Thursday, February 14, 2019

MONO: para todo el mundo desde ningún lugar




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos muy buenas noticias relativas a la escena musical japonesa: se trata del nuevo disco del cuarteto MONO, el décimo disco para sus 20 años de trayectoria y el primero con el nuevo integrante, el baterista Dahm Majuri Cipolla. El disco en cuestión se titula 
“Nowhere, Now HereTaka” y desde ya anunciamos que se trata de un muy bien logrado muestrario de perfeccionada síntesis de su obra de la época 2006-2012 con algunos atisbos fácilmente identificables de la más robusta línea de trabajo desarrollada en los discos posteriores. El resto de la banda sigue estando conformado por los dos infaltables guitarristas Takaakira “Taka” Goto y Yoda, así como la tambiémn infaltabñe bajista-teclista Tamaki: ella incluso canta en el tercer tema del álbum, lo cual constituye una peculiar novedad dentro de la larga trayectoria de esta señorial banda post-rockera. El disco en cuestión fue publicado en el pasado 25 de enero, tanto en formato de CD como de doble vinilo. El sello alemán Pelagic Records y el estadounidense Temporary Residence Ltd. se hicieron cargo de las respectivas ediciones en CD y vinilo en la repartición de los mercados. Hay ediciones especiales y limitadas de vinilo en colores púrpura traslúcido con manchas blancas, plateado, rojo transparente, blanco con manchas grises y blanco con manchas púrpuras. Esta gente de MONO sí que ha querido hacer una fiesta palaciega y lujosa por su vigésimo aniversario, vaya que sí. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de este disco.



La miniatura de un minuto y tres cuartos ‘God Bless’ inicia las cosas con un porte minimalista cuya sutil densidad anuncia que tiene dentro de sí el germen de una vitalidad dispuesta a manifestarse en cualquier momento, lo cual sucede cuando se da el arribo de ‘After You Comes The Flood’, un tema monumental que impone el primer punto culminante del disco… así de temprano. Comenzando con una actitud sigilosa, la pieza no tarda mucho en mostrar su musculatura sobre un imponente tempo marcial en 12/8. El señorío de los guitarreos (que se reparten cadencias y bases melódicas) encuentra en la sólida dupla rítmica los cimientos adecuados para que se concrete la expresión fusionada de delirio y meditación. Algún breve solo de guitarra refuerza esta aureola bien definida, pero sobre todo, está allí el nervio de la batería en su permanente compenetración con el retorcidamente distorsionado bajo. ‘Breathe’ sigue a continuación para establecer un notorio contrapeso frente a la pieza precedente: ahora estamos en terreno de exploraciones góticas para un motif introspectivo y solemne. Las flotantes capas de sintetizador gestan un aura envolvente sobre el cual el canto de Tamaki expresa una parsimoniosa actitud contemplativa mientras que las dos guitarras entran más tarde para completar el dulce cuadro melódico en curso. Una vez que entra a tallar la batería en compañía de los aportes extra del ensamble de cuerdas, el cuerpo central adquiere una incrementada majestuosidad donde lo reflexivo se convierte en una dorada melancolía. Con sus poco menos de 10 ½ minutos de duración, la pieza homónima resulta ser la más extensa del álbum. ‘Nowhere, Now Here’ se adentra aún más en los insondables vericuetos de las cavernas de la introspección, esta vez bajo la guía de las dos guitarras, quienes inician y desarrollan el primer motif de la pieza. En una primera instancia, la dupla rítmica se une a las dos guitarras para ofrecer un recurso de momentánea garra, pero tras callarse por un rato, el retorno de esa dupla ya implicará la masiva expansión del motif hasta llegar a un punto álgido de místicas descargas eléctricas. Cuando emerge el segundo motif de las cenizas del primer clímax de la pieza, el grupo está preparado para elaborar y organizar uno de los pasajes más intensos del álbum. Es en este momento que el plan de trabajo vira hacia la edificación de una aureola de júbilo y luminosidad donde la acidez inherente al esquema instrumental se erige en herramienta de celebración. Un cénit decisivo del álbum... y tal vez una de las más esplendorosas composiciones de toda la carrera de MONO: nos hace evocar a un híbrido entre el espíritu general de “For Your Parents” y la faceta más vivaz de “Requiem For Hell”.

