Sunday, February 27, 2022

11 instantáneas jocosas del avant-prog alemán contemporáneo hechas por CHOCLAT FROG

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos esta reseña (un poco tardía) sobre uno de los discos alemanes que más gratamente nos sorprendieron en el pasado año 2021: nos referimos a “Snapshot” de CHOCLAT FROG, dúo conformado por los hermanos Rainer [batería, percusión, teclados, voz, algo de guitarra y programación] y Tim Ludwig [bajos, casi todas las guitarras y voz adicional]. El disco en cuestión fue publicado a mediados de junio de 2021. Los orígenes de CHOCLAT FROG están en la desintegración del grupo THE STOCK, trío afincado en la localidad de Bad Camberg (distrito de Hesse), tras el abandono del guitarrista una vez acabadas las sesiones de grabación de su único disco “Humanize”, el cual fue publicado en 2018. Los dos miembros restantes decidieron seguir adelante con otro nombre colectivo, e incluso han incluido en este álbum una pieza existente mientras aún estaba vigente THE STOCK. Las composiciones y letras que forman parte del repertorio de “Snapshot” son de la coautoría de ambos integrantes del grupo, siendo así que Reiner fue el principal realizador de los procesos de grabación, mezcla y masterización en los Homerun Studios, en varias sesiones dispersas entre 2018 y 2021; por su parte, Tim se hizo cargo del collage de la portada y del diseño artístico. Los invitados ocasionales del dúo fueron los guitarristas Christof Engel (el mismo que fue integrante de THE STOCK), Dietmar Appel y Uwe Grunert; también estuvieron Floyd Anthony y Monica Ludwing para hacer algunos aportes vocales por aquí y por allí. En ciertas instancias, las letras incluyen citas de personajes eruditos tan diversos como JOHN LOCKE, JEAN-PAUL SARTRE, FRIEDRICH NIETZSCHE, JEAN SIBELUIS y LUÍS VAZ DE CAMÕES. “Snapshot” es de por sí un muy inspirado álbum conceptual donde cada tema individual es una parte de un todo y las transiciones entre tema y tema son muy sutiles: la idea básica es la de brindar retratos de varios aspectos de la vida, al modo de un continuum similar a la sucesión de varios programas televisivos, dando prioridad a esos aspectos propios del estrés del mundo moderno y los actuales problemas de desapego e incomunicación que afectan a nuestra cotidianeidad pandémica. Bueno, vayamos ahora a los detalles de este disco.


‘Part I (Opposites)’ ocupa los seis primeros minutos del repertorio y su comienzo con ruido de numerosa gente conversando en un bar promete algo ágil para el inicio... Y, en efecto, se cumple la promesa con un exquisito ejercicio hibridizador de jazz-rock, prog y elementos Zappianos al estilo de la etapa 1979-82. El swing general es relativamente sencillo, pero sus elaborados juegos de síncopas permite que los instrumentos y los cánticos brillen con excelsa extroversión. ‘Part II (Army Of The Wise Guys)’ sigue a continuación para explayarse en el legado de vigor sofisticado y burlón dejado por la pieza inaugural, llegando ahora a nuevos niveles de sofisticación estructural. La garra y la neurosis están aumentadas hasta el punto de sonar como un KING CRIMSON metaleramente remodelado, mientras que los diversos quiebres rítmicos asientan una ingeniería sesudamente compleja. Eso sí, la gracilidad expresiva del dúo permanece intacta. ‘Part III (Philosophers)’ comienza con una breve incursión en un terreno deconstructivo de tenor RIO antes de volver al vitalismo sobrio y cínico que hasta ahora impera déspotamente en la elaboración de las ideas musicales y sus ulteriores arreglos. Algo así como una cruza entre ZAPPA y ATTENTION DEFICIT, con algunos ornamentos de teclados que concretan matices sinfónicos dentro del entramado sonoro global. Esto último sirve primordialmente para enrumbar a la pieza hacia un epílogo oportunamente exultante. Cuando llega el turno de ‘Part IV (Useless Talk)’, el dúo se dispone a jugar explícitamente con recursos más líricos mientras baja un poco el nivel de garra rockera (antes de la explosiva sección final) a fin de realzar texturas jazz-progresivas a lo Canterbury. No ocurre lo mismo con los ribetes satíricos, lo cual se evidencia con la presencia de unos monólogos que ostentan a todas luces una solemnidad fingida. ‘Part V (Need To Survive)’ es un ejercicio de heavy prog con bastante gancho en su muy marchoso desarrollo instrumental, a veces, bastante cercano al paradigma de los RUSH de la fase 75-81. En cuanto a las intervenciones vocales, éstas se sienten más burlonas que en cualquiera de los temas precedentes.
 
La miniatura de un minuto y medio ‘Part VI (Everything…)’ consiste en un despliegue muy bien cuidado de vibraciones sinfónicas que muy bien hubiesen podido formar parte de un disco de CAMEL o YES si no fuese por esas persistentes (y ya amistosas) invocaciones Zappianas. Así, se abre la puerta para el arribo de ‘Part VII (Monsters – I Need More Bucks!)’, una pieza que bien puede catalogarse como introspectiva bajo los estándares de CHOCLAT FROG. El talante general de la pieza es de línea jazz-rockera, incorporando algunos coqueteos con el paradigma satírico de unos MR. BUNGLE a lo largo del camino. La labor de la batería es una de las más intricadas dentro del álbum; por su parte, las numerosas intervenciones del sintetizador y del piano aplican unos recursos preciosistas que, en cierta medida, nos remiten al paradigma de GENTLE GIANT a través del filtro del Canterbury en su faceta más señorialmente relajada. Una mención especial debe ir para el solo de guitarra, quizá el más notable de todo el repertorio: poderoso y filudo. Con la dupla de ‘Part VIII (Metropolis)’ y ‘Part IX (The Drinker)’, el dúo sigue explorando los matices y focos sonoros de su propuesta estética. La Parte VIII recibe varios ecos de la pieza precedente mientras trae a colación una vivacidad renovadora, además de otro excelente solo de guitarra. En cuanto a la Parte IX, ella establece un perfecto equilibrio entre el empuje del jazz-rock, el garbo neurótico de KING CRIMSON (tanto de los 80s como de los 90s) y el nervio típico del heavy prog. El pasaje final comienza en clave free-jazz y termina con vibraciones Crimsonianas. ‘Part X (Bastard Neighbor)’ retoma las líneas de trabajo de las Partes II y III, añadiéndoles algo de la musculatura recogida de las dos inmediatamente precedentes. Los soliloquios, satíricos como siempre. portan ahora un filo más agresivo, algo airado que no puede realmente esconderse bajo el manto cínico que arropa al repertorio íntegro. El álbum concluye con su pieza más extensa, la cual dura 8 ¾ minutos y responde al título de ‘Part XI (Where Language Ends Music Begins)’. Resulta ser también la pieza más épica, lo cual resulta de su manera de condensar las facetas y recursos más complejos de todo el repertorio precedente: trazas de GENTLE GIANT, KING CRIMSON, PRIMUS, THE ARISTOCRATS y ZAPPA se integran dentro de un retorcido fulgor pletórico de majestuosas agitaciones. Un gran final para un disco tan peculiarmente magnífico. 

 
Ésta fue la experiencia de “Snapshot” tal como fue concebida por CHOCLAT FROG y brindada al mundo para nuestro deleite melómano. Hemos disfrutado de un disco bastante peculiar, repleto de ingenio y vigor dentro de un enfoque de combinación de varios frentes estilísticos progresivos que se siente muy propio. Un catálogo de 11 instantáneas jocosas sobre la sociedad actual traducidas a un sofisticado lenguaje rockero. Concluimos esta reseña reiterando dos cosas que señalamos en el primer párrafo: este repertorio es de lo mejor que brindó Alemania a la producción progresiva del pasado año 2021 y funciona muy bien como álbum conceptual de inapelable orientación ecléctica. ¡Totalmente recomendable!
 
