Tuesday, August 25, 2026

ANTHONY PHILLIPS: el piano bajo el signo de Géminis



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la muy especial ocasión de hablar sobre el maestro ANTHONY PHILLIPS, tremendamente prolífico compositor y multiinstrumentista británico a quien siempre se reconoce primordialmente por haber sido el guitarrista co-fundador de GENESIS. Con todos sus añosde trayectoria por su cuenta (y asociaciones esporádicas con otros músicos), esto suena peculiar y hasta injusto. Bueno, lo concreto es que el buen ANTHONY tiene un disco nuevo en el mercado: lo que nos brinda este maestro en el año 2026 se llama “Gemini – Pieces For Piano”, un doble CD con piezas de piano solo registradas entre octubre de 2022 y octubre de 2025.  El instrumento es un piano Steinway que el buen ANTHONY compró varios decenios atrás. El sello Cherry Red records se hizo cargo de su publicación el pasado 10 de abril. Se trata del tercer álbum de PHILLIPS con formato de piano solo tras “Private Parts & Pieces VI: Ivory Moon” (1986) y “Private Parts & Pieces X: Soirée” (1999). Todas las piezas contenidas “Gemini – Pieces For Piano” son de la autoría de PHILLIPS y las sesiones de grabación tuvieron lugar en sus Englewood Studios; James Collins fue el ingeniero de sonido. Lincoln Seligman es el autor de la imagen de la portada. Salvo una composición composición concebida para tres manos y otra para cuatro, todas se centran en el piano solista. El buen ANT nos dice que tardó tres años en completar los registros de las 44 piezas aquí incluidas porque le sobrevino un serio dolor en su muñeca derecha: no afectó sus habilidades para la guitarra, pero para hacer estas sesiones de piano lo más fluidas posible, recurrió a medicamentos y al hielo.* Salvo unos breves sonidos de MIDI, todo es piano aquí.  


El primer volumen comienza con ‘River Of Serenity’, una composición que hace honor a su título en cuanto a la atmósfera general, pero cuyos índices temáticos se enfilan por una sobria luminosidad. Luego, llega el turno de ‘Sanctum’ con sus apuntes solemnes marcados por una sedosidad crepuscular; una pieza gentilmente introspectiva. La subsiguiente tríada de ‘Oblique’, ‘Testament’ y ‘Twister’ permite un flujo muy natural de las atmósferas predominantes. El primero de estos temas mencionados revive los aspectos más ágiles de la pieza inaugural con una espiritualidad más sofisticada. Mientras tanto, el segundo se enmarca dentro de un clima romántico a lo CHOPIN. ‘Twister’ es parco y misterioso, coquetea con la oscuridad mientras mantiene un aura aristocrática. ‘Solitude’ se abre a un colorido más amplio mientras exhibe una aureola melancólica bastante amable. ‘Kaleidoscope’ sigue en parte esta senda, pero con una mayor dosis de gracilidad, lo cual le permite explayarse en una cristalina extroversión. ‘Spring Fair’ es la pieza más extensa del repertorio con sus poco más de 6 ½ minutos de duración: también tiene la peculiaridad de ser una composición para cuatro manos. Las diversas ondulaciones y capas armónicas que van emergiendo se concretan dentro de una sólida majestuosidad que oscila entre el romanticismo y el impresionismo. Transita fluidamente entre el fulgor y la neblina, siendo así que un pasaje minimalista ostenta una circunspecta asertividad con bastante eficacia antes del esplendoroso epílogo. ‘Gravitas’ condensa los espíritus de los temas #1 y #3, acercándose un poco más a la solemnidad de éste mientras exhibe una muy sutil agilidad en las escalas que definen el motif central. ‘Piece For C.S.’ ahonda más acuciosamente en lo solemne por vía de una confluencia entre lo entrañable y lo melancólico. En algunos parajes del trayecto, la melancolía reinante asume una peculiar gracilidad.** ‘Odyssey Of A Somnambulant’ se caracteriza por ilustrar un paisaje fastuoso con la suficiente contención como para hacer valer las inclinaciones impresionistas de su foco compositivo. Hay bastante de gozoso en su despliegue melódico, pero con su justa medida de sobriedad expresiva que bastante debe al paradigma de DEBUSSY. Los aristocráticos oleajes que signan a la sección epilogar son simple y llanamente magníficos. Hemos disfrutado de dos cénit consecutivos del álbum. 

‘Confessional’ y ‘Penitence’ conforman una dupla muy especial. La primera de estas piezas se asienta convincentemente bajo su aura de inconmensurable nostalgia, mientras que la segunda se explaya en una espiritualidad contemplativa enfilada hacia un mero relax espiritual. Cuando llega el turno de ‘Lost Love’, PHILLIPS se dispone a usar una expresividad triste bajo coordenadas muy cuidadosamente estilizadas. ‘Cradle Of Night’ es más asertivo desde el paradigma romántico, siendo bastante asertivo en el preámbulo al epílogo. Al llegar el turno de ‘Golden Days’, las cosas se calman notablemente para volver de lleno al enfoque contemplativo. Durando 5 minutos y pico, ‘Empyrean’ exhibe un sólido retorno a la faceta más suntuosa del disco. ‘Dying Star’ y ‘Forest Green’ están unidos por una atmósfera crepuscular, uno siendo más elocuente y el otro, más ermitaño. El cierre del volumen 1 llega de la mano de ‘Memoir’, pieza encargada de expresar una aureola reflexiva recogiendo algunos de los recursos impresionistas mostrados en varias piezas precedentes. El segundo volumen comienza con la pieza justamente titulada ‘Gemini’.*** Ella emana un hálito muy reposado, incluso parco en sus instancias iniciales, dejando que los índices temáticos se edifiquen con un destello estilizado en su intermedio definitorio. El retorno a lo parco en el epílogo redondea la faena eficazmente. ‘Hymnal’ tiene algo de místico en la articulación de su meditabundo núcleo melódico, por enésima vez, inserto en el patrón impresionista. Es el mismo enfoque de ‘Frost Flower’, aunque con una expresividad más introvertida, mientras que ‘Pablo Farceur’ realiza una nueva exploración en la faceta serena del romanticismo. La secuencia de ‘Labyrinth’, ‘Sanctity’ y ‘Fathomless Caverns’ nos muestra a un PHILLIPS envuelto por su propio entusiasmo versátil. El primero de estos temas mencionados manifiesta otra serie de vibraciones solemnes con una soltura mesurada que permite a las escalas fundantes del cuerpo central sustentarse solventemente. El segundo se enfila por una exhalación misterioso donde los espacios vacíos apoyan a las notas reales dentro de un enclave intensamente crepuscular. En fin, el tercero impone una gravedad sistemática, apelando a una mezcla de impresionismo y argucias abstractas. Es como si la oscuridad insondable fuese evocador por una exclamación distinguida que parece revelar una augusta inquietud. 

