Sunday, September 23, 2018

OAKSENHAM nos muestran su oda progresiva a la dualidad vida-muerte



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de presentar al grupo armenio OAKSENHAM so pretexto del reciente lanzamiento al mercado de su nuevo disco “Upon All The Living And The Dead”, más exactamente, el pasado 20 de agosto. El quinteto conformado por Vahagn Papayan [bajo], Ashot Korganyan [batería], Vardan Gasparyan [guitarras eléctricas y acusticas], Vardan Harutyunyan [sintetizadores, piano de cola y efectos electrónicos] y Aram Asatryan [violín] se ha lucido a lo grande en éste, su segundo trabajo de estudio, el mismo que sucede a “Conquest Of The Pacific” (2006). La gente de OAKSEHAM se dedica a cultivar una modalidad ecléctica de rock progresivo sinfónico que también incorpora ocasionales elementos experimentales procedentes del jazz de avanzada de aquellos años 70s, de la vertiente pastoral del prog-folk y del chamber-rock en su faceta menos tenebrista. A lo largo del repertorio contenido en “Upon All The Living And The Dead”, el grupo ha contado con momentáneas colaboraciones de parte de Valery Tolstov a la flauta y Andranik Kochar al fagot en el sexto tema, Shushan Petrosyan al canto en los temas cuarto y noveno, y también en este último, el apoyo del Ensamble Vocal Geghard, conformado por las sopranos Anahit Papayan, Sona Varpetyan y Luisa Avagyan. La portada de por sí es mágicamente perturbadora: vemos a un ente semiantropomórfico con cuernos de alce, tal vez El Diablo mismo, presenciendo el arribo del barco del Holandés Volador... ¿o no será que El Diablo está dando la bienvenida a los tripulantes  a su infernal guarida eterna? La portada es muy expresiva y, a la vez, tremendamente sugerente. El proceso de gestación de “Upon All The Living And The Dead” ha sido largo y lleno de postergaciones: con decir que el material nuevo fue grabado en dos estudios nacionales entre febrero y agosto del año 2012... sí, seis años atrás. Tolstov grabó sus aportes a la flauta en su estudio personal de la localidad suiza de Wintertour. Bueno, revisemos ahora los detalles del cosmos musical arropado bajo la antes descrita imagen de la portada.

Durando casi 5 minutos, ‘Death Penalty’ da inicio al álbum comenzando con un breve prólogo ceremonioso marcado por las parcas capas de órgano, para luego dejar que el ensamble completo se deje guiar por el violín en un cuerpo central signado por una sobria modalidad de expresionismo colorido. En algún momento emerge un interludio donde se agilizan un poco las cosas para ostentar un talante más festivo, pero, en general, es el aura de sobriedad quien impone su fulgor en la focalización del desarrollo melódico en curso. Luego sigue la dupla de ‘Winter Maid’ y ‘Storm In The Crown’, diseñada para que el grupo siga exhibiendo cómoda y solventemente su elegante visión del paradigma progresivo sinfónico. ‘Winter Maid’ es una pieza que brinda generosos espacios expresivos a ambientes bucólicos merced a la fuerte presencia de la guitarra acústica dentro del entramado global, aunque también cabe resaltar que los ornamentos de los teclados aportan una serena fastuosidad al asunto, así como que la dupla rítmica se encarga de generar recursos de refinada vitalidad al esquema musical de la pieza. La estrategia compositiva se basa en el dimorfismo entre guitarra y teclado, dejando que las bases armónicas revelen gradualmente la calidez melódica que se nos brinda liberalmente aquí. La sucesión de solos de sintetizador, violín y guitarra eléctrica está pulcramente organizada. Por su parte, ‘Storm In The Crown’ se enfila hacia una excelsa exploración de laboriosidades manieristas y vibraciones románticas, logrando así un cristalino equilibrio entre lo sereno y lo denso durante la exposición y el afianzamiento del muy vitalista motif central. Tenemos aquí, en nuestra humilde opinión, un cénit decisivo del disco. ‘Snow’ da un viraje hacia áreas introspectivas del arte del sonido con un desarrollo temático, siendo así que los galantes arreglos melódicos organizados por los instrumentos en sus delicadas interacciones y el no menos delicado canto femenino despliegan una aureola de cándida serenidad, algo que casi raya en la cristalina fragilidad de un espíritu contemplativo que se siente absorbido por una idea silenciosamente abrumadora.

‘Oakwood’, que dura casi 7 ¾ minutos, cierra la primera mitad del disco para exhibir un retorno al modus operandi de la tercera pieza del álbum: en abierto contraste con la canción inmediatamente precedente, esta pieza exhibe un magnífico fulgor donde los diversos ejes temáticos que se van hilando a lo largo y ancho del ambicioso esquema melódico articulan una sabia mezcla de vigor y preciosismo. La garra que adquiere la guitarra cuando se encara al violín en una gallarda disputa por la asunción del rol protagónico dentro del bloque sonoro integral se resuelve en un poderoso diálogo que se sucede con un contundente solo de sintetizador. Sinfonismo en su más pura expresión, un cénit absoluto del álbum. La pieza encargada de inaugurar la segunda mitad del repertorio es ‘Moonage’, la cual, a través de su espacio de más de 6 ¾ minutos, exhibe una mágica gracilidad musical en torno al equilibrio entre el prog-folk y el sinfonismo donde se alternan climas primaverales sobriamente luminosos con otros un poco más densos cuyo talante otoñal se desarrolla con una muy pulida sutileza. Lo que apreciamos aquí es casi como una cruza entre los ISILDUR’S BANE pre-1998, THE ENID y la faceta más suntuosa de unos PREMIATA FORNERIA MARCONI (su etapa 1972-4). La guitarra acústica está a cargo de sustentar la mayor parte de las bases armónicas mientras la dupla rítmica asume un rol crucial durante el surgimiento de las diversas secciones claramente diferenciadas entre sí. Con el arribo de Adventures Of The Violet’ (tema que dura poco menos que el anterior), el ensamble se embarca en un viaje jazz-rockero patentemente inspirado en las facetas más refinadas de la escena fusionesca de los 70s (pensamos en JEAN-LUC PONTY). El groove general de la pieza es llamativo mientras preserva un tenor delicado; es un tema bastante bello que continúa por la senda expresionista del precedente mientras baja un poco la dosis de fastuosidad. La relativamente breve pieza ‘Maid In Fugue’ es una elaborada fuga académica en clave rockera que se inicia con el bajo, y, de hecho, hay cierto protagonismo de este instrumento a través de los menos de tres minutos que dura el tema en cuestión. El encuadre empleado aquí nos recuerda al de la primera pieza del álbum. 

