Saturday, December 14, 2019

Una nueva visita al santuario avant-progresivo de UNIT WAIL



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nos complace hoy presentar el nuevo disco del grupo francés de música avant-progresiva UNIT WAIL, el cual se titula “Égarés” y fue publicado el pasado 12 de noviembre por vía del sello Soleil Mutant: se trata del cuarto álbum de la banda, para ser más precisos. La alineación vigente de UNIT WAIL está conformada por el armazón pentalógico de Philippe Haxaire [batería], Adrian Luna [bajo], Emmanuel Pothier [sintetizadores], Jean-Pierre Soarez [trompeta] y Vincent Sicot-Vantalon [teclados y guitarras]. El guitarrista Frank Fromy, miembro fundador y, en su momento, figura líder de los legendarios SHUB-NIGGURATH, ya ha dejado de ser integrante constante y ahora solamente aparece en un par de temas, el tercero y el noveno. Por su parte, si el nombre del trompetista Jean-Pierre Soarez nos suena de algo es porque él fue uno de los iniciadores de ese gran paradigma del RIO que fue ART ZOYD... y bueno, ahora le tenemos como integrante de una de las más notables bandas avant-progresivas francesas del nuevo milenio. Su presencia es relevante en varios temas de este nuevo álbum, el cual indica una vía de focalizada renovación de las pautas esenciales de la banda a través de la estrategia de acercamientos ocasionales a los discursos del punk-jazz y de la vieja tradición del jazz-fusion de los 70s. De este modo, el apego sistemático del ideario grupal por los climas densos y oscuros asume un aura más grácil, a la par que preserva su obstinada exuberancia repleta de intensidad expresiva y garra electrizante. Ha corrido mucha agua bajo el puente de la vanguardia rockera francesa desde aquel año 2012 en el que los UNIT WAIL publicaron su disco debut “Pangaea Proxima”, y ahora este disco “Égarés” emerge como una confirmación persistente de nuestra sospecha de que este grupo es incapaz de hacer un disco malo. Bueno, vamos más allá del elogio general inicial y nos concentramos en los detalles específicos del disco, ¿vale?

Ocupando un espacio de poco menos de un minuto y tres cuartos, ‘Volte Face’ abre el álbum exponiendo un clima flotante dentro de una atmósfera sigilosamente oscura. Los grooves jazzeros de la batería y las puntualizaciones del bajo y el piano eléctrico asientan un aire de inquieta expectativa, pero al ser tan breve, pasa como si hubiese sido tan solo una pequeña pesadilla. Cuando se abren las puertas para el arribo de ‘Décalage’, el grupo se dispone a establecer un ejercicio de rotundas musculaturas sónicas dentro de las pautas confluyentes de PRESENT, AQSAK MABOUL y los inolvidables NEBELNEST, incluso coqueteando con el punk-jazz en algunas instancias. Ahora tenemos al bajo desplegando variados recursos de vibrante exuberancia mientras los diversos cambios de ambiente y de ritmo se van sucediendo. Hay un gancho raro y, a la vez, efectivo, por lo que nos da la sensación de que tal vez la pieza concluye demasiado pronto, pero bueno, es el turno para la tercera pieza del álbum, que es la que justamente le da título. ‘Égarés’ lleva algunas de las pautas estilísticas de la pieza precedente consigo y las equipa con una consistencia más afilada y un señorío más cimbreante. Comienza ostentando una gracilidad en clave jazz-rockera que apela a una luminosidad misteriosa, para luego enfilarse hacia un territorio más neurótico bajo la guía inicial de una base cósmica de sintetizador. En esta nueva situación,  los aires graves y turbadores del desarrollo temático se encuadran en una ingeniería genuinamente recia mientras la base rítmica y los diversos solos de teclado y de guitarra añaden una sórdida sofisticación al asunto. ‘Vers L’inconnu’ es otra pieza breve que dura poco más de un minuto y medio: las alusiones amenazantes de las bases de teclado son más urgentes que las que signaron a la primera pieza. ‘Les Portes Du Sanctuaire’ se caracteriza por establecer una especie de síntesis entre los temas #2 y #3, aportando una renovadora frescura al bloque instrumental por vía del énfasis de los riffs de la guitarra. Algunos parentescos hay con lo que hicieron los españoles OCTOBER EQUUS en sus discos segundo al cuarto. La densidad sonora se mueve con contagiosa agilidad a lo largo del desarrollo temático, e incluso hay algunas secciones muy orientadas hacia el estándar del jazz-rock de los 70s (aunque siempre con su obligatorio filtro de corte RIO, por supuesto).

