Wednesday, May 27, 2026

PABLO EL ENTERRADOR: un día de marzo de 1980



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos novedades del incansable sello argentino Viajero Inmóvil y se trata de un nuevo rescate arqueológico de un momento bastante significativo dentro del desarrollo de la primera generación del rock progresivo argentino. Estamos hablando de un concierto que brindó el legendario grupo PABLO EL ENTERRADOR, emblema de la localidad de Rosario para el ideal del rock artístico, en el Auditorio Fundación Astengo a fines de marzo de 1980. Para entonces, el ensamble ya había grabado su homónimo álbum de debut, pero la alineación que realizó este concierto tiene algunas variaciones importantes: Jorge César Antún [órgano Hammond C3 y sintetizadores ARP Pro DGX y ARP Omni], Lalo De los Santos [guitarras eléctricas Fender Stratocaster y Gibson Les Paul, y voz], Rubén Omar Chacón [batería Colombo Special], Omar Ángel López [piano Yamaha y sintetizador ARP Pro DGX] y Moisés Edery [bajos Rickenbaker Stereo Mod. 4001 y Fender Jazz Bass]. Ya desde la lectura de los créditos nos llama la atención la presencia de los dos teclistas del personal que habría de grabar el disco homónimo de debut en el año 1983. Se trató del primer concierto de López como integrante de PABLO EL ENTERRADOR, reemplazando al histórico Carlos Savia. “En Vivo En El Auditorio Fundación Astengo: Viernes 28 De Marzo De 1980” es el explícito título del ítem fonográfico que hoy nos convoca, siendo el referente de este registro una grabación hecha desde la platea del mencionado auditorio por Adolfo Calvo Flores. Su publicación tuvo lugar el 25 de abril del pasado año 2025. Curiosamente, es el segundo concierto de la banda en toda su historia, seis años después del primero: lo que los hizo famosos en el círculo de músicos de Rosario era la presencia de gente de la trova local de sus ensayos en la tienda verdulera del padre de Antún. Por su parte, el nombre de Lalo De los Santos está resaltado dentro de la tradición cantautora con una discografía solista iniciada en la primera mitad de los 80, pero tengamos en cuenta que su ingreso a PABLO EL ENTERRADOR fue tan temprano como el año 1973 en el rol de bajista. Este bootleg marca el inicio de su efímero retorno al grupo, esta vez como guitarrista-cantante, siendo así que se volvió a alejar del mismo antes del término de ese mismo año 1980. Cualquier plan para grabar el añorado disco debut en ese año se tuvo que postergar.  

La labor de masterización de “En Vivo En El Auditorio Fundación Astengo: Viernes 28 De Marzo De 1980” fue realizada por Gustavo Bolasini, rescatando todo lo posible de las poco óptimas condiciones de la fuente original. La producción estuvo en manos de Edery. El repertorio de este evento comienza con ‘Las Musas De Apolo’, tema que ostenta una espíritu nostálgicamente épico en su amplio desarrollo temático; su sección prologar ya la conocemos como el breve instrumental ‘Celeste Cielo’ a modo de bonus track en vivo de la reedición del homónimo álbum debut, también de parte de Viajero Inmóvil.* En este momento específico de la historia del grupo, la pieza se expande muy a fondo donde el motif inicial se expande a paso firme a través del uso de ilaciones melódicas guiadas por un embrujo palaciego meticulosamente organizado. Reina una impoluta fluidez en el transcurso de los tramos sónicos. Acto seguido, emerge ‘El Caballero De La Triste Figura’, canción que perpetúa la expresividad melancólica de la precedente mientras la arropa con un boato más explícito. Las amalgamas temáticas desarrolladas por los dos teclistas y el vitalismo mesurado de la dupla rítmica hacen que esta pieza sacuda sus vibraciones esenciales con exquisita soltura. El tercer tema ostenta el significativo título de ‘A Juan Sebastián Bach’ y su enfoque estilístico se centra en una suntuosidad barroca muy reminiscente de lo que ya sabemos de los paradigmas históricos de GENESIS y CAMEL. En manos de PABLO EL ENTERRADOR, esta estrategia creativa se convierte en un despliegue de luminosidad cristalina donde las murallas y fortines de los teclados regulan el dinamismo del esquema colectivo: la vivacidad del ensamble está que crece con cada subsiguiente pieza. ‘El Gran Ausente’ usa una ágil figura de piano (a ser usada unos años después en el álbum debut para el tema Espíritu Esfumado) como centro temático a fin de remodelar el esquema central de la composición por vía de un realce del lirismo expresionista. La presencia de la melodía vocal hace que todo suene un poco más melancólico a través del persistente caleidoscopio de exquisiteces sinfónicas: las variables tímbricas y las ondulaciones de los teclados son casi irreales. Qué maravilla de composición en ésta, su versión primigenia: para nosotros, un cénit decisivo del evento. 

Cuando llega al turno de ‘Cerca De La Eternidad’, el grupo despliega un ambicioso viaje que comienza con un extenso prólogo pastoral que se desarrolla sobre los hombros de la guitarra acústica: los motivos se suceden alternando momentos de talante contemplativo con otros más saltarines. Una vez que se integra el ensamble entero, la pieza vira hacia un ejercicio barroco bastante resuelto donde los teclados duales se encargan de dirigir el rumbo del vitalismo emergente, reforzándose éste a paso firme mientras su intrínseca gracilidad se pasea naturalmente a través de las bien delineadas variaciones temáticas. La sección final regresa a lo contemplativo con una prestancia típica del sinfonismo: el breve canto y la sobria fanfarria final de los sintetizadores completa la faena de una forma conmovedora, como una aclaración a la cual se quería llegar y se conquistó de manera épica. Lalo presentó la canción como un legado que dejó Juan Carlos Savia cuando era integrante de la banda hasta hacía poco, lo cual hace que el momento tenga un significado muy particular: el motivo del apartamiento, algo que no viene al caso citar en público. Otro culmen de ese evento. ‘Lágrima Negra’ sigue adelante con la lógica del despliegue de magia melódica bajo una arquitectura refinada que siempre ha caracterizado a la agenda estética de PABLO EL ENTERRADOR. Esta vez, el énfasis está en lo evocativo durante su primera mitad, mientras que la segunda se torna un poco más expresionista sobre un controlado flujo de esquemas rítmicos inusuales. La sección epilogar retoma la compostura solemne con la que se inició el tema. El evento concluye con ‘La Marcha Del Regreso’, un fastuoso instrumental que el gran público recién conocerá de forma oficial con el tercer álbum de estudio del año 2016 “Threephonic”. En este cierre del evento, el instrumental comienza con un agitado prólogo marcado por la dupla de órgano y sintetizador desde el cual emerge pronto un despliegue de fulgor sinfónico de parte de la banda como un todo bien orgánico. Los elementos Genesianos y Emersonianos se hacen notar dentro de un entramado musical que también se siente muy propio: un vitalismo aristocrático cuyos ocasionales vestigios de fragilidad etérea quedan bien protegidos por la consistente ciudadela pentagonal de los instrumentos actuantes. Las diversas proyecciones de los teclados se completan con precisos fraseos de guitarra estratégicamente situados mientras la ingeniería rítmica se mantiene atenta a los flujos expresivos que se van sumando con el transcurso de los minutos. Magnífico cierre del concierto, una ovación totalmente merecida.

