Saturday, August 18, 2018

TROOT y la constancia del ideal progresivo en la vía del chamber-rock


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace enormemente presentar al ensamble estadounidense TROOT, el cual opera bajo la batuta del teclista y exclusivo compositor Tim Root. El disco que ahora reseñamos se titula “Constance And The Waiting” y salió al mercado el pasado 19 de junio: nos ha sorprendido muy gratamente este trabajo, permítasenos adelantar esto, se trata de una gran obra que aporta no un grano de arena sino una montaña entera para la preservación del ideal avant-progresivo. El esquema de trabajo de TROOT está bien insertado en el paradigma del rock-in-opposition, tanto desde el legado del chamber-rock francófono de primera generación (UNIVERS ZERO, PRESENT) como desde propuestas más recientes (FAR CORNER, RHÙN, CAMEMBERT, FORGAS BAND PHENOMENA). También es notable la incorporación de llamativos recursos jazz-rockeros dentro de varios grooves empleados a lo largo del susodicho disco, así como algunos otros momentos particularmente conmovedores donde predomina el paradigma del rock sinfónico. La conformación de TROOT es muy nutrida pues congrega a 10 integrantes, nada menos: los guitarristas Steve Ball, Alex Anthony Faide y Bill Horist, los bajistas Julie Slick y Marco Machera, la violinista Nora Germain, el baterista Alessandro Inolti, además de la clarinetista y vocalista Beth Fleenor, y la saxofonista y acordeonista Amy Denio, y cómo no, el propio Root al piano. Conocemos a la bajista Slick por su obra solista así como por su paso por el ADRIAN BELEW POWER TRIO y por ECHOTEST, donde también participan Machera e Inolti. Con más de 30 años de experiencia artística sobre sus espaldas, Tim Root es un músico, compositor y director graduado que está especializado en la cámara del siglo XX, lo cual se traduce, a su vez, en una preocupación constante por explorar nuevas dimensiones para la música tanto en lo que se refiere a la música misma como a la composición para obras de teatro y de ballet contemporáneo. También se traduce todo este bagaje erudito, a la hora de insertarse en el área del rock, en una exploración de chamber-rock que le hace hermanarse con las pautas estilísticas que mencionamos anteriormente. Nada más ni nada menos que esto es lo que se nos brinda en este hermoso y exigente disco que es “Constance And The Waiting”: pasamos a explorar sus detalles a continuación.


Los dos primeros temas del álbum nos brindan 11 minutos de grandeza sonora desde la cual el ensamble pone buena parte de las cartas de su baraja sonora sobre la mesa. Todo comienza con el grácil y travieso tema ‘Axe For The Forzen Sea Within’, pieza que tras un breve prólogo de tenor parsimonioso se despliega en un acto perpetuo de tétricas jovialidades y misteriosas animaciones sobre la compleja sustentación provista por la batería. Mientras el piano (y a veces, la dupla rítmica también) se encarga mayormente de enfatizar los elementos ceremoniosos del desarrollo temático en curso, los vientos y el violín suelen más bien elaborar audaces coloridos que se complementan muy bien con el masivo nervio plasmado por las múltiples guitarras. Acto seguido llega el turno de ‘Dance Elena’, pieza cuya principal misión consiste en enfatizar el factor de extravagante algarabía que había sido tan relevante para la instauración del primer tema, siendo así que este factor mencionado recibe un tratamiento más tenso en ciertos pasajes estratégicos donde el grupo decide ponerse un poco Crimsoniano. En el centro neurálgico de esta pieza, los colores instrumentales se ponen festivos a medio camino entre lo dadaísta y lo carnavalesco (al modo de las composiciones más solemnes de FRANK ZAPPA), siendo así que el cuerpo central se siente motivado a explotar aún más su esencial extroversión. Los rotundos aleteos finales de piano aportan la única modalidad de conclusión lógicamente posible para este festival musical: ¡qué gran momento culminante del álbum es este que acabamos de disfrutar! Si ‘Axe For The Forzen Sea Within’ cumplía con el relevante y acuciante rol de instaurar un lenguaje, ‘Dance Elena’ se eleva grandilocuentemente para instalar el primer cénit decisivo del álbum. El tercer tema del álbum se titula ‘Palasidai’ y su talante es, en abierto contraste con lo exhibido en la pieza precedente, un viaje introspectivo marcado por un lirismo conmovedor, poético, envolvente: eso sí, para nada exento de la robustez que el ensamble ostenta orgulloso como pauta de trabajo. Cuando estamos a punto de llegar a la frontera del cuarto minuto y medio, todo transita a una dimensión minimalista bajo la guía de muy tenues fraseos de piano, lo cual en realidad es el inicio de los cimientos para un delirante y furioso clímax donde las proclamas neuróticas declamadas por Fleenor signan el airado camino hacia la retoma final del motivo central, esta vez con una acrecentada fastuosidad. Otro cénit... ¡y es que esto no para!

Durando casi lo mismo que la pieza precedente (o sea, poco más de ocho minutos y cuarto), ‘Venice Of The Sky’ se hace cargo de presentarnos una especie de híbrido entre UNIVERS ZERO y los WEATHER REPORT de fines de los 70s, con algunos matices propios del paradigma prog-sinfónico. Es en momentos así que notamos la afinidad que la gente de TROOT mantiene con otras voces vanguardistas del momento como SKE, YUGEN y CAMEMBERT. También notamos algunos Casi justo en la barrera del tercer minuto emerge un muy Frippiano solo de guitarra que funge como proveedor de etéreas densidades en medio de la muy inspirada arquitectura musical del ensamble. Hay también un momento donde el violín nos regala el más hermoso de sus solos en medio de sendas reinserciones del cuerpo central; el gran finale está  dirigido por el solo de saxofón mientras que en los subterfugios van fluyendo capas neuróticas de guitarra. Nos vamos acercando al final de este no muy largo repertorio cuando llega el turno de ‘Hollow By Footsteps’, pieza diseñada para volver a utilizar la estrategia de brindar un sólido contrapeso a la algarabía dominante de la pieza precedente por vía del uso insistente de recursos introspectivos. De hecho, en los primeros minutos de esta pieza, dirigidos por el dueto de piano y violín, tenemos los parajes más melancólicos del disco, exhibiendo un aura contemplativa reservada en los rincones más callados del yo. Aunque evidentemente tiene personalidad, propia, también tiene una función de preparar el terreno para el arribo de la pieza que ha de cerrar el disco. Los últimos 8 3/4 minutos de “Constance And The Waiting” están ocupados por la pieza que responde al sencillo título de ‘Joey’ pero que no tiene nada de sencillo y mucho menos de complaciente en su estructura global ni en la ilación compositiva desde la cual se organiza su punzantemente compleja arquitectura. Este tema de cierre se puede muy bien describir como una síntesis de las labores hechas en los dos primeros temas del álbum con dosis aumentadas de neurosis y tensión. Los fantasmas de ZAPPA y los UNIVERS ZERO de los primeros años se despiertan y organizan un carnaval que toma algo de la esencia de lo lúgubre y otro poco de la esencia de lo surrealista: también tenemos otra proclama furiosa de Fleenor en las instancias finales, la cual exorciza y refuerza (como si no estuviera ya suficientemente robustecida) la predominante diadema de rabia y vehemencia.



