Tuesday, April 07, 2020

KARFAGEN: un gran vuelo prog-sinfónico en una suite... y algo más


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy echamos un vistazo a KARFAGEN, uno de los proyectos del irremediablemente trabajólico compositor y músico progresivo ucraniano Antony Kalugin. Uno de los primeros lanzamientos progresivos de este año 2020 pertenece justamente a KARFAGEN y se titula “Birds Of Passage”, siendo así que la mayor parte de su repertorio consiste en la suite homónima de casi 44 minutos de duración; dicha suite está dividida en dos partes. La publicación de este disco tuvo lugar concretamente el 3 de enero pasado. Para la Primera Parte, se empleó en las letras secciones de la obra poética de HENRY WADSWORTH LONGFELLOW; para las letras de la Segunda, el referente fue WILLIAM BLAKE. También hay en el repertorio unos temas mucho más breves, siendo así que el primero de ellos también usa un poema de BLAKE para la letra. Claro está, toda la labor de composición musical es del buen Antony. El origen de la banda se remonta al año 1997, cuando Kalugin tenía recién 16 años, siendo ya entonces muy competente a los teclados y la guitarra. Pero recién en el año 2006 pudo KARFAGEN, ya como proyecto suyo, debutar con el álbum “Continium”, y la cosa no ha parado pues el disco que hoy reseñamos es el décimo de su catálogo (y eso que no estamos contando los siete discos que tiene con su otro proyecto SUNCHILD ni los dos que tiene con HOGGWASH, proyecto a dúo con el músico galés Will Mackey). Volviendo a “Birds Of Passage”, este álbum nos muestra una consistente permanencia de parte de Kalugin y sus colaboradores en el área del rock sinfónico, exhibiendo sus deudas con el paradigma inicial al modo retro, pero también incorporando dinamismos más modernos dentro del entramado sonoro. En este disco ha participado una buena cantidad de colaboradores: Mathieu Spaeter (guitarras), Konstantin Ionenko (bajo), Viktor Syrotin (batería), Aleksandr Pavlov (guitarra clásica), los vocalistas Tim Sobolev y Olha Rostovska, Aleksandr Pastuchov (fagot), Maria Baranovska (violín) y Elena Kushiy (flauta). 

Veamos ahora los detalles de este disco. Los títulos de las secciones de la Primera Parte de ‘Birds Of Passage’ son ‘Your Grace’, ‘Against The Southern Sky’, ‘Sounds That Flow’, ‘Chanticleer’ y ‘Tears From The Eyelids Start (Part 1)’. Por su lado, la Segunda Parte consta de las secciones ‘Eternity’s Sun Rise’, ‘Echoing Green’, ‘Showers From The Clouds Of Summer’ y ‘Tears From The Eyelids Start (Part 2)’. Comienza la Primera Parte de la suite con un prólogo centrado en un despliegue de tonalidad ceremoniosas y lánguidas, casi coqueteando con lo sombrío, pero es que en realidad es un cúmulo concentrado de fulgor que explota a todo dar poco antes de la barrera del segundo minuto. A partir de allí, el bloque instrumental y los arreglos vocales se focalizan en un vitalismo preciosista donde confluyen los inmortales legados de YES, EMERSON, LAKE & PALMER y GENESIS. El empleo de un compás inusual le da una dinamica muy especial a las meticulosas amalgamas armónicas, solos y orquestaciones de teclados que van emergiendo a lo largo del camino. Mientras avanza el desarrollo temático, los pasajes suntuosos y los solemnes se van alternando dentro de un cuadro musical general que no deja espacio sin llenar dentro de su estilizada pulcritud melódica. Algunos interludios de cariz introspectivo son empleados para añadir recursos de misterio al asunto. A poco de pasada la frontera del décimo minuto, las cosas llegan a un culmen de suntuosidad melódica, algo muy en línea con los principales trabajos solistas de RICK WAKEMAN y, hasta cierto punto, con el paradigma retro-progresivo surgido en los 90s (al modo de THE FLOWER KINGS y también de GLASS HAMMER). De este modo, se prepara el terreno para la secuencia que hila un nuevo momento de solemnidad serena con otro mucho más desbordante, diseñados para sustentar las siguientes secciones cantadas. Una vez terminado un electrizante clímax de talante Yessiano, la sección final se retrotrae a una ambientación calmada signada por un lirismo flotante (al modo de una cruza entre CAMEL y PINK FLOYD). 

La Segunda Parte de la suite comienza con una sonata de guitarra clásica, la cual emana una placidez envolvente que, de alguna manera, condiciona el despliegue de lirismo cálido y gentil que se habrá de explayar una vez instaurado el bloque instrumental íntegro. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto, las cosas se densifican notoriamente sin romper con la calidez reinante, la cual permanece bien instalada dentro de la cruza de los paradigmas Yessiano y Genesiano. Eso sí, se nota un garbo muy filudo tanto en los solos de sintetizador como en los de guitarra que se van turnando. Poco a poco, esta Segunda Parte va recogiendo los ecos de los momentos más enérgicos de la Primera, añadiendo un talante celebratorio al asunto. A poco de pasada la frontera de los 15 ½ minutos, todo se detiene para que el piano inicie el proceso hacia un pasaje melancólico repleto de matices contemplativos, muy patentes éstos en los ornamentos y solos de los teclados que entran a tallar mientras la sección rítmica elabora un tempo lento en 3/4. Cuando llega la hora del solo de guitarra, la cosa suena como un híbrido de Roine Stolt y Andy Latimer, lo cual ayuda a dar una musculatura extra a un pasaje tan ceremonioso como éste. Tal vez se trata del momento más hermoso de esta Segunda Parte. El epílogo llega de la mano de retazos cósmicos de tenor relajante, al modo de una paz conquistada tras meticulosas observaciones y exploraciones. Los dos temas más breves son los bonus tracks titulados ‘Spring Birds Delight’ y ‘Sunrise’, respectivamente. El primero de ellos ostenta una agilidad mesurada centrada en el medio tiempo organizado por la sección rítmica, oportunamente sazonada con efectivos ornamentos percusivos; mientras tanto, las comedidas florituras de la guitarra acompañan al canto. Esto suena a una encrucijada de PENDRAGON y HÖSTSONATEN. Por su parte, el segundo de estos temas desarrolla una remodelación de la primera sección de la Segunda Parte de la suite, resaltando su potencial bucólico al modo de un ANTHONY PHILLIPS, y dando un rol protagónico a la flauta. Además, con la adición de suaves percusiones cibernéticas, el magnetismo melódico en curso fluye con un aura ensoñadora. Muy buena idea. 