‘Perdita’ vira radicalmente hacia una dulzura cristalina; a partir de allí, emerge ‘Faded Glory’ con un talante grisáceo que funciona como un eficaz contraste frente a la emotividad precedente. ‘Marking Time’ se sitúa en un área intermedia con sus inteligentes juegos de escalas, diciendo algo muy concreto en un espacio de poco más de un minuto. ‘Lady Moon’ regresa a la afabilidad dulcemente luminosa, mientras que ‘Sundowner’ se enfoca en reflejar un atardecer relajado. ‘Canticle’ se sitúa en una zona mixta entre las tres piezas precedentes, ostentando un centelleo renovado. El enfoque de la miniatura ‘Crossed Lines’ es flotante, rayano con lo abstracto bajo la forma de un ensueño seráfico; hay un clavicordio junto al piano en la elaboración de los cristalinos arpegios. La secuencia de los temas #15 a #20 conforman las seis secciones de ‘Chansons Sans Mots’. Las melodías perpetradas por el piano transitan desde la sencilla dulzura hasta la intensidad expresiva, y de allí hacia la nostalgia desnuda. La cuarta sección goza de una particular magnificencia en su desarrollo melódico y su encuadre expresivo. ‘In Repose’ da una nueva vuelta de tuerca al factor contemplativo. Por su parte, la miniatura ‘Sliding Doors’ exhibe otra serie de ondas etéreamente abstractas en reversa con un truco de la consola de grabación. La dupla de ‘Pool Of Memory’ e ‘Into The Firmament’ completa este amplísimo repertorio con adecuada consistencia: aquél desarrolla una remodelación de la sedosa introversión que fue tan predominante en varias composiciones anteriores, mientras que éste se explaya en un manso minimalismo centrado en un fulgor apacible. Notas sosegadas que cierran el telón de manera muy adecuada. Todo esto fue lo que gestó el maestro ANTHONY PHILLIPS para el año 2026, una magna obra donde se abre una numerosa serie de exploraciones al piano con variedad y consistencia. “Gemini – Pieces For Piano” es, ante todo, un testimonio de compromiso con la belleza del arte musical en cualquiera de sus formas y resulta ser un ítem bastante recomendable para cualquier buena fonoteca. 


Muestras de “Gemini – Pieces For Piano”.-
Chansons Sans Mots (iv):


* Incluso PHILLIPS está manejando la idea de hacerse una operación, pero, por ahora, todavía se ciñe a los medicamentos para manejar esta situación. Más detalles en estos reportajes publicados en el blog Louder Sound publicados en los pasados meses de abril y junio, respectivamente:  https://www.loudersound.com/music/albums/anthony-phillips-gemini / https://www.loudersound.com/bands-artists/if-id-been-sacked-or-left-over-musical-differences-id-have-felt-a-right-flunker-genesis-ex-anthony-phillips-on-why-he-really-quit-and-why-hes-not-their-version-of-the-beatles-pete-best

** Esta pieza está dedicada a la memoria de un gran amigo de PHILLIPS que se llamaba Colin Sturge. También está Pablo Farceur, que está dedicada al también amigo fallecido Pablo de la Guerra.

*** Esta pieza tiene un origen muy particular. Resulta que el maestro PHILLIPS la compuso como un dueto de pianos para la afamada pianista argentina Martha Argerich . El debut de la composición tuvo lugar en Valencia en enero del 2018, siendo el italiano Gabriele Baldocci el otro ejecutante. Lo que nos presenta aquí el buen ANT es su modesta y más relajada versión de su propia idea original.

Saturday, August 22, 2026

El nuevo golpe de efecto space-rockero de los belgas QUANTUM FANTAY


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión presentamos el más reciente trabajo del grupo belga QUANTUM FANTAY, el cual se titula “The Butterfly EffeX” y es el décimo disco de su carrera. El cuarteto conformado por Pete Mush [sintetizadores], Tom Tee [guitarras], Jaro [bajo] y Jazzper Coulier [batería] publicó el disco en cuestión a inicios del pasado mes de mayo por vía independiente, contando con el apoyo del sello alemán Progressive Promotion Records para la promoción. Todo el material contenido en “The Butterfly EffeX” fue compuesto por Mush, quien también fungió de productor y mezclador. El cuarteto se benefició de las colaboraciones ocasionales de Charels Sla a la flauta y el duduk, y de Lyssa Toyinbo al cello. La labor de masterización estuvo en manos de Frank Van Bogaert. El arte gráfica es de la autoría de Liya Livet, siempre bajo la pauta conceptual señalada por Mush. Bueno, repasemos ahora los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos ocupa. 
 

‘Return To Xaia’ da el rumbo inicial al álbum siendo la pieza más extensa del mismo con sus poco más de 11 ½ minutos de duración. Tras un envolvente prólogo marcado por una grácil densidad cósmica, emerge un cuerpo central bastante marchoso donde el sintetizador comienza liderando el dinamismo grupal hasta que la guitarra sale al frente para compartir con aquél el protagonismo. El ensamble logra concretar un esquema sonoro bastante majestuoso mientras hace gala de una musculatura señorial con impoluta consistencia. Alrededor de la frontera del sexto minuto, el jam se torna más exótico, algo favorecido por la presencia de la flauta en algunos parajes; mientras tanto, se va cocinando un breve momento de fragor aguerrido en el bloque sonoro que, a su vez, sirve de puente hacia una sección un poco más serena. Todo culmina con un retorno de la agilidad inicial con una dosis extra de punche rockero. Estupendo inicio del disco. ‘Phoenix’ sigue a continuación para exhibir una faceta más atenuada del suntuoso expresionismo de QF. Con un esquema rítmico más sofisticado y un mayor peso de lo atmosférico en varios arreglos instrumentales, el cuerpo central exhibe un aura aristocrática inmersa en un refinamiento progresivo bastante convincente. Si alguien hubiese imaginado un híbrido inaudito entre los OZRIC TENTACLES de la etapa 1989-94 y los GENESIS de 1976, pues aquí está el asunto apropiadamente realizado. ‘Vernal Equinox’ se centra básicamente en remodelar el swing y las atmósferas centrales del tema inaugural, pero con un talante un poco más ligero y una estilización más explícita. La dupla rítmica maneja muy bien las sutiles variantes de groove. La díada de ‘Xemuta’ y ‘Xellestial Dream’ permite al grupo seguir explorando su paleta sónica. El primero de estos temas mencionados comienza con una secuencia rítmica tribal cuyo encanto ritualístico se refuerza en su compás inusual. Sobre dicha secuencia instaura el ensamble un motif de inspiración arábiga que es manejado con un fastuoso vitalismo. En cuanto a ‘Xellestial Dream’, se trata de un ejercicio de énfasis en el factor exótico, esta vez, con un enfoque grácil y misterioso que se proyecta solventemente sobre un compás lento. Las delicadas texturas que arropan al encentador centro melódico concretan una opulencia meticulosamente elegante. Algunos aires de familia con HIDRIA SPACEFOLK son factibles de advertir. 

‘Xcelleration’ nos regala el ímpetu más contundente de todo el disco. Sobre un frenético groove que se apoya tanto en la tradición de HAWKWIND como en la de los OZRIC TENTACLES de la primera mitad de los 90, la gente de QF desarrolla un jam atractivo que despliega una magia convincente. La fuerza de carácter del bloque instrumental es sólido e imponente, portando una vivacidad celebratoria. Cuando llega el turno de ‘Xtra Hop’, el cuarteto se dispone a jugar de nuevo con las facetas más serenas de su misión estética. En muchos sentidos, se plasma aquí un retorno a los aspectos más saltantes de ‘Phoenix’: el mismo manejo de razonablemente complejas variantes rítmicas a lo largo del camino, la misma aureola distinguida, la misma presencia ocasional de la flauta para añadir matices peculiares al entramado sonoro. El cariz particular en este caso de ‘Xtra Hop’ es que ostenta una mayor dosis de musculatura, lo cual impulsa el potencial de irradiación sónica diseñada para la ocasión. ‘Quantum X’ trae consigo el cierre del repertorio y lo hace de una forma bastante idónea: fusionando el aspecto más frontalmente muscular del estándar grupal y su enfoque más firmemente progresivo. Ello hace que esta exhibición final de arquitecturas space-rockeras se asiente cómodamente sobre sus variables cimientos temáticos mientras se deja llevar por su propio nervio expresivo. Los momentos más reposados funcionan como parajes de variedad en medio de la omnívora magnificencia y es justamente uno de ellos el que articula la sección eilogar. De paso, cabe destacar que en estos dos últimos temas se hallan algunos de los mejores solos de guitarra de todo el álbum. Todo esto fue lo que se nos brindó con “The Butterfly EffeX” desde los cuarteles de QUANTUM FANTAY. En un espacio de más de una hora, este veterano e imponente ensamble belga ha vuelto a demostrar fehacientemente por qué está en la primera línea del space-rock progresivo del nuevo milenio. ¡¡Totalmente recomendable!!


