Wednesday, June 02, 2010

IQ y los 25 años de "The Wake"



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Ya estamos a mediados del año 2010… y parece mentira que ya estemos en las bodas de plata de uno de los clásicos indiscutibles de la primera hornada neo-progresiva surgida en la escena undergound británica en medio del auge de otras vertientes musicales mejor recibidas por la industria musical como el new wave, el heavy metal, el tecno-pop y el post-punk. Nos estamos refiriendo a “The Wake”, segundo larga duración oficial de IQ, disco publicado el 10 de junio de 1985 (aunque su publicación estaba planeada para una semana antes). Ya en este momento, la banda contaba con un copioso repertorio que iba más allá de este long play y el anterior “Tales From The Lush Attic”, pues también contaban con singles y maxi-singles independientes además de un primer casete de circulación limitada. Aunque su estilo musical no tiene un hermanazgo Genesiano tan pronunciado como el que entonces ostentaba otro quinteto llamado MARILLION (la banda más exitosa comercialmente de esta hornada), no faltan razones para señalar a la dupla de “The Wake” y el “Misplaced Childhood” de Fish & co. como sendos hitos simultáneos para el afianzamiento del progresivo sinfónico post-70s.

   

“The Wake” fue señalado por Goff Mann (prolífico músico y artista visual que fungió como frontman de TWELFTH NIGHT durante sus años más fabulosos de carrera musical) como su disco favorito de IQ, y esta opinión fue compartida por muchos conocedores de la banda dentro de su círculo de culto. Con todo, este triunfo artístico se vio prontamente eclipsado por la dramática salida voluntaria del cantante y letrista Peter Nicholls de las filas de IQ. El hecho es que desde hacía un año que se generaron tensiones en el seno de IQ, y si bien este ambiente recargado pudo haber sido un motivador inicial para la creación de sólidos climas oscuros en la composición y arreglos del repertorio de “The Wake”, las cosas llegaron hasta el máximo sostenible tres meses después de la edición del disco. Antes de este hado (momentáneamente) fatal, el grupo ya contaba a inicios de marzo del año 1984 con tres canciones casi completas y presentadas al público en varios conciertos, mientras que otras dos estaban muy avanzadas en tránsito hacia las versiones que hoy por hoy conocemos de sobra a fines de ese mismo año. Antes de ponerse a grabar el disco en sí, el quinteto entró a los Cava Studios de la localidad escocesa de Glasgow en setiembre de 1984 para grabar las versiones de single y de maxisingle de ‘Barbell Is In’ (una amena canción en clave de tecno-reggae que para nada representa la esencia del grupo… excepto su buen humor), junto a la siniestra ‘Dans Le Par Du Chateau Noir’ (estupendo anticipo del clima general que luego se impondrá en “The Wake”) y la exultante ‘Just Changing Hands’ (tremendista elegía a las mujeres víctimas de la violencia doméstica). También se aprovechó la ocasión para grabar maquetas iniciales de ‘The Magic Roundabout’ y ‘The Thousand Days’. “The Wake” se grabó en los meses de marzo y abril de 1985 en los Falconer Studios de Londres, bajo la labor de coproducción del guitarrista Holmes y el bajista Esau. 


“The Wake” fue señalado por Geoff Mann (prolífico músico y artista visual que fungió como frontman de TWELFTH NIGHT durante sus años más fabulosos de carrera musical) como su disco favorito de IQ, y esta opinión fue compartida por muchos conocedores de la banda dentro de su círculo de culto. Con todo, este triunfo artístico se vio prontamente eclipsado por la dramática salida voluntaria del cantante y letrista Peter Nicholls de las filas de IQ. El hecho es que desde hacía un año que se generaron tensiones en el seno de IQ, y si bien este ambiente recargado pudo haber sido un motivador inicial para la creación de sólidos climas oscuros en la composición y arreglos del repertorio de “The Wake”, las cosas llegaron hasta el máximo sostenible tres meses después de la edición del disco. Antes de este hado (momentáneamente) fatal, el grupo ya contaba a inicios de marzo del año 1984 con tres canciones casi completas y presentadas al público en varios conciertos, mientras que otras dos estaban muy avanzadas en tránsito hacia las versiones que hoy por hoy conocemos de sobra a fines de ese mismo año. Antes de ponerse a grabar el disco en sí, el quinteto entró a los Cava Studios de la localidad escocesa de Glasgow en setiembre de 1984 para grabar las versiones de single y de maxisingle de ‘Barbell Is In’ (una amena canción en clave de tecno-reggae que para nada representa la esencia del grupo… excepto su buen humor), junto a la siniestra ‘Dans Le Par Du Chateau Noir’ (estupendo anticipo del clima general que luego se impondrá en “The Wake”) y la exultante ‘Just Changing Hands’ (tremendista elegía a las mujeres víctimas de la violencia doméstica). También se aprovechó la ocasión para grabar maquetas iniciales de ‘The Magic Roundabout’ y ‘The Thousand Days’. “The Wake” se grabó en los meses de marzo y abril de 1985 en los Falconer Studios de Londres, bajo la labor de coproducción del guitarrista Holmes y el bajista Esau. 


