Thursday, May 11, 2017

FERNANDO REFAY: lo negro, lo blanco y todo lo que hay en medio


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El escenario del rock progresivo sudamericano está de plácemes con el reciente lanzamiento al mercado del nuevo disco del talentoso y virtuoso músico argentino FERNANDO REFAY, el cual se titula “Black & White”. Autor de todo el material contenido en el álbum, REFAY se hace cargo del piano, los teclados, el iPod y la melódica. Sus ocasionales compañeros de viaje son los guitarristas Rodrigo San Martín, Claudio Delgift y Agustín Pérez Santángelo, además del bajista Serj López. El repertorio de “Black & White” contiene en su mayoría a temas que el propio REFAY compuso en el periodo temprano de su carrera musical: el lanzamiento del disco en cuestión tuvo lugar a inicios de febrero último. De entrada decimos que se trata de uno de los discos más pulidos y atractivos que se ha publicado en la provincia latinoamericana del rock progresivo mundial, pero mejor será que repasemos los detalles de su repertorio. 



Abre el disco ‘Pretty Duck’ y lo hace con un despliegue de vigor sonoro bien encuadrado bajo los parámetros del prog-metal con una claridad melódica tan pulida que los recursos de robustez rockera solo tienen que hacerse notar para reforzar a aquélla. Tenemos aquí un equilibrado híbrido entre LIQUID TENSION EXPERIMENT y LEVIN MINNEMAN RUDESS, con algunos guiños momentáneos al DREAM THEATER de la época 92-95. A continuación está la pieza homónima, la cual vira hacia una colorida mezcla de sinfonismo y jazz-rock, la misma que está marcada por una vitalidad sobria a lo largo de la refinada ingeniería que define y modela su desarrollo temático. A través de su espacio de 3 ¾ minutos, REFAY elabora un microcosmos melódico donde se realiza un extraño híbrido entre los universos de RICK WAKEMAN y de JAN HAMMER. Se puede decir que el disco comienza con un doble clímax, un enfoque valiente (y hasta peligroso) que REFAY asume con orgullo musical decidido, pues en todo lo que resta del álbum todavía hay mucho por disfrutar. ‘A Study In The Studio’ cumple con la función de devolvernos a la faceta más explícitamente vigorosa de REFAY, pero esta vez con una actitud más tirada hacia lo juguetón y lo cálido: el rol protagónico de la melódica y el groove funky de la armazón rítmica sustentan con solvencia esta ambientación. El cuarto tema del disco se titula ‘Smoothness’ y lo que propone es un ejercicio de refinado lirismo desde el cual las maneras románticas en curso se explayan sobre un swing de talante jazz-popero.


‘A Race Of Hands’ nos devuelve en buena medida al fragor intenso y llamativo del primer tema, aunque esta vez el factor metalero se tiene que contener un poco a fin de permitir una cohesión apropiada para la cohabitación con dinamismos jazz-rockeros; ahora son PLANET X y CAB los referentes más notorios en la inspiración de REFAY. La inserción de un interludio circense es una agradable sorpresa que nos logra impactar eficazmente como una resolución versátil. Los siguientes 7 ½ minutos están ocupados por la dupla de ‘Her Love’ y ‘Missing Her’: el primero de estos temas ostenta una cándida prestancia melódica donde predomina una aureola reflexiva envuelta en una atmósfera un tanto cósmica, mientras que el segundo consiste en un solo de piano rico en recursos manieristas y románticos, muy a lo WAKEMAN. El ímpetu conmovedor de ésta, siendo tan intimista como es, complementa a la perfección el señorío luminoso de ‘Her Love’. El elemento prog-metalero vuelve a convertirse en amo y señor con el arribo del tema que porta el simpático título de ‘Crime (I Shot The Drummer)’: los recovecos temáticos y rítmicos que tienen lugar en su espacio de poco más de 3 minutos alimentan creativamente el gancho inherente al motif básico. Más sencillo en su estructura que el tema inmediatamente anterior pero igualmente extrovertido, ‘Idle Dogs Jamming’ nos da un nuevo pretexto perfecto para disfrutar del virtuosismo de REFAY. ‘The New Toy’ es la pieza más breve del disco con sus 2 ¾ minutos de duración; eso no le impide lucir su prestancia refulgente bajo la guía de unos incendiarios solos de sintetizador más un interludio focalizado en unas virguerías de piano eléctrico al estilo de CHICK COREA. Es una pequeña joya de este álbum, de verdad que sí.



Nos vamos acercando al final de “Black & White’ cuando surge ‘Starting Anew’, el cual dura casi 5 ¾ minutos. El que se trate de la pieza más extensa del álbum es una bendición porque la complejidad tan ágil que se recoge en su desarrollo multitemático y sus variaciones de ambiente encarna lo mejor de la tradición progresiva. El tema en sí crea nexos entre el sinfonismo de vieja escuela y el vitalismo especial de las diversas modalidades retro-progresivas que imperan en el escenario mundial del rock artístico durante este nuevo milenio. El matiz sutil de la coda es una idea muy ingeniosa. El broche del álbum llega de la mano del tema idóneamente titulado ‘The Best Goodbye’, el cual nos devuelve en pleno a la melancolía señorial anteriormente expuesta en ‘Her Love’. Fueron más de tres cuartos de hora de musicalidad progresiva ecléctica y vitalista los que nos brindó FERNANDO REFAY con el repertorio de “Black & White”: el título del disco expresa con concisa precisión la maestría con que el protagonista maneja las teclas negras y blancas de sus instrumentos, creando una paleta polícroma de melodías y orquestaciones que incluye a todos los colores habidos del mundo. Negro, blanco y todo lo que hay en medio. 


Muestras de “Black And White”.-

2 comments:

  1. Anonymous10:09 AM

    ¡¡¡Fantástica reseña querido César!!! Es un honor recibir tales comentarios de tu parte, me siento realizado como músico por el día de hoy, a partir de mañana, como siempre, a seguir intentando superarme jaja.

    Te mando un enorme abrazo y seguiremos en contacto.

    Fernando Refay

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  2. Otro abrazo, Fernando: me alegro de haber aportado algo de cierta importancia en la difusión de esta bella obra que has realizado.

    César Inca

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