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Sunday, April 18, 2010

Flores para ALGERNON y su disco "Ghost Surveillance"


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hace poco he descubierto a un ensamble de rock experimental ecléctico proveniente de Chicago llamado ALGERNON… ¡¡y vaya si me ha impresionado!! En este año 2010 ALGERNON nos brinda esta tremenda joya musical titulada “Ghost Surveillance”, su tercer trabajo fonográfico. Este grupo comenzó a inicios del milenio como un dúo de jazz vanguardista de guitarra (a cargo de Dave Miller) y batería (a cargo de Darren Garvey). Hoy por hoy, tras algunas modificaciones en su formación a través de los años, el grupo opera como un quinteto que contiene a dos guitarristas – Toby Summerfield y el propio Miller –, el bajista Tom Perona, la percusionista Katie Wiegman y el baterista Corey Healey.

El núcleo sonoro de la banda se congrega claramente en la mezcla y alternancia de jazz-rock, post-rock y psicodelia enraizada en ambiciones progresivas, aunque también se puede advertir indicios de krautrock, no-wave y rock pesado. En todo caso, cabe señalar que la propuesta ecléctica de ALGERNON no se pierde en una suntuosidad explícita sino que pone especiales énfasis en ambientes y desarrollos en un entramado instrumental bien equilibrado. Los momentos de gran despliegue enérgico son mayoritarios, pero el grupo se cuida siempre de llegar a lo aparatoso y lo vulgar en sus momentos más electrizantes. En líneas generales, la oferta musical de ALGERNON puede interpretarse como un replanteamiento del post-rock a través del uso de complejos juegos musicales inspirados en el jazz-rock y la psicodelia progresiva o como una remodelación vigorizante del jazz-rock a través de recursos de la vanguardia contemporánea, de una manera u otra, el grupo pasa como un baluarte de ingenioso eclecticismo e incombustible energía.

Vayamos ahora al disco que nos ocupa. ‘The Briefing’ construye de manera sostenida la instalación de su motivo central, el mismo que despliega su agilidad desnuda después de una introducción marcada por la contención. El swing de la pieza es bastante pegadizo, incluso en aquellos momentos en que la pieza desarrolla una aureola psicodélica ácida. ‘Broken Lady’ despliega unos aires fusionescos que aparentemente nos remiten un tanto a las influencias de UPPER EXTREMITIES y GORDIAN KNOT – la arquitectura distribuida entre las diversificadas labores de las dos guitarras, la ingeniosa dupla rítmica y los ornamentos de vibráfono es fabulosa en su vibrante precisión. La sección lenta que ocupa la segunda mitad nos lleva a un sendero de misterioso reposo espiritual. ‘Honey Trap’ nos transporta a una psicodelia cósmica donde el híbrido de post-rock y free-jazz establece un esquema fundamental de niebla grisácea, mientras que ‘Timekiller’ ofrece un colorido más soleado a partir de su carácter predominantemente extrovertido… aunque no faltan algunos ornamentos delirantes que añaden instantes de traviesa perturbación. ‘Operative vs. Opposition’ ofrece una curiosa mezcla de crimsonismo y atmósferas a lo HENRY COW (de la etapa “Unrest”) sobre una cadencia rítmica que alterna la coqueta agilidad del Latin jazz a lo bossanova, variables robustas de fuerte carácter progresivo y la languidez melancólica. El ensamble se maneja bien dentro de un espectro temporal de 8 minutos y pico, manteniendo las cosas en un nivel de interés y sorpresa. La densidad desplegada en los últimos pasajes porta algo de tenebroso, lo cual facilita mucho que el clímax se asiente de manera contundente. ‘Everybody Stay Calm’ comienza con un enfoque centrado en ambientaciones calmas y sutiles, valiéndose de la sencillez contemplativa para transmitir una sencillez etérea. El diálogo entre el vibráfono y el teremín que se inicia poco antes de terminar el segundo minuto es casi como una nube que flota en un cielo nublado y silencioso, pero este recurso no es sino un preámbulo a la sección extrovertida de la pieza. Durando poco más de un minuto, ‘Intelligence Meltdown’ nos brinda un breve retazo de psicodelia retro sobre un compás rítmico que pueda parecer de garaje 60ero pero que en realidad da pie a un retocamiento extravagante de la típica extroversión rockera. Acto seguido, ‘Debrief and Defect’ despliega su ambiciosa expansión de 11 minutos comenzando con un prólogo potente y aguerrido cuyo ceremonioso compás lento pasa a ser recogido por el primer motivo central en un clima de misteriosa languidez. El rol protagónico del vibráfono permite a la pieza adquirir un patente carácter ensoñador, aunque también hay indicios de algo inquietante que late en el trasfondo, especialmente si atendemos a las cadencias marcadas por las estoicas notas de piano y bajo al unísono. Poco antes de llegar al quinto minuto, la pieza vira hacia una atmósfera minimalista muy decididamente enfilada hacia los patrones del post-rock en su faceta más contemplativa. El crescendo marcado por las capas de sintetizador genera un clima idóneo para extraer esa inquietud de trasfondo que mencioné anteriormente, pero no se hace a punta de agresividad sino de exploraciones cósmicas pertinentemente enriquecidas por los demás instrumentos (especialmente el bajo). Algo muy a lo GYBE!, en verdad. El crescendo culmina en el décimo minuto, que es cuando el grupo retoma el prólogo para la coda, la cual revela una esencia muscular más pronunciada. Este vigoroso final sirve para abrir la puerta a ‘Objective Compromised’, pieza que suena a una confluencia de CRIMSON contemporáneo, DON CABALLERO y ATTENTION DEFICIT dentro de un esquema focalizado en realzar los contrastes entre los diversos motivos. El aire exultante con el que termina esta pieza refleja muy bien el dinamismo tan característico de este quinteto. Finalmente, ‘The L Pill’ nos ofrece un paisaje sonoro etéreo y surrealista encapsulado en un ensimismamiento calmo: las suaves amalgamas distorsionadas de teclados y guitarra generan una misteriosa serenidad que nos remite a ciertas herencias del krautrock así como a las propuestas de GYBE! y TORTOISE.

“Ghost Surveillance” es una obra musical bastante relevante a la hora de descubrir y valorar las nuevas propuestas que se van dando en la multivalente escena internacional de rock experimental: para mí, un gran descubrimiento sin paliativos. Es bueno saber que las inquietudes progresivas del momento pueden todavía generar propuestas genuinamente frescas e intensas --- ¡flores para ALGERNON!

