Monday, January 21, 2019

KARMAMOI: un nuevo día para el gran mundo progresivo italiano


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Con bastante entusiasmo presentamos al grupo italiano KARMAMOI por motivo de su recientemente publicado nuevo disco, el cuarto hasta la fecha. Se titula 
“The Day Is Done” y su publicación tuvo lugar en el último día de noviembre del 2018, por vía del sello Sonicbond. Hoy por hoy, el grupo gira en torno al dúo del guitarrista-cantante Alex Massari y el baterista-teclista Daniele Giovannoni. En este disco, la logística musical se completa con la presencia permanente de la cantante y letrista Sara Rinaldi, las intervenciones ocasionales de Emilio Merone (piano y sintetizador en un par de temas), Luca Uggias (piano en un par de temas), Lara Bagnati (flauta en el tema #1), Geoff Leigh (flauta en el tema #2), Alessandro Cefalì (bajo en tres temas) y Colin Edwin (sí, el mismo bajista de PORCUPINE TREE, en otros tres temas). Se trata de un disco conceptual que se centra en el trágico evento de la Torre Grenfell, más específicamente, en la historia de dos niños sirios (uno sobreviviente del horrible incendio, el otro, no) que llegaron a Londres con sus familias en busca de un lugar estable para huir del infierno de la guerra... solo para toparse con otro infierno, éste producto del infortunio por causa de la negligente administración pública de una ciudad que los acogió con la promesa de un paraíso seguro. En líneas generales, podemos decir que el enfoque estilístico de los KARMAMOI condensa influencias de GENESIS, PINK FLOYD (etapa 73-77), CAMEL, el paradigma neo-progresivo de unos MARILLION y unos PENDRAGON, además de algunas confluencias con las bandas compatriotas H2O, TAPROBAN y LOGOS. 


El disco se abre con la pieza que da título al álbum, ‘The Day Is Done’, que ocupa un espacio de casi 7 minutos. Su estructura de balada sinfónica nos remite a esa etérea calidez plagada de melancolía contemplativa que, de por sí, ocupa un lugar importante en el ideario histórico de CAMEL así como en varias facetas del legado de GENESIS. Comenzar así el álbum significa que el grupo nos quiere poner al tanto del dramatismo inherente a su concepto general desde el mismo punto de entrada. ‘Take Me Home’ ocupa los siguientes 8 ¾ minutos del repertorio y lo hace planteando un enfoque musical más sofisticado donde la aún reinante ceremoniosidad se reviste de una luminosa magnificencia. Las calculadas variaciones de ambientes y esquema rítmico garantizan que la suntuosidad del desarrollo temático realce el vigor expresivo contenido dentro de la muy refinada ingeniería sonora diseñada para esta canción en particular. Hay un pasaje donde sobresale la guitarra eléctrica en el que se notan sin tapujos las influencias de PINK FLOYD. Las intervenciones de la flauta añaden un colorido volátil a partir de sus estilizadamente gráciles líneas, las cuales crean una antítesis interesante frente a los parametrados fraseos de la primera guitarra. ‘Portrait Of A Man’, la tercera canción del álbum, es la más extensa del mismo con sus más de 11 minutos de duración. La relativamente larga sección prologar instrumental elabora una aureola de majestuosa languidez muy al estilo de unos PINK FLOYD modernizados a través del filtro de PENDRAGON, pasando luego a una sección cantada que agiliza un poco las cosas tanto en lo rítmico como en lo atmosférico. Una vez asentada con certeza esta sección, lo que sigue en adelante es una refinada ilación de pasajes típicamente sinfónicos en los que las orquestaciones de los teclados y los solos de guitarra van sustentando un bloque melódico consistente y bien delineado. A poco de pasada la frontera del séptimo minuto, el ensamble retoma el motif del prólogo, lo cual marca definitivamente el sendero a seguir en el largo y ceremonioso epílogo cuyo fulgor melódico reposa mayormente en las capas y bases armónicas de los teclados. La parca coda armada por dos sintetiadores que hacen converger sus sedosas suavidades transmite una serenidad absorbente. 

‘Getaway’ se encarga de suceder a la maratónica tercera canción exhibiendo en primera instancia un solvente vigor rockero sobre un medio tiempo, pasando luego a un ambiente más parsimonioso mientras el filo rockero se incrementa. Con la dupla de ‘Running Through The Lands’ y ‘Your Name’, el grupo sigue ahondando en sus pautas de claridad melódica y predomonio de la atmosférico en la elaboración de los motivos creados para cada ocasión. La relativamente breve canción ‘Running Through The Lands’ (dura poco menos de 3 minutos) es una balada evocativa donde la combinación de cnto e instrumentación gesta una expresión de mística vulnerabilidad. En el caso de ‘Your Name’, por su parte, tenemos la mayor exhibición de punche rockero del álbum, empezando con el hecho de que en buena parte de su desarrollo temático se impone un compás vivaz y extrovertido. El groove nos remite una cruza bien equilibrada entre el ne-prog y el retro-prog: a mitad de camino emerge una variante rítmica que incluye algunos momentos articulados sobre un 5/4, pero en realidad se trata de un puente hacia una segunda sección en la que el ensamble regresa de lleno a sus recursos de más absorbente ceremoniosidad. Volvemos así a las herencias recibidas de las canciones primera y tercera. Cuando llega el turno de ‘Mother’s Dirge’, nos topamos con la otra canción ambiciosamente extensa del álbum (de hecho, solo es medio minuto más breve que ‘Portrait Of A Man’). En esta canción ya la que le precede tenemos la concreción del clímax decisivo y rotundo del repertorio de “The Day Is Done”. En el prólogo de ‘Mother’s Dirge’ tenemos un arrojamiento rockero bastante muscular, algo que desaparece pronto cuando la primera sección cantada se arma bajo un halo contemplativo y sobre un compás lánguido. Eso sí, la ingeniería sonora se siente muy potente. A poco de pasar la frontera de los 5 ½ minutos, el ambiente general transita hacia un momento de reposo introspectivo marcado por el dueto de voz y piano. No se trata de un pasaje muy largo pero sí cumple cabalmente con su función de tránsito hacia una retoma de los recursos de vigor rockero que le precedieron, incluso notándose un incremento en la garra expresiva. El breve epílogo del álbum llega de la mano de ‘Lost Voices’, un ejercicio de sonoridades etéreas donde parece fabricarse un puente entre el post-rock y el space-rock dentro de un contexto sinfónico: parece mentira que en tan poco tiempo (menos de 75 segundos) se pueda crear un campo de expresión solventemente cargado de eclecticismo estructural. 




