Thursday, January 31, 2019

Filtros y matices nuevos para la avanzada progresiva francesa de parte de THE ORVALIANS



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Con un poco de retraso comentamos aquí el disco del grupo francés THE ORVALIANS, el cual se titula 
“The Great Filter” y fue publicado a mediados del mes de junio del año 2017: esta tarea se hizo al unísono por el sello mexicano Azafrán Media y el sello francés Baboon Fish Label. Los integrantes de THE ORVALIANS son Ludal Le Chacal [teclados y voz], Captain Flappatak [batería y voz], Thybo [guitarra y voz] y Fabien De Kerbaleck [bajo y voz]. El proceso de grabación del material que conforma “The Great Filter” tuvo el gran beneficio de que Udi Koomran (uno de los ingenieros y productores más solicitados en el área del prog vanguardista) se hiciera cargo del proceso de masterización. Los orígenes de THE ORVALIANS se remontan al año 2014, cuando tres músicos fundadores de la banda Zeuhl RHÙN se asociaron con Le Chacal para seguir una relativamente similar línea de trabajo por las arenas de la música avant-progresiva pero con una paleta más amplia de recursos sonoros y enfoques compositivos a fin de desarrollar una propuesta más ecléctica y más aguerrida que la practicada por el grupo antes mencionado. El grupo incluye elementos stoner y post-rockeros a su particular hibridización de Zeuhl, rock-in-opposition y jazz-rock contemporáneo (en la línea del punk jazz). Veamos ahora los detalles del repertorio contenido en este disco. 




Durando 7 ¾ minutos, ‘Mother Of Your Fears’ abre el álbum con la inicial instauración de un enfoque sonoro árido y ácido, apelando, además, a una agilidad neurótica para permitir que el nervio rockero en curso pueda llenar de fuego a la visceral ingeniería que el cuarteto arma con impoluta musculatura. Todo se encauza hacia un recurso de autoconstricción para elaborar una atmósfera contemplativa que, en vez de conformarse con reposar bajo un manto de sosiego, se explaya en una estepa de tensa calma donde se nota que hay una energía oscura a punto de emerger en cualquier momento. Dicho y hecho: a instantes de llegar a la frontera del sexto minuto, todo estalla en un nuevo y definitivo despliegue de vitalidad siniestra para el armado del magnífico epílogo de esta canción inicial. Un gran impacto de entrada, sin duda. A continuación llega el turno de ‘Elephants Are Charging’, una canción particularmente densa donde la robusta extravagancia de los cambios de ritmo y la inquietud exacerbada exhibida en el desarrollo temático marcan la pauta de exuberancia oscurantista que bien nos hace recordar a un híbrido de ETRON FOU LELOUBLAN y MAGMA con peculiares ornamentos stoner y post-rockeros que entran a tallar en ciertos pasajes. Los siguientes 16 minutos del repertorio están ocupados por la dupla de ‘If’ y ‘The Dirty Song’. ‘If’ es una canción que se apoya en varios pasajes de su esquema multitemático en grooves y compases de inspiración militar: su estructura básica apuntala con persistente convicción climas grisáceos con un talante prioritariamente machacante, usando diversos grados de presión a lo largo de los variados pasajes que se van sucediendo. Los cánticos creados para la ocasión se basan en los paradigmas de MAGMA y WEIDORJE mientras que algunos arreglos de guitarra y de la dupla rítmica parecen remitirnos, simultáneamente, a los paradigmas de PRESENT y MASSACRE. En cuanto a ‘The Dirty Song’, ésta apela a una actitud serena e introspectiva en la elaboración de las secciones cantadas que dan inicio y cierre a la canción, además de un foco temático bien definido. Ello es momentáneamente interrumpido por un intermedio instrumental donde se impone una crudeza exquisita en la que confluyen las influencias de los ya mencionados PRESENT, KING CRIMSON y GUTBUCKET. Todo un cénit del álbum, sin duda.


   

‘Whoze’ comienza con un recurso de densidad minimalista y tétrica antes de que los primeros arrebatos rockeros exploren mecanismos de muscular expresividad con un amplio carácter surrealista. Este momento es breve pero resulta vital a la hora de impulsar el viaje jazz-progresivo que se ha de armar para el primer cuerpo central de la pieza en cuestión: es justamente aquí que el personal de THE ORVALIANS apela a su faceta más exquisita. Un segundo cuerpo central comienza con un motto perpetuo muy en línea del paradigma Zeuhl para crear un efectivo aire de expectativa: a partir de allí, se arma un nuevo esquema de gráciles musicalidades jazz-progresivas. Cuando llega el turno de ‘Zugunruhe’, el grupo se dedica a elaborar un ejercicio deconstructivo de talante free-jazzero con una actitud próxima al RIO oscurantista de escuela francófona. Los dos últimos temas del disco son los más extensos del mismo: ‘Quiet Tree’, que dura 12 ½ minutos, y ‘Wrong Way’, que dura 11 minutos. ‘Quiet Tree’ se apoya en cierta medida en la misma ingeniería estructural con la cual se había trabajado en la composición de ‘The Dirty Song’, o sea, una priorización de espacios expresivos gráciles con estratégicas irrupciones de recursos robustos y áridos en el ínterin. Opera aquí un cruce de post-rock Crimsonizado, jazz-rock y psicodelia de tenor space-rockero, todo ello dentro de una amalgama progresiva que se siente, a la vez, vibrante y sugerente. ‘Wrong Way’ se remonta hacia una densidad espiritual más abundante que la ya mostrada en ‘Quiet Tree’, e incluso se puede decir que el esquema melódico destila una calidez muy especial en medio de los obvios regocijos con expresiones propias del discurso avant-progresivo (en especial el bajo, que parece sacado de un disco de MAGMA o de PRESENT). El asunto suena a un intermedio entre las atmósferas electrizantemente lánguidas de GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR y los KING CRIMSON de la fase 73-74, y ello repercute en el hecho de que el cuarteto conquiste una cima de majestuosidad musical. Tras pasar la frontera del sexto minuto, el swing se torna un poco más complejo y la energía expresiva se torna más tensa mientras el cuerpo central se enrumba hacia un crescendo crucial. Lo que viene a continuación es una dialéctica de deconstrucción y reconstrucción del motif central bajo la guía protagónica de un muy estruendoso bajo y con la complicidad de una batería totalmente resuelta a elaborar sus propios ejercicios de formas libres. La coda se resuelve con grisáceos retazos de sintetizador que parecen simbolizar la disolución de algo. ¡Qué bien que el repertorio culmine con una exploración sonora así de climática!


Todo esto fue “The Great Filter”, un disco estupendo y complejo que lamentamos haber descubierto tan tarde pero bueno, es mejor tarde que nunca. THE ORVALIANS nos han sorprendido muy gratamente con esta propuesta musical que enriquece y tonifica la escena progresiva francesa en sus vertientes más oscuras. Esta idea de fusionar Zeuhl y RIO con un enfoque ecléctico que es muy receptivo de las vanguardias rockeras de las dos últimas décadas ha funcionado muy bien en manos de estos señores. Totalmente recomendable.


