Thursday, April 23, 2026

El esplendor sinfónico que brinda PHOG a la escena progresiva del año 2026

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
PHOG, el proyecto solista del multiinstrumentista y compositor francés Philippe Ogier, se hace presente en el escenario progresivo del año 2026 con su nuevo disco “Brightness”: éste fue publicado por vía independiente el 20 de febrero pasado. En el disco que hoy nos ocupa, Ogier, además de crear todo el material, se hace cargo de las guitarras, los teclados, el bajo, la flauta, el ukelele y las programaciones de ritmos. El amplio repertorio de “Brightness” nos brinda más de 51 minutos de esplendor sinfónico, siendo así que el resultado final es un paso natural e inteligente dentro del enfoque sonoro que PHOG ha venido madurando desde el tiempo de su disco “El Castillo” (2021). 
 
Prestando nuestros oídos al disco desde el punto de partida, nos damos cuenta de que éste comienza con la pieza justamente titulada ‘All Ears’: he aquí una advertencia sobre el tipo de colorido que será un tanto predominante en la estructura integral del repertorio. Musicalidad prístina con calculados espacios para la garra, claridad melódica inserta en una espiritualidad  solemne, refinado manejo de las texturas propias del discurso prog-sinfónico, enclaves rítmicos cuyas variantes son manejadas con fluidez. He aquí un inspirado híbrido de CAMEL, GENESIS y ECLAT que se concreta en un muy bien logrado punto de arranque para el álbum. ‘Find The Way’ sigue a continuación para surcar una senda más concisa que realza lo ceremonioso con miras a reforzar un desarrollo temático reconocible. El canto ayuda a mantener esta estrategia de refuerzo. Con la dupla de ‘Long Straight Line’ y ‘Tit For Tat’, se sigue explorando diversos matices prog-sinfónicos. El primero de estos temas mencionados empieza con un posicionamiento receptivo de los ecos del tema precedente para reactivarlos con un enfoque Floydiano, el mismo que se sostiene bajo la imponente guía de la guitarra. Más adelante, las cosas se tornan más gráciles y eso impulsa un retorno del factor Cameliano al frente, además de un fulgor renovador. Teniendo ahora los teclados un rol más relevante dentro del entramado musical, la alternancia entre pasajes animados y reposados es manejada con una fastuosidad exquisita que se muestra como un todo orquestado. El interludio pastoral que emerge a poco de pasada la frontera del cuarto minuto tiene una estupenda magia evocadora. Todo un cénit del álbum En cuanto a ‘Tit For Tat’, se trata de un ejercicio de sólidas expansiones melódicas que se apoyan en una mesurada musculatura. El medio tiempo diseñado para elaborar el motif central y sus ulteriores variantes está diseñado con un groove bastante versátil: de esta manera, los recursos de sobria sofisticación que van emergiendo a lo largo del camino pintan con pulso firme las tonalidades adicionales que proveen al tema de un colorido suficientemente expandido. Cierto parecido hay con el paradigma del colectivo compatriota ALCO FRISBASS.
 
Durando menos de 2 ½ minutos, ‘Northern Sky’ exhibe un aura bucólica al estilo de Anthony Phillips bajo una atmósfera flotante de relativo cariz cósmico. Las escalas armónicas de la guitarra acústica sustentan la ingeniería sónica integral. A partir de allí surge la pieza homónima: ‘Brightness’ fusiona los ambientes y grooves centrales de los temas #1 y #3, jugando con conexiones fluidas entre los variados ritmos y ambientes. ‘Road & Trip’ es otro momento culminante del repertorio: casi como una pieza prima-hermana de la homónima, explora los índices y senderos más suntuosos del esquema estilístico de PHOG sesuda estilización. Eso sí, sus ambiciones estructurales son más elevadas, aparte de que la fuerza de carácter del esquema instrumental global ostenta una organicidad más fastuosa. Cuando llega el turno de ‘Forest Echoes’, reconocemos en él una conexión directa con el vitalismo sofisticado del tema precedente y del inaugural, dejándose llevar por una agilidad aristocrática muy Cameliana. ‘Shadow Of Memory’ trae consigo el cierre del álbum: también es el tema más extenso del mismo con sus cerca de 9 ¾ minutos de duración, siendo articulado como el cénit decisivo que el disco merece en base a una combinación compacta de los recursos de claridad melódica, agilidad y vibraciones contemplativas que se han venido desarrollando en la secuencia de los tres temas precedentes. De hecho, se reitera aquí algo del sosiego contemplativo que apreciamos en ‘Road & Trip’, pero también hay algunos parajes marcados por una vivacidad consistentemente colorida, la cual abre camino al explayamiento de un swing razonablemente animado para sostener algunos focos temáticos. Las influencias de Anthony Phillips y Mike Oldfield se hacen notar en varios momentos. Todo esto fue lo que se nos brindó con “Brightness” desde el solitario cuartel musical del maestro Philippe Ogier: una vez más, PHOG se posiciona en un sitial preferente dentro de la élite de la música prog-sinfónica de nuestros días. Bastante recomendable este disco, no tenemos duda alguna al respecto. 
 
 
Muestras de “Brightness”.-

Tuesday, April 21, 2026

TRIBEMOL y los espacios recuperados de la BANDA SPINETTA



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA  

Viajamos un poco atrás en el tiempo al año 2024 y encontramos un disco muy especial para el ayer y el hoy de la escena jazz-progresiva argentina: “Los Espacios Amados” de TRIBEMOL, el ensamble jazz-progresivo liderado por el bajista y compositor Fabi Spampinato y que en esta ocasión resucitó para rescatar y celebrar una etapa “casi perdida” del legendario Luis Alberto Spinetta donde él exploró el discurso del jazz-rock con inclinaciones progresivas. A poco de finiquitado el grupo INVISIBLE y mientras buscaba asentar la retoma de su carrera solista, Spinetta organizó “Los Espacios Amados”, un ciclo de conciertos realizados en los años 1977 y 1978, usando el simple nombre de LA BANDA SPINETTA. La banda era un quinteto conformado por el baterista Luis Cerávolo, el bajista Machi (compañero de INVISIBLE que terminó reemplazando a Ricardo Sanz), el saxofonista Bernardo Baraj, el teclista Edu Zvetelman y el propio Luis Alberto (“El Flaco) en guitarra y voz. De hecho, existe un bootleg pirata de un concierto de LA BANDA SPINETTA que recoge un concierto de abril de 1978. Ocasionalmente, otros músicos se incorporaban al grupo en conciertos mientras no concretaba un contrato de grabación en estudio. Y sin él se terminó disolviendo. En el disco que hoy nos ocupa, Spampinato se reparte entre los bajos Fender Precision, Jazz Bass, Rickenbacker y FO de 5 cuerdas, las guitarras eléctricas y acústicas, los pianos acústico y eléctrico Fender Rhodes, el sintetizador, el órgano Hammond, las percusiones, las programaciones y los efectos. También canta. 

