Saturday, December 31, 2016

PRÓSPERO AÑO NUEVO 2017



HOLA A TODA LA GENTE AMIGA DE AUTOPOIETICAN
¡¡PRÓSPERO AÑO NUEVO 2017 A TODOS!!

Para hacernos eco de esta temporada de danza y júbilo mientras celebramos los momentos alegres que tuvieron lugar en el año 2016 que ya se nos va y nos llenamos de expectativas optimistas y luminosas para el año 2017, nos ponemos a disfrutar de ‘In Dulci Jubilo’, una de las más dulces piezas que forman parte del amplio catálogo de MIKE OLDFIELD. Este tema fue lado A de un single que OLDFIELD publicó por sugerencia de los jefes de Virgin Records a mediados de noviembre de 1975, con miras a convertirlo en un éxito de ventas en temporada navideña, cosa que se cumplió efectivamente. El lado B estaba ocupado por la canción 'On Horseback', que todos conocemos por ser la coda del álbum "Ommadawn". Haciendo gala de sus dotes de multiinstrumentista, OLDFIELD toca en ‘In Dulci Jubilo’ guitarras eléctrica y acústica, piano, bajo, sintetizador Arp String y pandereta, haciéndose acompañara por Leslie Penning a la flauta dulce y el kortholt, y por William Murray a la tarola militar.

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El buen OLDFIELD no es el autor original de esta pieza. De autoría anónima que se remonta hasta la Edad Media Tardía  (aunque algunas leyendas sostienen que el autor de la letra y la música era el místico del siglo XIV Heinrich Seuse bajo inspiración directa de unos ángeles cantores, en fin...), en su formato original tenía una letra que combinaba frases en latín con otras en alemán. Más tarde, en la primera mitad del siglo XVII, el maestro Johann Sebastian Bach compuso una cantata navideña (BWV 729) que usaba a la melodía principal de In Dulci Jubilo como preludio. La versiones inglesas más populares son la de John Mason Neale, bajo el título de 'Good Christian Men, Rejoice', y el arreglo vocal polifónico de Robert Lucas de Pearsall, ambas de la primera mitad del siglo XIX. La versión de MIKE OLDFIELD está fluida e ingeniosamente adaptada a la estructura y la vibración de una danza celta, festiva y colorida a su propia manera particular. Por supuesto, el sonido del solo de la guitarra eléctrica en el momento climático porta la mágica belleza que OLDFIELD ha convertido en prototipo dentro del gran universo del rock progresivo: líneas flotantes y contundentes donde se combinan titilación nostágica y lirismo cándido. 




    

EDENSONG: música desde un jardín de delicias progresivas


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos en nuestras manos el segundo disco de la banda estadounidense EDENSONG, titulado “Years In The Garden Of Years” y destacado como una de las obras mejor logradas de la producción progresiva mundial del año 2016. El conjunto está conformado por James Byron Schoen [guitarras y canto], Tony Waldman [batería, percusión, tambores gamelanos, tambor hang y canto], Stefan Paolini [teclados, tambor hang y canto], Barry Seroff [flautas] y T.D. Towers [bajo y canto]. Para el repertorio del álbum, el grupo contó con las adicionales participaciones ocasionales de los cellistas Eric Stephenson y Luna Sky, Malcolm Piper al canto adicional, y también con Adrian Belew (¡nada más ni nada menos!) al canto. Se trata de un disco excelso en cuanto a la inspiración melódica y con mucho músculo, el perfecto sucesor del disco debut “The Fruit Fallen” (del año 2008), el cual permitió a EDENSONG establecer su propio dialecto dentro del gran y diverso cosmos progresivo del nuevo milenio. Este grupo surgió de las cenizas del grupo prog-metalero ECHOES OF EDEN, el cual se mantuvo activo durante los 90s hasta su disolución durante el nacimiento del nuevo milenio. Schoen, siendo presa de un renacer musical en su mente y su corazón, decidió formar este nuevo grupo con la mente puesta en un esquema prog-sinfónico lo suficientemente ecléctico como para incluir también factores pesados, folclórico y académicos. La meta era llevar la idea de lo progresivo hacia una dimensión frontalmente épica: aunque son pocos los que quedan de la alineación que grabó aquel primer disco, el repertorio de “Years In The Garden Of Years” muestra abiertamente que la esencia artística de EDENSONG sigue intacta y con suficiente energía como para seguir cruzando los mares de su ideal estético con el viento a favor. Veamos ahora los detalles de este disco en cuestión, ¿vale?

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A través de la secuencia de títulos autónomos para casi todas las piezas que integran el álbum, cada una de ellas se presenta como una parte específica del concepto de “Years In The Garden Of Years”. Sin embargo, la canción que abre el álbum no es parte de dicho concepto y se titula ‘Cold City’. Ésta nos impacta de entrada con su poderoso y electrizante prólogo instrumental, el cual nos revela una curiosa mezcla de WHITE WILLOW, PORCUPINE TREE (en su faceta pesada) y CLIFFHANGER. Ya en las secciones cantadas, el grupo introduce notables elementos de prog-metal al esquema sonoro, añadiendo factores épicos al estilo de los inolvidables INDUKTI (y tal vez algo de ANTAHEMA). Las dos primeras partes del concepto se titulan ‘End Times In Retrospect’ e ‘In The Longest Of Days’, respectivamente: poco más de 10 ½ minutos de esplendor progresivo para nuestro total deleite. Íntegramente instrumental, ‘End Times In Retrospect’ tiene un cálido preludio de guitarra clásica y cello que pronto es reemplazado por un impetuoso cuerpo central en el que el prog-metal (DREAM THEATER, SHADOW GALLERY) se convierte en el ingrediente principal mas no exclusivo, pues también hallamos algún pasaje marcado por el mellotrón donde surge el paradigma retro-progresivo escandinavo y otro de tenor folk-progresivo. Por su parte, ‘In The Longest Of Days’ nos muestra una vitalista mezcla de los modelos de KARMACANIC y SPOCK’S BEARD. En algún momento gozamos de un solo de sintetizador muy a lo Tony Banks mientras el ensamblaje de guitarra, bajo y batería se mueve en un terreno intermedio entre la tradición sinfónica y el heavy prog de nuestros días. La tercera parte del concepto se titula ‘The Hollowed’ y no solo es una de las canciones más extensas del disco sino que también encarna una de sus máximas expresiones progresivas. En base a una bien perfilada combinación de atmósferas pastorales de tenor prog-folk, elementos renacentistas y recursos manieristas, el grupo gesta una estupenda faena. Alrededor de la frontera del sexto minuto, el grupo elabora, bajo a guía del piano y con relevantes colores aportados por la flauta y los cellos, el camino hacia un glorioso epílogo triunfal. Sin duda, el grupo recibe, en simultáneo, herencias de JETHRO TULL (77-79), MIKE OLDFIELD (78-80), YES y ANTHONY PHILLIPS.