Thursday, August 20, 2026

NOISE SOLUTION: 1 disco, 64 colores



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos el nuevo disco de NOISE SOLUTION, el proyecto unipersonal del multiinstrumentista y compositor estadounidense Carl Dybowski. Su título es “64 Colors Of Sound” y fue publicado a inicios de febrero último, 4 años y un tercio después de su notable álbum debut homónimo. Ese disco nos tomó por sorpresa en su momento y ahora llega el turno de “64 Colors Of Sound” para reafirmar esa percepción positiva. Dybowski se hace cargo de la mayoría de los instrumentos de cuerda, teclado y percusión que se integran a la logística del álbum, además de parte del canto; también es el encargado de la producción y la mezcla de este trabajo que se encuadra estrictamente en un ámbito independiente. También hay colaboradores de lujo: Peter Quinnell, Chris Bersbach, Galen Kelly, Wayne Walcoff, Rob Vermeulen y Sarah Blick. Mark Fuller realizó las labores de masterización mientras que Michelle Rutherford es la autora de la foto de la portada.

La pieza homónima abre el repertorio, siendo también la más extensa del mismo con sus 10 ¼ minutos de duración. Tras un calmo preludio basado en calmados arpegios de guitarra y un canto ceremonioso, ‘64 Colors Of Sound’ despliega una serie de instancias prog-psicodélicas que oscilan entre el lirismo bizarro de un Kevin Ayers y los aspectos más misteriosos del paradigma clásico de CARAVAN. También se conectan con lo que hacen bandas como NEEDLEPOINT y MAGIC BUS, pero con un mayor impacto de vibraciones ensoñadoras que coquetean abiertamente con el minimalismo cósmico. El refuerzo de uno de los focos melódicos permite a la segunda mitad de la composición permite la articulación decisiva de un señorío cautivador. ‘When 2 Is To 3 What 4 Is To 5 As 6 Is To 7’ sigue a continuación para realzar los aires cósmicos de la pieza inaugural e insuflarles unos aires más arcanos, siendo así que la atmósfera jazz-progresiva que marca el norte performativo ayuda bastante a realzar el talante contemplativo de la composición. ‘There Comes A Time’ (composición original del inmortal maestro Tony Williams) emerge como una especie de cruza entre MATCHING MOLE y GONG con algunos elementos incorporados a partir de cierta inspiración de los KING CRIMSON de 1974 en lo referente al uso del mellotrón en algunos pasajes estratégicos. Lo cósmico sigue imponiendo su prestancia flotante, pero esta vez hay una suntuosidad más terrenal en el desarrollo del jam básico, así como en las variantes emergidas poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto y medio. La labor de la batería se torna un poco rebelde en camino hacia la sección epilogar, la cual adquiere una musculatura renovada. Un cénit del disco. La dupla de ‘On’ y ‘Call It Unknown’ perpetúa el despliegue de colores sónicos con solvencia a pesar de no tratarse de composiciones demasiado largas. ‘On’ es un frenético viaje en clave de psicodelia retro apoyada sobre una ingeniería rítmica a lo motorik. Advertimos una actitud humorística que no es ajena al vitalismo sistemático de la entidad compatriota RASCAL REPORTERS, y mientras tanto, los guitarreos y las ondas del bajo se acercan al paradigma de HAWKWIND. Por su parte, ‘Call It Unknown’ apuesta por un pseudo-blues en clave psicodélica donde parece darse una inaudita fusión entre los mundos de Zappa y Ayers. Una idea bastante simpática que se concreta con grácil jovialidad.

Nice’ sigue adelante con esta idea de jugar con un jam enérgico y revestirlo de una manera que suene sofisticada y sobria; definitivamente, se trata de una pieza hermana de ‘On’ pero marcada por una confluencia con los patrones actuales de NEEDLEPOINT y HOMUNCULUS RES. Hay una delicadeza conmovedora en los entramados de teclados que llenan masivamente los espacios motivados por la triangulación de guitarra, batería y bajo. ‘Dark Matter’ comienza con un sigiloso prefacio donde se interconectan suaves escalas de guitarra acústica, sutiles puntuaciones de la eléctrica y efectos cósmicos de sintetizador. Mientras tanto, una voz mayormente susurrante parece describir un escenario con toda la solemnidad posible. Poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto entra a tallar un motif en 6/8 que sirve como trasfondo para la exploración de un dinamismo space-rockero en clave majestuosa, elegante con su toque de densidad. Un solo de sintetizador que explota todo el potencial de sus notas más agudas se ajusta al diálogo con una guitarra bien enfocada en sus despliegues de fraseos limpios. También emergen solos de sintetizador más graves, así como unas texturas de violín que parecen hacer invitaciones directas a la guitarra para un diálogo armonizado. Con esta estrategia se explaya la pieza hasta su momento final, concretando otro cénit del álbum. ‘Still’ trae consigo el cierre del disco y lo hace con la actitud de una balada introspectiva, inmersa en la flotante parsimonia Floydiana con la adición de algunos aspectos psicodélicos a lo Kevin Ayers. Todo esto fue “64 Colors Of Sound”, una inspirada exhibición del caleidoscopio retro-progresivo que NOISE SOLUTION tiene como norte artístico y que evidencia su rol importante dentro del art-rock estadounidense de nuestros días. Bastante recomendable.


Muestras de “64 Colors Of Sound”.-  

Tuesday, August 18, 2026

El mensaje progresivo de los legendarios PALLAS para el año 2023



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Viajamos al pasado muy lejano, más específicamente, al año 2023, y nos fijamos en el álbum conceptual que la legendaria banda escocesa PALLAS publicó a mediados de diciembre de ese año: “The Messenger” es el título del mismo y fue publicado por vía independiente. Se trata del primer trabajo de PALLAS, tras tantas décadas de existencia (desde su origen en Aberdeen en la segunda mitad de los 70) donde opera el cuarteto de Alan Reed [voz principal], Graeme Murray [bajos y coros], Niall Matthewson [guitarras y programaciones de ritmos] y Ronnie Brown [teclados, coros y programaciones de ritmos]. O sea, no hay un baterista en sus filas. Se trata de un álbum conceptual sobre las actuales amenazas contra la paz, la solidaridad y la justicia que surgen de la política internacional. No se trata de una temática nueva, pues el primer álbum oficial del grupo “The Sentinel” (1984) y su secuela “XXV” (2011) lidiaban con algo así, pero, claro está, ese concepto ponía énfasis en el maniqueísmo global de la Guerra Fría y le añadía elementos mitológicos recreados dentro de una distopia que quería dejar de serlo. Ahora, los integrantes de PALLAS están observando que la desesperación de nuestros tiempos es una reacción a varias fuentes dispersas e igualmente destructivas: “The Messenger” tiene un mensaje más urgente, menos alimentado por metáforas y símiles mitológicos, pero sin negar ese pequeño espacio para la esperanza que nuestro espíritu siempre reclama para sí. Como dijimos más arriba, se trata de un disco muy especial para el grupo pues es el primero donde no hay un baterista real, pero es que también se trata de un proyecto estricto de estudio. Teniendo en cuenta las biografías individuales de cada integrante, este disco se hizo íntegramente por vía de intercambios constantes de archivos de audio entre la localidad escocesa de Aberdeen y Siem Reap, la segunda ciudad más grande de Camboya. Pero, sobre todas las cosas, lo más significativo es que este álbum proclama el retorno de Alan Reed tras un largo periodo de hiato entre él y el resto de la banda que produjo amargas sensaciones a fines del primer decenio del primer milenio. Ese disco del 2011 que mencionamos más arriba se hizo con su sucesor Paul Mackie, quien se mantuvo para un disco más. Bueno, a fin de cuentas, hoy es un tiempo de amistades recobradas en los cuarteles de PALLAS.