  

‘Far And Further’ focaliza su centro temático en una vuelta al espíritu flotante que ya habíamos apreciado y disfrutado en el ítem homónimo, lo cual permite al cuarteto explorar con especial ahínco su dimensión lírica. La arquitectura melódica está muy bien definida y la ingeniería rítmica emplea una cadencia sobriamente extravagante cuando llega el momento de mayor intensidad. El carácter medio mecanicista de la coda es un truco muy interesante para concluir la faena de una manera tan efectiva como atractiva. ‘Sorrow’ – otro tema de generoso desarrollo con sus 8 ½ minutos de duración – instaura una especie de capitalización de la sempiterna esencia contemplativa del ideario musical de MONO, esta vez con un tempo más reposado; de este modo, los diagramas melódicos y bosquejos armónicos creados para la ocasión crean una conjunción de las espiritualidades reinantes en las dos piezas previas. Los aditivos orquestales apuntalan la dramática elegancia y la grisácea ceremoniosidad con las que se impulsa el desarrollo temático, siendo así que en su crescendo conclusivo se acrecientan contundentemente las llamas de su hoguera. Las múltiples capas de las guitarras cumplen la doble función de ahogar parcialmente a los otros instrumentos partícipes y revitalizar el motif recurrente con una variante desafiantemente robusta. Mientras todo esto sucede, se cuela por allí un ornamento de sintetizador que añade un matiz modernista al asunto. Otro cénit del álbum, sin duda. ‘Parting’ utiliza el matrimonio de piano y ensamble de cuerdas para plasmar un retrato de nostalgia donde las cavilaciones que el espíritu hace sobre su propio lugar en el mundo se dejan arropar por las nubes y la brisa de un paisaje de ensueño. La exuberancia se impone por sí sola, es verdad, pero no viene mal que en algún breve pasaje se añadan algunos ornamentos armónicos de guitarra. ‘Meet Us Where The Night Ends’ (tema que dura poco más de 9 minutos). Todo comienza con unos efectos de consola donde se crea un loop vocal, el mismo que fundamenta un swing específico sobre el que una guitarra puede armar una escala recurrente como base (un poco al estilo del space-rock). Así se instaura el primer motif de la pieza: solo falta que otra guitarra cree parcos punteos desde el cual se pueda encauzar el esquema melódico en curso, cosa que sucede muy pronto. El grupo íntegro concluye la idea con pulso muy firme hasta que la dupla rítmica se detiene con abrupta precisión, lo cual prepara el camino para el surgimiento del segundo motif. Éste se perfila hacia senderos de fastuosa intensidad mientras se crea un interesante contraste entre el talante ensoñador de los arreglos de cuerda y la metralla hipnótica de la guitarra rítmica. Se nota en el modo en que la dupla rítmica vuelve al frente que esta pieza está dirigiéndose hacia un terreno de rudeza incendiaria, algo que se confirma fehacientemente en la aplastante furia que inspira a los dos últimos minutos del desarrollo temático. Un tema así de electrizante tiene que erigirse como el cénit definitivo del álbum... aunque todavía queda un poco más del mismo por disfrutar.



‘Funeral Song’ rinde honor a su título brindando un clima funerario en base a la solemne confluencia de capas minimalistas de guitarra y los señoriales aportes de las trompetas. El último tema del disco es ‘Vanishing, Vanishing Maybe’, siendo así que sus tristes vibraciones y su grisáceo ensimismamiento parecen exponer la extensión reflexiva del ambiente creado en la pieza inmediatamente anterior. Aunque hay un momento en el que el grupo emplea su habitual estrategia de añadir dosis de intensidad impresionista a un motif bien asentado, esta vez las cosas no llegan a los niveles de fiereza que ya habías mostrado en los temas #6 y #8. Más bien, lo que hay aquí es un explayamiento de varios matices para un paisaje sonoro minuciosamente uniforme, correctamente calibrado para que la inspiración artística que dio origen a la pieza se concrete con una majestuosidad magistral y con un manejo muy medido del esplendor rockero. Aquí concluye la experiencia de “Nowhere, Now Here”, un disco concebido en un tiempo muy preciso desde ningún lugar para mostrar (incluso clamar) al mundo el espacio de renovadas musicalidades que el grupo MONO ha podido conquistar con ,mano firme en esta nueva etapa de su carrera. Sin duda, estos cuatro capitanes del post-rock japonés están en plenas condiciones para seguir ostentando su regia corona dentro del reino de la avanzada rockera mundial. ¡Qué gran disco! 