“The Day Is Done” bien puede ser caracterizado como uno de los discos más bellos y agradables que se han hecho en el área del sinfonismo moderno durante el pasado año 2018. Solo nos queda agradecer a los Sres. Massari y Giovannoni, los comandantes de KARMAMOI, por todo el deleite que nos brinda escuchar este disco a través de todos y cada uno de sus detalles sonoros. Realmente tiene la luminosidad de un nuevo día para la perenne tradición del rock progresivo italiano.


Muestras de “The Day Is Done”.-

Take Me Home: https://karmamoi.bandcamp.com/track/take-me-home
Your Name: https://karmamoi.bandcamp.com/track/your-name
Mother’s Dirge [vídeo-clip]https://www.youtube.com/watch?v=O1fCd1VrLcw

Friday, January 18, 2019

Música progresiva para las estrellas de parte de ARMONITE




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión se da el turno para comentar “And The Stars Above”, la más reciente entrega fonográfica del dúo italiano ARMONITE, conformado por Jacopo Bigi [violines acústico y eléctrico, viola, ukulele y flautines] y Paolo Fosso [piano y teclados]. Su publicación tuvo lugar en la última semana de mayo del pasado año 2018 por vía del sello Purple Pyramid. Se trata de la tercera placa fonográfica del grupo tras “Inuit y “The Sun Is New Each Day”, que datan de los años 2000 y 2015, respectivamente. Como vemos, han pasado muchos años entre el primer disco y el segundo, pero parece que ahora las labores de creación musical se han estabilizado un poco más para este dúo formado en el año 1999 como cuarteto, junto al bajista Andrea Bacchio y el baterista Gabriele Rossi. Lo que pasó es que el cuarteto se disolvió muy poco tiempo después de grabar su primer disco y pasaron algunos años hasta que Bigi y Fosso quisieran reformar el grupo, preservando el nombre del mismo con el permiso del dueño, que era el baterista. Con la gracia otorgada, los renacidos ARMONITE estaban dispuestos a potenciar su propuesta prog-sinfónica ecléctica a todo dar, y tras un segundo disco que fue muy elogiado en su momento, nos brinda este disco tercer que también ha tenido muy buena recepción en las redes progresivas, incluso mayor. Nos hacemos eco de este entusiasmo, lo declaramos pro adelantado. Para el repertorio contenido en este disco que tenemos en nuestras manos, el dúo ha contado con una abundante cantidad de colaboradores como son los bajistas Colin Edwin (sí, el mismo de PORCUPINE TREE) y Alberto Fiorani, los contrabajistas Giacomo Lampugnani y Gianmarco Straniero, los bateristas Corrado Bertonazzi, Emiliano Cava y Jasper Barendregt, y los cellistas Marcello Rosa y Gabriele Montanari. Además, también han aportado labores al canto Maria Chiara Montagnari y la niña Diletta Fosso. Para los conciertos, el dúo debe ampliarse a cuarteto con la adición de una dupla rítmica.



Con la dupla inicial de ‘The March Of The Stars’ y ‘Next Ride’ disfrutamos de una pletórica exhibición de radiantes musicales por un espacio de 7 ¼ minutos. ‘The March Of The Stars’ comienza con una breve cantata cuyos gráciles efluvios se sostienen sobre un vitalista dueto de piano y violín, pasando luego a un cuerpo central muy intenso y, a la vez, muy festivo, el mismo que nos remite a una especie de cruza entre THE ENID e ISILDURS BANE. Por su parte, ‘Next Ride’ despliega una brillante excursión sinfónica sustentada sobre un groove de cercanía jazz-rockera mientras el guitarreo desarrolla un poderoso punche rockero (un poco al estilo de STEVE HACKETT) y los arreglos de los teclados y el violín apelan a una mezcla de claridad lírica y vibraciones psicodélicas. Con la emergencia de ‘District Red’, el ensamble se dedica a explorar ambientes fusionescos de inspiración mediterránea con afinidades electrónicas que emanan tanto de los teclados como de la secuencia rítmica. Volvemos al terreno de los ISILDURS BANE en clave más futurista, pero como si se tratara de la  remodelación de un interludio perdido de la época de los tres últimos discos de los PORCUPINE TREE. ‘Plaza De España’, como bien sugiere su nombre, apela a aires hispánicos para desarrollar su núcleo temático. A medio camino entre el legado académico de ISAAC ALBÉNIZ y el sinfonismo estilizado de XII ALFONSO, la pieza utiliza elementos de los folclores castellano y flamenco para diseñar su muy atractiva y señorial ingeniería melódica. El piano es el instrumento protagonista dentro del bien nutrido armazón instrumental. Cuando llega el turno de ‘Clouds Collide’, el oyente empático se encuentra hechizado por la encrucijada sónica entre AFTER CRYING (etapa 1992-6) y KATE BUSH (etapa 1985-9). Las ágiles irradiaciones del pizzicato del violín y de los ornamentos percusivos empapan de refrescantes gotas de rocío al motif dibujado por el piano. Llega el turno de ‘Blue Curaçao’ y el ensamble vuelve a explorar su faceta más muscular dentro de un sinfonismo que combina a las mil maravillas lo envolvente y lo extravagante. El esquema rítmico es lo suficientemente sofisticado como para adquirir una agilidad majestuosa mientras la garra rockera y el vigor del violín garantizan que se preserve el gancho de principio a fin. 

‘By Heart’ se caracteriza por instaurar un señorial bloque armónico sesudamente inspirado por estándares románticos e impresionistas donde el violín (casi siempre, duplicado por la guitarra eléctrica) asume la labor líder del desarrollo temático. El asunto es que el bloque rítmico es programado, y eso ayuda a darle un aspecto tecno-ambient al asunto: algo así como si ANTHONY PHILLIPS hubiese creado una partitura de fondo para un drama televisivo utilizando músicos de cámara junto a teclados y una caja de ritmos propios de los discos de PETER GABRIEL de los 90s. ‘Freaks’ es, en lo esencial, una pieza donde los ecos y los fantasmas  de AFTER CRYING e ISILDURS BANE vuelven a imponer su ley, esta vez para recrear un ámbito sombrío y ceremonioso, aunque para nada falto de energía. Funciona no como fondo para un amorfo espectáculo circense sino como una observación abstracta de lo que significa ser un freak desde la óptica de la cámara impresionista. La dupla de ‘By The Waters Of Babylon’ y ‘The Usual Drink’ sirve para  que el dúo y sus compañeros de viaje sigan regodeándose en sus polivalentes recursos estilísticos mientras incorporan matices renovadores. En el caso de ‘By The Waters Of Babylon’ tenemos la que tal vez sea la pieza más hermosa del repertorio, absorta en una espiritualidad reflexiva desde la que se proyecta una dulce calidez. Por su parte, ‘The Usual Drink’ se adentra en rincones aún más profundos de la psique para retratar la aureola misteriosa y desconcertante de sus recovecos más ocultos, aunque no con un talante inquietante sino intimista. Las partes en las que se destaca el violín nos suenan a esos momentos en que este viaje se hace a paso firme mientras que aquellos donde se luce el piano en solitario se reflejan los momentos en los que detenemos a pensar sobre lo que hemos estado viendo. ‘What’s The Rush?’ ofrece un abierto contraste frente a la serie de las dos piezas precedentes para exhibir un robusto ejercicio de sinfonismo moderno, haciendo gala de una peculiar estilización en lo referente a los desarrollos melódicos en curso. ‘Ghosts’ pone el broche de oro al repertorio oficial de “And The Stars Above haciendo una especie de síntesis de los climas predominantes de las tres primeras piezas del álbum, haciéndolo en torno a un bloque temático que parece heredar algo del particular legado de GOBLIN. Hay algo de fantasmal en algunos sonidos de teclado y arreglos corales, pero la pieza es más misteriosa que terrorífica en sí; ante todo, se hace sentir una claridad melódica  bien llevada por un punche rockero revestido de imponente exquisitez.



