Monday, November 07, 2016

LEVIN MINNEMANN RUDESS: un bufete realmente progresista


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complacemos enormemente en comentar el segundo disco del súper-trío LEVIN MINNEMANN RUDESS; o sea, el trío conformado por estos superhombres de la vanguardia rockera que son TONY LEVIN [bajos, Chapman Stick, cello eléctrico y guitarra], MARCO MINNEMANN [batería y guitarra] y JORDAN RUDESS [teclados, GeoShred, Seaboard y efectos de sonido]. El título del disco es “From The Law Offices Of Levin Minnemann Rudess” y la portada del mismo les muestra luciendo como exitosos burgueses de las altas esferas laborales con ternos de marca cara. Claro... basta ver sus sonrisas autosuficientes para advertir que la misión que se propone el trío es la de subvertir los paradigmas originarios del rock para convertirlos en algo ecléctico y fastuoso: en pocas palabras, hacer rock progresivo. ¿De dónde sacan tiempo estos cracks para crear, arreglar y grabar música tan buena y tan intensa mientras están metidos en sus propios conciertos y discos de KING CRIMSON, STICK MEN, THE ARISTOCRATS, DREAM THEATER, THE MUTE GODS, THE LEVIN BROTHERS?... y eso que no mencionamos sus propios proyectos solistas ni sus apariciones como invitados de apoyo en discos de otra gente. Bueno, el hecho es que cuando los Sres. LEVIN, MINNEMMANN y RUDESS coordinan agendas, el mercado fonográfico debe prepararse para recibir como resultado un ítem grandioso y grandilocuente. Publicado por el sello Lazy Bones Recordings, “From The Law Offices Of Levin Minnemann Rudess” aparece no solo como CD sino también con una edición doble limitada que incluye un DVD. Sin más demoras repasamos los detalles de esta centelleante y rutilante joya musical.


‘Back To The Machine’ pone en marcha las cosas con gancho, nervio y un llevadero groove: eso sí, estos últimos están principalmente construidos sobre el inusual tempo de 5/4, por lo que el vitalismo esencial de la pieza siempre se ve empujado a mantener su garra en un nivel permanente. El gancho también es persistente, y cómo no, cuando Rudess hace un solo de sintetizador y de inmediato otro de órgano el asunto tiene que llegar a un momento surrealistamente climático. Con la consecuente dupla de ‘Ready, Set, Sue’ y ‘Riff Splat’, el trío se dispone a seguir expandiendo su musculatura sónica y su artesanía musical con iguales dosis de vigor y creatividad. El primero de estos temas se articula dentro de un tremendamente complicado dinamismo en el cual la escabrosa estructura rítmica es manejada con infinitas dosis de vivacidad y desparpajo. En algún momento entra a tallar un breve interludio de cariz sinfónico para relajar un poco la tensión reinante, una tensión muy jovial, por cierto. El segundo tema se caracteriza más bien por orientarse hacia lo psicodélico dentro de sus bien marcadas directivas jazz-rockeras. MINNEMANN tiene aquí una de sus intervenciones más lucidas dentro del disco. También es la única pieza en la que las partes de guitarra son ejecutadas por LEVIN. Cuando llega el momento del cuarto tema del álbum, titulado con la pregunta ‘What’s The Meaning?’, nos disponemos a disfrutar de una exhibición de lirismo dentro de las razonables pautas de aparatosa luminosidad que el trío permanentemente pone a nuestra disposición. El sampleo vocal en 5/4 con que comienza y termina la pieza pone la cuota de humor. La dupla de ‘Marseille’ y ‘Good Day Hearsay’ está planteada para seguir explorando esquemas de trabajo eclécticos: ‘Marseille’ ahonda sensiblemente en el lirismo introducido en la pieza anterior, incluso tanteando  algo de docilidad en los variopintos desarrollos melódicos; ‘Good Day Hearsay’, por su parte, combina recursos de rock progresivo y funky-jazz al modo de una “versión hiperbólica” del estándar de JAN HAMMER remodelada a través del filtro de LIQUID TENSION EXPERIMENT. En general, ‘Good Day Hearsay’ nos vuelve a remitir al sendero de ‘Riff Splat’.



