Thursday, August 13, 2020

CORPORESANO: una nueva montaña emerge en el valle atemporal de la tradición sinfónica italiana



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de presentar a un más que interesante grupo nuevo dentro de la escena progresiva italiana: nos referimos a CORPORESANO, quinteto integrado por Lorenzo Ussoli [teclados y coroz], Francesco Marchina [voz y coros], Simone Sandrini [guitarras], Giordano Porta [bajo] y Marco Dolfini [batería, percusión y coros]. El grupo en cuestión publicó su homónimo disco de debut por vía del sello Mellow Records; más específicamente, a inicios de marzo del pasado año 2019. Bastante tarde llega esta reseña, pero bueno, la cosa es que los elogios que expondremos en base a nuestro deleite durante la escucha atenta de este álbum son genuinos. El grupo en cuestión se formó en el año 2015 y dos de sus integrantes, Marchina y Dolfini, son integrantes del excelente grupo jazz-progresivo MOOGG. En cuanto a CORPORESANO, su línea de trabajo está netamente focalizada en la recuperación del sinfonismo de primera generación, con un fuerte énfasis en la claridad melódica. Teniendo en cuenta cuán fuerte es la presencia de los teclados en los desarrollos temáticos y cuán predominantes son las atmósferas contemplativas tanto en los bloques instrumentales como en los arreglos vocales, podemos advertir las influencias de LOCANDA DELLE FATE, LE ORME, IL CASTELLO DI ATLANTE, y ya por el lado de la tradición progresiva británica, CAMEL y GENESIS. También hay confluencias estilísticas con sus compatriotas de ERIS PLUVIA. Bueno, pasemos ahora a los detalles del repertorio de "Corporesano", ¿vale?


Con la dupla inicial de ‘Alle Porte Di Zion’ y ‘Labirinti Retorici’, el grupo tiene poco menos de 12 ½ minutos para mostrarnos de qué va su propuesta musical. ‘Alle Porte Di Zion’ pone el arranque para el disco con un clima de balada sinfónica que se mueve muy bien dentro de las áreas introspectivas hacia las que se enfilan el encuadre melódico y el groove lento. Durante el interludio precedente al último coro, los matices Floydianos del solo de guitarra complementan fehacientemente al armazón señorial de las capas de teclado. ‘Labirinti Retorici’ reclama un nivel más abundante de energía expresiva, aunque todavía se mueve a través de aguas parsimoniosas en su esquema rítmico durante sus dos primeros tercios. Se nota que se ha generado aquí un mayor nivel de sofisticación progresiva en los arreglos instrumentales creados para la ocasión, lo cual resulta sumamente idóneo para la exaltación sinfónica sobre la que se habrá se sostener el glorioso epílogo de esta canción. ‘Nel Bozzolo’ regresa al clima de balada Para su primera mitad, y lo hace con una aureola ceremoniosa que se siente envolvente y ensoñadora. Ya en su segunda mitad, un diferente motif emerge para organizar un groove jazz-progresivo bastante suave: la relativa sencillez del desarrollo melódico se beneficia bastante con los inteligentes matices creados por el piano eléctrico. Nos hubiese gustado que esta canción durara un poco más, pero es que ahora llega el turno de ‘Statim Vivus Fierem’ – la segunda pieza más extensa del álbum con sus 9 ½ minutos de duración –, una oportunidad para que el ensamble se disponga a explorar las aristas más fastuosas de su propuesta musical. Hay un aire de misterio en la ingeniería melódica dentro al de la cual se mueve esta etérea canción, lo cual se aplica tanto a las entrañables cadencias del cuerpo central como al solemne preludio (marcado por un arreglo coral en clave de barítono). Hay un interludio instrumental en clave jazzera con moderados tonalidades reggae que permite a la pieza entonar un cierto aire travieso dentro de su extensa estructura.    

‘Sulle Rive Del Fiume Giordano’ es lirismo en su estado más puro de introversión, siguiendo de cerca las huellas de la canción precedente (en lo referente a la búsqueda de una nueva expresividad fastuosa) así como las de la que abrió el álbum (en lo referente a la creación de una espiritualidad contemplativa). De hecho, es en su sección final donde la banda explora efectivos recursos de densidad sonora para llevar al lirismo romántico del inicio hacia un fulgor renovador. ‘Lupo Solitario’ se caracteriza por centrarse en lo romántico y darle un colorido manerista muy especial, el cual se advierte no solo en la labor del piano sobre la que se focaliza el desarrollo melódico sino también en el vigor que emplea el baterista para ornamentar el parsimonioso esquema rítmico. La guinda de esta tarta la pone el espléndido solo de guitarra del final, el cual combina la intensidad expresiva de un Latimer y el espíritu mágico de un Hackett. ‘Onda Inarrestabile’ emerge para establecer un ejercicio de alternancias entre pasajes lentos y otros más intrépidos, aunque siempre manteniendo la pulcritud melódica. El solo de sintetizador que entra a tallar durante el primero de los interludios en 7/8 ostenta un encanto muy peculiar; cómo no, también hay un espacio reservado para otro fenomenal solo de guitarra para el epílogo. Nos vamos acercando al cierre del disco con la sucesión de ‘La Zavorra Inutile’ y ‘Lo Spirito Della Montagna’. La primera de estas canciones sigue una dinámica similar a la de ‘Onda Inarrestabile’ con una dosis un poco menor de exuberancia pero también con un mayor despliegue de agilidad en los pasajes más diligentes. Por su parte, ‘Lo Spirito Della Montagna’ establece un groove agil de una manera realmente sistemática; ya no se trata de un recurso de variación sino del núcleo central del desarrollo temático. Se puede advertir ciertos matices folclóricos en algunos de los pasajes más veloces. ‘I Venti Dell’Inverno’ no es tan solo el tema más largo del álbum con sus casi 10 minutos de duración, sino que también es el que le da el punto final. Recogiendo la siembra de la canción precedente en los momentos instrumentales más intensos, también lleva al disco a su máxima expresión de iluminación romántica en las diversas secciones cantadas.   


