Sunday, March 08, 2026

Quinto camino de retorno de los veteranos argentinos HÁBITAT



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos un disco muy especial que se titula “Fifth Return” y el hecho de que sea en sí mismo especial es porque se trata de la manifestación de la quinta alineación de la veterana banda argentina HÁBITAT. Se trata del séptimo trabajo de estudio de este grupo originado en la ya lejana década de los 80: toda una vida dedicada al rock artístico en los márgenes más ambiciosos de la escena rockera argentina de muchas décadas. Justo en los años 2010 y 2014, HÁBITAT gestó sus trabajos más contundentes y notables, “Tratando De Respirar En la Furia” y “Utensilios Y Artilugios”; ahora es el turno para otra manifestación de su estatuto musical, publicada en el primer día de agosto del pasado año 2025. Junto al sempiterno líder y compositor principal Aldo Pinelli [bajo, guitarras, voz, teclados y programación] aparecen aquí Agustín Laspada [teclados] y Gabriel Puig [batería]. Aparecen ocasionalmente Roberto Sambrizzi (batería en dos temas) y Mario Pugliese (batería y sonajas en un tema). Publicado en el primer día de julio del pasado año 2025 por vía del sello connacional Viajero Inmóvil, todos los temas contenidos en él fueron compuestos y arreglados por Pinelli. Casi todo lo que suena en “Fifth Return” fue grabado, mezclado y masterizado en Estudio Melania (Bs. As.) y VICC (Suecia) por el maestro Pinelli. El cuadro de la portada y el logo original son de la autoría de O. Bitz, mientras que el diseño gráfico también fue realizado por Pinelli. El siempre ocupado sello argentino Viajero Inmóvil, constante partidario de la obra histórica de HÁBITAT, publicó el disco que hoy nos ocupa. Veamos ahora los detalles estrictamente musicales del repertorio aquí contenido. 

‘Sombras Del Atardecer’ inicia las cosas con un convincente vigor rockero que se instala sobre un ceremonioso medio tiempo tras una solemne introducción de orquestaciones sintetizadas. El núcleo melódico está bien definido y se refuerza con suficiente agilidad para dar veraz cuenta de su enfoque moderno. ‘Sin Espejos’ sigue a continuación para instaurar un inicial enclave sinfónico sofisticado que se emparenta con los paradigmas de GENESIS y PABLO EL ENTERRADOR. Su encantador lirismo vira en la segunda mitad hacia una exploración pastoral cuya cristalina musicalidad se explaya en un ensueño contemplativo; todo fluye con compacta naturalidad y este doble encuadre se siente más como una metamorfosis. Esta sección tiende hacia lo introspectivo sin perder la luminosidad inicial. Primer culmen del repertorio. La subsiguiente tríada de ‘Vino Con Las Olas’, ‘Noche Húmeda De Buenos Aires’ y ‘Insomnes Y Sonámbulos’ permite a la banda seguir explorando matices variados dentro de su propuesta estética. El primero de estos temas mencionados desarrolla un estilizado motif en 3/4 donde se expande un cándido fulgor Cameliano en clave extrovertida, incluso celebratoria. Las intervenciones del teclado y el bajo sustentan el impacto expresivo del ensamble entero, creando un aire de controlada suntuosidad donde se realzan los índices evocadores del núcleo melódico. El segundo también ostenta una sólida extroversión de tenor sobrio, pero esta vez despliega un colorido sonoro muy particular donde la cristalina delicadeza sinfónica (afín a FOBOS) se combina con aires porteños (afines a lo que hacen bandas como LA GOTA y CANTURBE). Las intervenciones de la guitarra son cruciales para asentar la expresividad integral del bloque instrumental. En fin, ‘Insomnes Y Sonámbulos’ ostenta un talante más relajado, jugando a lo misterioso con su desarrollo temático apoyado sobre estilizadas cadencias. Los ornamentos de los teclados permiten el realce ocasional del colorido melódico en curso. El instrumental ‘El Mundo Secreto De Las Auras’ empieza con un prólogo cósmico antes de que abra paso un solemne cuerpo central. El tempo lento permite a la guitarra eléctrica lucir el grisáceo dramatismo inherente a la composición.

