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Friday, June 18, 2010

"In Case Of Loss...": el rédito progresivo de AREKNAMÉS para 2010







HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nos llegan más buenas nuevas para la escena progresiva italiana: AREKNAMÉS está de vuelta cuatro años después de su épico segundo disco de estudio “Love Hate Round Trip” y nos trae esta nueva joya retro-progresiva titulada “In Case Of Loss…”. El cuarteto dirigido por el teclista-cantante Michele Epifani mantiene una esencia estilística consistente en lógica conexión con la propuesta que la banda ha venido cultivando desde su álbum debut pero es claro advertir que en comparación con la densidad sombría y épica del “Love Hate Round Trip”, los matices preferentemente reasaltados en “In Case Of Loss..” resultan más luminosos en las de por sí emocionalmente oscuras composiciones. VDGG y PETER HAMMILL siguen siendo los principales referentes de influencia dentro del esquema compositivo que Epifani plantea en la dirección musical de la banda. Para este nuevo material, los guitarreos reducen su nivel de intensidad en la mayor parte del tiempo, y más bien se permiten dar más espacio a la elaboración de texturas: menos IOMMI y más HACKETT, por así decirlo. Y bueno, ya que estamos notando estos detalles, también se advierte que los teclados y el canto de Epifani agilizan sus aportes dentro del entramado sonoro.

‘Beached’ abre los primeros casi 7 minutos del disco con un muestrario de ágil space-rock portador de un swing llamativo, tal vez incorporando elementos del PORCUPINE TREE pre-“In Absentia” (y algo del RADIOHEAD maduro de nuestros días). El ambiente general de la pieza es agradable y contagioso, con una luminosidad que va a contrapelo de la abrumadora desesperación nihilista que había inundado el repertorio del “Love Hate Round Trip”. ‘Alone’ y ‘Dateless Diary’ sí guardan una relación más directa con el espíritu explosivamente sombrío del mencionado segundo disco. El primero, tras comenzar con lo que parece uan secuencia de cajita musical, establece un dinamismo muy nítidamente vandergraffiano con un inteligente manejo de razonablemente complejas secuencias rítmicas matizadas con cadencias jazz-rock (al estilo de “Godbulff”), mientras que los arreglos de saxos añaden una prestancia colorida al asunto. Por su parte, ‘Dateless Diary’ genera un despliegue de matices progresivos más envolventes, logrando así balancear las vibraciones cáusticas inherentes a la pieza anterior con estas dos canciones que acabo de mencionar siento que el fade-out llega demasiado pronto. ‘Don’t Move’ encarna el que se puede calificar como el momento más cálido del disco: se trata de una balada progresiva que tiene más que ver con la explícita faceta romántica de HAMMILL que con las semblanzas atormentadas que el estándar VAN DER GRAAF suele mostrar en bloque. A pesar de la existencia de ciertos pasajes intensos a lo largo de su tema central, prevalece una aureola etérea a lo largo de la pieza que resulta cautivadora (atención a esos cristalinos fraseos emitidos por el piano eléctrico), además de una expresión distinta del aspecto introspectivo que también sale a relucir del ideario musical de Epifani. ‘A New Song’ parece recibir una herencia directa de la aureola contemplativa de ‘Don’t Move’ en lo referente a su lenta sección inicial, pero cuando llegamos a la segunda sección, la furia emerge sin empachos ni complejos, muy a lo retro (imaginemos un híbrido de VDGG y GNIDROLOG contaminado de aires a lo DEEP PURPLE y ornamentos a lo GREENSLADE). El clímax resultante es contundente, inapelable, electrizante. ‘Where’ baja un poco (solo un poco) los decibeles a fin de instalar un punto medio entre los temas 1 y 3. La suite ‘The Last Number’, que cierra el disco, es una composición que se somete a los estándares de ambición musical y actitud dramáticamente épica que uno siempre espera de este tipo de expresiones progresivas. El tenor general de esta composición es introspectivo y melancólico, lo cual se nota ya desde los primeros instantes, plasmados en sonoridades sobrias y expectantes: la ambición musical y el dramatismo están allí, pero aquella está marcada por una sobriedad cuidada y ésta se expresa bajo un ropaje de tranquilidad emocional. La presencia de un solo de saxo a la hora de aumentar cuidadosamente la vibración ambiental ayuda a incrementar la aureola de melancolía en varios momentos. Aquí encontramos una bien hilada alternancia de motivos jazzeros y psicodélicos, moderadamente pesados y líricamente sinfónicos. Respecto a lo último, cabe destacar algunos arreglos de violoncello que entran a tallar para crear una ambientación cálida y poética. El clímax conclusivo está muy bien armado, bien a tono con el legado del VDGG 70-71. La coda que cierra la pieza definitivamente tras unos segundos de silencio está ejecutada al clavicordio con una mezcla de barroco y vanguardismo disonante: reconocemos este recurso a lo BALLETTO DI BRONZO, ¿no?

Balance final – tenemos aquí una obra importante para el legado progresivo que se está generando en lo que va de 2010. AREKNAMÉS tiene parte de la responsabilidad de esta buena onda que siento respecto a los lanzamientos progresivos italianos que más han llamado mi atención en esta primera mitad de año.

Monday, June 07, 2010

DAAL - un origami disorgánico hecho rock progresivo











HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Saco a colación en este post a otro grupo que he conocido un poco tardíamente: me refiero a DAAL, proyecto italiano conformado por los dos veteranos Alfio Costa (teclista de COLOSSUS PROJECT, PROWLERS, TILION, etc.) y Davide Guidoni (baterista-percusionista de NUOVA ERA, TAPROBAN, OZONE PLAYERS, etc.). Su disco 2009 se titula “Disorganicorigami”, el mismo que resulta una mezcla de tributo a y reformulación de varias pautas clásicas del género progresivo, producto de una línea de trabajo sanamente ecléctica donde la variedad de ideas musicales en curso logra mantenerse bien focalizado en un esquema integral. Antes de este disco, esta dupla ya había concretizado su participación en una grabación multi-grupal de tributos al rock progresivo sueco titulado “Rökstenen”; además, está actualmente preparando sus aportes respectivos para un tributo progresivo al “Paraíso” de Dante y otro a los relatos de Edgar Allan Poe, ambos a ser publicados por Musea Records en el futuro próximo. Varios invitados van y vienen para aportar matices y solos desde la guitarra, los vientos, las cuerdas, el bajo y las voces, logrando así completar dinámicamente las ideas compositivas de Costa y Guidoni.

La diversidad de estrategias estilísticas que confluyen dentro del bien perfilado concepto sonoro de “Disorganicorigami” abarca al space-rock, al sinfonismo, a cosas cercanas al prog metal, a pasajes de corte free-jazz, incluso a una especie “modernizada” de rock in opposition junto a amables recuentos del estándar del así llamado World music. También hallamos en este disco sendos tributos a PINK FLOYD y al RAGNAROK sueco (en realidad, este último es un bonus que consiste en el cover de un tema del segundo disco e RAGNAROK para el mencionado recopilatorio “Rökstenen”). Con ruidos de sirena de alarma antibélica y secuencias sintetizadas espaciales se arma el clima de la pieza introductoria ‘Holocaustica’, un alucinado viaje musical por el camino del space-rock cuasi-metálico. Es una secuencia de latidos la que nos conecta con el siguiente tema ‘Chimaira’, el cual hereda mucho de los climas cósmicos y heavy del tema de entrada pero para reciclarlos a través de una confluencia entre el dinamismo del rock psicodélico y la fastuosidad imponente del rock sinfónico más ostentoso, con inocultables (aunque no exagerados) matices de prog-metal que entran a tallar con el fin de realzar el colorido general. Los riffs de guitarra son bastante contundentes desde su rol funcional, pero es en el perfecto encuadre entre el swing de Guidoni y los variados recursos que Costa extrae de sus sintetizadores y pianos donde radica la esencia de la pieza. ¿A qué sonaría OZRIC TENTACLES tocando un tema compuesto para el primer álbum de GORDIAN KNOT y contando con Gavin Harrison como baterista invitado? La respuesta se sabrá escuchando este tema… y de paso, dejándose cautivar por él. ‘Mo(o)nso(o)n’ sigue a continuación para trasladar el hasta ahora imperante ambiente space-rock hacia una dinámica ágil que combina la experimentación étnica del World music y apabullantes sonoridades astrales cibernéticas que nos remiten tanto a TANGERINE DREAM como al OZRIC TENTACLES de los primeros 90s. El solo de violín a cargo del invitado Riccardo Palfanin alterna pasajes de evidente corte académico con otros más etéreos que se condicen con las alusiones étnicas anteriormente mencionadas. Después de una sirena antibélica y un cardiograma, que no nos sorprenda que un tono de teléfono sea el ítem que introduce el cuarto tema, ‘Brain Melody’. Aquí la cosa pasa a un sendero menos astral y más cerebral, afín al estándar del chamber-rock galo (sí, algo así como UNIVERS ZERO). Los aires de misterio y tenebrismo se plasman perfectamente en las espartanas escalas de piano y capas de mellotron que emergen sobre la arquitectónica base rítmica armada por Guidoni. El siguiente tema, ‘The Dance Of The Drastic Navels, Part 1’, dura casi catorce minutos y medio. Durante sus primeros 3 minutos, el asunto está focalizado en ambientes concretos electrónicos que tienen mucho en común con el krautrock de base sintetizada (TANGERINE DREAM, CLUSTER), pero poco después la cosa vira inesperadamente hacia una excursión de free-jazz bastante solvente. Dentro del contexto musical que se había estado explayando en los primeros cuatro temas del disco, esto no parecía tener sentido, pero una vez que nos detenemos a escuchar lo que está pasando, podemos advertir la solidez técnica con la cual se desempeña el dúo. El invitado Alessandro Papotto, quien había aportado algunos matices de oboe a través de la secuencia espacial inicial, opera en la porción free-jazz con musculares elaboraciones al saxo. Al llegar al sexto minuto y medio, volvemos por un rato al minimalismo concreto para luego tornar hacia un modelo sinfónico inquietante que suena a un ELP “crimsonizado”. Parece mentira que se pueda crear tanta robustez rockera sin que esté involucrada ninguna guitarra… pero es realidad. Poco antes de llegar al minuto 10 se produce un nuevo y definitivo regreso a los climas cósmicos, un poco a lo JOBSON-con-VANGELIS.