Hay dos bonus tracks: registros de estudio de ‘Las Musas De Apolo’ y ‘Cerca De La Eternidad’ en el contexto de un ensayo en la casa de Antún del 9 de enero de ese año 1980. En esta sesión, el grupo opera como un cuarteto instrumental con Carlos Savia al piano y al sintetizador (sí, su último registro dentro de las filas del grupo). En el primero de ellos se advierte notoriamente cuán bien controlado tenía el grupo centrado en los dos teclistas el enfoque compositivo con el que se tenía pensada la ilación de los firmemente focalizados índices melódicos. En cuanto a ‘Cerca De La Eternidad’, el colectivo se centra en el manejo de la serie de orquestaciones progresivas que desarrollan el extenso clímax que ya definimos más arriba para la versión en directo. A fin de cuentas, “En Vivo En El Auditorio Fundación Astengo: Viernes 28 De Marzo De 1980” es un testimonio muy importante de un pasaje muy especial dentro de la historia inmortal del rock progresivo argentino, un momento de transición tentativa para unos PABLO EL ENTERRADOR que seguían ampliando su espacio creativo con miras al final de los 70 y el inicio de los 80: estaban sopesando una nueva etapa, siguiendo a sus musas con una vivaz figura que nunca los iban a dejar solos. Los nuevos cambios trajeron a la banda al guitarrista-bajista-cantante José María Blanc y al baterista-percusionista Marcelo Salí, quienes junto a Antún y López forjarían “Pablo El Enterrador”, ese álbum publicado en el año 1083. La reedición de ese homónimo disco de debut que mencionamos antes, producida por Viajero Inmóvil en 2005, mostraba que la alineación tenía grandes bríos y con la meta puesta en un futuro disco sucesor. Pero esa es otra historia: centrándonos en este bootleg en vivo ahora oficial, podemos recomendarlo para cualquier buena colección de música progresiva de todos los tiempos y lugares. ¡Ábranse todos los auditorios para la música eterna de PABLO EL ENTERRADOR!


Muestras de “En vivo En El Auditorio Fundación Astengo: Viernes 28 De Marzo De 1980”.-


* El enlace de nuestra retrospectiva sobre el álbum “Pablo El Enterrador” en su reedición producida por el sello Viajero Inmóvil se halla aquí: https://autopoietican.blogspot.com/2013/10/recordando-el-primer-disco-de-pablo-el.html

Sunday, May 24, 2026

FLAT EARTH SOCIETY y su nueva fiebre avant-jazzera para el año 2026



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Aquí está lo nuevo del excelso ensamble belga de avant-jazz FLAT EARTH SOCIETY: “Missa Asinorum” es su título y fue publicado el pasado 18 de abril, tanto en CD como en vinilo, por el sello Zonk Records. El copioso personal de la FLAT EARTH SOCIETY para el presente disco está conformado por Gert-Jan Dreessen [batería], Cyriel Obermüller [bajo], Peter Vandenberghe [piano y teclados], Maarten Flamand [guitarra], Wim Segers [vibráfono, percusión y silbido], Berlinde Deman [tuba], Marc Meeuwissen y Peter Delannoye a los trombones, Bart Maris [trompeta y trompeta pícolo], Pauline Leblond [trompeta y fliscorno], Bruno Vansina [saxo barítono y flauta], Benjamin Boutreur [saxo alto], Michel Mast [saxo tenor], Martí Melià Margañon [clarinete y clarinete bajo] y Peter Vermeersch [clarinete, clarinete bajo, efectos electrónicos y canto]. Esther Lybeert colabora al canto en uno de los temas. El material contenido en “Missa Asinorum” se centra en composiciones de Vandenberghe y Vermeersch, siendo el último disco de FES con este último, precisamente, el fundador: dichas creaciones son manifestaciones simbólicas de una sátira social que, en lugar de apelar al llamado a la conciencia, refleja unas observaciones resignadas de las diversas formas de locura masiva que aparecen en el primer plano de nuestro mundo actual. Las sesiones de grabación tuvieron lugar en el estudio Rockstar Recordings, siendo Dieter Claeys y Mathias Stal los organizadores de la ingeniería de sonido. Las ulteriores labores de mezcla y remasterización estuvieron en manos de Joe Talia y Oz Fritz, respectivamente. Dooreman es el autor del arte gráfica. Bueno, ya es hora de pasar a los detalles estrictamente musicales de esta hermosa obra que es “Missa Asinorum”.


El repertorio se abre con la miniatura ‘Kyrie Asini’, la cual evoca un aquelarre envuelto por un delirio místico que se sitúa entre lo sarcástico y lo amenazante. Esto abre campo al mastodonte de 26 minutos ‘Donkey Fever’, un monumental despliegue de exploraciones sónicas sistemáticamente versátiles. Su inspiración está en la crisis febril que asola al País de los Juguetes dentro del imaginario literario de Pinocho. Todo empieza con una sutil figura de guitarra y una recitación distorsionada que anuncia al oyente el pronto arribo de algo masivamente ceremonioso: las intervenciones de la percusión tonal y el piano añaden los primeros colores luminosos del paisaje que todavía se halla en un estatus preparatorio. A poco de pasada la frontera del sexto minuto, nos damos cuenta de que los aportes de los vientos y la guitarra ya han asegurado el refuerzo de los matices principales de la composición, aprovechando el minimalismo repetitivo de la base armónica para desplegar unos aires de libertad dentro de un talante controlado. La batería, poco a poco, se va soltando con la elaboración de exquisitos ornamentos percusivos, los cuales cumplen con la misión de dialogar osadamente con los aristocráticos arrebatos de la guitarra y del piano; mientras tanto, el bajo emplea también sus propios ornamentos en consonancia con las orquestaciones dadaístas de las maderas y metales. A poco de pasada la frontera del décimo minuto, ya dispone el ensamble de una labor colectiva bien definida, una empresa trazada como un rescate del jazz modal en amplio coqueteo con el estándar del free jazz, más algunos detalles señoriales que termina aterrizando en un solo de trompeta. Una vez finiquitado éste, regresa el pleno del ensamble a la estructuración de una nueva labor bien definida, esta vez, con un swing más entusiasta y un enfoque más ostensiblemente sofisticado en la armonización arquitectónica. En este pasaje del trayecto grupal, el sendero sonoro es idóneo para armar varios clímax a lo largo de una caminata dirigida sobre diversos esquemas rítmicos inusuales: la fluida ilación de éstos impulsa el ascenso del fulgor musical en curso. La sección epilogar se centra en un retorno del ambiente inicial mientras se remodela con un colorido aumentado merced a los ecos recibidos de la múltiple apoteosis que la precedió: la ceremoniosidad burlona también regresa con la recitación de despedida. ¡Qué grandiosa maratón! 

‘No Side Left’ es otra pieza de ambiciosa extensión, aunque “sólo” dura 17 minutos y pico. Su inspiración proviene de la famosa proclama del maestro compositor FREDERIC RZEWSKI ¿Del lado de quiénes estás?: la amarga réplica de Vermeersch, autor de este tema, es que no existen ya posiciones razonables para adoptar. La introducción de piano exhibe una espiritualidad serena que coqueta con lo misterioso; la orquestación de vientos ayuda a reforzar esta sensación antes de que un saxo dirija la concreción del desarrollo temático diseñado para la ocasión. La batería y el bajo son los portadores de las inquietudes free-jazzeras que promueven la densidad exaltada que en muy breves instantes se apodera de la situación y trastoca parcialmente la expresividad general. De todas maneras, el asunto vuelve a su cauce contemplativo inicial por vía del uso alternando del protagonismo por parte de los instrumentos de viento, así como por la prioridad dada al progreso de las orquestaciones asociadas a las sencillas armonías del piano. Un nuevo esquema orquestal empieza a brotar poco después de pasada la frontera del séptimo minuto, lo cual gesta un nuevo crescendo con el inmenso apoyo de las virguerías de la batería; es el camino de reforzamiento para un breve motif antes de que el ensamble vuelva a la exhibición de un nuevo ejercicio de jazz modal, siendo así que la trompeta se hace cargo del centro protagónico. En la frontera de los 13 ½ minutos, emerge una neblina solipsista marcada por introspectivos efluvios de piano y arcanas líneas de fliscorno y de flauta: esta aura expectante marca el camino del epílogo en un contexto de invitación al reposo concluyente. ‘Washaway’ es una pieza marcada por una gracilidad sobriamente luminosa, afianzada inicialmente por la doble columna de batería y teclados. Poco a poco, con la labor acompañadora del vibráfono a las maniobras minimalistas del piano y el ascenso sostenido de las orquestaciones de vientos, la labor grupal asume un aura cinematográfica. El esquema sonoro resuena como un estándar de eso que se suele denominar nu-jazz. La aparición de un canto ensoñador realza lo cinematográfico, especialmente, porque se hermana con el susurro con un talante cómplice. Todo culmina con ‘Hez! Sire Asnez Hez!’, otra exaltación teatralmente burlona donde el dadaísmo se reviste de oscurantismo para manifestar una socorranería anárquica. No es de extrañar, pues al igual que ‘Kyrie Asini’, ‘Hez! Sire Asnez Hez!’ es una parte de una canción latino-francesa del siglo XIII titulada ‘Orientis Partibus’ (Canción Del Asno), la misma que solía cantarse durante el Festín de los Locos (Fête de l'âne) en Francia. 

