Wednesday, October 31, 2018

ZWOYLD: una nueva voz para el ideal avant-progresivo de Francia



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar al grupo francés ZWOYLD, un ensamble fundado por Gilbert Brown en la localidad de Clermont-Ferrand en el año 2013. Brown no es instrumentista dentro del grupo en cuestión pero sí funge de guía permanente en los procesos de grabación y coescribe el material aparecido en los dos discos que los ZWOYLD tienen hasta ahora en su haber. Los traemos a colación hoy so pretexto de su segundo disco “Zdong”, el cual fue publicado a inicios del pasado mes de julio. El ensamble que se hizo cargo de este disco está conformado por el baterista Théo Karcher, el bajista Gaétan Riou y el guitarrista Etienne Mazoyer, además del teclista Mathieu Lévigne (quien alterna el rol con el antes mencionado Mazoyer), y otro guitarrista llamado Théo Pachèvre, quien aparece en un par de temas. Hay un invitado, el saxofonista Loïc Mounier, que aparece en el tercer tema del álbum. El grupo en cuestión publica su material en su blog de Bandcamp, pero también ha decidido hacer una limitada edición en CD de doble digipack donde se recoge tanto a este nuevo disco como al anterior, “200 000”, el cual data de marzo del año 2014. Aunque nuestro interés actual se centra en “Zdong”, nos parece justo echar antes un vistazo a “200 000” ahora que el mismo personal de ZWOYLD lo está actualizando con una edición remasterizada. La primera alineación del grupo constaba del quinteto permanente de Karcher [batería y percusiones], Riou [bajo, botella y canto], Lévigne [órgano, piano eléctrico Fender Rhodes, mellotrón y sintetizador], Pachèvre [guitarra, flauta, kalimba, sintetizador y canto] y Goulwen Brager [guitarra, percusiones y canto]. Aunque Brager no toca en el nuevo disco, se hace cargo del arte gráfica en ambos discos... Y, cómo no, Gilbert Brown estaba siempre allí provocando la inspiración musical y brindando la logística para los músicos.



El primer disco comienza con ‘Sŷs’, tema de casi 10 minutos de duración. Sus dos primeros motivos se centran en el discurso del jazz-rock, primero en clave de vibraciones optimistas y extrovertidas bajo una inspiración aflamencada, luego con un talante más introvertido donde predomina una aureola reflexiva y serena. El tercer motivo ya transita decididamente por el sendero avant-progresivo con muy atenuadas connotaciones sombrías: ya estamos en el terreno del rock-in-opposition sobre un esquema rítmico parsimonioso que primero se muestra árido y luego más suntuoso. De todas maneras, esta penetración en lo sombrío nunca se hace aterrador ni oscurantista de manera frontal; todo fluye de manera envolvente para asegurar una transición natural hacia una retoma del segundo motivo. En lo que queda de este trayecto musical, que incluye burlescos arreglos corales, el grupo se proyecta hacia una tensión estilizada donde se genera un espacio intermedio entre HONEYELK, KING CRIMSON y WEIDORJE. ‘Saink’ sigue a continuación para elaborar una bizarra celebración saltarina y traviesa donde la luminosidad explícita en los guitarreos y el enardecimiento motivado por la labor de la batería se conjugan en una excelsa fogosidad muy propia de lo que podríamos describir como una cruza entre MASSACRE, DON CABALLERO y PRESENT. La ilación de diversos motivos y el empleo de grooves y tempos complejos dan un aire de distinción a esta atmósfera de extravagante carnaval progresivo. Es casi como una versión bailable del avant-progresivo alimentado por el RIO y el chamber-rock. ‘Chaä’ es la pieza más extensa del disco (dura 14 minutos), estando a todas luces concebida para encarnar algunas de las pautas más pomposas y efusivas de las dimensiones más estrafalarias del ideario estético de ZWOYLD. La primera sección trama y enarbola una simpática remodelación del ideario dadaísta de los GONG de los tres primeros álbumes para enmarcarlo dentro de una ágilmente tensa encrucijada de math-rock y PRIMUS. La segunda sección, si dejar atrás lo travieso, se focaliza en atmósferas tenebrosas que hacen que ahora el persistente dadaísmo musical deje de ser juguetón para ser inapelablemente denso. Para lo que queda de la pieza, su desarrollo temático se transporta desde el vitalismo luminoso del inicio hasta una ceremoniosidad moderadamente densa. En la sección final, el ensamble elabora una majestuosa parsimonia que nos remite en cierto modo a los PINK FLOYD de la fase 69-73. Un gran tema, sin duda, un oportuno continuador del esplendor de ‘Saink’ para llevarlo hasta otro nivel de entusiasta eclecticismo. 



En abierto contraste con la pieza precedente, ‘Melkü’ se caracteriza por exhibir mayormente recursos de espiritualidad celebratoria, añadiendo grooves en clave de Latin-jazz y ritmos circenses en su arquitectura básica a fin de que las interacciones entre la guitarra y los dos teclados (incluso en los pasajes más grisáceos) puedan dar rienda suelta a sus fluidas ligerezas. En este sentido, los aspectos arabescos que signan a varios de los fraseos de guitarra de la sección intermedia reciben añadidos toques de vivacidad expresiva en un momento en que el talante celebratorio predominante de la pieza había bajado algunos decibelios. Una vez que todo vuelve a acomodarse y desarrollarse bajo las coordenadas predominantes, la espiritualidad de la instrumentación global se torna solemne con un cariz surrealista, algo así como la faceta más extrovertida de los HONEYELK reacomodada por el paradigma del STEVE HILLAGE de la fase 76-78. Tenemos aquí un cénit absoluto y decisivo del álbum, no nos cabe ninguna duda al respecto. ‘Trwä’ capitaliza las agitaciones señoriales del ítem precedente mientras revitaliza los elementos dadaístas que con tanta albarabía habían florecido en el tercer tema del disco. El inicio es oscuro y expectante, tomándose su tiempo para instaurar e impulsar un cuerpo central que conforma el intermedio exacto entre los KING CRIMSON de la fase 72-74 y PRESENT, con algunas modulaciones a lo DON CABALLERO y otras al estilo del ZAPPA de la fase 74-78. La pieza que cierra “200 000” se titula ‘Psøn’, encargándose de volver de lleno a la suntuosidad neuróticamente celebratoria de ‘Saink’, comenzando con un motif en clave de retorcimiento post-rockero del estándar de PRESENT. Luego, las cosas se orientan en un esquemático fragor confluyente de Zeuhl y jazz-rock, siendo así que la astuta arquitetura rítmica en curso llena de vitalista gracilidad a un motif que se caracteriza por ser oscuramente obtuso. Un segundo cuerpo central nos devuelve el fulgor carnavalesco que ya conocemos de otros pasajes dadaístas insertos en el repertorio previo, con lo que el factor jazz-rockero debe adquirir más empuje en medio de la tortuosa neurosis que dirige al desarrollo temático. ¡Qué gran manera de concluir el disco!