Lo que hemos gozado en “Constance And The Waiting” es una de las creaciones progresivas más notables del año, un catálogo de genialidades valientes y extravagantes en un contexto de gloriosa osadía musical. TROOT es un ensamble que ya deja una huella imposible de borrar dentro del actual escenario progresivo y esperamos que este disco no resulte ser su única creación. ¡Recomendado al 200%! 


Muestras de “Constance And The Waiting”.-

Dance Elena: https://troot.bandcamp.com/track/dance-elena

Thursday, August 16, 2018

TAUK: moldeando y construyendo nuevas formas para el jazz-rock



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar al grupo estadounidense TAUK so pretexto del reciente lanzamiento al mercado de su cuarto trabajo fonográfico, el EP “Shapeshifter I: Construct”. Este ensamble conformado por el guitarrista Matt Jalbert, el bajista Charlie Dolan, el teclista Alric “A.C.” Carter y el baterista Isaac Teel se dedica a cultivar un ágil y atractivo híbrido de jazz-rock, funk, rock progresivo y space-rock dentro de un encuadre sonoro caracterizado esencialmente por una grácil combinación de vigor e inteligencia. Este cuarteto formado e instalado en Oyster Bay, Nueva York, a fines del primer decenio del nuevo milenio, debutó con un EP titulado “Pull Factors” en el año 2011, para luego ir publicando con segura regularidad una serie de cuatro discos de larga duración, siendo el primero de ellos “Homunculus” (2013) y el último, “Sir Nebula” (2016). El disco que reseñamos ahora es su segundo EP, el mismo que nos ha parecido muy interesante, mereciendo desde este primer párrafo un elogio sincero y directo. Tal como hemos indicado un poco más atrás, la principal cualidad de este ensamble jazz-rockero está en su refrescante eclecticismo: veamos ahora cómo se ha traducido este enfoque teórico al armazón de sonidos concretos enmarcados en el repertorio de “Shapeshifter I: Construct”.


Durando poco menos de 4 minutos, ‘Square 2’ abre el disco con un magnífico despliegue de polenta bajo un muy poderosamente llamativo manto de sofisticación estructural: la ilación de diversos motivos y el empleo de compases inusuales en varios pasajes de su tremendamente vivaz groove convierten a esta pieza en la perfecta encrucijada entre NIACIN y CAB. Sigue a continuación ‘Premises’, una de las piezas más decididamente alegres del repertorio debido a los matices de tenor reggae que empapan parcialmente al relativamente sencillo esquema rítmico. También hay momentos donde se nota que la ley del exquisito vigor jazz-rockero es la pauta que impone el desarrollo de la musicalidad vigente, especialmente en los referente a los riffs de guitarra y la musculatura de la labor del baterista. A mitad del camino, las cosas se calman un poco para que el piano dirija unos nuevos cimientos para que la guitarra elabore uno de sus solos más notables del disco. La cosa reggae regresa para la instancia final. ‘For Laughing Out Loud’ encarna una suerte de síntesis de los aspectos más esenciales de los dos primeros temas pues tiene un groove llevadero y también aprovecha su espacio de 5 ½ minutos para establecer un serio enfoque jazz-progresivo en los delineamientos y la ilación de los diversos motifs. Dicho sea de paso, tenemos aquí el solo más alucinante de sintetizador. Cuando llega el turno de ‘Stranger Danger’, el cuarteto se dispone a explorar lugares más cálidos dentro del imperio de la prestancia jazz-progresiva que la tercera pieza caba de validar con bombos y platillos. Esta vez utilizando alternadamente compases de 6/8 y 11/8, el grupo crea una perfecta cruza entre CAB, SNARKY PUPPY y los WEATHER REPORT de inicios de los 80s. Tal vez tenemos en estos dos temas a las máximas expresiones de creatividad de este repertorio. 



Los últimos 7 ¾ minutos del EP están ocupados por ‘Malware’. Si ‘For Laughing Out Loud’ contenía al solo de sintetizador más arrollador del disco, aquí están los más mágicos lucimientos de dicho instrumento; de paso, también tenemos otro solo particularmente brillante de guitarra. Hay al inicio algunos matices psicodélicos en ciertas bases armónicas de la guitarra donde se apunta hacia un encuentro entre lo Crimsoniano y el math-rock, aunque se trata de algo muy domesticado pues el swing es lento con el fin de enfatizar las vibraciones melódicas de turno que están a cargo entre el dueto de guitarra y teclado. Ya a partir del segundo minuto, el asunto vira hacia el terreno del jazz-rock con comedidos matices space-rockeros: el asunto comienza con talante bastante muscular pero no pasa mucho tiempo antes de tornarse sobrio, aunque, claro está, sin perder un ápice de vigor. El motif inicial regresa para el epílogo con un punche razonablemente aumentado, culminando todo con una coda robótica que se sitúa entre lo inquietante y lo travieso. Muy adecuada la elegancia meticulosa que se diseñó para la ingeniería ecléctica de esta pieza a la que se le otorgó el rol de culminar el repertorio. El repertorio de “Shapeshifter I: Construct” es breve pero muy impresionante: nos ha dejado muy gratamente satisfechos en éste, nuestro momento de tardío descubrimiento de TAUK. Todo este despliegue de vitalidad sonora hace que nos pique la curiosidad por explorar en todo lo que ha hecho este ensamble a lo largo de su aún vigente historia, así como también nos hace desear que no pase mucho tiempo antes de que nos brinde nuevos trabajos fonográficos. De hecho… ¡ya está saliendo del horno la secuela de este disco, el cual se titulará “Shapeshifter II: Outbreak”!


Muestras de “Shapeshifter I: Construct”.-



Monday, August 13, 2018

La primera fase de MILDLIFE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos hoy la ocasión de presentar al grupo australiano MILDLIFE, un cuarteto instrumental que debuta con el álbum “Phase”, un estupendo muestrario de space-rock progresivo fluidamente mezclado con elementos fusionescos, funky y jazz-rockeros bien definidos dentro de un eclecticismo compacto. La propuesta de este grupo afincado en Melbourne se hermana claramente con el paradigma de los OZRIC TENTACLES (desde mediados de los 90s) y también con el de HIDRIA SPACEFOLK, así como con el de SNARKY PUPPY y la tradición del funk psicodélico (SLY AND THE FAMILY STONE, PARLIAMENT-FUNKADELIC). El cuarteto conformado por James Donald [batería], Adam Halliwell [guitarra, flauta y canto], Kevin McDowell [teclados, melódica, vocoder y canto] y Tom Shanahan [bajo] tuvo sus primeros pasos en el año 2017 y muy pronto se puso a armar un repertorio propio que conforma este disco, publicado el 23 de febrero pasado por el sello Research Records tanto en formato de CD como de vinilo. En algunos temas, Craig Shanahan aporta labores a la percusión dentro del entramado sonoro de la banda. Todos los integrantes de MILDLIFE son amigos de toda la vida y ya tienen cuatro años de convivencia musical en este grupo, captando a un público de culto en sus conciertos y participaciones en festivales. Ahora es un hecho concreto el sueño del primer disco y pasamos en este mismo momento a revisar su repertorio. 


