Sunday, December 16, 2018

PTF: una nueva expansión del mundo prog-sinfónico contemporáneo



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos muy buenas nuevas progresivas de parte de PTF porque ellos acaban de lanzar al mercado su nuevo trabajo fonográfico, el cual se titula “The World[s]”. Este talentoso y enérgico cuarteto conformado por Keisuke Takashima [violines acústico y eléctrico], Takeya Kito [teclados], Hiroyuki Ito [bajo] y Yusuke Seki [batería] practica una modalidad rotunda y colorida de rock progresivo sinfónico que juega con sus propias reglas de creatividad musical mientras recibe influencias de las viejas escuelas de PREMIATA FORNERIA MARCONI, CAMEL y YES, mientras establece líneas de parentesco con sus compatriotas de KBB y TEE. “The World[s]” fue publicado por el sello Perpetual Spring Records a mediados del pasado mes de octubre.



El Acto 1 comienza con la breve pieza ‘Monologue (Just Another Day)’, un hermoso ejercicio de candidez romántica guiado por la dupla de violín y órgano que, en sus últimas instancias, nos sorprende con un desvío disonante que se torna impresionista con un innegable (aunque delicado) toque de inquietud. Las cosas se agitan de manera muy significativa con el arribo de ‘Overture’, una pieza enérgica que toma impulso instantáneo a partir de la última nota sostenida de la primera pieza. Con sus esplendorosos encuadres sinfónicos y el vigor sofisticado que emana de la dupla rítmica, se afirma y afianza una atmósfera cautivadora y excitante. A poco de pasada la frontera del segundo minuto y medio, el desarrollo temático aumenta su nervio y nos topamos con un excelso solo de sintetizador, situado en medio de los paradigmas de Jobson y Banks. Se trata de un interludio tan poderoso que, aún después de terminado y con un regreso al motif inicial, hace sentir las huellas de su llamarada mientras se prepara el terreno para el lucimiento de un bellísimo solo de violín. El epílogo abraza cierta aureola levemente tenebrista antes de sustentar un momento evocativamente lírico que marca el mismo inicio del siguiente tema, titulado ‘Wondering What I See’. Este tercer ítem del álbum se hace cargo de exhibir recursos de calidez sinfónica a lo CAMEL mientras establece nexos con el paradigma de JEAN-LUC PONTY (etapa 75-82). Siendo así que la ingeniería rítmica empleada aquí es menos compleja que la que se usó para la Obertura, supera a ésta en cuanto a claridad melódica. Ambos temas hacen bien en engarzarse pues se complementan a las mil maravillas a través de sus diferenciaciones mutuas. Cuando las orquestaciones de teclados se encauzan por una ambientación introspectiva, se anuncia el arribo de ‘The Stranger (Facing Her)’ con su mágico lirismo introspectivo. Las bases armónicas del piano son muy Chopinianas mientras el violín llena espacios con una sublime delicadeza. Durando poco más de 9 minutos, ‘Experience Another World’ emerge tomando la posta de estilizada delicadeza de ‘The Stranger (Facing Her)’ para remontarse hacia una fastuosa sucesión de dos motivos gentilmente pomposos. El primero de ellos se mueve sobre un tempo de 7/8 mientras exhibe una luminosidad meticulosamente preciosista, mientras que el segundo ostenta una mayor musculatura (al modo de unos ELP reciclados por los KBB). Aquí está otro momento culminante del disco. 



El rol de ‘Reminiscence’ consiste en oponerse a la luminosidad palaciega de la pieza precedente por vía de la instalación de un clima lánguidamente grisáceo, portando la calma propia de un atardecer otoñal donde el tedio motiva alguna forma de solipsista reflexión. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto, las cosas se agitan un poco mientras preservan su tonalidad grisácea, aunque esta vez hay campo de expansión para algunos matices cándidos en medio de la niebla. El final del primer acto llega de la mano de ‘Monologue (MY WORLD)’, una pieza sinfónica sobre un medio tiempo que se mueve grácilmente sobre compases de 4/4, 5/4 y 11/8 mientras organiza una ilación de grooves que sucesivamente se mueven entre el jazz-rock y el estándar progresivo. Este tema y el anterior contienen lucimientos medidos del violín y de los sintetizadores, lo cual indica a todas luces que el grupo está armando un episodio de tendencia atmosférica dentro de la arquitectura general del disco. El Acto 2 se inicia de la mano de la muy alegre pieza ‘The Dialogue’, la cual casi suena a una pieza Tulliana de la época 77-79 que se perdió por allí, y fue remodelada y aumentada por los HAPPY THE MAN contando con el maestro PONTY de invitado. La verdad que se trata de una pieza muy encantadora, portando en una primera instancia un aire de jolgorio campestre que presume inocentemente de su propia algarabía, pasando luego a una extroversión un poco más comedida para que así el potencial fusionesco de los arreglos esenciales del segundo motivo fluyan con impoluta naturalidad en medio de la esencia eminentemente sinfónica de la composición. A propósito, en esta segunda sección de la presente pieza escuchamos una de las más intrincadas labores de la dupla rítmica. ¡Qué belleza de tema!... Tal vez es la composición sinfónica más bella del año. El swing jazzero del breve epílogo prepara el terreno para la emergencia de ‘Time To Realize’, un número bastante cálido cuyo inspirado desarrollo melódico tiene como núcleo la expansión . El penúltimo tema del álbum se titula ‘In Agony’ y se destaca por mostrar las aristas más aguerridas del concepto musical vertido en el disco mientras sigue rizando el aventurero rizo de celebrar la magia seductora de lo melódico. Las robustas marañas sinfónicas que se van hilando a lo largo del camino. En muchos sentidos, este tema es primo hermano de ‘Experience Another World’ mientras ostenta una agilidad propia en base al refinado punche rockero que la banda utiliza como impulso esencial del núcleo temático.