Muestras de “The Great Filter”.-

Quiet Tree: https://theorvalians.bandcamp.com/track/quiet-tree

Monday, January 28, 2019

THE WRONG OBJECT: siempre más allá de las manadas


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Muy ocupada ha estado la gente de THE WRONG OBJECT, el fabuloso colectivo belga integrado por Michel Delville [guitarra y guitarra sintetizada], Marti Melià [saxos tenor y bajo, y clarinete], François Lourtie [saxos tenor y soprano], Antoine Guenet [teclados], Pierre Mottet [bajo] y Laurent Delchambre [batería, percusiones y sampleos]. Lo decimos porque este grupo, uno de los más notables en el mundo entero dentro de la avanzada jazz-progresiva, nos ha complacido enormemente con “Zappa / Jawaka”, su disco tributo a FRANK ZAPPA de fines del recién fenecido año 2018,  y ahora nos brinda “Into The Herd”, su nuevo disco con material propio. La verdad que este grupo se hizo extrañar bastante desde aquella ocasión en la que publicó su maravilloso álbum “After The Exhibition” (2016). Pues bueno, este nuevo disco no se queda muy a la zaga que digamos, y, de hecho, se puede decir que tiene a su favor la circunstancia de que apuesta por un esquema sonoro más robusto, lo cual favorece el realce del siempre sólido esquema de trabajo grupal. Es decir, si ese disco del año 2016, el grupo creó un perfecto equilibrio entre belleza, densidad y vigor, ahora en este nuevo disco hay un cierto predominio del vigor, pero no para quitar espacios a los otros dos factores sino para dar un nuevo empuje a la belleza así como para avivar nuevas llamas de densidad. Con la producción de Off Records y el apoyo de MoonJune Records, este sexteto comandado por Delville ha de lanzar al mercado oficialmente este disco en el próximo 22 de febrero, pero en este blog damos la primicia a nuestros lectores ahora mismo. Adelantamos que “Into The Herd” nos parece tremendamente fascinante y desde ya apunta muy alto hacia la tabla de posiciones de nuestras preferencias progresivas y afines del año 2019 cuando aún no termina el primer mes del mismo, pero... en fin, mejor es pasar ya a los detalles del repertorio, ¿vale? 



Durando poco menos de 4 ¼ minutos, la homónima pieza inicial exhibe inicialmente un groove poderoso y extrovertido cuya cadencia se siente particularmente filuda por la robusta amalgama de bajo y teclado. Al poco rato, el groove se torna lento al modo de una misteriosa parsimonia que sitúa al desarrollo temático en un punto intermedio entre el oscurantismo travieso y la densidad misteriosa. Los saxos elaboran una fuerza de carácter crucial a la hora de afianzar la atmósfera central de la pieza. Luego sigue ‘A Mercy’, un tema muy pero que muy señorial que nos remite tanto a la tradición de los WEATHER REPORT (etapa de sus tres primeros discos) como al modelo más actual de LED BIB, con algunos toques Soft-Machineros a lo largo del camino. Para cuando llega el momento del lucimiento de la guitarra, su solo parece centrarse en una remodelación Canterburiana del paradigma Hendrixiano; el siguiente solo de piano eléctrico sí se ciñe a un patrón Canterburiano más “puriusta”, por decirlo de alguna manera. Este tema es el fondo perfecto para cuando la melancolía muestra su faz más aguerrida... y enfatizamos que su señorío sónico es hermoso y está magistralmente esquematizado. Con la dupla de ‘Rumble Buzz’ y ‘Another Thing’, el ensamble se dispone a ampliar sólida y decisivamente el espectro expresivo de su genialidad colectiva dentro del esquema de trabajo planteado para el presente disco. Así, el primero de estos temas mencionados se enfoca en un tempo de 5/4, primero con una vigorosa expresión de alegría, luego con un talante más mesurado que coquetea abiertamente con lo otoñal aunque sin dejar soltar del todo su fulgor inherente. Tenemos aquí un híbrido entre la faceta parsimoniosa de los momentos más elegantes del jazz-rock Zappiano y el elemento más circunspecto de los SOFT MACHINE (71-73). Una tercera sección aún más parsimoniosa en 6/8 nos lleva a una dimensión más grisácea del estándar jazz-progresivo mientras se prepara el terreno para que la coda retome el jolgorio inicial.

Por su parte, el tema de título aparentemente vulgar ‘Another Thing’ exhibe una peculiar combinación del estándar de NUCLEUS y del modelo Crimsoniano (fase 70-71), basándose primordialmente en una priorización de lo ácido y lo tenso. Tras una simpática entrada de los saxos a la hora de anunciar el motif central, el desarrollo temático mantiene su riqueza mientras los músicos van dando rienda suelta a sus tributos respectivos dentro del excelso y explosivo pago grupal.  En la alternancia entre los momentos de abierta musculatura y los de etérea esbeltez se crea una perpetua luminosidad dialogante de parte de todos los instrumentos partícipes. El último duelo de saxofones irradia una incandescente neurastenia que es marca de la casa.¡¡Dos temazos como la copa de un pino ‘Rumble Buzz’ y ‘Another Thing’!! Sin duda que su secuencia expone un apogeo totalizante y decisivo para el repertorio de “Into The Herd”. ‘Filmic’ se sitúa en el ecuador del repertorio de “Into The Herd” y lo hace para establecer una cálida muestra de interconexión entre la majestuosidad del tema #2 y la compostura vigorosa del tema #3: calidez no exenta de sus buenas dosis de extravagancia progresiva, las cuales se basan en una ingeniosa fusión del estándar del Canterbury (NUCLEUS, SOFT MACHINE post-72) y el ZAPPA de la primera mitad de los 70s. El sexto tema del disco es el más largo del mismo con sus 9 minutos de duración y se titula ‘Mango Juice’. Su primera se acción amplía generosamente el explayamiento de su temperamento lacónico que se deja encapsular por una atmósfera sombría, la misma que incluso asume ciertos matices tenebristas, eso sí, con una conveniente sutileza. Ya en una segunda instancia, el bloque sonoro se vuelve más cáustico y rudo dado que se posiciona en un porte psicodélico. La tercera y última sección vira hacia una jovialidad vivaracha en base a un delicioso motif en 7/8 que rinde un nuevo homenaje a la herencia del Canterbury. ‘Many Lives’ hereda algo de la cordial exuberancia de la parte final del tema precedente pero la reviste de una envolvente serenidad: eso sí, el bloque sonoro todavía se siente robusto, pero se nota que ahora la espiritualidad que brota es más grácil. El compás inusual sobre el que se construye ayuda mucho a preservar la exquisitez de los efluvios melódicos tan hábilmente edificados para la ocasión. ‘Ship Of Fools’, a contrapelo de la pieza precedente, se enfila hacia un vigor rockero explícito y macizo: es un tema muy marchoso donde el virtuosismo de la logística performativa es empleado con precisión a la hora de manejar los aspectos más complejos de la composición y los solos de ambos saxofones. El inesperado giro hacia lo misterioso en la fase epilogar bajo la guía de la guitarra (¡qué hermoso solo!) es un detalle muy fino. 



