Monday, May 30, 2016

Ciclos y collages de LES MINOTS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca prestar atención al grupo argentino LES MINOTS, un ensamble jazz-progresivo que tiene la peculiaridad de contar con dos bajistas en su alineación: de hecho, son estos dos bajistas, Federico Ruhl y Mario Ardiles, los instigadores de la creación de este grupo tan peculiar. Dicho sea de paso, también es justo calificar a este grupo bonaerense de talentoso y fabuloso, pero por lo pronto, sigamos con nuestro breve repaso histórico introductorio: el blog de Bandcamp de la banda señala que la motivación primigenia de su origen fue “la necesidad de compartir ideas y sentimientos musicales entre Federico Ruhl y Mario Ardiles”, pero pronto la armazón del proyecto fue más allá de la simple presencia dialogal de ambos bajistas para abrir campo al piano como recursos melódico importante y cimentar el aspecto rítmico con un baterista. Así pues, la primera alineación estable de LES MINOTS se completó con el pianista Claudio Loisotto y el baterista Francisco Paz. Los bajos interactúan intercambiando roles de precisar fijaciones de grooves y crear elegantes ornamentos melódicos, todo ello en nombre de una propuesta que busca establecer una voz nueva dentro de la vanguardia fusionesca contemporánea de la siempre inquieta y prolífica escena musical argentina. “Pequeños Ciclos” es el ítem con el que LES MINOTS hicieron su primer acto de presencia en el mundo fonográfico: grabado entre setiembre del 2011 y febrero del 2012, salió al ojo del público a inicios de diciembre del mismo año 2012. Una característica peculiar del disco es que su lista de temas se conecta con ruidos ambientales de un bosque en horas nocturnas (grillos, brisa ligera, todo eso), lo cual expone la idea de que la música contenida en el disco es el fondo de lujo para una relajada excursión forestal, un paseo por el mundo que es también un paseo por los recovecos del yo interior. Los colaboradores itinerantes del cuarteto en este disco fueron el vocalista Jorge Palabecino (más bien un amigo permanente), el bandoneísta Norberto Vogel, el guitarrista francés Jean Christoph Maillard y el percusionista Gustavo Pérez.


Estando a cargo de abrir el repertorio de “Pequeños Ciclos”, ‘Camilo’ nos muestra una serie de elegantes texturas fusionescas dentro de un esquema rítmico que se siente genuinamente sosegado a contrapelo del talante extrovertido que no esconde. Los dos bajos se hermanan ágilmente a través del groove que alimenta el jam básico de la pieza. ‘Detrás Del Jardín’ nos remite en sus primeras instancias a horizontes cándidamente introspectivos, holgadamente complaciéndose en flotar en una lánguida placidez, pero más adelante se ilumina la travesía con un revuelo sobriamente alegre cuando el ensamble utiliza un vibrante compás de 5/4. Este interludio no es muy extenso pero ejerce suficiente influencia como para dejar una huella sutil en la sección epilogal, la cual regresa de lleno a lo introspectivo. Ocupando el ecuador del álbum, ‘Mille’ también instaura un cénit del mismo. Durando poco más de 7 minutos, esta pieza explora colores y vibraciones tangueras no solo con el armado de un intimista swing porteño sino también con la inclusión del bandoneón y la guitarra acústica dentro del entramado sonoro. Los sofisticados ornamentos percusivos que realiza el baterista estimulan el despliegue señorial del bagaje instrumental en curso. La razón del título de este bellísimo tema es que interviene en él el guitarrista Jean Christophe Maillard, quien forma parte del ensamble liderado por el acordeonista francés Daniel Mille. ‘Para Alagoas’ vuelve a la dimensión intimista del grupo, pero no al modo de la placidez reinante en la primera sección de ‘Detrás Del Jardín’ sino al modo de la revelación sistemática de una tensión interior. De este modo se explica que la dupla de bajos exhiba, con la exquisitez habitual, sus filos más robustos durante el desarrollo del jam. Cierra el catálogo del álbum ‘Gema’, pieza que en su espacio de 6 ½ minutos desarrolla un viaje minimalista que nos recuerda en parte al paradigma de TORTOISE, así como al estándar de la psicodelia progresiva, aunque como siempre, es manejada con la sobriedad arquitectónica a la cual el grupo es irrefrenablemente adepto.

les minots - les minots

El año 2015 nos trae la segunda placa fonográfica de LES MINOTS, la cual se titula al igual que el grupo. Ahora transformado en quinteto con la incorporación de Jorge Palabecino al canto y las percusiones, y dos nuevas incorporaciones a bordo, el bajista Federico Suárez en reemplazo de Ardiles y Alejandro Romero en lugar de Paz, el grupo apunta a una serie de explayamientos sónicos más definida dentro de su fielmente preservado esquema sonoro; todavía se advierte con total claridad es confluencia de ingenio y agilidad que apreciamos en el disco de debut. En todo caso, este aumento de fulgor en el paisaje sonoro esencial de la banda permite a sus inquietudes fusionescas gozar de más espacios para asentarse y añadir un poco más de robustez a los grooves y atmósferas creados para cada pieza particular. El disco fue grabado entre los meses de mayo y setiembre del año 2015, un tiempo prudencial para dejar que el madurado bloque sonoro de la banda cuaje en sus manifestaciones planeadas para los poco menos de 50 minutos que dura “Les Minots”. Los primeros 7 minutos del repertorio de este disco homónimo están ocupados por ‘Nuevo Sol De Otoño’, una pieza cadenciosa en la cual el piano y los bajos cuentan con espacios suficientes para respirar sin romper con el aire de mayestática sobriedad con el que el motif central se instala y refuerza. El swing básico porta un talante expresionista que está claramente alimentado del folklore criollo sudamericano, a veces intensificando sus cadencias en algunos pasajes estratégicos. Con la dupla de ‘Collage A La Rossini’ y ‘Metamorfosis’, la banda asienta firmemente su voz mientras se dispone a enriquecerla durante el trazado del camino para sus diversas expresiones. ‘Collage A La Rossini’ – una de las piezas con letra del álbum – combina grácilmente tintes argentinos y brasileños en su armazón global, estableciendo una atmósfera de sobria extroversión; por su parte, ‘Metamorfosis’ se centra en aires reflexivos que primero se focalizan en una vibración introspectiva, para luego soltarse un poco y proyectarse a una agilidad serena desde la cual lo reflexivo adquiere una dinámica un poco más luminosa.

  

Cuando llega el turno de la pieza titulada ‘Pesadilla De Un Sarandí’, la gente de LES MINOTS decide a explorar a fondo sus recursos de testimonio introspectivo, usando la clave rítmica del blues para realzar eficazmente la languidez y la onírica emotividad que marcan el desarrollo temático. Algunos aires de familia notamos con las épocas jazzeras de LITTO NEBBIA. ‘De Mi Río’ tiene unos afluentes musicales que surgen del solipsismo intimista que signó a la pieza precedente, pero se nota que hay un explayamiento de colores sonoros más vibrantes. El entramado de los dos bajos y el piano es simplemente delicioso. Si con la secuencia de los tres primeros temas el quinteto había hecho una especie de “declaración de principios”, los dos siguientes logran establecer un plan de pautas regulativas para el asentamiento de las coordenadas eclécticas bajo las cuales emergen las ambientaciones más recurrentes del álbum. ‘El Gris’ trabaja con una atmósfera otoñal bajo un tenor amable: los recursos de calidez vienen de parte de las bases de piano y de las percusiones, mientras el canto refuerza el candor evocativo en torno al cual se articula el desarrollo temático. ‘Esperanza De Negro’ intensifica el nervio pulsátil del ensamble pero no para llevarlo al terreno de lo extrovertido sino para catapultar la misma ambientación otoñal que caracterizó a ‘El Gris’ hacia los senderos de una extraña ansiedad que parece ansiar que algunas heridas del ayer se cierren de una buena vez. A través de la sobria elegancia que resulta inapelablemente esencial al esquema de trabajo del grupo se siente una inquietud espiritual decidida a expresarse con pleno vigor. Siendo la pieza más extensa del álbum con sus casi 8 ¾ minutos de duración (además de la cuarta con letra), ‘Niña Luna’ cierra el álbum con una exhibición de vitalidad fusionesca, la cual aparece oportunamente alimentada por algunos grooves de inspiración funky (un poco a lo HERBIE HANCOCK). En esta circunstancia, no es de extrañar que la batería se haga notar de manera especial dentro del entramado instrumental. Todo esto fue “Les Minots”, un catálogo de casi 50 minutos de duración que nos confirma a todas luces que el ensamble de LES MINOTS encarna una de las personalidades más señoriales de la avanzada jazz-fusión-progresiva de Argentina en el momento presente.


Definitivamente, “Pequeños Ciclos” y “Les Minots” son ítems obligados en toda buena colección de vanguardias eclécticas contemporáneas. ¡Aguardamos más trabajos musicales de su cosecha en el futuro cercano!


Muestras de LES MINOTS.-
Mille [en vivo en Ojo Rojo]: https://www.youtube.com/watch?v=Wf1TOXwNj2Y

Friday, May 27, 2016

GEPH: la prestancia de una nueva magia progresiva en la escena estadounidense


Una de las novedades más placenteras que nos trae la agenda progresiva mundial del presente año 2016 es el disco de debut del trío estadounidense GEPH, el cual se titula precisamente igual que el grupo. Publicado a fines de marzo pasado, “GEPH” nos brinda un hermoso catálogo de piezas jazz-progresivas gestadas por el tripartito equipo ingenieril de Josh Goldberg [Chapman Stick], John Tyler Kent [Chapman Stick] y Josh Merhar [batería]. Sí, solos dos stickistas y un baterista hacen falta en el mundo musical de GEPH para concebir, desarrollar y ejecutar su propuesta musical, una de las más dinámicas y electrizantes que hemos tenido oportunidad de conocer y disfrutar en estos últimos meses. Este trío originado en la ciudad de Boston (Massachusetts) reúne las inquietudes jazzeras y rockeras que tienen en sus mentes y corazones estos tres músicos de formación académica: el rock progresivo les brinda el esquema de trabajo necesario para congregar y organizar las ideas catalogadas en el repertorio de “GEPH”: pasemos ahora a los detalles de este repertorio.