Tras el repertorio oficial disponemos de dos bonus tracks: ‘A Playful Day (For String Quartet)’ y ‘The Fire Dancer (For Piano Solo)’. Ambas piezas están diseñadas para mostrar la faceta académica de la visión musical de ARMONITE de una forma más desnuda: la primera de ellas se caracteriza por una disposición otoñal mientras que la segunda despliega una vivacidad otoñal con ribetes de calor veraniego. Un tránsito de lo contemplativo a lo festivo. Todo esto es lo que nos ha ofrecido en este bellísimo disco que es “And The Stars Above”, un excelso muestrario de prog sinfónico con ambiciosos fulgores eclécticos y bien definidos vestigios caleidoscópicos. ¡De lo mejor que ha brindado Italia a la escena progresiva internacional! El colorido de la oferta progresiva de ARMONITE expresa un generoso derroche de creatividad melódica: es realmente música para las estrellas y para todo el cosmos que nos acoge y protege desde toda su inmensidad.


Tuesday, January 15, 2019

FAR CORNER: el arte de correr riesgos y volver a lo grande al escenario avant-progresivo




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Una de las más gratas sorpresas para el público progresivo en el pasado año 2018 fue el regreso de la banda avant-progresiva estadounidense FAR CORNER al mercado fonográfico con el disco titulado “Risk”, uno de los más celebrados en las redes progresivas. Qué maravilla que este grupo, que en su momento fue elogiado como una nueva gran figura dentro del legado del rock-in-opposition de inspiración francófona, se haya dado abasto para volver al ruedo fonográfico después de 11 años de ausencia: su segundo álbum “Endangered Species” data del año 2007, sucediendo al homónimo disco debut del año 2004. El disco que ahora reseñamos fue publicado en el día 9 de noviembre del 2018 por vía del sello Cuneiform Records (al igual que los dos anteriores) y desde ya adelantamos que muestra una frescura y una grandilocuencia muy peculiares, las mismas que reconocemos de sus inolvidables primeros discos. “Risk” fue grabado en diversas sesiones que tuvieron lugar entre los años 2008 y 2011, lo cual demuestra que el grupo se ha mantenido escondido, no se disolvió. Se grabó material extra en otras sesiones entre los años 2013 y 2015, todo ello bajo la responsabilidad principal de Maske en lo referente a la producción y la ingeniería de sonido. También colaboraron en la ingeniería de sonido y la posterior masterización de este nuevo material Jim Reith y Justin Perkins. Con la alineación conformada por William Kopecky [bajos], Dan Maske [teclados, percusión, trompeta y trombón], Angela Schmidt [cello] y Craig Walkner [batería], los FAR CORNER vuelven al ruedo con todo. El cuarteto contó con la colaboración del violinista Jerry Loughney en varias instancias del álbum. Todos los temas de“Risk” fueron compuestos por Maske con la excepción de ‘Laboratory Missteps’, que es de la coautoría de Schmidt y Kopecky.



Vamos al material del disco en sí. La relativamente breve pieza Unapproachable (dura poco más de 2 minutos) pone en marcha las cosas con una aureola de expectativa plenamente terrorífica, valiéndose de los falsos inicios de la dupla rítmica para instaurar una atmósfera cortante, eso sí, muy estilizada en el sentido de que establece una abierta lealtad a los paradigmas de UNIVERS ZÉRO y de PRESENT. Todo termina con el sonido de los pasos de alguien en un bosque, pues es obvio que está pisando hierba. ¡Qué inicio tan impactante! Pues bueno, el segundo tema del álbum se titula Fork’ y cumple con la función de dejar soltar la extroversión magníficamente tensa que el grupo siempre ha ostentado como su leitmotiv. Mientras los teclados asumen su rol protagónico dentro del inquietante armazón melódico en curso  la par que llena los espacios propios del groove de la dupla rítmica, el cello se da abasto solventemente para encontrar espacios para su lucimiento dentro de la muy rígida y ágil arquitectura musical. Este insólito hermanamiento entre lo Emersoniano, el paradigma de GOBLIN y la rudeza señorial de unos PRESENT rinde excelentes frutos en esta pieza que, a su manera, se erige en el verdadero punto de arranque del disco. Con la dupla de Flim Flam Man y Myopia, el ensamble se dedica a seguir sacando lustre a su sistemático oscurantismo alimentado por una extraña mezcla de vitalismo y angustia. En el caso de Flim Flam Man’, disfrutamos de un realce del factor Emersoniano mientras se da también una aproximación seria al elemento Crimsoniano (en una suerte de combinación de su esencia de la fase 73-74 con la del nuevo milenio). Si bien esta pieza hereda directamente el nervio del segundo tema del álbum y se sustenta sobre un swing más intenso y más sofisticado, la expresión de fortaleza sónica tiene algo de comedido a fin de no ahogar los muy relevantes aportes del cello. Casi podríamos afirmar que la ilación de Fork’ y ‘Flim Flam Man’ constituye un cénit continuado para la primera mitad de este álbum. Por su parte, Myopia’ exhibe un ágil ejercicio de hibridización entre las dos piezas precedentes mientras observa la realización de una ingeniería musical crecientemente señorial. De hecho, el aumentado protagonismo del cello y el vigor tan majestuosamente árido mostrado por la dupla rítmica permiten al talante obviamente siniestro del esquema melódico en curso adquirir algo de fulgor... por paradójico que suene. Su final rotundo y tajante ayuda mucho a reforzar esta percepción.


