Thursday, January 30, 2020

BENT KNEE: la conquista de una nueva hora dorada



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme gusto de publicar una reseña que teníamos postergada desde hace algunos meses; el objeto de esta reseña es la más reciente obra fonográfica publicada por la genial y valiente banda estadounidense BENT KNEE. Este sexteto conformado por Courtney Swain [voz y teclados], Ben Levin [guitarra y coros], Vince Welch [sintetizador, guitarra y diseño sonoro], Chris Baum [violín], Jessica Kion [bajo y coros] y Gavin Wallace-Ailsworth [batería] ha vuelto a relucir sus galones avant-rockeros tan peculiares e intensos con “You Know What They Mean”, disco publicado por el sello Inside Out Music, tanto en CD como en vinilo, en el pasado 11 de octubre. Uno de los discos más electrizantes y versátiles gestados en el seno de la vanguardia rockera estadounidense en el pasado año 2019 y que recién ahora nos damos abasto para comentar con los detalles que queremos exponer en el presente texto, “You Know What They Mean” es el quinto trabajo de estudio de este ensamble que se ha ganado a pulso un público de culto creciente dentro de la comunidad de apreciadores y coleccionistas de rock progresivo y otras yerbas experimentales alrededor del mundo. Desde hace una cierta cantidad de años, el grupo puede presumir (aunque no lo hace) de ser una leyenda fuerte y vigente dentro de la vanguardia rockera con su mezcla de diversos recursos rockeros que van desde el avant-metal hasta el RIO y el paradigma Crimsoniano, pasando por el jazz-rock, la electrónica, el pop, la psicodelia y el goth-rock. Queda como certeza absoluta que el material contenido en “You Know What They Mean” servirá para mantener estas credenciales tan altas sin ninguna variante; repasemos ahora los detalles de su repertorio, ¿vale? 



El catálogo de las 13 piezas que conforman “You Know What They Mean” comienza con la dupla de la miniatura ‘Lansing’ y la canción ‘Bone Rage’. La primera consiste en una imitación de una presentación del grupo ante el auditorio de un centro cultural o un bar, un lugar pequeño de por sí, lo cual nos extravía por una atmósfera relajada y amistosa antes de que las rabiosas y belicosas garras de ‘Bone Rage’ nos atrapen sin misericordia. Durante la mayor parte del tiempo, esta canción nos muestra un ejercicio de rock sofisticado con un rol importante de fieros guitarreos y un medio tiempo armado por la dupla rítmica que crea un híbrido de SOUNDGARDEN, FAITH NO MORE y LED ZEPPELIN. Con todo, no hay aquí un ejercicio de rock pesado per se sino un uso de la pesadez como recubierta sonora de un desarrollo temático que más tiene que ver con los elegantes juegos de tensiones y las exquisitas elaboraciones disonantes de unos THINKING PLAGUE y unos CHEER-ACCIDENT. ‘Give Us The Gold’ sigue a continuación para establecer un esquema sonoro situado en una encrucijada entre el art-rock sutil y modernizado de unos KAYO DOT de la etapa 2014-6 y la vieja tradición del rock gótico. Siendo más grácil que la pieza precedente, cumple con la función de darle un viarje nuevo al colorido explosivo que es marca de la casa. ‘Hold Me In’ es una canción sumamente llamativa, muy influida por la BJÖRK de la etapa 2004-7 junto a ciertos matices grandilocuentes propios de la KATE BUSH de mediados de los 80s. Con su alternancia de pasajes ágiles y otros más lentos que se sustentan sobre su propia fastuosidad dramática, esta canción encarna una autoridad progresiva refinada a través de su patente tensión expresiva. Los efectos de eco que inundan partes del canto de Swain permiten que su furia nos interpele de una manera muy rabiosa y muy cercana. ‘Egg Replacer’ es sigilosa y misteriosa en buena parte de su esquema sonoro, pero también hay espacios para explosiones rockeras que se notan muy cercanamente emparentadas con las que antes apreciamos en la segunda canción del disco. Esta canción es como la prima hermana neurótica y voluble de la más señorial ‘Hold Me In’. Es una pena que ‘Egg Replacer’ no dure más de los 3 minutos y pico que los BENT KNEE le han otorgado, pues ostenta una magia magnética que podría haberse ampliado un poco más, pero... es lo que hay y tampoco está mal así. 



