Sunday, June 23, 2019

Brillos y fulgores desde la esfera prog-sinfónica de LOST WORLD BAND



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar al ensamble prog-sinfónico de origen ruso LOST WORLD BAND (inicialmente llamado LOST WORLD a secas), el mismo que está actualmente asentado en Nueva York: la razón para ello es la reciente publicación de su nuevo trabajo discográfico “Spheres Aligned”. Más exactamente, ésta tuvo lugar el 8 de abril pasado. La actual alineación de la LOST WORLD BAND consiste en Andy Didorenko [violín, guitarras eléctrica y acústica, y canto], Vassiliy Soloviev [flautas], Yuliya Basis [teclados], Evgeny Kuznetsov [bajo] y Konstantin Shtirlitz [batería]. La discografía de este grupo es bastante sólida dentro de la provincia sinfónica de la gran nación progresiva de nuestros días: la combinación de vitalismo, estilización y sofisticación de base académica que empapa, con una solvente variedad de matices y atmósferas, a las composiciones y arreglos del grupo hace de éste un excelente agente revitalizador de los más puros ideales de la esencia originaria del estilo. Lejos están ya esos días en los que el grupo gestó y publicó su álbum de debut “Trajectories” a inicios del nuevo milenio con la formación de cuarteto: de esos días solo quedan Didorenko y Soloviev como miembros activos de la banda. “Spheres Aligned” es el sexto disco de estudio de LOST WORLD, el cual también cuenta con un disco en vivo de laño 2009 en su haber. También se trata del primer álbum de la banda con una alineación firme y con responsabilidades: en los dos discos precedentes, “Solar Power” (2013) y “Of Things And Beings” (2016), el colectivo se centraba en las performances de Didorenko en varios instrumentos mientras Soloviev fungía de productor y colaborador ocasional. Ahora él volvió al grupo como integrante y éste se ha ampliado a quinteto que ya hace actuaciones en vivo desde el pasado año 2018. Bueno, pasemos ahora a los detalles de este disco, ¿vale?


Durando poco menos de 4 minutos, ‘Aligned’ exhibe una cualidad saltarina y festiva que esencialmente se focaliza en su ágil y dinámica confluencia de estilizaciones académicas y vibraciones folklóricas, algo así como una cruza entre YES, el JEAN-LUC PONTY de la fase 75-78 y los JETHRO TULL de la fase 77-79. La vitalidad electrizante con la que se despliega el virtuosismo irremediablemente exigido para el delineamiento del desarrollo temático es toda una fiesta sinfónica; sin duda, es una muy bonita manera de empezar el disco. Luego sigue la dupla de ‘Rockfall’ y ‘Dawn Day Dusk Night’. En el caso del primero de estos temas que acabamos de mencionar, tenemos un ligero viraje hacia un talante más filudo a partir del legado recibido de la primera pieza, realzando el asunto rockero propio del sinfonismo que no tiene miedo de sonar aguerrido y portar una espiritualidad robusta. El grupo suena como una maquinaria muy racional y muy orgánica, perpetuando la algarabía iniciada por la pieza de entrada mientras le da un punche notablemente más realzado. Por su parte, ‘Dawn Day Dusk Night’ se encarga de explorar territorios de expresividad más sobria, comenzando con un talante crepuscular mientras algunos arreglos vocales realzan la magia implícita en las etéreas escalas y orquestaciones de los teclados. Una segunda sección vira hacia un dinamismo relativamente semejante al de la primera pieza, aunque en realidad el asunto consiste en proporcionar una musculatura aumentada a la aureola ceremoniosa que signa a la ilación de los motivos. Eso sí, el carácter pomposo de su epílogo resulta totalmente idóneo para hacer el engarce con ‘Running In The Sun’, el cuarto tema del álbum. Éste se encarga de establecer un seductor equilibrio entre lo sinfónico y lo jazz-rockero, y lo hace con una sabia amalgama de claridad melódica y grooves elegantemente intensos. ‘Symphonic’ se caracteriza por. La miniatura ‘Aise’ exhibe un preciosismo galante a medio camino entre el romanticismo y el impresionismo por parte del piano en solitario, creando un sortilegio desde el cual la niebla de lo evocativo ostenta un nervio muy especial; de este modo, se abre el camino para que emerja ‘Sail Away’ con sus convincentes despliegues de emotividad bajo la estructura de una balada Cameliano-Genesiana. Estamos pensando en los CAMEL del nuevo mileni y los GENESIS de fines de los 70s. Es una pena que esta canción apenas llegue a llenar un espacio de 3 ¾ minutos porque su serena belleza tiene mucho gancho. 


‘Crystallized’ vuelve de lleno a lo extrovertido revestido por refulgentes capas de saltarinas telas procedentes de las más fervientes esencias del espíritu celebratorio. El moderadamente complejo desarrollo temático se sostiene sobre un intrincado groove que combina la jovialidad prístina del folk-rock con la grácil elegancia del jazz-fusión. Ostentando un aire de homenaje a los JETHRO TULL e la fase 77-79  (nuevamente) y las facetas más festivas del paradigma de GENTLE GIANT, el grupo establece claros contactos fraternos con bandas actuales como CICCADA, PTF y ALCO FRISBASS. Sin duda, se trata de una composición particularmente notable dentro del ideario operativo dentro del repertorio integral de este disco. ‘Lighter Than Air’ recoge los ecos de ‘Crystallized’ para procesarlos dentro de una aureola sonora más serena y reflexiva: es el momento de satisfecho remanso tras los grandes momentos de danza y jolgorio. Las escalas de la guitarra acústica navegan cómodamente a través de los sobrios oleajes del piano mientras la flauta va llenando espacios sin cesar. Es más el canto que acompaña a la flauta que lo inverso. ANTHONY PHILLIPS hubiera estado muy orgulloso de haber compuesto esta balada folk-progresiva en alguno de sus proyectos de “Private Parts & Pieces”. Didorenko no es un cantante fenomenal pero sí sabe dar con la expresividad vocal adecuada para este tipo de canciones. ‘Pressured’ marca la cúspide definitiva de las expresiones más rotundamente rockeras de la banda: la iniciativa es ahora la de jugar con desarrollos disonantes en los pasajes centrales del desarrollo temático así como darle una prestancia especial a la guitarra eléctrica dentro del entramado global, dejar que exprese su vigor y con ello se instaure como núcleo central de la laboriosa estrategia organizada por la ciudadela grupal. Estos coqueteos con el prog-metal nos toman de sorpresa pero no son fatuos ni vanos, sino que más bien permiten al quinteto seguir refrescando su línea de trabajo con novedosos recursos que gestan una energía especial. Los últimos 8 ¾ minutos del repertorio están ocupados por ‘I Am The World’, justamente el tema más extenso del mismo. Su estructura dual se reparte entre un momentos inicial de semi-balada sinfónica para luego virar hacia una ostentación progresiva donde se mezclan fluidamente lo progresivo al estilo de la vieja escuela Yessiano-Emersoniana con el jazz-rock a lo KBB, añadiéndose elementos de HAPPY THE MAN por aquí y por allá. El prolongado y ambicioso intermedio instrumental está entre los momentos más pletóricos del álbum, llegando a incorporar algunos pasajes seriamente aguerridos. Así las cosas, el clímax conclusivo rebosa luminosidad sonora con exquisito nervio, un nervio que se refuerza contundentemente cuando el canto y la instrumentación concluyen con un decisivo último golpe. ¿El mundo acaba conmigo o se trata de una puerta abierta hacia otra dimensión ontológica? No lo sabemos, solo nos consta que este golpe final fue un cierre contundente y rotundo.

