Sunday, April 10, 2011

FERNANDO REFAY y la "paradoja" de hacer rock progresivo en el siglo XXI





HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Mientras avanza el mes de abril rumbo hacia la compleción de su primera mitad, nos quedamos en tierras sudamericanas aunque cambiando de país en nuestro repaso de parte de las cosas que se siguen haciendo en la música progresiva de nuestros tiempos. En esta ocasión volteamos la mirada hacia Argentina para descubrir al teclista FERNANDO REFAY y su disco solista “The Paradox”. REFAY es un músico de formación académica y que desde muy joven mostró interés por el jazz y el rock artístico, aparte del gusto por la música de cámara. Junto con otros nombres como Rodrigo San Martín y Alejandro Matos, él pertenece a una peculiar hornada de solistas argentinos que crean música progresiva de forma independiente para el deleite de los aficionados y coleccionistas que actualmente mantienen sus oídos a las nuevas obras que siguen surgiendo para alimentar la supervivencia de este género en el nuevo milenio. Aparte de su actual labor como miembro de la banda SILION ZELF, REFAYy ha venido trabajando en su propio material solista en los últimos años, dando como fruto “The Paradox”, un ejemplo de cómo aún hoy en día se pueda crear rock sinfónico por vía de una ingeniosa confluencia entre la recepción de la añeja cosecha de los 70s y otras vibraciones sónicas más modernas. Encuentro algunas afinidades estilísticas con su colega Rodrigo San Martín (quien de hecho colabora en un par de temas), aunque a diferencia de éste, REFAY tiende a dar preferencia a estructuras compositivas que no se expanden demasiado en torno a las ideas nucleares.


El tema homónimo opera como una fastuosa obertura sinfónica que comienza en solemnes acordes de piano para luego derivar en una electrizante orgía emersoniana muy afín a los paradigmas de los japoneses de GERARD y el chileno JAIME ROSAS. ‘The Hour Of Justice’ es un tema pegadizo que me recuerda bastante al SAGA pre-“Heads Or Tales” así como al ARENA post-“The Visitor”, aunque los retazos relacionados con el estereotipo neo-prog no son tan sobredimensionados como para no dejar espacio para la elaboración de ornamentos más emparentados con el sinfonismo de vieja escuela. Sigue a continuación ‘The Wicked’, uno de los temas más largos del disco: aquí REFAY nos muestra una fluida confluencia entre el prog-metal dreamtheatero de la etapa Moore y una pauta sinfónica wakemaniana modernizada al estilo de lo que también encontramos en bandas latinoamericanas como RETSAM SURIV y TOCCATA. La presencia de porciones de discursos triunfantes de George Bush Jr. sirven para indicar el carácter ácido de las letras, escritas mayormente desde la perspectiva del arrogante autoproclamado protector de la libertad. Para el interludio lento en 3/4, tanto el espíritu de la canción como las letras viran hacia una actitud reflexiva desde donde se lamenta la confusión y la mentira que subyacían al discurso predominante. La coda revive el motivo central para culminar la idea como cerrando un círculo. ‘El Paraíso A Sus Pies’ brinda un momento de ligera calma bajo la guisa de una balada centrada en los efluvios del piano y las bases de guitarra acústica, antes de que la tríada de ‘My Oh My’, ‘Welcome To The Show’ y ‘The Reflection’ nos devuelva la dimensión fehacientemente extrovertida de REFAY: el primero es un breve preludio simpático, cándidamente lírico, mientras que el segundo y tercero son sendos muestrarios de rock melódico relativamente sofisticado al modo de una cruza entre el SAGA clásico y el ASIA de la era Payne. Estableciendo una comparación entre dos últimos temas, ‘Reflection’ es el que mejor explora el nervio rockero dentro de un contexto típicamente progresivo (estilizados ornamentos y orquestaciones de teclado en medio de la armazón de guitarra y batería, alternancia de compases 4/4 y 7/8, un interludio de cariz barroco). La balada ‘She’s Like A Green Meadow (Because She Makes Me Happy)’ ofrece un contraste frente a la adrenalina precedente en base a un clima románticamente bucólico semi-genesiano, mientras que ‘Trespassing’ exhibe un colorido ágil y amable, el cual yo siento inspirado en el mejor WAKEMAN 90ero. De esta manera, e prepara el terreno para la otra pieza larga del disco, ‘A Frozen Nightmare’: básicamente se trata de una semi-balada rockera de moderadas influencias floydianas, marcada no por el liderazgo de la guitarra eléctrica sino del piano, y sazonada con un fastuoso interludio que reaviva el factor WAKEMAN con solvencia y pulcritud. ‘Walking On Air’ concluye el disco con un gancho rockero contundente: tras un impresionante preludio de piano clásico, la pieza desarrolla un cuerpo central que puede definirse como el “hermano menor” de ‘The Hour Of Justice’ y ‘Welcome To The Show’, añadiendo mayores dosis de espíritu optimista al asunto.


En fin, tenemos en “The Paradox” un trabajo progresivo muy interesante para los tiempos actuales, especialmente para aquellos que gusten de la línea sinfónica con desarrollos melódicos meticulosamente definidos y un manejo medido de la complejidad.


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