Durando poco menos de 6 ¼ minutos, ‘The Trouble With Doorways’ inicia con mucha polenta las cosas, exhibiendo una mezcla de espíritu jovial y grooves robustos en una suerte de asimilación de las influencias de GORDIAN KNOT, HERD OF INSTINCT y el proyecto Bruford-Leviniano UPPER EXTRIMITIES. Hay dos secciones bien diferenciadas en esta pieza de entrada: la primera está enmarcada en una aguerrida ingeniería de síncopas y riffs, mientras que la segunda desarrolla un motif desde el cual la psicodelia progresiva tiende puentes con el jazz-rock; finalmente, en la coda el grupo retoma la primera sección. ‘Splinter’ sigue a continuación para mantener esta línea de trabajo con solidez e ingenio, aunque esta vez se nota un poco más de soltura en la armazón del motif central, lo cual permite que los espacios sonoros que se abren: permanecen la línea de parentesco con el paradigma de GORDIAN KNOT y se añade nexos con SCALE THE SUMMIT y CANVAS SOLARIS. La breve pieza ‘Yocto’ empieza con un ejercicio de space-rock altamente cibernético y termina con una excursión lírica y sosegada: respecto a esto último, es de apreciar la manera en que los ornamentos de la batería amenazan continuamente con arrollar a las plácidas escalas de uno de los Sticks. El rol central de esta pieza es el de preparar el terreno para el siguiente, el cual se titula ‘I Am The Lamp That Stomps’: aquí el trío regresa de lleno a su magia arquitectónica, con un potencializado margen de expansión para el aura de distinción del cual ya hizo gala en las dos primeras piezas del álbum. Innegables los aires de familia con AT WAR WITH SELF y, una vez más por supuesto, GORDIAN KNOT. El quinto ítem del álbum es el más largo del mismo, durando 9 ½ minutos: se titula ‘Mawhktarr Da’ario’ y fue registrado en vivo en The Record Company. Se trata básicamente de un laberinto sónico muy vitalista en el que el grupo explora sucesivamente su faceta jazz-rockera y sus indagaciones en esquemas progresivos de matizadas connotaciones psicodélicas, culminando el trayecto en un trance jazz-metalero: algo así como un híbrido de DJAM KARET y ATTENTION DEFICIT. La pieza es gloriosa sin apelaciones, además de amena, trasmisora de vibraciones ora luminosas, ora grisáceas, alternando parajes de grácil soltura con otros marcados por una inescrutable densidad que a veces sabe hacerse incendiaria.


Nos vamos acercando al final de “GEPH” cuando emerge la miniatura ‘Planck’, una ominosa exaltación de climas sórdidos sobre un complejo compás de tintes marciales. En fin, los últimos 6 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Manifest Destiny’s Child’, pieza que está a cargo de redondear la faena con impulsiva coherencia, brindando un despliegue de texturas y síncopas que reconocemos en el estándar Crimsoniano 80ero-90ero a través de los filtros de GORDIAN KNOT, STICK MEN y los discos solistas de TREY GUNN (en su aspecto más aguerrido). Siempre hay momento para dejarse llevar por recursos de calidez lírica, momento en el cual la banda vira hacia una amable sutileza con ribetes jazzeros aunque sin dejar de aferrarse al canon Crimsoniano. Todo esto fue lo que nos ofreció el trío GEPH en el disco “GEPH”: son dos nombres a ser anotados en nuestras agendas de próximas compras progresivas. GEPH es, ante todo, sinónimo de prestancia dentro del polivalente paradigma del rock progresivo. ¡Recomendamos el disco al 100%!


Muestras de “GEPH”.-

Tuesday, May 24, 2016

HÖSTSONATEN: eterna labor de amor por el ideal del rock sinfónico


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

¡Albricias!, ¡albricias! ¡Nos llegan noticias tremendamente geniales desde la provincia italiana de la escena progresivo-sinfónica mundial! La gente de HÖSTSONATEN vuelve al ruedo con una nueva obra conceptual, la misma que se titula “Symphony N. 1: Cupid & Psyche”. El núcleo de Fabio Zuffanti – tocando solamente el sintetizador de pedales bajos y diversos aparatos de efectos de sonido –y el teclista Luca Scherani se completa con las respectivas presencias de Paolo Tixi [batería y percusiones orquestales], Laura Marsano [guitarras] y Daniele Sollo [bajo]. El bloque sónico se completa con la participación de una miríada de ejecutantes de vientos (la flautista Joanne Roan, el oboísta Luca Tarantino, la fagotista Sofia Bartolini, el trompetista Marco Callegari, el cornista Alberto Repetto, el trombonista Federico Curotto y el saxofonista Maurizio Zofrea), más el Formus String Quartet (las violinistas Sylvia Trabucco y Alessandra Dalla Barba, la violista Ilaria Bruzzone y la cellista Chiara Alberti). El mito de Psique y Cupido es una idea progresiva acariciada durante mucho tiempo por Zuffanti, y ahora, con la activa complicidad de Scherani y todos los demás, este disco significa la feliz concreción de dicha idea: en abril pasado se dieron las ediciones en CD y vinilo de “Symphony N. 1: Cupid & Psyche”, e incluso hay una edición limitada en caja de CD. El mito de Cupido y Psique es extraído de su exposición en la Metamorfosis del celebérrimo narrador latino Apuleyo. Psique, la menor y más hermosa de tres hermanas, es objeto de una cruel envidia de parte de la caprichosa Afrodita, quien decide enviar a su hijo Cupido para que le lance una flecha por cuya obra haya de enamorarse del hombre más feo y ruin… pero Cupido, al verla, se enamora de ella y se la lleva a su palacio divino mientras está dormida. El amor entre ellos fluye muy bien mientras ella no viera a su amado, pero ella comete una noche la insensatez de encender una lámpara mientras él está durmiendo. Si bien ella advierte lo hermoso que es su amado, su violación insensata del estado de las cosas le vale ser abandonada por él. Psique lucha por su amor y cede a las órdenes de Afrodita, quien la hace pasar por varias ordalías para poner a prueba la fuerza del amor que ella clama sentir por Cupido. Con la última de las ordalías cumplidas y el perdón de Cupido (quien le ayuda en la última de estas aventuras) la pareja heroica logra la bendición de Zeus y éste hace inmortal a Psique para que ella y Cupido se puedan casar en igualdad de condiciones. Afrodita también ve esto con buenos ojos y organiza una enorme fiesta en su ceremonia de matrimonio. Para los maestros Zuffanti Y Scherani, “Cupid & Psyche” supone el primero de una serie de proyectos de rock sinfónico que ellos quieren seguir desarrollando en el futuro con un enfoque clasicista en conexión con varias formas de arte, específicamente el ballet moderno: de hecho, está anunciada para la temporada de otoño la presentación de un ballet basado en la música de este álbum, bajo la dirección de la coreógrafa Paola Grazzi. Bueno, veamos ahora los detalles del álbum en sí, ¿vale?


El repertorio del disco se abre con ‘The Sacrifice’, pieza que en sus poco más de 4 ½ minutos desarrolla una fastuosidad mágicamente saltarina, siendo así que el fulgor reinante se mantiene incólume incluso cuando la ilación temática vira hacia parajes más ceremoniosos que sutilmente insertan ciertos matices sombríos durante el minuto y medio final. Algunos motivos que disfrutamos aquí habrán de reaparecer en momentos posteriores del repertorio del disco. A continuación, con la dupla de ‘Zephyr’ y ‘Love Scene’, el ensamble se dispone a darle vueltas a esta luminosidad sonora para elaborar nuevos recursos de vitalidad sinfónica. La musculatura llamativa de ‘Zephyr’ se beneficia del protagonismo de los teclados y de la aguerrida fortaleza de la batería, siendo así que las armazones de maderas y los metales encuentran espacios desde los cuales refuerzan el remendamente sofisticado desarrollo temático. Por su parte, ‘Love Scene’ se encarga de instalar un clima contemplativo y sereno mientras retiene el fastuoso colorido de siempre: si el piano tiene la misión de sustentar una ingeniería melódica al estilo de THE ENID, las evocativas líneas del bellísimo solo de guitarra eléctrica nos remiten a un híbrido de STEVE HOWE y STEVE HACKETT. Tal vez hubiera sido conveniente darle un poco más de espacio a esta pieza en particular, pero en la lógica del álbum se decide que ya es turno de que emerja ‘Unmasking’, lo cual está muy bien pues encarna un cénit alucinante de este concepto.