  

“Spheres Aligned” resulta ser, a fin de cuentas, un disco hermoso y evocador que se complace en exhibir todo el potencial caleidoscópico de sus muy inspirados enfoques compositivos. Sinónimo de mezcla de vitalidad y versatilidad, el ideario estético de la LOST WORLD BAND tiene plena garantía de complacer y estimular las mentes de los eternos amantes del rock progresivo sinfónico para seguir creyendo en la legitimidad de sus ideales en este nuevo milenio. Esta banda ha hecho valer su veteranía y su lucidez musical para gestar un disco repleto de brillos y fulgores en la dimensión sónica. ¡Totalmente recomendable!


Muestras de “Spheres Aligned”.-

Friday, June 21, 2019

YURT y la agresiva estrategia del prog contemporáneo para derribar todos los obstáculos



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de prestar nuestra atención a “The Obstacle Is Everything”, cuarto disco del grupo YURT. Este ensamble irlandés conformado por Andrew Bushe [batería y percusión], Steven Anderson [guitarra, recursos electrónicos y voz] y Boz Mugabe [bajo, recursos electrónicos y voz] vuelve a lucirse a lo grande en lo que sabe hacer mejor: crear una exultante combinación de space-rock, noise y heavy dentro de una sofisticada arquitectura prog-psicodélica. Este cuarto disco de YURT fue publicado a inicios del mes de octubre del pasado año 2018, siendo así que el proceso de grabación par el material allí contenido tuvo lugar entre setiembre del 2017 y abril del 2018 en los estudios Meadow y Deep In The Woods. Mugabe se hizo cargo del diseño gráfico del disco.


Durando 10 minutos y algunos segundos, ‘Icon Rubble’ abre el disco comenzando con un preludio masivamente cósmico, el mismo que abre la puerta a un jam pesado bien cimentado sobre un swing blues-rockero mientras el hermanamiento de los filudos guitarreos y las rotundas líneas de bajo asientan una convincente atmósfera space-rockera. Las variantes temáticas que emergen a lo largo del camino conducen a una breve sección cantada; poco después de ésta, sobre la frontera del sexto minuto, la pieza adquiere un filo renovado así como un aura de sofisticación. Durante el último minuto, la pieza retoma el riff inicial mientras encapsula los recursos de prestancia sonora que ha venido elaborando a lo largo del camino. Luego sigue ‘The Narrowing’, un tema que despliega una soltura más exultante que la de la pieza de entrada. Las cercanías al post-metal y al stoner son, sin duda, más abiertas en lo que se refiere al desarrollo mayoritario del groove central; también funcionan muy bien las capas de sintetizador que entran a tallar para la sección cantada, le dan un aire un tanto mágico al asunto. Tras un pequeño interludio relajado y envolvente, el trío vuelve a la varga con un ejercicio de estilizada psicodelia donde el teclado regresa para imponer su presencia como fuerza guía para el desarrollo temático que ocupa los últimos dos tercios de la pieza. Tenemos aquí un cénit incuestionable del disco. ‘Angel Happatuth Meets Devil Dikkei’ cumple con la misión de retomar la vitalidad aguerrida y árida y llevarla a un mayor nivel de musculatura, haciendo que agigantamiento de la vitalidad de la guitarra y el bajo, junto al talante preciso y machacante de la batería, se congreguen en una concordancia vivaz. La atmósfera general de esta pieza es robusta y, en ocasiones, parece rozar lo amenazante, pero para nada es tétrico o chocante; se trata más bien de una actitud alegre y celebratoria que apela al nervio en vez de la frivolidad. Los ornamentos de sintetizador suenan muy a lo HAWKWIND.

   

Cuando llega el turno de ‘Faith Utensil’ – el tema más extenso del álbum con sus poco más de 13 ¼ minutos de duración –, el trío se dispone a volver a la majestuosidad dinámica del tema #2 mientras retoma algo de la visceralidad muscular del tema #3. La sección inicial marca una pauta un tanto inquietante y sutilmente siniestra mientras instala lo que será el primer morif central. A mitad de camino, los teclados asumen un rol más protagónico mientras que la guitarra elabora efectos que se entretejen con los hechos por uno de los sintetizadores. Otro sintetizador arma capas armónicas agradables mientras el bajo instaura unas líneas punzantes y vigorosas, y es en ese momento en que el terreno está preparado para un excelente solo de guitarra: una pena que no sea más extenso. En este segundo motif, las cosas se disponen de tal modo que el trío puede regresar de lleno a. Con una capa epilogar de sintetizador concluye este segundo cénit del álbum. El repertorio del disco se cierra con ‘The Curious Observation Of The Peas-Haver’ (tema también bastante largo con sus casi 13 minutos de duración). Para la primera instancia, el swing blues-rockero establecido por la batería y el incendiario fragor de la guitarra se acomodan muy bien en una comunión decididamente muscular mientras el bajo dibuja surcos razonablemente sofisticados. En muchos sentidos, vemos aquí un renacimiento de la visceralidad orgullosa que signó al primer tema del álbum, pero es un hecho innegable que aquí se le da más contundencia. Para la segunda instancia, el trío asume un enfoque mucho más machacón en una especie de mezcla entre HAWKWIND y el motorik, perfilándose así por los aires de familia con grupos como CAUSA SUI y SAMSARA BLUES EXPERIMENT. El solo de batería que se inserta a mitad de camino sirve para darle una nueva frescura al asunto, siendo así que cuando se reincorpora el bloque entero, el grupo explora un híbrido de psicodelia y jazz-rock. Con la incorporación del sintetizador y la gestación de un muy vivaz crescendo, el trío asienta los cimientos para un grandilocuente punto final, el cual se completa con un breve reprise de la primera instancia. En todo esto consistió el vibrante repertorio de “The Obstacle Is Everything”, un disco que destila inmensos niveles de soltura y garra a través de su bien focalizada diversidad de atmósferas. De lo mejor que han hecho estos señores de YURT en lo que va de su propia carrera fonográfica, y eso les asegura al 100% un lugar de innegable liderazgo dentro de la faceta más agresiva de la avanzada progresiva de nuestros tiempos.


Muestras de “The Obstacle Is Everything”:

Faith Utensil: https://yurt.bandcamp.com/track/faith-utensil

Wednesday, June 19, 2019

GALASPHERE 347: un enfoque moderno para la música progresiva ecléctica



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Llega a nosotros el colectivo multinacional británico-escandinavo GALASPHERE 347 con su homónimo primer disco, uno de los ítems progresivos más interesantes del año 2018: específicamente, fue publicado en la segunda mitad de julio del año pasado (¡Ya ha pasado casi un año de eso!). Los integrantes de este proyecto son (nada más ni nada menos que Stephen Bennett [voz, teclados, guitarras y pedales bajos], Ketil Vestrum Einarsen [teclados, programaciones y flauta], Jacob Holm-Lupo [guitarras y bajo] y Mattias Olsson [batería, teclados, pedales bajos y guitarra adicional]. O sea, tenemos aquí a una pléyade de veteranos del rock progresivo de las últimas tres décadas con pedigríes diversos que incluyen a HENRY FOOL, ÄNGLAGÅRD, WHITE WILLOW, NO-MAN, WESERBERGLAND, NECROMONKEY, etc. El hecho de que cada uno de ellos se explaye en más de un instrumento a la hora de explayar su talento performativo dentro del bloque general cuatripartito indica que aquello a lo que aspiran los GALASPHERE 347 es a establecer una sólida dinámica sonora bajo las ambiciosas y plurales coordinadas que regulan el delineamiento de su ofertas progresiva en particular: neo-prog, retro-prog de tenor sinfónico, jazz-prog y art-rock con notables sensibilidades electrónicas. Todos estos encuadres sonoros confluyen en la dinámica de este grupo dentro de una ingeniería sonora solventemente unificada desde sus propias entrañas. El material contenido en este disco editado en formatos de CD y vinilo por el sello Karisma Records, fue grabado en diversos registros que tuvieron lugar, en los años 2016 y 2017, en The Dude Ranch Studios, Roth Händle Studios, Chaos Studios y Weserstudio: o sea, lugares de Gran Bretaña, Suecia y Noruega. En el primero de estos estudios nombrados tuvieron lugar las sesiones de masterización y posproducción bajo la pauta principal de Holm-Lupo, y contando con la invaluable asistencia de Andy Jackson (quien trabajó varias veces con los legendarios PINK FLOYD). En algunos momentos de “Galasphere 347”, el cuarteto cuenta con la asistencia de AKABA (trío de ambient-pop-electrónico del cual también forma parte Olsson) en los arreglos corales, así como del trombonista Dave Scragg. Bueno, pasemos de una buena vez a los detalles de este disco, ¿vale?


