Wednesday, October 16, 2019

Una expedición crucial para la misión progresiva de BLANK MANUSKRIPT



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos al genial grupo austríaco BLANK MANUSKRIPT cuya propuesta progresiva ecléctica se centra en una intensa y sublime confluencia de elementos jazz-rockeros, estilizaciones sinfónicas, desvaríos psicodélicos y extravagancias de orgullosa estirpe Zappiana. Su más reciente disco, “Krásná Hora”, fue publicado hace muy poco, el 19 de setiembre pasado, para ser más exactos: se trata de su tercer disco de estudio, y hay que tener en cuenta que el grupo también tiene un disco en vivo en su currículum fonográfico. Este ensamble fundado en la histórica localidad de Salzburgo en el año 2007 comenzó como cuarteto, pero opera como quinteto desde los tiempos de su segundo disco (“The Waiting Soldier”, del año 2015). La alineación a cargo de la gestación de “Krásná Hora” está conformada por Jakob Aistleitner [saxofón, flauta, guitarra eléctrica, glockenspiel, percusión, voz], Peter Baxrainer [guitarras eléctricas, acústica y clásica], Jakob Sigl [batería, percusión y voz], Dominik Wallner [pianos acústico y eléctrico, órgano, sintetizadores, clavinet, mellotrón, celesta y voz] y Alfons Wohlmuth [bajo, flauta, botellas y voz]. Por si fuera poco el arsenal que maneja el quinteto mismo, también hay apariciones esporádicas de la violista Antonia Sigl, mientras que Wolfgang Spannberger  aporta algunos efectos de sampleo en ciertos temas. El nombre de este disco es de una localidad del distrito de Havlíčkův Brod en la región de Vysočina, parte de la República Checa: así pues, la connotación geográfica del título bien puede servir para interpretar a la selección de las piezas contenidas en este repertorio como una serie de distintas escalas dentro de una expedición que el colectivo de BLANK MANUSKRIPT proyecta para seguir evolucionando en su multiforme misión progresiva. Bueno, ya va siendo hora de que nos concentremos en los detalles del repertorio contenido en “Krásná Hora”, al cual señalamos desde ya como una de las obras máximas del prog europeo del presente año 2019.


El primer tema lleva el significativo título de ‘Overture’ y dura poco más de 6 ¾ minutos. Sus instantes iniciales portan una parsimonia densa sin llegar a hacerse realmente opresiva, pero esto pronto cambia por iniciativa de unas exultantes armonías de guitarra, las cuales impulsan la emergencia de un estupendo groove jazz-progresivo sobre un compás inusual. El solo de órgano se sitúa a medio camino entre los paradigmas de Jon Lord y Keith Emerson mientras la batería va incorporando sofisticados ornamentos para el swing. la sección final se desarrolla sobre un compás lento y eso es aprovechado por el ensamble para crear una atmósfera ceremoniosa de tenor sinfónico, algo así como un intermedio entre ELOY y PINK FLOYD con algunos matices a lo FOCUS. La breve parte cantada añade un matiz cordial al asunto. ‘Foetus’ sigue a continuación para mostrarnos algo diferente, una ambientación sombría e invernal encapsulada bajo un ropaje de misteriosa nocturnidad. Todo comienza en clave de minimalimo tenue, al modo de algo escondido que no parece animarse a salir a la luz de una buena vez, pero más adelante, el realce de un esquema de riffs de guitarra y las bases de órgano impulsan esa salida que el oyente aguarda. Es en este momento que se crea una elegante y relativamente constreñida tensión, un poco al modo de los KING CRIMSON de la fase 73-74... Y la furia estalla a instantes de llegar a la frontera del quinto minuto. Con el llanto de un feto y la retoma de las armonías nocturnas de guitarra que habían dado inicio a toda esta ingeniería sonora, termina la pieza. ‘Achluphobia’ es el ítem más extenso del álbum con sus poco más de 15 ½ minutos de duración. Comienza con una proyección minimalista donde se juega con una expresión serena de nebulosa psicodelia sobre un transfondo de jazz-rock en clave misteriosa. El inescrutable explayamiento sonoro que desarrolla aquí el grupo se mueve dentro de una densa calma (un poco al modo de unos ELEPHANT9 contaminados por la aureola de GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR). Las cosas se intensifican notablemente en cuanto al fulgor rockero cuando entramos a la parte cantada, y es allí cuando estalla la guitarra y cuando la dupla rítmica gesta un groove más rotundo. El asunto ha virado hacia una versión jazz-rockera del legado de HENDRIX, algo así como un híbrido de MACHINE MASS, SQUINTALOO y FIRE!, pero con una sensibilidad melódica frontalmente delineada. La última sección está guiada por el piano, el cual traza un camino melancólico heredero de la espiritualidad nebulosa de la primera sección. ‘Pressure Of Pride’ vira totalmente de registro y se arroja a un ejercicio de colorida extroversión con saltarinas vibraciones a lo FRANK ZAPPA; también se incluye elementos de Canterbury y punk-jazz (estos últimos, apropiadamente controlados en cuanto a su energía expresiva). No se trata de algo demasiado extenso pero sí cuenta con suficiente campo de expresión como para exhibir solventemente su polícroma soltura musical.

  

También dueña de una duración razonablemente generosa (casi 10 minutos), ‘Shared Isolation’ es una pieza que hereda buena parte de la soltura traviesa y el surrealismo gentil de la pieza precedente, a la par que retoma buena parte del señorío muscular que ya disfrutamos en el primer tema del álbum. Tras un exquisito y breve preludio pastoril de guitarra clásica y flauta (muy a lo ANTHONY PHILLIPS, valgan verdades), el grupo entra a tallar en pleno para instaurar una atmósfera vitalista de una manera muy elegante. La vitalidad en curso es relativamente moderada pero nada de escondida: los grooves y cadencias que se usan para la ocasión beben tanto del Canterbury como del jazz-fusion estadounidense de los 70s. La siguiente sección se enfila hacia una sección plácida en clave de balada progresiva, a medio camino entre lo Floydiano y lo Genesiano, añadiéndose algunos toques de WHITE WILLOW mientras tanto. El solo de guitarra es hermoso. Poco antes de llegar a la frontera del octavo minuto, las cosas se vuelven a dinamizar y el grupo utiliza ahora una estrategia musical emparentada con JAGA JAZZIST; se incluye un electrizante solo de sintetizador que sirve para aportar un filo árido al asunto. Todo termina con este esplendor celebratoriamente neurótico. En resumen, esta pieza perpetúa con una dosis extra de refinamiento el cénit instaurado por los pasajes más sueltos y los más introspectivos de las piezas #2 y #4, todo ello mientras se eleva hacia una dimensión más intensa de policromía musical. La genialidad creativa del ensamble sigue explorando nuevos terrenos sonoros en ‘Alone At The Institution’ mientras preserva cuidadosamente el sentido unitario del álbum. Por lo pronto, el grupo comienza las cosas con una remodelación dadaísta y deliciosamente sofisticada de la muscular extroversión con la cual había concluido la pieza precedente, siendo así que los riffs de la guitarra le añaden punche al bloque sonoro. Algunos aires Zappianos se hacen sentir aquí, así como unos elementos retro del jazz be-bop. A mitad de camino, la atmósfera nueva gesta un marco de serenidad introspectiva en base a un etéreo enlace de mellotrón y guitarra, el cuela anuncia un nuevo pasaje cantado (parece que en este grupo se da prioridad a los momentos tranquilos para las ocasionales partes cantadas). La reinante aureola de ceremoniosa elocuencia se redondea con un pasaje efímero de pomposa densidad, un efecto ilusorio que en realidad signa la retoma de la sección instrumental, la misma que elabora la coda de esta pieza. Estas dos canciones han instalado dos cumbres totales del disco.



