockera mostrando una vitalidad exquisita. En estos 11 minutos ocupados por ‘Vacío’ y ‘La Mosca’ nos hemos topado con otro momentum decisivo repertorio, un deleite monumental pletórico de enriquecedoras variantes, pero todavía queda la pieza más extensa del disco, que se titula ‘Metaverso’: ocupa un espacio de 11 ¼ minutos, estando encargada de concluir esta segunda y última sección del disco. Es un hecho que nos complace mucho el que el trío sepa aprovechar el espacio ambicioso de esta pieza, insuflando una generosa cantidad de recursos progresivos a este viaje musical en curso. Las atmósferas que marcan el desarrollo del primer tercio del tema se enraízan en el space-rock al modo de GONG (en su faceta más abstracta) con matices añadidos de DJAM KARET, mientras que un segundo apartado nos lleva hacia una recia versión sofisticada del discurso de la psicodelia progresiva apoyada sobre un esquema rítmico pródigo en tortuosas síncopas. Siendo decididamente más etérea que cualquiera de las dos piezas precedentes, ‘Metaverso’ nos muestra una faceta distinta de la vehemencia inteligente que los DELTA RED convierten en su leitmotiv. La explosión final para el último minuto y ¾ es simplemente electrizante en su lúcida rudeza.

  

De lo mejor que ha aportado México a la producción progresiva del presente año 2016: así se puede expresar con la concisión más clara posible lo que “Horror Vacui” nos ha brindado de la mano de DELTA RED. ¿Cuál es nuestra mitad favorita? La segunda, pero que conste que el disco es apreciado de forma más justa como un todo: este trío ha regresado desde el vacío con una fuerza enorme... o tal vez no es tanto un regreso al vacío como una la emergencia de una nueva plétora sonora. ¡Recomendado al 100%!


Muestras de “Horror Vacui”.-


Friday, November 18, 2016

GUNS OF THE SENECA: la nueva ciudadanía en el universo del rock ecléctico estadounidense

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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy nos toca presentar al grupo estadounidense GUNS OF THE SENECA, el cual está conformado desde el año 2007 por el bajista Grant Olivier, el guitarrista David Plair y el baterista Britton Frost. Frost y Olivier también aportan percusiones al esquema sónico grupal mientras Plair, por su parte, añade algo de sintetizador. El disco que nos convoca ahora se titula “Citizen Of The Universe”, el cual fue publicado a fines de marzo pasado. Se trata de su primer ítem fonográfico, el cual recoge un total de nueve temas compuestos durante los tres primeros años de existencia de la banda, y su mismo proceso de grabación se ha repartido en varios momentos: sesiones de grabación en los años 2008, 2010 y entre el 2013 y el 2015. Asentado en la localidad de Raceland (Lousiana), este grupo cultiva una intensa y arrebatadora modalidad de rock ecléctico donde se funden space-rock, metal alternativo, progresivo de vertiente pesada, no-wave y psicodelia muy muscular. Vitalidad y diversidad se conjugan con ingenioso entusiasmo de principio a fin en este repertorio que a continuación pasamos a revisar detalladamente.



Abre el repertorio ‘Tell Them About The Frequencies (We’ve Found)’, una pieza que hace gala de un bravío vitalista y neurótico donde confluyen la sofisticación bizarra del legado Crimsoniano de los 80s y la garra de THE MARS VOLTA (los dos primeros álbumes). A través de sus concisos 3 minutos de duración, este primer tema logra engancharnos para apreciar el tema que sigue a continuación, titulado ‘Largo Parenchyma’: éste porta aires psicodélicos que convocan a una actitud moderadamente reflexiva por vía de un esquema sonoro donde confluyen influencias del TOOL más épico, el AMON DÜÜL II del “Wolf City” y el PINK FLOYD de la época 69-71. El clímax impetuoso que se abre sobre la barrera del quinto minuto gesta una conclusión electrizante que eficazmente proyecta una inquietud exultante. Yendo por esta misma línea de trabajo pero trabajando con su ingeniería musical un mayor realce del punche rockero, el instrumental ‘Heterochroomatic’ se prodiga en manifestaciones de punzante dinamismo y nerviosa incandescencia, y lo mismo vale para el instrumental que le sigue, ‘Sensory Distortions’, el cual nos gusta aún más por el mayor magnetismo que irradian su poderosas exhalaciones sonoras. Se pueda decir que estos dos temas conforman juntos un cénit decisivo del disco. ‘Magnum Morte’ despliega una robusta mezcla de fantasías Toolianas y vibraciones math-rockeras para arropar su cálida base melódica: es una pena que solo dure 3 minutos y segundos, pues el centro temático tiene mucho atractivo. Pero es hora de seguir adelante con el álbum y ahora le toca el turno a ‘The Vanishing Of Isle De Jean Charles’, un instrumental que nos devuelve a esa estupenda mezcla de brío visceral e ingeniería sofisticada con la cual se habían lucido ‘Heterochromatic’ y ‘Sensory Distortions’ anteriormente, pero dado que dura poco más de 6 minutos, goza de mayores espacios para regodearse en desarrollos progresivos a la vez que preserva el arrojo psicodélico en curso. En algunos pasajes parece que el paradigma de THE COSMIC JOKERS resucita ante nuestros oídos.  