Veamos ahora el repertorio específico del disco que hoy nos ocupa. Durando 9 ¼ minutos, ‘Sign Of The Times’ da el puntapié inicial con una exuberante muestra de garra aristocrática tras un breve preludio cósmico de sintetizador
. El nervio rockero que se sostiene sobre los guitarreos y el esquema rítmico se compagina muy bien con los señoriales armazones orquestales emanados de los teclados mientras los tempos inusuales van fluyendo con pulcra naturalidad. Más adelante emerge un extenso intermedio donde predomina la espiritualidad contemplativa, la misma que aprovecha el grupo para hacer gala de un lirismo delicado; a despecho de este imperio de la serenidad, se percibe un trasfondo de tensión que finalmente se enfilará hacia una retoma del fuego inaugural. Una estupenda apertura para esta aventura musical- ‘The Great Attractor’ sigue a continuación para insuflar unos aires más frontales dentro del entramado intenso que es tan habitual en el paradigma de PALLAS. Estableciendo nexos estilísticos con los RUSH de los 80, DEEP PURPLE y ARENA, el cuarteto saca el jugo a una movida llamativa cuyo gancho es innegable. Comenzando con un diálogo de piano y orquesta sintetizada que prepara la fanfarria prologar, ‘Fever Pitch’ pronto muestra un aura ceremoniosa donde las capas flotantes de sintetizador ostentan unas vibraciones grisáceas. La niebla imperante va mostrando sus garras rockeras de manera sostenida mientras la furia del canto va elevándose de a pocos. Persisten unos retazos psicodélicos en el bloque instrumental, los cuales resultan bastante eficaces para realzar la solemne musculatura que sirve de núcleo central para el desarrollo temático. Cerca del final, un potente (aunque demasiado breve) solo de guitarra guía el camino hacia el rotundo epílogo. Un cénit del disco, sin duda, y su impacto se hace sentir en ‘Heavy Air’, el tema siguiente, no tanto en lo que referente al brío rockero como en la magnitud expresiva. La urgente gravedad de ‘Fever Pitch’ asume ahora un talante un poco más melancólico: los aires de familia con los IQ de los tres últimos discos parecen palpables, funciona aquí una perfecta combinación de lo denso y lo ingrávido dentro de una ingeniería melódica suficientemente sofisticada. El solo de guitarra que brota en algún lugar del último tercio brinda a ‘Heavy Air’ una dosis extra de dramática magnificencia.
 
  

Cuando llega el turno de ‘The Nine’, el grupo se dispone a hacer una síntesis de las atmósferas y fulgores sónicos que conformaron los cimientos y esquemas básicos de las dos canciones precedentes, especialmente ‘Fever Pitch’, eso sí, con una mayor acentuación en los ambientes futuristas y una musculatura similar a la de la canción inauguralEl pasaje epilogar transita entre lo mecanicista y lo espectral. La pieza homónima es la encargada de cerrar el repertorio y también es la más extensa del mismo con sus 13 minutos y pico de duración. Lo que hallamos en ‘The Messenger’ es, hasta cierto punto, una retoma del aura majestuosa de la canción inaugural, aprovechando el largo espacio de expansiones melódicas para establecer una rica ilación de motivos, eso sí, con un menor énfasis en la sofisticación estructural. El grupo preserva en muchas instancias un groove ágil enriquecido con diversos niveles de robustez rockera, además de algunos interludios de guitarra clásica o de piano. Para los últimos cuatro minutos, el enclave melódico vira hacia una envolvente calidez donde se plantea una alternativa luminosa a la niebla airada que inundó a buena parte de las composiciones precedentes. La coda dirigida por el piano refuerza esta estrategia expresiva. Idónea combinación de los PALLAS del 2005 y del 2011. En suma, la gente que gestó “The Messenger” se ha lucido a lo grsnde, reforzando la posición de PALLAS como leyenda viviente de esa generación británica de cultores del rock progresivo que salió a la luz a fines de los 70. De hecho, hay que mantenerse al tanto de lo que se sigue haciendo en esta provincia del rock porque este veterano grupo ha anunciado un nuevo disco para el próximo octubre: “A Song For Tomorrow” es su título y desde ya nos sentimos impacientes por saber de qué tratará ese asunto. Mientras tanto, seguimos disfrutando de lo que se hizo en “The Messenger” en manos de los infatigables Sres. Matthewson, Murray, Reed y Brown. ¡Bastante recomendable!

Saturday, August 15, 2026

SLOW ACCORDION: una gran asociación musical



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy se da la ocasión de presentar un excelente disco resultado de la asociación de cuatro mentes veteranas en las vanguardias del jazz y el rock. SLOW ACCORDION es el nombre de esta congregación y sus integrantes son Oliver Wood [guitarras], Ted Pecchio [bajo], Mark Raudabaugh [batería] y Matt Glassmeyer [piano eléctrico Wurlitzer y percusión], todos ellos residentes en Nashville, Tennessee, y amigos de toda la vida. El nombre del disco es igual que el del ensamble y fue publicado el 17 de julio último por el sello Royal Potato Family Records en vinilo. El material contenido en “Slow Accordion” brotó de sesiones totalmente improvisadas; los cuatro amigos se juntaron en el estudio sin ideas preconcebidas, aunque se nota que el jazz-rock es el referente principal para sus amalgamas sonoras: también hay índices psicodélicos, avant-progresivos y fusionescos dentro de esta generación espontánea de dinamismos experimentales. Veamos ahora los detalles del repertorio de este disco que hoy nos convoca.  


‘71’ abre el repertorio con un jam efectivo que se encuadra dentro de un groove sólido en clave jazz-rockera. La adustez de los efectos ácidos que dignan los fraseos de la guitarra plantean un eficaz contraste frente a la calidez de las líneas de bajo. La labor del piano eléctrico se centra mayormente en llenar varios espacios de la ingeniería rítmica. Cerca del final, un momento de entusiasmo expresionista marcará una envolvente agitación antes de que todo desemboque en un retoma del swing originario. Easy Rock sigue a continuación para seguir adelante con el índice señalado por la pieza inaugural, esta vez con un swing un poco más vivaz y un mayor fulgor operando en el armazón común, un fulgor que se expresa de manera un tanto maquinista la mayor parte del tiempo. La cosa es que la controlada densidad del primer tema es reemplazada por una luminosidad grácil mientras mantiene una estrategia  de trabajo similar. El lenguaje de SLOW ACCORDION ha establecido ya su vocabulario nuclear y lo que sigue se edifica a partir de este enclave con oportunas variantes a lo largo del camino; así, la díada subsiguiente de ‘Castle’ Lento’ nos seguirá mostrando la especial alquimia colectiva de este cuarteto. El primero de estos temas mencionados se enfila por una senda de relajada serenidad donde el lenguaje del jazz se deja penetrar por aires grisáceos de talante post-rockero. El vitalismo notoriamente domesticado de los fraseos de la guitarra encuentra en varias ocasiones una oportuna complicidad en los galantes ornamentos del piano eléctrico; en algún momento, éste asume el rol protagónico. La dupla rítmica afianza continuamente su estilizado swing, el cual llega a aumentar tímidamente su mesurada musculatura en cierto paraje del último tercio a fin de motivar un fulgor renovado para el armazón musical. Lento, por su parte, proyecta un aura a lo nu-jazz con su oportuno que de psicodelia. El groove reposado siempre preserva un enfoque complejo para el bloque sonoro; aquí no está la serenidad de la pieza precedente, sino una traza orgullosa que expresa una inquietud contemplativa. El rol del bajo también es más imperioso que en ‘Castle’, llena más espacios mientras la guitarra y el piano eléctrico asumen un talante seriamente asertivo. Un cénit del repertorio; también es, de hecho, la pieza más extensa con sus casi 8 ¾ minutos de duración. 


