Thursday, September 10, 2026

Las nanas progresivas del dúo noruego-británico VIAMEDIA


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy presentamos el nuevo disco del dúo  noruego-británico VIAMEDIA, el cual está conformado por Karl Yngvar Dale [voz, bajo, teclados, contrabajo y guitarra acústica] y Tore Dimmestol [voz, guitarras eléctricas y acústicas, teclados, concertina y efectos]. El nuevo trabajo fonográfico en cuestión se titula “Lullabies For The Marooned” y tiene programada su publicación para el próximo 18 de septiembre. Este segundo disco de larga duración de VIAMEDIA es un álbum conceptual sobre el naufragio del HMS Wager, buque de la marina de guerra británica, en mayo de 1741, en su frustrada misión de enfrentamiento contra el Ejército de España. En aquel entonces, los estragos fueron inmensos para los sobrevivientes, quienes sufrieron meses de hambre y clima extremo, culminando todo en un motín. El dúo contó con el apoyo de los siguientes músicos: Gunnar Halle (trompetas), Tore Ljøkelsøy (batería), Hugh Midford (violines), Chris Forrest (clarinete) y Lyndon Own (saxofón), además del Henley String Quartet y el Aberystwyth String Quartet. Dimmestol y Dale no sólo son los autores de todo el material aquí contenido, sino que también se encargaron de la producción. El trabajólico Jacob Holm-Lupo realizó la masterización. Haciendo un poco de historia, Dale y Dimmestol son oriundos de la localidad de Ålesund y se conocen desde antes de llegar a la veintena tocando juntos en varios grupos sucesivos. Lo que esta gente tiene ahora en VIAMEDIA es la remodelación de un grupo que fue muy popular en la escena local de Bergen entre fines de los 80 y mediados de los 90, pero esta vez con un enfoque más conscientemente centrado en el art-rock. Hoy por hoy, 
Karl reside en la localidad noruega de Molde mientras que Tore vive en la localidad británica de Henley-On-Thames, llevando una vida de ciudadano con más de una nacionalidad. Juntos tienen ya en su currículum un muy celebrado álbum de 2024 titulado “Bridge Of Sighs” (con ilustres colaboradores como Craig Blundell y John Mitchell), y ahora vuelven a la carga con esta nueva obra. La línea de trabajo está focalizada en una cruza entre los legados de PINK FLOYD, MARILLION y los GENESIS de 1978-80 con el art-pop de David Sylvian, ULTRAVOX y TALK TALK. También se notan confluencias con GAZPACHO y RPWL.
 
  

Pasemos ahora a los detalles concretos del repertorio de “Lullabies For The Marooned”. El inicio se da con ‘Everything Is Quiet Now’, canción que comienza con una relajada aura bucólica desde la que se proyecta una espiritualidad etérea. Los colores del clarinete y los efectos de sonido marinos completan apropiadamente la atmósfera crepuscularmente lírica que signa a la composición, siendo así que ésta adquiere ciertos matices jazzeros en su última sección. A continuación, llega el turno de ‘Commodore Anson’, tema orientado hacia un talante más ceremonioso, lo cual se impulsa con un armazón sónico moderadamente suntuoso. Los arreglos de cuerdas y vibraciones sintetizadas que acompañan a las bases armónicas de las guitarras permiten al canto susurrante asentarse cómodamente en el ambiente cinematográfico diseñado para la ocasión. Incluso éste se refuerza cuando los arreglos de cuerdas ocupan el rol protagónico. La díada de ‘Weight Of The World’ y ‘Dead Man’s Chest’ sirve para que el grupo y sus compañeros de viaje sigan explorando las habituales texturas melódicas. La primera de estas canciones apela a un viraje hacia lo extrovertido con el uso de un compás marchoso en varias secciones de su desarrollo temático. También hay algunos parajes lentos donde la ceremoniosidad de antes se despliega con un esplendor aumentado. Con esta estrategia, el dúo y sus colaboradores concretan un viaje hacia la dimensión más ambiciosa de los ULTRAVOX de la fase de cuarteto a través de un filtro Genesiano, y es este aspecto concreto el que se refuerza con los retazos intensos proporcionados por la guitarra eléctrico en la sección epilogar hasta el explosivo golpe final. Un primer cénit del disco que muy bien podría haber durado un poco más. 
‘Dead Man’s Chest’, por su parte, despliega un clima noctámbulo que se deja arropar por una aureola de misterio. Levemente coqueteando con lo siniestro, el centro melódico emplea sugerentes ilaciones de escalas menores bajo el dominio de una solemnidad grisácea que parece conjurar algo dramático. ‘Oyster’ vuelve de lleno a la senda de ágil gentileza de ‘Weight Of The World’ con una ligereza pronunciada. El entramado de guitarras y sintetizadores se siente más denso y la ingeniería rítmica gesta un crescendo bien calculado hasta que la clausura se inserta en una nebulosa cósmica.  

‘Lullaby’ comienza con un armazón rítmico cibernético que emula una masiva maquinaria. Hasta ahora, este recurso había sido manejado en algunas ocasiones con calculada suavidad, pero ahora sale al frente para sostener un inicial encuadre melódico bastante envolvente (muy al modo de una cruza entre los TALK TALK de los dos últimos discos, THE ALAN PARSONS PROJECT y LAZULI). Las orquestaciones van flotando, yendo y viniendo cuales brisas pertenecientes a diferentes estaciones; por su parte, la guitarra acústica dirige los parajes bucólicos con solvencia, los mismos que asumen el protagonismo en la segunda mitad. ‘4ever Gone’ da un nuevo giro de tuerca a factor bucólico absorto en un clima de ensueño: es, en la práctica, una síntesis de los espíritus expresivos de los dos primeros temas del álbum, pero con un grado mayor de sofisticación melódica. Eso permite al ensamble explorar recursos de fresca suntuosidad dentro de su esquema de trabajo. ‘Losing Paradise’ se ajusta al esquema de balada progresiva al estilo de David Sylvian con algunos matices extra de la faceta de cantautor ambiente de Brian Eno. ‘Eyes Of Fate’ recoge muchas de las vibraciones introvertidas de la canción precedente para elevarlas hacia una dimensión más elevada de fastuosidad y misteriosa magia. El viraje temático en la sección epilogar se explaya en una clímax conclusivo bastante cautivador que llega a tener una intensidad reconocible en su swing. La breve coda de voz y piano recupera el destello introspectivo del inicio. Los últimos 5 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Marooned’, un ceremonioso viaje por el paisaje del ambient progresivo que juega a lo deconstructivo y lo abstracto con un claro tenor ingrávido. La ilación de secciones y ornamentos es bastante recio en medio del talante espacial de la arquitectura sonora. A mitad de camino, emerge una sencilla figura de teclado sobre la que se articula una forma conquistada, y ella misma se encarga de enriquecer sus texturas mientras sigue de frente rumbo al momento final. Muy buena idea terminar el álbum con la secuencia de estas dos canciones, pues ambas arman un continuum de exultación flotante. Todo esto fue lo que se nos brindó en “Lullabies For The Marooned” desde los cuarteles de VIAMEDIA: una propuesta progresiva cuya musicalidad se centra en texturas y matices para resaltar las atmósferas de turno. Bastante recomendable.
 