El álbum consta solamente de tres temas: ‘The Voice Of Beauty Drowned’, ‘The Fallen Angel’ y ‘Barbarella’s Lover’, oscilando todos ellos entre los 10 ¾ y 15 ½ minutos de duración. Con fornida precisión y sin lugar para confusiones, el emotivo entusiasmo con el que se marca la esencia sonora predominante de ‘The Voice Of Beauty Drowned’ comienza con un talante cósmico donde lo ensoñador y lo vaporoso se conjugan bajo un aura de expectativa, abriendo paso pronto al muy llamativo cuerpo central. El swing es ostentosamente contagioso en su evocativa languidez que nos lleva por terrenos Floydianos a través de los filtros extrañamente conjugados de PENDRAGON y FROST con algunos aires a lo KARMACANIC. Mientras tanto, se preserva en el enfoque del desarrollo temático y sus correspondientes arreglos instrumentales un aura de controlada sofisticación. El hermoso interludio dirigido por la flauta sobre el apoyo de serenamente densas capas de sintetizador nos remite a un momento de inaudita pero efectiva hibridización entre el paradigma Genesiano de la primera mitad de los 70s y el art-rock de talante modernista a lo NO-MAN. Es una pena que dicho interludio no sea más extenso pues es muy bello, pero la pieza todavía nos tiene preparada otra estupenda sorpresa a partir de las instancias previas a la frontera del sexto minuto y medio, pues allí se arma un motif ágil y asertivo con el que se edifica una ambientación extrovertida para la canción, la misma que nos recuerda un poco a los PORCUPINE TREE de fines de los 90s al igual que a NECROMONKEY. Una muy buena canción de entrada, sin duda, pero en nuestra humilde opinión, son las dos restantes las que conforman los momentos máximos del disco. ‘The Fallen Angel’ exhibe, en líneas generales, un talante más grave aunque para nada exento del vitalismo moderno del cual y disfrutamos que ya disfrutamos en la primera canción. El ambiente general crece en vibraciones épicas y sofisticación mientras los armazones y cortinas de teclados siguen su camino de acrecentado reforzamiento del centro neurálgico del ambicioso desarrollo multitemático que va a tener lugar. Todo comienza como una balada neo-progresiva sazonada con suficientes elementos electrónicos al modo de NO-MAN, los TANGERINE DREAM de los 80s y de los PORCUPINE TREE de fines de los 90s (una vez más), siendo así que en los momentos más grandilocuentes se suman diversos solos de teclado de tenor jazz-rockero, y un solo de trombón que también va por ese lado. Por su parte, el solo de guitarra es más adusto, asentado principalmente para reforzar las atmósferas insinuadas por las bases armónicas de los teclados. Los tránsitos de esquemas rítmicos del predominante 12/8 a otros son manejados con una fluidez impoluta, siendo así que el groove resulta totalmente relevante para el aparato melódico en curso. Algunos momentos más orientados al pop-rock nos remiten efímeramente a SIMPLE MINDS (fase de inicios de los 80s) y a ULTRAVOX (fase con Midge Ure). Una sección en 7/8 armada sobre un tempo bélico añade una nueva textura al predominante talante ceremonioso de la canción, pero no tarda ella en ser sucedida por una sección final que porta una espiritualidad más dinámica donde las secuencias de sintetizador se erigen en directoras del actual centro temático. Mientras esta sección final se va instalando, emerge en un pasaje estratégico un interludio lento y sobrio cuyos climas etéreos se alimentan de las vibraciones emitidas por un flotante solo de guitarra que mezcla lo Glimouriano y lo Hackettiano.  

‘Barbarella’s Lover’ pone el broche al repertorio proponiendo una suerte de síntesis entre la gracilidad del primer tema del álbum y el enfoque fastuoso del segundo, y de hecho, su peculiar énfasis en este segundo aspecto lo convierte en el cierre perfecto para este disco. Con un dueto de voz y piano comienza la canción, el mismo que se perfila bajo una aureola de introspectiva parsimonia, pero este prólogo dura muy poco pues al poco rato emerge un primer cuerpo central cuyo groove es razonablemente complejo. El espíritu de su desarrollo temático y el entramado de diversos teclados que entran a tallar para reforzar dicho desarrollo ostentan una gracilidad llamativa revestida de ropajes otoñales. El asunto suena extrovertido mas no festivo, sino más bien frontalmente melacólico. La ulterior emergencia de ornamentos percusivos programados con talante tribal permite preparar el camino para que, poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, se elabore una hermosa serie de jams donde se cruzan los caminos del neo-prog y el jazz-rock dentro de una ingeniería electrónica sumamente elegante. Hay un momento que revela recursos de expresividad densa a poco de pasada la frontera del sexto minuto, algo que nos hace recordar a los WHITE WILLOW de las épocas del “Signal To Noise” y de su más reciente trabajo “Future Days”. Alrededor de la frontera del noveno minuto, todo se detiene para dejarnos con suaves capas cósmicas de sintetixzador y espartanos fraseos de guitarra en nombre de una retoma del espíritu introspectivo que marcó al prólogo; se trata de un puente que nos lleva a otro puente, esta vez solemne, asentado sobre un compás marcial. Luego sigue un poderoso jam instrumental que alterna esquemas rítmicos de 5/4 y 4/4, el cual nos suena a algo así como una vieja idea de los GENESIS de la etapa 74-76 que fue remodelada por los NECROMONKEY bajo la meticulosa guía de los WESERBERGLAND. Se trata de la sección final de esta canción. Los solos de sintetizador que entran a tallar alternándose con los de guitarra son tal vez los más notables de todo el disco... y sin duda, este pasaje nos parece el más rotundo de todo el repertorio, tan grandiosa es su magia y tan atrapante es su musculatura. Cuando el canto entra a tallar en las últimas instancias, sabemos que llega la hora del grand finale, cuyo momento final nos sacude con su efectiva sequedad. 

Todo esto fue “Galasphere 347”: el nombre de este disco y el del colectivo GALASPHERE 347 deben ser anotados en nuestras agendas de investigación melómana de las propuestas musicales progresivas ingeniosamente informadas de sonidos modernos. Gracias a los Sres. Stephen Bennett, Mattias Olsson, Jacob Holm-Lupo y Ketil Vestrum Einarsen por esto. 



Muestra de “Galasphere 347”.-


Sunday, June 16, 2019

Afirmación de la vitalidad musical de TEAR LIGHT FROM MATTER



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión nos complacemos en presentar el disco “In Statu Nascendi” del cuarteto estadounidense TEAR LIGHT FROM MATTER, el mismo que fue publicado en el 25 de enero pasado. Este ensamble conformado por el saxofonista Andrew Sullivan, el guitarrista Matt Sousa, el baterista Tobias Ellis y el bajista Brian Applebee, Jr. cultiva una robusta y aguerrida modalidad avant-jazzera donde se conjugan el jazz-metal, la psicodelia, la fusión contemporánea y el progresivo de vertiente RIO. “In Statu Nascendi” es su segunda obra fonográfica, sucediendo a “Fœtal Præyers”, ítem que data de agosto del año 2015. El material contenido en este nuevo disco está acreditado a todos los integrantes de TEAR LIGHT FROM MATTER y proviene de sesiones de grabación que tuvieron lugar en el último cuarto del año 2018; el proceso de ingeniería y mezcla tuvo lugar en el estudio Odd Fellows Recording, a cargo de Jerry macDonald. A lo largo de sus años de actividad, este cuarteto ha sembrado un público de culto en el underground de su país, el mismo que seguramente sigue creciendo mientras publicamos estas palabras sobre “In Statu Nascendi”, palabras que son necesariamente de admiración porque nos parece un disco excelente. Veamos los detalles del mismo. 