‘Skink dura apenas un minuto y medio, incluso menos. Su misión consiste en plantear un recurso de coqueteo con la fusión latina dentro de una recta preservación de la férrea garra grupal. Un jolgorio bastante  llamativo para el poco tiempo de que se dispuso. ‘Mettle’ comienza tomando el testigo de ágil garbo de la pieza precedente, incluso insuflándole una dosis extra de sofisticación. Una vez pasado su ecuador, la pieza asume una incrementada musculatura para adentrarse en las aguas del punk-jazz con la adición de algunos matices de math-rock que hacen que el groove central asuma una especie de refinamiento neurótico. La sección final es señorialmente intensa, logrando redondear otro cénit del álbum. When To Hug A Stranger es la pieza encargada de cerrar el repertorio y lo hace abandonándose a una deconstrucción donde los instrumentos actuantes van tanteando caminos que no conducen a un encuentro bien definido, sino a una sinergia surrealista donde el entramado obedece a una lógica alevosamente hermética. Es algo insistentemente atomizado donde los espacios vacíos resultan predominantes dentro de la líquida arquitectura sónica en curso. En conclusión, SLOW ACCORDION y “Slow Accordion” son dos puntos de referencia importantes de anotar en nuestras agendas de exploraciones melómanas para este año 2026. Los que nos han brindados los maestros Oliver Wood, Ted Pecchio, Mark Raudabaugh y Matt Glassmeyer es una obra magnífica que dignifica a lo grande el ideal de la vanguardia jazz-rockera de nuestros tiempos. ¡Totalmente recomendable!


Muestras de “Slow Accordion”.-

Wednesday, August 12, 2026

Una nueva sonrisa en el mundo avant-progresivo de CHEER-ACCIDENT



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Llega lo nuevo del veterano ensamble avant-progresivo estadounidense CHEER-ACCIDENT por vía del sello Cuneiform Records a fines de mayo último. “You Smile The Song Is Over” es el título del más reciente ítem de una discografía que todavía sigue adelante desde los 80 y su publicación tuvo lugar el 24 de abril pasado. Los créditos son muy lacónicos respecto a las personas partícipes en las sesiones de grabación del nuevo material, el cual tuvo lugar mayormente en el año 2022: Alex Perkolup, Ana Raba, Bethany Smoker, Candice Latimer, Carla Kihlstedt, Carmen Armillas, Cory Bengtsen, Jeff Libersher, John Yen, Kimberley Gilbert, Laura Boton, Mike Hagedorn, Ross Feller, Thymme Jones y Wyatt. También hay una lista de instrumentos limitada a indicar su mera presencia: guitarras eléctrica y acústica, piano, órgano, teclados, bajo, canto, violín, trompetas, saxos soprano, tenor y barítono, trombón, batería, sintetizador Moog, efectos radiofónicos, platillos, palmas y sonidos encontrados. El título de este álbum que hoy nos ocupa es un homenaje humorístico a un estándar de HERB ALPERT. “You Smile The Song Is Over” aparece no sólo como un CD de estudio nuevo normal, sino también en una edición deluxe con dos DVD añadidos, los cuales recogen, respectivamente, un concierto en el CheerAx Basement de Chicago (2 de abril de 2002) y otro en el local Reggie’s de Chicago (18 de septiembre de 2023). La información sobre ambos conciertos es más específica. Para el primero de ellos, que fue la vuelta de CHEER-ACCIDENT a los escenarios tras el distanciamiento social de la pandemia, fue así: Jeff Libersher [guitarra, trompeta, voz y efectos], Alex Perkolup [bajo, batería y marimba], Eleanor Schumacher [teclados, voz y efectos], Mike Hagedorn [bronces, voz y efectos], Angie Mead [voz y arpa], Laura Bolton [voz y pandereta], Josh Johannpeter [batería], Cory Bengtsen [efectos de tocadiscos y otros] y Thymme Jones [batería, piano, voz y efectos]. Para el concierto de 2023, el personal fue: Thymme Jones [batería, voz y teclados], Jeff Libersher [guitarra, trompeta y coros], Alex Perkolup [bajo], Laura Bolton [voz], Mike Hagedorn [trombón, trompeta y coros], Cory Bengtsent [saxo barítono, teclados, saxo eléctrico y batería] y Eleanor Schumacher [voz y teclados].


Vayamos ahora al repertorio de estudio concreto del disco que hoy nos ocupa. Todo comienza con ‘Episode 34’, una pieza bastante dinámica que sabe agitar jovialmente su groove esencial sobre un esquema rítmico inusual. Tras una introducción abstracta de distorsiones indefinidas, el centro temático devela una maquinaria tan fulgurosa como misteriosa donde el nu-jazz se reviste de avant-prog. La coda es un dislocado fin de fiesta. Luego sigue una estupenda dupla de dos piezas extensas: ‘Behind Your Smile’, que dura 12 ½ minutos, y ‘They Won’t Talk To Me’, que dura poco más de 10 ¼ minutos. ‘Behind Your Smile’ comienza con un estupendo swing de batería arropado por masivas capas deconstructivas de talante futurista, casi como una cruza entre THE RESIDENTS y RASCAL REPORTERS. Ya pasada la frontera del tercer minuto y medio, se instaura un motif reconocible que parece haber pugnado por su actual posicionamiento: lo que suena ahora es muy a lo Robert Wyatt a través  del filtro de unos HENRY COW comandados por el Kevin Ayers más alucinado. Realmente sospechábamos que se estaba cocinando algún tipo de tormenta, pero, en realidad, lo que surgió del agitado vientre surrealista fue un paisaje musical penetrado por una extraña calidez. El extenso epílogo se
 encamina por una etérea zona minimalista: el ensueño se prolonga con un despliegue de creciente densidad donde el suave misterio se va tornando invasivamente nebuloso, una tensión que no ostenta su propio poder, aunque tampoco lo oculta. Conectándose con la pieza precedente, ‘They Won’t Talk To Me’ comienza con una densidad minimalista que ya exhibe su filo inquietante, pasando de a pocos a lo tenebroso en una modalidad donde parecen cruzarse los paradigmas de UNIVERS ZÉRO y CLUSTER. De todas maneras, a poco de pasada la frontera del tercer minuto, unos sobrios acordes de guitarra toman la iniciativa para crear una atmósfera cuasi-pastoral, y es cuando irrumpe la batería que el encuadre global de la instrumentación se arroja vivazmente a una mezcla de punk-jazz y motorik sobre un compás inusual. Es como un exorcismo de lo mejor del Zappa de los 80 a través del filtro de unos THANK YOU SCIENTIST que quieren hacer un bizarro homenaje a CAN. Ya para los tres últimos minutos y medio, el desarrollo temático se torna más sofisticado, marcado por una parsimonia engañosa que parece esconder una cierta furia bajo un ropaje aristocrático. La labor de la batería resulta crucial para realzar la tensa majestuosidad del momento hasta que una ceremoniosa fanfarria corta de plano el exquisito disturbio musical. Todo un cénit del álbum con un oportuno cierre palaciego.