‘All Kinds Of Exhaustion’ es un tema más directo donde se combinan post-punk, no-wave y space-rock, al modo de una cruza entre SONIC YOUTH, FUGAZI y los esvandinavos de CAUSA SUI. La airada coda exhibe uno de los mejores solos de guitarra de todo el disco. ‘Sparse’ aumenta la garra, y con ella, también la intensidad del esquema rítmico lo cual le convierte en una exhibición de space-rock en su versión más furibunda. Los últimos 7 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Oneironaut’, instrumental que comienza con una ambientación flotante de inspiración post-rockera, muy a contrapelo con lo que escuchamos en las dos piezas precedentes. La placidez del esquema rítmico inicial se mantiene mientras aumentan los decibelios emanados desde los guitarreos, y ya sobre la barrera del segundo minuto se empieza a perpetrar la densidad épica que el grupo tiene preparada para el explayamiento del cuerpo central. En efecto, a poco de pasada la frontera del tercer minuto el grupo se prodiga en exultantes viajes instrumentales que recogen y sintetizan los resabios de los temas #2, #4 y #6. Algunos pasajes particularmente feroces nos recuerdan a un HAWKWIND remodelado por TOOL y otros nos remiten a la matemática desaforada de los KING CRIMSON de inicios del milenio. El epílogo se arma con un reprise de la ambientación ensoñadora con la cual se había iniciado el tema. Un gran cierre de disco, sin duda. Nos ha causado una muy buena impresión “Citizen Of The Universe”, y por eso es que recomendamos prestar atención a esta gente de GUNS OF THE SENECA pues la sangre nueva que insuflan en la actual escena del rock experimental es muy interesante de sentir en las venas de nuestra percepción melómana.


Muestras de “Citizen Of The Universe”.-
Oneironaut: https://gunsoftheseneca.bandcamp.com/track/oneironaut

Wednesday, November 16, 2016

Reminiscencias de SÍNTESIS y memorias de JORGE MIGOYA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión tenemos una reseña en dos tiempos para publicar. Comenzamos por el principio, como debe ser, específicamente con SÍNTESIS, que fue una banda argentina que, desde Rosario, puso su importante grano de arena dentro del gran escenario de la avanzada progresiva del país sudamericano. Los cimientos de su creatividad y su energía estaban en centradas en enfoques modernistas de los discursos del jazz y del blues-rock para elaborar a partir de allí un eclecticismo sólido y convincente. Bajo el liderazgo del guitarrista y compositor JORGE ALBERTO MIGOYA, el baterista JULIO ALBERTO CUSMAI y el bajista JUAN CARLOS RICCI completaban la ecuación grupal desde 1973: el grupo se armó de forma casual y mientras se armaba el trío, los músicos se daba cuenta de que eran casi vecinos. El hecho es que el grupo empezó a hacerse conocido en los círculos musicales del lugar, e incluso lograron ampliar su exposición al telonear a POLIFEMO, uno de los muchos supergrupos que ya surgían en la avanzada rockera argentina mientras los 70s llegaban a su ecuador.* El disco “Síntesis” se grabó y publicó en el año 1976, un año dramático y fatídico para la vida institucional de Argentina; de hecho, de los dos días en que tuvieron lugar las sesiones de grabación de los seis temas que conforman “Síntesis”, el primero de ellos fue el 24 de marzo de 1976, cuando el infame personaje Jorge Rafael Videla tomó las riendas del país por vía de un golpe militar (derrocando a un gobierno que tampoco era la octava maravilla del mundo, precisamente). A fin de completar el esquema sonoro que la banda tenía en mente para la compleción del repertorio de su homónimo y único disco de estudio, intervinieron los invitados Chachi Ferreyra al saxo alto, Mariano Zarich al saxo tenor, Óscar Tissera a la flauta, Sergio Polizzi al violín y Santiago Aldana al clarinete. El hecho de que MIGOYA estuviese estudiando composición en la Escuela Musical de Rosario fue un elemento inspirador para que se incorporara el violín y variados instrumentos de viento a los arreglos definitivos del material del trío. Ahora estamos en el año 2016, que el año en que se celebra el 40mo aniversario de la publicación de “Síntesis” y el sello BlueArt Records se ha hecho cargo de una reedición especial del mismo con la adición de un bonus track. Repasemos esta bella reliquia y démosle vida nueva con nuestra atención melómana.

