Monday, January 18, 2021

El confinamiento creativo de FRANÇOIS THOLLOT



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy estamos de plácemes porque es el turno de presentar el nuevo trabajo solista del compositor y multiinstrumentista FRANÇOIS THOLLOT, quien, además de tener una trayectoria solista, es el líder del ensamble avant-progresivo SCHERZOO. El susodicho nuevo disco solista de THOLLOT se llama “Happy Lockdown”, un título que de por sí resulta bastante cínico en su alusión a distanciamiento social sistemático que el mundo está viviendo en estos tiempos. Este trabajo fue publicado el pasado 13 de enero en formato exclusivamente digital a través del blog de Bandcamp de SCHERZOO, y sucede por 9 meses a su anterior disco solista (“Piano Pieces”) y por 4 al más reciente trabajo de SCHERZOO (el excelente “05”, que corona por ahora una gran discografía). Para la grabación del material contenido en “Happy Lockdown”, este joven veterano se hizo cargo de tocar todos los instrumentos, así como de los procesos de mezcla y masterización. Se nota que su línea de trabajo está fuertemente marcada por la línea evolutiva trazada en la secuencia de los dos últimos álbumes de SCHERZOO, esto lo adelantamos, pero mejor es que veamos los detalles del repertorio aquí contenido.
 
Durando casi 5 ¼ minutos, ‘The Flying Postman’ da inicio al álbum con un aire ceremonioso y moderadamente siniestro que se arma y explaya sobre un esquema rítmico sofisticado donde se alternan grooves serenos y cadencias más intensas. Las pautas marcadas por el piano eléctrico son bien puntualizadas por la arquitectónica labor del bajo, mientras que el órgano llena solemnemente algunos espacios abiertos durante ciertos parajes razonablemente animados. Luego sigue ‘Picnic With An Alien’, una pieza un poco más colorida que, aunque no deja los matices siniestros totalmente de lado, sí ostenta un impulso expresionista que permite que la vivacidad sea una gama relevante dentro del sofisticado cromatismo de la pieza. Algunos pasajes cargados de misterio son más misterioso que tétricos de por sí. En el primer tema tuvimos un ejercicio de Zeuhl incitado por grooves jazz-progresivos, mientras que el segundo nos brindó un extrovertido ejercicio de Canterbury matizado por algunos trucos propios del RIO de tradición francófona. Con la dupla de ‘Three Dead Swallows Including Two Alive’ y ‘Positive Squirrel’, el disco sigue mostrando nuevas vías expresivas dentro del amplio e ingenioso ideario progresivo de THOLLOT. El primero de estos temas da evidente prioridad a ambientes ágiles y climas gráciles bajo las pautas del jazz-prog, incluyendo un breve interludio grisáceo de tenor solipsista. Por su parte, el segundo de éstos esta más cabalmente metido dentro del paradigma del Zeuhl (estamos pensando principalmente en los primeros discos de ZAO y ESKATON), pero con una dosis de gentileza que estimula la emergencia de varios pasajes saltarines a cargo del piano. Éste es el instrumento encargado de dirigir el señorial desarrollo temático de la pieza en cuestión, la misma que instaura uno de los momentos culminantes del repertorio. Bajo el significativo título de ‘21st Century’, el quinto tema del álbum establece una capitalización de las atmósferas más vivaces del tema precedente mientras remodela algunos grooves expresionistas que ya hemos apreciado en el tema de apertura. El resultado final se transluce en una sensación de misterioso jolgorio.
 
‘Leave In Time To Walk Around Looking At The Sky’ da muchos espacios a la convivencia entre las pulsaciones del piano eléctrico y la sofisticada ingeniería rítmica de la batería. Se da una extraña mezcla de candidez y tensión a lo largo de las diversas variantes temáticas que se van hilando mientras se va completando la arquitectura musical de esta pieza. La función de ‘The Useless Little Ventriloquist’ consiste principalmente en crear un espíritu de jovial empuje a través de los dinámicos recovecos temáticos que se van expandiendo mientras ostentan graciosamente sus coloridos inherentes. La labor de la dupla rítmica resulta particularmente notable aquí, así como en la pieza que sigue a continuación, la cual se titula ‘Moving Wave’. Por lo demás, lo que esencialmente distingue a este tema del precedente es que porta un aire más notablemente grave a través de la gracilidad claroscura que le define. Con su duración de casi 7 minutos, ‘Variable Geometry Travel’ es la pieza más extensa del álbum, y, de paso, también es la encargada de cerrarlo. Comenzando con un sigiloso preludio de piano de talante impresionista que se extiende por un minuto, las cosas se agilizan cuando entra a tallar la dupla rítmica, y es aquí cuando nos encontramos en terreno Canterburyano. Luego emerge un interludio de piano que vira hacia una espiritualidad más misteriosa, al modo de una etérea niebla que cubre algo inescrutable cuyo misterio debe ser respetado. Algunos juegos con silencios establecen un marco de refinada tensión antes de que surja la tercera y última sección, que es bastante vehemente pues no esconde para nada las vibraciones urgentes que sustentan a su swing central. Más que un pasaje autónomo, se trata de una capitalización concluyente de la tensión que había surgido en la segunda sección. Un gran cierre para el álbum. En fin, todo esto fue “Happy Lockdown”, la obra cuya gestación mantuvo ocupado al joven maestro FRANÇOIS THOLLOT durante estos tiempos inciertos en el mundo; nos ha complacido mucho la existencia de este disco, el cual recoge fielmente la cosecha de los dos últimos discos de SCHERZOO con un aire más delicado. De este confinamiento creativo solo podía emerger un trabajo musical totalmente recomendable como éste.
 