‘Down The Hours’ sucede a las vibraciones coloridamente épicas de ‘The Hollowed’ con un inspirado ejercicio de alternancias entre pasajes extrovertidos e introvertidos, un ejercicio sólidamente instalado sobre complicadas armazones rítmicas. Los aires de familia con la banda compatriota ADVENT son fáciles de advertir, así como con la banda israelí CICCADA. En los pasajes donde se resalta el solo de guitarra, el bloque grupal se torna más aguerrido. Ya a estas alturas del partido estamos convencidos de estar disfrutando de uno de los trabajos progresivos más excelso del año. ‘Chronos’ es otra pieza particularmente extensa dentro del esquema del concepto de “Years In The Garden Of Years”, y en muchas maneras, sigue por el sendero de amables cromatismos de ‘The Hollowed’, pero esta vez el aspecto sinfónico resulta sólidamente afianzado y la batería ocupa un rol mayor en la armazón rítmica. Cabe notar que la batería utiliza algunos recursos jazzeros en el groove que crea, pero los mayores referentes estilísticos aquí son YES, PREMIATA FORNERIA MARCONI (de los discos 2do y 3ro) y THE ENID, junto a la vitalidad retro de los THE FLOWER KINGS de los tres primeros álbumes. ‘Generations’ dura poco menos de 3 ¾ y resulta la canción menos larga del disco: su atmósfera es lánguida, casi minimalista, envuelta en ondulaciones sónicas psicodélicamente deconstructivas. Su aura obviamente tétrica es manejada con sutileza, como si el temor ante una indefinida novedad que está a punto de brotar fuese más imponente que el objeto de temor mismo. Pero lo que surge a continuación no es algo terrible sino señorial: se trata de ‘The Atman Apocalypse’, tercera pieza más larga del álbum cuyo esquema sonoro tiende puentes entre el prog-metal melódico (SHADOW GALLERY), el paradigma de EMERSON, LAKE & PALMER y la vitalidad lúdica de unos JETHRO TULL.

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La octava y última sección del concepto se titula ‘Regenerations’, y básicamente se trata de una balada sinfónica con raigambre folk, bastante inspirada en su desarrollo temático y apropiadamente ornamentada con varios teclados para el fastuoso – y extenso – pasaje final. Esquemas del GENESIS del periodo 70-71 y del YES de la etapa 71-72 entran a tallar como poderosas fuentes de inspiración para la banda. Durando 6 ¼ minutos, ‘Yawn Of A Blink’ cierra el álbum, y es la segunda canción que no forma parte de la secuencia conceptual. Se trata de una pieza llamativa e intensa, dueña de un patente gancho melódico, y tal como sucedió en otras partes del disco, tiene un esquema sonoro enraizado en la encrucijada entre el prog-metal y la vieja escuela del prog sinfónico. Todo esto fue “Years In The Garden Of Years”, un robusto y consistente delicatessen progresivo que pone a los EDENSONG como parte importante de la élite sinfónico-progresiva estadounidense del nuevo milenio.


Muestras de “Years In The Garden Of Years”.-
Regenerations: https://lasersedge.bandcamp.com/track/years-in-the-garden-of-years-viii-regenerations

Wednesday, December 28, 2016

El bendito paraíso musical del FRED FRITH TRIO


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión tenemos el gozoso honor de traer a colación al ensamble llamado FRED FRITH TRIO, el cual incluye al guitarrista Fred Frith, al bajista-contrabajista Jason Hoopes y al baterista-percusionista Jordan Glenn: el motivo es su disco “Another Day In Fucking Paradise”. Frith es un héroe consumado cuyo impresionante y nutridísimo currículum incluye membrecías en HENRY COW, ART BEARS, MASSACRE, COSA BRAVA, etc., mientras que Glenn ya cuenta con bastante prestigio en la escena del jazz experimental como fundador de WIENER KIDS y Hoopes es un sesionista de gran envergadura. Dos generaciones unen sus mentes y corazones en este estupendo proyecto que es FRED FRITH TRIO… pero más allá de la autoridad que impone el nombre de Fred Frith dentro de la estructura formal de este ensamble, que quede muy claro que este grupo es, ante todo, un triunvirato. Grabado en los Sharkbite Studios de Oakland en enero del 2016 y mezclado dos meses después, este disco que tenemos ahora en nuestras manos fue publicado por el sello Intakt Records a mediados de este año, erigiéndose en una de las publicaciones más notables del 2016 en el área del jazz-rock de vanguardia. De hecho, la sinergia tan fabulosa entre los tres músicos se alimenta de su convivencia en el contexto de una intensa gira europea que tuvo lugar en el 2015. Veamos los detalles del repertorio de Another Day In Fucking Paradise”, ¿vale?