  

Past Deeds, Present Treacheries, tema que dura poco menos de 8 minutos, se caracteriza por afianzar y reforzar los recursos de grisáceo misterio y crepuscular enigma que el ensamble tiene bien metidos dentro de su esencia estilística. Los predominantes aires oscurantistas que habían adquirido diversos matices de musculatura y extroversión en los tres temas precedentes ceden ahora el paso a una actitud contemplativa y comedida, que no a lo oscuro en sí mismo. Ello sigue latiendo con inquietante vigor como una fuerza dispuesta a eclosionar en cualquier momento pero los colores y retazos pintados por los teclados y las cuerdas crean un paisaje musical donde se asegura que lo latente habrá de permanecer escondido e inactivo. Sin duda, tenemos aquí otra cima creativa dentro del álbum. ‘The Chickening’, por su parte, añade algunos acentos jazz-rockeros al retornado vitalismo oscurantista que el grupo perpetra en esta ocasión. Algunos detalles jazz-progresivos ya se habían hecho notar en Past Deeds, Present Treacheries, pero ahora éstos tienen una presencia más fuerte. La dupla de la miniatura ‘Fireplay’ y ‘Laboratory Missteps’ nos lleva desde un simple efecto ambiental de alguien sirviéndose un trago en medio de un entorno maquinista donde parece que se está gestando una hecatombe hacia un esquema musical bastante extrovertido cuya aureola de siniestro jolgorio da la impresión de que estamos siendo testigos de un momento particularmente risueño dentro de un gozoso aquelarre. El talante modernista de la pieza está realzado por el machacón groove elaborado por la batería mientras los teclados crean unos trucos y efectos más cercanos al space-rock que a lo que se suele esperar del RIO. Otra pieza particularmente ambiciosa dentro del repertorio de este disco es ‘Summit’, la cual comienza ostentando una prestancia lírica bastante envolvente, muy cercana al discurso del jazz mientras preserva el ropaje progresivo. En la manera en que el cello llena los espacios señalados por el piano y en la manera en que la dupla rítmica se asocia con señorial sobriedad están las claves para que esta pieza, llena de misterio en su armazón melódico, se mantenga firme sobre un suelo reflexivo. A mitad de camino, bajo la guía del bajo, el grupo hace virar la pieza hacia un temperamento inquietante y sórdido, realmente sórdido. El crescento que arrastra al bloque instrumental hacia un clímax maligno, y de allí a una coda engañosamente serena, completa la labor con adecuada precisión y rigurosa determinación. ‘SolonEye’ es un hermoso aunque inocultablemente trágico dueto de piano y cello que bien puede servir como la coda para la coda de la pieza precedente: hay un nexo lógico entre los enfoques expresivos de ambas secciones del álbum.



‘Oracular Intent’, pieza que dura poco más de 6 ½ minutos, se encarga de devolvernos a las estepas más ágiles y esferas más gráciles del ideario estético de los FAR CORNER. Una vez más ocupa el bajo un lugar especialmente protagónico dentro del bloque general, y una vez  más, la energía expresiva que se expande en la triangulación de bajo, teclados y batería sirve de eficaz sustento para imprimir una notable fuerza de carácter al desarrollo temático en curso. Hay algunos aires arábigos en ciertos pasajes de piano; también cabe notar el uso de acentuaciones marciales en algunas labores del baterista, lo cual ayuda a crear un poco de tensión a lo que en realidad es un muy predominante colorido. Sí, aquí tenemos el tema más alegre del disco. Los últimos 10 minutos y pico del disco están ocupados por la dupla de la miniatura ‘Night Of Odds’ (otro juego de efectos de sonido donde se plasma algo de misterio en un ambiente mecánico) y ‘Alea Ludere’, y con eso recibe el repertorio su apropiado broche de oro. ‘Alea Ludere’ sintetiza los aspectos más directamente densos y siniestros de la voz grupal con la convicción y la elegancia de siempre. UNIVERS ZÉRO sigue siendo un referente vital para la inspiración musical de la banda, y teniendo en cuenta también los elementos de avant-jazz que hay en juego aquí, podemos notar también afinidades con ARANIS y KRONOS QUARTET. Los contundentes golpes finales del ensamble y el efecto en reversa de cierra redondean a la perfección el aura de exquisita extravagancia destilada a lo largo y ancho de esta pieza. Fueron un lote de más de 62 minutos de grandeza avant-progresiva lo que nos brindó la talentosa gente de FAR CORNER: el grupo dio un gran salto hacia esta fase de resurrección, o mejor dicho, el fin de la hibernación para su sendero musical, una apuesta de alto riesgo que rindió grandiosos frutos. “Risk” es uno de los discos más intensos e inspirados que han emergido de la producción art-rockera que tuvo lugar en el pasado año 2018.


Muestras de “Risk”.-
Fork: https://cuneiformrecords.bandcamp.com/track/fork


Saturday, January 12, 2019

Una electrizante noria progresiva para nuestros oídos de parte de los FORGAS BAND PHENOMENA



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión hablaremos de uno de los discos más elegantes e intensos de la producción progresiva mundial que tuvo lugar durante el pasado año 2018: nos referimos a “L’Oreille Électrique”, quinto disco de estudio gestado por los franceses FORGAS BAND PHENOMENA (sexto en el cómputo total) y que fue publicado por el sello Cuneiform Records durante la primera mitad de noviembre del susodicho año 2018. El ensamble dirigido por el baterista Patrick Forgas – autor de todos los temas del álbum – se completa con Karolina Mlodecka [violín], Pierre Schmidt [guitarra], Sébastien Trognon [saxofones tenor, alto y soprano, y flauta], Dimitri Alexaline [trompeta, fliscorno y trombón], Gérard Prévost [bajo] e Igor Brover [pianos acústico y eléctrico]. Conservando la misma logística musical de los dos discos anteriores y preservando a buena parte del personal que se hizo presente en “Acte V” (su anterior trabajo de estudio, que data del año 2012), los FORGAS BAND PHENOMENA le dan un nuevo giro ingenioso y cautivador a la tuerca de su fusión de Canterbury y Zeuhl con fundamentos jazz-rockeros. Schmidt y Prévost son los nuevos chicos del barrio... aunque no hay mucho de nuevo en la labor de Prévost, quien, entre otras cosas, ha sido integrante de ZAO. ¡Una de las bandas influyentes en este grupo! “L’Oreille Électrique” fue grabado en el Studio Aéronef entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre del año 2017: el disco está dedicado a las memorias de Alain Juliac y André Voltz, quienes fueron mánager e ingeniero de sonido del grupo. 