Se encarga de cerrar el álbum ‘Psithurism’, pieza cuyo espíritu celebratorio se encapsula a las mil maravillas dentro de un swing sumamente complejo bajo un ecléctico enfoque de punk jazz y psicodelia progresiva. La ingeniería musical proyectada para esta estupenda pieza que no llega a completar los cuatro minutos de duración es el broche perfecto para un repertorio excelente. “Into The Herd” es un disco maravilloso que confirma por enésima vez a THE WRONG OBJECT como un ensamble musical que siempre sabe situarse más allá de cualquier manada: los Sres. Delville, Melià, Lourtie, Guenet, Mottet y Delchambre han concretado una labor de gran alcurnia para la escena jazz-progresiba del presente año 2019. ¡¡Recomendable al 500%!!

Saturday, January 26, 2019

LA STPO retoma algunas viejas huellas de su excelsa esencia avant-progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos un placer enorme – y siempre es enorme con este grupo – de reseñar un disco del ensamble avant-progresivo francés LA STPO (versión resumida del nombre LA SOCIÉTÉ DES TIMIDES À LA PARADE DES OISEAUX); esta vez se trata de un ítem titulado “L’Empreinte”. Publicado en el último día de octubre del pasado año 2018 por vía del sello mexicano Azafrán Media con el apoyo de Musea Records, “L’Empreinte” es una recopilación de grabaciones viejas: el tema #2 está registrado en una actuación en vivo de laño 2009 mientras que los otros tres datan de sesiones de grabación realizadas en los años 2009, 2010 y 2011. En el caso de la larga composición ‘Les Liquidateurs’, ésta fue terminada de grabar en el año 2012 y apareció primeramente en un LP del año 2015; la edición fue de 300 ejemplares bajo el mando del sello In-Poly-Sons. Los temas primero, tercero y cuarto fueron mezclados por Seb Lorho en el estudio Passage à Niveaux entre los años 2010 y 2012, mientras que el segundo fue mezclado por Morgan Daguenet en el Studio Mirbeau en el año 2010. El personal permanente en los cuatro temas que integran este disco está integrado por Pascal Godjikian [voz y letras], JimB [guitarra y voz], Patrice Babin [batería y percusión] y Chistophe Gautheur [sintetizador, clarinete y voz]. Los demás partícipes son Benoît Delaune [bajo y cello en un tema], Guillaume Dubreu [bajo, cello y trombón en tres temas], Johann Mazé [trompeta y flauta de émbolo en dos temas] y Eric Roger [trompeta en un tema]. El carácter históricamente fragmentario del repertorio de este disco se traduce, casi como por arte de magia, en un conjunto muy cohesivo de manifestaciones maduras del espíritu de radical aventura artística que LA STPO siempre tuvo como norte ideológico dentro del mundo del rock de vanguardia. Otro asunto que ha mantenido ocupada a la gente de LA STPO en el año 2018 fue la reedición en CD y en vinilo de su segundo trabajo “Les Explositionnistes”, original del año 1995, por vía del sello alemán E-Klageto. Pero bueno, veamos ahora los detalles de “L’Empreinte”, ¿vale?


Durando poco menos de 14 minutos, ‘Offre Spéciale De Lancement De La Chute’ abre el repertorio del disco y sus pasajes iniciales nos abren ya un mundo de perturbadoras sutilezas disonantes con una amalgama de teclado, percusión tonal, guitarra y canto farsesco. Poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto, la dupla rítmica establece una cadencia cuasi-tribal sobre la cual se arma y se eleva un motif situado a medio camino de los paradigmas de HENRY COW y de KING CRIMSON, pero con un talante todavía relativamente sigiloso. El bajo ocupa un rol protagónico en medio de la amalgama global de los instrumentos partícipes hasta que se cede su lugar al cello, que es cuando el encuadre instrumental se sitúa en un osadísimo esquema de trabajo donde confluyen el nervio dadaísta del RIO y el fulgor desconcertante del free jazz; es aquí que el grupo crea una especie rara de agresividad sónica que se encapsula bajo una logística delicada. Suena paradójico pero resulta así, especialmente cuando el vocalista alterna susurros, narraciones y aullidos. Poco a poco, la batería sale al frente de la escuadra instrumental, dirigiendo con pulso férreo el crescendo que se va armando hasta cerca del final. La primera parte de la coda está inspirada en una atmósfera asiática que algo tiene de sombría, mientras que la parte final consiste en un reprise de un motif impetuoso previo. Con el arribo de ‘La Vallée Des Empreintes’, el grupo exhibe un vigor expresivo más frontal en el punto de partida, aunque persiste esa lógica de los quiebres inesperados y los contrastes desafiantes que conforma el núcleo vital del estilo radical de LA STPO. Las erupciones de delirantes neurosis posmodernas se encauzan como pueden a través de las irrupciones disruptivas de pasajes más crípticos en los que predomina una tensión interna que deja entrever algo tétrico en su subsuelo. Esta vez, los metales ocupan un lugar central en la mayor parte de los pasajes ilados en una teatralidad meticulosamente caótica. ‘30 000 Fois’ establece una ingeniería disruptiva muy similar a la de la pieza precedente, pero esta vez hay una magnificación muy lúcida de los aspectos sombríos y siniestro, lo cual hace que el espíritu de esta pieza se sienta incluso trágico. Hay un pasaje a mitad de camino donde la instrumentación de batería, bajo, sintetizador, guitarra y vientos evoca una suerte de apocalipsis industrial. Acto seguido, el asunto deriva a un nuevo ejercicio de neurosis psicopatológicamente jovial; la cosa parece ahora un cabaret del Limbo donde la orquesta está integrada por músicos de jazz que acaban de terminar series de mil horas de escucha de DOCTOR NERVE, FRANK ZAPPA y ETRON FOU LELOUBLAN. Una vez que la delirante jovialidad deja paso a un misterioso sortilegio, se arma un epílogo cuya función es la de exorcizar a los viejos fantasmas de la razón para que se mantengan bien alejados de nuestras confundidas conciencias. 