Pasando al disco mismo, se trata de una obra conceptual en torno a las circunstancias emocionales que abruman al alma de un hombre recién fallecido. La secuencia temática se inicia con el momento preciso del fallecimiento del protagonista (‘Outer Limits’), cuya alma pasa revista a su vida terrenal con una mirada llena de remordimientos y añoranzas (‘The Wake’). Una vez que vuelve sus ojos frente a sí, el alma presencia el raro espectáculo luminoso del limbo (‘The Magic Roundabout’), para poco después, sin salir de su aturdimiento ni su sensación de añoranza, deambular por los tortuosos pasadizos del limbo (‘Corners’). Toda esta incertidumbre no es sino un síntoma vívido de que el alma aún no ha aceptado realmente su situación separada de la vida terrenal, e incluso se complace en sentimientos de apego y celos en relación con las personas y cosas que dejó atrás (‘Widow’s Peak’). También hay referencias en la letra al inquietante relato de E. A. POE El entierro prematuro, algo que sirvió a Nicholls para introducir en el estado mental del protagonista el recuerdo de cómo llegó él a tan fatal estado: ¡fue enterrado cuando tuvo una catalepsia pero se le confundió con alguien ya fallecido!  Pero de pronto el alma recibe una luz de inspiración que le pone en claro la necesidad de aceptar su destino y hacer un balance diferente sobre lo vivido (‘The Thousand Days’), sintiéndose finalmente preparada para atravesar las puertas hacia una nueva vida mas allá de la pasada  (‘Headlong’). Resumiendo, es un retrato del proceso de aceptación en un contexto post-mortem. Justamente el penúltimo párrafo de ‘Headlong’ es bastante impetuoso respecto a la aceptación de sí mismo como alguien que ya no pertenece al pasado lleva al gallardo valor de arrojarse a lo que viene en el futuro: “I fought the memory of beautiful things / Imaginings. / The only strength I got from wanting you, / All the love I've been needing, / The hunger is feeding on me. / Spirit, bear me away / To the place of birth.” Esto puede entenderse como una evocación a una reencarnación en una nueva vida terrenal o como la transición definitiva hacia el Paraíso Celestial, o sea, el nacimiento de la vida eterna. Como sea, se trata de un final celebratorio y redentor: en el mismo seno de la banda, Nicholls quiso enfatizar la primera opción interpretativa, mas el guitarrista Holmes siempre dijo en entrevistas que esa referencia era más bien al acto de ir al más allá de manera definitiva y total. Justamente el sano debate sobre cómo interpretar las mágicas líneas que hemos citado fue uno de los pocos momentos realmente cordiales que el grupo recuerda de esa etapa de su actividad. Una música que cada vez  estaba mejor forjada acompañada de crecientes tensiones interpersonales que destruían amistades: así sucedió la historia. Una cosa queda clara, el final de la canción es celebratorio, como dijimos antes: ‘You, you put the fear in / The fear of flying, / The breath of dying. / You want a sign? / You want a sign, / It’s already there.’