Trabajada sobre compases inusuales y elaborada a través de una fluidez impoluta para la ilación de los sucesivos motivos, ‘Unmasking’ transita continuamente entre lo extrovertido y lo sereno: a veces se nos muestran retazos suaves donde se pueden lucir delicadas armazones de maderas, otras veces surgen explosiones de color irresistiblemente cautivadores, y alguna vez se nos sorprende con un hermoso trípode de guitarra clásica, clavicordio y flauta. Tenemos en esta pieza el justo medio entre el BANCO DEL MUTUO SOCCORSO de “… Di Terra” y el paradigma del primer álbum solista de ANTHONY PHILLIPS “The Geese And The Ghost”. Justamente la naturaleza intimista de la última sección de ‘Unmasked’ resulta idónea para facilitar la apertura al concepto cuatripartito de ‘Trail’. ‘Venus 1st Trail’ da un nuevo giro de tuerca a la pomposidad manieristamente enérgica de los dos primeros temas mientras reformula esa versatilidad ostentosa que ya se impuso en ‘Unmasking’. Prácticamente, este tema funge de embajador de un boato musical que se resiste a tomar un descanso. Pero el descanso tiene que venir, y lo hace de la mano de ‘Entrapped (2nd Trail)’. ‘Sheep And Water (3rd Trail)’ se encarga de reinstaurar la faceta extrovertida del ensamble sobre un compás predominante de 5/4, una circunstancia que la dupla rítmica aprovecha para elaborar un swing de ribetes jazz-rockeros sobre el cual se sustenta todo el bloque orquestal. Así las cosas, el terreno está debidamente cimentado para que brote ‘Underworld (4th Trail)’, pieza que a despecho de su título alusivo a cosas sombrías y angustiosas, despliega una ingeniosa ingeniería de multiformes cromatismos. Si al inicio esta pieza recoge ciertos ecos de ‘Sheep And Water’, eventualmente terminará focalizándose en un aura introspectiva donde se suceden delicados matices Floydianos y estilizadas cortinas Genesianas.


El bloque conclusivo de ‘The Awakening’ y ‘The Ascension’ implanta una secuencia conmovedoramente épica, tal como suele ser exigido en discos conceptuales de temática legendaria, abriendo varios frentes para la expresividad de las preocupaciones cosmológicas y poéticas que, en primer lugar, motivaron el origen de la leyenda de turno. ‘The Awakening’ se regodea convincentemente en la faceta más pomposa del ensamble, sacando el jugo a cada momento de sus pocos menos de tres minutos de duración. En fin, ‘The Acension’ culmina a lo grande la cosecha musical iniciada por ‘The Awakening’ en una continua ebullición de fosforescentes sonoridades y rutilantes dinamismos. A poco de pasada la frontera del segundo minuto y medio, el ensamble recapitula el espíritu de ‘Love Scene’ y lo lleva a un nivel más alto de pletórica magnificencia. La coda pone un broche a lo BEETHOVEN que, al romper con el precedente ímpetu romántico, invoca al oyente a pensar en la esencia triunfante del desenlace de la compleja historia de Psique y Cupido. En conclusión, la gente de HÖSTSONATEN merece todo nuestro agradecimiento por habernos regfalao una gozada sinfónica tan enorme como “Symphony #1: Cupid & Psyche”. Si bien, este ya veterano ensamble italiano tiene un sendero estilístico al cual aferrarse y sobre el cual caminar a paso seguro, el hecho es que el ensamble ha demostrado con creces que aún cuenta con suficientes dosis de frescura, ingenio y energía como para seguir creando música progresiva de calidad, con ésta, su octava placa de estudio. Nuestra historia de amor con HÖSTSONATEN tiene, por lo visto, para largo.   


Muestras de “Symphony #1: Cupid & Psyche”.-



[Reseña dedicada a Rosa Elvira Vargas Della Casa.]

Sunday, May 22, 2016

CARPE DIEM: circunvalaciones en torno a una cuenta saldada del rock progresivo francés


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de hablar de una de las leyendas más notables de la primera generación del rock progresivo francés: CARPE DIEM. No tenemos ahora una retrospectiva sino una situación en tiempo presente, pues el grupo ha estado en estos  últimos años trabajando en la retoma de asuntos inconclusos con la meta final de obsequiarnos uno de los discos más bellos de la producción progresiva a escala mundial del pasado año 2015: el disco en cuestión se titula “Circonvolutions” y ha sido publicado por el sello Musea Records en noviembre último, y aún nos queda el buen sabor de boca en todo lo que va del presente año 2016. Aunque esta reseña es de por sí un poco tardía, la vigencia de nuestro entusiasmo sigue tan activa como la primera vez que nos aproximamos a esta joya. Conteniendo un total de 6 grabaciones nuevas y 2 tomas en vivo del año 1978 que se han beneficiado de una sesuda labor de remezcla con la nueva tecnología, el quinteto de Christian Truchi [teclados y primera voz], Alain Faraut [batería y percusión], George Ferrero [bajo, coros y guitarra eléctrica adicional], Gilbert Abbenanti [guitarras eléctrica y e-bow] y Gérald Macia [guitarras acústica y eléctrica, y violín] ha concebido un trabajo musical magnífico y bordado. Al indicar esta alineación nos topamos con que ha habido una confluencia entre el quinteto que grabó los dos discos de los 70s (“En Regardant Passer Le Temps” y “Couleurs”) y la alineación reformada de los dos últimos años de actividad de CARPE DIEM. Como colaboradores ocasionales han participado David Amar [saxo soprano y flauta], Manu Di Costanzo [saxos alto y tenor, clarinete y flauta] y Mélodie Truchi [canto y tarola militar]: o sea, que de todas maneras la presencia de los vientos es una parte integral del esquema grupal. Para esas dos viejas canciones registradas en vivo a las que aludimos antes – las dos más largas del álbum también, dicho sea de paso – el personal incluía también a Claude-Marius David tocando saxos soprano y tenor, flauta y alguna percusión adicional. Su presencia en el repertorio de “Circonvolutions” resulta conmovedora, habida cuenta de que partió al más allá en 1993. Tenemos en nuestras manos una hermosa obra progresiva que no podemos dejar pasar… y ya es hora de ir a los detalles de la misma.


El viaje musical de “Circonvolutions” comienza con ‘Along The Great Wall’: ocupando un espacio de 5 ½ minutos, esta pieza despliega un empuje sonoro abiertamente marcado por un modernismo ágil desde el cual el cuerpo central se agita con un colorido saltarín. El asunto es que la inspiración primordial para esta pieza parece estar centrada en las coordenadas folk-rockeras, por lo que al traducirse al lenguaje progresivo de sensibilidad electrónica asume recursos renovadores en su concreción. Aires de familia encontramos con la primera época de MINIMUM VITAL y los paradigmas respectivos de EDHELS y LAZULI. ‘Conte De Saxs’ sigue por este camino de coloridos extrovertidos, pero esta vez con una serenidad más palpable y una tendencia clara de perpetrar grooves jazzeros dentro del esquema rítmico. En medio de la triangulación establecida entre el saxo y la dupla rítmica, el bloque grupal se siente a sus anchas para sacar de sí su luminosidad esencial. Cuando emerge ‘Tibetan Monument’, el grupo aligera un poco las cosas a la hora de asentar el motif fundamentalmente ceremonioso que ha creado para la ocasión; ahora la dupla rítmica desarrolla un esquema fusionesco para aligerar con cálida jovialidad el lirismo netamente sinfónico que se impone ante nuestros oídos. Esta prístina focalización en los delineamientos bien centrados del motif central nos recuerda a los primeros discos de ECLAT y, hasta cierto punto, también a los primeros discos de MINIMUM VITAL. Durando casi 8 minutos, la pieza homónima está a cargo de instaurar una ingeniería sofisticada donde los motivos se hilan en una dinámica sólida y envolvente; de hecho, el grupo hace sentir su faceta extrovertida con una intensidad particularmente moderna, algo para lo cual cumplen muy bien los recursos space-rockeros utilizados para la ocasión. Eso sí, a través de esta intensidad patentemente extrovertida, el ensamble se asegura de no perder un ápice de esa aureola de mágica distinción que ha caracterizado a sus discos históricos de los 70s.

‘L’Imagerie Fantastique’ es uno de los temas viejos recuperados para “Circonvolutions”, y también es la pieza más extensa del disco, ocupando un generoso espacio de 11 minutos. Toda esta expansión sónica está tremendamente bien aprovechada para recuperar en su más estricta pureza la peculiar vitalidad de CARPE DIEM como paradigma particular de la primera generación del rock progresivo francés. Resulta natural que esta amalgama exquisita e impoluta de arquitectura orquestal y florituras medidas de saxo, teclado y guitarra nos recuerde gratamente a las composiciones más extensas del primer álbum y a la suite que ocupaba todo el lado A del segundo (‘Colleurs’, por supuesto). ‘Namire’, por su lado, es la pieza más breve con sus 2 ½ minutos de duración: la misión de este solo de guitarra acústica consiste en aportar un momento de introspectiva calidez con una clara actitud pastoral. Acercándonos ya al final del repertorio, ‘Wedding Day’ nos brinda un ejercicio de jazz melódico que se sitúa a medio camino entre los primeros álbumes solistas de STING y los CAMEL de fines de los 70s. La imagen de una celebración sencilla y entrañable se traduce bien al esquema sónico grácil y onírico que la banda escogió para la ocasión. Ocupando los últimos 10 ½ minutos del disco, ‘Jardin De Verre’ instaura con el oficio inmortal que caracterizaba a la banda desde la primera época una sabia ingeniería donde confluyen sinfonismo y jazz-rock, añadiéndose claramente algunos ribetes space-rockeros que sirven para ornamentar la ingeniería desde la cual se desarrolla el cuerpo central. Este broche de oro para el álbum instaura una instancia de envolvente belleza basada en una espiritualidad contemplativa movida por un jolgorio sereno, y el hecho de que se trate de la segunda pieza antigua recuperada para el presente álbum aumenta su importancia dentro del repertorio. Los solos de saxofón y guitarra que emergen en sus debidos momentos dan buena cuenta de este jolgorio sosegado mientras las capas, orquestaciones y solos de los teclados se centran en sonoridades flotantes. Vale también mencionar otro momento destacado para la dupla rítmica, que vuelve a hacer gala de su esencial vivacidad a la hora de sustentar el bloque instrumental.