Nos acercamos al final del disco cuando llega el turno de ‘Muse’, tema que dura poco más de 9 minutos. Este tema nos remite inicialmente a un equilibrado híbrido de CAMEL y GENESIS con la incorporación de ciertas afinidades con la escuela prog-sinfónica mediterránea. También notamos coincidencias estilísticas con los respectivos paradigma de los brasileños QUATERNA RÉQUIEM y los japoneses de THE EARTH EXPLORER. Cuando emerge la sección cantada, también se incorporan algunos elementos jazzeros en el groove así como en el manejo del desarrollo melódico, con lo cual la pieza asume un enriquecimiento crucial en su esquema de trabajo Algunos ornamentos de teclado a lo GENTLE GIANT, algunos quiebres rítmicos que nos hacen recordar a FROGG CAFÉ y a INTERPOSE por allá - todo está manejado con impoluta soltura. El broche del álbum llega de la mano de ‘Afterdeath Fantasy’, cuyo breve prólogo de piano se engarza a la perfección con el swing que marcaba el epílogo de ‘Muse’, mas  queda claro que el grupo ha diseñado la ocasión para que el disco concluya con un frontal talante sinfónico. Prácticamente, lo que disfrutamos en ‘Afterdeath Fantasy’ es una síntesis de las atmósferas y recursos melódicos de los temas #1, #3 y #5, traduciéndose ella en una manifestación de gracia épica. Todo esto fue lo que se nos ha brindado en la experiencia de “Upon All The Living And The Dead”, un disco fenomenal y fastuoso que encarna un testimonio de inspirada grandilocuencia progresiva para el año 2018. El colectivo armenio de OAKSENHAM se ha lucido a lo grande en esta oda musical a la dualidad vida-muerte, por lo que solo nos queda en estas palabras finales recomendar el disco en cuestión al 200%... ¿o tal vez 300%?... 


Muestras de “Upon All The Living And The Dead”.-
Storm In The Crown: https://oaksenham.bandcamp.com/track/storm-in-the-crown
Adventures Of The Violet: https://oaksenham.bandcamp.com/track/adventures-of-the-violet

Thursday, September 20, 2018

El nuevo eco de BUBU, astro rey de la vanguardia progresiva argentina



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos hoy la gozosa nueva de que el ensamble avant-progresivo argentino BUBU ha concretado la publicación de su nuevo disco de larga duración “El Eco Del Sol”, disco destinado a reactivar la nostalgia y remodelar el legado de su legendario disco de hace 40 años “Anabelas”, todo un clásico del rock progresivo latinoamericano. La algarabía es absoluta y muy bien justificada. Desde que el maestro Daniel Andreoli decidiera resucitar y reimpulsar la idea de BUBU hace unos cuantos años, las nuevas ideas musicales se han ido generando con una efervescencia mágica muy intensa y muy peculiar. Los primeros frutos concretos se plasmaron en el EP “Resplandor” que se publicó en abril del 2016.* Dicho ítem contenía tres piezas, las mismas que vuelven a salir al frente para formar parte de la serie de ocho composiciones con los que se arma el repertorio de “El Eco Del Sol”. El ensamble nuclear de BUBU está integrado por el antes mencionado maestro Daniel Andreoli [bajo y composición], Federico Silva [guitarras eléctrica y acústica], Julián Bachmanovsky [batería], Virginia Maqui Tenconi [teclados y dirección de coros], Alvar Llusá Damiani [violines eléctrico y acústico], Juan Ignacio Varela [saxo tenor] y Emilio Tomás Ariza [flauta traversa]. Además, están las intervenciones de los invitados Lucas Aguirre a la voz, Manuel De La Cruz Zambrano, a la percusión; Pablo Murgier, a los teclados, y; Aníbal Domínguez, a la flauta traversa. No solo eso, sino también aparece un ensamble coral bastante nutrido que incluye a Óscar Amaya, Agostina Tudisco, Ana María Battezzati, Pablo Mancuso, Emilio Tomás Ariza, Florencia Stefanelli, Abigail D’Angiolillo, Paula Liffschitz y Tina Haus. Este disco que tenemos en nuestras manos fue grabado en Casa Frida en el mes de febrero del año 2017, y ahora se ha oficializado su salida al mercado en el día 10 de setiembre del presente año 2018. Tal como lo anuncia el grupo en sus redes sociales, “de esta manera renace una semilla proveniente del sol y hace resonar un eco infinito.” Cabe adelantar que este disco encarna a la perfección un aire de coherencia y continuidad respecto al legado de “Anabelas”, a la par que añade algunos elementos rejuvenecedores dentro del ecléctico dinamismo avant-progresivo que es esencial para BUBU. A este grupo siempre lo conocimos como un original híbrido de Crimsoniamo, factores Zappianos, chamber-rock y jazz… y así sigue siendo en esta etapa de pletórica resurrección. Bueno, veamos ahora los detalles de “El Eco Del Sol”. 


‘Resplandor’ abre el álbum ocupando un espacio de 3 ¾ minutos. Un hermoso y esplendoroso arreglo coral transita por las sílabas de la cantata inicial con una fluidez hipnotizadora, asentando así las bases para el aguerrido armazón instrumental que ha  de instalarse al poco rato para completar un exquisito epílogo bárbaro. El cuerpo central vira convincentemente hacia un esquema  de trabajo posado sobre un compás ceremonioso, alternando pasajes sobrios con otros más explícitamente tensos. Los neuróticos golpes finales iniciados por el violín y dirigidos por la dupla rítmica gestan una conclusión inapelable. ¡Qué enorme inicio de disco! La pieza homónima es la segunda del repertorio, y de paso, también la más extensa del mismo con sus 9 minutos y segundos de duración. Todo comienza con un talante sigiloso que bordea seriamente con lo misterioso: en base a las lentas escalas de guitarra y las casi cósmicas capas de los vientos y el violín se arma un efectivo preludio que nos remite con facilidad a los paradigmas de UNIVERS ZÉRO y de HENRY COW en su etapa final. Poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto, el ensamble elabora recursos de ágil vitalidad y elegante musculatura donde se da una eficiente convivencia entre las viscerales vibraciones de la dupla rítmica y las evocativas láminas sonoras provistas por los vientos y el violín. Aspectos jazz-rockeros en el esquema rítmico y efluvios psicodélicos en varias intervenciones de la guitarra y los instrumentos melódicos garantizan el uso aristocrático del vigor rockero en curso. A mitad de camino, todo vira hacia una cadencia misteriosa que raya flagrantemente con lo tétrico (aunque sin meterse de lleno allí), aunque pronto habrá un nuevo viraje en el armazón melódico, esta vez hacia climas cálidos. Así, las cosas están dispuestas para facilitar el arribo de un interludio marchoso de amable tenor fusionesco y una subsiguiente sección final donde el empuje rockero hace gala de su majestuosa vivacidad, incluyendo una cita conclusiva del interludio fusionesco antes mencionado. Atención a la letra, que el poder evocativo de las primeras líneas del canto es muy contundente: “Una luz detrás de las puertas del Sol / y detrás de esa luz, / la canción que vendrá por vos. / Mundos de gris / a la luz de otro sol / su color cambian.” 

