Wednesday, August 04, 2021

Los colores del aire según la óptica de los maestros rusos MAAT LANDER



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Música para escuchar en los salones más elegantes de los más hermosos palacios del space-rock progresivo es la que nos brinda el trío ruso MAAT LANDER con su más reciente trabajo fonográfico “Elements: Air”, el cual fue publicado el pasado 14 de julio con el fin de inaugurar una serie de álbumes inspirados en los elementos del universo. El ensamble conformado por Arkadiy Fedotov [bajo, sintetizador, efectos y flauta], Ilya Lipkin [guitarras eléctricas y acústica] e Ivan Fedotov [batería, wave drum y cajas de ritmo] grabó este ítem fonográfico en los estudios Rushus y VMS en diversas sesiones que tuvieron lugar en los años 2020 y 2021, siendo así que el propio Lipkin se hizo cargo del proceso de mezcla del material grabado. La masterización estuvo en manos de Janne Stark. Este trabajo ya tiene su edición limitada en casete y se espera que pronto aparezca también en vinilo. El ensamble de MAAT LANDER sigue activamente laborioso con su serie de discos que tratan sobre las diversas aventuras del personaje ficticio que lleva su nombre, el científico Maat Lander, esta vez explorando los potenciales de los cuatro elementos. Lipkin tiene otros proyectos al igual que los hermanos Fedotov, quienes forman parte de VESPERO y recientemente han trabajado en un trío con el maestro español Ángel Ontalva. El hecho es que la persistente pandemia no ha impedido a este grandilocuente y magnífico trío seguir creando y grabando música de grandes ambiciones artísticas, y ahora nos viene con la primera entrega de una tetralogía, como mencionamos antes. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de “Elements: Air”.

El repertorio del disco comienza con vibraciones machaconas y punzantes merced a la musculatura sistemática de ‘Mercury’, muy en línea con el paradigma de HAWKWIND y bastante absorbida por la faceta más intensa de unos NEU!, más unas sazones de stoner. Los ornamentos de sintetizador y los ocasionales empleos de compases inusuales brindan unos matices volátiles a lo que, en esencia, es un ítem sonoro repleto de vigor tajante, inmisericordemente machacón. Un inicio de álbum verdaderamente vibrante. Con un vigor un poco más contenido y una exuberancia más notoria, ‘Maat’s First Alchemical Experiment (Chapter #1)’ se explaya en un space-rock sistemáticamente marcado, muy en línea con el paradigma de los OZRIC TENTACLES de sus 10 primeros años. Los fraseos de la guitarra destilan una distinción majestuosa mientras la articulación del sintetizador y la batería permita que todo vaya fluyendo con soltura a través de diversas gradaciones de densidad. Hay unos momentos más aguerridos y otros mas flotantes dentro de la expansión del permanente groove. ‘Aether’, el tercer tema del álbum, es un cénit del mismo. Recibiendo entusiastamente el impulso cósmico de la pieza precedente, este tema abre espacios para que el esquema rítmico se torne más sofisticado y, con ello, el sonido grupal se vuelque convincentemente hacia una expresividad pictórica bastante refinada. Se da un gentil desafío entre los lucimientos de la guitarra y los diversos aportes del sintetizador a través del desarrollo temático; mientras tanto, la batería da rienda suelta a la gestión de varios ornamentos que enriquecen dinámicamente los variados tempos que se van sucediendo. ‘Geocentric Model’ es otra joya importante del álbum, esta vez concentrándose en una dinámica etérea que fluye entre los paradigmas de AGITATION FREE, la faceta jazz-prog de GURU GURU y los PINK FLOYD de la etapa 69-71, todo ello apoyándose en un swing inspirado en la tradición del jazz-fusion de los 70s. Las cadencias blueseras que la guitarra explora en varios de sus solos (no ajenas a la influencia de un Hillage) y la prestancia sobria de la labor de la batería marcan un territorio sónico donde predominan lo contemplativo y lo reflexivo. 
 
‘Soul Of Cosmos’ es la pieza más extensa del repertorio con sus poco más de 9 ¼ minutos, y justamente aprovecha su espacio asignado para proyectarse hacia un nuevo ejercicio de pletórica majestuosidad que hereda varios modismos de los temas #2 y #3. La vitalidad persistente de la pieza, cuyo centro temático ostenta un fulguroso cariz hindú, se beneficia bastante del talante jazz-rockero que asume la batería. La extroversión patente de la pieza tiene una luminosidad celebratoria, aunque sus vibraciones señoriales la preservan dentro de una ceremoniosidad cósmica. ‘Sylph’s Breath’ se encarga de cerrar el disco con un viraje radical hacia algo muy distinto de todo lo que ha venido anteriormente, un despliegue de ambientaciones bucólicas sumergidas en una aureola de serenidad crepuscular. El posicionamiento protagónico de la guitarra acústica y los bien perfilados ornamentos del bajo se acomodan muy bien bajo los mantos lisérgicos de teclado. La batería asume un rol oportunamente sutil, sin renunciar a la sofisticación propia del discurso progresivo, dentro de este envolvente híbrido de acid-folk y space-rock. Ya cuando entra a tallar la guitarra eléctrica al estilo de Gilmour para el clímax intermedio, las cosas se intensifican un poco más, aunque sin quebrar el aura crepuscular de la composición nuclear. En fin, la gente de MAAT LANDER nos ha vuelto a brindar un referente importante para el space-rock progresivo de nuestros días con la gestación de “Elements: Air”, un disco exultante, sofisticado y lleno de genuina garra rockera, bien enfocada a través de su arrollador eclecticismo. Totalmente recomendable para una fonoteca actualizada dedicada al amplio universo de la música progresiva mundial.
 
 
Muestras de “Elements: Air”.-

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