Spampinato recibe las colaboraciones de Nico Muchiut (teclados), Luciano Spampinato (guitarras), Ramón Medina (saxos tenor y alto), Tincho Cabello (teclados), Ale Suárez (guitarra), Óscar Moyano (flauta y saxo tenor), Antoine Cara (batería), Tristán Banks (batería), Magalí Loidi (batería), Male Garça (teclados), Paquito Marín (saxos tenor y soprano), Fran Carreño (guitarra), Jorge Senno (guitarra), Osvaldo Fernández (guitarra), Fabián Cuocci (bajo y voz), Diego Zamorano (batería), Rodrigo Gouveia (guitarra) y Pepol Lapouble (voz, teclados y pads). Hay también intervenciones vocales de Carrie Izquiewicz Aston, Alice Ivonne y Gabriel Costa. Yendo al disco en sí, todo se inicia con ‘Covadonga’, un muy elegante tema focalizado sobre un medio tiempo que desarrolla con total naturalidad su cristalino lirismo. Las variaciones sofisticadas del esquema rítmico básico sustentan una gentil gracilidad desde donde se mpulsa el embrujo de los solos de saxo, guitarra y teclado que van emergiendo a lo largo del camino. Hay algunos pasajes muy calculados donde el groove reinante gana en vigor. Sigue a continuación ‘Tanino’, que empieza como una gentil balada cuyo delicado centro melódico se deja arropar por una candidez conmovedora. Más adelante, surge una vivacidad imponente y exquisita donde los fraseos de la guitarra vuelan a placer. Al final del trayecto, regresa el motif originario. En muchos sentidos, aquí hay un parentesco con el estándar de SPINETTA JADE. ‘Tríptico Del Eterno Verdor’ es la pieza más extensa del álbum con sus más de 13 ¼ minutos de duración, y vaya si no le saca buen provecho a su amplia expansión. Todo empieza con una serenidad etérea marcada por texturas delicadas un tanto afines a las que predominaron en la canción anterior. Se nota un mayor señorío expresivo aquí, incluyendo un canto más asertivo. Antes de llegar a la frontera del tercer minuto, las cosas se agitan sobre una sofisticada ingeniería rítmica que hermana los paradigmas de RETURN TO FOREVER y HAPPY THE MAN. Este esplendor renovador activa sonoridades consistentemente animadas que saben incorporar variaciones sumamente cautivadoras hasta que una nueva sección cantada convoca a un nuevo recurso de serena gracilidad. El último tercio sirve para preparar y, luego, activar un nuevo verdor fulguroso y lozano.

‘Bahiana Split’ se encarga de ampliar el espíritu intensamente celebratorio con que terminó el tema precedente por vía de una agilidad definida por trazos de fusión latina. La complejidad del swing sostiene el ancla telúrica para este viaje que incluye dos fiestas particulares de sendas baterías. ‘Las Alas Del Grillo’ es una pieza tranquila, mas no parsimoniosa: sobre su tempo reposado, el núcleo temático y los solos ornamentales son manejados con fuerza de carácter. Algarabía en estado químicamente puro y vestido de gala imperial. Cuando llega el turno de ‘Estrella Gris’, el ensamble se dispone a perpetuar esos aires de balada y lo hace con un enfoque genuinamente progresivo en lo referente al manejo de policromías sónicas. El penúltimo tema se titula precisamente ‘Los Espacios Amados’ y su talante claramente jazz-progresivo es manejado con un factor un tanto grisáceo. La atmósfera general de su desarrollo temático emana un aura crepuscular exquisitamente explayada, lo cual crea un frente antela espiritualidad entusiasta reflejada en varios de los motivos elaborados por la guitarra. Una mención especial para el hermoso solo de bajo que entra a tallar a lo largo del camino, así como al que tal vez sea el más hermoso solo de piano eléctrico de todo el disco. Otro atisbo del camino a seguir  por SPINETTA JADE. El cierre del repertorio llega de la mano de ‘El Turquito’, pieza signada por un elegante esplendor. El juego de cadencias armado por la dupla rítmica da una envolvente distinción al sencillo núcleo melódico. Todo esto fue lo que se nos brindó en “Los Espacios Amados”, un proyecto muy especial de TRIBEMOL que reconstruye un episodio muy creativo dentro de la historia de la avanzada jazz-progresiva de los 70 y que no merece perderse en el olvido. De una manera u otra, esto es más que un homenaje como cualquier otro, es la reactivación de un momento vital para que pueda perdurar sólidamente en la memoria melómana eterna. No es un rescate panteológico, no es una transcripción de un texto perdido, es una reconstrucción legítimamente sesuda. Por todo esto, resulta ser un excelente ítem para cualquier buena fonoteca ampliada para las más excelsas propuestas musicales de todos los lugares y tiempos.


Muestras de “Los Espacios Amados”.- 

Saturday, April 18, 2026

BIG BIG TRAIN: un nuevo tallado de la más noble madera del rock progresivo actual


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy se da la ocasión de presentar “Woodcut”, el nuevo trabajo del colectivo multinacional de origen inglés BIG BIG TRAIN, el mismo que fue publicado en la primera semana de febrero por el sello Inside Out Music. Los formatos son en CD, vinilo (colores negro y blanco) y una edición especial de CD + Blu-ray. La alineación de BIG BIG TRAIN consta actualmente de Alberto Bravin [voz, guitarras acústica y eléctrica, sintetizador Moog y mellotrón], Nick D’Virgilio [batería, percusión, teclados, guitarras acústica y de 12 cuerdas, y coros], Oskar Holldorff [piano clásico, pianos eléctricos Wurlitzer y Fender Rhodes, órgano Hammond, sintetizadores, mellotrón y coros], Clare Lindley [violín, guitarra acústica y coros], Paul Mitchell [trompetas y coros], Rikard Sjöblom [guitarras eléctricas de 6 y 12 cuerdas, órgano Hammond y coros] y Gregory Spawton [bajo, pedales bajos, guitarra acústica de 12 cuerdas, mellotrón y coros]. El grupo recibe las colaboraciones ocasionales de Brian Mullan (cello) y Maddie Wegg (clarinete y flauta alto). El propio Mullan alterna con Bravin y Lindley las labores de arreglos de cuerdas. Bravin, quien todavía es visto como el nuevo vecino en el barrio de BIG BIG TRAIN, estuvo muy activo en el proceso de mezcla junto a Rob Aubrey (un amigo de la casa cuyo amplio CV incluye discos de IQ, JADIS, THRESHOLD, LANDMARQ, etc.). Todos los temas siguen una ilación en este álbum conceptual que gira en torno a los momentos de creatividad y agotamiento del artista; la inspiración primaria fue una visita a una exposición de xilografías del maestro noruego EDVARD MUNCH. La mayor parte de las sesiones de grabación para “Woodcut” se llevaron a cabo en los Sweetwater Studios (abril de 2025), aunque también se hizo uso de los Aubitt Studios en el siguiente mes de julio: en ambos estudios también se realizó la mezcla. La imagen de la portada muestra una xilografía de Robin Mackenzie. El disco está dedicado a la memoria de David Longdon, quien desde 2009 hasta su prematura muerte en 2021 fue el frontman de la banda. Veamos ahora los detalles del prolijo repertorio del disco que hoy nos convoca.
 

La miniatura de menos de 1 minuto ‘Inkwell Black’ inicia las cosas con un solemne arreglo de cuerdas al cual se añaden sedosos matices de trompeta. De este ensoñador prólogo emerge ‘The Artist’, una canción bastante ágil que se sitúa cómodamente en un lugar híbrido de sinfonismo y prog-folk. Los aires Genesianos que se usan aquí absorben fluidamente los colores bucólicos que brindan una prestancia encantadora al razonablemente complejo desarrollo temático. Los cambios de ritmo que surgen en el camino son manejados con impoluta fluidez. ‘The Lie Of The Land’ sigue adelante con parte de la distinguida gracilidad que marcó a la canción precedente, bajando un poco la sofisticación e incrementando el fulgor sónico. Definitivamente, hay una mayor dosis de alegría en el despliegue emotivo señalado por el desarrollo melódico. ‘The Sharpest Blade’ cumple con la función de calmar un poco las cosas al modo de una semi-balada acústica donde los matices folk-progresivos aportados por el sintetizador y el violín anuncia lo que pronto será un despliegue de envolvente fastuosidad. Ésta terminará con un fastuoso clímax rockero. ‘Albion Press’ regresa a la estrategia de cadencias y matices refinados que tan buenos réditos dio a la segunda canción,  esta vez, con una mayor musculatura rockera. En la última sección, una espiritualidad ceremoniosa signa al marco musical, anticipando el núcleo central de ‘Arcadia’, la siguiente canción. Ésta es una balada emotiva y suntuosa que bebe por igual de las aguas de GENESIS y CAMEL a través de un filtro moderno. Todo ello se condensa en un inspirado ejercicio de calidez melódica donde, una vez más, se explota cabalmente la fuerza de carácter de la primera voz. La miniatura ‘Second Press’ exhibe otro envolvente arreglo de cuerdas, esta vez, para impulsar la emergencia de ‘Warp And Weft’. Esta octava canción nos muestra nuevamente a un ensamble enfocado en su faceta más vitalista. El groove es razonablemente sofisticado y la musculatura de los guitarreos es sólidamente contundente. Algunas confluencias hay con los patrones estilísticos de SPOCK’S BEARD y ARENA.
 