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‘Lo Obvio Según Yo’ abre el disco con un irresistible despliegue de gancho jazz-rockero: la urgencia integral del trío desde el mismo punto de arranque se sustenta grácilmente sobre un groove tan sofisticado en sus juegos de variantes como llamativo en su sistemática extroversión. La vitalidad de las instancias blueseras es explotada con razonables aspavientos, nunca desbordados, siempre dentro de un cauce expresivo cohesivo. ‘Sin Nada’, el segundo tema del disco, comienza con un estándar barroco bajo la guía del dueto de violín y flauta, mientras la guitarra aguarda sigilosamente el momento de ocupar el centro del paisaje sónico, meticulosamente encuadrado dentro de una lírica arquitectura jazzera. Casi parece esto como si los INVISIBLE estuvieran ensayando lo que está escrito en una partitura perdida de BUBU mientras se le pone algunas sazones sutiles de sabor Canterburyano al asunto mientras sigue su curso con una fineza extrema. ‘La Necesidad De Amar… A Veces’ goza de una estrategia muy parecida en esto de combinar cámara y jazz-rock dentro de una actitud progresiva: esta vez es la dupla de saxos tenor y alto la encargada de introducir una ingeniería de pulcra estilización para el prólogo mientras el trío se prepara para sustentar un groove contundente y envolvente donde las cosas fluyen más libremente. El expresionismo reinante es irresistiblemente cautivador, lo cual hace que lamentemos enormemente que el fade-out irrumpa inmisericordemente para privarnos de un extenso deleite que nos prometían las florituras de bajo. Pero bueno, es ahora el turno de ‘Algunas Maneras De Expresarme’, intenso tema que comienza con alusiones tangueras para que acto seguido instaure su cuerpo central como un complejo puzzle de cadencias y contrapuntos: el trío nos muestra las aristas más filudas de su voz propia sin remilgos de ningún tipo, y de hecho, algo de ello volverá más adelante.


La breve pieza ‘Todo Lo Necesario Para Lo Necesario’, comienza centrándose en lo introspectivo al modo de una introyección de los rezagos del vigor inmediatamente precedente; contando una vez más con la complicidad de la dupla de saxos tenor y alto, el desarrollo temático puede volver a lo luminoso para las instancias postreras de este tema que muy bien habría podido gozar de doble de duración y perfilar su mágica belleza inherente con mayor contundencia. Los últimos 8 ¾ minutos (o casi) del repertorio oficial del disco están ocupados por el tema que precisamente se titula ‘El Final’. Su esquema básico consiste en un jam elocuente y efusivo cuyo vigor inherente es trabajado con refinada exquisitez: es como un desparpajo que despliega su expresividad bajo un ropaje de finísimas telas palaciegas. Después de haber fungido como guías del motif central, el saxo y la flauta toman sus respectivos turnos a la hora de llenar coloridos potenciales dentro del bloque instrumental por vía de sucesivos solos; a poco de pasada la barrera del cuarto minuto y medio llega el turno de Migoya, quien se despacha con matices blueseros en sus notables fraseos. Un segundo solo de flauta parece dirigir el desvío hacia un momento de sereno relax que casi suena pastoral, mas es tan solo una parada en el peaje antes de que el ensamble regrese a su previa carretera sónica – previa llamada urgente evocada por la batería – con la retoma del vigor inicial. Pero eso no es todo con esta reedición celebratoria del 40mo aniversario de este disco, tal como dijimos anteriormente. La pieza rescatada ‘Reminiscencias’ se centra en un jam en 13/8 cuyo preludio consiste en una cita del inicio de ‘Lo Obvio Según Yo’: la interacción entre los tres músicos.