Ocupando los últimos 11 minutos del disco, el objetivo de ‘So Many Senses / Just Another Day (Reprise)’ se centra en un replanteamiento de los aires cálidos e introspectivos que ya hemos apreciado en ‘Time To Realize’, en lo que concierne a  su motif central. En algún momento, el bloque instrumental vira hacia una agitación compleja manejada con suma agilidad para la instauración de un breve interludio; aunque nos toma de sorpresa, el pronto retorno del motif inicial nos hace entender pronto que se trata de un destello de esplendor jubiloso en medio de la predominante aureola contemplativa que ahora entendemos mejor. El violín lleva la batuta del desarrollo temático mediante la utilización de flexiones serenas que recalcan los matices más relevantes del enfoque melódico, siendo así que en ciertas ocasiones las bases armónicas de los teclados asumen un rol coprotagónico en beneficio del afiatamiento grupal. Lo que tenemos en “The World[s]” es una gozada melómana total, una joya imponente dentro del ideario actual del rock progresivo sinfónico. A la gente de PTF le ha salido un trabajo totalmente bordado en la creación, la amalgama sonora y los arreglos finales de cada composición que integra el repertorio de este álbum: lo recomendamos como lo que es, uno de los máximos aportes de la escena japonesa al universo progresivo internacional. Por Dios... ¡qué gozada! 



Muestra de “The World [s]”:

So Many Senses / Just Another Day (Reprise): https://www.youtube.com/watch?v=C39Ou4x6n6E


Friday, December 14, 2018

FATES WARNING: crónicas de vuelos europeos



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El grupo FATES WARNING, leyenda viviente de esos ya lejanos tiempos de germinación y primer florecimiento del metal progresivo, se hace presente en la oferta musical del año 2018 con su doble CD en vivo “Live Over Europe”, el mismo que ha sido publicado por el sello InsideOut Music a fines de junio último (también existe la edición de triple LP). La conformación grupal está integrada por los guitarristas Jim Matheos y Mike Abdow, el baterista Bobby Jarzombek, el bajista Joey Vera y el cantante desde hace 30 años Ray Alder. Abdow y Vera colaboran ocasionalmente en los coros. Lo que se recoge aquí procede de diferentes conciertos realizados en localidades europeas: para ser más específicos, Aschaffenburg (Alemania), Belgrado (Serbia), las ciudades griegas de Tesalónica y Atenas, las ciudades italianas de Roma y Milán, la capital húngara de Budapest y la ciudad eslovena de Ljubljana, escenarios que acogieron y agasajaron al quinteto en diversos momentos de inicios de este mismo año 2018. Como es de suponer, se trataba de una gira diseñada para reforzar la promoción de su hasta ahora último trabajo de estudio “Theories Of Flight” (originalmente publicado en julio del 2016). Abdow, quien tiene una trayectoria solista en el área del prog-metal instrumental, integra el grupo en reemplazo del socio histórico de Matheos, Frank Aresti, salvo en el tramo de 1996 al 2003) porque este último decidió llevar un ritmo de vida más hogareño. Lo que escuchamos en este disco, tal como se dijo antes, toma fuentes de varios conciertos realizados en Europa: se recoge en la labor de posproducción esa estrategia que tiene la banda para hilar varias de sus canciones, dejando que la nota flotante y persistente de una de las guitarras señale el camino para el inicio de la siguiente tras la señal del baterista. Repasemos ahora los detalles de este exquisito documento de FATES WARNING.  


El primer volumen comienza con ‘From The Rooftops’, número que también abre el disco promocionado. La dupla subsiguiente de ‘Life In Still Water’ y ‘One’ exhibe una ascensión vibrante de electricidad rockera donde los aires de sofisticación y de garbo se orientan hacia un creciente vehemencia: ‘One’ siempre nos ha parecido una de las más magnéticas canciones particularmente pesadas dentro del repertorio histórico de FATES WARNING y la versión en vivo que aquí se nos muestra nos indica que su vigorosa fuerza es eterna. Con la secuencia de  ‘Pale Fire’, ‘Seven Stars’ y ‘SOS’, la banda sigue dando rienda suelta a su polenta esencial: en esta serie particular, el bloque sonoro del quinteto se conduce por una vía de creciente distinción guerrera a través de los bravíos despliegues de musculatura. En el caso de ‘SOS’, el reinante fulgor adquiere un imponente aura de magnificencia. ‘Pieces Of Me’ recibe los ecos de ‘One’ (de hecho, pertenecen al mismo álbum “Disconnected”) para volver a la zona de fuego aguerrido reluciente en una chimenea palaciega. Lo ostentoso se refuerza monumentalmente con la dupla de ‘Firefly’ y ‘The Light And Shade Of Things’.‘Firefly’ exhibe una garra comedida sin dejar de ser convincente en su garbo metalero: dejando siempre espacios abiertos para la instauración de sofisticados juegos de síncopas, la persistencia de la sofisticación como herramienta esencial del sonido del quinteto está garantizada. ‘The Light And Shade Of Things’, con su ácido y reflexivo dramatismo edificado como un majestuoso ejercicio de metal señorial y meticulosamente lírico, recoge la posta de la canción precedente para erigirse en un indiscutible punto álgido de este documento en vivo: nueve minutos y medio de gloria que son recibidos por el público con intensa calidez. Con la siguiente canción, ‘Wish’, llega un momento de templanza contemplativa; así las cosas, ‘Another Perfect Day’ recibe el impacto de la canción precedente para alimentarlos con una renovada luminosidad y llevarnos por el sendero de un ensimismamiento razonablemente sereno.