El repertorio de “Krásná Hora” culmina con la sucesión de ‘Silent Departure’ y ‘The Last Journey’, la cual ocupa un total de 12 minutos y pico. El primero de estos temas es una balada de talante bucólico, siendo así que la participación invitada del violín se destaca bastante dentro del ensoñador y lánguido bloque instrumental. Hay aquí un guiño a lis GENESIS de la fase 70-71. Por su parte, ‘The Last Journey’ traza un nuevo ejercicio de ingenierías versátiles dentro de una arquitectura multicolor donde el jazz-rock y el prog sinfónico conviven equilibradamente. Tenemos aquí una especie de cruza entre THE FLOWER KINGS de inicios del milenio, HOOFFOOT y JAGA JAZZIST. Alrededor de la frontera del quinto minuto, emerge una sección minimalista de tenor psicodélico donde impera un aura expectante, la cual ha de trazar un sendero crepuscular hasta el instante final. Un cierre que nos toma de sorpresa pero que, a la vez, es manejado con impoluta fluidez. Todo esto fue lo que se nos brindó en “Krásná Hora” de parte de la congregación de mentes que conforma BLANK MANUSKRIPT: estos músicos nos han entregado una estupenda muestra de ingenio y versatilidad en su ascenso por la monumental montaña progresiva que ellos mismos edificaron. ¡Recomendado al 200%!  


Muestra de “Krásná Hora”.-
Pressure Of Pride [en vivo en ARGEkultur, Salzburgo]: https://www.youtube.com/watch?v=AeZR9ZdHZtU


Sunday, October 13, 2019

Una nueva visita por la pinacoteca de Mussorgsky, coguiada por THE WINSTONS & EDMSC


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy prestamos atención a la asociación del trío italiano THE WINSTONS y del dúo también italiano ESECUTORI DI METALLO SU CARTA en la gestación de su propia visión a doble banda progresiva de “Pictures At An Exhibition”, la obra de MODEST MUSSOGSKY que en su momento inspiró a unos entonces nacientes EMERSON, LAKE & PALMER para realizar uno de sus discos más legendarios que se erigió como referente eterno del rock sinfónico británico. No olvidemos que el sintetista japonés ISAO TOMITA hizo su propia versión electrónica de esto en 1975. Pues bueno, ahora estamos concentrados en el trío conformado por Enrico Gabrielli [pianos acústico y eléctrico, órgano EkoTiger y coros], Roberto DellEra [bajo y voz] y Lino Gitto [batería y voz], que unió fuerzas con el dúo conformado por Roberto Izzo[violín] y Sebastiano De Gennaro [vibráfono y percusiones]. Esta nueva remodelación de “Pictures At An Exhibition” tuvo su primera edición en el año 2017 como CD en edición independiente y limitada, y al año siguiente tuvo su reedición con un bonus track y una nueva portada, por vía del sello AMS. Dicha segunda edición era en CD y en vinilo, también de forma limitada y es la portada del CD nuevo la que encabeza la presente reseña. El vinilo, que era transparente, aparecía con una cubierta propia: el nombre
 del artista gráfico ANDREW QUINN también aparece en la portada de la segunda edición, y no es para menos si es que el aspecto visual resultaba tan relevante dentro del concepto de este álbum, como lo era, al fin y al cabo, para el compositor ruso que lo inició todo (era una elegía a su amigo Viktor Hartmann, artista plástico y arquitecto). Cabe señalar que desde antes de la publicación del revelador disco debut de THE WINSTONS – enero del 2016 –, el grupo ya había estado trabajando en este proyecto progresivo-académico, dando varios conciertos donde ejecutaban su propia visión modernizada de esta magnífica y popular obra de MUSSORGSKY en noviembre del año 2015. La edición bajo diversas modalidades de “Pictures At An Exhibition” renovó tanto la asociación de este trío con el sello AMS Records como su propia asociación con la gente de ESECUTORIDI METALLO SU CARTA (EdMsC en siglas).

 

El motif de ‘Promenade’ se articula en torno al diálogo entre piano y violín, creándose así una aureola de palaciega distinción donde la parsimoniosa calma en curso refleja el andar cauteloso con el cual uno ingresa a un ambiente antes de sentirse más suelto para apoderarse de una mayor soltura posterior. Cuando llega el turno de ‘The Gnome’, la ceremoniosidad se preserva tal cual pero, ahora que hay un bloque sonoro más lleno, el talante del desarrollo melódico adquiere una mayor densidad. El arreglo sigue fielmente la pauta de ELP (especialmente en los arreglos de bajo y la labor del baterista) aunque lo bombástico es manejado con estricta mesura. Los colores musicales tienen los tonos adecuados. El segundo ‘Promenade’ porta el subtítulo de ‘Lead Me From Tortured Dreams’ porque justamente replica la parte cantada que apareció en el disco de ELP. ‘Il Vecchio Castello’ se sustenta sobre los parcos acordes del piano, cuya sombría rimbombancia está perfectamente balanceada por los ornamentos melódicos que reposan sobre el sintetizador, el violín y el vibráfono. La aureola de rigurosa solemnidad se perpetúa para cuando llega el turno de ‘Bydlo’, esta vez para acentuar su tenor grave y hacer que lo sombrío se torne misterioso e inescrutable. La excelsa y envolvente letanía marcada por el talante casino de las síncopas del piano refleja una mezcla de ensimismamiento y agotamiento, mientras que el violín y los arreglos percusivos le añaden un toque de magnificencia al asunto. Tras el brevísimo y muy reposado ‘Promenade (Tranquillo)’ – dura tres cuartos de minuto solamente – llega el turno de ‘Балетъ невылупившихся птенцовъ’ (el título ruso para ‘Ballet De Los Polluelos En Sus Cáscaras’), una pieza signada por una espiritualidad traviesa. Las notas del piano efectivamente parecen danzar mientras reflejan sónicamente la jovialmente absurda imaginería del título; el aire celebratorio y descabellado del piano es manejado con refinamiento en medio de la ingeniería sónica en curso. ‘Samuel Goldenberg Und Schmuÿle’ tiene un prólogo y un epílogo bastante parcos, incluso distantes, siendo así que el cuerpo central se mueve por el terreno opuesto de la magnífica extroversión. Un detalle efímero de eso hay también en las instancias finales de la pieza, como colándose mientras estábamos distraídos. Es en momentos como estos en los que uno se da cuenta de que la armonización dinámica entre las dos bandas partícipes facilita la expansión de un cosmos sonoro bastante solvente en cuanto al manejo de los detalles esenciales del núcleo compositivo.