Muestras de “Nowhere, Now Here”.-

Monday, February 11, 2019

PAK: la bestial energía del rock experimental estadounidense




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy tenemos la ocasión de prestar nuestra atención en “Bestial”, sexto trabajo de estudio del grupo avant-rockero estadounidense PAK, el cual es liderado por Ron Anderson [guitarras y voz] y cuya actual conformación de trío es completada por Steve Blanco [bajo, sintetizador y voz] y Larry Kwartowitz [batería]. Publicado virtualmente en su blog de Bandcamp a inicios de octubre del pasado año 2018 tras haber sido grabado en sesiones de los días 11 y 12 de setiembre (en el estudio Menegroth de Queens, Nueva York), “Bestial” marca un renovado derrotero de experimentación progresiva para este contingente experimental de residencia neoyorquina. La edición física, tanto en vinilo como en CD, estará a cargo del sello Nefarious Industries en los próximos meses del año 2019, así que realmente su fecha de publicación oficial corresponde a nuestro año actual. Ron Anderson, veterano músico de las vanguardias del rock y del jazz estadounidenses, está por cumplir 60 años en este 2019, pero antes de eso nos ha brindado un nuevo disco de PAK, uno de sus muchos proyectos: PAK surgió a inicios del milenio con la meta de crear una propueasta ecléctica y osada donde confluyen el RIO, el Crimsonismo, el avant-metal, el punk-jazz y la psicodelia. Aunque el instrumento primordial de Anderson es la guitarra, en algún disco de PAK él se pasó al bajo, mientras que en otros compartía el rol con otro guitarrista, y casi siempre, el ensamble variable incluía a instrumentistas de vientos. “100% Human Hair” (2003), “Motel” (2005) y “Secret Curve” (2011) son excelentes y perturbadores hitos de la avanzada estadounidense; ahora, con “Bestial”, Anderson opera con una logística más reducida aunque esto no significa para nada una pérdida de la exuberancia posmoderna que el buen Ron siempre ha tenido como norte. Más bien, ahora el trío de PAK ha desarrollado experimentos renovadores desde el centro de su propio ideario musical, estableciendo coqueteos con el post-rock y el post-metal en más de una ocasión.



Ocupando un espacio de casi 4 ¾ minutos, ‘Attrition’ abre el disco con un ejercicio de exorcismo de brumas psicodélicas sobre la base de un lánguido tempo, al modo de la remodelación de un ambiente stoner dentro de un swing post-rockero. El tempo recurrente de 10/8 sirve para garantizar una oportuna dosis de sofisticación en el parco desarrollo temático, cuyo poderío aumenta a mitad de camino cuando la batería vira hacia un compás más lento. La pesadez deja de ser solamente expresión de oscuridad para añadir densidad al asunto. Luego sigue la dupla de ‘Repent Recoil’ y ‘Prophesies Of The Sybil’, la cual sirve para que el ensamble triádico explore nuevas situaciones sonoras. ‘Repent Recoil’ se orienta por senderos de vibrante extroversión mediante el empleo de un swing bastante ágil en base a un esquema rítmico complejo. Lo que suena se sitúa muy oportunamente en una encrucijada entre el math-rock, el paradigma Crimsoniano de los dos últimos decenios y el metal experimental. La vitalidad emitida por los tres instrumentos en su señorial y bien afiatada comunión casi se puede tocar con las manos, el fuego majestuoso que brilla en esta hoguera musical caliente el ambiente que rodea al oyente. ‘Prophesies Of The Sybil’, por su parte, hila una excitante fusión de avant-metal, post-metal y punk-jazz dentro de una ruda amalgama progresiva. El esquema de trabajo siendo tan extrovertido como el que se empleó para la pieza precedente, mas ahora el espíritu y el talante se sienten ásperos y broncos. Los músicos manejan con impoluto nervio el despliegue de toda esta aguerrida expresividad dentro de un groove persistentemente exigente en lo referente a sus variaciones. Estos dos temas son puntos culminantes del repertorio de “Bestial”, y lo mismo vale decir del tema que viene a continuación, el cual se titula ‘Chiaroscuro’. Para esta pieza que dura poco menos de 6 minutos, el grupo se dispone a adentrarse ciega e incondicionalmente al estándar del post-rock para explorar sus potencialidades más oscurantistas. La composición es minimalista en su estructura pero se nota que el grupo juega con los silencios para crear un espíritu de tenebrosa expectativa: esos silencios tienen un filo muy preciso cuales dagas invisibles que cortan sin piedad a las áreas más pretendidamente certeras de la conciencia. 



‘Sub Specie Aeternitatis’ se focaliza en aires stoner para remozarlos con una punzante parsimonia desde la cual los impulsos de lo nebuloso adquieren una prestancia imponente. Los guitarreos son muy precisos en su grandilocuente aridez mientras la batería deja mostrar algo de su latente gracilidad en medio de su adusta exhibición de potencia. Durando poco más de 10 minutos, ‘Reflection Consumer’ reincide en el factor stoner que fue decididamente predominante en el tema anterior pero enriquece su sistemáticamente neurótico viaje musical con elementos de no-wave, avant-metal y psicodelia free form. El engranaje sonoro es torturado, fastuoso y vigoroso; las dosis de furia empleadas por los instrumentos son contundentes e prepotentes. Los momentos de canto airado enfatizan esa aura prepotente: ya no reina aquí la oscuridad sino un denuedo que vocifera su fuego interior para mostrarlo al Dios Sol a modo de insolente desafío frente a las fuerzas superiores. Los últimos 13 ½ minutos del disco están ocupados por el tema titulado ‘Triskaidekaphobia’, el cual principalmente se dedica a condensar los esquemas de trabajo más áridos que se han hecho presentes en el repertorio precedente dentro de una síntesis tan variada como cohesiva. (¿A propósito, el título no será un homenaje al legendario grupo belga PRESENT?*) El primer cuerpo se centra en una mezcla de pesadez psicodélica y stoner mientras que el segundo se enfila hacia un híbrido de avant-metal y punk-jazz; aquél inicia las cosas con un talante belicoso remodelado bajo una ingeniería precisa, éste se sitúa en una dialéctica de orden y caos mientras el complejo esquema rítmico se asienta con una magia oscurantista. Los ornamentos de sintetizador, cuando entran a tallar, crean un ingenioso contrapunto a las metrallas terminantes de la guitarra. Justo alrededor de la frontera del séptimo minuto y medio, Anderson nos regala el que tal vez sea el solo de guitarra más impresionante del disco. Justo cuando este solo termina, el ensamble rebobina su delirio rockero para derivar todo hacia un extremadamente denso ejercicio de noise-rock con ciertos ribetes post-metaleros. De este modo se dibuja el mapa de la última sección de esta pieza, la cual es dominada por efectos de guitarra y de sintetizador: ellos manejan un cuadro de deconstrucción y misterio mientras reflejan un aire de paulatina disolución en la nada. 