La maratón del disco está en la pieza de casi 28 minutos de duración que se titula ‘Les Liquidateurs’, la cual cierra el disco con la más pletórica exhibición de exquisitas neurosis y majestuosos dadaísmos. Hay seis secciones que totalizan la estructura multipartita de esta magna exposición: ‘Alarms / Layers Of Protection Bursts’, ‘Instructions To The Liquidators Bursts / Theme / Bursts’, ‘Running’, ‘Hesitation’, ‘Horror Bursts’ ‘Death Of The Liquidator’. Se trata de una suite dedicada a los liquidadores de Chernobyl y Fukushima. Un efecto de sirena y un punzante tsunami de percusiones, guitarra y bajo conforman la sección prologar de esta pieza que combina lo furioso, lo épico y lo siniestro dentro de unas continuas y diversas pulsaciones deconstructivas donde lo progresivo se sumerge íntegramente en la simple idea de aventura. Un segundo momento está marcado por efluvios de narraciones y ornamentos percusivos en base a unas cadencias que tienen algo de mecanicista y algo de etéreo. Recién poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto emerge una canción propiamente dicha, la misma que está construida en clave de matrimonio tripartito entre el RIO, el rock industrial y el no-wave: no es una sección muy extensa pero sí sirve para iluminar el sórdido edificio musical que se va construyendo con un sarcástico fulgar. Una siguiente canción baja un poco el nivel de impulsividad en la cadencia para trasladarse a un área contemplativa, aunque pronto se hace un poco más intensa con el fin de trasladarse a un terreno surrealista donde el jazz-rock y el RIO se funden en una llama audaz dentro de una dramática hoguera musical. Los momentos de silencio que entran a tallar sirven para purificar en momentos estratégicos un fulgor expresivo que necesita mantenerse purificado. Alrededor de la frontera del minuto 13, el grupo elabora una nueva sección, que es muy breve, donde se combinan estándares de NAKED CITY y KING CRIMSON, coqueteando abiertamente con el paradigma del punk jazz. Una siguiente sección se adentra en un minimalismo abstracto cuyos vórtices y matices sonoros irradian una aureola de tanática inquietud: el terror está allí, latente, como algo que derruye a su objeto de interés sin llegar a aterrorizarlo frontalmente. Con otras secciones que transitan entre el dominio de las percusiones tonales, el imperio de brochazos procesados de guitarra y la preeminencia de capas de sintetizadores, el grupo sigue elaborando diversos paisajes del mundo desolado por las hecatombes industriales. Un pasaje de metales que emerge tras pasar por la frontera de los 24 minutos y medio adquiere un inconfundible talante elegíaco: su actitud no es tanto de homenaje como de airado desencanto. Una vez desvanecida dicha elegía, persisten efectos de guitarra y sintetizador que flotan como ominosas nubes de fatalidad en el firmamento de la humanidad: así las cosas, los ecos de la elegía pasada se traducen en el testimonio de una destrucción definitiva y un hundimiento en la nada absoluta. Todo está consumado.



La experiencia de “L’Empreinte” ha sido exigente, desafiante y, a fin de cuentas, bastante gratificante, al menos, para los melómanos progresivos que no le hacen ascos a las vertientes más deconstructivas del ala vanguardista del género. Este disco, tal como lo señalamos en el primer párrafo de la presente reseña, no es una exhibición de material nuevo, pero sí nos muestra a LA STPO (LA SOCIÉTÉ DES TIMIDES À LA PARADE DES OISEAUX) como una entidad muy peculiar que siempre es capaz de crear nuevas capas de rebelde creatividad dentro del mundo avant-progresivo de estas últimas tres décadas. La excavación arqueológica de estas composiciones que se recogen en“L’Empreinte”  ensalza efectivamente a LA STPO como un grupo dueño de una excelsa visión experimental del rock progresivo. ¡Recomendable al 500% para los melómanos más acuciosos!


Muestras de “L’Empreinte”.-
Les Liquidateurs: https://lastpo.bandcamp.com/track/les-liquidateurs

Thursday, January 24, 2019

La venganza de FRANK ZAPPA a través de la lupa de THE WRONG OBJECT



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos una ocasión melómana de presentar un hermanamiento entre la vanguardia rockera paradigmática estadounidense y la vanguardia contemporánea belga, un hermanamiento en forma de tributo: nos estamos refiriendo al homenaje que el sexteto belga THE WRONG OBJECT rinde al inmortal FRANK ZAPPA en el disco “Zappa Jawaka”. Este ítem fue publicado en el 23 de noviembre del pasado año 2018. La alineación de este ensamble liderado por Michel Delville [guitarra eléctrica y guitarra sintetizada GR09] se completa actualmente con Marti Melià [saxo tenor y clarinete], François Lourtie [saxos tenor y soprano], Antoine Guenet [teclados], Pierre Mottet [bajo] y Laurent Delchambre [batería, percusiones, objetos y sampleos]. Delville, Guenet, Melià y Lourtie se turnan en las intervenckiones vocales que aparecen en casi todos los temas integrados en este disco que ahora tenemos en nuestras manos. Delville ya nos había brindado una labor parecida como integrante de MACHINE MASS en el disco de tributo a JIMI HENDRIX “Plays Hendrix”, publicado a mediados del año 2017.  Todos los temas de este álbum que ahora tenemos en nuestras manos fueron grabados por Maxime Wathieu en el Studio 5, ubicado en la localidad de Lieja, siendo luego mezclados y masterizados por Pierre Vervloesem en el Studio Fiasco. La labor de este último proceso fue posible gracias a los aportes que tuvieron lugar durante una campaña de crowdfunding, la cual finalmente rindió muy buenos frutos. El legado fonográfico del maestro FRANK ZAPPA, quien nos dejó hace 25 años y pico, es muy inmenso, así que el sexteto tuvo que escoger una selección muy concisa de una cantidad muy reducida de álbumes clásicos del heterodoxo músico nacido en la localidad de Baltimore pocos días antes de la Nochebuena de 1940: “Waka Jawaka”, “200 Motels”, “Hot Rats”, “Over-nite Sensation”, “Zoot AlluresApostropheUncle Meat”, Chunga’s Revenge” y Sleep Dirt”.


Todo empieza con ‘Wonderful Wino’, un tema manejado con un swing agresivo cuyo medio tiempo permite a la filuda energía rockera en curso gozar de espacios de frescura y respiro. La verdad que la cosa suena muy al modo de un intermedio entre el JIMI HENDRIX del primer álbum y los LED ZEPPELIN del segundo bajo una ingeniería primordialmente basada en un jazz-rock pletóricamente ácido. El segundo tema de este disco es el primero de los popurrís que forman parte del repertorio de este álbum: en este caso, se trata de ‘Mr. Green Genes / King Kong’. Tras una sección inicial que combinaba lo sigiloso con lo burlón, emerge un pasaje ágil y colorido desde el cual se abren espacios para sucesivos solos de los saxofones tenor y alto, y la guitarra, la misma que aprovecha su momento de lucimiento individual para gestar recursos de incendiario punche. En una segunda instancia, bajo la guía dividida entre el piano eléctrico y la batería, el ensamble gestiona y amplifica un bloque temático exquisito dentro de un clima de neurótica festividad. El momento del solo de piano eléctrico es simplemente magistrales: Guenet exorciza a las mentes de CHICK COREA y GEORGE DUKE y las fusiona bajo el manto de una luminosidad renovadora. Las dos siguientes piezas homenajeadas son la imponente ‘Big Swifty’ y la traviesa secuencia de ‘This Town Is A Sealed Tuna Sandwich / The Sealed Tuna Bolero’. La primera de ellas es replanteada en una síntesis de poco más de 4 ½ minutos a través de un vitalismo que permite al motif prologar y al jam subsiguiente adquirir un aura un poco menos tensa, a la par que el ensamble se preocupa por preservar la densidad esencial del ítem original. En el caso de  ‘This Town Is A Sealed Tuna Sandwich / The Sealed Tuna Bolero’, los aires de cinismo y socarronería son ampliados con la inclusión de algunos matices tenebrosos al asunto, pero el resultado no se traduce en una remodelación oscurantista de la versión original sino en la asignación de un esquema sonoro más árido para el desarrollo temático. Así las cosas, el grupo se da el lujo de ampliar un poco la reciedumbre musical propia de la idiosincrasia  Zappiana. 