‘Danza V – El Musgo Y La Cascada’ es una breve pieza instrumental que insiste por enésima vez en la devoción de Pinelli por los legados renacentista y barroco. La claridad melódica y la delicada gracilidad del esquema rítmico reflejan a la perfección el espíritu bucólico del momento. ‘El Halo Dorado’ es otra pieza de corta duración, totalmente distinta de la danza precedente: un ejercicio de formas libres a cargo de la batería sobre un trasfondo cinematográfico armado por el matrimonio de bajo y sintetizador. Ojalá hubiera durado un poco más, pero es que llega el turno de ‘Sortilegios’, el tema más extenso del álbum con sus 8 minutos de duración. Tras un prólogo de teclado bastante ceremonioso, la guitarra acústica marca el centro pastoral que habrá de ser predominante a lo largo de la ilación de motivos. Hay pasajes donde se incrementa la intensidad expresiva, creándose un breve clímax intermedio, pero la pieza persiste mayormente bajo una aureola de ensueño, como el sortilegio aludido en el título. El epílogo retoma el motif de órgano inaugural con un envolvente boato. He aquí un triunfo de la atmósfera como guía de los desarrollo melódicos, otro cénit del disco. ‘Transformación’ ostenta una mesurada agilidad rockera y unas vibraciones tenebrosas bastante sueltas, traduciéndose todo en una travesura exquisita diseñada con ingeniosos juegos de disonancias. Regresan los HÁBITAT de la fase 2010-14 con un carisma más exultante, incluso con algunos ribetes cínicos. ‘Ombre Del Tramonto’ pone el cierre del álbum y lo hace perpetuando algunas trazas rockeras del tema precedente mientras reabre el patrón de elegante dinamismo que marcó a las dos primeras canciones del disco. De esta manera, podemos apreciar la secuencia de estos tres últimos temas del álbum como un prolongado cierre a lo grande del mismo. Así fue la experiencia del quinto camino de retorno del veterano ensamble argentino HÁBITAT; como siempre, de la mano de Aldo Pinelli, el colectivo ha concretado con “Fifth Return” una obra refinada y pletórica de colorido donde se dignifica el ideal progresivo dentro de la actual escena rockera argentina. Bastante recomendable. 


Muestras de “Fifth Return”.- 

Friday, March 06, 2026

La reactivación de YOWIE para el año 2025



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Con una cierta tardanza hablamos del último disco del ensamble estadounidense de rock experimental YOWIE. Su título es “Taking Umbrage” y fue publicado por el sello Skin Graft Records a inicios de octubre del pasado año 2025, tanto en CD como en vinilo azul. La alineación de YOWIE se renueva con los respectivos ingresos de los guitarristas Daniel Ephraim Kennedy “The Quidnunk” y Jack Tickner “Oakie Doke”, con el baterista cofundador Defenestrator (verdadero nombre Shawn OConnor) completando el trío y afirmando su persistencia histórica. Han pasado 9 años desde “Synchromysticism”, generalmente considerado como un álbum esencial para la carrera de esta banda fundada en St. Louis, Missouri, a inicios del milenio. Tras todo este tiempo, el disco dividido con PILI COÏT & LES EXOCRINES de mayo de 2025 ya nos daba indicios de lo que pasaba en el seno de YOWIE: la transición de la conformación con los dos guitarristas Jeremiah Wonsewitz y Jim Hagerty a la que contiene a los dos nuevos. Ojo que Tickner y Kennedy no son novatos: éste es integrante del grupo prog-metal CLERIC y ha tocado en las bandas de John Zorn y Trey Spruance; aquél es miembro de BASIL’S KITE y tiene un área solista en el avant-rock. El estilo de la banda sigue encauzado por la línea del math-rock contaminado con espasmos Crimsonianos, atmósferas siniestras de índole avant-progresiva y arrebatos estilizados propios del así llamado brutal prog. El grupo se encargó de dirigir las sesiones de grabación y también de la producción, en esto último con las ayudas de Matt Hollenberg y James Jones. Los procesos de mezcla y masterización estuvieron a cargo de Rémy “R3myBoy” Deliers. 