Todo esto fue “Circonvolutions”, el testimonio del nuevo día que amanece para encapsular la germinación de un tiempo nuevo para los sueños musicales de CARPE DIEM, uno de los representantes más férreos e inolvidables de la primera generación del rock progresivo francés. Escuchar este disco es gozar de la oportunidad de seguir vivos para disfrutar de una vieja cuenta saldada para el ayer y el hoy del rock progresivo europeo.


Muestras de “Circonvolutions”.-


Thursday, May 19, 2016

KOVLO nos traen sus lapsos y atmósferas post-rockeras desde Suiza


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar a la banda suiza KOVLO por motivo de la publicación de su nuevo álbum “Timelapse” en enero del presente año 2016. Este quinteto post-rockero asentado en la localidad de Lugano está actualmente conformado por Mario Bisignani [guitarras], Stefano Chiassai [guitarras], Giona Mattei [bajo], Rawirak Pellegrini [teclados] y Fabio Giangrande [batería]. El currículum vitae de KOVLO comienza a inicios del milenio como cuarteto, siendo así que con sus tres primeros discos grabados y publicados entre los años 2005 y 2011 (“A New Position For The Second Degree Burnt”, “I'm So Happy On This Boat" y “Hey Mom, Where's Timbuktu?”), el grupo se erigió en una figura señera de la vanguardia rockera de su país, llegando a llamar seriamente la atención del público post-rockero de todo el mundo. Después de eso y mientras mantenía un alto perfil en el underground europeo con giras nacionales y otras en países como la República Checa, Italia, Alemania, Dinamarca, Holanda, etc., el grupo decidió explorar otras áreas creativas haciendo la banda sonora de la película suiza “Tutti Giù – Everybody Sometimes Falls”, la cual fue seleccionada para exhibirse en festivales cinematográficos diversos como los de Locarno y Montreal. En el año 2014 tuvo lugar un par de variantes en su alineación con el ingreso de un nuevo baterista y el de un teclista fijo como quinto integrante, y es así como hemos llegado a descubrir a KOVLO. Con este disco “Timelapse”, el mismo que fue publicado en la segunda quincena de enero pasado por vía independiente, descubrimos una propuesta tremendamente interesante dentro del paradigma del post-rock. La inspiración de cada pieza de este álbum tiene que ver con un evento de gran importancia que tuvo lugar durante la fecha de nacimiento de cada integrante del grupo: p.e., tenemos aquí designaciones de la elección de Lech Wałęsa como presidente del gobierno polaco, el asesinato de John Lennon y la fatal explosión del volcán Lake Nyos. De esta manera, el grupo celebra la idea del tiempo como flujo imparable de eventos. Otro detalle llamativo es el empleo de la imagen de un ciliado en la portada. Bueno, vayamos a los detalles del disco en cuestión, ¿vale?


Durando casi 6 minutos, ‘Wałęsa’ abre el álbum con un autoconstreñido despliegue de electrizante vitalidad: el tenor moderado del groove cadencioso armado por la dupla rítmica halla su oportuna contraparte en las potentes capas de guitarras y las acompañantes cortinas de teclado, todas ellas sobreponiéndose mutuamente para concretizar una grisácea espiritualidad que se adueña del aire. Todo ello hace que de manera fluida se imponga una majestuosidad abrumadora de una forma muy orquestada: gran inicio del disco. Acto seguido emerge ‘Opec Raid’, una de las dos piezas del repertorio que duran alrededor de 12 ¾ minutos. La sección introductoria nos revela una atmósfera amenazante donde la guía es llevada por la guitarra a cargo del drone más agudo, y luego, sin desaparecer del todo éste, se instaura el cuerpo central en base a un clima lánguido e intimista en el que el grupo se prodiga en generar elementos sonoros que se moldeen integralmente en una etérea ambientación evocativa. El grupo desarrolla un sutil crescendo a partir de aquí para culminar el asentamiento de dicho cuerpo central y empezar a preparar la gestación de la siguiente sección, la cual proporciona el epílogo de la pieza: esta fase conclusiva comienza con una vibración pulsátil y termina estallando en un efluvio emocional que tiene algo de furioso y también algo de místico (algo que nos remite irremediablemente al estándar de los japoneses MONO). ‘The Dakota Killing’ es la tercera pieza de la edición de CD – no aparece en la edición de vinilo – y su misión consiste inicialmente en establecer recursos de lirismo con el propósito de darle un viraje más plácido al carácter sónico que tan grandilocuentemente se había expuesto en la pieza precedente. Pero la tensión emocional sigue presente allí, aunque sea solo a nivel latente, y es en las últimas instancias del tema que traspasa al nivel de lo patente en medio de un opresivo fragor sonoro: el thanatos había sido atado momentáneamente, pero terminó desatándose y celebrando macabramente su propia liberación. 


‘Suez’ focaliza en primer lugar su vigor expresivo en torno a un compás de tenor tribal mientras los guitarreos y los ornamentos de teclado se centran en reforzar una atmósfera de creciente intensidad. Una vez cerrada esta instancia, un segundo motif emerge para instaurar una vibración épica semejante a la que hemos disfrutado antes en ‘Opec Raid’. Cierra el álbum la segunda pieza de más de 12 minutos de duración, titulada ‘Lake Nyos’. El nombre de esta pieza pudo muy bien haber sido “armonía y fulgor” porque justamente estos dos ítems son los que el ensamble elabora con peculiar fruición durante el desarrollo multi-temático de la misma. Sin duda tenemos aquí una síntesis fulgurosa de muchos de los recursos de densidad y garra que hemos observado meticulosamente trabajados en el repertorio precedente, pero en este tema de cierre abunda de manera predominante un clima de exaltación emocional: dejando ligeramente a un lado la preocupación por las inquietudes reflexivas, los músicos arman para la despedida un bloque sonoro marcado por una imponente extroversión. La vitalidad abiertamente manifestada en el motif inicial no es para nada engañoso, sino que más bien deja un impacto de esplendor expresionista para lo que habrá de seguir hasta el final. Bueno, todo esto fue “Timelpase”, el disco con el cual hemos llegado a conocer a los suizos KOVLO. Si bien esta banda no traza un camino de tremenda originalidad dentro de los patrones más recurrentes del pasado y el presente de la escena post-rockera mundial, sí logra crear algo interesante y refrescante dentro de esta región específica del cosmos art-rockero contemporáneo. Honestamente nos parece que vale la pena seguir la pista de este grupo.


Muestras de “Timelapse”.-


Tuesday, May 17, 2016

HONDURAS - quinta campanada de la vanguardia rockera argentina


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno – bastante tardío, hay que reconocerlo – de volver nuestros oídos y ojos al ensamble argentino de rock vanguardista HONDURAS LIBREGRUPO (u HONDURAS a secas), el cual se remodeló como trío en los primeros años del segundo decenio del nuevo milenio. Con la alineación de A. Kodric [guitarra], N. Kodric [órgano y programaciones] y A. Castillo [bajo], el grupo gestó su quinto trabajo de estudio, el cual fue publicado en marzo del 2014 precisamente bajo el título de “Cinco”. Con este ítem, los HONDURAS volvían al ruedo fonográfico con un necesario y refrescante replanteamiento de sus conceptos y metas musicales 4 años después de esa obra pilar que fue “Célula Dormida” (del año 2010). ¿Qué encontramos en el esquema sonoro forjado a lo largo del repertorio de “5”? Pues una vitalidad más cáustica y más modernista que nunca antes, dejando un poco atrás la exuberancia peculiarmente traviesa que les había servido de idea-guía en la secuencia de sus discos precedentes a favor de una línea de trabajo más espartana: así, el trío en funciones le daba un nuevo giro a la acidez de su sempiterna actitud crítica y la fuerza expresiva de su persistente antagonismo, raíces motivadoras de su misión musical. Revisemos los frutos de esta quinta cosecha musical de HONDURAS, o mejor, esta quinta campanada en su misión incesante e irrefrenable de convocar a nuestras conciencias a la vanguardia rockera contemporánea.


‘La Hora Del Ajuste’ abre las cosas con un tono amenazador (“Quisiera cortarte los brazos, quemarlos y perder las cenizas, para que ya no uses esa máquina… esa máquina.”) no muy engañosamente camuflado bajo un ropaje de pesadez emocional que se sostiene sobre un esquema rítmico abrumadoramente lánguido. Luego sigue el primero de los tres instrumentales que comparten el título ‘________’: éste trabaja dentro de unas cadencias krautrockeras en línea con el tercer disco de NEU! y el estándar de HARMONIA, o sea, ambientes adustos de tendencia minimalistas desarrollados dentro de un esquema sonoro etéreo. ‘Estrella Del Glifosato’ adopta un talante solemne al modo de un desgarro individual que pugna por hacerse notar en medio del mutismo arrollador de los esquemas cibernéticos del mundo contemporáneo, un poco al modo de un híbrido entre JESUS AND MARY CHAIN y CAN, mientras que ‘Ejemplo Y Tarea’ se mete en un groove un poco más ligero, aprovechando la ocasión para expresar algo de luminosidad: es una pena que la canción sea tan breve, no llegando siquiera a durar 2 ½ minutos. Por su parte, ‘Brazo Internacional Corporativo’ retoma parcialmente el aura ceremoniosa de ‘Estrella Del Glifosato’ mientras las capas del teclado y los fraseos de la primera guitarra se alternan en la asunción del rol protagónico en el desarrollo temático. El segundo instrumental (recordemos que todos se titulan ‘________’) explora atmósferas otoñales flotantes como evocando alguna luz perdida en la niebla del pasado, aparentemente bajo la inspiración del KRAFTWERK pre-“Autobahn”, mientras que el tercero se centra en recursos minimalistas donde la energía expresiva, patente como es, queda solventemente encuadrada en una creativa auto-constricción. Flanqueado por estos dos temas, ‘Erección Del Ego’ emerge con un espíritu amenazador y adusto que nos remite a lo que ya apreciamos en  ‘La Hora Del Ajuste’ pero con un manejo de variantes rítmicas solvente a la hora de añadir dramatismo al asunto. Se trata de una intensidad climática en clave modernista. Durando casi 4 ¼ minutos, ‘Trampa’ cierra el repertorio con un nuevo ejercicio de densidad emocional encubierta bajo un manto de distante delirio. Esta irrupción definitiva de vigor expresivo resuena eficazmente como broche del repertorio, ajustando tuercas de la canción precedente y completando la erección de recursos modernistas que se inició con la secuencia total de las tres anteriores.

