HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA
Nos llegan las mejores noticias desde los cuarteles del ensamble avant-progresivo francés LE GRAND SBAM: hace poco tiempo salió al mercado su nuevo trabajo fonográfico “Janus”, más exactamente, el 19 de junio pasado. Bajo
la dirección de Léo Margue, LE GRAND SBAM opera con el amplio núcleo vocal de Pauline
Laurendeau, Caroline Sentis, Agnès Potié, Louise Perret, Jessica Martin Maresco,
Olivier Germain Noureux, Ismaël Colombani, Antoine Mermet y Thomas Arnera,
junto a un nutrido ensamble de músicos: Lucie Leker y Fany Fresard a los
violines; Dorothée Royez a la viola; Emilie Martin al contrabajo; Clélia
Bobichon al clarinete; Pierre Horckmans al clarinete bajo; Pierre Glorieux al
fagot; Nathalie Cornevin al arpa; Mihaï Trestian al cimbalom; Romain Baret, Boris
Cassone y Matthieu Lemennicier a las guitarras eléctricas; Antoine Arnera a los
teclados; Guilhem Meier a la batería y las percusiones, y; Benoit Lecomte a los efectos electrónicos. Lo mostrado en este disco es una parte de una composición más grande titulada Janus, Opera Cthulhu. Antoine Arnera es el autor de la música mientras él y Thomas Arnera son los autores de las letras. El concepto del álbum que hoy nos ocupa explora la naturaleza del compost, los fósiles y los muertos bajo la inspiración del controvertido astrofísico Jran-Pierre Petit, la bióloga ecofeminista Donna Haraway y el espíritu Matshish Kapéu, una divinidad que la comunidad inuit considera que se expresa a través de flatulencias tras liberar a la susodicha comunidad de la prohibición de cazar mandada por el Amo del Caribe. Juntando todo esto, la narrativa de este concepto aspira a iluminar el camino de integración de una entidad múltiple: el holobionte. En suma, “Janus” es un ritual celebratorio sobre el detritus, que es la necesaria contraparte del esplendor dentro del orden cósmico. Las sesiones de grabación tuvieron lugar en los estudios 3 Grand Mères y L’Ampli, además del Theatre de la Renaissance Coullins 63. R3my Boy se hizo cargo de la mezcla y la masterización del nuevo material. El propio Antoine Arnera realizó el arte gráfica.
Repasemos ahora el repertorio. La miniatura de cuarto de minuto y poco más
‘Poupée Léonisse’ abre el álbum con sonidos cibernéticos semejantes a los de un registro de información, y a partir de allí se instala la ‘Ouverture’, la cual establece una celebración grisácea donde las bases percusivas tribales y los incansables coros arman las columnas para sostener el sonido grupal en bloque. Definitivamente hay un aura festiva aquí, pero es más de un aquelarre que celebra la misma existencia de la tensión orgánica del universo. El ensamble se dispone a realizar variantes interesantes en esta festividad con particular fervor. ‘Tshishma’ es otra miniatura consistente en pulsaciones abstractas, la cual antecede a ‘Tourbifouette II’, una composición traviesa y majestuosa. Ésta se centra en un vigor expresionista donde las agitaciones tímbricas que sirven como base armónica son manejadas con impoluta precisión desde la ingeniería rítmica en curso. Se establece un aire de expectativa mientras las incesantes vibraciones saltarinas elaboradas por el bloque instrumental anuncian la pronta llegada de una exaltación. Cuando ésta llega, el encuadre sónico general refleja un fulgor alegre bajo un manto dadaísta mientras las síncopas generales del esquema rítmico mantienen una sofisticación imponentemente señorial. Primer cénit del álbum. ‘Mécanique
Des Trous’ es la tercera miniatura y se estructura en un arreglo vocal hermético. ‘Ragga II’ emerge de allí como un sólido ejercicio de nervio ceremonioso mientras el rol destacado de los recursos electrónicos plantea un escenario futurista. ‘Phase Méduso-Végétative’ nos
brinda un medio minuto de soliloquio, después de lo cual se despliega la dupla de ‘Mécanique Des
Pompes’ y ‘Hypnose I’. La primera de estas piezas mencionadas instaura un hálito solemne que algo tiene de perturbador, aunque no llega a hacerse tétrico. Más bien, se trata de un boato solipsista donde se celebra un secreto perdido en lo oscuro que sólo quienes cantan pueden ver pero no quieren nombrar en sus versos. La segunda exhibe un mantra complejo donde se retoma parte de las agitaciones incandescentes del tema #4, pero con un enfoque menos tortuoso: aquí se quiere explorar lo telúrico de una manera desafiante al modo de un fuego que se deconstruye y reconstruye incesantemente mientras dura la pieza. El clímax vocal es, a la vez, vivaracho e infernal.