‘Chimaera’ se centra en una línea de trabajo folk-rockera que sabe asumir un aura progresiva muy pronto con los arreglos de cuerdas y de teclados que van emergiendo a lo largo del camino. La claridad melódica en curso va ganando vigor mientras la canción avanza bajo una atmósfera palaciega. Cuando llega el turno de ‘Dead Point’, el grupo se dispone a seguir esta estela ceremoniosa, operando con un esquema un poco más aguerrido. Mención especial para los señoriales solos de sintetizador y de guitarra que entran a tallar antes del último estribillo. ‘Light Without Heat’ es una balada relativamente sencilla que se enfoca en lo introspectivo con aires Genesianos. ‘Dreams In Black And White’ focaliza su motif central en un complejo arreglo coral que parece tentar al paradigma de GENTLE GIANT, pero más parece encuadrado en un espíritu Yessiano. Sin llegar a tocar la frontera de los tres minutos, dice mucho melódicamente hablando. Cuando llega el turno del extenso instrumental ‘Cut And Run’, el ensamble regresa al camino de vibraciones agitadas y elaboraciones rockeras eclécticas, incluso incorporando algunos recursos de densidad. La fastuosidad más esencial del idesrio histórico de BIG BIG TRAIN ha vuelto al frente con esplendor autoritario y rigurosa exquisitez. La breve pieza ‘Hawthorn White’ es un hermoso ejercicio sinfónico centrado en el hermanamiento de piano y violín, realizándose como un enclave romántico. ‘Counting Stars’ regresa a toda plenitud por la senda de refinadas exploraciones melódicas bajo un esquema de balada prog-sinfónica con una pasión poética. El canto es particularmente intenso y la cualidad evocadora del solo de guitarra hace de su garra inherente una emisión de luminosidad aristocrática. Sus últimas notas arman el puente hacia la canción idóneamente titulada ‘Last Stand’, que es la encargada de cerrar el repertorio. Manteniendo incólume la emotividad esencial de la canción anterior, su expresividad es un poco más solemne. Para la sección epilogar, la banda retoma partes de la segunda canción para cerrar el círculo conceptual sónico con plena efectividad. 


Toda esta fue la oferta presente de BIG BIG TRAIN con “Woodcut”, un disco que, aunque no nos impresiona tanto como la hilera de trabajos entre 2021 y 2024 (de “Common Ground” a “The Likes Of Us”), tiene bastantes méritos de creatividad musical como para merecer un lugar en cualquier buena fonoteca progresiva. Su colorido integral es eficiente y refinado, y logra preservar la voz de BIG BIG TRAIN dentro de la música progresiva de estas últimas décadas.

Wednesday, April 15, 2026

STEPHAN THELEN y su cuarta ronda de exploraciones fractales



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy tenemos el placer de presentar “Fractal Guitar 4”, el más reciente trabajo del maestro suizo-estadounidense STEPHAN THELEN. La fecha oficial del lanzamiento de este disco por vía del sello MoonJune Records es el primer día del próximo mes de mayo. El maestro THELEN, además de tocar al guitarra y realizar efectos fractales con ella, también se hace cargo del piano eléctrico, el órgano, los sintetizadores, algunas percusiones, la kalimba y varias programaciones. Acompañan al maestro STEPHAN Eivind Aarset (guitarras eléctrica y E-bow, bajo, soundscapes y efectos), Markus Reuter (U8 touch guitar), Jon Durant (guitarras con y sin trastes, acústica y Cloud Guitar), Stefan Huth (bajo y AU8 Touch Guitar), Yogev Gabay (batería y percusión), Giri Subramaniam (tabla), Andi Pupato (framedrum, hi-hat, campanas azzam y otras percusiones) y Fabio Anile (piano eléctrico Fender Rhodes). La producción de este disco se realizó en Bucarest, Rumanía, entre marzo y diciembre del pasado año 2025, bajo el mando del propio STEPHAN THELEN, quien también es el autor exclusivo de todo el material aquí contenido. Hay un tema coescrito con Aarset y otro con J. Peter Schwalm y el ya mencionado Aarset. Las grabaciones se hicieron en diversas locaciones de Bucarest, Oslo, Portland, Boston, Zürich, Roma, Berlín y Krefeld. THELEN también se hizo cargo de las labores de mezcla, siendo así que también fue partícipe Cristi Dobrica en algunos temas desde el Ines Sound Studio. La fotografía ‘Triangle – 6’ que ilustra la portada es de la autoría de Arnaud Bertrande, de la serie Dark City.
 
‘In Search Of The Miraculous’ inicia el rumbo de las cosas ocupando un espacio de 13 ¼ minutos; es, de hecho, la pieza más extensa del repertorio. Desde muy pronto se revela como un tema bien asentado sobre la confluencia de riffs arquitectónicamente aguerridos y un tremendamente ingenioso esquema de síncopas sobre un compás inusual. Los solos de guitarra y las bases de teclados van fluyendo con un talante aristocrático mientras la batería va añadiendo creativos ornamentos al groove reinante, siempre con una actitud de amenaza de que las cosas virarán hacia un lugar de impetuosas exaltaciones. Poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto y medio, surge un breve interludio que sirve para que cierta dosis de esa exaltación se articule dentro de la bien definida arquitectura musical. Más adelante, otro interludio sacará al frente un aura misteriosa, la cual se volverá predominante en lo que resta del tema, algo que se refuerza con el tenor ambient de la coda. Muy buen inicio de álbum. A continuación, llega el turno de ‘Fractal Guitar Goes To Africa’, que, tal como lo sugiere su título, se explaya en un swing exótico mientras el armazón sónico global revela un fulgor imponente. Las vibraciones extrovertidas mantienen una firme constancia en medio de las ligeras variantes que surgen en el camino. ‘Haumea’ es la nueva versión de un tema de “Transneptunian Planets” del dúo de J. Peter Schwalm y THELEN. En este contexto, la ingeniería sónica resuena inicialmente con un aura crepuscular muy pronunciada, lo cual hace que el sutil desarrollo temático se deje arropar masivamente por flotantes capas cósmicas. El swing de la batería mantiene un perfil jazzero, el cual se torna un poco más macizo mientras la pieza se impulsa por un crescendo psicodélico. Lo cósmico se volvió señorialmente denso. ‘Crossroads’ (composición dedicada a Bill Laswell) es una pieza donde se destaca la lucidez matemática de los juegos de síncopas mientras los músicos actuantes elaboran una cristalina mezcla de space-rock y etno-fusión. Este último factor facilita el refuerzo de un groove grácil. 
 