Pasamos ahora al nuevo disco “Zdong”. Los primeros 8 3/4 minutos del álbum están ocupados por ‘Zundia’. El prólogo de esta pieza está signado por un aura de sigilosa serenidad que incluso se siente cándidamente vulnerable en su armazón armónico a dos guitarras, siendo así que el primer motif pasa a una ambientación cálida de la mano de un groove fusionesco mayormente instalado sobre un compás de 6/8. El clima de extroversión alegre ya está solventemente instalado cuando llega el momento en que esa alegría se desvíe hacia un sendero de sistemática neurosis donde se alternen momentos densos con otros gráciles. Ahora estamos en un terreno dual de inquietud y liviandad en el que la dupla rítmica maneja la arquitectura más rigurosa de toda la pieza mientras las guitarras escogen en qué pasajes alternan momentos de lucimiento individual y en cuáles otros se complementan. Justamente es un momento de complementación el que cimienta la vía hacia el clímax final. Muy impactante inicio de disco. El segundo tema del repertorio (el más largo con sus casi 9 minutos de duración) se titula ‘StarShoo’, siendo su función principal la de capitalizar el legado de la pieza inicial con un realce un poco más meticuloso de la potencial aridez  sónica de la que es capaz el ensamble. De esta forma, la neurosis progresiva se convierte en la regla fundamental de juego para la instauración del jam central, el mismo que acusa por igual las influencias del paradigma space-rockero como de los MAGMA de la época 76-78, con alguno retoques adicionales de corte stoner. Poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto, las cosas se calman un poco con un ceremonioso interludio guiado por capas de órgano, un interludio que en realidad es un puente hacia la última sección en 7/8. Esta sección final está marcada por una sólida actitud jazz-rockera donde se luce un punche bastante aristocrático bajo el signo de un fabuloso solo de guitarra. 


  

‘Jolitude’ es una canción jovial cuya primera sección está asentada sobre un compás de 5/4: el enfoque burlón del canto ayuda bastante a reforzar la sensación de jolgorio. El bloque compositivo diseñado para esta pieza se centra en una festiva espiritualidad dadaísta, una jovialidad que ostenta el orgullo de ser tan extravagante como es. Eso sí, no faltan esas irrupciones filudas y tensas que nos remiten a una especie de fusión entre MAGMA y los KING CRIMSON de los 90s a través del filtro hibridizado entre unos DON CABALLERO y unos HYPNOS 69. Las florituras del saxofón ayudan bastante a realzar los aires de tirantez y las brumas de presión que se adueñan como si nada del paisaje sonoro que se va dibujando a lo largo del camino. El canto vuelve para la última instancia de la canción así como el aura de jovialidad. ‘Riravaler’ está más ciertamente enfilado por la vía del jazz-rock progresivo, siendo así que la vitalidad inherente a todos los motifs interconectados se benefician de la prestancia señorial que se produce con la interacción entre el vitalismo aristocrático del teclado y el vigor incandescente de la guitarra. Como siempre, la dupla rítmica cumple a la perfección con su labor de asentar la ingeniería apropiada con una chispa consistente e inagotable. Hacía falta esta coyuntura de luminoso alborozo tras el gozo dadaísta exhibido en ‘Jolitude’. Todo culmina con el arribo de ‘Tutti Quanti’, pieza diseñada para seguir ahondando en las exploraciones jazz-progresivas que signaron al esquema de trabajo de la pieza precedente, pero esta vez con un talante más reservado y una espiritualidad más otoñal. La función de esta pieza de cierre está claramente orientada hacia la plasmación de un temple reflexivo donde la fuerza de carácter, sin ser vaciada, se desdobla y contiene dentro de sí misma para dejar que los pensamientos y emociones fluyan solos sin derrochar una energía controladora y fiscalizadora de los mismos. Este momento de contemplación resulta bastante oportuno tras la expansión y el desenvolvimiento de cerebrales aventuras extrovertidas en la mayor parte de los organismos sonoros desplegados en el repertorio precedente: el cierre idóneo para “Zdong”.



Un poco tarde hemos descubierto a los ZWOYLD pero nos alegra mucho haberlo hecho ahora del mismo modo que nos hubiera alegrado también mucho el haberlo hecho antes: estos dos discos que hemos repasado hoy son gozadas totales que imponen una propuesta muy interesante en lo que compete a un enfoque ecléctico de musicalidades avant-progresivas. Vale totalmente la pena hacer el esfuerzo de descubrir y apreciar lo que esta banda ofrece al actual escenario variopinto del rock progresivo.


Muestras de ZWOYLD.-

Saink: https://zwoyld.bandcamp.com/track/saink
Melkü: https://zwoyld.bandcamp.com/track/melk
Trwähttps://zwoyld.bandcamp.com/track/trw
StarShoo: https://zwoyld.bandcamp.com/track/starshoo

Sunday, October 28, 2018

SOMALI YACHT CLUB y su oda al mar




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos centramos en el grupo ucraniano SOMALI YACHT CLUB, ensamble cultor de un excitante híbrido de post-metal, stoner y psicodelia progresiva cuyo más reciente trabajo fonográfico “The Sea” fue publicado en la segunda mitad del pasado mes de febrero. Este trío conformado por el guitarrista-vocalista Mez, el bajista Artur y el baterista Lesyk ya tiene varios años en el negocio musical reside en la localidad de Leópolis ya cuenta con ocho años de existencia y tres trabajos de estudio hasta ahora: el EP “Sandsongs” (2011) y el disco de larga duración “Sun” (2014), además de este disco que ahora comentamos. Los SOMALI YACHT CLUB cuentan con un elevado público de culto en su escena local prácticamente desde el día de su primera actuación, y ya desde antes de grabar su primer dsco de larga duración ya tenía experiencia tocando en festivales de rock experimental allende las fronteras de su nación. El disco que nos ocupa ahora, “The Sea”, fue publicado el 22 de enero del presente año 2018 por el sello compatriota Robustfellow: veamos ahora los detalles del repertorio contenido en él.