Cuando llega el turno de ‘Limoges, Le Marché (La Grande Nouvelle)’, el esquema sonoro encarna un dinamismo alegre e irresistiblemente llamativo, desplegando un carisma juguetón donde el fulgor sonoro se halla bien encuadrado dentro de los parámetros instaurados por las interacciones de los instrumentos. Pero todo cambiará acto seguido con el arribo de ‘Catacombæ (Sepulcrum Romanum)’, pues éste elabora un contrapunto de lóbregos alcores donde lo que otra era llamativo ahora es carne de carroña para la noche eterna. ‘Con Mortuis In Lingua Mortua’, el ensamble sigue escarbando en el subsuelo de la inmensa nocturnidad con su arsenal sonoro. La grandiosidad palaciega que tal vez estábamos extrañando vuelve de lleno cuando llega el turno de ‘Promenade (Allegro Giusto)’, la muy vitalista revisión del Paseo que pone todo listo para la inminente emergencia de la secuencia de ‘The Hut Of Baba Yaga’ y ‘The Great Gates Of Kiev’. En efecto, los colores musicales que se resaltan en ‘Promenade (Allegro Giusto)’ exhiben unas vibraciones vivarachas desde las cuales se explayan fulgores de sencilla alegría. Así las cosas, el terreno está idóneamente preparado para que la ilación de ‘The Hut Of Baba Yaga’ y ‘The Great Gates Of Kiev’ se traduzca en casi 10 minutos de magnificencia esplendorosa. Esta primera pieza trabaja con aires extrovertidos penetrados por la densidad y el terror, pero ostentando un groove saltarín; de este modo, el tenor épico que aquí se impone establece una agilidad muy peculiar donde tienen sentido tanto las florituras estilizadas del violín como los empellones distorsionados del bajo. También hay un momento para trabajar con esquemas vanguardistas en la sección intermedia, la cual permite que lo terrorífico se muestre de forma más directa: de paso, se inserta una breve cita de ‘The Gnome’. Por su parte, ‘The Great Gates Of Kiev’ deja que la magnificencia se desarrolle y estructure por sí sola, reservándose algunos pasajes calmados para las citas recurrentes de ‘Promenade’. La idea de los arreglos corales que acompañan a las armonías de órgano en estas citas está muy bien, pero hay que ser honestos al declarar cuán poco eficaz suena el canto de DellEra cuando se pone a replicar las partes del monarca del canto Greg Lake: no le salen bien sus intervenciones vocales, mejor hubiera sido dejar que toda esta sección final fuese instrumental. A pesar de todo, hay que destacar prioritariamente el lucimiento de los arreglos instrumentales: es muy ingenioso el empleo de un breve jam jazz-progresivo al estilo del Canterbury antes de la última parte cantada.

 

Esto fue lo que nos mostró la congregación de THE WINSTONS y ESECUTORI DI METALLO SU CARTA con esta nueva remodelación progresiva de “Pictures At An Exhibition”. Muy pronto volveremos a THE WINSTONS por motivo de su nuevo disco publicado en este mismo año, pero por ahora, terminamos este texto dictaminando que esta nueva traducción de “Pictures At An Exhibition” al lenguaje progresivo nos ha gustado bastante. THE WINSTONS y ESECUTORI DI METALLO SU CARTA han sabido jugar bien sus fichas musicales asociadas para darle una prestancia muy interesante a este proyecto. 


Muestras de “Pictures At An Exhibition”.-
Il Vecchio Castello: https://thewinstons.bandcamp.com/track/il-vecchio-castello

THE WINSTONS siguen adelante a paso firme



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión tenemos nuevamente el placer de meternos en el mundo musical del trío italiano THE WINSTONS, concentrándonos ahora en su nuevo álbum con material propio que se titula “Smith”. Este ítem fue publicado por el sello Columbia tanto en CD como en vinilo en el último día de mayo pasado, y su función principal es la de ahondar con firmesa sistemática en la línea de trabajo retro-Canterburyana con la que el grupo en cuestión tomó por sorpresa a la comunidad melómana progresiva a través de su homónimo primer disco, a inicios del año 2016. El ensamble conformado por Enrico Gabrielli [teclados, vientos, batería y voz], Roberto Dell’Era [bajo, guitarras clásica y acústica de 12 cuerdas, piano y voz] y Lino Gitto [batería, teclados y voz] contó con las colaboraciones ocasionales de Mick Harvey (voz), Richard Sinclair (voz), Nic Cester (voz), Rodrigo D’Erasmo (violín) y Federico Pierantoni (trombón).


La pequeña obertura ‘Mokumokuren’ (dura casi un minuto y cuarto) abre el disco con efectos cósmicos de teclado y efectos surtidos de voces; así, ‘Ghost Town’ entra a tallar con una expresividad llamativa y un gancho muy peculiar, los cuales se basan en una confluencia entre los CARAVAN del primer álbum y la faceta psicodélica de los DEEP PURPLE pre-Gillan, añadiéndose algunos toques de EGG a lo largo del camino. Esto último se hace notar concretamente en la manera tan robusta con que la dupla rítmica sostiene el contagioso dinamismo de la pieza. La misión del tercer tema, titulado ‘Around The Boat’, consiste en derivar la atmósfera musical hacia una dimensión más relajada, usando para ello una melodía de talante melancólico y un compás más sosegado. Es casi como una balada que no habría estado fuera de lugar en el “Magical Mystery Tour” de THE BEATLES, pero siendo ejecutado por THE WILDE FLOWERS. Los arreglos de cuerda que entran a tallar son muy efectivos durante el pasaje epilogar, pero realmente nos habría gustado que la canción durara un poco más de los dos minutos y pico que el trío le otorgó. En fin, el disco tiene que seguir adelante y ahora lo hace con ‘Tamarind Smile / Apple Pie’, una canción donde la parsimonia se junta con el humor y el sarcasmo dadaísta. Podemos ver aquí la huella de THE ZOMBIES con inclinaciones un tanto ásperas y peliagudas que nos remiten nuevamente a esos tiempos primigenios de THE WILDE FLOWERS como a los PINK FLOYD del primer álbum. A mitad de camino, el fulgor jovial y moderadamente aguerrido de la primera mitad cede el paso a una segunda mitad enfilada hacia un clima medio circense, logrando con ello mezclar el espíritu de THE BEATLES de la fase 67-8 con la faceta más grácil de los SOFT MACHINE del primer álbum. ‘A Man Happier Than You’ tiene la estructura de una balada cálida y misteriosa, enrumbada hacia una exploración de la faceta introvertida del trío, aunque siempre se hace notar – aunque en este caso, de modo colateral – su esencial sentido del humor. ‘Not Dosh For Parking Lot’ es otra canción que se nos antoja demasiado corta: su gancho y su groove se despliegan en un ejercicio de refinada extroversión donde algunos elementos jazzeros entran a tallar dentro de la cadencia recurrente. El espacio de 2 ½ minutos es poco para sacar todo el provecho debido al señorial magnetismo de esta canción. 