 
Muestras de “Snapshot”.-
Part II (Army Of The Wise Guys): https://choclatfrog.bandcamp.com/track/part-ii-army-of-the-wise-guys
Part VII (Monsters – I Need More Bucks!): https://choclatfrog.bandcamp.com/track/part-vii-monsters-i-need-more-bucks
Part VIII (Metropolis): https://choclatfrog.bandcamp.com/track/part-viii-metropolis
Part XI (Where Language Ends Music Begins): https://choclatfrog.bandcamp.com/track/part-xi-where-language-ends-music-begins


Thursday, February 24, 2022

El holograma prog-psicodélico de KHADAVRA

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de presentar el tercer (y hasta ahora último) disco del ensamble prog-psicodélico sueco llamado KHADAVRA, el cual responde al título de “Hologram” y fue publicado por vía independiente a inicios de agosto del pasado año 2021. La alineación del grupo consiste actualmente en el cuarteto de Seb Sebsinsky Eriksson [guitarras, voz, sitar, mellotrón, sintetizador y percusión], Alexander Eriksson [batería, voz, glockenspiel y otras percusiones], Jón Klintö [bajo, canto gutural, susurros y guitarra acústica] y Nils Erichson [teclados, mellotrón y sintetizador Moog]. El vasto material contenido en “Hologram” fue gestado y grabado durante los tiempos de pandemia, por lo que da gusto que todos los inconvenientes existenciales y logísticos producto de la actual pandemia no hayan supuesto un obstáculo real para que la gente de KHADAVRA pudiese concretar la gestación, la grabación y la concreta publicación de este excelente ítem fonográfico. Por ahora, solo está disponible en formato digital a través del blog de Bandcamp del grupo, pero a inicios del pasado mes de enero ha trascendido que el sello Black Widow está preparando una edición física de este álbum en vinilo. Su anterior obra del año 2019 “Hypnagogia” había mostrado a un grupo muy inspirado y lleno de energía, y ahora esto se incrementa para el disco que estamos reseñando ahora. En esta ocasión, el cuarteto contó con las colaboraciones ocasionales de Liv Fridén (flauta), Ole Mathis Haglund (guitarra y coros), Ola Lindqvist (flauta) y Nils Erichson (teclados), aunque en este último caso, se trata de un exintegrante que grabó algunas cosas antes de irse del grupo. Bueno, veamos ahora los detalles del disco en cuestión.


La miniatura ‘Stundom’ abre el álbum con una etérea serie de capas sintetizadas que van in crescendo, y así se prepara el camino para ‘Shapeshifter’, un poderoso tema que hace gala de una sofisticación versátil proyectada hacia variantes de ritmo y ambiente que van surgiendo a lo largo del camino. Los contrastes entre los muy suntuosos pasajes aguerridos y los más sutiles están manejados con perfecta compacidad. Las confluencias con MOTORPSYCHO y ARABS IN ASPIC son fáciles de notar. Con el arribo de ‘Lucid Parasitosis’, el ensamble se focaliza en rumbos melódicos y atmósferas de inspiración oriental, alternando pasajes de tenor acid-folk con otros más filudos donde se impone el paradigma stoner. Su encanto esencial está bien manejado a través de su espacio de poco menos de 5 minutos. El ambicioso y épico tema ‘Possession’ se erige como el más extenso del álbum son sus poco más de 16 minutos y cuarto de duración, siendo así que recoge una síntesis ampulosa y maratónica de la magia exótica de la pieza precedente y la sofisticación señorial del segundo tema del álbum. También se nota que hay algunos coqueteos con el post-rock en algunos pasajes donde la predominante densidad adquiere unos matices oscurantistas. Por supuesto, no faltan pasajes donde la batería impone un swing inusual mientras los demás instrumentos van maquinando por dónde pueden intercalar algunas variantes. Son varios los momentos en los que los teclados se hacen sentir en medio de los vigorosos aportes de la guitarra y la batería, y justamente reposa sobre sus hombros la capacidad del bloque sonoro global de retener y capitalizar sus urdimbres sonoras más estilizadas. A lo largo de los diversos recovecos de esta maratón se dejan sentir añoranzas de AMON DÜÜL II, AGITATION FREE y PINK FLOYD, filtradas éstas a través de los patrones modernizados de SPACE DEBRIS y HYPNOS 69. La sección final está en 6/8 y exhibe una espiritualidad conmovedora que se apoya en un lirismo efectivo. ‘Zoning Out’ se emplaza en un ejercicio de space-rock aguerrido y algo machacante, no ajeno al modelo de HAWKWIND pero sin dejarse absorber por él. Las vibraciones festivas que atraviesan a cada poro sónico de esta pieza son inocultables. 

La dupla de la miniatura ‘10102020’ y ‘Katla’ (otro tema extenso que ocupa un espacio de 14 minutos y medio) permite al personal de KHADAVRA expandir sus recursos estilísticos con soltura. ‘10102020’ es una cálido dueto de guitarras acústicas, mientras que ‘Katla’ se proyecta a una ambiciosa concatenación de diversos motivos y atmósferas. El prólogo, ostensible cósmico, se sitúa en un terreno intermedio entre los paradigmas de los legendarios OZRIC TENTACLES y de VESPERO, para luego abrir vasos comunicantes con la psicodelia de talante retro y el heavy prog. Algunas secciones signadas por un swing de inspiración bluesera sirven como breves estaciones de grácil ceremoniosidad en medio del nervio predominante. En líneas generales, tenemos aquí un space-rock estilizado y obediente al preciosismo progresivo de ayer y hoy. La sección final exhibe una dualidad de solemnidad y tensión oscurantista que casi suena a un híbrido de ANEKDOTEN y TOWN PORTAL: nos toma por sorpresa la emergencia de este fuego tan particular en el tramo final, así como lo hace también el soliloquio en forma de arenga en torno al cual se arma la coda. ‘Anhedonia’ es una balada pastoral en clave de acid-folk que no hubiese estado fuera de lugar en un álbum de HAWKWIND pre-75 o en el tercer álbum de AMON DÜÜL II. Mientras ostenta su talante evocador, el armazón de los teclados parece diseñado para cubrir con un manto lisérgico el entramado de canto y dueto de guitarras acústicas. El instrumental ‘Vemod’, si bien tiene un arreglo musical distinto del que se realizó para ‘Anhedonia’, retiene sus vibraciones contemplativas y les da una nueva faz merced al rol protagónico que ocupa la guitarra eléctrica, y, sobre todo, por el sofisticado dinamismo que se proporciona a los arreglos desde donde se encuadran todos los motifs sucesivos. El cierre del álbum llega de la mano de la pieza homónima, la cual dura 9 minutos y cuarto. ‘Hologram’ se caracteriza por explorar las aristas más propiamente melódicas del ideario musical de la banda. Contiene secciones cantadas reconocibles, así como pasajes instrumentales signados por una mesurada sofisticación que sustenta los versátiles traspasos del space-rock al motorik y, de allí, al post-rock, que el ensamble ejecuta con una bien lograda fluidez. 

“Hologram” es, ante todo, uno de los más logrados discos de psicodelia progresiva que se han hecho en el fenecido año 2021. Definitivamente, es una obra con la que los KHADAVRA se han superado a sí mismos; por el momento, es su obra cumbre. Este holograma musical nos ha dejado muy gratamente sorprendidos y solo nos queda recomendarlo para cualquier buena fonoteca dedicada al rock artístico de nuestros tiempos. 



Monday, February 21, 2022

La infinita creatividad de FRANÇOIS THOLLOT

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

La verdad que la creatividad del maestro francés FRANÇOIS THOLLOT es infinita, y, de hecho, nunca mejor dicho, pues la más reciente obra fonográfica de este multiinstrumentista y compositor francés se titula “Infinite”. Este disco publicado en el blog de Bandcamp de THOLLOT el 17 de enero pasado prosigue con una ilación inagotable de álbumes que el susodicho maestro ha venido publicando desde enero de 2021 en medio de la prolongada pandemia que asola a nuestro mundo. Como es habitual, THOLLOT se hizo cargo de los teclados, el bajo, la batería, la guitarra y las programaciones, y también realizó las labores de mezcla y masterización del material aquí contenido en su estudio de Lyon.

