HOLA, AMIGOS DE AUTOPIETICAN,
LES SALUDA CÉSAR INCA.
En esta ocasión
presentamos el disco “Little Canterbury”, un despliegue de música retro-Canterbury
en su faceta primigenia que fue realizado por el grupo ZACHT AUTOMAAT, proyecto de los multiinstrumentistas y compositores canadienses Carl Didur y Mike McLean que existe desde el año 2010. El disco que hoy nos
convoca, el decimoséptimo de su exhaustiva discografía, fue publicado el primer día del presente mes de octubre y quedó a cargo de una mitad de ZACHT AUTOMAAT, Carl Didur. Él utilizó
una batería, un órgano Ace Tone GT2 y un bajo Suzuki Taishogoto – además de
algunos efectos y procesadores de sonido – como única logística instrumental en la grabación del
material aquí contenido. Publicado de forma independiente y con el único formato de descarga digital, este disco refleja el eterno amor que el ensamble siempre ha vertido por el rock progresivo y la psicodelia de los 60 y 70, aunque esta vez se nota un acento prácticamente exclusivo en el sub-género aludido en el título. También hay un empleo más amplio de texturas junto a una ausencia total de guitarras, dos circunstancias directamente resultantes de la ausencia de McLean, quien estaba organizando su mudanza a la localidad irlandesa de Cork durante la grabación del material aquí contenido (dos semanas del verano último). Alicia colabora con el canto en una de las piezas de este álbum. Siendo ingeniero electrónico, no fue difícil para el Sr. Didur hacer funcionar decentemente el órgano antes mencionado, el cual estaba un poco estropeado. Todo fue muy artesanal en la realización de las grabaciones y el ulterior proceso de mezcla.
La secuencia inicial de ‘Improg Returns To The Valley Pt. I’ e ‘Improg
Returns To The Valley Pt. II’ ocupa un espacio total de 19 minutos. La Parte I, tras un breve prólogo saltarín, se pone a explorar varios enfoques melódicos ceremoniosos que empiezan centrándose en lo solemne y terminan encuadrados dentro de una ingeniería más ágil. Lo que suena aquí tiene bastante cercanía con los respectivos primeros discos de EGG y CARAVAN con algunos toques extra de THE NICE. Esto último se nota más en los parajes donde emergen vibraciones más densas, no son muy extensos, pero logran un impacto muy real en el paisaje sónico general. La bien articulda persistencia del sereno motif final brinda un aura señorial a la suave bajada del telón. La Parte II comienza en un lugar parecido a aquel donde terminó el anterior, pero pronto se enfila a paso firme por sendas de exultante extroversión, a veces, creando una fulgurosa tensión de claro talante psicodélico. Es en ellas que se reelaboran varias señales sonoras heredadas de los dos primeros álbumes de SOFT MACHINE, pero aún con una extrema cercanía a la ligera luminosidad Caravanesca. Apenas pasada la frontera del séptimo minuto, el enclave definitivo bajo una atmósfera sedosamente tranquila signa un epílogo gentilmente contemplativo. El aire de nocturnidad ostenta un encanto sosegado, tornándose envolvente con el sobresalto comedido de las notas finales, con lo cual se completa este inicio a lo grande del disco. Después de esto, sigue una cadena
de composiciones mucho más breves, empezando con ‘Things Are Getting Weird
Again’ revela una aureola misteriosa a través de los índices melódicos que, a fin de cuentas, se sienten bastante amables a través de su espíritu de cándida travesura. ‘Ride The Coattails’ porta una agilidad contagiosa donde se combinan los periodos históricos de SUPERSISTER y HOMUNCULUS RES. Se refuerza, de paso, el aura vintage inherente a la logística artesanal. Es de lo más sistemáticamente ágil que vamos a encontrar en el disco entero.
Las miniaturas ‘The Boat Don’t
Float (Excerpt)’ y ‘Flash Paper’ exhiben breves momentos de desahogo creativo. La primera de ellas muestra orgullosamente su efímero ludismo mientras que la segunda despliega cadencias delicadamente ágiles. ‘Memories Of Solar Rays’ regresa al lirismo refinado con el que se elaboraron los pasajes más majestuosos de las dos primeras piezas. De hecho, sus niveles de soltura y elegancia expresiva son tan solventes que se erige como el cénit decisivo de esta segunda mitad del repertorio. Tras un inicio cósmicamente minimalista, ‘Go Down The Mountain’ prosigue con la faena realizada por el tema precedente por un breve tiempo. Así las cosas, llega el turno de ‘Toys On The Floor’ para que le dé un giro más solemne a las cosas, añadiendo recursos sonoros de estilizado claroscuro. ‘Remember Who You Wanted To Be’ trae consigo el cierre del repertorio y lo hace con un despliegue de gentil lirismo, reforzando así los elementos más vitalistas del disco como un todo integral. Todo esto fue lo que nos brindó Carl Ddidur desde su sitial de ZACHT AUTOMAAT como travieso y sincero homenaje al legado inmortal de esa variante del jazz-prog de vieja escuela que se convenido etiquetar como Canterbury. “Little Canterbury” es un disco totalmente recomendable para la gente amante de toda la variedad de música retro-progresiva que persiste en el escenario mundial. Esperamos más aportes de ZACHT AUTOMAAT en el futuro próximo y, cómo no, que sea con el dúo enteramente reintegrado.
Improg Returns To The Valley Pt. II: https://zachtautomaat.bandcamp.com/track/improg-returns-to-the-valley-pt-ii
Memories Of Solar Days: https://zachtautomaat.bandcamp.com/track/memories-of-solar-rays
