‘Creatures Of The Night’ elabora una estrategia híbrida desde los ecos recibidos de los dos temas precedentes: las agitaciones espaciales de uno y los meticulosos matices exóticos del otro. Dentro de este esquema musical, los instrumentos se asocian dentro de un muy fluido entramado marcado por un espíritu contemplativo. La dupla de ‘Eclipse, Phase 1 (Into The Darkness)’ y ‘Eclipse, Phase 2 (Into The Light)’ ocupa un espacio global de poco más de 14 ¼ minutos. La Fase 1 se deja llevar por una refinada gracilidad desde donde se expande una ácida serenidad que coquetea con lo espectral. Reina primordialmente un talante minimalista en el hecho de que los retazos abstractos de las guitarras ocupen un rol tan protagónico sobre la poderosa base de batería. La Fase 2 exhibe un groove sólido desde el primer instante, siendo así que su sobria parsimonia sirve para que la atmósfera general se enriquezca de forma sostenida mientras los diversos ornamentos de guitarra y de teclados van aportando sus matices propios al paisaje integral. A poco de pasada la frontera del tercer minuto y medio, el armazón sonoro recibe una musculatura renovadora bajo el punzante embrujo del solo de guitarra. Una oportuna contraparte a la Fase precedente cuya serenidad postrera sustenta un envolvente epílogo elegantemente aterrizado. El cierre del repertorio lo trae ‘In Search Of The Miraculous (Coda)’, una excursión atmosférica bien ajustada a su propia espiritualidad arcana. Todo esto fue “Fractal Guitar 4”, una nueva muestra de la visión artística de STEPHAN THELEN en su muy peculiar manera de diseñar texturas dentro de la experimentación rockera. Muy recomendable.
 
 
Muestra de “Fractal Guitar 4”.-
Eclipse, Phase 2 (Into The Light): https://stephanthelen.bandcamp.com/track/eclipse-phase-2-into-the-light

Monday, April 13, 2026

ANGINE DE POITRINE, la nueva voz de la avanzada math-rockera francocanadiense



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos al dúo francocanadiense ANGINE DE POITRINE y su reciente segundo trabajo de estudio: “Vol. II es el simple título de esta obra fonográfica que fue publicada por vía independiente a inicios del presente abril (hace muy poco). Sucede por menos de dos años a “Vol. I”, disco que llamó bastante la atención en su momento, y ahora tenemos este nuevo álbum con miras a la consagración de ANGINE DE POITRINE. Este ensamble conformado por KHN de Poitrine [guitarras microtonales, bajo, sintetizador, loops y voz] y Klek de Poitrine [batería, percusión y voz] se inició en 2019 en la localidad de Sigueney, siendo así que su visión musical se centra en la virtuosa travesura de combinar los paradigmas de HELLA, BATTLES y ULTRAZOOK con algunos tintes Zappianos y otros inspirados en el patrón Crimsoniano de los 80. Básicamente, se trata de un híbrido de math-rock y avant-prog con una masiva dosis de jovialidad. El hecho de que los dos músicos gusten de disfrazarse sobre el escenario capitaliza visualmente lo que en la práctica concreta es la realización de una visión dadaísta del rock experimental con orientación progresiva. El material aquí contenido fue grabado en los estudios Gramofaune y Centre dExpérimentacion Musicale (CEM); Tek de Poitrine se hizo cargo de la mezcla y la masterización. La imagen de la portada es de la autoría de Arielle Corbeau en base a una composición visual de Rémi Sauvé. El dúo agradece el apoyo financiero que recibió de parte del Conseil des Arts du Canada para la producción concreta de este disco (que, en la logística de estudio, estuvo a cargo del grupo junto a Fabien Peterson).

Repasemos ahora los detalles mismos del repertorio. Los primeros 6 ½ minutos del disco están ocupados por ‘Fabienk’, una pieza que deja constancia plena de su agilidad sistemática desde los primeros instantes. Las pulsaciones iniciales de la guitarra marcan la pauta para lo que pronto implosionará como un ejercicio de sofisticadas síncopas impulsadas por una jovialidad surrealista que algo debe al paradigma de PRIMUS, pero que mayormente se asienta en el estándar math-rockero de los 90 en adelante. Los cánticos juguetones que surgen a mitad de camino apuntalan drásticas tonalidades humorísticas antes de que el bloque sonoro retome el groove inicial. Un estupendo punto de arranque tras el cual emerge ‘Mata Zyklek’, tema que tiene la misión de recoger los ecos de la pieza inaugural y hacerlos virar hacia una ingeniería más tensa y más visceral. Eso sí, el aura traviesa sigue incólume y lo que suena parece una remodelación del no-wave a través de un filtro conjunto de la compacidad muscular de NEU! y la algarabía radical de ULTRAZOOK. El uso del impetuoso esquema rítmico diseñado para la ocasión tiene algo de mecanicista mientras los riffs centrales juegan con bien perfiladas variantes a través del atropellado trayecto; mientras tanto, los juegos polirrítmicos de la batería logran dar consistencia a este despliegue de esquemáticas variaciones. La luminosidad ha estado en aumento. pero ‘Sarniezz’ se encarga de jugar con vibraciones un tanto más ceremoniosas en buena parte de su desarrollo temático, aunque el aspecto del vigor rockero, éste sigue incólume. De hecho, absorbiendo un reciclaje del motorik empleado en varias secciones del tema precedente, acentúa su talante machacante. También hay algunos elementos del aspecto más ácido de THE RESIDENTS. Cuando llega el turno de ‘Utzp’ – el tema más extenso del disco con sus más de 6 ¾ minutos de duración –, el dúo se dispone a jugar con climas y ritmos circenses con algunos matices folclóricos de inspiración eslava. El crescendo que se impone a mitad de camino sirve para reactivar un dinamismo explosivo que pone una amena cuota de metal experimental dentro del constante delirio lúdico. 

‘Yor Zarad’ revela una experimentación con sugerentes aires arábigos en el armazón temático con el cual el grupo quiere volver a hacer un nuevo ejercicio de prestancia intrépida. Básicamente, lo que el dúo perpetra aquí es una síntesis de los espíritus expresivos de los temas #2 y #4, pero se preocupa por brindar algo nuevo dentro de un esquema de trabajo ya reconocible, y el recurso renovador es el empleo de escalas exóticamente cautivadoras para el motif central. Se puede advertir algunos trazos de punk-jazz en los parajes más aguerridos. También cabe resaltar notar que, cerca del final, entra a tallar el solo de guitarra más filudo de todo el álbum: es breve, pero su impacto es muy crucial para completar los matices incendiarios del clímax conclusivo. El cierre del repertorio llega de la mano de ‘Angor’, un tema que remodela los aires señoriales de la pieza #1, esta vez, con un talante un poco más grave: de paso, también notamos una reiteración de las franjas sonoras exóticas que también fueron relevantes para el tema precedente. Una vez más, el enfoque polirrítmico de la batería funciona con una perfecta mezcla de precisión arquitectónica y vitalismo. Todo esto es lo que se nos brindó desde los cuarteles de este peculiar grupo quebequense que es ANGINE DE POITRINE. Durando poco menos de 37 minutos, “Vol. II exhibe, de manera muy pareja, suficientes dosis de ingenio y fuerza de carácter como para erigirse en un ítem sumamente relevante para la vanguardia math-rockera de este año 2026. Sin duda, muy recomendable para cualquier fonoteca de rock artístico debidamente actualizada.  