‘Gaz
Cloub’ es otro minúsculo soliloquio, esta vez, arropado por ornamentos electrónicos. ‘Duopodes II’ agita las aguas con una manifestación de vivacidad que nos muestra al ensamble decidido a explorar el discurso fusionesco con cierta coquetería emanada del fulguroso uso de elementos afrolatinos, gitanos y arábigos tanto en el esquema rítmico como en el motif central. Eso sí, no hay aquí una alegría frontal, pues los enrevesados arreglos corales se encargan de enfatizar una neurosis irrefrenable mientras la danza espiritual sigue adelante con sus pícaras revueltas. Otra miniatura llamada ‘Flakoku’ revela un nuevo soliloquio atrapado por vibraciones electrónicas, abriendo la puerta a ‘Tourbifouette I’, una poderosa expresión de excelsas explosividades donde el esquema sonoro del ensamble cobra matices y colores épicos. Los brincos y volteretas musicales que van desarrollándose a lo largo del camino van germinando un clímax explosivo durante el último tercio, el cual parece enfilarse hacia las estrellas del ímpetu tan grandilocuente que tiene. Lo ostenta con orgullo e inteligencia, lo cual hace del tema en cuestión otro cénit del disco. ‘Ragga I’ convierte la magnificencia convulsiva de la canción precedente en otro ejercicio tribal donde conviven gozo e inquietud. ‘Zone Trouble’ es un cántico espectral y minimalista que antecede a ‘Symbiotshish II’, la pieza más extensa del disco con sus 8 minutos de duración. Básicamente, lo que hace el ensamble es retomar la senda de ‘Tourbifouette I’ para darle un encauzamiento más brutalmente dadaísta. Los espasmos sistemáticos que brotan del complejo esquema rítmico se expresan de diversas maneras: con excelso vigor, con ingeniosa sutileza, con surrealista solemnidad. En la sección final. la asociación del bloque coral y el ensamble de cuerdas se pone al frente del enclave musical, lo cual genera un centelleo aristocrático. Otro momento culminante del repertorio. La miniatura de casi tres cuartos de minuto ‘Hybrose’ consiste en otro soliloquio. De esta manera se instala la pieza idóneamente titulada ‘Epilogue’ porque es la que justamente cierra el disco. Su espiritualidad crepuscular está dignamente expresada por las bases armónicas del teclado mientras unas suaves adiciones de instrumentos y voces añaden un cariz cinematográfico al asunto. Es el final de un extenso ritual, es la llegada de la noche para reposar después de tan exhaustiva sucesión de juegos y testimonios.
Todo esto fue lo que se nos brindó con “Janus” desde los cuarteles de LE GRAND SBAM, banda campeona del ideal avant-progresivo extremo dentro de la actual escena francesa. El lenguaje musical del Zeuhl está tan vivo como siempre y el deseo perpetuo de la gente de LE GRAND SBAM de contar historias de índole cósmica hace que el arte de la música preserve su atemporal dignidad. ¡¡Totalmente recomendable!!
Muestras de “Janus”.-
Tourbifouette II: https://legrandsbam.bandcamp.com/track/tourbifouette-ii
Tourbifouette I: https://legrandsbam.bandcamp.com/track/tourbifouette-i
Symbiotshish II: https://legrandsbam.bandcamp.com/track/symbiotshish-ii



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