HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
Llega lo nuevo del veterano ensamble avant-progresivo estadounidense CHEER-ACCIDENT por vía del sello Cuneiform Records a fines de mayo último. “You Smile – The Song Is Over” es el título del más reciente ítem de una discografía que todavía sigue adelante desde los 80 y su publicación tuvo lugar el 24 de abril pasado. Los créditos son muy lacónicos respecto a las personas partícipes en las sesiones de grabación del nuevo material, el cual tuvo lugar mayormente en el año 2022: Alex Perkolup, Ana Raba, Bethany Smoker, Candice Latimer, Carla Kihlstedt, Carmen Armillas, Cory Bengtsen, Jeff Libersher, John Yen, Kimberley Gilbert, Laura Boton, Mike Hagedorn, Ross Feller, Thymme Jones y Wyatt. También hay una lista de instrumentos limitada a indicar su mera presencia: guitarras eléctrica y acústica, piano, órgano, teclados, bajo, canto, violín, trompetas, saxos soprano, tenor y barítono, trombón, batería, sintetizador Moog, efectos radiofónicos, platillos, palmas y sonidos encontrados. El título de este álbum que hoy nos ocupa es un homenaje humorístico a un estándar de HERB ALPERT. “You Smile – The Song Is Over” aparece no sólo como un CD de estudio nuevo normal, sino también en una edición deluxe con dos DVD añadidos, los cuales recogen, respectivamente, un concierto en el CheerAx Basement de Chicago (2 de abril de 2002) y otro en el local Reggie’s de Chicago (18 de septiembre de 2023). La información sobre ambos conciertos es
más específica. Para el primero de ellos, que fue la vuelta de CHEER-ACCIDENT a
los escenarios tras el distanciamiento social de la pandemia, fue así: Jeff Libersher [guitarra, trompeta,
voz y efectos], Alex Perkolup [bajo, batería y marimba], Eleanor Schumacher [teclados,
voz y efectos], Mike Hagedorn [bronces, voz y efectos], Angie Mead [voz y
arpa], Laura Bolton [voz y pandereta], Josh Johannpeter [batería], Cory Bengtsen
[efectos de tocadiscos y otros] y Thymme Jones [batería, piano, voz y efectos].
Para el concierto de 2023, el personal fue: Thymme Jones [batería, voz y
teclados], Jeff Libersher [guitarra, trompeta y coros], Alex Perkolup [bajo], Laura
Bolton [voz], Mike Hagedorn [trombón, trompeta y coros], Cory Bengtsent [saxo
barítono, teclados, saxo eléctrico y batería] y Eleanor Schumacher [voz y
teclados].
Vayamos ahora al repertorio de estudio concreto del disco que hoy nos ocupa. Todo comienza con ‘Episode 34’, una pieza bastante dinámica que sabe agitar jovialmente su groove esencial sobre un esquema rítmico inusual. Tras una introducción abstracta de distorsiones indefinidas, el centro temático devela una maquinaria tan fulgurosa como misteriosa donde el nu-jazz se reviste de avant-prog. La coda es un dislocado fin de fiesta. Luego sigue una estupenda dupla de dos piezas extensas: ‘Behind Your Smile’, que dura 12 ½ minutos, y ‘They Won’t Talk To Me’, que dura poco más de 10 ¼ minutos. ‘Behind Your Smile’ comienza con un estupendo swing de batería arropado por masivas capas deconstructivas de talante futurista, casi como una cruza entre THE RESIDENTS y RASCAL REPORTERS. Ya pasada la frontera del tercer minuto y medio, se instaura un motif reconocible que parece haber pugnado por su actual posicionamiento: lo que suena ahora es muy a lo Robert Wyatt a través del filtro de unos HENRY COW comandados por el Kevin Ayers más alucinado. Realmente sospechábamos que se estaba cocinando algún tipo de tormenta, pero, en realidad, lo que surgió del agitado vientre surrealista fue un paisaje musical penetrado por una extraña calidez. El extenso epílogo se encamina por una etérea zona minimalista: el ensueño se prolonga con un despliegue de creciente densidad donde el suave misterio se va tornando invasivamente nebuloso, una tensión que no ostenta su propio poder, aunque tampoco lo oculta. Conectándose con la pieza precedente, ‘They Won’t Talk To Me’ comienza con una densidad minimalista que ya exhibe su filo inquietante, pasando de a pocos a lo tenebroso en una modalidad donde parecen cruzarse los paradigmas de UNIVERS ZÉRO y CLUSTER. De todas maneras, a poco de pasada la frontera del tercer minuto, unos sobrios acordes de guitarra toman la iniciativa para crear una atmósfera cuasi-pastoral, y es cuando irrumpe la batería que el encuadre global de la instrumentación se arroja vivazmente a una mezcla de punk-jazz y motorik sobre un compás inusual. Es como un exorcismo de lo mejor del Zappa de los 80 a través del filtro de unos THANK YOU SCIENTIST que quieren hacer un bizarro homenaje a CAN. Ya para los tres últimos minutos y medio, el desarrollo temático se torna más sofisticado, marcado por una parsimonia engañosa que parece esconder una cierta furia bajo un ropaje aristocrático. La labor de la batería resulta crucial para realzar la tensa majestuosidad del momento hasta que una ceremoniosa fanfarria corta de plano el exquisito disturbio musical. Todo un cénit del álbum con un oportuno cierre palaciego.