Cuando llega el turno del tercer tema, el cual responde al título de ‘Ariel’, el ensamble comienza el curso de las cosas con un talante nostálgico y contemplativo bajo la guía de la guitarra acústica, cuyo sereno enclave motiva que la instrumentación global se centre en sutilezas impresionistas a la hora de concretar a musicalidad esencial de la pieza. Luego hay un pasaje más intenso donde el bloque instrumental exhibe una garra un tanto cortante una vez que los riffs de la guitarra eléctrica entran a tallar, pero este viraje no es realmente el inicio de un nuevo desarrollo temático sino un deliciosamente extravagante puente hacia la retoma final del motivo inicial. Las refinadas triangulaciones de flauta, violín y saxofón para los segundos finales son simplemente maravillosas. ‘Omer’ comienza con una disposición reflexiva no muy diferente a la que había impulsado el centro temático de la pieza precedente, pero esta vez, la conexión entre las secciones serenas y las penetrantes se beneficia de un desarrollo más amplio, siendo así que los esquemas melódicos en curso resultan curtidos con una mayor meticulosidad. Si ‘Ariel’ nos brindaba una mirada desde un balcón, ‘Omer’ exhibe una caminata completa por lo que antes era un paisaje frente a nosotros. Con la dupla de ‘Cielo Negro’ y ‘Penas’, la gente de BUBU se dispone a seguir explorando el siempre abierto potencial de su visión avant-progresiva. En el caso de ‘Cielo Negro’, tenemos un viaje frenético y llamativo por un trayecto signado por inagotables subterfugios de incandescente vigor. Aquí se incluye un fabuloso solo de órgano así como un coqueteo con el modelo de unos MAGMA de fines de los 70s en lo relativo a la aureola de inquietante jolgorio que penetra al desarrollo temático. Por su parte, ‘Penas’ instaura un retorno a las ambientaciones generales de la primera pieza del disco a la vez que remodela y reconstruye la extrovertida estrategia ecléctica que ya resplandeció en la pieza homónima del disco. Tal vez estén aquí los solos más bellos de saxofón y de violín de todo el disco, tal vez... ‘Por La Mañana’ abre las puertas al retorno del swing fusionesco mientras da una nueva vuelta de tuerca al lirismo frontal e imponente que se ha venido explayando consistentemente en varios temas anteriores (como ‘Ariel’ y ‘Omer’).


  

En fin, ‘La Vaca Roja’ pone el broche de oro al disco y realmente es una pieza que luce como el oro que recubre al más señorial templo construido para honrar a lo trascendente. Hay una cualidad mística tanto en el entramado instrumental como en las intervenciones corales que entran a tallar en algún lugar estratégico durante el último tercio. A poco de iniciada la pieza, la calma reinante es interrumpida por la emergencia de un ejercicio de musicalidades progresivas suntuosamente neuróticas (al modo de una mezcla de FRANK ZAPPA y KING CRIMSON), pero es solo por muy poco tiempo. Los ornamentos que imponen ciertos instrumentos a modo de breves improvisaciones enriquecen el bien encuadrado centro melódico de la segunda mitad de la pieza al aportar dosis de mesurada agilidad al asunto; otro recurso de agilidad está en las percusiones, los cuales añaden matices folklóricos. Como dijimos anteriormente, todo un broche de oro para un disco hecho exclusivamente con metales preciosos. “El Eco Del Sol” es un disco imponentemente sublime que reconstruye con total y radical eficacia el posicionamiento de BUBU como algo más que una entidad musical: un genuino astro rey dentro del colectivo de universos avant-progresivos de ayer y hoy, una estrella argentina cuyos ecos del pasado ahora son revitalizados dentro de una firme declaración de principios sobre su propia vigencia. ¡¡Disco recomendable al 200%!!


Muestras de “El Eco Del Sol”.-



* En este mismo blog se reseñó “Resplandor” en aquel año 2016: el enlace de la reseña es https://autopoietican.blogspot.com/2016/07/bubu-suenos-de-ayer-resplandores-de-hoy.html

Tuesday, September 18, 2018

La vivacidad del trío brasileño DIALETO y su invitado de lujo DAVID CROSS



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nos complacemos hoy mucho con la apreciación y la reseña sobre el disco en vivo del trío progresivo brasileño DIALETO y su disco en vivo “Live With David Cross”, el cual se registró, tal como su título directamente indica, con la participación de un invitado de lujo como es el violinista DAVID CROSS. Se trata de la quinta publicación fonográfica de este notable grupo brasileño cultor de una modalidad refinadamente enérgica de jazz-rock progresivo que se enlaza con los paradigmas psicodélico y fusionesco. Este disco en vivo recoge el segundo de dos conciertos que el trío brindó en julio del pasado año 2017, más exactamente, el 22 de julio de 2017 en el local Sesc Belenzinho de Sao Paulo, todo ello en el contexto de la gira promocional del álbum “Bartók in Rock” (originalmente publicado en mayo del pasado año 2017). La asociación de este héroe de una de las etapas más fructíferas y emblemáticas de la historia de KING CRIMSON con el colectivo triádico de Nelson Coelho [guitarra y guitarra-melotrón], Gabriel Costa [bajo y voz] y Fred Barley [batería y voz] ha dado resultados mucho más que magníficos. Publicado a inicios de junio último por el sello Chromatic Music (y con los auspicios de MoonJune Records), “Live With David Cross” contó con los servicios de Fabio Golfetti (guitarrista de VIOLETA DE OUTONO y GONG) en las labores de mezcla y masterización. De entrada afirmamos con total seguridad que se trata de uno de los discos en vivo más contundentes del año 2018, poero mejor es que repasemos los detalles de su repertorio de una buena vez.


Para los cuatro primeros temas del repertorio nos encaramos con el trío a solas, quien pone las cosas en marcha  con ‘Roumanian Folk Dances 3  Standing Still’; esta pieza desarrolla un vigor ceremonioso y moderadamente tenebroso bajo un manto psicodélico marcado por una majestuosa languidez. El contraste llega de la mano de ‘Roumanian Folk Dances 2 - Peasant Costume’ y su colorida gracilidad centrada en la faceta más inocentemente juguetona del espíritu pastoral. Regresando a lo ceremonioso pero esta vez  en clave reflexiva sobre un swing blues-rockero, ‘Roumanian Folk Dances 4  Stick Game’ permite al grupo ostentar una estrategia rectamente focalizada para la manifestación de su dimensión más aguerrida. El trío vuelve al esquema de trabajo de contrastes, ‘Mikrokosmos 149  Six Dances In Bulgarian Rhythm’ vira hacia un dinamismo señorial y sofisticado penetrado por vibraciones extrovertidas y, en cierto modo, celebratorios. Organizándose en torno al permanente compás de 5/4, la pieza elabora un vitalista cimiento para su núcleo temático y su groove principal, concluyendo todo con epílogo solemne que se complementa exultantemente con la soltura expresionista que había sudo tremendamente predominante. Cuando llega el turno de ‘Mikrokosmos 113  Six Dances In Bulgarian Rhythm’ ya está el maestro CROSS sobre el escenario. Esta rotunda y categórica pieza rockera es manejada por los cuatro músicos con un aura excelsa a la hora de establecer el enérgico groove y abrir campos para los ampulosos solos de guitarra y violín que emergen a lo largo del camino. Como es de suponer, es cuando ambos instrumentos se superponen que el asunto asume tintes de desafío, lo cual repercute positivamente en el moldeamiento del vigor sonoro en curso. ‘Mikrokosmos 78  Five Tone Scale’ comienza con una sigilosa aureola grisácea en la sección prologar para luego evolucionar hacia un desarrollo musical hercúleo donde se cruzan fluidamente los senderos del jazz-rock y del rock pesado clásico. Eso sí, el momento en el que se suelta la guitarra para sus solos, el asunto suena a un híbrido de John McLaughlin y Robert Fripp, con lo cual se añade un importante toque de densidad al poderoso bloque sonoro.