Muestras de “Vol. II”.-

Friday, April 10, 2026

TELEGRAPH: la topografía prog-psicodélica de unas mentes rockeras de Israel

 
 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy presentamos al grupo israelí TELEGRAPH y su segundo trabajo fonográfico “Topography Of Mind”, el cual fue publicado el 22 de febrero último por vía autogestionada. Este cuarteto conformado por Avi Barak [batería y flauta], Liran Herrnstadt [bajo y voz], Eze Sakson [teclados y sintetizadores] y Tal Rubinstein (Stein) [guitarras y coros] cultiva una modalidad híbrida de psicodelia contemplativa y prog sinfónico a la usanza retro. Su disco anterior “Mir”, que data de septiembre de 2018, ya había llamado la atención en varios blogs dedicados a la difusión del art-rock, y ahora, este disco sucesor promete hacerlo aún más. TELEGRAPH se fundó en la ciudad de Tel Aviv en el año 2009 con músicos residentes en varias ciudades (Natanya, Tel Aviv, Ramat Gan y Hod Hashron). Tras un periodo de ruptura, el grupo se reunificó y empezó a centrarse en una carrera más consistente y, bueno, ya tiene en s ucurrículum un segundo disco de estudio. El material aquí recogido fue grabado en los Shalter Studios en marzo de 2024, siendo Itai Zichri el ingeniero de sónido. Él mismo compartió con Lenny Ben Basat las labores de mezcla y masterización. “Topography Of Mind” es un álbum conceptual sobre la memoria, sus pulsiones internas y sus maneras de manifestarse exteriormente. El grupo refuerza esta noción con una cita del poeta judío ucraniano SAUL TCHERNICHOVSKY: “El hombre no es sino el molde del paisaje de su tierra natal.” En algunos pasajes de este álbum, la gente de TELEGRAPH tuvo la colaboración de Salit Lahav. La portada fue realizada por Michael Druks. Bueno, revisemos ahora los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos convoca.
 
La pieza justamente titulada ‘Topography Of Mind’ se encarga de abrir el repertorio y lo hace a lo grande. Tras un breve preludio dirigido por la flauta a la que pronto se unen los demás  instrumentos en un efímero delirio cósmico, el grupo arma un motif bastante ágil con nostálgicos ribetes Camelianos; el solo de órgano ostenta una eficiente vivacidad y el posterior solo de guitarra despliega un esplendor bastante estilizado. A mitad de camino emerge un interludio espacial que, de a pocos, pone los cimientos para un segundo despliegue de tonalidades sinfónicas, esta vez, situadas en un terreno híbrido entre los PINK FLOYD de 1975 y los GENESIS de 1976. En este nuevo contexto musical, la atmósfera lánguida sirve para impulsar una espiritualidad relajada e introspectiva. Los efectos finales son de alguien subiendo a un vehículo y encendiendo la radio y es así como llega el turno de ‘Field Of Fade Memory’, la pieza más larga del disco con sus 11 ¾ minutos de duración. Comienza con una aureola de expansiva y envolvente balada pastoral (como WHITE WILLOW y JORDSJØ), acomodándose a una ampliación de las vibraciones introspectivas que ya se introdujeron en la canción de apertura. Una segunda sección anima un poco las cosas con un luminoso motif en 7/8 que parece modelado bajo las guías simultáneas de GENESIS y ELOY. Una vez retornado el foco folk-progresivo, la banda le añade unos matices extra para gestar un epílogo en clave ensoñadora. Posiblemente tenemos aquí el cénit definitivo del álbum. ‘Valley Of Delirium’ perpetúa varios de los índices expresivos anteriores, empezando con un severo ahondamiento en los colores pastorales para la sección prologar. El notoriamente parsimonioso swing armado para el cuerpo central arrastra la sedosa gentileza del susodicho prólogo para que, en manos de los instrumentos eléctricos, ella adquiera un aura más engalanada. Poco antes se llegar a la frontera del octavo minuto, surge una punzante figura de bajo que empuja al colectivo a dejarse llevar por una luminosidad extrovertida que se deja arropar apropiadamente por texturas joviales dominadas por el sintetizador. El epílogo se basa en una retoma del prólogo. 
 
‘Somewhere Along These Lines’ es el tema encargado de cerrar el álbum. Su línea de trabajo se asemeja en buena medida a la del tema #2, aunque con una suntuosidad más señorial, mostrando una gran cercanía con el paradigma de los PINK FLOYD de 1973-75. La sosegada estructura rítmica sostiene solventemente a las capas de teclados así como a los sucesivos solos de guitarra y de sintetizador, lo cual se traduce en una sobria suntuosidad que sabe ser elocuente con relativa delicadeza. Alrededor de la frontera del sexto minuto se empieza a instalar un nuevo motif que es, a su vez, más refinado y más misterioso: de este modo, el ambiente general incrementa su aura solemne, la cual incorpora algunos aires post-rockeros en su armazón sónico general. Todo esto es lo que se nos ofrece con “Topography Of Mind” desde los cuarteles de TELEGRAPH: una creativa muestra de reactivación del estándar prog-sinfónico para nuestros tiempos donde la estrategia musical pone énfasis en atmósferas meditabundas y una sistemática claridad melódica en clave de evocadora sencillez. En general, un disco bastante recomendable para cualquier buena colección de art-rock. 
 
 
Muestras de “Topography Of Mind”.-
Topography Of Mind: https://telegraphband.bandcamp.com/track/topography-of-mind
Field Of Fade Memory: https://telegraphband.bandcamp.com/track/field-of-fade-memory

Tuesday, April 07, 2026

La energía cinética de la vanguardia progresiva colombiana bajo el veloz timón de SINGLELITO


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Tenemos grandes novedades desde los cuarteles musicales de SINGLELITO, el niño prodigio de la vanguardia progresiva sudamericana: su nuevo álbum, el cual se titula “In Absence Of Velocity” acaba de salir al mercado por vía del sello español áMARXE en estos primeros días de abril. Cómo olvidar el gran impacto que nos causó su primera obra de larga duración 
“Non-Consciousness” en el pasado año 2025 y ahora llega esta nueva obra fonográfica cuando el año 2026 todavía no culmina su primer tercio. El multiinstrumentista y compositor SINGLELITO, cuyo verdadero nombre es Juan José Pinto Abadía vuelve a lucir su infatigable creatividad bajo las combinadas coordinadas del jazz-prog, el avant-prog y la psicodelia de viejo cuño. En este nuevo disco, SINGLELITO se hace cargo de todas las pistas de batería y casi todas de los teclados, además de casi todas las guitarras, casi todos los bajos y el canto. Colaboran con él ocasionalmente Esteban Aparicio (trompeta), Ricardo Santiago (teclados), Luis Eusse (bajo), Ainner Navarro (guitarra), Iván Insignares (guitarra) y Angie Bula (voz). Siempre multi-funcional, SINGLELITO realizó las labores de ingeniería de sonido, mezcla y masterización. El material de “In Absence Of Velocity” fue casi íntegramente compuesto por él, salvo un tema donde comparte la autoría con Santiago y Eusse; las sesiones de grabación tuvieron lugar entre julio y noviembre de 2025, tanto en los Singularity Studios como en la Universidad del Norte de Barranquilla. La imagen de la portada es de la autoría de María Clavijo. 
 

Durando poco menos de 9 ½ minutos, ‘Low-Level Depictions Of Uncensored Kinetic Works’ abre el repertorio del disco y lo hace con un desarrollo de diversos grooves e índices temáticos al más puro estilo jazz-progresivo que usualmente denominamos Canterbury. Con el manejo de variables esquemas rítmicos que se unen hiladas con trasparente fulgor, eso sí, no sin cierta tensión en algunos pasajes, se revela un travieso manejo de las influencias de HATFIELD AND THE NORTH, el Ayers de 1970-71 y los SOFT MACHINE de los dos primeros discos a través del filtro híbrido de HOMUNCULUS RES y RASCAL REPORTERS. Los arreglos son chocantes en algunas instancias, los diseños melódicos, nunca, hay en ellos una calidez muy especial. Es la pieza más extensa del álbum y su primer punto culminante. A continuación, llega el turno de un tema no mucho más breve: de hecho, dura 8 ¾ minutos y se titula ‘Handprints Of A Wealthy Settler’. Siendo su ingeniería rítmica menos liberal que la que sostuvo al tema inaugural, SINGLELITO aprovecha el momento para explorar un swing más  focalizado, además de algunos filos más aguerridos en la log instrumental, especialmente, los guitarreos. Las líneas de bajo resultan consistentemente sofisticadas para completar los espacios señalados por un entramado rítmico que todavía sigue siendo complejo. En todo caso, se nota un realce de lo jazzero dentro del marco progresivo diseñado para este cuadro musical particular. En la sección epilogar, el groove se agita notoriamente para desplegar una jovialidad traviesa que parece arrojar de una vez toda la alegría escondida en los minutos precedentes. ‘Old People Sit Outside’ suena como una balada de Wyatt remodelada por una combinación de NATIONAL HEALTH y MOVING GELATINE PLATES mientras mantiene el nervio propio de unos EGG. La elaboración de un complejo swing ayuda a proveer de un candor surrealista al bien perfilado esquema melódico. El solo de órgano que emerge en algún lugar del medio ostenta una aureola aristocrática, y no sólo eso, también abre campo a la luminosidad exhaustiva que ha de signar el pasaje final. Otro cénit del álbum.
 