Creemos oportuno completar nuestra celebración de los 40 años de “Síntesis” añadiendo una reseña de un disco solista de JORGE MIGOYA que se titula “Elefantes”, publicado originalmente por Melopea (sí, el mismo sello independiente dirigido por el legendario LITTO NEBBIA) en el año 1991 y que ha sido reeditado por BluArt Records en el 2013. El buen MIGOYA es un residente en Francia desde fines de los 70s, prácticamente con lo que llevaba puesto, pasando temporadas tocando en orquestas de cabaret y muchas veces durmiendo a la intemperie mientras lograba poco a poco hacerse de un lugar en la vanguardia jazzera de la capital francesa. Para esta belleza de disco que es “Elefantes” – sí, digámoslo así de entrada –, MIGOYA extiende su paleta performativa con el piano y el clarinete además de su innegable guitarra. Sus compañeros de viaje a lo largo del repertorio de este disco son el saxofonista-flautista Marcelo Moguilevsky, el bajista César Franov y el baterista Laurent Chofflet. Hoy por hoy, MIGOYA tiene una vida hecha en Francia, su país de residencia, y ya cuenta con un amplio currículum vitae en el área del jazz contemporáneo, además de estar curtido como multi-instrumentista, como ya vemos en los créditos de “Elefantes”.


‘El Emisario’ abre el disco con un groove vitalista que, focalizándose en una exquisita autocontención, sabe explotar inteligentemente el embrujo esencial de su motif central al articular un sabio desarrollo melódico donde los silencios también ocupan un lugar significativo. Ya para el último tercio de la pieza, la expansión temática está bien definida, aterrizando en un solo de batería desde el cual se dibuja la minúscula explosión del momentum culminante. La pieza homónima sigue a continuación para elaborar una dimensión sonora más intimista, un juego de nebulosidades misteriosas que nos puede muy bien remitir al aspecto más sombrío del MILES DAVIS de fines de los 60s así como a la faceta nostálgica de JOHN COLTRANE. El bajo aprovecha la ocasión para hacerse notar dentro del entramado global, lo cual viene bien para que el esquema rítmico asuma una musculatura adecuada. Si el talante predominante de ‘Elefantes’ es intimista, el de ‘Detrás De Las Puertas’. Virando totalmente de registro, ‘F=7’ se centra entusiastamente en una espiritualidad jovial que se instala ágilmente sobre un juguetón compás complejo. Esa sensación de bizarro y travieso carnaval es irresistible: la pieza no necesita durar mucho más del tiempo de 2 ½ minutos que se ha otorgado para dejar una huella perenne en el cerebro del oyente cómplice. El álbum continúa con ‘El Tonto’, pieza que nos lleva a la faceta más reposada del esquema de trabajo grupal, algo así como un paseo sigiloso por los insospechados parajes y recovecos de las siempre oscuras cavernas de la interioridad. El dueto de saxo y clarinete opera como una linterna a media luz en medio del etéreo pulso rítmico que elabora la dupla de Franov y Chofflet: en efecto, esta dupla coquetea con el peligro de la disolución del ritmo con una lucidez infinitamente atenta, y en una ocasión así lo infinito es la medida exacta. Por supuesto, la misión es cumplida con cabal rectitud.

Foto: Andrés Macera

Cuando llega el turno de ‘Aux Arbres (Otra Vez)’, el ensamble se dispone a reconstituir su faceta extrovertida y lo hace con una soltura fusionesca señorial y majestuosa, manejando las esplendorosas variantes de tema y ritmo con perfecta pulcritud. Se trata de un cénit decisivo del disco, cosechando la siembra de luminosidad sonora sustentada anteriormente por el primer tema y por ‘F=7’ en sus respectivos momentos. Acercándonos al final del repertorio oficial de “Elefantes”, ‘Un Hombre Honesto’ pone la cuota de (relativa) obediencia a estándares clásicos del jazz en un clima de cálida alegría, mientras que ‘Así Fue’ gesta un sereno diálogo de guitarra y saxo donde se trabaja un ejercicio de contrastes entre momentos de candidez y otros de sutil tensión. Para decirlo de otra forma ‘Un Hombre Honesto’ focaliza su musicalidad en una calidez amable y un elegante sentido de lo lúdico, mientras que ‘Así Fue’ arma la suya a partir de la búsqueda de una vía de intensidad flamante dentro del área de lo introspectivo. El bonus track de esta reedición de “Elefantes” se titula ‘Fuegos Y Cenizas’, y ciertamente recoge los rasgos nucleares de la faceta más vitalista de este ensamble. Las florituras del clarinete hacen de éste el instrumento embajador de las más puras vibraciones extrovertidas del cuarteto. Nuestro balance personal de “Elefantes” solo puede ser sumamente positivo, pues destila una serie de ideas que de manera fluida e imparable destilan una musicalidad señorial dentro de una actitud perspicaz y vigilante en la motivación de sonidos y atmósferas refrescantes en el mapa del jazz-rock. 