La miniatura ‘The Next Fog’ se basa en otro ejercicio minimalista que enfatiza lo oscurantista sin relajo, de hecho, incorporando arreglos de metales que parecen coquetear con el caos. ‘Incoming Angles’ no es mucho más larga, pero sabe establecer un desarrollo temático reconocible a través de un meticuloso juego de síncopas sobre los que la triangulación de vientos, piano y bajo arma una fraternidad cercana con el paradigma de la banda compatriota THINKING PLAGUE. ‘Tin Pan Galaxy’ vira hacia cierta calma con el empleo de una estructura melódica y una atmósfera que nos remiten al estándar del legendario Robert Wyatt, aunque es verdad que la gente de CHEER-ACCIDENT sabe darle su propio toque de original distinción. El empleo de algunos recursos electrónicos realza la cualidad flotante del desarrollo temático, el cual también contiene algunos pasajes fastuosos dirigidos por los vientos. De hecho, éstos se vuelven más puntiagudos durante el último minuto, causando una curiosa disrupción sónica que termina con una implosión en clave de free jazz. En su minúsculo espacio de 7 segundos, ‘Moon Homecoming’ cumple alegremente con la promesa de caos que sólo había quedado aludida en la miniatura anterior ‘The Next Fog’. En verdad, se trata de un puente hacia el tema siguiente, ‘Graffiti Eyes’, el cual se articula en torno al matrimonio entre las notas bajas del piano y un aguerrido armazón percusivo donde se respira un aire belicoso. Estando éste revestido y tapizado por una aureola futurista, parece estar centrado en realzar lo mecánico. Cuando entran a tallar los arreglos vocales, el estupor, la histeria y la furia se conjugan en una urgente fuerza expresiva. ‘The Blue Lie’ es el tercer tema de considerable duración con su espacio de poco más de 9 ½ minutos. Se advierte de entrada en su espiritualidad que su primer motif central destila una algarabía contagiosa, muy colorida y muy fulgurosa, desarrollando un núcleo melódico relativamente sencillo a través de una ingeniería rítmica genuinamente sofisticada. El vitalismo es absorbente y contagioso, pero mientras pasan los minutos, se abre campo a la presencia de algunos factores un tanto densos. La sección final vira hacia una parsimonia suntuosa cuyos aires aristocráticos son diáfanamente transmitidos por las muy cuidadas orquestaciones de los sintetizadores: ya no hay tensión aquí al modo de otras instancias anteriores del repertorio, es simplemente imposición. Otro momento culminante del disco.


‘Absence Moving Backwards’ comienza como una parodia de coral religiosa al modo de unos elegantes y cautivadores cánticos apoyados sobre sobrios acordes de órgano. Con el ulterior ingreso de la batería, se motiva una adicional intensidad emocional a las expresiones vocales. La pieza idóneamente titulada ‘Epilogue’ trae consigo el cierre del álbum y su misión consiste en seguir explorando los aspectos más tensos y oscurantistas del factor minimalista que se hizo presente en varias canciones durante buena parte de su espacio de 7 minutos. La sección epilogar desarrolla un groove jazz-fusionesco refinado y evocador, casi cercano al patrón de WEATHER REPORT, aunque una vez finiquitada su efímera presencia, todavía late el minimalismo a la manera de un eco agazapado. Repasamos ahora detalles de algunos ítems registrados en vivo. ‘Humanizing The Distance’, canción del álbum “Fear Draws Misfortune” (del 2009, uno de sus discos más notables), aparece en el primer concierto y hace buena gala de su dinamismo complejo y sus inteligentes juegos de contrastes entre lo explícitamente aguerrido y lo artificiosamente contenido. Muy buena remodelación del estándar Zappiano a través de algo que se asemeja al punk-jazz con agitaciones de modo RIO. ‘Surviving The Methodology’ – originalmente incluida en “What Sequel?” (1994) – también está allí y su misión consiste en replantear la agilidad de la canción antes mencionada con un punche más directo y una arquitectura más drástica, casi coqueteando con el math-rock. Yendo ahora al segundo concierto ‘Failure’, que procede del álbum del 1997 “Enduring the American Dream”, refleja inicialmente un talante introvertido para luego abrirse a una distinguida algarabía donde lo Zappiano se enlaza con la fusión jazz-progresiva con pródiga liberalidad. ‘You Know, You Know’ es una balada también originaria de “What Sequel?”: su bello desarrollo melódico está bien llevado por el canto femenino y los arreglos de bronces ornamentan el bloque sonoro con supremo ingenio. Todo esto fue lo que se nos brindó en You Smile The Song Is Over” desde los cuarteles del ensamble CHEER-ACCIDENT, la enésima muestra del gran aporte que este colectivo asentado en la siempre inquieta ciudad de Chicago brinda al ideal del rock artístico. Un importante ítem de música avant-progresiva que resulta muy recomendable para cualquier buena fonoteca. Ya de por sí la edición del CD de estudio nos brinda algo excelente, y encima, la edición deluxe añade más cosas maravillosas. ¡¡Imperdible!!
 
 
Muestras de “
You Smile The Song Is Over”.-

Sunday, August 09, 2026

Desde el alma progresivo-metalera de los canadienses KARCIUS


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
El 8 de mayo último sacó al mercado el grupo canadiense KARCIUS su nuevo trabajo fonográfico “Black Soul Sickness”, tanto en CD como en vinilo, de forma independiente: es el séptimo de su carrera iniciada a comienzos del (no tan) nuevo milenio. Este ensamble prog-metalero afincado en Montreal está conformado por Sylvain Auclair [voz y bajo], Thomas Brodeur [batería, percusiones y diseño sonoro], Sébastien Cloutier [pianos acústico y eléctrico Wurlitzer, sintetizadores, mellotrones y demás teclados] y Simon L’Espérance [guitarras, sintetizadores, percusiones y loops]. Auclair es el autor de todas las letras mientras que toda la música es de la autoría de L’Espérance. El material contenido en “Black Soul Sickness” fue grabado en el Wild Studio de Saint-Zénon, el Oakfloor Studio de Sainte-Sophie y en los estudios domésticos de los propios integrantes de KARCIUS en Montreal. L’Espérance estuvo a cargo de la ingeniería de sonido mientras que la mezcla fue realizada colectivamente por el grupo; la ulterior labor de masterización estuvo en manos de Tony Lindgren en los Fascination Street Studios de Suecia. El arte gráfica es de Michael Cloutier. Repasemos ahora los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos convoca.
 
El repertorio de “Black Soul Sickness” empieza con ‘Wallow’, su tema más largo al ocupar un espacio de casi 13 ½ minutos. Todo empieza con suaves notas de piano y guitarra sobre el trasfondo de un viento distante. Cuando aparece el canto, las cosas se intensifican de a pocos mientras se preserva la parsimonia inicial, la cual bebe del manantial de THE PINEAPPLE THIEF. Cuando irrumpe la pesadez estilizada con la que se habrá de armar el cuerpo central, nos encontramos en un terreno afín a los de RIVERSIDE y OPETH con una dosis extra de agitaciones tanáticas. El nervio de la batería mantiene un perfil estilizado mientras las variantes temáticas van surgiendo a lo largo del camino. Tras un excelso solo de sintetizador se arma una sección epilogar electrizante y visceral, la cual se reviste de robusta majestuosidad. Gran inicio de álbum. ‘Out Of Nothing’ sigue a continuación para elaborar una versión un poco más matizada de la garra rockera de la primera canción sobre uns ingeniería rítmica más extrovertida. El breve prólogo marcado por armonías de guitarra acústica es el modo perfecto de iniciar las cosas mientras el bloque rockero asienta su elegante pesadez con adecuada premura. La dupla de ‘Darkest Heir’ y ‘Slow Down Son’ permite al grupo seguir expandiendo su paleta sonora. La primera de estas canciones mencionadas traslada la pesadez estilizada que se ha venido afianzando a lo largo de los dos primeros temas hacia un dramatismo incrementado. Los riffs tienen un nervio cortante y los pasajes intrépidos se insertan fluidamente entre los pasajes más contenidos. El factor OPETH sigue siendo predominante e incluso hay ciertas confluencias con los LEPROUS de los primeros discos a la hora de armar la ingeniería rockera diseñada para la ocasión. En cuanto a ‘Slow Down Son’, se trata de una balada bastante ceremoniosa cuya aura ensoñadora asume una cualidad grisácea merced a las vibraciones melancólicas de su centro melódico. No dura mucho, pero deja una huella importante en la expresividad nuclear de la canción siguiente. 
 