Los 11 primeros minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Circling Dunes Under A Beating Sun’ y ‘Vibrio Transfusion’, una díada sonora diseñada para poner bien en claro las cosas. ‘Circling Dunes Under A Beating Sun’ ensalza una fiereza oscurantista bajo un meticulosamente refinado armazón donde las vibraciones siniestras de unos PRESENT y la musculatura de unos KING CRIMSON de la etapa 73-74 se entrelazan en una danza mística en el contexto de la celebración del matrimonio entre NAKED CITY y LED BIB. Las modificaciones de atmósferas y grooves están articuladas con impoluta compacidad. Un gran inicio del álbum que deja a ‘Vibrio Transfusion’ con la misión de recibir los ecos más inquietantes de la pieza precedente y trabajar una ambientación más neurótiva con ellos. Eso de lo neurótico se refiere a que hay una labor más meticulosa de contrastes y tensiones entre los pasajes más electrizantes y los más recogidos. Definitivamente, el saxofón tiene un lucimiento más notable dentro del bloque sonoro; también es de destacar un elegante solo de baj oque entra a tallar durante el último cuarto. Los aires de familia con GUTBUCKET y LED BIB persisten mientras el cuarteto edifica recursos de incrementado nervio durante el desarrollo temático. Así las cosas, ‘Shrike’ emerge para renovar el enfoque estilístico que ya ha quedado bien instaurado. Comenzando con un swing jazzero bastante llamativo, las cosas pronto se ponen más densas y expansivas cuando el cuarteto arma un cuerpo central bastante vitalista, el cual está signado por una majestuosidad voraz. ‘Jungian Poppies’, la pieza más extensa del repertorio con sus más de 7 ½ minutos de duración, ostenta una capitalización fundamental de las dimensiones más misteriosas del ideario estético de la banda. Tras un prólogo flotante de connotaciones oníricamente psicodélicas (y con un monólogo cinematográfico incluido), el cuerpo central elabora un parco y bien articulado motif que se sitúa entre lo relajado y lo adusto. La neurosis sistemática de la banda adquiere una prestancia renovadora. Las instancias finales están dirigidas por un diálogo exclusivo entre el bajo y la batería. ‘Seal Song’ recibe buena parte de la elegancia exquisita de la pieza precedente pero su núcle osonoro y su satmósferas centrales están más emparentadas con la garra implacable de los temas #2 y #3. A veces nos parece que nos hemos perdido y nos hemos metido sin querer en el jardín de las remodelaciones post-metaleras de estándares Crimsonianos. El primer solo de saxofón resulta bastante exultante... ¡y es una pena que no sea más extenso! Con un interludio lacónico que raya con lo minimalista, el grupo prepara una segunda erupción de lava musical: ahora el asunto ha dejado de ser simplemente enérgico y ha pasado a ser abiertamente belicoso. Un cénit del álbum, no nos cabe duda al respecto.

Arbitrary Catalogue No. 46’ es el segundo tema más largo del disco, quedándose corto por solo 20 segundos ante ‘Jungian Poppies’. Su pasaje prologar nos toma totalmente por sorpresa al exhibir unas vibraciones barrocas bajo la guía de la guitarra acústica y el saxo mientras la dupla rítmica establece un compás palaciego. Mientras esto dura, se impone una aura de cálida majestuosidad, pero aún cuando no ha concluido la atmósfera sigilosa y calmada, la irrupción de un viraje de motif en clave disonante nos anuncia que es hora de renunciar a la calidez por la densidad. Dicho y hecho, poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto y medio, el cuarteto arma un jam prog-psicodélico que bien puede definirse como un retorcimiento Crimsoniano de una idea originada en los cuarteles de BLACK SABBATH. Cuando llega el momento del solo de guitarra, ésta nos brinda uno de sus más espectaculares lucimientos de todo el disco. Todo culimna con un breve reprise del motif inicial. Bajo el perturbador título de ‘I’m In Love With A Dead Gorilla’ surge una nueva expansión de sonoridades robustas y aguerridas a través de un swing complejo e impetuoso: punk-jazz en estado químicamente puro. mención especial para el bajo, cuyo solo es literalmente incendiario. ‘Life Machine’ es otro momento culminante del disco, un clímax de neurótico vitalismo y garra exquisita donde confluyen la psicodelia, el avant-jazz y el metal experimental dentro de un esquema compositivo que hace de su propia grandilocuencia una mágica e inaudita mezcla de gracilidad y densidad. Con la secuencia de ‘Fleshy’ y ‘The Ballad Of Henry Winkler’ llegamos al punto final del disco, 7 ¾ minutos que servirán para redondear la faena con el esplendor desafiante que merece el disco. ‘Fleshy’ instaura un cuerpo central que gira en torno a una amenazante parsimonia (un híbrido de UNIVERS ZERO, BRIAN! y GUTBUCKET con ciertas trazas post-rockeras): el motivo sencillo se enriquece instintivamente con la creciente morosidad que se arma para el extenso epílogo. ‘The Ballad Of Henry Winkler’, por su parte, establece un ejercicio de psicodelia con connotaciones space-rockeras. Los ornamentos de la batería se destacan en medio de las inquietantes vibraciones de la guitarra y el bajo, y los comedidos ornamentos del saxo. En este caso, el epílogo está signado por la lógica de la paulatina desestructuración. 



Esto es todo lo que se nos ocurre decir sobre “In Statu Nascendi”, un disco que, a despecho de su título, no es un manifiesto de la gestación de la vitalidad musical de TEAR LIGHT FROM MATTER sino una expresión acabada de su afirmación decisiva dentro de las actuales escenas vanguardistas del jazz y el rock de los EE.UU. Como recién hemos descubierto a este talentoso y vigoroso grupo hace un par de meses, no solo recomendamos al 100% este disco en particular sino también seguir toda la obra fonográfica que tiene publicada hasta ahora este grupo protagonista hoy en nuestro blog. 


Muestras de “In Statu Nascendi”.-

Wednesday, June 12, 2019

SUPERSISTER PROJEKT 2019: el retorno en reversa de una vieja magia progresiva neerlandesa


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace infinitamente hablar en tiempo presente de SUPERSISTER, o más exactamente, del ensamble SUPERSISTER PROJEKT 2019: esta entidad dirigida por el teclista-vocalista y principal compositor de toda la vida de SUPERSISTER Robert Jan Stips ha publicado hace poco el disco “Retsis Repus”, más exactamente, en el 5 de abril pasado, por vía del sello SOSS Music. La edición tiene lugar tanto en formato de vinilo como de CD. El mencionado Stips está a cargo de organizar la logística musical sobre la que se funda esta resurrección del paradigma de SUPERSISTER, haciéndose acompañar por una nutrido y variable corte de colaboradores. En un par de temas añade sus intervenciones otro teclista que responde al nombre de Peter Calicher, mientras que el rol de bajista está repartido entre Bart Wijtman
 y Rinus Gerritsen, y el de baterista se alterna entre Cesar Zuiderwijk, Leon Klaasse, Marco Vrolijk, Rob Kloet y Rob Wijtman. También hay un dueto de trombonistas conformado por Junior Huigen y Bart van Gorp, además de partes de violín en varios temas que, ora están a cargo de Marieke Brokamp, ora a cargo de Thijs Kramer. Adicionalmente, hay contribuciones vocales ocasionales a cargo de Henk Hofstede y Joke Geraets en las piezas primera y penúltima del disco. La existencia de este ítem nos tiene especialmente encandilados pues, debemos confesar, SUPERSISTER es nuestra banda favorita de toda la historia y todas las vertientes de la música progresiva neerlandesa de ayer y hoy. Esperemos que esta inclinación no afecte a la claridad conceptual que pretendemos tener a la hora de detallar el repertorio contenido en este disco, cosa que efectivamente haremos a continuación.