He aquí la oferta de “Missa Asinorum” brindada por la FLAT EARTH SOCIETY, una gran banda que mantiene viva la fiebre de hacer buena música de vanguardia dentro de la escena mundial del jazz contemporáneo desde su reducto belga. Es bastante copiosa la producción fonográfica realizada desde fines de la década de los 90 y parece que esa fiebre creativa sigue tan intensa como siempre: gracias a todas las personas integrantes por esta obra y gracias adelantadas por las que seguirán. 


Muestra de “Missa Asinorum”.-

Thursday, May 21, 2026

El tercer ritual prog-metalero de los estadounidenses AZIOLA CRY



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

AZIOLA CRY, el trío estadounidense conformado por Jason Blake [Warr Guitar], Mike Milaniak [guitarras] y Tommy Murray [batería], ha lanzado al mercado su nuevo disco a mediados del pasado mes de abril. “Dysphoria Ritual” es el título de este disco, el tercero de larga duración de su discografía (también tiene un EP en su haber), y ha sido lanzado al mercado por vía independiente. Todo un trabajólico de la creación musical el Sr. Blake (y sus compañeros de trío también se mantienen activos), tras varios años de dedicación a su trayectoria solista y algún proyecto colectivo, ya era tiempo para que los AZIOLA CRY volvieran a la palestra. Steven Gillis fue el ingeniero de sonido que organizó los resultados de las sesiones de grabación de “Dysphoria Ritual”; posteriormente, Ted Jensen se encargó de las labores de masterización. Travis Smith es el autor del arte gráfica. 


Los temas que respectivamente abren y cierran el repertorio son los más largos del mismo al durar cada uno de ellos cerca de 8 ½ minutos. ‘Denial Patterns’ pone el rumbo inicial a las cosas con un despliegue exquisito de sofisticación rockera donde los niveles de fuerza y grooves van variando a lo largo del camino con puro ingenio. El aura ceremoniosa de la sección prologar marca una pauta de solemne musculatura que habrá de signar a la mayor parte de los recovecos musicales que se mostrarán dentro de la ingeniería musical. Ésta está invadida por una extroversión comedida, la misma que aumenta su robustez cerca de la frontera del quinto minuto, pero no esperamos mucho para toparnos con un pasaje relajado de tenor bucólico donde la banda vira hacia una breve instancia ensoñadora. Al volver al frente un motif precedente con un arreglo renovador, la banda prepara el terreno para un clímax progresivamente excelso. Le sigue ‘Pervasive Sameness’, pieza que cumple con la misión de combinar el poderoso señorío del prog-metal con las vibraciones aristocráticas del jazz-prog, siempre con una notable incidencia de compases inusuales en los cimientos de la arquitectura sónica. Los matices exóticos inherentes a algunos bosquejos temáticos añade una magia especial al asunto; sólo en las instancias finales cubre el factor metalero el espectro sonoro del trío y lo hace para asegurar un final impactante. En general, lo que suena aquí es como un híbrido de HERD OF INSTINCT, FATES WARNING y STICK MEN. ‘Ephemeral Joy’ es una pieza un poco más ligera en lo que concierne a algunos de sus focos temáticos y el groove con el que articula su primera sección. De todas maneras, no tardan en surgir nuevas tormentas refinadas en clave prog-metalera mientras el esplendor diseñado para la ocasión se va revelando. Cuando llega el turno de ‘The Delusion Complex’, el trío se dispone a enfatizar la faceta solemne de su ideario musical, al menos, en un primer momento. Más adelante, la atmósfera se torna más aguerrida, primero, sobre un inteligente juegos de síncopas, después, sobre un compás entusiasta y casi machacón, siendo éste un agente impulsor de expansiones rotundas de majestuosidad pesada. Incluso hay algunos leves coqueteos con el discurso post-metalero en ciertos pasajes estratégicos.  

‘Withdrawn And Alone’ existe básicamente como un ejercicio de síntesis de los espíritus expresivos y grooves predominantes en los temas #2 y #3. La pieza que trae consigo el cierre el álbum es justamente la homónima. ‘Dysphoria Ritual’ comienza con unas síncopas suaves que abren la puerta a otro ejercicio de parsimonia solemne en clave de pesadez sofisticada: tras este prólogo, la Warr Guitar impone un swing animado que permite al grupo íntegro generar una ingeniería vibrante y exhaustiva, siendo así que su vitalismo intrínseco brilla en medio de la meticulosa estrategia musical. Vuelven a salir a flote algunas cercanías con la faceta más agresiva de los STICK MEN, así como con los compatriotas de CANVAS SOLARIS. A mitad del camino entra a tallar un imponente solo de guitarra que, aunque no dura mucho, deja una huella importante en el vigor colectivo que se sigue desplegando. A poco de pasada la frontera del quinto minuto y medio, un efímero pasaje sereno vira hacia un sendero de claridad melódica, desde el cual se edifica un puente de talante Crimsoniano que nos lleva de regreso al motif inicial; este breve reprise nos recuerda que todo lo que se hizo en esta pieza musical giraba en torno a la grave ceremoniosidad que le había dado inicio. En fin, todo esto fue lo que nos brindó el personal de AZIOLA CRY con “Dysphoria Ritual”, su oferta fonográfica para el presente año 2026, la misma que se destaca como un excelente ritual de creatividad artística dentro del prog-metal ecléctico. Muy recomendable. 


Muestras de “Dysphoria Ritual”.-   

Tuesday, May 19, 2026

RICK WAKEMAN y la melancolía de un piano solitario



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

El mes de octubre del pasado año 2025 vio la publicación de un nuevo disco del maestro británico RICK WAKEMAN solamente de piano. “Melancholia” es el nombre del disco en cuestión y Madfish es el título del sello fonográfico que lo publicó, tanto en CD como en vinilo. El piano clásico Steinway Model D, compañero de aventuras de WAKEMAN en muchas décadas de labor compositiva y desempeño formativo, es el instrumento exclusivamente protagonista de “Melancholia”. Las doce piezas aquí incluidas fueron grabadas en The Granary de Toft Monks, Norfolk. Erik Jordan dirigió las sesiones de grabación y el proceso de mezcla tuvo lugar en The Nursery de The Huntingdon. La ulterior masterización se realizó en Super Audio Mastering. En cuanto a la estructura explícita de su repertorio, “Melancholia” cumple con cerrar la trilogía iniciada por “Piano Portraits” (2017) y “Piano Odyssey” (2018). En lo que respecta a la personalidad propia del disco que hoy nos ocupa, todo surgió cuando la actual esposa del buen RICK notó que un pasaje de piano que él tocaba (la misma que ulteriormente se convertiría en ‘Garo’) tenía un apasionamiento especial, algo muy propio de él cuando se ponía a tocar su instrumento favorito en momentos de tristeza o torbellino emocional. Siguiendo su consejo de terminar la idea, componerla y grabarla, WAKEMAN fue tan lejos como crear una lista de nuevas piezas inspiradas en su propia melancolía. El buen RICK confiesa que fue diagnosticado con temperamento melancólico y ocasionales brotes de depresión, pero que ha aprendido a manejar los aspectos más constructivos de esa disposición melancólica. Le cedemos la palabra: “Un temperamento melancólico a menudo viene acompañado de rasgos tales como confiabilidad, sentido analítico, enfocados, [...] además de paciencia e increíble creatividad. [...] Habiendo dicho todo esto, las personas con temperamento melancólico tienden también a reservar sus emociones, lo cual general drásticos cambios de humor en ciertos momentos.” Este disco, además de una obra de arte musical, es también un autorretrato. Repasemos ahora los contenidos específicos del disco que hoy nos ocupa.  