También hay una pieza no incluida en el disco que solo aparece en el blog de Bandcamp de KARFAGEN: ‘Birds (Short Introduction)’, que no es sino una remodelación de la primera sección cantada de la Primera Parte de la suite, casi como si se hubiese preparado para la publicación de un single, pero ahora en versión casi netamente instrumental. No aporta nada a la experiencia ya disfrutada en el concepto integral de esta nueva obra de KARFAGEN. Más allá de este detalle, como balance final, hay que valorar a “Birds Of Passage” como un disco vibrante, lleno de prestancia melódica a raudales, un nuevo índice del aporte estético que este proyecto ucraniano brinda al presente del ideal prog-sinfónico a nivel mundial. El personal de KARFAGEN vuelve a dar en la yema del gusto a los acérrimos amantes del rock progresivo sinfónico, sin exigirse salir de su propio guión musical ni añadir algo nuevo a las cimas expresivas plasmadas en la secuencia de los tres discos antecesores. Ante todo, se trata de un disco muy recomendable.



Muestras de “Birds Of Passage”.-

Sunday, April 05, 2020

HASHSHASHIN: psicodelia ecléctica y fresca para el mundo progresivo de hoy



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar al grupo australiano HASHSHASHIN por motivo de la publicación de su álbum “Badakhshan” a fines de setiembre del pasado año 2019. No es excesiva la demora de la presente reseña, pero sí lamentamos no haberla terminado antes... pero bueno, lo importante es que sea sincera y clara en las apreciaciones vertidas en ella. El grupo en cuestión, instalado en Sydney, opera como un trío conformado por Evan McGregor [batería, percusión, castañuelas marroquíes, tambor de marco, armonio y didgeridoo], Lachlan R. Dale [guitarras, bouzouki irlandés, sitar persa, setor parimi y rabab afgano] y Cameron Macdonald [bajo]. Además de contar con este peculiar arsenal instrumental, el grupo se hace acompañar varias veces por la violinista Natalya Bing. En realidad, los HASHASHIN hicieron su debut como cuarteto con el disco del año 2016 “nihsahshsaH”, y dos años después, registraron un disco en vivo. Ahora, con “Badakhshan”, la banda da un paso adelante en su búsqueda de mayores recursos de sofisticación y versatilidad dentro de su propuesta prog-psicodélica ecléctica y caleidoscópica: recoge la cosecha perfecta de la siembra musical instalada por el mencionado disco de debut. Aunque disminuyó ligeramente su membrecía, el arsenal musical de HASHSHASHIN se amplió considerable y creativamente. El nombre de la banda procede de la secta nizarí, muy activa en el oriente Medio entre los siglos XI y XIII con sus estrategias de asesinatos selectivos contra reyes y demás personas en el poder político y militar de las regiones de esa zona. Por eso, recibieron el despectivo apodo de hashashashin, palabra que luego pasaría a nuestro idioma como asesino. En cuanto al título del disco, éste hace alusión al antiguo país de Badasján, el cual estaba situado en una extensión que atravesaba parte de las actuales naciones de Afganistán y Tayikistán. Bueno, veamos ahora los detalles de este disco en cuestión, ¿vale?


La miniatura de minuto y medio ‘Qom’ abre el repertorio con una evocadora amalgama de teclado minimalista y fluctuantes colores de cuerdas exóticas, algo señorial y sobrio a la vez. De este modo se abre camino ‘Crossing The Panj’, pieza excelsa que congrega un dinamismo prog-psicodélico en una ágil amalgama de space-rock, acid-folk y jazz-rock, lo cual genera una ingeniosa convivencia entre lo árido y lo sofisticado. El resultado de todo esto para el desarrollo temático y los grooves que se van armando a lo largo del camino se traduce en una exhibición de muscular garbo. El aspecto árido se intensifica especialmente en una ocasión donde se despliega una pesadez notoriamente incrementada, aunque se trata de un pasaje muy breve pues es en realidad un puente hacia la flotante sección epilogar. En resumen, tenemos aquí una cruza entre los paradigmas de SQUINTALOO, MY SLEEPING KARMA y los VESPERO de los primeros álbumes. ‘Death In Langar’ sigue a continuación para dar rienda suelta a los matices telúricos del ideario musical de la banda, dando con ello más peso al aspecto fusionesco de dicho ideario. Las cuerdas exóticas y el violín se unen en un muy evocativo y ensoñador matrimonio sónico cuya paleta pinta un paisaje entrañable y cálido, con un leve toque de dulce nostalgia. ‘Shrines Of The Wakhan’, por su parte, pone un énfasis muy especial en las aristas más robustas y contundentes del esquema sonoro del trío, y para sostenerlas se asienta sobre un swing elegantemente parsimonioso que debe mucho al estándar del post-rock. De todas maneras, cabe indicar que el virtuosismo exhibido en la intervención del baterista está más cercano al jazz-rock, y además, los guitarreos ostentan unas texturas rabiosas de talante post-metalero. Con estos detalles, el trío se pone en cercanía estilística con bandas tan diversas como RED KITE, FANATISM, TOWN PORTAL y RUSSIAN CIRCLES. A través del zigzag entre momentos sutiles y otros explosivos, el motif central se enfoca claramente en aires de nocturnidad e inquietante misterio. Son 8 ¾ minutos muy bien aprovechados, y el fruto de esta cosecha musical es un cénit del álbum. 



‘Sarhadd’ cumple con la función de instaurar una síntesis de la vitalidad rockera del segundo tema y los predominantes aires telúricos del tercero. Con el empleo de una compleja ingeniería rítmica y una actitud más aguerrida de parte de la batería, el grupo gesta un aura de autoridad grandilocuente. Los dos temas más extensos del disco son los que completan el repertorio: se titulan ‘The Taklamakan’ y ‘Then He Hid Himself In The Refining Fire’ respectivamente, durando el primero de ellos casi 12 ½ minutos, y el segundo, 10 ¼ minutos. ‘The Taklamakan’ tiene un núcleo temático bastante bien definido, situado dentro de las coordenadas comunes de MY BROTHER THE WIND y VESPERO, añadiéndose algunos ingredientes de los OZRIC TENTACLES de los primeros álbumes. El grupo explora su propio vigor rockero con genuino entusiasmo, asentando una combinación de space-rock y post-metal, y mientras hace eso, también se concentra en la acentuación de las diversas vibraciones líricas que van emergiendo a lo largo del desarrollo temático. Para el último tercio, el grupo elabora un epílogo que mayormente apunta a una creciente levedad, hasta que en una última instancia emite un último fragor de nervio rockero. El culmen definitivo del álbum, no nos cabe duda alguna al respecto. En el caso de ‘Then He Hid Himself In The Refining Fire’, tenemos, en su mayor parte, un ejercicio de expansión de la calidez serena y evocadora que anteriormente apreciamos en la tercera pieza del álbum, pero esta vez con un armazón patentemente post-rockero que le brinda un aire más circunspecto. En los últimos tres minutos, el nervio aumenta un poco a fin de gestar y delinear un cierre portador de cierta vivacidad, aunque cuidando que no se rompa con la aureola general de la pieza en sí. Todo esto fue “Badakhshan”, un disco diverso y multiforme que sabe focalizarse dentro de su ambicioso cruce de psicodelia progresiva, jazz-rock y rock experimental. Tal como lo dijimos en el primer párrafo de la presente reseña, lamentamos que esta reseña llegue un poco tarde, pero igualmente nos parece idónea resaltar esta manera en que la gente de HASHSHASHIN ha demostrado su capacidad para dar nuevos aires a la escena progresiva mundial desde su rincón australiano.