 
Muestras de “Happy Lockdown”.-
The Flying Postman: https://scherzoo.bandcamp.com/track/the-flying-postman
Positive Squirrel: https://scherzoo.bandcamp.com/track/positive-squirrel
Variable Geometry Travel: https://scherzoo.bandcamp.com/track/variable-geometry-travel

Saturday, January 16, 2021

El segundo centelleo de SOFTEN THE GLARE

 


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se nos da la ocasión de presentar al grupo estadounidense SOFTEN THE GLARE, un trío instrumental compuesto por Bon Lozaga [guitarras], Ryan Martinie [bajo] y Mitch Hull [batería y percusión], so pretexto de lo que fue el lanzamiento de su segundo álbum de estudio “Glint”; eso tuvo lugar a inicios de marzo del pasado año 2020, por vía independiente, sucediendo por tres años al álbum debut “Making Faces. Si los nombres de estos músicos nos suenan conocidos de alguna parte, pues hay buenas razones para ello pues el pedigrí de sus integrantes incluye membrecías en GONG, GONGZILLA y MUDVAYNE: o sea, tenemos en sus diversos currículos individuales un amplio espectro en el jazz-prog, el jazz-fusion y el prog-metal experimental. En concreto, la propuesta de SOFTEN THE GLARE se centra en una ágil confluencia de jazz-rock, heavy prog, fusión contemporánea y math-rock. A lo largo del disco, el trío cuenta con la colaboración ocasional de Linda Angel a los teclados, efectos especiales y percusión adicional así como también con las de Gregory Meckley (violín), Cameron MacManus (trombón), Darrion keck (trompeta) y Chris Peebles (saxofones). La misma Angel se encargó de realizar los arreglos de vientos y cuerdas para cada tema que lo exigiera. Ostentando referencias a POINTS NORTH, BOZZIO LEVIN STEVENS, VITAL INFORMATION, MÖRGLBL, los DON CABALLERO de los tres últimos disco y el legado del JEFF BECK GROUP en su dimensión más  sofisticada, este trío organiza una propuesta musical tan distinguida como amena, repleta de gancho sin dejar de lado la garra y el virtuosismo... y claro está, estos dos factores exigen del oyente una escucha atenta a lo que este grupo en cuestión tiene que ofrecer. Esta reseña, obviamente, es un poco tardía, pero adelantamos que cualquier elogio vertido sobre el contenido de “Glint” es genuino: revisémoslo ahora con los detalles específicos.


La miniatura de un cuarto de minuto ‘M.A.P.’ da inicio a las cosas con unos parcos acordes psicodélicos de guitarra sobre el trasfondo de un soliloquio. A partir de allí emerge ‘Palimpsest’, pieza elaborada sobre un medio tiempo que desarrolla un vitalismo contenido mientras se complace en explorar diversos grooves y juegos de síncopas a través del sutilmente complejo esquema rítmico. El motif central suena como una idea abandonada de los KING CRIMSON de los 80s que fue retomada por KAZUMI WATANABE. Sigue a continuación la dupla de ‘Aposematic’ y ‘Because I Love You’, la cual está diseñada para cobijar a la expansión de ideas musicales del trío. El primero de estos temas mencionados se orienta claramente hacia el jazz-rock de corte funky con mucha lealtad a la vieja escuela: se da una especie de cruza entre los paradigmas de JEFF BECK y los WEATHER REPORT de inicios de los 70s. Asumiendo una personalidad aún más jovial que la del tema precedente, sin embargo, su esquema rítmico es más ceremonioso y su swing es un poco más contenido. El segundo de ellos es mucho más versátil, incorporando una interesante ilación de variantes temáticas y rítmicas, transitando del jazz-prog contemplativo y elegante hacia un jazz-rock muscular y autoritario, además de incorporar un interludio misterioso en algún pasaje de la segunda mitad. El epílogo está signado por un retorno al motivo inicial. Un primer cénit decisivo del álbum. ‘Hedonic 7’ se caracteriza por elaborar una aureola de jazz-rock contemporáneo que se sitúa cómodamente a medio camino entre NIACIN y CAB, mostrando una soltura muy fulgurosa sobre su inusual compás; la batería tiene un lucimiento muy especial aquí, lo cual lleva a un breve solo destacado cerca del final. Por ahora, se trata de la pieza más aguerrida del repertorio, y también se destaca como otro de sus momentos culminantes. ‘Cluck’ es una travesura exquisita e inquietante, una pieza que se centra en frenéticos ejercicios de jazz-rock con temática country que nos remite a una versión anfetamínica de los legendarios DIXIE DREGS con trucos añadidos que se inspiran en el dadaísmo de FRANK ZAPPA. Entre ellos se insertan pasajes intermedios que van del jazz-prog al blues-rock a fin de brindar un sólido contrapeso a la algarabía urgente y absorbente de los pasajes más sólidos. 

