Saturday, March 09, 2024

RICHARD WRIGHT: la renovación de un viejo sueño musical

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy viajamos al pasado para revisar un disco clásico del art-rock británico de fines de los 70: nos referimos a “Wet Dream”, el primer álbum solista de RICHARD WRIGHT, el teclista histórico de la legendaria banda PINK FLOYD. Originalmente publicado el 22 de setiembre de 1978 por los sellos Harvest (en el Reino Unido) y Columbia (en los EE.UU. y Canadá), “Wet Dream” recibió una reedición remezclada y remasterizada de parte de Steven Wilson en setiembre del pasado año 2023, aproximadamente en el 45to. aniversario de su publicación original. El anuncio de esta reedición se hizo el 28 de julio anterior, justamente la fecha en que WRIGHT hubiera cumplido 80 años (él falleció el 15 de setiembre de 2008, víctima del cáncer de pulmón). WRIGHT, además de cantar, tocó los pianos acústico y eléctrico, el órgano Hammond y el sintetizador Oberheim. Los colaboradores fueron Snowy White (guitarras), Larry Steele (bajo), Mel Collins (saxofones y flauta) y Reg Isidore (batería y percusión). Si bien WRIGHT concretó este primer disco solista más de 10 años después del debut fonográfico de PINK FLOYD (ese legendario disco 
“The Piper At The Gates Of Dawn”), él ya dio indicios tempranos de ser una fuente de recursos musicales para la banda desde el segundo LP “A Saucerful Of Secrets” con las canciones ‘Remember A Day’ ‘See-saw’, insertadas en una psicodelia contemplativa con imponente lirismo. En esa línea también están dos canciones pertenecientes a sendos singles posteriores: el lado B ‘Paint Box’ y el lado A ‘It Would Be So Nice’. Esta última canción se emparenta con el paradigma jubiloso de THE BEACH BOYS, pero poco tiempo después, encontramos en la mitad de estudio de “Ummagumma” (1969) un magnífico despliegue orquestal donde se suceden pasajes góticos con otros vanguardistas: la suite cuatripartita ‘Sysyphus’, auténtica declaración de principios sobre cómo se sentía WRIGHT preparado para explorar nuevos caminos de grandilocuencia dentro de la banda. En fin, será con sus aportes como compositor y arreglista de matices y orquestaciones diversas en los clásicos álbumes Floydianos “Meddle” (1971), “Dark Side Of The Moon” (1973) y “Wish You Were Here” (1975) que este señor apuntalará su muy personal sello dentro de la tradición rockera británica de los 70 en adelante. Sus exploraciones de sonidos seguirán adelante en el repertorio del álbum conceptual “Animals” (1977), pero su rol como compositor ya estaba muy reducido, y seguiría reduciéndose en el tiempo que le quedaba de membrecía en las filas de PINK FLOYD. De todas formas, antes de que llegara ese momento, “Wet Dream” sería un testimonio de sus aún existentes energías creativas. El propio WRIGHT fungió de productor para su debut solista: las sesiones de grabación tuvieron lugar en los Super Bear Studios de Berre-Les Alpes, Francia, entre el 10 de enero y los 14 de febrero de 1978, fungiendo John Etchells y Patrick Jauneaud como ingenieros de sonido. El diseño artístico estuvo a cargo de Hipgnosis. Colateralmente, su compañero de banda David Gilmour también grabó su debut solista en ese lugar y se publicó en el mismo año 1978 con el mismo responsable del diseño artístico. WRIGHT es el autor casi exclusivo de toda la música y todas las letras salvo en el caso de la penúltima canción, donde su entonces esposa Juliette hizo la letra.

  

Por mucho tiempo, el sello One Way Records era el único que se había encargado de publicar este disco en CD, y prácticamente estaba descatalogado desde la segunda década del nuevo milenio. Steven Wilson estaba sumamente entusiasmado con la labor a realizar en esta nueva y definitiva reedición. Sus declaraciones para el diario The Telegraph son muy elocuentes: “Quedó enterrado en ese momento; nunca ha habido una campaña de reedición adecuada que yo sepa. Entonces, si imaginas que hay un álbum perdido de Pink Floyd de la década de 1970 que nunca has escuchado, esto es algo así". Añade: “Aquí tenemos un álbum de la década de 1970 que tiene mucho de ese ADN... hay mucho de lo que asocias con el Pink Floyd clásico, especialmente a “Wish You Were Here”. El órgano Hammond, los leves acordes de jazz, su voz... todo está en este disco.” * Los primeros 7 ¾ minutos (o poco más) de “Wet Dream” están ocupados por ‘Mediterranean C’ y ‘Against The Odds’, dos temas que instauran varias de las líneas de trabajo a ser desarrolladas en el disco como un todo. El primero de estos temas mencionados está marcado por la suave parsimonia de los acordes de piano, a los cuales se suma una capa orquestal de sintetizador, la misma que traza el terreno  por el que los ornamentos armónicos de teclado y sintetizador se alternan en el enroiquecimiento de la atmósfera general. Cuando entran a tallar los aportes de la guitarra, el aura orquestal ve aumentado su señorío al modo de una cruza entre BARCLAY JAMES HARVEST y el PINK FLOYD de 1975. En cuanto a ‘Against The Odds’, se trata de una balada progresiva bastante conmovedora donde el lirismo gestado se pone al servicio de las vibraciones contemplativas exorcizadas por el canto de WRIGHT: “We’ve come through before, / Now we ask for more. / Seems to me we can’t escape at all. / Words have no meaning, / But, oh, such a feeling. / Can there be a way out of here?”. El fraseo final de la guitarra acústica es grandilocuente... E incluso nos hace desear que la canción durase un poco más, pero llega el turno de ‘Cat Cruise’, que es, lo adelantamos, nuestro tema favorito del disco. Exhibe una manifestación de fastuosidad, contenida pero imparable, a partir del empuje inicial de los dos temas precedentes. En lo básico, se trata de un viaje instrumental a través de elegantes y amables texturas donde el esquema temático, en la segunda mitad, intensifica su encanto con el beneficio que trae la ampliación del swing central; la batería es muy precisa a la hora de agitar las cosas dentro de los bien definidos confines melódicos creados para la ocasión, los cuales se preservan sólidamente bajo un patrón de romanticismo estilizado. La verdad que WRIGHT y sus compinches (en especial, Collins) se destacan en la comunión gestora de una ingeniería musical cristalinamente colorida. Todo un cénit del álbum. 
 