Muestras de “Badakhshan”.-

Friday, April 03, 2020

La cuarta travesía de JORDSJØ



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy volvemos a visitar el maravillo cosmos musical de grupo escandinavo JORDSJØ so pretexto de la publicación de su cuarto trabajo fonográfico de larga duración, el cual se titula “Nattfiolen”. Dicha publicación tuvo lugar, tanto en formato de CD como de vinilo, por vía de los sellos Karisma Records y Pancromatic, respectivamente, durante el último tercio de mayo del año 2019: respecto a este último caso, hubo una prensa limitada de vinilos de color rojo. El dúo noruego conformado por Håkon Oftung [canto, guitarras, flauta, órgano Hammond M100, Mellotron, Clavinet D6 y sintetizador ARP Pro Soloist] y Kristian Frøland [batería, triángulo y percusiones diversas] recibió las asistencias ocasionales de varios colaboradores a lo largo del disco: Ståle Langhelle (sintetizador ARP Pro Soloist), Geir Opdal (sintetizador Bucha Music Easel), Christian Meaas Svendsen (contrabajo), Vilde Mertensen Storesund (coros) y Håkon Knutzen (percusión). En sus dos discos precedentes, el grupo ostentó una grácil y refinada modalidad de música retro-prog sinfónica con fuertes componentes prog-folk, a la par que acogía entusiastamente los influjos de otros grandes nombres escandinavos como ÄNGLAGÅRD, SINKADUS y WHITE WILLOW (época de los tres primertos álbumes); ahora, aunque el contexto estético no ha variado mucho, sí se nota una expansión más focalizada en el elemento sinfónico. Esta reseña llega con casi un año de tardanza, pero bueno, todo elogio que vertimos sobre este hermoso disco es sincero, así que vayamos de una buena vez a los detalles de “Nattfiolen”, ¿vale?


Con una breve pieza que apenas supera el minuto y cuarto de duración y que, de manera muy apropiada se titula ‘Ouverture’, el disco se inicia exhibiendo un solaz pastoril en base a un dueto de piano y flauta (a medio camino entre ANTHONY PHILLIPS y la faceta introspectiva de los JADE WARRIOR). Acto seguido, tras los leves ornamentos percusivos que cierran la obertura, emerge ‘Stifinner’, una pieza que desde ya debe ser apreciada como la apropiadora de un cénit soberbio dentro del recién iniciado repertorio. La fastuosa fanfarria organizada por el hermanamiento de mellotrón, órgano y batería abre campo al desarrollo de un hermoso esquema melódico que hereda mucho de los GENESIS del “Trespass” así como de los RAGNARÖK del primer álbum, añadiéndose factores ambientales que nos remiten a los inolvidables dos primeros discos de WHITE WILLOW, así como a los no menos memorables trabajos fonográficos de SINKADUS. Apenas pasada la frontera del tercer minuto y medio, la instrumentación tantea una suntuosidad otoñal recubierta de ciertos aires misteriosos bajo el soporte de gráciles ondulaciones del órgano; de esta forma, el bloque instrumental está listo para impulsarse hacia un talante más ágil y versátil, algo que podemos muy bien asociar con el paradigma de ÄNGLAGÅRD. Aunque no dura mucho, este momento de exaltación determina que la siguiente sección lenta se enfile fluidamente por un sendero fastuoso. Durando un poco menos que la canción precedente, ‘Soles Sirkulære Sang’ exhibe una nueva vuelta de tuerca para el esquema sonoro que signó a ‘Stifinner’, pero esta vez hay un manejo más conciso y un asentamiento más sólido de los momentos extrovertidos que entran a tallar para ornamentar el predominio de lo contemplativo que atraviesa al esquema melódico integral. Los aportes del sintetizador en ciertos momentos estratégicos operan como un eficaz contrapunto a las cristalinas líneas de la flauta. La ingeniería rítmica es compleja pero el espíritu relajado de la canción permite que ella evite sobresaltos de cualquier tipo. Otra pieza breve titulada ‘Septemberbål’ (dura poco más de un minuto y tres cuartos) se encarga de cerrar la primera mitad del disco: consiste en un ejercicio de evocaciones introspectivas a cargo de la guitarra acústica en solitario. 

La función principal de ‘Mine Templer II’ es la de perpetuar los aires reflexivos con un encuadre sistemático estrictamente delineado tal como se realizó antes en ‘Soles Sirkulære Sang’, aunque con unas variantes un poco más sueltas. Nos damos cuenta de eso cuando a mitad de camino emerge un motivo cuasi-jazzeado que por algunos instantes agita las cosas al modo de un brote de brisa primaveral que nadie vio venir. Los exuberantes ornamentos de la batería y las escalas manieristas del piano se engarzan en el núcleo de este interludio. Pero bueno, todo regresa al punto de inicio para reorganizar la primigenia aureola de palaciega melancolía. Los sobrios fraseos de la guitarra aportan una muy comedida vitalidad al bloque sonoro integral. A propósito, hay una canción titulada ‘Mine Templer I’ en el segundo disco del grupo, así que tenemos aquí su secuela.‘Til Våren’ es la pieza más larga del disco con su espacio de 9 minutos. Se trata de un tema hermoso en el cual el ensamble vuelve a hacer gala de su genial manera de mezclar las vibraciones contemplativas de lo pastoril y su enfoque delicado de la fastuosidad típicamente sinfónica. Se siente muy claramente el equilibrio musical que soporta a las variantes melódicas y los diversos esquemas rítmicos que se van sucediendo. Tal vez es una nuestra pieza favorita de todo el álbum. ‘Ulvenatt’ se hace cargo de cerrar el repertorio oficial del CD y el vinilo: su talante ceremonioso, marcado por un híbrido entre lo Floydiano y lo Cameliano, aporta una oportuna aureola introspectiva a las instancias finales del disco. Una decisión salomónica que tomó la gente de JORDSJØ fue la de no incluir la extensa canción homónima del disco en ninguno de sus formatos físicos a fin de no defraudar a ninguno de los dos grupos de compradores, pero ‘Natffiolen’ está disponible para descarga desde el blog de Bandcamp de la banda. De hecho, hay una maqueta de este tema que dura poco más de 13 ½ minutos en el susodicho blog, y realmente se trata de una composición fabulosa dentro del ideario de la banda. Ejecutada exclusivamente por Oftung y Frøland, con el apoyo de Vilde a los coros, esta canción cumple perfectamente con la premisa de que una canción progresiva de largo aliento debe aprovechar su espacio expresivo concreto para crear diversidades temáticas, contrastes y dinamismos ambiciosos. Tras un fastuoso prólogo dirigido por unas rimbombantes armonías de órgano, sigue un pasaje bucólico cuyo armazón melódico es lo suficientemente cautivador como para terminar marcando un juego de alternancias con una sección sinfónica muy propia de los GENESIS del año 1970. Una vez instalado el cuerpo central, el grupo elabora una creativa encrucijada entre los legados de RAGNARÖK, ELOY, KAIPA y, cómo no, los GENESIS de la fase 70-71, mientras los diversos motivos se van sucediendo en una exhibición de cristalina majestuosidad.   