Durando poco menos de 3 ½ minutos, ‘Memories Are New IV’ abre el disco con un aire etéreo que se deja arropar por vibraciones sombrías mientras su aureola se despliega a través de una grácil ambientación de serena diablura. Aquí tenemos una frontal resurrección de la faceta más introspectiva de la esencia histórica de SUPERSISTER, tal vez sazonada con algunos matices a lo TORTOISE…. E incluso algunas coincidencias con el clásico primer disco de los inmortales HENRY COW. ‘I Am You Are Me / Transmitter’ sigue a continuación para exhibir el primer ejercicio de frontal agilidad musical del disco, muy a tono con el vitalismo humorístico cuyo señorío esencial le prohíbe volverse burdo o chocante. El motif desarrollado por el piano es simple y sencillamente delicioso, así como también lo es el armazón rítmico, agitado majestuosamente por la exuberante labor del baterista a través del complejo groove en curso. Los sucesivos solos de sintetizador y órgano que emergen durante el intermedio instrumental ornamentan el cuerpo central con imponente prestancia. ¡Qué tema tan genial! Tras la miniatura de tres cuartos de minuto titulada ‘Sister Talk 1’ emerge la pieza más extensa del disco, la cual se titula ‘For You And Nobody Else’ y ocupa un espacio de casi 8 minutos enteros. ‘Sister Talk 1’ consiste básicamente en un breve nocturno de teclado que emana pequeños chispazos de colorido introspectivo. Por su parte, ‘For You And Nobody Else’se enfila hacia un despliegue de suntuosos pasajes sonoros, siendo así que el rol de los arreglos de cuerdas y de trombones resulta crucial a la hora de enfatizar el fulgor de los pasajes explícitamente resplandecientes. También hay un interludio de talante introspectivo que nos toma de sorpresa por la manera tan abrupta en que impone su presencia, pero ahí está el truco, en cumplir con la función de realzar la agilidad de la siguiente sección. Otro momento de chispazos introspectivos entra a tallar, lo cual nos pone en autos sobre el dinamismo bipolar en torno al que se arma la ingeniería de esta pieza. Una mención especial debe ir para el último interludio orquestal, el cual contiene unas sublimes capas de cuerdas al más puro estilo impresionista. Hasta ahora, éste y ‘I Am You Are Me / Transmitter’ se destacan como férreos cénits de lo que va del repertorio.

  

‘Max Eco’, el quinto tema del álbum, perpetúa los estándares más saltarines de la tradición de SUPERSISTER, aunque esta vez con un aire más contemporáneo, siendo así que su esquema jazz-progresivo se engarza muy naturalmente con los paradigmas de otros grupos como HOMUNCULUS RES o FORGAS BAND PHENOMENA. Se trata de una pieza con mucho gancho a pesar de lo “raro” que pueda sonar su desarrollo temático, y es una pena que no se prolongué más de los 3 minutos justos que Stips tuvo a bien concederle, pero bueno, el disco tiene que continuar y ya de por sí logra concretar su lugar como uno de los varios puntos culminantes del repertorio. ‘Hope To See You There Again’ varía totalmente de registro sumergiéndose en un clima ensoñador y distante que, en buena medida, se inserta en el paradigma del nu-jazz (vuelve a emerger el factor de fraternidad sónica con TORTOISE). Los cósmicos manteos de sintetizador, los oscilantes parajes de las cuerdas y los distantes arreglos vocales que surgen en algún momento apuntan hacia el armazón de un suave juego de psicodelia lánguida y enigmática ‘Yellow Days’ agiliza un poco más las cosas mientras se mantiene firme en un clima moderadamente introspectivo: si bien se puede decir que recibe algo del impacto de la pieza precedente, su actitud es la de brindar un colorido renovado a las cosas, además de un swing razonablemente más sofisticado. En efecto, la suntuosidad de los arreglos que enriquecen el relativamente sencillo motif de la primera mitad (ornamentos de cuerdas, florituras de piano, un misterioso solo de sintetizador) logra insuflar un fulgor muy especial al asunto. Para la segunda mitad, todo se calma con el fin de establecer un encuadre reflexivo y contemplativo por vía de un interludio cantado centrado en el piano y las capas sintetizadas, antes de que el motif inicial regrese para cerrar el círculo con una muy breve coda. ‘Sister Talk 2’ es otra miniatura (aún menor que la no. 1) que sigue el sendero de la #1. Así las cosas, la dupla de ‘Next Door Movie’ y ‘Cuckoo’ sirve para que el ensamble se disponga a seguir ajustando las tuercas de la línea de trabajo aquí activa. ‘Next Door Movie’ es un excelente híbrido de jazz-prog y chamber-rock centrado en la modelación de climas envolventes. La cosa suena a una mezcla de JAGA JAZZIST e ISILDUR’S BANE, mientras establece nexos con la tradición del jazz vanguardista de los 60s y 70s. Tras este glorioso tema llega el turno de ‘Cuckoo’, tema que se mete en terreno Zappiano bajo reglas de juego que suenan a un cogobierno de los SUPERSISTER del tercer álbum y los HENRY COW del primero. Juntos, ambos temas ocupan un espacio de poco más de 7 minutos, y dicen mucho a través de sus entramados de opulencia y equilibrio. De hecho, tenemos en su ilación el último gran cénit del álbum. 



El breve epílogo ‘Hope To See You Again’ aumenta el nivel de ensoñadora languidez de su hermana mayor (‘Hope To See You There Again’) como si pretendiera motivar una reflexión final en la mente del oyente empático. Y hasta aquí llegamos con “Retsis Repus”, el testimonio en reversa del retorno de uno de los más notables paradigmas de la primera generación de la avanzada progresiva neerlandesa, el paradigma de SUPERSISTER. No están todos los que fueron pero el espíritu conjugado de todas las fuerzas creativas individuales que habitaron alguna vez en el cosmos musical de SUPERSISTER sigue vivo en este disco, e incluso se añaden en él algunos factores renovadores que hacen de este disco que tenemos en nuestras manos algo más que una labor de reconstrucción arqueológica. Se trata de una nueva figura de SUPERSISTER que se arma desde los delineamientos más fundamentales de su esencia histórica. No nos despedimos sin dedicar la presente reseña al flautista y al bajista originales de SUPERSISTER, Sacha van Geest y Ron van Eck, quienes partieron al más allá en los años 2001 y 2011, respectivamente.