  

Es una pena que este muestrario de “Cinco” solo dure 35 minutos y poco más, pero es innegable que la propuesta estética armada en él plantea un desafío vital e interesante para el oyente que busca experiencias en sus rato melómanos… experiencias en el sentido más contundente de la expresión. Hoy por hoy, la gente de HONDURAS sigue activa con este formato de trío, pero con Pablo Malvino como nuevo integrante (al bajo, piano y Chapman Stick) acompañando a los sempiternos Nicolás y Alex Kodric. Esperemos que pronto haya buenas nuevas respecto a su actividad fonográfica en el horizonte cercano, pues ellos mantienen actualizada la información sobre el desarrollo de su próximo trabajo de estudio en su perfil de FB (https://www.facebook.com/HondurasLibregrupo/timeline).


Muestra de “Cinco”.-
Brazo Internacional Corporativo: https://www.youtube.com/watch?v=JxOJARm8w3k


Sunday, May 15, 2016

MARCHESI SCAMORZA: herencia de la primera escuela del rock sinfónico italiano


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Ahora tenemos en nuestras manos el segundo álbum del grupo italiano MARCHESI SCAMORZA: “Hypnophonia”. Publicado en 2015 por el sello Ma.ra.cash Records, sucede a “La Sposa Del Tempo”, publicado tres años antes. Este quinteto formado en la ciudad de Ferraro a fines del decenio pasado empezó sus días como banda de tributo a los grupos clásicos de la primera generación progresiva de su país, haciendo versiones de canciones de METAMORFOSI, QUELLA VECCHIA LOCANDA, BIGLIETTO PER L’INFERNO, GOBLIN y LOCANDA DELL FATE; una vez que el grupo se puso a armar su propio repertorio, quedó decantada su devoción al ideal del rock sinfónico.El personal de MARCHESI SCAMORZA consta de Enrico Bernardini [voz y guitarra acústica], Lorenzo Romani [guitarras, mandolina, teclados y coros], Enrico Cazzola[teclados], Paolo Brini [bajo] y Alessandro Padovani [batería]: la banda funciona como una entidad perfectamente cohesionada a través de las presencias de sus referentes individuales, y aquí yace justamente la fuerza central de la banda a la hora de plasmar sus ideas musicales en articulaciones multi-temáticas. Veamos los detalles de este esquema de trabajo tal como se reflejan específicamente en el repertorio de “Hypnophonia”.


El repertorio se inicia con ‘1348’, canción que dura casi 5 minutos. Ostentando un talante celebratorio y un atractivo sentido de la energía rockera al modo de una nostalgia por los primeros años de PREMIATA FORNERIA MARCONI y LE ORME, esta canción saca buen provecho de su gancho para causar un impacto de jovial luminosidad que colateralmente también nos remonta un poco al paradigma de BIGLIETTO PER L’INFERNO. El segundo tema es idóneo para que la banda empiece a dar rienda suelta a sus inquietudes más sofisticadas: se trata de ‘Il Cammino Delle Luci Erranti’, que dura poco menos de 14 minutos. Empezando con un preludio ceremonioso y expectante y continuando con un desarrollo temático proclive a realzar atmósferas grisáceas, no tarda la pieza en centrarse en un groove extrovertido. A poco de pasada la frontera del tercer minuto y medio interviene el cantante, y la ocasión para ello es un breve pasaje lleno de expectante misterio, un recurso efectivo para anticipar la pletórica fuerza expresiva que ha de venir después con la sucesión de motivos que oscilan entre lo colorido y lo grisáceo. Los momentos más pesados arman un clímax especial, y es verdad que desearíamos que hubiesen sido un poco más largos, pero los turnos para el resurgimiento de lo enérgico no están agotados. A instantes de llegar a la frontera del octavo minuto y medio, se empieza a armar un pasaje más explícitamente majestuoso donde las alternancias de diversos ambientes vuelven a manifestar la vitalidad esencial de la banda: momentos claroscuros y fulgurantes se suceden en una ingeniería muy bien cuidada con el fin de cimentar la vía para la culminante instauración de un cierre triunfante. Tenemos en eta larga pieza un cénit decisivo del disco y ‘Campi Di Marte’ está justamente a cargo de suceder a esta pomposa pieza con una especie de síntesis de sus pasajes más líricos y los más robustos, logrando así gestar un aire de coherente continuidad sonora: también tenemos aquí algunas de las más interesantes líneas de bajo de todo el disco, además de un bello solo de guitarra. Vamos, que el modelo de BIGLIETTO PER L’INFERNO se resiste a abandonar el paisaje musical que el grupo proyecta en sus creaciones.

Cuando emerge ‘L’Uomo Col Fiore In Bocca’ nos seguimos hallando en territorio conocido, siendo así que la banda decide concentrarse en la faceta más ceremoniosa de su visión sinfónica. Las capas de los teclados llegan a ocupar un rol más protagónico que en las dos piezas precedentes, y también advertimos ciertas conexiones estilísticas con los modelos de CORTE DEI MIRACOLI y APOTEOSI, una sensación que habrá de reiterarse en la pieza final del álbum, o sea, a continuación. La suite tripartita ‘La Via Del Sognatore’, cuyas sucesivas secciones portan los títulos autónomos de ‘La Notte’, ‘Il Sogno’ e ‘Il Risveglio’, ocupa poco menos de 13 ½ minutos para cerrar el repertorio. Este generoso espacio es aprovechado inteligentemente por el ensamble para dar rienda suelta a sus expansiones estilísticas más refinadas en cuanto a sofisticación melódica y uso dramático de contrastes entre las diversas atmósferas que se van sucediendo. A lo largo de los primeros 10 minutos de esta suite, el grupo nos regala momentos solemnes de matices variados que van desde la musicalidad más conmovedora hasta ambientes grisáceos tenuemente sombríos, sin dejar de lado el obligatorio pasaje signado por un vibrante punche rockero (al modo de una cruza entre los GENESIS del periodo 70-71 y los LE ORME del “Collage”). La última sección se arma en base a fraseos manieristas de piano y capas orquestales de tenor romántico, una combinación que resulta interesante porque gesta un aura misteriosa, casi mística. Todo esto fue “Hypnophonia”, un disco bonito y suntuoso que rinde obediente y prístino tributo a la esencia musical de la primera generación progresiva italiana: un catálogo de melodías hipnóticas articuladas en mágicos arreglos. Los MARCHESI SCAMORZA van a más con cada nuevo disco, por lo que resulta recomendable seguirles la pista para, de darse el caso, poder disfrutar de futuras obras suyas.


Muestras de “Hypnophonia”.-

Il Cammino Delle Luci Erranti: https://www.youtube.com/watch?v=uyFE0fwRmwo

Thursday, May 12, 2016

Fragmentos musicales diversos desde la fábrica progresiva de ERNI VIDAL


HOLA, PROGRESIVOS, LES SALUDA CÉSAR INCA.

ERNI VIDAL es más que un individuo, incluso más que un individuo con enorme talento musical: es toda una institución dentro de la vanguardia progresiva mendocina. Habiendo sido en su momento una figura central dentro de esa enorme banda argentina que fue ZONDA PROJECKT, ahora llega a nuestras manos “Fragmentos”, su segundo trabajo solista, aunque literalmente firmado como ERNI VIDAL & CÍA. El primero se titulaba “Draghi” y databa del año 1997, siendo un disco conceptual inspirado por la obra del historiador y poeta Juan Draghi Lucero. Pues bien, ahora se nos ofrece este repertorio de “Fragmentos”, grabado en varias sesiones que tuvieron lugar entre el primer y el último mes de 1998, y publicado originalmente al año siguiente en un tiraje muy limitado de 100 ejemplares: el sello Viajero Inmóvil se encarga de esta reedición que constituye, en verdad, uno de los agasajos renovados más hermosos de la escena progresiva argentina. VIDAL asume múltiples roles performativos a los bajos (Rickenbacker Stereo y Yamaha 5-String), las guitarras (Gibson Les Paul, Gibosn SG, Fender Stratocaster y Epiphone Sheraton II), los pedales bajos, los sintetizadores (Mini-Moog, Roland XP y Korg Prophecy) y el mellotrón. Sus compañeros ocasionales de viaje son los guitarristas Mario Mátar, Kubero Díaz, Carlos Sisinni y Alejandro Manzano, el baterista Tuti Vega, la flautista Beatriz Plana y el trompetista Luis Marigliano. Mátar es un prócer de la movida progresiva mendocina (ALTABLANCA y ZONDA PROJECKT) mientras que Díaz es figura legendaria de LA COFRADÍA DE LA FLOR SOLAR y LA PESADA DEL ROCK AND ROLL.


