Tuesday, November 29, 2011

CAMEMBERT, un ataque frontal de egregios sonidos progresivos


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy traigo a colación a CAMEMBERT, ensamble progresivo francés fundado en los primeros años del nuevo milenio en la bella localidad alsaciana de Estrasburgo. A pesar de las primeras alusiones Gongianas que nos pueden venir a la mente en base a su solo nombre, este ensamble no se dedica a hacer una reconstrucción del Canterbury cósmico que Allen, Hillage & co. patentaron en los 70s: más bien, la línea de trabajo de CAMEMBERT se enfila por una traviesamente cálida confluencia de jazz-prog, ZAPPA, RIO, fusión y psicodelia domesticada, generando así una hermandad estilística con bandas como JAGA-JAZZIST, YUGEN y CUCCI-BAND. Incluso algunos músicos de CAMEMBERT han colaborado en el disco de SKE “1000 Autunni”. Tras grabar un EP en 2009 titulado “Clacosmique”, la banda nos brinda en 2011 su primer CD de larga duración titulado “Schnörgl Attahk”, por vía del sello AltrOck Records. La formación del grupo consiste de: Bertrand Eber (trompeta, didgeridoo, cencerro, voces, silbato), Guillaume Gravelin (arpa), Fabrice Toussaint (trombón, Xybraphone, congas, tam-tam, triángulo, percusión), Julien Travelleti: (trombón bajo, tuba), Vincent Sexauer (guitarra), Philémon Walter (batería) y Pierre Wawrzyniak (bajo, guitarra acústica, voces).


El disco abre con una aureola expectativa iniciada por un minuto y medio de atmósferas psicodélicas free-form (‘Infinicheese’) y medio minuto de solemne crescendo minimalista (‘Clacos Zero’), siendo así que el tercer tema, ‘Untung Untungan 2.0’ es el primero que realmente instala una arquitectura musical propiamente dicha. En esta pieza nos topamos con más de 11 minutos de delicia sónica donde la misteriosa calidez del jazz vanguardista y la compleja artesanía del chamber-rock se funden en una única amalgama orquestal donde los motivos y bases armónicas son bellos y retadores en dimensiones equitativas. Algunos trazos de Latin-jazz por aquí y otros trazos de RIO ensoñador (a lo ISILDUR’S BANE) por allí, además de cierto trucos Zappianos y una excursión en cadencias de corte reggae cerca del final, permiten a la pieza mantener una vitalidad cohesiva y uniforme a través de sus diversas secciones. La presencia del invitado Francesco Zago (líder de YUGEN y colaborador de SKE) aporta una prestancia especial al ya de por sí nutrido ensamble musical. Los siguientes 10 ¼ minutos están ocupados por la dupla de ‘Clacos 1: Notre Mere À Tous’ y ‘El Ruotuav Ed Sram’. El primero es un preludio que, a partir de los mimos golpes de bajo que impulsaron ‘Caclos Zero’, desarrolla una iniciación serena y lírica, más que idónea para orientarnos hacia la emergencia del segundo tema. Éste tiene mucho en común con el jazz-prog vanguardista meticulosamente colorido de unos JAGA-JAZZIST en confluencia con la faceta más extrovertida de YUGEN. El pasaje final porta una atmósfera grisácea, casi amenazante, pero para nada rompiendo con la magia que ha venido predominando desde el instante inicial. Luego sigue otra dupla, conformada esta vez por ‘Clacos 2: Die Experimente Von Dr. Frankenschnoergl’ y ‘Le Meurtrier Volant’. Esta vez nos encontramos con un preludio denso y con un tema extenso que empieza enfilado hacia ambientes sombríos, tal vez hasta tétricos en un nivel sutil. Ya en su segunda mitad, el tema desarrolla un tenor focalizado en atmósferas un poco más relajantes, aunque sin abandonar lo sombrío del todo, y de hecho, hay un cierto halo de tensión en la sección final.


Los últimos 17 minutos y pico del álbum están ocupados por el concepto de ‘La Danse Du Chameau’, el cual consta de cinco secciones musicales cuya ilación redondea perfectamente la visión artística de la banda. ‘Batifolade’ comienza con un clima reminiscente de un ritual tribal africano antes de reorientarse hacia áreas de Latin-jazz psicodélico en 5/4. ‘Soif!’ ofrece un breve momento de intenso caos, mantenido en un nivel de elegancia, al modo de un puente hacia las vibraciones extrovertidas de ‘La Tempete De Sable’, las cuales revelan un colorido más grácil que ‘La Danse Du Chameau’. La pauta predominante también es el 5/4, pero la relajada sección final está en 6/8, una sección apoyada en un lirismo flotante. ‘Reveries Lubriques’ es un nuevo puente de libertad expresiva traducida a caos que estimula la expectativa precedente a ‘The Final Run’, pieza que regresa en su primera sección al asunto de la fusión en 5/4, antes de que las dos siguientes secciones nos trasladan hacia sucesivas plasmaciones de complejos matices de inspiración tropical y traviesos trucos Zappianos. La reinante extravagancia no oculta la aureola de lúdica extroversión que la banda ha venido desarrollando con ingenio, dinamismo y buen humor.


Tenemos, entonces, en “Schnörgl Attahk” un muestrario de música progresiva excitantemente colorida en base a un juego muy dinámico y revitalizador con varias de las coordenadas más osadas del género. CAMEMBERT se revela como una fuerza creativa muy a tener en cuenta de aquí en adelante: la egregia magia de sus ataques sónicos habla por sí misma.

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