El disco se inicia con ‘The Magnificent Moon’, tema que dura poco menos de 9 minutos y que está diseñado para instalar buena parte del multicolor ideario musical de la banda. La musicalidad general es bastante agradable y plácida, siendo así que el groove se muestra sobrio a través de la patente espiritualidad alegre que se va desplegando; una vez que entra a tallar el canto, el ambiente general adquiere un aire de cercanía y apacibilidad. El encuadre central de la pieza tiene en el bajo y las flotantes armonías de los sintetizadores a sus dos columnas de apoyo. ‘Zwango Pop’ sigue a continuación para aligerar notablemente las cosas en base a un realce del factor funky. La guitarra asume un rol más llamativo cuando se asocia con el sintetizador durante el generosamente extenso solo en el pasaje intermedio; por su parte, el esquema rítmico se beneficia de una mayor expresión de luminosa extroversión al modo del paradigma de PARLIAMENT-FUNKADELIC. Tras la aureola de exquisita algarabía instaurada por el segundo tema  del disco llega el turno de ‘Im Blau’, pieza que nos remite a una fusión sobre grooves caribeños cercanos al reggae en su esquema rítmico mientras que los aportes flotantes de los sintetizadores mantienen firmes los nexos con el space-rock. Por su parte, la flauta brinda unas ocasionales florituras encantadoras cuya función principal es la de añadir una cálida sofisticación al asunto; de hecho, mientras el grupo va dando vueltas y más vueltas a su motif central, se nota que el espíritu global de la pieza incrementa su dosis de nervio a través de un meticulosamente calculado crescendo de densidades gráciles: este último detalle nos remite al paradigma de SNARKY PUPPY. Un notorio cénit del disco, sin duda. El ecuador del disco se inicia con la pieza que justamente le da título. El rol de ‘Phase’ consiste mayormente en explorar la faceta más introvertida del ideario musical y lo hace focalizándose en un recuadro sonoro donde el candor jazz y el color la psicodelia progresiva se hermanan bajo una vaporosa ingeniería space-rockera. Tenemos aquí otro estupendo punto culminante del álbum. 


‘Two Horizons’ retoma el sendero musical antes recorrido por la pieza inicial del repertorio, prácticamente está intacto, solo hace falta arrastrar y labrar un jam nuevo para que todo siga sonando fresco. En efecto, eso es lo que logra el grupo concretar con indudable solvencia, dar una efectiva vuelva de tuerca más a una atractiva musicalidad jazz-progresiva con cimientos space-rockeros. Eso sí, notamos también que algo de la distinguida elegancia de la pieza homónima se ha perpetuado en algunos pasajes de los arreglos instrumentales de esta pieza en particular. Las cosas terminan con ‘The Gloves Don’t Bite’, un tema que realiza una especie de síntesis estilística entre los grooves y cadencias de los dos primeros temas del álbum, balanceando los enfoques del gancho inmediato y de la cálida sofisticación mientras diseña nuevos recursos de sobria fastuosidad con el refinamiento habitual que se ha venido imponiendo desde los pasos iniciales del repertorio del disco. Como balance final, agradecemos a MILDLIFE que nos haya brindado con “Phase” varios momentos de buen disfrute melómano; ha sido ciertamente una estupenda carta de presentación que nos mueve a esperar que este cuarteto australiano nos entregue más trabajos fonográficos en el futuro cercano. 


Friday, August 10, 2018

Un nuevo ciclo prog-metalero para los austriacos PHI



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca revisar el nuevo trabajo fonográfico del grupo prog-metalero austriaco PHI, el cual se titula “Cycles”. El cuarteto conformado por Markus Bratusa [primera voz, guitarras y sintetizador], Stefan Helige [guitarras], Arthur Darnhofer-Demár [bajo] y Nick Koch [batería, percusión, teclados y coros] escogió el nombre de esta letra del alafabeto griego porque encarna la razón dorada, el equilibrio estético perfecto: bajo esta premisa, el grupo proclama que su ideario musical pretende crear un balance sesudo y metódico entre la garra del rock y las diversas complejidades inspiradas en la idea de experimentación. El grupo se fundó en el año 2006 y ya tiene varios trabajos fonográficos anteriores al que ahora reseñaremos en su haber: “Cycles” es su cuarto disco de larga duración de estudio (el primero fue “For The Love Of Ghosts”, del año 2011), teniendo el grupo también un par de EP y un disco en vivo en su curriculum vitae. Cuatro años han pasado entre el anterior disco de estudio “Now The Waves Of Sound Remain” y “Cycles”, el cual ha sido publicado a fines de marzo pasado por el sello Gentle Art Of Music.


Los dos primeros temas del álbum duran casi 9 minutos cada uno, siendo así que en su secuencia puede el oyente empático compenetrarse de lleno con el núcleo esencial de las inquietudes creativas de PHI. ‘Children Of The Rain’ abre el álbum con un despliegue convincente y rotundo de vigor rockero: antes de llegar al cuerpo central, se instaura un prólogo razonablemente amplio en clave cósmica antes de que el susodicho cuerpo central se oriente hacia el sofisticado despliegue de poderosos encuadres guitarreros y refinados grooves. El swing general no es demasiado frenético en sí mismo pero sí es verdad que hay un punche rockero contundente a través de las diversas variantes temáticas y cambios de ambientes. También hay ocasionales espacios breves para atmósferas serenas e introspectivas, pero lo que predomina aquí es la extroversión con talante dramático, y, de hecho, el dramatismo es el tenor central del mágico epílogo de esta pieza de entrada. El grupo juega en la encrucijada entre THRESHOLD, ANATHEMA, los PORCUPINE TREE de la fase 2002-09 y la faceta más fastuosa de unos LONG DISTANCE RUNNING. Así las cosas, entra a tallar ‘Dystopia’ con la meta de aumentar el punche rockero, focalizar más centradamente el despliegue de contrastes entre los momentos rabiosos y los serenos, y desarrollar un lirismo más equilibrado a través de la irrenunciable activación de poderío prog-metalero. En cuanto al referente del lirismo, éste llega a su cúspide de expresividad en el último tramo terciario del tema, donde nos topamos con un hermoso solo de guitarra (a medio camino entre los modelos de MARILLION y de DREAM THEATER) y una posterior coda guiada por capas flotantes de sintetizador y un sobrio solo de bajo. Tal vez  tenemos aquí al cénit del álbum... pero todavía queda más, que recién acaba de empezar la cosa. ‘In The Name Of Freedom’ cumple con rol de explorar más obedientemente el formato de canción prog-metalera dentro de un todavía ambicioso espacio de casi 7 ½ minutos. El impacto de las influencias de THRESHOLD y DREAM THEATER se hacen muy notorios aquí, aunque el estilo del baterista se ajusta más a los casos de SCALE THE SUMMIT y BETWEEN THE BURIED AND ME. Una vez más, el solo de guitarra apunta hacia la revitalización del enfoque melódico creado para la ocasión; por su parte, las capas y orquestaciones de los sintetizadores proyectan una dinámica estilizada muy convincente en medio del esplendoroso fragor en curso. 