Con la dupla de ‘The Blue Traffic Light’ y ‘Blind’, el trío se dispone a desarrollar más detalles interesantes dentro de su bien definida arquitectura sonora. Así, el primero de estos temas se toma un tiempo un poco más largo para explorar el tipo de atmósfera y de swing que ya se había expuesto en la canción precedente: pop psicodélico con impulso progresivo y alimentado con cadencias jazzeras. El resultado es formidable, debido en no poca medida a los colores musicales que aporta el saxofón; de hecho, algunos arreglos de la tríada de saxofón, bajo y batería nos hace evocar al segundo disco de SOFT MACHINE. El ceremonioso final redondea mágicamente la faena. Un cénit del disco como también lo fue ‘Tamarind Smile / Apple Pie’. Por su parte, ‘Blind’ suena como una balada compuesta por THE KINKS pero remodelada a través de las vibraciones de THE BEATLES y el aura distinguida de CARAVAN. ‘Impotence’ vuelve a los terrenos de la agilidad con un toque de gracilidad aportado por los ornamentos de flauta. A medio camino entre una canción rápida de los PROCOL HARUM de los dos primeros discos y (una vez más) CARAVAN, las bases armónicas de órgano sobre las que se sostiene su desarrollo temático ostentan una luminosidad irresistible. Los últimos 12 ¼ minutos del repertorio están ocupados por la tríada de ‘Soon Everyday’, ‘Sintagma’ y ‘Rocket Belt’. ‘Soon Everyday’ vuelve a mezclar pop psicodélico y jazz en su cuerpo central, siendo así que los ornamentos de saxo y los ocasionales quiebres en el armazón rítmico le dan un colorido majestuoso al asunto. Una vez desvanecida la última partícula del fade-out de ‘Soon Everyday’, ‘Sintagma’ emerge con algo muy nuevo dentro de la línea de trabajo desarrollada en el repertorio precedente: un ejercicio de densidad sonora que impulsa una musculatura vivaz desde la cual el grupo crea, desde su propia concepción de la importancia de lo ágil y lo fulguroso, un esquema melódico tenso. He aquí un momento de incandescente espesor antes de que traiga consigo el último despliegue de vigor humorístico del disco. La agilidad disfrazada de falsa inocencia acoge más bien a un juego dadaísta donde también hay espacio para un interludio tenso dirigido por un siniestro solo de guitarra y ornamentado con bizarras líneas de bajo, un momento muy a lo ZAPPA antes de que el se nos traiga de vuelta al motivo cantado. La canción termina con un anuncio radial que, a su vez, abre la puerta a ‘Rocket Belt’, un rocanrol satírico que nos remite a un híbrido de THE KINKS y CARAVAN. Con la comunión de la vigorosa batería, las gimnásticas distorsiones del bajo y la señorial presencia de los teclados, el canto rebelde se luce muy bien. Sí, en esta tríada halla el disco su apropiado broche de oro.  

“Smith” es, pues, un nuevo muestrario de excelencia retro-progresiva en el cual el colectivo de THE WINSTONS está dispuesto a demostrar sin bagajes que está lleno de energías expandidas y entropía renovada en la actual fase de su carrera musical.  Es un enorme deleite cómo va evolucionando este grupo en lo referente a la instauración de crecientes niveles de garra en su colorida propuesta musical. Un disco totalmente recomendable. 


Muestras de “Smith”.-


Sintagma: https://www.youtube.com/watch?v=rYL21ZdGBbo

Thursday, October 10, 2019

JOHN GHOST: el vibrante organismo de la experimentación jazz-progresiva



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nos complace enormemente tener hoy la ocasión de presentar al grupo belga JOHN GHOST por motivo de la publicación de su disco “Airships Are Organisms” a fines del pasado mes de setiembre. La publicación corrió a cargo del sello Sdban Ultra Records, tanto en formato de CD como de vinilo. Radicado en la hermosa ciudad de Gante, en la Región Flamenca de Bélgica, JOHN GHOST es un sexteto integrado por el Rob Banken [saxofón alto, flauta y clarinete bajo], Wim Segers [vibráfono, marimbáfono y otras percusiones], Jo De Geest [guitarra y loops], Karel Cuelenaere [pianos acústico y eléctrico Fender Rhodes, y sintetizadores], Lieven Van Pee [bajo] y Elias Devoldere [batería y percusiones]. De Geest es el compositor de todo el material contenido en este trabajo fonográfico, el segundo de este ensamble tras “For A Year They Slept”, que data del año 2016 y que, al igual que este nuevo disco, se publicó en CD y en vinilo (aunque por vía de un sello diferente). La propuesta de JOHN GHOST se centra en una modalidad jazz-progresiva que combina lo vibrante y lo sutil dentro de un encuadre compositivo que traza surcos por diversos senderos de minimalismo y variadas atmósferas, las cuales a veces se encuadran en la expansión controlada de ambientes sugerentes y, otras veces, se focalizan en delicados armazones melódicos. A través de la bien perfilada y combativa fineza que emerge del encuentro de estas seis mentes, se hace notar una fuerza expresiva muy especial cuya genuina convicción se exhibe sin arrebatos. Como entidad musical, JOHN GHOST se sitúa en la misma provincia donde también habitan THE WRONG OBJECT, JAGA JAZZIST y FORGAS BAND PHENOMENA, y también nos sorprenden en varias ocasiones con trucos de expansión ecléctica bien integrados en su estricto perfil musical. Bueno, veamos ahora los detalles de “Airships Are Organisms”, ¿vale?



Durando poco más de 13 minutos, ‘Deconstructing Hymns’ exhibe en su sección prologar una serie de capas ensoñadoras de sintetizador que se agitan suavemente a través de canales celestiales. Cuando entran a tallar esos tintineos minimalistas de vibráfono con su grácil ímpetu, poco a poco se crea una maraña de cálidas irrigaciones donde la llovizna tonal nos empapa con suma delicadeza. Esto se prolonga por bastante rato, siendo así que este sutilmente absorbente interludio recién deja paso a la apertura del ensamble íntegro cuando la pieza está a punto de llegar a la frontera del sexto minuto y medio. Una vez instalado el ensamble, lo primero que se hace notar es el complicado mecanismo mediante el cual se integran el intrincado swing de la dupla rítmica con el dinamismo cristalino organizado por el teclado y la percusión tonal. La guitarra mayormente se encarga de completar el colorido de estos últimos, aunque también elabora algún solo por allí; en todo caso, la mayor parte de los solos procede del saxo. Ya para el último minuto y medio, se gesta un interesante crescendo impulsado por algunas bases densas de teclado, concluyendo todo con un breve epílogo nos devuelva al solitario vibráfono que se termina disipando en el fade-out. Tras este excelso inicio de álbum sigue la pieza homónima, la cual desarrolla un clima vivaz y saltarín que oscila entre el colorido de lo naif y la tensión bizarra de lo dadaísta. El carácter agradable y llamativo del desarrollo temático se debe en no poca medida a los enfoques elaborados por los vientos y las percusiones tonales. Los primeros, en la mayor parte del tiempo, exhiben un virtuosismo ágil e imponente que entabla un hermanamiento directo con los inteligentes recovecos armados por la dupla rítmica. Aquí hay un talante muy emparentado con el paradigma de JAGA JAZZIST, es fácil de notar. La dupla de ‘Disfunctional Rabbits: The Disfunct’ y ‘Disfunctional Rabbits: The Rabbits’ ocupa, en total, un espacio de poco más de 9 ½ minutos, siendo así que ambas piezas, con las características específicas de cada una, coinciden en explorar la faceta señorialmente sobria del grupo. El primero de estos temas, recibiendo el impacto del fulgor austero de la pieza precedente, se orienta hacia una agilidad un poco más versátil en lo referente al empleo de alternados pasajes vivaces y otros más circunspectos. Hay un hermoso solo de piano eléctrico a lo CHICK COREA que permite a una sección constreñida crear su propia luminosidad. En fin, la intensidad con la que el grupo retoma el motif inicial para la sección final nos remite al área del jazz-prog contemporáneo practicado por bandas como THE WRONG OBJECT y FORGAS BAND PHENOMENA. 