Con la secuencia de ‘The Origin Of Marvels’ y ‘Dance Of Delusions’ comienza el repertorio del disco: el trío comienza ensimismado y sigiloso bajo una aureola de enigmática abstracción para luego arrojarse a una danza que oscila entre el caos de las alucinaciones y la aleatoria libertad del surrealismo más lúdico. Acto seguido, ‘Poor Folly’ exhibe un ejercicio de lúcido dadaísmo, primariamente guiado por el extravagante cántico de Frith mientras la armazón instrumental se inserta en otoñales parajes sónicos que parecen anunciar un atardecer particularmente tenso en el Limbo. ‘La Tempesta’ cumple con la misión de trasladar el aún reinante ímpetu dadaísta hacia niveles de explosiva neurosis, una tempestad donde nuestros pensamientos más siniestros muestran su faz más cínica, mientras que ‘Glimmers Of Goodbyes’ pone un poco de calma en el ambiente pero no con un enfoque lírico sino más bien asumiendo un talante señorial para el viaje en clave de free-jazz que la agenda del trío impone par este momento particular. La estrategia operativa consiste principalmente en que Glenn y Hoopes organizan y deconstruyen continuamente sus diálogos mientras que Frith elabora texturas cósmicas y demás artificios flotantes. Algunos resabios de MASSACRE y de la faceta más osada de HENRY COW se notan aquí Durando 11 ½ minutos, ‘Yard With Lunatics’ es el tema más extenso del disco, y de paso, también uno de los más extrovertidos. Como si se tratara de la cosecha de la siembra plasmada en la ilación de las tres piezas precedentes, este monumental tema explora los variados recursos de fragor impetuoso, inasible misterio y lúdica neurosis que ya se han hecho presentes anteriormente, pero esta vez la ingeniería articulada por los tres músicos bajo la lógica de la libre impredecibilidad se siente genuinamente fastuosa. El primero de estos elementos explota al inicio pero pronto deja paso a los otros dos para que se adueñen del terreno a sus anchas.


Este esquema de trabajo necesariamente se traduce en la exigencia de un nervio más bizarro en los pasajes extrovertidos y una nobleza más grave en los pasajes donde predomina lo hermético. ‘Yard With Lunatics’ es, no nos cabe duda, una cima decisiva del disco, pero la pieza que sigue a continuación, titulada ‘Only Light And Shadow’, no le queda muy a la zaga, pues logra encapsular y potenciar el factor cósmico que el trío ha abrazado como uno de los recursos más llamativos de esta aventura. En efecto, los artilugios de la guitarra ostentan una mayor musculatura mientras la dupla rítmica diseña una arquitectura más sólida dentro de los irrenunciables parámetros dadaístas en los que se mueve tan gozosamente. La ilación de ‘The Sleep Of Reason’ y ‘Straw Men’ es otro punto álgido del disco: los tres músicos se ponen a jugar grácilmente por su cuenta mientras se disponen a buscar algún terreno común, y al encontrarlo, se asocian en un nuevo ejercicio de vitalismo deconstructivo. La actitud de desafío es evidente pero más lo es la de complicidad en un juego sin reglas bien definidas: en todo caso, el resultado es el matrimonio perfecto de free-jazz y psicodelia progresiva. En menos de un minuto y medio, ‘The Deserted Garden’ remueve la atmósfera y altera el ambiente con un filo renovado, lo cual prepara el terreno para que ‘Schlechtes Gewissen’ registre otra instancia de caos intenso y luminoso. El contrapunto entre los tensos retazos que el arco extrae del contrabajo y los fraseos metafísicos que la guitarra emana se sostiene firmemente sobre el majestuoso frenesí que impone la batería. La dupla de ‘Phantoms Of Progress’ y ‘The Ride Home’ cierra el repertorio: el primero de estos temas instaura el esquema más reconocible de todo el disco, sirviendo ello especialmente para el explícito lucimiento del contrabajo, así como para que la guitarra despliegue sus mayores recursos de vigor; por su parte, el segundo tema pone un broche travieso al virar hacia un compás que coquetea con cadencias latinas mientras la guitarra persiste en los ecos de su resoluto vigor.  


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Aunque el título del álbum hace alusión a un jod#%! paraíso, en realidad este disco es una bendición además de ser bals
ámico para los oídos y mentes de exigente sensibilidad vanguardista. Esto que han gestados los Sres. Frith, Hoopes y Glenn es un deleite estupendo de principio y fin, portador de un nervio y una vitalidad que no decaen ni por un instante: el FRED FRITH TRIO nos ha brindado una soberbia cátedra sobre cómo explorar variados matices de experimentación jazz-rockera dentro de un paradigma sólido y consistente. 
“Another Day In Fucking Paradise” no tiene pierde.



Muestras de “Another Day In Fucking Paradise”.-



Sunday, December 25, 2016

El 13er round de VAN DER GRAAF GENERATOR


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el día indicado para una reseña muy pero que muy especial. VAN DER GRAAF GENERATOR, esa gran personalidad que se instauró velozmente como una de las figuras campeonas más sólidas del ideal del rock progresivo desde fines de los 60s, vuelve al ring de la lucha de la vida para pelear su round #13; en efecto, el título de su recientemente publicado 13er disco es “Do Not Disturb”. Conformado por el trío de Peter Hammill [voz, guitarras y pianos], Hugh Banton [órganos, teclados, bajo, glockenspiel y acordeón] y Guy Evans [batería y percusión], el legado aún viviente de VAN DER GRAAF GENERATOR se mantiene sólidamente asentado como uno de los referentes más absorbentes del ayer y del hoy del movimiento progresivo. En entrevistas previas al lanzamiento de este nuevo disco, los integrantes señalaron que se trataba de uno de sus trabajos más técnicamente complejos de su trayectoria [veamos el enlace de la página Team Rock: http://teamrock.com/news/2016-06-28/van-der-graaf-generator-talk-technically-demanding-13th-album], y en verdad que estaban siendo totalmente sinceros al respecto. Grabado a fines de octubre del 2015, “Do Not Disturb” pasó por su proceso de mezcla y posproducción durante la primera mitad del 2016 para finalmente ser lanzado al mercado en el último día del pasado mes de setiembre. Veamos ahora los detalles de su repertorio.