Los siguientes 3 minutos del disco están ocupados por la pieza homónima. Ruidos mecanizados y respiraciones generan un espíritu de expectativa en medio de un contexto industrial, y esto es solo el principio de la extravagancia. El tenso solo de saxo a manos de Papotto y los samplers de bandas militares completan este cuadro musical abstracto que parece evocar imágenes surrealistas inspiradas en la deshumanización del mundo contemporáneo. El tributo a la emblemática banda PINK FLOYD llega con un cover de ‘A Saucerful Of Secrets’, un producto osado y original que logra crear algo renovado a partir de esta referencia universal para cualquier melómano progresivo. DAAL se vale de su propio interés por explorar artilugios digitales dentro de lo progresivo para impulsar su propia creatividad en relación con esta pieza ajena. La sección final recibe una dosis especial de candor merced a la intervención de una dupla vocal femenina. ‘Children Of Our Dreams’ es el epílogo del repertorio oficial del disco – basado en un bonito motivo de piano, incluye sobrios arreglos de cuerda y madera además de algunos ornamentos industriales en el trasfondo. La idea de esta pieza es extender un manto de bella serenidad sobre las inacabables alusiones a una inquietud inminente, y realmente es una idea excelente para completar el concepto de “Disorganicorigami”. No perdamos de vista a DAAL: quién sabe qué nuevas sorpresas progresivas nos brindará en el futuro.

Thursday, June 03, 2010

Rock progresivo al cubo: PSICOTROPIA y su nuevo disco











HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Traemos ahora a colación el nuevo trabajo de PSICOTROPIA, power-trío madrileño que ha venido desarrollando una empresa musical consistente y sostenidamente escalonada dentro del rock vanguardista español desde los días de su homónimo disco debut. Lo que tenemos ante nosotros ahora es su tercer lanzamiento fonográfico, “Psicotropia3”. ¿Esto es lo que hay que esperar del disco?, ¿el testimonio de PSICOTROPIA al cubo? Más bien, lo que el guitarrista Pablo tato, el bajista Jaime Mariscal y el baterista Juan Llull nos brindan es un enfatizado refinamiento del sendero focalizado que ya se había delineado claramente en su trabajo anterior “Grog” – esto es, PSICOTROPIA ha decidido para este tercer disco perseverar uniformemente en reafirmar su maduración dentro de unas pautas que conocen al dedillo… ¡y les ha salido muy bien!

‘Habanera’ abre el disco con un fulgor rockero directo y preciso, propiamente fiel a la esencia del esquema sonoro y el swing de PSICOTROPIA (esa rehabilitación metaleramente crimsoniana del estándar PRIMUS-con-TOOL que les sale tan bien). La inserción de un pasaje del “Carmen” de BIZET a ritmo justamente de habanera añade un elegante toque humorístico al asunto. El viaje musical de inicio ha sido enérgico y sofisticado, lo cual nos permite abrirnos de frente al solo de batería con el que se inicia ‘Piedra’. Una vez instalado el ensamble, un compás jazz-rock bastante cadencioso establece un ambiente como de película de detectives no exento de cierto aire a farsa. Pasado el tercer minuto y medio, nos enfrentamos a un estupendo interludio en clave math-rock - y ojo a los matices que se añaden merced al teclista invitado Carlos Plaza, los cuales ayudan a realzar el color funky que se da en ciertos momentos específicos. Tras un tema extrovertido y otro que coqueteaba parcialmente con climas neuróticos, siempre es bienvenido un tema más calmo: en este caso, ‘Tinta’ nos brinda un momento reflexivo en una predominante alternancia de 6/8 y 7/8 sobre un compás moderadamente lento. Los arreglos de cuerda que entran a tallar a mitad de camino son realmente hermosos, y cuando se prolongan hasta completar el regreso de la sección cantada le dan una cierta aura sublime al canto de Tato. En este momento, la pieza vira hacia un desarrollo extrovertido bien calculado que lejos de romper con la melancolía reinante la lleva a un clímax rockero intenso que no desbocado. Lo que sí es puro fuego rockero es el breve instrumental ‘Country Grog’, un estupendo ejercicio de prog metal en el que el grupo explota al máximo su estructura de power-trío. ‘Patos’ comienza con una vibración melancólica quizá semejante a la de ‘Tinta’, e incluso se beneficia también de pulidos arreglos de cuerda, pero pronto la pieza pasa a desarrollar variantes de motivos y ritmos al más puro estilo progresivo. Por supuesto, la persistencia de los violines y cellos proporcionan capas de sonido que llenan oportunamente los espacios dejados abiertos por el trío central. En general, ‘Patos’ tiene que ser una de las composiciones más complejas de toda la historia de PSICOTROPIA. ‘Los Espectros De Kronstadt’ es una exhibición de puro vigor, tema que combina el gancho propio del rock con empuje vital y la fineza propia del modelo PRIMUS-KING CRIMSON que PSICOTROPIA hace suyo. ‘Oigo Silencio’ es lo opuesto total a esa mole sonora que supuso la canción ‘Oigo Voces’ del disco debut: ‘Oigo Silencio’ es una exploración en ambientes inundados de languidez en un reposo que tiene mucho de inquietud latente. La pieza logra crear efectivamente un clima etéreo y sus seis minutos y pico pasan casi volando. El epílogo del álbum no puede ser más estupendo cuando ‘Bella’ es la pieza que ocupa el rol de cerrar el mismo. Con un inicio marcado por juegos de riffs que nos retrotraen a tiempos primigenios de ZEPPELIN y SABBATH, la sección cantada se instala en un ambiente más contenido. Así las cosas, la pieza tiene una base para impulsar un ordenado juego de variaciones que de alguna manera me recuerda al tema ‘Madre Tierra’ de su disco debut. Los teclados de apoyo llenan espacios sin mucho barullo, mantienen una discreción atinada dentro del esquema sonoro en curso. Y eso que esta vez son dos los invitados a las teclas: Carlos Plaza y su hija, miembros de KOTEBEL.

Resumiendo y recapitulando, se concluye que “Psicotropia3” es una muy lograda exhibición de la faceta más muscular del rock progresivo de nuestros días. A través del forjamiento de su propia veteranía, PSICOTROPIA se mantiene como un sólido referente dentro de la experimentación rockera que se viene realizando en España en lo que va de milenio.