Por su parte, el segundo de estos temas mencionados comienza con un aire sigiloso que en realidad resulta engañador, pues en realidad se trata de una cadencia repetitiva de bajo y piano eléctrico que anuncia una excursión en la encrucijada del nu-jazz, el arquetipo de los WEATHER REPORT y el modelo de la MATS/MORGAN BAND. En algunos interludios, como es natural, hay engarces estilísticos con ‘Disfunctional Rabbits: The Disfunct’. Para cuando emerge ‘The Fallen Colony’, la quinta pieza del repertorio, podemos estar seguros de que la gente de JOHN GHOST ya nos ha explicado con lujo de detalles cuáles son las pautas de su línea de trabajo. Dada esta situación, la misión de ‘The Fallen Colony’ consiste en darle una vuelta de tuerca a la faceta misteriosa del grupo para darle un aire sombrío al extremadamente sutil prólogo creado para la ocasión. Reconocemos el lenguaje sonoro en curso pero estamos ahora ante un neologismo, uno que abre campo a una cierta inquietud, mas el grupo no tarda mucho en instaurar un nuevo ejercicio de dinamismos gráciles y cristalinos. Desde antes de que llegue al ecuador de la pieza, los integrantes del grupo ya están concentrados en un diálogo musical cálido y llamativo. Al fin y al cabo, la estrategia temática de esta pieza ha consistido en retomar la aventurera vivacidad de la pieza homónima e incorporar un pasaje inicial insospechadamente sombrío. Nos acercamos al final del disco cuando llega el turno de ‘Time//Traveler’, un ítem diseñado para explorar ambientaciones cósmicas desde el corazón esencial del estilo grupal: de este modo, los ornamentos sintetizados y el empleo de refinados recursos electrónicos al modo del nu-jazz se apropian de un territorio expresivo ceremonioso. A mitad de camino, las cosas se tornan más ágiles, volviendo de lleno a la lógica de coloridos arquitectónicos y cadencias complejas que el sexteto se apropia como marca de la casa. Los 8 últimos minutos del repertorio de “Airships Are Organisms” están ocupados por ‘Drones For a Sunken Mothership’. Comienza todo con unas capas cósmicas de talante otoñal para luego abrir paso a un cuerpo central orgánicamente minimalista y suntuosamente impresionista, un cuerpo que nos hace evocar a un inaudito híbrido de JAGA JAZZIST, MIKE OLDFIELD y el space-rock al estilo de los QUANTUM FANTAY. Hay una vitalidad constreñida en el desarrollo temático, el cual parece aludir más de lo que efectivamente dice, y eso funciona muy bien dentro del obediente entramado sonoro hexagonal que va fluyendo con enorme garbo hasta el instante final.



Todo esto es lo que se nos ha brindado en “Airships Are Organisms”, uno de los discos más notables y exquisitos dentro del área jazz-progresiva en el presente año 2019. El personal de JOHN GHOST nos ha dado amplias y expansivas muestras de su genio creativo dentro de la vertiente donde se mueve, por lo que solo nos queda enfatizar que este disco es muy pero que muy recomendable... ¡Recomendable al 200%! 


Muestras de “Airships Are Organisms”.-
The Fallen Colony: https://sdbanrecords.bandcamp.com/track/the-fallen-colony


[Dedicamos esta reseña a Eduardo Fanghänel González por presentarnos a este grupo a través de su programa radial Soundchaser Classic.]

Monday, October 07, 2019

Secuestro mental con el arte musical de ALARMIST



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy prestamos nuestra mente y nuestros oídos al grupo ALARMIST, un trío irlandés conformado por Neil Crowley [batería], Elis Czerniak [guitarras y sintetizadores] y Barry O’Halpin [guitarras y sintetizadores]. Este ensamble asentado en Dublín cultiva un híbrido de jazz-prog, post-rock y math-rock con un talante intensamente contemporáneo que absorbe liberalmente aires de familia con el nu-jazz, la electrónica, el avant-prog y el krautrock. Esto es lo que nos cabe esperar de “Sequesterer”, su fabuloso segundo álbum publicado en el pasado mes de julio. Antes de todo esto, el grupo registró dos EPs (el debut homónimo es uno de ellos y data de agosto del 2011), además del disco de larga duración de fines del año 2015 “Popular Demain”. En el año 2018, Crowly entró al grupo como teclista y segundo baterista. En el disco actual “Sequesterer”, los ALARMIST no solo refuerzan su peculiarmente eclecticismo musical sino que también se afianzan operativamente como trío; Crowley ahora se ocupa exclusivamente del rol de baterista. Se nota que el grupo se siente muy cómodo así, trabajando con intervenciones del bajo por medio de procesos electrónicos y labores de sintetizador, dejando que las florituras de guitarra alternadas entre Czerniak y O’Halpin emerjan volátil y coloridamente en medio de las abundantes vibraciones sonoras que emergen de la enérgica labor de la batería y las múltiples expansiones de los teclados. Crowley no es el baterista original del grupo (entró en el año 2014) pero se ha erigido rápidamente como la columna vertebral en torno a la cual se arma el entramado sonoro triádico de ALARMIST. Bueno, veamos ahora los detalles de este disco que tenemos ahora en nuestras manos.



Los primeros 7 ¾ minutos del repertorio están ocupados por ‘District Of Baddies’, una pieza inundada de prestancia y fulgor a través de una extravagante secuencia de motivos que van desde un math-rock cibernético a lo BATTLES hasta un jazz-rock contemporáneo a lo TAUK, mientras entran a tallar algunos recursos psicodélicos a lo largo del camino que nos remiten a JAGA JAZZIST. Estos recursos psicodélicos proceden de una parafernalia sintetizada instauran una vibrante vivacidad cósmica al asunto en muchos pasajes, mientras que la batería hace gala de su contundente vitalidad en los momentos más agresivos. En algún momento emerge un misterioso solo de guitarra al estilo Frithiano: es muy breve pero deja un fuerte impacto en el desarrollo temático. Una excelente manera de comenzar un álbum cuando la pieza de apertura ostenta una magnificencia tan particular. A continuación, sigue la dupla de ‘Boyfriend In The Sky’ y ‘Lactic Tang’, la cual permite al ensamble seguir elaborando y desarrollando sus impulsos eclécticos. ‘Boyfriend In The Sky’ se encarga de exponer una espiritualidad más sobria aunque igual de compleja que la que trazó la ingeniería del tema de apertura. Aquí hay un groove un poco más sosegado, un manejo menos chocante de la parafernalia electrónica y un refinamiento más explícito en la elaboración del complejo esquema rítmico: respecto a este último factor, nos recuerda al FRANK ZAPPA de los tiempos de “Jazz From Hell”. Por su parte, ‘Lactic Tang’ reitera el bloque sonoro precedente solo como ropaje formal bajo el cual late una efectiva mezcla de aires de la tradición del jazz-fusion y avant-prog. Aunque se nota a leguas que hay en estas exploraciones sonoras un espíritu abiertamente aventurero, el desarrollo temático en sí se siente cálido y acogedor. Es como una aventura musical emprendida por los CHROME HOOF con una partitura perdida de los WEATHER REPORT de fines de los 70s bajo la guía de los HENRY COW en la época de su último álbum. Llegado el turno de ‘Life In Half Time’, el grupo se dispone a explorar su faceta más reposada con el empleo de un swing lento a fin de generar, desde allí, un motif sutil y sereno. Ahora el grupo estrecha lazos de parentesco con los GOGO PENGUIN. Hay mucho encanto en la magia evocadora que emana de la muy sencilla estructura melódica, por lo que no nos hubiese molestado que durarar un poco más de los 4 ½ minutos que el trío le otorgó.