   

Cuando llega el turno de ‘Amber’, el grupo se dispone a brindarnos más deleites musicales de alto vuelo tras haber completado una primera mitad del disco con esplendorosos niveles de creatividad compositiva y señorío musical. Pues bueno, ‘Amber’ emerge para devolvernos a los terrenos de meticuloso dramatismo y multiforme emotividad por los cuales se habían movido los dos primeros temas del álbum, pero curiosamente, la estrategia compositiva es más cercana a la de la tercera canción. Los pasajes más serenos, que son principalmente los de las mudanzas, ostentan una fuerza de carácter suficiente como para marcar las pautas por las cuales se han de mover los pasajes más rudos. A poco de pasada la barrera del cuarto minuto y medio, nos topamos con un ingenioso recurso instrumental de inspiración Floydiana dentro de un esquema sonoro donde confluyen el prog-metal y el post-metal: dicho recurso ata fuertemente los cabos entre los contrastantes pasajes serenos y los rudos desde los cuales se arma la ingeniería integral de la canción. Nos acercamos al final del disco con el arribo de ‘Existence’, un tema que comienza con grooves y riffs cañeros dentro de la constante de dinamismos sofisticados y nervio señorial sobre la que se instala la  esencia estética del grupo. Una vez que la voz entra a tallar, se activa el camino de sinuosas variantes rítmicas y atmosféricas desde donde se proyectan sonoridades y cadencias tan inquietantes como envolventes. Estamos aquí en una especie de cruza entre BETWEEN THE BURIED AND ME y ANATHEMA con comedidos toques de MESHUGGAH. ‘Blackened Rivers’ ocupa los últimos 7 ¾ minutos del repertorio, y lo hace recibiendo buena parte del impacto de heterogéneos equilibrios de matices y expresividades de la canción inmediatamente precedente en cuanto a los armazones sonoros desarrollados por el bloque instrumental. Por otro lado, las ingenierías melódicas gestadas para la ocasión nos remiten a tamizados y reconstrucciones de las huellas expresivas recibidas por las canciones #3 y #4. El epílogo articulado en torno a percusiones tribales programadas y parsimoniosos desarrollos melódicos exhibe un revelador realce de la faceta más vulnerable de la agenda estética de la banda. 

  

Todo esto es lo que se nos ha brindado en “Cycles”, un disco tan enérgico como bello donde el personal de PHI ha dejado toda la carne en los asadores del virtuosismo, la expresividad y la intensidad emocional dentro de una robustamente ecléctica diagramación prog-metalera. Este disco encarna, sin duda, un nuevo ciclo de espléndida creatividad musical para esta banda a la que no se le debe perder la pista.


Muestras de “Cycles”.-

Tuesday, August 07, 2018

AESTHESYS: el ambicioso cromatismo de la nueva hornada del rock progresivo ruso



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Desde la capital rusa de Moscú llega el cuarteto instrumental AESTHESYS, el mismo que está conformado por Sasha Coudray [bajo], Victor Krabovich [guitarra y teclados], Eldar
Ferzaliev [guitarra] y Nik Koniwzski [violín y teclados]. Su disco “Achromata” fue publicado a inicios de abril último por el sello alemán Narshardaa Records tanto en CD como en doble LP. El cuarteto antes mencionado contó con las colaboraciones del baterista Maximilian Maxotsky y el teclista Jamie Ward (principalmente, al mellotrón y los sintetizadores) para llenar los respectivos bloques sonoros diseñados y creados para las ocho piezas que completan el disco en cuestión. De paso, Ward también fungió de ingeniero de sonido para este disco en el Just Studio de Moscú. El estilo progresivo de AESTHESYS es ostentosamente ecléctico al combinar estándares y estrategias de sinfonismo, post-rock, math-rock y electrónica que oscila entre el ambient y el space-rock. El disco que tenemos ahora en nuestras manos es el segundo de su trayectoria, siendo el primero “Camera Obscura”, el cual data del año 2013. Ya en ese tiempo, el grupo llamó la atención en varias redes especializadas en rock progresivo y experimental, pero es este segundo disco “Achromata el que ya está consagrando al grupo como un referente nuevo importante para la vanguardia progresiva de hoy en día. Vale la pena contar que este grupo inició sus días, a inicios del nuevo milenio, como un proyecto solista de Koniwzski, pero pronto las cosas derivaron hacia una proyección de creatividad grupal para el año 2011, primero como cuarteto y luego como quinteto. Veamos ahora los detalles específicos de “Achromata”.



Los primeros 5 ¼ minutos de “Achromata” están ocupados por ‘Grauer Wald’, pieza que tiene un pie el área de los TANGERINE DREAM del “Tangram” y otro en el terreno de los GRAILS de los dos últimos álbumes. En este sentido, estamos hablando de una ingeniería sonora que ostenta vibraciones etéreas mientras las enriquece con una elegante fuerza de carácter gestada con el fuego post-rockero y el éter prog-sinfónico, añadiéndose algunos coqueteos indirectos con el vitalismo señorial de los últimos discos de los PORCUPINE TREE. Luego sigue ‘Filis Aureis’, pieza tremendamente vitalista que nos suena claramente a un tributo simultáneo a los estándares históricos del space-rock y del math-rock (con cierta prioridad del primero de estos dos aspectos) que sabe dar vueltas al encanto bien delineado de su motif sencillo de base mientras elabora un inteligente crescendo en torno al mismo. Con la dupla de ‘Marea’ y ‘Himmelbarn’ (siendo este último el tema más extenso del disco con sus poco más de 7 minutos de duración), el grupo sigue explorando matices y tonalidades a fin de seguir enriqueciendo su dinámico enfoque musical. Lo que se desarrolla en ‘Marea’ es un recursos de luminosa magnificencia melódica desde la cual se sintetiza el sortilegio etéreo del primer tema del álbum con el vigor envolvente del segundo, gestándose así el primer momento totalmente climático del repertorio. Lo que comenzó con un talante jubiloso terminó con una explosión de emociones celebratorias. Por su parte, ‘Himmelbarn’ – el tema más largo del álbum con sus casi 7 ¼ minutos de duración – se encarga de elaborar una arquitectura bipolar donde conviven pasajes lánguidos de corte reflexivo (al modo de una remodelación del paradigma Floydiano a manos de una asociación de OCEANIC y RED SPAROWES) con otros bastante poderosos en los que el punche rockero estalla frenéticamente… Claro está, ese frenesí se ajusta oportunamente a las exigencias expresivas concretas de la pieza. Un cénit inmediatamente después de otro cénit.  
  