Los primeros 11 minutos y cuarto del álbum están ocupados por la dupla de ‘Wolf’ y la pieza homónima. El primero de estos temas instaura un groove solemne para que el bloque sonoro, dominado por las gráciles armonizaciones de los teclados, se regodee en la elaboración de retratos sonoros plagados de vibraciones otoñales. Sus cadencias grisáceas tienen incluso algo de tenebroso en ciertos matices que entran a tallar a lo largo de la arquitectura temática. En cuanto a la pieza homónima, ésta expone uno de varios puntos máximos del disco. En efecto, ‘Infinite’ recoge la herencia de refinada y cristalina de la pieza de apertura con la finalidad de remodelarla dentro de una atmósfera más patentemente jovial, llegando a sonar bastante juguetona en varios parajes. La evidente vitalidad que signa al bloque sonoro no es siempre portado de una soltura total, pues, a veces, hay una actitud comedida en el despliegue de color plasmado en el bloque musical. De todas formas, hay que acotar que cuando la guitarra entra en acción, el swing se agita notablemente y abre camino a un clímax excelsamente ajetreado. ‘Time Lag’ es una pieza aún más ambiciosa en la que THOLLOT exhibe algunas tonalidades épicas dentro de su persistente ideario estético avant-Canterbury, añadiendo elementos Crimsonianos al swing básico y al desarrollo temático; así, la extroversión que ingresó en la pieza homónima adquiere asume ahora un talante tenso. También hay un interludio a lo GENTLE GIANT que permite a la pieza asumir una especie de señorío contemplativo para empezar a armar otro momento marcado por tensiones ostentosas. Hay que destacar que, en muchos momentos, la batería disputa el rol protagónico del armazón sonoro con los solos de teclado. Otro cénit del álbum. El breve tema ‘Leak’ exhibe unas avispadas influencias del paradigma de HAPPY THE MAN a través del filtro de NATIONAL HEALTH: un exquisito ejercicio de jazz-prog. ‘Fourth Dimention’ es un tema que ocupa un espacio de más de 9 minutos al igual que ‘Time Lag’. Su función es la de establecer una síntesis entre ‘Time Lag’ e ‘Infinite’ en cuanto a la magnificencia explícita de los múltiples desarrollos temáticos, añadiendo un vigor más fulguroso al asunto. Incluso notamos algunas confluencias con FRENCH TV, RASCAL REPORTERS y ZOPP, lo cual nos parece un recurso bastante refrescante dentro de los parámetros estéticos que maneja THOLLOT. Y va otra joya individualmente destacada dentro de este repertorio. 

‘Doubt’ regresa de lleno a territorio jazz-progresivo con connotaciones Canterburyanas: su esquema de trabajo se basa en las confluencias entre HAPPY THE MAN, HATFIELD AND THE NORTH y los SOFT MACHINE de la etapa 73-76. Su bizarra agilidad y sus expresivos juegos de disonancias se traducen en una magia caleidoscópica y una vivacidad rutilante. Durando poco más de 9 minutos y medio, ‘Rebound’ es el tema más extenso del repertorio y también es el encargado de cerrarlo. La mayor parte de sus grooves y esquemas melódicos tiene líneas de parentesco con ‘Time Lag’, aunque también hay algunos espacios abiertos para que entren a tallar algunas cadencias tensas semejantes a las que hallamos en el tema #3. En conclusión, “Infinite” es una nueva muestra de la infinita creatividad progresiva que este maestro francés llamado FRANÇOIS THOLLOT ofrece al art-rock de nuestros tiempos.


Muestras de “Infinite”.-



Friday, February 18, 2022

SEAORM en el altar de la inolvidable música vanguardista

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de hablar sobre “Forgotten Shrines”, el segundo álbum del colectivo hispano-ruso SEAORM, el mismo que fue publicado el 29 de diciembre del pasado año 2021. Habiendo surgido como un trío hace un puñado de años, ahora SEAORM opera como un cuarteto conformado por Ángel Ontalva [guitarra], Ark Fedotov [bajo, sintetizadores y efectos], Ivan Fedotov [batería] y Víctor Rodríguez [teclados]: o sea, los dos hermanos de OCTOBER EQUUS y los dos hermanos de MAAT LANDER. En el disco precedente “Olkhon” (fines de 2020), el cual nos causó una gratísima impresión, Ontalva era el único español de la partida, pero con el ingreso de una cuarto integrante a los teclados, SEAORM se apropia de una ingeniería sonora más llena y exuberante dentro de su propuesta space-rockera con amplios tintes progresivos. Los cuatro músicos firman la autoría de cada uno de los tres temas contenidos en este disco publicado por el sello OctoberXart Records. El arte gráfica estuvo a cargo del propio Ontalva (algo muy habitual en estas producciones); también estuvo él a cargo de la mezcla y la masterización del material aquí contenido, mientras que Francisco Macías fungió como productor ejecutivo. Bueno, vayamos ahora a los detalles del repertorio del disco que ahora reseñamos, ¿vale?


La monumental pieza homónima de 20 minutos de duración nos brinda un panorama bastante completo del enfoque estético que el aumentado ensamble proyecta para el álbum en general. En efecto, ‘Forgotten Shrines’ empieza con unos climas cósmicos ensalzados con una envolvente aura de ensoñación. Pronto entran a tallar la guitarra y la batería para realizar recursos de majestuosidad y de gracilidad, respectivamente, aunque también hay que tener en cuenta que la maraña de teclados asume un rol crucial a la hora de gestar y elaborar contornos progresivos bajo los cuales la dinámica grupal va gradualmente asumiendo incrementados niveles de energía. A poco de pasada la frontera del quinto minuto, el ambiente se centra firmemente sobre una cruza de space-rock, jazz-fusion y prog psicodélico, siendo así que el vigor reinante es manejado con pulcra fineza. Más adelante, las cosas viran hacia una atmósfera electrónica con matices folklóricos (algo que ya vimos en el primer disco), algo que permite al ensamble asentar las bases para un nuevo motif de raigambre prog-psicodélica donde la guitarra y el sintetizador alternan turnos en el rol directivo del centro nuclear del bloque instrumental. Lo que se edifica aquí hasta el final de la pieza es una señorial y envolvente arquitectura donde se unen lo luminoso y lo futurista; es algo así como una encrucijada entre VESPERO y los TANGERINE DREAM de la etapa 1978-82. ‘Animas In The City Of Stones’ se focaliza más fehacientemente en el estándar del space-rock en cuanto al groove central, aunque resulta inocultable el dinamismo señorial que imponen los teclados y la guitarra cuando insertan matices jazzeros dentro del viaje sonoro armado por el entramado grupal. El expectante preludio prepara el terreno para lo que será un trayecto sostenidamente apoyado sobre unos cadenciosos tempos que se valen de su propia sofisticación estructural impulsa la versátil y colorida complejidad del jam. Hay algunos momentos relativamente sutiles, otro pasaje particularmente incendiario a mitad de camino, y varios otros situados en una posición intermedia de expresionismo. Es tal vez nuestra pieza favorita del álbum. 