El otro gran popurrí del disco es ‘Apostrophe / Chungas Revenge’, cuya majestuosa vitalidad extiende sus ecos hasta la dupla ‘Wedding Dress Song / Handsome Cabin Boy’. El primero de estos ítems que hemos mencionado comienza con un aire de ácida distinción para lo que originalmente era una exhibición de power trio, siendo así que al pasar a su segunda instancia, elabora una atmósfera señorial un poco más cercana a la versión original. Más que una real segunda instancia, en el fondo se trata de una continuación del groove predominante con un giro melódico engarzado allí con impoluta fluidez. En el caso del segundo de estos temas, éste tiene la misma agilidad pero su punche es más mesurado, lo cual se debe en buena medida a la soltura tan jovial que destila la dupla rítmica. Son tremendamente prístinas las líneas trazadas por la protagónica dupla de saxos durante la primera sección, mientras que en la segunda es el piano eléctrico quien marca la pauta para el desarrollo temático nuclear: es aquí donde el asunto se torna un poco más intenso hasta el punto de llegar a un clímax bastante revelador antes de que el ensamble retome la fineza del motif inicial. En medio de ellos se sitúa ‘Sleep Dirt’, el cual resulta ser el momento más distinguido y cálido del álbum. El piano eléctrico tiene la misión principal de llenar espacios mientras los saxos y la guitarra alternan pasajes de hermanamiento para centrar el motivo principal y otros en los que se sueltan en exhibiciones de destaque particular, todo ello mientras la dupla rítmica ejerce una musculatura moderada para el swing global. Una de las composiciones más bellas del inmortal maestro ZAPPA recibe aquí un respetuoso tributo. El broche final para el disco llega de la mano de uno de los himnos más emblemáticos del descaro Zappiano: ‘I Am The Slime’. El grupo replica y capitaliza el groove funk-rockero del ítem original y le brinda una fuerza flamante y una lozanía fulgurosa: por enésima vez, el piano eléctrico de Guenet se convierte en una fuente de energía sonora sublime, no sin que antes fabrique Delville el que tal vez es su solo de guitarra más contundente del álbum. 

Como conclusión sintética, catalogamos a “Zappa Jawaka” como una exquisita labor de amor musical a un genio inolvidable de la experimentación y el eclecticismo dentro del rock. La gente de THE WRONG OBJECT se ha lucido bastante bien en este tributo. Todavía cabe recalcar que este grupo se ha encontrado en un estado de gracia creativa en estos últimos tiempos pues a inicios de este mismo año 2019 estrenará su nuevo disco con material propio a ser titulado “Into The Herd”. Pero bueno, centrándonos en “Zappa Jawaka” como corresponde a la presente reseña, lo definimos como un disco recomendable al 200%, tanto para los fanáticos de ZAPPA como para los seguidores de la actual escena jazz-progresiva europea, un área donde THE WRONG OBJECT es una figura imperial.

Monday, January 21, 2019

KARMAMOI: un nuevo día para el gran mundo progresivo italiano


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Con bastante entusiasmo presentamos al grupo italiano KARMAMOI por motivo de su recientemente publicado nuevo disco, el cuarto hasta la fecha. Se titula 
“The Day Is Done” y su publicación tuvo lugar en el último día de noviembre del 2018, por vía del sello Sonicbond. Hoy por hoy, el grupo gira en torno al dúo del guitarrista-cantante Alex Massari y el baterista-teclista Daniele Giovannoni. En este disco, la logística musical se completa con la presencia permanente de la cantante y letrista Sara Rinaldi, las intervenciones ocasionales de Emilio Merone (piano y sintetizador en un par de temas), Luca Uggias (piano en un par de temas), Lara Bagnati (flauta en el tema #1), Geoff Leigh (flauta en el tema #2), Alessandro Cefalì (bajo en tres temas) y Colin Edwin (sí, el mismo bajista de PORCUPINE TREE, en otros tres temas). Se trata de un disco conceptual que se centra en el trágico evento de la Torre Grenfell, más específicamente, en la historia de dos niños sirios (uno sobreviviente del horrible incendio, el otro, no) que llegaron a Londres con sus familias en busca de un lugar estable para huir del infierno de la guerra... solo para toparse con otro infierno, éste producto del infortunio por causa de la negligente administración pública de una ciudad que los acogió con la promesa de un paraíso seguro. En líneas generales, podemos decir que el enfoque estilístico de los KARMAMOI condensa influencias de GENESIS, PINK FLOYD (etapa 73-77), CAMEL, el paradigma neo-progresivo de unos MARILLION y unos PENDRAGON, además de algunas confluencias con las bandas compatriotas H2O, TAPROBAN y LOGOS. 


El disco se abre con la pieza que da título al álbum, ‘The Day Is Done’, que ocupa un espacio de casi 7 minutos. Su estructura de balada sinfónica nos remite a esa etérea calidez plagada de melancolía contemplativa que, de por sí, ocupa un lugar importante en el ideario histórico de CAMEL así como en varias facetas del legado de GENESIS. Comenzar así el álbum significa que el grupo nos quiere poner al tanto del dramatismo inherente a su concepto general desde el mismo punto de entrada. ‘Take Me Home’ ocupa los siguientes 8 ¾ minutos del repertorio y lo hace planteando un enfoque musical más sofisticado donde la aún reinante ceremoniosidad se reviste de una luminosa magnificencia. Las calculadas variaciones de ambientes y esquema rítmico garantizan que la suntuosidad del desarrollo temático realce el vigor expresivo contenido dentro de la muy refinada ingeniería sonora diseñada para esta canción en particular. Hay un pasaje donde sobresale la guitarra eléctrica en el que se notan sin tapujos las influencias de PINK FLOYD. Las intervenciones de la flauta añaden un colorido volátil a partir de sus estilizadamente gráciles líneas, las cuales crean una antítesis interesante frente a los parametrados fraseos de la primera guitarra. ‘Portrait Of A Man’, la tercera canción del álbum, es la más extensa del mismo con sus más de 11 minutos de duración. La relativamente larga sección prologar instrumental elabora una aureola de majestuosa languidez muy al estilo de unos PINK FLOYD modernizados a través del filtro de PENDRAGON, pasando luego a una sección cantada que agiliza un poco las cosas tanto en lo rítmico como en lo atmosférico. Una vez asentada con certeza esta sección, lo que sigue en adelante es una refinada ilación de pasajes típicamente sinfónicos en los que las orquestaciones de los teclados y los solos de guitarra van sustentando un bloque melódico consistente y bien delineado. A poco de pasada la frontera del séptimo minuto, el ensamble retoma el motif del prólogo, lo cual marca definitivamente el sendero a seguir en el largo y ceremonioso epílogo cuyo fulgor melódico reposa mayormente en las capas y bases armónicas de los teclados. La parca coda armada por dos sintetiadores que hacen converger sus sedosas suavidades transmite una serenidad absorbente. 