Tuesday, June 01, 2010

"Trans-indulgent", distinguida obra de un panel de expertos progresivos











HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Comenzamos nuestras reflexiones progresivas de junio con un distinguido panel de expertos que justamente responde al nombre colectivo de DISTINGUISHED PANEL OF EXPERTS. El susodicho es un ensamble instrumental de jazz-rock progresivo que nació como iniciativa del bajista Mike Sary, líder permanente de FRENCH TV, quien no tuvo mejor idea en el año 2007 que congregar a Shawn Persinger (guitarrista del recordado grupo de jazz-rock BOUD DEUN), al teclista Guy LeBlanc (el hombre de NATHAN MAHL y ocasional lugarteniente de Andy Latimer en CAMEL) y a un ex-baterista de FRENCH TV llamado Chris Vincent. Todo este pedigrí que reúne a creadores de propuestas sólidas dentro del jazz-rock, el sinfonismo y el RIO se concentra en una muestra sólida y contundente de la primera de estas fuentes sónicas mencionadas. Pero lejos de ser un refrito del enfoque ácido de BOUD DEUN o del NATHAN MAHL originario, la variante jazz-progresiva que ofrece este panel de expertos tiene su propia afirmación fresca y particular, a tono con la escena contemporánea y mostrando en ciertos momentos la herencia de la añeja tradición 70era. Merced a la iniciativa conjunta de Musea Records y Luna Negra, este súper-grupo pudo lanzar al mercado el ítem “Trans-indulgent” a fines de 2009; recién ahora nos damos abasto para hacer la reseña del mismo.

‘And Then... The Sigh’ abre el disco con ímpetu avasallador y espíritu entusiasta, un ejercicio de jazz-rock extrovertido en el que Persinger y LeBlanc despliegan mutuos desafíos muy a tono con la agilidad propia del tema. ‘(Palindrome)’ baja los humos para elaborar un jam más lánguido, el cual incluye ciertos elementos cósmicos en su estructura sónica; ‘Mundele’ se engarza con el tema precedente para darle un cierre armado en base a inquietantes juegos disonantes sobre un esquema rítmico a lo free-jazz. ‘Pretentious Literary Reference’ nos trae un ambiente más cálido, portando algo de la extroversión del tema de entrada aunque con una dosis menor de intensidad. Con sus casi 10 1/2 minutos de duración, ‘East Lansing To East Berlin’ resulta la pieza más extensa del disco. La mayor parte de su primer cuerpo central (que ocupa un espacio de 7 minutos, más o menos) se focaliza en un jam lento que elabora cadencias sobrias, las mismas que incorporan ciertas texturas psicodélicas a lo largo del camino así como algunos pasajes poderosamente rockeros que crean un clímax envolvente. ¿Sería incoherente recordar a ALLAN HOLDSWORTH en momentos como éste? Más tarde, un segundo cuerpo irrumpe para generar un clima contundentemente incendiario durante los últimos 3 minutos y pico. La breve pieza ‘Larry's Westport Fantasy Inn’ ofrece un puente cálido y etéreo entre las piezas precedente y subsiguiente: básicamente, se trata de una serie de ágiles acordes a la guitarra y el bajo. ‘Hong-Kong Blindfold’ comienza explayándose en amables cadencias que desarrollan climas optimistas; luego llega un extenso interludio armado por los teclados de LeBlanc, el cual brinda una sorpresa progresiva muy sugerente en clave chamber-rock. El reprise del cierre redondea esta idea bipolar exitosamente. Posiblemente tengamos en esta dupla de y al ápice del álbum, pero con los 21 minutos que quedan podemos estar seguros de que todavía hay más belleza sonora que disfrutar.

‘Song For Wesley Willis To Sing (Worker Bees)’ es principalmente un jam enérgico a medio tiempo, muy en onda con la tradición de WEATHER REPORT y RETURN TO FOREVER, o sea, un animado repaso de la gloriosa era del jazz-fusión 70ero. La sección final (la porción de ‘Worker Bees’) es un blues de salón sazonado con un monólogo sobriamente burlesco. ‘Dog Years’ se engarza como una coda experimental dominada por la batería y aditivos percusivos de Vincent más adornos de bajo a cargo de Sary. Esta orientación vanguardista se perpetúa en ‘Concert In Central Park’, pieza inundada por flotantes climas deconstructivos en clave free-form durante sus primeros 5 minutos y medio. Al llegar a este punto, la banda elabora una intentona de cálida sección rockera que emerge como una ligera intrusión en medio del esquema abstracto general. Una pieza rara pero convincente dentro de la propuesta jazz-prog ecléctica que conforma el norte de este combo. A contrapelo de su título y como cerrando el círculo musical del disco, ‘Underachiever’ completa los últimos 3 1/2 minutos del mismo con un clima de puro jazz-rock expresado con abundante magnetismo de vigorosa extroversión: Persinger nos demuestra por enésima vez lo buen guitarrista que es. De este modo concluye “Trans-indulgent”, un disco ideal para los melómanos amantes del jazz-rock y del progresivo con raigambre jazzera. DISTINGUISHED PANEL OF EXPERTS es una criatura que sabe alimentarse de la pericia y talento de sus componentes individuales bien entrelazados en su comunión.

Wednesday, May 19, 2010

El fuego inacabable de LA MASCHERA DI CERA - "Petali Di Fuoco"




HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Desde el área italiana nos llega el nuevo trabajo de LA MASCHERA DI CERA, “Petali Di Fuoco”. El título de este trabajo musical muy bien hecho, signado por la riqueza melódica y vibrante energía que siempre han caracterizado a sus discos hasta el día de hoy puede muy bien signar la capacidad que tiene este grupo para seguir manteniendo viva la llama progresiva dentro del jardín musical internacional desde una estrategia retro-sinfónica, la misma que, de alguna manera mágica, se mantiene fresca y vigorosa. Para este nuevo disco, el grupo pasa a convertirse en sexteto merced a la inclusión de un músico permanente en el rol de guitarrista – Matteo Nahum. Ya desde el tiempo de su fabuloso segundo disco “Il Grande Labirinto” la guitarra tenía una presencia dentro de ciertos desarrollos instrumentales, pero esta situación ahora se sostiene en el hecho de que no tiene un rol extra sino que es estable. En todo caso, el teclista Agostino Macor sigue gozando de un incuestionable rol protagónico cuando el ensamble instrumental despliega la mayoría de sus viajes sónicos.

‘Fino All'Aurora’ abre el disco estableciendo de lleno una resurrección de los esquemas progresivos de BIGLIETTO y ALPHATAURUS, un área de trabajo conocida por los coleccionistas progresivos y que LMDC maneja a su antojo. La riqueza melódica de la pieza es prístina y efectiva, con un manejo de no demasiado enredado de las variantes de ritmos y motivos…. Y por supuesto, ese sintetizador analógico que entra a tallar en varios momentos provoca un goce irresistible. ‘D-sigma’ es un tema más breve, menos fastuoso, casi como un single “sin querer queriendo”, pero igualmente centrado en atmósferas sinfónicas que, hoy por hoy, nos suenan emparentadas con lo que hacen otras bandas italianas como UBI MAIOR y NOTABENE: aquí empieza a notarse más claramente el rol gravitante que tiene la guitarra permanente dentro del esquema sonoro aumentado que nos ofrece ahora LMDC. Tengamos en consideración que en “Luxade” ya había demostrado el grupo un gusto por endurecer ocasionalmente su sonido con notables dosis de músculo y fibra. Maurizio DiTollo deja su arsenal de batería y percusiones para desarrollar una hermosa pieza contemplativa a la guitarra clásica (algo que ya hizo en ROHMER), resultando así ‘4.18’. Básicamente, esta pieza sirve como preludio a ‘Discesa’, un tema en el que LMDC explora su vena jazzera dentro de un esquema sinfónico, algo que nos puede muy bien recordar al FINISTERRE de “In Ogni Luoco”, así como a CHIAVE DI VOLTA, y por qué no, finalmente a MUSEO ROSENBACH (el lado 2 de “Zarathustra”). ‘Tra Due Petali Di Fuoco’ tiene una primera mitad sumamente intimista, con el romántico canto de Corvaglia volcado desde el mismo inicio sobre escalas de guitarra acústica y clavicordio; una vez que se unen el piano y la flauta, la atmósfera evocativa adquiere matices etéreos de modo que logran crear trazos de emoción contenida que envuelven el ambiente. La segunda mitad empieza trasladando lo romántico hacia un terreno un poco más fastuoso cuando el encuadre marcado por las texturas hackettianas de la guitarra y la batería se llena con capas de mellotron. Es una pena que este pasaje no dure mucho, pero la coda jazzero-pastoral también es bienvenida. Esta canción bien puede ser la composición más bella de LMDC (hasta ahora). Cuando la espartana línea de bajo que inicia la siguiente canción despliega una solemnidad tan grisácea, tenemos motivos fundados para sospechar que ‘L’Inganno’ nos tiene preparada una cosa muy distinta. Sin tratarse de una pieza excesivamente agresiva, sí porta una densidad fácil de notar, aunque no exenta de aura melancólica.