El repertorio de “Taking Umbrage” empieza con ‘Hot Water Heater’, un tema idóneamente indicativo de la posmodernista arquitectura de espasmos geométricos con la que el grupo articula sus improbables grooves. Los fraseos y bases armónicas de las dos guitarras se engarzan en una armonía dadaísta movida por la desaforadamente compleja musculatura de la batería. El día del disco comienza en pleno mediodía. ‘Grimgribber’ sigue a continuación para cumplir con la misión de explayarse en el vitalismo radicalmente neurótico de la pieza inicial y elevarlo a una dimensión más sofisticada. De esta manera, se edifica una agilidad aún más compleja, autocomplaciente con sus propias agitaciones diversas a través de los cambios de ritmo que van surgiendo en el camino. ‘Lemon Stroganoff’ sigue a paso firme por la senda de la pieza precedente y le añade unos retorcimientos vivaces que nos gacen recordar a los legendarios primeros discos de DON CABALLERO. Hay un matiz dadaísta en el modo en que los instrumentistas  articulan sus implosiones ingenieriles. Con igual vitalismo, pero con un enfoque un poco más ligero, ‘Skrimshander’ despliega su sofisticación rockera con imponente fulgor. El trío asienta convincentemente su firmeza mientras realiza los complejos grooves con inmenso garbo: en el caso particular de las dos guitarras, se nota claramente que ya tienen bien fortalecido su vocabulario común con todo lo enredado que es. La bizarra aureola que rodea la maraña triangular que define la pieza ostenta un mayor esplendor que la precedente, lo cual le permite lucirse como un cénit decisivo del disco, aunque lo más relevante es que ambas funcionan perfectamente como una ilación. Cuando llega el turno de ‘Museum Fatigue’, el trio se dispone a elaborar una mezcla de la agilidad alucinada del tema #1 con la ácida grandilocuencia de los dos siguientes, esta vez, con un enfoque un poco más adusto en la gestación de los motivos centrales


‘Throckmorton’ instaura una aguerrida remodelación de las aristas más impetuosas del esquema de trabajo grupal, lo cual se traduce en algo incisivamente festivo bajo el perpetuo manto de neurosis. A mitad de camino, se ensalza aún más la reinante aureola de surrealista agilidad. El cierre del álbum llega de la mano de ‘The Road To Gumbone’ y se trata de un final a lo grande con su incesante despliegue de saltarinas vibraciones donde se sintetiza los espíritus expresivos de los tres primeros temas del repertorio. Los matices relativamente  ceremoniosos con los que se forja parte de la sección epilogar sirven para dar una oportuna variedad al implacable incendio sónico. El disco ha concluido en una movilización ascendente. Toda ésta fue la oferta de “Taking Umbrage” desde los cuarteles de la reactivada banda estadounidense YOWIE. En poco más de 36 minutos, este trío se ha dado abasto para darnos una muestra íntegra y detenida de su particular manera de entender las ansiedades experimentales del rock. Nada mal para este grupo formado en St. Louis, Missouri, en el año 2001 que sepa reactivar con gigantesca solvencia su retorcida y desafiante creatividad de siempre: un disco muy recomendable para cualquier fonoteca con espacios para las vanguardias rockeras de cualquier índole.  


Muestras de “Taking Umbrage”.-  

Tuesday, March 03, 2026

Nuevo reconocimiento del maestro indonesio DWIKI DHARMAWAN para el año 2026



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy tenemos el enorme placer de presentar el nuevo trabajo fonográfico del maestro pianista indonesio DWIKI DHARMAWAN, excelso pianista y ambicioso compositor que desde hace muchos años tiene un lugar fijo en la élite mundial del jazz-fusion vanguardista mundial. El título del disco en cuestión es “Anagnorisis” y su publicación tuvo lugar el 14 de noviembre del pasado año 2025 por vía del sello MoonJune Records (tanto en CD como en doble vinilo). Los compañeros de viaje de DHARMAWAN son Gilad Atzmon (saxo soprano y clarinete bajo), Kimon  Karoutzos (contrabajo), Harris Lambrakis (ney), Vironas Ntolas (guitarra eléctrica) y Nikos Sidirokastritis (batería). El material aquí contenido fue grabado en la ciudad de Atenas en diciembre de 2024. Tras estas sesiones en la capital de Grecia, Fabio Trentini se hizo cargo de la mezcla mientras que la masterización estuvo en manos de Emil Eskildsen; Markus Reuter supervisó la postproducción. El título del álbum es la palabra griega antigua para reconocimiento en el sentido de descubrir un rasgo o intención de un personaje de una tragedia, lo cual implica descubrir su verdadero lugar dentro de la trama: el filósofo ARISTÓTELES acuñó este término en su Poética. Pasemos ahora a los detalles estrictamente musicales del repertorio. 