La miniatura de menos de minuto y medio ‘Helical’ consiste en una serie de ondulaciones cibernéticas de sintetizador que no habrían estado fuera de lugar en un disco de KRAFTWERK pre-“Trans-Europe Express” o en el tercer álbum de CLUSTER. En todo caso, su función es la de expandirse por un rato hasta aterrizar en la breve secuencia cibernética que abre las puertas para la instauración del cuerpo central de ‘Expert Hygiene’, otro cénit del álbum. Su estrategia es la de combinar la intensidad extravagante del primer tema con el misterio señorial del segundo. Desde lo primero, el grupo se pone a crear una atmósfera razonablemente intrincada con un espíritu abiertamente jovial; desde lo segundo, el entramado instrumental abre espacios para bellos solos de guitarra y envolventes ornamentos y cortinas de sintetizador. La tríada de ‘Kalite Quest’, ‘Bronntanasaurus’ y ‘Nvymr’ ocupa los últimos 13 ¾ minutos del álbum. ‘Kalite Quest’ es una pieza juguetona que se centra mayormente en el discurso del jazz-rock con impulsos electrónicos, haciendo gala también de complejas arquitecturas rítmicas y desafiantes variaciones temáticas propias de lo progresivo. Algunos ornamentos de sintetizador hacen gala de una imitación “robótica” de aureolas caribeñas, lo cual realza la dinámica fiestera de la pieza. ‘Bronntanasaurus’ encarna otro punto culminante del repertorio con su excelsa muestra de soltura en su ingeniería rítmica a través de la alternancia de pasajes relativamente etéreos con otros más explícitamente densos. Los sintetizadores ocupan espacios dadivosamente, ya sea flotando en el aire para dejar diáfanos campos a la expansión de destellos de atardecer, ya asentándose en tierra firme para explayarse en sonoridades un poco más graves y robustas. Hay algo de la influencia de TORTOISE en los pasajes más otoñales, mientras que las confluencias con JAGA JAZZIST y la faceta más vanguardista de unos RADIOHEAD se pueden rastrear en aquellos otros más robustos. La permanente actitud de soltura de parte de la batería permite al intrincado desarrollo temático empaparse de aire fresco mientras la pieza completa sus 6 ¾ minutos de duración (la segunda más larga del disco tras ‘District Of Baddies’, que duró 7 ¾ minutos). Con el impronunciable título de ‘Nvymr’ concluye el disco, y lo hace con una disposición crepuscular, la cual se sostiene sobre el bien perfilado diálogo entre las dos guitarras, las cuales hacen que sus escalas se hermanen en un maraña etérea. Los ornamentos de platillos y de sintetizador que emergen ulteriormente gestan una coda de latente estado suntuoso, aunque nunca llega a lo fastuoso, pues todo queda obedientemente proyectado hacia lo crepuscular. Muy bonito fin para un disco excelso y sumamente llamativo.



Todo esto fue “Sequesterer”, una deliciosa aventura melómana perpetrada por el colectivo de ALARMIST para capturar las mentes de los oyentes receptivos y llevarlas a un mundo de nuevas sensaciones e impresiones dentro del rock ecléctico y experimental. La idea de gestar la mezcla de jazz-rock, math-rock, post-rock y electrónica dentro de un esquema progresivo ágilmente ecléctico es llevada por este portentoso trío a niveles de grandeza estratosférica; la verdad que “Sequesterer” es un disco muy recomendable.



Muestras de “Sequesterer”.-

District Of Baddies: https://alarmist.bandcamp.com/track/district-of-baddies
Expert Hygiene [en vivo en los Small Pond Studios]: https://www.youtube.com/watch?v=6nS4xwl0Z7U

Bronntanasaurus [en vivo en los Small Pond Studios]: https://www.youtube.com/watch?v=p4tjhWoM-_Y 


Saturday, October 05, 2019

MOON MEN y su alunizaje #2



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos a un cuarteto estadounidense de rock psicodélico ecléctico que se llama MOON MEN, por motivo de su segundo disco “Uncomfortable Space Drobe”, publicado en el primer día del último mes del pasado año 2018. Un motivo un poco tardío, es verdad, pero, aún con la demora del caso, ha valido la pena descubrir a este grupo cuyos integrantes responden a los graciosos seudónimos de Admiral Eschaton Crater [guitarras, e-bow, efectos electrónicos, sintetizador Casio y grabaciones de campo], Billzilla [batería y percusión], Dom Fook [saxofones, clarinete y teclados] y Cthulhu Moone [bajos, guitarras y bronces]. Tras esos seudónimos se esconden las personas reales Bret Harold Hart, Dave Newhouse, Jerry King y Bill Jungwirth... sí, el segundo es uno de los integrantes de los legendarios THE MUFFINS. Las labores de grabación y producción de sonido fueron realizadas por Bret Hart (bueno, Admiral Eschaton Crater) en su HandMaid Studio de Carolina del Norte, en varias sesiones durante los meses de abril y mayo del 2018. El enfoque compositivo se basaba en diversas ideas presentadas por los cuatro integrantes para que luego, a través de un uso exhaustivo de los aparatos del estudio de grabación y con arreglos artificiales propios de la musique concrète, dirigir las sobregrabaciones de instrumentaciones adicionales sobre un groove específico o una atmósfera ya delineada en una pista básica. Con esta estrategia, la música resultante exuda aires de creatividad libre a la par que se siente una interacción cercana entre los participantes dentro del entramado tecnológico diseñado para la ocasión. El eclecticismo colectivo navega cómodamente por las mareas del space-rock, el RIO, el avant-jazz y el krautrock dentro de una bizarra unificación sonora. Bueno, veamos ahora los detalles de este repertorio contenido en “Uncomfortable Space Drobe”.