Ya desde el inicio, de la mano de ‘Aloft’, se nota que el grupo alimenta con genuina fuerza el grosor sonoro con el cual ha ido conquistando la vitalidad que le exigía la situación de fungir como trío desde los tiempos del “Trisector”. La base temática es primordialmente reflexiva y serena, pero siempre hay campo abierto para que los quiebres de atmósfera y motif entren a tallar con miras al enriquecimiento del desarrollo temático. Así las cosas, Evans da cabal muestra de que en su estrategia jazzera cuenta con la herramienta perfecta para sustentar al esquema global de esta espectacular canción de apertura, especialmente con el empleo de factores de bossanova. El viraje que se da a poco de llegar a la barrera del cuarto minuto es simplemente grandioso: se nos regala un minuto y medio de envolvente gravedad. Si tanto gusto nos da que Evans se aferre a sus raíces jazzeras y que Banton se sienta tan libre para explorar texturas psicodélicas para potencializar las texturas y orientaciones emocionales que se aluden desde el núcleo compositivo en curso, pues con ‘Alfa Berlina’ nos espera aún más deleite. Esta balada irradia un aire de inquietante nostalgia mientras su núcleo temático recibe unos arreglos, tan sobrios como impactantes, de parte de un teclado que ocasionalmente irrumpe con ejercicios de mordiente minimalismo. ‘Room 1210’, por su parte, se impone con un señorial híbrido entre la tradición Vandergraafiana de la época 1975-6 y la faceta más majestuosa de la época 2008-11. Nos parece una pena que el interludio extrovertido no tenga mayor duración que la que se le otorgó, pero sin duda que es un recurso esencial para explotar la elocuencia latente de la canción con un efecto dramático. La primera canción netamente marchosa del repertorio es ‘Forever Falling’, y él se instaura sobre un groove lo suficientemente llamativo como para honrar el legado del rock’n’roll… aunque tratándose del trío que es, no esperemos algo obedientemente convencional. Junto a los estimulantemente perturbadores retorcimientos rítmicos que se sitúan en lugares estratégicos tenemos tremendo un viraje temático poco antes de llegar a la marca del minuto y tres cuartos: dicho viraje plantea un desarrollo vivazmente notorio antes de volver al motif inicial para armar un final contundente.  


‘Shigata Ga Nai’ (“no hay más remedio” en japonés) es tema instrumental caracterizado por un sombrío sentido de lo etéreo que gira en torno a la armazón de acordeón y glockenspiel elaborada por Banton: las inocultables vibraciones oscuras de este tema nos recuerdan un poco al paradigma del rock-in-opposition de UNIVERS ZERO, lo cual también nos lleva indirectamente a la referencia de la cámara modernista. Una sólida muestra de intensa sobriedad desde la cual lo minimalista muestra su propio fuego sutil. Como estableciendo un contrapunto tajante, emerge a continuación otra de las canciones explícitamente filudas del disco: ‘(Oh No, I Must Have Said) Yes’. Con su guitarra bien ubicada en el centro neurálgico de la instrumentación y un Banton creando una ingeniosa base de bajo para el inusual compás elegido para la ocasión, el trío exorciza en simultáneo los ecos de la vieja psicodelia y los estándares del rock duro clásico, sustentándose así un inquietante primer motif. Como las cosas nunca son normales en el peculiar cosmos musical de VAN DER GRAAF GENERATOR, a poco de pasada la barrera del segundo minuto y medio se da la inescrutable sorpresa de un viraje brusco hacia un clima jazzero donde Evans pasa a ser el dueño de la voz cantante. Con ese sofisticado agente jazzero que brota tan persistentemente de la ingeniería rítmica de un siempre soberbio Evans y el ulterior desarrollo de un electrizante solo de órgano a cargo de Banton (a medio camino entre lo gótico y lo expresionista), el rigor emocional y el vigor visceral con los que comenzó la canción reciben la savia de una renovada vivacidad. Las cosas vuelven un poco al predominio de lo introspectivo con el arribo de ‘Brought To Book’, pero el cuerpo central queda alterado un par de veces con perturbadoramente efectivos quiebres musicales signados por una arquitectónica intensidad. Soberbio como siempre el ingeniero Banton... y todavía le quedan un par de momentos de arrebatador lucimiento en lo que queda del álbum.  

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La poesía de Hammill sigue siendo inspiradamente contundente y dueña de una lucidez psicologógica y humanista demoledora, tal como lo muestran estas líneas de ‘Brought To Book’: “Finally wearing history naked in my face / I’ll disclose the truth of what I’ve done, / reveal the lines I’ve spun in passing. / I will face up to the music / and with what breath’s left in my lungs / I’ll settle up the score and bid farewell to everyone.” También es notable este retrato de solitario ensimismamiento en ‘Room 1210’: “Time and event disappear / but every wall has ears / and the stories acrue. / Dimly, he notes spinning gears, / he’s one among the ghosts / whose lives have been spent in / Room 1210.” ¡Y cómo ignorar este testimonio de desencantada ansiedad en ‘Forever Falling’!: “Season by season we seek an agreement / beyond rhyme and reason, however estranged. / Meeting and greeting, our time here is fleeting. / Meanwhile we wheel around in an impression of dance.” Digno de un Nobel de Literatura, ¿verdad que sí? Volviendo a lo estrictamente musical, vemos que en el tema que porta el convulsivo título de ‘Almost The Words’, el trío se dispone a remodelar conjuntamente la magia introspectiva de ‘Brought To Book’ y el señorío de ‘Room 1210’, añadiendo algo de la espiritualidad grisácea de los últimos trabajos solistas de Hammill. En la instancia final, cuando la instrumentación acoge su máxima intensidad, Banton nos brinda el mejor solo de órgano del disco. Otro estupendo ejemplo de hibridación de la mejor etapa anterior del trío (08-11) con la etapa 75-76. Cierra el álbum una canción significativamente titulada ‘Go’. Con una parca letra que incluye las líneas “Time to leave, close the door, / you can’t believe you wanted more, / more or less, all for the best / in the end it’s all behind you” y una base instrumental marcada por un parsimonioso minimalismo, aquí se nos muestra la esencia misma de lo crepuscular. Los parcos ornamentos percusivos que entran a tallar con un talante sobriamente caliginoso enfatizan el aura elegíaca de este impactante broche del disco.  