En efecto, ‘Rise’ es una poderosa canción a medio tiempo que empieza expandiendo el talante evocador del cuarto tema para remodelarla drásticamente a través de una majestuosidad razonablemente sofisticada, la misma que hace gala de una convincente furia existencialista. La batería elabora una inspirada síntesis de las más complejas acentuaciones y grooves que ha utilizado en casi todas las piezas anteriores. Cuando llega el turno de ‘Awakening The Spirit’,  el ensamble se dispone a desplegar una aureola vulnerable para este nuevo ejercicio de prog-metal melódico con su justa dosis de ácida garra. A veces nos hace acordar a los primeros años de PAIN OF SALVATION en ko concerniente a ese uso de apasionamientos expresionistas bajo el masivo manto de distinguidas erupciones metaleras armado por el bloque instrumental. El cierre del repertorio lo trae ‘Dusting My Coat’, canción de menos de 4 minutos de duración con la que el grupo da un nuevo giro de tuerca a su faceta más lírica: cerca del final emerge un robusto despliegue de fuego sónico dentro de una ingeniería razonablemente sofisticada. Lo que suena aquí es como una cruza entre PORCUPINE TREE y THRESHOLD con persistentes guiños a OPETH. Todo esto fue lo que la gente de KARCIUS nos brindó con “Black Soul Sickness”, un nuevo indicio de la particular trama progresivo-metalera que el mencionado grupo propone para el escenario rockero de este año 2026. Su alma musical está en el lugar correcto. 
 
 
Muestras de “Black Soul Sickness”.-
Wallow: https://karcius.bandcamp.com/track/wallow
Awakening The Spirit: https://karcius.bandcamp.com/track/awakening-the-spirit

Thursday, August 06, 2026

LE GRAND SBAM: semblanza avant-progresiva de los rostros cósmicos de Jano



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA  

Nos llegan las mejores noticias desde los cuarteles del ensamble avant-progresivo francés LE GRAND SBAM: hace poco tiempo salió al mercado su nuevo trabajo fonográfico “Janus”, más exactamente, el 19 de junio pasadoBajo la dirección de Léo Margue, LE GRAND SBAM opera con el amplio núcleo vocal de Pauline Laurendeau, Caroline Sentis, Agnès Potié, Louise Perret, Jessica Martin Maresco, Olivier Germain Noureux, Ismaël Colombani, Antoine Mermet y Thomas Arnera, junto a un nutrido ensamble de músicos: Lucie Leker y Fany Fresard a los violines; Dorothée Royez a la viola; Emilie Martin al contrabajo; Clélia Bobichon al clarinete; Pierre Horckmans al clarinete bajo; Pierre Glorieux al fagot; Nathalie Cornevin al arpa; Mihaï Trestian al cimbalom; Romain Baret, Boris Cassone y Matthieu Lemennicier a las guitarras eléctricas; Antoine Arnera a los teclados; Guilhem Meier a la batería y las percusiones, y; Benoit Lecomte a los efectos electrónicos. Lo mostrado en este disco es una parte de una composición más grande titulada Janus, Opera CthulhuAntoine Arnera es el autor de la música mientras él y Thomas Arnera son los autores de las letras. El concepto del álbum que hoy nos ocupa explora la naturaleza del compost, los fósiles y los muertos bajo la inspiración del controvertido astrofísico Jran-Pierre Petit, la bióloga ecofeminista Donna Haraway y el espíritu Matshish Kapéu, una divinidad que la comunidad inuit considera que se expresa a través de flatulencias tras liberar a la susodicha comunidad de la prohibición de cazar mandada por el Amo del Caribe. Juntando todo esto, la narrativa de este concepto aspira a iluminar el camino de integración de una entidad múltiple: el holobionte. En suma, “Janus” es un ritual celebratorio sobre el detritus, que es la necesaria contraparte del esplendor dentro del orden cósmico. Las sesiones de grabación tuvieron lugar en los estudios 3 Grand Mères y L’Ampli, además del Theatre de la Renaissance Coullins 63. R3my Boy se hizo cargo de la mezcla y la masterización del nuevo material. El propio Antoine Arnera realizó el arte gráfica. 


Repasemos ahora el repertorio. La miniatura de cuarto de minuto y poco más ‘Poupée Léonisse’ abre el álbum con sonidos cibernéticos semejantes a los de un registro de información, y a partir de allí se instala la ‘Ouverture’, la cual establece una celebración grisácea donde las bases percusivas tribales y los incansables coros arman las columnas para sostener el sonido grupal en bloque. Definitivamente hay un aura festiva aquí, pero es más de un aquelarre que celebra la misma existencia de la tensión orgánica del universo. El ensamble se dispone a realizar variantes interesantes en esta festividad con particular fervor. ‘Tshishma’ es otra miniatura consistente en pulsaciones abstractas, la cual antecede a ‘Tourbifouette II’, una composición traviesa y majestuosa. Ésta se centra en un vigor expresionista donde las agitaciones tímbricas que sirven como base armónica son manejadas con impoluta precisión desde la ingeniería rítmica en curso. Se establece un aire de expectativa mientras las incesantes vibraciones saltarinas elaboradas por el bloque instrumental anuncian la pronta llegada de una exaltación. Cuando ésta llega, el encuadre sónico general refleja un fulgor alegre bajo un manto dadaísta mientras las síncopas generales del esquema rítmico mantienen una sofisticación imponentemente señorial. Primer cénit del álbum. ‘Mécanique Des Trous’ es la tercera miniatura y se estructura en un arreglo vocal hermético. ‘Ragga II’ emerge de allí como un sólido ejercicio de nervio ceremonioso mientras el rol destacado de los recursos electrónicos plantea un escenario futurista. ‘Phase Méduso-Végétative’ nos brinda un medio minuto de soliloquio, después de lo cual se despliega la dupla de ‘Mécanique Des Pompes’ y ‘Hypnose I’. La primera de estas piezas mencionadas instaura un hálito solemne que algo tiene de perturbador, aunque no llega a hacerse tétrico. Más bien, se trata de un boato solipsista donde se celebra un secreto perdido en lo oscuro que sólo quienes cantan pueden ver pero no quieren nombrar en sus versos. La segunda exhibe un mantra complejo donde se retoma parte de las agitaciones incandescentes del tema #4, pero con un enfoque menos tortuoso: aquí se quiere explorar lo telúrico de una manera desafiante al modo de un fuego que se deconstruye y reconstruye incesantemente mientras dura la pieza. El clímax vocal es, a la vez, vivaracho e infernal. 