  

‘The Adventures Of Ed F.’ es la pieza más extensa del álbum con sus poco más de 7 ½ minutos de duración. Durante los primeros minutos, el factor fusionesco es fundamental a la hora de armar el núcleo central de la pieza, combinando el groove llamativo de lo latino con la vitalidad contundente del jazz-rock en su faceta más alegre. Una siguiente sección se dispone a centrarse en un swing un poco más contenido que permite al núcleo temático incorporar aires de psicodelia progresiva al asunto. Poco antes de llega a la frontera del quinto minuto, las cosas se detienen al modo de una maquinaria que llega a su agotamiento final, un truco muy “surrealista” para permitir el ingreso de un nuevo jam que destila un amable lirismo. Las cosas se redondean cabalmente con un retorno al motif latino del inicio, dando cierre a otro cénit del álbum. ‘… And Her Cousin Too’ regresa al sendero de ‘Hedonic 7’ con una actitud más amable y un despliegue más contenido del vigor rockero: la función principal de este tema consiste en mantener algunos estándares de agilidad expresiva aún activos mientras ahonda en recursos de claridad melódica. ‘La Trampa’, por su parte, se centra en la elaboración de una confluencia entre plácidos climas funky-jazzeros y un amable desarrollo temático que exuda imponente elegancia; es un truco muy simpático el insertar pasajes marcados por un dinamismo estilizadamente filudo que se complace en hacer gala de la complejidad rítmica sobre la que se sostiene. Un poco más adelante, ‘9 Reasons’ capitaliza esta misma amabilidad sobre los cimientos de un swing juguetón que a ratos estalla en un fulgor abiertamente extrovertido. Las cadencias básicas no son muy intrépidas, pero sí abren espacios para el lucimiento del bajo en varios momentos, un lucimiento vital para que la pieza vehiculice adecuadamente su expresividad inherente. En medio de estos dos temas se sitúa ‘Nemo’s Travels’, un tema relativamente sencillo que nos muestra la faceta más frontalmente lírica del trío, comenzando y terminando con un groove sereno mientras que, en medio, el trío crea un ejercicio de musculatura comedida en un evidente coqueteo con el hard rock. ‘Storm Trooper Blues’ sirve básicamente como un desahogo para el factor más directamente rockero del grupo, metiéndose un poco en terreno de LED ZEPPELIN a través de los filtros de DON CABALLERO y BOZZIO LEVIN STEVENS. La secuencia de acordes de la primera parte es fiel a la tradición blues-rockera, pero el dinamismo gestado para el arreglo global es decididamente progresivo; por eso, no nos ha de sorprender que, cerca del final del camino, la banda enriquezca el cuerpo central con una intensidad del groove y la inserción de exultantes recursos jazz-rockeros. 



El cierre del repertorio llega de la mano de ‘Above Ground’, otra pieza de abierto tenor lírico, centrada en dar un nuevo giro de tuerca a la faceta más amable del trío, aunque sin ausencia de variantes temáticas en algunos pasajes estratégicos. “Glint” es, ante todo, un disco ameno y extrovertido... pero no solamente eso, también es una inspirada serie de ejercicios de lúcidas y claras musicalidades enérgicas y cautivadoras que hacen a la gente de SOFTEN THE GLARE merecedora de nuestra más cerrada ovación. Este ensamble sabe hacer música sofisticada y señorial sin perder el brío luminoso de lo divertido, y es por ello que su propuesta musical resulta siempre ideal para ponernos de buen humor mientras exige una escucha concentrada de los detalles relevantes. Va nuestro más sincero agradecimiento a los Sres. Lozaga, Martinie y Hull por brindarnos este estupendo disco, este vibrante centelleo convertido en sonido articulado.  




Thursday, January 14, 2021

El lucimiento de los legendarios SOFT MACHINE en el Baked Potato

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos el honor de presentar – un poco tardíamente – el disco en vivo de los legendarios SOFT MACHINE “Live At The Baked Potato”, el cual fue publicado como CD por el sello MoonJune Records el 10 de junio del pasado año 2020. El aristocrático cuarteto de John Etheridge [guitarra], Theo Travis [saxofón tenor, flauta y piano eléctrico Fender Rhodes], Roy Babbington [bajo] y John Marshall [batería] brindó un muy inspirado recital en el Baked Potato de Los Ángeles el 1 de febrero de 2019: este registro fue publicado en CD después de que se editara una edición limitada de doble vinilo (en formatos transparente, blanco y azul) por vía del sello neerlandés Tonefloat. Dicho concierto fue parte de la gira que la banda hizo para celebrar sus bodas de oro… aunque ninguno de sus actuales integrantes formó parte de alguno de los cuatro primeros álbumes de la banda. Este disco que ahora tenemos en nuestras manos fue registrado por Guillermo Berrino en el local mencionado, siendo posteriormente mezclado y masterizado por Andrew Tulloch en el Blue Studio de Londres. Parece que Travis, el menos viejo de la actual conformación de SOFT MACHINE, ejerce alguna forma de liderazgo porque, además de componer buena parte del nuevo material desde que ingresó en reemplazo de Elton Dean tras su fallecimiento en 2006, se hizo cargo de las principales labores de producción de este ítem fonográfico. Claro está, los otros tres grandes maestros que tocan aquí son figuras genuinas dentro del legado vigente de SOFT MACHINE desde los años 70s, por lo que podemos decir que este grupo es una entidad con vida propia en tanto un conjunto integral de partes. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “Live At The Baked Potato”.
 