El álbum empieza con su tema más extenso, Gambang Ney’, el cual ocupa un espacio de poco más de 12 ½ minutos. La flauta étnica mencionada en el título es la protagonista de la sección epilogar sobre las sobrias bases del piano, y más adelante encontrará más espacios de lucimiento. Una vez que entra a tallar el saxo, el centro melódico con el que trabaja el bloque instrumental instaura un lirismo diáfano. Éste se explaya bajo una atmósfera crepuscular cuyos índices contemplativos están sujetos a una serena ingeniería sónica. Bien es verdad que el asunto se intensifica con la emergencia de un solo de piano, pero ilación de ulteriores solos de contrabajo y batería impulsa la retoma de la atmósfera originaria en camino hacia un cálido epílogo. Tras este amplio viaje musical, sigue la dupla de ‘Ya Kita Bisa’ y ‘Pacu Javi’, dos cénit de este disco. El primero de estos temas mencionados ostenta un groove más animado y una paleta sonora un poco más densa, situándose en un área intermedia entre los WEATHER REPORT pre-1974 y Terje Rypdal. Surge una magia muy especial desde el seno de este sumamente refinado sortilegio. El segundo tiene un talante más solemne, marcado por el piano desde las primeras notas. Aquí se preserva buena parte del vigor expresivo de la pieza precedente, pero con una espiritualidad más ceremoniosa. El saxo ocupa un lugar protagónico en el desarrollo temático, sucediéndole la guitarra para derivar el esquema musical hacia un lugar más sereno, pero allí está el piano para remodelar la dirección de la energía grupal. ‘Perjuangan’ regresa a la masiva prestancia lírica del tema inaugural con un poco más de energía y un formato menos expansivo. Es por eso que se hace notar un sólido fulgor a través del aura de atardecer que transpira del desarrollo melódico. ‘Kereta Keren’ sintetiza el esplendor contemplativo del tema #1 y el esplendor aristocrático del tema #3. El posicionamiento del saxo dentro del bloque sonoro le permite guiar el motif central con pulso firme mientras la maraña dialógica de los instrumentistas mantiene con suma inteligencia el ambiente adecuado para la ocasión.


‘Jazz For Freeport’ se focaliza frontalmente en la faceta más extrovertida del ensamble. La agilidad fusionesca en curso es manejada con señorial pulcritud mientras el ney y el saxo intercambian lugares dentro del núcleo central, antes de que el piano y la guitarra hagan lo propio. El swing de la batería elabora un swing exquisito que permite a la vivacidad esencial de la composición mostrarse en su más pura desnudez. Otro cénit del álbum. Cuando llega el turno de ‘Timun Mas’, la banda se adentra en la zona del jazz experimental con raíces étnicas. La actitud impresionista del bloque sonoro es llevada a un extremo de sutileza que mucho tiene de nocturnidad. Esta misma línea de exploración es seguida en ‘Lima Dadakan’, aunque con una mirada más contemporánea, al modo de una cruza entre el (así llamado) nu-jazz y el ambient. Los comedidos efluvios del piano y los introspectivos solos de los vientos don los principales acicates del desarrollo temático. ‘Toledo Trane’ se mete de lleno en un híbrido de las tradiciones del be-bop y el free jazz delicadamente asentado. El saxo parece ejecutado por un Coltrane revivido mientras la batería exorciza al mismísimo Art Taylor. Hay un motif definido aunque el grupo está decidido a reconstruirlo continuamente sobre el sostén de un swing exquisitamente sofisticado. El final del repertorio llega de la mano de la pieza titular: ‘Anagnorisis’ ocupa un espacio de cerca de 9 minutos y se asegura de que todo termine a lo grande. En una instancia inicial, el ensamble arma un paisaje sónico con matices y tonalidades misteriosas, siendo así que las interacciones entre el saxo y el ney proyectan un encanto inescrutable. Este retorno al impresionismo se quiebra en el último tercio cuando el ensamble recupera el revival que conformó el corazón del penúltimo tema. Muy bien centrado el clímax que estimuló el piano a partir de algunas florituras a mitad de camino: sinergia perfecta. Todo esto es lo que brotó de la mente y el alma de DWIKI DHARMAWAN para concretarse en esta hermosura de disco que es “Anagnorisis”. Esta renovadora exploración de reconocimientos musicales ha significado un muy creativo replanteamiento de la visión del jazz contemporáneo que siempre ha tenido DHARMWAN como bandera. Absolutamente recomendable.