Esta cuarta travesía musical organizada y dirigida por JORDSJØ ha resukltado sumamente placentera; “Nattfiolen” es quizás el más compacto trabajo fonográfico realizado por este grupo noruego. Es una pena que esta reseña sea bastante tardía, pero es honesta en sus elogios. De hecho, este disco fue de lo más exquisito que se nos brindó desde la ciudadela retro-sinfónica escandinava en el pasado año 2019 dentro de la amplia y variada región progresiva de la actualidad, recibiendo múltiples y enormes elogios en varias redes dedicadas a la difusión del género. Nosotros no contradecimos este veredicto común: de hecho, consideramos a “Nattfiolen” como un disco recomendable al 100%, repitiendo que se trata de lo mejor que han hecho los JORDSJØ hasta ahora.


Muestras de “Nattfiolen”.-

Wednesday, April 01, 2020

6 nuevas escalinatas en la ascensión psicodélica de ANCESTRO



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos el nuevo trabajo de larga duración del grupo peruano ANCESTRO, el cual se llama igual que el mismo grupo: el grupo se ha reservado el título homónimo para éste, su tercer trabajo fonográfico de larga duración. Publicado en la exacta mitad del mes de setiembre del pasado año 2019 a través del blog de Bandcamp del grupo, “Ancestro” nos muestra a un grupo que ha remodelado de manera importante su alineación, la cual consta actualmente de Diego Cartulín [batería, percusión y teclados], Boris Baltodano [bajo] y Jorge Quevedo [guitarra]: este último es el nuevo integrante de la banda mientras que Cartulín abandona su rol de guitarrista para volver a su primer amor rockero, la batería. Más allá de estos cambios dentro de la logística operativa de ANCESTRO, la cuestión principal es que el grupo ha logrado enfocar el material compuesto para este nuevo disco dentro de una ascensión del vigor y la robustez de su propuesta musical, bien enfilada en su combinación de psicodelia pesada de tendencia progresiva, space-rock y stoner. A fin de concretar la susodicha ascensión, el trío decidió abrir más espacios al empleo de factores post-rockeros y post-metaleros dentro de su creciente paleta sonora. Nos parece, permítasenos adelantarlo, su mejor disco hasta la fecha. El disco fue grabado en el estudio Man In The Box Records, con cartulín y Quevedo a cargo de las labores de mezcla de sonido. Para el quinto de los seis temas que conforman el disco, el trío contó con el aporte extra de Kokiman Romero al sintetizador. A propósito, los temas de este repertorio tienen como título sus propias numeraciones latinas.


La miniatura de apertura ‘I’ – dura menos de un minuto – consiste en una serie minimalista de capas de sintetizador con un claro tenor siniestro. De esta manera, prepara el camino para el arribo de ‘II’, la pieza con la que el grupo apropiadamente establece un desarrollo temático que se hace adecuado eco del pequeño prólogo, pues se centra en un talante parsimonioso y tenebrista a lo largo de una cáustica maraña instrumental. Esto suena a una remodelación Sabbathiana del estándar esencial del post-rock (a lo MOGWAI), incorporando algunos toques Floydianos al asunto durante la segunda mitad. Este último factor ayuda a darle un aire de distinción al motif central. ‘III’ se caracteriza por un viraje notorio hacia lo suntuoso y lo explosivo a través de un mecanismo de hibridización entre el space-rock y el stoner, todo ello dentro de una amalgama prog-psicodélica bastante ágil y rabiosa. Aquí hallamos algunos de los mejores solos de guitarra de todo el álbum. este tercer tema dura poco menos de 4 ½ minutos y este espacio está muy bien aprovechado… De hecho, nos preguntamos por qué no le dieron un poco más de extensión al núcleo temático de ‘III’, teniendo en cuenta que su gancho es irresistible, pero bueno, el disco tiene que continuar con las piezas que siguen. Así pues, llega el turno de ‘IV’ y el grupo se dedica a explorar una nueva modalidad de fastuosidad tenebrosa sobre un swing parsimonioso. El elemento predominante esta vez es el stoner, aunque también es precioso señalar que no opera aquí un retorno a la espiritualidad del segundo tema sino, más bien, un enfoque más constreñido del fulgor explosivo y opulento que signó al tercer tema. El empleo de bases armónicas de órgano para complementar a los riffs de guitarra durante el último tercio es un factor crucial a la hora de darle un final solemne a la pieza en cuestión. Tenemos aquí un primer cénit del álbum antes del clímax continuado que aún nos queda por explorar. 

   

Los dos últimos ítems son los más extensos del repertorio: ‘V’ dura poco más de 8 ¼ minutos mientras que ‘VI’ se extiende hasta un espacio de casi 13 ½ minutos. También es en su ilación donde el grupo expone los pasajes más inspirados de este nuevo repertorio. En el caso de ‘V’, el grupo comienza explorando recursos de densidad etérea y expectante durante buena parte del centro temático mientras el nervio rockero en curso se explaya a sus anchas dentro de un esquema al estilo de post-metal (estamos pensando en bandas como RED SPAROWES, TOWN PORTAL y RUSSIAN CIRCLES). La dupla rítmica siempre halla maneras de incorporar grooves renovadores, hasta el punto de gestionar una intensificación del tempo a poco de pasada la frontera del tercer minuto. Ahora que las cosas han cambiado, el trío crea una majestuosa mezcla de space-rock, stoner y prog-metal experimental; dentro de esta nueva situación, el guitarrista que se luce a todo dar con su manera de impulsar tácticas de refinamiento dentro de la furia reinante. La tercera y última sección consiste en un jam psicodélico con mucha pesadez y un generoso despliegue de complejidades ritmicas. En fin, ‘VI’ se proyecta ambiciosamente a través de atmósferas oscuras que ahora renacen con una majestuosidad nueva, la misma que aporta una soltura renovadora a la fuerza expresiva esencial del trío. Tras un prólogo introspectivo y misterioso, el jam central y sus fluidas variantes ulteriores exhiben una síntesis entre los temas segundo y cuarto, o sea, una mezcla de tenebrismo visceral con suntuosa densidad. No solo eso, también notamos que en algunos parajes de la segunda mitad, el trío retoma algunos recursos de fastuosidad psicodélica ya empleados en ‘V’. En fin, la sección epilogar reitera las vibraciones introspectivas y misteriosas del prólogo. Contando con todos estos ingredientes dentro de su esquema temático, ‘VI’ se revela como la conclusión perfecta para el repertorio oficial del disco.