Ocupando los primeros 10 minutos del disco (o casi), ‘Délice Karmâ’ exhibe una ágil combinación de entusiasmo y gracilidad tanto en su desarrollo temático como en la mayor parte de su swing básico. Alternando fluidamente compases de 6/8 y 9/8 mientras transita entre pasajes plenamente extrovertidos y otros más contenidos, la precisa ingeniería melódica de este tema inicial se instaura con cristalina transparencia, abriendo algunos espacios estratégicos para sucesivos solos de los instrumentos de viento, del violín y de la guitarra. El karma a lo Zeuhl del piano eléctrico y la frescura a lo SOFT MACHINE (etapa 72-74) congenian muy bien. Durando prácticamente lo mismo – unos segundos más – el segundo tema del repertorio, que se titula ‘Septième Ciel’ establece una aureola totalmente distinta a la del primer tema. Esta vez tenemos una instancia de expresividades serenas articuladas en torno a vibraciones impresionistas, siendo así que el violín es el primer instrumento que sale al frente, siendo así que pronto compartirá el primer plano con la guitarra. El inusual compás de 5/4 es manejado primeramente con apacible mansedumbre y, luego, con un arduo dinamismo que permite al bloque instrumental soltarse sin romper con el delicado equilibrio esencial al esquema melódico en curso. Cuando todo se deriva sobre un compás de 6/8, los campos de apertura para la soltura de cada instrumento individual se acrecientan mientras que el núcleo temático asume un señorío cada vez  más imponente, llegando en algunos parajes a adquirir unos aires mediterráneos que ostentan dócilmente su dulce exotismo. Para los dos últimos minutos, el violín vuelve a  adquirir un protagonismo especial mientras los demás instrumentos le acompañan en este despliegue de sobrios coloridos sonoros. El título de este tema tiene valor sentimental pues es el mismo nombre del estudio donde el grupo, en el ya lejano año 2008,  hizo una grabación para un disco de tributo a MAGMA bajo la producción de Alain Juliac. 



La tercera pieza del disco es la homónima y su primer solo está a cargo del saxofón tenor, siendo pronto sucedido por la dupla de fliscorno y violín: la triangulación de batería, piano eléctrico y batería remite a la gracia saltarina de ‘Délice Karmâ’ sin ningún tapujo o disimulo. Para cuando llega el turno del solo de violín, el esquema rítmico se torna un poco más complejo, y así permanece mientras se proyectan espacios para los lucimientos individuales respectivos del piano eléctrico y el trombón. El último cuarto del tema comienza con una cadencia muy sobria desde la cual se elabora un crescendo cuyos cimientos habrán de ser llenados por un contundente solo de guitarra en el clímax concluyente. Algo muy a lo POTEMKINE, sin duda. Lo que hemos apreciado en ‘L’Oreille Électrique’ ha sido una remodelación orientada hacia un refinamiento más afiatado del bloque sonoro del grupo tal como se había diseñado para el tema de apertura, con lo cual perpetuó el cénit conquistado por ‘Septième Ciel’. Así las cosas, advertimos que ya hemos disfrutado de casi media hora de perpetuas glorias auditivas jazz-progresivas de parte de este excelso ensamble francés, mas todavía quedan más deleites musicales en el camino hacia el final del repertorio. Cuando llega el turno de ‘Crème Anglaise’, vemos a la banda decidida a intensificar los aspectos canteburianos de su propuesta mostrando abiertas afinidades con los HATFIELD AND THE NORTH del segundo disco y los SOFT MACHINE del sexto. Hay una actitud un poco más afilada en el sonido grupal, lo cual se debe en no poca medida a los roles más intensos que ejercen los vientos dentro del bloque general. Combinando el garbo imponente del segundo tema con la majestuosidad vivaz que caracterizó al tercero, la estructura polivalente de ‘Crème Anglaise’ se pasea por pasajes vivaces y otros circunspectos con aristocrática naturalidad. Al igual que en el caso de ‘Septième Ciel’, el carácter sereno del prólogo se apoya sobre la muy pulcra complicidad entre el piano eléctrico y el violín. Los últimos 12 ½ minutos del repertorio de “L’Oreille Électrique” están ocupados por ‘Pierre Angulaire’, el cénit decisivo del disco cuya culminante expresividad musical se basa en el establecimiento de una síntesis de las atmósferas y grooves que se desarrollaron en los tres ítems precedentes. Una vez más, el trípode de batería, bajo y piano eléctrico se destaca en la mezcla mientras que los demás instrumentos se apropian del núcleo melódico creado para la ocasión dentro de un ensamblaje muy refinado y muy meticuloso. Los espacios para los solos de guitarra, saxofón, violín y trompeta emergen con una mezcla de cautela y vigor. 


   

Todo esto es lo que se nos brindó a lo largo y ancho del repertorio de “L’Oreille Électrique”, un catálogo de extraordinarias grandezas sónicas donde el encuentro entre los discursos del Canterbury y del Zeuhl con orientaciones jazz-rockeras tiene un resplandor sólido y glorioso. Es una verdad inocultable e inocultable que la gente de FORGAS BAND PHENOMENA se ha lucido a lo grande en este disco que resultó ser uno de los más exquisitos del pasado disco 2018. Otra sublime victoria artística de parte de este ensamble dirigido por Patrick Forgas. ¡Obra recomendada al 300%!


Muestras de “L’Oreille Électrique”.-
Pierre Angulaire: https://cuneiformrecords.bandcamp.com/track/pierre-angulaire-corner-stone


Wednesday, January 09, 2019

VAK: artes marciales y genio musical de la nueva generación del Zeuhl francés



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy toca el turno de la banda francesa y su disco “Budo”, el cual fue publicado a inicios de setiembre del pasado año 2018 por vía del sello Soleil Zeuhl. La alineación de VAK se centra actualmente en el cuarteto de la cantante Aurélie Saintecroix, el teclista Alexandre Michaan, el guitarrista-bajista Joël Crouzet y el baterista Vladimir Mejstelman. Se trata del segundo trabajo de larga duración de este grupo cuyo álbum de debut, titulado 
“Aedividea” y publicado en el año 2015, tenía al grupo operando con el formato de sexteto. Ahora Crouzet amplía sus funciones añadiendo el rol de guitarrista al que ya tenía como bajista; además, renunciando al flautista permanente con el que el grupo contaba entonces, ahora el cuarteto nuclear se hace acompañar ocasionalmente por la flautista Nora Froger (para el tema #3) y el saxofonista Michaël Havard (en el tema #1). El último ítem del disco cuenta con la participación del guitarrista Hyder Aga. La concisión de la  conformación actual de VAK hace que su sonido sea un poco menos lleno que el expuesto en sus grabaciones precedentes, pero también es un adecuado impulso para elaborar nuevos recursos de exuberancia sonora y atmósferas envolventes dentro de su particular manera de revitalizar la vía del Zeuhl. De hecho, se nota, en líneas generales, que el canto se resalta más dentro de los armazones melódicos diseñados para cada pieza, así como un renovado vigor en la labor de la dupla rítmica y una prestancia más acabada en la presencia de los teclados. La palabra que da título al álbum hace referencia al conocimiento técnico de las artes marciales japonesas contemporáneas, así como al conjunto de normas éticas para sus practicantes. Michaan se hizo cargo del diseño gráfico del disco mientras que el bien cotizado ingeniero de sonido Udi Koomran se hizo cargo de la masterización del nuevo material grabado. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “Budo”, ¿vale?