¿Y cómo ve MIGOYA en retrospectiva el legado breve pero llamativo de SÍNTESIS? Sus palabras en un reportaje publicado recientemente en Radar, suplemento del periódico argentino Página 12 [https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-11850-2016-10-09.html], son muy elocuentes a la hora de hacer su propio balance sobre el norte estético que se propuso la banda y la relevancia de su breve legado: “Los tres veníamos de mundos muy diferentes: yo estaba más enganchado con la música clásica mientras que el batero Julio Cusmai era más rock y el bajista Juan Ricci le tiraba más el jazz-rock de Weather Report y Chick Corea. Mis composiciones, entonces, servían como catalizador para unir esas fuerzas dispares.” La vitalidad de este repertorio fue reavivada en algunos conciertos que MIGOYA y su banda de apoyo dieron en escenarios argentinos en el presente año 2016. También añade en el susodicho reportaje, con justificado orgullo, que el disco “está impregnado sin duda de ese zeitgeist progresivo que entre círculos estimulados de clase media de los setenta era un lugar común al mismo tiempo que un disfrute real. Pasajes con rítmicas intrincadas y mucho punteo de guitarra (esos serían los momentos más afines al rock nacional contemporáneo) mechados con otros en principio más áridos donde el inesperado protagonismo de clarinetes, saxos, violines y flautas traversas desconciertan para bien: no es sólo barroco, no es sólo jazz-rock, no es sólo música progresiva sino tal vez una mezcla a tientas y bastante desprejuiciada de todo eso.” Dejemos que estas palabras aparezcan como reflejo de la conclusión a la cual también queríamos llegar en esta retrospectiva de lo que SÍNTESIS aportó a la escena progresiva argentina de aquella lejana década de los 70s. Gracias al trío por eso y gracias también a JORGE MIGOYA por seguir haciendo música para el tiempo presente.



Muestras de SÍNTESIS.-
Algunas Maneras De Expresarme: https://www.youtube.com/watch?v=M8t5SM93RvM

Muestra de JORGE MIGOYA.-
Aux Arbres (Otra Vez) [en vivo]: https://www.youtube.com/watch?v=iLN1nBZVNyM


* Más datos biográficos sobre la gestación y evolución de SÍNTESIS en esta nota de Redacción Rosario: http://www.redaccionrosario.com/nuevo/2016/03/22/la-manera-de-escuchar-musica-cambio/  


[Gracias inmensas a Humberto Luna Tirado y Quique Quagliano por presentarme la música de SÍNTESIS y brindarme valiosa información sobre lo que vino después: a ellos va dedicada esta retrospectiva.]

Sunday, November 13, 2016

DAEVID ALLEN WEIRD QUARTET: testimonio del fin de la fiesta patafísica

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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Daevid Allen está muerto desde el 13 de marzo del 2015 pero su partida no significó el final definitivo e inapelable de su presencia en el mercado musical, pues a mediados de febrero pasado se publicó un disco de un proyecto dirigido por él que pasó a denominarse DAEVID ALLEN WEIRD QUARTET: el título del disco es “Elevenses”. Este disco es el resultado de una labor de largo plazo cuyo germen estuvo en las participaciones de Allen y Michael Clare (bajista del DAEVID ALLEN'S UNIVERSITY OF ERRORS) como invitados en un disco de SPIRITS BURNING del año 2002, y fue allí que Don Falcone, el líder de SPIRITS BURNING, propuso que ellos tres hicieran algo por su cuenta. Trey Sabatelli (baterista de THE TUBES) completó el cuadro poco después, siendo bautizado el grupo por Allen como WEIRD, y más tarde como WEIRD BISCUIT TEATIME. Una vez reunido y grabado el material que puede llenar un disco, éste habría de llamarse “DJDDAY”. Como las grabaciones, mezclas y adiciones de pistas adicionales se hacía a ritmo lento y en dos estudios distintos, a veces había que recurrir a Paul Sears (el magistral baterista-percusionista de THE MUFFINS) para reemplazar a Sabatelli. Alguna vez Falcone y Sears intercambian roles de baterista y teclista, y además, el inquieto Falcone va más allá de sus aportes a los diversos teclados que maneja con otros aportes a la percusión y al bajo adicional. Allen, por su parte, alterna entre la guitarra eléctrica “normal” y la glissando guitar, su instrumento de bandera: también canta, por supuesto. Como colaborador ocasional, Jay Radford se multiplica grabando partes de guitarras eléctrica, acústica de 12 cuerdas y bouzouki en uno de los temas del repertorio. Mientras las últimas mezclas avanzaban, Allen mostraba su gran alegría por la labor hecha, pero también estaba él muy debilitado por el cáncer que terminó llevándoselo al más allá a inicios del año 2015. Una vez terminado este disco, el ensamble asumió el nuevo y definitivo nombre de DAEVID ALLEN WEIRD QUARTET y el álbum pasó a titularse “Elevenses”, siendo publicado tanto en formato de CD como de vinilo por el sello Purpel Pyramid, una sucursal de Cleopatra Records.