El alucinante tema ‘Witness’ suena un poco Zappiano en su núcleo temático, siendo tan ágil y caprichoso como es. RUDESS aprovecha para hacer de las suyas con el Seaboard y el GeoShred mientras MINNEMANN aporta un bizarro solo de guitarra en medio de esta vorágine que, lejos de ostentar su esencial extravagancia, la reestructura con grácil sobriedad. Por supuesto, esta sobriedad no le quita una pizca de vigor al asunto, un vigor que hace que la memoria de esta pieza no se borre fácilmente de nuestras cabezas. ‘Balloon’ y ‘When The Gavel Falls’ fungen como mecanismos nuevos para la diversidad estilística de la que hace continua gala el trío: la primera de estas piezas ostenta una serenidad etérea, incluso introspectiva; la segunda combina momentos de lirismo cálido y fragor robusto, generando así una arquitectura esquizofrénica donde conviven luz primaveral y amenazantes neblinas densas. Posiblemente sea fácil de apreciar una clara cercanía con el paradigma de DREAM THEATER en ‘When The Gavel Falls’ mientras que ‘Balloon’ nos había aproximado a los valles sonoros de los discos solistas de TONY LEVIN. Insertada en un groove jazz-rockero de tenor funky y enfrascado en desarrollos temáticos space-rockeros, ‘The Verdict’ permite al grupo ahondar fehacientemente en su faceta extrovertida con un esquema de trabajo un tanto más estoico de lo habitual. Tal vez es justo y necesario señalar que en esta ilación que va desde ‘Witness’ hasta ‘The Verdict’ se instaura un cénit rotundo y ampuloso del álbum. Nos vamos acercando a las instancias finales del cuerpo central del repertorio cuando surge la dupla de ‘Free Radicals’ y ‘Magistrate’, ocupando ambas piezas un espacio conjunto de 5 ¼ minutos. La primera ostenta un esplendor poético de perfil cálidamente jazzero mientras que la segunda se explaya en un dinamismo versátil afín a la más pura esencia del rock progresivo. Nos topamos en estos dos temas con las intervenciones más lucidas de MINNEMANN a la guitarra, aunque no debemos obviar los bellos efluvios de piano que gesta RUDESS para ‘Free Radicals’. 


  
   
Shiloh’s Cat’ se mete de lleno en la faceta lírica del trío, creando una moderadamente monumental atmósfera de exquisitez para el hermoso desarrollo melódico que tiene su motif central. La pieza de cierre oficial (la #14) es ‘The Tort’, cuyo dinamismo está muy próximo a los estándares de GORDIAN KNOT y del KING CRIMSON de los 90s-00s, aunque con un control tan pulido en la armazón instrumental que la neurosis reinante nunca llega al punto de estruendo. Luego siguen tres bonus tracks, siendo el primero de ellos ‘Testimony’, una pieza lenta embebida en sus propias vibraciones románticas, las cuales son apropiadamente remodeladas en un clima de etérea introspección. El segundo es ‘Habeas Porpoise’ y se encarga de virar drásticamente hacia una trepidación nerviosamente compulsiva en clave prog-hard-psicodélica con abierta jovialidad y también ciertos ribetes jazzeros; de hecho, el interludio jazzero sirve para serenar las cosas por un rato antes de volver de lleno a la intensidad inicial. En fin, ‘The Tort (Ver. 2xb-74)’ clausura todo con un groove marchoso y misteriosos arreglos instrumentales que revelan una variación cósmica de la neurosis extrovertida originalmente expuesta en ‘The Tort’. En el DVD que forma parte de la edición especial tenemos no solo la repetición de los 17 temas del repertorio central sino que también se incluye otros tres bonus tracks individuales que no habían hecho acto de presencia en el CD. ‘Roli Bash’ es una exposición de fastuosidad prog-metalera que nos brinda RUDESS con la sola asistencia adicional de Elijah Wood a la batería (no es el actor, ojo), mientras que ‘Cut The Thread’ es una pieza cantada ofrecida por MINNEMANN, un tema básicamente rockero con ciertas complejidades de inspiración jazzera. Sky Reg Norton aporta segunda voz en esta canción. La mayor bendición llega de la mano de LEVIN con Dom’, un instrumental centrado en el Stick y que está inspirado en la grandeza y majestuosidad de la Catedral de Colonia. La pieza comienza con un tenor sereno de raigambre minimalista y termina convirtiéndose, a través de una mudanza consistente, en un despliegue de tracciones y propulsiones que parecen reflejar el estruendo de un campanario y la vivacidad de los colores de los vitrales. La anécdota de esta inspiración aparece en uno de los vídeos contenidos en el DVD; otros vídeos incluyen una breve visita al estudio de grabación de LEVIN, una demostración de cómo tocar el GeoShred a cargo de RUDESS y un acelerado documental sobre cómo Jordan Barnes pintó los retratos que engalanan la portada. Y no puede faltar el Q&A, donde se incluye la consabida pregunta de si el trío hará alguna vez una gira. Los datos del ficticio despacho jurídico de LEVIN, MINNEMAN y RUDESS son muy amenos: hay un autobombo sobre su experiencia en dar valiosos consejos a las organizaciones más avariciosas y a los más grandes déspotas del mundo, sus más de 20 oficinas en países como Colombia, Andorra y las Islas Maldivas, sus áreas de práctica especializada en litigaciones quejumbrosas, paraísos fiscales y apoyo al crimen corporativo, sus múltiples premios por hacer cosas tan grandiosas como reestructurar los negocios del pérfido Bernie Madoff en una fundación caritativa… En fin, chistes jurídicos y políticos a granel.

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Aquí concluye nuestro repaso personal de “From The Law Offices Of Levin Minnemann Rudess”, la impresionante deposición musical que registra este bufete progresista que siempre se proyecta nortes ambiciosos y elevados para cada misión artística que emprende. Esta tríada de LEVIN MINNEMANN RUDESS está para obtener veredictos favorables a raudales de parte de cualquier corte suprema de melómanos de gusto exigente. 


Muestra de “From The Law Offices Of Levin Minnemann Rudess”.-
Back To The Machine: https://www.youtube.com/watch?v=3Jsu-ULKqtM

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