 
Muestras de “Lullabies For The Marooned”.-
Commodore Anson: https://www.youtube.com/watch?v=y2rtaoUeGVg
Weight Of The World: https://www.youtube.com/watch?v=RlzWsjR1jOU

Monday, September 07, 2026

ONSÉGEN ENSEMBLE: un cuento pacifista en clave progresiva



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Tenemos la buena noticia de que el colectivo finlandés ONSÉGEN ENSEMBLE tiene un nuevo disco en el mercado desde el último 26 de junio. “A Tale” es el título del ítem fonográfico en cuestión y se trata de un álbum conceptual sobre la diversidad inherente a la idea de paz, un mensaje de conciencia social que inspira esta nueva serie de composiciones. La alineación del ONSÉGEN ENSEMBLE que gestó el disco que hoy nos ocupa consta de Heikki Hallanoro [percusiones], Tuuli Jartti [violin], Merja Järvelin [coros], Esa Juujärvi [bajo y voz], Samuli Lindberg [batería], Joni Mäkelä [guitarra], Vilma Pesola [voz], Mikko Vuorela [flauta, armónica y soundscapes] y Jarmo Väärä [trompeta]. Esta nutrida y cambiante alineación es una nueva concreción de la eterna preocupación de parte del ONSÉGEN ENSAMBLE de introducir elementos novedosos en su logística mientras mientras camina por la senda de la inspiración creativa. “A Tale” es un álbum conceptual centrado en la idea de la paz, tal como dijimos antes: en palabras del propio grupo, “se siente como el único valor que todavía sigue siendo significativo en el mundo actual” dado que “la paz es diversa, a diferencia de lo que nosotros nos atrevemos a ser”

El repertorio de “A Tale” se inicia con ‘Garden Of Celestials’, una pieza que comienza con un ceremonioso prólogo marcado por un parco campaneo, unas suaves escalas de guitarra acústica y unas solitarias líneas de armónica. Ya con la emergencia común de la flauta y la guitarra, el cuerpo central revela un armazón cinematográfico de carácter post-rockero con añadidos matices de acid folk. La inusual estructura rítmica impulsa un señorío sistemático para el bloque general mientras la atmósfera preserva su estilizada densidad. Acto seguido, llega el turno de ‘To Be Led By The Lost’, una pieza que comienza con agradables tonalidades bucólicas bajo la guía de la flauta. Una vez instalado el ensamble íntegro, el ambiente general se mueve dentro de una inspirada cruza de psicodelia y jazz-prog. La interconexión de las guitarras y la trompeta es la firme columna que sostiene la persistente expansión del motif central, el cual ostenta un embrujo especial. La dupla de ‘A Thought’ y ‘The Word’ sirve para que el grupo siga explorando su logística musical. La primera de estas piezas mencionadas sigue una pauta expresiva semejante a la de la pieza precedente, pero con un talante más melancólico. También se advierte un elemento inquietante en el empleo de capas de sintetizador durante el armado de la sección epilogar. En lo referente a ’The Word’, aquí se manifiesta una agilidad vitalista que algo tiene de celebratorio. La acuciosa labor de la batería llena meticulosamente todos los espacios de los cimientos de este ritual expresionista donde el elemento psicodélico asume una asertividad más aguerrida. Aquí hallamos confluencias con lo que hacen bandas como SEVEN IMPALE y KAYO DOT. ‘Oldest Father’ sirve para que el grupo regrese a la senda contemplativa a través del enfoque parcialmente etéreo que definió a los temas #2 y #3. La estructura temática es un poco más sencilla, mas eso no impide que el esquema sonoro porte un aura ilustre que ya podemos reconocer de inmediato.

‘The First Casualty’ exhibe un motif tan ceremonioso como vivaz cuyos colores intrínsecos son manejados con un muy bien perfilado cauce orquestado. Hay algunos resabios cinematográficos a lo Western en el modo en que la solemnidad colectiva capitaluza el potencial de fulgor sónico. El disco se cierra con su tema más extenso, ‘Crystal Waters Of Spring’ el cual dura 8 ½ minutos. Tras una larga secuencia prologar basada en ondas de percusión tonal de las cuales surge un manto etéreo, emerge otro esquema ondulatorio donde los instrumentos actuantes concretan un armazón más lleno. En esta instancia, el aire de expectativa se conserva, pero se nota una luminosidad realzada; así las cosas, el grupo prepara el terreno para el rotundo epílogo. El uso de un complejo juego de síncopas impulsa la majestuosidad de este clímax final del tema y del disco. Ésta es la experiencia de “A Tale”, una lúcida expresión musical de la narrativa pacifista del ONSÉGEN ENSEMBLE. A fin de cuentas, se trata de un ítem bastante recomendable para cualquier buena colección de rock progresivo y afines.


Muestras de “A Tale”.- 

Saturday, September 05, 2026

El quinto vuelo musical de YUKA & CHRONOSHIP


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión nos complace presentar la quinta obra fonográfica de YUKA & CHRONOSHIP, excelente ensamble instrumental japonés dedicado a cultivar una modalidad modernizada de prog sinfónico. Publicado a inicios de mayo del pasado año 2025 por el sello Cherry Red Records en asociación con Omp Company, el disco en cuestión se titula “Ribbon Butterfly” y es el quinto de este cuarteto fundado en el año 2009 por iniciativa de su lideresa y principal compositora Yuka Funakoshi. Ella tenía ya varios años con actividades solistas desde antes de decidir trabajar en un contexto grupal. La formación vigente del ensamble contiene a la susodicha Yuka [piano, sintetizadores, programaciones y canto] y Shun Taguchi [bajo, guitarras, programaciones y coros]. Como se ve, las partes percusivas están programadas cibernéticamente; adelantamos que este detalle no es óbice para el desarrollo de ambientes musicales solventes y orgánicos. Colaboradores ocasionales son Takashi Miyazawa (guitarra eléctrica), Sayaka Noguchi (saxos tenor y alto), Yoshitaka Shimazu (guitarras acústica y eléctrica) y Takanri Tokutake (mandolina). Veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “Ribbon Butterfly”.
 
Todo comienza con la pieza homónima, la cual dura casi 9 ¼ minutos y es la más extensa de todo el disco. ‘Ribbon Butterfly’ se centra sólidamente en un ostentoso despliegue de vigor progresivo tanto en los armazones melódicos como en la estructura grupal mediante la cual se concreta la ingeniería sónica. El centro temático está muy bien definido dentro de unas coordenadas Yessiano-Camelianas de fines de los 70 donde el impacto de los riffs de guitarra ayudan a dar un vigor especial al bloque íntegro. Las leves variantes de groove permiten que el desarrollo melódico se mantenga fresco a través de su extenso espacio de vigencia, terminando todo con un cristalino epílogo de piano. A continuación, llega el turno de ‘Aunt Clairvoyance’, una pieza un poco más relajada que se apoya en unos ceremoniosos aires románticos que se dan maña para centrar el núcleo melódico en gráciles aires folclóricos. Coqueteando con lo Tulliano mas situándose en mayor cercanía con THE ENID (y sus ilustres paisanos de MUGEN), el ensamble maneja el colorido jovial de la composición con impoluta estilización. La díada de ‘Children Of Yewtree’ y ‘Hourglass Cove’ permite al colectivo seguir explorando sus proyecciones sinfónica. El primero de estos temas mencionados se centra claramente en el múltiple despliegue de teclados bajo un manto bien nutrido de colores folclóricos: un motif de órgano asentado sobre una marcha marcial, unos exhaustivos efluvios de piano marcados por un incendiario romanticismo y un refinado armazón de sintetizadores. Se nota aquí una ingeniería rítmica más compleja que la que se gestó para ‘Aunt Clairvoyance’. En cuanto a ‘Hourglass Cove’, se trata de un nuevo viaje sinfónico donde confluyen los mundos de EMERSON, LAKE & PALMER, YES y los antes mencionados THE ENID: energía señorial, barroquismos modernizados y calidez melódica encadenándose a través de una pulida arquitectura musical. El peso de la sección rítmica tiene suficiente garra como para hacerse notar dentro de la ingeniería musical en curso. ‘Chronofish’ tiene un prólogo focalizado en lo atmosférico cuya masiva y envolvente calidez no tardará mucho en impulsar un viraje hacia el sinfonismo ágil. El trasfondo de mareas ayuda a realzar el carácter evocador de la pieza, guiado mayormente por el piano mientras el fulgor inherente a la composición se realza con el entusiasta compás que se asienta cómodamente dentro de la arquitectura global. Más adelante, el bloque sonoro se torna más denso sin borrar una molécula de la gentil agilidad que es la esencia misma de la pieza.
 