Lo melancólico se manifiesta expresamente en ‘Agli Uomini Che Sanno Già Volare’, otra pieza vívidamente diseñada desde el lado introspectivo de la banda. Me parece oportuno que una pieza tan explícitamente conmovedora anteceda a ‘Il Declino’, tema que comienza con la polenta rockera bastante recargada, casi como el mejor OSSANA. Pero hay sorpresas progresivas a lo largo del camino, por supuesto, con un ceremonioso motivo lento que emerge poco después de pasar la frontera de los 3 minutos. El asunto permanece estable en esta área a fin de crear un nexo con la pieza siamesa ‘Phoenix’, la cual se impulsa desde la reinante atmósfera ceremoniosa y elabora una arquitectura tan densa como dinámica – las capas de mellotron y controlados solos al sintetizador y al órgano se encargan de dirigir el colorido resultante en camino hacia el fade-out, mientras que la guitarra solista asume un rol complementario. El disco termina con la última muestra de romanticismo progresivo al estilo italiano que es ‘La Notte Trasparente’: durante los primeros casi 2 minutos, la canción mantiene una ambientación muy intimista, mas poco a poco va elaborando una gradual fastuosidad que realza efectivamente el atractivo general propio de la idea melódica básica. La guitarra eléctrica se luce como nunca antes en el disco, colaborando ampliamente con la arquitectura contundente enarbolada por la instrumentación. Se trata de una excelente manera de concluir un disco que está destinado a llamar la atención de una buena parte de coleccionistas progresivos a lo largo de este año 2010 – LA MASCHERA DI CERA se confirma como campeona de la preservación del sinfonismo italiano primordial.

Sunday, May 16, 2010

Desde México llega la danza progresiva de GOVEA


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hace poco he descubierto a GOVEA y su disco debut "Danza Urbana": lanzado al mercado progresivo de su natal México en 2009, recién en este mes de mayo me he podido agenciar un ejemplar de este disco, y bueno, aunque impuntual, mi experiencia ha sido bastante grata. Teniendo en cuenta que GOVEA es un power-trío centrado en el teclado, la tentación de esperar una remodelación de las herencias de ELP, THE NICE y/o TRIUMVIRAT es muy grande – sobre todo cuando uno se entera que el grupo ha versionado algún que otro tema del combo de Jürgen Fritz en concierto – pero al escuchar con detenimiento la oferta plasmada en “Danza Urbana”, nos podemos percatar directamente de que el teclista y compositor Salvador Govea desarrolla tendencias más inclinadas hacia estilizadas elaboraciones melódicas (a lo Wakeman) en alternancia con juegos de contrapuntos y amables texturas disonantes (a lo Minnear). No busquemos aquí un equivalente latinoamericano de ARS NOVA o GERARD, por ejemplo. Por otro lado, como Salvador también tiene un lado jazzero pronunciado, Chick Corea y el Emerson pianista de tendencia jazzera son las influencias más notables en esta faceta específica del sonido GOVEA. Añadamos también su sesudo análisis de ritmos propios del folclore mexicano, y contaremos también con el elemento fusión dentro de su estilo personal, el cual ha de marcar al resto del equipo. Pero no pasemos por alto al resto del equipo. A la batería está Víctor Baldovinos, veterano y diestro artesano de exigentes ritmos y cadencias cuyos aportes más reconocidos a la escena art-rock de su país se basan en su membresía en ICONOCLASTA (grupo donde el mismo salvador estuvo por unos 4 o 5 años). Él y Salvador articulan a las mil maravillas los dos polos de un esquema ágil y versátil donde se arman y despliegan las melodías y atmósferas del repertorio de “Danza Urbana”, siendo así que entre ellos se sitúa el bajista Luis Arturo Guerrero (colega de Salvador en el Conservatorio de Música) como el experto a cargo de completar la columna vertebral del sonido grupal. La labor de grabación y producción de “Danza Urbana” fue larga y ardua, marcada además por ciertas inconstancias en la formación: eso explica que los temas primero y último cuenten con bajistas distintos (David Sánchez y Jorge Velasco, respectivamente). En fin, el hecho de que este disco sea ya un ítem físicamente tangible revela que el proceso creativo no fue en vano y llegó a buen puerto.



Los primeros 6’20” del disco están ocupados por la pieza precisamente homónima. Los platillos abren la secuencia de 5/4 que habrá de ocupar bastante espacio durante el primer desarrollo de la pieza, mientras que el bajo y el teclado hacen una entrada gradual de tonos emparentados con los estándares de GENTLE GIANT y KING CRIMSON. Poco a poco, el swing se hace más directo hasta que llega un interludio misteriosamente sobrio, concentrado en una languidez casi cósmica – pasado el interludio, las cosas vuelven a la extroversión inicial, incluso realzando la dosis de fastuosidad. Estos primeros 6 minutos del disco dejan una huella gratamente impresionante como pare que el oyente mantenga el estímulo por dejarse llevar aún más por la curiosidad y seguir navegando por el segundo tema, ‘Continuum’, pieza donde predomina el compás de 7/8. El trío se manda ahora hacia sonoridades sinfónicas sabiamente alimentadas de amable colorido y atractivas sofisticaciones armónicas. En este momento del disco, el trío ya agarró vuelo, y para demostrarlo está el tercer tema, ‘Claroscuro’, el cual se impulsa desde las atmósferas ya introducidas en el tema precedente y las lleva hacia una expansión melódica más nutrida y ambiciosa. También está estructurado sobre un compás de 7/8, manejado con esa agilidad que la banda sabe exhibir diestramente. Para los últimos 50 segundos, la pieza vira hacia un frenético 3/4 a fin de elaborar una estupenda coda psicodélica. Se trata de uno de mis favoritos personales del disco, y eso que no me estoy refiriendo a un disco lleno de altibajos ni mucho menos: las dosis de ingenio en los arreglos y robustez en las interacciones entre los tres músicos se mantienen firmes a lo largo de todo el repertorio. 



‘Convergentes’ comienza estableciendo un sendero dentro del terreno de la fusión del jazz con ritmos folclóricos mexicanos: el teclado dominante es el piano, lo cual aprovecha Salvador para elaborar atmósferas jazz-rockeras bajo un revestimiento sumamente elegante. La presencia de un guitarrista invitado que toca un incendiario solo en el medio permite a la pieza explicitar una energía que casi todo el tiempo permanece elegantemente matizada. En la última sección del tema, la pieza se enmarca directamente en lo sinfónico bajo la guía de un etéreo solo de sintetizador. ‘Falsa Dicotomía’ va más lejos para establecer un compromiso más consistente con el estándar del jazz-fusión: Baldovinos se erige en protagonista principal en algunos pasajes en los que el grupo explora vías más libres aparte del motivo central. Por su parte, ‘Intersecciones’ es un solo de piano en el cual Salvador Govea explora una alternancia de dibujos pulcramente académicos y suaves cadencias jazzeras: en esta composición s mezclan lo intimista y lo colorido. En fin, el disco concluye con una adaptación de una pieza académica compuesta por Miguel Bernal Jiménez, gran renovador de la música sacra durante la primera mitad del siglo XX. Para la gestación y desarrollo de este arreglo, el grupo decide recuperar el tenor sinfónico a todo dar, e incluso se nota un compromiso más directo con el estándar de ELP (y tal vez también algún parentesco con TRIUMVIRAT). Enérgico sin ser chocante, robusto sin exageraciones, este ‘Concertino’ cierra el disco con un oportuno tenor épico.

El balance general que propongo para “Danza Urbana” es muy positivo, con lo cual recomiendo su adquisición para todos los interesados en explorar lo que se ha hecho y se sigue haciendo dentro de la vanguardia artística rockera en latitudes hispanoamericanas. GOVEA es una realidad surgida desde tierras mexicanas para seguir alimentando la vitalidad de la herencia del rock progresivo en el transcurso del nuevo milenio mientras va abandonando su primer decenio. Para ilustrar esta frase final, les dejo estos dos botones de muestra: 
Continuum - http://www.youtube.com/watch?v=Ar6XCaE-4LY
Falsa Dicotomía - http://www.youtube.com/watch?v=KuXsgCg1d2s

Sunday, December 27, 2009

ALTRUISMOS - la joven imagen del rock progresivo argentino


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy es hora de hablar sobre ALTRUISMOS, banda argentina muy nueva y también muy joven: en este tiempo en que su disco debut “Imagen” acaba de ser lanzado al mercado por vía de viajero Inmóvil, tres de sus cuatro componentes no han llegado todavía a la veintena y el cuarto recién tiene 23 años. Tal como se puede sospechar, el sonido de la banda está lleno de vigor e ímpetu, un sonido alimentado por las ganas de plantearse un reto ecléctico y exigente donde se mezclan la magia sofisticada del estándar progresivo, el colorido robusto del prog-metal y la exquisitez del jazz-rock (con una inspiración repartida entre la tradición 70era de MAHAVISHNU ORCHESTRA y RETURN TO FOREVER y las ofertas más recientes de TRIBAL TECH, PLANET-X y LIQUID TENSION EXPERIMENT). Frente a nuestros oídos, ALTRUISMOS desarrolla el camino hacia su madurez, siendo así que ya encontramos indicios puntuales de ella en varios pasajes de este disco debut.