Todo esto fue lo que se nos ha brindado con “Bestial”, un catálogo de robustas excursiones musicales que ostentan vibraciones oscuras, exaltaciones sórdidas y plenitudes vitalistas, todo ello sin descanso: la gente de PAK se ha lucido a lo grande con este disco, el mismo que fue promocionado sesudamente en una gira francesa entre fines de octubre e inicios de noviembre del año pasado. En dicha gira se vendía pegatinas con la imagen del álbum mientras aún quedaba pendiente su futura edición física. En cuanto a sus próximas actividades, hay una gira a punto de iniciarse que no solo incluirá diversos escenarios de su país sino también actuaciones en México. Este nuevo disco vale la pena, claro que sí. 



Muestras de “Bestial”.-
Triskaidekaphobia: https://ronanderson.bandcamp.com/track/triskaidekaphobia


* En realidad, el título de la pieza en cuestión es un homenaje a Arnold Schönberg, tal como nos indica el propio Ron Anderson. 

Friday, February 08, 2019

DEWA BUDJANA: glorioso viaje musical #11



 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Poco antes de que el mes de diciembre del pasado año 2018 llegara a su ecuador, ya era una realidad fonográfica el nuevo disco de DEWA BUDJANA “Mahandini”, una realidad posible gracias al sello MoonJune Records. Este virtuoso y preclaro creador musical indonesio se hizo cargo de las guitarras y los soundscapes contando con el siguiente ensamble de absoluto lujo como apoyo: Jordan Rudess a los teclados, Marco Minnemann a la batería, y Mohini Dey al bajo y el konnakol (un instrumento de percusión étnica del país de BUDJANA). Por supuesto, ya sabemos cuánta química hay entre los enérgicos genios de Rudess y Minnemann por lo apreciado en los discos del trío LEVIN MINNEMANN RUDESS, pero ahora, siendo colaboradores de un artesano excelso de los discursos del jazz-prog y la fusión jazzera con raíces, sus aportaciones gestan matices nuevos dentro de la línea de trabajo de BUDJANA. Otras apariciones importantes en este álbum que tenemos en nuestras manos son las de John Frusciante (cantando en dos piezas y añadiendo guitarreos a una de ellas), Mike Stern (haciendo un solo de guitarra en un tema) y Soimah Pancawati (cantando en un tema). Los siete ítems de este disco fueron grabados en el Steakhouse Studio de Los Ángeles, California, en un solo día: el 24 de enero del 2018. Las labores de sobremezcla y posproducción tuvieron lugar de forma veloz en el estudio doméstico de BUDJANA, el Temple Island Studio, en la capital indonesia de Yakarta. La intervención vocal de Soimah Pancawati fue registrado en otro estudio de Yakarta, y todos los aportes sonoros pasaron finalmente a los procesos de mezcla y masterización en el estudio Dogmatic Sound de Burbank, California, en el subsiguiente mes de marzo. También hay una edición limitada de 300 discos de vinilo, publicada por el sello Shack Media en cooperación con F22 Freiland: se trata de una producción alemana que añade dos bonus tracks, entre ellos, una versión acústica de la pieza homónima. El material fue grabado en el Steakhouse Studio de Los Ángeles en un solo día, el 24 de enero del 2018, con los subsiguientes overdubs y labores de posproducción y masterización en otros estudios, durante el mes de marzo. Bueno, veamos ahora cómo resultó todo.