La dupla de ‘Out-Bloody-Intro’ y ‘Out-Bloody-Rageous, Part 1’ (referente de ese crucial tercer álbum de la banda) ocupa un espacio de casi 8 minutos y se encarga de calentar el ambiente desde el punto de partida. Todo comienza con unas leves atmósferas ensoñadoras gestadas por el piano eléctrico, las cuales arman con cristalina suavidad los cimientos para el explayamiento del cuerpo central, siempre caracterizado por una mezcla equilibrada de vigor y exquisitez. El groove complejo es manejado con cristalina fluidez mientras los maestros dan la talla íntegramente con su dinamismo arquetípico. ‘Sideburn’ es un excelso solo de batería que ostenta la conveniente dosis de enérgica sofisticación para abrir paso a un clásico absoluto del amplio canon de SOFT MACHINE: ‘Hazard Profile, Part 1’, algo que se anunciaba desde los efectos de campana. Con la logística actual del grupo, la pieza adquiere una musculatura renovadora, la cual naturalmente reposa sobre los hombros de Etheridge. Luego siguen otros enormes clásicos: ‘Kings And Queens’ y ‘The Tale Of Taliesin’, uno del último disco de la banda con la membrecía de Robert Wyatt, el otro, de la época del auge de Karl Jenkins como principal figura creativa. El primero de estos temas nos lleva hacia una dimensión lírica alimentada por una cierta aureola de misterio, lo cual obliga al ensamble a explorar su faceta más delicada: estando la flauta al frente y vigilando la dupla rítmica que el groove se mantenga en una modalidad sutil, la guitarra elabora fraseos adicionales en torno a la flauta. Para la segunda pieza mencionada, el lirismo colectivo se torna contemplativo bajo el arropamiento de una atmósfera crepuscular durante la primera mitad. El delicado armazón de las escalas del piano eléctrico asientan el espectro cromático sobre el que las sobrias líneas de la guitarra habrán de plasmar una espiritualidad abstraída. La segunda mitad se torna frenética y rotunda, ostentando una agilidad muy vivaz para, finalmente aterrizar en un reprise de la primera sección. ¡Este pieza se hace cada vez más bella! 
 


‘Heart Off Guard’ brinda un momento de relax sencillo en un estupendo diálogo entre guitarra y saxo, tras lo cual ‘Broken Hill’ establece un señorial ejercicio de jazz-fusion en clave melancólica. La guitarra elabora uno de sus solos más notables de esta jornada. ‘Fourteen Hour Dream’ vira hacia una atmósfera de colorida extroversión asertivamente edificada sobre un swing alegre y llamativo. Una de las piezas más encantadoras y vibrantes que el grupo ha compuesto desde sus tiempos de SOFT MACHINE LEGACY. ‘The Man Who Waved At Trains’ exhibe un señorío grácil y fulguroso que hace justicia a su versión original de los 70s mientras se expande más allá de su arquitectura primigenia: recibe los ecos de las vibraciones vivarachas de la pieza precedente mientras las traslada a un lugar más sobrio. ‘Life On Bridges’, por su parte, perpetúa este enfoque sobrio y lo remodela con un aura grave, a veces taciturna, marcada por exploraciones abstractas que el ensamble va armando a lo largo del camino. El disco termina con la pieza titular del último álbum de estudio de la banda hasta la fecha: ‘Hidden Details’. El ensamble regresa a los recursos de vigor que ya apreciamos en otras partes del repertorio y les recubre de una elegancia serena que impulsa el potencial llamativo del groove en curso; notemos el especial lucimiento de la batería. Como balance final, “Live At The Baked Potato” es, ante todo, un disco rebosante de clase y distinción de parte de esta asociación de maestros veteranos del Canterbury y el jazz-rock contemporáneo que aún tienen mucha energía que dar a la escena musical de nuestros días. Nada mal cuando se trata de un cuarteto que integra a un señor que recién ha cumplido 73 años (Etheridge) y a otros dos que tienen 79 y 80 años de edad (Marshall y Babbington, respectivamente). Al fin y al cabo, es la edad del espíritu la que cuenta a la hora de crear y ejecutar piezas musicales, y en lo que respecta a este asunto, la gente de SOFT MACHINE todavía sabe lucirse en los escenarios, lo cual mantiene al grupo en un sitial muy alto dentro de la élite de la música contemporánea más de medio siglo después de su debut fonográfico. ¡¡Y que siga adelante!!
 


Monday, January 11, 2021

Cuarta exhibición de voracidad avant-progresiva de parte del dúo LEMMINGS SUICIDE MYTH


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
El pasado 31 de diciembre se publicó una gozada de álbum: el cuarto trabajo de estudio del trío francés LEMMINGS SUICIDE MYTH. ¡Qué Nochevieja progresiva tan tremenda! Este dúo conformado por B [piano y voz] y Philippe Isenmann [batería, glockenspiel y otras percusiones] sigue adelante con su propuesta ecléctica de avant-prog y jazz-prog con las inserciones ocasionales de elementos de fusión, sinfonismo y vanguardia contemporánea para darle un dinamismo explícitamente sofisticado e imponentemente fastuoso al esquema de trabajo. B es el compositor de todo el material de la banda. El disco que ahora reseñamos es homónimo, al igual que el debut de 2015 y el tercero de 2018, así que llamaremos a este nuevo disco “Lemmings Suicide Myth (2020)”. Fue grabado en los Downtown Studios bajo la supervisión de Mathieu Pelletier, quien se encargó de las labores de ingeniería de sonido y mezcla. Básicamente, la línea de trabajo plasmada por la gente de LEMMINGS SUICIDE MYTH en este excelente álbum consistió en proseguir en el sendero trazado por el álbum homónimo del año 2018 y trazar un parámetro más fastuoso para el mismo, pero mejor echemos un vistazo detallado a cada uno de los temas contenidos en este álbum.