La miniatura ‘The Next Fog’ se basa en otro ejercicio minimalista que enfatiza lo oscurantista sin relajo, de hecho, incorporando arreglos de metales que parecen coquetear con el caos. ‘Incoming Angles’ no es mucho más larga, pero sabe establecer un desarrollo temático reconocible a través de un meticuloso juego de síncopas sobre los que la triangulación de vientos, piano y bajo arma una fraternidad cercana con el paradigma de la banda compatriota THINKING PLAGUE. ‘Tin Pan Galaxy’ vira hacia cierta calma con el empleo de una estructura melódica y una atmósfera que nos remiten al estándar del legendario Robert Wyatt, aunque es verdad que la gente de CHEER-ACCIDENT sabe darle su propio toque de original distinción. El empleo de algunos recursos electrónicos realza la cualidad flotante del desarrollo temático, el cual también contiene algunos pasajes fastuosos dirigidos por los vientos. De hecho, éstos se vuelven más puntiagudos durante el último minuto, causando una curiosa disrupción sónica que termina con una implosión en clave de free jazz. En su minúsculo espacio
de 7 segundos, ‘Moon Homecoming’ cumple alegremente con la promesa de caos que sólo había quedado aludida en la miniatura anterior ‘The Next Fog’. En verdad, se trata de un puente hacia el tema siguiente, ‘Graffiti Eyes’, el cual se articula en torno al matrimonio entre las notas bajas del piano y un aguerrido armazón percusivo donde se respira un aire belicoso. Estando éste revestido y tapizado por una aureola futurista, parece estar centrado en realzar lo mecánico. Cuando entran a tallar los arreglos vocales, el estupor, la histeria y la furia se conjugan en una urgente fuerza expresiva. ‘The Blue Lie’ es el tercer
tema de considerable duración con su espacio de poco más de 9 ½ minutos. Se advierte de entrada en su espiritualidad que su primer motif central destila una algarabía contagiosa, muy colorida y muy fulgurosa, desarrollando un núcleo melódico relativamente sencillo a través de una ingeniería rítmica genuinamente sofisticada. El vitalismo es absorbente y contagioso, pero mientras pasan los minutos, se abre campo a la presencia de algunos factores un tanto densos. La sección final vira hacia una parsimonia suntuosa cuyos aires aristocráticos son diáfanamente transmitidos por las muy cuidadas orquestaciones de los sintetizadores: ya no hay tensión aquí al modo de otras instancias anteriores del repertorio, es simplemente imposición. Otro momento culminante del disco.
‘Absence
Moving Backwards’ comienza como una parodia de coral religiosa al modo de unos elegantes y cautivadores cánticos apoyados sobre sobrios acordes de órgano. Con el ulterior ingreso de la batería, se motiva una adicional intensidad emocional a las expresiones vocales. La pieza idóneamente titulada ‘Epilogue’ trae consigo el
cierre del álbum y su misión consiste en seguir explorando los aspectos más tensos y oscurantistas del factor minimalista que se hizo presente en varias canciones durante buena parte de su espacio de 7 minutos. La sección epilogar desarrolla un groove jazz-fusionesco refinado y evocador, casi cercano al patrón de WEATHER REPORT, aunque una vez finiquitada su efímera presencia, todavía late el minimalismo a la manera de un eco agazapado. Repasamos ahora detalles de algunos ítems registrados en vivo. ‘Humanizing The Distance’, canción del
álbum “Fear Draws Misfortune” (del 2009, uno de sus discos más notables),
aparece en el primer concierto y hace buena gala de su dinamismo complejo y sus inteligentes juegos de contrastes entre lo explícitamente aguerrido y lo artificiosamente contenido. Muy buena remodelación del estándar Zappiano a través de algo que se asemeja al punk-jazz con agitaciones de modo RIO. ‘Surviving The Methodology’ – originalmente
incluida en “What Sequel?” (1994) – también está allí y su misión consiste en replantear la agilidad de la canción antes mencionada con un punche más directo y una arquitectura más drástica, casi coqueteando con el math-rock. Yendo ahora al segundo
concierto ‘Failure’, que procede del álbum del 1997 “Enduring the American Dream”,
refleja inicialmente un talante introvertido para luego abrirse a una distinguida algarabía donde lo Zappiano se enlaza con la fusión jazz-progresiva con pródiga liberalidad. ‘You Know, You Know’ es una balada también originaria de “What Sequel?”: su bello desarrollo melódico está bien llevado por el canto femenino y los arreglos de bronces ornamentan el bloque sonoro con supremo ingenio. Todo esto fue lo que se nos brindó en “You Smile – The Song Is Over” desde los cuarteles del ensamble CHEER-ACCIDENT, la enésima muestra del gran aporte que este colectivo asentado en la siempre inquieta ciudad de Chicago brinda al ideal del rock artístico. Un importante ítem de música avant-progresiva que resulta muy recomendable para cualquier buena fonoteca. Ya de por sí la edición del CD de estudio nos brinda algo excelente, y encima, la edición deluxe añade más cosas maravillosas. ¡¡Imperdible!!
Muestras de “You Smile – The Song Is Over”.-
They Won’t Talk To Me: https://cuneiformrecords.bandcamp.com/track/they-wont-talk-to-me-2



