Friday, April 02, 2010

RED SPAROWES, el sonido excruciante y la respuesta firme del post-rock


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

No hace mucho que me he estado familiarizando con la obra de RED SPAROWES, banda originada hace ya unos 6 años en Los Angeles a partir de una congregación de miembros y ex-miembros de Isis. Tras dos discos de larga duración, un EP y un disco en vivo, el año 2010 nos trae “The Fear Is Excruciating But Therein Lies The Answer”, el nuevo disco de parte de esta banda, cuya formación ha tenido ciertas variantes a la par que mantenía la presencia de Bryant Clifford Meyer (guitarra, teclados) y Greg Burns (bajo, guitarra pedal steel): el quinteto lo completan Andy Arahood (guitarra, sintetizador, bajo), David Clifford (batería, percusión) y Emma Ruth Rundle (guitarra). A diferencia de los senderos más coloridos y “orquestalmente” ambiciosos que vemos en las propuestas de THE PAX CECILIA, DO MAKE SAY THINK o los pioneros GODSPEED YOU BLACK EMPEROR!, la línea de trabajo de RED SPAROWES se emparenta más cercanamente con las de ISIS (claro, naturalmente), TORTOISE y MOGWAI. En líneas generales, RED SPAROWES es una banda fiel a un estándar, pero lejos de ser como un acólito sin personalidad definida, por el contrario, logra reflejar inquietudes propias a través de los ambientes envolventes y misteriosos que inundan el repertorio de su material. El actual quinteto decidió para este nuevo disco despojarse un poco de las arrebatadoras aureolas cósmicas que se desprendían usualmente de sus vuelos musicales para darle un enfoque un poco más filudo y algo más seco, aunque de todas maneras persiste esa peculiar combinación de ambientes envolventes y sonoridades sólidas que es tan propia de RED SPAROWES.

‘Truths Arise’ es el breve preludio de menos de 2 minutos de duración que se encarga de iniciar la controladamente densa reflexiva sobre la cual se va a armar el repertorio integral del disco: se trata de un despliegue de flotante magnificencia que viene convenientemente sucedido por los climas más decididamente sosegados de ‘In Illusions Of Order’, pieza dominada por delicadas articulaciones entrecruzadas por las guitarras congregadas. El parentesco con ensambles tales como MOGWAI y TORTOISE es inocultable. El hipnótico crescendo que llega a su cúspide a la altura del cuarto minuto y medio viene inmediatamente sucedido por un motivo distinto que se hace eco de la languidez inicial hasta cierto punto, pues el esquema rítmico vira hacia unos recursos de tensión un poco más explícitos, abriendo así una puerta para el hermoso clímax final. ¡Ojalá éste hubiera durado un poco más! ‘A Hail Of Bombs’ tiene un aire más extrovertido, lírico incluso: las alusiones explosivas del título recién se airean expresamente a pocos de pasados los 2 minutos, que es cuando las ráfagas guitarreras llenan espacios a punta de enérgicas texturas. En camino hacia el final, las cosas viran hacia un espacio calmo. ‘Giving Birth To Imagined Saviors’ tiene unos pasajes iniciales bastante intrigantes, de tenor minimalista – de este modo, se instala el esquema para una atmósfera épica que permanece sólidamente arropado bajo un esquema contenido por un buen tiempo. Poco antes de llegar a los 4’30”, el grupo cambia lo épico por lo denso hasta el final, haciéndolo con total fluidez y un nervio convincente. ‘A Swarm’ porta un lirismo evocativo que se preserva sólidamente a través de los variantes motivos que se van sucediendo en una creciente intensificación antes de que el reprise regrese a la expectante calma inicial: es casi como una retoma de los espíritus musicales que anteriormente habían imperado en ‘In Illusions Of Order’ y ‘A Hail Of Bombs’ – hasta ahora, estos tres temas que menciono pueden muy bien ser calificados como sendas cúspides del disco. Los despliegues líricos se siguen haciendo presentes en ‘In Every Mind’, tema que brinda un colorido controlado en buena medida marcado por la guitarra pedal steel al inicio, antes de que las capas guitarreras elaboradas por Meyer y Rundle absorban el núcleo central del crescendo. ‘A Mutiny’ introduce algunas sobrias cadencias jazzeras en su ambiente y esquema rítmico, mayormente concentrados en el lado más introvertido del grupo. Alrededor del minuto 3’30” se advierte una posibilidad de intensificación arquitectónica, pero la maniobra se queda en una tentativa sigilosa que prefiere mantener las cosas en su nivel recurrente de sobriedad. El disco concluye con ‘As Each End Looms And Subsides’, tema que elabora un clima denso y claroscuro a punta de garra y pulcritud – siendo otro momento cumbre del disco, el ensamble logra crear niveles de magnificencia a través de los paisajes envolventes que las guitarras dibujan sobre un patrón rítmico consistente. Los efectos de delay que arman el interludio trazan el puente hacia el crescendo final, el cual se catapulta desde la incandescencia anterior llevándola hacia una expresión más robusta, y a la vez, más cósmica. De este modo, el abrupto final puede capitalizar su efectismo.

Una muy buena experiencia supone la escucha de “The Fear Is Excrutiacing But Therein Lies The Answer”, siendo así que RED SPAROWES logra confirmarse como una instancia poderosa dentro del desarrollo actual de la escena musical post-rock. Los amantes y conversos adictos al género ciertamente apreciarán esta obra, y por qué no, cualquier melómano amante del rock artístico que se abra a las ideologías que propongan crear sonidos refrescantes y excruciantes.

Wednesday, March 24, 2010

DREAM THEATER y BIGELF - monumental conmoción rockera en Lima


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

La noche de DREAM THEATER y BIGELF en la Explanada del Estadio Monumental de Lima fue brutal, intensa, apasionada e impactante. Se trataba de la primera vez que DREAM THEATER y sus ilustres teloneros de turno venían a escenarios limeños: la atracción principal era, por supuesto, el quinteto formado en los pasillos de la Berklee College of Music y que hoy por hoy, desde hace poco menos de 20 años, reina como monarca supremo del género prog-metal. El 22 de marzo era el día signado por el destino para que James laBrie, John Petrucci, John Myung, Jordan Rudess y Mike Portnoy tuvieran una cita con la comunidad rockera peruana… bajo cielos peruanos.

Comencemos con los teloneros. Teniendo en cuenta que DREAM THEATER iba a comenzar su actuación a eso de las 9.30 PM si no más tarde, era razonable que BIGELF iniciara su actuación a poco de pasadas las 8.00 PM. Este grupo formado en Los Angeles encarna un enérgico eslabón perdido entre URIAH HEEP y BLACK SABBATH a través de filtros de DEEP PURPLE, además de los estándares de la psicodelia heavy clásica de fines de los 60s. El uso extensivo de wah-wah y flanger en la guitarra y la presencia exclusiva del Hammond y el mellotron en el arsenal del cantante-teclista son pautas infaltables en el vigoroso sonido retro que esta banda enarbola como innegociable propuesta musical. En un espacio de casi 50 minutos, se generó una química inapelable entre el grupo y el público que recién se conocían en el transcurso del momento. Si en el tema con el cual abrieron su intervención lograron llamar la atención de manera plena, el grupo se ganó decisivamente al público con los temas que siguieron, ‘Money Machine’ y ‘Neurosychopathic Eye’. ‘Blackball’ y ‘Painkillers’ también llenaron de polenta el ambiente, siendo así que el nombre del grupo era coreado en varios momentos por el respetable. Un momento particularmente emocionante fue cuando el frontman Damon Fox dedicó el tema ‘Disappear’ a la memoria de Andy Butler-Jones, quien fuera anterior guitarrista de la banda. En fin, cuando el grupo dejó la escena deshaciéndose en emocionados agradecimientos para con la gente, estaba claro que BIGELF dejaba un gran recuerdo en las retinas y mentes de los asistentes más puntuales.