Esta travesía rockera comienza con ‘Vero’, pieza de más de 11 ½ minutos de duración. El tema comienza exhibiendo un encuadre decidido y bien perfilado de cadencias mesuradas en su groove pero rotundas en el entramado de bases armónicas y riffs de las guitarras sobregrabadas: los compases de 4/4 y 5/4 se hilan con penetrante fluidez. Ya cuando la pieza deriva hacia una atmósfera más ostentosamente sosegada, el ambiente introspectivo que ahora se impone va fluyendo con solvente nervio mientras los espartanos solos y las aventureras ornamentaciones armónicas van llenando espacios sin aspavientos. Poco antes de cruzar la frontera del séptimo minuto, el ensamble sube un poco la intensidad del groove mientras prepara el camino para un momentum sumamente aguerrido, casi coqueteando con cadencias bélicas pero mayormente estableciendo un reforzamiento del nervio rockero. En líneas generales, si nos imaginamos a unos CAUSA SUI tratando de establecer ciertos vínculos estilísticos con los RUSSIAN CIRCLES y otros tantos con los KING CRIMSON del nuevo milenio, podremos hacernos una idea de cómo es esta pieza de apertura. Luego sigue ‘Religion Of Man’, el tema más largo del disco con su espacio de 12 minutos. La canción tiene una extensa primera sección marcada por una parsimonia contemplativa donde las alusiones flotantes se hallan férreamente asentadas sobre la tierra merced al vigo focalizado de las punzantes líneas del bajo. A mitad de camino, el grupo aumenta la dosis de fuerza expresiva de la pieza mientras el swing se preserva incólume a través de las ligeras variantes temáticas que tienen lugar: los ornamentos rítmicos que en ciertos pasajes estratégicos elabora la batería y la irrupción de un electrizante solo de guitarra son las claves principales para la concreción de esta táctica de engrosamiento del punche rockero. ‘Blood Leaves A Trail’, a través de su persistente investigación en ambientes introspectivos, se orienta hacia senderos expresivos un poco menos sofisticados, realmente más sencillos y con una aureola más llamativa aunque siempre con un aire de distinción. El parentesco estilístico con EXPLOSIONS IN THE SKY es relativamente cercano aunque más cercano lo es con QUEENS OF THE STONE AGE.


La dupla de ‘Hydrophobia’ y 84 Days’ sirve simultáneamente para que el grupo siga afilando los aspectos esenciales de su línea de trabajo y para fomentar la exploración de nuevos matices dentro del conjunto global de su esquema sonoro. ‘Hydrophobia’ impone solventemente una furia rockera al más puro estilo stoner comenzando con la guía del efectistamente robustecido bajo mientras la guitarra empuja sus propios ecos hacia expansiones espirituales que oscilan entre lo misterioso y lo amenazante. Este inicio al modo de unos PINK FLOYD post-metalizados abre campo hacia una segunda sección un poco más densa, la cual ostenta una energía absorbente mientras da vueltas y más vueltas a su sencillo núcleo temático... pero cuando menos lo esperamos, emerge una frenética sección cantada que nos remite al estándar del rock pesado originario de los 70s, casi a lo BLACK SABBATH. El uso de un breve reprise de la sección inicial para los segundos finales refuerza el vivaz impacto de esta vehemente sección cantada. Por su parte, 84 Days’ se centra mayormente en repasar los enfoques y esquemas sonoros antes explotados en la segunda pieza del álbum, dándole un aspecto más sintético a la susodicha labor y enfatizando más urgentemente los recursos más pesados a fin de aprovechar el espacio de½ minutos asignado a la pieza en cuestión. En fin, ‘Crows’ cumple con la misión de cerrar el repertorio mostrando la garra de siempre y ahondando sesudamente en la dimensión más explícitamente lánguida del ideario estético del grupo. Algunos pasajes hay en los que la batería inserta algo de tensa trepidación en sus golpes y redobles pero la consigna general de la pieza es la de desplegar la nebulosa luminosidad de la introspección y la densa vibración del solipsismo. Las elegantes oscilaciones dibujadas por las líneas de bajo operan como eficaz contrapunto a los abultados y machacantes rasgueos de guitarra que están a cargo de dirigir la atmósfera global. El trío domina a la perfección la técnica de crear majestuosidad psicodélica en base a estructuras compositivas sencillas y en el caso de esta pieza de cierre, el señorío prácticamente puede tocarse con las manos mientras nuestros oídos lo escuchan.



Todo esto fue “The Sea”, el disco con el que hemos descubierto a los ucranianos de SOMALI YACHT CLUB: el repertorio del susodicho disco está repleto de diversas y sugerentes variantes de expresividad de garra rockera donde lo muscular y lo cerebral se conjugan a las mil maravillas, prestándose meticulosa atención a los motivos compuestos para cada ocasión mientras el ensamble se mueve cómodamente sobre los oleajes de grandilocuencia y densidad propios del mar estilísticos por los que escogió surcar. Vale la pena investigar en la obra que este trío nos está legando hasta el momento presente, la verdad que sí. 



Muestras de “The Sea”.-

Crows [en vivo, marzo del 2015]: https://www.youtube.com/watch?v=6qqLOIZQo54


Friday, October 26, 2018

GHOST TOAST: desde otro mundo de experimentaciones prog-metaleras


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy toca el turno (un tanto tardío) de la banda húngara GHOST TOAST por ocasión de su álbum Out Of This World, publicado en junio del pasado año 2017. Este cuarteto prog-metalero está conformado por László Papp [batería], János Stefán [bajo, efectos y samplers], János Pusker [cello y teclados] y Bence Rózsavölgyi [guitarra], y se formó en en el año 2008 en la localidad húngara de Debrecen con la misión de practicas una modalidad ecléctica y peculiar de prog-metal que incluya elementos y rutinas de los modelos del space-rock, el post-metal y la psicodelia contemporánea. Más aún, con la fuerte presencia del cello dentro de su esquema sonoro, el campo estaba también abierto a la incorporación de preciosismos sonoros de raigambre prog-sinfónica. Out Of This World, el disco que aquí reseñamos, es el tercero y último que el colectivo húngaro tiene hasta ahora en su curriculum vitae; los dos anteriores son “Toast In The Shell” (2011) y “There Is No En...” (2013). Este tercer disco en cuestión es el que más elogios ha cosechado en las redes de difusión de la música progresiva y nos unimos a esta opinión mayoritaria. Las razones para ello quedarán expuestas mientras revisamos los detalles de su repertorio.



