Thursday, January 31, 2013

Los colores progresivos de la mente de SOULENGINE

Mind Colours cover art
 
HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión nos toca hablar del grupo italiano SOULENGINE, el cual está conformado por Ettore Salati [guitarras eléctrica, acústica de 12 cuerdas y de doble cuello, pedales bajos, dulcémele], Fabio Mancini [órgano Hammond, piano acústico, mellotrón, pianos eléctricos Wurlitzer y Fender Rhodes, sintetizadores Moog], Nando de Luca [bajos con y sin trastes, contrabajo, guitarra acústica] y  Giacomo Pacini [batería, percusión]. Varios de ellos han formado parte de THE WATCH y colaborado en discos de otras bandas amigas compatriotas (DAAL y ALEX CARPANI BAND, por ejemplo). La historia dicta que los orígenes de SOULENGINE se remontan a mediados de 2007, a partir de un encuentro entre Salati, Mancini y De Luca, quienes estaban interesados en explorar  nuevas maneras de revitalizar el ideal del rock sinfónico fuera de las pautas de los grupos y proyectos donde estaban habitualmente asociados. La semilla de estas exploraciones rindió sus frutos a fines de 2012 con el disco “Mind Colours”, al cual prestamos atención hoy. El ensamble es esencialmente instrumental, pero aún así se da maña para incluir un par de temas cantados en el repertorio del disco: en estas situaciones, el cuarteto cuenta con los servicios del invitado Joe Sal a la voz.   
 
 
Los primeros 7 ½ minutos del álbum están ocupados por ‘Polheim’, pieza que capitaliza a la perfección los legados del CAMEL clásico y el GENESIS 76-78 con una soltura que se siente muy contemporánea, y es justamente en este último detalle que se nota también la influencia de SPOCK’S BEARD de los tres primeros discos y las confluencias con su compatriotas de THE FORMER LIFE. La dinámica y pulcritud melódica inherentes al desarrollo temático de la pieza en cuestión garantizan su efectividad como apertura colorida del repertorio global. Luego sigue ‘Third In Line’, pieza que remodela el aura optimista del primer tema para darle una tonalidad un poco más pausada, tal vez un poco más introvertida, pero sin perder el punche de trasfondo. ‘Rain Flower’ es un tema especial dentro del repertorio del disco por dos razones: la primera es que inicia la inclusión de elementos jazzeros en el bloque sonoro elaborado por el ensamble; la segunda es que muestra marcados contrastes de ambientes y atmósferas en su ilación de motivos, incluyendo un envolvente interludio cósmico y un par de pasajes guiados por electrizantemente robustos solos de guitarra. Con ‘On The Other Side’, el grupo se focaliza en el susodicho factor jazzero, prodigándose en una idea melódica bellamente cándida, envuelta en un clima ensoñador que evoca sensaciones propias de un viaje sentimental o una reflexión serena sobre un momento de melancolía. ‘Down The Street’ es la primera ocasión donde hay presencia de canto; en cuanto al esquema instrumental y la estructura compositiva de los motivos, se sitúa en una cruza entre ‘Polheim’ y ‘Rain Flower’. A partir de aquí, ‘No Way Out’ entra a tallar para completar la idea con un poderoso despliegue de jazz-rock muscular que parece un híbrido de NIACIN y TRIBAL TECH.

 
 
‘No Rewarding’ sigue reforzando la sólida mezcla de estilizaciones sinfónicas y swing jazz-rockero que se ha venido remodelando continuamente desde ‘Third In Line’, además de insistir en la explicitación de contrastes dramáticos que tan buenos resultados había dado en ‘Rain Flower’. Podemos decir lo mismo de ‘No Rewarding’ con toda justicia. ‘Asleep’ (la segunda pieza cantada del disco) vira hacia una dirección totalmente diferente: una balada pastoral basada en múltiples ondulaciones de guitarras acústicas y fondos etéreos de teclado, una estrategia muy Genesiana que conocemos en bandas más recientes como IL TRONO DEI RICORDI y THE WATCH. La presencia del flautista invitado Davide Gandino ayuda mucho en la consecución de este efecto general. Para terminar el álbum tenemos a ‘Challenge To An End’, tema que dura 10 minutos y pico: su patente apuesta por climas calmados en las ideas melódicas centrales y el pulcro manejo de atmósferas solemnes en el tratamiento de la mayoría de ellas permite a la banda acercarse un poco más al modelo del PINK FLOYD de la era “Wish You Were Here” a la par que preserva sus relativamente recurrentes conexiones con los patrones Cameliano y Genesiano. La pieza fluye en su continuum de una forma muy “ligera” a pesar de las inclinaciones a la fastuosidad que muestra en varios pasajes: no se nota casi que sea la pieza más extensa del álbum.   



 
Para concluir la idea general de esta reseña no nos queda sino decirlo de forma directa y clara: SOULENGINE se ha lucido tremendamente en éste, su disco debut. “Mind Colours” es una delicia asegurada para los fieles amantes del prog sinfónico, y en general, de la música progresiva que es meticulosamente melódica y sanamente ecléctica. ¡Recomendado!    


Muestras de “Mind Colours”.-
Polheim: http://soulengine.bandcamp.com/track/polheim
On The Other Side: http://soulengine.bandcamp.com/track/on-the-other-side
Challenge To An End: http://soulengine.bandcamp.com/track/challenge-to-an-end

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