‘Pulsar’ pone las cosas en marcha con un talante grisáceo y solemne mientras los enclaves dispuestos por el piano eléctrico y la batería encauzan un matiz jazz-rockero para el patentemente cósmico jam en curso. Así las cosas, esta pieza combina el misterio de una espiritualidad distante con las vibraciones de un groove razonablemente llamativo. La dupla de ‘Dark They Were, And Golden-Eyed’ y ‘Phat Cranium’ se encarga de expandir eficazmente la paleta sonora que maneja el grupo a través de su espacio conjunto de 9 minutos. El primero de estos temas mencionados comienza con una capa minimalista de sintetizador, la cual pronto abre paso a un cuerpo central punzante y lisérgico que se asienta cómodamente sobre un esquema rítmico ostentosamente sofisticado. El bajo cumple un rol particularmente activo a la hora de insuflar al bloque sonoro de una agresividad señorial: incluso se erige como instrumento protagónico en el armazón de la sección epilogar. Por su parte, ‘Phat Cranium’ se concentra en establecer un puente entre los GONG de la fase 72-74 y el STEVE HILLAGE de la fase 75-79, añadiéndose algunos retazos un tanto Crimsonianos en los guitarreos. Tenemos aquí un ejercicio de space-rock con elementos notorios de jazz-rock y funk, aunque debe quedar claro que este último factor no es un contrapeso al nervio rockero que inunda a la pieza sino un activador adicional del mismo. Ante esta evidencia, no nos cabe duda de que a ‘Phat Cranium’ no le hubiese venido nada mal un arreglo más expansivo para que su fuego llamativo pudiese arder por un rato más, pero bueno, es así como lo dejaron los MOON MEN porque llega el turno de ‘Moon Men Luv Dance’. Esta pieza prosigue por la senda de frontal extroversión asentada por la pieza precedente pero, a la vez, retoma el filo lisérgico que ya hemos apreciado en el segundo tema del álbum. En medio de la arquitectura rítmica y los libres fraseos psicodélicos de la guitarra, los ornamentos de los múltiples saxos operan como el foco nuclear del entramado instrumental. 

El breve tema ‘Washer Song’ (dura 1 minutos y medio) comienza exhibiendo un groove jazz-rockero recubierto de absorbentes empujes prog-psicodélicos, para luego derivar en un breve ejercicio de punk-jazz: varias cosas suceden en un lapsus tan corto. Así las cosas, se abre la puerta para el arribo de ‘Antimatter Handshake’, un ejercicio de RIO al estilo de un híbrido de AKSAK MABOUL y ART BEARS a través del filtro de COSA BRAVA. Una idea musical sencilla es llevada a un nivel valiente de sofisticación progresiva a través de diversos implementos sonoros y un esquema rítmico de talante industrial: todo suena muy abstracto y muy grácil a la vez. Se sienten muy cortos los poco más de 3 ½ minutos que el cuarteto ha asignado a esta pieza, pero la vida y el disco tienen que continuar, por lo que ahora llegamos al turno de ‘The Mechanical Dog’. Esta pieza – cuyo título sospechamos que procede de la celebérrima novela de RAY BRADBURY Fahrenheit 451 – ahonda en el filo psicodélico con recovecos jazz-rockeos que ya se hicieron manifiestos y esquematizados en la pieza precedente. A todo eso se añade un vitalismo experimental que emana del complejo mecanismo gestado por la dupla rítmica, algo muy propio del RIO. Cuando en las últimas instancias entra a tallar la armónica y la guitarra emite unos fraseos blueseros, se nos viene a la cabeza el paradigma de la MAGIC BAND del extravagante icono del rock CAPTAIN BEEFHEART. ‘Banana Mountain And The Almond Milk Sea’ establece un dinamismo más solemne en comparación con la ilación de las tres piezas precedentes, creando una encrucijada entre el modelo del punk-jazz y la faceta más oscurantista de THE MUFFINS. Este tema suena suntuoso e inquietante a la vez, incluso con un cierto aire de amenazante incertidumbre. Durando poco más de 6 ¼ minutos, ‘Kai Ching Tai Ching’, el décimo tema del álbum, también es el más largo del mismo. Con un enfoque estilístico que se enfila hacia un encuentro entre el avant-prog y el nu-jazz (algo así como una cruza entre DOUBT, TORTOISE y THE MUFFINS), su primer cuerpo establece una cadencia mágicamente seductora, incluso con atisbos de mágica sensualidad. Con todo, también hay unos tarareos dadaístas que se contraponen a ello por medio del establecimiento de un recurso humorístico. El segundo cuerpo se asienta sobre un compás más notoriamente vivaz, y así, la aureola de sofisticación que domina a toda la pieza adquiere un fulgor más explícitamente abierto a la intervención de recursos psicodélicos de parte de la guitarra y los efectos de sintetizador (algo así como unos FAUST convertidos a la religión de JOHN ZORN). 

‘Magic Bread’ ostenta una espiritualidad extrovertida muy cercana a la que antes apreciamos en ‘Phat Cranium’ y ‘Moon Men Luv Dance’, pero la presencia de algunos elementos deconstuctivos (particularmente, el efímero bajón de ritmo que emerge a mitad de camino) añade un interesante recurso disruptivo al asunto. La pieza homónima del disco dura apenas 1 minuto y tres cuartos, y básicamente consiste en un ejercicio de free-jazz contaminado por algunos trucos caóticamente modernistas al modo de un ZAPPA poseído por el espíritu de los NEU! del segundo álbum. Una vez más, tenemos el caso de una pieza muy breve donde suceden muchas cosas. El cierre oficial del repertorio del disco viene de la mano de ‘M.M.1 – A.S.F.S. – Reprise’, una pieza de 4 ¾ minutos de duración donde el agente caótico introducido en ‘Uncomfortable Space Probe’ parece estar fortalecido por una implosión previa para luego expandirse aleatoria y apabullantemente a través del cosmos sonoro. He aquí una labor de deconstrucción musical elevada hacia una expresión particularmente incendiaria. Refiriéndonos ahora a los bonus tracks que solo aparecen en el blog de Bandcamp de MOON MEN, el primero de ellos se titula ‘Around The Solar System In A Tub’ y dura poco menos de 9 ¾ minutos. Sus atmósferas sobrias y aleatorias, que primero fluyen casualmente y luego se articulan sobre un groove reconocible, exhiben una expresividad cósmica que se sitúa en una cruza entre los GONG de la fase 1972-3 y los climas de experimentación libre a lo krautrock que apreciamos en los primeros discos de TANGERINE DREAM y de KRAFTWERK. El 0tro responde al nombre de ‘Clacking At The Clicking’ (un título muy a lo CAPTAIN BEEFHEART) y dura poco más de 4 minutos; su estrategia consiste en crear vibraciones caóticas desde las cuales los fraseos de la guitarra y los ornamentos de los teclados pueden explayarseen sonoridades disonantes. Se trata de una táctica masiva pero realizada con un talante genuinamente etéreo. Sin ser propiamente complacientes, estos dos temas se encuadrean en climas agradablemente llevaderos, por lo que se puede concluir que acompañan adecuadamente al repertorio del disco aquí reseñado. 

Ha sido un gusto enorme para nosotros descubrir a los MOON MEN, aunque haya sido con un poco de tardanza. “Uncomfortable Space Prob” es un disco sumamente interesante por causa de la versatilidad y el ingenio que exhiben los Sres. Admiral Eschaton Crater, Billzilla, Dom Fook y Cthulhu Moone a lo largo de los temas contenidos en él. Muy pronto volveremos a ellos porque hace muy poco tiempo publicaron su tercer disco, el cual ya será objeto de una próxima reseña. En este momento específico, recomendamos al 100% que el melómano progresivo investigue en todos los discos que tiene publicado el ensamble de los MOON MEN hasta la fecha: “Uncomfortable Space Prob” significó para nosotros la idónea vía de acceso a la nave musical de la banda, la cual ejecutó una impecable labor de alunizaje sonoro.