‘Polar Dark’ significa un ahondamiento en el factor atmosférico con un enfoque romántico. El aura principal de la composición es contemplativa, aunque también hay espacio para las momentáneas emergencias de puentes gráciles signados por una robustez mesurada. Cuando llega el turno de ‘Sleeping Girl In The Stained Glass’, el ensamble se concentra en el retorno a la serena magnificencia que marcó a la pieza homónima inaugural, esta vez con una placidez más marcada en lo referente al armado del ambiente general. Eso sí, la serie de solos de guitarra, sintetizador y órgano que agitan las aguas cerca del final añaden un oportuno toque de reciedumbre al asunto. ‘Planetary Cleansing’ va aún más lejos, sintetizando la majestuosidad cristalina del tema #1 y la extroversión palaciega de los temas #3 y #4 a través de una meticulosa ingeniería donde los momentos de cálida pureza bucólica y los de exaltación expresionista en clave sinfónica se van concatenando con exquisita fluidez. Los recovecos del laberinto multitemático están asentados con un material muy fino para que la musicalidad camine casi como flotando en el aire mientras exhibe una agilidad distinguida. ‘Mummy And Daddy’ transita por una senda más vulnerable, al modo de una nana en clave de vals sinfónico que se reviste de tela de oro mientras hace gala de un entrañable talante contemplativo. El arribo de la miniatura ‘Do All Human Beings Dream The Same Dream’ cierra el telón del disco: su textura de caja musical que se va apagando es el epílogo perfecto para el sueño plasmado por la pieza anterior, fuese cual fuese. Todo esto fue lo que se nos brindó con “Ribbon Butterfly” desde los cuarteles de YUKA & CHRONOSHIP en mayo del pasado año 2025. Llega un poco tarde esta reseña, pero todos los elogios en ella vertidos son honestos. Este disco es muy recomendable para cualquier buena fonoteca actualizada dedicada al rock progresivo sinfónico de ayer, hoy y todos los tiempos.
 
 
Muestras de “Ribbon Butterfly”.-
Ribbon Butterfly: https://www.youtube.com/watch?v=0iNrfg2XXGs
Hourglass Cove: https://www.youtube.com/watch?v=YqzFq8xigSQ
Planetary Cleansing: https://www.youtube.com/watch?v=PKg3KVjm1ZU

Wednesday, September 02, 2026

La travesura solar en clave avant-progresiva de MONSIEUR THIBAULT



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos una novedad especial desde la vanguardia francesa de hoy en día: el nuevo disco de larga duración del grupo MONSIEUR THIBAULT. “Port-Cucu” es el título del mismo y su fecha de publicación data del 3 de abril pasado, tanto en formato digital como en vinilo. Este ensamble actualmente conformado por Míriam Bovis [bajo y voz], Philippe Delgrange [bajo, vibraphonette y voz], Frédéric L’Homme [batería, sintetizadores y voz] y Paul Muszynski [guitarras y voz] cultiva una modalidad ágil y traviesa de avant-prog que absorbe elementos de jazz-rock experimental y math-rock. Para este disco, el cuarteto recibió el apoyo ocasional de Simon Lannoy (cello), J-B Rubin (saxofón barítono) y David Lamblin (trompeta). Charly Mirioz se hizo cargo de dirigir las sesiones de grabación de “Port-Cucu” en el Bora Lustral Studio, además de la mezcla; la ulterior labor de masterización estuvo en manos de Remy Boy. Raoule La Moule hizo el arte gráfica. Repasemos ahora los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos ocupa.


Todo comienza con ‘Ah!’, una exultante pieza cuyos flagrantes aires de satírica algarabía ya nos ponen en alerta clara sobre el tipo de dinamismo expresivo que será predominante en la misión estética de la banda. A través de un hermanamiento con las bandas compatriotas ULTRA ZOOK y LE GRAND SBAM, el ensamble realiza una labor deconstructiva de unas agitaciones rítmicas que oscilan entre el Latin jazz y la psicodelia, todo ello bajo la guía triangular de batería, guitarra y percusión tonal. Este circo Zappiano asentado sobre un vaivén de plena luz y nocturnidad misteriosa revela un vitalismo muy aventurero que, en principio, debe llamar la atención del oyente prestamente. ‘Cartoone’ sigue a continuación para llevar esta jovial neurosis hacia un terreno un poco más contenido, no muy lejano del paradigma de los legendarios COS, realzando el potencial jazz-progresivo de un motif engañosamente parsimonioso. Sobre el trasfondo de las ceremoniosas cadencias armadas desde el núcleo de la ingeniería rítmica opera una extroversión situada entre lo burlón y lo mágico. A poco de traspasar la frontera del segundo minuto, emerge un breve puente onírico del cual no tardará de emerger una reconstrucción mucho más aguerrida del motif inicial. Esta vez, con una columna rítmica más asertiva y una garra más suelta de parte de la guitarra, el grupo tiende puentes con el paradigma de BENT KNEE para brindarnos un ejercicio de vibraciones surrealistas cargadas de un espíritu urgente y unas sonoridades alevosamente densas. hay algo de terrorífico aquí, pero no llega a ser tétrico, es más bien como un sortilegio cuyo fulgor está más allá de cualquier racionalización. La estilizada orquestación electrónica del final cierra todo con un recurso dadaísta inesperado. ‘BBT (Beddy-Bye Time)’ se acerca al estándar del blues con trazas de math-rock en su empleo de un groove bastante mecanicista a la hora de instalar la atmósfera central. Ésta comienza con una aureola solemne, pero el ulterior aumento de gracilidad en el swing variable permite a la pieza asumir un talante más  sofisticado mientras retiene celosamente su solemnidad fundamental. Siendo el tema más extenso del repertorio con sus cerca de 7 minutos de duración, ‘Papanari’ desarrolla un peculiar aire festivo donde late algo de ansiedad en medio del jolgorio. La combinación de tonalidades de Latin jazz, síncopas de math-rock y ornamentos cibernéticos hace que los destellos estructurales de la pieza se traduzcan a un gozo señorialmente extravagante. El epílogo nos toma de sorpresa mientras decide aterrizar en un área de flotante minimalismo que ostenta una cualidad etérea, una clausura bastante ingeniosa. En líneas generales, este tema funciona como un cénit fundamental del disco.

‘Maze’ regresa de lleno a la exaltación expresionista del primer tema, esta vez con una musculatura muy aumentada que se sitúa en un híbrido de punk-jazz, math-rock y vanguardia a lo MR. BUNGLE. Tan incendiario como es el encuadre visceral de la composición, se asienta con un hálito distinguido que revela el bien perfilado refinamiento de los arreglos instrumentales. Cuando llega el turno de ‘C’est Bien’, el colectivo decide aumentar la dosis de complejidad en el armazón rítmico mientras regresa a la dimensión más cálida de su visión estética. No falta el delirio lúdico, claro que no. La díada de ‘I-É-Oh-Ah’ y ‘La Meureingue’ trae consigo el cierre del repertorio: ambas piezas duran poco más de 6 ¼ minutos. La primera de ellas comienza con un extraño pero cautivador sortilegio vocal acompañado de suaves gotas de rocío bajo la forma de percusión tonal. Una vez establecido el ensamble entero, su labor se enfila por la senda del jazz-prog a paso firme y con una estilizada estrategia melódica, la misma que incluye algunos parajes intensos. Los complejos fraseos del bajo son cruciales para completar el majestuoso foco sonoro. Otro cénit del álbum. Algunas similitudes hay con el patrón de JAGA JAZZIST. En lo referente a ‘La Meureingue’ ofrece una vivaz síntesis de los grooves centrales de los dos temas precedentes: la vivaracha agudeza de uno atravesada por el señorío sistemático del otro. El empleo de algunos recursos misteriosos en ciertos lugares estratégicos ayuda a realzar la elegancia general. He aquí esta genial travesura musical perpetrada por el ensamble francés MONSIEUR THIBAULT: “Port-Cucu” es un ejemplo perfecto de magna música avant-progresiva para nuestros tiempos. Totalmente recomendable para cualquier buena fonoteca actualizada en propuestas excitantes del rock experimental contemporáneo. 