 

Durando casi 27 ½ minutos y constando de tres partes (la tercera incluso porta el título autónomo de Un Grand Sommeil Noir), la pieza homónima se explaya en una primera instancia a través de un groove llamativo cuya gracilidad esencial queda rectamente exhibida por el impoluto pulso de la batería y los colores que aporta el bajo. El piano eléctrico es el elemento cómplice de la batería mientras el canto femenino añade un colorido especial al desarrollo temático, no tanto para proyectar una luminosidad sino más bien para enfatizar la combinación de sortilegio y misterio que está diseñada para la pieza en cuestión. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto, el bloque instrumental realiza un viraje hacia una ambientación de expectativa sustentada sobre una compleja parsimonia rítmica. es como si los instrumentistas estuviesen replanteando las cosas y, en efecto, cuando vuelven a encauzar un groove llamativo, se nota un aumento en las vibraciones neuróticas así como un talante un poco más oscurantista. El papel que tienen ahora los teclados se luce más pues tiene a su cargo desahogar y expandir todos los potenciales espacios de ebullición neurótica sobre los que la nueva energía sónica  del ensamble siembre sus semillas expresionistas; también son de gran apoyo los aportes de los saxofones alto y sopranino, siendo así que el grupo cuenta con suficiente motivación para motivar una sólida reconstrucción del paradigma de ESKATON y del patrón de los primeros discos de ZAO. Alrededor de la frontera de los 17 minutos y medio, todo se detiene para un sereno interludio de piano eléctrico y voz donde lo reflexivo reemplaza a lo neurótico. Lo que se hace aquí es preparar, a paso razonablemente lento, el terreno para el arrido de la tercera y última parte de ‘Budo’, cuya atmósfera se centra en un parsimonioso dramatismo que parece propio de un destino trágico que se asume con entereza y carácter calmo. Los parcos acordes del piano eléctrico dirigen con su conciso pulso de hierro la arquitectura armónica de esta sección, siendo así que en algún momento dado la batería realiza un breve solo al estilo del free-jazz antes de aterrizar en un mutis definitivo. El piano sigue adelante, dejando que el hálito crepuscular deje pasar los últimos vestigios de sus afluentes hacia el mar de la nada. ¡Qué gran pieza de inicio para el álbum!

‘Hquark’ también es un tema de largo aliento con sus 23 minutos y segundos de duración: también está explícitamente dividido en varias partes, esta vez, cuatro. La primera parte se revela como un embrollo tétrico donde la imponente atmósfera grisácea exhibe abiertamente sus aires de inquietud y zozobra. El carácter descoyuntado de las interacciones instrumentales refuerzan esta aura fantasmal. Ya para la segunda parte, el grupo cambia drásticamente de estrategia para ofrecer una serie de juegos estructurados con grooves jazz-progresivos diversos que se van sucediendo; así las cosas, ahora la terrorífico deja de ser objeto de contemplación para erigirse en impulso para una majestuosa celebración organizada por un aquelarre de visionarios del lado oscuro del Universo. Cuando el jolgorio siniestro se desmiembra, se prepara el arribo de la tercera y más breve parte de la pieza. Ésta se refugia durante la mayor parte de su desarrollo temático bajo un nimbo contemplativo pero en sus últimas instancias se impulsa hacia un crescendo que retoma los aires extrovertidos de la parte precedente, llevándolos finalmente a un clímax psicodélico arrollador. La cuarta y última parte regresa a la estrategia de iniciar las cosas con un tenor relajado y sobrio, siendo así que lo sombrío deja de ser terrorífico para tornarse sugerente. Aquí se da un nuevo momento para la elaboración de grooves y cadencias de inspiración jazzera (esto nos remite no solo a los primeros discos de ZAO sino también al primero de POTEMKINE), y eso significa que el grupo está dispuesto a gestar otro fabuloso crescendo. Los solos de sintetizador y de canto se acoplan al swing elaborado por la dupla rítmica mientras instauran sus propios recursos de intensidad expresiva. 

Los últimos 8 minutos y pico del repertorio están ocupados por ‘Au Fond Des Creuses’ (IV: Mejstelman)’. Este tema recibe mucho de los momentos más joviales de las dos monumentales piezas precedentes en su propio espíritu particular, lo cual lo convierta en el ítem menos oscuro del disco. Los aportes de la flauta y el propio canto femenino realzan el talante predominantemente lírico que se emana desde los armazones de los teclados; lo más denso propiamente dicho está en manos de la dupla rítmica, tanto en lo referente al sonido distorsionado del bajo como a las variaciones de groove que desarrolla la batería. Para el último minuto, el etéreo dueto de piano eléctrico y voz nos obsequia un retrato sonoro de la melancolía. Bueno, esto es todo lo que nos ofrece en “Budo”, un disco que reafirma a VAK como una entidad importante para la preservación de las vertientes más vanguardistas del rock progresivo de hoy en día. Este grupo forma parte del destacamento de primera fila para la nueva generación del Zeuhl francés y este disco nos ha dejado con ganas de más: ojalá el grupo no tarde mucho en publicar sus próximas obras, mientras tanto, declaramos a “Budo” como una de las obras progresivas más notables que Europa dio al mundo en el pasado año 2018


Muestra de “Budo”.-
Budo: https://vak-prog.bandcamp.com/track/budo


Sunday, January 06, 2019

SARCOPHAGUS NOW: el nacimiento de una nueva voz en la escena retro-progresiva sueca



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el gusto de presentar al grupo sueco SARCOPHAGUS NOW y su homónimo disco de debut, publicado a finales del mes de setiembre del pasado año 2018, por vía de una producción independiente. Este quinteto fundado en la localidad norteña de Umeå está conformado por Gustav Kieri [guitarras], Markus Boström [guitarra, sintetizadores, piano eléctrico, órgano y mellotrón], Johannes Behndig [guitarra, sintetizadores, piano eléctrico, órgano y mellotrón], Torkel Holmström Ljung [bajo] y Kristofer Granström [batería]. El grupo tiene poco tiempo de existencia, de hecho, su fundación tuvo lugar a inicios del año 2018, y ya para el mes de setiembre tenía listo un material propio que duraba más de 40 minutos: suficiente para grabar un disco con duración decente. Asimilando a su manera las influencias del modelo prog-sinfónico de primera generación (tanto británico como escandinavo), el Canterbury, el paradigma Floydiano de la fase 71-75, la edad dorada de GENTLE GIANT y algunos modismos imspirados en la vieja escuela del jazz-fusion, los SARCOPHAGUS NOW entablan unos ciertos nexos con grandes nombres del revival progresivo escandinavo de los 90s (
ÄNGLAGÅRD, FRUITCAKE, SINKADUS) y también con otras estupendas bandas retro-progresivas escaninavas del momento (AGUSA, RING VAN MÖBIUS, WOBBLER). Permítasenos adelantar que “Sarcophagus Now” es, ante todo, una labor de orfebrería retro-progresiva bastante inspirada, un testimonio de un momento de efervescencia creativa dentro de unos parámetros estilísticos que, no por tener nada de nuevo, no deja de ser un caldo de cultivo para nuevas ideas interesantes que brotan en las mentes de las nuevas generaciones de músicos que recogen el ideal del rock como arte preciosista. Bueno, veamos ahora los detalles de este disco.