El disco comienza con una introducción cósmica, la cual se engarza muy bien con las ambientaciones etéreas que conforman el cuerpo central de ‘Factor Crisálida’: este primer tema “real” empieza concentrándose en climas evocativos sobre un desarrollo rítmico lento, conformando así una confluencia entre PINK FLOYD y PAT METHENY, con su leve toque crimsoniano. El rol líder del guitarrista Pereda dentro del esquema sonoro general está claramente definido. En los últimos pasajes, la pieza se intensifica para así desarrollar un filo rockero más agudo, aunque siempre permanece el espíritu evocativo de base. ‘Altruista’ es el primer tema del álbum donde la banda se explaya en su faceta extrovertida, que es a todas luces la más recurrente. Se trata de un tema claramente encapsulado entre las coordenadas del jazz-rock metalizado, al modo de un híbrido de LTE y GORDIAN KNOT empapado de aromas a lo RTF: de hecho, las tonadas de piano que Nocelli elabora en varios pasajes portan la influencia de Chick Corea, y además, también toca un solo de órgano bastante impresionante, dicho sea de paso. En este momento, el disco ya ha elevado la temperatura del ambiente, y es así que ‘Erradia Crónica’ entra a tallar con su alegre dinamismo.
El tema comienza con un swing fabuloso, enmarcado en una sonoridad moderna y ahondando en las profundas inquietudes jazzeras del grupo. No tarda mucho el ensamble en desplegar su sentido aventurero pues la pieza fluye por cadencias que coquetean abiertamente con el free-jazz, llegando finalmente el grupo a intoxicarse con aguerridos climas psicodélicos antes de llegar al sexto minuto. A partir de aquí, se arma gradualmente un motivo arquitectónico marcado por la dupla de guitarra y bajo, el mismo que abre camino para el tema homónimo. ‘Imagen’ es una pieza extensa y ambiciosa, lo cual deja campo abierto para que el grupo organice su visión ecléctica de jazz-rock, progresivo sinfónico, neurosis crimsoniana de la etapa 90s-00s y tendencias metaleras dentro de una amalgama compositiva fastuosa y vitalista… y por qué no, también ostentosa. En muchos aspectos, esta pieza condensa la línea de trabajo de Altruismos desde su particularidad. ‘Comela’ nos devuelve a las experimentaciones jazz-rockeras de ‘Altruistas’ y ‘Erradia Crónica’, aunque con un filo rockero más minucioso y una armazón sonora en líneas generales más muscular. El tema más largo del disco (y el único cantado) es ‘Pánico En Deja Vú’, el cual ocupa un espacio un poco mayor de 14 minutos. Tras una breve introducción psicodélicamente aleatoria, la pieza se enmarca en un ambiente contemplativo majestuoso, claramente definido en lo sinfónico con ciertos matices prog-metal llamados a generar una añadida fastuosidad. A partir del noveno minuto, la vertiente prog-metal pasa a ser el ingrediente principal a partir de la creación de un jam potente que transmite ambientes inapelablemente robustos. Después de su arrebatadora conclusión, los climas psicodélicos de apertura regresan para armar una coda intrigante.

En mi humilde opinión, algunos detalles de la producción de sonido de “Imagen” pudieron haberse elaborado mejor a fin de que los sonidos del bajo no quedaran un poco “perdidos” entre la compleja labor del baterista y las esforzadas labores del guitarrista y el teclista, pero nada de esto altera mi percepción positiva sobre los méritos musicales del disco en cuestión. Hay que prestar atención a esta ópera prima de ALTRUISMOS y a todo lo que el susodicho grupo pueda irnos ofreciendo en futuros trabajos discográficos: por lo pronto, el grupo ha comenzado con buen pie.

Concluimos esta reseña con unos tubitos que dejan constancia de la energía inherente a este joven ensamble argentino:
Altruista - http://www.youtube.com/watch?v=OZjwM9Uuods
Imagen - http://www.youtube.com/watch?v=mP6aUMcqILY

Thursday, December 03, 2009

KANSAS, hogar del rock progresivo por 35 años



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Ya voy por mi tercer comentario sobre KANSAS desde que se inició mi asociación con José Zegarra y este blog AUTOPIETICAN. Todavía está presente en mi memoria reciente mi excitación por la re-edición digital del disco en vivo "Two For the Show" a mediados del año pasado, y más presente está la actuación de esta banda en Lima, mostrando buena parte de su repertorio clásico ante un público entregado y cómplice hace dos meses y medio. La razón de la gira mundial que ha estado realizando KANSAS en este año 2009 que ya se nos va fue la celebración de los 35 años de trayectoria discográfica, cuyo primer paso fue el disco homónimo de 1974. Este aniversario había comenzado el 7 de febrero de 2009 con un concierto especial en el Auditorio de la Universidad de Washburn, con el apoyo de la Orquesta Sinfónica de dicho centro de estudios superiores, más invitados especiales… a la sazón, Kerry Livgren y Steve Morse, es decir, el hombre que completó la forma definitiva de la formación clásica y el hombre que ayudó a la banda a reactivar la energía rockera de la banda durante la segunda mitad de los 80s. Este concierto estaba a todas luces diseñado para repasar varios puntos de referencia vitales dentro de una amplia discografía, un homenaje meticuloso a la propia obra, asumida con orgullo. Teniendo en cuenta el contexto orquestal del asunto, quedaba claro que la faceta más ambiciosa artísticamente tendría un realce especial, y justamente es esto lo que nos trae el DVD "There's Know Place Like Home".



Ahora que "There's Know Place Like Home" es un ítem físico, puedo decir que es un DVD excelente, que refleja fielmente la buena onda y el espíritu entrañable que la ocasión ameritaba, lleno de ejecuciones precisas y sensibles de clásicos kansianos de diverso calibre, así como de otros temas no tan "decisivos" pero que igualmente tienen sentido dentro del esquema general del concierto. La secuencia de 'Howlin' At The Moon' y el arreglo moderno de 'Belexes' ya está circulando en las giras de Kansas desde hace tiempo, por lo que su dosis de majestad y polenta no nos toman por sorpresa, pero sí que se hace notar la pertinencia de los arreglos orquestales. Claro está, Ragsdale hace gala de su virtuosismo, candidez y carisma a todo momento, un hombre que ha absorbido el espíritu y la dinámica del KANSAS esencial. Larry Baird, desde su rol de director orquestal, opera como un cómplice perfecto al erigirse como pieza clave para gestar la realidad de la magnificencia de 'Song For America', 'Nobody's Home' y 'The Wall'; de la prestancia de 'Point Of Know Return', 'Cheyenne Anthem' y 'Miracles Out Of Nowhere'; de la introspección épica de 'On The Other Side' y 'Hold On' (con su infaltable interludio extraído del epílogo de 'Peaceful And Warm'); de la nostalgia envolvente de 'Ghosts' y 'Dust In The Wind'. Una cosa curiosa es el uso de arreglos orquestales también para 'Fight Fire With Fire', un tema alevosamente AOR que en este evento adquiere una dinámica extra merced al uso de la orquesta. El asunto adquiere intenciones cinematográficas en los temas 'Song For America' e 'Icarus II': durante el interludio del primero, se muestran imágenes del aspecto industrial de los EE.UU. en perfecto complemento con su excelsa cadencia, mientras que en varios momentos del segundo se pasan imágenes de combates bélicos aéreos, realzando así la vibración heroica de su temática. Por supuesto, este último tema viene seguido de ‘Icarus’, otra pieza fundamental dentro de la gloriosa tradición de KANSAS.

El ingreso del primer invitado de la noche, Steve Morse, supone un vórtice hacia un clima de revitalización en esa noche de febrero: la ejecución de 'Musicatto' es magistral en su potencia y colorido y de inmediato, 'Ghosts' vuelve a exhibir su vibrante belleza, suavemente aumentada con el estribillo de 'Rainmaker'. Ojalá no se hubiese limitado al
Estribillo, sino que también hubiese aportado su explosivo interludio, el cual constituye el mejor momento del disco "In The Spirit Of Things". En fin, así son las cosas. Sin duda, Kerry Livgren es el invitado estrella por antonomasia: siendo el más viejo de los rockeros presentes sobre el escenario, aún sigue siendo capaz de ensalzar los momentos más intensos de 'Hold On' y 'Carry On Wayward Son', tema que construye un explico clímax conclusivo para el evento. Pero aún debo hacer una mención especial del bonus track 'Down The Road'. La razón de ello es que se trata de un jam que el grupo hizo durante las sesiones de ensayo previo… ¡¡con los dos invitados simultáneamente!! Esto es, se tiene a tres guitarristas en pleno retomando esta vieja canción de rodeo en torno a las terribles vicisitudes de un narcotraficante de poca monta que pretende huir de la furia de su poderoso proveedor. Se nota el clima de camaradería, casi se pueda tocar en el aire mientras se ve en la pantalla: Ragsdale se siente particularmente complementado con el estilo de Morse, quien en buena medida se roba el show durante la secuencia de solos improvisados en la sección intermedia. Se trata de un bonus invaluable.