Bueno, yendo al repertorio del disco, el prólogo ‘Pax’ establece un aura etérea que invita directamente a la contemplación serena, anuncio del lirismo fresco y bien cimentado que nos ha de obsequiar acto seguido ‘Fragmentos De Un Blues Apócrifo’. Esta pieza netamente extrovertida es un blues-rock progresivo en el que la flauta asume un rol protagónico; a medio camino entre el estándar de SOLARIS y el del JETHRO TULL de la etapa 77-79, VIDAL y sus compañeros/as de turno entregan un vigor sumamente colorido al contagioso groove armado desde la dupla rítmica. ‘Candil Del Alma’ vuelve a lo introvertido, esta vez con algunos ribetes de furia aludidos por las robustas y flotantes líneas de la guitarra, las cuales llenan los espacios enraizados en las capas de teclado. ‘El Diablo En El Campanario’ – inspirado en el juegutón y perturbador cuento de Edgar Allan Poe del cual toma el título – exhibe una soltura típicamente jazz-rockera, un tanto influida por el modelo de WEATHER REPORT: entre la musculatura del bajo y las florituras de la trompeta, el ensamble sonoro se asienta cómodamente mientras se va preparando el camino para un bello solo de guitarra de corte inconfundiblemente Frippiano. Un ornamento raro para la ocasión… ¡pero muy efectivo! Luego sigue otro solo que más se acerca al modelo de JEFF BECK, el cual sirve para que la trompeta vuelva a aparecer en escena, esta vez como compinche de la guitarra. ‘Factor Común’ es un alegre jam rockero que celebra su propia simpleza con actitud fornida, aunque hay espacio para un efímero torcimiento disonante en algún pasaje intermedio. ‘Ojos Del Sur’ brinda un interesante contraste frente a lo inmediatamente anterior al centrar su desarrollo temático en etéreas texturas de teclado, primero con un aura sigilosa y luego abriendo campo a una expansión sinfónica bajo la guía de la guitarra (un poco al modo de los discos solistas de STEVE HACKETT del nuevo milenio). ‘Quetzal’ rinde homenaje directo al KING CRIMSON de la etapa 73-74, añadiéndose en la labor de la guitarra algunos matices jazzeros muy oportunos para la gestación de un colorido refrescante al asunto. Kubero Díaz brilla a sus anchas en este momentum especial del disco.

‘Morgiane’ es una pieza que consta de dos secciones, concisamente tituladas ‘Parte 1’ y ‘Parte 2’: el personaje inspirador proviene del clásico relato “Las Mil Y Una Noches”. Ambas partes se focalizan centradamente en un jam básico – muy en la línea de MIKE OLDFIELD con algunos matices Frippianos añadidos –, estando la primera parte orientada hacia climas flotantes mientras que la segunda exhibe un aura extrovertida tras un interludio calmo de tenor minimalista. ‘Siesta En El Pueblo’ es otra pieza multipartita, esta vez con cuatro secciones: ‘Introductio’, ‘El Descenso’, ‘Los Dragones De Esta Pesadilla’ y ‘Volver’. Esta suite comienza con un clima sereno de corte eminentemente Crimsoniano, para luego trasladar la reinante serenidad a una ambientación más fastuosa en base a un dinamismo sinfónico que hace sentir su fuerza de carácter. A pesar de lo llamativo que resulta este viraje, se toma muy poco tiempo para desarrollar su compleción, pues tras un minúsculo intermedio cósmico emerge una nueva sección sostenida sobre un swing frenético e intenso que nos recuerda en algo a la faceta más explosiva de unos YES. La parte final vuelve a la serenidad inicial, esta vez con una frescura cristalina que destila una etérea amabilidad. Si en ‘Morgiane’ VIDAL había proyectado su visión musical en paralelo con el arte de la orfebrería, en el caso de ‘Siesta En El Pueblo’ tenemos la vivacidad de los colores de Van Gogh empleada para dar una frescura nueva al surrealismo juguetón de un Dalí, logrando así retratar paisajes monumentales que van desde la gris acidez del invierno hasta la plenitud multicolor de la temporada estival. En medio de estos conceptos ambiciosos se sitúan dos piezas breves que se destacan por una envolvente introspección, ‘La Paleta Del Pintor’ y ‘Un Blues Para Valen’: la primera es una bella muestra de impresionismo impregnado de ribetes románticos (un poco a lo THE ENID), mientras que la segunda diseña un ejercicio de sereno expresionismo al estilo del CAMEL del nuevo milenio.


‘Pájaros Metálicos’ instaura cuatro minutos de extrovertida magia rockera en base a un gancho propio de la tradición del hard rock de los 70s, añadiendo matices heredados del modelo de YES con el fin de asentar una apropiada dosis de sofisticación musical al asunto. Es como si VIDAL hubiera vertido sobre el papel su propia versión de las vibraciones espirituales descritas por JIMMY PAGE y STEVE HOWE en algunas de sus composiciones más filudas. Otro clímax decisivo del álbum, sin duda. Siempre amante de la idea de secuenciar ilaciones de contrastes sucesivos, la siguiente pieza que nos brinda el buen ERNI es ‘Ojos Del Sur II’, la misma que sigue por la senda de la sexta pero con una intencionalidad más relajada en lo que se refiere al desarrollo insistente del motif central. El maestro Mario Mátar luce su aguerrida elegancia a placer. Ya todo está listo para que emerja la pieza de cierre, titulada ‘Las Presencias’, la cual centra su núcleo temático en la reincidencia en la elaboración de tonalidades intimistas, esta vez con una apropiada aureola de densidad al más puro estilo progresivo – el guitarreo se hermana igualmente con el paradigma de HACKETT y con el de OLDFIELD mientras le bajo crea líneas relativamente libres y las capas de teclado aseguran el asentamiento del ambiente general. Es, de hecho, un adelanto de lo que luego sería ZONDA PROJECKT pues el trío que toca esta pieza final consta de Vidal, Mario Mátar y Tuti Vega. Con este ejercicio de rabiosa serenidad termina “Fragmentos”, un disco bellísimo que reivindica clara y distintamente al genio musical que late en la mente y el espíritu de ERNI VIDAL. La gran personalidad estética que se trasluce en cada una de las piezas del álbum hace de éste un catálogo ampliamente recomendable en cualquier colección progresiva de nuestros tiempos.


Muestras de “Fragmentos”.-


Monday, May 09, 2016

THE EARTH EXPLORER: la eterna belleza del prog sinfónico japonés


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tremendamente buenas son las noticias que para el mundo del rock progresivo sinfónico y el rock progresivo en general nos trae la gente del grupo japonés TEE (o THE EARTH EXPLORER, como se prefiera). Este quinteto instrumental vuelve al ruedo fonográfico con un hermoso disco titulado “Tales Of Eternal Entities”. Sin duda que el grupo en cuestión está obstinado con titular a sus discos con frases cuyas siglas sean T.E.E., pero lo más importante es que los discos en sí mismos tengan un fuerte valor artístico. Con este quinteto de Kenji Imai [flautas y píccolo], Ryuji Yonekura [piano y sintetizadores], Takayuki Asada [batería], Yukio Iigahama [bajo] y Katsumi Yoneda [guitarras], dicho requisito está garantizado. Habíamos tenido el enorme agrado de descubrir a este grupo en el año 2012 con su disco “Trans-Europe Expression”, y ahora con nuestra aproximación a “Tales Of Eternal Entities” se refuerza nuestra convicción en la noción de que en TEE la escena progresiva japonesa tiene a una de sus figuras más destacadas del momento. La estrategia de trabajo creativo del grupo y su manera de traducir esto performativamente se enraízan en los antecedentes connacionales de MR. SIRIUS, MUGEN y PAGEANT, y también notamos aires de familia con otras bandas más recientes como PTF y KBB (en su faceta lírica); todo esto lleva a un vínculo cierto con la eterna tradición del prog sinfónico – especialmente de las provincias británica e italiana – pero con su oportuna robustez nueva que se siente afín a la escena progresiva de nuestros tiempos. Esta característica general de su modus operandi sigue manteniéndose vigente en la visión musical de TEE, cosa que corroboraremos de inmediato a través del repaso de los detalles de este nuevo disco.


‘Epithemeus’ abre el álbum ostentando un colorido vivaz y un groove también lleno de vivaz dinamismo, centrando su primera mitad en un grácil motif que se desarrolla alternando tempos de 5/4 y 6/4. A poco de pasar la barrera del tercer minuto y medio, la pieza vira hacia un nuevo motif que se caracteriza por un talante más vigoroso, ostentando ahora un colorido altanero desde el cual el grupo explora su propio punche sin perder un ápice de su meticulosa exquisitez. Para el pasaje final, el grupo cierra el círculo volviendo al primer motif bajo la guía de un exultante matrimonio de guitarra y flauta. ‘Secret Lake’ sigue a continuación para centrarse inicialmente en una actitud serena y reflexiva, la cual posteriormente abrirá paso a un interludio arquitectónicamente férreo, situándose a medio camino entre la espiritualidad grisácea tan típica del rock progresivo escandinavo y el paradigma del sinfonismo germánico (SCHICKE, FÜRHS & FRÖHLING, NEUSCHWANSTEIN). Este intermedio instaura un breve momento de nuevas expectativas antes de que el motivo central regrese dócilmente para reforzar eficientemente la aureola reflexiva con la cual se había iniciado este trayecto. Durando 8 ¾ minutos, ‘Marine Snow’ elabora fehacientemente el aspecto fastuoso al cual siempre tiende el esquema de trabajo sinfónico de TEE con su inapelable sobriedad. Ahora es tiempo de llevar ese aspecto hacia un área de envolvente ascensión, primero bajo la guía de la flauta y con el sustento armónico gloriosamente llevado por el piano y las capas de sintetizador, más adelante, dejando la puerta abierta a que entre los teclados y la guitarra se reparta la voz cantante para el bloque general. En esta segunda instancia, el asunto se orienta hacia la recepción de los legados británico (CAMEL, GENESIS) e italiano (PREMIATA FORNERIA MARCONI, LOCANDA DELLE FATE) de la primera generación del rock sinfónico. La sección final encarna la culminación perfecta en su fluida mezcla de extroversión e intimismo. El cuarto tema se titula ‘Pulse’ y sirve para que la banda se centre en sus inquietudes más sofisticadas, jugando con intrincadas alternancias entre grooves intrépidamente complejos y secciones solemnemente introspectivas, entre musculatura y mística.