Muestras de “Retsis Repus”
I Am You Are Me / Transmitter [en vivo en Muziekcafé, marzo del 2019]: https://www.youtube.com/watch?v=ag3hVggOPqo
Max Eco [en vivo en Muziekcafé, marzo del 2019]: https://www.youtube.com/watch?v=oQWjBb5z50k


Monday, June 10, 2019

El mundo de las fobias través del lente prog experimental de NI



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy nos complace enormemente presentar el nuevo trabajo fonográfico del genial grupo avant-progresivo francés NI, el cual se titula “Pantophobie”, un disco conceptual sobre diversas fobias (psicopatológicas, emocionales, filosóficas).  El colectivo compuesto por los guitarristas Anthony Béard y François Mignot, el baterista Nicolas Bernollin y el bajista Benuit Lecomte acomete un nuevo muestrario de su peculiar garra hípercompleja donde convergen los submundos del math-rock, el avant-metal, el Zeuhl, el jazzcore y la psicodelia Crimsoniana, muestrario publicado en el primer día de marzo de este año 2019. Toda esta laberíntica y oscurantista arquitectura se traduce en la praxis en una ingeniería ágil y desafiante desde la cual se crea un referente muy señorial dentro de la senda más experimental del rock progresivo. Nunca nos ha fallado este cuarteto francés formado a fines de la primera década del nuevo milenio por la alineación que hasta ahora sigue vigente. Éste es el segundo trabajo de larga duración perpetrado por el grupo (el disco predecesor fue “Les Insurgés De Romilly”, datando de cuatro años atrás), siendo así que sus dos primeras producciones fueron solamente EPs. Además, este grupo tuvo un fructífero periodo de asociación con la banda compatriota POIL, juntándose todos para crear la entidad PINIOL y publicar uno de los discos más excitantes del año 2018: nos estamos refiriendo a “Bran Coucou”, el cual ya fue reseñado en este blog en su momento. Pues bueno, llegó la hora de retomar sus propias actividades como cuarteto y llegar hasta este disco “Pantophobie”, concretado como una expresión totalitariamente furiosa y rabiosamente neurótica de la modalidad perturbadora de rock progresivo que este grupo siempre tuvo como norte estético. Veamos ahora los detalles de su repertorio, ¿vale?


Los primeros 5 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Héliophobie’, pieza cuyo preludio se basa en una serie de golpes espasmódicos sobre una capa tenue que casi se hunde en el vacío: el asunto aquí es gestar y gestionar la instauración de un swing complejo y vivaz desde el cual se pueda desarrollar atmósferas y cadencias majestuosamente neuróticas. Recién pasada la frontera de los dos minutos y medio se puede decir que se ha concretado el encuadre íntegro del cuerpo central, el cual se maneja bajo las exigentes coordenadas de PRESENT, los KING CRIMSON de inicios del milenio y el jazz-metal. El momento en que las dos guitarras elaboran solos duales sirven como recursos de descarga imprescindibles para que fluya la predominante lógica de la metralla sincopada (muy a lo math-rock). Tras este impactante inicio del disco sigue la dupla de ‘Alektorophobie’ y ‘Lachanophobie’, planteada para que el grupo explore matices más frescos dentro de su bien afiatado ideario sonoro. Así, en el caso de ‘Alektorophobie’ tenemos la inserción de elementos dadaístas al estilo Zeuhl en ciertos ornamentos vocales mientras el entramado instrumental se dedica a rebuscar en diversos niveles de desatado frenesí y salvaje oscurantismo el explayamiento necesario de sofisticada fiereza que exige la composición. Una virulenta tormenta de menos de 2 ¾ minutos de duración. En el caso de ‘Leachanophobie’, el ensamble de NI se dedica a concentrar y alternar recursos de jazz-rock y avant-metal en una exploración particularmente aristocrática de sus propias inquietudes vesánicas dentro del arte del sonido. El sigiloso prólogo, con su aura flotante y durmiente, fue un total engaño, y de hecho, la pieza, una vez instaurado su cuerpo central, se enfila convincentemente hacia su minuto final, situado en el inquieto punto medio entre lo tanático y lo desesperado. Tras un prólogo reposado cargado de vibraciones otoñales, ‘Leucosélophobie’, la cuarta pieza del disco, está a cargo de elaborar un encuadre un poco más estilizado de la garra esencial del grupo. Esto significa que su arquitectura sónica es un poco más reconocible que en otras composiciones de la banda, aunque, claro está, la lógica de la perversa y perturbadora sistematización furiosa sigue operando a gran escala. Engarzado con los golpes conclusivos de ‘Leucosélophobie’, emerge ‘Catagelophobie’ con una aureola satírica que frontalmente exhibe sus traviesas cadencias dadaístas tanto en los juguetones juegos disonantes de las guitarras como en los cánticos farsescos que entran a tallar. Esto parece un híbrido de FRANK ZAPPA y BEHOLD... THE ARCTOPUS. A mitad de camino, un interludio parsimonioso impulsa una explosión de atmósferas terroríficas; la misión de este interludio es la de abrir el camino hacia una segunda mitad de claro talante Crimsoniano.

Cuando llega el turno de ‘Athazagoraphobie’ – el tema más extenso del repertorio con sus 7 minutos de duración –, el grupo se dispone seriamente a ahondar en enfoques más sutiles dentro de su estructura esencial. Por lo pronto, los diversos tempos que se van sucediendo y los ornamentos ambientales que los llenan se centran en swings ceremoniosos en la mayor parte del tiempo; además, las atmósferas que se arman y asientan durante la primera mitad exorcizan imágenes de una niebla que inundan un paisaje marino donde la calma esconde secretos enterrados para siempre, pues realmente el grupo se focaliza en explorar su usualmente escondida faceta sutil, dejando que los riffs y bases armónicas de las guitarras centren el ambiente general en un manejo razonablemente constreñido de la furia rockera. Solo en la segunda mitad, tras un interludio de golpes siniestramente orquestados, explota un volcán de fiereza sonora frontalmente apabullante que nos remite a aires de familia con los temas #2 y #3. Eso resulta determinante para la instauración de un nuevo momentum de oscurantista gloria rockera, un momentum manifestado como una metralla mecanicista alimentada por un fuego implacable. ‘Kakorraphiophobie’ sigue en buena medida por la línea de la segunda mitad de esta pieza inmediatamente anterior mientras construye su propia sofisticación particular mediante la exploración de los aires majestuosos desde los que se dirigió a los esquemas musicales que anteriormente vimos desarrollados tanto en ‘Catagelophobie’ como en en  ‘Athazagoraphobie’. Por ejemplo, también hay un lugar para un interludio parsimonioso y opresivo al estilo de PRESENT, el cual establece la base y el recuadro para que el nervio arquitectónico a ser exhibido en la última sección se exalte apropiadamente. ‘Lalophobie’ es el tema más espaciado del repertorio, definido por la grácil confluencia de math-rock y prog-metal y asentado sobre el realce primordial de las series de riffs y bases armónicas de las guitarras. En última instancia, la compacta ingeniería de la dupla rítmica es la que impulsa el espíritu general de la pieza en cuestión. Los últimos 6 ½ minutos del disco están ocupados por ‘Stasophobie’, pieza diseñada para diseñada para sintetizar muchos de los elementos pesadamente aguerridos y ágilmente jazz-rockeros que ya se han hecho presentes en numerosas instancias del álbum. A mitad de camino hay pasaje solipsista centrado en algunas escalas repetitivas de una de las guitarras, lo cual cumple con la función de preparar el terreno para el arribo de una culminación salvajemente volcánica que aterriza en un corte abrupto. Un muy incendiario broche para el álbum.


Todo esto es lo que se nos brindó en “Pantophobie”, una nueva muestra del contundente y tortuoso genio musical progresivo que encarna a una de las visiones estéticas más bizarras y poderosas de la actual escena art-rockera de Francia y del mundo entero: la de NI. Recomendamos este disco al 200% a todos los amantes de la música progresiva encuadrada bajo las coordenadas de musculatura, oscuridad y complejidad... sobre todo si su inspiración se centra en las desarticulaciones emocionales que laten en la base de nuestras fobias.