Veamos ahora los detalles del repertorio de “Mahandini”. Durando poco menos de 6 minutos, ‘Crowded’ da inicio a las cosas con una aureola de imponente elegancia, siendo así que un motif de piano en 15/8 asienta la adecuada ambientación reflexiva para el bloque instrumental. El canto de Frusciante se hace debido eco de esta espiritualidad reflexiva mientras el desarrollo temático adquiere recursos de musculatura mientras va reforzando su posicionamiento. El talante de esta canción se centra en una ceremoniosidad prog-sinfónica. ‘Queen Kanya’ sigue a continuación para recibir los ecos de estilizada ceremoniosidad de la pieza de apertura para capitalizarlos en un esquema musical un poco más sofisticado, tendiendo puentes entre lo progresivo y lo jazz-rockero. Aquí hallamos uno de los solos más fabulosos de Rudess así como un desarrollo de punche en el swing de la dupla rítmica; también hallamos un impresionante ejercicio de cántico rítmico sobre un tempo particularmente complejo. Todo suena como un matrimonio entre los paradigmas del PAT METHENY GROUP y LIQUID TENSION EXPERIMENT: se trata de un cénit del álbum, no nos cabe duda alguna al respecto. La dupla de ‘Hyang Giri’ y ‘Jung Oman’ ocupa un total de 14 ¾ minutos. ‘Hyang Giri’ tiene un enfoque compositivo enraizado en la fusión de base asiática, siendo así que el garbo exuberante de la pieza adquiere una robustez extra gracias al nervio que imprimen los compañeros de BUDJANA. Dicho sea de paso, aquí hallamos uno de sus solos más impresionantes. El canto femenino realza la magia telúrica inherente a este tema. ‘Jung Oman’ se caracteriza por exponer una disposición introspectiva sobre un tempo bastante lento. La guitarra acústica sabe conquistar convincentemente su espacios de lucimiento en medio de otros donde se luce (con refinada autoconstricción) su hermana eléctrica. Las bases de piano realzan eficazmente el carácter evocativo de tan bella composición.



Cuando llega el turno de ‘ILW’ se produce un creativo diálogo entre BUDJANA y Mike Stern, siendo así que a este invitado especial se le reservó el espacio para el primer solo de guitarra. El dinamismo y el vigor que se imponen desde los primeros instantes en base a un swing llamativo y voraz se benefician, a lo largo del desarrollo temático, de los aportes de virtuosismo y refinamiento que los músicos invierten en su perpetua interconexión. Los solos de las guitarras y del sintetizador enriquecen el fuego constante con el que el tema afianza continuamente su garra esencial; la batería de Minnemann sostiene un maderamen fulguroso cuya precisión acentúa el fuego en ciertos momentos. Estamos aquí en un terreno híbrido del legendario JEFF BECK GROUP y LIQUID TENSION EXPERIMENT: BUDJANA se muestra más que dispuesto a explorar terrenos ya recorridos por sus compañeros de viaje. Un pedazo de tema, ¡sí señor! La penúltima pieza del álbum es la que justamente le da título y se caracteriza por encuadrarse dentro de un pleno retorno al área del jazz-fusion con un punche extra lo suficientemente dosificado como para que el desarrollo temático en curso pueda preservar intacta su esencia evocadora. Recuperándose los aspectos más sobrios de los históricos legados de MAHAVISHNU ORCHESTRA y RETURN TO FOREVER, los músicos interactúan con un norte bien definido para el armazón melódico el delineamiento de la atmósfera general. Una mención muy especial debe ir para el fabuloso solo de bajo que nos regala Dey a mitad de camino; también hay un excelente solo de piano eléctrico a continuación, así como un electrizante solo de batería cuya finalidad es la de aportar una cálida rimbombancia a los pasajes finales. ‘Zone’ cierra el repertorio con una inspección más meticulosa en la faceta contemplativa del ideario musical de BUDJANA. Frusciante vuelve a su ronco y grácil canto: eso y el cariz reflexivo del desarrollo temático nos hacen recordar un poco a la primera canción del álbum, pero ahora estamos ante un ejercicio de jazz-rock melódico con algunos tintes progresivos coloreados a mitad del camimo. El excelso solo de guitarra que crea BUDJANA en el intermedio exorciza al fantasma del maestro ALLAN HOLSDSWORTH: la vitalidad inherente a este pasaje encuentra un efectivo apoyo en los ornamentos del teclado, situados éstos entre lo orquestal y lo cósmico. 


Todo esto fue lo que se nos brindó en “Mahandini”, el glorioso viaje musical que DEWA BUDJANA y sus compañeros de trayecto registraron para nuestro total deleite en las instancias finales del año 2018. Este maestro sigue siendo una figura señera dentro del escenario jazz-progresivo mundial: lo más notable (que no lo único valioso) de este disco específico es que ha permitido al foco estético de BUDJANA adquirir un nuevo vigor, y eso es algo muy bueno. 