Muestras de “Anagnorisis”.-

Sunday, March 01, 2026

BOLA: un catálogo de exploraciones electrónicas en la Andalucía de fines de los 70

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy traemos a colación un ítem fonográfico muy especial: el disco que recoge las maquetas de BOLA (o BOLA BANDA ELECTRÓNICA), dúo sevillano que se mantuvo activo entre septiembre de 1979 y noviembre 1980 tras la disolución del cuarteto progresivo KHORUS. BOLA se enfocó en una línea de trabajo electrónica desde la cual convergían vínculos con lo experimentado en varias escenas europeas de los 70 junto a las nuevas ansiedades creativas que estaban gestando eso que se dio por llamarse tecno-pop y cuya efervescencia en la primera mitad de los 80 signó buena parte de la escena musical popular mundial. Los integrantes del dúo eran los hermanos Fernando y Jesús Carmona. El primero de ellos se hacía cargo de las guitarras Gibson Les Paul Deluxe Gold Top, Ovation Preacher e Ibanez Double Neck, el sintetizador Korg MS-10, el talk box, los efectos y el canto; el segundo se hacía cargo de los sintetizadores Roland System 100, Farfisa Syntorchestra, Korg Lambda, MS-20, SQ-10 Sequencer, Yamaha OS-2 y ARP Solina String Ensemble, el piano eléctrico Fender Rhodes, la caja de ritmos Korg KR-55, los efectos y el canto. Fernando (Fernan) es el autor de las composiciones, mientras que su hermano se encargaba de los arreglos musicales. No habiendo grabado nada oficial durante su corta vida, sólo maquetas en los Estudios Bola con la asistencia de Manuel Salas en la ingeniería de sonido, BOLA no hizo acto de presencia formal en el mercado fonográfico hasta que, en un largo (larguísimo) salto adelante en la historia hacia diciembre de 2025, resulta que el sello español 5 Lunas edita este material y le añade un par de temas adicionales en un CD titulado simplemente “Bola Banda Electrónica”. De Sevilla a Málaga, y de allí a Sanlúcar de Barrameda, donde se sitúa Barrameda Mastering, el estudio donde Marco Bremen realizó la muy cuidada labor de masterización. Volviendo a 1979, consta en la historia que los conciertos de BOLA ostentaban un espíritu futurista inspirado: efectos de sonido al estilo de la ciencia-ficción, bolas mágicas, pelucas blancas y atavíos siderales de los músicos, alucinantes efectos de iluminación. La portada, diseñada por Rafa Tardío, es una reproducción de un cartel original de aquella época. Como anécdota significativa, esta edición va dedicada a los padres de Fernando y Jesús, quienes siempre apoyaron los sueños artísticos de estos jóvenes músicos. Sonidos e imágenes del ayer rescatados para el hoy y la posteridad en esta producción cuyo contenido revisamos acto seguido.