... ¿Y QUÉ CON DREAM THEAER? ¡¡¡GENIALES!!! Su derroche de virtuosismo se complementaba perfectamente con su nervio para extenderse a veces en jams, y sobre todo, el ingenio musical y el feeling de los cuales siempre han hecho gala pero que no se suele mencionar tan recurrentemente como su destreza técnica. Su actuación, que comenzó poco antes de las 9.45 PM, resultó intensa incluso desde antes de tocar la primera nota. La pista de un pasaje orquestal que emergió mientras se apagaban las luces y bajaba lentamente el telón y la subsiguiente secuencia de tormenta y rayos anticipaban furiosamente el arribo de la monumental pieza ‘A nightmare to remember’, que abre el más reciente disco de la banda “Black Clouds & Silver Linings”. El grupo instaló su incombustible vitalidad en total armonía con el entusiasmo explícito de un público que ya estaba entregado desde horas, días y semanas antes de la realización fáctica de este evento, entregado a la arrolladora magia de los solos de Petrucci y Rudess, el carisma escénico de un dinámico LaBrie, el vigor avasallador de un Portnoy que se luce en su nutridísima batería de tres bombos mientras gesticula y ocasionalmente gruñe, la potente y rica base que aporta un impecable Myung. Todos estos elementos individuales saben brillar por sí solos mientras que el bloque entero derrocha su grandeza sin dejar una sola gota de creatividad en el tintero. De todo esto podía percatarse el neófito que había asistido a ver a la banda “a ver qué pasa”… pero lo que pasa no es un misterio para quienes han seguido a esta banda por años. Valiéndose de la comunicación virtual a través de las pantallas, Portnoy saludó al público antes de iniciar su sección de “growling” – desde ese momento, el genial baterista asumió su rol de co-animador con la complicidad del público.

‘A rite of passage’ prolongó esa infaltable combinación de fastuosidad, electricidad y buenas vibraciones que el grupo brinda en proporciones épicas en cada una de sus piezas fuertes. Justo en este momento, Rudess ya ha exhibido su Continuum y su Ipod Touch. No será la última vez, por cierto. Una versión extendida de ‘Hollow years’ brinda el primer momento de melancolía y romanticismo de la noche – el solo introductorio de Petrucci, que incluía un pasaje del tema central de la película "La Lista de Schindler", generaba un poder emotivo contagioso, siendo así que el público se hizo debido eco de esa sensación. Recién al finalizar este tema, cuando ya llevábamos un poco más de ½ hora de concierto, LaBrie se dio abasto para saludar a los asistentes. Era hora de continuar con la faceta más explícitamente filuda de la banda, y ‘Constant motion’ era la canción adecuada para mostrar este frenético temperamento: una vez más, Petrucci se adueñó de la ciudad con sus férreos riffs y exaltados solos, excesivos y a la vez tremendamente musicales. El delirio de este momentum viró hacia niveles cósmicos con el solo múltiple de Rudess, y con múltiple me refiero a sus acciones exploratorias con su keytar, Continuum y Ipod Touch, antes de pasar a concentrarse en su teclado. Un momento entrañable y humorístico llegó justamente cuando en la pantalla se reflejaba una caricatura de Rudess en una guisa de Merlín psicodélico – este genio forjado en las aulas de Julliard exhibe su chiva blanca del mismo modo que Rick Wakeman exhibía su lacia melena blonda y capas de mago. ¿Qué mejor manera de cerrar el solo que con el inicio de un instrumental tan fabuloso como ‘Erotomania’? Pues bien, eso fue lo que sucedió, y ciertamente la reacción inmediata del público confirma por enésima que la etapa 1989-94 sigue siendo de especial devoción para los seguidores de la banda. Rudess se ciñó al libreto respetando las ideas básicas que Kevin Moore aportó a la versión oficial de estudio. Quien no lo hizo fue Portnoy, pues él interrumpió un pasaje para jugar con el público, aprovechando la magia de la imagen engrandecida en la pantalla – se nota que este grupo gusta, ante todo, de divertirse, de no tomarse a sí mismo demasiado en serio a pesar de que su repertorio está anclado en la necesidad de insuflar inteligencia al rock de nuestros días. Aunque no fue tocado en su totalidad, ‘Voices’ supuso una bien lograda continuidad de la vibración establecida en ‘Erotomania’: justamente se recordará su sección introductoria como uno de esos momentos en los que el bajo de Myung logró sobresalir con luz propia a través de una mezcla de sonido que habitualmente daba prioridad a los instrumentos de sus tres compañeros de viaje.

