Thursday, August 22, 2013

THE ARISTOCRATS nos brinda un aguerrido choque cultural jazz-progresivo


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca hablar de THE ARISTOCRATS, grupo jazz-rockero-progresivo formado en 2011 por esta élite tripartita: el británico Guthrie Govan, el estadounidense Bryan Beller y el alemán Marco Minnemann, un tremendo parnaso viviente del art-rock en sus diversas formas. Su nuevo disco “Culture Clash” es al afortunado pretexto que nos hace traer a THE ARISTOCRATS a colación en este momento; esta obra sucede al disco homónimo de hace dos años y al disco en vivo “Boing! We’ll Do It Live”: de hecho, “Culture Clash” confirma al trío como uno de los más interesantes ítems de rock ecléctico y enérgico que existen en la actualidad. Y pensar que en enero de 2011 este proyecto iba a funcionar para un solo concierto… pero el ensamble generó una reacción tan favorable de parte del público asistente en ese evento y también de los usuarios de Internet que veían los vídeos del mismo que el trío se animó a realizar una trayectoria musical por sí misma. La banda exhibe su virtuosismo técnico pero este virtuosismo está siempre al servicio de transmitir buena onda y genuino deseo de expansión de los discursos del rock y del jazz moderno: las alusiones progresivas a los legados de KING CRIMSON, ZAPPA, MAHAVISHNU ORCHESTRA y BOZZIO LEVIN STEVENS son fáciles de detectar en varios pasajes del álbum, el cual pasamos a revisar con mayor detalle a continuación.  


Ocupando los primeros 5 minutos del álbum, ‘Dance Of The Aristocrats’ es toda una lección de cómo se puede preservar un swing marchoso y groove fluido con irresistible gancho mientras se le va proveyendo de ciertos elementos de sofisticación sobre el camino: suena casi a un jam funky perdido de HERBIE HANCOCK que ha sido remodelado por BOZZIO LEVIN STEVENS. Luego sigue la pieza homónima, la cual refleja una arquitectura bipolar donde los momentos de grácil expresividad y los de sincopada contención se engarzan en una ilación impecable: si en el primer tema quedaba claro que estos tres músicos son fabulosos, el segundo sirve para revelar más directamente los geniales mecanismos de creatividad que laten en sus respectivos cerebros. ‘Louisville Stomp’ se basa en un ejercicio de elegante exhibicionismo jazzístico con un macizo revestimiento rockero, logrando así aligerar el ambiente heredado de la pieza precedente mientras preserva su extravagante extroversión. Por su parte, ‘Ohhhh Noooo’ se explaya en cadencias jazz-funky sobre los que se instalan guitarreos Hendrix-Beckianos mientras se insertan variantes poderosamente llamativamente progresivas en el desarrollo temático: una pieza enérgica y estimulante que merece ser apreciada como un cénit decisivo del álbum. Acto seguido, ‘Gaping Head Wound’ entra a tallar para retomar la juguetona complejidad arquitectónica que habíamos disfrutado anteriormente en el tema homónimo y explorarla más a fondo. La inclusión de un precioso solo de bajo durante uno de los pasajes relajados y la armazón de algunos momentos de reggae jazzeado merecen sendas menciones especiales.

 

Con el surgimiento de ‘Desert Tornado’, el trío desarrolla sus facetas más extrovertidas bajo un ropaje rotundamente intenso donde se juntan telas metaleras, Crimsonianas y Primusianas: se trata realmente de un tornado jazz-progresivo dispuesto a dejar una huella letal allí por donde pasa. ‘Cocktail Umbrellas’ regresa al elemento funky, manteniéndose en una instancia de menor complejidad estructural que ‘Ohhhh Noooo’, quedándose en el jam hasta sacarle todo el jugo. Pero como los tornados siempre encuentran vías y modos de volver sobre sus pasos, tenemos a continuación el arribo de ‘Living The Dream’, una pieza monumentalmente poderosa cuyos motivos centrales se sustentan sobre una ingeniería rítmica robustamente frenética: su dosis de musicalidad neurótica es notablemente menos pronunciada que la de ‘Desert Tornado’, pero sus dosis de vitalidad e ingenio versátil son idénticas. Por último llega la pieza irónicamente titulada ‘And Finally’, la cual parece hacerse eso del adagio de que la despedida es un “dulce dolor”: se trata de un ejercicio de jazz-fusión al modo de los inolvidables BOUD DEUN donde el groove moderadamente ágil no oculta el tenor predominantemente reflexivo inherente al desarrollo temático.

 

Tenemos, en conclusión, un aguerrido y divertido disco en “Culture Clash”, rebosante de expresividad e ingenio a lo largo de cada partícula sónica de su repertorio. La música de THE ARISTOCRATS es realmente… ¡aristocrática!


Muestras de “Culture Clash”.-


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