Van Der Graaf Generator


En fin, todo esto fue “Do Not Disturb”, un testimonio de aceptación de la senectud por vía de nuevas expresiones para las inquietudes y preguntas de siempre sobre el sentido de la vida en general y el significado de cada vida particular. Cosas así son parte esencial del ideario musical de VAN DER GRAAF GENERATOR, quienes con este disco han conquistado el cénit hacia el cual apuntaban desde su reformación del decenio pasado, siempre fieles a su ideología estética marcada por una amalgama de estos tres elementos: el fuego de la pasión, el éter del intelecto y la luz de la osadía artística. Con ellos, los VDGG cuentan con armas lo suficientemente poderosas como para seguir siendo victoriosos en este 13er round de su intermitente combate contra los fantasmas del desgaste y el hastío.


Muestras de “Do Not Disturb”.-

Saturday, December 24, 2016

FELIZ NAVIDAD


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HOLA A TODA LA GENTE AMIGA DE AUTOPOIETICAN
¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!

En esta ocasión el villancico que nos congrega es el primero que hizo la genial banda JETHRO TULL en un momento en que operaba virtualmente como trío tras la partida de Mick Abrahams y mientras Martin Barre estaba todavía por entrar en el horizonte del grupo liderado por Ian Anderson. Nos referimos, por supuesto, a ‘A Christmas Song’. Fue una de las primera canciones compuestas por Ian Anderson con la mandolina junto a ‘Fat Man’ y Love Story’: la primera de estas canciones habría de formar parte del glorioso segundo álbum de la banda Stand Up mientras que la segunda habría de ocupar el lado A de un single anterior, siendo el lado B justamente ocupado por el villancico sobre el cual estamos hablando ahora. El ítem se publicó a inicios de diciembre de 1968 y llegó a la posición #29 de la lista de sencillos del Reino Unido. Si la grabación de Love Story’ fue una labor grupal – la última con Mick Abrahams como integrante del grupo en cuestión –, la de ‘A Christmas Song’ supuso la primera grabación solitaria de Anderson, cantando, tocando la mandolina y un preludio de flautín. Los arreglos de cuerdas y percusiones orquestales ulteriores fueron aporte del entonces David Palmer (ahora Dee), arreglos que completan hermosamente el carácter solemne de la canción.


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Solemne es ‘A Christmas Song’, y también cínica debido a que su talante retrata el desdén de Anderson por el aspecto comercial y superficialmente lúdico que el mercado moderno le da a las Fiestas Navideñas, traicionando con ello su espíritu original (y más noble) de reflexión, solidaridad y bonhomía en un contexto de seria espiritualidad. En una mezcla de irreverente picardía y surrealista jovialidad, el personaje cantor finalmente le pide a Papá Noel que le pase su botella de licor. Pero... ¿lo hace porque le podrá ayudar a mantener algo de calor corporal en medio de la nieve y la lluvia de fin de año?, ¿o es el simple y llano cinismo de un bebedor empedernido que no pierde ocasión para complacerse en su vicio favorito? 

Como interesante dato histórico dejamos constancia de que las primeras líneas de la canción están casi literalmente tomadas de una oda de autoría de la poeta Cecil Frances Alexander titulada ‘Once in Royal David’s City’, siendo así que ésta fue recogida junto a otras composiciones de varios autores en el volumen Hymns for little children, publicado por Miss Cecil Humphreys en 1848. Un año más tarde, el organista y compositor Henry John Gauntlett le puso música, y muy pronto pasó a convertirse en uno de los villancicos más célebres de la cultura popular inglesa.


    La letra original de ‘A Christmas Song’ es como sigue.-

Once in Royal David's City stood a lonely cattle shed,
where a mother held her baby.
You'd do well to remember the things He later said.
When you're stuffing yourselves at the Christmas parties,
you'll just laugh when I tell you to take a running jump.
You're missing the point I'm sure does not need making
that Christmas spirit is not what you drink.

So how can you laugh when your own mother's hungry?
And how can you smile when the reasons for smiling are wrong?
And if I just messed up your thoughtless pleasures,
remember, if you wish, this is just a Christmas song.

(Hey! Santa! Pass us that bottle, will you?)


    Y ahora ponemos la traducción al español.-

Una vez en la Ciudad del Rey David había un establo solitario,
Donde una madre tuvo a su bebé.
Haríais bien en recordar las cosas que Él más tarde dijo.
Cuando os estáis atiborrando de comida en vuestras fiestas de Navidad
Solo atináis a reíros cuando os mando a la porra.
Perdéis de vista esta idea que seguramente ni hace falta señalar
De que ese espíritu de Navidad no es lo que bebéis.

Así que… ¿cómo podéis reír cuando vuestra propia madre pasa hambre?
¿Y cómo podéis sonreír cuando las razones para ello son erradas?
Y si resulta que justo eché a perder vuestros insensatos placeres
Recordad, si queréis, que ésta es tan solo una canción de Navidad.

(¡Oye, Noel! Pásanos esa botella, ¿vale?)  



Thursday, December 22, 2016

Ceremonia doble en el santuario jazz-progresivo del maestro DEWA BUDJANA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Estamos de plácemes en nuestra agenda de perpetuos festines melómanos porque en esta ocasión, el maestro del jazz-progresivo indonesio DEWA BUDJANA nos brinda un menú en dos tiempos. El menú se titula “Zentuary” y ha sido lanzado al mercado a mediados de octubre pasado por MoonJune Records. La banda de apoyo congregada en esta ocasión es de lujo infinito: Tony Levin [contrabajo eléctrico y Chapman Stick] y los bateristas alternantes Gary Husband y Jack Dejohnette (con el primero también aportando intervenciones a lo teclados). Pero eso no es todo, pues la lista de invitados ocasionales también está de rechupete: Danny Markovich al saxo tenor, Guthrie Govan a la guitarra, Saat Syah a la flauta suling, Ubiet y Risa Saraswati al canto; además, la Orquesta Sinfónica Checa aparece en un par de temas del repertorio. El proceso de gestación de “Zentuary” ha sido muy largo, iniciándose en el año 2015 y extendiéndose hasta el primer tercio del presente año 2016. Veamos los frutos de esta sesuda siembra.