Los primeros 11 minutos y cuarto del álbum están ocupados por la dupla de ‘Claw Of Crab, Part 1’ y ‘Claw Of Crab, Part 2’. La Primera Parte ostenta una aureola contemplativa revestida de un manto de sombría sobriedad, el grupo elabora un interesante ejercicio de hibridización entre el Canterbury envolventemente lírico de unos GILGAMESH y la faceta más preciosista de los PINK FLOYD de la fase 71-75. Todo se siente muy relajado, incluso cauteloso, a través de la espiritualidad intimista e introspectiva que se destila por cada poro del desarrollo melódico en curso. Es en la Segunda Parte (el triple de larga que la Primera) donde el grupo no solo aprovecha la ocasión para explorar dinamismos más eclécticos dentro de la ilación de enfoques temáticos, sino que también gestiona unas atmósferas vibrantemente ágiles y alegres en varios episodios. Así las cosas, varios arreglos de los diversos teclados y varios fraseos de guitarra nos transportan de un lugar a otro mientras evocamos los paradigmas de GENTLE GIANT, HAPPY THE MAN, HATFIELD AND THE NORTH y ATLAS, incorporándose también algunos factores Crimsonianos en lo referente a algunas atmósferas de teclado y algunos arpegios tortuosos de la guitarra. Como es  de esperar a partir de las referencias mencionadas más atrás, la rica y ambiciosa ilación de los diversos motivos y atmósferas abrazan grooves de inspiración jazzera. Eso sí, la aureola gallarda propia del paradigma prog-sinfónico se extiende incansablemente como un imponente manto para dirigir las minuciosamente garbosas interacciones entre los instrumentos. El tercer tema del disco se titula ‘Temple Siege’ y empieza con una amable triangulación de piano, bajo y guitarra, la cual sondea el camino a seguir antes de decidirse por instaurar el cuerpo central. Dicho cuerpo comienza con una delicadeza sigilosa que deja traslucir algo de su latente esplendor mientras da vuelta a su serenidad inicial, mas no habrá de pasar demasiado tiempo antes  de que ese esplendor salga al frente y asuma la dirección del viraje expresionista que ha de marcar la segunda parte. Es ahora cuando el bloque instrumental se regodea ingeniosamente en la instalación de una variopinta ingeniería de micro-caleidoscopios temáticos que se mueven a sus anchas a través contrastadas atmósferas y esquemas rítmicos complejos. Es un viaje incansable desde las estepas de GENTLE GIANT hasta las de SHYLOCK pasando por las de FINNFOREST y de GENESIS (fase 71-73): es todo un cénit del disco, sin duda, un viaje musical de grandilocuentes dimensiones que tiene éxito total en su misión de capitalizar las ambiciones preciosistas del tema precedente. 

El cuarto tema del álbum, titulado ‘Hibernation Man’, tiene una sección prologar caracterizada por un talante pastoral en clave meditabunda, un recurso de sutil preparación para el arribo de un más intenso despliegue de sonoridades progresivas que, en lo esencial, resulta ser una síntesis entre los dos temas precedentes. La presencia de los teclados, por su parte, se hace más relevante en varios pasajes del incisivo retablo sonoro desde donde se encuadra esta pieza de 10 minutos. Hay un pasaje relativamente extenso donde el grupo explora atmósferas lánguidas para el encauzamiento de una espiritualidad contemplativa: es aquí que el quinteto crea nexos entre PINK FLOYD y ELOY. Todo deriva fluidamente hacia un epílogo misterioso y abstracto. A punta de explorar los vértices cósmicos del estándar prog-sinfónico, el oyente recibe de parte del personal de SARCOPHAGUS NOW un testimonio de su habilidad para gestar refinadas y convincentes texturas donde la musicalidad se impone de una forma delicada y, a la vez, contundente. Llegamos al final del repertorio de la mano de ‘Osmosis’, a la sazón, la pieza más extensa del disco con sus 13 minutos y pico de duración. Desde el mismo punto de arranque, la vitalidad y la luminosidad se instauran como las coordenadas bajo las cuales el grupo diseña sus ideas melódicas y proyecta el modo de interacción para sus instrumentos. Los impactos de los pasajes más pletóricos y juguetones de las piezas #2 y #3 despliegan aquí unos ecos sonoros muy sólidos en lo que respecta a los diversos parajes melódicos y las atmósferas que se van sucediendo con solvente gracilidad. Algunos solos de sintetizador y de órgano que entran a tallar por aquí y por allá reflejan un sentido muy exquisito de la agilidad, mientras que la mayoría de los solos de guitarra se enfila hacia enclaves melódicos muy bien fijados, cuidando mucho que el virtuosismo (evidente y exigido) no sobrepase los límites trazados por el esquema grupalmente armonizado entre los cinco compañeros de viaje. Hay un par de pasajes muy a lo GENTLE GIANT que se manifiestan como los momentos más ágilmente tensos de la ambiciosa arquitectura multitemática de este perfecto broche para tan colorido y tan refinado disco.


El nombre del ensamble SARCOPHAGUS NOW y el título de su disco “Sarcophagus Now” han de ser anotado en lugares prioritarios de nuestras próximas investigaciones melómanas pues en el repertorio de éste se nos ha brindado un estupendo catálogo de señoriales y eclécticas sonoridades progresivas donde los afanes retro se alimentan de un impulso renovador. Una muy grata sorpresa ha supuesto para nosotros descubrir a esta nueva voz progresiva sueca.