Tuesday, February 05, 2019

ÉLÉPHANT TÔK y sus nuevas aventuras


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos aquí al segundo disco de ÉLÉPHANT TÔK, el ensamble francés de música avant-progresiva liderado por quien fue el baterista-percusionista de ONE SHOT Daniel Jeand’heur: el disco en cuestión se titula “Sitting With Bull” y fue publicado a fines de octubre del año pasado por vía del sello D3P Productions. Lo peculiar de este disco es que aparece firmado por 
ÉLÉPHANT TÔK PROJECT. Acompañan a Jeand’heur en el personal de ÉLÉPHANT TÔK Philippe Meunier a la guitarra, Basile Mouton al bajo, Romain Nassini al piano eléctrico Fender Rhodes y los teclados, y Sebastien Rocquefelti al canto y los efectos de sonido. El propio Jeand’heir también toca algunas partes de teclado en el disco, además de aportar intervenciones vocales extra. El material de “Sitting With Bull” tuvo dos fases de grabación: una, en los días 24 y 25 de octubre del 2017, la otra, entre los días 16 y 18, y el 25 de enero del año siguiente. El repertorio de “Sitting With Bull’ consta de 12 temas, agrupados en 3 bloques de 4 cada uno; veamos ahora los detalles del repertorio en cuestión.





La miniatura ‘Mirage’ (dura poco más de minuto y medio) abre el álbum y el concepto de ‘Sands’ con un despliegue vocal que está en medio de lo exótico y lo fantasmal; así, se abren las puertas para el arribo de la dupla de ‘Sables Et Dunes’ y ‘Sables Et Vents’. En el caso de ‘Sables Et Dunes’, disponemos de un grácil y moderadamente denso ejercicio de vibraciones Zeuhl con profundos ribetes jazz-rockeros, algo así como un híbrido de los clásicos paradigmas de HONEYELK y POTEMKINE con alguno retazos adicionales de WEIDORJE. Hay una aridez muy presente en el ensamblaje sonoro pero ésta nunca llega a niveles de tosquedad: se trata de una demostración de elegancia musical que arropa a una idea signada por la inquietud y la solidez. Por su parte, ‘Sables Et Vents’ le da un instantáneo giro fusionesco con el empleo de vigorosas cadencias Latin-jazzeras en el swing general. Siendo así que la batería pasa a un primerísimo plano en el arreglo instrumental, el grupo explota a las mil maravillas el aire de neurótica algarabía que ahora se ha creado. ‘Memoire Du Vent’ lleva a esta algarabía un clímax sórdido y calcinante: el canto es delirante y asume un protagonismo aterrador mientras el piano eléctrico y el bajo sostienen con relativa sutileza el esplendor percusivo que se establece hasta el último instante. ¡Qué estupendo primer tercio del disco! Los cuatro temas siguientes del repertorio conforman el concepto integral de ‘Sitting With Bull’: son ‘La Grande Prairie’, ‘Let Me Leave’, ‘Resilience’ y ‘I’m Not There’. El primero de ellos es una suerte de letanía espectral arropada bajo un aura otoñalmente expectante, mientras que ‘Let Me Leave’ – la pieza más extensa del disco con sus 7 ¾ minutos de duración – despliega una jovialidad descarada y vitalista. Ahora las partes cantadas se sienten menos neuróticas y más farsescas: eso y la inclusión de narraciones nos remiten un poco a la faceta más propiamente burlona de un FRANK ZAPPA, y también hay algo de Zappiano en el patrón musical elaborado por los instrumentistas (estamos pensando en su etapa 77-81). El discurso jazzero predomina a sus anchas con un énfasis claro en la exuberancia y el vitalismo, lo cual da una dimensión refrescante al modelo nervioso y turbado que la banda gusta de ostentar.



‘Resilience’ se instala sobre un suelo donde regresa la aridez previa y así el groove general de la pieza anterior vira hacia una cadencia más tensa mientras los cantos y declamaciones asumen un talante amenazante, al modo de una combinación de vibraciones perturbadoras y desvaríos surrealistas. Esto se prolonga en el tema que cierra este segundo tercio del repertorio, ‘I’m Not There’, con el añadido de que aquí se da una mayor sofisticación en el esquema rítmico así como una ampliación psicodélica en los aportes de los teclados y la guitarra. La coda retoma una breve instancia de la aureola expectante en torno a la cual se había centrado ‘La Grande Prairie’. Los últimos cuatro temas  del álbum se integran bajo el concepto integral de ‘Ding Ding’, y responden a los títulos sucesivos de ‘Berceuse’, ‘What I Saw’, ‘Twinkling’ y ‘Anything What I Saw’. ‘Berceuse’ es un muy inspirado ejercicio de gráciles musicalidades jazz-progresivas donde la sutileza de la atmósfera y la delicadeza del groove se conjugan en una vitalidad etérea. Las incesantes florituras del bajo son simplemente magníficas mientras que las bases armónicas del piano eléctrico son manejadas con grácil soltura. Para los momentos finales emerge el canto, lo cual anuncia el arribo de la siguiente sección: así, ‘What I Saw’ toma lo heredado de la sección precedente y le añade su propia cuota de aridez aunque sin llegar a crear un contraste, pues más bien se trata de una mostración de la tensión que, según parece, estaba antes muy latente. Ahora el teclado ocupa un rol prioritario mientras el canto exhibe su habitual furia surrealista. Con el arribo de ‘Twinkling’, el ensamble recrea su faceta más sigilosa a fin de que lo que unos instantes antes era furia se convierta en una amarga niebla de lánguido desasosiego. Aquí hay una inquieta mezcla de los paradigmas de ZAO y UNIVERS ZÉRO mientras el talante deconstructivo ahora vigente sostiene sus mayores recursos de energía expresiva en la labor sesuda que realiza el baterista Jeand’heir. Los efluvios aleatorios del piano eléctrico y los alucinados cánticos crean la base para un crescendo inescrutable que, a poco de pasada la frontera del tercer minuto, se traduce en un jam tenebrista cuya agilidad esencial le impide ser siniestro. Una mención especial va para el solo de guitarra. ‘Anything What I Saw’ se encarga de coquetear más de cerca con lo siniestro y lo hace por vía de una remodelación de los grooves y atmósferas que antes habíamos apreciado en ‘What I Saw’: como la guitarra preserva su protagonismo adquirido en la última mitad de la sección precedente, el ensamble asegura firmemente su vigor estructural. 