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Con la
dupla de 
Dancing Tears y ‘Solas PM’ – dos temas que casi duran lo mismo – tenemos dieciocho minutos y medio de esplendor sonoro donde la luminosidad marca la pauta y la extroversión organiza el armado y el desarrollo de las atmósferas centrales. Dancing Tears muestra una soltura vitalista que se impone con convicción pero sin renunciar a la delicadeza. Por su parte, Solas PM se enfila por el sendero paradigmático del PAT METHENY GROUP con retazos claramente definidos por el patrón clásico de los WEATHER REPORT de esa extrovertida etapa con Pastorius. Lake Takengon se mete más de lleno a la fusión contemporánea del jazz con atmósferas exóticas de talante folklórico, algo que sin duda retiene el factor METHENY (atención a la meticulosa armonización de las capas de teclado y los arreglos corales), pero también se nota algo decididamente renovador en los diálogos que establecen el piano y la robusta guitarra de BUDJANA. La presencia de una magia místicamente etérea es fácil de notar en el desarrollo temático, pero la musculatura también: no se trata de una pieza suave en verdad. La oportunidad del dueto entre el protagonista y Govan se da en Suniakala, tema de espiritualidad introvertida en clave de blues-rock. La fuerza de carácter de las guitarras es patente pero está al servicio de la agitación melódica sustentada cabalmente por la orquesta, lo cual impone un talante señorial al asunto. También se destaca un prolongado momento de realce de la guitarra acústica, el cual acaudilla la continua plenitud de la pieza hasta su instancia final. Dear Yulman se encamina por un lirismo cristalino que ostenta algunas huellas de Dancing Tears pero éstas son remozadas a través de una gracilidad atmosférica. El lucimiento de la batería en la sustentación del swing no atenta contra el hechizo particular de la pieza. ‘Rerengat Langit (Crack In The Sky) cierra el primer volumen con otro ejercicio de fusión jazz-rockera que se alimenta de ciertos recursos psicodélicos muy sutiles, los cuales dan al bloque sonoro una cualidad flotante. Además, es la única pieza del álbum que no fue compuesta por BUDJANA sino por Levin y su compañero de los STICK MEN Marcus Reuter 

El inicio del segundo volumen de Zentuary llega de la mano de ‘Pancaroba’, una bella pieza que nos remonta a un terreno intermedio entre la estilización melódica del PAT METHENY GROUP y el vitalismo exquisito de un CHICK COREA (especialmente en su fase de los 80s e inicios de los 90s). Si bien el centro temático está inspirado en la tradición oriental, lo más climático de esta pieza está en los duelos de guitarra y teclado que marcan el temple de la sección intermedia. ¡Por Dios, qué gloriosos son los solos del maestro Husband aquí! Luego sigue ‘Manhattan Temple’, tema que en buena medida perpetúa las ondulaciones y modulaciones cálidas de las estructuras melódicas que ya degustamos en el tema precedente, pero esta vez tenemos un esquema rítmico un poco más sofisticado y una sonoridad ligeramente menos ostentosa. El saxo tenor de Garland se hermana muy bien con las líneas centrales de la guitarra y el teclado. Las dos piezas más largas del disco son ‘Dediraku’ y ‘Uncle Jack’, durando 10 ¾ minutos la primera y unos segundos más la segunda. ‘Dediraku’  se centra sistemáticamente en una cándida calidez revestida de amable nostalgia: los colores gentiles que emanan tanto de las flautas étnicas como del sintetizador desarrollan cabalmente la ingeniería melódica que sostiene convincentemente al cuerpo central. El solo de guitarra es muy a lo METHENY pero con un punche especialmente resaltado. ‘Uncle Jack’, por su parte, elabora un delicioso experimento con elementos del free-jazz mientras explora sesudamente el legado fusionesco de los 70s, añadiendo al asunto algunos factores de inspiración latina: es casi un híbrido del SUN RA de fines de los 60s con los RETURN TO FOREVER de los dos primeros discos. En medio de ellas dos se sitúa ‘Ujung Galuh’, tema con mucho gancho y cuyo candor melódico es llevado por BUDJANA y sus socios con impecable elegancia. Markovih se luce en un solo de saxo bárbaro; otra mención debe ir para el solo de sintetizador que le sigue. La pieza más breve del disco es la homónima, y justo también le da el cierre: una bella pieza basada en una dupla de guitarra acústica y sitar-guitar, engalanada además con impresionantes arreglos orquestales.


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Un total de 12 temas fue apreciado en esta exquisita experiencia melómana, que más bien parecía un ritual de puro deleite en un santuario en el que la música es reina y señora del univers
o. Escuchar el repertorio de 
“Zentuary” es literalmente pasear por un santuario de la más exquisita música jazz-progresiva en un estado de permanente éxtasis en el alma mientras nuestros cerebros aprecian los colores sonoros que se expanden ante nuestros oídos. DEWA BUDJANA ha firmado una obra cumbre y solo nos queda catalogarla como recomendable al 100%.