Muestras de “Sarcophagus Now”.-
Claw Of Crab (Part 2): https://sarcophagusnow.bandcamp.com/track/claw-of-crab-part-2
Temple Siege: https://sarcophagusnow.bandcamp.com/track/temple-siege

Friday, January 04, 2019

LAKTATING YAK: nuevo bestiario Zeuhl para la escena progresiva contemporánea



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar al grupo estadounidense LAKTATING YAK, el cual presume de ser el primer y único ensamble de música progresiva Zeuhl de Houston: su disco de debut “Origin Of The Yak” salió al mercado en la primera semana del último mes del pasado año 2018 como una producción independiente, en formato exclusivamente digital. El grupo es joven y emergente pero desde ya deja señas inconfundibles e innegables de su claridad de ideas estéticas a la hora de establecer su propuesta musical. El filudo esquema sonoro de LAKTATING YAK es gestado por el colectivo de Charles Anderson [violín y percusión], Tobin Armstrong [bajo], Charlie Bryan [guitarra], Ángel García [batería, canto y efectos], Danny Kamins [saxofones alto y barítono] y Édgar Quintana [saxofón tenor]. La línea Zeuhl de los LAKTATING YAK apela en buena medida al corte machacón y el talante dramático de unas composiciones que ostentan un auténtico talante oscurantista, pero no se limita a obedecer pautas Magmianas sin más, sino que también utiliza artilugios del jazz-rock, la psicodelia pesada, el avant-metal y las experimentaciones sórdidamente refinadas de unos DOCTOR NERVE dentro de su esquema estilístico general. Este disco instaura continuamente una aureola de inquietud siniestra donde los espíritus de la catarsis y de lo tanático se funden o alternan mientras se desarrolla el repertorio contenido en este álbum que ahora comentamos. A lo largo del disco, el sexteto contó con las colaboraciones ocasionales de Henry Anderson al digeridoo y de Jocelyn Tara Hunt al canto. El concepto del disco tiene una orientación ritualística y gira en torno a los yaks, bóvidos de pelaje lanoso, nativos de las montañas de Asia Central y el Himalaya. En relación con su actitud serena y la abundante leche de las hembras de la especie, ellos acompañan y confortan a los exploradores que se encuentran en las circunstancias más difíciles. Aunque el origen de los yaks es desconocido para los mortales, los sherpas nepaleses de la zona del Himalaya preservan una leyenda sobre dicho origen que se remonta a miles de años atrás. Esta leyenda es el foco para la música compuesta para este disco. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de “Origin Of The Yak”, ¿vale?


La obertura del álbum se titula ‘Summoning (Of Yak)‘ y dura un minutos y segundos, consistiendo en una serie de efectos de didgeridoo y sonidos digitales en crescendo. Su función consiste en, lo cual abre las puertas de par en par para el arribo de ‘Invokation Of The Yak Pt.1’, pieza que comienza en clave sigilosa aunque el oyente atento se percata de inmediato de que se trata de una falsa calma la que reina en las primeras instancias de este tema en cuestión. De hecho, el ensamble no tarda mucho en situarse en un posicionamiento volcánico donde lo terrorífico, los estruendoso y lo surrealista confluyen en una única energía sonora. Para el último minuto y medio, el violín emerge como dueño exclusivo de la escena apropiándose de unas ceremoniosamente oscuras líneas cuya relativa parquedad no es óbice para que se imponga un ambiente siniestro de manera perversa: música de fondo para el arribo de un monarca siniestro. Acto seguido, llega el turno de ‘The Errorist’, tema caracterizado por un cierto predominio del talante mecanicista (casi a lo krautrock) con algunas oportunas irrupciones de arrebatos arrolladoramente neuróticos. Con la inserción de aires arábigos en un crucial momento exultante, la pieza completa la esquematización de su indomable majestuosidad surrealista y oscurantista. En el pasaje final, el fragor baja un poco para que se luzca un hermoso solo de saxo alto, el mismo que termina envuelto por un arrebato global final para la coda. ¡Todo un cénit del álbum, sin duda! Con la dupla de ‘Tsak Of The Yak’ y ‘Stampede Of Yak’ tenemos 7 ½ minutos más de arrebatos exquisitos. En el caso de ‘Tsak Of The Yak’ tenemos una interesante alternancia entre pasajes líricos y otros típicamente tormentosos, haciéndose eco de la pieza precedente en su ingeniería sonora. Lo que suena aquí es un estupendo híbrido de los paradigmas de UNIVERS ZÉRO, HONEYELK y SLEEPYTIME GORILLA MUSEUM. En el caso de Stampede Of Yak’, el grupo nos brinda un delirio jovial que se sitúa a medio camino entre lo jocoso y lo fantástico, asumiendo un gran dosis de influencias mediterráneas en el armazón melódico gestado para la ocasión. Algo que tal vez  se podía sospechar tras la introducción percusiva.  Imaginemos que existe una partitura perdida procedente de las sesiones de grabación del primer disco de AREA y que ésta fue recuperada por la gente de POIL después de haberse puesto a escuchar música de los SAMLA MAMMAS MANNA y de FRANK ZAPPA (etapa 69-72) por ocho horas seguidas. Bueno, pues así suena este quinto tema, al cual consideramos como otro punto crucialmente climático del repertorio.

‘Hidden Yak Fantasy’ nos sitúa en territorio nuevo pues el grupo decide hacer aquí una exploración de su faceta más serena. Sin dejar atrás lo grisáceo y lo siniestro, el grupo maneja una atmósfera etérea y muy lírica mientras reincide en la creación de esquemas melódicos de fuerte influencia mediterránea. La inclusión de algunos interludios ingrávidos y nebulosos aportan un aura de inquietante misterio cuyo sentido está en aportar diversidad al asunto temático, no en quebrar el lirismo reinante. El disco concluye con ‘Invokation Of The Yak Pt. 2’, pieza cuyo ceremonioso prólogo ya nos pone en alerta: los platillos y el didgeridoo crean un cómplice ambiente de expectativa, todo un enorme contraste con lo plasmado en el tema precedente. La arquitectura global de la pieza se sostiene sobre la insistencia metódica de unas cadencias sombrías que, finalmente, se convierten en el sostén básico de un desmadre embrujador cuya explicitación de infames delirios asienta un majestuoso ejercicio de sonoridades sádicas y tenebrosas en una especie de fiesta macabra. Todo esto fue “Origin Of The Yak”, uno de los discos más sorprendentes de la vertiente avant-progresiva que han surgido en el pasado año 2018, y justamente durante sus últimas instancias. La conclusión a la que llegamos es que este grupo llamado LAKTATING YAK ha de ser tomado muy en serio y merece que se le siga la pista, al menos, de parte de quienes gusten de las vertientes más aventureras y sórdidas del polícromo universo del rock progresivo. Este disco de debut que dura poco más de media hora encapsula una excelente propuesta musical cuya explosiva y majestuosa extravagancia adorna, desde el arte del sonido, cualquier bestiario emergente de la psique humana. 


Muestras de “Origin Of The Yak”.-