“Ancestro” recién tuvo su edición física disponible en el mercado a inicios del presente año 2020, y la misma incluye dos bonus tracks respectivamente titulados ‘Kay Pacha’ y ‘Uru Pacha’ (‘Este Mundo’ y ‘El Inframundo’ en quechua). El primero de estos temas, claramente enmarcado en el estándar del stoner, comienza con un ejercicio de acentuaciones parsimoniosas con predominio del compás de 11/8, para luego derivar a una segunda parte signada por un jam pesado y filudo. El segundo de estos temas nos muestra el factor más incendierio de la dimensión visceral del grupo, decidido a dejar que sus torrentes sonoros se conviertan en auténticos ríos de lava rockera. La espartana ceremoniosidad de los últimos fraseos de la guitarra porta unas vibraciones evocadoras que, de alguna manera, apaciguan a la tormenta precedente. Todo esto fue lo que se nos ofreció en el repertorio de “Ancestro”, el disco que significa un paso de madurez estilística decisiva para ANCESTRO. Con grupos como éste, podemos aseverar sin suspicacias ni ingenuidades de ningún tipo que la escena del underground peruano tiene mucho para seguir adelante hoy y en tiempos futuros. 



Sunday, March 29, 2020

La evolución de la persona desde la óptica vanguardista de CHILDWOOD



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos al ensamble multinacional CHILDWOOD so pretexto de su disco “Opalessence”, el cual fue publicado poco antes del ecuador del pasado mes de enero. Se trata de un disco conceptual sobre la evolución de la persona. Este ensamble creado y dirigido por el compositor Alex Vansalen ha asentado sus actividades de grabación en la ciudad neerlandesa de Rotterdam. Su conformación consiste en el propio Vansalen [guitarras y efectos de sonido], Isabel Bermejo [voz], Burcu Ramazanoglu [violín], Wietse Voermans [saxo alto], Alessio Bruno [contrabajo] y Ruud Voesten [batería]. El personal de CHILDWOOD cultiva un híbrido de jazz contemporáneo, rock avant-progresivo y fusión contemporánea, una propuesta que tiene un referente formidable en este disco gestado a lo largo de varias sesiones en el Marmalade Music Recording Studio, estando los procesos de mezcla y masterización a cargo de Roland Dierkse y Michiel Eilbracht, respectivamente. Lo que tenemos en “Opalessence” es un manifiesto de musicalidades osadas y eclécticas que se encuadran dentro de una ingeniería inteligente y delicada. Ahora pasemos a los detalles del catálogo contenido en este disco en cuestión, ¿vale? 


‘Eyes Wide Open’ da inicio a las cosas comenzando con un talante parco y sigiloso trazado por sobrias escalas de guitarra y suaves matices de violín y saxo. Cuando entra a tallar el canto, poco a poco se arma un esquema más extrovertido, el mismo que apunta hacia una espiritualidad solemne mientras el groove armado por la dupla rítmica se abre a un swing flotante. Así las cosas, el desarrollo temático mantiene sus vibraciones ceremoniosas a la par que va creando meandros controladamente complejos. El ensamble se sitúa cómoda y eficazmente en un terreno de encrucijadas entre los WEATHER REPORT pre-75, COS, LES BIB y FROGG CAFÉ: desde ya, una cúspide del disco. El segundo tema del disco es también el más largo del mismo con sus más de 8 ½ minutos de duración, y se titula ‘Mirage’. Su vivacidad, en vez de contrastarse con el espíritu solemne de la pieza de entrada, parte de donde ésta terminó para ampliar los potenciales espectros de colorido y vigor con los que la banda cuenta dentro de su arsenal sonoro. Creando una suerte de mezcla entre los paradigmas de PAT METHENY y TERJE RYPDAL con elementos añadidos de Canterbury (al modo de unos NUCLEUS o unos SOFT MACHINE de la fase 71-73), el grupo crea un dinamismo ágil y señorial para la presente ocasión, lo cual se traduce en un clímax decisivo para el repertorio íntegro del álbum. Dicho sea de paso, aquí tenemos el más excitante solo de guitarra de todo el álbum. ‘Moonburst’ cumple con la función de realzar la dimensión avant-jazzera del ensamble instrumental para llevarnos a terrenos propios del antes mencionado RYPDAL, RAY RUSSELL y DAVID TORN. La aureola general de la pieza se siente inquietante aunque sin llegar a niveles arrolladores de perturbación; más bien, lo que se realza aquí es el carácter misterioso de la nocturnidad, no necesariamente lo terrorífico. Para la sección epilogar, el ensamble se calla por un instante para tantear una culminación expresiva en clave free-jazz; es como si algo hubiese salido de la bruma para brindar un fulgor inesperado, y ese fulgor habrá de ser explorado por la pieza siguiente, titulada ‘Constellation’. 

Comenzando con un soliloquio que emerge en medio de unas titilaciones etéreas y minimalistas, ‘Constellation’ no tardará en armar su cuerpo central en base a un esquema jazz-progresivo con matices de rock-in-opposition (en paralelo a la ECLECTIC MAYBE BAND). El violín ocupa un protagonismo especial en varios pasajes mientras la voz alterna narraciones y tarareos al modo de un sortilegio cerebral que evoca al lugar del hombre en la inmensidad del universo mientras busca poner en orden su mundo interior. ‘From Beyond’ (la segunda canción más larga del álbum con sus 8 ¼ minutos de duración) comienza con unas florituras solitarias del contrabajo, y cuando entra en acción el canto de Bermejo, el esquema de trabajo está listo para armar un encuadre melódico cálido y grácil, no exento de ciertas vibraciones introspectivas, pero se trata mayormente de algo estilizadamente apasionado. El brillo particular del canto femenino crea vínculos cómplices con las armonías y solos que gestan el saxo y el violín, y mientras tanto, la batería exhibe un pulso elegantemente sublime. En líneas generales, esto nos recuerda a una cruza entre PENSIERO NOMADE y la faceta más etérea del amplio ideario musical de ORLETTE COLEMAN, con algunos toques añadidos de los HENRY COW de los dos últimos discos. Ya en los momentos más explosivos, cuya fruición máxima se desarrollará durante la segunda mitad de la pieza, nos damos cuentas de que estamos frente al clímax definitivo del disco, el cénit hacia el cual ascendía de a pocos la ilación de los temas precedentes. El tiempo que resta del repertorio de “Opalessence”, un total de 12 ¼ minutos, está ocupado por la dupla de ‘Hear The Angels Sing’ y ‘A Forest’. El primero de estos temas opera como un ejercicio sintético de varios de los recursos contemplaticos y misteriosos ya explorados en piezas anteriores, aunque todavía preservando, de forma latente, la pasión exuberante que signó a ‘From Beyond’. Siendo un solo de guitarra acústica, la misión de ‘A Forest’ es la de concluir el trayecto musical del disco con una aureola intimista y contemplativa. Hay algunos parajes intensos en ciertos fraseos de la guitarra, muy en clave fusionesca, pero la calidez intimista es la nota prioritaria para este cierre del álbum.

Todo esto es lo que nos ha brindado el talentoso ensamble de CHILDWOOD con este disco tan inspirado que se titula “Opalessence”: atención a este colectivo, el cual parece tener energía a raudales para seguir brindándonos más trabajos brillantes en el futuro próximo. Por lo pronto, este disco está recomendado al 100%.