‘Lovesong – Letter – Poem – Anything For Ale’ es una canción celebratoria cuya explícita aura de alegría se explaya en un esquema sonoro que sintetiza las texturas y grooves de las dos piezas precedentes, dando al bloque general una dosis extra de agilidad. Los solos de guitarra portan un garbo muy oportuno para la intensificación de la maraña subyacente que se arma con los demás instrumentos actuantes, especialmente en los últimos minutos. El golpe final es la conclusión adecuada para esta exquisita algarabía jazz-progresiva. Los 6 minutos postreros del repertorio están ocupados por ‘Fuente’, la canción más reflexiva del lote. En una primera instancia, es la guitarra quien, al situarse en un lugar protagónico, se pone sobre sus hombros la labor de realzar el armazón general de la instrumentación; para un momento posterior, es el órgano quien se encarga de guiar el momentum estructural. La inserción de tempos inusuales en varios interludios instrumentales y ciertas capas de teclado ayudan a la canción a hacer creativos virajes hacia una densidad sistemática. De hecho, la canción concluye su trayecto en un lugar totalmente distinto del que había partido, como el paisaje inundado por un dique roto que 4 minutos antes parecía contener todo con firmeza. 37 minutos más o menos, eso es todo lo que ha necesitado SINGLELITO para impresionados una vez más con este despliegue de energía cinética en el arte del sonido para beneplácito de la vanguardia progresiva colombiana y, en general, de Sudamérica. SINGLELITO está en un estado de auge perpetuo, tal como se muestra a lo largo y ancho de “In Absence Of Velocity”, un disco tan fabuloso como peculiar; dignifica cualquier buena fonoteca dedicada a las diversas avanzadas del rock de nuestro tiempo. Totalmente recomendable.
 
 
Muestras de “In Absence Of Velocity”.-
Low-Level Depictions Of Uncensored Kinetic Works: https://amarxe.bandcamp.com/track/low-level-depictions-of-uncensored-kinetic-works
Old People Sit Outside: https://amarxe.bandcamp.com/track/old-people-sit-outside
 

Saturday, April 04, 2026

PLANTOID: segundo resplandor dentro de la nueva generación del rock experimental británico



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión tenemos la ocasión de presentar al grupo británico PLANTOID, el cual está conformado por el trío de Chloe Coyne [voz], Tom Coyne [guitarras] y Louis Bradshaw [batería]. 
“Flare” es el título de su segundo disco, el cual fue publicado en vinilo por el sello Bella Union a fines del pasado mes de enero; sucede por casi dos años a “Terrapath”, el trabajo anterior donde el grupo operaba como un cuarteto. PLANTOID surgió de las cenizas de MANGO, grupo formado en el 2019 por Chloe y Tom tras mudarse a la localidad de Brighton, logrando dicho grupos ampliarse y cambiar su nombre con el que ahora tienen. Tras llamar la atención de un público de culto, la gente de PLANTOID se ha erigido ahora como una voz importante dentro de la nueva generación del rock experimental británico. Si “Terrapath” fue una exuberante aventura ecléctica confluyente con la psicodelia, el math-rock, el avant-prog y el jazz-rock, ahora “Flare” nos muestra a un grupo que procura volver al sonido más rudo de sus inicios, enfocándose principalmente en el vigor del math-rock y los matices de la psicodelia progresiva, aunque sin abandonar del todo el amor por lo complejo que viene con el rock artístico en sí mismo. El proceso de creación del material aquí contenido y las ulteriores sesiones de grabación tuvieron lugar en Penhesgyn Hall, Anglesey, Gales del Norte. durante el otoño de 2024. Natham Ridley, junto al trío, se encargaron de organizar las sesiones de grabación. Revisemos ahora el repertorio de este disco que ilustra muy bien su título, un destello permanente de energía creativa.


Los primeros 6 ½ minutos del repertorio – o casi – están ocupados por ‘Parasite’, una poderosa pieza que se proyecta hacia una bien hilada alternancia de sobresaltos math-rockeros en la sección prologar y la expansión de elegantes atmósferas jazz-progresivas para el cuerpo central. El canto de Chloe Coyne es cautivador mientras viaja cómodamente a través del moderadamente sofisticado esquema melódico. Lo que suena es como un híbrido entre BENT KNEE y ZEVIOUS en su faceta más sutil. La canción concluye con un breve reprise del motif inicial, cerrando su círculo estructural con perfecta naturalidad. Gran inicio de disco. Sigue a continuación ‘Ultivatum Cultivation’, una canción un más relajada que se apoya en el manejo sobrio del potencial vigor rockero del bloque temático para permitir el lucimiento puro del bloque melódico en clave de jazz-prog. El canto femenino sigue igual de embrujador, haciéndose notar una acentuación del talante introspectivo mientras el desarrollo temático fluye bajo el manto de una atmósfera grácilmente crepuscular. ‘The Weaver’ sigue adelante con la exploración en estas vibraciones jazzeras a fin de remodelar el potencial evocador de las mismas. La batería despliega una creatividad especial en el swing, lo cual motiva a la guitarra a crear renovadas texturas a lo largo de la estructura instrumental. ‘Dozer’ es una pieza particularmente intrépida que saca buen provecho a la naturaleza ácida de sus riffs y grooves. Hay algo peculiarmente conectado con el legado de NEU! a través del filtro stoner en el seguimiento machacón del núcleo temático, el cual resuena como algo más sofisticado de lo que su explícita garra parece mostrar superficial y exclusivamente. La banda suaviza su enfoque en la sección epilogar, lo cual añade un aura un tanto misteriosa al asunto. La segunda mitad del disco se inicia con ‘Good For You’ una canción bastante peculiar por la manera en que empieza con una actitud ensoñadora basada en el estándar del acid folk para luego arrojarse hacia una vibrante ingeniería math-rockera con genuinas pretensiones progresivas. Las majestuosas agitaciones que se apoderan del centro temático son manejadas con un toque embrujador, siendo así que el canto es muy relevante para causar este efecto. El epílogo se inserta en una caverna calmada donde todo parece estar hundiéndose en la nada. Todo un cénit del álbum con su manera aristocrática de arropar al nervio rockero.
 
  

‘Worn’ sirve para que el trío vuelva a explorar la senda de la elegante gracilidad. Las texturas otoñales que se manifiestan en el bloque instrumental mantienen una bien perfilada consistencia que, en algunas instancias, incrementa su aureola de distingión. Después de esta cautivadora canción emerge ‘Splatter’, la cual se sitúa en sus antípodas con su esquemad de trabajo centrado en una coqueta visceralidad. Imaginemos un híbrido de BENT KNEE y SONIC YOUTH a través de un filtro Crimsoniano al estilo de los 80. El empleo de un tempo complejo brinda un peculiar exotismo a la musculatura rockera en curso. Cuando llega el turno de ‘Slow Moving’, la banda regresa a su faceta más jazzera con un buen pulso; el groove fusionesco es manejado con milimétrica precisión mientras los guitarreos de cariz post-rockero proyectan una elegante iluminación de atardecer. Siendo la pieza más extensa del disco con sus cerca de 7 ½ minutos de duración, ‘Daisy Chains’ es también la encargada de cerrarlo. Su misión se centra en sintetizar los espíritus expresivos de los temas #2, #5 y #8. Un híbrido de jazz-prog, post-rock y psicodelia etérea. La inserción de un interludio sutil realza inteligentemente el colorido sonoro, usándolo como un puente hacia un crescendo fastuoso y contundente. Culminante elevación de un impactante cierre de telón. Todo esto fue lo que se nos brindó con “Flare”, el segundo resplandor fonográfico de PLANTOID. Muy importante es el aporte que da este grupo al ideal de la experimentación progresiva de nuestros días desde Gran Bretaña: éste es un disco muy recomendable para cualquier buena colección de rock artístico de todos los tiempos y lugares. 