Uno de los detalles que me parecen menos satisfactorios dentro de este estupendo DVD es que no incluya 'The Wall' integrado con el preludio de 'Incomudro', y que además, el órgano de fuelles a cargo de Kerry Livgren no se haga notar debidamente (suena mejor en la música de los créditos, que es precisamente la introducción de 'Incomudro'). Otra cosa es que se puede advertir que la sección de cuerdas resalta enormemente sobre las maderas y metales: es una pena que en los momentos más épicos de 'Cheyenne Anthem', 'Icarus' o 'Miracles Out Of Nowhere' no se luzcan realmente los aportes de los cornos y trombones, ni tampoco que las adiciones de las flautas hagan resaltar un contrapunto realmente eficaz a las capas de violines. Por otra parte, la adición de 'On The Other Side' es un gesto muy oportuno a la hora de resaltar que estamos también en el 30mo. aniversario del disco "Monolith". La ovación final tras 'Carry On Wayward Son' es un justo premio para un grupo que ha mostrado por enésima vez su oficio y sensibilidad en un evento que ha de quedar registrado con letras de oro en la historia del rock. Por lo pronto, este DVD debutó en el no. 5 de ventas de la lista Billboard: como dije antes, el arte de Kansas se las arregla para mantener su vigencia a pesar de que hace ya muchos años pasó su momentum de mayor gloria comercial. Conclusión final: un gran DVD recomendado y obligado para todo aquel que aprecie, de una manera u otra, el legado de KANSAS.

Concluyo esta reseña con los siguientes enlaces de Youtube que muestran grandiosos retazos de este documento audiovisual.-
Musicatto: http://www.youtube.com/watch?v=vQRH97ZolpY
Hold On: http://www.youtube.com/watch?v=YRCh8yh5Oys

Monday, November 30, 2009

THE TANGENT y sus nuevos relatos progresivos - elogio de "Down And Out In London And Paris"



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Tal parece que Andy Tillison no se conforma con ser un cercano amigo de Roine Stolt, sino que también se propone compartir con él el cetro del “mayor trabajólico del progresivo actual”: así parece demostrarlo con su manera tan consistente e imparable de dirigir la trayectoria fonográfica de THE TANGENT, siendo así que el nuevo disco “Down And Out In Paris And London” acaba de salir al mercado casi al unísono de “Jitters”, disco de retorno de PARALLEL OR 90 DEGREES que ya fue reseñado por quien escribe en un momento anterior. A diferencia de este último THE TANGENT es un ensamble que se siente cómodo transitando por las composiciones de largo aliento dentro de un esquema progresivo retro. Ostentando influencias de YES, ELP y el VAN DER GRAAF GENERATOR 75-76 que se filtran a través de esquemas sonoros afines a los de THE FLOWER KINGS (etapa hasta “Flower Power”) y el SPOCK’S BEARD con Neal Morse, THE TANGENT vuelve a regalarnos una obra musical efectiva y atractiva. De este modo, se recupera la grandeza de “A Place In The Queue” después de los peligros de saturación con loso que había coqueteado el doble CD “Not As Good As The Book” – tras un puñado de primeras escuchas de “Down And Out In Paris And London”, siento que recupero mi motivación original por THE TANGENT. Con una formación renovada y totalmente británica, uno de los nuevos integrantes es el veterano baterista Paul Burgess (quien ha pasado por las filas de Camel, Jethro Tull, 10cc, entre otros).


‘Where Are They Now?’ ocupa los primeros casi 20 minutos del disco, y claro está, se trata de una suite progresiva épica a la vieja usanza, con pretensiones artísticas inocultadas que se muestran a lo largo de su secuencia de motivos varios y utilización de compases poco habituales. Tras un inicio calmo marcado por punteos adustos a lo Gilmour, la pieza no tarda en desarrollar una fastuosidad donde confluyen las herencias del YES de “Relayer” y el ELP estándar. La primera sección cantada tiene un predominio del compás 5/4, mientras que el entusiasta jam que comienza a partir del séptimo minuto incorpora algunas cadencias de tipo Canterbury (especialmente en ese vibrato que se pone a algunos sonidos de órgano) aunque sin perder el núcleo sinfónico, e incluso utilizando unos frenéticos trucos space-rock sobre el camino. Pasada la barrera de los 10’30”, nos topamos con una sección lenta dirigida por el canto y el piano, desde la cual se reelabora el motivo inicial y se transporta hacia nuevos caminos de desarrollo melódico trazados con fluidez y soltura. La parte final, ceremoniosa y potente, incluye un excelente solo de saxo a cargo del siempre infalible y refinado Theo Travis: no me hubiese importado que se recortara un poco el solo de guitarra con tal de dar unos segundos más a dicho solo, pero por lo demás, no tengo nada que objetar a este final tan poderoso. ‘Paroxetine 20 mg’ elaborar una confluencia entre contundentes sonoridades rockeras y cadencias rítmicas de corte R’n’B. A pesar del uso recurrente de su compás en 4/4, hay suficientes variantes de melodía, ambientación y atmósfera como para mantener el interés a un nivel tremendamente interesante. ‘Perdu Dans Paris’ es otro tema extenso, esta vez durando 11 ¾ minutos. A pesar de que el canto (habitual) de Tillison tiene un aura un tanto distante, influido por el estilo de Hammill en su obra solista, la canción porta una melancolía descorazonada, incluso en aquellos pasajes del interludio en los que la pieza adquiere un incremento en su compás. El refinado estilo de Jakko M. Jakszyk genera texturas cautivantes a través de los solos de guitarra. Se trata, a fin de cuentas, de un tema muy bello, emotivo a la vez que bien articulado. ‘The Company Car’ tiene un comienzo un poco engañoso con su esquema de balada sami-acústica, pero a medida que se van introduciendo las psicodélicas líneas de sintetizador y el canto se hace gradualmente más rasposo, se cimienta la vía para un nuevo despliegue sofisticado de claro talante progresivo. Yo percibo que el fade-out pudo llegar un poco más tarde, como para dar más espacio a los últimos solos de sinte y de saxo.


El setlist que contiene 6 temas corresponde a la edición especial del disco, pues su repertorio “oficial” solo debe constar de 5 temas. El bonus track no aparece al final sino en penúltimo lugar – me refiero a ‘Everyman’s Forgotten Monday’, una power-ballad progresiva de claros tintes floydianos, mezclando ambientaciones del “Wish You Were Here” y del “A Momentary Lapse Of Reason”. El disco culmina con ‘The Canterbury Sequence Volume 2: Ethanol Hat Nail’, un tema conceptualmente ligado a otro que formaba parte del ya lejano disco debut “The Music That Died Alone”. Bueno, y como indica el título, esta pieza es un tributo a esa vertiente tan especial de la añeja tradición progresiva: los ágiles sabores jazzeros abundan, así como los adornos juguetones y los sonidos “anticuados” de órgano y piano eléctrico, creando así un homenaje múltiple a HAFIELD & THE NORTH, CARAVAN, MATCHING MOLE y NATIONAL HEALTH, además de ocasionales efectos cósmicos de sintetizador que nos remiten a GONG. Atención a la secuencia densa y pesada que comienza a eso del minuto 8, ¡¡formidable!! Este tema está muy bien armado, no pierde el foco a través de su diversidad interna, y supone un redondeo bien definido de la ideología ecléctica que preconiza THE TANGENT. Como balance general, “Down And Out In Paris And London” resulta a mis oídos un disco recomendable para los obsesivos melómanos progresivos de siempre.