Muestras de “Opalessence”.-
Eyes Wide Open: https://childwood.bandcamp.com/track/eyes-wide-open
Mirage: https://childwood.bandcamp.com/track/mirage

Thursday, March 26, 2020

El catálogo de nuevos cantos de PENSIERO NOMADE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos el nuevo trabajo fonográfico de PENSIERO NOMADE, el cual se titula “Canti Del Disincanto” y fue publicado a mediados del primer mes del presente año 2020, por vía del sello Filibusta Records. Se trata de un disco muy pródigo en elementos orquestales, y también notamos que aquí se destaca bastante la presencia de colores sonoros ya evocadores, ya sublimes… dependiendo de si se trata de una composición inspirada por algo interior o por el contexto exterior. La mayor parte de los ítems contenidos en este disco oscila entre los 3 ½ minutos y 5 ½ minutos de duración, y en total, el disco dura casi 47 minutos enteros. Este proyecto creado y dirigido por el músico Salvo Lazzara se ha concentrado ahora en hacer una obra casi íntegramente instrumental: el mismo Lazzara se reparte en las labores a la Touch Guitar de 9 cuerdas, el contrabajo, la chiviola (instrumento híbrido de guitarra y viola de 6 cuerdas), las guitarras eléctrica, clásica y acústica, los soundscapes y las programaciones de ritmos computarizados. Lazzara contó con las colaboraciones de Giorgio Finetti [violines, teclados y efectos vocales] y Alessandro Toniolo [flauta y vientos Midi]. Por supuesto, Lazzara se hizo cargo de las labores de edición, mezcla y masterización del material contenido en “Canti Del Disincanto”. Este disco es el que adopta el talante más introspectivo de todos los álbumes que PENSIERO NOMADE ha publicado hasta la fecha, incluso conectándose muy de cerca con estándares de la cámara contemporánea; de hecho, el propio Lazzara designa a esta línea de trabajo como música de cámara electrónica. A fin de analizar esta etiqueta, podemos especificar que aquí se realiza un encuentro entre el jazz de vanguardia, el chamber-rock y la electrónica de tenor ambiental dentro de un encuadre avant-progresivo. Intuimos que “Canti Del Disincanto” será uno de los más llamativos ítems del prog de vanguardia del presente año 2020, pero mejor vayamos a los detalles del repertorio contenido en él, ¿vale?

Los iniciales 2 minutos y pico del repertorio están ocupados por ‘Se Mi Ascolti’, pieza sutil y reflexiva que se apoya en el mágico hermanamiento de maderas y cuerdas para elaborar una pequeña atmósfera ensoñadora. Así las cosas, el terreno está preparado para que emerja ‘Habib’, tema inmerso en una cruza entre fusión contemporánea y chamber-rock donde el motif arabesco dominante está manejado con una aureola muy etérea, bien sostenida sobre un suave groove. La alternancia entre momentos luminosos y misteriosos está manejada con impoluta fluidez en base a la grácil solvencia que se derrocha en las interacciones entre los instrumentos. A continuación, la dupla de ‘Le Tue Mane Giocano’ y ‘La Deriva’ se encarga de ampliar dinámicamente los recursos sonoros diseñados para el disco. El primero de estos temas comienza edificándose en torno al abierto contraste entre la nebulosa serenidad de las bases de guitarra clásica y los ostentosos vuelos de las cuerdas, siendo éstos portadores de un gentil esplendor impresionista. Ya en una segunda instancia, la cadencia general se deja reconocer mientras se apodera de los espacios abiertos por el viraje temático. Muy a lo PENGUIN CAFÉ ORCHESTRA, todo un cénit del álbum. En cuanto a ‘La Deriva’, aquí tenemos una pieza más solemne que la anterior, incluso metiéndose varias veces en terrenos de densidad sonora mientras el desarrollo temático va proyectándose a ciertos aires de reflexión cósmica. Tras un breve prólogo de tenor sombrío, ‘Di Domenica’ exhibe un cuerpo central bastante cálido dentro de los patrones del chamber-rock. La gracilidad con la que se aplica el compás inusual y el rol primordial de las cuerdas operan muy eficazmente a la hora de retratar con colores musicales el relax y la algarabía de un domingo donde la gente se suelta y se olvida de las obligaciones y deberes de los demás días de la semana, ‘Di Ritorno’ tiene más agilidad y menos fastuosidad que la pieza precedente, aunque de cierta manera está hermanada con ella estilísticamente hablando. También hay nexos estilísticos con ‘Le Tue Mane Giocano’, así que tenemos aquí un equilibrio sonoro entre el calor una hoguera y la gentileza de una brisa de aire de los primeros días de otoño.

La misión de ‘Ciò Che Sa Il Cuore’ es la de crear uno de los pasajes más extrovertidos del disco, dejándose llevar por el groove fusionesco inspirado en ritmos mediterráneos mientras que los lucimientos de las cuerdas y de la Touch Guitar se articulan en torno a una mezcla de jazz y psicodelia. Con el arribo de ‘Momo No Hana’, el ensamble crea una atmósfera nostálgica y onírica a la vez, usando para la ocasión un muy lento swing en clave jazzera. El lucimiento persistente del violín a la hora de dibujar y reforzar el motif central resulta crucial a la hora de explotar cabalmente el lirismo del momento. Tal vez se trate de la composición más conmovedora de todo el álbum. La tríada final de ‘Periferia’, ‘Vento Da Nord’ y ‘Mentre Sorridi’ ocupa un espacio de poco menos de 14 minutos. ‘Periferia’ sigue insistiendo en el terreno del jazz, pero esta vez con un enfoque contemporáneo y un regreso a la plenitud de lo extrovertido. Eso sí, el ensamble también permanece firmemente asentado en la búsqueda de un lirismo evocador, no exento de cierto aire de misterio, el mismo que se expresa en algunos pasajes intermedios por vía de algunos recursos minimalistas. Notamos aquí un híbrido entre los TALK TALK de los dos últimos álbumes y los TORTOISE de los tres primeros, más algunos matices propios de la faceta más luminosa del primer disco de UNIVERS ZERO. ‘Vento Da Nord’, por su parte, elabora una nueva aventura en la fusión con base de folklore arábigo, El talante contemplativo de la composición permite a la guitarra gestar unos fraseos rebosantes de serena belleza, mientras que la cadencia persuasiva de la percusión tradicional abre campo para que en algún momento surja el momento de lucimiento para el violín… cosa que tiene que suceder, al fin y al cabo. En fin, ‘Mentre Sorridi’ es la única pieza que contiene intervenciones vocales. El impulso del motif central tiene un enfoque fusionesco, ágil de una manera cristalina, y hasta cierto punto, semejante al de la pieza anterior, pero los parcos recovecos de su ambientación misteriosa tienen una asociación más próxima al chamber-rock. 

Todo esto es lo que se nos brinda en “Canti Del Disincanto”, un disco que simboliza un nuevo paso de inflexión para la evolución musical de PENSIERO NOMADE, una inflexión hacia terrenos contemplativos. La combinación de señorial belleza e inescrutable magia de tintes claroscuros que se explaya a lo largo de su repertorio lo convierte en un disco muy especial dentro de la producción progresiva mundial en este primer trimestre del año 2020. ¡Recomendado al 200%!