Muestras de “Port-Cucu”.-  

Sunday, August 30, 2026

HENRIK OLSSON’S ANTUMBRA ENSEMBLE: un gran debut desde la avanzada jazz-rockera danesa



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El 26 de junio pasado salió al mercado el disco debut del HENRIK OLSSON’S ANTUMBRA ENSEMBLE, colectivo danés donde el compositor y multiinstrumentista sueco Henrik Olsson es el líder y exclusivo compositor (de ahí tan explícito nombre). Él se hace cargo de la guitarra eléctrica y los sintetizadores; el ensamble se completa con Michaela Turcerová [saxo alto], Erik Kimestad Pedersen [trompeta], Petter Hängsel [trombón y flauta dulce], Kristian Tangvik [tuba], Jeppe Skovbakke [bajo] y Rune Lohse [batería]. “Henrik Olsson
’s Antrumbra Ensemble” fue publicado por el infatigable sello Cuneiform Records, el cual siempre da vitrina a bandas dedicadas a crear propuestas musicales marcadas por el eclecticismo y el espíritu de aventura. En el caso concreto del ANTUMBRA ENSEMBLE, su oferta combina el avant-jazz, el avant-prog, la fusión contemporánea con ribetes psicodélicos y las exploraciones de formas libres, dando amplias muestra de imaginación y vigor. El material aquí contenido fue grabado en los estudios Sounds + Music de Frederiksberg y Black Tornado de Copenague. Peter Barnow se hizo cargo del proceso de mezcla, mientras que la masterización estuvo en manos de Scott Hill en los Masterdis Studios de Peekskill, Nueva York. El propio Olsson es el autor del arte gráfica. Veamos ahora los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos ocupa.
 

’The Maneki-Neko Defect’ es la obertura que expone diversos apuntes extrovertidos dentro de un contexto de caos controlado. Esta combinación de ansiedad y deconstrucción que dura menos de dos minutos pone ante nuestros ojos la muy nutrida paleta sonora que está a disposición del ensamble. A partir de allí emerge ’Homeshredder’, una pieza que goza de una estructuración más definida donde entrecruzan los mundos de los HENRY COW de 1975, el Zappa de 1972 y la faceta más surrealista de John Zorn. La bizarra ingeniería de los vientos desarrolla continuos recursos de aguerrida exuberancia a través de los recovecos que va recorriendo el grupo: de esta manera, se preserva sólidamente un aura de extraña algarabía. Todo está yendo muy bien y con una robusta asertividad a pesar de que recién comienzan las cosas. A continuación, llega el turno de ’El Excavador De Mi Corazón’ (así, en español), un tema con una orientación un poco más lírica en lo referente a varios de los índices melódicos que van surgiendo en el camino, pero el nervio, la musculatura colectiva y el imperio de lo disonante siguen operando como los elementos primordiales del paradigma musical del grupo. El solo de trombón que emerge a poco de pasada la frontera del primer minuto marca de forma muy relevante al peculiar efusividad del colectivo durante las primeras instancias; más adelante, se da una meticulosa alternancia entre parajes un poco más atenuados y otros donde la robustez vuelve al frente. ‘Hey Pedro, It’s Just Cosmic Dust’ es la pieza más extensa del repertorio con sus 8 ¼ minutos de duración y su orientación expresiva recibe algunos ecos del lirismo deconstructivo que signó al tema precedente. En todo caso, aquí hay más elementos de fusión folclórica en algunos tramos distintivos del esquema multitemático. También hay sonidos de una situación humorística donde alguien pretende consumir un alimento en una situación aparentemente incómoda. Por lo demás, el grupo se mantiene firme en sus manifestaciones de soltura dadaísta y ágiles tensiones posmodernas. Poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, todo se detiene momentáneamente para que un diálogo entre tuba y trombón estimule de a pocos el armado de una nueva asociación grupal: éste revelará mayores dosis de nervio y exultación. Tal vez sea éste el cénit del disco. 

La segunda mitad del repertorio se abre con ‘Will Sommer’, que comienza abriendo un forado nuevo dentro del edificio estético de la banda: una espiritualidad sigilosa y misteriosa se exhibe en el ceremonioso prólogo guiado por los vientos hasta que la jovialidad regresa al frente con ágil desenvoltura (algo así como un punk-jazz Zappiano). En medio de esta vorágine, un inesperado interludio de desintegración elabora un pasaje abstracto inquietantemente intangible, pero una vez que regresa la algarabía, ésta exhibe nuevos colores añadidos a los que ya existían. ‘A Lesser-Known Tragedy (Parts I & II)’. La primera sección se centra en reiterar los aspectos extrovertidos más recurrentes de los temas precedentes, incluso con un aura un poco más ligera. La segunda vira hacia algo más solemne, jugando a la emulación de un circo tétrico con un espíritu entre lo burlón y lo neurótico. Una mención especial va para el contundente solo de guitarra que refuerza la gesta del epílogo denso y envolvente. ‘The Final Night: Sugoi Yoru!’  tiene un motif central que se desarrolal en dos instancias distintivas: una primera armada como una marcha ceremoniosa con ciertos tonos crepusculares; otra inmersa en atmósferas libres en clave de free jazz con apuntalamientos experimentales que nos hacen recordar, en cierta medida, al paradigma de Keith Tippett. El cierre del álbum llega de la mano de ‘With Freedom, Flowers, Book And The Moon... Oh...’, pieza diseñada para reforzar las vibraciones más líricas que han ido brotando consistentemente desde el tercer tema del álbum. La irrupción de un breve interludio minimalistamente solipsista abre la puerta a un arrebato final donde el motif original adquiere una fastuosidad propia de un gran clímax final. Todo esto fue lo que el HENRIK OLSSON’S ANTUMBRA ENSEMBLE nos ha brindado en éste, su disco homónimo, desde sus cuarteles de aventuras musicales. Lo que hemos podido apreciar en Henrik Olsson’s Antumbra Ensemble” nos ha impactado sobremanera y nos hace recomendarlo altamente para cualquier buena fonoteca actualizada en el jazz-rock vanguardista de todo el mundo. 40 minutos y pico de magnificencia creativa.
 
 
Muestras de “Henrik Olsson’s Antumbra Ensemble”.-
El Excavador De Mi Corazón:  https://cuneiformrecords.bandcamp.com/track/el-excavador-de-mi-corazon-4
Hey Pedro, It’s Just Cosmic Dust: https://cuneiformrecords.bandcamp.com/track/hey-pedro-its-just-cosmic-dust-3
 

Friday, August 28, 2026

RHÙN: testimonio de un concierto grandioso

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos el disco en vivo que el ensamble avant-progresivo francés RHÙN publicó hace poco. “Evil Erbez” es el título de este registro en vivo de un concierto que tuvo lugar el 8 de marzo del 2024 en Le Zèbre de París, en el contexto de la fecha final del Soleil Zeuhl Festival que se había iniciado el día 6. La alineación efectiva de RHÙN estaba conformada por Captain Flapattak [batería y voz], Retsim Käh [bajo y voz], Charlotte Pace [violín], Chfab Kaouenn [teclados y voz] y Stöhn Bra Chët [guitarra]. Primera vez que escuchamos algo de esta banda sin la presencia de un saxofonista y, encima, no había guitarrista en el concepto doble de “Tozïh” y “Tozzos” (discos publicados en junio del 2023 y en marzo del 2024, respectivamente), en el cual se basa la mayor parte del repertorio. Como se ve en la imagen de la portada, RHÙN compartieron cartel con FREE HUMAN ZOO: debe haber sido toda una fiesta de Zeuhl radical. Este disco fue publicado por Baboon Fish Label a inicios de junio pasado. Kevin Brosse estuvo a cargo de la mezcla y la masterización de este ítem fonográfico y una mención especial va para Bastien Boissier, el ingeniero de sonido del evento