La dupla de ‘Ka Mai’ y ‘Gordius’ ocupa los primeros 12 minutos y cuarto del repertorio y está a cargo de instaurar con estricta seriedad varias de las ricas y enérgicas pautas estilísticas en torno a las cuales giran las ideas musicales del grupo. En efecto, lo que nos brinda ‘Kai Mai’ es un vitalista ejercicio de preciosistas ilaciones y entramados de diversos motivos que, a través de una ingeniería particularmente meticulosa, se instala grácilmente sobre una red de robustas síncopas. El elemento TOOL tiene cierta presencia relevante aquí en los pasajes más patentemente robustos, mientras que los ocasionales interludios sutiles refuerzan el recurrente aire sofisticado que recorre a la pieza como un tado. Por su parte, ‘Gordius’ se enfila hacia una expresividad aguerrida que sabe focalizar apropiadamente el ostentosamente sofisticado cuerpo compositivo que se va desarrollando a lo largo del camino. En algún momento emerge un pasaje de talante contemplativo cuya guía está en manos del cello; dicho pasaje es el momento de recarga de energías para la perpetración de un intenso pasaje final que recapitula y aumenta la filuda neurosis que ha sido imperante desde el punto de arranque. El empleo ocasional de efectos electrónicos para aumentar el fragor esencial del compás mayoritario resulta ingenioso. Hay claros aires de familia que vinculan a estas dos primeras piezas del álbum pero sus focos arquitectónicos son muy diferentes. Tras el continuado cénit encarnado en ellos, llega el turno de ‘Alia’, pieza que comienza con un tenor flotante guiado por retazos impresionistas que se almacenan en medio del encuadre entre los grooves jazz-rockeros de la batería, el ritmo programado y los etéreos ornamentos de los teclados. Cuando el cello entra a tallar, el colorido aumenta de manera sobria sin romper con el aura de señorial sigilo que ha estado imponiéndose mayormente. La atmósfera general de este tema se orienta por esta estrategia sin más variante que un breve pasaje denso que hace acto de presencia en un momento en el que la paleta sonora parece exigir un aumento de la  tensión expresiva. 

Durando casi 8 minutos, ‘The Dragon’s Tail’ expone un cénit rotundo y apabullante a punta de exponer unos grandilocuentes aires de dramatismo a su motif central: las vibraciones de la magnificencia y las sombras del misterio se congregan en una sobriamente compleja dinámica asentada predominantemente sobre un compás de 11/8. Incorporando elementos de space-rock dentro de una fluida mezcla de psicodelia y prog-metal, la banda edifica un hermoso santuario de sonoridades rabiosamente enérgicos; los momentos en los que el cello sale al frente portan una mágica belleza. Hay aires de familia con los estándares de RUSSIAN CIRCLES y LEPROUS. ‘Minotaur’ ocupa el ecuador del disco y su función principal es la de aportar la relevante novedad de trabajar con un esquema space-rockero de manera  integral a la hora de instalar y pautar el centro neurálgico de la pieza: solo más adelante salen a  relucir las fieras garras metaleras que el grupo siempre utiliza, al fin y al cabo, y allí las cosas se ponen en plan de híbrido entre QUANTUM FANTAY y SPECIAL PROVIDENCE. Definitivamente, los sintetizadores cósmicos se hacen notar incluso en esa segunda mitad cuando los guitarreos ocupan el protagonismo. Cuando llega el turno de ‘Kaia’ (la pieza más extensa del repertorio con sus poco menos de 8 1/4 minutos de duración), el grupo se dispone a explorar más a fondo estos nuevos aires eclécticos desde los que se ha articulado los grooves y atmósferas centrales de las dos piezas precedentes, ahpra sí dando prioridad a la faceta más evocativa del space-rock progresivo. Tanto el cariz  abiertamente tribal de los ritmos programados como las pistas del canto folclórico femenino ayudan bastante a enfatizar con solvente solidez esta línea de trabajo. Por su parte, ‘Last Man’ regresa de lleno al dinamismo rockero sofisticado y versátil con el cual el grupo ya había trabajado en los dos primeros temas del disco, tomando además algo de la grandilocuencia de ‘The Dragon’s Tail’



Los dos últimos temas del repertorio se titulan ‘Ishvara’ y ‘Pawn Of Fate’, respectivamente, consolidando y completando el enfoque estético diseñado meticulosamente por la gente de GHOST TOAST. El primero de ellos reforma con total convicción el imperio del space-rock con fuertes ribetes fusionescos de vibraciones tribales. Volviendo al enclave rítmico de 11/8 (dividiendo el patrón en secuencias de 5/4 y 6/4), la banda explora con aire distinguido su faceta más cálida. En fin, ‘Pawn Of Fate’ completa el círculo de sorpresas eclécticas que el grupo maneja con solvencia al incorporar ropajes y matices sinfónicos a esta última pieza cuyo núcleo temático se inserta en la  confluencia de prog-metal y post-metal. Los parcos y repetitivos fraseos de guitarra que arman el suave epílogo completan el aire introspectivo en el que se centraba la pieza incluso en sus momentos  más furiosos. Todo esto fue “Out Of This World”, un disco que en su momento cosechó varios elogios en redes especializadas en la difusión del art-rock, el rock progresivo y el prog-metal, y nosotros, desde aquí, nos sumamos (tardíamente, lo sabemos, culpa nuestra) a esta bienvenida melómana. La verdad que “Out Of This World” es un disco muy recomendable y que el nombre de GHOST TOAST merece ser anotado en un lugar preferente de las agendas de los coleccionistas de música progresiva robusta, densa y sofisticada.


Muestras de “Out Of This World”.-


Wednesday, October 24, 2018

Una nueva cara del sol desde la óptica de SINTESI DEL VIAGGIO DI ES


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la ocasión de presentar al grupo italiano SINTESI DEL VIAGGIO DI ES, un sexteto cultor de la modalidad sinfónica del rock progresivo que ha publicado a inicios de diciembre del pasado año 2017 un álbum conceptual titulado 
“Il Sole Alle Spalle”, álbum cuya temática se centra en la esperanza de una nueva y más creativa espiritualidad para el ser humano en medio de las imparables tensiones de nuestro mundo moderno. El sexteto italiano en cuestión está conformado por tres colegas de SITHONIA Valerio Roda [bajo], Marco Giovannini [voz], y Sauro Musi [guitarras], más la flautista Eleonora Montenegro, el baterista Nicola Alberghini y el teclista Maurizio Pezzoli. “Il Sole Alle Spelle” está concebido como un catálogo de esquemas musicales meticulosamente atravesadas por una musicalidad preciosista donde los parajes serenos y la actitud contemplativa ocupan el centro neurálgico de las inspiraciones musicales de turno. Referentes como LE ORME y PREMIATA FORNERIA MARCONI son recurrentes dentro de esta propuesta retro-sinfónica que nos brinda el personal de SINTESI DEL VIAGGIO DI ES, lo cual tiene mucho sentido al tener como punto de referencia el grupo de origen de Roda, Musa y Giovannini. Bien es verdad que el esquema sonoro de esta banda no se limita a reiterar la fastuosidad delicada de SITYHONIA sino que establece aires de familia con bandas compatriotas como PROWLERS, H2O, PANTHER & C. y FANCYFLUID. Veamos ahora los detalles del repertorio de este disco, ¿vale?