El repertorio se cierra con ‘The Garden Of Lost Memories’, una pieza que comienza con una aureola similar a la del prólogo del tema anterior, aunque con un talante más sombrío. Una vez instalado el cuerpo central, el clima sonoro se siente más abrigador, envuelto bajo un manto de contemplativa solemnidad, aunque todavía guardando ciertas vibraciones crepusculares dentro de sí, lo cual permite que ciertos ornamentos de sintetizador penetren con un filo contenidamente inquietante. Alrededor de la frontera del quinto minuto y medio, la batería entra a tallar con la misión de elaborar un swing de tenor avant-jazzero, lo cual influye relevantemente en la gestación y la persistencia de una nueva y definitiva aureola contemplativa. Los fraseos de la guitarra son realmente conmovedores mientras la batería va aumentando el impacto de los ornamentos que imprime en su groove. El epílogo diseñado en base a capas de sintetizador brinda un cierre cósmico al asunto, algo muy oportuno para la pieza más introvertida del álbum. Esto es lo que el personal de SEAORM nos ha brindado con “Forgotten Shrines”: este colectivo hispano-ruso se ha ganado en poco tiempo un lugar destacado dentro del parnaso del rock experimental europeo de los últimos años. ¡Totalmente recomendado!


Muestra de “Forgotten Shrines”.-
The Garden Of Lost Memories: https://octoberxart.bandcamp.com/track/the-garden-of-lost-memories

Wednesday, February 16, 2022

FUSIOON: la inmortal leyenda progresiva de Manresa

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos una retrospectiva sobre el legado fonográfico del ensamble catalán FUSIOON, legendaria banda procedente de Manresa (Barcelona) que se erigió a fuerza de creatividad, músculo y tenaz espíritu aventurero como uno de los puntos de referencia más geniales del rock progresivo español durante la primera mitad de los 70s. Con solo tres discos en su haber (constando el primero de versiones de temas ajenos y populares anónimos), este cuarteto conformado por Manel Camp [pianos, órgano, sintetizador, mellotrón y canto], Martí Brunet [guitarras, sintetizador y canto], Jordi Camp [bajo y canto] y Santi Arisa [batería, percusiones y canto] se ha dado maña para dejar un inapelable testimonio de su grandeza artística dentro del ideal del rock progresivo. Desde ya, señalamos a este grupo como nuestro favorito de toda la escena progresiva española de los 70s, así que ya podrá adivinar el público lector cuánto entusiasmo está vertido en este repaso de su discografía. FUSIOON inició sus días con el encuentro de los amigos de infancia Manel Camp y Santi Arisa en 1970, a quienes se unieron pronto el guitarrista Alfred Pla y el bajista Paco Chacón. Este cuarteto original debutó en el Club San Jorge de Manresa. El gran golpe de timón del grupo fue su participación en el Festival de Música Progresiva de Granollers de 1971, donde no solo llamó la atención de la prensa cultural del momento, sino que derivó en las primeras negociaciones para un contrato de grabación: para entonces, la alineación se había renovado con los ingresos de Jordi Camp y Martí Brunet. A fin de cuentas, se dio un contrato con el sello fonográfico Belter, S.A. y la subsiguiente publicación del álbum debut simplemente titulado “Fusioon” en 1972. Éste contenía mayormente versiones de varios temas del folklore popular, además de una pieza académica del gran maestro gaditano MANUEL DE FALLA y otra con un poema de la notable literata gallega ROSALÍA DE CASTRO y música de XOÁN MONTÉS CAPÓN. El cuarteto contó en varias ocasiones con el apoyo creativo del arreglista y director Miquel Casas I Augé. Sónicamente, los aportes ocasionales de un ensamble de cuerdas, una flauta y un saxo ayudan al cuarteto a concretar el sus perspectivas de eclecticismo con abundantes elementos de jazz-rock, psicodelia, vanguardia académica y fusión contemporánea. “Fusioon” contiene un total de 8 temas: repasémoslos uno por uno. 


Con la dupla inicial de ‘Danza Del Molinero’ y ‘Ya Se Van Los Pastores’, el cuarteto ya da plenas muestras del gran nivel de exquisitez musical en torno al cual organiza su línea de trabajo. El primero de estos ítems mencionados exhibe su señorío embrujador esencial bajo el nuevo impulso brindado por los grooves sofisticados y delicados que la banda pone sobre el tapete para guiar el camino hacia un fastuoso final. En cuanto al segundo, éste refleja unas gráciles vibraciones bucólicas oportunamente remodeladas bajo un encuadre sonoro donde confluyen los mundos de COLOSSEUM, SOFT MACHINE y JETHRO TULL: la sofisticación de la avanzada jazz-progresiva y el candor folclórico se funden en una sola energía sónica. ‘Ses Porqueres’ exhibe el impacto de la pieza precedente al desplegar un vigor extrovertido sumamente refinado, aunque con menos eclecticismo. ‘Pavana Española’, por su parte, es un ejercicio de reconstrucción de estándares renacentistas para llevarlos a un terreno de ágil jazz-rock que, de una manera u otra, termina metamorfoseando a la pieza original de una manera creativa y juguetona (un poco al estilo de EKSEPTION). ‘Negra Sombra’ nos devuelve al esquema de trabajo centrado en un colorido calculadamente extravagante que ya se hizo presente en el tema #2, pero incorporando algo de la calidez que signó al tema #1. Cuando llega el turno de ‘En El Puerto De Pajares’, el cuarteto prosigue por la senda de apropiación traviesa y estilizada que ya recorrió en el caso de ‘Pavana Española’, esta vez, con una exuberancia menos ostentosa. De todas formas, es de agradecer que se introduzca un interesante quiebre rítmico en algún pasaje intermedio, así como unos efectivos diálogos entre órgano y saxo en los momentos finales. ‘Rima Infantil’ enfoca su estrategia reconstructiva con un gran bagaje en clave de jazz fusion y una adecuada presencia de ornamentos sinfónicos. ‘El Cant Des Ocells’ se encarga de cerrar el álbum a lo grande. En un espacio de 4 minutos y cuarto, la gente de FUSIOON inicia el asunto con un prólogo tenue y sigiloso que poco a poco va enriqueciéndose con ornamentos percusivos para ganar cierta musculatura, y a partir de ahí, el ensamble pasa a un estupendo ejercicio de rock sinfónico donde parecen cruzarse los mundos de JETHRO TULL, EGG y EMERSON, LAKE & PALMER. El ocasional empleo del compás de 5/4 añade esplendor al esquema sonoro en curso, el cual termina engalanando su propio fulgor expresivo mientras se va acercando al intenso momento final. 


Para promocionar este primer álbum se sacó un sencillo con la patentemente pegadiza ‘Danza Del Molinero’ en el lado A y ‘Negra Sombra’ en el otro lado. Pero, entre lo que quedaba del año 1972 y la primera mitad de 1973, los FUSIOON no se durmieron en sus laureles y sacaron al mercado otros dos sencillos que exhibían una rápida  y lúcida evolución estilística que los convertía a paso rápido en auténticos genios del ideal del rock progresivo. Uno de estos sencillos contenía los temas ‘No Hay Habitación Para...’ y ‘Ciclos’; el otro, ‘Rapsodia Para Un Violín’ y ‘Tocata Y Fuga’ (adaptando la celebérrima Tocata y Fuga en re menor, BWV 565 de JOHANN SEBASTIAN BACH). Debemos detenernos un poco en estas cuatro piezas para detectar esa frenética y fantástica evolución musical que mencionamos hace un rato. ‘No Hay Habitación Para...’ es un viaje sensacional de 4 minutos donde el grupo fehacientemente explora la confluencia de grooves gráciles con ágiles sonoridades marcadas por una predominancia de lo disonante tanto en la instrumentación como en los cánticos, algo así como un encuentro entre FRANK ZAPPA y SOFT MACHINE bajo el inquietante manto gris de un atardecer otoñal. ‘Ciclos’, por su parte, establece una gozosa explosión de cadencias jazz-rockeras con algunos matices folklóricos que permiten a la banda explorar horizontes fusionescos con gran inventiva y un pulso no menos grande. Aquí se destilan remembranzas de la luminosa tarde que precedió al atardecer antes retratado por la paleta sonora de la banda. ‘Rapsodia Para Un Violín’ irá aún más lejos; el cuarteto crea una pieza vitalista donde los aires urbanos y los ornamentos de inspiración académica se fusionan dentro de un sabiamente arquitectónico entramado jazz-progresivo. Algunos efectos de guitarra entran a tallar de manera un poco chocante antes de apoderarse del rol protagónico con un solo expansivo y contundente; un poco más adelante, el órgano y el sintetizador comulgan en un adorno cósmico que pone fin al interludio para regresar al motif central. ‘Tocata Y Fuga’, por su parte, se centra en una atmósfera mucho más ceremoniosa, lo cual permite al grupo afinar su faceta textural. Con estos antecedentes inspiradores, el grupo ya está al 100% preparado para gestar otro disco titulado “Fusioon”, aunque usualmente se le conoce como “Fusioon 2”; es su primera obra maestra y data del año 1974, siendo también publicada por Belter, S.A. Para este disco, Arisa toca algo de guitarra clásica junto a sus habituales ítems de batería y percusiones surtidas. Antes de ver los detalles de este segundo álbum, cabe mencionar el hito que supuso que los FUSIOON fuesen invitados a tocar en escenarios y programas musicales de Brasil en octubre de 1973. Cosas así aumentan la adrenalina y el impulso creativo, lo cual se nota en este segundo “Fusioon”.