  

Procedente de “No Exit” (disco con el que Alder debutó como frontman de FATES WARNING, po lo que suponemos que siempre le resulta especial canciones de él), ‘Silent Cries’ habrá de revitalizar el vigor lírico tan emblemático dentro de buena parte del catálogo histórico de la banda. El primer volumen concluye con ‘And Yet It Moves’, la maratón con la que concluía el disco de estudio precedente “Darkness In A Different Light”. Tras su preludio de talante renacentista, la pieza desarrolla toda su grandilocuente majestuosidad para sacar buen provecho del espacio que ocupa: 14 minutos. La labor de la dupla rítmica es simplemente fabulosa y los armazones bien afiatados de las guitarras a la hora de alternar y compartir riffs, solos y bases armónicas elaboran un ejemplo perfecto del prog metal desde lo épico. El pasaje relajante que emerge poco antes de cruzar la frontera del noveno minuto y la cuidadosa labor de edificación del camino de retorno hacia la contundencia para la sección final conforman el final perfecto para el primer volumen. El CD #2 comienza con la emblemática canción ‘Still Remains’, siendo sucedida por la magnífica ‘Nothing Left To Say’. La misión de ‘Still Remains’ consiste en dar una nueva vuelta de tuerca a la poesía introspectiva de Matheos a través de un extenso ejercicio de dinamismos variables que van de lo misterioso a lo explosivo y de regreso: A few lines from lifes long soliloquy. / A dying voice in one part harmony. / All these words and memories / Are all of you thats really left for me. / And a fading memory / Cant cloud the pain. / When the voice is gone, / The words still remain. / And the years that fall away / Cant stop the rains. / When illusions gone, / The truth still remains. Dado que la versión original tenía una fuerte presencia de teclados, ahora con las dobles guitarras, los momentos más atmosféricos son manejados con una musculatura contenida. ‘Nothing Left To Say’, por su parte, hace lucir la magnificencia de su fastuoso episodio prologar instrumental así como la de la sección cantada, que vira hacia una emotividad muscular y vivaz. Recordemos estas líneas: Pride and the drive that started the dream / Turned, in time, to an endless obsession. / Caught in a vicious circle of compulsion, / Possessed by the goal and the possession. / I remember the endless longing.Si el primer volumen concluyó en un clima de grandilocuencia, estos dos ítems iniciales del volumen 2 perpetúan la situación de magnífica opulencia musical.


‘Acquiescence’ (parte de la suite ‘The Ivory Gate Of Dreams’ que ocupaba el lado B entero de “No Exit”) apela al gancho de su groove y a la oscura vivacidad de su desarrollo temático y su swing general para crear el perfecto puente entre ‘Nothing Left To Say’ y la que sigue a continuación: ésta es una de las muchas canciones emblemáticas de la gloriosa fase de la primera mitad de los 90s de FATES WARNING y se titula ‘The Eleventh Hour’. Sí, esta infaltable canción que es el himno metalero oficial a la desesperación y el remordimiento no podía faltar aquí. El público se muestra indefectiblemente ávido por acompañar a Alder en las partes tarareadas de la crucial sección intermedia (“Ooooh, ooooooh, / When the eleventh hour calls, / The eleventh hour calls. / Ooooh, ooooooh, / And nothing's easy anymore / When the eleventh hour calls.”) El grupo, con su actual conformación, le sabe dar un punche extra desde el cual se puede dar un viraje más robusto a la respetada estilización melódica que es su esencia irrenunciable a perpetuidad. Otro de los pasajes más elevados de este disco, no nos cabe duda. ‘Point Of View’ agiliza las cosas exhibiendo una estructura y un gancho más directos. ‘Falling’ pone la cuota de máxima introversión junto a la sección más frágil de ese inquietante y novedoso álbum conceptual del año 1997 que es “A Pleasant Shade Of Gray”: es que esta joya no podía estar ausente y aquí nos brinda el grupo la Parte IX. Esas nociones dramáticamente combinadas de abandono, trastocamiento y alienación que se vierten en las últimas líneas de ‘Falling’ (“Oh, and it’s hard to stay this graceful when I’m falling, falling. / Oh, and I have to say that yesterday is calling. / Now here I am with eyes shut tight, / Not knowing if I’ll see the light / Before it’s too late in this life. / I never knew I could not count on you”) se engarzan a la perfección con el espíritu de la siguiente canción (“Wind at my window / Whispers to me instead / And I lie alone / Writing letters in my head. / Where you are, I am / Through nights that never end. / Where you are, I am / In words I'll never send”), en tanto que ambas coinciden en plantear una expresividad de serena tristeza que porta una extraña especie de dulzura. Este momento de introspección está signado por una neblina de decaimiento que aún sabe mostrar un aura de nobleza.



Con la agilidad de ‘Through Different Eyes’ y ‘Monument’, la banda va calentando el momento para el cierre definitivo. El gancho sofisticado de la primera de estas canciones es el anticipo idóneo para la vitalidad señorial de la segunda: es revelador transitar desde la poesía sobre el escrutinio de las propias limitaciones de nuestras vidas (“Staring into ageless eyes / That shared secrets too dark for light, / We’re searching for old bonds in places / That lie forever out of sight.”) hasta la autorreflexión de la creación artística (There’s a photograph and there’s a frame. / There’s a time, a moment to confine. / Something to save, something to see, / A monument to enshrine.” – “Is it fiction?, is it confession? / Is it a passion or just an obsession?”). Todo tiene que concluir en algún momento y los FATES WARNING escogen la canción ‘Eye To Eye’ (cuarta canción del disco “Parallels” escogida para este repertorio) en el irremediable momento del inevitable epílogo. El ágil vigor y la grácil estructura melódica que se conjugan aquí la convierten en un cierre celebratorio: dado que tiene una fuerza bastante refinada, no se hace apabullante a la hora de concluir las cosas. Habiendo pasado revista a todo lo que se nos ofrece en “Live Over Europe”, llegamos a la conclusión de que hay que agradecer a los Sres. Matheos, Alder, Vera, Jarzombek y Abdow por habernos demostrado que la visión musical de FATES WARNING sigue siendo un referente de energía, inteligencia y elegancia dentro del universo del prog-metal. 34 años después de la publicación de su primer álbum, este colectivo rockero todavía se hace merecedor de pleitesía melómana. 