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Pasemos ahora al repertorio del disco mismo, que es, entre otras cosas, la auténtica carta de despedida de ese espíritu insaciablemente libre de la vanguardia rockera que fue Daevid Allen. Aunque también puede describirse como un menú para la última cena, pues la palabra del título significa tentempié o tapitas. Con la tripartita ilación inicial de ‘TransLoopThisMessage’, ‘Imagicknation’ y ‘The Latest Curfew Craze’, las cosas se ponen en marcha bajo una aguerrida modalidad psicodélica. Tras el minuto y medio de abstracciones industriales de directo matiz etéreo que nos brinda ‘TransLoopThisMessage’, surge ‘Imagicknation’ con su peculiar manera de remodelar la faceta más reposada del GONG primigenio (anterior a su trilogía clásica) mientras la arropa con una aureola Canterburyana que con suma facilidad nos remite al primer álbum de SOFT MACHINE así como al de CARAVAN. ‘The Latest Curfew Craze’ completa esta ambientación inaugural solventemente a punta de establecer una versión elegante de la visceralidad cósmica que el legado de GONG dejó como paradigma especial y motivador de la primera generación del rock progresivo. Cuando esta secuencia triádica haya terminado nos habremos complacido con un viaje caleidoscópico desde un amanecer nebulosamente ceniciento hacia un mediodía festivamente colorido, y será entonces el turno de ‘Kick That Habit Man’, un blues psicodélico que se sitúa a medio camino entre la opípara ironía surrealista de Allen y la cortante frugalidad de CAPTAIN BEEFHEART. Los discretos ornamentos de sintetizador y la percusión programada ayudan mucho a mantener un aire modernista para el bloque sonoro edificado por Allen, Sears y Clare. En su espacio de 3 ½  minutos, ‘Secretary Of Lore’ nos brinda un bello viaje progresivo donde el paradigma del space-rock se nutre de añadidos retazos semejantes al krautrock en su dimensión más ensoñadora. ¡Qué pena que no dure más!... pero es que ahora es el turno de ‘Alchemy’, un instrumental saltarín.

Con la dupla de ‘The Cold Stuffings Of November’ y ‘Grasshopper’ atravesamos el ecuador del repertorio. El primero de estos temas nos muestra un ejercicio de grisácea densidad manejado con tan meticulosa sobriedad que el protagonismo compartido del teclado y la batería en el entramado sonoro no se hace para nada abrumador. Por su parte, el segundo se enfila hacia un groove más ligero aunque el motif central hereda, al menos en parte, el talante grisáceo de la pieza precedente. Sears elabora una cadencia maravillosa que se asemeja a la faceta adusta de la primera escuela del rock-in-opposition (estamos pensando en los ART BEARS así como en AQSAK MABUL) mientras los teclados van llenando espacios a placer en un delirante retorcimiento de estándares fusionescos que se acomodan al vuelo psicodélico del momento. La flotante coda de ‘Grasshopper’ abre la puerta al arribo del cinismo festivalero de ‘God’s New Deal’, una canción breve que oportunamente ofrece un momento de relax humorístico tras los excelsos ejercicios de seriedad sónica que vinieron antes. El invitado Radford hace sentir el bouzouki y la guitarra de 12 cuerdas a la hora de sostener el candor deseado para esta pieza. ‘Dim Sum In Alphabetical Order’ establece una síntesis entre la señorial densidad de ‘The Cold Stuffings Of November’ y la abstracción combativa de ‘TransLoopThisMessage’. Las recurrentes línea de bajo y las exhalaciones emergentes de la glissando guitar de Allen se hacen notar en medio de un esquema de trabajo que es lo suficientemente grácil como para mantenerse en un formato bien delineado y lo suficientemente tenue como para permitir la ocasional irrupción de un momento aleatorio. ‘Killer Honey’ prosigue por esta misma línea de trabajo pero con un acrecentamiento del factor psicodélico: además, la dupla rítmica asume una musculatura renovada de modo que se permite hacer resaltar su compleja cadencia en medio de la maraña grupal.