Tras la sensación de inconsolable neurosis que destila una canción tan intensamente amargada como ‘Voices’, llegaron los primeros acordes de piano en un compás lento de ¾ para el arribo de ‘The spirit carries on’, power-ballad de inspiración góspel que viraba la atmósfera emocional hacia unas sensaciones más relajantes, movidas por una serena celebración de la inmortalidad y transmigración del alma. No me cabe duda de que esta pieza dio pie para el mejor momento de LaBrie como comunicador e intérprete, fungiendo como arcángel de palpitaciones conmovedoras en los corazones y mentes de los asistentes. También sirvió para que Petrucci volviera a adueñarse a su antojo del rol protagónico sobre el escenario. En esta secuencia de contrastes, las ideas cósmicas de ‘The spirit carries on’ fueron ipso facto sucedidas por la electrizante manifestación de autoafirmación de ‘As I am’, un tema aguerrido y voraz – la entrada signada por el efecto en reversa del eco de una nota de piano y las armonías de bajo de Myung abrieron la puerta a un nuevo vendaval de furia inteligente. Como DREAM THEATER sabe que su segundo disco “Images And Words” es una piedra angular de su historia viviente, no debía faltar una muestra del mismo en esta presentación primeriza: es así que el medley de ‘Pull me under’ (hasta el segundo estribillo) y ‘Metropolis, Part 1’ salió a colación para encuadrar a lo grande la primera despedida de la banda. Como ya sucedió en muchísimos conciertos anteriores, Petrucci y Rudess se enfrascaron alegremente en un duelo guitarra vs. keytar inmediatamente después del pasaje solista de Myung (dicho sea de paso, fue el momento en que más se dispararon las ovaciones para con este supremo maestro de obras del sonido DT). Por supuesto, ‘Peruvian skies’ fue reclamado por el público en varios momentos del concierto, y dado que el grupo abandonaba el escenario, los reclamos se intensificaron… y vaya si el golpe de efecto dio resultados, pues al volver al escenario y ponerse a tocar esta canción, el público asumió el rol de apoyo vocal con un compromiso total. Al finalizar la canción, la explosión de júbilo fue explosiva hasta niveles tremendos y terribles, pero aún quedaban unos 20 minutos más para que la jornada llegara a su fin, y sería el tema épico ‘The Count of Tuscany’ el que estuviera a cargo de ocupar todo ese espacio. Tratándose de una pieza fastuosa al más puro y entrañable estilo DT, su carácter místico apoyado en su esquema extremadamente articulado lo convertía en un ideal broche de oro progresivo. Siempre recurriendo a exhibiciones de destreza y colorido excesivo, el asunto es que ‘The Count of Tuscany’ desarrolla una musicalidad única, distribuida a través de sus variados motivos en una arquitectura bien nivelada e implementada a punta de fineza performativa. Rizando el rizo de las influencias de RUSH, YES, METALLICA, IRON MAIDEN, KANSAS y PINK FLOYD sin perder la frescura ni el ingenio, la pieza se sostiene cabalmente sobre los riffs y bases de turno sobre los recovecos rítmicos. Una vez que llegamos al interludio etéreo donde las notas de la guitarra flotan cuales destellos de nebulosa, nos preparamos para recibir el epílogo que nos canta una despedida cortés y emocionada – “Cuéntales de mí, soy el Conde de Toscana”… pues bien, eso estoy haciendo ahora, contar la historia de DREAM THEATER (y BIGELF) en su primera aventura peruana.

Resumiendo, el setlist fue.-

A nightmare to remember
A rite of passage
Solo de Petrucci / Hollow years
Constant motion
Solo múltiple de Rudess / Erotomania / Voices
The spirit carries on
As I am
Pull me under / Metropolis, Part 1 (inc. duelo Petrucci-Rudess)

Encore:
Peruvian skies
The Count of Tuscany


En total, fueron poco menos de 2 horas y 10 minutos de colorido musical en manos de una de las bandas más importantes de la actual avanzada progresiva y, definitivamente, la puntera de la escena prog metal mundial.

Aquí podemos ver al grupo ofreciendo su tema ‘Peruvian skies’, naturalmente obligado para la ocasión - http://www.youtube.com/watch?v=bllywfnXZLA


Por haber instalado todo un hito en la historia de los conciertos de rock en escenarios limeños… ¡¡GRACIAS POR EL SHOW, BIGELF Y DREAM THEATER!!

Thursday, December 03, 2009

KANSAS, hogar del rock progresivo por 35 años



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Ya voy por mi tercer comentario sobre KANSAS desde que se inició mi asociación con José Zegarra y este blog AUTOPIETICAN. Todavía está presente en mi memoria reciente mi excitación por la re-edición digital del disco en vivo "Two For the Show" a mediados del año pasado, y más presente está la actuación de esta banda en Lima, mostrando buena parte de su repertorio clásico ante un público entregado y cómplice hace dos meses y medio. La razón de la gira mundial que ha estado realizando KANSAS en este año 2009 que ya se nos va fue la celebración de los 35 años de trayectoria discográfica, cuyo primer paso fue el disco homónimo de 1974. Este aniversario había comenzado el 7 de febrero de 2009 con un concierto especial en el Auditorio de la Universidad de Washburn, con el apoyo de la Orquesta Sinfónica de dicho centro de estudios superiores, más invitados especiales… a la sazón, Kerry Livgren y Steve Morse, es decir, el hombre que completó la forma definitiva de la formación clásica y el hombre que ayudó a la banda a reactivar la energía rockera de la banda durante la segunda mitad de los 80s. Este concierto estaba a todas luces diseñado para repasar varios puntos de referencia vitales dentro de una amplia discografía, un homenaje meticuloso a la propia obra, asumida con orgullo. Teniendo en cuenta el contexto orquestal del asunto, quedaba claro que la faceta más ambiciosa artísticamente tendría un realce especial, y justamente es esto lo que nos trae el DVD "There's Know Place Like Home".



Ahora que "There's Know Place Like Home" es un ítem físico, puedo decir que es un DVD excelente, que refleja fielmente la buena onda y el espíritu entrañable que la ocasión ameritaba, lleno de ejecuciones precisas y sensibles de clásicos kansianos de diverso calibre, así como de otros temas no tan "decisivos" pero que igualmente tienen sentido dentro del esquema general del concierto. La secuencia de 'Howlin' At The Moon' y el arreglo moderno de 'Belexes' ya está circulando en las giras de Kansas desde hace tiempo, por lo que su dosis de majestad y polenta no nos toman por sorpresa, pero sí que se hace notar la pertinencia de los arreglos orquestales. Claro está, Ragsdale hace gala de su virtuosismo, candidez y carisma a todo momento, un hombre que ha absorbido el espíritu y la dinámica del KANSAS esencial. Larry Baird, desde su rol de director orquestal, opera como un cómplice perfecto al erigirse como pieza clave para gestar la realidad de la magnificencia de 'Song For America', 'Nobody's Home' y 'The Wall'; de la prestancia de 'Point Of Know Return', 'Cheyenne Anthem' y 'Miracles Out Of Nowhere'; de la introspección épica de 'On The Other Side' y 'Hold On' (con su infaltable interludio extraído del epílogo de 'Peaceful And Warm'); de la nostalgia envolvente de 'Ghosts' y 'Dust In The Wind'. Una cosa curiosa es el uso de arreglos orquestales también para 'Fight Fire With Fire', un tema alevosamente AOR que en este evento adquiere una dinámica extra merced al uso de la orquesta. El asunto adquiere intenciones cinematográficas en los temas 'Song For America' e 'Icarus II': durante el interludio del primero, se muestran imágenes del aspecto industrial de los EE.UU. en perfecto complemento con su excelsa cadencia, mientras que en varios momentos del segundo se pasan imágenes de combates bélicos aéreos, realzando así la vibración heroica de su temática. Por supuesto, este último tema viene seguido de ‘Icarus’, otra pieza fundamental dentro de la gloriosa tradición de KANSAS.