‘Getaway’ se encarga de suceder a la maratónica tercera canción exhibiendo en primera instancia un solvente vigor rockero sobre un medio tiempo, pasando luego a un ambiente más parsimonioso mientras el filo rockero se incrementa. Con la dupla de ‘Running Through The Lands’ y ‘Your Name’, el grupo sigue ahondando en sus pautas de claridad melódica y predomonio de la atmosférico en la elaboración de los motivos creados para cada ocasión. La relativamente breve canción ‘Running Through The Lands’ (dura poco menos de 3 minutos) es una balada evocativa donde la combinación de cnto e instrumentación gesta una expresión de mística vulnerabilidad. En el caso de ‘Your Name’, por su parte, tenemos la mayor exhibición de punche rockero del álbum, empezando con el hecho de que en buena parte de su desarrollo temático se impone un compás vivaz y extrovertido. El groove nos remite una cruza bien equilibrada entre el ne-prog y el retro-prog: a mitad de camino emerge una variante rítmica que incluye algunos momentos articulados sobre un 5/4, pero en realidad se trata de un puente hacia una segunda sección en la que el ensamble regresa de lleno a sus recursos de más absorbente ceremoniosidad. Volvemos así a las herencias recibidas de las canciones primera y tercera. Cuando llega el turno de ‘Mother’s Dirge’, nos topamos con la otra canción ambiciosamente extensa del álbum (de hecho, solo es medio minuto más breve que ‘Portrait Of A Man’). En esta canción ya la que le precede tenemos la concreción del clímax decisivo y rotundo del repertorio de “The Day Is Done”. En el prólogo de ‘Mother’s Dirge’ tenemos un arrojamiento rockero bastante muscular, algo que desaparece pronto cuando la primera sección cantada se arma bajo un halo contemplativo y sobre un compás lánguido. Eso sí, la ingeniería sonora se siente muy potente. A poco de pasar la frontera de los 5 ½ minutos, el ambiente general transita hacia un momento de reposo introspectivo marcado por el dueto de voz y piano. No se trata de un pasaje muy largo pero sí cumple cabalmente con su función de tránsito hacia una retoma de los recursos de vigor rockero que le precedieron, incluso notándose un incremento en la garra expresiva. El breve epílogo del álbum llega de la mano de ‘Lost Voices’, un ejercicio de sonoridades etéreas donde parece fabricarse un puente entre el post-rock y el space-rock dentro de un contexto sinfónico: parece mentira que en tan poco tiempo (menos de 75 segundos) se pueda crear un campo de expresión solventemente cargado de eclecticismo estructural. 




“The Day Is Done” bien puede ser caracterizado como uno de los discos más bellos y agradables que se han hecho en el área del sinfonismo moderno durante el pasado año 2018. Solo nos queda agradecer a los Sres. Massari y Giovannoni, los comandantes de KARMAMOI, por todo el deleite que nos brinda escuchar este disco a través de todos y cada uno de sus detalles sonoros. Realmente tiene la luminosidad de un nuevo día para la perenne tradición del rock progresivo italiano.


Muestras de “The Day Is Done”.-

Take Me Home: https://karmamoi.bandcamp.com/track/take-me-home
Your Name: https://karmamoi.bandcamp.com/track/your-name
Mother’s Dirge [vídeo-clip]https://www.youtube.com/watch?v=O1fCd1VrLcw

Friday, January 18, 2019

Música progresiva para las estrellas de parte de ARMONITE




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión se da el turno para comentar “And The Stars Above”, la más reciente entrega fonográfica del dúo italiano ARMONITE, conformado por Jacopo Bigi [violines acústico y eléctrico, viola, ukulele y flautines] y Paolo Fosso [piano y teclados]. Su publicación tuvo lugar en la última semana de mayo del pasado año 2018 por vía del sello Purple Pyramid. Se trata de la tercera placa fonográfica del grupo tras “Inuit y “The Sun Is New Each Day”, que datan de los años 2000 y 2015, respectivamente. Como vemos, han pasado muchos años entre el primer disco y el segundo, pero parece que ahora las labores de creación musical se han estabilizado un poco más para este dúo formado en el año 1999 como cuarteto, junto al bajista Andrea Bacchio y el baterista Gabriele Rossi. Lo que pasó es que el cuarteto se disolvió muy poco tiempo después de grabar su primer disco y pasaron algunos años hasta que Bigi y Fosso quisieran reformar el grupo, preservando el nombre del mismo con el permiso del dueño, que era el baterista. Con la gracia otorgada, los renacidos ARMONITE estaban dispuestos a potenciar su propuesta prog-sinfónica ecléctica a todo dar, y tras un segundo disco que fue muy elogiado en su momento, nos brinda este disco tercer que también ha tenido muy buena recepción en las redes progresivas, incluso mayor. Nos hacemos eco de este entusiasmo, lo declaramos pro adelantado. Para el repertorio contenido en este disco que tenemos en nuestras manos, el dúo ha contado con una abundante cantidad de colaboradores como son los bajistas Colin Edwin (sí, el mismo de PORCUPINE TREE) y Alberto Fiorani, los contrabajistas Giacomo Lampugnani y Gianmarco Straniero, los bateristas Corrado Bertonazzi, Emiliano Cava y Jasper Barendregt, y los cellistas Marcello Rosa y Gabriele Montanari. Además, también han aportado labores al canto Maria Chiara Montagnari y la niña Diletta Fosso. Para los conciertos, el dúo debe ampliarse a cuarteto con la adición de una dupla rítmica.



Con la dupla inicial de ‘The March Of The Stars’ y ‘Next Ride’ disfrutamos de una pletórica exhibición de radiantes musicales por un espacio de 7 ¼ minutos. ‘The March Of The Stars’ comienza con una breve cantata cuyos gráciles efluvios se sostienen sobre un vitalista dueto de piano y violín, pasando luego a un cuerpo central muy intenso y, a la vez, muy festivo, el mismo que nos remite a una especie de cruza entre THE ENID e ISILDURS BANE. Por su parte, ‘Next Ride’ despliega una brillante excursión sinfónica sustentada sobre un groove de cercanía jazz-rockera mientras el guitarreo desarrolla un poderoso punche rockero (un poco al estilo de STEVE HACKETT) y los arreglos de los teclados y el violín apelan a una mezcla de claridad lírica y vibraciones psicodélicas. Con la emergencia de ‘District Red’, el ensamble se dedica a explorar ambientes fusionescos de inspiración mediterránea con afinidades electrónicas que emanan tanto de los teclados como de la secuencia rítmica. Volvemos al terreno de los ISILDURS BANE en clave más futurista, pero como si se tratara de la  remodelación de un interludio perdido de la época de los tres últimos discos de los PORCUPINE TREE. ‘Plaza De España’, como bien sugiere su nombre, apela a aires hispánicos para desarrollar su núcleo temático. A medio camino entre el legado académico de ISAAC ALBÉNIZ y el sinfonismo estilizado de XII ALFONSO, la pieza utiliza elementos de los folclores castellano y flamenco para diseñar su muy atractiva y señorial ingeniería melódica. El piano es el instrumento protagonista dentro del bien nutrido armazón instrumental. Cuando llega el turno de ‘Clouds Collide’, el oyente empático se encuentra hechizado por la encrucijada sónica entre AFTER CRYING (etapa 1992-6) y KATE BUSH (etapa 1985-9). Las ágiles irradiaciones del pizzicato del violín y de los ornamentos percusivos empapan de refrescantes gotas de rocío al motif dibujado por el piano. Llega el turno de ‘Blue Curaçao’ y el ensamble vuelve a explorar su faceta más muscular dentro de un sinfonismo que combina a las mil maravillas lo envolvente y lo extravagante. El esquema rítmico es lo suficientemente sofisticado como para adquirir una agilidad majestuosa mientras la garra rockera y el vigor del violín garantizan que se preserve el gancho de principio a fin. 