A estas alturas, el oyente ya está totalmente acostumbrado a las pautas de agilidad y ligereza que practica la banda, y solo tiene que seguir dejándose llevar por esta magia que no abandona su cénit. Si es todo un placer descubrir cómo la dula rítmica de Iigahama y Asada puede lucirse dentro del ensamble, aún tienen más que decir en los dos temas que restan. Ocupando un espacio de 9 ½ minutos, ‘Mother Earth’ se erige en la pieza más larga del álbum. Retomando el aura de vitalista ceremoniosidad que antes marcó a ‘Secret Snow’ y a ‘Marine Snow’ sucesivamente, este tema la remodela con un vigor renovado. Como siempre, los diálogos y superposiciones de guitarra y flauta marcan las pautas melódicas en torno a las que gira la instrumentación global. El repertorio se cierra con ‘Moonbow’, pieza que también hace una síntesis, esta vez de los aspectos más extrovertidos del sonido grupal, heredando buena parte del punche de ‘Pulse’ y de la sensibilidad polícroma de ‘Epimetheus’. Tras este repaso del disco que tenemos en nuestras manos, nos reafirmamos en la noción de que TEE (a quienes preferimos llamar THE EARTH EXPLORER) es un referente inexpugnable e imponente del prog sinfónico del nuevo milenio, no solo al nivel de la escena nipona sino también a nivel mundial. “Tales Of Eternal Entities” es un catálogo de florecientes bellezas sonoras que resulta recomendable al 200% en cualquier buena discoteca progresiva actualizada.


Muestras de “Tales Of Eternal Entities”.-
Marine Snow [en vivo en el Silver Elephant]: https://www.youtube.com/watch?v=nRd2OXXm-Js  



Thursday, May 05, 2016

ZONDA PROJECKT: el viento eterno del rock progresivo mendocino


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la maravillosa ocasión de hacer un repaso de la obra de ZONDA PROJECKT, banda argentina que ya no existe pero cuya presencia en tiempos pasados supuso uno de los máximos puntos de referencia para la avanzada progresiva argentina de los dos últimos decenios. Exactamente, ZONDA PROJECKT se formó en el preámbulo al nuevo milenio bajo las iniciativas conjuntas del bajista Erni Vidal, el guitarrista Mario Mátar y el baterista Tuti Vega, todos ellos veteranos por su cuenta dentro de la vanguardia local de Mendoza (de hecho, Mátar fue miembro estable de ALTABLANCA, el referente mendocino de la primera escuela del rock progresivo argentino). Tal vez acertaba Luis Abrego cuando dijo en enero del año 2002 que ZONDA PROJECKT no era tanto una banda como “un soplo de sensaciones que nacen en la música y nadie puede aventurar dónde termina: en la agitada válvula del furor, o en la más tierna hendija del efecto placebo.” Añade que es “una experiencia progresiva tramposa, eléctrica y precisa, pero también exquisitamente bastarda” que suena “glamorosa pero sobria, sensitiva e ideológicamente atada a la historia, pero contemporánea en sus acordes.” Nos parece que esto no puede mejorarse de ninguna manera, así que mejor empezamos a detallar las características específicas del álbum “EL Llanto Secreto De La Luna”, el único disco de estudio que llegó a registrar la banda bajo producción independiente en el año 2002, siendo dichosamente reeditada y ampliada por el sello Viajero Inmóvil a fines del 2015. La bella portada del disco reproduce un cuadro del pintor local Carlos Sisinni titulado Crecer II, y ciertamente el repertorio de este álbum es el testimonio de un crecimiento sólido.


Tal como dijimos antes, el trío nuclear de ZONDA PROJECKT constaba de Mario Mátar [guitarras, guitarra-sintetizador y teclados], Erni Vidal [bajos de 4 y 5 cuerdas, teclados y Chapman Stick] y Tuti Vega [batería y percusiones acústicas y electrónicas]. Para la grabación del repertorio de “EL Llanto Secreto De La Luna”, a veces el guitarrista Sebastián Rivas ocupaba el lugar de Mátar. Yendo a los detalles del disco en sí, nos topamos en primer lugar con la pieza de poco menos de 6 ¼ minutos ‘Aquí Y Ahora’ (que contiene las secciones sucesivamente tituladas ‘Darshan’ y ‘Enero En La Siesta’): impone de entrada una frontal exhibición de majestuosidad progresiva, con armazones guitarreras ben delineadas, unas capas de sintetizador y una arquitectura rítmica que se entrelazan dentro de una ingeniería musical tan luminosa como sobria. Parece mentira que pueda existir un híbrido entre el KING CRIMSON 80ero y el paradigma de HAPPY THE MAN, pero en efecto, eso es lo que advertimos con suma admiración cuando hacemos un balance general de la gozada sónica que nos brinda ‘Aquí y Ahora’. Casi durando la mismo, la pieza homónima sigue a continuación para seguir ahondando en el exorcismo de los espíritus Crimsonianos que usualmente pululan en la elaboración de la línea de trabajo de ZONDA PROJECKT, pero esta vez hay un acento jazz-rockero más pleno: este acento se focaliza en el aspecto fusionesco, el cual revela todo su candor a través de toda la parafernalia electrónica empleada aquí. Podemos advertir ciertas confluencias con la labor solista de TREY GUNN, es por aquí que lo Crimsoniano se filtra en el esquema grupal. El momento de ‘Jai-Alai’ es uno de lirismo envolvente y etéreo, claramente encuadrado dentro de un lenguaje musical donde confluyen la fusión y el sinfonismo en su versión más cálida (estamos pensando en el paradigma de CAMEL respecto a este último punto). El foco melódico de la guitarra es simplemente irresistible con su encanto evocativo que se impone sin un ápice de rudeza. Las cosas vuelven un poco al sendero de la intensidad expresiva con ‘El Equilibrio’, aunque en cierto punto esta pieza hereda la sobriedad contemplativa de ‘Jai-Alai’: en todo caso, la instauración del desarrollo melódico de los guitarreos ostenta una musculatura más vitalista mientras que la dupla rítmica gesta un swing más llamativo. Podemos describir aproximadamente a esta pieza como una cruza entre PINK FLOYD y SPINETTA-JADE, sin pasar por alto esos matices de gentil colorido jazzero a lo PAT METHENY.

    

Pero estamos dejando atrás a la maratoniana composición ‘Los Tres Pelos Del Diablo’, la cual se prolonga por una duración de más de 19 minutos y que sucede a ‘El Equilibrio’ en el repertorio de este álbum. Las cinco secciones que conforman a esta ambiciosa suite se titulan respectivamente ‘Preludio: Talismán’, ‘Guardián De Los Sueños’, ‘La Dama Del Lago’, ‘Desiertos Del Alma’ y ‘Final: El Camino Del Guerrero’. En realidad, lo que hay aquí no es una ilación de secciones diversas que enfatizan sus contrastes mutuos, sino un continuum en el que se conjugan sutiles desarrollos melódicos y atmósferas serenas. A través de la consistente sobriedad exhibida por los músicos, el bloque instrumental se siente particularmente vigoroso merced a la presencia conjunta de los dos guitarristas Mátar y Rivas. Tras un breve momento de calma que se inicia poco antes de la frontera del décimo minuto y medio, el cuarteto en funciones se prepara para elaborar un imparable clímax conclusivo para los últimos cinco minutos de la suite. Lo que viene después está signado por la interesante dupla de ‘Luz De Inocencia’ y ‘El Vigía De La Tormenta’: ambos temas tienen en común el encuadrarse bajo una clave minimalista dentro de una armazón modernista electrónica, lo cual permite a ZONDA PROJECKT explorar las potencialidades del aspecto cósmico del estándar progresivo. La peculiaridad de ‘Luz De Inocencia’ es que goza de un lirismo sereno de inspiración fusionesca, mientras que ‘El Vigía De La Tormenta’ se mete más de lleno en el dialecto space-rockero con fuerte raigambre cibernética. En medio de estos dos temas se sitúa la bella composición ‘Cuando El Ángel Sonrió’, una pieza netamente sinfónica que nos vuelve a remitir al modelo de CAMEL con algunas alusiones adicionales al modelo de los discos solistas de STEVE HOWE (en su faceta eléctrica): el núcleo temático de la guitarra se impone con una fuerza elegante mientras la dupla rítmica construye un jovial swing con suprema pulcritud. El repertorio oficial de este disco se cierra con ‘Crimsónika’, un robusto ejercicio de estilizadas asperezas Crimsonianas al estilo de la etapa 73-74: los parcos 3 minutos del espacio concedido a esta pieza que ostentan un gancho tan imponente pasan literalmente volando.


