Wednesday, December 13, 2023

Aire y tierra en el cosmos musical del ensamble belga JOHN GHOST

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy es el turno de presentar a “Thin Air . Mirror Land”, el nuevo disco del grupo belga JOHN GHOST, publicado el 8 de octubre de 2023 por el sello Sdban Ultra. Este ensamble conformado por Rob Banken [safogón alto, flauta y clarinete bajo], Elias Devolvere [batería y guitarra eléctrica], Lieven Van Pée [bajo y contrabajo eléctrico], Jo De Geest [guitarras eléctrica y acústica, sintetizador, sampleos y loops], Karel Cuelenaere [piano y sintetizadores] y Wim Segers [vibráfono, marimba y glockenspiel] vuelve a lucir su maestría colectiva para crear música jazz-progresiva con un lúcido filo vanguardista y un refinamiento muy peculiar. A 4 años y 1 mes de la publicación de su álbum anterior 
“Airships Are Organisms”, el mismo que recibió varios elogios en las redes de difusión de música progresiva y de avant-jazz, ahora llega el turno de “Thin Air . Mirror Land” para cimentar más férreamente el lugar elevado que tiene JOHN GHOST dentro de la vanguardia europea de nuestros días. Con sus orígenes que datan del año 2010, éste no es precisamente un grupo de niños prodigio, aunque sí es un ensamble prodigioso: sus integrantes ya tienen largas trayectorias en bandas de jazz y rock experimental, además de formar parte de otros proyectos simultáneos en la actualidad. De Geest es el autor de todo el material aquí contenido. Durante el proceso creativo, él se inspiró en las propuestas musicales de compositores como HANS ZIMMER, JÓHANN JOHANNSSON y GŸORGY LIGETI, y de bandas como MAGMA, DO MAKE SAY THINK y THE RESIDENTS. Tanto el título del álbum como los de los temas contenidos en él emergen de la fascinación por la obra del pintor noruego EDVARD MUNCH, especialmente, el cuadro La tormenta, el mismo que sirvió como catalista de una exploración de entornos distópicos donde convergen el conformismo y la ansiedad. inquietud más intensa. Bueno, veamos los detalles del repertorio de “Thin Air . Mirror Land”.
 

Los primeros 7 ¼ minutos del disco están ocupados por ‘The Quantities’. Su orientación expresiva se asienta grácilmente en una cruza entre lo cálido y lo matemático sobre dentro de un ambiente fusionesco flamenco-arábigo. Los vientos y la guitarra se encargan de manejar el moderado esplendor melódico mientras que la triangulación de batería, percusión tonal y bajo establece el centro neurálgico de la ingeniería diseñada para la ocasión; los teclados se encargan mayormente de las capas y las bases armónicas, las mismas que brindan un matiz de señorío sonoro al entramado global. Una vez que este primer tema del repertorio hace su declaración de principios, llega el turno de ‘The Hordes’, un tema que asume una aureola más grave y, si se quiere, neurótica dentro de un esquema de trabajo muy semejante al empleado en el tema de apertura. Eso sí, se nota que opera una dosis mayor de suntuosidad musical, lo cual funciona muy bien para que las percusiones tonales tengan un rol más suelto dentro de la muy cuidada orquestación. A mitad de camino, cierto juego de síncopas emerge para impulsar el vitalismo hasta ahora contenido hacia una escala más elevada de elocuencia. El dinamismo es aún más suntuoso y la interacción instrumental añade una perfilada densidad al esquematismo ya existente. Lo que suena aquí es como una cruza entre JAGA JAZZIST, ENSEMBLE NIMBUS y SCHERZOO. Un cénit incuestionable del disco. Con una duración de poco más de 9 ¼ minutos, ‘The Hedges’ da un viraje notorio hacia la faceta introspectiva de JOHN GHOST. Su esquema compositivo se centra en texturas y ambientes, lo cual permite a la banda ahondar en los matices reflexivos indicados por el meticulosamente sedoso desarrollo temático. Su intermedio minimalista refuerza esta atmósfera general. Cuando llega el turno de ‘The Dimmed’, el ensamble se dispone a dejar que las primeras instancias de conjunción entre guitarra y bajo instauren unos traqueteos estilizados y cristalinamente perfilados que casi coquetean con el estándar del math-rock. Al poco rato, el terreno está preparado para que se instale un cuerpo central arquitectónicamente organizado sobre una base de vibraciones ceremoniosas que, a su vez, se dejan ornamentar por efluvios minimalistas dirigidos por las maderas. Es entonces que el motif central encuentra los cimientos para asentarse a paso firme en el seno de los entramados instrumentales. 
 

‘The Flies’ se explaya en una extroversión luminosa cuyo fulgor imponente y absorbente no llega a esconder del todo la neurosis contenida que se agita en medio de los celebratorios juegos de síncopas que conforman el swing. Mientras tanto, los perpetuos entramados de percusiones tonales y vientos logran preservar esa aureola celebratoria llevándola hacia varios momentos de culmen expresionista en determinados pasajes estratégicos. Nuevamente, los ecos de ENSEMBLE NIMBUS resuenan en nuestra mente junto a ciertos nezxos con ZAO y ZAPPA. En suma, otro cénit decisivo del álbum. El final del repertorio llega de la mano de ‘Them’, su ítem más extenso con una duración de 10 minutos y pico. Llevándonos de nuevo hacia la faceta más introspectiva del ideario grupal, siendo así que su sección prologar se toma casi cuatro minutos para elaborar su misterioso despliegue melódico, enmarcado éste en un minimalismo casi etéreo. Una vez que entra a tallar la dupla de bajo y guitarra, la batería cuenta con un acceso a la edificación de una ingeniería rítmica específica, cosa que hace con buen pulso mientras permite que se perfile una delicadeza extravagante sobre un esquema rítmico oportunamente sofisticado. Ya alrededor de la frontera del sexto minuto, el enclave grupal se prepara para desarrollar motivos y grooves inspirados en la tradición del jazz-fusion dentro de este encuadre contemporáneo progresivo con retazos de eso que suele denominarse nu-jazz. El epílogo dirigido por la guitarra acústica hace que todo aterrice en un gentil remanso. Todo esto fue lo que se nos brindó con “Thin Air . Mirror Land” de parte del muy talentoso ensamble JOHN GHOST, un disco enorme que es totalmente recomendable por revelarse como una de las más notables publicaciones avant-jazz-progresivas de este año 2023 (y los últimos años, realmente). ¡Otro gran aporte de Bélgica para la vanguardia progresiva internacional de hoy en día!

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