Wednesday, June 09, 2021

DAUDANE: la nueva sal dentro de las nuevas mareas del rock ecléctico francés.

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Es un gusto para nosotros presentar a “Colchique”, el primer disco de larga duración del novel grupo francés DAUDANE, el cual está conformado por Stéphane “Pollux” Paulini [guitarras], Peio Erramouspe [bajo], Mikel Maille [batería], Nils Thobie [guitarras, bajo, sintetizador y canto], Perrine Feriol [flauta, saxofón y percusión], Tony Lepors [batería] y Max Holmes [canto]. Afincado en la bella localidad suroccidental de Bayona, este grupo ya había publicado un EP en abril del año 2018 con dos temas que luego formarían también parte de este disco publicado a inicios de mayo del presente año 2021. El grupo se formó en el año 2017 y ya desde sus primeros días empezaba a componer un repertorio propio, siendo así que la serie de piezas musicales que aparece en el disco aquí reseñado fue grabado a través de varias y dispersas sesiones que tuvieron lugar entre los años 2017 y 2021, en estudios ubicados en Hendaya, Labenne y Montpellier. El propio Nils Thobie, junto a Johannes Buff, se hizo cargo de la producción de sonido y de la mezcla del álbum, mientras que la ulterior masterización estuvo en manos de Benoit Bel. Lo que hayamos en “Colchique” es un muestrario versátil y enérgico de rock psicodélico con fuertes fundamentos progresivos que, empujados por su propia inquietud ecléctica, incluye elementos de post-rock, stoner y krautrock. El grupo sabe desarrollar sus usualmente bien delineados enfoques melódicos con un espíritu genuinamente aventurero. Bueno, ya es hora de cerrar este preámbulo y centrarnos en el repertorio de este álbum en cuestión. 

‘Futur Fossil’ abre el álbum con un despliegue de vigor grácil que se regodea juguetonamente en torno al encanto directo que ostentan tanto el motif central como el groove ágil motivado por la batería. Psicodelia ágil y extrovertida de tenor space-rockero que establece una dinámica contundente, siendo así que en algunos pasajes estratégicos, el conjunto decide ponerle un poco más de garra al asunto; la razón de ser de este recurso está en el deseo de motivar algo de novedad al recurrente núcleo temático en base a unas vibraciones aguerridas insertadas con perfecta fluidez. El siguiente tema del repertorio se titula ‘Escape’ y dura casi 9 ¾ minutos, resultando ser el ítem más extenso del álbum. Tras el enérgico golpe de luz instaurado por la pieza inaugural, ahora el grupo se dispone a establecer un viaje musical un poco más sofisticado. Todo empieza con unos drones de sintetizador, guitarra y flauta filtrada con efectos electrónicos, armándose un prólogo sigiloso y místico, no exento de cierta densidad. Poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto, las baterías asientan un swing a medio tiempo que llena bastantes espacios de la ingeniería rítmica, algo que permite al bajo aportar algunos ornamentos melódicos a los ya reforzados armazones de los guitarreos. Opera aquí un híbrido de post-rock y stoner bajo un ropaje space-progresivo, el mismo que empieza a adquirir un tono lírico bien delineado poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto. Así las cosas, la flauta cuenta con ciertos espacios para ornamentar hermosamente el cuerpo central en más de una ocasión. En general, hay semejanzas con los paradigmas de CAUSA SUI y SOLAR CORONA, así como la faceta más árida de HYPNOS 69: sin duda, tenemos aquí un cénit del álbum. ‘Salt Of Summer’ se sostiene alternadamente sobre un medio tiempo y un swing más trepidante. En cuanto a lo estrictamente compositivo, el grupo se permite seguir explorando las dimensiones líricas del factor space-rockero que ocuparon la mayor parte del desarrollo temático de la pieza precedente. Una vez más, las ocasionales florituras de la flauta le dan una aureola especial al entramado instrumental en bloque. Con el arribo de ‘Caros’, las cosas se adentran altiva y rotundamente en un área retro donde conviven las viejas tradiciones del heavy prog y el rock duro clásico. Algún breve interludio sereno y ceremonioso apela al estándar sinfónico antes de que la última sección pesada entre a tallar sin contemplaciones, todo ello con la misión de darle una conclusión irrefrenablemente exultante a la pieza.
 
‘Targa’, con sus poco más de 8 ½ minutos, es el segundo tema más largo del álbum. Con unos acentos iniciales de flauta, el terreno está preparado para que se imponga un aguerrido swing en clave motorik con miras a que el ensamble arme un robusto ejercicio de psicodelia progresiva con ramificaciones de NEU! y los HAWKWIND de la etapa 71-73. Las intricadas marañas de las bases armónicas y riffs de las guitarras asumen un aura señorial a contrapelo de la musculatura maquinista del bloque rítmico, pero el mayor contraste se da entre el dinamismo contundente del groove y los delicados enfoques aportados alternadamente por los cantos y la flauta. En el último minuto y medio, las guitarras empiezan a gestar un poco de fastuosidad para sus intervenciones, una anticipación del solemne soliloquio que surge antes del final del tema. La dupla de ‘Alligator’ e ‘Infinite Nap’ se encarga de cerrar el disco, encarnando sendos momentos climáticos del mismo por diferentes razones. El primero de estos temas nos sorprende con un inicio marcado por un swing fusionesco de inspiración latina, algo que impulsa el armado de una semibalada donde los cantos parecen estar arreglados bajo el molde de THE BEACH BOYS. Así las cosas, el grupo alterna grooves de esta línea con otros centrados en el típico nervio rockero. Cuando hay una irrupción de traqueteos caóticos que parece venir de la nada, el grupo remodela su sendero sónico para llevarlo a través de una atmósfera misteriosa que se sitúa en una cruza de space-rock y post-rock. El vigor rockero ahora se torna enigmático y crepuscular, pero manteniendo un fragor convincente. La última instancia está marcada por una caja de ritmos y una atmósfera flotante que se va difuminando en un sugerente fade-out. ‘Infinite Nap’, por su parte, es una relativamente breve serenata instrumental de tenor pastoral, tal como lo muestra el carácter protagónico del dueto de guitarra acústica y flauta, mientras algunas capas de sintetizador se explayan en un trasfondo de ribetes cósmicos. Es un epílogo muy bello que nos recuerda un poco a la faceta acid-folk del krautrock, y, de hecho, nos hubiese gustado que durara un poco más, pero el grupo decidió darle solamente un espacio de poco menos de 3 minutos. Eso es todo y está bien como está, a fin de cuentas. 
 
Todo esto fue lo que el colectivo de NAUDANE nos brindó con “Colchique”, un muestrario de novedades vitalistas que resulta muy idóneo para mantener con solvente vigor el ideal de la música progresiva dentro del ya avanzado nuevo milenio. Francia nunca ha dejado de ser una fuente de creatividad vanguardista dentro del diverso mundo del art-rock: la oferta estética de DAUDANE es una evidencia innegable de que ello sigue siendo verdadero en nuestros tiempos. Disco muy recomendable. 
 

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