Muestra de “Live Over Europe”.-
The Light And Shade Of Things: https://youtube.com/watch?v=rvT6GyrrhG4 
Life In Still Water: https://youtube.com/watch?v=FRHc7QEw2qQ 
Firefly: https://youtube.com/watch?v=n90v_ZQ-d4s 

Tuesday, December 11, 2018

Testimonios y memorias del quinto vector progresivo de HAKEN



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión se da el turno de escuchar, comentar y celebrar el nuevo disco de HAKEN, una de las bandas más admiradas dentro de la hornada progresiva europea en el presente decenio: nos referimos al álbum titulado “Vector”. Contando con la alineación de Ray Hearne [batería], Charles Griffiths [guitarras], Richard “Hen” Henshall  [guitarras y teclados], Diego Tejeida [teclados], Ross Jennings [canto] y Conner Green [bajo], HAKEN publicó este disco en el pasado 26 de octubre por vía del sello InsideOut Music, siendo el quinto trabajo de su carrera. Hay edición habitual en CD y también edición en vinilo (en el último caso, ediciones limitadas respectivas en color claro y color verde petróleo). Se trata de un álbum conceptual que comienza con el punto de vista de un Doctor que tiene un intrigante, probablemente siniestro plan a la hora de investigar a un determinado paciente; a mitad de camino, el concepto del álbum se pone desde el punto de vista de este paciente, quien parece estar en estado catatónico pero cuyo cerebro emana radiaciones, las cuales pueden ser memorias de eventos pasados o alucionaciones de eventos irreales que son producto del tratamiento que está recibiendo de parte del Doctor. ¿Cuál de ambas opciones narrativas? Griffiths prefiere que cada oyente escoja la opción de su preferencia. Por lo pronto, se nota que el ensamble ha puesto un enfoque rigurosamente prioritario en el factor metal-progresivo dentro de un ideario musical que siempre se había movido en una encrucijada entre el mencionado factor y otros como el neo-prog y retro-prog-sinfónico. Podemos ver en esta movida un intento por establecer una renovación desde dentro de la esencia progresiva en busca de una nueva energía expresiva, un intento que desde ya calificamos de exitoso pues nos satisface bastante lo que encontramos en él. Pero bueno, vayamos ahora a los detalles de “Vector”. 


La obertura ‘Clear’ establece un clima gótico marcado por una envolvente aureola ceremoniosa desde donde el muy sencillo motif adquiere su impactante fulgor de tenebrosa sutileza. Así, la inminente emergencia de ‘The Good Doctor’ se inserta contundetemente en el meollo del primer esquema melódico ambiciosamente desarrollado del álbum. Se trata de una canción que inserta interesantes aires industriales a un dinamismo prog-metalero que se mueve solventemente sobre y a través de sofisticados y musculares grooves: es como hallarse a medio camino entre lo que hacían los THRESHOLD durante la fase 2001-07 y lo que actualmente hacen bandas como HAGO y MOTHER TURTLE. Luego sigue ‘The Puzzle Box’, una canción diseñada para capitalizar la señorial fiereza de la canción precedente y llevarla hacia niveles más intensos de agudeza preciosista. En este sentido, la gente de HAKEN entabla nexos de parentesco estilístico con los DREAM THEATER post-Portnoy así como con la contemporánea vitalidad del djent dentro de las más robustas propuestas prog-metaleras del momento. Cómo no, siempre hay lugar para algún pasaje de predominio electrónico donde el grupo explora climas industriales, algo muy a tono con la temática futurista y tecnocéntrica del concepto del disco. Por su parte, los estribillos establecen un lirismo de claros acentos épicos, especialmente en lo referente a los arreglos vocales. Tenemos aquí un primer cénit del álbum, y de inmediato nos disponemos a acoger al siguiente cénit, que es el cuarto ítem del disco; también es el más extenso con sus 12 ½ minutos de duración, respondiendo al título de ‘Veil’. Tras un muy breve sereno prólogo con base de piano, el cuerpo central instaura una vitalidad. A poco de pasada la frontera del séptimo minuto, la canción vira hacia un clima de balada con leves ribetes angustiosos que se sitúan a medio camino entre el paradigma post-rockero y el modelo de los PORCUPINE TREE de sus tres últimos discos. Cerca del final, se da una interesante sucesión de solos de guitarra y de sintetizador que sirve para explotar a cabalidad el potencial majestuoso de esta segunda mitad de la canción sobre la base de un compás complejo a medio tiempo. Para las últimas instancias, el grupo retoma parte del cuerpo central, recogiendo toda la suntuosidad precedente y sintetizándola en un vehemente clamor aguerrido. 


El instrumental ‘Nil By Mouth’ es un ítem donde los músicos se esmeran particularmente en el pulido y el perfilamiento de las aristas más absorbentes de la dominante visión metalera desarrollada en el disco. En efecto, ya desde las cortantes metrallas de los riffs iniciales y las agitadas maquinaciones de la dupla rítmica, se nota que el grupo ha encendido en clave de máxima turbulencia todos los cilindros de su maquinaria rockera: los niveles de tenacidad en el desarrollo del vigor rockero y de tenacidad en los armazones de síncopas que impulsan la mayor parte de la ingeniería rítmica son realmente estratosféricos. Se nota una labor muy equilibrada entre la dupla guitarrera y el teclista a la hora de instalar e hilar los diversos motivos en curso mientras la dupla rítmica edifica una arquitectura robusta y exigente con prodigiosa precisión. La sucesión de ‘Host’ y ‘A Cell Divides’ ocupa los últimos 11 ½ minutos del repertorio oficial de “Vector”‘Host’ es una canción lenta que focaliza su desarrollo temático en un dramatismo melancólico que se sitúa a medio camino entre la vulnerabilidad desnuda y la inquietud distante. La sección donde el sintetizador elabora un solo flotante sobre la base de unos parsimoniosos arpegios de guitarras acústicas evoca una volátil espiritualidad reflexiva. Para cuando llega el turno de ‘A Cell Divides’, el grupo inicialmente dispone de una síntesis de los climas y esquemas sonoros antes desarrollados en las canciones #2 y #3, encuadrando los patentes recursos de gancho melódico que aquí operan dentro de un ágil manejo de los complejos esquemas rítmicos. A mitad de camino, el teclado marca el camino para un intermedio ceremonioso donde las sensaciones dramáticas de la canción se extienden mientras se prepara el camino para el breve epílogo explosivo: el muscular afiatamiento de los instrumentos en este cónclave conclusivo es simplemente brutal, contundente, voraz... Un final grandilocuente para una canción que hace que el disco, como un todo, termine a lo grande. El CD “Vector” tiene la alternativa deluxe edition que contiene las versiones instrumentales de todas las siete piezas del álbum (un factor redundante para ‘Nil By Mouth’, valgan verdades) en un segundo volumen.