‘By Heart’ se caracteriza por instaurar un señorial bloque armónico sesudamente inspirado por estándares románticos e impresionistas donde el violín (casi siempre, duplicado por la guitarra eléctrica) asume la labor líder del desarrollo temático. El asunto es que el bloque rítmico es programado, y eso ayuda a darle un aspecto tecno-ambient al asunto: algo así como si ANTHONY PHILLIPS hubiese creado una partitura de fondo para un drama televisivo utilizando músicos de cámara junto a teclados y una caja de ritmos propios de los discos de PETER GABRIEL de los 90s. ‘Freaks’ es, en lo esencial, una pieza donde los ecos y los fantasmas  de AFTER CRYING e ISILDURS BANE vuelven a imponer su ley, esta vez para recrear un ámbito sombrío y ceremonioso, aunque para nada falto de energía. Funciona no como fondo para un amorfo espectáculo circense sino como una observación abstracta de lo que significa ser un freak desde la óptica de la cámara impresionista. La dupla de ‘By The Waters Of Babylon’ y ‘The Usual Drink’ sirve para  que el dúo y sus compañeros de viaje sigan regodeándose en sus polivalentes recursos estilísticos mientras incorporan matices renovadores. En el caso de ‘By The Waters Of Babylon’ tenemos la que tal vez sea la pieza más hermosa del repertorio, absorta en una espiritualidad reflexiva desde la que se proyecta una dulce calidez. Por su parte, ‘The Usual Drink’ se adentra en rincones aún más profundos de la psique para retratar la aureola misteriosa y desconcertante de sus recovecos más ocultos, aunque no con un talante inquietante sino intimista. Las partes en las que se destaca el violín nos suenan a esos momentos en que este viaje se hace a paso firme mientras que aquellos donde se luce el piano en solitario se reflejan los momentos en los que detenemos a pensar sobre lo que hemos estado viendo. ‘What’s The Rush?’ ofrece un abierto contraste frente a la serie de las dos piezas precedentes para exhibir un robusto ejercicio de sinfonismo moderno, haciendo gala de una peculiar estilización en lo referente a los desarrollos melódicos en curso. ‘Ghosts’ pone el broche de oro al repertorio oficial de “And The Stars Above haciendo una especie de síntesis de los climas predominantes de las tres primeras piezas del álbum, haciéndolo en torno a un bloque temático que parece heredar algo del particular legado de GOBLIN. Hay algo de fantasmal en algunos sonidos de teclado y arreglos corales, pero la pieza es más misteriosa que terrorífica en sí; ante todo, se hace sentir una claridad melódica  bien llevada por un punche rockero revestido de imponente exquisitez.



Tras el repertorio oficial disponemos de dos bonus tracks: ‘A Playful Day (For String Quartet)’ y ‘The Fire Dancer (For Piano Solo)’. Ambas piezas están diseñadas para mostrar la faceta académica de la visión musical de ARMONITE de una forma más desnuda: la primera de ellas se caracteriza por una disposición otoñal mientras que la segunda despliega una vivacidad otoñal con ribetes de calor veraniego. Un tránsito de lo contemplativo a lo festivo. Todo esto es lo que nos ha ofrecido en este bellísimo disco que es “And The Stars Above”, un excelso muestrario de prog sinfónico con ambiciosos fulgores eclécticos y bien definidos vestigios caleidoscópicos. ¡De lo mejor que ha brindado Italia a la escena progresiva internacional! El colorido de la oferta progresiva de ARMONITE expresa un generoso derroche de creatividad melódica: es realmente música para las estrellas y para todo el cosmos que nos acoge y protege desde toda su inmensidad.


Tuesday, January 15, 2019

FAR CORNER: el arte de correr riesgos y volver a lo grande al escenario avant-progresivo




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Una de las más gratas sorpresas para el público progresivo en el pasado año 2018 fue el regreso de la banda avant-progresiva estadounidense FAR CORNER al mercado fonográfico con el disco titulado “Risk”, uno de los más celebrados en las redes progresivas. Qué maravilla que este grupo asentado en Wisconsin (Milwaukee), que en su momento fue elogiado como una nueva gran figura dentro del legado del rock-in-opposition de inspiración francófona, se haya dado abasto para volver al ruedo fonográfico después de 11 años de ausencia: su segundo álbum “Endangered Species” data del año 2007, sucediendo al homónimo disco debut del año 2004. El disco que ahora reseñamos fue publicado en el día 9 de noviembre del 2018 por vía del sello Cuneiform Records (al igual que los dos anteriores) y desde ya adelantamos que muestra una frescura y una grandilocuencia muy peculiares, las mismas que reconocemos de sus inolvidables primeros discos. “Risk” fue grabado en diversas sesiones que tuvieron lugar entre los años 2008 y 2011, lo cual demuestra que el grupo se ha mantenido escondido, no se disolvió. Se grabó material extra en otras sesiones entre los años 2013 y 2015, todo ello bajo la responsabilidad principal de Maske en lo referente a la producción y la ingeniería de sonido. También colaboraron en la ingeniería de sonido y la posterior masterización de este nuevo material Jim Reith y Justin Perkins. Con la alineación conformada por William Kopecky [bajos], Dan Maske [teclados, percusión, trompeta y trombón], Angela Schmidt [cello] y Craig Walkner [batería], los FAR CORNER vuelven al ruedo con todo. El cuarteto contó con la colaboración del violinista Jerry Loughney en varias instancias del álbum. Todos los temas de“Risk” fueron compuestos por Maske con la excepción de ‘Laboratory Missteps’, que es de la coautoría de Schmidt y Kopecky.