El repertorio se abre con ‘Sitting At The Window’, una pieza que ostenta cierta agilidad en sus cálidos efluvios a lo BRAHMS; las calculadas variantes en las cadencias que se dan en algunos pasajes estratégicos sirven para que el patente posicionamiento contemplativo se mantenga fresco hasta el momento final. ‘Reflection’ sigue a continuación para adentrarse en un área más reservada, apelando a una manifestación de gravedad introspectiva. Con su habitual mezcla de modismos barrocos y atmósferas románticas, WAKEMAN saca buen provecho del aura amable inherente al esquema melódico. La dupla de ‘Pathos’ y ‘Dance Of The Ghosts’ sirve para que las teclas de ébano y marfil sigan surcando diversas ambientaciones melancólicas. La primera de estas piezas mencionadas se mueve dentro de un delicado despliegue de claridades melódicas que se mueven como agitaciones de un oleaje en la bahía, no demasiado turbulentas, realmente fuera de lo que llamamos calmado. Es como si el galante motif central escondiese una ansiedad bajo su satinado manto estilizado. En cuanto a ‘Dance Of A Ghosts’, su talante vira hacia lo contrario: una expresión de sobria dicha que emana del recuerdo de momentos felices del pasado que, a pesar de su efímera futilidad, saben dejar huellas benévolas en nuestros corazones y mentes. ‘Alone’ vuelve de lleno a lo más nostálgico de nuestras añoranzas, gestando una inspirada síntesis del principal espíritu expresivo del tema #2, incluso ahondando en la parsimonia de los contemplativo y engrosando el tapiz de gravedad reflexiva. ‘The Morning Light’ sigue este zigzag de lo introvertido a lo extrovertido y viceversa para mostrarnos una inequívoca luminosidad: el yo interior se complace en admirar el esplendor del nuevo día y los fraseos meticulosamente articulados del piano retratan este sentir a la perfección. ‘Garo’ se traslada desde esta refulgencia hacia un aura vespertina que se reviste de distinguida majestuosidad. Esta composición ostenta grácilmente sus estándares románticos, de hecho, posee una fuerza de carácter muy especial: recordemos que fue con ella que nació la idea de este disco. 


‘All In The Mind’ es la composición más extensa del disco con sus 5 minutos de duración. Caracterizado por una prestancia que sabe imponerse a través de la delicadeza estructural de su desarrollo temático, este tema sabe crear una tensión interna entre algunos focos temáticos a los cuales regresa varias veces. Hay ciertos matices épicos en el modo en que el piano se maneja solitariamente durante el ambicioso desarrollo melódico creado para la ocasión. Por otro lado, ‘Sea Of Tranquility’ es el tema más breve con su espacio de poco menos de 3 minutos: los calculados efluvios plasmados en los fraseos vuelven a dibujar un retrato de oleajes marinos relativamente serenos. ‘Missing’ retoma las vibraciones más intimistas e introvertidas del ideario musical proyectado para este disco; eso sí, la preminencia de notas altas en el motivo central alude colateralmente a la feliz nostalgia que ya presenciamos en ‘Dance Of A Ghosts’. Es casi como una pieza prima hermana. En el caso de ‘Watching Life’, se perpetúa la espiritualidad expresiva del tema precedente con una dosis mayor de gracilidad. La pieza precisamente titulada ‘Melancholia’ es la encargada de cerrar el álbum y lo hace al modo de una síntesis entre la prestancia crepuscular de la pieza inaugural y la aureola estoica de ‘Alone’, añadiendo algunos detalles fulgurosos en su último tercio. Fueron poco más de 45 minutos de exploraciones emocionales traducidas al léxico del piano clásico, uno que el gran RICK WAKEMAN conoce desde antes de la veintena gracias a esos años formación académica que precedieron a sus ulteriores carreras imparables como músico de sesión y leyenda perpetua del rock progresivo. Ante todo, apreciamos a “Melancholia” como un disco de bella factura que, además de motivar una experiencia gentil, también transmite un verídico retrato musical del mundo interior de WAKEMAN.

Muestras de “Melancholia”.- 

Saturday, May 16, 2026

Grandes y auténticas noticias del legendario grupo avant-progresivo sueco ENSEMBLE NIMBUS



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Nos llega la muy grata noticia de que el grupo avant-progresivo sueco ENSEMBLE NIMBUS vuelve a hacerse presente en el mercado con un nuevo disco desde mediados del pasado mes de abril. “Fake News!” es el incisivo título de este álbum, el cuarto de su carrera, el mismo que se nos revela 26 años después de la díada de “Scapegoat” (1998) y “Garmonbozia” (2000), trabajos que quedaron como excelentes muestras de música progresiva experimental de los 90. Eso sí, no es un retorno de ENSAMBLE NIMBUS, que quede claro, pues esta es una obra grabada entre los años 2002 y 2005. En ese periodo, el grupo operaba con el trío de Håkan Almkvist [guitarras, bajo, teclados, acordeón, efectos y loops], Lars Björk [clarinetes alto, bajo y preparado, efectos y loops] y Hasse Bruniusson [baterías y percusiones acústicas y electrónicas]: su publicación se realizó por vía independiente. El grupo contó con las colaboraciones ocasionales del teclista compatriota Tomas Bodin y del baterista-percusionista inglés Chris Cutler (sí, el mismo de HENRY COW, ART BEARS, etc.). Fue Brunuisson el encargado de la organización y la ingeniería de sonido de esas diversas sesiones entre los años 2002 y 2005, así como de la mezcla. La concreción de las labores de masterización y la adición de unas cuantas sobremezclas estuvieron en manos de Almkvist en el pasado año 2025. Las actividades de estos músicos desde esos inicios del nuevo milenio han sido variadas y diversas: Almkvist ha estado en proyectos y haciendo discos solistas; Bruniusson ha hecho lo propio, además de formar la FLYING FOOD CIRCUS junto a su colega mencionado y, cómo no, participar en varios discos de THE FLOWER KINGS; Björk ha realizado numerosas sesiones de manera sostenida. Bueno, repasemos ahora los detalles estrictamente musicales de “Fake News!”.