La díada inicial de ‘Intro: Noi’ y ‘Segnali’ comienza con aires pastorales guiados plácidamente por una solitaria guitarra acústica y luego sigue con un gentil ejercicio de sinfonismo marcado por una sobria aura reflexiva. La guitarra eléctrica lleva la pauta del armazón melódico mientras los teclados elaboran efectivas orquestaciones a lo largo de esta canción que saca buen provecho de sus casi 5 minutos de duración. Acto seguido llega el turno de ‘Sabbia (Tra Le Mani)’, canción cuyas vibraciones expresivas reciben la herencia de las del tema precedente, pero esta vez el empleo de una estructura rítmica un poco más pausada apunta hacia una disposición melancólica. El hermoso y sencillo solo de sintetizador que emerge en algún momento ayuda a la canción a impulsarse hacia una refrescante fastuosidad, la cual se completa eficazmente con el solo de guitarra que emerge en el pasaje final. ‘Altra Idea es el título del cuarto tema del disco y sus rasgos esenciales se centran en una aureola romántica manejada con una buen calculada tersura; algunos quiebres rítmicos que surgen en el camino ayudan a preservar el factor de sofisticación progresiva en el desarrollo melódico. ‘Ritornano Stanotte’ ocupa un espacio de 6 ½ minutos y lo hace reflejando la primera gran demostración de expansiones multitemáticas del disco. Un preludio ceremonioso y levemente grisáceo basado en la dupla de piano y sintetizador establece una ambientación solemne que posteriormente abrirá paso a un motif ágil arropado por una cualidad señorial donde el bloque instrumental alterna momentos de elegante garra y encopetada serenidad. Algo muy a lo SITHONIA, valgan verdades, también conectado estilísticamente con los legados de bandas como CALLIOPE y el primer FINISTERRE. La coda de guitarra acústica y flauta celta pone un sutil broche evocativo a la canción, un genuino cénit del repertorio. La emergencia de la balada sinfónica ‘L’Altra Parte Buia’ nos muestra a la banda siguiendo por la línea de trabajo plasmada en las dos canciones precedentes con un predominio de la aureola de ‘Altra Idea’ y la presencia de un mayor punche en las intervenciones de la guitarra.

‘Il Patto Non Scritto’ es una canción que dura poco más de 7 minutos y cuya clave expresiva prioritaria ostenta vibraciones más extrovertidas que las de cualquiera de las tres canciones precedentes. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega el turno de ‘L’Illusione’, una balada que combina lo mediterráneo con lo céltico a través del cálido desarrollo de su envolvente estructura melódica. El repertorio se cierra con la díada de la pieza homónima y su correspondiente ‘Coda: Lei’: la totalidad de estos ítems está diseñada para llevar la médula y el núcleo del esquema sonoro predominante en el disco a sus máximas expresiones. La suite ‘Il Sole Alle Spelle’ dura más de 14 minutos. Comenzando con una lenta y solemne obertura instrumental, pronto emerge una primera sección cantada sostenida sobre un medio tiempo que permite a la dulce y sencilla base melódica lucir su magia especial a través de las líneas vocales y las capas de teclado que dirigen al bloque instrumental. Una vez que surge un breve interludio en 7/8, el ensamble se suelta en una especie de extroversión moderada cuyo esquema de trabajo consiste en alternar momentos de sosegada gracilidad con otros signados por una vibración romántica de sobrio tenor otoñal. Definitivamente, esta pieza está diseñada para recoger las semillas de Ritornano Stanotte’ y ‘Altra Idea’ para seguir sembrando jardines de calidez sinfónica. Alrededor de la frontera del octavo minuto y medio, la dupla de piano y flauta inaugura una nueva sección introspectiva que no tarda mucho en desplazarse hacia un terreno híbrido de LE ORME y los PINK FLOYD de la fase 73-75. Para los dos últimos minutos, el grupo hace un reprise del cuerpo central de la primera parte cantada antes de concluir las cosas con el epílogo de guitarra acústica ‘Coda: Lei’.



Todo esto es con lo que nos hemos topado al prestar atención a SINTESI DEL VIAGGIO DI ES y su disco “Il Sole Alle Spalle”: escuchar este disco con repetida atención ha sido realmente como ver un nuevo cielo desde el cual se sigue iluminando al territorio del rock progresivo sinfónico italiano con el prospecto de nuevas y refrescantes ópticas. Si el concepto del disco se enfocaba en la idea de proyectar nuestra mirada interior hacia la otra cara del sol, entonces la concreción de la misión musical de SINTESI DEL VIAGGIO DI ES
se ha traducido en una nueva mirada a esta faz de la tierra por vía de la inspiración melómana. 

Sunday, October 21, 2018

GÖSTA BERLINGS SAGA: quinto capítulo, un capítulo aparte



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace tener la oportunidad de reseñar el nuevo disco del grupo prog-psicodélico sueco GÖSTA BERLINGS SAGA, el cual se titula “ET EX”. El cuarteto conformado por Alexander Skepp [batería y percusión], David Lundberg [piano eléctrico Fender Rhodes, mellotrón y sintetizadores], Gabriel Tapper [bajo y pedales bajos Moog Taurus] y Rasmus Booberg [guitarras, clarinete y sintetizador] nos ofrece otra obra inspirada dentro de una trayectoria que hasta ahora puede presumir de no tener altibajos. El disco en cuestión fue publicado, tanto en formato de vinilo + CD como de vinilo solo, por el sello IndiseOut Music en el 12 de octubre pasado. De hecho, hay una edición limitada en vinilo blanco y otra en vinilo plateado: el grupo se ha esmerado por hacer valorar a lo grande este disco como ítem artístico de gran alcurnia. En el transcurso del álbum, el cuarteto cuenta con colaboradores ocasionales como el guitarrista Henrik Palm, el vocalista Michael Berdan (integrantes de las bandas de noise rock YORK FACTORY COMPLAINT y UNIFORM) y el saxofonista Lars Åhlund; también se hizo presente el guitarrista Henrik Palm colaborando en lo performativo y lo compositivo en un par de temas. El proceso de grabación de este nuevo material se realizó en nada menos que seis estudios suecos y estadounidenses: Studio Pelikaan, Spotify Studios, Raska Studios, Magix Playground, Python Patrol y Studio Bruket. La masterización se hizo en el estudio Timeless Mastering (en el barrio neoyorquino de Brooklyn). 