Vamos al material del disco en sí. La relativamente breve pieza Unapproachable (dura poco más de 2 minutos) pone en marcha las cosas con una aureola de expectativa plenamente terrorífica, valiéndose de los falsos inicios de la dupla rítmica para instaurar una atmósfera cortante, eso sí, muy estilizada en el sentido de que establece una abierta lealtad a los paradigmas de UNIVERS ZÉRO y de PRESENT. Todo termina con el sonido de los pasos de alguien en un bosque, pues es obvio que está pisando hierba. ¡Qué inicio tan impactante! Pues bueno, el segundo tema del álbum se titula Fork’ y cumple con la función de dejar soltar la extroversión magníficamente tensa que el grupo siempre ha ostentado como su leitmotiv. Mientras los teclados asumen su rol protagónico dentro del inquietante armazón melódico en curso  la par que llena los espacios propios del groove de la dupla rítmica, el cello se da abasto solventemente para encontrar espacios para su lucimiento dentro de la muy rígida y ágil arquitectura musical. Este insólito hermanamiento entre lo Emersoniano, el paradigma de GOBLIN y la rudeza señorial de unos PRESENT rinde excelentes frutos en esta pieza que, a su manera, se erige en el verdadero punto de arranque del disco. Con la dupla de Flim Flam Man y Myopia, el ensamble se dedica a seguir sacando lustre a su sistemático oscurantismo alimentado por una extraña mezcla de vitalismo y angustia. En el caso de Flim Flam Man’, disfrutamos de un realce del factor Emersoniano mientras se da también una aproximación seria al elemento Crimsoniano (en una suerte de combinación de su esencia de la fase 73-74 con la del nuevo milenio). Si bien esta pieza hereda directamente el nervio del segundo tema del álbum y se sustenta sobre un swing más intenso y más sofisticado, la expresión de fortaleza sónica tiene algo de comedido a fin de no ahogar los muy relevantes aportes del cello. Casi podríamos afirmar que la ilación de Fork’ y ‘Flim Flam Man’ constituye un cénit continuado para la primera mitad de este álbum. Por su parte, Myopia’ exhibe un ágil ejercicio de hibridización entre las dos piezas precedentes mientras observa la realización de una ingeniería musical crecientemente señorial. De hecho, el aumentado protagonismo del cello y el vigor tan majestuosamente árido mostrado por la dupla rítmica permiten al talante obviamente siniestro del esquema melódico en curso adquirir algo de fulgor... por paradójico que suene. Su final rotundo y tajante ayuda mucho a reforzar esta percepción.


  

Past Deeds, Present Treacheries, tema que dura poco menos de 8 minutos, se caracteriza por afianzar y reforzar los recursos de grisáceo misterio y crepuscular enigma que el ensamble tiene bien metidos dentro de su esencia estilística. Los predominantes aires oscurantistas que habían adquirido diversos matices de musculatura y extroversión en los tres temas precedentes ceden ahora el paso a una actitud contemplativa y comedida, que no a lo oscuro en sí mismo. Ello sigue latiendo con inquietante vigor como una fuerza dispuesta a eclosionar en cualquier momento pero los colores y retazos pintados por los teclados y las cuerdas crean un paisaje musical donde se asegura que lo latente habrá de permanecer escondido e inactivo. Sin duda, tenemos aquí otra cima creativa dentro del álbum. ‘The Chickening’, por su parte, añade algunos acentos jazz-rockeros al retornado vitalismo oscurantista que el grupo perpetra en esta ocasión. Algunos detalles jazz-progresivos ya se habían hecho notar en Past Deeds, Present Treacheries, pero ahora éstos tienen una presencia más fuerte. La dupla de la miniatura ‘Fireplay’ y ‘Laboratory Missteps’ nos lleva desde un simple efecto ambiental de alguien sirviéndose un trago en medio de un entorno maquinista donde parece que se está gestando una hecatombe hacia un esquema musical bastante extrovertido cuya aureola de siniestro jolgorio da la impresión de que estamos siendo testigos de un momento particularmente risueño dentro de un gozoso aquelarre. El talante modernista de la pieza está realzado por el machacón groove elaborado por la batería mientras los teclados crean unos trucos y efectos más cercanos al space-rock que a lo que se suele esperar del RIO. Otra pieza particularmente ambiciosa dentro del repertorio de este disco es ‘Summit’, la cual comienza ostentando una prestancia lírica bastante envolvente, muy cercana al discurso del jazz mientras preserva el ropaje progresivo. En la manera en que el cello llena los espacios señalados por el piano y en la manera en que la dupla rítmica se asocia con señorial sobriedad están las claves para que esta pieza, llena de misterio en su armazón melódico, se mantenga firme sobre un suelo reflexivo. A mitad de camino, bajo la guía del bajo, el grupo hace virar la pieza hacia un temperamento inquietante y sórdido, realmente sórdido. El crescento que arrastra al bloque instrumental hacia un clímax maligno, y de allí a una coda engañosamente serena, completa la labor con adecuada precisión y rigurosa determinación. ‘SolonEye’ es un hermoso aunque inocultablemente trágico dueto de piano y cello que bien puede servir como la coda para la coda de la pieza precedente: hay un nexo lógico entre los enfoques expresivos de ambas secciones del álbum.



‘Oracular Intent’, pieza que dura poco más de 6 ½ minutos, se encarga de devolvernos a las estepas más ágiles y esferas más gráciles del ideario estético de los FAR CORNER. Una vez más ocupa el bajo un lugar especialmente protagónico dentro del bloque general, y una vez  más, la energía expresiva que se expande en la triangulación de bajo, teclados y batería sirve de eficaz sustento para imprimir una notable fuerza de carácter al desarrollo temático en curso. Hay algunos aires arábigos en ciertos pasajes de piano; también cabe notar el uso de acentuaciones marciales en algunas labores del baterista, lo cual ayuda a crear un poco de tensión a lo que en realidad es un muy predominante colorido. Sí, aquí tenemos el tema más alegre del disco. Los últimos 10 minutos y pico del disco están ocupados por la dupla de la miniatura ‘Night Of Odds’ (otro juego de efectos de sonido donde se plasma algo de misterio en un ambiente mecánico) y ‘Alea Ludere’, y con eso recibe el repertorio su apropiado broche de oro. ‘Alea Ludere’ sintetiza los aspectos más directamente densos y siniestros de la voz grupal con la convicción y la elegancia de siempre. UNIVERS ZÉRO sigue siendo un referente vital para la inspiración musical de la banda, y teniendo en cuenta también los elementos de avant-jazz que hay en juego aquí, podemos notar también afinidades con ARANIS y KRONOS QUARTET. Los contundentes golpes finales del ensamble y el efecto en reversa de cierra redondean a la perfección el aura de exquisita extravagancia destilada a lo largo y ancho de esta pieza. Fueron un lote de más de 62 minutos de grandeza avant-progresiva lo que nos brindó la talentosa gente de FAR CORNER: el grupo dio un gran salto hacia esta fase de resurrección, o mejor dicho, el fin de la hibernación para su sendero musical, una apuesta de alto riesgo que rindió grandiosos frutos. “Risk” es uno de los discos más intensos e inspirados que han emergido de la producción art-rockera que tuvo lugar en el pasado año 2018.


Muestras de “Risk”.-
Fork: https://cuneiformrecords.bandcamp.com/track/fork