Cuando llega el turno de ‘Melanocardia’, el ensamble se dispone a realizar un típico jam post-rockero con una adecuada dosis vitamínica rockera rayana con el stoner. El tempo constante es en 11/8 y la estrategia sonora se encauza mayormente en un centramiento de parte del bloque integral en torno a las robustas y recias capas armadas por las guitarras duales. Los momentos en los que el violín sale al frente sirven para dar tintes refrescantes al muy ostentosamente muscular cuerpo central. Acto seguido, ‘Sapatha’ se hace cargo de aligerar un poco las cosas por vía de una inspirada confluencia de jazz-rock, sinfonismo y post-rock para el diseño y la estructuración de un desarrollo melódico que oscila entre lo atmosférico y lo fusionesco. Esos momentos en los que los guitarreos aumentan su filo están lo suficientemente controlados como para mantener incólume la esencia del groove y la atmósfera predominante. El sereno epílogo armado por las dos guitarras redondea la fanea coherentemente. Una pieza muy bella, por cierto, tras cuyo cierre nos vamos situando más cerca del final del disco: es ahora cuando emerge ‘Apogeion’, otra pieza signada por la pura belleza y que está diseñada para establecer una especie de recuento sintético entre ‘Sapatha’, ‘Grauer Wald’ y los aspectos más señoriales de ‘Himmelbarn’. Dada esta logística sonora en curso, el grupo decide operar con una ambientación que permita confeccionar un bien afiatado equilibrio entre el violín y las dos guitarras a la hora de expandir las pulsaciones melódicas en curso. Siendo la segunda pieza más larga del disco con sus poco más de 6 ¼ minutos de duración, su exquisita majestuosidad lograr completar el culmen expresionista y cálido que se había iniciado con la pieza precedente. El último tema del repertorio es ‘Eosfyllon’, un elegante prodigio de fineza melódica donde el violín vuelve a coger la batuta del desarrollo temático: melancolía y serenidad son las claves inspiradoras para el motif que el ensamble desarrolla por 5 ¾ minutos.


  


Todo esto fue lo que la gente de AESTHESYS nos brindó en esta oferta de  “Achromata”, un disco superlativo dentro de los siempre inquietos cánones del rock progresivo ecléctico de nuestros días: su ambicioso y enérgico cromatismo lo hace un disco perfectamente recomendable.



Muestras de “Achromata”.-

Saturday, August 04, 2018

Una nueva festividad japonesa en clave Zeuhl con KOENJI HYAKKEI


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión estamos de fiesta por causa del nuevo disco del ensamble japonés KOENJI HYAKKEI, el cual se titula. “DHORIMVISKHA” y acaba de ser publicado en este 11 de julio último. Así, con mayúscula sostenida... y lo mismo sucede con cada unos de los ítems contenidos en su repertorio. Es una grandísima alegría la que sentimos por el regreso de este grupo a los estudios de grabación  yla publicación de su nuevo material 13 años tras la aparición del disco antecesor 
“Angherr Shisspa”. Este intenso, fenomenal y travieso grupo recoge ostentosa y orgullosamente el legado de la música progresiva Zeuhl desde antes de que la década de los 90s alcanzara su ecuador, cuando fue fundado por el genial y trabajólico baterista-percusionista-cantante Yoshida Tatsuya. El ahora sexteto se completa con las presencias de Sakamoto Kengo [bajo y voz], Komori Keiko [saxofones y clarinete], Yabuki Taku [teclados], Koganemaru Kei [guitarra y voz] y Ah [voz principal]. El najista y la vientista son los mismos del “Angherr Shisspa”. Hasta ahora, el grupo había operado principalmente como quinteto tras iniciar sus días como cuarteto: se nota que ahora el grupo aspira a concretar una dimensionalidad más estilizada y más fastuosa para su, de por sí, bastante rimbobante propuesta musical. Este disco tiene una edición en CD y otra en doble vinilo por vía del sello Magaibutsu, el cual pertenece al maestro Yoshida. 



Veamos ahora los detalles de “DHORIMVISKHA”. ‘VREZTEMTRAIV’ ocupa los primeros 10 ¼ minutos del disco y empieza de entrada exhibiendo un fabulosamente intenso encuadre rítmico potenciado por un exquisito solo de guitarra. Un poco más adelante, serán los sintetizadores los que ocupen el rol protagónico en el desarrollo temático antes de que llegue el momento de los lucimientos coetáneos del canto femenino y del saxofón. La cuestión suena como un festivo híbrido entre la faceta más celebratoria de unos MAGMA y la vitalidad llamativa de los ESKATON en sus dos primeros discos. Lo jazzero es lo prioritario en la elaboración de los diversos esquemas rítmicos que Yoshida desarrolla a lo largo del camino salvo en un pasaje de tenor relativamente tétrico que emerge poco antes de llegar a la barrera del quinto minuto y medio: allí el asunto vira drásticamente hacia un parentesco con los estándares de PRESENT y SHUB-NIGGURATH (el primer álbum). Cuando las cosas retornan a lo extrovertido, regresa la aureola festiva aunque con añadido toque de neurosis que se puede interpretar como resultado del impacto producido por el interludio tétrico. En este momento final de la pieza nos topamos con un excelso solo de órgano antes de que el reprise las corales más alegres sustente la coda. La siguiente pieza se titula ‘LEVHORM’, la cual nos sorprende con su manera de fusionar estándares de hard rock con elementos jazz-progresivos en su primera parte, algo así como una encrucijada entre COLOSSEUM y la faceta más cañera de FRANK ZAPPA & THE MOTHERS OF INVENTION. Lo que suena aquí es complejo pero resulta con una apariencia más asequible que lo que usualmente se nos brinda desde el cosmos musical de la banda. La segunda sección se torna más ágil y vibrante en un retorno al modelo Zheul, aunque con un realce de la robustez en los grooves creados para la ocasión. La meticulosa arquitectura melódica armada en la triangulación de teclado, bajo y saxofón asienta un desafío dialéctico frente a la fiereza de la batería. Si ‘VREZTEMTRAIV’ había instaurado el valiente cénit de entrada para el álbum, el rol de ‘LEVHORM’ es el de establecer una pauta de punche rockero para perturbar vivarachamente el diseño general del álbum.