Casi una hora y cuarto de bella y evocadora música prog-sinfónica, esto es lo que se nos ha exhibido a lo largo y ancho del repertorio de “Corporesano”; el colectivo de CORPORESANO merece ser muy tenido en cuenta en nuestro seguimiento de las nuevas voces que se suman a la preservación del ideal del rock artístico. Este disco se destaca como una nueva montaña que brota dentro del valle de persistente creatividad prog-sinfónica italiana.


Muestras de “Corporesano”.-

Sunday, August 09, 2020

PSEU: un magnifico secreto avant-progresivo desde Francia, entre 1978 hasta 1983


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

 
Hoy echamos una mirada a la escena progresiva francesa de fines de los 70s e inicios de los 80s. Proveniente de la hermosa ciudad de Burdeos, la banda PSEU se suscribió a un híbrido de jazz-prog y Zeuhl, llegando a registrar material de estudio en forma de maquetas en diferentes sesiones de los años 1981 y 1982, pero nada de esto llevó a la concreción de un contrato de grabación, por lo que el colectivo nunca tuvo un disco propiamente publicado de manera oficial en el mercado fonográfico durante su tiempo de vigencia. La cosa hubiese seguido así de no haberse dado la iniciativa de los hermanos Payssan (los co-líderes de MINIMUM VITAL), quienes conocían este material, de convocar al sello galo Musea Records para que editara este material en formato digital. ¿Y cómo lo conocían? Pues resulta que quien fue baterista de PSEU pasó muy pronto a las filas de un grupo llamado CONCEPT donde estaban los susodichos hermanos (antes de rebautizarse como MINIMUM VITAL). Pues, en fin, la publicación de esas maquetas se concretó en el año 2004 con un CD titulado simplemente “Pseu”, con un total de 7 piezas, y es así como esta retrospectiva puede ser posible. El grupo se formó en el año 1978 en Burdeos, tal como dijimos, debutó en los escenarios a inicios de 1979 y se desintegró en el año 1983. El estilo de PSEU se enfila a lo vanguardista, cimbreando entre lo oscuro y lo celebratorio, bajo influencias de WEIDORJE, ZAO y el desarrollo de la corriente del jazz-fusión de los 70s; con esto, el grupo creaba conexiones estilísticas con sus compatriotas de ESKATON y UPPSALA, así como con los belgas de PRESENT. El quinteto que grabó los cinco primeros temas recogidos en “Pseu” estaba conformado por el vocalista-letrista Christian Coutzac, el bajista Erik Baron, el baterista Christophe “Cocof” Godet, el guitarrista Philippe “Maya” Dulong y el teclista Thierry Jardinier. Para los dos últimos, provenientes de las maquetas de 1982, el bajista era Philippe Canellas y el teclista, Pierre Delair, convocados para reemplazar a sus antecesores en un tiempo en que la banda estaba más desesperada que nunca por conseguir ese contrato de grabación que nunca llegó. En los conciertos que daban PSEU, Coutzac usaba una máscara plateada al modo de un demonio seductor que se pasea camuflado en medio de la multitud que disfruta de los avatares exuberantes de un carnaval veneciano.  
 


El disco comienza de manera muy extrovertida, con un ‘Biguine’ bien insertado en un ritmo jazz-rock bastante marchoso, lo cual no es óbice para que se introduzcan elementos de comicidad perturbada a través del clima continuamente jocoso de la pieza. Esta canción funciona, a la vez, como un homenaje a WEIDORJE y una vía de conexión con la faceta más ácida del ideario farsesco de unos ETRON FOU LELOUBLAN (etapa de sus discos segundo y tercero). Solamente dura poco más de 2 ¾ minutos, pero dice bastante en ese espacio. ‘Satno Danse’ tiene una intensidad más comedida, aunque el factor jazzero compartido por la dupla rítmica y el piano (emparentado con el modelo de WEATHER REPORT así como con el de POTEMKINE) persiste en ser el ítem más relevante para el sonido grupal. El canto de Coutzac, que está a medio camino entre Klaus Basquiz y un tenor para un ensamble Zappiano, tiene suficiente carácter como para brindar genuina oscuridad a la ágil dinámica de la instrumentación. Su espacio de 7 minutos está bien explotado pues, a pesar de que es una aureola de neurosis mesuradamente tenebrista la que dirige el desarrollo temático, la sistemática extroversión proyectada por el bloque instrumental permite también que se genere un genuino gancho musical para esta pieza en cuestión. Un cénit del álbum, así como lo es la dupla que sigue de inmediato. ‘La Ronde Du Jardinier (Simulacre / Part 1)’ elabora un sólido ejercicio de vibraciones progresivas de línea avant-garde con robustos impulsos jazzeados. En un pasaje organizado por pulsaciones marcadas por la batería y el piano, el bajista se explaya en un magnífico solo donde parece que se exorciza simultáneamente a las mentes de Stanley Clarke y John Greaves. También se abre campo en algún momento a ciertos realces de pasajes cacofónicos (con efectivos ornamentos de batería), los mismos que solo requerirían de un coro masivo de varones y féminas para parecer un homenaje directo a los MAGMA de “Mekanïk Destruktïw Kommandöh”: dichos pasajes sostienen el clímax de cierre para el tema, antes de que se engarce con el más reposado ‘Rencontre Avec Les Dévas (Simulacre / Part 2)’. Esta segunda parte tiene una conexión más estrecha con la faceta más lánguida del chamber-rock en su dimensión más oscurantista (al modo de un espacio intermedio entre UNIVERS ZERO y PRESENT). A través de la neblina sónica que tiene lugar, el piano se une a la guitarra a la hora de exponer algunos chispazos de luz, chispazos que no generan una real iluminación sino que realzan la sutil tensión del momento.   