Ocupando conjuntamente un espacio de casi 11 minutos, los dos últimos temas del álbum se titulan ‘Under The Yum Yum Tree Cafe’ y ‘Banana Construction’, respectivamente. Como es obvio, el título de éste alude al disco solista de debut de Allen, el cual data de 1971. En el caso específico de este epílogo dual del álbum, tenemos a ‘Under The Yum Yum Tree Cafe’ desplegando un panorama de talante jazz-progresivo en un compás predominante de 7/8. Por su parte, ‘Banana Construction’ se encauza por una corriente sonora de temperamento pulsátil, bien centrada ésta en el nervio afilado de los guitarreos y el ímpetu banderizo de la sección rítmica (realmente soberbios Sabatelli y Clare). El fin de fiesta está diseñado para motivar los bríos más efusivos de la última danza antes de la marcha definitiva de Allen y sus ilustres secuaces. Como balance general, “Elevenses” nos ha causado una gratísima impresión y nos conmueve al extreme que los últimos pasos que diera el Sr. Daevid Allen en este valle de lágrimas se hayan concretado en un disco tan bueno como éste; el mérito también debe ser apropiadamente otorgado a sus compañeros de esta última travesía, Michael Clare, Don Falcone, Trey Sabatelli y Paul Sears. Gracias a todos ellos por este aperitivo patafísico y progresivo que resulta tan nutritivo y tan opíparo como un banquete organizado en algún sofisticado ambiente palaciego.

Friday, November 11, 2016

BAALBEK: recuerdos de “Fata Morgana”


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

BAALBEK es el nombre de un grupo argentino formado en octubre de 1994 en La Plata con la intención de proponer una modalidad jazz-progresiva de música que pudiera brindar elegancia y distinción a la vanguardia rockera de su país. Con el paso de los años, su propuesta se convirtió en una realidad concreta por vía de la publicación de su disco de estudio “Fata Morgana”, en el año 2000: de hecho, FATA MORGANA era el nombre original del grupo antes de pasar a rebautizarse como BAALBEK, ese santuario fenicio dedicado al dios Baal que pasó por manos de las colonizaciones griega, seleúcida y romana, y que actualmente es un localidad del Líbano. El ensamble que registró el material de este disco estaba conformado por Gonzalo Romero [guitarras], Fabián Vera [bajo], Eduardo Gustavino [teclados], Pablo Clavijo [saxo y teclados] y Pablo González [batería]. De hecho, esta formación no era la original sino que la alineación fue trasmutando continuamente, y dada la ocasión de plasmar efectivamente un disco, le pusieron como título el nombre inicial de la banda. La oferta musical de BAALBEK enuncia por lo general un énfasis en el factor jazz-rockero de la tradición progresiva (HAPPY THE MAN, PASSPORT, NATIONAL HEALTH) y en las figuras históricas más relevantes del jazz-fusion (RETURN TO FOREVER, WEATHER REPORT, ALLAN HOLDSWORTH) sin perder el rastro del sinfonismo (principalmente CAMEL). Su sonido nuclear tiene bastantes parentescos (muy posiblemente involuntarios) con los chilenos de EVOLUCIÓN y los brasileños de ALGARAVIA, pero como acabamos de decir, el factor sinfónico está suficientemente enfatizado en varios momentos del álbum como para tenerlo también en cuenta en nuestra aproximación al repertorio de “Fata Morgana”. Este disco fue grabado en el estudio privado del grupo y mezclado en otra sala de grabaciones argentina, para luego ser masterizado en un estudio brasileño y publicado por el sello estadounidense Record Runner. Pasemos ahora a los detalles de dicho repertorio.

  