‘Gaz Cloub’ es otro minúsculo soliloquio, esta vez, arropado por ornamentos electrónicos. ‘Duopodes II’ agita las aguas con una manifestación de vivacidad que nos muestra al ensamble decidido a explorar el discurso fusionesco con cierta coquetería emanada del fulguroso uso de elementos afrolatinos, gitanos y arábigos tanto en el esquema rítmico como en el motif central. Eso sí, no hay aquí una alegría frontal, pues los enrevesados arreglos corales se encargan de enfatizar una neurosis irrefrenable mientras la danza espiritual sigue adelante con sus pícaras revueltas. Otra miniatura llamada ‘Flakoku’ revela un nuevo soliloquio atrapado por vibraciones electrónicas, abriendo la puerta a ‘Tourbifouette I’, una poderosa expresión de excelsas explosividades donde el esquema sonoro del ensamble cobra matices y colores épicos. Los brincos y volteretas musicales que van desarrollándose a lo largo del camino van germinando un clímax explosivo durante el último tercio, el cual parece enfilarse hacia las estrellas del ímpetu tan grandilocuente que tiene. Lo ostenta con orgullo e inteligencia, lo cual hace del tema en cuestión otro cénit del disco. ‘Ragga I’ convierte la magnificencia convulsiva de la canción precedente en otro ejercicio tribal donde conviven gozo e inquietud. ‘Zone Trouble’ es un cántico espectral y minimalista que antecede a ‘Symbiotshish II’, la pieza más extensa del disco con sus 8 minutos de duración. Básicamente, lo que hace el ensamble es retomar la senda de ‘Tourbifouette I’ para darle un encauzamiento más brutalmente dadaísta. Los espasmos sistemáticos que brotan del complejo esquema rítmico se expresan de diversas maneras: con excelso vigor, con ingeniosa sutileza, con surrealista solemnidad. En la sección final. la asociación del bloque coral y el ensamble de cuerdas se pone al frente del enclave musical, lo cual genera un centelleo aristocrático. Otro momento culminante del repertorio. La miniatura de casi tres cuartos de minuto ‘Hybrose’ consiste en otro soliloquio. De esta manera se instala la pieza idóneamente titulada ‘Epilogue’ porque es la que justamente cierra el disco. Su espiritualidad crepuscular está dignamente expresada por las bases armónicas del teclado mientras unas suaves adiciones de instrumentos y voces añaden un cariz cinematográfico al asunto. Es el final de un extenso ritual, es la llegada de la noche para reposar después de tan exhaustiva sucesión de juegos y testimonios.


Todo esto fue lo que se nos brindó con “Janus” desde los cuarteles de LE GRAND SBAM, banda campeona del ideal avant-progresivo extremo dentro de la actual escena francesa. El cosmos como integralidad tiene aquí sus banda sonora perfecta. El lenguaje musical del Zeuhl está tan vivo como siempre y el deseo perpetuo de la gente de LE GRAND SBAM de contar historias de índole cósmica hace que el arte de la música preserve su atemporal dignidad. ¡¡Totalmente recomendable!!


Muestras de “Janus”.-   

Tuesday, August 04, 2026

El pandemonio del jazz-metal progresivo según los franceses TRYTON



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hay buenas nuevas desde los cuarteles del grupo francés de jazz-metal progresivo TRYTON: a inicios del pasado mes de junio se publicó su nuevo trabajo “A Season Of Pandaemonium” por vía del sello The Hills Are Dead Records, tanto en CD como en casete (ediciones limitadas de 50 CD y 50 casetes). El colectivo conformado por Tiziano Sammarro [guitarras, guitarra-sintetizador y bajo], Frédérique Koebel [sintetizadores y piano] y Rimal Tarba [batería y percusión]. El trío recibe las ocasionales colaboraciones de Pierre Marrinet (flautas), Mishelle Villarroel (violín y viola), Pierre-Emmanuel Chartron (cello) y Damien Sarret (oud). La inspiración visual del disco que hoy nos ocupa es el celebérrimo cuadro del maestro inglés JOHN MARTIN Pandemonium, mas bajo este ímpetu visual late un concepto de mensaje de fuerte carga social motivador por los tumultos bélicos y políticos que generan un imparable caos que las altas autoridades de las naciones presumen de contener bajo sus arbitrarias estructuras de orden. La reivindicación del pensador Domenico Scandella, Il Menocchio, del siglo XVI, los retos pendientes de la Primavera Árabe, la esperanza fraterna del multiculturalismo mediterráneo y los continuos recursos de opresión de parte de los poderosos inspiran a cada composición particular. Veamos ahora los resultados estrictamente musicales de estos procesos de inspiración.


Tras el ruido de un relincho de caballo y golpes de llamada a una puerta, ‘Il Menocchio (The Story Of Domenico Scandella)’ abre el repertorio con un masivo despliegue de nervio sofisticado cuyas garras bizarras se notan bastante afiladas. Los ornamentos y bases armónicas de los teclados arman un eficaz contrapunto frente a la intensa ingeniería rítmica mientras las líneas de bajo y los guitarreos lideran conjuntamente el mando metálico. Sigue a continuación ‘Al-Thawra (La Revolución)’ para cumplir con la misión de remodelar la fuerza sistemática de la pieza inaugural a través de un filtro exótico de inspiración medio-oriental. De esta manera, se abre camino a mayores recursos de versatilidad en el armado de recovecos multitemáticos. La inclusión de efectos de sonido de turbas airadas añade dramatismo al esquema musical en curso. ‘Tree’ comienza con un groove tribal que permite al ensamble acercarse más al factor jazz-rockero del ideario grupal. Por un buen rato, es más progresivo que metalero el armazón donde se encuadra la energía expresiva colectiva; de hecho, ostenta una estilización muy fulgurosa que algo tiene de festivo, si no mucho. Cuando finalmente entra a tallar el músculo metalero, opera como el clímax incendiario que el núcleo musical de la pieza exigía. ‘Sea People’ se sitúa dentro de una cruza entre los matices exóticos del segundo tema y el rabioso señorío del primero, siendo así que la catedral sónica que se va edificando establece puntuaciones bastante macizas. Los juegos de síncopas que gesta la batería portan un fragor absorbente mientras evitan hacerse machacones, realmente crean un swing elegante con el cual los otros instrumentos actuantes pueden explayarse en sus respectivos aportes.

 
La pieza más extensa del repertorio es precisamente la homónima, la cual ocupa un espacio de cerca de 8 ½ minutos. ‘A Season Of Pandaemonium’ comienza con una sección jazz-progresiva bastante ágil que sabe fluir con paso firme sobre la contundente base de la batería. No tardan las cosas en enfilar por la senda pesada trazada con laberintos geométricamente precisos; es aquí que los teclados elaboran varios nudos melódicos mientras el entramado global mezcla elementos de ANIMALS AS LEADERS y PLANET X. En el último cuarto de su desarrollo se genera un epílogo vivazmente oscuro, el mismo que está signado por una asertiva neurosis. El cénit decisivo del repertorio... pero todavía queda el bonus track ‘Le Bal Des Dragons’, un tema predominantemente basado en un lirismo grácil bajo la guía del piano. El vitalismo habitual de la banda se torna ahora sedoso, hasta gentil, al modo de una pequeña fiesta donde el factor melódico envuelve la logística sónica. Poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto y medio, el bloque  sonoro aumenta su musculatura, lo cual no es tanto un viraje como una explosión momentánea de colores destellantes. El piano dirige el retorno al motif inicial para el epílogo. Todo esto fue lo que la gente de TRYTON nos brindó con “A Season Of Pandaemonium”, un estupendo trabajo que mantiene a la banda en la primera línea de la avanzada jazz-metalera de su país, y por consiguiente, también la avanzada rockera europea. Bastante recomendable. 
 
 
Muestras de “A Season Of Pandaemonium”.-