El ingreso del primer invitado de la noche, Steve Morse, supone un vórtice hacia un clima de revitalización en esa noche de febrero: la ejecución de 'Musicatto' es magistral en su potencia y colorido y de inmediato, 'Ghosts' vuelve a exhibir su vibrante belleza, suavemente aumentada con el estribillo de 'Rainmaker'. Ojalá no se hubiese limitado al
Estribillo, sino que también hubiese aportado su explosivo interludio, el cual constituye el mejor momento del disco "In The Spirit Of Things". En fin, así son las cosas. Sin duda, Kerry Livgren es el invitado estrella por antonomasia: siendo el más viejo de los rockeros presentes sobre el escenario, aún sigue siendo capaz de ensalzar los momentos más intensos de 'Hold On' y 'Carry On Wayward Son', tema que construye un explico clímax conclusivo para el evento. Pero aún debo hacer una mención especial del bonus track 'Down The Road'. La razón de ello es que se trata de un jam que el grupo hizo durante las sesiones de ensayo previo… ¡¡con los dos invitados simultáneamente!! Esto es, se tiene a tres guitarristas en pleno retomando esta vieja canción de rodeo en torno a las terribles vicisitudes de un narcotraficante de poca monta que pretende huir de la furia de su poderoso proveedor. Se nota el clima de camaradería, casi se pueda tocar en el aire mientras se ve en la pantalla: Ragsdale se siente particularmente complementado con el estilo de Morse, quien en buena medida se roba el show durante la secuencia de solos improvisados en la sección intermedia. Se trata de un bonus invaluable.

Uno de los detalles que me parecen menos satisfactorios dentro de este estupendo DVD es que no incluya 'The Wall' integrado con el preludio de 'Incomudro', y que además, el órgano de fuelles a cargo de Kerry Livgren no se haga notar debidamente (suena mejor en la música de los créditos, que es precisamente la introducción de 'Incomudro'). Otra cosa es que se puede advertir que la sección de cuerdas resalta enormemente sobre las maderas y metales: es una pena que en los momentos más épicos de 'Cheyenne Anthem', 'Icarus' o 'Miracles Out Of Nowhere' no se luzcan realmente los aportes de los cornos y trombones, ni tampoco que las adiciones de las flautas hagan resaltar un contrapunto realmente eficaz a las capas de violines. Por otra parte, la adición de 'On The Other Side' es un gesto muy oportuno a la hora de resaltar que estamos también en el 30mo. aniversario del disco "Monolith". La ovación final tras 'Carry On Wayward Son' es un justo premio para un grupo que ha mostrado por enésima vez su oficio y sensibilidad en un evento que ha de quedar registrado con letras de oro en la historia del rock. Por lo pronto, este DVD debutó en el no. 5 de ventas de la lista Billboard: como dije antes, el arte de Kansas se las arregla para mantener su vigencia a pesar de que hace ya muchos años pasó su momentum de mayor gloria comercial. Conclusión final: un gran DVD recomendado y obligado para todo aquel que aprecie, de una manera u otra, el legado de KANSAS.

Concluyo esta reseña con los siguientes enlaces de Youtube que muestran grandiosos retazos de este documento audiovisual.-
Musicatto: http://www.youtube.com/watch?v=vQRH97ZolpY
Hold On: http://www.youtube.com/watch?v=YRCh8yh5Oys

Sunday, November 22, 2009

THE MUFFINS - Repasando dos discos de este excelente ensamble progresivo estadounidense

HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión quisiera sacar a colación a una banda estadounidense llamada THE MUFFINS, banda que he descubierto hace poco. Dada su veteranía y lo especialmente relevante que ha sido y sigue siendo su marginal aporte al enriquecimiento de la vanguardia rockera de su país, debo decir que el nombre de dicho grupo debe quedar registrado con suma urgencia en las agendas de los melómanos progresivos que aún no tienen nada de ellos en sus respectivas colecciones. Hasta ahora, lo que tengo de ellos se reduce a su disco debut de 1978 “Manna / Mirage” y el disco del año 2004 “Double Negative” (el segundo tras su reunión a fines de los 90s), dos trabajos fonográficos lo suficientemente distanciados entre sí como para poder apreciar sus orígenes tanto como su posición actual.

“Manna / Mirage” es un disco un tanto artesanal que, a pesar de no contar con un trabajo óptimo de producción sonora, refleja un genuino interés por realzar el potencial de la vanguardia progresiva desde el Canterbury, el rock in opposition y el estándar del jazz-rock fusión planteado por nombres como WEATHER REPORT y RETURN TO FOREVER. El grupo ya había estado por un par de años en salas de ensayo y estudios de grabación, registrando temas mientras aún andaban en busca de un contrato discográfico permanente. Cuando esto finalmente sucedió, el baterista del grupo era otro que el original y ya no había guitarrista en su alineación: es por ello que los teclados y los vientos ocupan un lugar tan patentemente crucial dentro del sonido global de grupo, y de hecho, esta circunstancia se constituirá en un eje esencial en torno al cual se irá desarrollando la obra de THE MUFFINS a través de su intermitente trayectoria.

‘Monkey With The Golden Eyes’ ocupa los primeros cuatro minutos del disco, creando texturas otoñales de directa orientación minimalista: con las cadencias de piano eléctrico y los medidos retazos de la flauta y otros vientos, se arma una base fértil para un ingenioso juego de texturas delicadas, líricas, ensoñadoras, que poco a poco elaboran un clímax otoñal bastante aventurero. Cabe decir que, a pesar del carácter esencialmente contemplativo de esta pieza, nos logra introducir inconfundiblemente en la exquisita mezcla de energía y estilización de la cual el grupo va a hacer gala de aquí en adelante. Una vez concluido el clímax del primer tema, emergen las deconstrucciones frontalmente free-form que dan inicio a ‘Hobart Got Burned’.

Esta introducción es todo un manifiesto contra nuestras ideas habituales de estructura a favor de la idea de caos coyuntural. Para decirlo de una forma más clara, se trata de un tema desestructurado que debe mucho al HENRY COW 73-74, y de manera indirecta, a las líneas de trabajo más bizarras del free jazz. Una vez que se asienta un esquema rítmico más cohesivo, las cosas se ponen bastante vibrantes, revelando influencias del SOFT MACHINE post-Wyatt sin hacerlas hiperbólicas. ‘Amelia Earhart’ comienza con una breve introducción de percusiones tonales y concretas, la cual precede a un entusiasta cuerpo central que conjuga una cálida confluencia entre GILGAMESH y WEATHER REPORT. El bajista encuentra dos o tres espacios para lucirse en medio de la amalgama sonora global, y realmente se muestra dispuesto a ostentar las influencias recibidas del maestro Hugh Hopper. En general, se nota que el grupo ha sacado buen provecho del espacio que se ha otorgado a sí mismo para explorar su faceta más extrovertida y reciclarla con la debida sofisticación inherente a toda intencionalidad progresiva genuinamente ambiciosa – en este caso, hay una sección lánguida que emite una sensación de misterioso peligro, la misma que el oyente puede especular que refleja la soledad de quien realiza un vuelo sobre el océano, o tal vez sea más bien una elegía en homenaje a la aviadora que terminó estrellándose sobre aguas misteriosas.

