Friday, April 02, 2021

El excelente vuelo jazz-progresivo de JEREMY CUBERT

 


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy es el turno de presentar el nuevo trabajo fonográfico del multiinstrumentista estadounidense JEREMY CUBERT, el cual se titula “Toward The Sky” y fue publicado el pasado 25 de febrero. Se trata de una maravilla de música jazz-progresiva, repleta de una amplia gama de colores melódicos, grooves exquisitos y elegancia estructural. Este señor toca instrumentos de cuerda, teclado y percusión con solvencia: más específicamente, su arsenal usado en el álbum que aquí reseñamos está conformado por piano, órgano, guitarra eléctrica, sintetizadores, Chapman Stick, bajo sin trastes, programador de ritmos, Harpejji G16 y zendrum. En la última pieza del álbum, Mark Godino colabora a la guitarra. Conocemos a CUBERT, residente en Gaithersburg (Maryland) de la banda APOTHECARY, un ensamble de línea jazz-progresiva donde él se hacía cargo de los teclados y del Chapman Stick. También es miembro de la ALAN SCOTT BAND. Como anécdota especial, CUBERT tuvo la ocasión de aportar una composición al disco “The Living Tree” del dúo ANDERSON / WAKEMAN (del año 2016). Su blog de Bandcamp muestra una vasta cantidad de piezas sueltas, además de algunos álbumes, siendo el primero de ellos “From A To B” (publicado en diciembre del año 2000), así como proyectos a dúo con sus compañeros de APOTHECARY por separado. Vale la pena revisar todo ese material, pero lo que vamos a repasar aquí y ahora es el repertorio contenido en “Toward The Sky”
 

La pieza que abre el disco es el que justamente le da título y, además de abrirlo a lo grande, es el más extenso del mismo con sus poco más de 9 ½ minutos de duración. ‘Toward The Sky’ comienza con unas escalas de teclado sostenidas sobre un compás de 7/8, lo cual empuja al bloque instrumental que se integra prontamente a exhibir un vitalismo sofisticado y cristalino. Los efluvios del piano y del Chapman Stick se engarzan a las mil maravillas con los fraseos cósmicos de sintetizador. Poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto, todo se detiene para sumergirse en un ambiente crepuscular dominado por melancólicos pasajes sobrios de piano. Es como saltar repentinamente del cosmos de HAPPY THE MAN al de los WEATHER REPORT de inicios de los 80s. Poco a poco, todo se va derivando hacia una instanciación introspectiva de free-jazz por vía de un envolvente diálogo entre piano y bajo. Así las cosas, el terreno está preparado para la irrupción de un motif ceremonioso en clave prog-sinfónica que permite al bloque instrumental recuperar algo de la fastuosidad inicial mientras nos lleva hacia una languidez casi onírica. ‘Take Note’ establece un retorno a la agilidad presta y vivaz, tendiendo puentes entre el modelo del legendario PAT METHENY GROUP en su etapa de fines de los 80s y los no menos legendarios HAPPY THE MAN. Hay un fulgor especial en esta pieza que le permite enrumbar convincentemente los efímeros aspectos extrovertidos de la larga pieza de entrada. ‘Space Race’, que se inicia con un preludio sigiloso de piano eléctrico, tiene un cuerpo central enfocado en la perpetuación de los aires extrovertidos de la pieza precedente y elevar los aspectos jazzeros dentro de su desarrollo temático, lo cual se traduce en la apertura de más espacios para solos (especialmente, de bajo y de Stick). El final consiste en un clima psicodélico de tenor solipsista que arropa al reprise del pasaje inicial de piano eléctrico. Con la dupla de ‘Saving Grace’ y ‘Sidewinder’, tenemos 10 ¼ minutos de nuevas expansiones sonoras. El primero de estos temas sigue explorando el clímax expresionista del tercer tema del álbum mientras retoma la lógica del esplendor sofisticado y señorial que signó a la segunda piza del álbum. Las variantes temáticas están hiladas con impoluta fluidez. Aquí notamos aires de familia con la labor de STEAM THEORY. Por su parte, el segundo de estos temas mencionados es un ejercicio de jazz-fusión melódico donde se da espacio al factor étnico (el Harpejji y el zendrum) en el realce del foco temático y el groove.
 
Cuando llega el turno de ‘Backwards Forwards’, la fuerza del jazz-rock regresa con una solidez llamativa, la cual se sustenta principalmente en los arreglos de bronce filtrados a través de los sintetizadores. la base compositiva es razonablemente sencilla, dejando los recursos de sofisticación al desarrollo del groove y al empleo de unas breves variantes de atmósfera mientras el encauzamiento temático se asienta firmemente. ‘The Field And The Crow’, en lo principal, regresa a la influencia del PAT METHENY GROUP en lo referente a su equilibrio entre vibraciones melódicas y enfoque vanguardista del discurso del jazz-fusion. La calidez persistente de su atmósfera general acoge un dinamismo sobrio donde se alternan la introspección y la contemplación ensoñadora. De hecho, en su minuto y medio finales, el bloque sonoro elabora una apoteosis expresiva que es muy difícil de resistir debido a su magnetismo melódico. El último tema del álbum es ‘Frame Of Reference’ y cumple con la función de instaurar una ambientación majestuosa que coquetea abiertamente con los paradigmas de EMERSON, LAKE & PALMER y de RICK WAKEMAN: las bases armónicas y las orquestaciones de los teclados lo dejan bien en claro, aunque, por otro lado, el groove que se arma desde la dupla rítmica ostenta estilizadas vibraciones jazz-rockeras. Todo esto fue “Toward The Sky”, un disco que se caracteriza por sus masivas expansiones de preciosismo y fastuosidad dentro de un marco de sistemática claridad melódica. Jazz-prog de nivel superior, esto es lo que nos brinda JEREMY CUBERT en este álbum, uno de los más hermosos que hemos disfrutado en estos primeros meses del año 2021. Muy recomendable.
 


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