Los tres temas que completan el repertorio del disco ocupan colectivamente un espacio de casi 35 minutos, durando cada uno de ellos entre 10 ¾ minutos y 12 minutos. ‘Vidange’ comienza marcado predominantemente por un jam jazz-rockero en 7/8, el cual proporciona un asiento de arquitectónica sofisticación para los viajes multívocos de los instrumentistas y los neuróticos soliloquios del vocalista; éstos transitan entre evocaciones ceremoniosas e invocaciones delirantes. De hecho, la intervención del frontman afecta fundamentalmente al entramado instrumental para que adopte una estrategia solemne, pero después de eso, el ensamble se aprestará en retomar el entusiasta jam en 7/8 con que se había iniciado la pieza. Curiosamente, el grupo abandona casi inadvertidamente la idea de priorizar el esquema de trabajo Zeuhl para focalizarse en una confluencia entre la exuberancia de RETURN TO FOREVER y la festiva gracilidad del jazz-prog francés de fines de los 70s (estamos pensando en los POTEMKINE del último álbum y los ZAO de los discos tercero al quinto). Solamente al final volvemos a una ambientación intensa donde lo atonal se resuelve fluidamente... y el cantante se siente feliz en emitir nuevas invocaciones enardecidas. ‘Miroir’ tiene una producción de sonido más opaca: este tema tiene un fuego más explícitamente explosivo que el precedente, aunque también es fácil de notar que persiste en esa mezcla de avant-prog y jazz-fusión con la que el grupo se da buena maña. Eso sí, hay pasajes intensos donde encontramos un impulso terrorífico (al menos, en parte), en diversos niveles de expresividad. Una vez más, el vocalista, cuyo rol es más firme aquí, colabora crucialmente con el desarrollo de este factor. Aquí notamos una confraternidad con sus compatriotas de ARACHNOID, así como una retorcida remodelación del legado de los primeros MAHAVISHNU ORCHESTRA. En fin, ‘Démascarade’ cierra el disco con un inesperado giro afirmativo hacia un jazz-rock melódico y relativamente suave, apoyado en parte por las sonoridades hipnóticas del piano eléctrico e ingeniosamente aumentado por los aportes de la guitarra solista. De hecho, en estas dos últimas piezas han sido muy profusos los fraseos férreos e ígneos de la guitarra; su presencia ha sido más protagónica que en cualquiera de los cinco temas precedentes. La delicadeza melódica del núcleo central de esta pieza no se pierde mientras el swing general aumenta en intensidad, sino que más bien, ésta pasa a un nivel más jubiloso. Como el grupo no puede con su genio, de todas maneras tiene que darle al asunto un epílogo rotundo al modo de WEIDORJE para el momento del clímax final.  ‘Démascarade’ ha funcionado como un muy buen cierre para este estupendo testimonio de las cosas interesantes que seguían perviviendo en los márgenes del underground francés con el sólido afán de mantener vivo el ideal de la música progresiva.

 


Este legado recuperado de PSEU es una banda que no debe pasar desapercibida para ningún leal amante del rock progresivo de línea vanguardista. “Pseu” es un ítem que merece un lugar privilegiado en cualquier colección fonográfica dedicada al género. En los créditos impresos en la edición de Musea Records, el grupo agradece la camaradería de grupos como UPSSALA, SOMBRE REPTILE, XALPH y los propios MINIMUM VITAL; con algunos de estos grupos compartió cartel el grupo que hoy traemos a colación. También hay menciones especiales a MAGMA, WEIDORJE, UNIVERS ZÉRO, ART ZOYD y ZAO, a quienes llaman compañeros de juerga musical. Creemos que en estas palabras finales se encapsula la descripción más perfecta de la línea de trabajo de PSEU. Gracias infinitas a este grupo por la música que creó y a todos los que participaron en la búsqueda de sus tesoros metidos en los cofres perdidos de la historia de la vanguardia rockera francesa.     
 