Muestras de “Pantophobie”.-

Friday, June 07, 2019

Bajo el yugo de la imponente visión avant-progresiva de POIL



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Los músicos de POIL han publicado hace poco un disco nuevo y hoy nos complacemos en presentarlo aquí: se titula “Sus” y su fecha oficial de salida al mercado fue el 26 del pasado mes de abril. Aunque se trata de un disco relativamente breve – no llega a completar el espacio de 41 minutos –, se trata de otra gran muestra de música progresiva vanguardista. Este trío francés conformado por Antoine Arnera [teclados y voz], Boris Cassone [bajo y voz] y Guilhem Meier [batería y voz]. La grabación de este disco tuvo lugar en junio de 2018, con un periodo de mezcla y masterización que tuvo lugar en el siguiente mes de noviembre. La estructura del repertorio contenido en “Sus” consiste en dos largas composiciones (una de tres secciones, la otra, de dos) que juntas completan un espacio de poco más de 40 minutos. El grupo le saca nuevo lustre a su vivaz, travieso y oscurantista modalidad híbrida de Zeuhl y RIO con elementos de punk-jazz y psicodelia; las partes cantadas están en idioma occitano y casi todas ellas siguen patrones armónicos del Renacimiento. He aquí la fórmula para una mágica colisión entre lo modernista y los misterios de lo tradicional, colisión que ipso facto se convierte en fusión meticulosa de factores dispares que hallan justamente en su mutua divergencia la clave para una voraz y contundente convergencia. “Sus” es un disco que nos ha dejado totalmente complacidos, adelantamos esto, pero mejor es que ahora vayamos a los detalles de su contenido, ¿verdad que sí?


El primer bloque del repertorio está compuesto por ‘Sus La Peìra’, ‘Lo Potz’ y ‘Luses Fadas’. Durando casi 12 minutos enteros, ‘Sus La Peìra’ da inicio al repertorio con unas primeras líneas de sintetizador y enclaves de piano eléctrico que en pocos instantes abre campo al trío en pleno, y cuando hablamos de estar en pleno, nos referimos a que despliega un vitalismo oscurantista y neurótico sobre un compás relativamente contenido. Así las cosas, el carácter otoñal y tormentoso del motif en curso logra encarnar una sólida mezcla de vivacidad y vibraciones macabras. Poco antes de cruzar la frontera del tercer minutos, el clima Zeuhl imponente incorpora en su propio núcleo un aura jazz-rockera con el propósito de introducirnos a la primera sección vocal, la cual se desarrolla sobre un trasfondo instrumental matizado. El desarrollo temático se va robusteciendo en ciertas partes en las que las complejas cadencias de la dupla rítmica son manejadas con elegante agresividad y las partes de los teclados se reparten entre cadencias mecanizadas, ornamentos psicodélicos y desafíos al muy filudo y travieso bajo. Mientras todo eso sucede, van emergiendo nuevos cánticos de estilo renacentista. Para los últimos minutos de la acción, el trío se reserva los regodeos más belicosos del exquisitamente extravagante armazón musical, usando como coda un pasaje climático a lo PROKOFIEV. La miniatura ‘Lo Potz’ es un canto sereno, al modo de un homenaje religioso: la parsimoniosa repetición de la última sílaba impulsa el arribo de la cadencia inicial de ‘Luses Fadas’. Aquí, el trío se dispone a desarrollar interesantes variantes dentro de su bloque estético proyectado para este álbum, comenzando con una metralla vocal-instrumental que apela al uso de sutilezas nerviosas para asentar un primer motif reconocible. La cosa no dura mucho pues luego sigue una retahíla de esquemas sonoros elaborados sobre grooves muy complejos, todos ellos sazonados con cánticos en algún que otro momento. Aunque su nivel de aguerrida fiereza no iguala totalmente al que notamos en varias secciones de ‘Sus La Peìra’, definitivamente supera a ésta en cuanto al despliegue de inagotable nervio. Cada vez que nos topamos con un pasaje en el que la triangulación de bajo, batería y piano eléctrico se enfila por un sendero relativamente sobrio, sabemos que no tardará un momento en que todo se deslice hacia un ejercicio de dadaísmo espasmódico; cada vez que nos topemos con una relajada parte cantada, anticipamos una próxima aseveración de tensiones surrealistas. El pasaje conclusivo de sintetizador que emula el desgaste de una máquina es un perfecto símbolo del colapso definitivo de una vida sonora que ya dijo todo lo que tenía que decir: una expresión de cinismo contra lo maquinista desde el mismo corazón de la máquina.  




‘Grèu Martire’ y ‘Chin Fòu’ son las piezas contenidas en el segundo y último bloque del repertorio. Comenzamos con ‘Grèu Martire’, una pieza que se destaca frontal y rotundamente por establecer las exploraciones más sólidas de neuróticos contrastes y dinamismos complejos del disco. La banda elabora y sustenta laboriosas movilizaciones musicales que combinan la garra belicosamente excelsa del Zeuhl, el surrealismo combativamente oscurantista del rock-in-opposition de tradición francófona y la orgullosa liberalidad del free jazz, añadiéndose dentro de esta bizarra hibridización algunos trucos robustos que suelen ser propios del punk-jazz. He aquí la fórmula de este tema que encarna una de las instancias fundamentalmente elevadas del disco. El último minuto de ‘Greù Martire’ se centra en una coral organizada sobre un trasfondo etéreo desde el cual se proyectan los cimientos para el siguiente tema, el mismo que habrá de instaurar el cénit crucialmente decisivo del álbum. Nos estamos refiriendo a ‘Chin Fòu’, claro está, la pieza de 14 ¼ minutos de duración que se encarga de poner el broche de oro a este segundo bloque así como al álbum como un todo. Comenzando con una coral cuyo tenor ceremonioso ofrece un contraste frente a la frescura relativamente jovial de la que había cerrado la sección precedente, el ensamble pasa a desarrollar una sección incendiariamente hermosa donde le da un giro jazz-rockero a su discurso Zeuhl. El extenso solo de sintetizador incorpora elementos arábigos en sus alucinados vuelos, siendo así que, mientras se va desvaneciendo gradualmente su última nota sostenida, llega el turno de una nueva expansión coral. Se puede decir que en los primeros 7 ¼ minutos de esta pieza, el grupo se ha dedicado a explorar matices más constreñidos de su siempre inquietante esencia musical, pero una vez pasado ese lapso, se produce un salto rupturista hacia un jam frenético sobre un swing sofisticado en el que el machacante bajo apuntala como un martillo neumático mientras el sintetizador se retuerce y desgarra en una serie de solos vesánicos e inescrutables. La batería simple y llanamente parece poseída y guiada por El Gran Engañador a través de una arquitectura serpenteante. Pocas veces se puede escuchar a los espíritus embajadores de la locura ataviarse con ropajes tan distinguidamente dorados, pero eso es lo que se retrata en las enroscadas convulsiones instrumentales que el trío nos brinda en estos momentos: música diseñada para un desfile de este tipo de embajadores. En los últimos dos minutos y pico, la demencia sonora baja un poco con el uso de cadencias notoriamente despejadas y una nueva serie de cánticos ceremoniosos. Los últimos instantes están marcados por el gobierno de lo industrial bajo el dictado de la batería, la cual enhebra, al modo de un evento tribal, un contagioso swing a través de su asociación con los efectos percusivos aportados por el sintetizador y el bajo. Fin del ritual, fin de la última pieza.


Todo esto fue “Sus”, una expresión sórdidamente sublime de la imponente visión avant-progresiva de POIL, una de las entidades más poderosas dentro de la escena experimental francesa de nuestros días. Su yugo es inapelable e incuestionable, su alta posición dentro de la realeza de la estética contemporánea dentro de la escena progresiva actual se confirma con este enorme disco. ¡¡Recomendado al 500%!!