‘Dédale’ es una pieza que destila tristeza y amargura dentro de una espiritualidad sombría y tensa. El pasaje prologar dura casi dos minutos y se cetra en sombríos fraseos de teclado ornamentados con retazos perturbadores de guitarra. Una vez instalado el ensamble completo, el  modo en el que el complejo desarrollo temático refleja todos los recovecos de la oscuridad del alma se va modelando a lo largo del camino con diferentes niveles de vibración aguerrida; de hecho, poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, el grupo desarrolla un pasaje particularmente intenso, impulsado por saltarinas incandescencias. Los aportes de la trompeta son cruciales debido al fulgor chocante que impregnan a sus fraseos agudos. Todo un cénit del álbum... ¡O tal vez su cénit decisivo! Sigue a continuación ‘Rituel’, tema que comienza con una actitud lánguida semejante a la de ‘Dédale’, pero esta vez se trata de algo solemne enmarcado en una solemnidad oscurantista. A medida que avanza el cuerpo temático, la atmósfera general y los ornamentos van adquiriendo crecientes grados de suntuosidad, dándose algunos acercamientos al discurso del avant-jazz en aquellos pasajes con un swing más intenso. Los últimos 16 minutos del repertorio están ocupados por la dupla de ‘Le Sas’ y ‘Le Monde D’en Dessous’. El primero de estos temas mencionados tiene una primera sección articulada en torno a la improbable cruza entre DR. NERVE, WEATHER REPORT y LED BIB: una inaudita y efectiva mezcla de agilidad, neurosis y extroversión. Una segunda sección se enfila hacia una atmósfera más reposada, la cual brinda un paisaje sonoro un tanto ensoñador, aunque no faltan las irrupciones de breves interludios pesados. Ya para el último minuto y cuarto, la garra rockera impone su autoridad por un rato más largo antes de volver al predominante groove ensoñador para el pasaje epilogar. Este último detalle es importante para realzar la dualidad inquietud-introversión que ha signado esencialmente al cuerpo temático. En cuanto a ‘Le Monde D’en Dessous’ (que es el tema más extenso del disco), éste sigue el molde de la segunda y más larga sección de la pieza precedente, pero dándole una sacudida más majestuosa a fin de que la densidad reinante asuma un encanto muy especial. Parece que la idea es que el repertorio concluya de manera explícitamente impactante, sacando provecho del dinamismo sofisticado y distinguido propio del factor jazz-rockero para que la refinada tirantez de la pieza se impulse de una manera sutil y comedido. Algo así como una noche que no quiera mostrar la totalidad íntegra de su manto negro una vez que su halo de misterio ha borrado las últimas huellas del atardecer. Los aportes de la trompeta son cruciales para el apuntalamiento de unas secciones ceremoniosas del cuerpo temático, mientras que el solo de guitarra conduce el denso espesor de la sección final. 

“Égarés” es, tal como reiteramos en referencia al primer párrafo de la presente reseña, un disco pletórico de creatividad donde el personal de UNIT WAIL demuestra la enormidad de su inteligencia artística para darle aires nuevos a los coherentes patrones de su propuesta avant-progresiva. Su discurso adquiere un nuevo brío con este disco que recomendamos al 200%. 


Muestras de “Égarés”.-

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