Revisamos ahora sus detalles estrictamente musicales. ‘Sédalg Rhëvé Ygahpoporhtna Lrig’ abre el evento y lo hace de forma gloriosa con un vitalismo exquisito que se despliegue con total fluidez a través de los recovecos temáticos y las variantes de groove que van surgiendo en el camino. Muy pronto emerge un fabuloso solo de guitarra que catapulta con sublime precisión a la multiforme garra colectiva mientras los recovecos van completando este inaugural edificio sónico. Se conecta a continuación ‘Eripme Cirtcele’, pieza que cumple con la misión de reforzar la musculatura ya reinante con un ímpetu bien perfilado. La presencia que adquiere el violín ayuda bastante a focalizar un colorido especial para esta pieza. ‘Henc’ es otra composición ambiciosa que retoma la mezcla de nervio y majestuosidad que marcó al primer tema, pero esta vez hay un enfoque mucho más ceremonioso operando en la estructura y el dinamismo de los desarrollos temáticos. De esta manera, el encuadre más parsimonioso permite al grupo explorar la dimensión más densa de su ideario musical, pero al llegar más o menos al ecuador, la pieza vira hacia un nuevo ejercicio de brujería neurótica. La compleja arquitectura rítmica realza las llamas de esta insaciable hoguera sonora por un rato antes de que el asunto vire hacia un área jazz-progresiva. ‘Theusz Amstrad’ coge el relevo iniciándose con un breve prólogo en clave de free jazz para luego enfilarse por un despliegue de furia cuya vivacidad épica coquetea con el caso sin llegar a tocarlo. Todo muy controlado en medio del impredecible fragor de la tormenta. La díada de los nuevos temas ‘Remoosl’ y ‘Swodnïw Eht’ preserva los aspectos más vigorosos del ideario musical de RHÙN. El primero de estos temas mencionados gesta una mezcla tenebrista de lo tétrico y lo solemne, algo de ritualístico hay en la calculada morosidad de su groove. Algunos fraseos de la guitarra suenan muy similares a lo Crimsoniano, aunque con un cariz jazz-rockero. 

‘Swodnïw Eht’, por su parte, elabora inicialmente un salto hacia la algarabía tensa, siendo ésta predominante con un talante ostentoso. Para darle más variedad al asunto, el ensamble juega con una parsimonia sofisticadamente cortante a poco de llegar a la frontera del sexto minuto, lo cual permite que la pieza se hermane con la que la precedió; de hecho, hay una soltura más recia en esta sección final de la canción. El evento concluye con la suite de más de 17 ¼ minutos ‘Emëht Um Rhët Sam’. El inicio se apoya largamente en un nuevo giro de tuerca a la lógica del aquelarre parsimonioso revestido de distinguido oscurantismo. También nuevamente, el grupo explora las vibraciones jazz-progresivas que se les dan tan bien. Una vez instaurado el cántico central, la banda se mantiene fija dentro de un encuadre arrebatado que aterriza en un clímax entusiasta. Todo esto es lo que se manifiesta en “Evil Erbez”, el testimonio de un concierto grandioso de RHÙN, uno de los nombres más notables dentro de la nueva generación de la vanguardia progresiva francesa. Una soberbia labor musical que se concreta en un disco totalmente recomendable.


Muestras de “Evil Erbez”.- 

Tuesday, August 25, 2026

ANTHONY PHILLIPS: el piano bajo el signo de Géminis



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la muy especial ocasión de hablar sobre el maestro ANTHONY PHILLIPS, tremendamente prolífico compositor y multiinstrumentista británico a quien siempre se reconoce primordialmente por haber sido el guitarrista co-fundador de GENESIS. Con todos sus añosde trayectoria por su cuenta (y asociaciones esporádicas con otros músicos), esto suena peculiar y hasta injusto. Bueno, lo concreto es que el buen ANTHONY tiene un disco nuevo en el mercado: lo que nos brinda este maestro en el año 2026 se llama “Gemini – Pieces For Piano”, un doble CD con piezas de piano solo registradas entre octubre de 2022 y octubre de 2025.  El instrumento es un piano Steinway que el buen ANTHONY compró varios decenios atrás. El sello Cherry Red records se hizo cargo de su publicación el pasado 10 de abril. Se trata del tercer álbum de PHILLIPS con formato de piano solo tras “Private Parts & Pieces VI: Ivory Moon” (1986) y “Private Parts & Pieces X: Soirée” (1999). Todas las piezas contenidas “Gemini – Pieces For Piano” son de la autoría de PHILLIPS y las sesiones de grabación tuvieron lugar en sus Englewood Studios; James Collins fue el ingeniero de sonido. Lincoln Seligman es el autor de la imagen de la portada. Salvo una composición composición concebida para tres manos y otra para cuatro, todas se centran en el piano solista. El buen ANT nos dice que tardó tres años en completar los registros de las 44 piezas aquí incluidas porque le sobrevino un serio dolor en su muñeca derecha: no afectó sus habilidades para la guitarra, pero para hacer estas sesiones de piano lo más fluidas posible, recurrió a medicamentos y al hielo.* Salvo unos breves sonidos de MIDI, todo es piano aquí.  


El primer volumen comienza con ‘River Of Serenity’, una composición que hace honor a su título en cuanto a la atmósfera general, pero cuyos índices temáticos se enfilan por una sobria luminosidad. Luego, llega el turno de ‘Sanctum’ con sus apuntes solemnes marcados por una sedosidad crepuscular; una pieza gentilmente introspectiva. La subsiguiente tríada de ‘Oblique’, ‘Testament’ y ‘Twister’ permite un flujo muy natural de las atmósferas predominantes. El primero de estos temas mencionados revive los aspectos más ágiles de la pieza inaugural con una espiritualidad más sofisticada. Mientras tanto, el segundo se enmarca dentro de un clima romántico a lo CHOPIN. ‘Twister’ es parco y misterioso, coquetea con la oscuridad mientras mantiene un aura aristocrática. ‘Solitude’ se abre a un colorido más amplio mientras exhibe una aureola melancólica bastante amable. ‘Kaleidoscope’ sigue en parte esta senda, pero con una mayor dosis de gracilidad, lo cual le permite explayarse en una cristalina extroversión. ‘Spring Fair’ es la pieza más extensa del repertorio con sus poco más de 6 ½ minutos de duración: también tiene la peculiaridad de ser una composición para cuatro manos. Las diversas ondulaciones y capas armónicas que van emergiendo se concretan dentro de una sólida majestuosidad que oscila entre el romanticismo y el impresionismo. Transita fluidamente entre el fulgor y la neblina, siendo así que un pasaje minimalista ostenta una circunspecta asertividad con bastante eficacia antes del esplendoroso epílogo. ‘Gravitas’ condensa los espíritus de los temas #1 y #3, acercándose un poco más a la solemnidad de éste mientras exhibe una muy sutil agilidad en las escalas que definen el motif central. ‘Piece For C.S.’ ahonda más acuciosamente en lo solemne por vía de una confluencia entre lo entrañable y lo melancólico. En algunos parajes del trayecto, la melancolía reinante asume una peculiar gracilidad.** ‘Odyssey Of A Somnambulant’ se caracteriza por ilustrar un paisaje fastuoso con la suficiente contención como para hacer valer las inclinaciones impresionistas de su foco compositivo. Hay bastante de gozoso en su despliegue melódico, pero con su justa medida de sobriedad expresiva que bastante debe al paradigma de DEBUSSY. Los aristocráticos oleajes que signan a la sección epilogar son simple y llanamente magníficos. Hemos disfrutado de dos cénit consecutivos del álbum. 