Muestras de “Sus”.-
Luses Fadas: https://poil.bandcamp.com/track/luses-fadas

Tuesday, June 04, 2019

El eterno femenino desde la óptica progresiva de SYNDONE




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy se da la ocasión de presentar, no sin cierta demora por la que solo nos culpamos a nosotros mismos, el disco “Mysoginia” del muy celebrado ensamble italiano SYNDONE, uno de los discos más coloridos e intensos que dio la movida progresiva sinfónica en el pasado año 2018. Este disco del que ahora hablaremos fue publicado en la segunda mitad de setiembre del 2018, tanto en CD como en vinilo, por el sello Ma.Ra.Cash Records, siendo así que la gente de AltrOck Productions ayudó con la difusión del disco en cuestión. SYNDONE tiene la estructura de sexteto con la asociación de Nick Comoglio [órgano Hammond y sintetizadores], Riccardo Ruggeri [voz y vocoder], Marta Caldara [vibráfono, xilofón y percusión], Gigi Rivetti [pianos acústico y eléctrico, sintetizador Moog y clavinet], Maurino Dellacqua [bajo y pedales Moog Taurus] y Martino Malacrida [batería]. A lo largo del disco, apreciamos las intervenciones ocasionales de invitados tales como Vittorio De Scalzi (a la flauta), Gigi Venegoni (a la guitarra eléctrica) y Viola Nocenzi (al canto), además del Coro dei Piccoli Cantori di Torino (bajo la dirección de Carlo Pavese) y la Orquesta Sinfónica de Budapest (bajo la dirección del mismísimo Francesco Zago, el líder de YUGEN y también partícipe en SKE y NOT A GOOD SIGN). El material contenido en “Mysoginia” fue grabado entre los meses de noviembre del 2017 y abril del 2018 en dos estudios de Turín (Puntorec Studios y Discodarte Rec. Studio) y uno de Boloña (Fonoprint). En este último también se dieron los procesos posteriors de mezcla y masterización. Bueno, veamos ahora la música misma de “Mysoginia”, ¿vale?



Con la dupla de ‘Medea’ y ‘Red Shoes’, el grupo saca el juego a los primeros 7 ½ minutos del disco. ‘Medea’ es un instrumental que fluidamente combina músculo y refinamiento dentro de una confluencia bien empalmada de estándares sinfónicos filudos (al modo del paradigma de EMERSON, LAKE & PALMER) y apelaciones manieristas polícromas (al modo del paradigma del sinfonismo pesado italiano a lo METAMORFOSI). De hecho, rasgos tan contrastados como lo impositivo y lo etéreo son los que aportan las intervenciones de las cuerdas en ciertos pasajes estratégicos. Un gran inicio del álbum. Así las cosas, el camino está apropiadamente cimentado para que ‘Red Shoes’ edifique su gancho rockero dentro los parámetros de estilización melódica y diversidad de ambientes que son tan comunes dentro del ideario progresivo y que la gente de SYNDONE siempre ha manejado con impoluta precisión. Hay algo de cinematográfico latiendo en el encuadre básico de teclados, bajo y batería, así como en el canto de Ruggeri. Los desarrollos instrumentales hacen sentir los respectivos recursos de garra expresiva de todos los instrumentos intercomunicados sin chocar entre sí, y ello se debe a que el despliegue de fuerza es manejado sin faltar a la elegancia. Tras todo esto llega el turno de ‘Caterina’, una pieza de más 6 ½ minutos de duración cuya atmósfera comedida permite al ensamble explayarse en un contexto de espiritualidades contemplativas que están sugerentemente adornadas con elementos dramáticos. Esto último se nota a leguas en el canto desgarrado de Ruggeri, pero también en los retorcidos desarrollos armónicos de los arreglos orquestales que acompañan al piano. Los momentos más introspectivos están marcados por el armazón de percusiones tonales y flotantes capas de sintetizador que emergen y se asientan durante el último tercio de la pieza. ‘12 Minuti’ (que solo dura seis… cosas de la vida) se caracteriza por ahondar en modismos clasicistas y lo hace apostando en su primera parte por el esquema de vals sinfónico. El carácter ceremonioso del bloque instrumental y el talante teatral del canto de Ruggeri ayudan bastante a crear un entorno solemne que se sitúa en una mezcla de teatralidad y misticismo. A mitad de camino, las cosas viran brevemente hacia un recurso de aguerrida explosividad progresiva claramente inspirada en una mezcla de lo Emersoniano y lo Wakemaniano, siendo así que la dupla rítmica ostenta un estilizado aire frenético a la hora de sustentar las cosas durante ese pasaje explícitamente explosivo: aunque no dura mucho, resulta muy determinante para el refuerzo del diverso esquema temático de la canción. El epílogo realiza un viraje conclusivo hacia lo introspectivo bajo un ropaje nocturno donde el vibráfono, el bajo y el sintetizador se conectan dentro de un flotante entramado misterioso.  

Casi como siguiendo algunas pautas del epílogo de la canción precedente, ‘Evelyn’ impone un romanticismo etéreo, centrándose en un dueto de voz y piano que se engarza con el eco de la última nota de vibráfono de ‘12 Minuti’. Con los ornamentos de flauta primero, y luego con la final emergencia del bloque instrumental íntegro, el predominante clima de tensa ensoñación va abriéndose paso para expandirse de una manera muy natural. Un breve epílogo marcado por un jolgorio en clave jazz-progresiva nos sorprende gratamente. La sexta pieza del disco es la que justamente le da título y dura menos de 3 minutos: su misión es la de hacer directo contrapeso a la canción precedente por vía de un retorno convincente a las facetas más fastuosas y filudas del ideario grupal. Comenzando con un arreglo coral, al poco rato se abren las puertas para el arribo y la instalación de un muy vitalista esquema prog-sinfónico cuyas herencias de METAMORFOSI y BANCO DEL MUTUO SOCCORSO son evidentes, siempre con ese aire propio de la banda. ‘Women’ persiste por esta línea pero lo hace utilizando un groove un poco menos urgente y explorando alternancias equilibradas entre pasajes enérgicos y otros más sutiles a través de su muy inspirada ingeniería melódica. Nos vamos acercando al final del repertorio cuando llega el turno de ‘No Sin’, pieza que se focaliza en un medio tiempo para seguir apuntillando en la faceta más solemne del grupo. Básicamente, se trata de una balada sinfónica cuyo empuje emotivo y su vitalista expresionismo quedan debidamente apuntalados con complejos arreglos musicales. Una mención especial va para el intermedio instrumental, el cual nos recuerda a una especie de híbrido entre GENTLE GIANT y AFTER CRYING; otra mención especial debe ir para el fantástico solo de guitarra en torno al cual gira el esquema de la segunda mitad de la canción... tal vez es el mejor solo de guitarra de todo el disco. ‘Amalia’ pone punto final a las cosas ocupando un espacio de casi 6 minutos. Las líneas de violín y escalas de piano que arman sucesivamente el fastuoso y razonablemente extenso prólogo marcan la pauta para lo que ha de venir en lo sucesivo: un despliegue de emotividades incendiarias donde la vulnerabilidad y la furia se funden en un solo fulgor emocional bajo un enclave ceremonioso. El bloque instrumental elabora una mecánica sonora al modo de una cruza entre PROCOL HARUM y LE ORME: las bases armónicas de órgano sustentan cabalmente las alternancias entre los flotantes solos de sintetizador y los ceremoniosos arreglos de cuerda. La coda de piano marca una efectiva contraparte a la suntuosidad que signó al cuerpo central.


Muy rotundo y muy redondo nos parece este disco “Mysoginia”, el cual encarnó una de las expresiones más acabadas de la producción prog-sinfónica italiana del pasado año 2018. Un disco como éste solo puede lograr que SYNDONE permanezca en un sitial firme dentro de la primera fila del parnaso progresivo italiano de nuestros tiempos. Un disco muy hermoso, sin duda, y que recomendamos a todos los que aún no lo conocen. 


Muestras de “Mysoginia”.-
Amalia: https://altrockproductions.bandcamp.com/track/amalia