La gente de ÉLÉPHANT TÔK se ha lucido a lo grande con este nuevo trabajo fonográfico, el cual aporta algo más que un simple grano de arena a la escena avant-progresiva que aún se mantiene viva y efervescente con la nueva generación de Zeuhl y RIO en la escena francesa: NEOM, SETNA, UNIT WAIL, RHÙN, VAK, XING SA, SCHERZOO, ZWOYLD, STABAT AKISH, POIL, LA STPO, YOLK, los mismos ONE SHOT, etc. aportaron y siguen mucho al resurgimiento de este ideal de música progresiva postmoderna y oscurantista. Lo que hemos apreciado y analizado en “Sitting With Bull” nos hace recomendarlo como una obra muy bien lograda dentro de la provincia más aguerrida dentro de esta vertiente progresiva experimental: muy recomendable. 

Saturday, February 02, 2019

El número once, cifra de un nuevo destino para las travesías de FOCUS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complacemos en presentar el nuevo disco de los eternos héroes neerlandeses del rock progresivo FOCUS, el cual se titula “Focus 11” y fue publicado por el sello In And Out Of Focus Records (propiedad de la banda) en el día 25 del pasado mes de enero. Con la nueva formación estable del veterano permanente Thijs van Leer [órgano Hammond, teclados, flauta, vocoder y voz], Menno Gootjes [guitarras], Udo Pannekeet [bajos] y el legendario Pierre van der Linden [batería y percusión], el colectivo de FOCUS le da una nueva y refrescante vuelta de tuerca a su propio paradigma progresivo. El repertorio contenido en “Focus 11” incluye un par de temas que ya habían sido anticipados en su anterior trabajo de estudio, el doble álbum “The Focus Family Album”, publicado en la segunda mitad del año 2017 en el contexto de una gira mundial de aquel entonces. No se trata en realidad de su disco de estudio #11 pero tiene una pieza que se titula ‘Focus 11’ dentro, y, además, su repertorio consiste en once temas: ya esto del once parece una declaración de principios, ja, ja, ja. Bueno, todos estos temas fueron compuestos por Van Leer con la excepción del noveno, que es de la autoría del integrante más nuevo, el bajista Pannekeet (ningún novato, pues él ya tiene una trayectoria considerable en las escenas jazzera y rockera de su país).  Podemos adelantar que este disco nos parece muy creativo y muy inspirado, tanto como el disco del 2006 “New Skin” y un poco más que “Focus X” (del 2012). Las sesiones de grabación se repartieron en varios momentos de los años 2017 y 2018, en diversos lugares: E-Sound Studio, Skystudio y Wedge View Studios. Al igual que en algunos discos precedentes, el arte gráfica estuvo a cargo de Roger Dean, nada más ni nada menos. Bueno, veamos ahora los detalles de este disco, ¿vale? 


Ocupando un espacio de casi 5 ½ minutos, ‘ Who’s Calling?’ exhibe una sólida demostración de refinada musicalidad a través de una vivaz y colorida ingeniería ágilmente instalada sobre un trama extrovertida. Siendo una pieza originalmente concebida para el disco que el dúo JAN AKKERMAN & THIJS VAN LEER hizo en 1985 (y que precisamente se titulaba “Focus”), el actual quinteto reformuló drásticamente lo que inicialmente era un ejercicio de cálida languidez romántica en algo totalmente opuesto, algo marchoso y extrovertido. Con el protagonismo de la guitarra, ahora la pieza se sitúa en la encrucijada entre ‘Haren Scarem’ y ‘Rock & Rio’ sobre la base de un fabuloso swing jazz-rockero: Van der Linden no ha demorado un segundo en demostrar al oyente que él sigue siendo una fuerza de la naturaleza rítmica en esta fase septuagenaria de su vida. El segundo tema del álbum se titula ‘Heaven’ y se sitúa grácilmente en una confluencia de jazz-rock y barroquismo dentro de una solvente arquitectura sinfónica. La magnificencia con la que la flauta complementa algunas líneas de la guitarra y ciertos pasajes de la nutrida amalgama de teclados es un indicio de cómo se puede seguir creando detalles e ideas repletas de lozanía a partir de los cimientos del viejo paradigma progresivo de FOCUS. Su gancho y su jovalidad son tan contagiosos que tal vez nos hubiese gustado que durara un poco más… pero está bien como está. La siguiente dupla de ‘Theodora Na Na Na’ y ‘How Many Miles?’ sigue encaminando a la banda hacia un generoso despliegue de atmósferas razonablemente variadas. ‘Theodora Na Na Na’ expone, a través de su sencillo motif central, un clima nostálgico y envolvente que, en cierta medida, se hermana con la faceta más serena de un PAT METHENY. Su placidez otoñal es manejada con la debida suavidad, sin por ello renunciar a la fuerza expresiva que, al fin y al cabo, resulta esencial para crear uan adecuada aureola altiva. Por su parte, ‘How Many Miles?’ se concentra en una actitud más ligera, apelando a un espíritu cercano al rock clásico, al modo de una cruza entre TRAFFIC y ATOMIC ROOSTER. El solo de guitarra y las florituras de flauta son simplemente geniales.