Muestras de “Zentuary”.-
Manhattan Temple: https://dewabudjana.bandcamp.com/track/manhattan-temple

Tuesday, December 20, 2016

RICHARD PINHAS y BARRY CLEVELAND: fórmula perfecta para hacer música en tecnicolor


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy tenemos en nuestras manos un disco muy especial, y lo es efectivamente por ser el resultado de la genial asociación de los maestros RICHARD PINHAS y BARRY CLEVELAND, dos guitarristas célebres por haber gestado y desarrollado vías de experimentación y renovación radical del modernismo musical. “Mu” es el título del disco que registra esta asociación, siendo publicado por Cuneiform Records a mediados de setiembre pasado: su propuesta es ecléctica e intensa, abriendo campos también a momentos sutiles y flotantes que complementan a la perfección los abundantes pasajes donde lo incendiario, lo vitalista y lo vehemente conforman un autoritario triunvirato sónico. Para decirlo de una manera más esquemática, aquí se da un encuentro crucial entre el jazz-rock, la psicodelia progresiva, la electrónica, el space-rock y el rock-in-opposition. PINHAS y CLEVELAND cuentan con dos colaboradores de excepción en esta aventura: el bajista Michael Manring y el baterista-percusionista Celso Alberti. El arsenal utilizado en este proyecto por PINHAS consiste en guitarra eléctrica, guitarra-sintetizador y sintetizador Metatronics, mientras que CLEVELAND utiliza la guitarra eléctrica, la guitarra Moog, las guitarras E-bow y bowhammer, el sintetizador M-Tron, el Vocalizer 1000, la guitarra de 12 cuerdas, la kalimba, la cítara, el gong, algunas percusiones básica, y también se hace cargo ocasionalmente de la programación de ritmos. Aunque el nombre de PINHAS aparece en primer lugar en la portada del disco que hoy comentamos, CLEVELAND fue quien estuvo al mando de la producción y mezcla del repertorio contenido en él desde su estudio ElevenEleven Recorders. Los demás músicos involucrados aportaron algunas de sus intervenciones en otros estudios, pero esta repartición espacial no influye para nada en el carácter integrado de las actuaciones registradas. El título del álbum, una palabra que alude a la nada, procede de una leyenda budista en torno a un monje estudioso que le pregunta a su maestro si los animales tienen eso que usualmente designamos como espíritu; bueno, en el caso de esta música, podemos decir que tiene abundancia de espíritu en tanto que derrocha ingenio y vigor en enormes dosis, pero bueno, veamos los detalles de su repertorio ahora mismo.
  
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Los primeros  9 ¼ minutos del disco están ocupados por ‘Forgotten Man’, pieza en la que PINHAS y CLEVELAND se las arreglan solos manejando sus propias guitarras, recursos sintetizados y bloques rítmicos computarizados. Al modo de una cruza entre los TANGERINE DREAM de inicios de los 80s y los modismos Frippianos de los álbumes de soundscapes, el dúo elabora una mágica ingeniería sonora de claros ribetes arábigos: intensivamente lírica y vehementemente reflexiva, la pieza se revela como un sortilegio cósmico bien instalado en las áreas del space-rock y el krautrock electrónico. El segundo tema del álbum es la maratón de 25 ½ minutos titulada ‘I Wish I Could Talk In Technicolor’, y es aquí donde Manring y Alberti empiezan a cumplir con su misión de aumentar el bloque sonoro para darle un aura más orgánica: desde el punto de partida ya tenemos unas bellas líneas de bajo que muestran abiertamente su deseo de iniciar un groove magnífico, pero esto deberá exigir un poco de tiempo para su concreción pues el dúo nuclear se dedica a concentrarse en texturas atmosféricas mientras Alberti perpetra sutiles ornamentos percusivos. Poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto y medio, la batería de Alberti entra a tallar pero lo hace con un dinamismo contenido, el cual sirve simultáneamente para llenar los coloridos flotantes perpetrados por PINHAS y CLEVELAND así como para darle un encuadre definido al portentoso croquis dibujado por el bajo de Manring. Así siguen las cosas por varios minutos en un exquisito ejercicio de cohabitación de capas psicodélicas y elegantes grooves jazz-rockeros. Un viraje temático se da instantes previos a la frontera del décimo minuto, encarnándose en un interludio de casi 6 minutos donde se da una moderada intensificación del dinamismo cósmico. Es en este momento donde las herencias de la electrónica combativa de HELDON y de la faceta avant-jazzera (no menos combativa) de CLEVELAND salen al frente, aunque básicamente el rol de este interludio es preparar el terreno para otro jam, esta vez en 7/8. Éste no dura mucho pero cumple cabalmente con su función de reforzar la ampliada vitalidad a donde ha llegado la pieza con miras a su cercana coda, consistente en una remodelación más lenta de la larga primera sección.      

‘Zen/Unzen’ tiene la función de suceder a la monumental bestia sonora que ocupa más de la mitad del espacio del repertorio, y lo hace con una estrategia de gráciles sonoridades sólidamente instaladas bajo los parámetros del jazz-rock, aunque tendiendo puentes con el estándar de la psicodelia de tenor space-rockero. La vitalidad vivaz y polícroma de los solos de la guitarra-sintetizador y el nervio desafiante de otros implementos guitarreros se suceden en una agilidad cautivadora y envolvente. En ciertos momentos, los ornamentos de sintetizador reverberan en una suerte de etérea agresividad (por muy paradójica que suene esta expresión), pues según parece, el cuarteto quiere concluir el jam con un ejercicio de ampliada musculatura. Si ‘I Wish I Could Talk In Technicolor’ se erigía como una maratónica exhibición de tonalidades cósmicas en su dimensión más fastuosa, ‘Zen/Unzen’ encarna el cénit de este tipo de exploración desde un enfoque más compacto. Cierra el disco ‘Parting Waves’, que en su espacio de 4 minutos y pico, concreta un ensueño sónico donde se retoma algo de la sinuosidad exótica del primer tema, pero esta vez con un talante grisáceo y moderadamente sombrío: de todas maneras, que queda claro que esta bruma no es siniestra sino reflexiva. Todo esto fue “Mu”, una labor brillante de nuevas aventuras progresivas de alto vuelo gestadas por dos grandes veteranos como son RICHARD PINHAS y BARRY CLEVELAND.


