Wednesday, May 19, 2010

El fuego inacabable de LA MASCHERA DI CERA - "Petali Di Fuoco"




HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Desde el área italiana nos llega el nuevo trabajo de LA MASCHERA DI CERA, “Petali Di Fuoco”. El título de este trabajo musical muy bien hecho, signado por la riqueza melódica y vibrante energía que siempre han caracterizado a sus discos hasta el día de hoy puede muy bien signar la capacidad que tiene este grupo para seguir manteniendo viva la llama progresiva dentro del jardín musical internacional desde una estrategia retro-sinfónica, la misma que, de alguna manera mágica, se mantiene fresca y vigorosa. Para este nuevo disco, el grupo pasa a convertirse en sexteto merced a la inclusión de un músico permanente en el rol de guitarrista – Matteo Nahum. Ya desde el tiempo de su fabuloso segundo disco “Il Grande Labirinto” la guitarra tenía una presencia dentro de ciertos desarrollos instrumentales, pero esta situación ahora se sostiene en el hecho de que no tiene un rol extra sino que es estable. En todo caso, el teclista Agostino Macor sigue gozando de un incuestionable rol protagónico cuando el ensamble instrumental despliega la mayoría de sus viajes sónicos.

‘Fino All'Aurora’ abre el disco estableciendo de lleno una resurrección de los esquemas progresivos de BIGLIETTO y ALPHATAURUS, un área de trabajo conocida por los coleccionistas progresivos y que LMDC maneja a su antojo. La riqueza melódica de la pieza es prístina y efectiva, con un manejo de no demasiado enredado de las variantes de ritmos y motivos…. Y por supuesto, ese sintetizador analógico que entra a tallar en varios momentos provoca un goce irresistible. ‘D-sigma’ es un tema más breve, menos fastuoso, casi como un single “sin querer queriendo”, pero igualmente centrado en atmósferas sinfónicas que, hoy por hoy, nos suenan emparentadas con lo que hacen otras bandas italianas como UBI MAIOR y NOTABENE: aquí empieza a notarse más claramente el rol gravitante que tiene la guitarra permanente dentro del esquema sonoro aumentado que nos ofrece ahora LMDC. Tengamos en consideración que en “Luxade” ya había demostrado el grupo un gusto por endurecer ocasionalmente su sonido con notables dosis de músculo y fibra. Maurizio DiTollo deja su arsenal de batería y percusiones para desarrollar una hermosa pieza contemplativa a la guitarra clásica (algo que ya hizo en ROHMER), resultando así ‘4.18’. Básicamente, esta pieza sirve como preludio a ‘Discesa’, un tema en el que LMDC explora su vena jazzera dentro de un esquema sinfónico, algo que nos puede muy bien recordar al FINISTERRE de “In Ogni Luoco”, así como a CHIAVE DI VOLTA, y por qué no, finalmente a MUSEO ROSENBACH (el lado 2 de “Zarathustra”). ‘Tra Due Petali Di Fuoco’ tiene una primera mitad sumamente intimista, con el romántico canto de Corvaglia volcado desde el mismo inicio sobre escalas de guitarra acústica y clavicordio; una vez que se unen el piano y la flauta, la atmósfera evocativa adquiere matices etéreos de modo que logran crear trazos de emoción contenida que envuelven el ambiente. La segunda mitad empieza trasladando lo romántico hacia un terreno un poco más fastuoso cuando el encuadre marcado por las texturas hackettianas de la guitarra y la batería se llena con capas de mellotron. Es una pena que este pasaje no dure mucho, pero la coda jazzero-pastoral también es bienvenida. Esta canción bien puede ser la composición más bella de LMDC (hasta ahora). Cuando la espartana línea de bajo que inicia la siguiente canción despliega una solemnidad tan grisácea, tenemos motivos fundados para sospechar que ‘L’Inganno’ nos tiene preparada una cosa muy distinta. Sin tratarse de una pieza excesivamente agresiva, sí porta una densidad fácil de notar, aunque no exenta de aura melancólica.

Lo melancólico se manifiesta expresamente en ‘Agli Uomini Che Sanno Già Volare’, otra pieza vívidamente diseñada desde el lado introspectivo de la banda. Me parece oportuno que una pieza tan explícitamente conmovedora anteceda a ‘Il Declino’, tema que comienza con la polenta rockera bastante recargada, casi como el mejor OSSANA. Pero hay sorpresas progresivas a lo largo del camino, por supuesto, con un ceremonioso motivo lento que emerge poco después de pasar la frontera de los 3 minutos. El asunto permanece estable en esta área a fin de crear un nexo con la pieza siamesa ‘Phoenix’, la cual se impulsa desde la reinante atmósfera ceremoniosa y elabora una arquitectura tan densa como dinámica – las capas de mellotron y controlados solos al sintetizador y al órgano se encargan de dirigir el colorido resultante en camino hacia el fade-out, mientras que la guitarra solista asume un rol complementario. El disco termina con la última muestra de romanticismo progresivo al estilo italiano que es ‘La Notte Trasparente’: durante los primeros casi 2 minutos, la canción mantiene una ambientación muy intimista, mas poco a poco va elaborando una gradual fastuosidad que realza efectivamente el atractivo general propio de la idea melódica básica. La guitarra eléctrica se luce como nunca antes en el disco, colaborando ampliamente con la arquitectura contundente enarbolada por la instrumentación. Se trata de una excelente manera de concluir un disco que está destinado a llamar la atención de una buena parte de coleccionistas progresivos a lo largo de este año 2010 – LA MASCHERA DI CERA se confirma como campeona de la preservación del sinfonismo italiano primordial.

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