Muestras de “Canti Del Disincanto”.-
Momo No Hana: https://www.youtube.com/watch?v=GyE0DULlWjI

Wednesday, March 25, 2020

SPATIAL MOODS y el crepúsculo de su viejo mito



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión prestamos toda nuestra atención al que hasta hoy es la última producción de larga duración del grupo peruano SPATIAL MOODS: su título es “Cae Un Mito” y su publicación data de mediados del mes de agosto del pasado año 2019. Para la época de la gestación, grabación y producción de “Cae Un Mito”, el ensamble de SPATIAL MOODS estaba conformado por Jorge Apaza Frisancho [guitarra, teclados y voz], Israel Tenor Mendoza [batería], Manuel Villavicencio Sánchez [bajos con y sin trastes, y voz] y Arturo Quispe Velarde [guitarra]. El propio Apaza estuvo a cargo de los procesos de grabación, edición, mezcla y masterización del material contenido en este disco que ahora reseñamos, disco grabado en diversas sesiones a lo largo de los años 2018 y 2019. Lo que el cuarteto de entonces logró con este trabajo fonográfico fue dar un nuevo impulso a su propuesta robustamente psicodélica, suficientemente elástica como para incorporar ágilmente elementos de space-rock, prog y experimentación libre. Hay varios pasajes de “Cae Un Mito” donde se nota que el grupo apunta hacia un enclave más suntuoso para su ideario musical. Ya han pasado varios años desde su álbum homónimo de debut (2013) y tras un proceso de hibernación, el grupo se rearmó con una frescura nueva para enriquecer su ya realizado discurso rockero. Bueno, pasemos ahora a los detalles mismos de este disco, ¿vale?


Los primeros 7 ½ minutos del repertorio están ocupados por ‘Mar De Escorpio’, un tema repleto de polenta muy asertiva, la misma que opera como un fragor consistente que enlaza la furia lisérgica del space-rock y la vitalidad poderosa del rock pesado clásico. El empleo de sofisticados swings por la batería y la variación de atmósferas que tienen lugar a lo largo del desarrollo temático ayuda a darle un aire de distinción a un esquema sonoro tan explícitamente muscular, siendo así que las secciones más lentas portan vibraciones ensoñadoras emparentadas con el estándar del post-rock. Acto seguido, llega el turno de ‘Anime, Un Mito’, pieza inserta en una cruza de stoner, jazz-rock y psicodelia de tintes progresivos. Las dosis de sofisticación y lirismo que aquí entran a tallar son más amplias que las empleadas en la pieza de entrada. Si ésta fue una tormenta señorial, ahora nuestros oídos están expuestos a los recovecos de un viaje por trayectos impredecibles. El tercer tema del disco se titula ‘333’ y su motif central se encuadra dentro del paradigma del stoner, ostentando afinidades con lo que hallamos en bandas compatriotas como EL JEFAZO y ANCESTRO en lo que se refiere al empleo de ornamentos oníricos en ciertos pasajes estratégicos con el fin de reforzar la incandescencia reinante. El epílogo en clave de jovial blues-rock añade un gentil recurso de juguetona vitalidad al asunto. La pieza más extensa del disco es ‘Besitos De Hormiga’, con sus poco más de 9 minutos de duración. Todo comienza en clave de psicodelia flotante sobre un groove signado por tintes jazzeros, apelando a un clima sigiloso y discreto, para luego derivar hacia una exquisita intensidad expresionista. Las ensoñaciones de inspiración Floydiana y las sutilezas densas al estilo post-rockero se van apoderando de la dirección del jam, empujándolo por un crescendo envolvente que, a su vez, es empleado como activación para lo que vendrá a continuación: un contundente segundo jam que nos remite a un híbrido entre CAUSA SUI y AUTOMATISM. No solo es el tema más largo del disco también es su cénit definitorio.


‘Amancaes’ cierra el repertorio con un ejercicio de evocador lirismo. A lo largo de los 7 ¼ 
minutos que dura la pieza en cuestión, el grupo explora su faceta contemplativa con particular ahínco, ostentando una ambientación crepuscular bajo un ropaje surrealistamente gentil. A mitad de camino, entra a tallar un fulgor arrollador que transforma el permanente lirismo en una expresión de misteriosa ansiedad; el esquema sonoro del grupo se emparenta con el post-metal (un poco a lo RUSSIAN CIRCLES) en paralelo con una modalidad retorcidamente romántica del space-rock (en lo referente al armazón de varias pinceladas a cargo de las dos guitarras). Para su breve epílogo, la pieza vuelve a sus aires evocadores del inicio. Este disco es no solo el testimonio de la buena forma con la que el colectivo de SPATIAL MOODS había vuelto a la vida, sino que también es el testamento de los valiosos aportes que le brindaron Quispe y Villavicencio, quienes dejaron la banda a pocos días de publicarse este disco. De todas formas, el grupo publicó en su Bandcamp un tema titulado ‘Gira-Sol’ a fines de diciembre pasado, grabado por esta misma formación del disco que acabamos de reseñar, y que incluso se anuncia como adelanto de su próximo disco. ‘Gira-Sol’ comienza con un temple filudo y parsimonioso en clave stoner para luego desviarse por un ágil ejercicio de space-rock cuya penetrante regulfencia está apropiadamente sostenida por el compás de 6/8 creado por la dupla rítmica. El terreno está preparado para que, en algún momento, las dos guitarras gesten un robusto hermanamiento de vehemencias tormentosas. Hoy por hoy, SPATIAL MOODS está conformado por el trío de Apaza, Tenor y el bajista Julio César. “Cae Un Mito” es una de las obras más notables que se gestaron en el pasado año 2019 en la infatigable escena vanguardista del rock peruano contemporáneo. Esperamos impacientes lo próximo que nos brindarán SPATIAL MOODS en esta nueva fase de su trayectoria.


Muestras de “Cae Un Mito”.-
Anime, Un Mito: https://spatialmoods.bandcamp.com/track/anime-un-mito


Sunday, March 22, 2020

Una nueva vía de expresión para el genio progresivo de THE WORM OUROBOROS



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nos complace enormemente presentar el más reciente trabajo del ensamble bielorruso THE WORM OUROBOROS, el cual se titula “Endless Way From You”, el cual supuso un gran regalo navideño progresivo para los seguidores del género pues fue publicado exactamente en la pasada Nochebuena. El sello encargado de esta producción ha sido Lizard Records. El grupo en cuestión está actualmente conformado por Sergey Gvozdyukevich [teclados, bajo, guitarra acústica, flautas y voz], Vladimir Sobolevsky [teclados, bajo, guitarras acústica, eléctrica y de 12 cuerdas] y Mikhail Kinchin [batería] realmente logró que la escena del rock artístico cerrara a lo grande el pasado año 2019. A lo largo del repertorio de “Endless Way From You”, el trío contó con las colaboraciones ocasionales de Vitaly Appow [fagot], Aliona Sukliyan [oboe] y Alexandra Gankova [vibráfono, xilofón y tímpanos]. Ya el grupo nos había sorprendido de una forma inolvidable con su disco precedente que data del ya lejano año 2013: “Of Things That Never Were”, una obra caracterizada por un magnífico y penetrante enfoque ecléctico al rock progresivo. En ese álbum, el grupo contaba con una alineación pentapartita donde el baterista era otro. Ahora, con este nuevo disco que se ha hecho esperar por tantos años y que es el primero con Kinchin, el colectivo de THE WORM OUROBOROS decide centrarse en el aspecto sinfónico del ideal progresivo, aunque sin perder la elasticidad creativa a la hora de gestar y arreglar las ideas melódicas con las cuales se ha de armar este nuevo repertorio. Vayamos ahora a los detalles del repertorio contenido en “Endless Way From You”, ¿vale?
               


