Wednesday, September 25, 2019

JOUIS: sangre joven para el andamiaje mental retro-progresivo



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos a un grupo británico asentado en la localidad de Brighton que se llama JOUIS, el mismo que acabamos de descubrir hace muy poco por motivo de su segundo trabajo fonográfico “Mind Bahn”, publicado en formato de vinilo por por el sello None More Records a inicios del pasado mes de mayo. La alineación que gestó este disco está compuesta por Joe Woodham [canto, bajo y guitarras], Louis Pavlo [canto, teclados, sintetizadores y piano] y Adam Johnson [canto, batería y percusiones].  Su línea de trabajo se asienta fluidamente bajo las coordenadas del retro-prog de línea Canterbury y la psicodelia de fines de los 60s, además de algunos generosos elementos de jazz-rock que emergen por aquí y por allá. Pero bueno, el factor Canterburyano es el predominante en el ideario estético de JOUIS, algo que sitúa al trío en la misma provincia progresiva donde residen sus compatriotas de LOST CROWNS y MAGIC BUS. Con todo, el predominio de esquemas sonoros delicadamente refinados, muchas veces insertos en atmósferas y capas ensoñadoras desde las cuales se arman los entramados de la mayor parte de sus composiciones, pone a este trío también muy cerca de bandas de otros lares como son NEEDLEPOINT y THE WINSTONS. El disco que ahora reseñamos sucede a “Dojo”, el cual data de noviembre del 2014, aunque el grupo ya había publicado otras cosas antes en su blog de Bandcamp: el single “Yellow Meadows” a inicios del 2010, y el EP “Kaleidoscopic Psychotropic”, en octubre del año siguiente. El grupo comenzó sus días como quinteto con dos guitarristas pero, una vez idos ambos, el bajista Woodman se quedó a cargo de tocar también las guitarras, y es con esta logística tripartita que los JOUIS nos han brindado este bello disco.


El repertorio de “Mind Bahn” comienza con ‘Collapse Rewind’, pieza que dura poco menos de 3 minutos pero que halla en este espacio relativamente breve una manera de expandir unos colores musicales eficaces y llamativos. Navegando grácilmente sobre un medio tiempo en una especie de híbrido entre la psicodelia retro y el nu-jazz, el ensamble nos brinda un ejercicio de jovial serenidad donde las armonías instrumentales elaboradas por el teclado crean una atmósfera contemplativa penetrada por una aureola alegre. Con la dupla de ‘Sinking Statues’ y ‘Wiltons Green’, el trío se dispone a expandir su paleta sonora en un espacio de poco más de 6 ½ minutos. La primera de estas canciones es más ágil en su swing que la que inició el álbum, e incluso elabora un armazón rítmico un poco más complejo, aunque sin llegar a lo abstruso. De hecho, la batería decide explorar un groove al estilo de THE ZOMBIES mientras que las labores de los teclados y la guitarra obligan al desarrollo temático a absorber influencias de los CARAVAN de los dos primeros discos y de los SOFT MACHINE del primer disco, junto a algunas resoluciones ingeniosas al modo de CRESSIDA. Por su parte, ‘Wiltons Green’ suena a una labor arqueológica en busca del eslabón perdido entre el periodo 1967-8 de THE BEATLES y el primer disco de los ya mencionados CARAVAN. El cuarto tema del disco es el más extenso del mismo con sus casi 7 minutos de duración y se titula ‘Turtle’, erigiéndose como uno de los momentos cumbre del repertorio aquí contenido. El desarrollo temático se pasea ágil y fluidamente por los parajes luminosos y parcialmente densos que encauzan a la primera mitad de la pieza, así como por otros más dispersos donde se encuadra la segunda mitad. El groove general se enfila muy sólidamente sobre un paraje amable y cautivador con un pulso perfecto, siendo así que los ornamentos rítmicos que entran a tallar en ciertos momentos estratégicos ilustran fehacientemente el nivel de vitalidad que cabe esperar de la sutilmente compleja estrategia progresiva que el grupo ha forjado para sí. ‘Cat’ cambia totalmente de registro: se trata de una hermosa pieza de piano solo, una sonata que se sitúa cómodamente en los estándares conjugados del impresionismo y de la cámara contemporánea. Los ocasionales factores disonantes que a veces emergen durante el desarrollo temático realzan las sobrias flexiones melódicas que el piano dibuja con diáfano virtuosismo. 