'La Farsa Del Buen Vivir' tiene un esquema rítmico pegadizo, a medio camino entre la psicodelia y el folklore dentro de un esquema jazz-progresivo, y si a eso añadimos los cánticos juguetones que se desarrollan en el camino, tenemos un episodio inicial bastante redondo para el disco en tanto que transmite un aura optimista a la recién iniciada experiencia melómana. Algo a resaltar es el sintetizador que emite unos complementos sonoros adecuados para el dinamismo ofrecido por el órgano. En suma, tenemos aquí 3 minutos y pico muy bien aprovechados progresivamente. A continuación, sigue 'Contraste', pieza de 6 ½ minutos que vira hacia una actitud un poco más ceremoniosa, aunque el asunto no pierde un ápice del dinamismo bien llevado que signó a la pieza de entrada. La complejidad multitemática aumenta su dosis, y dentro de ella cabe destacar tanto los ágiles fraseos que Brunet arranca de la guitarra solista, así como el modo tan fluidamente certero en que el grupo maneja las ingeniosas variantes de ambiente que tienen lugar a lo largo del camino. Los músicos se sienten igualmente cómodos elaborando pasajes alegres y otros pasajes más disonantes (casi paralelos al estándar de unos GENTLE GIANT), manteniendo un pulso vitalista. 'Tritons' (con secciones tituladas ‘1ª Parte’, ‘Estampas’, ‘Variaciones Sobre Un Tema de Tchaikovsky’ y ‘Conclusión’) cierra la primera mitad del álbum replicando vigorosamente la prestancia sofisticada que dio tan buenos réditos en el segundo tema, incluso ampliando el rollo instrumental con su entusiasta ingeniería multitemática. El solo de órgano a cargo de Camp es simple y llanamente monumental, no tiene nada que envidiar a un Dave Stewart o a un Dave Greenslade (sí, el solo tiene una onda afín a lo Canterbury y al jazz-prog británico de esos tiempos). En algún momento se introduce el motif central del popular 3er Movimiento de la excelentísima Sexta Sinfonía del maestro PIOTR ILICH TCHAIKOVSKY, siendo éste usado con pulcro respeto dentro de las exigencias eclécticas de esta pieza en particular; el swing jazzero impulsa un espíritu celebratorio para enrumbar dicha cita académica por un sendero alegremente fulguroso.



La segunda mitad del disco se inicia con 'Diálogos', pieza que comienza con efectos de viento y golpes percusivos de tambor y xilofón, algo muy centrado en la musique concrète para empezar. Mientras la tensión resultante se reafirma, el piano eléctrico arma una escala recurrente que habrá de impulsar la emergencia del cuerpo central, el cual no tarda mucho en centrarse en la amalgama armada entre los pasajes corales y la pulidamente arquitectónica instrumentación rebosante de colorido, antes de que se retome la introducción jazzera precedente con la finalidad de armar un jam mágico y envolvente. ¿Santi Arisa?, ¡un monstruo de la batería! Su combinación de precisión e inteligencia improvisadora son cruciales para la grandeza del bloque sonoro global, el mismo que llega a un estupendo clímax que, en cierta manera frustrante, se agota en un fade-out inoportuno. Esto ameritaba un cierre más conclusivo, al menos, eso nos parece. De todas maneras, se trata de un temazo como la copa de un pino (cierto es que decir esto es una verdad de Pero Grullo sobre cualquier cosa que haya grabado la gente de FUSIOON). El disco llega a su cierre con 'Concerto Grosso', pieza que dura casi 10 minutos y que incluye las secciones ‘Tema Y Variaciones’, ‘Aria’, ‘Rondó’ y ‘Final’. Comenzando con un swing fuertemente fusionesco que encapsula bien los bizarros efluvios de la guitarra y los teclados, la buena vibración está garantizada desde una cruza entre el Canterbury y el jazz-rock con unas pinceladas sinfónicas. Poco antes de llegar al tercer minuto, la cosa se pone un poco más agresiva, con mayor polenta rockera, lo cual da pie a una nueva secuencia de sucesivas variantes progresivas: éstas incluyen elaboraciones de tendencia barroca, una sección minimalista de talante intimista, exhaustivos despliegues de ágil musicalidad donde su funden los universos de EGG y GENTLE GIANT, e incluso arreglos vocales gregorianos (en clave vivaz y jovial). Los últimos dos minutos sirven para retomar el motivo de entrada y aumentarlo con un final “orquestalmente” épico no exento de humor. Solo un final juguetón como éste puede generar un broche de oro coherente para un tema tan vibrante como éste y el disco que hasta ahora nos ocupa. El grupo siguió activo tocando donde hallaba espacios. A pesar de que sus discos no eran éxitos comerciales, tenía ya un público de culto. Un momento especialmente importante en la historia de FUSIOON es su participación en el extenso festival Canet de Rock el 26 de julio de 1975.



“Minorisa” es el testamento final de FUSIOON y no solo es otra obra maestra, es también su obra cumbre. Brunet añade más presencia de sintetizadores a su arsenal y Arisa toca algo de flauta (además de la batería y las percusiones, por supuesto). Publicado a fines de 1975 por Ariola, el nuevo sello fonográfico por el que fichó la banda, “Minorisa” exhibe una expansión contundente de la soltura sofisticada otrora plasmada en el segundo álbum, llevándola a un nivel épico en sus suites homónima y ‘Ebusus’ (ambas compuestas por Camp). Esta última es la que abre el disco, ocupando toda su primera mitad, poco más de 18 ¾ minutos. ‘Ebusus’ es una exquisita extravaganza cuyo amplio espectro sonoro encapsula contrapuntos a lo GENTLE GIANT, refinados vuelos jazzeros que alternan influencias del Canterbury y de WEATHER REPORT, disonancias aguerridas de cierto tenor Crimsoniano, cálidos pasajes de raigambre folclórica, unos cánticos ceremoniosos y otros festivos (uno de ellos es de tenor dadaísta y hace alusión al tumultuoso año 1930, un año muy significativo en la época de pre-Guerra Civil), ornamentos surrealistas de sintetizador y mellotrón, amables estilizaciones sinfónicas, atmósferas psicodélicas disruptivas… Y todo va amalgamándose en una majestuosa ilación que ostenta una peculiaridad muy propia a través de las influencias que pueden notarse a lo largo de excelsa y caleidoscópica maratón musical. El oído despistado puede sentirse aturdido por lo que puede parecer un caótico empastado de ideas diversas al modo de un collage cuya única función es la de causar un impacto superficial, cuando en realidad opera aquí una integralidad lo suficientemente flexible como para encauzar la abundante versatilidad que empuja a la inspiración creativa de los músicos con inteligente osadía y muy buen pulso. Desde el mismo punto de partida, el cuarteto deja en claro cuáles son los niveles de inteligencia y fuerza expresiva que van a adueñarse de la primera mitad de este álbum. Una mención especial va para el onírico pasaje que emerge a poco de pasada la frontera del minuto 12 (tras un adelanto plasmado unos minutos antes), la cual ostenta una espiritualidad onírica que finalmente será reemplazada por el exultante pasaje centrado en el cántico que expone las variantes históricas del nombre Ibiza. Ya a estas alturas, el grupo está bien enrumbado hacia lo que será el fulguroso clímax conclusivo, el cual hace un recuento de algunos pasajes precedentes. Esta suite es de lo mejor que se ha hecho en todos los tiempos y escenarios de la música progresiva creada en la Península Ibérica, y, de paso, funciona muy bien como guía enciclopédica al universo estético de FUSIOON. 