Muestra de “Down And Out In Paris And London”.- 
Paraxotine: http://www.youtube.com/watch?v=voJQh4vmXXY

Friday, November 27, 2009

El retorno de PO90 con "Jitters" - rock progresivo a puro músculo


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Con la presente tengo el enorme agrado de presentar mis apreciaciones sobre el disco de retorno de PARALLEL OR 90 DEGREES, titulado “Jitters”. PO90 (como le llaman los amigos) era una de las bandas británicas que yo más apreciaba del revival progresivo noventero, y ciertamente se hizo extrañar por muchos mientras estaba relegado a un periodo de hibernación durante el desarrollo de THE TANGENT. El dinámico Andy Tillison, compositor, letrista, cantante, tecladista y guitarrista de PO90 se sentía cómodo y ocupado en su inicial asociación con Roine Stolt durante los primeros años de THE TANGENT. Quedando como única fuerza creativa al frente de esta banda, e incluso con un nuevo lanzamiento al mercado este año, Tillison pudo por fin darse abasto para retomar el proyecto de PO90. Por lo escuchado en “Jitters”, puedo aseverar fehacientemente que se ha tratado de una excelente ocurrencia, pues lo que se encuentra aquí es un disco muscular, repleto de sonoridades robustas y cimentado sobre un tratamiento moderno de las más típicas ambiciones progresivas. En buena medida, este disco preserva y enfatiza el tipo de garra sofisticada que se plasmó en el hasta ahora último disco de la banda “More Exotic Ways To Die” (del año 2002). Usualmente un quinteto durante sus primeros 7 años de existencia, en esta segunda fase de su carrera PO90 es un cuarteto de Andy Tillison (voz, teclados y guitarra), Dan Watts (guitarras y artilugios electrónicos), Matt Clark (bajo) y Alex King (batería y artilugios electrónicos).

Desde la vía de entrada plasmada en el tema irónicamente titulado ‘Interlude’ se siente un punche fenomenal, portando un filo inapelable que se desarrolla consistentemente a través de un motivo sólido: su estructura es un anticipo de riffs y motivos que aparecerán más desarrollados en varios temas que siguen a continuación. Como al fin y al cabo, se trata de un preludio, el primer ejercicio notable de desarrollo musical se da en ‘Standalone’. Durando casi 6 minutos, el tema se inicia con una evocativa introducción de piano que nos pone en ambiente con la emotividad arrolladora que se va instalando desde que los guitarreos entran en acción. ‘Threesome’ tiene una naturaleza más electrizante merced a la rabiosa confluencia entre los guitarreos y el sintetizador que se explaya sobre una arquitectura rítmica tremendamente sólida. Las alusiones a esquemas sonoros de PORCUPINE TREE, O.S.I. y MUSE son claras de percibir. ‘Entry Level’ tiene un swing un tanto tirado al soul de base funky, lo cual hace que se genere un oasis de contención en medio de los aguerridos ejercicios rockeros que han tenido lugar hasta ahora. ‘Backup’ parece portar descaradamente la influencia del PT de los últimos 10 años, estableciendo atmósferas llamativas en clave de rock potente que se explaya mayormente en un medio tiempo. En su interludio, el esquema rítmico se intensifica hasta el punto de crear un impacto psicodélico bárbaro desde una patente vecindad con el prog-metal, lo cual sirve para que el clima sonoro de la pieza implosione convincentemente tras regresar al compás inicial. El tema homónimo prosigue ciertamente por esta herencia PT, siendo así que también se pueden notar ciertas afinidades con MUSE y la faceta aguerrida de RADIOHEAD. Más adelante, las cosas se ponen un poco más eclécticas con la expansión de ciertas cadencias jazz-rockeras en el esquema rítmico y el uso relativamente destacado de teclados cósmicos, todo ello apuntando a asentar una especie de contraste con los pasajes más duros. ‘The Dock Of The Abyss’ combina en buena parte de su estructura interna la agilidad del post-punk con la pegada del rock alternativo melódico, pero lejos está PO90 de querer hacer una canción convencional sin más: los adornos de teclado son efectivamente bizarros, así como también lo es el intermedio metalero desde el cual se crea un clímax bastante ágil. Los últimos siete minutos del disco están ocupados por ‘On The Death Of Jade’: portando una base sonora patentemente digitalizada, la pieza recrea una ingeniosa confluencia de space-rock, Indie y krautrock, instalada sbre un compás semi-lento que evoca cadencias nostálgicas. Ya en discos antiguos de PO90 hallamos composiciones en esta línea, así que podemos decir que esta canción refleja la esencia más añeja de esta banda felizmente resucitada.

Éste es un disco que rebosa energía rockera en un sentido decididamente frontal, aunque no se enmarca en el mainstream, sino que cuenta con sólidos recursos de sofisticación artística como para ameritar credenciales progresivas. No cabe duda que Andy Tillison sabe sentirse seguro dentro de un terreno musical que es tan ajeno a la fastuosidad retro de THE TANGENT, y si “Jitters” fue diseñado para demostrar que PO90 es una fuente de polenta rockera que no se ha enmohecido durante su periodo de hibernación, entonces a mí me consta que la demostración ha sido irrefutable.

Friday, November 06, 2009

La eternidad progresiva según SYZYGY

En esta ocasión traigo a colación a SYZYGY, banda estadounidense formada por veteranos amantes y cultores del progresivo sinfónico pero que recién en los últimos años ha podido gestar una carrera discográfica. Durante la primera mitad de los 90s, bajo el nombre original de WITSEND, el grupo liderado por el guitarrista Carl Baldassarre y el teclista Sam Giunta hizo su debut fonográfico con “Cosmos and Chaos”. Hizo falta que pasara una década completa y un nuevo bautizo (para llamarse SYZYGY) antes de que el grupo completara su segundo trabajo, “The Allegory Of Light”, un disco bastante sólido, definidamente enmarcado bajo el esquema retro sinfónico. Las influencias de YES, ELP, KANSAS y el PINK FLOYD 73-75 se reciclaban a través de filtros afines a los utilizados por TRANSATLIANTIC, el SPOCK’S BEARD pre-“Snow”, SALEM HILL, un poco de KAIPA y otro poco de HOLDING PATTERN también. Ahora, en 2009, “Realms of Eternity” confirma que SYZYGY sigue crucialmente interesado en explorar esta estrategia progresiva particular – en todo caso, este nuevo disco exhibe un ímpetu un poco más medido en comparación.

La secuencia de los tres primeros temas, ‘Darkfield’, ‘Vanitas’ y ‘Dreams’, instaura el modus operandi de la banda sin mayores tapujos. Entre los dos temas cantados (el primero y el tercero), prefiero el último dado que logra perfilar un esquema melódico más contundente, por vía de una serie especialmente ingeniosa de arreglos fastuosos, adecuados para la ocasión. Pero es en el instrumental ‘Vanitas’ donde hallamos las más poderosas dosis de polenta e ingenio melódico para la primera media hora del disco – me atrevería a asegurar que se trata de la mejor pieza de SYZYGY hasta la fecha. ‘Echoes Remain’, el cuarto tema, vira hacia un recurso muy diferente: se trata de una balada acústica desarrollada a través de una ambientación bucólica serena, plasmada en la elegantemente sobria comunión entre las guitarras acústicas y las delicadas capas de teclado (especialmente el sintetizador que emula al mellotron de flautas).

HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.
‘Dialectic’ (que dura 16 ½ minutos) y ‘The Sea’ (opus que ocupa los últimos 28 minutos del álbum) están a cargo de retomar la prestancia fastuosa propia del retro-prog en torno a la que SYZYGY articula su esencia artística, exhibiendo las influencias y afinidades que mencioné más arriba. En ‘The Sea’ tenemos piezas que tienen títulos autónomos: aparte de la delicada estilización otoñal de ‘Arranmore Isle’ y ‘Reflections’, y la suave agilidad pastoral de ‘The Morning Song’, todas las demás secciones de este opus reflejan dinámicos desarrollos melódicos y enérgicas arquitecturas sonoras robustamente ambientadas en un esquema sinfónico alimentado con ciertos elementos AOR. El solemne clímax con que se cierra la última sección ‘Finale’ establece un clima de majestuosidad bastante coherente con la base general del disco. El entusiasmo e ingenio de SYZYGY están más allá de cualquier duda, y aquí está “Realms Of Eternity” como prueba contundente de ello.

Monday, September 21, 2009

KANSAS en Lima - 19 de setiembre de 2009

HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Nosotros, la sociedad de melómanos rockeros peruanos, tuvimos una ocasión tremendamente especial para disfrutar de parte del legado viviente del género progresivo, esta vez viniendo del Medio Oeste estadounidense – me refiero naturalmente al grupo KANSAS, ensamble que actualmente está celebrando el 35to. Aniversario de su trayectoria fonográfica, la cual se inició con su disco homónimo de 1974. La etapa generalmente considerada como clásica de KANSAS es la ubicada entre los años 1974 y 1978, donde el entonces sexteto de Phil Ehart (batería y percusión), David Hope (bajo), Kerry Livgren (guitarras y teclados), Robbie Steinhardt (violín, viola y voz), Steve Walsh (teclados, percusión y voz) y Rich Williams (guitarras) conquistó gradualmene un gran contingente de fans que les permitió llenar grandes auditorios durante una buena cantidad de años. Este éxito comercial, fruto sin duda de gran esfuerzo y aún más grande constancia, tambié nresulta sorprendente habida cuenta de que la propuesta musical de KANSAS se caracteriza por su sofisticación y actitud de exigencia para con el oyente.