‘ZJINDHAIQ’ cumple con la misión de instaurar una ingeniería melódica majestuosa tras un preludio frontalmente delineado sobre un compás marcial. El dinamismo de los arreglos vocales de esta pieza comienza en clave cálida pero más adelante da un viraje hacia lo denso, a veces coqueteando con lo tétrico: es en esta última instancia que el grupo saca lustre a la faceta grandilocuente de su esencia magníficamente tensa. En algún momento emerge un aura misteriosa de la mano de un solo de bajo y los ornamentos cósmicos de guitarra mientras el piano y la batería azuzan el señorial fuego con el que se gesta y desarrolla el variopinto esquema rítmico. Otro cénit del disco. ‘PHLESSTTIGHAS’ nos muestra a la banda recogiendo y combinando las herencias de la pieza precedente y de la que abrió el álbum. Durando menos de 6 ½ minutos, esa fórmula que combina elegante energía neurótica con desafiantes arquitecturas de síncopas es manejada con una prestancia que, sin ser precisamente austera, porta cierto sentido de la mesura. Cuando llega el turno de ‘DJEBELAKI ZOMN’, la banda se centra minuciosamente en retomar los recursos de vitalidad y vivacidad que más se han resaltado en los dos primeros temas del álbum para otorgarle un nervio más filudo y una intensidad más aguerrida. Un hermoso interludio jazzero (muy al estilo de los RETURN TO FOREVER) surge a mitad de camino para realzar la faceta lírica de esta pieza y, de paso, construir el puente hacia una sección particularmente serena de la misma. En esta última se luce a placer el dueto de clarinete y canto femenino. Tercer cénit de este repertorio y, de hecho, se trata de un culmen muy especial porque abre una ventana a aires nuevos y es por eso que de inmediato emerge ‘PALBETH TISSILAG’, pieza que consta de dos partes bien diferenciadas entre sí. La primera mitad se focaliza en el lenguaje del jazz-fusion en clave serena y contemplativa, valiéndose de un cálido y envolvente motif de inspiración mediterránea. La segunda mitad nos muestra a una banda centrada en desarrollar un fiero ejercicio jazz-progresivo empoderado por sendos solos de guitarra  y de órgano mientras los vericuetos de la batería y la energía derrochada en las partes cantadas se encargan de encauzar el señorial troquelado del foco melódico. En líneas generales, tenemos aquí lo más cálido del disco.

  

La pieza homónima del disco es la más larga del mismo y también la que se hace cargo de cerrarlo a lo grande: ocupa un espacio de 11 ¾ minutos y sus explosivas vibraciones hipersónicas se articulan en una amalgama exhaustivamente penetrante. Todo comienza con una furia dadaísta que ya se nos hace habitual, pero un poco más adelante, tras un interludio cuasicircense, se produce un genial viraje hacia atmósferas jazz-progresivas que se sitúan a medio camino entre la dimensión humorística del Canterbury y los HENRY COW de los dos primeros discos. Ya en el transcurso de los dos últimos minutos y medio, se produce un engarce entre la tensión Zeuhl y el dinamismo jazz-progresivo, añadiéndose algunos aspectos de caos controlado a lo ZAPPA, culminando todo en una coda explosiva. Con este tema homónimo se ha provisto de un broche de oro contundente e irrebatible para “DHORIMVISKHA”, un disco realmente fenomenal que sirve para volver a escribir con letras de oro forjado en la fábrica del Olimpo cada letra del nombre de este grupo; los KOENJI HYAKKEI siguen siendo, y según parece, serán por siempre unos maestros absolutos de la avanzada progresiva radical del nuevo milenio.


Muestras de “DHORIMVISKHA”.-

Wednesday, August 01, 2018

La jornada borrascosa de STEVE HACKETT & co. en Birmingham



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme agrado de reseñar el ambicioso ítem en vivo de STEVE HACKETT “Wuthering Nights: Live In Birmingham”, el cual fue publicado por Inside Out Music a fines del pasado mes de enero. El concierto registrado aquí tuvo lugar en el contexto que STEVE HACKETT y su banda realizó en el año pasado 2017 por motivo del 40mo aniversario de “Wind & Wuthering”, el último disco de estudio donde el genial guitarrista formó parte de la alnieación de GENESIS. El disco en cuestión, publicado el 17 de diciembre de 1976 pero fue en el primer mes de 1977 donde tuvo su publicación nortamericana; el hecho de que alcanzara el puesto 7 en las listas oficiales de ventas de LP en Gran Bretaña demostraba que el grupo seguía en buena forma tanto en lo creativo como en lo comercial dentro del siempre cambiante mundo financiero del mainstream musical. Para la ocasión, HACKETT cuenta con su arsenal de guitarras eléctricas, guitarra-sintetizador y guitarra clásica, además de la armónica y el canto a la primera voz, mientras le acompaña permanentemente el ensamble de Nick Beggs [bajos, guitarra gemela de bajo y de 12 cuerdas, pedales bajos, guitarra adicional y coros], Gary O’Toole [batería, percusión, voz y coros], Roger King [teclados] y Rob Townsend [saxofones, flauta, flautín céltico, teclados adicionales, percusión, pedales bajos y coros]. Para un puñado de temas de la primera parte del evento, Amanda Lehmann (cuñada del buen STEVE) aporta una segunda guitarra eléctrica además de su canto para los coros y la primera voz. Además, aparece un invitado muy especial para una canción: John Hackett, quien fue un integrante recurrente en los primeros 14 años de las diversas bandas de apoyo de su hermano, el protagonista de la noche. Para la segunda mitad del evento sale al frente el cantante Nad Sylvan, quien a estas alturas es ya considerado como una figura heroica dentro del actual mundo musical de STEVE HACKETT. Es en esta segunda parte del concierto que se concreta el verdadero homenaje a “Wind & Wuthering”, junto a un justo repaso de varios clásicos del inmortal catálogo de GENESIS.


Todo comienza con el viento favor y una operatividad mágica del engranaje instrumental mientras suena el riff inicial de ‘Every Day’, una de las piezas más llamativas y simbólicas del polícromo ideario estético de HACKETT. La limpieza lírica de la sección cantada y la parte segunda guiada por la delirante ingeniería de la guitarra de HACKETT se suceden con muy buen oficio. Luego sigue ‘El Niño’ para desarrollar una cálida y fogosa exploración en una efectiva diversidad de atmósferas que van desde la intensidad tribal hasta el señorío parsimonioso. Esta fastuosa pieza instrumental es uno de los tres ítems extraídos del entonces reciente  disco de estudio “The Night Siren”. Con la dupla de ‘The Steppes’ e ‘In The Skeleton Gallery’, la banda sigue explorando recursos expresivos y ambientes exóticos con miras a crear el primer clímax musical de la noche. El primero de estos viajes musicales data del año 1980 (para ser exactos, del disco “Defector”) y nos muestra una mágica traducción progresiva de la aureola misteriosa propia del folklore siberiano con sus sutiles matices opresivos, no exentos de magnética brujería; el preludio de saxo soprano es un preciso anticipo de los sortilegios que habrán de brotar pronto de la guitarra de HACKETT sobre el sólido trasfondo de los teclados. Por su parte, el segundo de ellos ofrece un aire más familiar debido a la participación de las voces pero su compás ceremonioso nos sigue invitando a evocar paisajes potencialmente peligrosos, esta vez en el campo abierto de Norteamérica. El dueto entre la armónica de HACKETT y el saxo de Townsend que emerge en algún paraje intermedio opera no solo como un momento de creativa expectativa  sino también como antesala a la sección marcada por un poderoso groove blues-rockero. Los recursos de densidad sonora que el ensamble es capaz de gestar y gestionar con excelso pulso cada vez que la ocasión lo requiere salen a la luz a lo grande con la ilación de diversos motivos que conforman ‘In The Skeleton Gallery’ y aún más a lo grande cuando llega el turno de ‘Behind The Smoke’. Esta dramática pieza tiene una letra escrita por Jo Hackett (esposa de STEVE) y que se  basa en el perpetuo drama de los refugiados de guerra. La canción refleja muy bien los sentimientos de pavor, alineación y furia que emergen en los corazones de quienes se ven desgajados de su propia tierra por culpa de las desgarradoras tensiones civiles que siempre parecen requerir de una manifestación bélica. La ambientación psicodélica de esta canción abre campo a los tortuosos fraseos y solos de guitarra, los cuales ostentan un electrizante tenor apocalíptico. Ya en la sección final se da el viraje hacia el sinfonismo, siendo así que el esquema sonoro global se va  haciendo gradualmente filudo hasta el momento final. 