‘An Evening In The Village  1o Easy Piano Pieces No. 5’ da una nueva vuelta de tuerca al lenguaje del jazz-fusión bajo unos solventes atavíos prog-psicodélicos, comenzando y concluyendo con sendos climas  crepusculares mientras el pasaje central exhibe recursos de exquisita jovialidad. Por su parte, ‘The Young Bride  For Children Vol.1 No. 17’ se enfila hacia lo ceremonioso con un discreto aire sombrío. Los momentos en los que las proyecciones sonoras se tornan más intensas abren vías hacia una luminosidad que tiene algo de inquietante. Con esto concluye la serie de repasos de la obra de BÉLA BARTÓK, lo cual significa que ha de comenzar otra serie de proyecciones, esta vez centrada en el universo Crimsoniano, y qué mejor idea para darle inicio que utilizar que se define mayormente por uno de los primeros aportes compositivos que el ilustre invitado británico aportó a la paradigmática banda carmesí durante su breve pero muy relevante estadía. Nos estamos refiriendo a ‘Exiles’, hermoso himno a la autodeterminación en medio de las incertidumbres de la vida: no es la versión originalmente conocida del clásico álbum de KING CRIMSON Larks’ Tongues In Aspic la que se exhibe aquí sino el arreglo más espartano que CROSS perpetró para su cuarto disco solista, el mismo que data del año 1997 y también se titula “Exiles”, mire usted por dónde. Acto seguido, llega el turno de ‘Tonk’, pieza que forma parte de ese mismo disco solista de CROSS (y con el canto original de Peter Hammill). La rigurosa mezcla de furia y sofisticación que rige a su motif central y a la estructura nuclear de su compleja ingeniería rítmica se manejan con extrema pulcritud a través de sus autoritarios riffs y sus despóticamente neuróticas vibraciones melódicas. La infaltable dupla de ‘The Talking Drum’ y ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part Two’ se hace presente con todo su fulgor incandescente y tormentoso: ‘The Talking Drum’ nos sacude con su implacablemente contundente mantra de vehementes festividades exóticas plagadas de sus buenas dosis de neurótico expresionismo, mientras que ‘Larks’ Tongues In Aspic, Part Two’ hace lucir su furiosa arquitectura rockera donde el músculo y el nervio mueven unas fibras muy únicas dentro de un canon indeleble del rock progresivo. 



Si ‘Exiles’ fue una de los primeros gestos de bendición de CROSS a su bienvenida al mundo KING CRIMSON, en el caso de ‘Starless’ tuvo él su testamento (suya es la aportación del motif inicial que completa el enfoque de la sección cantada). Justamente es ‘Starless’ la pieza encargada de cerrar el repertorio de este fabuloso disco en vivo: el cuarteto sigue fielmente el esquema de trabajo plasmado originalmente en el fabuloso álbum “Red”, siendo así que las circunstancias del momento permiten al violín de CROSS asumir un rol más protagónico que en las versiones en vivo que se fueron desarrollando antes de la grabación del mencionado séptimo disco de estudio de KING CRIMSON (ya sin nuestro héroe en las filas de la armada carmesí). Usando algunos efectos especiales, Coelho remodela las partes originales de melotrón con su guitarra mientras el baterista Barley se hace cargo de las partes cantadas (como también hizo en ‘Tonk’) Fueron casi 78 minutos de aguerridas y viriles aventuras progresivas los que se nos brindaron a lo largo y ancho del magnífico repertorio contenido en “Live With David Cross”; recomendamos a lo grande este disco. ¡Mil gracias a los Sres. Coelho, Costa, Barley y Cross por todo este vivaz deleite! 


Muestras de “Live With David Cross”.-
The Young Bride – For Children, Vol. 1 No. 17: https://dialeto.bandcamp.com/track/the-young-bride-for-children-vol-1-no-17
The Talking Drum + Larks’ Tongues In Aspic, Part Two:  https://www.youtube.com/watch?v=FuXav_ClPOU


[Fotos: cortesías de Bolívia y Cátia Rock.]

Saturday, September 15, 2018

HALUCYNACJE: una pequeña sorpresa ecléctica polonesa para la escena progresiva de hoy


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy presentamos al grupo polonés HALUCYNACJE, un quinteto instrumental dedicado a cultivar un híbrido de prog sinfónico, metal progresivo y jazz-rock con mucho punche, teniendo además algunos ocasionales coqueteos con estándares de la psicodelia space-rockera. Este grupo formado en el año 2013 tiene por fin la posibilidad de presumir de haber grabado un disco de larga duración, el cual reseñamos aquí y se titula “La Petite Blonde”. Este disco publicado en marzo deeste año 2018 sucede a los EP “Instrumental” y “Vis​-​à​-​vis”, los cuales datan de julio del 2014 y de marzo del 2015, respectivamente. En el caso específico y actual de “La Petite Blonde”, disponemos de un repertorio aguerrido, variado y colorido cuya versatilidad inherente lo convierte en un desafío agradable y motivador para el melómano progresivo promedio siempre abierto a las evoluciones modernas del polivalente género en cuestión. La conformación de este grupo que siempre operó como quinteto grabó el presente disco contando con el siguiente personal: Kuba Mendelak [guitarras], Krzysiek Cybulski [bajo], Konrad Muchalski [batería y percusión], Andrzej Włodarczyk [órgano Hammond y sintetizadores] y Tomek Bojarski [saxofones]. Eso significa que hubieron variantes en los departamentos de los teclados y los vientos respecto a la alineación original de HALUCYNACJEVeamos ahora los detalles del repertorio en cuestión, ¿vale?


