Thursday, September 10, 2026

Las nanas progresivas del dúo noruego-británico VIAMEDIA


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy presentamos el nuevo disco del dúo  noruego-británico VIAMEDIA, el cual está conformado por Karl Yngvar Dale [voz, bajo, teclados, contrabajo y guitarra acústica] y Tore Dimmestol [voz, guitarras eléctricas y acústicas, teclados, concertina y efectos]. El nuevo trabajo fonográfico en cuestión se titula “Lullabies For The Marooned” y tiene programada su publicación para el próximo 18 de septiembre. Este segundo disco de larga duración de VIAMEDIA es un álbum conceptual sobre el naufragio del HMS Wager, buque de la marina de guerra británica, en mayo de 1741, en su frustrada misión de enfrentamiento contra el Ejército de España. En aquel entonces, los estragos fueron inmensos para los sobrevivientes, quienes sufrieron meses de hambre y clima extremo, culminando todo en un motín. El dúo contó con el apoyo de los siguientes músicos: Gunnar Halle (trompetas), Tore Ljøkelsøy (batería), Hugh Midford (violines), Chris Forrest (clarinete) y Lyndon Own (saxofón), además del Henley String Quartet y el Aberystwyth String Quartet. Dimmestol y Dale no sólo son los autores de todo el material aquí contenido, sino que también se encargaron de la producción. El trabajólico Jacob Holm-Lupo realizó la masterización. Haciendo un poco de historia, Dale y Dimmestol son oriundos de la localidad de Ålesund y se conocen desde antes de llegar a la veintena tocando juntos en varios grupos sucesivos. Lo que esta gente tiene ahora en VIAMEDIA es la remodelación de un grupo que fue muy popular en la escena local de Bergen entre fines de los 80 y mediados de los 90, pero esta vez con un enfoque más conscientemente centrado en el art-rock. Hoy por hoy, 
Karl reside en la localidad noruega de Molde mientras que Tore vive en la localidad británica de Henley-On-Thames, llevando una vida de ciudadano con más de una nacionalidad. Juntos tienen ya en su currículum un muy celebrado álbum de 2024 titulado “Bridge Of Sighs” (con ilustres colaboradores como Craig Blundell y John Mitchell), y ahora vuelven a la carga con esta nueva obra. La línea de trabajo está focalizada en una cruza entre los legados de PINK FLOYD, MARILLION y los GENESIS de 1978-80 con el art-pop de David Sylvian, ULTRAVOX y TALK TALK. También se notan confluencias con GAZPACHO y RPWL.
 
  

Pasemos ahora a los detalles concretos del repertorio de “Lullabies For The Marooned”. El inicio se da con ‘Everything Is Quiet Now’, canción que comienza con una relajada aura bucólica desde la que se proyecta una espiritualidad etérea. Los colores del clarinete y los efectos de sonido marinos completan apropiadamente la atmósfera crepuscularmente lírica que signa a la composición, siendo así que ésta adquiere ciertos matices jazzeros en su última sección. A continuación, llega el turno de ‘Commodore Anson’, tema orientado hacia un talante más ceremonioso, lo cual se impulsa con un armazón sónico moderadamente suntuoso. Los arreglos de cuerdas y vibraciones sintetizadas que acompañan a las bases armónicas de las guitarras permiten al canto susurrante asentarse cómodamente en el ambiente cinematográfico diseñado para la ocasión. Incluso éste se refuerza cuando los arreglos de cuerdas ocupan el rol protagónico. La díada de ‘Weight Of The World’ y ‘Dead Man’s Chest’ sirve para que el grupo y sus compañeros de viaje sigan explorando las habituales texturas melódicas. La primera de estas canciones apela a un viraje hacia lo extrovertido con el uso de un compás marchoso en varias secciones de su desarrollo temático. También hay algunos parajes lentos donde la ceremoniosidad de antes se despliega con un esplendor aumentado. Con esta estrategia, el dúo y sus colaboradores concretan un viaje hacia la dimensión más ambiciosa de los ULTRAVOX de la fase de cuarteto a través de un filtro Genesiano, y es este aspecto concreto el que se refuerza con los retazos intensos proporcionados por la guitarra eléctrico en la sección epilogar hasta el explosivo golpe final. Un primer cénit del disco que muy bien podría haber durado un poco más. 
‘Dead Man’s Chest’, por su parte, despliega un clima noctámbulo que se deja arropar por una aureola de misterio. Levemente coqueteando con lo siniestro, el centro melódico emplea sugerentes ilaciones de escalas menores bajo el dominio de una solemnidad grisácea que parece conjurar algo dramático. ‘Oyster’ vuelve de lleno a la senda de ágil gentileza de ‘Weight Of The World’ con una ligereza pronunciada. El entramado de guitarras y sintetizadores se siente más denso y la ingeniería rítmica gesta un crescendo bien calculado hasta que la clausura se inserta en una nebulosa cósmica.  

‘Lullaby’ comienza con un armazón rítmico cibernético que emula una masiva maquinaria. Hasta ahora, este recurso había sido manejado en algunas ocasiones con calculada suavidad, pero ahora sale al frente para sostener un inicial encuadre melódico bastante envolvente (muy al modo de una cruza entre los TALK TALK de los dos últimos discos, THE ALAN PARSONS PROJECT y LAZULI). Las orquestaciones van flotando, yendo y viniendo cuales brisas pertenecientes a diferentes estaciones; por su parte, la guitarra acústica dirige los parajes bucólicos con solvencia, los mismos que asumen el protagonismo en la segunda mitad. ‘4ever Gone’ da un nuevo giro de tuerca a factor bucólico absorto en un clima de ensueño: es, en la práctica, una síntesis de los espíritus expresivos de los dos primeros temas del álbum, pero con un grado mayor de sofisticación melódica. Eso permite al ensamble explorar recursos de fresca suntuosidad dentro de su esquema de trabajo. ‘Losing Paradise’ se ajusta al esquema de balada progresiva al estilo de David Sylvian con algunos matices extra de la faceta de cantautor ambiente de Brian Eno. ‘Eyes Of Fate’ recoge muchas de las vibraciones introvertidas de la canción precedente para elevarlas hacia una dimensión más elevada de fastuosidad y misteriosa magia. El viraje temático en la sección epilogar se explaya en una clímax conclusivo bastante cautivador que llega a tener una intensidad reconocible en su swing. La breve coda de voz y piano recupera el destello introspectivo del inicio. Los últimos 5 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Marooned’, un ceremonioso viaje por el paisaje del ambient progresivo que juega a lo deconstructivo y lo abstracto con un claro tenor ingrávido. La ilación de secciones y ornamentos es bastante recio en medio del talante espacial de la arquitectura sonora. A mitad de camino, emerge una sencilla figura de teclado sobre la que se articula una forma conquistada, y ella misma se encarga de enriquecer sus texturas mientras sigue de frente rumbo al momento final. Muy buena idea terminar el álbum con la secuencia de estas dos canciones, pues ambas arman un continuum de exultación flotante. Todo esto fue lo que se nos brindó en “Lullabies For The Marooned” desde los cuarteles de VIAMEDIA: una propuesta progresiva cuya musicalidad se centra en texturas y matices para resaltar las atmósferas de turno. Bastante recomendable.
 
 
Muestras de “Lullabies For The Marooned”.-
Commodore Anson: https://www.youtube.com/watch?v=y2rtaoUeGVg
Weight Of The World: https://www.youtube.com/watch?v=RlzWsjR1jOU

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