Friday, April 08, 2016

QUAKER: memorias de una autocrítica progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión nos metemos en los pasadizos de los recuerdos y nos remontamos a inicios de la primera década del presente milenio con el grupo argentino QUAKER y lo que fue su debut fonográfico con el disco “Autocrítica”. El cuarteto, fundado en La Plata a inicios del milenio, grabó este ítem que fue publicado por el sello Viajero Inmóvil en agosto del año 2005: estaba compuesto por los guitarristas Papo Manes y Jerónimo de la Arena, el bajista Federico Caselli y el baterista Luciano Caselli. Como colaboradora ocasional fungía la teclista Carolina Becerra, aportando ornamentos y matices al de por sí solvente sólido entramado del cuarteto para el segundo tema del álbum. El núcleo sonoro de QUAKER, banda que en su momento encarnó una de las revelaciones más potentes de la escena progresiva argentina del nuevo milenio, estaba empapado de afluencias Crimsonianas que alternaban entre el legado de la época 73-74 con la fase 80era de tan significativo hito del rock progresivo, pero también había espacio suficiente para la elaboración de ambientes densos y engañosamente lánguidos a lo post-rock y grooves de tenor jazz-rockero. Lo primero se hace evidente, en líneas generales, en el modelo artístico de QUAKER es la manera tan calculada de construir una ingeniería envolvente en base a los juegos armónicos, contrapuntos y polifonías de los dos guitarristas, e inmediatamente después se abren a nuestro oídos las construcciones de compases ingeniosos (habitualmente no demasiado frenéticos) de parte de la dupla rítmica para sustentar ambientes psicológicos que exigen nuestra activa participación como oyentes. El resultado final se traduce en una serie de excursiones musicales diseñadas para impactar en el cráneo del oyente e invitar a su cerebro a viajar hacia esferas recónditas del yo interior y del universo circundante, evocando lo misterioso sin dejar de hacerse sugerente, no llegando nunca a lo tenebroso aunque sí coqueteando muchas veces con el claroscuro.

‘Frühstück’ da inicio al repertorio con una uso particularmente ingenioso del vigor expresivo del grupo: manejando compases no muy frenéticos y poniendo énfasis en lo sutil a la hora de desarrollar el motif central, el grupo se da maña para mostrar una musculatura inapelable tanto en la ingeniería dialogante de las dos guitarras como en el sustento rítmico que ostenta una agilidad sobria y elegante. Para el asentamiento del pasaje final, sobre la frontera del quinto minuto, el ensamble cambia levemente de registro para elaborar un ejercicio de filuda implosión con el fin de crear un clímax específico en la conclusión. Ya con dos piezas que siguen después, ‘Autocritica?’ y ‘Russian Mountain’, la banda nos obsequia algunos de los pasajes más intensos del disco a partir de la capitalización de la magia sónica expuesta en ‘Frühstück’, que nos impactó como una tremenda vía de entrada. En el caso de ‘Autocrítica?’, tenemos un caso severo de neurosis modernista al modo de las polifonías arquitectónicas del paradigma Crimsoniano de los 80s, alternándolas a veces con matices sombríos a lo post-rock. Antes de que la batería entre en acción, para lo cual se toma un notable tiempo de espera, las guitarras exploran un dinamismo impresionista; ya con el grupo íntegramente en acción, el esquema Crimsoniano en curso adquiere un groove abiertamente sofisticado que permite al aura de la pieza sacar de sí toda su luminosidad latente. Por su parte, ‘Russian Mountain’ establece un serio y magnético híbrido de psicodelia progresiva pesada y stoner, siempre metiendo algunos matices jazzeros al esquema rítmico para que el evidente despliegue de vigor incendiario no se salga de control. En medio de estas dos piezas se sitúa ‘Memorias De Un Pato De Hule’, la cual se centra en el discurso jazz-rockero con la exploración de climas serenos e introspectivos. A despecho de la aureola reflexiva que ostenta el motif central, la batería elabora varios momentos vigorosos que, a pesar de sonar paradójico, resultan convincentes a la hora de resaltar ciertas instancias expresivas de la pieza. Siendo el tema menos extenso del álbum con sus poco más de 3 ¼ minuto de duración, ‘Hanoi’ se preocupa bastante por trabajar la faceta psicodélica del grupo, siempre con un énfasis en el modelo Crimsoniano, aunque también podemos encontrar parentescos colaterales con el krautrock guitarra-céntrico de unos GURU GURU.

Mientras el grupo viaja continuamente desde lo interior hasta lo exterior y viceversa, no nos debe sorprender que sean las cadencias introspectivas los factores que inundan sistemáticamente los esquemas respectivos de los dos siguientes temas, ‘Melos Per Manencia’ y ‘Arsis’. ‘Melos Per Manencia’ enfatiza la relevancia de las tonalidades de tinte jazz-rockero, con lo cual permite que entren algunos halos de luz del atardecer en medio de la grisácea ambientación que predomina en la pieza, especialmente en lo referente a la polenta mesurada que se emana de los solos alternados de ambas guitarras. ‘Arsis’, por su lado, explora lo introspectivo yendo por la senda de lo sombrío, casi tentando lo siniestro pero con un aire de misterio que más parece del Purgatorio que del Limbo. Las abstracciones Frippianas de los ornamentos de guitarra y las vibraciones minimalistas de inspiración post-rockera conviven fluidamente en medio de la etérea densidad que marca a la pieza. Los últimos 7 ½ minutos del disco están ocupados por ‘A Zurda Y Siniestra’, tema que se explaya en un núcleo abiertamente Crimsoniano aunque en algún momento interrumpe esta estrategia para elaborar un ambiente fusionesco de talante relajado y sereno. Para la retoma del núcleo central, el grupo decide aumentar la polenta y explorar su faceta más explosiva. Los parcos aplausos del final conforman un curioso truco humorístico tras el último despliegue de fragor rockero. En suma, este disco es uno de tantos síntomas de vigor y creatividad renovada que han venido evolucionando y asentándose en la provincia progresiva argentina a lo largo del presente milenio. “Autocrítica” nos ha mostrado a unos QUAKER pugnantes por lograr gestar algo original a partir de las fuertes influencias que asimilan, y ciertamente lograron su cometido al plantear una oferta musical refrescante a través de sus retratos sonoros que transitan infatigablemente entre lo observacional y lo catártico.

Pocos años después de la publicación de este disco, QUAKER se reformuló como trío y pasó a llamarse justamente QUAKER TRÍO, concentrando su labor creativa bajo las coordenadas del jazz-rock. Unos años después, el grupo pasó a quinteto y asumió el curioso nombre de QUINTETO QUAKER TRÍO, donde se mantenía activos el baterista Luciano Caselli y el guitarrista Jerónimo de la Arena, añadiéndose las presencias del pianista Ignacio Stoppani, el bajista Fernando Alonso y el vocalista Diegomartez. Este dato es materia para explayarse en otra publicación: por ahora, nos limitamos a expresar nuestra dulce nostalgia por lo que hicieron los integrantes del colectivo QUAKER en su etapa progresiva; es una pena que “Autocrítica” sea el único designio que nos legó la alineación vigente en dicha etapa, pero quien pueda conseguir un ejemplar de este disco, pues no se lo piense dos veces, que sin duda gozará mucho de este testimonio de la avanzada rockera argentina de inicios del tercer milenio.


Muestras de “Autocrítica”.-


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