Wednesday, February 20, 2019

Segunda caída de MANNA / MIRAGE desde el cielo progresivo estadounidense



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos a MANNA / MIRAGE, nombre del proyecto solista de Dave Newhouse, el teclista-vientista de la excelente banda estadounidense THE MUFFINS (una de las más gloriosas de la escena vanguardista de los 70s en el país de Edward Hopper y Sam Rockwell). El propósito fundamental para la fundación de este proyecto fue el deseo de Newhouse de crear nueva música que recoja el espíritu experimental de los primeros discos de la banda madre, una mezcla de Canterbury y rock-in-opposition de estilo anglosajón; de hecho, el nombre de este proyecto proviene del título del primer álbum de la mencionada banda, el cual data de 1978. En el pasado año 2018, MANNA / MIRAGE produjo el disco “Rest Of The World”, el segundo después de “Blue Dog” (del año 2015): allí, Newhouse se prodiga a los teclados, los saxofones alto, soprano, tenor y barítono, las flautas, el acordeón, el doumbek y algo de percusión. La nutrida lista de colaboradores incluye a los bateristas Sean Rickman y William Jungwirth, los guitarristas Mark Stanley y Bret Hart, el bajista-contrabajista-guitarrista Jerry King, el bajista-contrabajista Billy Swann (colega suyo en THE MUFFINS), el bajista Guy Segers, el percusionista Greg Segal, el violinista Forrest Fang, así como a las cantantes Michele King y Carla Diratz. El disco fue publicado a fines de octubre pasado por el sello New House Music (propiedad de Dave), grabado y mezclado en los prestigiosos Orion Studios. Veamos ahora los detalles de “Rest Of The World”, ¿vale?


Los primeros 7 ½ minutos del disco están ocupados por ‘Catawampus’. Este tema comienza signado por arreglos de vientos de talante Zappiano y un groove general que es propio del legado del jazz-rock de los 70s. Ya más adelante, cuando los teclados asumen el protagonismo en el delineamiento del desarrollo temático, el asunto deriva hacia el terreno del RIO, muy en línea con THE MUFFINS pero también con los HENRY COW del “Western Culture” y con los AKSAK MABOUL; o sea, un tratamiento fastuoso de patrones disonantes sobre un swing extrovertido y con un manejo muy elegante del vigor rockero en medio de toda esta combativa heterodoxia. Los dos temas que siguen son precisamente los dos únicos con canto femenino: ‘Zed He Said’ y ‘Alchemist In The Parlor’. En el caso de ‘Zed He Said’ tenemos un cuadro sereno y meditabundo centrado en etéreos arreglos de teclado y guitarra acústica, ligeramente perturbados por la irrupción de flotantes retazos de guitarra eléctrica. Cuando entra a tallar la batería se aligera el groove pero la atmósfera sigue siendo la misma, eso sí, con un señorío renovador que sale a flote. Al final, los arreglos de las maderas perpetran un breve retorno al motif inicial para la coda… ¿Y si este pasaje hubiese durado un poco más? Bueno, es lo que hay con esta bellísima pieza. Por su parte, ‘Alchemists In The Parlor’ resulta ser un animal muy distinto en otra jaula musical. Ahora las letras son habladas y la aureola es más extrovertida, con un tenor un poco surrealista y, sobre todo, farsesco. La ambientación del tema en cuestión es propia de un circo progresivo, una ambientación dinamizada por el sofisticado swing de la batería y los ceremoniosos arreglos de vientos y de violín. El cuarto tema del repertorio es el segundo más extenso del mismo con sus 7 ¼ minutos de duración y se titula ’30 Degrees Of Freedom’. Desde el mismísimo punto de partida, los sólidos y rimbombantes fraseos del piano nos atrapan con su suntuosa vitalidad, y ya cuando se asienta el cuerpo central estamos en territorio híbrido de los RETURN TO FOREVER y los SOFT MACHINE de la fase 71-73. Esa suntuosidad se regula con una muy inspirada esquematización jazz-progresiva. Una mención especial va para el fabuloso solo de guitarra que emerge durante el último tercio del tema. ’30 Degrees Of Freedom se erige como el cénit del álbum, no nos cabe duda alguna al respecto.

Hasta ahora todo va muy bien con el repertorio del disco y todavía queda mucho más por disfrutar. La breve pieza ‘Gonzalo’s Paints’ sintetiza muy bien el ZAPPA de la etapa 69-72, el paradigma de NUCLEUS y ciertos estándares de los WEATHER REPORT pre-1974 dentro de un motivo de talante contemplativo que no llega a completar los 2 ¾ minutos de duración. Una pieza muy ingeniosa, claro que sí, como también lo es ‘Miracle Walking’, un tema más denso en su atmósfera, siendo incluso rayano con lo sombrío. Renunciando a la ayuda de cualquier dupla rítmica y a cualquier presencia de guitarras, esta pieza que no llega a completar los 3 ½ minutos de duración se sostiene en ceremoniosas bases armónicas de vientos (con destacadas presencias de los saxos tenor y barítono) y ornamentos de acordeón. Se trata de una pieza muy crepuscular, como dijimos, una exploración de los elementos más densos de este disco.  Ya nos acercamos al final del disco cuando llega el turno de ‘Mini Hugh’. Su esquema de trabajo se vincula más directamente con el de ‘Gonzalo’s Paints’ en el sentido de que despliega capas expresivas marcadas por lo contemplativo, pero su fastuosidad estructural lo acerca más a los temas #1 y #4. Tenemos aquí una manifestación de climas otoñales y neblinas inquietantes traducidas a sonoridades jazz-progresivas que coquetean ligeramente con las vibraciones noctámbulas de unos SOFT MACHINE de la época de sus discos cuarto y quinto. ¿Y cómo no puede conectarses este tema con el legado de SOFT MACHINE si es que está inspirado en el legado de Hugh Hopper? Todo llega a su fin con ‘That Awful Sky’, pieza que dura poco más de 4 ¾ minutos y que es la que más abiertamente se vincula con estándares del rock-in-opposition francófono, casi como generando una encrucijada entre los modelos de AKSAK MABOUL, HONEYELK y UNIVERS ZÉRO. Curiosamente, aquí Newhouse no toca nada pero deja que sus compañeros de ruta, los Sres. Swann, Hart y Jungwirth, creen un paisaje inquietante y surrealista bajo una infinita máscara nebulosa con efectos de guitarra e-bow, bajo distorsionado, contrabajo eléctrico y ornamentos free-jazzeros de batería. Una pieza modernista y deconstructiva que no llega a ser tanático porque preserva una especie de magia etérea en su diseño sonoro. Hay incluso algo de evocativo en él, lo cual lo hace idóneo para cerrar este excelente álbum. 

Lo que nos ha brindado el proyecto MANNA / MIRAGE en “Rest Of The World” es un maná progresivo de grandes delicias y gozoso disfrute: por segunda vez, Dave Newhouse y sus compañeros de turno gestan una obra magnífica para la preservación de la vanguardia progresiva del nuevo milenio. Claro está, Newhouse no es un novato: estamos hablando de uno de esos héroes solitarios del rock progresivo en la escena musical estadounidense de los 70s; pues bien, en estas últimas instancias del segundo decenio del tercer milenio, él sigue luciendo su creatividad con solvente frescura. ¡Disco totalmente recomendable!



Muestra de “Rest Of The World”.-


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