 
Durando casi 12 ¾ minutos, ‘Les Chiens Ont Dévoré Le Jour’, abre el disco con un fabuloso y exultante ejercicio de majestuosidad musical. Comienza con un prólogo sigiloso basado en sobrios fraseos del piano, siendo así que el ensamble va abriendo gradualmente el camino para la emergencia de un motif extrovertido que se sostiene sobre un complejo compás lleno de señorial vivacidad. El siguiente pasaje es un puente de carácter jazz-fusionesco que sirve para que el siguiente motif desarrolle un cálido dinamismo situado en un cruza entre lo sinfónico y lo cósmico (algo así como un CLEARLIGHT más despojado). A partir de la frontera del sexto minuto y medio, el grupo alterna pasajes flemáticos de talante jazzero con otros más propiamente extrovertidos en los que el dúo utiliza dos recursos diferentes: modismos impresionistas y manieristas en clave sinfónica y tensos recovecos al modo avant-progresivo. El sobrio epílogo nos devuelve brevemente al pasaje inicial. Se trata de un electrizante inicio de álbum que, en buena medida, opera como manifiesto integral de la propuesta del grupo. Acto seguido llega el turno de ‘À Travers Les Terriers’, una pieza que apuesta por una hermosura envolvente y señorial que transita jovialmente por los terrenos de la fase 73-76 de RETURN TO FOREVER, del dúo BRUFORD-MORAZ y del estereotipo prog-sinfónico, con la adición de algunos leves toques de chamber-rock. Estos últimos son utilizados no tanto para meter oscurantismo al asunto como para insuflar una densidad misteriosa en ciertos pasajes estratégicos. Todo desemboca en un hermoso y sutil epílogo de tenor impresionista. ‘Les Métamorphoses Du Vampire’ comienza con una desconcertante muestra de un momento particularmente tenso de una película del género thriller mientras el grupo elabora un cuerpo musical solemne y sombrío; se trata de la película Serie negra de ALAIN CORNEAU. El tenor sombrío de la pieza se acentúa adecuadamente con el posterior soliloquio del teclista, quien recita el paradigmático poema del enorme CHARLES BAUDELAIRE Las flores del mal. El dúo crea un atmósfera noctámbula parecida a la de una enorme mansión que cobija espectros del pasado bajo la tenue luz de unas pocas lámparas encendidas, y lo hace con una convicción fehaciente. 


‘La Mémoire Voyage Parmi Les Serpents De Sable’ es otra pieza de considerable duración con su espacio de casi 12 ½ minutos. Esta vez, el dúo se focaliza explícitamente en su faceta más vivaz, explorando recursos expresionistas en clave sinfónica y polirritmos contundentes. Rotundo y salvajemente luminoso, el desarrollo temático exuda un vitalismo bárbaro a la vez que está signado por la cristalina exquisitez performativa que es innegable marca de la casa. A mitad de camino, un breve interludio vira hacia un remanso contemplativo marcado por un delicioso diálogo entre el piano y el glockenspiel, lo cual permite al grupo darle un aire más refrescante a los nuevos artificios extrovertidos que se habrán de apoderar del esquema musical en curso. ‘Ballerine Brisée’ exhibe un dramatismo especial de talante romántico desde el cual se exhibe una mezcla de melancolía e introspección dentro de la serie de encuadre melódicos que aquí se encapsula. Hay un manto de vulnerabilidad que envuelve a cada una de las notas que forman parte de este hermoso despliegue melódico. Con sus casi 20 minutos de duración, la emergencia de ‘Ville-pieuvre’ nos muestra a la banda dando rienda suelta a sus más meticulosas exploraciones de su propuesta musical. De hecho, para decirlo de manera sintética, sus múltiples desarrollos y esquemas temáticos nos remiten claramente al esplendor alevosamente sofisticado de la pieza #1, la juguetona extroversión del tema #4 y las conmovedoras vibraciones introvertidas de la pieza inmediatamente anterior. Así las cosas, el dúo focaliza sus energías creativas en el afinamiento meticuloso de su siempre lúcida creatividad melódica y su no menos lúcida capacidad para crear atmósferas elocuentes con las que se arropa a los focos melódicos de turno. A poco de pasada la frontera del minuto 12, el piano dirige la gestación de un clima turbulento y árido a través de un breve interludio que deja una huella de otoñal ceremoniosidad para la elaboración de la sección siguiente. Por supuesto, otras secciones ulteriores van transitando desde la calma contemplativa a la vivacidad traviesa, una estrategia con la cual se cerrará esta exquisita maratón avant-jazz-progresiva. Si el primer tema del disco fue un manifiesto, éste instauró la concreción decisiva de la idea. El epílogo del álbum lo trae ‘Au-delà Des Falaises’, el tema más breve del álbum; su enfoque es melancólico e introvertido, aunque la musculatura del piano y el complejo swing de la batería aportan una luminosidad extra al asunto. Un hermoso final del repertorio, sin duda.
 