Pues bueno, esto es todo lo que nos muestra “Vector”, un disco poderosamente llamativo donde el vigor rockero y el gancho congenian dentro de una ingeniería progresiva muy potente. Como dijimos en el párrafo inicial, la gente de HAKEN escogió esta vez ahondar en la prioridad del factor metal-progresivo dentro de su propuesta musical, la cual nunca se encapsuló exclusivamente en esta modalidad específica. Podemos extrañar las muestras de vitalista eclecticismo que ellos nos brindaron en discos precedentes como “Affinity” y “The Mountain”, es una noción válida, pero la verdad es que, como balance final, “Vector” se defiende solventemente por su cuenta a la hora de proyectar una brisa renovadora dentro de las fuerzas naturales que se congregan dentro del cosmos musical de HAKEN. Este vector progresivo tiene su módulo y su orientación muy sólidamente proyectados.



Muestras de “Vector”.-

A Cell Divides [vídeo-clip]:  https://www.youtube.com/watch?v=XNT_9mmQaS8

Saturday, December 08, 2018

TOUNDRA: en el epicentro de una quinta turbulencia post-metal-progresiva



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Aquí y ahora nos metemos de lleno en el sentimiento de alegría que conlleva escuchar, analizary gozar del nuevo disco de los españoles TOUNDRA, el cual se titula “Vortex” y ha sido publicado por InsideOut Music (en colaboración con Sony Music) a fines del pasado mes de abril. Los formatos de edición para este rotundo disco gestado por Esteban Girón [guitarras y piano], David López [guitarras], Alberto Tocados [bajo y sintetizador] y Álex Pérez [batería y máquina de ritmos] han sido tanto en CD como en vinilo. En comparación con una síntesis evaluativa de los discos “II” al “IV” del grupo, advertimos que la gente de TOUNDRA se distancia un poco (solo un poco) de los recursos de sugerente eclecticismo de los cuales se había valido para incorporar grandiosos aires de polivalencia progresiva en su propuesta musical, mas, por otra parte, este nuevo disco también porta el impacto de sofisticación estilística que queda como experiencia de aprendizaje perpetuamente definitoria de esa época 2010-15 a la que acabamos de aludir. Entonces, “Vortex” se revela como un catálogo de estrategias de reluciente sofisticación para las diversas modalidades de fuerza expresiva allí plasmadas: uno de los discos más notables de la experimentación metalera de este año 2018 que ya se nos va. Aprovechamos este anticipo de nuestra comprensión hermenéutica de los méritos generales de este disco para detenernos ahora a sus meticulosos detalles.


La dupla de ‘Intro Vortex’ y ‘Cobra’ abre el disco con la clara intención de avisar sin preámbulos ni reticencias de qué va la onda renovada del cuarteto. En poco menos de 90 segundos, ‘Intro Vortex’ proyecta un aura de expectante densidad psicodélica revestida de etérea elegancia, abriendo así el camino para el arribo de ‘Cobra’ con toda su polenta señorial y sofisticada. Lo señorial se centra en las resonancias virilmente aguerridas que emanan de los riffs y desarrollos armónicos de las guitarras mientras que la sofisticación está mayormente sustentada en el absorbente rigor con el que la dupla rítmica maneja la pulsátil robustez que se exige para la ingeniería global de la pieza. Todo es tormentoso aquí pero no como si se tratara de un tornado sino más bien un paisaje veraniego que muestra orgulloso su esplendor soleado y añade al conjunto visual generosas dosis de vibraciones cósmicas. Para los últimos ¾ de minuto, se impone un momentum de lirismo post-metalero impolutamente encuadrado en un vestigio estilizado. ¡Qué gran inicio de álbum! ‘Tuareg’ se encarga de capitalizar las vibraciones incandescentemente musculares para exorcizar sus matices más recios; así, la reciedumbre rockera que aquí se expande asume una entereza más maciza y una fiereza más arquitectónica que la que hallamos en la de por sí muy fuerte pieza #2. El tempo es menos frenético mientras la densidad aumenta su alboroto instigador: encontramos aquí una vitalidad tan fresca como imponente, ese punto exacto del cosmos musical donde confluyen las esencias de RUSSIAN CIRCLES y los muy extrañados INDUKTI. ¡Todo un cénit del disco! Con esta ilación de los tres primeros temas del álbum se da una muy buena proyección de ambiciones progresivas que permiten a “Vortex” empezar su andadura con un resonante clímax continuado. Cuando llega el turno de ‘Cartavio’, pieza que solo dura 2 ¼ minutos, nos encaramos con un paisaje sonoro etéreo y ensimismado elaborado por guitarreos flotantes que hacen ondear sus fraseos a través de una neblina otoñal. Así las cosas, ‘Kingston Falls’ tiene el terreno preparado para iniciar su esquema de trabajo con un talante introspectivo enmarcado por un lirismo gentil y ensoñador. Poco antes de llegar a la frontera del minuto y tres cuartos, el cuerpo central se instala con firmeza para transportar a ese lirismo de base hacia una dimensión tumultuosa desde la que las sacudidas que estructuran el motif se organizan en un gancho firme y consistente, terminando todo con un abrupto golpe final que se siente muy efectivo. 