Este quinto capítulo del libro viviente de GÖSTA BERLINGS SAGA inicia una nueva trama para la evolución estilística de la banda, pues ahora el grupo da prioridad a recursos cósmicos y estrategias de fuerte raigambre electrónica a la hora de desarrollar y componer la mayor parte de las atmósferas que se lucen en el repertorio de “ET EX”: en perspectiva, podemos advertir que algo de esto se estaba anunciando sutilmente en algunos pasajes de sus dos discos precedentes (“Glue Works” y “Sersophane”, de los años 2011 y 2016, respectivamente), pero ahora se trata de un enfoque decisivo para el establecimiento de vientos nuevos en la travesía musical del cuarteto. Bueno, veamos ahora los resultados de este nuevo proceso creativo que los GÖSTA BERLINGS SAGA asumieron sobre sus espaldas y en sus mentes. Durando poco más de 3 ½ minutos, ‘Veras Toma’ se centra en un etéreo entramado electrónico que recibe influencias de los TANGERINE DREAM de la fase 75-77 así como de la faceta más lírica de unos HARMONIA. Hay un vitalismo latente que se sustenta sobre el desarrollo temático que las capas y sutilezas melódicas de los sintetizadores, creando así una especie de solipsismo relajado arropado bajo una luminosidad elegante. En las instancias finales e insinúa ligeramente algo de tensión, lo cual resulta totalmente idóneo para abrir las puertas a la emergencia del segundo tema del disco, el cual se titula ‘The Shortcomings Of Efficiency’. Este tema en cuestión es el primero en exhibir los recursos de grandilocuencia estilística que forman parte del entramado sonoro grupal. En efecto, desde el punto de partida, se asientan convincentemente las bases para gestar, fortalecer y apuntalar un electrizante ejercicio de psicodelia progresiva, siendo así que nosotros sentimos que la banda ha conquistado una garra renovadora y revitalizadora. Lo que aquí hacen los cuatro músicos de GÖSTA BERLINGS SAGA es tender puentes con los paradigmas de SEVEN IMPALE y MY BROTHER THE WIND, añadiéndole un toque metalero al asunto en ciertos pasajes particularmente climáticos, especialmente durante los dos últimos minutos en los que el núcleo temático adquiere tonalidades tanáticamente catárticas. El furioso canto de Berdan funge de referencia exorcista para esta explosividad espiritual. Sobre la base de una bien perfilada convivencia entre la batería y la computadora de ritmos, el sencillo motif principal se despliega libre y enfáticamente sobre su elegante candidez. Los precisos punteos de la guitarra son parcos mas no chocantes, sino leales compañeros de los continuos aleteos y efluvios que emanan del armazón de los sintetizadores. 


Siendo más breve que cualquiera de los dos temas anteriores, ‘Over And Out’ recibe en buena medida la cosecha de la pieza precedente para reorientarla hacia una extraña pero muy efectiva confluencia entre el nu-jazz de tintes progresivos (un poco a lo JAGA JAZZIST) con el post-rock; con la exuberancia flotante de lo primero y la cautivadoramente estremecedora vibrante densidad de lo segundo, el cuarteto elabora un viaje musical de gran alcurnia con talante futurista. Si ‘The Shortcomings Of Efficiency’ fue una exaltación de la densidad y el nervio del rock, ‘Over And Out’ fue un manifiesto de exploraciones electrónicas con un lirismo envolvente. Así las cosas, llega el turno de ‘Artefacts’, pieza encargada de inaugurar la segunda mitad de “ET EX”. ‘Artefacts’ regresa al terreno del krautrock amable y lírico con el fin de intervenirlo con el empleo de una aureola cósmica afín al sinfonismo. El grupo trabaja con un esquema rítmico complejo mientras asienta un groove sereno para que el cuerpo central se regodee bajo el abrigo de su propia serenidad majestuosa. Cuando llega el turno de ‘Capercaillie Lammergeyer Cassowary & Repeat’, el grupo focaliza sus energías en crear una musicalidad grandilocuentemente inquieta, combinando varios recursos de rigidez sonora para amalgamarlos en un conjunto progresivamente dinámico y refinado. El enfoque es el de hacer que el RIO (a lo PRESENT) y la psicodelia confluyan con compacta fluidez de modo tal que se cree un escenario incierto y belicoso, tornándose abiertamente siniestro en el clímax epilogar. Con esta pletórica exhibición de sombrío misterio y tensión contenida, ‘Capercaillie Lammergeyer Cassowary & Repeat’ se erige a punta de señorial prestancia en el gran y definitorio punto culminante para este disco que ahora reseñamos. 


La breve pieza de solitaria guitarra acústica ‘Brus Från Stan’ – dura poco más minuto y medio – sirve para brindar el único momento de relax intimista para el disco: los sobrios y calmados fraseos de la guitarra apelan a un ensimismamiento plácido que se sitúa entre la dulce nostalgia y la beatitud. No se trata de una novedad en el cosmos musical de este grupo: ya hubo algo así ya tuvimos en el anterior disco “Sersophane”. En contraste, ‘Fundament’ es el tema más largo del disco con su espacio de casi 10 minutos; de paso, también es el encargado de poner el cierre al repertorio. Con un fuerte componente electrónico que moldea a su esquema sonoro, esta pieza comienza con una retoma de algunos estándares de space-rock y krautrock bajo una modalidad gentil que se asienta explícitamente en una espiritualidad etérea. Más adelante, la energía parcialmente latente se impulsa hacia una preciosista explicitud desde donde se impulsa un nuevo viaje hacia parajes estilizadamente sombríos no exentos de mágico gancho psicodélico. En cierto sentido, la parte final de este útimo tema concentra una síntesis de las atmósferas centrales de las piezas quinta y sexta. Como balance final, “ET EX” se revela una muy agradable sorpresa melómana que llega a nosotros para demostrarnos que GÖSTA BERLINGS SAGA sigue siendo una entidad fundamental para la avanzada progresiva sueca. Este quinto capítulo de su carrera fonográfica, penetrado como está por un ambicioso enfoque de reestructuraciones internas, conforma también un capítulo aparte para este paradigma excelso de la avanzada progresiva sueca de las dos últimas décadas.


Muestras de “ET EX”.-
The Shortcomings Of Efficiency: https://www.youtube.com/watch?v=aUuGW9GWsnU
Capercaillie Lammergeyer Cassowary & Repeat: https://www.youtube.com/watch?v=C9114EuateI

Thursday, October 18, 2018

La cuarta jornada progresiva gloriosa de SCHERZOO



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nos complace enormemente hablar ahora sobre SCHERZOO, ensamble jazz-progresivo dirigido por el músico y compositor François Thollot, por motivo de la reciente publicación de su cuarto disco, el cual simplemente se titula“04”. El sello Soleil Zeuhl se encargó de producir este disco y lanzarlo al mercado hace muy poco, el 12 de octubre pasado. Thollot, quien en este disco se restringe exclusivamente a tocar el bajo, está acompañado por Antony Pontet [piano eléctrico y órgano], Grégoire Plancher [piano eléctrico y mellotrón] y Clément Curaudeau [batería]. Bien es verdad que el enfoque tan dinámicamente ecléctico que el grupo aborda a su expansivo y caleidoscópico esquema sonoro, hace que sus devaneos con el Zeuhl, el Canterbury y hasta el paradigma Crimsoniano broten grácilmente en diversas ocasiones de su obra íntegra, y en el caso presente de “04”, no tenemos precisamente una excepción. Thollot es un multiinstrumentista que ha llegado a multiplicarse en labores de teclista y baterista en algunos discos precedentes de este proyecto (de hecho, fungía de baterista en los dos primeros discos de este ensamble), mas en esta ocasión se circunscribe al bajo. También tenemos aquí el primer disco de SCHERZOO sin vientos y sin guitarra, siendo así que el formato ahora vigente hace que los desarrollos temáticos y buena parte de las bases armónicas y atmósferas sustentables se gesten desde los incansables encuadres elaborados entre los dos teclistas, mientras que el líder de la banda usa su instrumento como afanoso puente intermedio entre lo rítmico y lo melódico. Como entidad musical, SCHERZOO siempre sabe hacer sentir su esquema sonoro lleno y tremendamente ágil, independientemente de la logística del momento. Adelantemos de una vez que “04” es un disco magnífico, pero ya es hora de revisar los detalles del catálogo incluido en él. 