Todo esto fue “Lemmings Suicide Myth (2020)”, una obra magna gestada por LEMMINGS SUICIDE MYTH, un ensamble que para nosotros es uno de los más notables que existen actualmente dentro de la provincia vanguardista del gran escenario progresivo. Con un disco tan vorazmente vitalista como éste, el grupo garantiza que la actual avanzada musical francesa (y mundial) se mantenga saludable y fresca. ¡Recomendable al 200%!: un 100% por cada integrante.
 


Friday, January 08, 2021

La fabulosa isla musical de SEAORM



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy nos complace presentar el disco “Olkhon” del colectivo triádico hispano-ruso SEAORM, un proyecto conformado por el guitarrista Ángel Ontalva y la dupla rítmica de Ark e Ivan Fedotov (integrantes de VESPERO y también 2/3 de MAAT LANDER). Al principio, Ontalva estaba trabajando con Ark en un dúo denominado SHAMAN ROCK (creador de un disco de 6 piezas publicado por OctoberXart) donde el susodicho Ark se hacia cargo de los sintetizadores. Pero ahora, con este formato ampliado a trío, el proyecto inicial asumió una energía nueva y capitalizada hacia niveles incrementados de energía expresiva. Las composiciones ya trabajadas recibieron nuevos arreglos y se añadieron otras nuevas. “Olkhon” ha sido publicado oficialmente el 28 de diciembre del pasado año 2020. Tal como indica el título de este disco, se trata de una obra conceptual inspirada en la Isla de Olkhon, la más grande que hay en el Lago Baikal, ubicado en el sur de Siberia. Ontalva se empapó de la música folclórica de la zona para diseñar las bases compositivas del repertorio de este álbum, además de hacer viajes introspectivos bajo la inspiración del paisaje. A la hora de operar integralmente, el colectivo tripartito de SEAORM ha apostado por una modalidad sumamente refinada de experimentaciones y exploraciones eclécticas donde conviven el jazz-rock, el space-rock, la fusión contemporánea y la psicodelia. Por supuesto, el sello OctoberXart se encargó de la producción física de este álbum; también por supuesto, Ontalva se hizo cargo de la sensacional arte gráfica del mismo, cosa muy usual en los procesos de realización de ítems fonográficos dentro de este sello.  
 
Vamos de una buena vez a los detalles del excelente repertorio de “Olkhon”. Éste comienza con ‘Lusud-Khan’, una pieza flotante y enérgica que se reviste de un manto de sobriedad cuyas fibras son de materia cósmica. La rigurosa arquitectura rítmica se acomoda al complejo groove creado para la ocasión mientras los virtuosos fraseos de Ontalva y los relevantes aportes del sintetizador van llenando espacios a placer. Mientras el desarrollo temático avanza, el rol de la batería se torna crecientemente sofisticado, lo cual se traduce en una drástica musculatura que juega a favor de la esencia enérgica de la pieza. Gran momento de inicio para el álbum que es seguido por la dupla de ‘Walking On Water’ y ‘Tail Of The Dragon’, la cual tiene la función de exhibir más recursos sonoros para la propuesta estética del trío. En efecto, el primero de estos temas se centra en una atmósfera jazzera de tenor crepuscular con la inserción de distantes recursos espaciales aportados por el sintetizador al modo de destellos de misterioso esplendor que se dejan entrever en la lejanía del horizonte. Mientras tanto, la guitarra elabora un motivo hermoso y envolvente que encuentra en la dupla rítmica un cómplice generador de aires melancólicos. Por su parte, el segundo de estos temas mencionados vira hacia una extroversión frontalmente luminosa y jovialmente saltarina. La batería es ahora el instrumento dominante la mayor parte del tiempo con sus impecables y trucos percusivos, mientras la guitarra y el bajo dialogan entre sí con un sólido paso a través de la cruza entre el jazz-prog y el post-rock. Un cénit del álbum. Cuando llega el turno de ‘Ice Circles’, pieza que dura poco más de 7 minutos, el trío se dispone a explorar recovecos de señorial gracilidad dentro de un exquisito ardid sónico que nos remite a la faceta más cristalina del discurso arquetípico del space-rock. Hay una mezcla de trazos oníricos y vibraciones contemplativas que funciona muy bien a la hora de enfilar el norte expresivo de esta pieza. Eso sí, para la segunda mitad, el esquema sonoro va adquiriendo de a pocos un nivel incrementado de robustez, aunque sin romper con el espíritu general de la composición. Otro cénit. ‘Demons’ se define como un regreso de lleno al aspecto de jazz contemporáneo en clave atmosférica que el grupo ya había explorado en el segundo tema del álbum. Esta vez, el ambiente general es misterioso e inescrutable, casi rayano con lo tenebroso, y bien alimentado por la actitud deconstructiva de la batería.
  