 
Muestras de “Pseu”.-
Satno Dance: https://www.youtube.com/watch?v=NruwV_C3_1Q
Vidange: https://www.youtube.com/watch?v=QNUoL_HwZOs


Saturday, August 08, 2020

OBSKYR: una nueva luz en la escena progresiva sueca



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar una estupenda novedad dentro de la actual escena progresiva escandinava: el disco debut homónimo del grupo sueco OBSKYR. El disco del cual hablamos fue publicado a mediados del pasado mes de abril tanto en el blog de Bandcamp del grupo como en formato de vinilo, en una tirada independiente de solo 100 ejemplares (el sello es House Of Obskyr). OBSKYR nació en Estocolmo como un proyecto del guitarrista-teclista Holger Thorsin y el bajista-teclista Petter Broman, contando con varios músicos de apoyo. Yendo a los detalles específicos de la logística sonora exhibida en “Obskyr”, Thorsin toca las guitarras eléctrica y lap steel, el piano eléctrico Fender Rhodes, los sintetizadores y la caja de ritmos, mientras que Broman se hace cargo del bajo y el piano eléctrico Fender Rhodes. Ambos hacen algo de canto con gruñidos en algunos pasajes, mientras que en lo netamente instrumental, se hacen acompañar en algunos temas por Petter Berndalen (batería), Pontus Dahlström (saxofón) y Tomas ”Dr.X” Åkvik (guitarra solista). La propuesta de OBSKYR es de un prog ecléctico donde el sinfonismo, la psicodelia, el jazz-rock y la línea Crimsoniana tienen suficientes campos de expansión para enmarañarse en una sincronía ágil y fluida. El surgimiento de este dúo tuvo lugar hace más de 10 años, aprovechando la amistad y las afinidades melómanas de sus integrantes mientras cada uno de ellos estaba involucrado en otros proyectos musicales (especialmente, en la escena metalera). Bueno, veamos ahora los detalles de “Obskyr”, ¿vale? 


La pieza inicial del disco dura 11 ¾ minutos y es la más extensa del mismo, siendo su título ‘Le Voleur’. Sus tres secciones se titulan ‘Phase I: Dead Planets Gathering’, ‘Phase II: The Whistling Stars Of The Horsehead Nebula’ y ‘Phase III: Battle Of The Space Doctors’. Tras una serie introductoria de capas de sintetizador emerge un cuerpo central punzante a medio tiempo que despliega iguales dosis de garra y elegancia. El índice temático de dicho cuerpo es relativamente sencillo, pero sabe adornarse con fluidos quiebres rítmicos en algunos pasajes, así como explotar el gancho propio de su vigor rockero, especialmente por los ornamentos que dibuja el bajo mientras los riffs de guitarra y las bases del órgano llevan sobre sus espaldas el mayor peso del desarrollo temático. A mitad de camino, el bloque instrumental descansa para que resurjan las capas sintetizadas del inicio, esta vez con una expansión más envolvente y la adición de mágicas florituras de saxofón: esta segunda sección es contemplativa e intrigante, y, de paso, asienta un terreno apropiadamente preparado para la apta retoma de la siguiente sección, la cual vuelve a la holgura del vigor rockero pero con un enfoque más macizo, abriendo espacios para la emergencia y el fortalecimiento de solos de guitarra con total naturalidad. Luego sigue la dupla de ‘Vildsvinsvisan’ y ‘The Long Eared Owl’, la cual tiene la misión de expandir los componentes sonoros que forman parte de la propuesta estilística de OBSKYR. El primero de estos temas ostenta unas vibraciones etéreas dentro de un enfoque prog-psicodélico que impulsa las vibraciones étnicas en las que se inspira la composición. Esto suena a una cruza entre la faceta más introspectiva de GORDIAN KNOT y la línea de trabajo de los legendarios DJAM KARET en sus dos últimos discos. Los diversos retazos y fraseos delineados por las guitarras hallan en la sobria labor de los teclados una figura cómplice idónea mientras los impactantes recursos percusivos se hacen sentir como un ritual de danza cósmica que enlaza a nubes y estrellas de la noche. Por su parte, ‘The Long Eared Owl’ se hace eco de estas inspecciones introspectivas para llevarlas a un terreno más cálido y luminoso, creando para la ocasión un pulcro híbrido de jazz-prog y sinfonismo, no exento de vuelos psicodélicos... eso sí, muy amables, a fin de preservar coherentemente el espíritu contemplativo de la pieza. Siendo como es un tema que se destaca por su peculiar belleza dentro del repertorio de este disco, se erige como un punto culminante del mismo, además de llenar un espacio necesario de contrapunto frente a la aureola extrovertida con la que había comenzado el álbum. 

‘Anti Shadows’ se vuelca por entero al terreno del jazz-prog y lo hace con un esquema de trabajo arquitectónico y tenso, afín a los paradigmas de los STICK MEN y de sus ilustres compatriotas de NECROMONKEY. También hay un simpático interludio breve en clave de surf rock al estilo de THE SHADOWS y THE VENTURES que sirve como ingenioso recurso humorístico. Cuando llega el turno de ‘Vise Versa’, se nota que el colectivo está contento con seguir la línea de trabajo de la pieza precedente, enfatizando el enclave arquitectónico y realzando el potencial Crimsoniano que siempre está presente en este tipo de maniobras. Coqueteando sutilmente con el math-rock y retomando las confluencias con el inolvidable legado de GORDIAN KNOT, el ensamble elabora un núcleo temático que, a pesar de su estructura tensa, se mueve grácilmente a través del espacio de más de seis minutos que tiene. Tras un interludio en el que se detiene el entramado percusivo, se arma una sección final ágil y contundente que remodela la primera sección por vía de un incremento de la musculatura sonora y una mayor sofisticación del groove básico. Otro cénit del álbum, sin duda, su majestuoso vitalismo elaborado con una sentido tan refinado del nervio rockero le hace brillar con luz propia dueña de un fulgor imponente. ‘Half Man Half Me’ se encarga de realizar un nuevo ejercicio de dinamismos jazz-progresivos entrelazados con refinadas estilizaciones sinfónicas y complejos ornamentos de tenor avant-progresivo, algo así como una cruza entre los temas #3 y #5 con una dosis extra de neurosis. El cierre del álbum llega de la mano de ‘The End And The End Again’, una pieza contemplativa y crepuscular que se apoya sobre un sereno swing jazzero. La intervención de un solo a lo STEVE VAI para darle un poco de robustez al asunto es un recurso bastante ingenioso que brinda una interesante diversidad a una pieza que se caracteriza por exhibir una espiritualidad misteriosa, la misma que en un breve pasaje estratégico recurre a instancias disonantes. Un agradable momento de despedida con una mesurada dosis de energía expresiva.