‘Three-Dimensional Disorder’ ocupa los primeros 4 ¾ minutos del repertorio y lo hace con una rectamente focalizada exhibición de fuerza de carácter: tras una secuencia inicial marcada por unas singulares cadencias guiadas por la dupla rítmica, el cuerpo central se instala cómoda y raudamente sobre un complejo swing armado por la tríada de bajo-batería-piano eléctrico. Bien pronto, el órgano sale al primer plano con la misión de instaurar una bizarra ingeniería melódica. El segundo tema del disco se titula ‘Kangouroo’ y acoge la misión de ahondar en los sofisticados juegos de cadencias jazz-progresivas heredados de la pieza inaugural para darle un refinamiento más pulido. El bajo se siente más intenso dentro del entramado instrumental porque el piano eléctrico asume un rol más sutil en el trasfondo armónico y también porque el órgano crea un esquema sonoro menos filudo. Hay muchas conexiones estilísticas con la vieja tradición del Canterbury en el modo en que se ha armado esta pieza (especialmente, con sus ilustres antepasados de MOVING GELATINE PLATES), pero bien cabe acotar que el vigor del bajo se acerca más a la movida avant-progresiva francófona. A traés de una línea más suavizada en comparación con los dos primeros temas del álbum, ‘Crime Et Châtiment’ se las apaña para desarrollar, al unísono, un énfasis en el factor Zeuhl aunque de una manera muy domesticada, por así decirlo, al estilo de POTEMKINE. También hay algún parentesco con la línea de trabajo del ensamble FORGAS BAND PHENOMENA. Bueno, como es de suponer, el bajo de Thollot sigue siendo el principal impulsor del bloque sonoro que el grupo arma con solvente lucidez. Aquí tenemos un culmen decisivo del álbum. Durando poco menos de 3 minutos, ‘Chat Badin’, se caracteriza por una frontal jovialidad en su espíritu y su swing, casi coqueteando con el estándar del vodevil desde su bien perfilada provincia jazz-progresiva. Los relajados armazones melódicos del órgano y los ocupados repliegues del piano eléctrico se articulan en una grácil retroalimentación continua mientras la dupla rítmica celebra su soltura compartida con fulgurosa vivacidad. Un interesante contraste frente a la solemnidad señorial de ‘Crime Et Châtiment’. 

   

‘Vingt-cinq’ aprovecha las mil maravillas su espacio de cinco minutos y medio instalando un cénit decisivo dentro del repertorio. En efecto, bajo un persistente manto de elegancia preciosista, la pieza contiene una primera mitad caracterizada por una grácil luminosidad que se sitúa en medio del candor primaveral y la sobriedad otoñal, para luego, en su segunda mitad, moverse en territorio focalizadamente vecino con estándares del Zeuhl aunque sin desviarse de la ruta jazz-progresiva con la cual se diseña las atmósferas centrales. La segunda mitad es intensa y contundente, siendo así que las vibraciones del piano eléctrico y la neurótica agilidad de la batería crean una hermandad fundante para la instrumentación global. Cuando llega el turno de ‘L’instabilité De Kelvin-Helmholtz’, el ensamble recoge algo de la intensidad de la pieza precedente pero lo hace de una forma más domesticada, con lo cual los núcleos temáticos creados para la ocasión pueden tender puentes con los ambientes centrales heredados de los temas #1 y #3, especialmente en lo respectivo a las vibraciones señoriales de este último. ‘Funambule’ exhibe mayores dosis de extroversión en comparación con ‘L’instabilité De Kelvin-Helmholtz’, y lo hace poniendo énfasis en el factor jazzero para el apuntalamiento de su primer centro temático. Más adelante, el vigor que solo era parcialmente patente en una primera instancia pasa a inundar de forma más sistemática y significativa a los encuadres sonoros enarbolados desde los diálogos entre los dos teclados, siendo así que la dupla rítmica tiene que agitar su propio nervio para hacer que todos sus matices latentes pasen ahora al frente para la sustentación de un coprotagonismo bien afiatado entre las proyecciones de los dos teclados y el dinamismo del tándem de Thollot y Curaudeau. En el nuevo estado de cosas, ahora el esquema sonoro se adentra en una fusión de Canterbury y RIO a lo HENRY COW (etapa de su primer disco); este vigor llega para quedarse hasta el último instante del tema. Por su parte, el clímax central nos recuerda un poco a los KING CRIMSON de la etapa 73-75. La verdad que podemos con rectitud afirmar que esta secuencia de ‘L’instabilité De Kelvin-Helmholtz’ y ‘Funambule’ establece una ascensión musical de gran clase, dejando el listón muy alto para el siguiente tema. Veamos cómo sale la faena con ‘Vortex’, el tema que asume tan exigente misión.



Siendo la pieza más larga del álbum con sus poco más de 8 ¾ minutos de extensión, ‘Vortex’ también está a cargo de cerrarlo. Esta pieza comienza en clave ceremoniosa sobre un lento compás en 3/4, casi invitando a que se dé un imperio de lo sombrío bajo un flotante ropaje otoñal, pero pronto las cosas viran hacia algo más intenso donde los espectros del rock-in-opposition se apoderan de la situación. Primero asistimos a un juego de voraces juegos disonantes que suenan a algo así como una partitura perdida del primer disco de UNIVERS ZÉRO que ha sido remodelada por NAOM. Poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, el asunto se pone punzante y siniestro bajo un engañoso disfraz de misterioso sigilo: ya estamos en terreno Zeuhl. Una vez que el bajo deja su juego de pulsátiles letanías mientras el piano eléctrico se explaya en inquietos efluvios marcados por una sutil agresividad, arma las bases para el foco central del puente con la intención de que la siempre reinante musculatura densa adquiera una renovada soltura. Así las cosas, el ensamble está preparado para mostrar su faceta más extrovertida sobre un groove razonablemente complejo; los diálogos e interacciones entre los dos pianos eléctricos está constituidos a través de un engranaje grupal bastante sólido, el cual mantiene su ímpetu expresivo incólume hasta el golpe final. Aunque nuestras preferencias van hacia ‘Kangouroo’, Crime Et Chatiment’ y ‘Vortex’ tras el repaso general y meticuloso de los detalles individuales de “04” que hemos realizado, lo más preciso es admirar en este disco la hechura de una impoluta y compacta armonización interna del todo, una dinámica maciza y consistente de musicalidades gloriosamente inspiradas desde la cruza de jazz-rock, Canterbury y avant-prog. La gente de SCHERZOO ha vuelto a lucirse a lo grande en este disco que representa su cuarta jornada musical. ¡Totalmente recomendable!