Cuando emerge ‘Kiss Of Betrayal’, el trío apuesta por cadencias persistentes y atmósferas exóticas, siendo así que el resultado concreto es una combinación preclara e ingeniosa de psicodelia progresiva y jazz-fusión con su oportuna cuota de garra rockera. En algún momento, el trío gesta un interludio relajado que sirve como situación momentánea de reposo previa al genial despliegue de psicodelia space-rockera que ha de marcar a la sección final del tema. Es tal vez el último y más decisivo pasaje culminante del disco. ‘Angara’, como contraparte, nos ofrece un breve ejercicio de vibraciones contemplativas en clave jazzera a través de un meticuloso y elegante motif de guitarra, un poco a lo RAY RUSSELL; mientras tanto, los flotantes efectos de sintetizador vuelven a brindar ese elemento distante que nos interpela desde la lejanía. El disco concluye con la dupla de ‘A Stake In Her Soul’ y ‘Shaman Rock’. El primero de estos temas prosigue por la línea introspectiva, pero esta vez con una dosis mayor de densidad y un empuje rockero explícito: es casi como un ejercicio de space-rock impregnado por etéreos recursos al estilo del krautrock (CLUSTER, TANGERINE DREAM). El tema de cierre, por su parte, exhibe un fulgor optimista centrado en un groove jazz-progresivo que se deja humedecer por ocasionales mareas espaciales en algunos parajes estratégicos. El bajo deja sentir sus sofisticadas y ondeantes líneas a través de los aportes de los sintetizadores y las excelsas virguerías de la guitarra. Si el penúltimo tema del álbum nos dejó un poco con la miel en los labios por no durar más, este tema final sí nos parece que aprovecha apropiadamente su espacio de casi 7 minutos. Todo esto fue “Olkhon”, más de tres cuartos de hora de música progresiva de elevado nivel y rebosante de creatividad ecléctica. El colectivo de SEAORM se ha lucido a lo grande y, gracias a ello, ha generado una nueva fuente de vitalidad para el ideal de vanguardia rockera; lo decimos no solo para la asociación de las escenas española y rusa, sino también para el mundo entero. Totalmente recomendable este disco, la verdad que sí. 



Muestras de “Olkhon”.-
Lusud-Khan: https://octoberxart.bandcamp.com/track/lusud-khan-2
Tail Of The Dragon: https://octoberxart.bandcamp.com/track/tail-of-the-dragon
Kiss Of Betrayal: https://octoberxart.bandcamp.com/track/kiss-of-betrayal


Saturday, January 02, 2021

Segunda efervescencia de LE GRAND SBAM en la élite progresiva vanguardista de Francia


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos la gratísima ocasión de presentar el nuevo disco del ensamble francés de música avant-progresiva LE GRAND SBAM, el cual se titula “Furvent” y fue publicado hace muy poco, el pasado 12 de diciembre, apenas un año después de su álbum debut “Vaisseau Monde”. Se trató de una de las obras progresivas más notables del último tramo del año 2020, o mejor aún, del año entero en general, ahora que a inicios del año 2021 tenemos una perspectiva más completa de las cosas. Actualmente, LE GRAND SBAM amplía su alineación para operar como un octeto, el mismo que está conformado por Antoine Arnera [piano, electrónica y voz], Boris Cassone [bajo, mellotrón y voz], Guilhem Meier [batería, percusión amplificada y voz], Jessica Martin Maresco [voz], Marie Nachury [voz], Grégoire Ternois [marimba, toms, campanas y gong], Mihaï Trestian [címbalo] y Anne Quillier [sintetizador Moog, piano eléctrico Fender Rhodes y voz]. Los tres primeros – integrantes de POIL e instigadores de este proyecto para llevar otras inquietudes musicales hacia una dimensión más fastuosa – son los responsables de la composición de todo el material: una exquisitamente infatigable amalgama progresiva de Zeuhl, RIO y avant-jazz que muestra que el incremento del arsenal sonoro de LE GRAND SBAM va de la mano con una sólida maduración de la voz propia del ensamble. Lo que tenemos aquí es un álbum conceptual basado tanto en el I Ching como en la novela de ciencia-ficción de ALAIN DAMASIO Le Horde du Contrevent. Este disco que ahora reseñamos fue grabado en el estudio Improve Tone bajo la dirección de Hervé Faivre, con las posteriores labores mezcla y masterización siendo realizadas por R3my Boy. Veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “Furvent”.