‘Cloud Plough’ es otro tema notable del álbum. Con un breve prólogo de guitarra acústica sobre un trasfondo de efectos de viento, el trío se prepara para elaborar una nueva vuelta de tuerca a sus indagaciones jazz-progresivas con añadidos matices de folk-rock. En cuanto a este detalle específico, apreciamos un interesante híbrido entre lo Yessiano y lo Caravanesco mientras la dupla rítmica se hace cargo de impulsar un swing sofisticado al asunto. El epílogo bucólico de guitarra acústica redondea todo perfectamente. Como indicamos antes, un cénit innegable del disco. Reemplazando el fulgor dominante en el tema precedente por algo más otoñal, ‘Medievil’ – el segundo ítem más largo del disco con sus poco más de 6 ¼ minutos de duración – establece un talante más ceremonioso y, a la vez, una expansiones musicales más ambiciosas. Comenzando con un groove bluesero sobre el cual se instalan unas capas bien amalgamadas de teclado, guitarra y bajo con una etérea densidad psicodélica, una segunda sección deriva hacia un ejercicio de melancólico lirismo bajo la guía de la guitarra. A mitad de camino cambian las cosas con una arquitectura compleja que alimenta con renovadora gracilidad a una ambientación que ahora se ha vuelto totalmente extrovertida y que hace gala de su juguetona extravagancia. La cuarta y última sección se enfila hacia un swing jazz-progresivo que se acerca más a unos FINNFOREST o unos FINCH, tal vez con algún tinte a lo HATFIELD AND THE NORTH como remanente. La fuerza de carácter con la que se redondea los contundentes instantes finales de esta pieza la convierten en la cima absoluta del álbum, así, de forma directa y definitiva. ‘Beachcomber’, en contraste abierto con la soberbia extravaganza desarrollada en ‘Medievil’, expone un breve ejercicio de espiritualidad meditabunda pastoril, siendo una balada con base de guitarra acústica y piano eléctrico dentro de una maraña sonora muy tenue. Todo concluye con ‘Effloresce’, tema que recoge buena parte de la magia antes exhibida en ‘Cloud Plough’ y en las canciones #2 y #3, siendo así que la mezcla de deleite contemplativo y dulce melancolía se dan la mano en los arreglos vocales, mientras que la ingeniería instrumental se sostiene sobre la dialéctica sostenida entre el nervio de la guitarra y la luminosidad primaveral de los teclados. La batería, por su parte, llena espacios sin hacerse nunca abrumadora. Qué pena que esta canción no dure más allá de los 4 ¼ minutos que le otorgó el grupo, pues es muy llamativa, pero así son las cosas.   



Como bonus track del disco, asequible solamente como download desde el blog de Bandcamp del grupo, aparece ‘Sinking Statues (Flying Mojito Bros Refrito)’, que es una versión ampliada del segundo tema del álbum con un groove electrónico al modo del trance, siendo utilizado este recurso con oportuna sobriedad. “Mind Bahn” es un disco refinado y repleto de magia sónica, revelando a unos JOUIS que saben funcionar muy bien como un trío a la hora de crear, arreglar y ejecutar sus ideas musicales. Pocas veces se muestra la vertiente retro-progresiva con tanto músculo mientras se regodea en su potencial para gestar esquemas sonoros fastuosos y cristalinos: este grupo da sangre joven y potente al andamiaje mental progresivo de nuestros días. Totalmente recomendable para los fans acérrimos de la música progresiva de ayer y de hoy.


Muestras de “Mind Bahn”.-

[Dedicamos esta reseña a Rodrigo Alfaro, uno de los locutores del programa radial Música Progresiva Grupo Catarsis, en sincero agradecimiento por habernos presentado este grupo en la noche del 19/9/19.]

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