‘Serpentine Song’ (procedente del álbum “To Watch The Storms”) da un viraje a las cosas con su lirismo de tendencia predominatemente pastoral. Para la  ocasión, teniendo en cuenta que se trata de una canción cuya letra está inspirada en la infancia y la admiración que el buen STEVE siempre expresó por su padre, viene bien que salga al escenario su hermano John. Su flauta hace un excelente dueto con la flauta céltica de Townsend mientras se va delineando el desarrollo melódico de este tributo que escribió HACKETT a la clásica balada de los primeros KING CRIMSON ‘I Talk To The Wind’. Pero, como dijimos, aquí hay una adición de elementos folklóricos que, con convicción y sin aspavientos, realza con suma eficacia los colores pastorales de la canción. ‘Rise Again’ – que, debemos confesar, es una de nuestras composiciones favoritas de HACKETT de los últimos 20 años desde que la conocimos como parte del disco “Darktown” – se encarga de establecer un nuevo clímax de señorío progresivo. Basada en la poesía de los nativos norteamericanos y sus añoranzas de un retorno a la vitalidad perdida tras la llegada de los invasores, la canción comienza con un aura reflexiva para luego explotar con una vivacidad potente donde los aleteos melódicos de la guitarra resuenan desde la más pura esencia Hackettiana. El primer tramo del concierto concluye con ‘Shadow Of The Hierophant’, esa canción que cerraba el primer disco solista de HACKETT “Voyage Of The Acolyte” y que aquí se ejecuta en su integridad provechando la presencia de Amanda Lehmann: ella usa su registro contralto para reemplazar al canto soprano de Sally Oldfield. El ensamble da rienda suelta a su habilidad de crear atmósferas inquietantes y tenebrosas cuando toca el posludio de esta épica pieza, ese moto perpetuo que se regodea en un sublime tenebrismo que se retroalimenta a placer tras el paso del encuadre de sinfonismo etéreo y colorido renacentista que ocupa a los primeros 5 minutos con la sección cantada y al sereno interludio instrumental. A propósito, qué gracioso es que el Sr. O’Toole haga una reverencia tan exagerada ante el público tras tocar la campana de mano al finalizar el primer fraseo de glockenspiel sintetizado a cargo de King: un momento de humor antes de la gloriosa letanía de tormentosa densidad que se nos viene encima. También hay que destacar cómo se luce el mencionado baterista durante esta letanía; por su parte, Beggs es todo un espectáculo cuando maneja los pedales bajos Moog Taurus con sus manos.


Ahora pasamos al segundo tramo de esta jornada borrascosa en la ciudad natal del pintor Edward Burne-Jones y las estrellas rockeras de BLACK SABBATH, que es donde realmente empieza el homenaje concreto a los últimos meses de HACKETT como integrante de GENESIS, siendo así que “Wind & Wuthering” es uno de los discos de los cuales el cuarteto de Banks-Collins-Hackett-Rutherford han mostrado mayor orgullo en varias entrevistas. Nad Sylvan es un frontman bastante carismático que en estos últimos años se ha ganado el aprecio de la inmensa mayoría de la fanaticada de STEVE HACKETT; además, el público melómano progresivo tiene mucho que agradecerle por los granos de arena que aporta para la vigencia del género con sus discos solistas así como su presencia en proyectos como UNIFAUN y AGENTS OF MERCY. Lo que no podemos agradecerle en este caso específico es el que no dé para nada la talla en el canto de ‘Eleventh Earl Of Mar’ – aunque sí se ve simpático fumando una pipa al inicio con actitud rimbombante, aludiendo al trágico protagonista de la canción John Erskine, el conde cuya torpeza hizo fracasar la Rebelión Jacobita de 1715 –, o para ser más precisos, en casi todo el tema hace una labor que se sitúa entre lo insustancial y lo espantoso. El hecho es que Sylvan pelea sin éxito por plasmar con fluidez y solvencia a los pasajes más intensos del canto: en lo que respecta a los instrumentistas, todos son impecables, especialmente Townsend con su eficaz labor de intermediario entre los teclados de King y la guitarra de HACKETT. Eso sí, Sylvan se reivindica solventemente con ‘One For The Vine’, esa fastuosa composición de Banks donde se relata el círculo inapelablemente vicioso de la vida que nos lleva desde el desencanto ante las cosmovisiones dominantes hasta la conversión de nuestra visión rebelde en otra cosmovisión ulterior. El cantante ahora se porta muy bien y el ensamble realiza un tributo muy bien logrado de la versión original: claro está, es un momento para el brillo particular de King. 


