Sunday, March 31, 2019

THE GÖDEL CODEX: madera fina del árbol de la ciencia musical ecléctica


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar a una nueva entidad musical belga denominada THE GÖDEL CODEX, la cual está conformada por Michel Delville [guitarras eléctrica, guitarra-sintetizador Roland GR09, loops, aparatos electrónicos y voz], Antoine Guenet [sintetizadores, piano acústico, aparatos electrónicos y voz] y Etienne Plumer [batería, percusión electrónica, glockenspiel, trompeta, aparatos electrónicos y sampleos]. O sea, tenemos aquí a dos tercios de nuestros ya bien conocidos THE WRONG OBJECT. Por su parte, Plumer no es ningún novato en el área de la música experimental: él es miembro de grupos tan interesante como  RÊVE D’ÉLÉPHANT ORCHESTRA y ANIMUS ANIMA. Además, él mismo se hizo cargo del arte gráfica del disco que ahora comentamos. El disco debut de THE GÖDEL CODEX se titula “Oak” y fue publicado por el sello Off Records (con apoyo extra de parte de MoonJune Records) a inicios del pasado mes de enero. En algunos pasajes del repertorio de este disco, el trío contó con las colaboraciones de Christophe Bailleau (aparatos electrónicos y sampleos) y Philippe Franck (aparatos electrónicos). Todas las piezas de “Oak” fueron grabadas en Sacha Studio con la excepción de los temas quinto y noveno, los cuales se registraron en vivo en CC Amay. Veamos ahora los detalles del repertorio, ¿vale?



La miniatura de un minuto y tres cuartos ‘Oak Ouverture’ abre el disco con un grácil ejercicio de nu-jazz electrónico donde el swing programado marca la vitalidad del bloque instrumental. Con el fragor cálido gestado por el solo de sintetizador en las instancias finales se prepara terreno para el arribo de ‘The Needle’s Eye’, una pieza bastante animada que añade algunas vibraciones otoñales al groove reinante. A cambio de eso, el ensamble se permite organizar recursos de fastuosidad mientras el mecanicismo del esquema rítmico ensalza la incrementada sofisticación en curso: algo que suena muy afín a la psicodelia de fines de los 60s con realces del avant-pop de los 80s. Es una pena que esta pieza no llegue siquiera a los tres minutos de duración porque realmente tiene bastante gancho y, además, tiene uno de los más bellos solos de sintetizador del álbum, pero es tiempo para el tercer tema del álbum, titulado ‘Granules’. A través de sus casi 7 minutos de duración, nos muestra al grupo dispuesto a cambiar de aires para instalarse en un terreno más misterioso y razonablemente equipado con encuadres sonoros abstractos de talante electrónico. De hecho, la ostensiblemente sigilosa fase prologar dura sus buenos 3 minutos – o casi – antes de que se arme el cuerpo central de la pieza: una vez concretada esta situación, la ambientación establece una ingeniosa cruza de agilidad y densidad desde la cual se forja un manto que arropa al exquisito desarrollo temático. Con la persistencia de un tempo consistentemente adulterado y la adición de un filudamente Frippiano solo de guitarra, el bloque instrumental garantiza que el factor de densidad adquiera un matiz de centelleante tensión al más puro estilo progresivo. El grupo vuelve a cambiar de registro para ‘One Last Sound’, esta vez sumergiéndose en aguas de languidez emocional mientras adopta una actitud contemplativa: al modo de un híbrido entre TORTOISE, TALK TALK (los dos últimos discos) y RADIOHEAD (etapa 2000-2007), el núcleo temático instaura una convincente atmósfera otoñal, la misma que en algún momento se enriquece momentáneamente con la irrupción de ramalazos de tirantez angustiada. Con todo, también se hacen notar matices juguetones (un poco al modo Canterbury de unos NATIONAL HEALTH) en medio de la predominante tirantez. Así las cosas, el grupo está preparado para capitalizar esta aureola y llevarla hacia una dimensión más surrealista en la elaboración del siguiente tema del álbum, titulado ‘Matisse’. Aquí, el ensamble organiza un paisaje sonoro que comienza en clave árida y luego se torna inmensamente etéreo. A través de los diversos ornamentos engañosamente aleatorios que emergen durante esta segunda sección, se nos revela como una pieza bastante expresiva a despecho de lo ostentsiblemente minimalista que es su núcleo compositivo.

‘Stand Or Fall’ perpetra la gloriosa osadía de combinar electrónica con free-jazz bajo una estilizada ingeniería progresiva, siendo así que el piano se erige en el personaje principal del esquema instrumental usado para la ocasión. La ambientación general de la pieza nos remite a una encrucijada entre el viejo paradigma del be-bop, el modelo de ROBERT WYATT y el free-jazz. ‘Bells’, por su parte, se enfoca en un crepuscular reciclaje de los elementos de languidez que habían sido vitales y embrujadores en los esquemas sonoros de los temas #4 y #5. Las vibraciones campaneantes que emanan de las teclas dan la apariencia de un círculo sonoro que se va redondeando con señorial parsimonia. En esta ocasión, la novedad es que la densidad está un poco aminorada en beneficio del realce y del lustre de su imponente aureola meditabunda. Esta misma espiritualidad se ha de extender y amplificar en el siguiente tema del álbum, ‘Can It Be’, el mismo que destila un fulgor renovador a través de las coordenadas de melancolía y sobriedad. El piano dibuja el bello esquema melódico con impoluta elegancia mientras los recursos electrónicos en juego operan como una especie de orquestación cósmica cuya calidez nuclear es imposible de esconder. No hay aquí, propiamente dicho, una manifestación de alegría, pero sí de paz… como si eso fuese lo que se hubiera estado buscando en la canción anterior. De hecho, tiene una actitud más extrovertida. Nos resulta inevitable pensar en la secuencia de ‘Bells’ y ‘Can It Be’ como dos fases de un continuum musical bien integrado en sí mismo. Nos vamos acercando al final del álbum cuando llega el turno de ‘Oak – Live Reprise’, una pieza que vuelve de lleno al imperio de lo surrealista y lo aguerrido con esa compenetración tan robusta de psicodelia progresiva, electrónica y free-jazz que dio tan buenos resultados en varios pasajes de las canciones #3 y #4. Esta exhibición de inquietantes modernismos se engarza con la última pieza del álbum, ‘Lux 4’, la cual se encuadra dentro de un gentilmente extravagante matrimonio de TANGERINE DREAM y CLUSTER. Si ‘Oak – Live Reprise’ se asemejaba a las furiosas aguas de un río embravecido que quiere proclamar su propia fuerza esencial en los últimos pasajes de su corriente, ‘Lux 4’ es el mar donde todo desemboca y que, bajo su túnica plana, esconde una efervescencia condenada a permanecer por siempre en una latencia parsimoniosa.

Fueron casi 42 minutos de esplendorosa grandilocuencia modernista los que se han encapsulado en este estupendo disco que es “Oak”, un estupendo catálogo donde confluyen el nu-jazz, la electrónica, el pop, el krautrock de línea futurista y el prog. En base a esta amalgama tan bizarra como inaudita, el colectivo de THE GÖDEL CODEX ha gestado una de las propuestas musicales más ingeniosas y vibrantes del presente año 2019: la madera de la que están hechos el tronco y las ramas de su árbol de la ciencia musical es fina y señorial. Recomendamos este disco al 200%.

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