Thursday, May 07, 2020

THE INNER ROAD: majestuosas imágenes del jardín del prog sinfónico



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy comentamos el cuarto trabajo de estudio de THE INNER ROAD, un disco que muy bien puede ser calificado como el emprendimiento más ambicioso que Steve Gresswell ha realizado como músico y como compositor: se titula “The Majestic Garden” y fue publicado en el primer día de marzo del presente año 2019... así que nuestra reseña resulta bastante impuntual, pero bueno, así se dieron las cosas en nuestra agenda. Lo que tenemos aquí en “The Majestic Garden” es una catálogo intensamente colorido de nuevas ideas proyectadas dentro de la permanente línea de trabajo prog-sinfónica que Gresswell siempre ha cultivado. Gresswell toca todos los teclados, todas las partes de bajo y de batería, y hace todas las programaciones de ritmo. Su único colaborador en este disco es el guitarrista Carl Anthony Wright, quien, dicho sea de paso, se roba la escena muchas veces, especialmente en los pasajes donde los matices rockeros se ponen al servicio del realce de los momentos más folclóricos del repertorio. Definivitamente, tenemos aquí una de las obras más enérgicas dentro del estándar sinfónico que se resiste a morir mientras sigue existiendo una escena progresiva en el mundo: THE INNER ROAD ha cosechado aquí la siembra de los dos discos precedentes, dando nuevos bríos a una línea de trabajo precisa y bien encuadrada. Bueno, ahora veamos los detalles del repertorio contenido en “The Majestic Garden”. 

La pieza homónima abre el álbum, expandiéndose en un clima de directa y frontal jovialidad donde la alegría de vivir dirige las pautas para el armazón melódico, un armazón que se sitúa en un híbrido de MIKE OLDFIELD y RICK WAKEMAN. Podemos interpretar el espíritu de esta composición como un ensalzamiento del paradigma de las danzas celtas que se contamina altamente por modismos románticos; algo así como un partir de una idea de inspiración Tulliana pero para llevarla a otro patrón musical. Luego sigue la dupla de ‘Call Of The Spirit’ y ‘Wind From The Reeds’, diseñada para explorar varios atajos y recovecos dentro de una extroversión más controlada (el segundo de estos temas mencionados es el segundo más largo del álbum con su espacio de 9 ¼ minutos). ‘Call Of The Spirit’ ostenta un dinamismo ceremonioso aunque todavía puede ser considerado como un expansivo ejercicio de sonoridades fulgurosas. En su segunda mitad, las cosas se agitan notablemente para, a partir de allí crear una pomposa alternancia entre pasajes frenéticos y sosegados donde la guía melódica es dominada por los teclados. Por su parte, ‘Wind From The Reeds’ ofrece dos secciones bien diferenciadas: una lenta y solemne donde el desarrollo temático exhibe una aureola contemplativa y, a veces, penetrada por un talante reflexivo; otra más intensa donde se establece nexos estilísticos con el tema inmediatamente anterior. En esta segunda instancia se da un creativo equilibrio entre la guitarra y los teclados para completar el paisaje musical en curso. Dicho sea de paso, varios de los solos de guitarra aquí expuestos nos parecen particularmente emocionantes. Con su espacio de casi 8 minutos, ‘Fire Of Life’ exhibe una especie de regreso al espíritu general de la pieza de apertura, aunque ahora la fastuosidad del romanticismo académico es un factor predominante sobre el céltico. De hecho, varias orquestaciones de los teclados y arreglos corales nos recuerdan muy de cerca al WAKEMAN de la etapa 1974-5, añadiéndose algunas vibraciones modernas al estilo de los discos sinfónicos del susodicho Mago de los Teclados de fines de los 80s e inicios del nuevo milenio.


El quinto tema de “The Majestic Garden” es el más largo con sus casi 9 ¾ minutos de duración y responde al título de ‘Lost Land’. Fiel seguidora de los inmensamente predominantes aires de esplendor melódico y fastuosidad rockera que han atravesado sistemáticamente a las piezas precedentes (especialmente, la segunda y la tercera), ‘Lost Land’ opera como una encrucijada entre los dos primeros temas del álbum. Posiblemente tengamos aquí los solos de guitarra más electrizantes del disco, y de paso, también algunos de los solos de sintetizador más envolventes. Acto seguido, ‘Changing Sea’ cumple con la función de aportar la cuota más exhaustiva de sobriedad en lo referente al espíritu musical y el desarrollo temático por el cual transitan el foco melódico y las orquestaciones de los múltiples teclados. Hay un esplendor sereno latiendo a lo largo y ancho del terreno sobre el cual se siembran las vibraciones evocadoras de la ingeniería sonora. ‘Water Well’ desarrolla un nuevo ejercicio de estilizada jovialidad, centrándose en lo sinfónico con una exquisita y pulcra hibridización entre la magnificencia de YES y el candor melódico de CAMEL (teniendo más cercanía con el vigor sistemático de los primeros). ‘Mother Earth’ sí se mete de lleno en la reinstauración de la ambientación jovial generalizada de ‘The Majestic Garden’. Claro está, teniendo en cuenta el modus operandi de Gresswell, no pueden faltar los interludios lentos para dejar que la vivacidad reinante pueda respirar con fluidez en ciertos momentos estratégicos. Llegamos al final del disco con ‘Circle Of Shadows’, pieza que en sus poco menos de 7 minutos de duración se explaya en una efectiva síntesis del modus operandi general del disco mientras asienta una relativa priorización de los climas y esquemas melódicos de tenor evocativo. El empleo de arreglos corales sintetizados y etéreas orquestaciones de teclados resulta muy importante a la hora de brindar una mística especial al desarrollo temático; por su parte, la guitarra, que explora una fiereza extrovertida imponente al modo de una cruza entre Gary Moore y Steve Howe, le da un músculo rotundo al lirismo reinante. La secuencia de estas dos últimas piezas garantiza que el álbum tenga un culmen conclusivo poderoso. 

“The Majestic Garden” ha sido uno de los discos prog-sinfónicos más exultantes y esplendorosos del pasado año 2019. Esperamos que pronto lleguen noticias nuevas de parte del cosmos musical de THE INNER ROAD para que el ideal sinfónico pueda seguir contando con insumos de exquisita valía musical.


Muestras de “The Majestic Garden”.-

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