La dupla inaugural de ‘The Lake’ y ‘No Return’ pone las cartas sobre la mesa con prestancia y convincente asertividad. ‘The Lake’ hace gala de una jovialidad bastante juguetona, inmersa en un espíritu lúdico que nos recuerda, en cierta medida, a HUMBLE GRUMBLE y RASCAL REPORTERS a través del filtro de SAMLA MAMMAS MANNA (donde estuvo Bruniusson). Los colores aportados por los vientos realzan la reinante exuberancia. A mitad de camino irrumpe un interludio deconstructivo que abre campo a una versión tensa del colorido inicial para el frondoso epílogo. Por su parte, ‘No Return’ se asienta sobre un terreno solemne que acomoda sus explayamientos bajo un aura folclórica de ribetes surrealistas, algo que nos remite directamente a los aspectos más extravagantes de los que hasta ahora habían sido los dos últimos discos de la banda. Aunque predomina aquí una ceremoniosidad cuyo tenor reflexivo, no hay intención de los músicos de esconder el colorido intrínseco a la composición. ‘Lucid Dreams’ ahonda en la fusión folclórica con un enfoque netamente progresivo, siendo así que juega a lo jovial con algunas cataduras señoriales. Instaurando el desarrollo temático sobre un esquema rítmico inusual, los aires festivos se despliegan con una sensibilidad fulgurosa arropada bajo envolventes haces de majestuoso esclarecimiento. ‘Indras Web’ vira hacia un terreno noctámbulo y sutilmente sombrío, apelando a una refinada densidad a la hora de articular el motif central. Los ornamentos de sintetizador elaboran un contrapunto de comedida soltura frente a la masa nuclear de armonías de teclado y clarinetes: una parsimonia casi mortuoria tras la exquisita trama de luz que la precedió. Cuando llega el turno de ‘Midas’, se reabren las puertas a lo festivo y lo hace con un ímpetu ampliado, el cual vuelve a dar preponderancia esencial al factor folk-progresivo. Fusionando la algarabía dadaísta del más típico SAMLA MAMMAS MANNA con los retorcimientos satíricos del Zappa de la fase 1969-75, el ensamble da rienda suelta a sus maniobras celebratorias haciendo que la amalgama instrumental se agite sobre la frontera entre razón y sinrazón con arquitectónica agilidad.

Con el arribo de ‘In Circles’, el esquema musical del ENSEMBLE NIMBUS se enfoca en lo palaciego. El deliciosamente extravagante groove compartido por el teclado y la batería establece un aura ceremoniosa donde lo burlón reina sobre lo ilustre mientras porta las aristocráticas vestimentas de éste. La sección final sirve para que esta extraña danza adquiera una mayor garra y coquetee abiertamente con la lógica deconstructiva; de hecho, hasta se podría decir que suena tenebrosa a pesar de que su atmósfera central no sea precisamente tétrica. ¿Quién ha organizado esta fiesta de élite para uno de los momentos culminantes del disco? ¿Nobles hedonistas caóticos o bufones anarquistas que acometieron un golpe de estado? Mientras nos concentramos en esta insoluble pregunta, llega el momento de ‘During The Night’, una pieza realmente amable cuya gentil solemnidad está bien apuntalada por un esquema melódico encantador. El uso de un swing entusiasta de parte de la batería permite a esta manifestación de afabilidad acoger una espiritualidad moderadamente enérgica en sus arreglos globales. También hace posible que se abra un espacio para un interesante diálogo entre la guitarra y el clarinete cerca del final, lo cual impulsa un crescendo apropiado para el clímax conclusivo. ‘Seven Signs’ es la pieza más extensa del repertorio con sus 8 minutos y pico de duración. Lo que opera en esta ambiciosa pieza diseñada para instalar el cénit decisivo del álbum es una confluencia entre la gravedad sistemática del tema #4, la misteriosa exaltación sombría del tema #6 y el majestuoso vitalismo folk-progresivo del tema #3, siendo justamente éste el orden jerárquico de prevalencia. En los pasajes más aguerridos, la guitarra encuentra espacios para poner sus robustas armonías y solos en el centro, en los más sutiles, son los ornamentos y capas de teclados los que dirigen el entramado general. A lo largo de la pieza íntegra, la batería y las percusiones preservan impolutamente la fluidez de los recovecos rítmicos que van surgiendo a lo largo del camino, reservando sus recursos de mayor intensidad para la efervescencia final. ‘Silent Movie’ retoma algo de la ceremoniosidad noctámbula de ‘Indras Web’, aunque la remodela con una dosis mayor de exuberancia. Cierto acercamiento hay con los HENRY COW de los dos últimos discos, nos parece.

‘New Midas’, a su vez, regresa a la festividad bucólica de ‘Midas’, pero ahora con una actitud más reservada. El nuevo groove es suficientemente sereno para jugar con los ocasionales quiebres rítmicos y las variaciones temáticas dentro de una atmósfera más controlada. Los breves momentos de real soltura se sitúan más del lado de una tensa dislocación que de una jovialidad propiamente dicha. El cierre del repertorio llega de la mano de ‘Tap On Clouds’, una pieza diseñada desde la faceta más cálida del ideario de la banda. Su gentil núcleo melódico se afinca cómodamente sobre un esquema rítmico complejo que fluye en un dinamismo muy compacto. ¿Cómo sería una danza híbrida escandinava y centroeuropea compuesta por los VON ZAMLA? He aquí la respuesta. Todo esto fue lo que se nos reveló en “Fake News!”, el testimonio de las grandes y auténticas noticias del ENSEMBLE NIMBUS, un referente sueco inolvidable de la música avant-progresiva. Su sistemática manera de concebir el discurso del rock progresivo como un auge de lo surrealista y lo eclécticamente vitalista siempre ha sido y será bienvenida en cualquier fonoteca actualizada en el rock artístico de gran factura de ayer y hoy. Aunque póstuma, la presencia de “Fake News!” es un momento triunfal para el escenario vanguardista mundial de este año 2026.


Muestras de “Fake News!”.-                   

Wednesday, May 13, 2026

ANTHONY GARONE y el gusto de hacer buena música porque sí



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Aquí tenemos una estupenda novedad de MoonJune Records desde el primer día del presente mes de mayo: el nuevo álbum del guitarrista y compositor estadounidense ANTHONY GARONE. “OK, But Why?” es el título del disco que hoy nos ocupa y supone (permítasenos adelantarlo) un gran aporte para la escena progresiva norteamericana. La publicación es tanto en CD como en vinilo doble. Se trata de su primer trabajo de larga duración desde 2007. Oriundo de Mesa, Arizona, el buen ANTHONY es, además de músico, tecnólogo y autor del libro Failure To Fracture: Learning King Crimsons Impossible Songs, donde analiza las estructuras compositivas de varios temas dentro del inmenso canon de esa leyenda inmortal del rock progresivo de todos los tiempos. También dirige un canal de YouTube llamado Make Weird Music. En “OK, But Why?”, GARONE está acompañado por varios excelentes colaboradores: los bateristas Morgan Ågren, Sebastian Lanser, Owen Dueck y Rob Müller, los bajistas Michael Manring, John Landy, Andy West y Robbie Mangano, los guitarristas Steve Ball, Jan Zehrfeld, Tom Monda y Gretchen Menn, el pianista Gabe Garone, el teclista Adam Strand, la violinista Grace Guthrie y el fagotista Paul Hanson. Las labores de mezcla y masterización del disco fueron realizadas por el propio ANTHONY. Bueno, ya es hora de detenernos en los detalles estrictamente musicales de “OK, But Why?”.