  

El sexto tema del disco se titula ‘Mojave’ y es el más extenso del mismo con el espacio de poco menos de 11 ¼ minutos que ocupa para explayarse debidamente en todas las cosas que quiere decir. Fibrosos y gráciles a la vez, los primeros acordes de guitarra apoyados sobre un groove mecanicista apelan a una especie de aureola introspectiva que no nos lleva precisamente a un lugar oscuro sino a una intemperie solitaria donde la luz de la tarde exclama su deseo de motivar un momento de relax para el mundo. Este esquema de trabajo se reitera por casi tres minutos mientras en algún sótano se va preparando un breve crescendo que aterriza en un primer cuerpo central que se mueve ceremoniosamente sobre un compás  de 12/8. La solemnidad de la atmósfera reinante se torna cada vez más aguda mientras los guitarreos incrementan el filo de sus bases armónicas, todo ello mientras la batería ornamenta su swing solemne con refinados redobles por aquí y por allá. A poco de pasada la frontera del quinto minuto, emerge otro cuerpo central que nos suena a un híbrido de RED SPAROWES e ISIS, el cual no dura mucho pero sí logra dejar una huella relevante dentro de la sucesión de variantes temáticas que van teniendo lugar. Un tercer motif nos lleva hacia un paraje más sereno mientras la garra rockera es remodelada para la ocasión, atenuándola un poco para que los guitarreos se acomoden calibradamente a la pauta de la dupla rítmica. La coda asevera un regreso a los recursos más pesados que se utilizaron en este extenso viaje sonoro, dándole una majestuosidad agigantada, algo que se sostiene en no poco medida en el fabuloso solo de guitarra que entra a tallar. Los TOUNDRA sacaron con todas las ganas del mundo su faceta épica para esta tremenda pieza. ‘Royn Neary’, tema que dura 2 minutos y segundos, es básicamente un estándar de post-rock en el que el cuarteto explora su vertiente más autoconstreñida, apostando por una elegancia rockera frontal. ‘Cruce Oeste’ se apropia de los últimos 7 minutos y 20 segundos del repertorio y lo hace reciclando y replanteando el esplendor lírico de ‘Kingston Falls’ a través de los recursos de fiereza que antes disfrutamos en los pasajes más aguerridos de ‘Mojave’. El grupo maneja el persistente núcleo temático con buen pulso de tal modo que siempre suene fresco. Se siente un tenor crepuscular en la modalidad tan intensivamente melancólica que el cuarteto instaura en el tratamiento del desarrollo melódico en curso, elaborando una sabia alternancia entre pasajes relajantes y otros ávidamente densos. De este modo, la melancolía predominante también abre paso a algunos matices alegres, especialmente durante el último minuto y medio.


“Vortex” es, a fin de cuentas, y para no caer en una retórica rimbombante, una gozada, y lo es porque, en sus propios términos, reactiva y refuerza el fuego vital de la banda (patente desde su primer disco de aquel ya relativamente lejano 2008) a través de la autoinstrucción de expansiones sonoras que el grupo creó en torno a sí mismo en los discos intermedios. Mas sería impreciso hablar de este disco de TOUNDRA como una simple labor de síntesis; lo es en cierta medida, cómo negarlo, pero tal como señalamos en el primer párrafo de la presente reseña, lo que aquí predomina es la recepción del impacto de una experiencia de aprendizaje para traducir dicha recepción a un discurso donde confluyen mente, músculo y nervio. Hasta ahora, la gente de TOUNDRA solo acierta y es por ello que lo único que nos por decir es un mensaje de gratitud por habernos brindado otra obra rockera de gran envergadura artística. ¡A por todo, Sres. Girón, López, Tocados y Pérez!


Muestras de “Vortex”.-

Thursday, December 06, 2018

La cábala vanguardista de ARTAUD



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la estupenda ocasión de presentar al ensamble peruano ARTAUD, dedicado a cultivar una valiente y consistente mezcla de avant-jazz, psicodelia y rock progresivo. El personal de ARTAUD está integrado por Erick Baltodano [guitarra y Theremín], Teté Leguía [bajo], Martín Escalante [saxo], Israel Tenor [batería y machete] y Juan Francisco Ortega [sintetizador]. “Cábala” es el título del ítem fonográfico de este grupo que fue publicado por el sello Necio Records a mediados del pasado mes de setiembre… y sin duda, nos parece una de las aventuras más sólidas y desafiantes de la vanguardia musical peruana. “Cábala” fue grabado en octubre del 2017 en Eco Estudio, Lima, siendo más adelante mezclado y masterizado por Camilo Uriarte (músico de MACONDO y EL AIRE). La producción final estuvo a cargo del propio Uriarte y de Baltodano, siendo así que este último, además, también se hizo cargo del diseño gráfico. Se trata del primer trabajo de ARTAUD con una idea totalmente clara de lo que se quería hacer, pues los dos trabajos precedentes eran básicamente breves maquetas artesanales grabadas con formato de guitarra-bajo-batería, en la localidad de Trujillo (“Triángulo” y “El Nuevo Evangelio De Artaud”, ambos del año 2013). De hecho, ARTAUD quedó en stand-by cuando Baltodano se mudó a Lima y tocó en el grupo COCAÍNA: una vez retomado el proyecto, Baltodano tuvo un afortunado momento creativo con Leguía y el mexicano Escalante (ambos publicaron un disco a dúo en el año 2016). Conocemos a Tenor como integrante en varios grupos como guitarrista o baterista (THE TERRORIST COLLECTIVE, SPATIAL MOODS) mientras que Ortega es integrante del ensamble ambient GRUPO MIEL. La música de ARTAUD es fiera y cerebral a la vez, algo muy acorde con el nombre del célebre poeta, dramaturgo, narrador y actor francés del cual tomaron su nombre: ARTONIN ARTAUD, pionero del teatro de la crueldad. En los créditos de este disco que tenemos en nuestras manos se expone que se trata de un trabajo conceptual “acerca de la vida, pasión, muerte y resurrección de 2 caballos. Cábala es un caballo joven que, totalmente desbocado, sale por el campo a probar su salvaje carrera, sin límites. Réplica es un caballo viejo que sabe va a morir, pero está tranquilo porque se unirá a la tierra que conoce y reconoce como suya.”* Tenemos, entonces, ya unas pautas conceptuales bien claras para anticipar lo que nos espera en cada uno de los dos temas que conforman este disco, titulado según el nombre de cada caballo en cuestión.  



