Friday, April 19, 2019

LOST CROWNS: algo nuevo sucede en la vanguardia progresiva británica


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


En esta ocasión nos complacemos en presentar una de las novedades más estupendas dentro del variopinto mundillo progresivo: nos referimos al grupo británico LOST CROWNS, afincado en Londres, cuyo álbum de debut “Every Night Something Happens” ha sido publicado en el pasado 25 de enero. El personal de LOST CROWNS está conformado por Nicola Baigent [clarinete, clarinete bajo y flauta dulce], Charlie Cawood [bajo], Sharron Fortnam [voz], Keepsie [batería y campanas de mano], Richard Larcombe [voz, guitarra y campanas de mano], Rhodri Marsden [piano, armonio, piano eléctrico, clavicordio, fagot, sierra y voz] y Josh Perl [sintetizador, campanas de mano y voz]. Larcombe es el autor de todas las canciones de este disco, además de ser el productor: él tiene una permanencia estable en el grupo psicodélico STARS IN BATTLEDRESS. Sus compañeros en este muy nutrido ensamble también proceden de otros grupos bien instalados como son KNIFEWORLD, NORTH SEA RADIO ORCHESTRA, SCRITTI POLITTI, PRESCOTT, etc. El esquema de trabajo de LOST CROWNS se enfoca en una amalgama de Canterbury, rock-in-opposition, psicodelia proto-progresiva de fines de los 60s y estándares bien definidos del prog sinfónico: o sea, tenemos aquí un frontal manifiesto retro-progresivo que, nos permitimos adelantar, se concreta en un disco que exhibe atmósferas efectivas y enfoques melódicos muy atractivos a diestra y siniestra. Una sorpresa genial para los amantes de las diversas vertientes progresivas de primera escuela. Este grupo guarda (y a lo mejor no lo sabe) aires de familia con grupos de otras latitudes como NEEDLEPOINT, AGUSA, ASTRA, GARGAMEL y THE WINSTONS. Veamos ahora los detalles concentrados en el repertorio de “Every Night Something Happens”, ¿vale? 


Durando casi 10 minutos, ‘Housemaid’s Knees’ da inicio al disco de una forma tremenda y gloriosa. Tras un ceremonioso y engañosamente tétrico preludio de armonio y maderas que en su tramo final se intensifica con la irrupción del mellotrón, el cuerpo central entra con una convincente y rotunda exhibición de juguetona extroversión tanto en el groove general como en las muy ocupadas partes cantadas. El sonido del bajo se siente particularmente robusto dentro de la mezcla mientras los teclados, dueños totales de las bases armónicas y del centramiento de los elementos orquestales de la canción, se hacen cargo del incesante llenado de espacios. En algunos breves interludios estratégicamente ubicados, las disonantes bases armónicas de sintetizador exhiben un aura inquieta cubierta bajo un manto etéreo: esto resulta particularmente efectivo en el preámbulo al último pasaje de la canción, la cual ostenta un señorío suerrealista. ¡Gran inicio de álbum! A continuación sigue el tema precisamente titulado como el nombre del grupo: ‘Lost Crowns’. Esta pieza tiene un ambiente y un swing más notoriamente sigilosos que los del tema anterior, siendo así que su desarrollo temático se apoya en los dispersos arreglos de las maderas mientras la dupla rítmica preserva un consistente sentido parsimonioso. Es como si PORTISHEAD hubiese encontrado una partitura perdida de HATFIELD AND THE NORTH y hubiese decidido incorporar elementos de los dos últimos discos de TALK TALK para darle forma final. ‘Sound As Colour’ es fascinantemente colorido, alternando momentos de gracilidad melódica con otros de sobriamente densa disonancia en los arreglos de los vientos y los teclados. El swing intrincado y el talante ceremonioso que asume el canto ayudan a la canción a asentar una exuberante magnificencia que nos recuerda a un bizarro híbrido de CARAVAN (primeros tres discos) y el primer HENRY COW con algunos leves toques añadidos de UNIVERS ZÉRO (algo insospechado de entrada pero que impone su evidencia). Lo inaudito es que el grupo evita ser tétrico a pesar de la presencia de este último referente, calcula la expansión de este recurso oscuro para que se limite a ser intrigante. El cuarto tema del álbum responde al título de ‘Midas X-Ray’ y su esquema central de trabajo consiste en devolvernos parcialmente el espíritu del tema #2 mientras le insufla la mágica y extraña sofisticación del tema #4. Hay una imponente aureola de misterio que sobrecoge y anima al desarrollo temático, el cual poco a poco se enfila hacia una densidad espectral. Muy buen tema, y de hecho, nos parece que éste y el anterior conforman un cénit musical del disco. 

Cercanamente conectado al espíritu de la pieza inmediatamente precedente y asentándose sobre un esquema rítmico aún más parsimonioso, ‘She Saved Me’ se caracteriza por instaurar una especie de espiritualidad melancólica bajo el ropaje de una niebla otoñal que no nos impide vislumbrar algo de la luz que ella pretende negarnos. Las intrincadas bases armónicas de la instrumentación y las no menos intrincadas líneas vocales de la coral participante nos hacen pensar en la distensión emocional que sucede al momento de júbilo que se nos exhibió en el primer tema del álbum: desde hace varios minutos estamos en un escenario emocional diferente. El abrupto final es, a la vez, chocante y liberador. ‘Dandy Doesn’t Know’ comienza con un introvertido motif de piano y guitarra acústica, uniéndose después unas capas de teclado y algunos ornamentos de vientos que permiten a la canción asumir una luminosidad envolvente en medio de su constante espíritu reflexivo. La serenidad aquí reinante nos recuerda un poco al ROBERT WYATT de la época 73-4, así como a KEVIN AYERS en sus momentos más conmovedoramente líricos. Los últimos 13 minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Let Loving Her Be Everything’ y ‘The Star Of My Heart’. ‘Let Loving Her Be Everything’ vuelve a las andadas con las exploraciones en los grooves y matices que ya fueron predominantes en los esquemas sónicos de las canciones #2 y #4; eso sí, se añade como novedad un punche rockero creciente que marca el encanto peculiar del interludio instrumental. En fin, ‘The Star Of My Heart’ explota al máximo la dimensión más densa del ideario de LOST CROWNS mientras utiliza un muy parsimonioso esquema rítmico para sustentar los excelsos desarrollos temáticos. La presencia del sintetizador añade efectos cósmicos con el fin de aportar una vitalidad oportunamente extravagante al asunto. “Every Night Something Happens” es una obra muy reveladora del tipo de vibraciones polivalentes que la creatividad de la nueva hornada de bandas progresivas es capaz de gestar desde sus mentes y almas: LOST CROWNS es un colectivo que merece toda nuestra atención. ¡¡Totalmente recomendable!!  


Muestras de “Every Night Something Happens”.-
Let Loving Her Be Everything: https://www.youtube.com/watch?v=ip75JbrJVzE

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