El catálogo de BOLA comienza ‘El Cielo Azul, pieza de poco más de 8 ¼ minutos que hace gala de una solemnidad envolvente y mágica. Tras unos retazos refinadamente ácidos de guitarra, se instala un solemne cuerpo central cuya parsimonia expande sus vibraciones Floydianas con envolvente fastuosidad. Una segunda sección instaura un frenesí cibernético cuyo gancho esencial es eficazmente reforzado por los fraseos y bases armónicas de la guitarra. El dúo anticipa a OMD a través del filtro de CLUSTER con añadidos matices sinfónicos en el constante refuerzo del bloque armónico sobre el que se apoya el fulgor final. ‘Tengo Un Anillo De Plástico’ sigue a continuación para exhibir una gracilidad amable que parece inspirarse en la faceta más lírica de los KRAFTWERK de la etapa 1977-78. El carácter teatralmente urgente del canto y la agilidad robótica de las escalas sintetizadas garantizan la prestancia extrovertida de la canción. ‘Bolerías’ es el tema más largo del disco con su duración de 9 ¼ minutos: se destaca por las abundantes y mágicas tonalidades aflamencadas de su desarrollo melódico. Tras una evocadora introducción de guitarra prestamente acompañada por una flotante orquestación de teclado, el motif central se abre a una exuberancia fulgurosa con un ritmo programado en 3/4. Las variaciones elaboradas a lo largo del tema acentúan el aura telúrica de la pieza mientras los magníficos solos de sintetizador, piano eléctrico y guitarra impulsan a esta pieza hacia una auténtica inquietud sinfónica. Es como si Vangelis se hubiese apropiado de un residuo de las sesiones del primer álbum de IMÁN CALIFATO INDEPENDIENTE: dicho así, parece inaudito, pero es lo que surge aquí en nuestra experiencia auditiva. Un cénit decisivo dentro de este tesoro rescatado. Portando el futurista título de ‘El Baile De Los Electrones’, el cuarto tema se centra en una exhibición de señorío a lo TANGERINE DREAM (fase 75-76) con algunos toques del Klaus Schulze de 1977, algo introspectivo marcado por una candidez desarrollada dentro de una arquitectura cibernética bien afiatada, la misma que se torna cálida cuando entra en acción un ritmo razonablemente marchoso. ‘Intermezzo Grazioso’ es una miniatura de talante space-rockero cuyo surrealismo burlón es como un efímero guiño a GONG, y a partir de allí emerge ‘La Banda Electrónica’, una intrépida canción que se conecta directamente con esa etapa seminal del tecno-pop sin intermedios de ningún tipo. Una señal de camaradería para con Gary Numan.  


‘Eugenio II’ es otra pieza de generosa duración: ocupa un espacio de 8 ¾ minutos y nos muestra al dúo dispuesto nuevamente a explotar su faceta más ambiciosa. El énfasis en atmósferas etéreas que se concreta en la sucesión de evocadoras capas orquestales de los sintetizadores se sitúa dentro de un enfoque contemplativo; las texturas de base coquetean con el minimalismo y las vibraciones cósmicas sólidamente gestan una atmósfera noctámbula.  Otro cénit de este rescate. ‘La Escalera’ también se orienta por este espíritu sosegado, pero tiene un talante más fulguroso, más cercano a la claridad melódica que elaboraron los TD a fines de los 70 con su acercamiento al prog sinfónico. ‘Himno De La Bola’ regresa de lleno al paradigma de KRAFTWERK mientras ostenta un coqueto colorido en su estructura melódica. La vieja colección de BOLA concluye formalmente con la pieza graciosamente titulada ‘Por Si La Piden’, un trayecto de puro tecno-pop meticulosamente melódico. La abundancia de efectos parece emular juegos de batallas siderales. Pero hay algo más en esta reedición de 5 Lunas: los bonus tracks ‘Boladelia 2009’ y ‘Bolerías 2025’, dos grabaciones posteriores realizadas por Fernan Carmona. El primero de ellos se inserta íntegramente en un entramado de secuencias armónicas y gráciles texturas cibernéticas sobre un compás marchoso. Los fraseos de la guitarra añaden un factor punzante al asunto. En cuanto a ‘Bolerías 2025’, se trata de una remodelación más fastuosa del ítem original, incorporando una real guitarra española. He aquí el legado de BOLA BANDA ELECTRÓNICA, una reliquia que es algo más que eso, un sueño de inquietudes vanguardistas electrónicas hechas en Andalucía a fines de los 70 y que ahora es una realidad específica muy recomendable para cualquier fonoteca dedicada a la música vanguardista de calidad. Gracias a los hermanos Carmona por haberse atrevido a imaginar este repertorio y gracias a 5 Lunas, como debe ser, por concretar este legítimo testimonio de las exploraciones electrónicas españolas de aquellos tiempos. 


Muestras de “Bola Banda Electrónica”.- 


* En este mismo blog hemos hablado sobre KHORUS. Véase el enlace https://autopoietican.blogspot.com/2013/11/rescatando-el-legado-de-khorus.html