La pieza homónima ocupa un espacio total de casi 20 ½ minutos, siendo la batería la que impulsa el mecanismo global de los diálogos instrumentales que se van organizando a lo largo del camino, diálogos que tienen algo de desafío y también algo de camaradería en la peligrosa labor de explorar caminos que existen al unísono de su tránsito. Las neuróticas piruetas del saxo en plan de ataque frontal y las puntuaciones aparentemente caóticas del bajo que en realidad arman un groove deconstructivo se apoyan confiadamente en el armazón rítmico elaborado por un robusto Tenor, todo ello mientras las tácticas psicodélicas generadas desde los guitarreos y los efectos cósmicos del sintetizador van llenando espacios que aumentan gradualmente su densidad. Para cuando hemos llegado a superar la frontera del quinto minuto, la garra estructural del ensamble se siente encaminada hacia un voraz delirio propio de un ritual surrealista de talante ácido: para entonces, la guitarra evoca a la mente de TERJE RYPDAL mientras el sintetizador se enfila por el paradigma de HAWKWIND (etapa 71-73). Cuando el fulgor neurótico imperante se detiene, pasamos a otro tipo de neurosis, esta vez de aspecto contemplativo aunque para nada sereno: la tensión de fuego se ha tornado en una tirantez solipsista donde conviven lo dadaísta y lo oscurantista. Los efectos de guitarra y bajo, en conjunción con los recursos percusivos, se dejan envolver por una flotante cortina de sintetizador mientras el saxofón grita con una angustiada fiereza. Después del minuto 13, el vigor explícito vuelve al frente reforzado con un nervio incendiario con el cual se arma una danza pagana gobernada por una tétrica musculatura. Tétrica, sí, mas no tanática... hay algo innegablemente vitalista en el modo en que esta soltura demente organiza sobre el camino el groove de su tortuosa y perturbada danza espiritual. La sección final se explaya en una ambientación minimalista y absorbentemente etérea que, de manera sutil, recoge algo de la tensión precedente en una primera instancia, para luego soltarla y dejar que se disuelva en el vacío. 

De esta manera se prepara el engarce con ‘Réplica’, una pieza que opone su índole serena e introspectiva al fuego versátil que había signado a la extensa pieza inicial. Esta vez  el colectivo decide gestar un ejercicio de hibridazión de space-rock con post-rock, lográndose armar una ingeniería sonora donde el vigor rockero se torna misterioso y solipsista: los efecto de tormenta ayudan a realzar esta ambientación. Con los elementos de free jazz relativos a las labores de Leguía y Escalante, los recursos de soltura y resuelta vivacidad aseguran su presencia mientras los demás músicos preservan sistemáticamente el swing central, el cual clama, cual grito silencioso, su necesidad de refugiarse consistentemente bajo el manto de su propia parsimonia reflexiva. Todo esto fue lo que nos ofreció en menos de media hora de grandeza musical: “Cábala” nos toma por sorpresa desde varios ángulos de la visión estética del mundo. La gente de ARTAUD ha expuesto un ideario sonoro intrépido e inteligente y es por eso que tenemos que anotar el nombre de este grupo en nuestra agenda de próximas exploraciones melómanas. Este disco es un testimonio esencial de lo que actualmente se hace en la dimensión más refinada de la siempre aguerrida vanguardia rockera del Perú.


Muestra de “Cábala”.-
Cábala: https://artaud.bandcamp.com/track/c-bala  


* Ambos caballos son animales reales, tal como nos cuenta el guitarrista de ARTAUD Erick Baltodano: el caballo llamado Réplica murió en junio pasado. Le agradecemos enormemente por proporcionarnos éste y otros datos sobre la historia de ARTAUD como entidad musical. 

Wednesday, December 05, 2018

ACTITUD MODULADA: música progresiva de metamorfosis internas



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace enormemente presentar al ensamble ecléctico ACTITUD MODULADA,un súpergrupo fundado en el año 2015 cuya oferta musical es un terreno de cultivo muy fértil donde conviven progresivamente el jazz-rock, el rock sinfónico de vieja escuela, el hard rock y la fusión contemporánea de raíces folclóricas. Daniel López Gutiérrez fue el iniciador primordial de este proyecto con la mira puesta en un ensamble donde la música hecha, partiendo desde la ideología progresiva, genere metamorfosis desde su núcleo central para expandir su lenguaje hacia otros registros aledaños que ya hemos mencionado antes. Dentro de la logística de ACTITUD MODULADA, López Gutiérrez se hace cargo de los teclados, el mellotrón, el Theremini, el glockenspiel, la percusión menor y los coros, mientras que Alejandro Susti hace la primera vozy tocas las guitarras eléctrica segunda y la electroacústica, Jorge Durand toca la batería y el glockenspiel, Diego Sue hace lo propio con el bajo mientras añade coros, José Salvador Palacios Cussianovich se luce a la guitarra eléctrica primera, Tavo Castillo se reparte entre los roles a la flauta, las guitarras pedal steel y electroacústica, el mellotrón y el Theremini, y Dante Choclito Oliveros se hace cargo de casi todas las percusiones. En alguna que otra ocasión, el septeto se reduce a cuarteto según las exigencias propias de alguna pieza determinada (como ya detallaremos más adelante). A inicios del asado mes de octubre, el grupo publicó en varias plataformas digitales el contenido de su homónimo disco de debut mientras aún se hace esperar la edición física del mismo, el cual incluirá un DVD. El sello mexicano Azafrán Media y el francés Musea Records se hacen cargo conjunto de la producción de “Actitud Modulada”, siendo así que el repertorio tuvo su proceso de masterización en la ciudad de Londres... ¡y nada menos que en los estudios Abbey Road! El ingeniero fue Christian Wright (quien ya trabajó para RADIOHEAD y COLDPLAY, entre otros). Haciendo cuentas, tenemos aquí a integrantes de los legendarios FRÁGIL, un exintegrante de KHARMINA BURANNA y FLOR DE LOTO (dos de las bandas progresivas peruanas más relevantes del nuevo milenio), un exintegrante de STRETCH IT TO THE LIMIT y una figura muy activa en la escena jazzera limeña, un cantautor con varios discos solistas en su haber y uno de los percusionistas más celebrados dentro de la escena rock-fusión que fue integrante de la celebridad nacional LA SARITA.   


Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de “Actitud Modulada”. Ocupando los primeros 4 ¼ minutos del repertorio, ‘Cuerda Rasgada’ aplica un gancho irresisitible y tremendamente ágil con su sólido ejercicio de jazz-fusión con base de tondero y matices blueseros. Como es natural en estos casos donde el ritmo es la marca distintiva del bloque sonoro, el armazón de batería, percusión y bajo lleva la pauta de manera firme para el convincente desarrollo del núcleo temático. Tras este recurso de contagiosa agitación inicial emerge ‘Demon’, una pieza más sofisticada que enarbola una poderosa encrucijada entre el jazz-rock y el prog con una combinación de gráciles grooves con delicados fulgores melódicos. Las interacciones entre guitarra primera y sintetizador, junto a los momentos de sobrio lucimiento de la primera, arman el cuadro general de la pieza: en algún momento, se abre un breve espacio para el lucimiento del cajón de Choclito”, seguido éste de otro pasaje donde se establece un duelo entre los Thereminis de Castillo y López Gutiérrez. Con la dupla de ‘Gallinazos’ y 10:27’, el ensamble se centra con particular intensidad en el entramado sonoro propiamente estilizado de las coordenadas prog-sinfónicas, logrando así gestar dos de los puntales máximos del álbum. La primera de estas canciones se extiende por poco más de 9 minutos mientras que la segunda casi alcanza los 7 ¼ minutos de duración. En el caso de ‘Gallinazos’, las grandiosas primeras líneas del cuento de JULIO RAMÓN RIBEYRO Los gallinazos sin plumas se exponen a pie juntillas en las primas instancias del canto de Susti: “A las seis de la mañana la ciudad se levanta de puntillas. Ya para entonces, el armazón sonoro del bloque instrumental ha pasado del sucinto sigilo inicial hacia un primer momento afirmativamente expresionista con un despliegue rotundo de lirismo musical donde la flauta inicialmente opera como elemento líder, pero más tarde hay una posición de predominio compartido entre los teclados y la primera guitarra sobre un compás inusual. La cosa suena a un punto intermedio entre GENESIS, CAMEL y FRÁGIL mientras algunos aspectos fusionescos entran a tallar durante el largo proceso de reforzamiento y remodelación del esquema rítmico y la atmósfera general. El tenor ceremonioso que impone el piano en un viraje sobrio penetrado por un sutil dramatismo sirve para que el cuerpo central regrese con una fuerza nueva. El truculento final del relato original se convierte en un canto de emancipación de la mano de las saltarinas líneas de sintetizador que López Gutiérrez pone al frente (algo que nos recuerda en buena medida a los tiempos del segundo disco de KHARMINA BURANNA). 

   

Por su parte, 10:27’ es la versión con letra de lo que en su primera versión fue un instrumental dentro del segundo álbum de KHARMINA BURANNA (“Seres Humanos”, del año 2012). Aquí no solo dura un minuto y medio más que esa primera versión sino que cuenta con una exploración un poco más sesuda de sus matices potenciales debido a los nuevos arreglos para los solos de guitarra y los coloridos que aporta la flauta. Además, los aportes añadidos de la percusión permiten que el swing básico de la canción adquieran una renovadora calidez a lo largo del motif central y una gracilidad refrescante en la muy vigorosa coda. La muy evocativa letra responde al motivo original de inspiración: el nacimiento del hijo mayor de López Gutiérrez. ‘Three Seconds…’, cuya ejecución se reduce al cuarteto de Palacios, López Gutiérrez, Sue y Durand, encarna uno de los puntos estrictamente culminantes del repertorio... si no su cénit decisivo. Esta excelsa composición de Palacios (un maestro por derecho propio) nos remite a una vitalista cruza entre los mundos de ALLAN HOLDSWORTH y la MAHAVISHNU ORCHESTRA con algunos retazos de CAB: sobre la base de un desarrollo temático genuinamente vigoroso se expande grácilmente un esquema rítmico elegantemente autoconstreñido que enfatiza con inteligencia las cadencias centrales de la pieza. Los espacios vacíos que deja Palacio a lo largo del camino resuenan tanto como los sonidos reales. La guitarra marca con paso firme la pauta del motif central, siendo duplicada en ciertos momentos por el sintetizador; por su parte, el dúo de Sue y Durand maneja el swing con impoluta precisión a la hora de manejar la tensión sutil que late en el trasfondo. Parte de esa tensión se libera cuando, cerca del final, Durand elabora un excelente solo de batería bajo la estrecha vigilancia de los instrumentos acompañantes, los mismos que tienen la misión de mantener el foco central de la pieza en medio del explosivo clímax de tambores y platillos que se suelta con señorial desparpajo. Todo termina con una brevísima coda matemáticamente delineada en torno a los acordes finales del motif central. ¡Qué gozada!, ¡realmente, qué gozada! Confesión: es nuestro ítem favorito del disco. 


  

‘Metamorfosis’ ocupa los 5 últimos minutos del repertorio oficial del disco y lo hace con una llamativa mezcla de rock duro melódico y rock progresivo. El swing exuberantemente pulsátil de algunas mudanzas y la precisión de los riffs son esenciales para mantener el punche de la primera mitad. Para la segunda mitad, la canción vira hacia una atmósfera contemplativa que se introduce con equilibrados diálogos entre la primera guitarra y la guitarra pedal steel: de este modo, la variación reflexiva con la que concluye la canción adquiere un fulgor señorial bastante llamativo. A modo de bonus track se nos brinda un remix de parte de THEREMYN_4 de ‘Cuerda Rasgada’, con una versión 45 segundos menor en duración que la original que había abierto el álbum: el procesamiento eléctrónico le da un aire autómata al groove de tondero inicial, dándole una robustez más modernista en esta confluencia de lo telúrico y lo cibernético. Una idea bastante curiosa para darle un epílogo simpático a un disco que, desde su enfoque ecléctico, irradia una prestancia progresiva de gran alcurnia. Con la gente veterana que integra el personal de ACTITUD MODULADA tenemos una garantía asegurada de calidad y versatilidad, garantía cabalmente cumplida en el goce estético que hemos experimentado desde ‘Cuerda Rasgada’ hasta ‘Metamorfosis’. Totalmente recomendado este ítem titulado “Actitud Modulada”: ¡a anotarlo en nuestra agenda de próximas compras melómanas! 


Muestras de “Actitud Modulada”.-