‘Sigil To Ruin’ ocupa
los 10 ½ minutos iniciales del repertorio y su impulso inicial ostenta unas genuinas vibraciones aguerridas que se traducen fluidamente a unos juegos de cadencias bastante elegantes y una estructura melódica lúcidamente elaborada. El swing es lo suficientemente complejo como para instalarse sólidamente en un terreno intermedio entre el prog-metal y el jazz-rock contemporáneo con su oportuna cuota de matices psicodélicos. Con su manejo equilibrado de claridad melódica y densidad sistemática, la banda establece nexos estilísticos con otras entidades tan disímiles como KAYO DOT, RIVERSIDE, ANEKDOTEN y PORCUPINE TREE mientras preserva la coherencia del motif central a lo largo de un tiempo bastante prolongado. Sigue a continuación ‘Capture/Release’, pieza que se inicia con un armazón electrónico no muy lejano al estándar de los TANGERINE DREAM de inicios de los 80, pero cuando entra a tallar el entramado de guitarras, bajo y batería, se nos revela un ejercicio de compleja agilidad dentro del estándar del prog-metal con bases sinfónicas modernizadas. Es como si una composición de ARENA hubiese sido remodelada por DREAM THEATER bajo la guía de. los LEPROUS de 2017 en adelante. El canto es evocador e invita fácilmente a la complicidad de parte del oyente; por su parte, la batería ostenta una precisión excelente en sus grooves mientras mantiene un talante puntilloso. La tercera pieza del disco es la que justamente le da título. ‘Through
Zero’ pone toda la carne rockera en la parrilla desde el punto de partida, señalando el swing a medio tiempo con un tempo inusual sobre el cual se habrá de concretar el desarrollo temático. La compleja ingeniería rítmica gestada por la batería y los creativos apuntalamientos del bajo aseguran los cimientos globales sobre los que irán emergiendo las diversas bases armónicas; los solos se encargan mayormente de azuzar el fuego rockero en momentos estratégicos, pero, sin duda, es la batería, con sus guiños al jazz-rock en varios pasajes, quien ocupa el centro protagónico del bloque colectivo. El espíritu expresivo de esta canción recibe varios ecos de la primera, pero con una mayor dosis de fulgor y un mayor espacio para trabajar los contrastes. Un cénit decisivo del álbum.
‘Strata’ es el tema más extenso del repertorio con sus 10 ¾ minutos de
duración y su núcleo expresivo recoge ecos de varias instancias precedentes. La secuencia sintetizada que cerró la canción homónima sirve de puente para la instalación del vivaz groove inicial de ‘Strata’, que empieza exhibiendo una cruza entre los PORCUPINE TREE de inicios de milenio y la faceta más fastuosa de THE PINEAPPLE THIEF 2018-22. Poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, la canción vira hacia una pesadez más metódica, un factor que obliga a la canción a tomar un rumbo más imponente con un aura aristocrática que emana de las metrallas de las guitarras: esto destapa un complejo ejercicio instrumental prog-metalero en una ilación de variados motivos donde también hay campo para introducir algunos elementos de talante stoner. Para la última sección cantada, el frenesí rítmico decrece un poco para que la canción asuma una actitud más otoñal y, de esta manera, se pueda preparar el terreno para que las capas finales de sintetizador gesten una coda misteriosa, la misma que inicia el turno
de ‘Sight Unseen’. Aquí se centran los músicos en la elaboración de un crescendo melancólico que raya con el así llamado post-rock mientras la batería se complace en marcar algunas pautas jazz-rockeras. Una vez definido el núcleo temático, las secuencias sintetizadas basadas en el ambient-prog entran a tallar con la disposición de establecer una fraternidad con las bases armónicas de las guitarras duales y el bajo. La batería sigue haciendo virguerías finamente calculadas con la mira puesta en hacer que este viaje instrumental vaya ganando en extroversión mientras pasan los minutos. Poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto y medio, el esquema sonoro regresa a la pesadez aristocrática que ya conocemos bastante bien. El matrimonio de garra metalera y electrónica culmina con una explosión contundente desde la cual emerge una vaga luz de amanecer invernal. ‘Blighted Age’ trae consigo el cierre del álbum y comienza con unas calmadas escalas de guitarras acústicas sobre las cuales se sitúa un canto evocador. La pronta emergencia de un loop de batería abre la puerta al arribo de una batería de verdad mientras el entramado instrumental se prepara para la articulación de un nervio particular para este tipo de composición: se espera algo ceremonioso marcado por una fuerza contenida donde el empuje emocional sea más o menos asolapado. Muy al estilo de los solistas de Steven Wilson y las baladas de RIVERSIDE.
Todo esto
fue lo que el colectivo de ELDER nos brindó con “Through Zero” para alumbrar su provincia de música progresiva dentro del gran escenario del presente año 2026. Las grandes dosis de ingenio sónico y vigor expresivo plasmadas en el álbum que hoy nos convoca lo convierten en un referente destacado y recomendable para cualquier buena fonoteca actualizada en el rock artístico. El buen gusto que nos dejó la apreciación de estas seis nuevas composiciones del grupo nos convence de que ELDER se proyecta a paso firme e imparable a través del infinito musical.

