      

De todos modos, esta enormidad no debe hacernos ignorar la otra suite que precisamente se titula ‘Minorisa’ y dura alrededor de 11 minutos: un fabuloso homenaje a la madre tierra de Manresa. Todo comienza con un relativamente sombrío prólogo en base al sintetizador y el bajo, el mismo que pronto abre paso a un segundo preludio centrado en el piano clásico, siendo así que sus fraseos asientan el terreno para el ambicioso cuerpo central que se avecina. Éste se sustenta sobre una confluencia de barroco, cámara contemporánea y fusión folclórica catalana bajo un manto prog-sinfónico bien hilvanado. La interacción entre los músicos es tan sólida y aventurera como en la primera suite, pero hay un mayor espacio de desarrollo para los varios motivos que se van sucediendo. Una mención especial va para el hermoso pasaje pastoral que aparece en algún momento, creando una cautivadora magia arcana que aporta una especie de contrapeso frente a la fastuosidad predominante. El cierre del álbum es un experimento ideado por Brunet en base a la idea de cruzar los idearios de FRIPP & ENO, TANGERINE DREAM y KLAUS SCHULZE: se titula ‘Llaves Del Subconsciente’ y consta de dos secciones respectivamente tituladas ‘Mente’ y ‘Cerebro’. La primera de ellas se focaliza en climas etéreos y oscurantistas en base a capas y líneas de guitarra eléctrica y sintetizador, siendo así que el paisaje sonoro refleja un cuadro nebulosamente solipsista. Por su parte, la segunda sección se enfila frontalmente a lo cibernético con su masivo despliegue de secuencias sintetizadas de loops y golpes percusivos; de esta manera, se abandona lo etéreo y se pasa a un maquinismo rotundo e implacable. Aunque, a simple vista, puede sonar fuera de lugar dentro del contexto general del álbum, esta pieza final en realidad refleja una nueva inquietud creativa que habrá de ser ahondada fuera del multicolor territorio de FUSIOON. Se trata de la despedida más significativa que pueda tener la breve pero impresionante discografía de este brillante e inolvidable cuarteto. En cuanto a la despedida real, ésta tuvo lugar el 24 de febrero de 1976 en el Club Helena de Barcelona, ocasión de su último concierto; el 3 de enero anterior el cuarteto había dado su último concierto en su querida Manresa. 


Vale la pena mencionar dos publicaciones póstumas y parciales de su discografía: una realizada por el sello Divucsa que es el CD doble “Esenciales” en 2004, con los dos primeros discos; la otra, realizada por el sello británico Finders Keepers Records y que recopila varios temas de sus dos primeros álbumes y los sencillos de 1972 y 1973 bajo el título de “Absolute Fusioon”. Yendo cada uno por su lado tras el fenecimiento de FUSIOON, Brunet se dedicó a la exploración de música electrónica y la ingeniería de sonido, mientras que los hermanos Camp se insertaron de lleno en la escena jazzera (Jordi ha sido integrante del ensamble dirigido por su hermano).* Arisa fue quien obtuvo una mayor proyección comercial al conformar a inicios de los 80s, junto a dos exintegrantes de ICEBERG y uno de GÒTIC, el popular grupo de jazz fusión PEGASUS, el cual logró llamar la atención de cierta porción del público general en medio del auge del heavy metal, la new wave y el tecno-pop. Cada una de estas historias particulares merece su capítulo aparte, pero las mencionamos por encima como colofón de esta revisión general de los tres discos de FUSIOON, al cual, repetimos, percibimos como el grupo más notable de toda la escena progresiva española de los 70s. En estos días (del 28 de enero al 13 de marzo de este año 2022, para ser más precisos), está abierta al público la exposición Ressons de Fusioon en el Centre Cultural El Casino de Manresa en conmemoración de los 50 años de la publicación de su primer disco.** Gracias a Manel, Martí, Jordi y Santi por todo lo que nos dieron mientras tripularon juntos su fantástico buque de inmortal música progresiva. 


Manel, de hecho, está actualmente embarcado en la celebración de tu 75to aniversario (https://manelcamp.cat/projecte-minorisa-carst/).


 

[Parte de esta retrospectiva recoge ideas originalmente publicadas en esta reseña de La Caja De Música: https://www.dlsi.ua.es/~inesta/Prog/LCDM/Discos/fusioon_fusioon2.html
También mencionamos los aportes tomados de los blogs Rockliquias, La Fonoteca y Paper Blog.] 



[Un saludo público al crack Santi Arisa, quien se lució junto a sus compañeros de PEGASUS en un concierto al aire libre que tuvo lugar en Cádiz a mediados de los 80s. Sí, es verdad, se lució, un servidor que en aquel entonces cursaba el último año de EGB lo presenció.]


Sunday, February 13, 2022

Un ascenso al paraíso avant-progresivo de SIMON STEENSLAND

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy viajamos a Suecia para presentar “Lets Go To Hell”, el disco que lanzó al mercado el magistral multiinstrumentista y compositor SIMON STEENSLAND el 24 de setiembre del pasado año 2021; se trata de su noveno disco de estudio, el cual exhibe un genuino refuerzo de renovación para el ideal progresivo del chamber-rock y el así llamado RIO. El sello productor de “Lets Go To Hell” es Transubstans Records. Este disco sucede a “A Farewell To Brains” (2018) dentro de una trilogía que, esperemos, no tarde mucho en completarse: este nuevo disco es un segundo volumen realmente excepcional, pero ya entraremos en más detalles sobre eso más tarde. Los colaboradores con los que contó STEENSLAND para la grabación de los tres extenso temas de los que consta este disco son: Yann le Nestour (clarinetes alto y bajo), Morgan Ågren (batería y programación de ritmos), Robert Elovsson (teclados), Arvid Pettersson (piano), Karolina Weber Ekdahl (violín), Jasun Martz (teclados), Simon Mårtensson (guitarra) y Carin Blom (armónica de cristal). También aparecen los aportes vocales de Birgitta Linder, Eva Rexed, Sandra Backman, Maia Hansson Bergqvist, Asa Berglund Cowburn, Camilla Larsson, Joel Dannerup, Josefin Ankarberg y Niki Gunke Stangertz, a veces armando cuadros corales, otras veces haciendo recitaciones. El propio STEENSLAND se hace cargo de la guitarra, el bajo, la percusión tonal y algunos teclados. Claro está, todas las composiciones son suyas, así como suyas fueron las labores de arreglos musicales, dirección de los procesos de grabación, mezcla y masterización, en su estudio No Klang, a lo largo de diversas sesiones que tuvieron lugar en los años 2020 y 2021. La única excepción está en los aportes de Ågren, que fueron grabados en su propio Studio Annanstans. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de “Lets Go To Hell”.