Este trabajo destila un aura bastante sombría y misteriosa, congruente con su tema funerario. El tratamiento áspero de muchas partes de guitarra, los fondos y texturas cinematográficas de teclado, los fuertes cimientos creados por la sección rítmica, todos estos elementos están calculados para crear esta densidad emocional, capitalizada además por el peculiar canto de Nicholls, que suena a un PETER GABRIEL pasado por el filtro de RICHARD BUTLER. Además, se nota que la secuencia de las canciones está bien armada, yendo con fluidez desde motivos musicales progresivamente épicos hasta otros más pesados y psicodélicos, pasando por ambientes etéreos, y otros que destilan un oscuro romanticismo. Dentro del repertorio destacan las cuatro mini-suites ‘Outer Limits’, ‘The Magic Roundabout’, ‘Widow’s Peak’ y ‘Headlong’. ‘Outer Limits’ es un punto de inicio brutalmente efectivo, desarrollando un punche atractivo a través de la confluencia de estándares de U.K. y CAMEL bajo la pauta enérgica que es marca propia de IQ. El rol de los teclados es masivamente prioritario a la hora de elaborar orquestaciones y gestar pasajes manieristas en varios momentos donde se impone la necesidad de realizar un interludio... pero, sin duda, el mayor clímax lo realiza en su solo de guitarra que comienza mientras Nicholls canta la última sección vocal. Por su parte, la segunda se concentra en ambientes etéreos y melancólicos para su cuerpo central tras un bombástico prólogo instrumental que  reitera las alusiones a U.K.: es como pasar a un estándar del GENESIS de la etapa 76-78 contaminado con sobrios aires góticos tras una gloriosa tormenta sinfónica que comienza de forma misteriosa y redunda en una evolución extrovertida con mucha poleta. La penúltima de estas mini-suites desarrolla las sonoridades más bombásticas del álbum, mientras que la última completa el concepto con aires optimistas un tanto inspirados en lo céltico; de este modo, ambas piezas se encargan sucesivamente de terminar de hilar el esplendor sonoro con el cual el grupo realiza su enfoque musical. No somos pocos los conocedores que tienen a ‘Widow’s Peak’ como uno de sus temas favoritos de toda la trayectoria de IQ, y posiblemente el fastuoso sentido orquestal que se destila a través de sus diversas secciones tiene una cualidad imponente y envolvente que parece difícil de negar. El furioso vigor de las últimas líneas (‘Lost in love, senses flown. / Diamond hard heart of stone.’) es un mundo de expresividad lírica en sí mismo. 

De todas maneras, ‘Headlong’ también se destaca por la intensidad emocional única, y además, su estructura multi-temática se alimenta con retomas de breves secciones de canciones precedentes, con lo cual se refuerza la cohesión conceptual del álbum como un todo. Pongamos por ejemplo el breve solo de guitarra que antecede al canto de Nicholls ‘From the moment we were torn’, que reitera la introducción de sintetizador de la primera canción, y también a las aumentadas pulsaciones de la dupla rítmica durante el fade-out, que también remiten al inicio de la canción de apertura. Un círculo musical que se cierra con infinita prestancia. El sencillo solo de sintetizador del intermedio que termina disolviéndose ante la irrupción de la guitarra anuncia lo que pronto será el fina de la incertidumbre para abrir camino a una nueva celebración de la vida. Los temas mas breves también tienen sus atractivos: ‘The Wake’, con sus riffs llenos de gancho, nos ofrece uno de los momentos mas cercanos al heavy metal de la banda en toda su trayectoria; De hecho, el nervioso y airado canto de Nicholls se condice perfectamente con la ingeniosa rabia del solo de guitarra en el intermedio y el explosivo groove de la batería. ‘Corners’ combina texturas exóticas y secuencias programadas, al modo del PETER GABRIEL de la época 81-84, amén de atractivos toques de sitar eléctrico: psicodelia suave que coquetea con el techno-pop en un bien definido clima introspectivo. ‘The Thousand Days’, por su parte, ofrece un homenaje frontal a THE CURE pero con un carácter lo suficientemente macizo como para no caer en la trivialidad. Además, ese engañosamente parsimonioso interludio apoyado en capas de mellotrón le da una variante inesperada al desarrollo temático. Estos dos últimos temas sirven de oportunos alivios momentáneos para el oyente, en medio de la oscura borrasca emocional que envuelve al disco; adicionalmente cabe señalar que la coda de capas de sintetizador de ‘The Thousand Days’ repite las que se utilizaron en el intermedio de ‘Widow’s Peak’. La edición en CD incluye como bonus tracks un par de demos de temas ya mencionados y a ‘Dans le Parc du Chateau Noir’, pieza que queda muy bien debido a su espíritu abiertamente tétrico a pesar de no ser parte original del concepto. La letra es mínima por lo que el aprecio de esta canción debe centrarse en las atmósferas, ciclos melódicos y capas orquestales de teclado que se van sucediendo a través de diversos motifs. De todas maneras, el sello del grupo GEP está preparando una re-edición de 25to. aniversario muy a lo grande... ya veremos de qué se trata.


En resumen, “The Wake” es una joya definitiva de la nueva ola del rock progresivo británico. La vigencia y creatividad que aún mantiene IQ en lo que va del nuevo milenio es tal vez la mejor prueba de que este disco que acabamos de comentar significó un tremendo impulso para el reforzamiento del rock artístico tras la década de los 70s con miras hacia un horizonte infinito.


Muestras de “The Wake”.-

Headlong [en vivo en 2002]:  https://www.youtube.com/watch?v=a7fnPvbZVw8
The Wake + The Magic Roundabout [en vivo en 1985]: https://www.youtube.com/watch?v=C8aKokqQDJA

Dans Le Parc Du Chateau Noir: https://www.youtube.com/watch?v=6jf_tqof9ps

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