Wednesday, June 08, 2016

El reinado space-rockero de VESPERO continúa


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el placer de centrar nuestros oídos en el nuevo trabajo de los rusos VESPERO, figuras destacadas de la nueva generación del space-rock progresivo, por motivo de su reciente nuevo disco “Lique Mekwas”, el séptimo ítem de su catálogo de estudio. VESPERO se asienta como sexteto con las coordinadas presencias de Ivan Fedotov [batería, percusión y wave drum], Alexander Timakov [percusión y wave drum], Arkady Fedotov [bajos y sintetizadores], Alexandre Kuzovlev [guitarras y piano eléctrico], Alexey Klabukov [teclados, sintetizadores y efectos] y Vitaly Borodin [violín]. Con las ocasionales participaciones del saxofonista invitado Pavel Alekseev, el sonido grupal se enriquece con incrementados coloridos con los que se pueden explayar los esquemas musicales diseñados para la ocasión. Publicado por el sello R.A.I.G. en la segunda mitad del pasado mes de marzo, “Lique Mekwas” es un disco conceptual basado en la historia de un joven a quien se asignó la misión de proteger al Príncipe de Abisinia como su protector-imitador, y tras pasar por muchos avatares y situaciones de riesgo, se revela como un hombre con auténtico espíritu de rey.


Durando la maratónica cantidad de 16 ¼ minutos, ‘The Course Of Abagaz’ abre el repertorio con un intenso groove afro-tropical que nos remite a aquellos tiempos de los tres primeros discos de SANTANA y la vitalidad exótica de OSIBISA, añadiéndose elementos de psicodelia ruda al estilo de los primeros años de los legendarios OZRIC TENTACLES (especialmente en la etapa que va desde “Sliding Gliding Worlds” hasta “Strangeitude”). La presencia del saxo añade matices jazzeros al asunto mientras el reinante frenesí se asienta soberbiamente… hasta poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto, que es cuando hay una parada en el camino para la exhibición de unas capas flotantes de múltiples sintetizadores centrados en crear una ambientación cibernética. Es a partir de aquí que la dupla rítmica sobriamente introduce un compás jamaicano inspirado en el dub-reggae: ahora el frenesí muscular inicial es reemplazado por un encantador sosiego espiritual mientras se instaura la nueva modalidad de space-rock exótico. Para los minutos finales, la primera sección es retomada con una convicción fresca y contagiosa. Y así, como quien no quiere la cosa, han pasado más de 16 minutos. Cargando sobre su espalda la misión de suceder a una pieza de apertura tan extensa, ‘Ras Dashen’ ocupa un no desdeñable espacio de 9 ½ minutos. Abordando ritmos y texturas de África del Norte y del Oriente Próximo en su primera sección, la pieza  comienza focalizándose en la faceta etérea del ideario musical de la banda, desarrollando un encuadre global en medio de las capas de teclado y los cálidos arreglos percusivos; luego, el grupo elabora un esquema un poco más robusto en cuanto a lo rockero pero sin dejar de recibir los ecos de la dinámica reflexiva instaurada al inicio. El violín cumple a la perfección los sucesivos roles de cómplice de la guitarra y colorista acompañador de los sintetizadores. ‘Oromoo’s Flashing Eyes’ propone una vitalista mezcla de reggae y jazz-rock que bajo el gobierno de la psicodelia progresiva se traduce en una expansión de sonoridades pletóricas de fervor y cadencias extrovertidas.

  

‘Abyssinian Ground’ sigue de cerca a la aureola de majestuosa distinción de la pieza precedente, y también en parte, al dinamismo reflexivo y sereno que marcó a la primera sección de ‘Ras Dashen’, dando como resultado una maravillosa expansión de la vitalidad sofisticada para la cual el esquema sonoro de VESPERO siempre ha sido terreno fértil. Estableciendo nexos claros con la tradición del jazz-fusion estadounidense y con el modelo del PIERRE MOERLEN’S GONG, el colectivo ruso nos regala un hermoso viaje jazz-progresivo en el cual lo psicodélico pasa a ser un factor secundario. ‘Isidore’s Prophet’ se dedica a centrarse en lo introspectivo aunque no por ello resulta una pieza lánguida y cándida: por el contrario, el magnífico y consistente groove instaurado por el trío rítmico y la permanente presencia protagónica de la guitarra nos remiten a una voracidad propia del rock, aunque en este caso ella viene filtrada a través de la maraña de sofisticación cósmica exigida por la pieza desde sus entrañas esenciales. De todas maneras, más tarde o más temprano, el ensamble pasa a gestar un viraje hacia consonancias más filudas. Uno que hubiera estado orgulloso de haber gestado esta pieza e incluirla en su catálogo compositivo es STEVE HILLAGE, y lo mismo vale para ED WYNNE, el eterno jefe de OZRIC TENTACLES. ‘Follow The Fitawrari’ está más metido en la musculatura del estándar progresivo psicodélico, perpetuando así el legado de esos primeros años densamente ácidos de los OZRIC TENTACLES, y también por ello, a otras bandas jóvenes veteranas como QUANTUM FANTAY e HIDRIA SPACEFOLK. Dando un viraje inesperadamente perturbador al álbum en sus instancias finales, la pieza que ocupa los últimos 11 ½ minutos del mismo y que se titula ‘The Emperor’s Sescond Self’ instala un clima oscurantista y nebuloso, al modo de un paseo por los límites entre el Limbo y el Purgatorio. Tras comenzar con un groove exótico en clave sosegada, el esquema rítmico termina transitando sobre un terreno sobre el cual se siente presto a ser deconstruido en cualquier momento. Por su parte, los ornamentos de sintetizador y guitarra se vuelven crecientemente densos, haciendo que la inquietud espectral antes latente se haga patente hasta el punto de llenar todos los espacios posibles hasta la saciedad. Tenemos aquí el resurgir de algunos modelos del krautrock (GILA, GURU GUR, AGITATION FREE), ni más ni menos. Un broche sorprendente, y sobre todo, soberbio para un repertorio impresionante.


  

Han sido 75 minutos de magia space-rockera de parte de un grupo que, por lo visto, no sabe cómo enfrentarse a un periodo de crisis, pues todos los discos que ha venido haciendo hasta el día de hoy les muestra en un continuo estado de gracia creativa. Los artesanos musicales que conforman VESPERO nos han brindado con “Lique Mekwas” un trabajo de ingeniería musical meticulosamente diseñado y ornamentado. Definitivamente, queda claro que los VESPERO siguen siendo monarcas irremplazables de la provincia psicodélica dentro del gran cosmos progresivo de nuestros días ¡Disco recomendado al 200!


Muestras de “Lique Mekwas”.-


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