Todo esto es lo que nos ofrecieron OBSKYR con su homónimo disco debut, uno de los más interesantes y reveladores de este año. Nos complace mucho que este dúo ofrezca una nueva fuente de fulgor dentro de la siempre creciente constelación progresiva escandinava; le ha bastado un espacio de poco menos de 41 minutos para lucirlo a placer.      


Muestras de “Obskyr”.-


Thursday, August 06, 2020

EKOS y el instinto de la persistencia dentro de la actual escena progresiva mexicana

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el placer de presentar el más reciente trabajo de EKOS, uno de los nombres más notables de la actual escena progresiva mexicana: el disco en cuestión se titula “Instinto” y fue publicado el pasado 9 de febrero en CD, aunque ya estaba disponible en formato digital desde el primer día del presente año 2020. La alineación de EKOS está conformada por el guitarrista-vocalista Jesús Torres, el bajista Víctor Juárez, la teclista-vocalista Ana Camelo y el baterista Carlos Clériga. Hagamos un poco de historia: el grupo en cuestión  surgió como un grupo tributo a PINK FLOYD en el año 2005 (con nombre claramente alusivo a la épica composición ‘Echoes’ del clásico álbum “Meddle”), y fue recién en el año 2012 que el colectivo mexicano logró publicar su primer disco “Luz Interna”, con material propio compuesto desde el año 2009. La propuesta musical aquí vertida consistía en un prog-metal con ricos matices sinfónicos y algunas influencias de PORCUPINE TREE, propuesta reforzada cinco años después con el álbum “Otra Dimensión”. La alineación del grupo ya estaba asentada con las presencias de Torres, Camelo, Juárez y el baterista Ricardo Castro para el primer disco, pero en el segundo el baterista ya era Clériga. Pues bueno, ahora, con este nuevo disco “Instinto”, la gente de EKOS explora caminos y esquemas un tanto aligerados para su línea de trabajo sin perder para nada su adecuado empuje progresivo. Pasemos ahora a los detalles del repertorio aquí contenido.

 


Los 6 primeros minutos del repertorio de “Instinto” están ocupados por ‘Vuelve A Mirar’, una canción motivada por una mezcla de vigor y vulnerabilidad tanto en su desarrollo melódico como en su letra. Estableciendo una impolutamente fluida confluencia entre los matices flotantes de la psicodelia electrónica y el enfoque aguerrido prog-metal (un poco al modo de una cruza entre HAKEN y FROST), el grupo concreta un eficaz ejercicio de punche rockero con una mesurada dosis de sofisticación progresiva para iniciar el álbum. Luego sigue la dupla de ‘Fiel Obsesión’ y ‘Mi Vida En Ti’, dos canciones que ocupan conjuntamente un espacio de más de 9 minutos y permiten a la banda explorar diversas modalidades expresivas. La primera de estas canciones exhibe un dinamismo funky-jazzero cuya enérgica gracilidad es bien aprovechada para sacar filo al desarrollo melódico, el cual siempre se siente bien encauzado. El groove es realmente contagioso, siendo así que la dupla rítmica es la encargada de llevar sobre sus hombros la labor de absorber y dinamizar la fuerza de carácter de la canción. Por su parte, ‘Mi Vida En Ti’ es una balada progresiva donde confluyen el paradigma neo-progresivo de ARENA y el refinado estándar prog-metalero de los FATES WARNING de la etapa 1997-2000. Los ornamentos y bases armónicas de los teclados tienden a dar cierta prioridad a lo industrial, mientras que los guitarreos se sienten cómodos en su misión de gestar un híbrido entre los estilos de Jim Matheos y David Gilmour. El esquema melódico de esta canción es muy atractivo y nos hubiese gustado que durase un poco más, pero es que llega el turno de ‘Creando Vacíos’, que con su ambiciosa duración de casi 14 ¾ minutos, se erige como el ítem titánico del álbum. Con un empuje alturado y elegante, la sección prologar comienza con un medio tiempo emplazado por una musculatura rockera contundente, pero las cosas pronto se calman un poco para derivar hacia un esquema sinfónico de tendencia neo, una vez que llega el momento de que surjan las partes vocales. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto, la banda se proyecta hacia un grandilocuente momento de lucimiento técnico y garbo rockero (un poco al estilo de los DREAM THEATER del año 1994), aunque sin romper con el natural desenvolvimiento de la ingeniería multitemática en curso. Tal vez tenemos en este tema el mejor solo de sintetizador de todo el álbum, y cómo no, la guitarra debe también ocupar algunos espacios protagónicos estratégicos con sus riffs y solos, una vez que el grupo retoma una versión más fastuosa y prolongada de la sección cantada. ‘Creando Vacíos’ ha cumplido a cabalidad con su misión de acentuar el lado épico del ideario musical de EKOS.     