‘Mazzel’ se caracteriza por asentar un groove complejo para una idea básica centrada en la confluencia de sinfonismo y jazz-rock, añadiéndose coloridos acentos fusionescos al entramado sonoro en curso. La inclusión de esquemas rítmicos inusuales dentro del desarrollo temático opera como un muy efectivo recurso de sofisticación para que Van Leer, van der Linden y sus compinches concreten uno sus ejercicios rockeros más señoriales de su discografía del nuevo milenio. Un pináculo decisivo de este disco, no nos cabe duda al respecto. ‘Winnie y ‘Clair-Obscur’ (ambas composiciones de Van Leer) son dos temas ya anticipados en “The Focus Family Album” que coinciden en explorar la dimensión más serena del ideario artístico de FOCUS. Aquí están ya preparadas con sus mezclas definitivas, portando un sonido más lleno que en esas primeras versiones. El primero de estos temas ostenta un esquema melódico jazzero donde la armonización entre el piano, la guitarra y el bajo es simplemente magistral; el segundo, por su parte, muestra una espiritualidad otoñal y etérea, llena de una calidez misteriosa. En medio de ellos se ubica ‘Palindrome’, nos topamos con un nuevo ejercicio de gloria musical Focusiana desde la cual se recoge la cosecha de ‘Mazzel’ con una dosis semejante de robusta inspiración. En medio de este perfecto equilibrio entre sofisticación y señorío, se destaca bastante la batería del maestro Van der Linden, la cual hila sólidos nexos, en simultáneo, con las vibrantes líneas del bajo y con los riffs básicos de la guitarra. La inclusión de un par de pasajes ceremoniosos a lo largo del majestuoso esquema temático es un detalle fundamental para realzar la luminosidad esencial de este otro tema especialmente destacado dentro del disco. ‘Mare Nostrum’ comienza con una aureola de diáfano y lánguido sosiego que claramente se enfila por lo contemplativo: así está el extenso prólogo que dura casi dos minutos, cuando las cosas viran drásticamente hacia un encantador y virtuoso ejercicio de vigoroso jazz-rock con tintes progresivos que hacen que el grupo neerlandés se hermane con el inolvidable legado de unos RETURN TO FOREVER. La guitarra de Gootjes se adueña de todos los espacios con exquisita musculatura mientras que la batería se asegura de que el bloque general de los instrumentistas se mantenga consistente a través del fulgor musical en curso.  


   

A pesar de lo que pueda parecer por su título, cuando llega el turno de ‘Final Analysis’ todavía no llegamos al cierre del álbum. Este tema tiene cierta afinidad con la cuarta pieza del álbum mientras preserva buena parte de la distinción vitalista propio de la faceta jazz-rockera de la banda. Los últimos 6 minutos y pico del álbum están ocupados por la pieza justamente titulada ‘Focus 11’, una belleza de tema donde se remodela esa manera ta nespecial que siempre tuvo el grupo de combinar exquisitez sinfónica y flotante soltura jazzera en sus composiciones más reflexivas. Lo que predomina aquí es un talante introspectivo aunque también se incluyen algunos pasajes manieristas donde se plasma una soltura jovial, siempre bajo la guía de los teclados y con la guitarra asumiendo la mayor parte del peso temático. En algunos momentos surge la flauta para realzar algunos pasajes del entrañable esquema melódico creado para la ocasión. Todo esto fue lo ofrecido en “Focus 11”, un disco que muestra a unos FOCUS en un solvente estado de gracia creativa: tal como dijimos en los pasajes iniciales de la presente reseña, FOCUS da amplias muestras de su capacidad para dar nuevos aires a la dimensión más esencial de su paradigma progresivo tanto en lo referente a la gestación de música interesante como a la elaboración de arreglos instrumentales sólidos. Se trata de un disco ganador.