Muestras de “Mu”.-
Zen / Unzen: https://cuneiformrecords.bandcamp.com/track/zen-unzen

Saturday, December 17, 2016

El sólido proceso de la tríada vanguardista de PINHAS, YOSHIDA y AKITA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos en nuestras manos una estupenda joya vanguardista hecha a seis manos. El trío de RICHARD PINHAS, TATSUYA YOSHIDA y MASAMI AKITA engalana nuestros corazones vanguardistas con este proyecto de música experimental electrónica de fuerte raigambre avant-progresiva que se titula “Process And Reality”. Publicado por Cuneiform Records a mediados de setiembre pasado (al igual que el trabajo a dúo de PINHAS con BARRY CLEVELAND “Mu”, del cual ya hablaremos en otra ocasión), este disco recoge una sesión grabada en vivo desde el GokSound Studio de Tokio, añadiéndose algunas sobremezclas de guitarra en el Heldon Studio de París. YOSHIDA se hace cargo de la batería, AKITA elabora estrategias de ruidismo electrónico y PINHAS se luce a las guitarras eléctricas y la guitarra-sintetizador a través de este repertorio de cuatro piezas que conjuntamente ocupan un espacio de más de 61 ½ minutos. Bueno, estamos hablando de un maestro japonés del prog brutal, el zeuhl y la psicodelia (RUINS, RUINS ALONE, KOREKYOJINN, KOENJIHYAKKEI, THE WORLD HERITAGE, etc.), otro maestro japonés del ruidismo y el posmodernismo (y dicho sea de paso, también un erudito en kinbaku), y al maestro corso-francés inventor de un arquetipo definitivo de la vanguardia electrónica. ¿Qué otra cosa puede salir de este infame aquelarre musical que un disco repleto de sonoridades que oscilan simultáneamente entre las delirantes formas libres en nombre de un dadaísmo reformado y el reflejo de la imperiosa dictadura de la cibernética?

Los primeros 3 ¼ minutos del disco están ocupados por ‘TVJ 00 (Intro)’, un sencillo ejercicio de experimentación electrónica en la que los rotundos efluvios de guitarra y de sintetizador flotan y ondean robustamente sobre la fornida ingeniería rítmica creada para la ocasión por YOSHIDA. La pieza central del repertorio – y el mismo subtítulo lo enfatiza debidamente – es ‘TVJ 33 (Cora Track)’, proyectándose a una expansión de contundentes maniobras sonoras durante 36 ½ minutos.   Desde el punto de partida se nota que hay una armazón guerrera en los tres frentes conjuntos que se arman desde la guitarra-sintetizador, el teclado computarizado y la batería, pero es poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto que la ambientación llega a acoger contundentemente una ambientación belicosa. Se siente intensamente inspirada la manera en que el trío arma una expresión abstracta para el rabioso brío posmodernista que se va explayando sólidamente con una vehemencia entusiasta. Ya cuando esta aventura ha pasado por la frontera del décimo minuto, con la idea nuclear bien asentada, el dinamismo rítmico se vuelve más suelto y menos obsesivo, aunque sin duda cada golpe de tambor sigue motivando vibraciones de lúcida neurosis. Un poco más adelante, las capas cibernéticas – tanto de guitarra como de computador – ya están calibrando instancias de arrolladora densidad, las mismas que ponen sobre el tapete los diversos legados de HELDON (los primeros dos discos) y CLUSTER (los dos primeros discos, también). Una vez pasado el frenético momentum de este enfoque, la batería empieza a centrarse en un swing jazz-rockero de forma libre, lo cual repercute en un gradual tránsito hacia un breve interludio cósmico relativamente sereno cuando nos vamos acercando al minuto 20. Tras un efímero pasaje en el que parece que las cosas van a regresar a una nueva instancia de abstracta ferocidad, el bloque sonoro se retrotrae decididamente hacia una dimensión introspectiva, signada por un cálido lirismo. Tal como lo sospechamos, se trata de un puente relajante antes de que llegue de verdad un nuevo efluvio de vitalidades hercúleas donde confluyen la psicodelia de forma libre y el space-rock... y también notamos algún parentesco con CLUSTER y con la faceta electrónica de MANUEL GÖTTSCHING. Desde poco antes de la frontera del trigésimo primer minuto se avecina el caos hermético diseñado para definir el clímax conclusivo: batería militarista y guerrilleros mantos de sintetizador y guitarra para el ocaso de esta monumental bestia sónica.

‘TVJ 66 (Non-Sens)’ cumple con la misión de suceder al Behemoth precedente y lo hace con una actitud de no tomar prisioneros: el swing de la batería se retuerce infinitamente a cada nuevo instante en torno a sus propios espasmos torturados, casi como dirigiendo una danza tribal en un ritual de enajenado homenaje a las divinidades que gobiernan las regiones más oscuras del cosmos; por su parte, la guitarra y la computadora se hermanan en una visceralidad cortante y aplastante. El trío explora el modelo y los límites del ruidismo con una convicción solvente, revistiendo a lo chocante bajo un ropaje de infernal misticismo. Si lo que atestiguamos en ‘TVJ 33’ fue un despliegue de corpulenta majestuosidad a través de una heterogénea serie de viñetas sonoras, lo que ahora nos brinda ‘TVJ 66’ es furia pura y dura, furia emanada de las más virulentas neurosis del hombre contemporáneo y las aristas más deconstructivas del mundo actual. Con la parada final de la batería, las remanentes capas de sintetizadas fungen como ecos de esa fornida furia que nunca llega a desaparecer realmente. En fin, el alucinado repertorio de “Process And Reality” concluye con los 10 ½ minutos que ocupa ‘TVJ 77 (Quiet Final)’, pieza diseñada para virar de registro hacia los etéreos campos del space-rock, siempre con ese elemento de perturbador fragor electrónico que queda firmemente garantizado por las presencias de AKITA y PINHAS. Por su parte, la batería matiza su habitual garra con la elaboración de maleables grooves free-jazzeros, amén de alguna incursión ocasional en la estrategia del Motorik. Esta vez, la coda sintetizada se centra en lo etéreo, en contraste con el tenor furioso del final del penúltimo tema. Pues todo esto fue “Process And Reality”, una aventura única donde lo visionario y lo cerebral se aúnan para impulsar nuevos procesos de pensamiento e intensidad emocional para el oyente simpatizante con la vanguardia progresiva. RICHARD PINHAS, TATSUYA YOSHIDA y MASAMI AKITA conforman una tríada creativa soberbia.


Muestra de “Process And Reality”.-
TVJ 33 (Core Track): https://cuneiformrecords.bandcamp.com/track/tvj-33-core-track