        


‘En-Contraste’ es una envolvente balada que nos lleva por el sendero Floydiano (y con algún guiño a la faceta introspectiva de PORCUPINE TREE), siendo así que la guitarra acústica se apropia del núcleo central del encuadre melódico creado para la ocasión. El aura lánguida bajo el cual se dejan arropar el canto y el bloque instrumental parece conjurar plácidas imágenes de ensueño en un momento de serena melancolía: algo pastoril y poético. A su manera, esta canción tiene su propia fuerza de carácter. Con el apto título de ‘Mi Última Voz’ emerge para ocupar los últimos 8 ½ minutos del disco, y ciertamente cierra el disco a lo grande. Su primera sección tiene un talante introspectivo, sostenido éste por un sencillo esquema melódico mientras los ornamentos de teclado completan los espacios aludidos por las escalas de la guitarra acústica; la segunda sección vira hacia un ágil momentum que lleva a la persistente atmósfera flotante de la canción hacia un luminosidad renovadora, siendo así que las capas cósmicas de sintetizador y el intenso swing de la batería operan como las columnas del bloque global. La oportuna coda minúscula de guitarra acústica redondea la faena con un lirismo preciso. Todo esto es lo que se nos brindó en “Instinto”, un disco de fina factura musical que supone un nuevo paso evolutivo para la voz propia del grupo mexicano EKOS. Nos ha gustado mucho este disco y, según nos parece justo añadir, es un muy buen pretexto para que quienes recién conocen a EKOS investiguen en su discografía íntegra. 

 
 
Muestras de “Instinto”.-
Creando Vacíos: https://www.youtube.com/watch?v=Y5vnwAtFS3I
En-Contraste: https://www.youtube.com/watch?v=JPopNUU5y8o
Vuelve A Mirar [vídeo-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=6yf28LzPM0U  


Tuesday, August 04, 2020

SOLAR CORONA, el candelabro portugués de la nueva generación prog-psicodélica



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos al grupo prog-psicodélico portugués SOLAR CORONA, el cual está integrado por Rodrigo Carvalho [guitarras y sintetizadores], Julius Gabriel [saxofón y sintetizadores], José Roberto Gomes [bajo] y Peter Carvalho [batería]. Más exactamente, presentamos su disco “Saint-Jean-De-Luz”, el cual se publicó en el Día de Navidad del pasado año 2019... por lo que ya se evidencia cuán tardía es la presente reseña. El título del disco no es caprichoso, pues el grupo grabó este disco en el Drop’In Studio, realizando sesiones en vivo dentro del mencionado local de grabación a partir de ideas a medio definir, y resulta que dicho estudio está ubicado en San Juan de Luz, comuna francesa localizada en la región francesa de Nueva Aquitania, en los Pirineos Atlánticos. El material aquí registrado consiste en jams expandidos in situ en el mencionado estudio; más adelante, los procesos de edición y masterización tuvieron lugar en el estudio C-House de Barcelos, o sea, con el grupo de vuelta al hogar, dulce hogar. Toda la producción precedente de SOLAR CORONA consistía en tres EPs y un disco titulado “Lightning One”, publicados todos ellos entre julio de 2013 y mayo de 2019 con el formato del trío y con Rodrigo Carvalho como único integrante permanente (“Innerspace”, “Outerspace” y “Specimen Days”). Ahora, con este disco que dura poco más de 59 minutos, el grupo no solo ha expuesto un esquema de trabajo más expansivo sino que, además, ha focalizado fehacientemente la madurez de su camino musical prog-psicodélico. Repasemos los logros estéticos de “Saint-Jean-De-Luz” yendo a los detalles de los cuatro extensos temas que conforman su repertorio.                   


Durando poco menos de 13 minutos, ‘Watt’ da inicio al disco con generosos despliegues de ingenio sónico y de musculatura, dejando que las imponentemente flotantes capas de sintetizador y el robusto swing de la batería edifiquen las columnas sobre las que se ha de sostener el jam en curso. Hay que esperar hasta el traspaso de la frontera del quinto minuto para que el saxo asiente bien su lugar protagónico dentro del armazón instrumental y el bajo empiece a elaborar complejas líneas al más puro estilo de HAWKWIND. De hecho, se siente aquí la influencia del grupo mencionado (época 71-73), pero con un filtro modernizado que acerca al cuarteto a las líneas de trabajo de unos RED KITE o unos CAUSA SUI, además de un punche propio del krautrock de talante cósmico (a medio camino entre ASH RA TEMPEL y THE COSMIC JOKERS). Ya a pocos instantes de llegar a la frontera del octavo minuto, el groove se torna más mecánico, lo cual significa que el vitalismo nuclear de la pieza llega a un encuadre machacante. En sus instancias finales, el epílogo de la pieza se adentra en una llanura etérea donde la asociación de las gráciles armonías de guitarra y las capas de sintetizador anuncian a la dupla rítmica que es el momento de marcar un descenso paulatino a una parca nocturnidad. Muy buen tema para abrir el álbum, y acto seguido llega el turno de ‘Lux’. La misión principal de este tema consiste en establecer un juego de pulsaciones lánguidas desde el que se impulsa un bloque general absorto en una mezcla de lo rudo con lo sofisticado; de esta forma, el tenor contemplativo de la pieza asume el adusto calibre de lo terrenal junto al brío impalpable del aire. Con todo lo otoñal que hay en este jam, la fuerza de carácter del ensamble se hace notar sin disimulo: apreciamos aquí conexiones con la tradición de GURU GURU y AMON DÜÜL II, el modelo de los PINK FLOYD de fines de los 60s, al igual que con las voces contemporáneas de KUNGENS MÄN y AUTOMATISM. ‘Lúmen’ cambia totalmente de registro y nos lleva a un groove frenético e incendiario que combina la garra de HAWKWIND, el desenfado de los GONG de los dos primeros álbumes y la faceta más filuda del stoner. Incluso notamos algunas acentuaciones de tipo Motorik (a lo NEU!) en el modo que la batería decide sostener la densa garra del bajo y los sucesivos aportes solistas de la guitarra y del saxo. A veces, el bajo se adueña de la situación con su persistente nervio, alimentado éste por los efectos de fuzz, mientras se entromete en el entramado sonoro vibrando a través de recovecos que él mismo crea. En esta pieza apreciamos un ejemplo perfecto de combinación de inteligencia ingenieril y garra incendiaria.  