Muestras de “04”.-
Crime Et Chatiment: https://scherzoo.bandcamp.com/track/crime-et-chatiment


[Reseña dedicada al prog-camarada Sergio De Lattantis.]

Monday, October 15, 2018

NEEDLEPOINT: semblanzas de un diario retro-progresivo



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de presentar al nuevo disco de NEEDLEPOINT, grupo retro-progresivo noruego que se dedica principalmente a rendir homenaje a varios estándares de la tradición del Canterbury, la del rock sinfónico de inicios de los 70s, la de la psicodelia de fines de los 60s y, en menor medida, la del jazz-fusion, junto a la esencia evocativa de la obra solista de ROBERT WYATT, todo ello dentro de una amalgama progresiva que sabe hacerse sentir fresca y vivaz. El ítem en cuestión se titula “The Diary Of Robert Reverie” y fue publicado el 25 de mayo pasado por vía del sello Bjk Music, tanto en CD como en vinilo: es un disco conceptual sobre un personaje obsesivamente nostálgico que anota en su diario ideas e impresiones donde no se distingue del todo lo realmente vivido de lo fantaseado. El colectivo de NEEDLEPOINT está conformado por el guitarrista-vocalista Bjørn Klakegg (fundador del grupo en el año 2010), el teclista David Wallumrød, el bajista Nikolai Hængsle Eilertsen (también integrante de ELEPHANT9) y el baterista Olaf Olsen. Se trata de su cuarto disco, ya teniendo el grupo en cuestión a “The Woods Are Not What They Seem” (2010), “Outside The Screen” (2012) y “Aimless Mary” (2015) en su curriculum vitae. El material del disco contiene canciones no muy largas – las dos más extensas superan los 4 ¾ minutos de duración sin llegar a la barrera de los 5 minutos completos – pero sí lo bastante estilizadas como para testimoniar un genuino impulso artístico en la gestación y los subsecuentes arreglos globales de cada canción. Repasemos ahora los detalles de las canciones que conforman el repertorio de “The Diary Of Robert Reverie”.


‘Robert Reverie’ abre el álbum con un aire muy familiarizado con los dos primeros discos de CARAVAN y el primero de SOFT MACHINE, aunque cabe añadir que los arreglos de los teclados son más suntuosos, situándose en un punto intermedio entre los GREENSLADE y los dos primeros discos de CAMEL. Todo muy retro, todo muy eficazmente diseñado bajo una ingeniería melódica bien definida... y sobre todo, se resalta el poderoso swing que pone el baterista al asunto. Luego sigue la dupla de ‘On The Floor’ y ‘All Kinds Of Clouds’, 9 ¾ de música que permiten al grupo explayarse seria y meticulosamente en la línea de trabajo escogida. La primera de estas canciones tiene un groove un poco más intenso que el que tenía el ya de por sí bastante extrovertido tema de apertura. También cabe resaltar el llamativo uso del fuzz en el bajo, lo cual añade robustez a la arquitectura rítmica y también, de paso, completa los colores que mayoritariamente recaen sobre los hombros del teclista. Por su parte, ‘All Kinds Of Clouds’ establece un vitalista equilibrio entre los paradigmas de CARAVAN y ELK: tras un preludio instrumental de matices cercanos al modelo jazz-rockero que se instalaba firmemente sobre un swing un tanto machacón, el cuerpo central cantado nos vuelve a remitir a la usual calidez melódica, la misma que queda debidamente realzada por un bello solo de órgano que emerge a mitad del camino. Cuando llega el turno de ‘Will It Turn Silent’, el espíritu general del bloque sonoro se torna concienzudamente introspectivo, hurgando en lo melancólico aunque sin dejar que esta instancia contemplativa llegue a áreas grises de tristeza en el yo interior. La canción que abre la segunda mitad del disco es ‘In My Field Of View’ y su línea expresiva recibe algo del impacto introspectivo de ‘Will It Turn Silent’ pero asume un aura más serena, lo cual significa que la atmósfera otoñal reinant adquiere una mayor luminosidad. Ante esto, ‘Grasshoppers’ se caracteriza por insuflar una ambientación más grácil a punta de explorar un groove jazzero lento dentro de unas pautas estilísticas que nos recuerdan mucho a los dos primeros discos solistas de ROBERT WYATT, además del lado lírico de los PINK FLOYD de la fase 68-70. Las precisas puntualizaciones de la dupla rítmica anudan con impoluta eficacia las interacciones entre los demás instrumentos, siendo así que el órgano ocupa un rol muy destacado dentro de la mezcla (con solo incluido). 


El rol de ‘Beneath My Feet’ consiste en instaurar la dinámica más vitalista de todo el disco, siendo una canción que irradia un sistemático optimismo a través del lucimiento de su esquema rítmico. Casi podríamos decir que se trata de una canción perdida de alguno de los dos primeros discos de COLOSSEUM y que luego fue remodelada por un combo de músicos de CREAM y CARAVAN. Nos vamos acercando al final del repertorio cuando llega el turno de ‘In The Sea’, canción que regresa de lleno a la espiritualidad otoñal y cándida bajo un manto melancólico que ya se nos había mostrado en ‘Grasshoppers’, incluso ahondando en la parsimonia del momento mientras los arreglos de teclados mantienen una aureola ceremoniosa. El cierre del álbum lo trae ‘Shadow In The Corner’, una canción ciertamente vivaz donde los teclados vuelven a ocupar un rol fundamental a la hora de explotarf y expandir la magia tan llamativa que tiene el núcleo melódico creado para la ocasión. Es más, el esquema rítmico se ocupa de iluminar y apurar con tajante rigor el gancho esencial de esta canción, muy al modo de una encrucijada entre CARAVAN y HATFIELD AND THE NORTH. Es una pena que el fade-out llegue a finiquitar las cosas antes de que lleguemos a la frontera del tercer minuto y cuarto pues las estupendas vibraciones emanadas desde el núcleo melódico de ‘Shadow In The Corner’ le hacían prometer la insertación de una majestuosidad expresionista mucha mayor que la que se le otorgó en el espacio concretamente reservado para ella. Pero bueno, es una muy luminosa canción para cerrar un álbum exquisito y estilizado como es “The Diary Of Robert Reverie”. Agradecemos a la gente de NEEDLEPOINT por habernos brindado un disco tan bonito y tan bien estructurado: es una joya retro-progresivo de gran calibre.