Friday, February 22, 2019

GRUGRÜ: eclécticos trucos avant-progresivos en base al número 3



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos (con algo de tardanza, cierto es) a “333”, el tercer trabajo fonográfico del ensamble francés GRUGRÜ, el cual se dedica a cultivar una modalidad de vanguardia progresiva con orientación jazzera: la confluencia de marcas y signos propios de corrientes tales como el jazz-rock, la psicodelia, el punk jazz, el math-rock, el avant-prog, el paradigma Zappiano y el Crimsonismo, es manejada con soberbia exquisitez por este grupo actualmente conformado por N. Galliano [bajo, contrabajo y percusiones], H.P. Houët [batería y percusiones], R. Hubon [guitarras] y T. Guerre [saxofón tenor, teclados y clarinete bajo]. El disco que ahora tenemos en nuestras manos fue publicado a mediados de octubre del pasado año 2018 de forma independiente. Probablemente sería fácil perderse en una amalgama tan nutrida y tan ambiciosa, pero no, el grupo fabrica y sustenta su propia esencia estableciendo una voz propia a partir de la acumulación de todas estas lecciones aprendidas de los legados donde se forjó a sí mismo. GRUGRÜ es una entidad activa desde el año 2010 pero recién en el año 2013 pudo publicar un disco homónimo de debut, siendo el segundo publicado  dos años más tarde bajo el título de “Pendulum”. Un repaso rápido por su discografía nos hace advertir una evolución sostenida hacia una estilización creciente dentro de la preservación de un vigor sanamente aguerrido: el grupo se describe a sí mismo como practicante del jazz’core’nroll, o simplemente rock progresivo agresivo. Bueno, ya es hora de pasar a los detalles del repertorio de “333”.

Durando poco más de 8 ¾ minutos, ‘Petit Mouton (Je Vais…)’ abre el disco estableciendo un estupendo híbrido de jazz-rock con raíces fusionescas, jazz-prog con tintes Canterburyanos y psicodelia diversa. En un primer momento, se hace notar el creativo contraste entre el vigor explícito de la batería y el talante relativamente constreñido del saxofón  en medio del bloque sonoro general. A poco de pasada la frontera de los dos minutos y medio, las cosas se intensifican drásticamente mediante un viraje decidido hacia lo filudo sobre un compás complejo: la cosa no dura demasiado tiempo pero es lo suficientemente robusta como para dejar una huella mientras se dan turnos para solos sucesivos de guitarra y órgano. La elegante calma de raigambre jazzera vuelve de manera capitalizada en un pequeño puente guiado por el saxofón, un puente hacia una tercera sección marcada por las gráciles señas del space-rock (un poco a lo GONG de la fase 72-73). Mientras prevalece una calidez etérea y densa a la vez, la guitarra pasa al frente con sus flotantes fraseos mientras la dupla rítmica. La coda se organiza en torno a un breve retorno a la segunda sección, apuntalándose todo con efectos de caja musical. Muy buen inicio de álbum, una excelente declaración de principios por parte de la gente de GRUGRÜ. El segundo tema del disco se titula ‘5 À 7 À La 8/6’ y su esquema de trabajo se sustenta sobre una excelsa amalgama de jazz-fusión y punk jazz. Todo comienza con una posición intermedia de extroversión y placidez, para que pronto el asunto se adentre en una ambientación notoriamente más filuda. Los cambios de ritmo y de atmósfera son manejados con inteligente fluidez: hay dos secciones intermedias en 7/8 donde el grupo elabora convincentes recursos de agilidad. ‘Et la MotoCross…’ se centra inicialmente en el discurso de la psicodelia pesada para asentar y desarrollar su bloque temático, sazonándolo oportunamente con elementos del stoner y del math-rock a fin de capitalizar su incandescente neurosis esencial. En un segundo momento, el grupo elabora un groove funky para que el saxo se luzca en otro grandioso solo: ahora estamos en territorio jazz-progresivo con un particular brillo muscular en los delineamientos sonoros que arma el colectivo… y sin darnos cuenta, algunos sórdidos factores Crimsonianos entran a tallar durante un crescendo que conforma el núcleo de la tercera y última sección de la pieza. En efecto, lo que tenemos en el último minuto y medio es un clímax excelso y delirante cuya ebullición clama su propia extravancia señorial. Tenemos aquí un cénit del disco.

‘Guetto T.G.V.’ tiene un centro temático que básicamente se centra en recoger la semilla de neurótica musculatura y desembarazado dinamismo que se sembró en los dos últimos tercios de la pieza precedente. Con un inicio breve de griteríos amenos propios de una tertulia particularmente efusiva, los músicos prontamente organizan un muy vitalista desarrollo temático donde la gracilidad festiva del funk y la energía lisérgica del rock psicodélico se hermanan en una amalgama genuinamente progresiva. El disco se cierra con su ítem más extenso, ‘OuiOui-mais-noNnoN’, el cual dura 9 ½ minutos. Todo empieza con un motif grácil y presuroso que suena a algo así como un híbrido entre FRANK ZAPPA, GUTBUCKET y ZAO (de la etapa 75-77). A partir de la frontera del tercer minuto y medio, se da un viraje temático hacia una instancia de swings complejos y matices engañosamente sosegados donde se produce un retorno a la combinación de pautas jazz-rockeras y recursos math-rockeros (algunos elementos de DON CABALLERO, quizás). La tercera parte – breve de por sí, pero muy relevante – está signada por una parsimonia sistemática cuya mezcla de nervio y vibraciones sombrías hace reaparecer de lleno a los motivos Crimsonianos… y de paso, también algunas alusiones poco veladas al paradigma de PRESENT. Estas últimas se hacen aún más explícitas cuando la susodicha tercera parte se deja atravesar por un crescendo surrealista de disposición tenebrista. La última sección se enfila por el sendero de una especie de Zeuhl jovial cuya prestancia guerrera está arropada por una combinación de garra psicodélica y fulgor jazz-rockero. El estruendo final es un broche adecuado para esta pieza en cuestión así como para el álbum, en general. Toda la fastuosidad que encumbró al tema #3 y buena parte de la estilizada elegancia destilada  en el tema #1 han concretado en esta pieza final del álbum su síntesis ideal y bien acabada.

Todo esto fue “333”, una grandilocuente e intensa obra progresiva ecléctica de parte de un grandioso grupo francés que acabamos de descubrir. Hemos entrado por la puerta adecuada al hogar musical de GRUGRÜ pues este disco ilustra un reluciente y razonablemente exhaustivo compendio de trucos progresivos que totalizan una propuesta artística muy peri que muy interesante para la escena progresiva actual. No solo es recomendable al 200% degustar este disco con un deleite de mentalidad abierta a la idea de lrock como un laboratorio experimental sino también explorar en toda la obra fonográfica precedente de GRUGRÜ.


Muestras de “333”.-

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