Wednesday, October 02, 2019

JUAN “POLLO” RAFFO y su quinta lluvia de exquisitas flores musicales


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy tenemos el enorme placer de presentar el nuevo disco del maestro argentino JUAN “POLLO” RAFFO, o RAFFO a secas, que se titula “Llueve Sobre La Biblioteca Nacional – Música Para Flores Vol. 5”, el cual fue publicado en la segunda mitad del pasado fin de junio y presentado a inicios del mes siguiente. RAFFO, a diferencia del disco anterior, no se limita al piano sino que añade unos cuantos sintetizadores a su logística instrumental, mientras el ensamble se completa con los siempre geniales aportes respectivos del saxofonista Martín Rur, el bajista Tomás Pagano y el baterista Rodrigo Genni. Como colaboradores ocasionales aparecen el percusionista Facundo Guevara en el primer tema y los dos últimos, mientras que Pedro Aslan se desdobla al bandoneón y al violín en el tercer tema. Se trata de un disco boyante en coloridos y diversas expresiones de expresividad, siendo así que a lo largo de su repertorio se exhiben variadas modalidades de matices, vibraciones y atmósferas por vía de un entramado sonoro que siempre se siente compacto. Veamos los detalles específicos de cada uno de los nueve temas que integran “Llueve Sobre La Biblioteca Nacional – Música Para Flores Vol. 5”, ¿vale?



Durando poro más de 5 ¼ minutos, ‘Pajarito Resistencia’ abre el repertorio con un exquisito derroche de sensibilidad melódica, comenzando con una etérea amalgama de sintetizador y saxofón que, de a pocos, impulsa el que pronto habrá de ser el proceso de delineamiento y refuerzo del cuerpo central. Sobre una serena cadencia en 6/8, los instrumentos van armando la arquitectura de sus bien pulidas interacciones. Ya se acaba de traspasar la frontera del segundo minuto cuando el cuerpo central está propiamente asentado y el saxofón se encarga de lucir sus elegantes florituras. Más adelante, algunos ornamentos de sintetizador entran a tallar para imponer unos aires adicionales de delicada fastuosidad al asunto. ‘Chamanes En Fuga’ sigue a continuación para voltear todo hacia un sendero más ágil, creando un clima de frenesí y exultante jolgorio. Sobre la muy esforzada labor de la virtuosa dupla rítmica se explayan ondas psicodélicas de sintetizador, ágiles solos de saxofón y vivaces intervenciones del bandoneón. También hay una narración que incrementa el fragor humorístico que penetra a todo el desarrollo temático de la pieza. La tercera pieza del álbum es la que precisamente le da título y también, con sus poco más de 6 ¼ minutos de duración, es la más extensa de este repertorio. Su motif principal vuelve de lleno al talante contemplativo y sereno que había signado a la pieza de apertura, pero en esta ocasión, el esquema melódico y el arreglo global se centran en aires porteños dentro de una espiritualidad sumamente evocadora. Hay algo de otoñal en los vestigios melancólicos con los que los instrumentos desarrollan el foco melódico, pero también hay algo de entrañable luminosidad dentro que atraviesa al delicado swing armado por la dupla rítmica. A mitad de camino, por vía de la intervención solitaria del órgano, emerge un pasaje un poco más tenso (al modo de un RODOLFO MEDEROS en su faceta más filuda) que hace que se realce el factor luminoso antes mencionado, pero esta vez con una densidad pulsátil. Para el último minuto y medio, el ensamble vuelve al motif inicial mientras recoge algo del impacto del interludio. ‘Malambo De Los Turistas’ se explaya, en efecto, sobre un compás de malambo, aunque queda claro que las ambiciones específicas insertas en el lenguaje fusionesco del ensamble harán que este groove básico adopte gráciles variantes a lo largo del camino a fin de enriquecer los aportes de los teclados y del saxofón, amén de sus ocasionales interacciones. Dicho sea de paso, el solo de piano eléctrico que aparece aquí es uno de los momentos más lucidos del maestro RAFFO: exorciza los paradigmas de JOE ZAWINUL y CHICK COREA con ese estilo criollo propio que lleva en sus venas. 

Con la dupla de ‘Los Que Se Van En Invierno (In Memoriam G.C.)’ y ‘Una Conversación Que Teníamos Que Tener’, RAFFO y sus compinches siguen explorando los múltiples colores de su paleta sonora. En el caso de ‘Los Que Se Van En Invierno (In Memoriam G.C.)’, predomina un aura sombría donde el bloque instrumental parece moverse con extremo sigilo en medio de una niebla misteriosa, casi tanática. Elaborando coqueteos (tal vez involuntarios) con el estándar del chamber-rock continental de los 80s (a lo UNIVERS ZERO), el ensamble concreta un paisaje sonoro donde lo fúnebre se muestra envuelto por mantos de etéreo solipsismo. ‘Una Conversación Que Teníamos Que Tener’, por su parte, nos lleva a un camino contrario, el de una alegría serena donde los saltarines colores musicales que entran a tallar para completar el encuadre melódico son resaltados con cuidadosa soltura. Se nota en estos bellos y envolventes aires porteños una calidez celebratoria pero ésta se mueve en un groove sosegado que también suelta algunas cadencias latino-tropicales en ciertos parajes. Las florituras del saxo son simplemente estupendas. ‘Digital Wiphala’ sí es vivacidad pura, una pieza donde la dupla rítmica se pone en primer plano para ayudar a que se resalte la vitalista agudeza del groove y la atmósfera aquí reinantes. De paso, tenemos aquí uno de los mejors solos de sintetizador a cargo de RAFFO. Los últimos 9 ¼ minutos del disco están ocupados por la secuencia de ‘Melodía Muy Larga Para Quince Tardecitas Porteñas’ y ‘Se Les Viene’. El chiste con el título del primero de estos temas es que se trata del segundo más breve del disco (dura poco más de 4 ¼ minutos). El primero de estos temas, al igual que ‘Digital Wiphala’, es explícitamente vivaz, pero esta vez con un enfoque porteño más profundo, mezclado con elementos andinos dentro del enfoque fusionesco creado para la ocasión, un enfoque que retuerce estándares folklóricos con frescura. También incluye otro hermoso solo de sintetizador. En lo que respecta a ‘Se Les Viene’, aquí hay unos aires de familia con los paradigmas de CHICK COREA y de los WEATHER REPORT de la segunda mitad de los 70s. Su espíritu general está emparentado con los que signaron antes a ‘Una Conversación Que Teníamos Que Tener’ y a la pieza inmediatamente precedente, teniendo en cuenta cuán al frente salen los ornamentos percusivos y el swing de la batería mientras los teclados se aseguran de crear un esquema melódico y un clima propios de un serena alegría.


Toda esta magia sonora es la que nos brinda RAFFO junto a su ensamble de apoyo a lo largo del repertorio de “Llueve Sobre La Biblioteca Nacional – Música Para Flores Vol. 5” instaura un pináculo de sofisticada belleza dentro del jazz-fusión contemporáneo argentino. Siempre hemos tenido en alta estima al talento creativo de RAFFO y lo que hemos escuchado en este hermoso disco solo puede reafirmarnos en esta apreciación. Que no se haga esperar mucho su próxima obra pues la verdad que los discos de este maestro son adictivos. 


Muestras de “Llueve Sobre La Biblioteca Nacional – Música Para Flores Vol. 5”.-
Los Que Se van En Invierno: https://www.youtube.com/watch?v=OIot5o_Il40