  

Con la ilación de la ‘Acoustic Improvisation’ y ‘Blood On The Rooftoops’ (uno de los últimos aportes compositivos que nuestro héroe dio al legado de GENESIS) llegamos al momento más relajante e introspectivo de la noche. Antes de llegar a la bellísima introducción de guitarra clásica de esa sexta canción del “Wind & Wuthering”, HACKETT aplica unas citas breves de ‘Cavalcanti’ y ‘Black Light’, y ya cuando llega el turno apropiado de la canción, O’Toole se hace cargo de la primera voz, algo que ha venido haciendo desde el tiempo de su ingreso en la banda de apoyo de HACKETT (a inicios del milenio). Lo hace muy bien, siempre le ha salido muy bien y siempre le ha dado una musculatura especial a los estribillos. La dupla de ‘In That Quiet Earth’ y ‘Afterglow’ es manejada con majestuosamente arraigada solvencia por los músicos, siendo así que King respeta fehacientemente los despliegues arquitectónicos de las partes de teclado mientras que HACKETT le da un viraje un tanto furioso a su solo. Sylvan vuelve al frente para la cándida y dulce balada post-apocalíptica ‘Afterglow’: se le nota más cómodo que en ‘Eleventh Earl Of Mar’ pero su intervención para las últimas líneas nos hace preguntarnos si no hubiese sido mejor dejarle la labor nuevamente a O’Toole pues el estribillo final le tiene un poco abrumado, bastante abrumado para ser más exactos. En fin… así se hicieron las cosas esa noche y así quedan plasmadas en este documento audiovisual. Paso a lo que sigue. Es innegable la perfección e indudable la magnificencia con la que el bloque aborda a dos piezas con tanta fuerza de carácter musical como son ‘Dance On A Volcano’ e ‘Inside And Out’. La canción que abría “A Trick Of The Tail” (el primer disco de GENESIS como cuarteto) exhibe aquí sus galones de fastuoso rebuscamiento prog-sinfónico y lo mismo hace esa otra canción que quedó fuera del disco homenajeado de la noche. HACKETT siempre ha declarado un profundo amor por esta canción y ésta era una ocasión imperdible para reivindicarla plenamente sobre el escenario: el lirismo limpio y melancólico de la sección cantada obedece al patrón Genesiano que se había remodelado tan solventemente desde el año 1972 mientras que el intensamente colorido despliegue instrumental de la segunda parte, alimentada por tenues vibraciones latinas, exhibe una vitalidad que para entonces ya estaba plenamente madurada en esta demasiado breve época de cuarteto. La alternancia entre los oleajes arquitectónicos del solo de sintetizador y la señorial vivacidad del solo de HACKETT son los vehículos perfectos para el debido realce de los grooves y las bases armónicas que se instalan de buenas a primeras en esa segunda  sección. Enorme canción que HACKETT ha rescatado de un injusto segundo plano dentro de la historia oficial de GENESIS. En ‘Inside And Out’, Sylvan nos vuelve a sonar tan irregular (no necesariamente fatal) como en ‘Afterglow’... pero bueno, cosas de la vida.


  

Nos queda siempre claro que un clásico inmortal de GENESIS y una de las composiciones más celebradas de Banks y Rutherford es ‘Firth Of Fifth’, canción cuya tajante generosidad en grandilocuencias melódicas parece que siempre encuentra un cobijo perfecto en cualquier lugar donde toquen HACKETT y sus compañeros de viaje. Esta vez no fue la excepción y King volvió a brillar con luz propia en medio de la arquitectura colectiva. Cuando llega el turno para una nueva demostración de y la rotunda magnificencia de ‘The Musical Box’, al igual que en los casos de ‘Dance On A Volcano’ y ‘Firth Of Fifth’, no se brinda al público nada nuevo siempre viene bien como parte del repertorio de un show de HACKETT y sus compañeros de turno. Beggs se comporta a la perfección como compañero guitarrista de HACKETT y Sylvan muestra su dominio de esta parte del catálogo histórico de GENESIS. Su dominio escénico viene muy bien cuando llega la hora del culmen satírico y robusto que termina a lo BEETHOVEN. ‘Los Endos’, al ser ejecutado con un vigor tan especialmente vibrante, sintetiza y capítaliza las esencias majestuosas de las cinco piezas que le precedieron. Se incluyen extractos de ‘Myopia’ y ‘Slogan’ (piezas del “Till We Have Faces” y del “Defector”, respectivamente) en el esquema de juego que emplea el bloque instrumental, lo cual añade punche a una exhibición rockera que de por sí suena bastante aguerrida y rebosante de arrolladora incandescencia, algo totalmente cañero hasta que tiene que llegar el epílogo ceremonioso y medio cósmico que todos conocemos. Los vítores finales del público reflejan muy bien la comunión permanente que se ha venido afianzando entre los músicos y la gente congregada en el auditorio: una jornada exitosa fue esta de Birmingham. Pero hay algunas cosas más de gran interés en el doble DVD además de este concierto. Hay un documental ‘Behind The Scenes’ y sendos vídeo-clips para las canciones ‘Behind The Smoke’, ‘Fifty Miles From The North Pole’ y ‘West To East’, todas ellas procedentes del disco “The Night Siren”.



El documental, filmado en los preámbulos, el ínterin y el final del concierto, se centra en entrevistas a los diversos integrantes de la banda, siendo asó que HACKETT muestra su agrado por el hecho de que “The Night Siren” haya obtenido altas ventas en varios países de la Europa Continental y también por el hecho de que “Wind & Wuthering” es un disco que preserva una personalidad intemporal y actual a través de sus largas 4 décadas de existencia. King se muestra complacido con el ethos de trabajo musical que mantiene desde hace muchos años con HACKETT tanto en los estudios de grabación como en los escenarios, mientras que Sylvan confiesa que un sueño hecho realidad el dedicarse profesionalmente a la música al 100%, alternando etapas como parte de la banda de HACKETT con otras dedicadas a sus discos solistas y otros proyectos grupales. También aparece Jo, la esposa del maestro HACKETT, contando un par de cosas sobre cómo ella está pendiente de que todo vaya bien en los recientes proyectos de su esposo. O’Toole y Townsend son los más chistosos en las entrevistas tras bambalinas mientras que Beggs adopta una actitud más seria, mostrando su orgullo por formar parte de la banda: de hecho, designa explícitamente a HACKETT como el señor que porta la esencia más real del legado de GENESIS, música con la que él creció y a la que considera como una muestra muy importante del arte,  algo que seguirá siendo crecientemente importante a lo largo de los tiempos venideros. John Hackett habla de lo emocionante que fue para él tocar para la canción ‘Serpentine Song’, lo extrañi y, a la vez, vibrante que fue volver al escenario como músico de apoyo de su hermano tras muchos años de ausencia sobre los escenarios. Por otro lado, los vídeo-clips se centran en imágenes digitalmente estilizadas de paisajes cinematográficos intercalados con la presencia de HACKETT tocando su guitarra de turno. Todo esto fue “Wuthering Nights: Live In Birmingham”, una experiencia intensa e intensiva de lo que fue la labor de STEVE HACKETT durante el pasado año 2017, una labor permanente de reivindicación de su obra solista y revitalización de la esencia histórica de GENESIS. Muchos de los temas de la época 76-77 de este grupo así como de sus discos más recientes han seguido siendo parte del repertorio constante de su actual gira de este año (la misma que tuvo su sección latinoamericana en el primer tercio del año). STEVE HACKETT y sus compañeros de viaje saben cómo llevarnos una y otra vez por territorios conocidos (con algunas sorpresas incorporadas por aquí y por allá) mientras mantienen la excitación y la altivez esenciales de uno de los paradigmas más definitorios del rock progresivo británico.



Muestras de “Wuthering Nights: Live In Birmingham”.-

Behind The Smoke [vídeo-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=IkjNNClccOI
Fifty Miles From The North Pole [vídeo-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=BjW6JLXu7wQ