Hoy tenemos en nuestras manos una muy valiosa reliquia de los tiempos del cuarteto originario de CAMEL: Andy Latimer [guitarras, flauta y voz], Peter Bardens [órgano, sintetizador Moog, piano eléctrico y voz], Andy Ward [batería y percusión] y Doug Ferguson [bajo y voz]. Más exactamente, el registro del concierto que el grupo dio en el legendario The Marquee en el ya muy lejano 30 de octubre de 1974. “Earthrise – Live At The Marquee 1974” es
el título del registro en doble CD que publicó el sello Esoteric Recordings a
fines de enero pasado, un testimonio de uno de los momentos más exultantes de
la historia del grupo, la gira de su glorioso segundo álbum de estudio “Mirage”.
También hay indicios del que entonces era el futuro próximo de CAMEL, la
gestación de “Music Inspired In The Snow Goose”, como veremos más tarde. El sello
Decca Records, al cual perteneció el grupo por muchos años, grabó este
concierto con miras a promover una pronta gira del cuarteto en los EE.UU.,
donde el mencionado segundo disco salió al mercado con una portada alternativa
(claro que la portada original es la emblemática, la que hacía una humorística referencia
visual a los cigarros Camel). Estrictamente hablando, ésta no es una novedad de 2026, pues la base originaria de este registro procede
del primer volumen de la caja “The Live Recordings 1974–1977” publicada por
Decca en noviembre del año 2023. Lo que hizo el sello Esoteric Recordings fue encargar a Stephen W. Tayler (quien desde los 70 ha trabajado en discos de GONG, SOFT MACHINE, ISOTOPE, NOVA, BRAND X, ANTHONY PHILLIPS, BRUFORD, RUPERT HINE y un largo etcétera) una nueva mezcla de este ítem.
Tras la presentación de rigor, el cuarteto inicia
el evento con ‘Earthrise’, una gran manera de hacerlo pues se trata de uno de
los instrumentales más notables de todo su catálogo. La vitalidad del rock en su expresión más exquisita y la señorial agilidad del jazz-rock se hermanan dentro de un atractivo entramado progresivo. El esquema melódico es perfectamente llevado por la guitarra y el teclado, tanto en sus asociaciones como en sus lucimientos individuales. Luego sigue la épica suite
‘Nimrodel / The Procession / The White Rider’, una mini-suite que en su momento
supuso la inauguración de la faceta conceptual del grupo. Tras la misteriosa serenidad de la primera sección y el alegre boato marcial de la segunda, el cuerpo central instaura todas sus variantes de motivo y ambiente en la sección tercera y principal. La guitarra muestra su filo en estado químicamente puro durante el largo epílogo psicodélico. El primer paso por el
homónimo álbum de debut es el grácil instrumental ‘Six Ate’, el cual testimonia lo importante que era el factor jazz-progresivo desde el inicio de la esencia histórica del grupo. El siguiente
tema también es instrumental y se trata de ‘Supertwister’, el homenaje amistoso
que Bardens compuso para la banda neerlandesa amiga SUPERSISTER. Porta un desarrollo jazz-progresivo más cristalino que el tema precedente, estando la flauta a cargo de asentar el centro melódico. Se nota que el grupo está muy entusiasmado con su propia sinergia interna así como con el contacto fluido que mantiene con el público: tras el pausado swing de la sección prologar, el grupo le imprime una mayor velocidad al cuerpo central. En fin, dos ítems ágiles que sirven como contrapartes conjuntas al vuelo suntuoso de la suite que les precedió. ‘Mystic Queen’
permite a los músicos hacer gala de su capacidad de crear una parsimonia
majestuosa. El aura barroca de la composición (mayormente guiada por las exquisitas bases armónicas del órgano) y la suave voz de Ferguson asientan eficazmente la aureola evocadora de esta balada. El clímax intermedio es tremendamente envolvente. También majestuosa, pero con una musculatura vibrante, es ‘Arubaluba’,
la vitalista pieza instrumental que cierra el álbum debut. El cuarteto vuelve a intensificar el motor sónico de su logística para explorar a paso firme la faceta más agresiva de su particular visión progresiva.