La total segunda mitad del disco está ocupada por una épica composición de más de 22 minutos titulada ‘The Adventures Of Captain Boomerang (For Mike Forrester)’. En muchos aspectos, hallamos aquí ambientes y arreglos instrumentales similares a los que ya habían marcado el desarrollo del tema anterior, aunque cabe señalar también que hay adornos tipo ZAPPA que permiten a esta pieza aumentar el sentido de aventura. Hay cambios de motivos y ambientes durante el largo desarrollo de la pieza, pero el grupo se resiste a jugar con contrastes: los giros y sorpresas se insertan convincentemente en una travesura fluida y grácil. Los últimos pasajes son juguetones con un cierto elemento de tensión incorporado, el cual motiva un efectista final abrupto.

Cuando después paso a “Double Negative”, se me revela un grupo que tiene ya total control sobre las técnicas para transmitir con total fluidez su oficio e ingenio creativo, contando además con medios más adecuados de producción.

‘The Highlands’ comienza con envolventes ambientes cósmicos signados por una combinación de capas de sintetizador y líneas de saxos, para que luego el cuerpo central reelabore estas atmósferas con un fulgor más extrovertido, casi como una cruza entre HAPPY THE MAN y SHADOWFAX. ‘Writing Blind’ exhibe una sonoridad más muscular, con un destaque de las secciones donde se da el notable realce de la dupla rítmica y los alucinados solos de saxo. La alternancia con interludios un poco más suavizados completan un cuadro de refinada sofisticación. ‘Choombachang’ tiene un título graciosamente zappiano, y fíjense por dónde, se puede describir como un eficaz ejercicio de reciclamiento del FRANK ZAPPA de big band. ‘The Ugly Buttling’ guarda una actitud más evocativa a través de su convincente armazón disonante tan propio del RIO. La secuencia de ‘The Man In The Skin Painted Suit’ y ‘Childhood's End’ muestra un talante especialmente calmado dentro del bloque general del álbum, mientras que ‘Exquisite Corpse’ – a contrapelo de su título idílicamente necrofílico – resulta una pieza bastante alegre y marchosa: el uso de climas fingidamente tétricos en sus arreglos de metales (a ratos afines al prototipo de ‘Peter Gunn’), guitarra eléctrica y percusión está diseñado para ensalzar lo humorístico, sin por ello perder un ápice de estilización. ‘They Come On Unknown Nights’ sí está lleno de sordidez, aunque no es chocante ni impenetrable, sino que es un exquisito ejercicio de chamber-rock; su conciso epílogo se engarza con el siguiente tema, ‘Cat’s Game’, el cual recoge un dinamismo híbrido entre ZAPPA y THINKING PLAGUE.

A partir de este punto, el disco pasa a focalizarse prioritariamente en esquemas sonoros más recurrentemente relajados - ‘Stethorus Punctum’ explora suaves esquemas disonantes con aires tipo Canterbury, mientras que ‘Dawning Star’ se apunta hacia un sendero más cándido de corte World Music, aunque no exento de efectivas dosis de densidad, y ‘5:00 Shadow’ tiene un groove simultáneamente sensual y relajante sobre el que superponen climas sonoros propios de la banda sonora de un film noir con moderados matices R.I.O. A pesar de que este tema daba en sí mismo como para un desarrollo más largo, el controlado deconstructivismo que prosigue con el siguiente tema, ‘Metropolis’, redondea los climas claroscuros con un uso inteligente de la raíz originaria del free jazz cálidamente instalada en un esquema rítmico sobrio y pulcro. ‘Angel From Lebanon’ combina secciones evocativas con otras un poco más áridas, para finalmente desembocar en un ágil jam honestamente inspirado en el estándar de HATFIELD & THE NORTH y el SOFT MACHINE post-Wyatt. La dupla de ‘Frozen Charlotte’ y ‘Maya’ porta un lirismo cautivante e irresistible, llenando un espacio de calma envolvente en medio del inteligente despliegue de eclecticismo del álbum, siendo así que el terreno está preparado para que ‘The Two Georges’ cierre el álbum con un nuevo ejercicio de progresivo jazzeado a lo Canterbury con ciertos ornamentos R.I.O. – mención especial para su bizarra introducción de órgano gótico.

En fin, ¿qué más puedo decir en este momento sobre THE MUFFINS? Pues que recomiendo fuertemente que los melómanos progresivos que aún no tienen nada de ellos en sus respectivas colecciones privadas que anoten su nombre en una agenda de próximas compras prioritarias. ¡¡No se habrán de arrepentir!!

Friday, November 06, 2009

La eternidad progresiva según SYZYGY

En esta ocasión traigo a colación a SYZYGY, banda estadounidense formada por veteranos amantes y cultores del progresivo sinfónico pero que recién en los últimos años ha podido gestar una carrera discográfica. Durante la primera mitad de los 90s, bajo el nombre original de WITSEND, el grupo liderado por el guitarrista Carl Baldassarre y el teclista Sam Giunta hizo su debut fonográfico con “Cosmos and Chaos”. Hizo falta que pasara una década completa y un nuevo bautizo (para llamarse SYZYGY) antes de que el grupo completara su segundo trabajo, “The Allegory Of Light”, un disco bastante sólido, definidamente enmarcado bajo el esquema retro sinfónico. Las influencias de YES, ELP, KANSAS y el PINK FLOYD 73-75 se reciclaban a través de filtros afines a los utilizados por TRANSATLIANTIC, el SPOCK’S BEARD pre-“Snow”, SALEM HILL, un poco de KAIPA y otro poco de HOLDING PATTERN también. Ahora, en 2009, “Realms of Eternity” confirma que SYZYGY sigue crucialmente interesado en explorar esta estrategia progresiva particular – en todo caso, este nuevo disco exhibe un ímpetu un poco más medido en comparación.

La secuencia de los tres primeros temas, ‘Darkfield’, ‘Vanitas’ y ‘Dreams’, instaura el modus operandi de la banda sin mayores tapujos. Entre los dos temas cantados (el primero y el tercero), prefiero el último dado que logra perfilar un esquema melódico más contundente, por vía de una serie especialmente ingeniosa de arreglos fastuosos, adecuados para la ocasión. Pero es en el instrumental ‘Vanitas’ donde hallamos las más poderosas dosis de polenta e ingenio melódico para la primera media hora del disco – me atrevería a asegurar que se trata de la mejor pieza de SYZYGY hasta la fecha. ‘Echoes Remain’, el cuarto tema, vira hacia un recurso muy diferente: se trata de una balada acústica desarrollada a través de una ambientación bucólica serena, plasmada en la elegantemente sobria comunión entre las guitarras acústicas y las delicadas capas de teclado (especialmente el sintetizador que emula al mellotron de flautas).

HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.
‘Dialectic’ (que dura 16 ½ minutos) y ‘The Sea’ (opus que ocupa los últimos 28 minutos del álbum) están a cargo de retomar la prestancia fastuosa propia del retro-prog en torno a la que SYZYGY articula su esencia artística, exhibiendo las influencias y afinidades que mencioné más arriba. En ‘The Sea’ tenemos piezas que tienen títulos autónomos: aparte de la delicada estilización otoñal de ‘Arranmore Isle’ y ‘Reflections’, y la suave agilidad pastoral de ‘The Morning Song’, todas las demás secciones de este opus reflejan dinámicos desarrollos melódicos y enérgicas arquitecturas sonoras robustamente ambientadas en un esquema sinfónico alimentado con ciertos elementos AOR. El solemne clímax con que se cierra la última sección ‘Finale’ establece un clima de majestuosidad bastante coherente con la base general del disco. El entusiasmo e ingenio de SYZYGY están más allá de cualquier duda, y aquí está “Realms Of Eternity” como prueba contundente de ello.

Monday, September 21, 2009

KANSAS en Lima - 19 de setiembre de 2009

HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Nosotros, la sociedad de melómanos rockeros peruanos, tuvimos una ocasión tremendamente especial para disfrutar de parte del legado viviente del género progresivo, esta vez viniendo del Medio Oeste estadounidense – me refiero naturalmente al grupo KANSAS, ensamble que actualmente está celebrando el 35to. Aniversario de su trayectoria fonográfica, la cual se inició con su disco homónimo de 1974. La etapa generalmente considerada como clásica de KANSAS es la ubicada entre los años 1974 y 1978, donde el entonces sexteto de Phil Ehart (batería y percusión), David Hope (bajo), Kerry Livgren (guitarras y teclados), Robbie Steinhardt (violín, viola y voz), Steve Walsh (teclados, percusión y voz) y Rich Williams (guitarras) conquistó gradualmene un gran contingente de fans que les permitió llenar grandes auditorios durante una buena cantidad de años. Este éxito comercial, fruto sin duda de gran esfuerzo y aún más grande constancia, tambié nresulta sorprendente habida cuenta de que la propuesta musical de KANSAS se caracteriza por su sofisticación y actitud de exigencia para con el oyente.

La gira mundial que el grupo emprende desde febrero del presente año 2009 los ha traído incluso al territorio latinoamericano durante el mes de setiembre, siendo así que Chile, Argentina, Perú, El Salvador, Guatemala, Panamá y México son los países beneficiados por esta celebración del rock. Estamos a la espera del DVD “There’s Know Place Like Home” – esta paráfrasis de la frase que dice Dorothy al final de la película “El Mago De Oz” encabeza un espectacular concierto que el KANSAS actual dio con la Orquesta Sinfónica de Washburn, acompañado de invitados tan especiales como el mismísimo maestro Kerry Livgren y el no menos magistral Steve Morse.
Mientras tanto, muchos de sus seguidores estamos al tanto de la banda por medio de la experiencia directa de asistir a un concierto suyo.

El estilo de KANSAS históricamente está marcado por la inserción de aires típicamente estadounidenses (blues, boogie, rock pesado melódico y country-rock) dentro de una amalgama sonora ambiciosamente aspirante a plasmar los típicamente preciosistas recursos del progresivo sinfónico bajo la influencia de YES, JETHRO TULL, GENTLE GIANT y ELP. Este grupo siempre ha sido y se ha preciado de ser difícil de categorizar, a pesar de que de por sí buena parte de su repertorio exhibe patentes ganchos melódicos y porta una vibración contagiante. Más allá de la inmensa popularidad de su conmovedora balada acústica ‘Dust In The Wind’ y de los flirteos con el AOR a través de su otro gran referente radial ‘Carry On Wayward Son’, el asunto es que KANSAS tiene sobradas razones para ostentar con orgullo el haber sabido mantener un buen prestigio y un sostenido interés de parte de una gran cantidad de melómanos que buscan la exploración de ideas sustanciales en el rock. Este aniversario del grupo es también una celebración de quienes están dispuestos a celebrar su legado.

Pues bien, en la Pérgola del C. C. Jockey Plaza, KANSAS ofreció un excitante concierto para los limeños congregados en dicho local en la noche del sábado 19 de setiembre. El desde hace ya varios años quinteto se conectó desde el inicio con un público totalmente cautivado y entregado: a pesar de que la cantidad de asistentes no llenó el local, definitivamente se logró una comunidad entre las mentes creativas sobre el escenario y las mentes perceptivas frente a él. Las atmósferas misteriosas sobre las que se armaba poco a poco el preludio de ‘Howlin’ At The Moon’ iba asentando una base firme para las sucesivas expresiones de fuerza estilizada de ‘Musicatto’ y ‘Belexes’ – oficio y genuina potencia conjugadas en una única fuente sónica. El público siguió reaccionando receptivamente al dinamismo grácil de ‘Point Of Know Return’ y la magia exquisita de ‘Miracles Out Of Nowhere’. A partir de allí, quedó claro que el respetable esaba dispuesto a prestar debida atención al repertorio y premiar cada pieza individual con su merecida ovación, incluyendo algunas frases de elogio arrojadas al viento para que tal vez lleguen a los oídos de KANSAS.
Con la secuencia de ‘On The Other Side’ (tema del treinteañero disco “Monolith”), ‘The Wall’ y ‘Hold On’ se completaba una inmensa cuota de majestuosa melancolía en la que las reflexiones del ineleco y las añoranzas del corazón inspiran al arte en sus expresiones más elevadas. Manteniendo esta orientación de emotividad contemplativa, la clásica ‘Dust In The Wind’ llevó el ambiente hacia un lindero más calmado, que no por ello menos intenso. El hecho de que el público cantara toda la letra como si se tratara de una coral contratada para el evento no fue un estorbo, sino más bien una manifestación de la comunión entre artistas y oyentes que iba a perdurar hasta el fin del concierto.
‘Song For America’ es en muchos sentidos la canción emblemática de KANSAS, especialmente debido a su envolvente riqueza melódica, la cuidada elegancia de los arreglos y el manejo impoluto de los cambios de ritmo y ambiente que tienen lugar. ‘Cheyenne Anthem’ e ‘Icarus’ siguieron después, completando acertadamente la ideología del grupo de plasmar su imaginación musical en un inpelable equilibrio de contundencia y sofisticación. Pero también hay momentos para bajar a la tierra e instalar una manifestación de colores sonoro regionales, y para ello está el jam de ‘Down The Road’: el clima de jolgorio celebratorio fue contagioso, y cabe además señalar la novedad de ver a Steve Walsh añadir algunos toques de armónica para completar su labor en los teclados. Debido a su empleo de climas sinfónicos sobre una cadencia blues-rock, ‘Portrait’ resulta la canción ideal para redondear esta atmósfera de pura extroversión. Esta pieza fue sucedida por una “primera despedida” que, como suele suceder, no logró engañar al público. El encore se inició con ‘Fight Fire With Fire’, un breve guiño a la faceta más pegadiza del grupo (de la etapa con John Elefante), y terminó con un arrebatador ‘Carry On Wayward Son’, canción que sentenció a plenitud la hermandad que por poco más de hora y media había unido a estos rockeros cosmopolitas de la zona rural estadounidense con un auditorio peruano genuinamente ensimismado en su puro goce. Era sencillamente conmovedor sentir la conexión entre un público literalmente volcado hacia el escenario y un Walsh que saludaba y se despedía simultáneamente al cantar el puente y el estribillo final de 'Carry On Wayward Son'. ¡¡Vibrante!!