Binge es el título del tema que abre el repertorio y lo hace con un despliegue de exquisito vigor rockero revestido de electrizante sofisticación. Los meticulosos juegos de síncopas armados por la batería se asocian con un bajo robustamente distorsionado para asentar la ingeniería de un desarrollo temático sobriamente ágil en clave jazz-progresiva. La subsiguiente dupla de ‘Three Legged Dog’ y ‘Deathtrap permite a GARONE y sus compañeros de viaje añadir una inmensa garra a la persistente fuerza de carácter esencial de este proyecto. El primero de estos temas mencionados exhibe un esplendor asertivo a través de un dinamismo contundente. Aires de familia hay con STICK MEN y AZIOLA CRY con un filtro math-rockero. En cuanto al segundo, se trata de una explosión vitalista de jovial musculatura con una intrepidez propia de varios estándares del prog-metal y el jazz-rock en su modalidad más explosiva, coqueteando con eso que se suele llamar brutal prog. La cuarta pieza del disco es ‘Dance’ y cumple con la función de enfocarse en una senda de aristocrática neurosis donde confluyen aires de GORDIAN KNOT y los KING CRIMSON del nuevo milenio. La fuerza rockera es manejada con una prestancia cristalina sin ocultar una partícula de su fulgor esencial; la sofisticada labor de la batería ayuda a realzar este factor para el beneficio del lucimiento colectivo dentro de un aristocrático entramado sónico. Hemos podido disfrutar de tres cénit sucesivos del repertorio... Y todavía queda bastante por apreciar. ‘Brex’ define un patrón jazz-progresivo muy reminiscente de CAB con el retorno de algunos impulsos math-rockeros: la claridad melódica es manejada con impoluta lucidez en este ejercicio ecléctico de las aureolas expresivas de los tres primeros temas, lo cual se concreta en un manejo equilibrado de los espacios repartidos entre explosiones controladas, exaltaciones vivaces y vibraciones complejas. Los ornamentos del fagot aportan un color muy peculiar dentro del bloque global. Cuando llega el turno de ‘Harnch’, GARONE y sus colegas de turno suavizan el aura musical para focalizarse en una gracilidad fusionesca alimentada por un comedido uso del aliento rockero: lo que suena es como una composición perdida de Pat Metheny que fue redescubierta y reelaborada por THE ARISTOCRATS. El uso sistemático de compases inusuales realza el aura refinada de la composición. Otro cénit del álbum y ya van... varios.

‘My Garden’ retoma y remodela algunos aires expresionistas de los temas #3 y #4 mientras prosigue la exploración sesuda de esquemas rítmicos complejos de una manera similar a como lo hizo la pieza precedente. La adición del canto realza el cálido núcleo melódico que ya se anuncia desde los fraseos de la guitarra: en cierto sentido, esto suena como algo de los YES de 1971-72 a través del filtro de WISHBONE ASH con un tímido acercamiento a los STICK MEN. Una interesante sorpresa es la aparición de ‘Erudite Eyes’. He aquí esta versión de una vieja composición del legendario Robert Fripp para GILES, GILES & FRIPP, siendo transformada en un ejercicio de jazz-rock melódico donde los espacios de tersa delicadeza son priorizados dentro del armazón sonoro. ‘Trust’ ahonda en este viraje hacia algo intimista y contemplativo, incluso rayano con lo melancólico en esta ocasión específica. Desde las primeras notas del piano con las que se introduce la canción, se advierte que aquí se impone una actitud contemplativa: a pesar de su brevedad, el solo de violín que emerge en algún momento del último tercio aporta algo interesante a la atmósfera general. El canto refuerza la impresión de que la serenidad reinante refleja una manera de asentarse en el mundo que es muy propia de la faceta más etérea del discurso progresivo. ‘Pune’ establece un regreso pletórico a lo más extrovertido y alegre que forma parte del ideario musical de GARONE. La composición y sus arreglos exhiben una fluida combinación entre el colorido estilizado del rock progresivo y el brío radiante del jazz-prog, además de algunos ornamentos folk-rockeros en un interludio que nos toma por sorpresa en el sentido más agradable del término. Los 8 minutos y pico siguientes están ocupados por sendas adaptaciones rockeras de los motivos centrales de los Movimientos 1 y 3 del Concierto Para Violín Y Oboe del inmortal JOHANN SEBASTIAN BACH. El 1er. Movimiento es trasladado a una suntuosidad Yes-Emersoniana con anfetaminas, un recurso muy útil para que se destaquen los parajes más reposados que surgen en ciertos lugares estratégicos. El órgano asume el protagonismo cada vez que sale al frente mientras la batería hace gala de su fuerza mientras atraviesa los laberintos que se manifiestan a su paso. Por su parte, el 3er. Movimiento es más fiel a la luminosidad barroca propia de la idea original. El arsenal de guitarras se basta para realizar y amalgamar todas las texturas ágiles que podemos decir que son típicamente Bachianas. 


Crush’ retoma la garra ígnea y bizarra que se genera de la fusión entre prog-metal y brutal prog dentro de un esquema de trabajo que, a despecho de la fiereza de su manifestación sónica, revela una ingeniería musical muy refinada. El talante machacante que exhibe la dupla rítmica a lo largo de la mayor parte del desarrollo temático refuerza la exaltada arquitectura de esta poderosa erupción rockera. La miniatura de menos de un minuto Tingz’ cierra el álbum con un aura misteriosa arropada por una gentileza noctámbula. Todo esto fue lo que se nos brindó con “OK, But Why?” desde los cuarteles de ANTHONY GARONE, un maestro de la guitarra que siempre se sale con su gusto de hacer música buena y extraña porque sí. En concreto, este disco supone un aporte muy constructivo para la avanzada progresiva de los EE.UU. y, en general, del mundo entero. Totalmente recomendable, la verdad que sí.


Muestras de “OK, But Why?”.-

Sunday, May 10, 2026

Los polacos AMPACITY vuelven a marcar la diferencia en la psicodelia pesada contemporánea



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Nos llegan buenas nuevas desde la avanzada rockera polaca, más exactamente, la publicación del nuevo disco de AMPACITY el 24 de abril pasado por vía del sello Piranha Music, tanto en CD como en vinilo (formatos de color negro y verdiblanco). “Cosmic Indifference” es el título del álbum que hoy nos convoca, el mismo que se proyecta hacia una persistencia de la psicodelia pesada con tintes space-rockeros y recursos progresivos que el grupo ha ido edificando y fortaleciendo a lo largo de su carrera. Ésta se inició en la localidad de Tricity a inicios de la segunda década del milenio y lo que tenemos aquí es su tercer trabajo de estudio. “Cosmic Indifference” sucede por 3 años a “IV”. El cuarteto vigente está conformado por Piotr Paciorkowski [guitarras], Marek Kostecki [teclados, órgano y sintetizadores], Sebastian Sawicz [batería] y Wojciech Lacki [bajo y sintetizadores]. El material aquí contenido se grabó en el Studio Cierpienie, estando Marcel Gawiniecki a cargo de la ingeniería de sonido. La mezcla estuvo en manos de Wojciech Lacki y la masterización fue realizada por Marek Przybyszewski. Kuba Sokólski hizo el arte gráfica y el diseño de la cubierta.


El repertorio se inicia con ‘Cosmic Indifference Blues’, un ejercicio de stoner blueseado que no estaría fuera de lugar en el tercer o cuarto álbum de BLACK SABBATH, aunque como se trata de AMPACITY, las texturas de sintetizador y las sucesivas variantes en la sobria musculatura de la batería hacen que el asunto se amplíe en recursos de sofisticación sónica que van más allá de los estándares inspiradores de trasfondo. Bastantes matices angulares y filudos que se hacen presentes en el bien calculado desarrollo temático se acercan a lo hecho por bandas como FANATISM, THE SPACELORDS y KUNGENS MÄN, especialmente cuando el groove se intensifica drásticamente a instantes de traspasar la frontera del tercer minuto y medio. Tras la explosión llega un breve momento de calma parsimoniosa desde el que se eleva un fulgor final. Un punto de arranque bastante llamativo. ‘Symetriada’ sigue a continuación para darle un viraje jazz-rockero al esquema de trabajo de la banda, siendo así que la dupla rítmica y el teclado aprovechan la ocasión para establecer un ambiente general marcado por una calma misteriosa que parece cobijar una fuerza ígnea bajo su manto exterior. Los guitarreos iniciales apuntan hacia lo atmosférico, casi como emulando la música de fondo de un spaghetti  western. A poco de atravesar la frontera del cuarto minuto, emerge una segunda sección donde el cuarteto se deja llevar por su lado más fiero, armando un jam cañero que deja una huella de hierro candente dentro del croquis musical en curso. La estrategia de insertar un pasaje parsimonioso comandado por una orquestación mellotrónica de talante reflexivo (muy a lo ANEKDOTEN) cuando menos se lo espera capitaliza inteligentemente las pretensiones eclécticas de la composición, la cual concluye con una coda sutil. Primer cénit del álbum. ‘Horizon Split’ es más ágil, usando una gracilidad urgente sobre un compás inusual. Esto significa que la banda quiere centrarse más en el aspecto más textural del estándar progresivo y atenuar, aunque sea transitoriamente, el boato más agresivo del paradigma psicodélico. Claro está, éste sigue presente dentro del armazón sonoro gestado para estructurar los arreglos vitales de esta composición. La magnífica sección epilogar se enfila sobre un swing elegante que no tarda en abrir paso a un groove aristocráticamente pesado donde confluyen los legados de KING CRIMSON y BLUE ÖYSTER CULT. Otro momento culminante del disco.