El volumen 1 concluye con otra composición
de Bardens, ‘Ligging at Louis’’, la cual nunca apareció en un disco de CAMEL –
como debió ser – pero que conocemos por su inclusión en el ecléctico doble
álbum en vivo de 1978 “A Live Record”. Ahora estamos en la fuente de origen de
su revelación al mundo y reconocemos el encanto particular con que esta composición en clave híbrida de jazz y blues-rock se expande ágilmente en base a una ingeniosa ingeniería melódica. El jam intermedio añade una luminosidad extra al asunto al articular una arquitectura ágil inteligentemente instalada sobre un compás inusual. Comienza el volumen 2 con la secuencia de tres
composiciones que pronto habrán de formar parte del álbum conceptual “Music
Inspired By The Snow Goose” (1975): ‘Rhayader Goes To Town’, ‘Sanctuary’ y ‘The
Snow Goose’. La primera refleja una ingeniosa arquitectura sinfónica con sus oportunas dosis de garra rockera; la segunda brinda un breve momento de vulnerabilidad contemplativa desde la cual se siembra el terreno para el surgimiento de la prestancia envolvente y sedosa de la tercera. Tras toda esta cálida ceremoniosidad expresada a través de
variados ambientes sucesivos, vuelve al frente la faceta más aguerrida de CAMEL
y lo hace con ‘Freefall’. La secuencia sintetizada que comienza insertada en la última nota de The Snow Goose’ abre paso a una nueva exhibición de la faceta más aguerrida de la banda. La guitarra saca buen provecho de su rol protagónico dentro de la mañana colectiva. ‘Lady Fantasy’ ha sido por casi toda la carrera de CAMEL
una canción infaltable dentro de sus conciertos, incluso desde antes de que
consiguiera su contrato de grabación con Decca. De hecho, puede ser que su gran
extensión le impidiese formar parte del repertorio del primer álbum, pero no
podía faltar en el segundo (“Mirage”): ya para entonces, el arsenal de Bardens
incluía el sintetizador Moog, el clavinet, la celesta y el piano eléctrico, además
de un mellotrón usado con más fruición, por lo que la versión de estudio de
1974 tenía un fulgor expansivo. ¿Y cómo suena esta versión en vivo de octubre
de 1974 que se extiende por más de un cuarto de hora? Excelente, haciendo gala de su expansivo esplendor a través de sus diversas secciones, mostrando el vigor máximo del grupo sin perder el bien perfilado norte melódico. Reconocemos la exclamación complacida de Latimer al arrancar los aplausos del público: esta versión en vivo es la que aparece en “A Live Record”.
Con toda la grandilocuencia que tiene ‘Lady
Fantasy’ y complida la misión de haber tocado “Mirage” entero, todavía queda
algo más que hacer para el cuarteto: ‘Homage To The God Of Light’, instrumental
en clave de rock-fusión psicodélico que el crack Bardens trajo a la banda desde
el desván de su segundo álbum solista “The Answer” (1970). Los CAMEL están muy
incandescentes con este jam que extienden hasta un espacio de cerca de 19
minutos. Las secciones construidas son manejadas con le requerida precisión colectiva, mientras que los espacios libres surven para exhibir brotes de nervio rockero. En total, este testimonio completo de “Earthrise – Live At The Marquee 1974” retrata fielmente a esa histórica maquinaria de los Sres. Latimer, Bardens, Ward y Ferguson, la cual se lució a placer en el legendario club londinense del título a fines de octubre de 1974. Como dijimos más arriba, este evento se realizó en vísperas de la primera gira estadounidense del cuarteto, por lo que sirve como evidencia inobjetable del tipo de color y fuerza que CAMEL ya tenía maduramente forjado en su paleta sonora concreta. ¡Imperdible!
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