La primera edición de “El Llanto Secreto De La Luna” traía tres bonus tracks – algo de por sí raro para un álbum de debut – que se titulan ‘Triste Azul Nocturno’, ‘La Jirafa En Llamas’ y ‘El Llanto Secreto De La Luna (Coda)’, respectivamente. El primero de estos temas se centra en un esquema jazz-rockero con matices blueseros que irrumpen convincentemente en el camino: la guitarra de Rivas impone su robustez con impoluta solvencia. El segundo consta de las secciones ‘Zonda (Llamas En El Viento)’ y ‘Las Estrellas Nos Verán’: comienza con un preludio de batería programada y efectos sintetizados de percusiones tonales, para que luego el cuerpo central se imponga con un groove muy marchoso, sólidamente instalado a medio camino entre el jazz-rock y el sinfonismo. Vale destacar el ingenioso solo de bajo que entra a tallar cerca del final. En fin, la coda de ‘El Llanto Secreto De La Luna’ consiste en una miniatura de capas de teclado y guitarra sintetizada. Aparte del gran beneficio de una nueva mezcla de sonido, la gran novedad en esta reedición de “El Llanto Secreto De La Luna” está en la inclusión de un cuarto bonus track: ‘Venas De Oro’. Dura cerca de 7 minutos y al igual que ‘La Jirafa En Llamas’, procede de un registro en vivo, pero tiene la particularidad de contar con voz: el teclista Ricardo Marino se encarga del canto mientras aborda también el sintetizador Roland XP. La pieza también se beneficia de los aportes del violinista Rodolfo Castagnolo y el cellista Edgardo Guerra, cuyos instrumentos añaden texturas relevantes a las que ya brindan el piano y la guitarra. El talante fusionesco de la idea musical sirve muy bien a la poética letra, la cual resuena como el retrato de un paisaje interior que pugna por mostrarse libremente en el orden del mundo.


A poco de publicarse el disco “El Llanto Secreto De La Luna” se unió al grupo el teclista Gabriel Correa para que se convirtiera en un cuarteto con un sonido más lleno en los conciertos, y de paso, componer nuevo material. Mientras avanzaba el tiempo, Leo Costa entró en reemplazo de Correa, y unos años más tarde, el grupo pasó a ser quinteto cuando el departamento de teclados se ampliaba con un integrante más, Andrés Merino (hijo del antes mencionado Ricrado Marino y actualmente en SALES DE BAÑO). También a veces actuaba con ellos el flautista Alejandro Merengoni o el violinista Rodolfo Catagnolo como invitados. La maquinaria creativa de los ZONDA PROJECKT seguía produciendo nuevas piezas mientras daba una vida renovada al repertorio de “El Llanto Secreto De La Luna”, pero también tuvieron lugar ciertas dificultades que complicaban la posibilidad de concretar el disco de estudio sucesor de aquél. La más grave circunstancia adversa se dio con la enfermedad de Mátar, y mientras las cosas seguían y seguían atrapadas en un punto muerto, este colectivo mendocino de lujo no tuvo más remedio que decretar su disolución definitiva. Y eso que el grupo pudo dar una nueva bocanada de aire con los ingresos respectivos del guitarrista Federico Prieto y el teclista Sebastián Scala... pero el diseño cósmico del Dios Destino tenía marcada en su agenda la fecha de expiración de ZONDA PROJECKT. Un momento muy triste y muy frustrante para la vanguardia progresiva argentina, pero menos mal que no fue lo último que se dio en su mundo musical. Resulta que el sello Viajero Inmóvil publicó a fines del 2015 una selección de piezas en vivo tomadas de diferentes conciertos a lo largo de varios años, incluyendo temas donde tocan Correa, por un lado, y la dupla de Costa y Marino, por el otro: el título de este ítem valioso que bien puede interpretarse y disfrutarse como un testamento dorado de ZONDA PROJECKT es “Viento De Toda La Vida”. Vaya una mención especial para el mágico y misterioso dibujo de la artista local Magali Torres que se utilizó en la portada, alusivo al inevitable impacto que tiene el viento en la forja de la vida y el destino de los seres humanos.


El catálogo de “Viento De Toda La Vida” comienza justamente con la pieza homónima, la misma que ostenta una vitalidad contagiosa y fulgurante. Encuadrándose bajo las coordenadas del jazz-rock melódico y abrigando inconfundibles aires avant-tangueros en su desarrollo temático, el tema revela un colorido imponente en el que los teclados parecen llevar la voz cantante del entramado instrumental global. Luego sigue ‘Perfume’, composición de Vidal que se dedica a explorar la faceta etérea del grupo dentro de una ingeniería progresiva sólida donde las orquestaciones de los teclados y los sobrios fraseos de la guitarra gestan una magia irresistiblemente atractiva. El swing creado por la dupla rítmica de Vidal y Vega, ágil y sofisticado a la vez, nos recuerda al que era habitual en el sonido de CAMEL en la época entre el “Moonmadness” y el “Rain Dances”. ‘Miedo Al Silencio’ es una de las composiciones más notables de ZONDA PROJECKT tras el periodo de su álbum “El Llanto Secreto De La Luna”, y por eso no podía faltar aquí. Esta pieza cuenta con un primer jam marcado por un groove sigiloso en 5/4, imponiendo una aureola misteriosa. Una vez investigado meticulosamente este groove, la banda gira hacia un dinamismo más resuelto mientras preserva el mismo tempo, iniciando así la inserta ‘Improv.: Quintanilla 1’: la luminosidad latente se expande y la dupla rítmica se abre paso para salir al frente del bloque instrumental mientras los sucesivos solos de guitarra y de sintetizador redondean majestuosamente el punche expansivo con el que se alimenta el jam. Hace un rato que mencionamos al disco de estudio del año 2002 y se hace presente con la dupla de ‘El Equilibrio’ y la pieza homónima: el primero de estos temas se explaya en su lirismo esencial, siendo así que la presencia de los teclados motiva una ingeniosa capitalización del mismo; por su parte, ‘El Llanto Secreto De La Luna’ nos regala un esplendor etéreo cuyo filo expresivo se sustenta en la refinada traducción de lo ensoñador al lenguaje progresivo… y se añade un estupendo solo de piano muy a lo fusionesco cerca del final. Definitivamente, es en estos casos que advertimos con total claridad la importancia de los elementos sonoros nuevos que vienen con el formato de quinteto.

  

Como la gente de ZONDA PROJECKT no pude con su genio, nos brinda acto seguido una versión reducida del clásico Crimsoniano ‘Frame By Frame’, insertándole el jam ‘Improv.: Quintanilla 2’. Bueno, más bien parece que el jam instaura el cuerpo central mientras que la cita de KING CRIMSON es tan solo un prólogo prestado. El jam en cuestión se mete en territorio space-rockero sembrado por la estilización propia de la tradición sinfónica para cosechar un esquema sonoro meticulosamente refinado: es en el bajo de Vidal que todavía se nota la impronta Crimsoniana (al estilo de la época 73-74). ‘Luz De Inocencia’ es otra pieza del álbum de estudio que hace acto de presencia aquí, y cómo no, se beneficia de una sonoridad más llena y oportunos ornamentos adicionales de teclado. La coda con el motif inicial del clásico de MIKE OLDFIELD ‘Tubular Bells’ es un detalle simpático. ‘La Naranja Violeta’ trabaja con un esquema blues-rockero, robusto y enérgico, incluyendo además una breve cita del clásico de EMERSON, LAKE & PALMER ‘Trilogy’. Si esta pieza en particular nos parece reminiscente del paradigma de JEFF BECK, pues a continuación sigue una composición de este mismo señor: ‘Scatterbrain’, una de las piezas más celebradas del álbum “Blow By Blow’. Nos vamos acercando al final de este catálogo cuando nos complacemos en disfrutar de ‘Dynamo’ y ‘Lucy & Los Hijos De Marte’, sucesivamente, una dupla ideal para visualizar el mar de eclecticismo a través del cual navega cómodamente la tripulación de ZONDA PROJECKT. ‘Dynamo’ ostenta una masivamente extrovertida vibración rockera, la misma que viene dirigida por unos guitarreos siente genuinamente fieros, un poco al modo de TRIBAL TECH. ‘Lucy & Los Hijos De Marte’ establece un híbrido de lo psicodélico y estándares jazz-rockeros sobre la base de un grácil compás en 7/8, lo cual se traduce en un exquisito viaje jazz-progresivo en el que lo cálido y lo suntuoso conviven en impoluta armonía. Durando 6 ¼ minutos, ‘Cicatriz’ nos trae el epílogo de “Viento De Toda La Vida” y lo hace elaborando un intenso colorido sinfónico que bebe de los paradigmas de CAMEL, HAPPY THE MAN y el GENESIS 76-77, logrando crear algo propio y con una luminosidad muy personal. La voluptuosidad del pasaje final gesta un clímax concluyente tremendamente efectivo para impactarnos como un cierre de telón en el cual la tela choca autoritariamente contra el suelo.


Cerramos esta retrospectiva con las siguientes palabras de Fernando G. Toledo: “Quien haya  sentido dentro de sí fluir la música de Zonda Projeckt se sentirá partícipe de ese instante suspendido. Y querrá repetirlo o sucederlo de otros instantes que manen de la misma fuente sonora. […] Nadie ceda a la tentación de decir que hay algo aquí que se rinde a las malas influencias del pasado o el futuro. Que nadie se pregunte por lo que fue o será: la música que nos deja. Que es Zonda Projeckt, se conjuga siempre en tiempo presente. Nunca pasa, siempre coree. Igual a como sopla un viento de toda la vida.”


Muestras de ZONDA PROJECKT.-