‘Phantomatics’ dura cerca de 13 minutos y se erige así como la pieza más extensa del álbum: claramente, tiene aspiraciones épicas, y cómo no, recibe los ecos de los diversos impulsos eclécticos mostrados en los dos temas precedentes. Todo empieza con un ejercicio de pletórica incandescencia no brilla como una fogata para una rito celebratorio, sino como un incendio en las praderas de la conciencia. El razonablemente complejo esquema rítmico empuja por un rato el potencial enérgico de los guitarreos hasta que las cosas se calman un poco a fin de mostrar una neblina más serena. De hecho, se aprovecha el momento para dar varias vueltas a una atmósfera relajada en clave post-rockera: el entramado colectivo de los instrumentos se hermana en un compacto clima otoñal. Una sección siguiente retoma lo más vitalista del paradigma stoner mientras retiene elementos de suntuosidad progresiva en clave psicodélica. algo muy emparentado con PAPIR y CAUSA SUI (también nuevamente, con los ANEKDOTEN del nuevo milenio). El terreno está preparado para que el cuarteto se encamine hacia un epílogo de inspiración minimalista. ‘Caves Of Carbon Fiber’ trae consigo el cierre del repertorio y su actitud es la de recuperar lo más aguerrido de su propuesta estética, un nuevo incendio dentro del discurso rockero. El jam inicial instala el motic principal con firmeza, pero el esquema integral de la pieza no se queda allí: se inserta una sección intermedia que comienza con un tenor sosegado signado por una aura misteriosa y concluye con un breve ejercicio de ruidismo. El epílogo retoma el jam inicial con una prestancia renovada. Un cierre contundente para el tema y el álbum. Todo esto fue lo que se nos brindó con “Cosmic Indifference” desde los cuarteles de AMPACITY, un disco crucial para mantener a esta veterana entidad musical en la primera línea de la vanguardia rockera de Polonia y de Europa, en general. Siempre marcando la diferencia, han hecho este disco bastante recomendable.   


Muestras de “Cosmic Indifference”.-  
 

Friday, May 08, 2026

Nueva navegación del Acorazado Potemkin bajo la capitanía de I SINCOPATICI



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.    

La travesía musical de hoy se da bajo la capitanía de I SINCOPATICI, ensamble italiano conformado por Francesca Badalini [piano y guitarras], Silvia Maffeis [violín], Andrea Grumelli [bajo] y Teo Ravelli [batería y efectos electrónicos]. Este ensamble asentado en Milán fue fundado por Francesca Badalini con la misión de replantear las bandas sonoras de películas del cine mudo e incluir composiciones propias para realzar una nueva apreciación de las mismas. Badalini tiene experiencia desde fines de los 90 colaborando con la Cineteca Italiana creando y realizando música para películas silentes, siendo así que esta experiencia propia le sirvió como idea para formar un grupo de avanzada progresiva que encarne una extensión de esta labor. Estamos ahora en el año 2026: en la primera mitad de enero, la gente de I SINCOPATICI publicó un disco celebratorio del centenario de El acorazado Potemkin del maestro ruso SERGEI EINSENSTEIN: Броненосец «Потёмкин» en ruso, “La Corazzata Potëmkin” en italiano, que así se llama el disco que hoy nos convoca. Sucede por un par de años a “Decimo Cerchio (L’Inferno 1911 O.S.T.)”, trabajo hecho en asociación con Claudio Milano (él mismo, toda una institución en la vanguardia musical italiana). Repasemos ahora los detalles estrictamente musicales de “La Corazzata Potëmkin”.


Con un trasfondo de ruidos del surco de un viejo vinilo, ‘Uomini E Vermi’ abre el repertorio con frontal elocuencia. Hay una capa densa inicial que guarda dentro de sí un potencial de explosiones tensas bajo un encuadre minimalista; el oscurantismo patente es, a la vez, autoritariamente tenebroso y extrañamente cautivador. De la neblina emana una base armónica de piano cuya imperiosa ceremoniosidad preserva un sólido aire dramático, el mismo que se sitúa en una zona híbrido de psicodelia progresiva y post-rock. La sección epilogar elabora un efectivo recurso de pesadez rockera que coquetea con la tradición stoner. Luego llega el turno de ‘Dramma Sul Ponte’, la pieza más larga del repertorio con su espacio de casi 10 minutos: ésta aprovecha su espacio de expresión para elevarse hacia un área de rutilante energía cuyos pasos iniciales están marcados por una solemnidad señorial. Muy pronto emergen algunos recursos minimalistas de talante deconstructivo que enriquecen las inquietudes arcanas inherentes al desarrollo temático. El viraje hacia un ensueño crepuscular que tiene lugar a poco de pasada la frontera del tercer minuto lleva a una búsqueda colectiva de una forma próxima, lo que significa que se impone una actitud expectante durante dicha búsqueda. Los fraseos tentativos del piano salen al frente para dirigir esa busca indefinida, la misma que se prolonga a través de una atmósfera aristocráticamente ansiosa. Es sobre la frontera del séptimo minuto que se concreta el nuevo núcleo melódico, el cual pone al violín en el centro protagónico a fin de exhibir sus estilizadas vibraciones dramáticas. ‘Il Morto Chiama’ se adentra en la faceta minimalistamente posmoderna del ideario de I SINCOPATICI con filudo entusiasmo. El diálogo entre piano y diálogo se centra en lo textural en base a un núcleo armónico desarrollado con un perfil sereno y contemplativo; la pronta intervención del violín añade un cierto fulgor al asunto. Tras un intermedio orientado hacia un ambiente de desasosiego encubierto que abre campo a unas texturas oscurantistas, un nuevo motif evocador se deja arropar por matices distinguidos bajo la guía del piano.