‘Confessional’ y ‘Penitence’ conforman una dupla muy especial. La primera de estas piezas se asienta convincentemente bajo su aura de inconmensurable nostalgia, mientras que la segunda se explaya en una espiritualidad contemplativa enfilada hacia un mero relax espiritual. Cuando llega el turno de ‘Lost Love’, PHILLIPS se dispone a usar una expresividad triste bajo coordenadas muy cuidadosamente estilizadas. ‘Cradle Of Night’ es más asertivo desde el paradigma romántico, siendo bastante asertivo en el preámbulo al epílogo. Al llegar el turno de ‘Golden Days’, las cosas se calman notablemente para volver de lleno al enfoque contemplativo. Durando 5 minutos y pico, ‘Empyrean’ exhibe un sólido retorno a la faceta más suntuosa del disco. ‘Dying Star’ y ‘Forest Green’ están unidos por una atmósfera crepuscular, uno siendo más elocuente y el otro, más ermitaño. El cierre del volumen 1 llega de la mano de ‘Memoir’, pieza encargada de expresar una aureola reflexiva recogiendo algunos de los recursos impresionistas mostrados en varias piezas precedentes. El segundo volumen comienza con la pieza justamente titulada ‘Gemini’.*** Ella emana un hálito muy reposado, incluso parco en sus instancias iniciales, dejando que los índices temáticos se edifiquen con un destello estilizado en su intermedio definitorio. El retorno a lo parco en el epílogo redondea la faena eficazmente. ‘Hymnal’ tiene algo de místico en la articulación de su meditabundo núcleo melódico, por enésima vez, inserto en el patrón impresionista. Es el mismo enfoque de ‘Frost Flower’, aunque con una expresividad más introvertida, mientras que ‘Pablo Farceur’ realiza una nueva exploración en la faceta serena del romanticismo. La secuencia de ‘Labyrinth’, ‘Sanctity’ y ‘Fathomless Caverns’ nos muestra a un PHILLIPS envuelto por su propio entusiasmo versátil. El primero de estos temas mencionados manifiesta otra serie de vibraciones solemnes con una soltura mesurada que permite a las escalas fundantes del cuerpo central sustentarse solventemente. El segundo se enfila por una exhalación misterioso donde los espacios vacíos apoyan a las notas reales dentro de un enclave intensamente crepuscular. En fin, el tercero impone una gravedad sistemática, apelando a una mezcla de impresionismo y argucias abstractas. Es como si la oscuridad insondable fuese evocador por una exclamación distinguida que parece revelar una augusta inquietud. 

‘Perdita’ vira radicalmente hacia una dulzura cristalina; a partir de allí, emerge ‘Faded Glory’ con un talante grisáceo que funciona como un eficaz contraste frente a la emotividad precedente. ‘Marking Time’ se sitúa en un área intermedia con sus inteligentes juegos de escalas, diciendo algo muy concreto en un espacio de poco más de un minuto. ‘Lady Moon’ regresa a la afabilidad dulcemente luminosa, mientras que ‘Sundowner’ se enfoca en reflejar un atardecer relajado. ‘Canticle’ se sitúa en una zona mixta entre las tres piezas precedentes, ostentando un centelleo renovado. El enfoque de la miniatura ‘Crossed Lines’ es flotante, rayano con lo abstracto bajo la forma de un ensueño seráfico; hay un clavicordio junto al piano en la elaboración de los cristalinos arpegios. La secuencia de los temas #15 a #20 conforman las seis secciones de ‘Chansons Sans Mots’. Las melodías perpetradas por el piano transitan desde la sencilla dulzura hasta la intensidad expresiva, y de allí hacia la nostalgia desnuda. La cuarta sección goza de una particular magnificencia en su desarrollo melódico y su encuadre expresivo. ‘In Repose’ da una nueva vuelta de tuerca al factor contemplativo. Por su parte, la miniatura ‘Sliding Doors’ exhibe otra serie de ondas etéreamente abstractas en reversa con un truco de la consola de grabación. La dupla de ‘Pool Of Memory’ e ‘Into The Firmament’ completa este amplísimo repertorio con adecuada consistencia: aquél desarrolla una remodelación de la sedosa introversión que fue tan predominante en varias composiciones anteriores, mientras que éste se explaya en un manso minimalismo centrado en un fulgor apacible. Notas sosegadas que cierran el telón de manera muy adecuada. Todo esto fue lo que gestó el maestro ANTHONY PHILLIPS para el año 2026, una magna obra donde se abre una numerosa serie de exploraciones al piano con variedad y consistencia. “Gemini – Pieces For Piano” es, ante todo, un testimonio de compromiso con la belleza del arte musical en cualquiera de sus formas y resulta ser un ítem bastante recomendable para cualquier buena fonoteca. 


Muestras de “Gemini – Pieces For Piano”.-
Chansons Sans Mots (iv):


* Incluso PHILLIPS está manejando la idea de hacerse una operación, pero, por ahora, todavía se ciñe a los medicamentos para manejar esta situación. Más detalles en estos reportajes publicados en el blog Louder Sound publicados en los pasados meses de abril y junio, respectivamente:  https://www.loudersound.com/music/albums/anthony-phillips-gemini / https://www.loudersound.com/bands-artists/if-id-been-sacked-or-left-over-musical-differences-id-have-felt-a-right-flunker-genesis-ex-anthony-phillips-on-why-he-really-quit-and-why-hes-not-their-version-of-the-beatles-pete-best

** Esta pieza está dedicada a la memoria de un gran amigo de PHILLIPS que se llamaba Colin Sturge. También está Pablo Farceur, que está dedicada al también amigo fallecido Pablo de la Guerra.

*** Esta pieza tiene un origen muy particular. Resulta que el maestro PHILLIPS la compuso como un dueto de pianos para la afamada pianista argentina Martha Argerich . El debut de la composición tuvo lugar en Valencia en enero del 2018, siendo el italiano Gabriele Baldocci el otro ejecutante. Lo que nos presenta aquí el buen ANT es su modesta y más relajada versión de su propia idea original.

Saturday, August 22, 2026

El nuevo golpe de efecto space-rockero de los belgas QUANTUM FANTAY


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión presentamos el más reciente trabajo del grupo belga QUANTUM FANTAY, el cual se titula “The Butterfly EffeX” y es el décimo disco de su carrera. El cuarteto conformado por Pete Mush [sintetizadores], Tom Tee [guitarras], Jaro [bajo] y Jazzper Coulier [batería] publicó el disco en cuestión a inicios del pasado mes de mayo por vía independiente, contando con el apoyo del sello alemán Progressive Promotion Records para la promoción. Todo el material contenido en “The Butterfly EffeX” fue compuesto por Mush, quien también fungió de productor y mezclador. El cuarteto se benefició de las colaboraciones ocasionales de Charels Sla a la flauta y el duduk, y de Lyssa Toyinbo al cello. La labor de masterización estuvo en manos de Frank Van Bogaert. El arte gráfica es de la autoría de Liya Livet, siempre bajo la pauta conceptual señalada por Mush. Bueno, repasemos ahora los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos ocupa. 
 