Con una ambiciosa duración de 14 ¼ minutos, ‘Cycles’ abre el álbum ejerciendo una autoridad imponente en lo que concierne a la creatividad melódica bajo coordenadas prog-sinfónicas con fundamentos pastoriles. Al modo de unos GENESIS de la etapa 70-72 hibridizados con el RENAISSANCE de la edad de oro y con los WHITE WILLOW de los tres primeros discos, el grupo elabora una primera instancia repleta de candor y gracilidad, dejando a la flauta la mayor parte del protagonismo. Poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, las cosas se agilizan notoriamente para que el lirismo reinante adquiera un dinamismo renovado. Más adelante, se arma un groove particularmente sofsticado, lo cual permite que se abra espacios para sucesivos solos de guitarra y de órgano, y de paso, también puede la batería ejercer labores más lucidas en el soporte arquitectónico que amerita la ocasión. La cuarta y última sección de esta pieza se orienta hacia una variante de solemnidad que se traduce a una atmósfera otoñalmente suntuosa, muy lejana de la placidez con la cual se había iniciado el tema. Ahora estamos en territorio de ÄNGLAGÅRD, y todo termina con una cálido pasaje guiado por el piano, casi como cerrando un círculo. ¡Ya tenemos un momento culminante del disco desde el mismo punto de partida!  ‘Clouds To Owings Mills’ sigue a continuación para seguir, en buena medida, las pistas dejadas por el bello tema de apertura, pero esta vez con un predominio más llamativo de la calidez melódica, tendiendo puentes entre los YES de la fase 70-72 y los CAMEL de los cuatro primeros álbumes, además de algunas conexiones colaterales con bandas contemporáneas como BRIGHTEYE BRISON y THIEVES’ KITCHEN. Tenemos aquí un despliegue bien afiatado de musicalidades sinfónicas con un talante amable. ‘Stone And Lydia’ se concentra en la exploración de las huellas dejadas por la pieza precedente, aumentando de forma razonable las dosis de vigor rockero en los arreglos nucleares del desarrollo temático, además de incorporar algunos resabios jazz-progresivos en varios momentos del entramado rítmico. También hay que tener en cuenta el uso de algunos refinados juegos disonantes en la escalada melódica: tenemos aquí un correcto híbrido de HAPPY THE MAN, YES y FOCUS.  

Cuando llega el turno de ‘Quest Of The Kingfisher’, el grupo mantiene en buena medida el esquema de trabajo del segundo tema mientras añade abiertos matices Tullianos al asunto (nos referimos a la fase 77-78) en los pasajes más coloridos y vibrantes. En lo referente a los encuadres rítmicos y las atmósferas generales del versátil desarrollo temático que tienen lugar a lo largo de los 7 ¼ minutos que dura este tema, el asunto todavía suena a un híbrido de HAPPY THE MAN y YES, especialmente en el interludio, que está signado por una ambientación levemente densa. Con la dupla de ‘Muralidaran’ y ‘Ascension’ gozamos de 11 minutos más de esplendor progresivo en manos del ensamble de THE WORM OUROBOROS. Así, ‘Muralidaran’ comienza con un carácter reposado y sigiloso en su prólogo para después abrir camino a un motif central de tenor folk-progresivo que, una vez más, nos recuerda al estándar Tulliano. Además, con la adición de un juguetón solo de percusión tonal, también se introduce un factor de influencia desde el legado del mejor GENTLE GIANT. Por su parte, ‘Ascension’ se mete más de lleno dentro de la fastuosidad típica del paradigma prog-sinfónico, añadiendo elementos de HAPPY THE MAN al asunto. La guitarra es en este momento el instrumento destacado dentro del ensamble íntegro. Bajo el sugerente título de ‘The Reality You Can’t Stop Dreaming’ se explaya una hermosa pieza que establece un ostentoso y fulguroso dinamismo donde confluyen el sinfonismo y el jazz-prog dentro de un muy inteligente entramado melódico que sabe jugar con lo tenso y lo frenético sin perder un ápice de consistencia a lo largo de su maratónico recorrido. De hecho, es el segundo tema más largo del disco con sus poco más de 12 ¼ minutos de duración. Desde el punto de partida, se nota que el grupo y sus colaboradores de turno están armando el ítem más intenso del disco, un ítem que en más de una ocasión también hace guiños al modelo del chamber-rock. Incluso hay solos de guitarra de corte Frippiano durante uno de los momentos más incandescentes de esta estilizada hoguera sónica; otros solos son más obedientes del paradigma Hackettiano. Así de elevada es su riqueza de recursos sonoros, de ‘The Reality You Can’t Stop Dreaming’, otro estupendo cénit del álbum.


‘The Whistler Shrill’ es la pieza más ligada al sinfonismo de nostalgias renacentistas debido a los claros nexos que tiene con el paradigma de GRYPHON y la faceta más amable de los legendarios GENTLE GIANT, pero también hay varios elementos tenebristas en su osado desarrollo temático. Es lo más cercano al chamber-rock que hallamos en este disco, creando de esta manera nexos relativos con RATIONAL DIET mientras preserva el sentido preciosista de lo progresivo en el sentido más orquestal del término. Para las instancias finales, parece que el vigor rockero opera no solo como un impulso climático sino también como el elemento unitario para los diversos enfoques sonoros aquí enmarañados. Justo cuando creíamos que ‘The Reality You Can’t Stop Dreaming’ nos había mostrado los últimos trazos de grandilocuencia del álbum, este octavo tema asalta nuestras conciencias melómanas con convincente vivacidad. ‘Tràigh Bheasdaire’ (el tema más breve del disco con sus 4 ¼ minutos de duración) cierra el repertorio con un aire sereno que tiene al piano como guía principal de su manifestación a través de la labor del ensamble global. El esquema melódico es tenue y sencillo, pero sin duda tiene un fuerte poder evocador, algo a medio camino entre THE ENID y los CAMEL de fines de los 70s.

“Endless Way From You” refleja una nueva vía expresiva para el genio creativo de THE WORM OUROBOROS. Posiblemente la fecha de su publicación le impidió entrar en el radar de muchas listas de los mejores y más impresionantes discos de música progresiva publicados en el pasado año 2019, pero desde este foro reivindicamos su imponente grandeza. ¡¡Recomendado al 500%!!


Muestras de “Endless Way From You”.-