El primer cuarto de hora del disco está ocupado por la pieza que justamente da título al disco, poniendo toda la carne de vigor rockero en el asador sin mayores demoras. Las cuatro secciones de esta extensa composición se titulan, respectivamente ‘Danse Sensuelle D’Une Blonde’, ‘Recontre Avec Un Loup’, ‘L’Intermission (Traçant Des Lignes)’ y ‘Cauchemar Après Le Rèveil’. De arranque, tenemos un motif de entrada en el que la batería  y la guitarra se unen en un despliegue de musculatura ácida y rotunda desde el cual se guía al bloque instrumental íntegro. Los motivos se van sucediendo en osadas variaciones de compás y ambiente, creando así una ilación armonizada con una extrema pulcritud. A poco de pasada la frontera del sexto minuto, la batería arma un swing ritualístico desde el cual va madurando un delirantemente salvaje solo de batería que va siendo alimentado por un ágiles sofisticaciones a lo largo de su relativamente extenso camino. Tras acabar este solo, el grupo desarrolla un lento jam en 6/8 donde la banda explora un curioso híbrido de jazz-rock y post-metal, combinando fluidamente el señorío de lo primero con la garra de lo segundo. Un nuevo viraje a un groove más intenso de inspiración stoner impone el regreso al vigor inicial: de este modo, con la adición de un aristocrático solo de saxofón, la banda crea un intrépido clímax concluyente para el tema. El disco comenzó con su cénit expresivo mas lo que sigue a continuación merece también nuestra atención. ‘Ty Wiesz, Ty Wiesz’ sigue a continuación para desarrollar una mezcla de post-metal y space-rock en base a un jam cuya base consistente es razonablemente sencilla. Los solos sucesivos de guitarra y sintetizador se encargan de crear espacios envolventes mientras que la dupla rítmica procura elaborar recursos enriquecedores sin romper con el tempo creado para la ocasión. ‘Wilki Na Kleczkowskiej’ porta tintes más a lo hard rock en su desarrollo temático mientras incorpora elementos jazzeros en su groove general. A mitad de camino, el asunto se pone en clave de robusta languidez con claras pretensiones Floydianas y el añadido de cierto talante prog-metalero en la articulación de varios pasajes del extenso solo de guitarra. El motif inicial regresa para la coda y lo hace estableciendo un aire de majestuosidad incrementada siendo así que los músicos activan su esencial fineza con una mayor capitalización en esta instancia concluyente. Una vez completado este clímax con un giro sinfónico, nos sentimos confiados al afirmar que aquí hay otro cénit importante del disco.  



‘Foie Gras’ cierra el repertorio con un enfoque totalmente distinto al que se plasmó en cualquiera de las tres piezas precedentes: se trata básicamente de un ejercicio de rock progresivo sinfónico (tan receptivo de la vieja escuela como abierto al esquema sonoro moderno) con leves matices space-rockeros a lo HIDRIA SPACEFOLK. La base melódica es evocativa y cándida, llegando incluso a ser potenciada por un bello solo de saxofón que entrará a tallar más tarde. Como siempre, el esquema grupal opera con un refinamiento compacto y una precisión impecable durante el desarrollo temático con miras a sustentar un respeto impoluto a las bases melódicas y atmósferas creadas para la ocasión. La ingeniería sonora es sólida mientras los desarrollos melódicos dejan abiertas las ventanas  a la faceta más emotiva del ideario estético grupal: sí, se puede decir que lo emotivo es lo que predomina en este cierre del disco. Todo esto es lo que se nos ha brindado en “La Petite Blonde”, una exhibición de eclécticas y sólidas amalgamas progresivas que ponen muy en alto el nombre de HALUCYNACJE. Vale la pena anotar los nombres del grupo y del disco en nuestras agendas melómanas para seguir entendiendo y disfrutando de las nuevas propuestas musicales que siguren surgiendo sin cesar en la amplia escena internacional del rock artístico. 



Muestras de “La Petite Blonde”.-


Wednesday, September 12, 2018

STOP MOTION ORCHESTRA y su retorno a la palestra avant-progresiva




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complacemos enormemente en presentar el nuevo disco del ensamble estadounidense STOP MOTION ORCHESTRA, el cual se titula “Lightworks” y fue publicado durante el último tercio del pasado mes de agosto. Para ser más exactos, se trata del segundo álbum de este grupo dedicado a cultivar una modalidad fresca y ecléctica de rock-in-opposition para el nuevo milenio. El personal está actualmente conformado por Alden Doyle [violín], Leila Henley [saxofones, flauta y voz], Sam Arnold [bajo, guitarra acústica y banjitar], Charlie Duncan [batería y percusión], Henna Chou [cello y teclados] y Mohadev [guitarras, sintetizadores y piano]. Como vemos, este sexteto cuenta con una logística instrumental abismalmente copioso, pero, aun así, recurrió al apoyo ocasional de Phil Davidson al sintetizador bajo en el segundo tema de este nuevo álbum. Hacía mucho tiempo que no oíamos hablar sobre este talentoso y creativo grupo formado en Austin, Texas, en el año 2013: su disco de debut “Instant Everything!” data del año 2014 y de su alineación de entonces sobreviven Mohadev, Doyle y Chou. El disco nuevo es más breve que ese primer disco que nos dejó tan gratamente impresionados pero es un muy digno sucesor: de hecho, podemos decir desde ya que “Lightworks” es un trabajo sumamente estilizado que destila por doquier belleza y magia desde el enclave avant-progresivo en el cual se sitúa el grupo. Veamos ahora los detalles del disco en cuestión, ¿vale?

  

Pasemos ahora a los detalles del repertorio de “Lightworks”. Durando poco menos de 6 ¼ minutos, ‘Serafini’s Cat’ establece recursos de alegre expresividad en un clima de juguetón jolgorio. Si bien hallamos aquí los típicos juegos de disonancias que el chamber-rock convirtió en punta de lanza (UNIVERS ZÉRO, ART ZOYD), aquí el talante es de galante y colorida extroversión. El esquema rítmico es moderadamente vivaz y las triangulaciones de guitarra, saxofón y violín son tremendamente animadas, por lo que aquí se hace patente el imperio de lo celebratorio. Los aires de hermandad con bandas pioneras del RIO estadounidense como CARTOON y POCKET ORCHESTRA son fáciles de detectar: la tensión posmodernista está al servicio de una festividad melódica. A continuación sigue ‘Way To Sarov’, una pieza fundamental para instaurar un primer cénit definitorio para el álbum. Su sólido lirismo se delinea sobre un sobrio y delicado manejo de las evoluciones disonantes que sustentan el esquema musical de la esencia nuclear de la pieza. Una vez que la batería impone desde el punto de arranque el sereno groove que ha de definir a la pieza en su bloque general, la guitarra acústica tiene mucho peso en el entramado melódico y las desafiantes expansiones armónicas que tienen lugar. Eso sí, dichas expansiones armónicas mayormente reposan sobre los hombros dialogantes de las cuerdas y el saxofón. Cuando entra a tallar e lcanto femenino, el candor musical aumenta un poco más. Es un tema muy poético y muy sutilmente inquietante el que eligió la gente de STOP MOTION ORCHESTRA para crear este punto culminante del álbum. ‘Nerve Hurdle’ cumple con la función de hacer un viraje hacia un renovador esquema de trabajo basado en el paradigma jazz-progresivo con potentes referencias psicodélicas. Es ahora la guitarra eléctrica quien lleva la pauta de la instrumentación global en la mayor parte del tiempo, gestando desde sus fraseos y solos un empuje muy filudo... ¡y hasta torturado! El ensamble no se pone precisamente en plan chillón pero sí se nota un incremento de musculatura epxresiva aquí. De manera muy creativa, el momento final aporta un convincente aire pastoral que aporta un aura calmada al asunto. El segundo cénit del repertorio, no nos cabe duda al respecto. 