Cierra el repertorio la pieza más extensa del mismo, la cual se titula ‘Candela’ y dura casi 22 minutos. La sección prologar se extiende por casi 7 ½ minutos, estando marcada por capas cósmicas de sintetizador e insistentes pulsaciones de bajo, mientras el saxo se entromete en algunas zonas estratégicas para desarrollar largos procesos de empíreo exorcismo sideral.  Definitivamente, aquí la intención era la de cruzar lo inquietante con lo onírico, situando al oyente atento en una encrucijada entre la suspicaz tensión y la relajada ensoñación. Una vez que la batería instaura un groove reconocible, éste se asienta sobre un medio tiempo donde se combinan el aura misteriosa del post-rock y la faceta sigilosa del arquetipo psicodélico. Las evocadoras líneas del saxofón establecen un lirismo casi mágico mientras las líneas de la guitarra alternan utilizaciones de espirales flotantes con retazos abstractos; por su parte, el bajo se hace sentir como el instrumento que  aporta más punche rockero al bloque sonoro. Poco antes de atravesar la frontera del minuto 14, se da un ligero crescendo en la garra grupal, lo cual permite al jam renovar su expresividad (bien articulada de por sí desde hace rato) y, en particular, a la guitarra, aumentar su musculatura sin quebrantar la armonización de los instrumentos colectivamente actuantes. En los dos últimos minutos, se gesta un clímax contundente antes de que todo se finiquite con una breve coda serena. En líneas generales, el cuerpo central ha extendido cómodamente bajo la atmósfera que él mismo crea en torno a sí mismo, sonando a una cruza entre los paradigmas de SPACE DEBRIS y AUTOMATISM, con matices añadidos de MY SLEEPING KARMA más algunos implementos reiterativos de los inolvidables ASH RA TEMPEL. Todo esto fue lo que el colectivo de SOLAR CORONA concretó en “Saint-Jean-De-Luz”, el decisivo afianzamiento de su espacio propio dentro del gran escenario de música prog-psicodélica a nivel mundial. Aunque esta reseña llega un poco tarde, nuestro entusiasta diagnóstico sobre los méritos artísticos de este disco son muy sinceros. 



Saturday, August 01, 2020

Aquí empieza el camino progresivo de QAMAR



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la inmensa alegría de presentar a la banda instrumental española QAMAR, so pretexto de la reciente publicación de su disco debut “Todo Empieza Aquí” por vía del sello chileno Mylodon Records; para ser más exactos, dicha publicación tuvo lugar en el primer día del pasado mes de julio. Este ensamble asentado en la bella provincia de Cádiz dentro de la bella Andalucía está conformado por Mario Bocanegra [batería], Selu Algaba [bajo], Alex Álvarez [guitarras] y Javi Paz [teclados]. El disco aquí reseñado fue grabado en los años 2019 y 2020 en diversas sesiones que tuvieron lugar en El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera, siendo así que las labores de mezcla y masterización se repartieron entre estudios de la misma Jerez de la Frontera y el estudio Vértice, ubicado en la ciudad mexicana de Tijuana. A lo largo del disco se han dado colaboraciones ocasionales de parte de Pepe Torres (saxo y flauta), Miguel Bocanegra (guitarra flamenca) y Laura Romani (violín), además de aportes vocales a cargo de Helena Bocanegra, Clara García y Candela Galán. Antes de seguir adelante, hagamos algo de historia sobre lo que aconteció para que naciera QAMAR. Una vez detenido el proyecto SINCOPAO, la dupla rítmica de Bocanegra y Gómez (que también operó en OMNI por un tiempo) se puso a trabajar en una nueva iniciativa que tendría que estar dentro de una línea progresiva bien definida. La cosa cobró forma cuando entró en escena Álvarez, guitarrista jerezano con un background en el metal, pero fehaciente amante del rock progresivo, y así el trío originario empezó a componer material. De todas maneras, aún faltaba un factor como el de los teclados, y mientras el trío se ponía a sopesar con quién ampliar el grupo a cuarteto, llegó el experimentado teclista gallego Javi Paz, quien por cuenta propia tiene proyectos como SUNOTOPIA y JAVI PAZ PACHAMAMA, todo un experto en exploraciones progresivas, alternativas y fusionescas. En cuanto al nombre del grupo, éste significa Luna y también es el nombre de una esclava de Bagdad que era famosa por sus poemas y cantos, quien llegó a Al-Andalus por iniciativa del enamorado señor Ibrahim B. Hayyat. Incluso se la considera una figura pionera del folclore flamenco. Fran J. Ríos se hizo cargo del hermoso diseño gráfico de la portada de“Todo Empieza Aquí”. Bueno, vayamos ahora a los detalles del repertorio contenido en este disco, ¿vale?        