 
El repertorio del álbum comienza con ‘La Trace’ que se extiende por una maratónica duración de 18 minutos y tres cuartos: todo un mamut sonoro marcado por una imponente aureola palaciega. Ya de entrada nos topamos con un develamiento de cánticos y patrones instrumentales signados por una extroversión anarquista donde el dadaísmo y el ritual de aquelarre se funden en una única fuerza sonora, bastante volcánica por cierto. El desarrollo temático vira pronto hacia una atmósfera flotante y nebulosa, casi rayano con lo tenebroso, pero más que nada, poniendo énfasis en el lado más misterioso de la oscuridad, no el más tétrico. Los aires impresionistas del piano y el talante introspectivo de los suaves cantos femeninos ocupan el centro nuclear del bloque sonoro mientras algunos efectos electrónicos y efectos percusivos insertan algo de inquietud. Alrededor de la frontera del séptimo minuto, el ensamble empieza a armar un recurso de soltura surrealista al modo de unos ESKATON con ribetes de los MAGMA de la época 76-78. Otro momento de oscuridad misteriosa emerge después de pasada la frontera del décimo minuto con un breve interludio abstracto que nos lleva a otro centro temático, esta vez, alternando pasajes sutilmente saltarines de aires cacofónicos con otros más propiamente ceremoniosos (un poco a lo PRESENT). A partir de aquí se elabora un crescendo envolvente y luminoso que gesta el clímax decisivo de la pieza. El epílogo es sigiloso y minimalista. Luego sigue ‘Nephèsh’, pieza que nos muestra a la banda dispuesta a seguir soltando y delineando diversos aspectos de su masivamente osada visión musical: esta vez se trata de la manifestación de una incandescencia introspectiva que se apoya en la intensa interacción entre los arreglos colares y los dramáticos oleajes exquisitos del piano. Las ocho siguientes piezas conforman sendas partes del concepto de ‘Yi Yin’, que, de por sí, es el núcleo fundamental del álbum: sus títulos respectivos son ‘I Tchen (Le Tonnerre)’, ‘I Souen (Le Vent)’, ‘I Li (Le Feu)’, ‘I K’ouen (La Terre)’, ‘I Touei (Le Lac)’, ‘I K’ien (Le Ciel)’, ‘I Kan (L’Eau)’ e ‘I Ken (La Montagne)’. La primera sección se sostiene sobre un groove imposible marcado por una compleja arquitectura de la dupla rítmica en compañía del piano, el cual, si antes era un mar moderadamente agitado, ahora opera como un martillo que golpea diversas partes de las paredes de la conciencia. El groove irregular crea una tensión neurótica y grandilocuente que no solo sirve para sustentar la propia personalidad de esta pieza en sí misma, sino para cimentar el suelo sobre el cual se asentará el esquema de la segunda sección. Ésta, en efecto, se deriva hacia una excursión en deconstrucciones intrépidas dentro de un caos controlado que se mueve dentro de la oposición entre lo etéreo y lo explosivo.
 
La secuencia de las secciones tercera y cuarta es particularmente brillante, constituyendo en no poca medida sendos momentos mayúsculos de las suite. ‘I Li (Le Feu)’ se destaca por su aureola de jovialidad surrealista ornamentada con matices tenebristas, algo así como una celebración claroscura de la liberación dionisíaca y del peligro mortal que implica el que un fuego crecientemente expansivo vaya consumiendo todo a su paso mientras se consume a sí mismo. La estrategia en clave Zeuhl adopta estrategias de avant-jazz durante la mayor parte de su desarrollo temático antes de llegar a un deliciosamente extravagante epílogo marcado por un orgásmico surrealismo que casi coquetea con lo circense. Por su parte, ‘I K’ouen (La Terre)’ enfatiza y capitaliza esa extravagancia imponente e inescrutable mientras retoma, de manera más muscular, la táctica de grooves imposibles que antes apreciamos en la primera sección. También hay un dinamismo coral dadaísta que ayuda mucho a realzar este espíritu de radical impredecibilidad. Para cuando llega el turno de la quinta sección, el ensamble adopta una ingeniería musical un poco más reconocible en base a la adopción de una disciplina jazzera tanto en el armazón rítmico como en las interacciones entre ambos teclados. Al comienzo, todo se siente fulguroso, y más adelante, las cosas se ponen un poco más solemnes hasta armar un crescendo durante sus instancias finales. La antepenúltima sección cumple con la misión de combinar el dinamismo incandescente de la tercera sección y la vibrantemente traviesa extroversión de la quinta, lo cual se traduce en un nuevo ejercicio de impactante jovialidad. Las dos últimas secciones son las dedicadas al Agua y a la Montaña, ocupando conjuntamente un espacio de más de 9 minutos. Aquélla se explaya en nuevo juego de azares calculados donde el contraste entre lo contenido y lo explosivo se enfoca con una nueva radicalidad; algunos de los momentos contenidos se sienten realmente cálidos, aunque nunca tardan en irrumpir otros pasajes más revoltosos que resultan idóneos para que el ensamble dé rienda suelta a su enclave dadaísta. Ésta se mueve mayormente en un terreno solemne y contemplativo, casi como dejando que la música refleje la mera manifestación de los enclaves terrenales que se alzan gigantescamente en el paisaje. Para el último minuto, el esquema instrumental se desata en una euforia electrizante que se sitúa entre lo tribal y lo aguerrido, ostentando un talante filudo. Así fue toda la suite, pero todavía queda un tema titulado ‘Choon Choon’. Durando poco más de 4 ½ minutos de duración, exhibe lo más celebratorio y extrovertido del álbum, algo que tiene sentido dada la incepción de aires latinos (al modo de un híbrido de chachachá y samba) con cariz cabaretero en los pasajes centrales del desarrollo temático. Algunos pasajes serenos entran a tallar para realzar el potencial cómico de esta grácil y simpática pieza de cierre; tiempo de carnaval trivial para despedir una jornada musical mayormente dedicada a apreciar el tumulto multicolor del cosmos. 

Todo esto fue “Furvent”, un disco mágico, delirante, arquitectónico y tenso que permite a LE GRAND SBAM afianzar su rol protagonista dentro de la vanguardia progresiva francesa, y, de paso, también dentro del contexto internacional del rock experimental y ecléctico. Este colectivo es simplemente genial y toda su obra, no solo este nuevo disco, genuinamente merece ser recomendada al 500% por su modo tan firme y vitalista de exhibir una efervescencia aventurera y un sólido arrojo en la consecución del concepto de osadía dentro del lenguaje del rock artístico. Este segundo momento de efervescencia musical de parte de LE GRAND SBAM es simplemente formidable.