Ocupando un espacio de casi 16 minutos y medio, ‘Schrödinger’s Friend’ nos abre honestamente las puertas al oscurantista y extravagante valle musical que STEENSLAND y sus compañeros recorrerán con entusiasmo y convicción. Tras una breve serie de capas de cuerdas se impone pronto un groove atormentado y siniestro que, a su manera, refleja un vitalismo contundente, por muy mortuorias que sean las vibraciones básicas de sus desarrollos temáticos. Mientras los diversos climas se van sucediendo, el entramado sonoro agita su señorial oscurantismo, atrapado en un terreno híbrido de RHÙN, GUAPO, PRESENT y ARS DE ER. A veces vibran unas cadencias casi marciales, otras veces emergen unas tormentas sónicas donde reina un caos inteligente, y también hay pasajes más calmados donde laten aires de un ominoso misterio que prefiere mantenerse transitoriamente reposado. Cuando unos arreglos corales se unen al ensamble orquestal alrededor de la frontera del noveno minuto, el asunto cobra un nuevo brío, esta vez con algunas texturas traviesas que se añaden al dominante empuje  de lo siniestro, aunque el imperio de lo sutil no tarda mucho en retomar su dominio. Eso sí, su meta es la de fundar las bases para un crescendo ceremonioso que amenaza con transportarnos a zonas más oscuras que cualesquiera por las que hemos transitado antes, armando así un poderoso clímax conclusivo. Una gran cosa esta suite, un gran cénit para iniciar el álbum. Tras esta majestuosa maratón emerge otra titulada ‘The Flagellant March’, cuyos pasajes iniciales siguen fielmente el camino oscurantista de la suite precedente, aunque esta vez con un talante más abstracto, resguardado éste por un minimalismo explosivo. Tras unos parsimoniosos golpes de bajo emerge una orquestación electrizante y exultante que parece plasmar una especie de tortuosa celebración: sí, late algo de jovialidad en medio de la absorbente lobreguez que guía a la ingeniería rítmica y articula el ensamble global. Más que una marcha, parece un aquelarre, especialmente cuando surge un intermedio de teclados y maderas en clave onírica. Una ulterior secuencia de pasajes aguerridos y refrenados completa el diagrama voraz y triunfante que el ensamble maneja con alborotada lucidez, siendo así que todo termina con una coda avant-jazzera remodelada por una estrategia a lo RIO.

La última pieza épica del álbum responde al simpático título de ‘Zombie B. Goode’ y dura poco menos de 19 minutos y medio; de hecho, es la más extensa del repertorio. Esta suite muestra su fuego expresivo desde el punto de partida, gestando una atmósfera tensa que casi roza con lo belicoso, pero, en una segunda instancia, todo deriva hacia una armonización de teclados etéreos y percusiones tonales desde la cual brota un momento de remanso antes de que el ensamble regrese a su estilizada furia originaria. Eso sí, no se trata de una reiteración del tormento arrollador del primer tema; está más cerca de la surrealista jovialidad del segundo tema, pero tampoco se trata precisamente de una continuidad de la misma. Lo que opera aquí es una majestuosidad fosforescente a lo UNIVERS ZERO con algunos matices de magnificencia colosal a lo MAGMA y otros matices más cercanos a la deconstrucción rutilante propia del paradigma Zappiano. Es como si el oscurantismo militante de STEENSLAND se hubiese cambiado de prendas para ostentar una sotana repleta de hilos dorados y plateados; es como si las fuerzas amenazantes no estuviesen en posición de ataque sino con una disposición contemplativa, o al menos, eso es lo que parece durante los primeros 10 minutos y medio. A partir de allí, sí se siente la emergencia gradual de una epopeya guerrera, pero, como dijimos antes, la aureola oscurantista permanece en una zona un poco más constreñida que en las dos suites precedentes. El epílogo se divide en dos secciones: una que consta en una erupción orquestal que realmente retoma (efímeramente) el esplendor tanático de la primera suite, y una segunda que consiste en un arreglo coral femenino con inauditas connotaciones angelicales. ¿Son así las voces que nos dan la bienvenida al Infierno? En fin, todo esto fue lo que nos brindaron SIMON STEENSLAND y su ejército de excelso colaboradores nos brindaron con “Lets Go To Hell”, una espléndida muestra de vitalidad del ideal avant-progresivo para nuestro tercer milenio. Escuchar, analizar y dejarse invadir por las excelsas y tortuosas suites de este álbum es algo así como ascender al paraíso avant-progresivo del RIO contemporáneo con el descenso a los infiernos en mente. Totalmente recomendable. 


Muestra de “Let’s Go To Hell”.-
Schrödinger’s Friend: https://transubstansrecords.bandcamp.com/track/schr-dingers-friend


Thursday, February 10, 2022

Segunda apofenia musical de RED KITE

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el placer de presentar “Apophenian Bliss”, el segundo disco del genial ensamble jazz-rock-progresivo noruego RED KITE, el cual fue publicado el 19 de noviembre del pasado año 2021. El cuarteto conformado por Even Helte Hermansen [guitarra barítono], Trond Frønes [bajo], Bernt André Moen [piano eléctrico Fender Rhodes] y Torstein Lofthus [batería y percusión] regresa al ruedo con todo en este álbum que destila energía electrizante en varias instancias de su repertorio, aunque también hay campo para climas sutiles, como veremos más adelante. El sello británico RareNoise Records se hizo cargo de lanzar al mercado este disco tanto en CD como en vinilo azul; “Apophenian Bliss” contiene seis temas en el segundo formato, mientras que tiene uno más en el primero. En comparación con “Red Kite”, este segundo álbum ostenta unas sonoridades más punzantes y dramáticas, aunque realmente no hay una ruptura con la siembra realizada con ese álbum. Al fin y al cabo, “Apophenian Bliss” exhibe grandes vuelos jazz-rockeros bajo un ecléctico enfoque que acoge herramientas y recursos del space-rock, el punk jazz y la psicodelia progresiva. Teniendo en cuenta que algunos integrantes de RED KITE también son miembros de BUSHMAN’S REVENGE y de ELEPHANT9, podemos tener por seguro que este grupo se toma muy en serio su misión estética de mezclar el señorío del jazz y el vigor del rock dentro de un entramado intrincado marcado por diseños particularmente experimentales del prog. Todos los temas del disco fueron compuestos por Hermansen excepto el quinto, que es un estándar de autoría del saxofonista Gisle Johansen, una figura notable del avant-jazz noruego desde hace varias décadas. Grabado en el estudio Athletic Sound de Halden, el repertorio de este disco fue posteriormente masterizado en el estudio Oslo Fuzz de la capital noruega. Bueno, veamos ahora los detalles de su contenido, ¿vale?


‘Astrology (The One True Science)’ abre el álbum con un rotundo y contundente despliegue de punche que se asienta sobre un groove ágil y sofisticado. Es como una cruza entre los universos de WEATHER REPORT y MAHAVISHNU ORCHESTRA bajo un ropaje de heavy prog (en paralelo con KOREKYOJINN). Ya desde este punto de partida, la guitarra nos brinda uno de sus mejores solos en todo el álbum. En poco más de 3 minutos y medio, este tema dice mucho. A continuación llega el turno de 
‘This Immortal Coil’, pieza que vira de registro al enmarcarse dentro de una atmósfera ceremoniosa que algo tiene de tenebrista, apostando por una mezcla de avant-jazz y psicodelia progresiva. Los fraseos de la guitarra son menos absorbentes, lo cual permite que los ornamentos y florituras de los teclados se hagan sentir más asertivamente dentro del denso entramado sonoro. Es específicamente la batería quien exhibe mayores dosis de empuje y músculo dentro del bloque grupal, logrando que su incesantemente intrincada labor (un poco al estilo del punk-jazz) sustente el despliegue de nervio expresivo en torno al cual se centra este tema. Primer punto culminante del disco. Con la dupla de ‘Apophenia’ y ‘Red Kite Flight’, el grupo sigue expandiendo su paleta sonora. La primera de estas piezas se caracteriza por una calidez misteriosa, tal vez un tanto parsimoniosa también, siendo así que el patente aire de relax parece tener un contubernio con una tensión latente que sabe mantenerse escondida mientras agita disimuladamente algunos recursos sonoros, como son algunas líneas de bajo y ciertos pasajes del extenso solo de guitarra que emerge con autoridad para erigirse incendiariamente en medio del cadencioso swing. En cuanto a ‘Red Kite Flight’, éste consiste en un ejercicio de free jazz que se asienta cómodamente sobre la hoguera sonora que el ensamble mismo ha encendido, creando una poderosa e ingeniosa cruza entre los legados de JOHN ZORN (época de NAKED CITY), KING CRIMSON (etapa 1973-4) y la faceta más bizarra de SUN RA. Un estupendo y decisivo cénit del álbum.