La pieza homónima abre el disco con colorido fulgor, con un desarrollo musical de base sencilla y cubierta moderadamente sofisticada: las notables orquestaciones e ilaciones armónicas de los teclados proporcionan un efectivo envoltorio para los fraseos de la guitarra. Aunque su extensión no es maratónica – dura menos de 3 ½ minutos – su magia melódica se queda un tiempo inmenso en la memoria del oyente. ‘La Última Oportunidad’ mantiene el momentum y establece un trabajo más intenso en la dupla rítmica, además de incluir un (brevísimo) solo a lo Kit Watkins. Aunque el disco acaba de empezar no hace muchos minutos, el gancho ya deja un impacto efectivo en nuestras mentes y amenaza con ser permanente: veamos cómo sigue la cosa. ‘15 Minutos’ apunta a enfatizar el lado entusiastamente rockero del sonido BAALBEK, mientras que ‘Me Fui’ instala un momento de calma reflexión: en algún momento emergen atmósferas Floydianas que le dan al final un cariz un tanto ceremonioso. Tal vez hubiera sido productivo prolongar el pasaje final para ver qué pasaba, pero el oyente no tiene mucho tiempo para pensar en esta hipótesis porque el frenesí contagioso de 'A Quién Le Toca' de inmediato entra a tallar, para dejar que la mente y el corazón dancen bajo el dictamen de su pegajoso ritmo: es como un STEVE VAI reciclado a través del filtro del GENESIS de fines de los 70s. En realidad, la gente de BAALBEK no es muy dada a elaborar composiciones de larguísimo aliento, siendo así que solamente dos temas de todo el álbum superan la barrera de los 4 ½ minutos: el enfoque central de su creatividad melódica y sus arreglos correspondientes es focalizarse en el ‘prospecto de vida natural’ del motif de turno. El sexto tema del disco, titulado ‘Sinfonazo’, se inclina (tal como su nombre humorísticamente indica) abiertamente hacia el estándar sinfónico de unos CAMEL mezclados con GREENSLADE más algunas dosis extra de los GENESIS de la etapa 76-78, aunque manteniendo ciertos nexos íntimos con las atmósferas y el esquema sonoro que se impusieron en los dos primeros temas del disco. Una vez más notamos aires de familia con el paradigma del héroe Watkins en algunas intervenciones de teclado, y de hecho, tenemos aquí un cénit indiscutible del disco.


Con el muy Mussorgskiano título de ‘Baba Yaga’, el séptimo tema del álbum recibe un cierto impulso de la pieza anterior pero se mete un poco más a fondo en el factor jazzero. Por su parte, ‘El Boxitracio’ enfatiza lo rockero nuevamente, incluso incorporando ciertos adornos psicodélicos en algunas intervenciones del sintetizador mientras la batería y la guitarra se erigen como los asideros protagónicos del punche reinante; Este clima de frenesí y extroversión continúa capitalizándose eficazmente con el arribo de ‘Ven Conmigo’, tema que contiene un espíritu menos aventurero que el anterior pero que sin duda funciona muy bien para prolongar el momentum de vigor. Con su groove netamente jazzero (no ajeno al modelo de la CHICK COREA ELEKTRIC BAND) y sus casi 5 minutos de duración, la pieza en cuestión completa una movilidad muy vistosa. ‘Clipper’, que es la pieza más breve del disco, sigue obediente y solventemente este patrón jazz-rockero: se trata de un tema amable y ameno, ejecutado con la prestancia de siempre, aunque puede resultar fácilmente opacado por los diversos tipos de esplendor musical exhibidos en la secuencia de las tres piezas precedentes. ‘El Sigurath’ sí se acerca más a ese mencionado esplendor al encuadrar un dinámico equilibrio entre el jazz y el rock sinfónico: dueña de excelentes niveles de garbo, esta pieza instaura un nuevo cénit del álbum. La dupla de ‘Cryptico’ y ‘Parafernalia’, que ocupa un espacio conjunto de casi 8 minutos, completa el repertorio para darle completa cohesión. El primero reitera el parámetro jazz-rockero que varias veces se ha venido instaurando con grácil colorido durante el repertorio precedente, siempre explotando la melodiosa idea de turno con elegante pulso. Hay un solo de sintetizador electrizantemente bello como parte del desarrollo temático. ‘Parafernalia’, en fin, desarrolla una polenta rockera invadida de una vibración melódica típicamente progresiva, algo así como un híbrido de CAMEL y PABLO EL ENTERRADOR remodelado bajo las pautas centrales del retro-sinfonismo del nuevo milenio. La estilización sostenida por las orquestaciones de los teclados y los cálidos efluvios de la guitarra tienen un enorme gancho.



Descubrir a BAALBEK años atrás supuso para nosotros una muy grata sorpresa, y tal como dijimos hace un tiempo en otros foros de difusión y apreciación del rock progresivo y similares, recomendamos a otros melómanos y coleccionistas aventurarse también a agasajarse con este grupo. Hoy por hoy, el grupo sigue activo con la alineación de Romero, Vera, los dos teclistas Ariel Iván Ruiz Mateos y Teresa Murad, y el baterista Iván Scarsella: de hecho, en lo que queda del presente año 2016 el quinteto tiene programada una participación en La Plata Prog Fest VII, y antes de eso, en la tercera edición del Lima Prog Fest. Es un gusto saber que el sueño musical de BAALBEK sigue vigente y nos mantenemos alerta ante el prospecto de futuros trabajos discográficos en el futuro próximo.  


Muestras de “Fata Morgana”.-


El contenido de esta reseña es una variación de la originalmente publicada en el blog La Caja De Música [enlace: http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/baalbek_fatamorgana.html]