‘Return To Xaia’ da el rumbo inicial al álbum siendo la pieza más extensa del mismo con sus poco más de 11 ½ minutos de duración. Tras un envolvente prólogo marcado por una grácil densidad cósmica, emerge un cuerpo central bastante marchoso donde el sintetizador comienza liderando el dinamismo grupal hasta que la guitarra sale al frente para compartir con aquél el protagonismo. El ensamble logra concretar un esquema sonoro bastante majestuoso mientras hace gala de una musculatura señorial con impoluta consistencia. Alrededor de la frontera del sexto minuto, el jam se torna más exótico, algo favorecido por la presencia de la flauta en algunos parajes; mientras tanto, se va cocinando un breve momento de fragor aguerrido en el bloque sonoro que, a su vez, sirve de puente hacia una sección un poco más serena. Todo culmina con un retorno de la agilidad inicial con una dosis extra de punche rockero. Estupendo inicio del disco. ‘Phoenix’ sigue a continuación para exhibir una faceta más atenuada del suntuoso expresionismo de los QUANTUM. Con un esquema rítmico más sofisticado y un mayor peso de lo atmosférico en varios arreglos instrumentales, el cuerpo central exhibe un aura aristocrática inmersa en un refinamiento progresivo bastante convincente. Si alguien hubiese imaginado un híbrido inaudito entre los OZRIC TENTACLES de la etapa 1989-94 y los GENESIS de 1976, pues aquí está el asunto apropiadamente realizado. ‘Vernal Equinox’ se centra básicamente en remodelar el swing y las atmósferas centrales del tema inaugural, pero con un talante un poco más ligero y una estilización más explícita. La dupla rítmica maneja muy bien las sutiles variantes de groove. La díada de ‘Xemuta’ y ‘Xellestial Dream’ permite al grupo seguir explorando su paleta sónica. El primero de estos temas mencionados comienza con una secuencia rítmica tribal cuyo encanto ritualístico se refuerza en su compás inusual. Sobre dicha secuencia instaura el ensamble un motif de inspiración arábiga que es manejado con un fastuoso vitalismo. En cuanto a ‘Xellestial Dream’, se trata de un ejercicio de énfasis en el factor exótico, esta vez, con un enfoque grácil y misterioso que se proyecta solventemente sobre un compás lento. Las delicadas texturas que arropan al encentador centro melódico concretan una opulencia meticulosamente elegante. Algunos aires de familia con HIDRIA SPACEFOLK son factibles de advertir. 

‘Xcelleration’ nos regala el ímpetu más contundente de todo el disco. Sobre un frenético groove que se apoya tanto en la tradición de HAWKWIND como en la de los OZRIC TENTACLES de la primera mitad de los 90, la gente de QF desarrolla un jam atractivo que despliega una magia convincente. La fuerza de carácter del bloque instrumental es sólido e imponente, portando una vivacidad celebratoria. Cuando llega el turno de ‘Xtra Hop’, el cuarteto se dispone a jugar de nuevo con las facetas más serenas de su misión estética. En muchos sentidos, se plasma aquí un retorno a los aspectos más saltantes de ‘Phoenix’: el mismo manejo de razonablemente complejas variantes rítmicas a lo largo del camino, la misma aureola distinguida, la misma presencia ocasional de la flauta para añadir matices peculiares al entramado sonoro. El cariz particular en este caso de ‘Xtra Hop’ es que ostenta una mayor dosis de musculatura, lo cual impulsa el potencial de irradiación sónica diseñada para la ocasión. ‘Quantum X’ trae consigo el cierre del repertorio y lo hace de una forma bastante idónea: fusionando el aspecto más frontalmente muscular del estándar grupal y su enfoque más firmemente progresivo. Ello hace que esta exhibición final de arquitecturas space-rockeras se asiente cómodamente sobre sus variables cimientos temáticos mientras se deja llevar por su propio nervio expresivo. Los momentos más reposados funcionan como parajes de variedad en medio de la omnívora magnificencia y es justamente uno de ellos el que articula la sección epilogar. De paso, cabe destacar que en estos dos últimos temas se hallan algunos de los mejores solos de guitarra de todo el álbum. Todo esto fue lo que se nos brindó con “The Butterfly EffeX” desde los cuarteles de QUANTUM FANTAY. En un espacio de más de una hora, este veterano e imponente ensamble belga ha vuelto a demostrar fehacientemente por qué está en la primera línea del space-rock progresivo del nuevo milenio. ¡¡Totalmente recomendable!!


Thursday, August 20, 2026

NOISE SOLUTION: 1 disco, 64 colores



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos el nuevo disco de NOISE SOLUTION, el proyecto unipersonal del multiinstrumentista y compositor estadounidense Carl Dybowski. Su título es “64 Colors Of Sound” y fue publicado a inicios de febrero último, 4 años y un tercio después de su notable álbum debut homónimo. Ese disco nos tomó por sorpresa en su momento y ahora llega el turno de “64 Colors Of Sound” para reafirmar esa percepción positiva. Dybowski se hace cargo de la mayoría de los instrumentos de cuerda, teclado y percusión que se integran a la logística del álbum, además de parte del canto; también es el encargado de la producción y la mezcla de este trabajo que se encuadra estrictamente en un ámbito independiente. También hay colaboradores de lujo: Peter Quinnell, Chris Bersbach, Galen Kelly, Wayne Walcoff, Rob Vermeulen y Sarah Blick. Mark Fuller realizó las labores de masterización mientras que Michelle Rutherford es la autora de la foto de la portada.

La pieza homónima abre el repertorio, siendo también la más extensa del mismo con sus 10 ¼ minutos de duración. Tras un calmo preludio basado en calmados arpegios de guitarra y un canto ceremonioso, ‘64 Colors Of Sound’ despliega una serie de instancias prog-psicodélicas que oscilan entre el lirismo bizarro de un Kevin Ayers y los aspectos más misteriosos del paradigma clásico de CARAVAN. También se conectan con lo que hacen bandas como NEEDLEPOINT y MAGIC BUS, pero con un mayor impacto de vibraciones ensoñadoras que coquetean abiertamente con el minimalismo cósmico. El refuerzo de uno de los focos melódicos permite a la segunda mitad de la composición permite la articulación decisiva de un señorío cautivador. ‘When 2 Is To 3 What 4 Is To 5 As 6 Is To 7’ sigue a continuación para realzar los aires cósmicos de la pieza inaugural e insuflarles unos aires más arcanos, siendo así que la atmósfera jazz-progresiva que marca el norte performativo ayuda bastante a realzar el talante contemplativo de la composición. ‘There Comes A Time’ (composición original del inmortal maestro Tony Williams) emerge como una especie de cruza entre MATCHING MOLE y GONG con algunos elementos incorporados a partir de cierta inspiración de los KING CRIMSON de 1974 en lo referente al uso del mellotrón en algunos pasajes estratégicos. Lo cósmico sigue imponiendo su prestancia flotante, pero esta vez hay una suntuosidad más terrenal en el desarrollo del jam básico, así como en las variantes emergidas poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto y medio. La labor de la batería se torna un poco rebelde en camino hacia la sección epilogar, la cual adquiere una musculatura renovada. Un cénit del disco. La dupla de ‘On’ y ‘Call It Unknown’ perpetúa el despliegue de colores sónicos con solvencia a pesar de no tratarse de composiciones demasiado largas. ‘On’ es un frenético viaje en clave de psicodelia retro apoyada sobre una ingeniería rítmica a lo motorik. Advertimos una actitud humorística que no es ajena al vitalismo sistemático de la entidad compatriota RASCAL REPORTERS, y mientras tanto, los guitarreos y las ondas del bajo se acercan al paradigma de HAWKWIND. Por su parte, ‘Call It Unknown’ apuesta por un pseudo-blues en clave psicodélica donde parece darse una inaudita fusión entre los mundos de Zappa y Ayers. Una idea bastante simpática que se concreta con grácil jovialidad.

