HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
La veterana y reactivada banda SOFT MACHINE
nos brinda una de las más agradables sorpresas del año 2025: su nuevo disco “Thirteen”,
justamente el decimotercero de su amplia discografía iniciada a fines de los
60. Recordemos que los discos de SOFT MACHINE tenían nombres de números hasta
el séptimo. La alineación de John Etheridge [guitarras], Theo Travis [saxofones
tenor y soprano, flautas, duduk, piano, piano eléctrico Fender Rhodes, mellotrón
y efectos electrónicos], Fred Thelonius Baker [bajo sin trastes] y Asaf Sirkis
[batería, percusión y piano]. Hoy por hoy, Etheridge es el mayor de todos con sus recién cumplidos 78 años. El cuarteto vigente recibe las ocasionales colaboraciones
de Pete Whittaker (órgano y piano eléctrico Fender Rhodes), Nick Utterdige
(gong) y hasta el mismísimo Daevid Allen (glissando guitar). Parece que el buen
Daevid dejó un buen lote de grabaciones antes de partir al más allá en el ya
lejano año 2015, así que en el caso del disco que ahora nos convoca se añade el conmovedor significado de que Allen “vuelve” desde el más allá al grupo del cual fue cofundador (aunque lo abandonó antes del disco debut de 1968). Las sesiones de grabación de “Thirteen” tuvieron lugar en los Temple
Music Studios en varias sesiones de abril de 2025, mientras que las labores de mezcla y masterización tuvieron
lugar en The Blue Studio: para ambas cosas estuvo Andrew Tulloch a cargo. Travis ejerció el rol de productor. Esta nueva obra publicada por Dyad Records (sello de Etheridge) el 13 de marzo último establece el debut oficial de Sirkis como músico de estudio de esta longeva entidad musical, aunque ya lleva varios años en giras con sus colegas. También se publica como doble vinilo por vía del sello Tonefloat. La portada es de Esra Kirzin Gokcen. De manera colateral, nos recuerda a la del disco de THE KEITH TIPPETT GROUP “Dedicated To You, But You Weren’t Listening” (1971). Bueno, como sea, vayamos a los contenidos concretos de este fabuloso disco.
La aventura de “Thirteen” se inaugural con ‘Lemon
Poem Song’, un tema con un motif bien definido en su cálido lirismo, el mismo
que se enriquece crucialmente con los ágiles fraseos de la guitarra y el exuberante
groove de la batería, especialmente este último con su aristocrática
musculatura. Las líneas del bajo y las bases armónicas del piano completan los
matices imprescindibles. Luego sigue ‘Open Road’ con sus delicadas cadencias
que nos muestran en su forma más pura el aspecto contemplativo del discurso
jazz-progresivo. Sobre una serie armónica sencilla, el desarrollo temático se
explaya en una gracilidad magnética donde el saxofón ejerce una labor
eficazmente embrujadora. El ensamble saca buen provecho al espacio de 7 ½ minutos otorgado a la edificación de su núcleo temático. Primer culmen del repertorio. La dupla de ‘Seven Hours’ y ‘Waltz For Robert’ sirve
para que el ensamble siga abriendo su abanico caminos de expresión. El primero
de estos temas mencionados comienza inmerso en un minúsculo punto minimalistamente oscuro que no tarde mucho en generar un crescendo a modo de tornado de formas libres. Este inspirado ejercicio de free jazz se centra en la precisa inteligencia de los diálogos continuos entre los cuatro músicos, estando la batería a cargo de sustentar el vitalismo tormentoso que conforma la esencia de esta creación particular. En cuanto a ‘Waltz For Robert’, se trata de una envolvente balada en 3/4 marcada por las evocadoras líneas de la flauta, posteriormente apuntalada por sinuosos trazos del bajo que añaden cierta gravedad al asunto. Compuesta en honor al veterano cofundador de SM Robert Wyatt, se trata de un hermoso nexo simbólico con el pasado. Durando 13 minutos
y pico, ‘The Longest Night’ es la pieza más extensa del repertorio. Ya desde sus instancias iniciales nos percatamos del impacto lírico que se quiere estructurar en su esquema sonoro: el paisaje articulado por los teclados abre campo al lucimiento del saxofón. Cuando la guitarra asume el rol protagónico, Etheridge realiza uno de sus más alucinantes lucimiento dentro del disco. La segunda sección añade un factor psicodélico al armazón jazz-progresivo, lo cual permite a la banda proyectarse a una suntuosidad fulgurosa, contundente y razonablemente densa. La flauta añade colores frescos al entramado sonoro. La tercera sección exhibe un breve momento de refinado frenesí hasta que el epílogo aterriza en un ambiente sereno. Algo muy épico, fenomenal cénit del disco.
Tras ese magnífico despliegue de fastuosidad jazz-progresiva emerge ‘Disappear’ con su aura cósmica de serena melancolía. La belleza del núcleo melódico se impone sin aspavientos, como una calma brisa de inicios de otoño que es la imagen perfecta de la introspección. Cuando llega el turno de ‘Green
Books’, el grupo se dispone a dejarse llevar por su espíritu más optimista: se trata básicamente de un jam blues-jazzero muy meticulosamente articulado sobre un esquema rítmico razonablemente complejo. La solidez del entramado sonoro ostenta una compacidad tremendamente solvente mientras el swing fluye con total naturalidad. ‘Beledo Balado’ regresa de lleno a lo introspectivo, esta vez con un muy calnado ejercicio de jazz-fusion con base de cool jazz. ‘Pens To The Foal
Mode’ ostenta una gracilidad oportunamente moderada que se sostiene sobre los cristalinos arpegios de la guitarra, siendo ésta también la impulsora de posteriores variantes. Los colores de la flauta comienzan sutiles y terminan flotando altivamente con una actitud de gentil desafío frente a los fraseos surrealistas de la guitarra. La dupla de ‘Time
Station’ y ‘Which Bridge Did You Cross’ sirve para que el grupo siga explorando
matices renovadores en espacios no demasiado extensos (ambos temas, al igual
que ‘Pens To The Foal Mode’, no llegan a completar los 3 minutos). La primera de estas piezas mencionadas regresa de lleno al lirismo limpio y lo hace sobre el ágil swing de la batería. Su complejo tempo se realza con las florituras del saxo y las ingeniosas líneas del bajo; el solo de guitarra emerge en el momento adecuado para realzar sus propias tonalidades dentro del groove colectivo. La segunda de ellas vira hacia una zona de delirios espaciales cuyas ondulaciones cibernéticas motivan la forja de otro ejercicio híbrido de free jazz y prog psicodélico. La guitarra concreta armonías distorsionadas mientras el saxofón se luce señorialmente; finalmente, ambos se hermanan en la elaboración de la fanfarria conclusiva. ‘Turmoil’ exhibe un vigor expresivo que se edifica con el transcurso de los minutos. Es como si una vieja idea del primer álbum de THE MAHAVISHNU ORCHESTRA hubiese sido remodelada por los preservadores de SOFT MACHINE LEGACY. Los fraseos de la guitarra y el saxo son contundentes, así como los ornamentos ocasionales del bajo; la batería es fuego puro.
Muestras de “Thirteen”.-
Seven Hours: https://softmachine7.bandcamp.com/track/seven-hours
The Longest Night: https://softmachine7.bandcamp.com/track/the-longest-night
Pens To The Foal Mode: https://softmachine7.bandcamp.com/track/pens-to-the-foal-mode
Which
Bridge Did You Cross: https://softmachine7.bandcamp.com/track/which-bridge-did-you-cross



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