  

Summer Elegy’ ostenta un fulgor particular a la hora de retomar la magia introspectiva que signó a aquellos dos primeros temas del álbum, un fulgor más modesto y, si se quiere, una tonalidad más concisa. ‘Waves’ trabaja con un compás de blues para dar un nuevo giro de tuerca al tipo de envolventes pasajes melódicos y atmósferas serenas que él exploró tan fehacientemente en los discos de PINK FLOYD de los años 1973 y 1975. El rol protagónico del saxofón está apoyado confiadamente sobre los otoñales ropajes fabricados por los teclados (órgano, piano eléctrico y sintetizador) con una actitud cinematográfica. La segunda mitad del repertorio se abre con la pieza más larga del mismo: dura 6 ¼ minutos y se titula ‘Holiday’, siendo otra balada progresiva de corte introspectivo, esta vez conectándose levemente con el paradigma de ELTON JOHN. En esta ocasión, es la guitarra eléctrica quien pone el broche de oro al despliegue instrumental. La letra retrata una turbulencia interior que está en abierto contraste con la etérea calma de las bases de piano y el encuadre grupal. “How was I to know quite so soon / That dreams can turn a life around. / It seems there is no single way to live our days / Between these lines. / I know you see a man who’s not quite sure who he is / Or where he stands.” ‘Mad Yannis Dance’, a despecho de lo que pudiera insinuar la connotación festiva de su título, es un viaje de sonoridades cristalinamente etéreas que se arman dentro de una ingeniería melódica grácil y flotante sobre un compás de vals sinfónico. Los ornamentos del saxo soprano y las percusiones parecen traer consigo una brisa refrescante para el desarrollo temático. Vamos, que algo así no hubiese estado fuera de lugar en “Wish You Were Here”, o en su defecto, en un disco de THE ALAN PARSONS PROJECT, NOVALIS o ELOY.
 

Cuando llega el turno de ‘Drop In From The Top’, WRIGHT recrea una estrategia jazzera para que el ensamble explore los aspectos más relajados del art-rock dentro de un encuadre palaciego. Tal vez tengamos aquí el mejor solo de White en todo el disco, aportando acentuaciones blueseras a través de un refinado filtro progresivo que lo acerca más a un Martin Barre o un Jeff Beck que a un Eric Clapton. De hecho, su aparición resulta crucial a la hora de potenciar la musculatura del esquema melódico en curso. El penúltimo tema del disco porta el sugerente título de ‘Pink’s Song’: tal como dijimos en el primer párrafo, la letra es de la entonces esposa de WRIGHT. Última balada del álbum, su principal ornamento procede de las hermosas florituras de la flauta. Esta canción cumple con la misión de plantear un momento de relax entre las piezas precedente y subsiguiente. El cierre del álbum llega de la mano de ‘Funky Deux’, un instrumental metido en la onda del Euro-jazz con ribetes funky (no ajenos a cosas que aparecen ocasionalmente en la discografía de PINK FLOYD, aunque también podemos asegurar que hay más cercanía estilística con STEELY DAN). El groove tiene una soltura sobria y muy bien definida, siendo así que el saxo realiza una excelente labor: para hacernos una idea de a qué va esto, se acerca un poco a la faceta más serena de los PASSPORT de 1976-80 y un poco más a los FOCUS de 1978. Todo esto es lo que se gestó en “Wet Dream” a fines de los 70 y que no merece ser olvidado: esta reedición del año 2023 puede ayudar mucho a revivir la visión musical individual de RICHARD WRIGHT, un señor que aportó cosas muy relevantes a los PINK FLOYD de las mejores épocas, no dejó de aportar buenas ideas en el periodo post-Waters, y además, cuenta con un puñado de discos solistas más que decentes. Nunca es tarde para recuperar la experiencia de este disco: un mensaje de agradecimiento al más allá para RICHARD WILLIAM WRIGHT (28 de julio de 1943 - 15 de setiembre de 2008). 
 
 
Muestras de “Wet Dream”.-
Against All Odds: 
https://www.youtube.com/watch?v=fq081zNXtEQ


* El reportaje íntegro de The Telegraph se encuentra en este enlace: https://www.telegraph.co.uk/music/artists/rick-wright-pink-floyd-wet-dream-2023-feud/

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