Nice’ sigue adelante con esta idea de jugar con un jam enérgico y revestirlo de una manera que suene sofisticada y sobria; definitivamente, se trata de una pieza hermana de ‘On’ pero marcada por una confluencia con los patrones actuales de NEEDLEPOINT y HOMUNCULUS RES. Hay una delicadeza conmovedora en los entramados de teclados que llenan masivamente los espacios motivados por la triangulación de guitarra, batería y bajo. ‘Dark Matter’ comienza con un sigiloso prefacio donde se interconectan suaves escalas de guitarra acústica, sutiles puntuaciones de la eléctrica y efectos cósmicos de sintetizador. Mientras tanto, una voz mayormente susurrante parece describir un escenario con toda la solemnidad posible. Poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto entra a tallar un motif en 6/8 que sirve como trasfondo para la exploración de un dinamismo space-rockero en clave majestuosa, elegante con su toque de densidad. Un solo de sintetizador que explota todo el potencial de sus notas más agudas se ajusta al diálogo con una guitarra bien enfocada en sus despliegues de fraseos limpios. También emergen solos de sintetizador más graves, así como unas texturas de violín que parecen hacer invitaciones directas a la guitarra para un diálogo armonizado. Con esta estrategia se explaya la pieza hasta su momento final, concretando otro cénit del álbum. ‘Still’ trae consigo el cierre del disco y lo hace con la actitud de una balada introspectiva, inmersa en la flotante parsimonia Floydiana con la adición de algunos aspectos psicodélicos a lo Kevin Ayers. Todo esto fue “64 Colors Of Sound”, una inspirada exhibición del caleidoscopio retro-progresivo que NOISE SOLUTION tiene como norte artístico y que evidencia su rol importante dentro del art-rock estadounidense de nuestros días. Bastante recomendable.


Muestras de “64 Colors Of Sound”.-  

Tuesday, August 18, 2026

El mensaje progresivo de los legendarios PALLAS para el año 2023



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Viajamos al pasado muy lejano, más específicamente, al año 2023, y nos fijamos en el álbum conceptual que la legendaria banda escocesa PALLAS publicó a mediados de diciembre de ese año: “The Messenger” es el título del mismo y fue publicado por vía independiente. Se trata del primer trabajo de PALLAS, tras tantas décadas de existencia (desde su origen en Aberdeen en la segunda mitad de los 70) donde opera el cuarteto de Alan Reed [voz principal], Graeme Murray [bajos y coros], Niall Matthewson [guitarras y programaciones de ritmos] y Ronnie Brown [teclados, coros y programaciones de ritmos]. O sea, no hay un baterista en sus filas. Se trata de un álbum conceptual sobre las actuales amenazas contra la paz, la solidaridad y la justicia que surgen de la política internacional. No se trata de una temática nueva, pues el primer álbum oficial del grupo “The Sentinel” (1984) y su secuela “XXV” (2011) lidiaban con algo así, pero, claro está, ese concepto ponía énfasis en el maniqueísmo global de la Guerra Fría y le añadía elementos mitológicos recreados dentro de una distopia que quería dejar de serlo. Ahora, los integrantes de PALLAS están observando que la desesperación de nuestros tiempos es una reacción a varias fuentes dispersas e igualmente destructivas: “The Messenger” tiene un mensaje más urgente, menos alimentado por metáforas y símiles mitológicos, pero sin negar ese pequeño espacio para la esperanza que nuestro espíritu siempre reclama para sí. Como dijimos más arriba, se trata de un disco muy especial para el grupo pues es el primero donde no hay un baterista real, pero es que también se trata de un proyecto estricto de estudio. Teniendo en cuenta las biografías individuales de cada integrante, este disco se hizo íntegramente por vía de intercambios constantes de archivos de audio entre la localidad escocesa de Aberdeen y Siem Reap, la segunda ciudad más grande de Camboya. Pero, sobre todas las cosas, lo más significativo es que este álbum proclama el retorno de Alan Reed tras un largo periodo de hiato entre él y el resto de la banda que produjo amargas sensaciones a fines del primer decenio del primer milenio. Ese disco del 2011 que mencionamos más arriba se hizo con su sucesor Paul Mackie, quien se mantuvo para un disco más. Bueno, a fin de cuentas, hoy es un tiempo de amistades recobradas en los cuarteles de PALLAS.


Veamos ahora el repertorio específico del disco que hoy nos ocupa. Durando 9 ¼ minutos, ‘Sign Of The Times’ da el puntapié inicial con una exuberante muestra de garra aristocrática tras un breve preludio cósmico de sintetizador
. El nervio rockero que se sostiene sobre los guitarreos y el esquema rítmico se compagina muy bien con los señoriales armazones orquestales emanados de los teclados mientras los tempos inusuales van fluyendo con pulcra naturalidad. Más adelante emerge un extenso intermedio donde predomina la espiritualidad contemplativa, la misma que aprovecha el grupo para hacer gala de un lirismo delicado; a despecho de este imperio de la serenidad, se percibe un trasfondo de tensión que finalmente se enfilará hacia una retoma del fuego inaugural. Una estupenda apertura para esta aventura musical- ‘The Great Attractor’ sigue a continuación para insuflar unos aires más frontales dentro del entramado intenso que es tan habitual en el paradigma de PALLAS. Estableciendo nexos estilísticos con los RUSH de los 80, DEEP PURPLE y ARENA, el cuarteto saca el jugo a una movida llamativa cuyo gancho es innegable. Comenzando con un diálogo de piano y orquesta sintetizada que prepara la fanfarria prologar, ‘Fever Pitch’ pronto muestra un aura ceremoniosa donde las capas flotantes de sintetizador ostentan unas vibraciones grisáceas. La niebla imperante va mostrando sus garras rockeras de manera sostenida mientras la furia del canto va elevándose de a pocos. Persisten unos retazos psicodélicos en el bloque instrumental, los cuales resultan bastante eficaces para realzar la solemne musculatura que sirve de núcleo central para el desarrollo temático. Cerca del final, un potente (aunque demasiado breve) solo de guitarra guía el camino hacia el rotundo epílogo. Un cénit del disco, sin duda, y su impacto se hace sentir en ‘Heavy Air’, el tema siguiente, no tanto en lo que referente al brío rockero como en la magnitud expresiva. La urgente gravedad de ‘Fever Pitch’ asume ahora un talante un poco más melancólico: los aires de familia con los IQ de los tres últimos discos parecen palpables, funciona aquí una perfecta combinación de lo denso y lo ingrávido dentro de una ingeniería melódica suficientemente sofisticada. El solo de guitarra que brota en algún lugar del último tercio brinda a ‘Heavy Air’ una dosis extra de dramática magnificencia.
 
  

Cuando llega el turno de ‘The Nine’, el grupo se dispone a hacer una síntesis de las atmósferas y fulgores sónicos que conformaron los cimientos y esquemas básicos de las dos canciones precedentes, especialmente ‘Fever Pitch’, eso sí, con una mayor acentuación en los ambientes futuristas y una musculatura similar a la de la canción inauguralEl pasaje epilogar transita entre lo mecanicista y lo espectral. La pieza homónima es la encargada de cerrar el repertorio y también es la más extensa del mismo con sus 13 minutos y pico de duración. Lo que hallamos en ‘The Messenger’ es, hasta cierto punto, una retoma del aura majestuosa de la canción inaugural, aprovechando el largo espacio de expansiones melódicas para establecer una rica ilación de motivos, eso sí, con un menor énfasis en la sofisticación estructural. El grupo preserva en muchas instancias un groove ágil enriquecido con diversos niveles de robustez rockera, además de algunos interludios de guitarra clásica o de piano. Para los últimos cuatro minutos, el enclave melódico vira hacia una envolvente calidez donde se plantea una alternativa luminosa a la niebla airada que inundó a buena parte de las composiciones precedentes. La coda dirigida por el piano refuerza esta estrategia expresiva. Idónea combinación de los PALLAS del 2005 y del 2011. En suma, la gente que gestó “The Messenger” se ha lucido a lo grsnde, reforzando la posición de PALLAS como leyenda viviente de esa generación británica de cultores del rock progresivo que salió a la luz a fines de los 70. De hecho, hay que mantenerse al tanto de lo que se sigue haciendo en esta provincia del rock porque este veterano grupo ha anunciado un nuevo disco para el próximo octubre: “A Song For Tomorrow” es su título y desde ya nos sentimos impacientes por saber de qué tratará ese asunto. Mientras tanto, seguimos disfrutando de lo que se hizo en “The Messenger” en manos de los infatigables Sres. Matthewson, Murray, Reed y Brown. ¡Bastante recomendable!