La pieza más breve del disco es ‘Metal Pants’, que no llega a ocupar dos minutos y medio completos de espacio. Llena de vitalidad, esta pieza recibe en cierta medida la herencia jovial del tema que abrió el álbum, pero el talante de su foco melódico está más cercano a la densidad aguerrida que inundó a la pieza precedente. Notamos ciertos aires de familia con el patrón avant-progresivo de la banda compatriota UT GRET. Tras la pieza más breve sigue ‘Océano De Leche’ – sí, así en español –, tema diseñado para instaurar el definitivo cénit del álbum.  se debe en buena medida a que el grupo decide en su primera mitad explorar con calma ciertos motivos bien integrados entre sí para crear una atmósfera de orquestaciones serenas e introspectivas, pero carentes de cualquier indicio de languidez. Más bien, se trata de una retoma del espíritu general de ‘Way To Sarov’ con el propósito de llevar al lirismo reinante hacia dimensiones de envolvente misticismo. A través de la vitalidad constreñida que se hace, de todas maneras, manifiesta en el desarrollo melódico y en la energía performativa de los músicos, esta pieza de cierre opera como puerta abierta hacia un ensueño progresivo diagramado con excelsa pulcritud y sublime elegancia. La pieza en sí misma dura poco más de 7 minutos pero la edición que le da el grupo incluye momentos prolongados de puro silencio hasta completar un espacio de casi 11 ½ minutos. En lo referente al balance general y final de “Lightworks”, pues no tenemos más remedio que admitir que nos ha encantado un montón. Aunque no llega a la altura de “Instant Everything!” con toda su soltura ecléctica exhibida en un repertorio más extenso, lo justo es concluir que esta alineación renovada de la STOP MOTION ORCHESTRA ha gestado en este nuevo disco una gema progresiva muy relevante para la preservación de la provincia más sistemáticamente vanguardista del género. Se trata, a fin de cuentas, de un estupendo retorno a la palestra musical.


Muestras de “Lightworks”.-

Sunday, September 09, 2018

Los AFTER NATIONS hacen su tercera travesía por constelaciones progresivas



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar a “Consteleid”, el más reciente disco de AFTER NATIONS, trío conformado por Andrew Elliott [guitarras], Travis Baker [batería] y Zack Krishtalka [bajo]. En tiempos pasados, el bajista había sido Tyler Mehaffey y el baterista, Alexander Thomas. El grupo en cuestión tuvo sus orígenes en un proyecto solista de Elliott en el año 2012 en Kansas City (Misuri), pero muy pronto el trío conformado bajo esta premisa pasó a convertirse en un grupo propiamente dicho con nombre propio. Así las cosas, los AFTER NATIONS empezaron a componer, almacenar y grabar discos, comenzando con “Wake Of The Mendacon” del año 2014 y continuando con “The Bearing Point”, del año 2016, para ahora mostrarnos su tercer disco “Consteleid”, el cual fue publicado en el primer día del pasado mes de agosto. 


Los primeros 4 ¼ minutos del disco están ocupados por ‘Holon Patterns’, pieza que instala el ideario estético de la banda con su ágil y electrizante mezcla de metal experimental, math-rock y una modalidad particularmente pesada de psicodelia. A través de los complejos flujos y desvíos por los que se orientan los pulidamente calculados cambios de ritmo y motivo, el grupo elabora un desafiante juego de contrastes entre los pasajes más fieros y los más sutiles. Sigue a continuación ‘Manifold Of Aeons’, ítem que recoge y capitaliza la siembra de sofisticado vigor instaurada por el tema de entrada para darle un dinamismo progresivo más filudo al asunto. Así, los pasajes fieros adquieren una dosis mayor de furia y los contrastes con los pasajes constreñidos son más agudos; de rebote, como no puede ser de otra manera, se exige una ingeniería rítmica aún más sesuda que también incluye algunos factores jazz-rockeros en ciertos pasajes. ‘Hierophant Tongues’, el tercer tema del álbum, se caracteriza por una musculatura rotunda donde se sintetizan los legados de los dos temas precedentes y se añade un toque de juguetona majestuosidad al esquema de trabajo recurrente del trío. La miniatura ‘Aurora’ – dura poco más de medio minuto – exhibe unas lánguidas escalas de guitarra; a partir de allí, se abre la puerta para el arribo de ‘Eos’, un número bastante especial dentro del repertorio del disco pues consta de dos secciones claramente diferenciadas entre sí. La primera de ellas se inserta en un estándar post-rockero que asume influencias confluyentes entre el filo visceral del space-rock y el delirio sublime de unos KING CRIMSON de la fase 73-74. La segunda sección se estructura bajo una compleja ingeniería math-rockera donde se fusionan los horizontes paradigmáticos de DON CABALLERO (etapa 1995-8) y GIRAFFES? GIRAFFES!, añadiéndose algunos modismos metaleros en el camino cimentado con asfalto fulguroso. ‘The Janus Head’ vuelve de lleno a la dinámica de musculaturas rotundas que iba en crescendo en la ilación de los tres primeros temas: en esta ocasión específica, los aires de familia más fuertes son con ‘Manifold Of Aeons’.

  

La secuencia de las piezas #7 y #8 repite el proceso de miniatura y pieza plenamente desarrollada: ‘Atora’ es un breve despliegue de centellas neuróticas mientras que ‘Psychlotome’ enarbola un contundente ejercicio de ingeniería rotunda, esta vez un poco menos complejo que el que se exhibe en cualquiera de los temas largos precedentes. De todas maneras, ‘Psychlotome’ luce con robusta gallardía la sucesión de diversos motivos y esquemas rítmicos que fluye por sus conductos sonoros; de hecho, apreciamos muy positivamente el realce del rol del bajo y el empleo de muchos trucos jazz-rockeros de parte de la batería. La dupla de ‘Juggernaut Pendulum’ e ‘Infora’ se encarga de cerrar el repertorio del disco con un pletórico sentido de la compleción coherente de un sistema estético bien perfilado. ‘Juggernaut Pendulum’ elabora un recurso más mesurado para el despliegue de la garra rockera esencial del trío... la cual sigue exhibiendo su furor inmanente con la misma dosis de siempre. La misma dosis, un enfoque menos furioso donde hay cabida para algunos dejos blues-rockeros y jazzeros en medio de la perpetua mezcla de math-rock y post-metal. Por su parte, ‘Infora’ redondea la faena global del disco volviendo con todo a los modismos preeestablecidos en los dos primeros temas, logrando con ello dar una nueva vuelta de tuerca a la incendiaria vitalidad que antes marcó a la pieza #3 en conjunción con el señorío propio de la pieza #8. ¡Gran final de disco! Todo esto fue lo que el trípode musical de AFTER NATIONS nos ha brindado a lo largo del repertorio de “Consteleid”. Este disco encarna una muy estimulante y demasiado vibrante travesía por constelaciones progresivas cuya dinámica ecléctica se pasea solventemente por muchas de las áreas más agresivas del género: más de 42 minutos de música guerrera y sofisticada. Para quienes recién estén descubriendo a los AFTER NATIONS, que sepan que este disco es una estupenda y atractiva vía de entrada a su cosmovisión musical particular.