La pieza que pone en marcha al repertorio se titula ‘Faraón’ y dura poco más de 5 ¼ minutos. Signada por una claridad melódica inspirada en lo arábigo dentro de un discurso sinfónico cómodamente asentado sobre grooves de espíritu andaluz, su desarrollo temático comienza con un aura solemne y luego prosigue por una vía de extrovertida soltura donde la luminosidad antes latente se hace explícita. Los diálogos entre la guitarra y el sintetizador nos remiten a una cruza entre IMÁN CALIFATO INDEPENDIENTE y CAMEL, con un especial vigor expuesto en los fraseos de la guitarra (tal vez afín al paradigma de TRICANTROPUS). Un estupendo inicio de álbum. Sigue a continuación ‘A Través Del Camino’, un título aproximadamente adecuado para el tema pues su colorido melódico sigue en varios aspectos la senda trazada por la pieza de apertura. Básicamente, lo predominante aquí es la espiritualidad solemne mientras se sigue explorando la garra expresiva que define a la esencia colectiva de la banda. Hay algunos aires de familia con los MEZQUITA del primer álbum. El momento en que interviene el saxo invitado sirve de pretexto para que la pieza suelte liberalmente su faceta cañera, la cual he de trazar la ambientación central de la segunda mitad de este tema, muy a lo hard prog (al estilo de los MEDINA AZAHARA de los dos primeros discos). El rol de ‘Guadalete’ (tema llamado como un río gaditano que desemboca en El Puerto de Santa María) es el de centrarse en un ambiente festivo, siendo así que la dinámica claramente extrovertida del foco temático retrata sónicamente el gentil matrimonio entre el flujo del río y el magnífico esplendor de los cielos primaverales y estivales. Tal vez nos hubiese gustado que ‘Guadalete’, con su llamativo gancho, durara un poco más, pero es que ahora llega el turno para el segundo tema más extenso del disco con su espacio de poco más de 8 ¾ minutos. Éste se titula ‘Éxodo’ y en su cuerpo central se focaliza en sacar nuevas aristas a la expresividad vitalista y vivaz del ideario grupal, comenzando con una sección prologar marcada por una electrizante adrenalina, para luego derivar hacia un cuerpo central estilizado y con una emotividad razonablemente contenida. Estos últimos ostentan un clima sosegado en su groove y en su atmósfera, pero sigue siendo un campo fértil para el nervio rockero. Se mezclan los mundos de CAMEL, PINK FLOYD y YES mientras se preserva el talante contemplativo y evocador de la tradición sinfónica española. Un cénit del álbum, no nos cabe duda alguna al respecto.


La envolvente pieza ‘Lydia’ tiene como función principal la de derivar todos los recursos sonoros de la banda hacia una exploración en su faceta instrospectiva, siendo así que el cuarteto decida gestar un equilibrio entre lo jazzero y lo sinfónico. Sobre la flotante y lánguida ingeniería de la dupla rítmica y las sobrias bases del piano se erigen unos meditabundos fraseos de la guitarra, todo ello durante los poco menos de cuatro minutos que dura la parte prologar. Una vez instalado el cuerpo central, el asunto se torna un poco más luminoso, pero más que nada se trata de recubrir de moderada fastuosidad a la invariable melancolía que se ha erigido en brújula expresiva para esta bella composición. Durando diez minutos y medio, ‘As Bruxas’ es una pieza diseñada explícitamente para que QAMAR explore a fondo su faceta épica. La obertura se sostiene bajo un clima majestuoso donde se conjugan lo ceremonioso y lo mágico mientras un sortilegio nos anuncia el comienzo del fulguroso primer cuerpo motivo, centrado en una mezcla de MEZQUITA y CAMEL. Las intervenciones ocasionales de la flauta son útiles para llenar los espacios proyectados por las bases armónicas y orquestaciones de lo diversos teclados actuantes, y el solo de guitarra que viene después ostenta una fastuosidad bastante muscular, alternando matices arábigos y barrocos mientras se adueña del foco protagónico. El segundo motivo es una balada sinfónica ceremoniosa que tiene algo de calidez, aunque el canto de Candela Galán evoca el poder de la magia para estimular al espíritu humano y lamenta el castigo de una bruja a la hoguera. La pieza culmina con un breve ‘Qamar’ establece una muy inspirada cruza entre el enfoque estilizado sinfonismo (no exento de nervio rockero), factores flamencos y elementos arábigos durante su minucioso desarrollo melódico. La participación del saxofón añade un esplendor caleidoscópico a uno de los pasajes más exultantes del tema, mientras que un pasaje un poco más sosegado, la guitarra flamenca, el violín y la flauta ayudan a preservar el candor requerido para la ocasión dentro del armazón instrumental. Como dijimos hace un rato, este tema es un culmen musical como la copa de un pino.     
                       

El final del repertorio llega de la mano de ‘Añoranza’, pieza coordinada por etéreos entramados de guitarra acústica y piano sobre los que emerge una recitación árabe. Ésta tiene algo de sortilegio y también algo de evocación relajante, una luz encarnada en una voz humana que, en simultáneo, ilumina todos los rincones de la conciencia y nos recubre mientras nos dejamos abandonar al reposo. Aquí termina la experiencia de “Todo Empieza Aquí”, el refinado y hermoso álbum que nos brinda el personal de QAMAR. Este disco pletórico de estilizada fluidez melódica y elegancia se convierte instantáneamente en un referente crucial para la música progresiva española del presente año 2020. ¡¡Totalmente recomendable!!