La gira mundial que el grupo emprende desde febrero del presente año 2009 los ha traído incluso al territorio latinoamericano durante el mes de setiembre, siendo así que Chile, Argentina, Perú, El Salvador, Guatemala, Panamá y México son los países beneficiados por esta celebración del rock. Estamos a la espera del DVD “There’s Know Place Like Home” – esta paráfrasis de la frase que dice Dorothy al final de la película “El Mago De Oz” encabeza un espectacular concierto que el KANSAS actual dio con la Orquesta Sinfónica de Washburn, acompañado de invitados tan especiales como el mismísimo maestro Kerry Livgren y el no menos magistral Steve Morse.
Mientras tanto, muchos de sus seguidores estamos al tanto de la banda por medio de la experiencia directa de asistir a un concierto suyo.

El estilo de KANSAS históricamente está marcado por la inserción de aires típicamente estadounidenses (blues, boogie, rock pesado melódico y country-rock) dentro de una amalgama sonora ambiciosamente aspirante a plasmar los típicamente preciosistas recursos del progresivo sinfónico bajo la influencia de YES, JETHRO TULL, GENTLE GIANT y ELP. Este grupo siempre ha sido y se ha preciado de ser difícil de categorizar, a pesar de que de por sí buena parte de su repertorio exhibe patentes ganchos melódicos y porta una vibración contagiante. Más allá de la inmensa popularidad de su conmovedora balada acústica ‘Dust In The Wind’ y de los flirteos con el AOR a través de su otro gran referente radial ‘Carry On Wayward Son’, el asunto es que KANSAS tiene sobradas razones para ostentar con orgullo el haber sabido mantener un buen prestigio y un sostenido interés de parte de una gran cantidad de melómanos que buscan la exploración de ideas sustanciales en el rock. Este aniversario del grupo es también una celebración de quienes están dispuestos a celebrar su legado.

Pues bien, en la Pérgola del C. C. Jockey Plaza, KANSAS ofreció un excitante concierto para los limeños congregados en dicho local en la noche del sábado 19 de setiembre. El desde hace ya varios años quinteto se conectó desde el inicio con un público totalmente cautivado y entregado: a pesar de que la cantidad de asistentes no llenó el local, definitivamente se logró una comunidad entre las mentes creativas sobre el escenario y las mentes perceptivas frente a él. Las atmósferas misteriosas sobre las que se armaba poco a poco el preludio de ‘Howlin’ At The Moon’ iba asentando una base firme para las sucesivas expresiones de fuerza estilizada de ‘Musicatto’ y ‘Belexes’ – oficio y genuina potencia conjugadas en una única fuente sónica. El público siguió reaccionando receptivamente al dinamismo grácil de ‘Point Of Know Return’ y la magia exquisita de ‘Miracles Out Of Nowhere’. A partir de allí, quedó claro que el respetable esaba dispuesto a prestar debida atención al repertorio y premiar cada pieza individual con su merecida ovación, incluyendo algunas frases de elogio arrojadas al viento para que tal vez lleguen a los oídos de KANSAS.
Con la secuencia de ‘On The Other Side’ (tema del treinteañero disco “Monolith”), ‘The Wall’ y ‘Hold On’ se completaba una inmensa cuota de majestuosa melancolía en la que las reflexiones del ineleco y las añoranzas del corazón inspiran al arte en sus expresiones más elevadas. Manteniendo esta orientación de emotividad contemplativa, la clásica ‘Dust In The Wind’ llevó el ambiente hacia un lindero más calmado, que no por ello menos intenso. El hecho de que el público cantara toda la letra como si se tratara de una coral contratada para el evento no fue un estorbo, sino más bien una manifestación de la comunión entre artistas y oyentes que iba a perdurar hasta el fin del concierto.
‘Song For America’ es en muchos sentidos la canción emblemática de KANSAS, especialmente debido a su envolvente riqueza melódica, la cuidada elegancia de los arreglos y el manejo impoluto de los cambios de ritmo y ambiente que tienen lugar. ‘Cheyenne Anthem’ e ‘Icarus’ siguieron después, completando acertadamente la ideología del grupo de plasmar su imaginación musical en un inpelable equilibrio de contundencia y sofisticación. Pero también hay momentos para bajar a la tierra e instalar una manifestación de colores sonoro regionales, y para ello está el jam de ‘Down The Road’: el clima de jolgorio celebratorio fue contagioso, y cabe además señalar la novedad de ver a Steve Walsh añadir algunos toques de armónica para completar su labor en los teclados. Debido a su empleo de climas sinfónicos sobre una cadencia blues-rock, ‘Portrait’ resulta la canción ideal para redondear esta atmósfera de pura extroversión. Esta pieza fue sucedida por una “primera despedida” que, como suele suceder, no logró engañar al público. El encore se inició con ‘Fight Fire With Fire’, un breve guiño a la faceta más pegadiza del grupo (de la etapa con John Elefante), y terminó con un arrebatador ‘Carry On Wayward Son’, canción que sentenció a plenitud la hermandad que por poco más de hora y media había unido a estos rockeros cosmopolitas de la zona rural estadounidense con un auditorio peruano genuinamente ensimismado en su puro goce. Era sencillamente conmovedor sentir la conexión entre un público literalmente volcado hacia el escenario y un Walsh que saludaba y se despedía simultáneamente al cantar el puente y el estribillo final de 'Carry On Wayward Son'. ¡¡Vibrante!!

Repasemos algo de los aportes individuales que sustentaron la magia grupal de KANSAS.-
- Phil Ehart: Baterista fino y poderoso, dueño de un talante sólido que le permite operar solventemente en la base rítmica mientras maneja con soltura los complejos adornos y síncopas que salen a colación en varios pasajes de la música del grupo.
- Billy Greer: Bajista preciso, poseedor de un obvio carisma que le permite tanto complementar la labor vocal de Walsh como fungir de portavoz de la banda frente al auditorio.
- David Ragsdale: Violinista virtuoso e ingenioso, él encarna la esencia del mismo entusiasmo, haciéndolo extensivo a sus aportes adicionales en la segunda guitarra. Parece mentira que en su intermitente estadía de 9 años haya podido asimilar al 100% el espíritu de este grupo tan veterano y ubicarse como el incuestionable centro neurálgico del sonido grupal.
- Steve Walsh: A pesar del natural desgaste que traen los años, sigue luciendo su buena forma como vocalista así como su personalidad apasionada para expresar ideas y emociones con miradas y gestos. También sabe lucir su destreza en los teclados, algo fundamental para la arquitectura musical del grupo.
- Rich Williams: Guitarrista de gran oficio, hace gala de una sana actitud ecléctica que le permite fundar sonoridades a veces aguerridas, otras veces sutiles y funcionales, otras veces cálidas y serenas, todas ellas siempre adecuadas para el momento y ejecutadas con perenne sensibilidad.

El repertorio del concierto fue idéntico al de los conciertos de Santiago y Buenos Aires.-
1. Howlin’ At The Moon / Musicatto / Belexes [con extracto de Lightning's Hand]
2. Point Of Know Return
3. Miracles Out Of Nowhere
4. On The Other Side
5. The Wall
6. Hold On [con extracto de Peaceful And Warm]
7. Dust In The Wind
8. Song For America
9. Cheyenne Anthem
10. Icarus (Born On Wings Of Steel)
11. Down The Road
12. Portrait (He Knew)
13. Fight Fire With Fire
14. Carry On Wayward Son

Personalmente, no me hubiera molestado que hubiesen tocado alguna canción del “Freaks Of Nature”, así como celebrando el retorno de Ragsdale hace tres años, o tal vez que se incluyera una canción del disco “In The Spirit Of Things”, el cual contiene algunas gemas que no merecen perderse en el olvido. ¿Y dónde está ‘Paradox’? ¿Y por qué no se ofreció nada del emblemático disco “Somewhere To Elsewhere”, tal vez ‘Icarus II’, que ya de por sí es un “clásico nuevo” de KANSAS? Bueno, no se puede tener todo en todo momento en esta vida, y con lo que hubo ya tuvimos bastante. Estas pequeñas quejas puntuales no deben oscurecer la gran verdad de esa noche de setiembre: que KANSAS ofreció un concierto memorable, mostrando que su talante y potencia son incombustibles y que su aún vigente legado musical está destinado a perdurar hasta el fin de los tiempos.

Aquí me despido hasta otra ocasión - Carry on wayward son!!!