Muestras de “Consteleid”.-

Wednesday, September 05, 2018

La nueva cabalgata de ATTILION



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión nos complace grandemente presentar el nuevo trabajo fonográfico del grupo indonesio ATTILION, el cual se titula “Little Pony” y ha sido publicado de forma independiente hace muy poco tiempo: más específicamente, antes de que el mes de julio del 2018 llegara a su ecuador. Este trío conformado por Bowo C. [guitarra, ukelele, banjo y mandolina], Mattheus [bajo] y Josh [batería] sigue sacando lustre a su peculiar propuesta híbrida de post-rock, jazz-rock, math-rock y psicodelia refinada dentro de un esquema progresivo vivaz y orgullosamente modernizado. Este trío afincado en Yakarta y que ya tiene más de 10 años de historia tras sus espaldas nos ha dejado muy buenas impresiones con sus dos discos precedentes “It Must Be” (2011) y “Early Dawn” (2015), siendo ahora el momento de “Little Pony”, un disco que sirve principalmente para concretar expansiones ambiciosas para el ideario musical del grupo en cuestión. ¿No se tratará, tal vez, de su mejor disco hasta ahora? Volveremos a esta pregunta que nos hacemos en voz alta una vez revisados todos los detalles del repertorio contenido en el mismo. 



A despecho de su título, ‘Last Promenade’ es la pieza que se encarga en realidad de abrir el repertorio... o tal vez su título aluda a un paseo previo cuyo fin permite dar inicio a las múltiples expansiones musicales que han de completar el presente disco. Como sea, esta pieza ostenta una etérea y parsimoniosa arquitectura sonora cuya externa sencillez temática apunta a asentar un lirismo sutil por vía de un uso moderado del punche rockero. El cuerpo central se reitera con calculada sobriedad hasta que en la última ocasión se crea un oportuno recurso de soltura al insertarse un cadenciosamente expresionista solo de guitarra, lo cual ayuda a crear una sensación de clímax concluyente. ‘The Foolish Search Of Retarded Spirits’ sigue a continuación para explorar la dimensión jazz-rockera de la banda, primero sobre un swing no precisamente frenético pero sí más evidentemente grácil que el que se utilizó para la pieza de entrada, y luego, con un viraje hacia un compás más robusto, llega el turno para que el solo de bajo imponga condiciones protagónicas mientras la guitarra se une a la batería en el refuerzo rítmico. Todo acaba con una flotante coda minúscula, tal vez demasiado pronto pues este tema tiene bastante gancho, pero el disco tiene que continuar y su diseño está orientado ahora hacia la emergencia de ‘Opak’. Volviendo un poco al señorío sereno del primer tema pero con un enfoque muy distinto que resulta cabalmente contemplativo y hasta nostálgico, el grupo explora un swing casi bluesero para elaborar un apacible retrato de una espiritualidad estoica. En algún lugar del intermedio se luce un hermoso solo de guitarra a lo JEFF BECK y, una vez más, se abre un espacio para el resaltado de unas exquisitas florituras de bajo. El cuarto tema del disco se titula ‘The Greatest Defeat’ y dura casi 7 ¼ minutos: su función principal es la de establecer un referente magnífico del tipo de sofisticación musical al cual aspira la banda en sus momentos más espléndidos. Desarrollando un florido y elegante ejercicio de grooves jazz-progresivos a través de una comedida diversidad de ambientes, el trío exhibe una convincente prestancia extrovertida. La batería no solo se luce en su forma de llenar espacios a través de los diferentes niveles de vibración rítmica que van teniendo lugar sino también en un momento contundente para solear. Un cénit del álbum, sin duda, un culmen de la sendas estilísticas proyectadas desde el segundo tema del álbum.

  

Cumpliendo con la función de suceder a un tema tan fastuoso (para los términos de ATTILION) como ‘The Greatest Defeat’, el tema ‘North Vs. South’ se encarga de gestar ciertos climas satíricos que parecen heredar tanto del estándar del math-rock como del FRANK ZAPPA de los 80s. Toda la jovialidad ocurrida durante cuatro minutos termina aterrizando en un epílogo parco y letánico, algo así como el sopor que viene después de un gran momento de gozoso alboroto. Ocupando un espacio de alrededor de 8 ¼ minutos, ‘Epidemic Funk’ es la pieza más extensa del repertorio. ‘Ruined Leaders’ se enfila por el sendero del post-rock con una dosis extra de agilidad rockera: el jam es relativamente simple en sus cimientos armónicos pero los ornamentos que pone la batería al swing persistente y el manejo de un electrizante solo de guitarra que llena espacios con total soltura generan una plenitud sonora especial al asunto. El penúltimo tema del disco, titulado ‘Mission 1079’, es el segundo más largo con sus 7 ½ minutos de duración. Situado medio camino entre la inquietud lisérgica de la psicodelia space-rockera y el talante distante del post-rock en su faceta más introspectiva, este tema. ‘Nebula’ ocupa los últimos 6 minutos y pico del repertorio y lo hace estableciendo una dinámica filuda donde los modelos del jazz-rock y del Crimsonismo 80ero se dan la mano mientras van tomando turnos a lo largo de la ilación multitemática en curso. El prólogo se sostiene sobre un porte marcial para encauzar el enclave de un motivo sereno de tenor jazzero sobre un crepuscular compás bluesero: la presencia de cadencias cósmicas en algunos pasajes del solo de guitarra funciona como un truco bastante simpático. El cuerpo central es sobrio a la par que mantiene su musculatura esencial con un razonablemente patente vigor. La última sección es netamente extrovertida, siendo así que la razonablemente intrincada arquitectura rítmica que la sostiene permite que la vitalidad reinante se encienda con particular fulgor en medio una muy cálida extravagancia progresiva: el asunto de crear un clímax tan estilizado es manejado con un pulso perfectamentemente pulcro.



Todo esto fue lo que el personal de ATTILION nos brindó con “Little Pony”, un disco fenomenal que muy bien podemos apuntar y refrendar como lo más inspirado y también lo más enérgicamente creativo que nos han brindado estos tres grandes músicos hasta la fecha. Por lo pronto, podemos confesar abiertamente que la escucha de esta obra nos ha dejado tremendamente entusiasmados, y por eso lo consideramos muy recomendable para cualquier buena fonoteca de art-rock. La visión musical de ATTILION ha conquistado aquí un punto particularmente excelso dentro de su carrera. 