‘La Scalinata Di Odessa’ sigue directamente la huella de la última sección de la pieza precedente y se orientas hacia un lirismo envolvente y evocador. Permaneciendo el piano en su rol de guía, los discretos ornamentos del bajo añaden texturas que parecen anunciar la pronta emergencia de algo suntuoso. Dicho y hecho, los redobles de la batería entran a tallar mientras el piano ejecuta algunos fraseos imponentes y ya queda claro que el grupo va a perpetrar un momento de efluvios extrovertidos: el esplendor de ellos llega a su clímax cuando el violín empieza a desafiar el liderazgo del piano. He aquí una extraña mezcla de romanticismo, avant-jazz y encuadres progresivos de base impresionista. Todo aterriza en una nueva inmersión en la atmósfera nebulosa que ya hemos presenciado en temas anteriores. Los últimos 8 minutos (o casi) del repertorio están ocupados por ‘Una Contro Tutte’, composición que prácticamente condensa los aspectos más saltantes de los dos temas anteriores, dando una cierta prioridad a la majestuosidad y la claridad lírica heredadas de ‘La Scalinata Di Odessa’. Lo particular de este último tema del disco es que explora el énfasis del nervio rockero en el pasaje donde la batería realiza un groove reconocible con la complicidad de la guitarra. La última sección es una nueva demostración de habilidad grupal para elaborar focalizados aires de solemnidad en base a un núcleo melódico bien definido. La coda minimalista refleja un retorno . Toda esta fue la oferta de “La Corazzata Potëmkin”, un paso muy importante dentro la misión estética bajo la cual opera I SINCOPATICI. Bajo el mando de Francesca Badalini, los talentos combinados que fluyen en diálogo dentro del esquema de trabajo de este ensamble dejan una clara evidencia de su creatividad en la navegación fonográfica aquí plasmada. En suma, se trata de un disco muy recomendable. 


Muestras de “La Corazzata Potëmkin”.- 

Tuesday, May 05, 2026

La genialidad automática del maestro DAVE NEWHOUSE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

El veterano maestro estadounidense DAVE NEWHOUSE tiene una nueva obra fonográfica desde el primer día del presente mes de mayo: “Automatic Writing” es el título del disco en cuestión, publicado por vía independiente. NEWHOUSE se hace cargo de los saxos, los clarinetes, los teclados, la armónica y algunas percusiones. Le acompañan los bajistas Guy Segers y Sam Newhouse, los bateristas Sean Rickman y George Newhouse, Jerry King (guitarras eléctricas y acústicas, y bajo), el guitarrista Ángel Ontalva, Rick O’Meara (percusiones tonales, gongs, platillos y metales) y Michael Zentner al violín eléctrico. Gente de UNIVERS ZÉRO, CLOUD OVER JUPITER, OCTOBER EQUUS, ETC. Todas las composiciones contenidas en “Automatic Writing” son de la autoría de NEWHOUSE, con la excepción de la segunda, donde el buen DAVE compartió labores creativas con Rickman y Segers. Respecto a lo que signíficó para NEWHOUSE hacer este nuevo álbum, él dice lo siguiente: “Alguien me preguntó si yo pensaba que mi música cambió desde los tiempos en que existían THE MUFFINS y realmente pienso que no. A mis oídos, sigo haciendo exactamente la misma música que hacía en los 70 cuando tenía una grabadora de carrete a carrete de 2 pistas de marca Sears, un micrófono de baja fidelidad y un piano espineta en mi habitación dentro de la casa de mis padres. Esas mismas Musas siguen conmigo (gracias al Cielo) y aún sigo componiendo la música que ellas susurran a mis oídos. Los procesos de mezcla y masterización estuvieron a cargo de Mike Potter en los Orion Studios. La imagen de la portada y el diseño gráficos son de la autoría de Eric Kearns en PhinBot Graphics. Bueno, ya es hora de repasar los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos convoca.

La pieza precisamente titulada ‘Automatic Writing’ da inicio al repertorio del disco y lo hace con un desarrollo de atmósferas y grooves de tenor jazz-progresivo. La mesurada agilidad y la fuerza de carácter de los instrumentos actuantes (especialmente, los vientos y la batería) son las claves esenciales para que el desarrollo temático se preserve con impoluta solvencia mientras algunos ornamentos armónicos van y vienen. La espiritualidad es crepuscular en cuanto a lo expresividad, pero el vitalismo del swing global es lo que más se hace notar. Gran inicio de álbum. Luego sigue ‘Song For Saner Times’, a la sazón, el tema más extenso del disco con sus casi 8 ¼ minutos de duración. Lo que se advierte en su primera parte es que su atmósfera y su groove general son muy similares a los de la pieza homónima, pero también tiene sus peculiaridades: la intensidad es mayor en la sofisticación de los arreglos diseñados para el desarrollo del cuerpo central; el swing es más complejo, y; la expresividad es más densa, más inclinada hacia la actitud postmoderna del avant-prog estandarizado. Una segunda parte emerge cuando, tras unos instantes de silencio, una figura de piano eléctrico abre campo a unos recursos de arcana inquietud guiadas por torturados fraseos de guitarra que van flotando como síntomas de una pronta tormenta. Dos cénit sucesivos para iniciar el trayecto del álbum, nos complace mucho esto. ‘Billy’s Boots’ ostenta un dinamismo más alegre, un tanto cercano al paradigma Zappiano a través de los filtros simultáneos de THE MUFFINS y los SOFT MACHINE de la fase 1973-76. Se advierte en el breve momento de protagonismo para la guitarra la aseveración de algunos ecos de la tensa conmoción que apareció en el tema precedente. ‘Everybody’s Moon’ comienza con una cautivadora fanfarria de saxos y clarinetes desde la cual se anuncia la emergencia de un swing relativamente relajado. La serenidad es ahora la marca central de la estrategia expresiva del armazón instrumental, pero lejos está esto de la introspección; por el contrario, el entramado de los instrumentos actuantes se arroja orgánicamente a un fulgor que se ubica entre las vibraciones otoñales y el candor de un amanecer estival. Es muy simpático el epílogo campirano con armónica y guitarras acústicas: nos toma de sorpresa, pero tiene sentido su vínculo con el talante sobriamente jovial del motif central.

Cuando llega el turno de ‘Slightly, Virtually’ (muy “maquinista” el título, por cierto), el factor de vivacidad explota con un entusiasmo trepidante y machacón tras un melancólico preludio de piano eléctrico: he aquí una fiesta rockera plagada de lúdica neurosis donde la guitarra, una vez más, se erige como fuente surtidora de tensiones sónicas en medio de una robusta amalgama instrumental. Los explayamientos y ocasionales quiebres en el swing armado por la batería son manejados con la robustez necesaria en los parajes más aguerridos, pero a poco de pasada la frontera del tercer minuto, la espiritualidad expresiva se calma un poco, lo cual repercute en una variación importante dentro del dinamismo colectivo. Se regresa al señorío exquisito que ya se hizo presente en un par de temas precedentes hasta alrededor de la frontera del sexto minuto y medio, cuando el ímpetu anterior resurge con la misión de articular la sección epilogar. El sexto tema del álbum ostenta el significativo título de ‘One For Brubeck’. Centrando su núcleo temático en unas serenas figuras de piano, se retrotrae a esos tiempos del cool jazz con una prestancia aristocráticamente estoica; los arreglos de vientos y la refinada labor de la batería se encargan de añadir recursos rutilantes al desarrollo temático. ‘Mr. Susie’ trae consigo el cierre del repertorio y su sección prologar exhibe un crepuscular delirio de formas libres en clave vanguardista: vemos en ella detalles al estilo de SUN RA que se mezclan con estrategias líquidas al estilo de los SOFT MACHINE de 1972. Una vez despejada la incertidumbre inicial, surge un motif jovial marcado por un talante jazz-progresivo que nos remite a los legados de HATFIELD AND THE NORTH, de THE MUFFINS (etapa 2002-04) y de los WEATHER REPORT de 1974-75. la renovada algarabía se mantiene constante con pulso firme hasta el contundente golpe final. Todo esto fue “Automatic Writing”, un catálogo de nuevos testimonios preclaros e indubitables de que DAVE NEWHOUSE es un maestro consumado de la avanzada progresiva de ayer y hoy y siempre. Desde su rincón estadounidense, el ideal del rock ecléctico se proyecta con automática precisión arquitectónica hacia las dimensiones más divinas del arte musical. Un disco muy recomendable que se revela como parte de lo mejor de este año 2026 que ya se acerca a su ecuador: así resultan las cosas cuando las Musas son infatigables y el músico es imparable.


Muestras de “Automatic Writing”.-