Muestras de “Flare”.- 

Thursday, April 02, 2026

RADIANT MOON: el aquí y ahora del rock progresivo estadounidense



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión se da el turno de presentar al grupo estadounidense RADIANT MOON, el cual está conformado por Brian Facklam [teclados, clarinete y voz], Dave Shahin [guitarras, bajo, teclados, percusión y voz], Nick Lieto [trompeta y primera voz] y Jimmy Grillo [batería]. Su álbum debut “Now’s The Time” fue publicado por el sello Deko Music en el último día de enero del pasado año 2025: llega un poco tarde esta reseña, es verdad. Colaboradores ocasionales fueron Michale Sapienza (saxo tenor y flauta), Pamela Facklam (cello) y Ryan Johnson (guitarra). Los orígenes de RADIANT MOON se remontan al año 2021, cuando surgió esta comunión de veteranos provenientes de diversos proyectos y bandas de rock progrersivo y jazz-rock. Por ejemplo, Nick Lieto proviene de las filas del inolvidable grupo FROGG CAFÉ. Pasemos ahora a los detalles específicos del contenido de “Now’s The Time”.


Ocupando un espacio de 7 ¾ minutos, ‘Waking Dream’ abre el repertorio con fuerza de carácter. El groove central de la primera parte se explaya en un aura de sofisticación sumamente estilizada en términos de claridad melódica, algo realizado al modo de un híbrido de YES y GENTLE GIANT. La segunda parte pasa a un ambiente relajado sobre un tempo lento que permite que el nuevo índice temático ostente su solemnidad esencial; el rol de los teclados se hace aún más decisivo dentro del entramado general, gestando recursos de suntuosidad de una manera razonablemente controlada. El disco comienza con un cénit, una movida muy valiente. Sigue a continuación ‘Castaway’ sigue a continuación para elaborar un espacio melódico con un fuerte componente contemplativo, ubicándose en un espacio intermedio entre el fulgor existencialista de unos ECHOLYN y la musculatura aristocrática de unos RESISTOR. El swing armado sobre un compás de 7/8 es operado con una efectiva gracilidad mientras el motif central se va reforzando a paso firme. Alrededor de la frontera del tercer minuto y medio, una sección intermedia emerge con una espiritualidad lánguida arropada por una luminosidad sinfónica de corte Yessiano, aterrizando todo finalmente en una retoma del groove inicial. Otro momento culminante del álbum. ‘We Are One’ empieza con un absorbente prólogo cósmico para luego abrir paso a un cuerpo central emparentado con el paradigma histórico de KANSAS y, en cierto sentido, también con BUBBLEMATH. Esta canción pudo ser un poco más extensa, pero es que llega el turno de ‘Keep The Faith’ es una canción bastante amable que exhibe otro ejercicio de claridades melódicas donde lo progresivo se deja atravesar parcialmente por la gracilidad del pop-rock. ‘One Life’ es una balada sinfónica apoyada en el armazón común de piano y refinadas orquestaciones de teclados, siendo éstos complementados por el clarinete y el cello. La sexta pieza del álbum es la que justamente le da título. ‘Now’s The Time’ se eleva desde la solemnidad envolvente de la canción precedente para articular algo un poco más dinámico, aunque lo ceremonioso sigue siendo lo primordial a la hora de edificar las coordenadas expresivas de la canción. Las delicadas agitaciones jazz-rockeras de la batería y los cautivadores solos de trompeta que emergen a lo largo del camino otorgan una clara distinción al desarrollo temático.

‘Leave Yourself Alone’ es un excelente instrumental que se apoya en los ecos de los dos primeros temas del álbum, esta vez ampliando el ímpetu en el swing mientras implanta una refinada ingeniería melódica. Los aportes del saxo permiten un inspirado explayamiento de la paleta sonora en curso mientras la batería desarrolla una de sus labores más complejas dentro del álbum. Es en estos momentos de mayor soltura cuando el cuarteto (y sus ocasionales colaboradores) despliegan los más elevados resplandores de su encanto musical. Cuando llega el turno de ‘Nirvana’, la banda vuelve a exorcizar los fantasmas de KANSAS a la par que remodela sus nexos estilísticos con ECHOLYN. Estando el tempo organizado en 5/4, el ensamble aprovecha la ocasión para revestir de elegancia la agilidad señorial del momento. ‘Take My Hand’ es una canción bastante gentil donde las ágiles vibraciones perpetradas por la batería son muy funcionales para el destaque de los matices folk-rockeros del núcleo temático. Algo de jazz hay en el armazón rítmico y ese aspecto se destaca un poco más (sólo un poco) con las intervenciones del saxo. El cierre del repertorio llega de la mano de ‘Never Again’, una expresionista semi-balada progresiva que tiende puentes entre los patrones de YES y STYX. Los punteos de la primera guitarra se amoldan perfectamente a las líneas vocales antes de volar por su cuenta en las instancias finales. Todo esto fue lo que se nos brindó desde los cuarteles de RADIANT MOON con “Now’s The Time”: nos ha tomado casi un año de demora para prestar la debida atención a la propuesta de este grupo y más de un año para terminar esta humilde reseña, pero de inmediato advertimos que es una parte relevante del aquí y ahora dentro de la escena progresiva estadounidense. Bastante recomendable.


Muestras de “Now’s The Time”.- 

Tuesday, March 31, 2026

La aventura orquestal del maestro indonesio DEWA BUDJANA



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos un disco muy particular dentro del canon del maestro DEWA BUDJANA, cuya carrera solista de muchos años le ha permitido erigirse en uno de los personajes emblemáticos del jazz-fusion contemporáneo de su país. “Praguenayama” es el título de esta obra cuya peculiaridad consiste en que es su primera producción con la compañía de una orquesta, en ese caso, la Czech Symphony Orchestra. La dirección de la orquesta estuvo a cargo de Michaela Růžičkova; dentro del ensamble académico, Ludvík Sklenář toca el primer violín mientras que Pavel Bĕloušek hace lo propio con el primer cello. BUDJANA, además de tocar las guitarras, diseñó los soundscapes. La publicación de “Praguenayama” tuvo lugar a inicios de febrero último por vía del infatigable sello MoonJune Records.

La dupla inicial de ‘Pranayama’ y ‘On The Way Home’ se encarga de asentar firmemente los principales focos musicales del álbum como una integridad. El tema inicial despliega un radiante y mágico tapiz de texturas emparentadas con el legado de jazz-fusion melódico del PAT METHENY GROUP de los 80 y 90. La persistencia del señorío cristalino en los arreglos musicales realza el carácter evocador de la composición. El segundo tema juega con el realce de los aspectos folclóricos en el armazón percusivo mientras los aportes orquestales plasman su prestancia con oportuna sobriedad. En los últimos minutos emergen unos calculados arrebatos de fastuosidad, metiéndose en medio un hermoso solo de guitarra acústica cuyas sedosas vibraciones realzan el envolvente lirismo en curso. ‘Sasih Sadha’ entra a tallar con un aura grave, ceremoniosa, en cierto modo misteriosa, pero, en realidad, se trata de un sortilegio delicado que emana de un paisaje sonoro étnico sumamente estilizado. El refuerzo constante del cuerpo central preserva su encanto a pulso firme. ‘Dreamland’ persiste en la gestación de amables climas exóticos mientras retoma el grácil fulgor del tema inaugural. Teniendo un talante un poco más ligero que cualquiera de los tres temas precedentes, su presencia es como una suave brisa de sonidos gentiles.

