Friday, December 08, 2023

VITRAL: la loca devoción brasileña por el ideal del rock progresivo


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy viajamos a Brasil y nos topamos con el nuevo disco del grupo VITRAL, el cual se titula “Os Loucos” y fue publicado el pasado 30 de agosto, marcando una nueva referencia importante para el rock progresivo sudamericano del año 2023. La alineación formal de VITRAL consta del trío de Bruno Moscatiello [guitarras eléctricas y acústicas], Eduardo Aguillar [bajo, teclados y programaciones de ritmos] y Marco Aurêh [flauta traversa y flautas dulces contralto, soprano y sopranino], siendo así que Gustavo Miorim funge de invitado a la batería.
 
Inicia el repertorio ‘O Grande Exército Pagão’, una pieza que despliega un lirismo exquisito y expansivo tras un breve prólogo cósmico. Situándose en un punto intermedio entre los patrones estéticos de QUATERNA RÉQUIEM y PÄR LINDH PROJECT, esta pieza se enfila por una senda de imponente suntuosidad donde conviven encuadres melódicos barrocos con densas capas de talante gótico. En algún momento, el primero de estos recursos se traduce en una instancia pastoral, lo cual funciona como un oportuno enclave de serenidad en medio del vasto predominio del fulgor palaciego. Llega a continuación el turno de ‘Cíclopes’, un tema que se enfila hacia una profundización de la fastuosidad prog-sinfónica mientras se deja arropar por una atmósfera aristocráticamente ceremoniosa. Siendo el esquema sonoro un poco más robusto, ahora el camino trazado por el desarrollo se dirige hacia una cruza entre los EMERSON, LAKE & PALMER de 1972-73 y los YES de 1971-72. Dado que el órgano y la guitarra ocupan roles más predominantes dentro del entramado grupal, el ensamble se deja llevar por una renovada vitalidad a través de las variantes temáticas que tienen lugar. Con la dupla de ‘Via Appia’ y ‘Sete Povos Das Missões’, el ensamble sigue explorando su bien definida paleta sonora. El primero de estos temas mencionados se orienta, ostentando un prístino candor melódico penetrado por una vibrante vivacidad, hacia una mezcla de lo Yessiano con lo Genesiano, añadiendo algunos aires de los veteranos SOLARIS. Estos aires se dejan sentir en el modo en que se articulan las sofisticades bases armónicas de los teclados y los momentáneos solos de flauta. Por su parte, ‘Sete Povos Das Missões’ se deleita en la congregación de una notoria diversidad de ambientes y grooves, transitando fluidamente de lo melancólico a lo jovial. Si bien es verdad que tiene varios aires de familia con la pieza precedente, su desarrollo estructural tiene una formalidad más ambiciosa. ‘Reinos Do Norte’ refleja una suerte de síntesis entre el señorial barroquismo del primer tema y la refinada musculatura del segundo, llegando a retomar solamente un parte de la aureola sofisticada que se manifestó en ellos. La agilidad tersa y estilizada que signa a esta pieza pone al grupo en línea con sus compatriotas de CARAVELA ESCARLATE y TEMPUS FUGIT. 
 
Durando poco más de 8 ¼ minutos, ‘Montezuma’ se erige como la pieza más extensa del repertorio. El solemne prólogo ostenta unos aires cósmicamente contemplativos de matiz Floydiano antes de que una fanfarria de sintetizador abra paso a una explosión de altiva extroversión donde la luminosidad preciosista tan propia de la tradición prog-sinfónica se deje sazonar por algunos aires bucólicos que aporta la flauta. A partir de allí, se sucede una serie de instancias temáticas cuya integralidad nuclear nos recuerda mucho a la de ‘Sete Povos Das Missões’ en lo referente a sus proyecciones evocadoras tan bien logradas. A poco de pasada la frontera del quinto minuto y medio, emerge un breve interludio bucólico que plasma un lugar de solaz introspectivo antes de que surja el clímax definitivo, el momento de la máxima agitación de las llamas expresionistas del ensamble. El epílogo registra unas envolventes vibraciones ceremoniosas. ‘Nas Asas De Horus’, que dura poco menos de 3 minutos, exhibe un cálido matrimonio de piano y flauta al cual se le suman unos contenidos ornamentos de guitarra clásica. El mágico hechizo del bello centro melódico habla por sí mismo. El final del disco llega de la mano de la pieza homónima. El esquema de trabajo expuesto en ‘Os Loucos’ se enfoca en una síntesis de los recursos expresivos y atmósferas predominantes en los tema #2, #3 y #6. Resuenan varios pasajes marcados por una sofisticación saltarina que, además de contar con suficientes espacios para asentar un reforzamiento oportuno, también saben alternar espacios con otros pasajes un poco más serenos. Eso sí, éstos últimos también presumen de tener una garra particular, la cual se centra prioritariamente en el diálogo entre las líneas orfebres de la guitarra y los razonablemente complejos esquemas rítmicos de la batería. Los teclados cumplen con la doble labor de cimiento y orquestación mientras la flauta siempre se da maña para encontrar espacios adecuados para sus solos. En fin, todo esto fue lo que se nos reveló en “Os Loucos” por obra y gracia de la gente de VITRAL, un ensamble enérgico y talentoso que se sitúa, a paso firme, en las posiciones más elevadas del parnaso de la actual escena progresiva brasileña. Su loca devoción por el ideal del rock artístico ha rendido muy buenos frutos aquí.

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