¿Estamos listos para bailar gozosamente? Tras un preludio nebuloso y distante que recoge ecos de la canción precedente, ‘Cradle Of Rocks’ instaura un desarrollo temático atractivo y un swing pop-rockero bastante sólido. Art-rock diseñado para divertirse en la pista de baile mientras los fantasmas de la neurosis (recurso expresivo muy consistente dentro del ideario estético de los BENT KNEE) se arropan con capas luminosas que ya no parecen opresivas, sino envolventes. La miniatura de poco menos de minuto y medio ‘Lovell’ instala inicialmente un reprise de la base melódica de ‘Cradle Of Rocks’ para luego absorberlo en un despliegue de rock psicodélico a través de un jam parsimonioso, y terminar todo con un minúsculo soliloquio. Se trata de un recurso muy extraño pero que sirve para impulsar la emergencia de ‘Lovemenot’, la canción siguiente. En ésta, el personal de BENT KNEE se pone a explorar nuevos filos de la faceta más explícitamente torturada de su propuesta musical, estableciendo un abierto coqueteo con el paradigma de los siempre recordados SLEEPYTIME GORILLA MUSEUM, conservando, mientras tanto, las conexiones estilísticas con THINKING PLAGUE y con BJÖRK. ‘Bird Song’ es una balada relativamente breve (dura menos de 3 minutos) que nos remite al modelo de ROBERT WYATT con su clima de melancólico ensueño y la etérea sencillez que empapa a los suaves arreglos de piano y de sintetizador. El grupo decidió que fuese una canción de perfil bajo dentro del repertorio de este disco, pero bien pudo ser un trance fastuoso con una mayor duración y una expansión sonora más ampulosa, pero así quedó, llegando el turno para ‘Catch Light’, una canción con un groove de trip-hop que se alimenta de llamativos trucos rockeros en los estribillos y sus dispersiones ulteriores. Algo así como un híbrido entre PORTISHEAD y FAITH NO MORE. 



Los dos temas más largos del disco son ‘Garbage Shark’ y ‘Golden Hour’, durando poco más de 5 ½ minutos y poco más de 5 ¾ minutos, respectivamente. ‘Garbage Shark’ comienza con una aureola de misterio oscurantista que pronto se revela como un resplandor salvaje (aunque con una arquitectura sólida) de furia desgarradora, algo a medio camino entre los KING CRIMSON del nuevo milenio y NINE INCH NAILS. ‘Golden Hour’, por su parte, tiene un prólogo etéreo en cuyo seno se gesta un motif que pronto se mostrará como un vibrante ejercicio de pop-rock alimentado por un señorío evocador cuya densidad se ajusta claramente a los patrones progresivos. Esta canción es un cénit decisivo de este álbum que ya, a estas alturas, está cerca de su punto final. El disco culmina con ‘It Happens’, canción que retoma la faceta más parsimoniosa del grupo y que, además, exhibe una claridad lírica muy especial. Es éste el tipo de fastuosidad ensoñadora que teníamos en mente cuando nos referimos a ‘Bird Song’ en algún lugar del párrafo anterior; nos complace que el grupo se haya guardado esto para la conclusión del disco. Lo que hemos disfrutado de inicio a fin de “You Know What They Mean” es una nueva confirmación de que la edad de oro de los BENT KNEE sigue vigente. Cada disco nuevo que hace este grupo es un nuevo monumento a la idea del art-rock como una propuesta musical aguerrida, elegante, aventurera y apasionada. Un disco recomendable al 200%.


Muestras de “You Know What They Mean”.-


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