Repasemos algo de los aportes individuales que sustentaron la magia grupal de KANSAS.-
- Phil Ehart: Baterista fino y poderoso, dueño de un talante sólido que le permite operar solventemente en la base rítmica mientras maneja con soltura los complejos adornos y síncopas que salen a colación en varios pasajes de la música del grupo.
- Billy Greer: Bajista preciso, poseedor de un obvio carisma que le permite tanto complementar la labor vocal de Walsh como fungir de portavoz de la banda frente al auditorio.
- David Ragsdale: Violinista virtuoso e ingenioso, él encarna la esencia del mismo entusiasmo, haciéndolo extensivo a sus aportes adicionales en la segunda guitarra. Parece mentira que en su intermitente estadía de 9 años haya podido asimilar al 100% el espíritu de este grupo tan veterano y ubicarse como el incuestionable centro neurálgico del sonido grupal.
- Steve Walsh: A pesar del natural desgaste que traen los años, sigue luciendo su buena forma como vocalista así como su personalidad apasionada para expresar ideas y emociones con miradas y gestos. También sabe lucir su destreza en los teclados, algo fundamental para la arquitectura musical del grupo.
- Rich Williams: Guitarrista de gran oficio, hace gala de una sana actitud ecléctica que le permite fundar sonoridades a veces aguerridas, otras veces sutiles y funcionales, otras veces cálidas y serenas, todas ellas siempre adecuadas para el momento y ejecutadas con perenne sensibilidad.

El repertorio del concierto fue idéntico al de los conciertos de Santiago y Buenos Aires.-
1. Howlin’ At The Moon / Musicatto / Belexes [con extracto de Lightning's Hand]
2. Point Of Know Return
3. Miracles Out Of Nowhere
4. On The Other Side
5. The Wall
6. Hold On [con extracto de Peaceful And Warm]
7. Dust In The Wind
8. Song For America
9. Cheyenne Anthem
10. Icarus (Born On Wings Of Steel)
11. Down The Road
12. Portrait (He Knew)
13. Fight Fire With Fire
14. Carry On Wayward Son

Personalmente, no me hubiera molestado que hubiesen tocado alguna canción del “Freaks Of Nature”, así como celebrando el retorno de Ragsdale hace tres años, o tal vez que se incluyera una canción del disco “In The Spirit Of Things”, el cual contiene algunas gemas que no merecen perderse en el olvido. ¿Y dónde está ‘Paradox’? ¿Y por qué no se ofreció nada del emblemático disco “Somewhere To Elsewhere”, tal vez ‘Icarus II’, que ya de por sí es un “clásico nuevo” de KANSAS? Bueno, no se puede tener todo en todo momento en esta vida, y con lo que hubo ya tuvimos bastante. Estas pequeñas quejas puntuales no deben oscurecer la gran verdad de esa noche de setiembre: que KANSAS ofreció un concierto memorable, mostrando que su talante y potencia son incombustibles y que su aún vigente legado musical está destinado a perdurar hasta el fin de los tiempos.

Aquí me despido hasta otra ocasión - Carry on wayward son!!!

Monday, September 14, 2009

ProgDay 2009 - Primer Dia



El fin de semana pasado tuve el grato gusto de disfrutar con toda la familia el 15avo Aniversario del ProgDay 2009. Como todos los años, el festival se lleva a cabo en la granja de Storybook en Chapel Hill, North Carolina. El lugar es una gran explanada de pasto verde muy bien cortado rodeado por un gran bosque y una pequeña laguna, asi como unas pocas viejas casonas y un amplio escenario techado centrado en un extremo del campo.

Llegamos el Sabado un poco tarde y ya no alcanzamos a ver a Brave, una banda de progresivo metalico. Mientras armabamos la tienda y descargabamos el equipo, pudimos oir las dos finales rolas de la banda RIO/Avant French TV, cuya eclectica y divertida musica, especialmente el tremendo bajo de Mike Sary y el saxo y teclados de Warren Dale, nos jalo ya de lleno al ambiente netamente progresivo de la concurrencia. Despues vino Qui, un quinteto japones de jazz-rock, que destaca un flautista de tonalidades suaves al estilo cameliano y un percusionista que le da con sabor a unos bongoes muy salseros. Al final de cada rola, el percusionista se armaba de un magnetofono para gritar a viva voz epitetos entusiastas y chocarreros. Tambien en un par de rolas, el extrovertido percusionista procedio durante una jazzeante pieza a golpear el piso de madera usando uno de los platillos de la bateria, creando asi sonoridades inesperadas y contrastantes al estilo mas bien tranquilo de esta banda de Tokio. Destaco sobretodo el trabajo del guitarrista y compositor Takashi Hayashi.

Durante el break, el publico tuvo oportunidad de consumir abundante cerveza de barril, hamburguesas y hot dogs preparados al mejor estilo sureño. El ambiente relajado y muy informal permitia a muchos simplemente leer un buen libro, jugar cartas o domino con los amigos, o simplemente lanzar el frisbee lo mas lejos posible. Otros, reclinados en sus comodad reclinables echaban un sueñito reparador, antes de la venida de la ultima banda del dia.

La Maschera de Cera dio un buen espectaculo que prendio a los progheads, con rolas de LuxAde y sus dos discos anteriores, destacando el trabajo de Fabio Zufanti, Agostino Macor y Andrea Monetti. El nuevo guitarrista Matteo Nahum se notaba indispuesto durante la tocada, pero resistio y dio una satisfactoria muestra de lo que es capaz de hacer frente a los embates del teclado de Agostino. Mi impresion es que aqui la banda se sintio mas en cancha y dio un mejor espectaculo que en el NearFest.

Tuvimos ocasion de conversar con los organizadores del festival, tanto con Mike Bennet como con Steve Sly, asi como con el fundador Peter Renfro y a su mentor Chris Lamcka (quien organizo ProgScape en Baltimore, el antecedente directo del ProgDay ya que fue trabajando para Chris en el ProgScape 1994 como Renfro tomo la inspiracion para organizar el primer ProgDay en Septiembre de 1995) , todos ellos muy entusiastas y con las pilas bien prendidas. Tambien entrevistamos a todos los musicos de la banda italiana, a Hiroshi, representante de la banda japonesa, y a los organizadores del NearFest, Ray Loboda y Jim Morrison.

En resumen, el dia dio mucho mas de lo que de primera impresion esperabamos.