Tuesday, September 04, 2018

Las ilusiones progresivas de QUARTO VUOTO



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión, con cierta tardanza, presentamos aI grupo italiano QUARTO VUOTO y su disco “Illusioni”, el cual fue publicado por Lizard Records a mediados del pasado año 2017. El grupo se originó en la localidad de Treviso en el año 2010, logrando debutar fonográficamente a inicios del año 2014 con un EP autoproducido que también se titula “Quarto Vuoto”. En aquel entonces, el grupo era un quinteto donde Federico Lorenzon fungía la doble labor de violinista y vocalista. También cabe notar que el grupo obtuvo varios trofeos en concursos de música, como el primer lugar en el FreeYoungMusic de 2011 y las ediciones del Veneto Rock Contest de los años 2013 (puesto 1) y 2014 (puesto 3). Una vez que abandonó Lorenzon el grupo, los otros cuatro decidieron proseguir con el formato de grupo estrictamente instrumental: quienes quedaron a bordo son el bajista Edoardo Ceron, el baterista Nicola D’Amico, el teclista Mattia Scomparin y el guitarrista Luca Volonnino, y fue así que se gestó grabó el repertorio contenido en “Illusioni”. Para completar los encuadres y esquemas sonoros que tenían en mente para la serie de composiciones que integran este álbum, estos músicos se hicieron acompañar ocasionalmente por Giulio Dalla Mora (saxo tenor en dos temas) y el violinista Mauro Spinazzè (violín en uno). Bueno, pasemos ahora a revisar los detalles de este disco que tenemos en nuestras manos. 


La dupla de ‘Nei Colori Del Silenzio’ y ‘Coscienza Sopita’, ocupando conjuntamente un espacio de 12 ¼ minutos, deja bien en claro cuáles son las proyecciones estilísticas y esquemas sonoros a los que el grupo habrá de dar prioridad en el transcurso del disco. En el caso de la pieza de apertura, tenemos un inicial despliegue de minimalistas capas cósmicas de sintetizador (casi al modo de los TANGERINE DREAM de la etapa 1974-6) desde el cual se prepara la emergencia del cuerpo central, el mismo que ahonda y redunda en el fulgor sideral que, con la participación del ensamble entero, se torna poderosamente envolvente. La aparición de cortinas flotantes de guitarra en las últimas instancias del pasaje prologar sustenta el nexo con el cuerpo central, siendo así que el tenor invariablemente reflexivo de la pieza adquiere un matiz un poco más denso mientras el cuerpo central se explaya con meticuloso aplomo. Por su parte, ‘Coscienza Sopita’ permite a la banda explorar un groove más intenso donde la actitud vitalista en curso es dirigida por los riffs y solos de los guitarreos sobregrabados con pulso firme y bien definido. Dentro de los aportes que brindan los demás instrumentos al bloque sonoro, se destaca la labor de la batería, la cual crea un swing genuinamente sofisticado para que el motif central asiente convenientemente las potencialidades más sofisticadas de su desarrollo temático. Durando 11 ½ minutos, ‘Impasse’ resulta ser la pieza más extensa del disco, siendo su función la de fundar e instalar una expansión para la espiritualidad sofisticada que dejó fuertes raíces en la pieza #2. El grupo orquesta una estupenda encrucijada de post-rock, sinfonismo y jazz-rock dentro de una compacta amalgama progresiva donde se dejan notar varios momentos de auténtica fastuosidad sonora. La intervención del saxofón para doblar algunas líneas de ciertos solos de guitarra sirve para realzar eficazmente el sentido de orquestación sistemática sobre el cual se focaliza el grupo. Merece una mención especial un pasaje del intermedio donde la dupla de bajo y batería crea un muscular anticipo del motif que habrá de centralizar los últimos cuatro minutos de la pieza: por un instante nos hizo pensar en el periodo 1981-4 del cosmos de KING CRIMSON.

Durando casi 11 minutos, el cuarto ítem del disco, titulado ‘Apofis’, nos sitúa en un territorio aún más expresionista que aquel donde se situaba el tema anterior. El filo rockero y el punche luminoso aumentan sus respectivas dosis de energía mientras el grupo se dispone a escarbar más a fondo en sus propias inquietudes eclécticas. Los momentos más rudos coquetean abiertamente con el estándar del post-metal y, en el ínterin, algunos espacios se abren para la excursión en una mezcla de psicodelia y free-jazz. En la frontera del séptimo minuto, el piano elabora un suntuoso pasaje impresionista que comienza con mucho nervio y concluye en clave de relajante inspección de la interioridad. Si ‘Impasse’ fue un culmen de radiante poderío rockero dentro de un esquema de juego metódicamente refinado, ‘Apofis’ es un cénit gestado desde una actitud de celebración del propio caleidoscópico sónico que el grupo asume como el centro nuclear de su paradigma musical. ‘Due°Io’ es otra pieza de ambiciosa extensión (dura 9 ¼ minutos) cuya estrategia sonora consiste inicialmente en una remodelación de las facetas más robustas del segundo tema tras un prólogo gestado por efectos de echo y reverb para la guitarra. Para la segunda parte, el grupo adopta un swing blues-rockero para elaborar un jam efectivo y provocativo: posiblemente se trate del momento de mayor gancho de todo el repertorio y se nota que los músicos saben con qué gancho están trabajando en este momento, pues es fácil de advertir la rimbombancia jovial que penetra al jam en cuestión. Los últimos segundos de esta pieza están signados por un reprise de los efectos de guitarra con los cuales se había iniciado. El disco concluye con ‘Tornerò’, una pieza lenta y evocativa donde la guitarra asume completamente el rol protagónico: la cosa suena a un híbrido entre PINK FLOYD y EXPLOSIONS IN THE SKY. El colorido extra que aporta el violín ayuda bastante a realzar el lirismo inherente al desarrollo teemático, impulsándolo un poco más allá de su sencillez estructural. Nos queda la sensación de que el fade-out llega demasiado pronto cuando termina este último tema: tal vez se pudo haber desarrollado un minuto más o algo así, pero bueno, así son las cosas con el momento concluyente de este álbum y así hay que aceptarlas y disfrutarlas.  



Aquí termina nuestro repaso de “Illusioni”, un hermoso disco de madurez para el ensamble de QUARTO VUOTO, un referente impresionante para la nueva generación del rock prgresivo italiano. Vale la pena seguir el rastro de este grupo en cualesquiera aventuras musicales que proyecten para el futuro próximo, pues realmente “Illusioni” nos ha dejado con ganas de más. 


Muestras de “Illusioni”.-

Nei Colori Del Silenzio: https://www.youtube.com/watch?v=plQNZUlTDzg
Apofis: https://www.youtube.com/watch?v=9aHlfAh3mmc