‘Morrasol’ es el tema más extenso del álbum con sus 11 minutos y pico de duración, siendo así que su enfoque creativo consiste principalmente en recoger la cosecha del tema precedente. Eso sí, dado el espacio con el que cuenta el grupo para decir lo que tiene que decir aquí, el vitalismo deconstructivo reinante se pasea solventemente por varios climas, incluyendo algunos pasajes donde el ensamble dispone de una grácil soltura para crear un swing reconocible. En toco caso, la estrategia general creada para la ocasión es la de remodelar el espíritu ígneo desarrollado en la pieza precedente para trasladarla a un área de vibraciones más fastuosas. El palacio se ha transformado en catedral. Los últimos 10 minutos y tres cuartos están ocupados por la dupla de ‘Sleep Tight’ y ‘Feet Don’t Fail Me Now’. El primero de estos temas mencionados ostenta una aureola onírica en base al tremendamente sutil motif delineado por las parcamente serenas líneas de piano y de guitarra, mientras el bajo puntualiza algunos espacios intermedios y la batería crea unos ornamentos estratégicamente tenues. Definitivamente, tenemos aquí una contraparte total frente a la línea de trabajo de las dos piezas precedentes, un remanso tras la desaparición de las últimas cenizas barridas por una brisa otoñal. Por su parte, ‘Feet Don’t Fail Me Now’ se enfila hacia un torrente de vigor jazz-rockero que se deja alimentar por un groove fusionesco y una garra de talante stoner. Hay un gancho muy particular en esta pieza que mezcla algarabía con neurosis y, de paso, nos obsequia el más fascinante solo de piano eléctrico de todo el disco. Todo esto fue “Apophenian Bliss”, una formidable obra fonográfica que permite al personal de RED KITE superarse a sí mismo en relación con su de por sí excelente álbum debut homónimo de 2019. Totalmente recomendable para cualquier buena fonoteca de vanguardia rockera y jazzera.



Monday, February 07, 2022

Nuevas inspecciones en la profundidad musical de BELEDO

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar a “Seriously Deep”, el más reciente trabajo fonográfico del maestro uruguayo BELEDO, radicado en Nueva York desde hace mucho tiempo. Este disco fue publicado por el sello MoonJune Records el 16 de noviembre del pasado año 2021, y en él BELEDO toca la guitarra, el piano y el sintetizador, a la par que cuenta con el apoyo de una ilustrísima dupla rítmica conformada por Tony Levin (contrabajo y bajo) y Mark Grohowski (batería). Ocasionalmente, también aparecen el vibrafonista Jorge Camiruaga y los vocalistas Boris Savoldelli y Kearoma Rantao. En el repertorio de este álbum encontramos cuatro composiciones de BELEDO, dos hechas conjuntamente por él, Grohowski y Levin, y una versión de un estándar jazzero de los 70s. “Seriously Deep” es un disco muy particular dentro del vigente catálogo de este maestro, pues se nota que aquí predomina un talante aristocrático que, aunque ya estaba presente en discos anteriores (como en “Dreamland Mechanism” de 2016, una obra de ostentoso colorido), resulta ahora bastante absorbente a lo largo de todas las atmósferas que se hacen presentes en a lo largo y ancho del disco. Las sesiones de grabación de este álbum tuvieron lugar en los días 21 y 22 de setiembre de 2020 en el NRS Studio de Nueva York, y en ese mismo lugar se realizó subsiguientemente el proceso de mezcla (en dos turnos, diciembre de 2020 y abril del año siguiente). La remasterización tuvo lugar en otro país, Italia, más específicamente, en el Ritmo & Blue Studio de Pozzolengo, provincia de Brescia, a mediados de mayo de 2021. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de este disco que aquí reseñamos.


El álbum comienza con la pieza homónima, la cual es una composición del maestro contrabajista alemán Eberhard Weber, original del álbum “Silent Feet” (1978). El tratamiento que BELEDO y sus compañeros de viaje hacen de este clásico ‘Seriously Deep’ gira en torno al ahondamiento en diversos matices de una atmósfera rotundamente ceremoniosa desde la que se impulsa continuamente a la carga emocional del esquema melódico en curso. En medio del armazón creado por la exuberante batería y el sobrio piano, la guitarra ocupa el centro y va soleando con imponente garbo mientras explora diversos matices a lo largo del camino. También hay un estupendo solo de contrabajo que, con elegante soltura, apuntala el relax que impera en ese preciso momento, siendo así que luego el piano se encarga de remodelar el enfoque intenso con el que comenzó el tema, llegando a una contundencia climática antes de aterrizar en lo ceremonioso. Los 14 minutos y cuarto que dura esta pieza de entrada se van volando, prácticamente. ‘Mama D’ sigue a continuación con la misión de rendir tributo a la difunta cantante sudafricana Dorothy Masuka. Es una pieza más animada y grácil que se apoya en un groove sofisticado para sustentar la magnética vivacidad emanada del centro temático, algo muy al estilo de un híbrido entre ALLAN HOLDSWORTH y los WEATHER REPORT de fines de los 70s. El canto de Rantao añade una calidez muy oportuna al señorío reinante. ‘Coasting Zone’ se encarga de seguir adelante con el clima de vivacidad instaurado por la pieza precedente, esta vez apelando a un swing más complejo y un vigor un poco más contenido, en comparación. Hay un solo de batería a mitad de camino que emerge no tanto para hacer gala de virtuosismo sino para resaltar texturas del groove constante de la pieza; no hay nada de disruptivo en dicho solo. ‘Maggie
’s Sunrise’ adopta un aire más introspectivo, aunque preservando algo de la llamativa luminosidad que signó a las dos piezas precedentes. Hay una candidez confortante que atraviesa a toda la pieza, particularmente a los solos de guitarra, y también a los ornamentos de vibráfono que se alinean simultáneamente con el piano y con el contrabajo.


Con la dupla de ‘Knocking Waves’ y ‘A Temple In The Valley’ tenemos 20 minutos y tres cuartos de exquisitez sonora en estado químicamente puro. El primero de estos temas mencionados explora y desarrolla esquemas y apuntes sonoros en un terreno fronterizo entre el avant-jazz y la tradición del jazz-fusion de los 70s, más algunos trazos psicodélicos en la sección prologar y en el posterior epílogo. Ahora el espíritu musical reinante es uno de inquietud, activado eficazmente por el vendaval nervioso de la guitarra. En cuanto a ‘A Temple In The Valley’, el trío, acompañado por el envolvente y sólido canto de Savoldelli, elabora un cautivador ejercicio de musicalidades jazz-progresivas donde se encuentran los mundos del Canterbury (a lo HATFIELD AND THE NORTH o IN CAHOOTS) y de RETURN TO FOREVER. El ensamble tiene ante sí un mapa temático bien trazado y sabe cómo colorearlo a punta de buen pulso y fulgor. Hay un esplendor muy especial que permanece latente bajo el ambiente crepuscular que se muestra en el entramado sonoro. ‘Into The Spirals’ trae el cierre del repertorio con un groove extrovertido y un dinamismo bastante alegre: teniendo un desarrollo temático relativamente sencillo, esta pieza cumple eficientemente con la labor de terminar el álbum con un espíritu alegre y vivaz. Todo esto fue lo que nos brindó “Seriously Deep” de BELEDO; éste es un disco hermoso y radiante que da buena cuenta (por enésima vez) del exultante empuje creativo de este eximio integrante de la élite del jazz-rock de estas últimas décadas. Totalmente recomendable.