‘Karma’ cierra el repertorio llevando un poco más allá el impacto del sereno encanto envolvente con el que BUDJANA y sus compañeros de academia han remodelado el discurso fusionesco. La plena claridad melódica de la composición se luce especialmente en el perfecto entramado que engarza a la guitarra acústica con las maderas, estando siempre allí las cuerdas para asegurar la debida suntuosidad. Ésta se impulsa aún más con la intervención de la guitarra eléctrica a lo largo de la segunda mitad. Lo que suena aquí es como un JOAQUÍN RODRIGO filtrado a través de tenues aires del Cercano Oriente. Así fue nuestra experiencia con “Praguenayama”, una obra tan breve como bella que sirve como una nueva orientación para la visión musical del veterano crack DEWA BUDJANA. Poco más de 29 minutos, ése es todo el tiempo que necesitó este repertorio para hacer gala de de su cautivadora belleza. 


Muestras de “Praguenayama”.- 

Saturday, March 28, 2026

El cubo eléctrico de los maestros WACKERMAN, MACHACEK, HUNT y HASLIP

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

El 19 de marzo último salió al mercado un fabuloso disco de jazz-rock gestado colectivamente por el baterista CHAD WACKERMAN, el guitarrista ALEX MACHACEK, el teclista STEVE HUNT y el bajista JIMMY HASLIP: maestros todos. Este ilustre cuarteto residente en Los Ángeles, California, tiene en el mercado una estupenda obra fonográfica titulada “Quube” desde la fecha señalada anteriormente: publicada por vía independiente, los tres primeros músicos mencionados fungieron como productores. Para una gira europea desarrollada en estos meses de febrero y marzo, el cuarteto operó con el nombre de CHAD WACKERMAN & THE L.A. ALL-STARS. Un nombre simpático, pero también muy adecuado debido al pedigrí de cada integrante. Tenemos a WACKERMAN con su célebre larga estadía en la banda del legendario Frank Zappa y también otra con el menos legendario Allan Holdsworth; también tiene en su haber unos discos solistas muy elogiados por la prensa especializada. MACHACEK, oriundo de Austria, tiene una amplia trayectoria como integrante de UKZ, BPM y BRAND X, diversos colectivos efímeros y, sobre todo, una interesante discografía solista en el área del jazz-rock experimental. HUNT tiene un gran currículum como integrante de bandas de Billy Cobham, Bruce Gertz, Stanley Clarke, Allan Holdsworth, incluso THE MAHAVISHNU PROJECT. HASLIP es principalmente conocido por ser miembro fundador de YELLOWJACKETS a fines de los 70, y también cuenta con una amplísima trayectoria como integrante de grupos ajenos y sesionista. Es el mayor de todos aquí, habiendo nacido en el último día del año 1951. Revisamos ahora los detalles específicos del repertorio de “Quube”. 

‘Electric City’ pone el rumbo inicial a las cosas y lo hace con notable esplendor. Las vibraciones crepusculares que se imponen desde el mismo punto de partida pronto se tornan en un foco central para que el elegante motif principal se desarrolle con un vigor controlado: la función de la guitarra es muy efectiva en este aspecto, mientras que el piano eléctrico, cuando llega su turno, guía al ensamble integral a exorcizar los fantasmas de WEATHER REPORT y RETURN TO FOREVER. El retorno de la guitarra se sitúa en un área razonablemente relajada antes de que el esplendor inicial llegue con nueva fuerza en el minuto final. La miniatura ‘Make Lying Wrong Again’ sigue a continuación para exhibir una aureola flotante, casi ensoñadora, que sostiene un aire de expectativa: a partir de allí emerge ‘Tantric Tantrum’ para lucir una gracilidad mágica cuyo gancho principal se reparte entre el sofisticado swing armado por la batería y los embrujadores sortilegios emanados de las líneas de la guitarra (MACHACEK resucita a Holdsworth a través de su propio sentido del color sónico). La asociación de los lucimientos particulares está bien calibrada por la hermandad eficiente. Poco antes de llegar a la frontera del tercer minuto y medio, la pieza gana en musculatura para que los colores utilizados se intensifiquen mientras preservan su señorío colectivo. No nos hubiera molestado que este tema durara un poco más, pero es que llega el turno de ‘Parachutes And Landings’, una pieza que vuelve a la espiritualidad expresiva del tema inaugural mientras incrementa su dosis de suntuosidad. Los ornamentos trazados por la batería permiten que se fortalezcan ocasionales recursos de agilidad en medio de la serenidad inherente a la composición. Una mención especial va para el solo de sintetizador que emerge a mitad de camino, es uno de los más hermosos del disco. Un cénit del álbum. ‘Two Trios’ sube un poco el vigor expresivo para introducir algunos elementos de funk en el swing básico de la pieza: claro está, se trata de una nueva manera de centrar el aristocrático dinamismo con que se concretan las interacciones entre los músicos. Algunos persistentes juegos de disonancias revelan también un cierto filo vanguardista en varias instancias del desarrollo temático (atención a los duelos de guitarra y teclado que emergen en algún pasaje del último tercio). 

‘Kate’s Song’ es una hermosa pieza de piano cuyo talante evocador se centra en matices de inspiración impresionista, algo así como la faceta más introspectiva de un Keith Jarrett. El lirismo fluye con un fulgor consistentemente sereno, y a partir de la última nota emerge ‘A Better World’. Este tema cumple con la función de remodelar el esplendor estructural que ya presenciamos desplegado en los temas #1 y #4, pero con un centelleo más contundente. las florituras del piano aportan una frescura muy especial al bloque sonoro y el subsiguiente solo de guitarra es uno de los más cautivadores de todo el repertorio. La sección epilogar retoma el aura contemplativa de la pieza precedente con eficaz soltura. Cuando llega el turno de ‘Qualia’, el cuarteto se dispone a dar un nuevo giro de tuerca a la estrategia de elaborar algo elegantemente enérgico a partir de un engranaje melódico mayormente relajado. El groove de la dupla rítmica es menos complejo de lo habitual, lo cual abre más espacio al liderazgo compartido de guitarra y teclado. Una vez más, el paradigma de Holdsworth es resucitado en su faceta introspectiva, sí, lo que suena aquí pudo también haber pertenecido a alguna de las obras del mentado maestro inglés entre 1989 y 1993. Un refinado solo de bajo prepara el terreno para la instalación epilogar. ‘I Like Your Old Stuff’ es la pieza más extensa del repertorio con sus 7 minutos y pico de duración y también es la encargada de cerrarlo. En lo más fundamental, su línea de trabajo comienza con una exploración de ingenierías rítmicas que coquetean con el free-jazz y bases armónicas complejas, algo así como si esta asociación de cuatro mentes quisiera soltar en una última instancia varias inquietudes que habían quedado reservadas hasta el momento. Tras este nervioso y un tanto extenso prólogo, emerge una secuencia de pasajes bien armados que vuelve a dar cabal muestra del ingenio melódico invertido en este proyecto. Siempre hay tiempo para nuevos solos impresionantes de guitarra y de sintetizador. Un final a lo grande para “Quube”, un muy recomendable ítem musical en cualquier buena colección. Muchas gracias a los grandes CHAD WACKERMAN, ALEX MACHACEK, STEVE HUNT y JIMMY HASLIP, estrellas inmensas del jazz-rock de las últimas décadas, por brindarnos esta excelente obra que significa un culmen excelso para el jazz-rock de nuestro tiempos. 


Muestras de “Quube”.-