Thursday, June 29, 2023

Una nueva cima en la senda eclécticamente progresiva de los noruegos SEVEN IMPALE

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Nos llegan buenas noticias desde la escena progresiva noruega, pues el grupo SEVEN IMPALE ha publicado el pasado 26 de mayo su nuevo trabajo fonográfico, el cual se titula “Summit”. 9 años después de su disco debut “City Of The Sun” y 7 después del sucesor de éste, llamado “Contrapasso”, este colectivo conformado por Stian Økland [voz y guitarras], Erlend Vottvik Olsen [guitarras], Håkon Vinje [teclados y voz], Benjamin Mekki Widerøe [saxofón tenor, flauta y voz], Tormod Fosso [bajo y cello] y Fredrik Mekki Widerøe [batería, percusión, guitarras y voz] vuelve a lucir su intensa mezcla de psicodelia retro-progresiva, space-rock, hard rock clásico y jazz-prog, la misma que le valió una gran cantidad de merecidos elogios por lo reflejado en los dos discos anteriores que acabamos de mencionar. “Summit” fue publicado por el sello Karisma Records tanto en CD como en vinilo. Iver Sandøy se encargó de la producción, la mezcla y la masterización del álbum que aquí reseñamos; además, aportó algo de percusión.

 
Los dos primeros temas del álbum coinciden en durar poco más de 10 ½ minutos: se llaman ‘Hunter’ y ‘Hydra’. El primero de ellos comienza con unas ceremoniosas y relativamente parcas escalas de piano que suscitan una inicial atmósfera expectante, la misma que se torna poderosa y explosiva cuando el ensamble íntegro entra en acción para terminar de redondear el pasaje prologar. La orquestación implosiona dentro de una parsimonia psicodélica que se sitúa dentro de un enclave crepuscular y sobre un groove misteriosamente lento. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto y medio, las cosas se intensifican para trazar un breve puente cuyas confluencias con el paradigma histórico de VAN DER GRAAF GENERATOR serán vitales para determinar el resto del ambicioso desarrollo temático. Otros pasajes aguerridos se acercan al patrón del prog-metal sin dejar desvalido el núcleo psicodélico de donde brotó todo. Tras una última sección cantada, la coda instrumental se centra en una extravagante espiritualidad festiva que todavía arrastra varios ecos oscurantistas de lo hecho en varios momentos precedentes. En cuanto a ‘Hydra’, su discurso está mayoritariamente apoyado en el estándar tradicional del prog sinfónico con varios acentos retro que han sido tan recurrentes en las más recientes generaciones progresivos desde los 90s (especialmente, en Escandinavia). El vitalismo de esta pieza, resolutamente enérgico y sobriamente colorido, apela tanto a aquellos tiempos de GENESIS y GNIDROLOG como a los tiempos de ANEKDOTEN, LANDBERK, GARGAMEL, THE TANGENT y BRIGHTEYE BRISON. En la última instancia de la primera mitad, entran a tallar algunos quiebres rítmicos con el fin de impulsar recursos de sofisticación en los que siembran las semillas de una segunda mitad diseñada para explorar los aspectos más fastuosos del ideario musical de SEVEN IMPALE. Es aquí que la soltura expresiva de la banda se tona más versátil y el vigor rockero adquiere una particular aura señorial; de hecho, dentro de esta renovada serie de recovecos sónicos, se destaca tanto el rol del órgano Hammond como la restauración de aparejos sofisticados que ya apreciamos en la pieza inicial del álbum. El tenor pausado del epílogo asume unas breves vibraciones oníricas acentuadas por los elegantes punteos enmarañados de las dos guitarras.

‘Ikaros’ abre la segunda mitad del repertorio con una determinación expresionista bastante incendiaria, algo así como si un colectivo hermanado de VAN DER GRAAF GENERATOR y BLACK SABBATH estuviera recreando una pieza perdida de los HAWKWIND de la etapa 1972-74 y le añadiera trucos propios del avant-metal (MESHUGGAH, MAUDLIN OF THE WELL) y de los KING CRIMSON de la etapa 1973-74. Hay obvias intenciones de crear una turbulencia muscular e imponentes, pero es aún más obvio el derroche de inteligencia musical que invierte la banda en el desarrollo de los motifs centrales y sus ornamentos aunados. También cabe destacar la presencia de ciertos pasajes deconstructivos que parecen delatar la influencia del RIO continental de fines de los 70s e inicios de los 80s (UNIVERS ZERO, ART ZOYD). El pasaje epilogar tiene varios aires de familia con el de ‘Hydra’, pero, claramente, tiene un mayor ímpetu rockero. Es tal vez nuestra canción favorita de todo el disco. La última pieza del álbum es la más extensa del mismo con sus poco más de 13 ¼ minutos de duración y porta el título de ‘Sisyphus’. Su estratega general consiste en generar una cruza entre la inquietud ceremoniosa del tema #1 y la agilidad persistente y versátil del tema #2, además de enfilarse hacia los procesos más refinados del esquema sonoro grupal. No es una canción particularmente oscurantista, pero su fulgor parece estar sostenido sobre una base de tensión y tirantez que, a veces, sale a plena luz con inapelable prestancia. El saxofón tiene campo de acción en algún momento para realizar sus mejores solos de todo el disco. También se nota que el colectivo se da más espacio para elaborar trucos jazz-rockeros que se insertan fluidamente en varios de los motivos mutuamente hilados, lo cual le permite mostrar su faz más cristalina. En fin, he aquí una nueva cima que se eleva dentro de la senda eclécticamente creativa de los noruegos SEVEN IMPALE: “Summit” es una muy gratificante sorpresa dentro de la producción progresiva mundial en este segundo tercio del año 2023.

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